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El enigma de la única ‘águila bicéfala’ romana persiste 13 años después

Los arqueólogos internacionales especializados en el mundo clásico siguen sin resolver el significado de la mano de bronce romana (siglo I d.C.) que empuña una espada con una excepcional águila de dos cabezas hallada hace ya trece años en el yacimiento romano de Lucentum (antigua Alicante).

Águila bicéfala. EFE

Fuente: EFE  |  20minutos.es
17 de junio de 2018

De 6.110 gramos, 35 centímetros de largo y 11,2 de ancho, esta mano izquierda sostiene el pomo de una espada ceremonial con el águila bicéfala y es la única parte que se conserva de una escultura erigida a un emperador ataviado de militar (se desconoce quién) que se salvó de la refundición de los siglos posteriores debido, probablemente, a su valor como talismán.

Esta escultura lleva el característico anillo imperial con el trazo de un “lituus” (representa el bastón de los sacerdotes augures), debió medir unos 2,2 metros de altura y por su incalculable valor y singularidad el fragmento fue exhibido en la Sala del Trono (o de San Jorge) del prestigioso museo Hermitage de San Petersburgo (Rusia) con motivo del año ‘España en Rusia’ en 2011.

Posteriormente fue a Assen (Holanda) antes de también formar parte de una exposición antológica del Museo Arqueológico Nacional (MAN) de Madrid.

El director técnico del centro expositivo donde se exhibe, el Museo Arqueológico de la Diputación de Alicante (MARQ), Manuel Olcina, ha relatado que se trata de una pieza “única” y “sin paralelos” en el mundo romano por tener el águila bicéfala.

El significado desconocido de las dos cabezas

Hay numerosos ejemplos de águilas de una cabeza en el mundo romano pero “nunca de dos”, en palabras de Olcina, quien ha recordado que un águila bicéfala protagoniza el escudo de Rusia, pero no proviene de los romanos sino en la caída del imperio Bizantino, momento en el que los zares heredaron esta simbología.

A su vez, los bizantinos la habían tomado de los Selyúcidas musulmanes turcos y el único antecedente de este símbolo se halla en la civilización Hitita (dos mil años antes en la misma zona), aunque sin una aparente conexión directa con los romanos.

“Hemos presentado este ‘unicum’ (único en latín) en congresos internacionales y hemos consultado con decenas de colegas europeos y estadounidenses, y no hay nada parecido por lo que no sabemos qué significan esas dos cabezas de águila”, según el arqueólogo del MARQ, quien especula que podrían simbolizar dos poderes, dos legiones distintas o, incluso, Oriente y Occidente.

En todo caso, la comunidad científica no tiene claro a qué hace referencia, “y no poder interpretar el significado de esta pieza supone, para mí, una frustración”, ha confesado.

La mano con el águila bicéfala fue descubierta el 23 de marzo de 2005 (un Miércoles Santo) a un metro de profundidad en una excavación en el Tossal de Manises de la antigua Lucentum dirigida por Olcina y Rafael Pérez Jiménez, arquitecto de la Diputación y responsable de la conservación del yacimiento, al frente de un equipo de arqueólogos, restauradores, dibujantes, topógrafos, encargados y peones.

Los afortunados en toparse con ella y extraerla fueron los arqueólogos Antonio Guilabert y Eva Tendero; en un principio, los expertos internacionales dudaron de su autenticidad y pusieron en tela de juicio la procedencia y antigüedad, pero una vez acreditada la metodología científica de su extracción se abrió un nuevo debate para tratar de contextualizarla e interpretar el mensaje que se quería trasladar.

Se cree que se pudo fabricar en un taller de alguna provincia de la actual Italia, Grecia o Turquía, y “al ser el retrato oficial de un emperador, no puede ser una improvisación del artista sino que tiene que querer decir algo, seguramente un mensaje que fue repetido en otras obras que, quizá, estén por encontrarse”, según el director técnico del museo alicantino.

Otra aportación de la mano de Lucentum es que el característico gesto de los dedos del emperador, sujetando el pomo de la espada para que la hoja repose en el antebrazo, ha facilitado saber que era precisamente una espada lo que habrían llevado en un principio otras manos romanas halladas con la misma disposición pero que se han encontrado vacías, como la estatua acorazada de Sancti Petri (Cádiz), del siglo II a.C.

 

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17 junio 2018 at 9:01 pm Deja un comentario

Enigmas de héroes, dioses y titanes en el Prado

Desde Prometeo hasta Afrodita, Dionisio y los sátiros, ‘Los mitos en el Museo del Prado’ rescata las leyendas detrás de 90 piezas de la pinacoteca.

Fuente: EL MUNDO
10 de junio de 2018

Las obras del Museo del Prado albergan historias milenarias. Detrás de la Ofrenda a Venus de Tiziano, por ejemplo, se esconde un Filóstrato (sofista griego del siglo III) que visitó una galería privada en Nápoles y escribió sobre todas las facetas del amor. Y cuando Goya retrata a Las Parcas (1820/23), retoma la Teogonía de Hesíodo (siglo VIII a.C), en cuya obra poética escribió que Las Moiras (nombre griego de las parcas romanas) eran tres: Cloto, Láquesis y Átropo. Ellas tenían el poder de conceder a los mortales, cuando nacen, el don del bien y del mal. También en la Ilíada y en la Odisea se habla de estas figuras como las encargadas de tejer el destino de las personas. Pero sería con el inicio del Renacimiento que las Parcas tomarían formas y atributos más precisos que las ligarían, sin más rodeos, a la idea de la muerte como la conocemos hoy: ancianas que en vez de tejer los hilos del destino, cortan los hilos de la vida.

Ahora, el libro Los mitos en el Museo del Prado (Ed. Guillermo Escolar), de Miguel Ángel Elvira y Marta Carrasco Ferrer (ambos doctores en Historia del Arte que comparten, entre otras cosas, el interés por la iconografía clásica), reúne y explica los textos clásicos que dieron origen a 90 obras expuestas en la pinacoteca madrileña, ilustradas con fotografías cedidas por el propio museo. “El libro está lleno de historias de infidelidades, enamoramientos y venganzas. Cuando los griegos crearon su panteón mitológico, dotaron a sus dioses con vicios y virtudes humanas”, explica Carrasco en una charla con EL MUNDO.

Cuatro años atrás, cuando Miguel y Marta comenzaron a idear este libro, pensaron en todas las personas que diariamente recorren los pasillos del museo y se detienen ante las más renombradas obras europeas, pero sin conocer los relatos que les dieron origen. “Queremos que el lector haga ese click que falta para entender en profundidad lo que está observando”, comenta Carrasco.

Hércules en Walt Disney, Troya en Warner Bros. De la mano de grandes industrias, las leyendas de la época clásica regresan una y otra vez al presente. “Si no, mira a Prometeo, el gran Titán amigo de los hombres que robaba fuego a los dioses para acercarlo a los humanos. Puede parecer un personaje del pasado, pero hay un pedazo de imagen suya en el centro de Nueva York a cuyos pies patina casi todo el mundo a fin de año”, comenta Elvira en referencia a la escultura ubicada en el Rockefeller Center.

Fueron los mitos grecorromanos los que interpretaron por primera vez al mundo y todo arte que vino después ha vuelto su vista hacia ellos. Como lo dice Elvira, “la mitología está presente en nuestras ciudades y sus héroes siguen siendo los nuestros. A lo mejor no hablamos todos los días de ella, pero sigue viva”.

‘Sísifo’ (1548-1549), de Tiziano

“En 1548, María de Hungría, hermana de Carlos V y regente de los Países Bajos, encargó a Tiziano, para la sala principal de su palacio en Binche, un ciclo de cuatro Grandes Condenados en los infiernos”, explican los autores del libro Los mitos en el Museo del Prado. “Quería que estuvieran listas cuando, en 1549, visitasen el edificio el emperador y su hijo Felipe. Sin embargo, el cronista Juan Cristóbal Calvete de Estrella, al describir esta recepción, en la que estuvo presente, menciona solo tres pinturas: un Prometeo, un Sísifo y un Tántalo”, continúan.

La condena de Sísifo, rey de Corinto, es conocida por muchos: debido a sus “peculiares crímenes”, entre los que se encuentran un engaño a Hades para que le permitiera volver de los infiernos al mundo de los vivos, fue condenado a empujar una gran roca hasta lo más alto de una colina. Una vez allí, la roca estaba destinada a caer, repitiendo el trabajo una y otra vez, de forma inexorable.

Los dioses se enojaron con él por su astucia. “Nadie dudó nunca del carácter admonitorio y amenazante de estas pinturas: tomando como base la Metamorfosis de Ovidio (IV, 456-463) y la Eneida de Virgilio (VI, 547-634), advertían sobre las graves penas reservadas en el Hades a quienes se atrevieran a desafiar a los dioses y al emperador, su reflejo en la Tierra”, comentan los autores.

La historia de Sísifo siempre había sido imaginada así: como la del rey de Corinto empujando una roca una y otra vez. Fue recién con Tiziano que se planteó la alternativa que se presenta en su pintura: la de hacerle cargar con la piedra sobre los hombros. “¿Por qué?”, se preguntan Miguel Ángel Elvira y Marta Carrasco. “Lo ignoramos. Acaso, sencillamente, para explicar el esquema de un grabado de Marcantonio Raimondi (Hombre portando sobre sus hombros una basa de columna) y, de paso, figurar al personaje con la musculatura del Torso del Belvedere (fragmento de la estatua de un desnudo masculino firmado por el escultor ateniense Apolonio de Atenas)”.

Cabe señalar, según los autores, que por 1545/46 Tiziano acababa de viajar a Roma y que por esas épocas el ‘romanismo’ se había convertido en la tendencia artística preferida por Carlos V, “lo que de sobra sabía el pintor”, como expresan los expertos.

‘La caída de Ícaro’ (1554-1555), de Jacob Peter Gowy

Esta pintura de Gowy se basa en un boceto de Rubens que se encuentra en Bruselas. Para Miguel Ángel Elvira y Marta Carrasco, J.P. Gowy es “un artista mal conocido” que se esforzó por “interpretar aquel boceto con fidelidad”.

La leyenda de Ícaro es relatada por Ovidio en su Metamorfosis (VIII, 183-235). “Allí se explica que Dédalo, deseando huir de Creta, elaboró unas alas con plumas, hilos y cera. Se las ajustó a sí mismo y a su hijo, dio a este el consejo de volar a media altura, y ambos emprendieron vuelo”, expresan los autores. Dédalo iba delante; las gentes contemplaban desde la tierra el vuelo de ambos, y, en cierto momento, el muchacho decidió lanzarse hacia el cielo “arrastrado por sus ansias de ascender”, continúan los expertos. Al acercarse al sol, el calor derritió sus alas y el joven cayó al mar.

“Pero Rubens apenas enmendó la plana a Ovidio: los campesinos, en su remoto paisaje, parecen ignorar el vuelo de estos héroes”, expresan los autores. “Y Dédalo, en cambio, ve de cerca la caída de su hijo, mientras que en el poema solo se da cuenta de su desgracia cuando atisba unas plumas flotando sobre las olas”, explica Miguel Ángel Elvira.

“Estas inexactitudes se explican porque nuestro artista buscó apoyo en grabados que conocía bien, y la postura de Ícaro nos habla de una lectura moralista de Rubens”, agrega.

Así, para el coautor del libro, la idea detrás de la pintura puede entenderse de diferentes maneras de acuerdo a cada momento histórico. “Desde alguien que asciende hasta los cielos, a pesar de que le aconsejan que mantenga un vuelo bajo, y en una lección sobre excesos de vanidad se queman sus alas haciéndolo caer al mar. O como la curiosidad de todo adolescente de querer llegar siempre un poco más alto, de querer conocer un poco más”.

‘Marte’ (1639-1640), de Diego Velázquez

Cuentan los autores de Los mitos en el Museo del Prado que esta obra de Velázquez fue pintada para completar la decoración de la Torre de la Parada, donde se hallaba en 1703, antes de ser llevada al Palacio del Prado.

Como explican Miguel Ángel Elvira y Marta Carrasco, algunos han dicho que, al pintar al dios de la guerra, el pintor barroco español estaba queriendo dar una advertencia al rey Felipe IV al entregar un cuadro con la figura del dios de la guerra, hijo de Júpiter. Pero al verlo sentado en un lecho, “cansado y triste”, como lo describen los autores, “debe ser visto en el contexto burlesco de sus amores adúlteros con Venus. Esto vincula la pintura de Velázquez a los cuadros de bufones vestidos de militares que tanto gustaban a nuestro pintor”, aseguran.

Como expresan Elvira y Carrasco, Velázquez pudo haberse inspirado, para la actitud del dios, en algún dibujo del Pensieroso de Miguel Ángel, “o con más seguridad, en el Marte Ludovisi, del que él mismo traería a Madrid una copia tras su segundo viaje a Italia, entre 1649 y 1651″. Y en cuanto a la cara, “con su ostentoso mostacho”, describen, “recuerda ciertas xilografías de Hendrick Goltzius, e incluso una serie de grabados sobre los Amores de los dioses de Jacob Matham (h. 1590), donde Marte aparece precisamente con la diosa Venus”.

‘El paso de la Laguna Estigia’ (1520-1524), de Joachim Patinir

“Si coge uno El paso de la laguna Estigia de Patinir, es un cuadro completamente complicado que quiere mezclar las creencias del más allá cristianas y las paganas y encajarlas, y eso es maravilloso”, confiesa Miguel Ángel Elvira. “Es algo que ha ocurrido en el renacimiento y que nunca ha vuelto a ocurrir. Intenta mezclar las creencias de cómo se sube a los cielos y cómo se desciende a los infiernos del dios Plutón“, agrega.

En este cuadro se reúnen elementos bíblicos con otros mitológicos para hablar de la suerte de las almas en el más allá.

Caronte, figura eminentemente pagana, dirige la barca en el centro, y en ella transporta el alma de un hombre hacia el primer plano. “Es el viejo que describen los poemas antiguos al relatar los viajes de ciertos héroes al más allá”, explica Elvira.

“A la izquierda, una difícil entrada entre rocas nos conduce a un ameno paisaje de ángeles: el Paraíso Terrenal, un ámbito cristiano. A la derecha, una verde enredadera atractiva en apariencia nos lleva a un negro túnel defendido por una bestia monstruosa: es el Infierno, que recuerda al antiguo Hades”, cuentan los autores del libro, recurriendo a la Eneida de Virgilio (VI, 416-418).

“Desde luego”, continúan, “nos hallamos ante una obra única y sin precedentes, lo que explica su propia indecisión. Caronte, más que llevar el alma de un muerto en su barca, parece regir el final de su existencia -Nuestras vidas son los ríos / que van a dar a la mar, / que es el morir- y solo en el último momento decide si el hombre merece salvarse o condenarse”. Sin embargo, y por curioso que parezca, los católicos monarcas españoles no vieron nada herético en este cuadro que llegó a la corte de Felipe II y, luego, a la sala de lectura de Felipe IV.

 

11 junio 2018 at 8:02 am Deja un comentario

Gimnasio, maquillaje y perfume: así buscaban la belleza los antiguos griegos

Con una extraordinaria exposición de 350 piezas, el Museo Arqueológico Nacional griego termina los actos que celebran sus 150 años

Fuente: Begoña Castiella – Atenas  |  ABC
9 de junio de 2018

Ha sido el Presidente de la República, Prokopis Pavlópulos, quien el sábado pasado inauguró esta exposición que muestra un viaje en el tiempo sobre las distintas caras de la belleza. Muestra la belleza, lo que era considerado bello, desde el periodo neolítico hasta el final de la antigüedad tardía, es decir hasta el año 800 d.C. Y lo hace a través de un viaje que muestra las diferentes expresiones de la estética en entornos sociales y culturales distintos, siendo todas las piezas expuestas parte de la colección permanente del museo. La bienvenida al visitante la da la diosa más bella, Afrodita, mostrada semidesnuda con un Eros dormido a su lado. Porque no es casualidad que Afrodita, diosa griega del amor, de la atracción física y del sexo (que en la antigüedad no tenía connotación negativa ni pecaminosa alguna) es siempre la diosa más bella. Eros por su parte, también dios del amor y de la atracción sexual, está siempre representado como un niño o un efebo muy atractivo y la estrecha relación de la belleza y del amor ha sido una de las características del mundo antiguo.

La exposición se ha dividido en cuatro partes distintas. La primera parte, denominada «Estética eterna», muestra objetos de la vida diaria que muestran las distintas expresiones estéticas en el tiempo. Preciosas vasijas, perfumadores, copas y otros objetos fabricadas en cerámica, alabastro, oro, plata, esteatita (un tipo de talco compacto), marfil. La segunda parte trata de «Lo bello y lo deseado», mostrando las preferencias estéticas del mundo antiguo basándose en lo que desvelan la mitología y sus mitos así como los tesoros arqueológicos descubiertos relacionados con ropa, aseo personal, joyas, peinados. La tercera, titulada «Proyectando el cuerpo» analiza la expresión de la belleza en el rendimiento visual del cuerpo humano desde el Neolítico hasta la época histórica. Y la última parte, «Búsqueda sin fin» es una reflexión estética sobre el significado de lo bello y su valor para el hombre.

La música y el perfume de la antigüedad

Durante la inauguración se escuchó «La belleza del sonido» gracias al conjunto musical de instrumentos musicales antiguos «Lyravlos», que interpretó composiciones musicales de la antigüedad y poemas melodiosos. Y la directora del Museo, Dra. Maria Lagogianni-Georgakaraku, pensó también en la idea del perfume en la Antigüedad griega. Gracias a la ayuda de la compañía cosmética griega Korres se presenta con esta exposición tres perfumes basados en materias primas y métodos existentes en el mundo clásico. Porque está demostrado, tanto por escritos como por restos arqueológicos, que los aceites perfumados y los perfumes no solo eran parte de la vida cotidiana de las mujeres del mundo griego y de los deportistas olímpicos, sino también de las distintas ceremonias de la vida social: bautizos, bodas, fallecimiento.

El químico Iordanis Samanidis ha creado tres aromas: uno con rosas, otro con salvia y un tercero con cilandro. Por ahora solo se puede «oler» el de rosas, pero los demás perfumes serán presentados antes del cierre de la exposición a finales del año que viene. Y durante estos meses, en la exposición habrá distintos talleres creados por científicos, artistas y artesanos griegos y extranjeros sobre el tejido en la época neolítica, la ropa utilizada en el Egeo, el traje micénico, las lautilizacion de los colores en las esculturas antiguas…Y se podrá visitar ahora con el nuevo horario de verano del museo, ampliado de 8 de la mañana a 8 de la tarde todos los días, menos los lunes, cuando estará abierto desde las 13.00 hasta las 20.00 h.

 

9 junio 2018 at 9:45 pm Deja un comentario

El líder de los laboristas ingleses se compromete a devolver a Grecia los mármoles de Elgin

Jeremy Corbyn asegura que las piezas deben retornar al país heleno, ya que fue allí donde se crearon

Fuente: ABC
4 de junio de 2018

Jeremy Corbyn ha afirmado en un periódico griego que devolvería a Grecia los mármoles de Elgin en caso de convertirse en el primer ministro de Reino Unido en las próximas elecciones. El líder de los laboristas ingleses daría solución de esa forma a una polémica con siglos de historia. Las piezas formaban parte del Partenón y fueron retiradas con el permiso del Imperio Otomano, que en ese tiempo gobernaba Grecia.

La colección llegó a Gran Bretaña entre 1801 y 1805 de manos de Thomas Bruce, conde de Elgin y, desde 1939, se expone en el Museo Británico de Londres. Siempre ha planeado sobre ella el debate de si se deberían devolver a Atenas para exponerse en el Museo de la Acrópolis. Grecia ha abanderado numerosas campañas para repatriar las piezas, pero las voces contrarias advierten de que ello supondría devolver otros tesoros artísticos.

Corbyn aseveró en una entrevista el diario Ta Nea que las esculturas «pertenecen a Grecia» y que, en caso de entrar en Downing Street, comenzaría una serie de «conversaciones contructivas» con el Gobierno para comenzar el proceso de retorno.

El líder laborista apoyó su discurso en que los mármoles habían sido creados en Atenas y habían adornado el Partenón durante cientos de años, según ha puesto de manifiesto el periódico británico The Telegraph.

Por su parte, Boris Johnson, secretario de Estado para Relaciones Exteriores, expresó durante su época como alcalde de Londres que «los restos permanecerían en Londres». Esta opinión la comparte el profesor de arqueología clásica de Oxford John Boardmann, quien afirmó que en caso de devolver las piezas «se estaría sentando un pésimo precedente».

El Museo Británico ha explicado en su página web que los mármoles «aquí son contemplados por una audiencia mundial y son estudiados activamente por una comunidad internacional de académicos. Gracias a esto se promueve la comprensión de la cultura griega antigua y su papel en respecto a las culturas del mundo».

 

4 junio 2018 at 1:55 pm Deja un comentario

Tesoros eléctricos: los ajuares de los romanos se muestran en el Museo Arqueológico Nacional

Las piezas de la exposición han sido realizadas por medio de la galvanoplastia, un sistema que reproduce de forma exacta los originales utilizando la electricidad

La exposición aúna el mundo de la antigüedad clásica con las invenciones de la Revolución Industrial – ABC

Fuente: PLAN B – ABC
24 de mayo de 2018

La muestra del Museo Arqueológico Nacional presenta un conjunto de espléndidos ajuares metálicos de época romana –tesoros de Bernay, de Hildesheim y un selecto lote de piezas procedentes de Pompeya y Herculano– realizados por medio de galvanoplastia, un sistema que permite la reproducción exacta de originales utilizando la electricidad.

La exposición aúna el mundo de la antigüedad clásica con las invenciones ultramodernas del siglo de la Revolución Industrial, y contrapone la producción artesanal de lujo de los excepcionales orfebres romanos con las prodigiosas aplicaciones de la electroquímica para la fabricación industrial en la modernidad.

Con un conjunto de 85 piezas, de las que 63 son facsímiles, la exposición se organiza en cinco ámbitos en los que tras un apartado dedicado a la presentación de la técnica electroquímica de la galvanoplastia y sus orígenes, se muestran los conjuntos arqueológicos indicados contextualizados con obras –pictóricas, grabados, libros impresos– que evocan el momento de su producción original, así como el descubrimiento del fenómeno del galvanismo y de la galvanoplastia, una de las aplicaciones más ingeniosas de la electricidad.

Naturaleza dúplice

Además de disfrutar de las reproducciones decimonónicas de los objetos expuestos, el público podrá obtener la respuesta al para qué de estas obras en una charla que tendrá lugar el miércoles, 30 de mayo. Alberto Campano, el responsable de conservación preventiva y restauración del Museo Nacional de Escultura, será el encargado de impartirla.

A los indudables valores plásticos de muchas de ellas, se suma su naturaleza dúplice, su carácter de piezas «doblemente museísticas», que nos sitúan ante diferentes contextos, el del mundo de quienes crearon y usaron los originales y quienes procuraron su reproducción, al amparo de una técnica nueva, íntimamente ligada a las investigaciones que, a lo largo de todo el siglo XIX, exploraron el fecundo campo del electromagnetismo.

 

25 mayo 2018 at 1:27 pm Deja un comentario

Rodin se mide con Fidias

El British Museum de Londres confronta en una excepcional exposición las obras maestras del escultor francés con una selección de los mármoles del Partenón

A la izquierda, figuras de dos diosas procedentes del frontón este del Partenón. A la derecha, «El Beso», de Rodin (versión en yeso) – ABC

Fuente: Natividad Pulido – Londres  |  ABC
21 de mayo de 2018

Desembarco artístico francés esta primavera en Londres con dos de sus tesoros nacionales. Primero lo hizo Monet y sus poéticas arquitecturas en la National Gallery –hay lienzos del maestro impresionista que son pura abstracción– y, más tarde, Rodin en el British Museum con una exposición que habría emocionado al propio escultor al ver muchas de sus mejores creaciones cara a cara con los mármoles del Partenón que tanto admiraba, concebidos por Fidias. Dos de los más excelsos escultores de la Historia del Arte miden su enorme talento en la galería Sainsbury, que por vez primera desde que se inauguró en 2014 deja entrar la luz natural. No es fácil aguantar el tipo junto a las piezas que decoraron el Partenón. Rodin lo logra, demostrando con ello el genial escultor que fue.

A la derecha, «Dios del río Ilisos», figura A del frontón oeste del Partenón. A la izquierda, «Ariadna» (1905), de Rodin – ABC

Pocas veces se ve tanta obra maestra por centímetro cuadrado en una exposición, cuyo elegante montaje está a la altura. El diseño está inspirado en el estudio de Rodin en Meudon, a las afueras de París. Las esculturas se exhiben a la altura de nuestros ojos, como si nos halláramos visitando el taller del artista. En casi todos los casos hay un acceso de 360 grados que permite admirar las piezas desde todos los ángulos. Es una ocasión excepcional poder ver, fuera de sus habituales salas, un buen puñado de joyas del Partenón. Como lo es el generoso préstamo de esculturas del Museo Rodin de París. La ocasión bien lo merecía. Se reúnen, hasta el 29 de julio, con el patrocinio del Bank of America Merrill Lynch, más de ochenta obras en mármol, bronce y yeso, junto a algunos bocetos. La prensa británica se ha rendido al «combate del siglo» entre Fidias y Rodin: «Sorprendente, deslumbrante, sublime» (The Guardian), «Una inspiradora reunión de maestros» (The Times), «Uno de los espectáculos del año» (The Telegraph), «Triunfante» (The Daily Mail), «Extraordinario, impresionante» (The Observer)…

A la izquierda, «Iris», figura N del frontón oeste del Partenón. A la derecha, «Iris, mensajera de los dioses» (1895), de Rodin – ABC

Nunca viajó a Grecia

«Antigüedad es mi juventud», decía Rodin, asiduo lector de Ovidio. Nunca viajó a Grecia, pero siempre sintió fascinación por la escultura griega antigua y, en especial, por el Partenón, que consideraba «un monumento eterno». Fue tal la pasión de Rodin por la Antigüedad que coleccionó cerca de 6.000 piezas. En 1900 construyó un museo en Meudon para acogerlas. En 1881 visitó por vez primera Londres y acudió al British Museum. Se hospedaba en el hotel Thackeray, justo enfrente. Al fin podía admirar «in situ» –hasta entonces tuvo que contentarse con hacerlo en libros o postales– las obras que tanto le obsesionaban y cuya belleza le cautivaba. Hizo algunos bocetos en papel de carta del hotel. Pero nunca haría copias de ellas, tan solo le sirvieron como inspiración. «Amo las esculturas de la Antigua Grecia, han sido y siguen siendo mis maestros», decía Rodin. Visitó el museo al menos en quince ocasiones. «En mi tiempo libre frecuento el British Museum», solía decir. Lo hizo hasta poco antes de su muerte.

Mentor artístico y espiritual

«Palas Atenea con el Partenón» (1896), de Rodin – MUSEO RODIN

Fidias fue un mentor artístico y espiritual para Rodin. Aunque cueste creerlo, 2.320 años separan separan a ambos genios, que fueron los más célebres en sus respectivas épocas. Las esculturas de Fidias (h. 480-90 a.C.-h. 430 a.C) son de una rabiosa modernidad. Las más célebres, las monumentales esculturas de Atenea Virgen del Partenón, y de Zeus en Olimpia, ambas en oro y marfil. Las de Auguste Rodin (1840-1917) semejan reliquias arqueológicas. Y es que, como explica Hartwig Fischer, director del British Museum, Rodin eliminó cabezas y extremidades de sus esculturas, creando un nuevo género artístico moderno. A través de las piezas del Partenón, Rodin descubrió el poder de los fragmentos para transmitir el significado de la obra completa: «Las estatuas dañadas, encontradas en las ruinas, no son menos obras maestras por estar incompletas».

Concibe «El hombre que camina» como una reliquia arqueológica sin cabeza ni brazos, en la que desafía la representación del movimiento. Esta escultura se muestra junto a la figura K de una diosa, también sin cabeza ni brazos, procedente del frontón este del Partenón.

Dos versiones de «El pensador» de Rodin en las salas del British Museum – ABC

Lord Elgin y el expolio

Lord Elgin, embajador británico en Atenas, se llevó a Inglaterra muchas de las esculturas del Partenón que sobrevivivieron: 75 de los 160 metros del friso, 15 de las 92 metopas, 17 figuras de los frontones y algunas piezas del monumento. Lord Elgin le pidió a Antonio Canova que restaurara y reemplazara las partes perdidas. El artista rehusó, pues, al igual que Rodin, hallaba sinceridad e inspiración en los fragmentos. El Parlamento británico firmó la compra de las obras en 1816 y se exhiben en el British Museum desde 1817. «Desde entonces han inspirado a pensadores, poetas, artistas…, pero a ninguno como Rodin», advierte Hartwig Fischer.

«La edad de bronce» (1877), de Rodin – MUSEO RODIN

El Estado francés le encargó a Rodin unas puertas para un museo de artes decorativas que iba a inaugurarse en París. El proyecto no llegó a materializarse, pero «Las puertas del infierno», de seis metros de altura, fueron para el artista una fuente de inspiración constante durante toda su vida. Entre esas figuras, sus celebérrimos «El Beso» y «El pensador», que acabaron siendo esculturas independientes. Hay versiones de ambas en la exposición. De «El Beso» (se inspiró en los amantes Paolo y Francesca de «La Divina Comedia»), una versión en yeso de gran tamaño que Rodin mantuvo toda su vida. A su lado, los cuerpos de dos diosas, una reclinada junto a la otra, figuras L y M del frontón este del Partenón. Se cree que pueden ser hermanas o madre e hija. Tanto ellas como «El Beso» están tallados en un solo bloque de piedra: los dos artistas supieron extraer la carne cálida del frío mármol. En las esculturas de Fidias y Rodin hay intimidad, sensualidad y una fuerte carga emocional. En ambos casos, explica Celeste Farge, comisaria de la muestra, «la expresión y la pasión de las figuras se manifiesta a través del cuerpo». Para Ian Jenkins, también comisario, las figuras del Partenón constituyen un estudio erótico sobre la intimidad, a través de los pliegues mojados de sus vestidos. Cree que «El Beso» es «la mejor respuesta artística a las esculturas del Partenón».

Se cree que ni Fidias ni Rodin hicieron con sus manos todos sus trabajos. Este último pudo modelar en arcilla algunas obras que después otros fundían en bronce o esculpían en mármol. Y Fidias pudo diseñar y modelar las obras del Partenón, pero no ejecutarlas. Vamos que Damien Hirst no es original ni siquiera en eso. Rodin quiso que su arte «expresara las emociones desde las alturas del éxtasis hasta las profundidades de la agonía». Éxtasis y agonía que halló en los mármoles del Partenón que tanto amó, pero que también tanto le atormentaron: «Ningún artista podrá superar a Fidias. El más grande de los escultores nunca será igualado».

Fragmento correspondiente al friso norte del Partenón – BRITISH MUSEUM

De Miguel Ángel a la Acrópolis

Son muchas las conexiones entre Fidias y Rodin presentes en la exposición. Para su escultura «La edad de bronce» (1877), Rodin se inspiró tanto en «El esclavo moribundo», creado por Miguel Ángel en 1513 (Museo del Louvre) -viajó a Italia en 1875-76 y allí descubrió al genio florentino-, como en algunas de las figuras del Partenón. Es el caso de un joven que se prepara para el desfile incluido en el friso norte del principal monumento de la Acrópolis. En ambos casos se repite la pose, el gesto, la misma emoción. Auguste Neyt posó para esta escultura de Rodin.

 

21 mayo 2018 at 7:56 am Deja un comentario

123 obras maestras del Prado de tema mitológico (Revisión)

Este artículo es una revisión de una entrada anterior publicada en este blog en septiembre de 2010.

Desde que el Museo del Prado – que en 2019 cumplirá 200 años – renovó su página web, allá por diciembre de 2015, creo recordar, algunos enlaces de este catálogo habían dejado de funcionar, como muy amablemente me han ido haciendo saber algunos lectores. He querido ahora por ello actualizar la entrada, revisando los enlaces y añadiendo nuevo material audiovisual con el que el museo va poco a poco enriqueciendo la web. He aprovechado además para hacer alguna rectificación relativa al nombre de alguna obra o al año de atribución de la misma. Hay también algún cambio en las obras del catálogo, aunque son mínimos, así como en el número; si no me equivoco figuran dos más que en la lista anterior. Por último, he optado por indicar de nuevo qué obras figuran actualmente en exposición y cuáles no (aquellas que aparecen con un asterisco), aunque a este respecto hay que señalar que este detalle es muy cambiante, dado que algunas lo están por formar parte de una exposición temporal y, en cambio, otras que forman parte de la exposición permanente pueden estar actualmente cedidas para otras exposiciones. El consejo a este respecto, si se quiere tener la certeza de poder ver una obra en un momento determinado, es consultar la web del museo.

A partir del Renacimiento la mitología fue considerada un género cuyo interés radicaba fundamentalmente en el aspecto cultural del mundo antiguo, anterior al cristianismo. Una cultura laica, que no estaba sometida al poder eclesiástico y que enlazaba con el humanismo iniciado en Italia ya en el trecento. Era un mundo que sin olvidar lo religioso quería valorar lo humano, lo corporal, lo terrenal, lo civil y lo placentero, la belleza física y no moral; que buscaba la libertad en el pensamiento y en la expresión, la revalorización del hombre por si mismo y no como obra de Dios. En esta cultura, la forma era importante y la forma había de ser bella, sensible, física.  (Rosa López, Mitología e Historia en las obras maestras del Prado)

Sin lugar a dudas el Museo del Prado es una de las mejores pinacotecas del mundo. Alberga una colección de aproximadamente 7.600 pinturas, 1.000 esculturas, 3.000 grabados y 6.400 dibujos, además de un amplio número de objetos de artes decorativas y documentos históricos. De todas ellas el Museo exhibe en la actualidad en su sede unas 1.300 obras.

El germen de la colección del museo son las colecciones Reales de la monarquía española. Isabel La Católica la inició en el Renacimiento y fue continuada por sus sucesores hasta el siglo pasado. La colección es muy extensa y refleja los gustos de la monarquía española, así como sus reticencias: encontramos así una amplia representación de la pintura flamenca, la italiana del siglo XVI y las escuelas españolas del barroco y posteriores; por contra, las escuelas protestantes (inglesa, holandesa) apenas están presentes.

Como han hecho otros museos importantes, caso del British Museum o el Louvre, también el Prado se ha preocupado en los últimos tiempos en hacer su página web interesante y atractiva al visitante virtual. Es de destacar en este sentido la opción desarrollada recientemente de presentarnos las obras del catálogo en alta resolución. Ello sin descuidar la principal función que como es lógico debe procurar: la de informar.

Por motivos educativos -vuelvo a dar este curso después de varios años Cultura Clásica-, he andado buscando información para clase de algunas obras de mitología y el resultado ha sido este catálogo de más de 100 cuadros del Prado que tienen como tema algún episodio de la mitología grecolatina y que paso a relacionar por si a alguien le puede resultar de utilidad.  Además de poder ver los cuadros con todo lujo de detalles, es interesante observar que algunas de las obras más importantes van acompañadas de una audioguía, con toda la explicación necesaria para su contextualización. Hay que señalar también que muchas de estas obras no se hallan actualmente en exposición, por lo que es la única forma que tenemos de poder acceder a ellas, caso por ejemplo de la mayor parte de obras mitológicas de Luca Giordano, Jacob Jordaens o Quellinus. Son aquellas que en la relación vienen señaladas con un asterisco.

Como puede verse, las obras están agrupadas por escuelas. Los enlaces están repasados y funcionan; ahora bien, y como es lógico, los amables lectores entenderán que este que escribe no está en condiciones de poder garantizar que esto vaya a ser siempre así.

 PINTURA ESPAÑOLA

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez

Eugenio Cajés

José de Ribera

  • Ticio, 1632
  • Ixión, 1632    Multimedia: Conferencia “Ticio e Ixión, de Ribera”, impartida por Alberto Pancorbo (2011)

Francisco de Zurbarán

Juan Bautista Martínez del Mazo

Francisco Bayeu y Subías

Francisco de Goya y Lucientes

Antonio María Esquivel y Suárez de Urbina

 

PINTURA ITALIANA:

Vecellio di Gregorio Tiziano

Paolo Veronés

Jacopo Bassano

Annibale Carracci

Guido Reni

Massimo Stanzione

  • Sacrificio a Baco, hacia 1634    Multimedia: Conferencia: Sacrificio de Dionisio, de Massimo Stanzione, impartida por Leticia de Frutos (2018)

Paolo Domenico Finoglia

Francesco Albani

–  Alessandro Varotari Padovanino

Luca Giordano

Corrado Giaquinto

–  Giambattista Tiepolo

 

PINTURA FLAMENCA:

–  Joachim Patinir

Pedro Pablo Rubens

Jacob Jordaens

–  Jacob Peeter Gowy

Frans Snyders

–  Theodoor van  Thulden

–  Anton van Dyck

–  Cornelis de Vos

Jan Erasmus Quellinus

–  Jan Carel van Eyck

Jan Cossiers

Frans Francken II

–  Jean Baptiste Borkens

 

PINTURA HOLANDESA:

Leonaert Bramer

Pieter Fris

 

PINTURA FRANCESA:

Nicolas Poussin

Michel-Ange Houasse

Louis-Michel Van Loo

Jean-Baptiste-Marie Pierre

François Boucher

 

PINTURA ALEMANA:

– Hans Baldung Grien

 

3 mayo 2018 at 7:27 pm 1 comentario

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