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Encuentran una impresionante estatua de Afrodita durante las obras del metro en la ciudad griega de Salónica

Según ha dicho el responsable de la compañía de metro, “esta Afrodita es, probablemente, el hallazgo más bello de los más de 300.000 que han sido descubiertos durante las obras”. Además, también han aparecido restos de mosaicos del siglo VI en perfecto estado.

La estatua de afrodita hallada | Facebook | Yannis Mylópulos

Fuente: EFE – Madrid  |  La Sexta
21 de febrero de 2018

Una estatua de Afrodita de belleza extraordinaria ha sido hallada durante los trabajos para la construcción del metro de Salónica, la segunda ciudad más grande de Grecia en el norte del país, anunció el presidente de la compañía Atikó Metro, Yannis Mylópulos.

“Esta Afrodita sin cabeza es probablemente el hallazgo más bello de los más de 300.000 que fueron descubiertos durante los trabajos de construcción”, anunció Mylópulos en su cuenta personal de Facebook.

Los detalles del este nuevo descubrimiento serán presentados en una conferencia conjunta de la empresa constructora Atikó Metro y la dirección de arqueología de Salónica. La estatua fue encontrada durante las excavaciones en el subsuelo del centro de la ciudad, en las cercanías de la iglesia bizantina de Santa Sofía.

En el mismo lugar aparecieron recientemente unos mosaicos del siglo VI, en perfecto estado de conservación, también durante las obras de construcción del metro. Los hallazgos arqueológicos son una de las principales razones del retraso de la construcción del metro de Salónica, que comenzó en 2006 y cuya conclusión estaba inicialmente prevista para comienzos de 2013. Con retrasos similares se enfrentó también el metro de Atenas, algunas estaciones de las cuales exponen las piezas arqueológicos halladas ‘in situ’.

 

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21 febrero 2018 at 8:13 pm Deja un comentario

Por qué los humanos sienten fascinación por los lugares en ruinas

La humanidad siempre ha vivido entre sus propias ruinas.

La fascinación por las ruinas tiene que ver con esa conexión cultural con nuestro pasado. GETTY IMAGES

Fuente: Paul Cooper  |  BBC Mundo
10 de febrero de 2018

Desde los principios de nuestra historia, hemos explorados sitios arqueológicos y hemos buscado inspiración en los restos de civilizaciones anteriores, con una compleja relación de temor y fascinación que ha quedado plasmada en el arte y la escritura.

Un artefacto antiguo y singular, un mapa del mundo babilonio que data del siglo VI antes de Cristo, marca el inicio de esta obsesión.

El mapa, sobre una tableta de arcilla, muestra cómo se imaginaban nuestros antepasados los distintos puntos de la Tierra —tal cual se conocía hasta entonces— e incluye una curiosa referencia. Describía “ciudades en ruinas vigiladas por dioses arruinados”.

Para ese tiempo, las ruinas de grandes ciudades como Ur, Uruk y Nínive dibujaban el paisaje, tras haber sido destruidas y abandonadas por guerras o causas naturales.

Eran considerados lugares llenos de magia, terribles presagios para los vivos y guaridas de fantasmas y espíritus malignos.

En el siglo V a.C., cuando el escritor y soldado griego Xenofón regresó a Grecia después de una fallida campaña militar en Persia, él y sus compañeros marcharon a través de las ruinas de estas ciudades.

Las imágenes de los artistas respecto a las ruinas que dibujaban, tenían muchos elementos cargados de imaginación. GETTY IMAGES

Nínive es una gran fortificación desierta. Los cimientos de sus murallas están hechas de roca pulida, 15 metros de ancho por 15 de alto”, describió Xenofón a la antigua ciudad persa.

Le había llamado poderosamente la atención el vacío desolador de aquellas ruinas, y el miedo que los pobladores cercanos le tenían por considerar que por allí merodeaban fantasmas.

Tal vez porque las piezas rotas requieren de nuestra imaginación para juntarlas y armarlas de nuevo, las ruinas siempre han estado asociadas con el ocultismo y los sueños.

Descubriendo el pasado

Los antiguos poetas hebreos hallaron inspiración en las ruinas de Sumeria, Asiria y Babilonia.

Roma ha sido una fascinación constante en los artistas que han volcado su oficio a las ruinas. GETTY IMAGES

Contaron historias acerca de la ira de Dios, de la torre de Babel y de Sodoma y Gomorra para explicar las ruinas que todavía marcaban el suelo.

En el primer milenio, las ruinas tomaron un papel predominante especialmente en la poesía del mundo árabe.

En esos poemas, escritos por poetas preislámicos como Tarafa e Imru’ al-Qais, las ruinas son objetos espectrales y efímeros, como en las palabras de Tarafa: “Aparecen y desaparecen, como el trazo de un tatuaje en el dorso de la mano”.

En tanto, descripciones medievales de las ruinas de la Edad de Piedra en lo que es hoy Reino Unido hablan de lugares asociados a la magia y las leyendas arturianas.

La primera descripción que se tiene de Stonehenge, por ejemplo, señala que el sitio fue construido por el mago Merlín con la ayuda de los gigantes.

Pero la representación artística real de las ruinas comenzó en el Renacimiento. En este período en el que floreció el arte y la ciencia, las ruinas de las antiguas civilizaciones se convirtieron en un símbolo de ilustración y en repositorios de un conocimiento perdido.

Un dibujo de un libro de anatomía de 1543 muestra al cuerpo humano frente a unas ruinas, que eran vistas en ese entonces como un signo de decadencia. Crédito foto: Wikipedia

El mayor atractivo para los artistas fascinados por las ruinas durante este período fueron los restos desmoronados de Roma. Los pintores viajaban en masa a pintar el Foro y el Coliseo, el Panteón y la vía Apia.

Imaginación al vuelo

Las primeras representaciones fueron bastante realistas, pero poco a poco la imaginación de los artistas comenzó a tomar vuelo.

Frustrados por la distancia real que existía entre los hitos históricos desperdigados por Roma, artistas como Panini comenzaron a incluir en sus dibujos algunos “arreglos” —como condensar varios restos de edificios en un único lugar— que los hacían ver mucho más deslumbrantes.

Una tendencia que hasta tuvo nombre propio: capriccio, escenas imaginarias de ruinas y edificios que guardaban una relación lejana con la realidad.

La asociación primitiva de las ruinas con los sueños alcanzó así su natural conclusión: los artistas simplemente comenzaron a imaginar sus propias escenas dentro de las ruinas.

Lo que, por supuesto, llevó a confusiones.

Uno de los maestros de esos dibujos irreales pero alucinantes fue Piranesi, que logró crear imágenes tan llamativas y hermosas de Roma que los turistas que llegaban a la Ciudad Eterna, entre ellos el poeta Goethe, quedaban decepcionados al descubrir que las ruinas no tenían nada que ver con los dibujos que habían visto antes de su viaje.

Los primeros mapas ya marcaban las ciudades que estaban en ruinas. Crédito foto: Museo Británico.

Pero las ruinas han sido más que espacios para el romanticismo ocioso.

Mientras algunos imperios europeos aumentaban su poder durante los siglos XVIII y XIX, muchos sentían que en las ruinas de grandes ciudades del pasado podían leerse los augurios para el futuro: “Si Roma cayó, ¿por qué no le puede pasar lo mismo a Londres o París?”

Uno de esos ejemplos es el pintor francés Hubert Robert, famoso por pintar sobre las ruinas de Roma durante 11 años.

Tras esto, Robert regresó a París y apuntó su imaginación hacia su propia ciudad. Uno de sus cuadros más famosos es una pintura del museo del Louvre en ruinas.

La tendencia se replicó pronto. En 1872, el famoso grabado de Gustavo Doré “The New Zealander” mostraba a un turista del futuro observando las ruinas de Londres, como en ese tiempo hacían los visitantes con las ruinas de Roma.

En el siglo XX, los pintores comenzaron a mostrar las ruinas producidas por el horror de la guerra. Crédito foto: Tate.

Pero esa premonición de avistar las propias ruinas se haría realidad también por esa época: en 1865, la ciudad de Richmond, en Virginia, sería arrasada por las llamas iniciadas por el ejército confederado en retirada durante la Guerra Civil estadounidense.

Las imágenes de la devastación, las primeras fotografías de unas ruinas durante una guerra, serían el aperitivo de lo que vendría después en ciudades como Dresden, en Alemania, la japonesa Hiroshima o Estalingrado, Rusia.

Pasado y profecía

Mientras las bombas caían sobre las ciudades europeas durante las dos guerras mundiales, las pinturas sobre las ruinas tomaban un nuevo camino: la expresión del horror.

Pintores como Graham Sutherland y John Pipper documentaron los destrozos del bombardeo alemán en varias ciudades británicas, utilizando técnicas modernistas para expresar la oscuridad de la nueva era bélica.

Antes de la Primera Guerra Mundial, el artista australiano Arthur Streeton pasó gran parte de vida dibujando ruinas como el castillo Corfe, en Dorset, Reino Unido.

Pintaba las ruinas antiguas como partes sólidas del paisaje, como una presencia tranquilizadora.

Esta es otra muestra de cómo las ruinas eran mostradas de una forma onírica y un poco fantasiosa. Esta es una obra de Giovanni Paolo Panini. Crédito foto: Wikipedia.

Sin embargo, cuando comenzó a trabajar como pintor paisajista oficial durante la Gran Guerra, presenció la devastación de ciudades como Péronne, cerca del campo de batalla de Somme, y su estilo cambió para siempre.

Sus nuevas pinturas reflejaban las ciudades destrozadas como entidades fantasmales.

“Las fotos reales de los campos de batalla son imágenes bastante quietas. No hay mucho para ver, todas las personas y los objetos están escondidos o camuflados”, dijo sobre sus dibujos.

Actualmente, los artistas continúan buscando vías para representar las ruinas de nuestras guerras modernas.

Y las ruinas que dejan también las crisis económicas.

Fotógrafos como Rebecca Lilith Bathoryor, Yves Marchand y Romain Meffre han volcado sus lentes hacia lugares vacíos y olvidados en el mundo, una vez más hallando belleza en el abandono.

Más allá de los cambios en cómo la gente reacciona e imagina las ruinas a través de los años, la fascinación de los artistas por ellas nunca se ha desvanecido, tal vez porque esas ruinas nos hacen sentir conectados con la historia y la memoria cultural.

Mientras las ruinas modernas se han convertido en un contenedor de recuerdos traumáticos y horrorosos, las del pasado son espacios donde el tiempo no corre, donde la presencia fantasmal de la historia se puede sentir y donde los artistas pueden perderse en los sueños.

 

12 febrero 2018 at 9:17 am Deja un comentario

Así trabajan en el único taller que puede copiar las grandes esculturas del arte clásico griego

Aunque existen multitud de copias de las principales esculturas del Arte Griego, solo un taller de Atenas cuenta con el certificado oficial para poder realizarlas. Este derecho exclusivo le ha sido concedido por el Ministerio de Cultura de Grecia.

En la imagen, un artista trabaja en una réplica de una estatua antigua de Higía, la diosa de la salud, en un taller de Atenas. Es el único centro del mundo que puede realizar copias de obras del arte clásico griego. (Foto: Thanassis Stavrakis / AP).

Fuente: YAHOO Noticias
5 de febrero de 2018

Unas 50 personas, todas licenciadas en Bellas Artes, trabajan en este taller para recrear con exactitud una gran variedad de esculturas de la Antigua Grecia. Desde piezas de apenas unos centímetros hasta estatuas de Zeus de más de dos metros. Todas las figuras están realizadas con yeso y a escala real. Además, se pintan cuidadosamente a mano para imitar los tonos originales.

Las piezas son destinadas a la venta, aunque por el momento solo se pueden comprar en los principales museos y sitios arqueológicos de Grecia. Sin embargo, próximamente también se podrán adquirir a través de Internet.

Esta tienda y taller de Atenas cuenta con el derecho exclusivo de hacer las copias de las esculturas clásicas de la Antigua Grecia gracias a un permiso especial concedido por el Ministerio de Cultura del país heleno. (Foto: Thanassis Stavrakis / AP).

 

En la fotografía, una copia de la Venus de Milo, la escultura del siglo II a. C. que representa a Afrodita, la diosa griega del amor, la belleza, el placer y la procreación. (Foto: Thanassis Stavrakis / AP).

 

Un equipo de unas 50 personas, todas ellas licenciadas en Bellas Artes, trabaja en el taller para realizar estas réplicas exactas. (Foto: Thanassis Stavrakis / AP).

 

El equipo realiza copias de todo tipo de esculturas. Desde figuras de animales de apenas unos centímetros hasta grandes piezas de más de dos metros de altura. (Foto: Thanassis Stavrakis / AP).

 

Las piezas se venden exclusivamente en los principales museos y lugares arqueológicos de Grecia y los ingresos se destinan a la conservación del arte clásico heleno. (Foto: Thanassis Stavrakis / AP).

 

Sin embargo, próximamente también se podrán comprar estas esculturas a través de Internet. La ministra de Cultura de Grecia, Lydia Koniordou, anunció recientemente que en verano estará disponible la venta online. (Foto: Thanassis Stavrakis / AP).

 

Unas estatuillas cicládicas son embaladas en una caja para enviarse a su lugar de venta. (Foto: Thanassis Stavrakis / AP).

 

Las copias se realizan con moldes a escala real y en yeso, un material que no se contrae al secarse a diferencia de otros como la resina. (Foto: Thanassis Stavrakis / AP).

 

Además, las esculturas se pintan a mano cuidadosamente para imitar el tono de la pieza original, ya sea de metal, mármol, arcilla, marfil u otro material. (Foto: Thanassis Stavrakis / AP).

 

Las reproducciones pueden tardar en realizarse desde unos pocos días hasta dos meses, el tiempo que duró el fabricar la copia de esta estatua del siglo V a. C., dios del cabo Artemisio, que representa a Zeus o Poseidón. (Foto: Thanassis Stavrakis / AP).

 

La estatua de Zeus o Poseidón es una de las principales obras que se puede contemplar en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas. El precio de su copia alcanza los 3.000 euros. (Foto: Thanassis Stavrakis / AP).

 

Una copia de la cabeza de Alejandro Magno pasando por el procesamiento de color. (Foto: Thanassis Stavrakis / AP).

 

Uno de los artistas limpia la copia de una cabeza de Higía. (Foto: Thanassis Stavrakis / AP).

 

Los moldes se fabrican en los museos donde se guardan las piezas originales y todos se almacenan en el taller. Se conservan algunos incluso desde el siglo XIX. (Foto: Thanassis Stavrakis / AP).

 

Un trabajador del laboratorio sujeta la copia de un kuros, un tipo de escultura que imperó en el Periodo Arcaico del arte griego. (Foto: Thanassis Stavrakis / AP).

 

6 febrero 2018 at 6:09 pm Deja un comentario

Una galería de Manchester retira un cuadro de ninfas desnudas

La retirada de ‘Hylas y las ninfas’, de John William Waterhouse, se ha hecho con el fin de abrir un debate y no censurar, según la coordinadora de la sala

Hylas y las ninfas’ de John William Waterhouse

Fuente: EL PAÍS
1 de febrero de 2018

La Galería de Arte de Manchester ha decidido retirar una de las obras de John William Waterhouse para abrir el debate sobre los personajes femeninos en el arte. Se trata del cuadro Hylas y las ninfas, en el que aparecen unas ninfas desnudas, según informa el diario The Guardian.

La retirada forma parte de una obra experimental de otra artista. Se ha grabado la retirada del cuadro y las reacciones del público para otra exposición de la artista Sonya Boyce. Según la coordinadora de la galería de arte contemporáneo, Clare Gannaway, la retirada del cuadro se ha hecho con el fin de abrir un debate y no censurar. “No se trataba de negar la existencia de obras de arte particulares”, ha dicho. “Queremos crear un espacio de conversación sobre cómo exponer e interpretar las obras de arte en Manchester”.

La obra se encontraba en una sala que lleva por nombre En busca de la belleza. Se exponía con otras pinturas del siglo XIX donde domina el desnudo femenino. Gannaway afirmó que se trataba de un mal título para aquel espacio. Además, señaló que la mujer solo se representaba como un sujeto pasivo y decorativo o como una femme fatale.

En el lugar del cuadro, asistentes del museo han pegado algunos post-it mostrando sus opiniones de la decisión de esta retirada. Algunos creen que esto sienta un peligroso precedente, otros dicen que es un movimiento políticamente correcto.

 

1 febrero 2018 at 6:12 pm Deja un comentario

Reconstruyen el rostro de los emperadores Adriano y Marco Aurelio

Un grupo de estudiantes del Theaterakademie August Everding de Múnich ha creado una serie de esculturas de silicona de los emperadores basándose en estudios historiográficos y en las esculturas de la antigüedad

El rostro de Adriano – TAE

Fuente: ABC
31 de enero de 2018

Hace unas semanas, un grupo de científicos griegos reconstruyeron el rostro de una mujer que vivió en Tesalia hace 9.000 años a través de las más avanzadas técnicas forenses. Ahora, un grupo de estudiantes de arte ha reconstruido el rostro de los emperadores Adriano y Marco Aurelio, entre otros ilustres personajes de la antigüedad, a través de unas esculturas de silicona con todo lujo de detalles.

Rostro de Marco Aurelio – TAE

Para la realización de las esculturas los estudiantes se han inspirado en las esculturas clásicas que se conservan de los mandatarios. Sin embargo, como estos eran un retrato idealizado de la realidad, se han visto obligados a realizar un laborioso estudio historiográfico para ser lo más exactos posibles a la hora de retratar a los emperadores. Ahora, estas esculturas hiperrealistas se exponen en la Gliptoteca de Múnich.

 

31 enero 2018 at 5:26 pm Deja un comentario

“Didáctica del amor” y mitología: así pervive Ovidio 2.000 años después

  • Se cumplen dos milenios de la muerte en el exilio del legendario poeta latino, que sigue siendo editado y traducido
  • El Museo Provincial de Guadalajara le está dedicando un amplio programa de actividades dirigidas a todos los públicos
  • Los expertos Antonio Marco Martínez y Ángel Rodríguez Rebollo nos desgranan su relevancia en la literatura y en el mundo artístico hasta nuestros días

Escultura de Ovidio. UNIVERSIDAD DE CONSTANZA

Fuente: Alicia Avilés Pozo  |  eldiario.es
27 de enero de 2018

“Si hay alguien entre el público que no conozca el arte de amar, que lea esta obra y, cuando se haya documentado leyéndola, que ame”
Arte de amar, de Ovidio

A finales del año 17 de nuestra era moría en el destierro, en los confines del Imperio Romano, el poeta latino Publio Ovidio Nasón. Pero su influjo en la cultura occidental quedó viva para siempre. Cuando se cumplen 2.000 años de este acontecimiento, comprobamos que su influjo y repercusión en la cultura occidental, tanto en la literatura como en el arte, sigue estando presente y que perduran las ediciones y traducciones de su obra. ‘Arte de amar’ y ‘Las Metamorfosis’ son sus publicaciones más conocidas pero navegar por el resto de sus obras supone una continua sorpresa por su belleza literaria. También la controversia ha rodeado su concepción del amor y de las relaciones sentimentales, pero es indiscutible que sus obras han inspirado cuadros y esculturas de colecciones privadas y museos de todo el mundo.

En todas las pinacotecas importantes del planeta se exhiben o almacenan centenares de pinturas que representan mitos grecorromanos narrados por Ovidio. Precisamente, parte de las pinturas con las que Rómulo Cincinato decoró en el siglo XVI algunas de las salas del Palacio del Infantado de Guadalajara están inspiradas directamente en sus relatos. Es el motivo por el que el Museo de Guadalajara le rinde homenaje con un programa de actividades que comenzó en el mes de noviembre.

Durante esta semana se han celebrado dos conferencias para ayudar a conocer mejor la vida y obra de Ovidio, a contextualizar convenientemente las pinturas de Cincinato y a profundizar en el conocimiento de su iconografía. La primera de ellas fue la impartida por el exdiputado socialista, experto en Literatura Clásica y Catedrático de Latín, Antonio Marco Martínez: ‘Ovidio: poeta del amor, de los dioses y del exilio’. En una entrevista con eldiarioclm.es, el profesor explica esta triple vertiente del poeta.

Del amor a los mitos

Recuerda que llegó a Roma muy joven para estudiar Oratoria y Derecho, y que descubrir el amor fue lo que despertó su vocación poética. Escribió entonces ‘Amores’ o ‘Arte de amar’ en los que “enseña la técnica de la seducción o cómo huir de un amor intenso y peligroso”. Sus versos transitaron después hacia asuntos más elevados como los dioses, las fiestas y sus mitos, y de donde deriva ‘Las Metamorfosis’, como “una de las obras que más importancia ha tenido en toda la cultura a lo largo de estos dos mil años, tanto en la literatura como en la pintura, la escultura o la música”. Con 50 años, fue desterrado por el emperador Augusto. Llegó el momento de la “poesía en el exilio” con obras como ‘Tristia’ o ‘Poemas tristes’, poesía “de desterrados” que han servido de modelo hasta nuestros tiempos.

Antonio Marco Martínez destaca que Ovidio fue el poeta latino más leído de su época, pero también en los tiempos posteriores hasta la actualidad y que tuvo el acierto de convertir sus experiencias “en modelo y guía didáctica para futuros amantes”. “Supo fusionar la expresión del sentimiento amoroso con el objetivo didáctico”, explica el profesor, añadiendo que a todo ello unió una enciclopedia erudita de mitología grecorromana, como fue ‘Las Metamorfosis’ que “ha servido de cantera a pintores, escultores y artistas para extraer de él centenares de motivos artísticos que se exhiben en todos los museos más importantes del mundo”.

Resulta sobre todo significativo que la figura de Ovidio siga perviviendo en nuestros días. “Es cierto que todo lo perteneciente al mundo clásico va perdiendo importancia permanentemente en nuestra cultura. Probablemente son menos hoy las personas que puedan leer a Ovidio en su lengua, en latín, pero no deja de seguir siendo editado y traducido para el público en general”. Es más, hoy en día la mayor parte de los poetas siguen escribiendo sobre el amor. “El amor y la relación entre los amantes de hoy es básicamente la misma que la de los amantes antiguos”, concluye.

Fábulas de Ovidio en el Sala Atalanta del Palacio del Infantado. ÁNGEL RODRÍGUEZ REBOLLO

El influjo artístico de Ovidio es el que detalla el experto en Historia del Arte Ángel Rodríguez Rebollo, de la Fundación Universitaria Española, que fue el encargado de la conferencia ‘Las fábulas de Ovidio en las colecciones españolas de los Siglos de Oro. La sala de Atalanta del Palacio del Infantado’. Rodríguez Rebollo es también redactor de Ars Magazine, además de formar parte del grupo de investigación Ars Harsburgica. Incide en la gran importancia del poeta latino en las colecciones artísticas más importantes de esa época, comenzando con la que atesoraron los Austrias, especialmente los reyes Felipe II y Felipe IV.

En el caso concreto de la casa ducal del Infantado de Guadalajara tiene una “especial significación”. Los frescos del palacio alcarreño “son un referente de las decoraciones palatinas de la Europa del momento” y dentro de ese conjunto, la llamada Sala de Atalanta es “la que más claramente toma como referencia” la narración ovidiana de las metamorfosis. Es la muestra de pervivencia de Ovidio a lo largo de los siglos. “Siguiendo la estela de Felipe II, la nobleza castellana llenó sus palacios de lienzos y tapices donde los dioses grecorromanos vinieron a presentar ante los ojos de quienes los contemplaban unos mensajes cifrados de marcado carácter simbólico”, detalla Ángel Rodríguez Rebollo.

En este ámbito, las “fábulas” -como se denominan en ocasiones- o metamorofsis del poeta fueron traducidas y comentadas por grandes eruditos, “que añadieron sus propias interpretaciones de los mitos clásicos allí narrados
para dotarlos de un carácter moral”. Tomando como base estos textos, se crearon importantes conjuntos iconográficos destinados a las élites políticas, que buscaron en ellos transmitir el “prestigio de sus linajes”.

Porque, para este experto, son ‘Las Metamorfosis’ de Ovidio las que ha propiciado que su figura siga vigente en el arte, perdurando hasta la actualidad “con las más diversas interpretaciones”. Esgrime como prueba de ello el proyecto Ovidius Pictus, donde se da cuenta de las ediciones de los mitos ovidianos a través de los siglos. Y la enésima prueba de su carácter eterno.

“Ya terminé mi obra. Desearía que no pudieran borrarla ni hierro, ni fuego ni Júpiter. Cuando se acerque ese día fatal, ineludible, no debe tener poderío sino simplemente sobre mi persona. Lo mejor de mí mismo pervivirá”.

Las Metamorfosis, de Ovidio

 

28 enero 2018 at 3:00 pm Deja un comentario

La competición o la vida

En la antigua Grecia la palabra ‘Agón’ servía para designar la competición. Una muestra con ese título recorre en CaixaForum el espíritu de lucha y desafío que llevó a los griegos a desarrollar campeonatos y juegos deportivos de los que todavía nos nutrimos, pero también envites intelectuales, en la música y en el teatro. Una búsqueda de la victoria reflejada y bien por el arte.

Figurillas de bronce Etrusco-campanienses, realizadas c. 480 a.C. Halladas en Cumas, Italia.

Fuente: ISABEL GÓMEZ-MELENCHÓN  |  LA VANGUARDIA
27 de enero de 2018

Los ganadores de cualquiera de las numerosas competiciones deportivas que se desarrollaban en Grecia no recibían medallas. Su recompensa era la fama. Pero no sólo eso: los deportes eran un buen negocio, en todos los sentidos. A menudo un estado (en el siglo VIII a.C. surgieron por el Mediterráneo cientos de polis, ciudades estado griegas) patrocinaba a un atleta y corría con los gastos de su entrenamiento, viajes, equipo, una inversión que compensaba si este obtenía una victoria, a mayor prestigio de sus paganos. Y a su vez el atleta era retribuido no sólo en su amor propio, sino con grandes privilegios, como alojamiento y manutención gratis y acceso libre a los teatros de por vida, además de contar con un nutrido grupo de admiradores.

¿Hablamos de la antigüedad o de ahora mismo? La exposición Agón! La competición en la antigua Grecia que puede verse en CaixaForum nos ilustra hasta qué punto nuestra tra­dición deportiva tiene un ADN bien localizable. Sí, fueron los romanos quienes dijeron lo de mens sana in corpore sano, pero se lo habían copiado a los griegos. Como ahora hacemos también nosotros, y no sólo con los Juegos Olímpicos, como puede verse en esta magnífica muestra que reúne 170 objetos procedentes del British Museum: entre ellos un fragmento del friso del Mausoleo de Halicarnaso, del 350 a.C., que nunca antes había salido de Londres, o el jarro que acompaña estas líneas, en el que un joven está a punto de coronarse. Siguiendo con las retribuciones más materiales que los laureles, el ganador de la carrera de bigas (carruajes) en las Panateneas, las competiciones de Atenas, recibía 140 ánforas de aceite de oliva, que comparados con fichajes como el de Coutinho hacen sonreír, pero en aquel tiempo valían lo suyo, igual que los recuerdos que podían encargar los atletas de Olimpia: con una victoria, una estatua, con tres, un retrato de sí mismo a cargo de un escultor de élite, Fidias o Mirón. Sin duda eran auténticas estrellas.

Los vencedores en algunas carreras en Atenas recibían como premio 140 ánforas de aceite de oliva

Atenas, Olimpia, Esparta… La rivalidad entre las ciudades tenía su pendant en la que existía entre sus ha­bitantes, reflejo, a su vez, de la que amenizaba la vida de sus dioses: enfrentados entre ellos para establecer la jerarquía de su autoridad, tiene nada de extrañar que los humanos los acabaran emulando y aspiraran a convertirse en héroes. Agón es el término que designaba esta rivalidad que se consideraba necesario y estimulante, no sólo en las actividades físicas, también en las intelectuales, música o teatro, y de apariencia, como los concursos de belleza, uno de los cuales, si hay que creer a Homero, dio lugar a la guerra de Troya.

Entrenados desde bien pequeños para ser competitivos, el deporte era una salida natural para tanta testosterona.También la guerra. Si de la política se puede decir que es la continuación de la guerra por otros medios, también se podría decir lo mismo del deporte, o al revés. Ambas actividades compartían representaciones y dioses, tal como se explica en el estupendo catálogo que acompaña a la exposición. La diosa de la victoria, Niké, era, se explica en el catálogo, una de las más representadas en las artes plásticas, unas veces para conmemorar un triunfo bélico, otras deportivo: se la suele caracterizar con alas o al frente de veloces carros, también en los frontones de los edificios, donde se la situaba posándose después de un vuelo.

Diadumeno

Los hombres competían desnudos, de hecho se prohibió ropa en las competiciones deportivas para evitar accidentes, pero también para mostrar la perfección alcanzada con el ejercicio, de ahí el culto al cuerpo pero también su cuidado.Para protegerse la piel, los atletas se frotaban con aceite de oliva, y después del entrenamiento y de las competiciones se limpiaban con un estrígilo, un utensilio metálico con una hoja curva, con aceite de oliva, bálsamos perfumados y ungüentos. Los niños se iniciaban muy pronto en la educación deportiva, reservada, evidentemente, para los varones; una excepción es la figura de Atalanta, la primera atleta femenina de la mitología griega, quien se resarció venciendo en unos juegos fúnebres del hecho de haber sido abandonada por su padre, el rey Yaso, quien deseaba un varón…

Las competiciones eran parte tan fundamental en la vida griega que incluso formaban parte de los ritos funerarios. Los griegos consideraban que el deporte, y la competición en general, unía a los pueblos, pero también que su instrucción desde la infancia era una manera de inculcar a los pequeños la importancia de seguir las normas. Ya vemos que palabras como gimnasio, palestra o estadio no son lo único que nos han legado los helenos al respecto.

Agón! La competición en la antigua Grecia

Comisario: Peter Higgs. Caixaforum. Barcelona. http://www.caixaforum.es. hasta el 18 de febrero

 

27 enero 2018 at 12:25 pm Deja un comentario

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"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

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