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Asperitas, volutus, flumen… Naciones Unidas identifica 12 nuevos tipos de nubes

La revisión del atlas de masas nubosas incluye formaciones como las asperitas, similares a la superficie del mar

Altostratus asperitas, en el Observatorio Atmosférico de Izaña (Tenerife). RUBÉN DEL CAMPO

Fuente: MANUEL ANSEDE  |  EL PAÍS
25 de marzo de 2017

La Organización Meteorológica Mundial presentará mañana el nuevo Atlas Internacional de Nubes, una publicación de referencia que no se actualiza desde 1987. Aquella edición en papel, anterior a la era de internet, ha llegado a ser un libro de culto entre los aficionados a observar el cielo.

El atlas se publicó por primera vez en 1896, con tan solo 28 imágenes en color. La edición de este año, en formato digital, incluye cientos de fotografías e identifica 12 nuevos tipos de nubes. Como los animales, las nubes se clasifican en géneros, especies y otras categorías inferiores, con nombres en latín. Los géneros describen la apariencia aproximada de las nubes y dónde se forman, como ocurre con los altocumulus, unas formaciones que en el cielo parecen un rebaño y protagonizan el refrán “Borreguitos en el cielo, charquitos en el suelo”. El nuevo atlas no añade ningún nuevo género a los 10 ya existentes.

Una nube de tipo cavum captada con un teléfono móvil. RUBÉN DEL CAMPO

La versión de 2017 sí describe una nueva especie, bautizada volutus o nube enrollada. Es una masa nubosa de escasa altura, en forma de tubo que parece enrollarse en un eje horizontal, según detalla un comunicado de la Organización Meteorológica Mundial. La institución, de Naciones Unidas, también incluye una nueva nube accesoria, denominada flumen o cola de castor. Suele aparecer asociada a fuertes tormentas en rotación conocidas como supercélulas.

La entidad añade a su vez cinco nuevos rasgos complementarios: asperitas, cavum (con un agujero), cauda (o nube de cola), fluctus y murus (o nube de muro). El primero, asperitas, llega al atlas entre un clamor popular, gracias a una campaña de la asociación británica Cloud Appreciation Society, dedicada a promover la admiración de las masas nubosas. La ONG propuso su inclusión en 2008, después de que muchos de sus miembros captaran por todo el mundo fotografías de nubes que se asemejaban a la superficie ondulante del mar vista desde abajo. “Es el clásico ejemplo de ciencia ciudadana, en la que las observaciones de la población, permitidas por la tecnología de los teléfonos inteligentes e internet, han influido en un sistema de clasificación oficial”, sostiene la asociación.

Una nube de tipo fluctus. RUBÉN DEL CAMPO

El nuevo atlas también introduce cinco nubes especiales más. Cuatro de ellas están relacionadas con factores localizados que disparan la formación de las nubes: cataractagenitus, vinculadas a cataratas; flammagenitus, observadas sobre fuentes de calor intenso, como incendios forestales; silvagenitus, típicas de bosques húmedos; y homogenitus, generadas a partir de las estelas de condensación que dejan los aviones. Las homomutatus son nubes ya existentes que se modifican con el paso de aeronaves.

“Han tardado 30 años, pero han hecho una revisión bastante buena. Es una guía de referencia que ya era necesaria”, opina el especialista español Rubén del Campo, observador de nubes en la Agencia Estatal de Meteorología. El nuevo atlas incluye una imagen tomada por él de un cirrus castellanus, una nube poco frecuente con una especie de torrecillas.

Una nube homogenitus, generada a partir de la estela de un avión. RUBÉN DEL CAMPO

“Si queremos predecir el tiempo, debemos entender las nubes. Si queremos modelizar el sistema climático, debemos entender las nubes. Y si queremos predecir la disponibilidad de recursos hídricos, debemos entender las nubes”, ha defendido el finlandés Petteri Taalas, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial.

El sistema internacional de clasificación de las nubes se remonta al trabajo pionero del británico Luke Howard, un meteorólogo aficionado que en 1803 publicó un ensayo sobre la modificación de las masas nubosas. En la actualidad se conocen unos 100 tipos de nubes, sumando las combinaciones entre las diferentes categorías.

 

28 marzo 2017 at 8:37 pm Deja un comentario

La química saca los colores a la escultura clásica romana

Un equipo de investigación de la Universidad de Córdoba en el Instituto Universitario de Química Fina y Nanoquímica documenta la existencia de pigmentos amarillos, azules y rojos en tres grandes estatuas de la ciudad romana de Torreparedones.

Fuente: Universidad de Córdoba
20 de marzo de 2017

A simple vista, las grandes estatuas romanas que llenan las calles de Roma, los museos arqueológicos de media Europa y siguen apareciendo en los yacimientos arqueológicos del territorio que ocupó el antiguo Imperio son de un blanco casi inmaculado. Así llevan siglos presentándose ante los ojos de quienes han querido mirarlas con más o menos pasión. Los artistas renacentistas las idolatraron y considerado un ejemplo de virtuosismo artístico. El arte clásico fue considerado la esencia del genio humano. Miguel Ángel creó su David y su Piedad imitando a los escultores griegos y romanos, tallando en la inmaculada piedra dos de las grandes obras de la Historia Universal del Arte.  Se le olvidada, sin embargo, un detalle. Las estatuas romanas no fueron blancas en su origen, estaban laboriosamente pintadas de vivos colores aunque ni los ojos de los renacentistas ni de cualquier persona del año 2017 sea capaz de verlos.

Así lo han sospechado durante décadas los arqueólogos y así lo ha demostrado recientemente la ciencia. Uno de los últimos trabajos en este sentido ha sido el publicado por un equipo de investigación de la Universidad de Córdoba en el Instituto de Química Fina y Nanoquímica integrado por los profesores José Rafael Ruiz Arrebola y César Jiménez Sanchidrián y los investigadores Daniel Cosano Hidalgo y Laura Dara Mateos Luque en la revista Microchemical Journal, en la que constatan la existencia de pigmentos de amarillo, azul y rojo en tres grandes estatuas aparecidas en el yacimiento arqueológico de Torreparedones (Baena, Córdoba), cuyas excavaciones dirige el profesor Carlos Márquez.

Para sacar los colores a las esculturas, el equipo de la UCO, perteneciente al Departamento de Química Orgánica, ha recurrido a la espectrometría Raman, consistente en irradiar la muestra con un láser y medir la luz dispersada, correlacionando el número de onda de dicha luz dispersada con diferentes enlaces químicos que hacen posible determinar la naturaleza del pigmento empleado en la pintura.

Según detallan en el artículo, para conseguir conocer los colores concretos que adornaron las vestimentas de los emperadores Augusto y Claudio y la que posiblemente representara a Livia, esposa del primero de ellos, los investigadores de la UCO calibraron el espectrómetro de acuerdo con los materiales que se pensaba que eran utilizados para colorear este tipo de estatuas. Tras someter las tres esculturas a este análisis, los investigadores concluyeron que los artistas de la Bética emplearon el oxihidróxido de hierro (goethita) para conseguir el amarillo, el óxido de hierro (hematites) para el rojo y el “azul egipcio”, un pigmento conocido desde la antigüedad, sintetizado a base de arena silícea, calcita y cobre.

El virtuosismo de aquellos antiguos pintores de estatuas no se limitó a emplear los colores planos, sino que los mezclaron con carbonato y fosfato cálcico y sulfatos para matizarlos, logrando diferentes tonalidades y dotando a sus esculturas de una profundidad, que, si se hubieran conservado, probablemente hubieran impresionado como hizo todo su arte a los renacentistas.

D. Cosano, L. Dara Mateos, C. Jiménez-Sanchidrián, J.R. Ruiz, Identification by Raman microspectroscopy of pigments in seated statues found in the Torreparedones Roman archaeological site (Baena, Spain), Microchemical Journal, 130 (2017) 191-197.

 

21 marzo 2017 at 12:17 am 1 comentario

Plomo español de hace 2.000 años para descubrir los secretos del Universo

Científicos del Gran Sasso utilizan material extraído de las minas de Cartagena hallado en un pecio romano cerca de la isla de Cerdeña

Estructura de cobre del laboratorio de Física que protege el plomo milenario – Yury Suvorov / LNGS-INFN

Fuente: ÁNGEL GÓMEZ FUENTES  |  ABC
19 de marzo de 2017

Jamás los españoles que trabajaron hace 2.000 años en la Sierra Minera de Cartagena-La Unión imaginaron que el plomo que extraían iba a convertirse hoy en material precioso a la caza de neutrinos, con vistas a descubrir la naturaleza más íntima de la materia y comprender su comportamiento en similares condiciones a las de los primeros instantes de vida del Universo. Para desvelar el secreto de los neutrinos que los físicos persiguen desde decenios, se echa mano también de la historia y de la arqueología. Ese plomo, descubierto en una antigua nave romana que naufragó en aguas de Cerdeña, ayudará a desvelar algunos de los misterios del universo.

Tan precioso como el oro

El experimento se realiza en el laboratorio subterráneo más grande del mundo, el de Gran Sasso, el pico más alto de la cordillera de los Apeninos, en el centro de Italia, bajo 1.400 metros de roca. «El plomo moderno está constituido con 210 PB, un isótopo radiactivo que necesita una media de 22 años para reducirse a la mitad su radioactividad. Es decir, cualquier plomo extraído en los últimos decenios tendría radiactividad. Esta ya ha desaparecido en el plomo de hace dos mil años conservado bajo el mar, que para nosotros es precioso como el oro», manifiesta a ABC el físico Antonio D’Addabbo, que participa en este experimento extraordinario para verificar un fenómeno de la física de los neutrinos jamás observado hasta ahora y que, si constituye un éxito, se asegura que sería digno de un premio Nobel.

El pecio romano con el plomo fue hallado por un submarinista en 1988 en la costa de Cerdeña – ABC

Para los físicos, la nave romana cargada con 2.000 lingotes de plomo, procedente del puerto de Carthago Nova (Cartagena) hundida en un naufragio entre el 80 y 50 antes de Cristo, constituyó un auténtico tesoro. La descubrió casualmente en 1989 un buzo aficionado, Antonello Azori, apasionado del mar y conocedor de las aguas de la isla de Cerdeña, a lo largo de la costa de Oristán, a unos 30 metros de profundidad. Se ha tratado de uno de los descubrimientos submarinos más significativos de los últimos decenios. La nave, de 36 metros por 12, transportaba además de los lingotes de plomo ánforas de diverso tipo y objetos de uso cotidiano. En época romana, el plomo representaba un mercado riquísimo por sus múltiples usos: tuberías para el agua como las utilizadas en Pompeya, urnas cinerarias, monedas, armamento para las legiones romanas… También se utilizaba en la construcción para sostener unidos bloques de piedra. Cada lingote pesaba 33 kilos, que corresponden a las 100 libras romanas, el peso máximo transportable por ley de un esclavo. Doscientos setenta de los lingotes de la nave romana ya han sido trasladados al Laboratorio Nacional Gran Sasso, un importante centro que aglutina a físicos de todo el mundo.

Proyecto CUORE

Así, pues, para proyectarnos en el futuro de la física, se echa mano del pasado en este experimento, con alma antigua española, denominado CUORE. «El experimento trata de descubrir un proceso llamado “doble desintegración beta sin emisión de neutrinos”, fundamental para comprender la naturaleza de la materia y aspectos de la evolución del universo. Este fenómeno, actualmente rarísimo, tan raro que nunca ha sido observado, podría haber sido frecuente al inicio del universo, inmediatamente después del Big Bang, y haber determinado el predominio de la materia sobre la antimateria», nos dice Antonio D’Addabbo.

Una investigadora trabajando sobre una de las estructuras a temperatura intermedia del criostato de CUORE, que cuenta con metro cúbico más frío del universo, cercana al cero absoluto, todo un récord. – Yury Suvorov / LNGS-INFN

La función del plomo originario de las minas de Cartagena sirve para proteger y aislar completamente el observatorio del experimento: «Son varios los blindajes. En primer lugar, está la montaña que es protectora natural para reducir muchos de los rayos cósmicos, que son las partículas de energía muy alta producidas en su mayor parte por nuestra estrella, el sol. Por ejemplo, la palma de la mano es atravesada por un rayo cósmico cada segundo, más o menos. Solo algunas partículas logran atravesar la roca y llegar a la zona de nuestro experimento. Para evitarlo, CUORE está protegido por otros dos escudos de plomo colocados al interno del criostato –el recipiente que permite mantener las temperaturas muy bajas-, el más grande jamás construido . Uno de los escudos está formado por el plomo procedente de la nave romana, que para nosotros es precioso como el oro», afirma Antonio D’ Addabbo.

Entre las cosas que sorprenden del experimento CUORE está la temperatura. El detector, gracias a refrigeradores mecánicos y a la dilución de helio, trabaja a 10 milliKelvin, cerca del cero absoluto (-273.15º centígrados). «El núcleo de CUORE es el metro cúbico mas frío del mundo. La infraestructura de tipo criogénico que hemos realizado no tiene precedentes, es un enorme, gigantesco frigorífico. El experimento CUORE ha probado que es posible construir una máquina así y hacerla funcionar, algo en lo que esperaban los cinéticos para hacer otros experimentos», explica Antonio D’Addabbo.

Además de intentar descubrir el proceso llamado «doble desintegración beta sin emisión de neutrinos», el proyecto buscará también huellas de materia oscura y estudiará algunas desintegraciones raras. En particular, se estudiarán los neutrinos, las partículas que impregnan el universo, producidas en grandes cantidades en las estrellas. Las que proceden del sol atraviesan continuamente la Tierra: Al segundo, cada centímetro cuadrado de nuestro cuerpo es atravesado, sin que nos demos cuenta, por 60.000 millones de neutrinos, que viajan a una velocidad próxima a la de la luz.

El misterio de los neutrinos

Se espera que CUORE pueda dar respuesta a un interrogante que nos explica el físico Antonio D’ Addabbo: «Se trata de comprobar si el neutrino es una partícula de Majorana –mítico físico siciliano (1906-1938)-, según el cual el neutrino y el antineutrino eran dos manifestaciones de la misma partícula, como las dos caras de una misma moneda; es decir, el neutrino es al mismo tiempo materia y antimateria y la transición entre materia y antimateria resultaría posible».

Así, pues, se trata de arrojar luz de forma experimental sobre si el neutrino es su propia antipartícula o no, lo que constituye uno de los granes interrogantes de la física de las partículas y que se lleva estudiando 75 años. La investigación se intenta adentrar en el origen del universo, según nos aclara Antonio D’ Addabbo: «Llegar a decir que el neutrino y el antineutrino son la misma partícula, que no hay diferencia entre la partícula de materia neutrino y la partícula de antimateria antineutrino querría decir que no hay distinción entre materia y antimateria, que es la misma cosa. Esto tendrá consecuencias muy importantes para explicar los posibles mecanismos que en el origen del universo han conducido a la generación de la asimetría entre materia y antimateria».

Experimento de Nobel

Se explica así el gran interés que en la comunidad científica ha suscitado el experimento CUORE, en el que se trabajará durante cinco años, con la colaboración internacional de 157 científicos de diversos países, procedentes de 30 instituciones, con participación también de España.

En definitiva, se trata de un experimento revolucionario. Y los científicos no tienen duda: Si llega a buen puerto, sería una investigación de premio Nobel. Se iría más lejos del famoso dicho de que somos polvo de estrellas, al confirmarse que nuestros antepasados, nuestro punto de partida son los neutrinos. Por ellos estaríamos aquí.

 

19 marzo 2017 at 11:54 am Deja un comentario

Un ‘ribera del Duero’ de 25 siglos

Arqueólogos hallan sedimentos de uva negra de hace 2.500 años tratada para consumir por el pueblo vacceo en el yacimiento de Dessobriga, en Palencia

Vasos cerámicos de la segunda Edad del Hierro. PROYECTO DESSOBRIGA

Fuente: RAFAEL FRAGUAS > Osorno la Mayor  |  EL PAÍS
14 de marzo de 2017

Roma y Grecia nos engañaron. Contrariamente a lo que escribieron en sus crónicas, el pueblo llano de los vacceos, etnia céltica desplegada en el valle Medio del Duero, conocía, consumía y elaboraba vino tinto: y lo hacía desde la Segunda Edad del Hierro, hace 2.500 años. Así pues, el lugareño del interior mesetario de la península ibérica, tildado de bárbaro por Roma y por Grecia, no desconocía el licor propio de la “civilización”, como escribieron arrogantemente algunas plumas grecorromanas.

El hallazgo en un enclave vacceo, hoy castellano, del arcaico vino de uva negra, procede del examen químico de los sedimentos depositados en una urnita cerámica extraída de las excavaciones arqueológicas en la necrópolis de Dessobriga, entre las provincias de Palencia y Burgos. El matrimonio, bien avenido, entre Arqueología y Química ha alumbrado este tesoro, que acaba con la concepción elitista del consumo de vino supuestamente foráneo y traído por la Ruta de la Plata desde otras latitudes, precisamente sobre áreas acreditadas hoy, 25 siglos después, como excelsas cosecheras.

Entre las localidades de Osorno la Mayor y Melgar de Fernamental, palentina y burgalesa, respectivamente, labora un equipo pluridisciplinar mixto hispano-francés, que despliega el llamado Proyecto Dessobriga ideado en 2013. Este plan de prospecciones y excavaciones, financiado por la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento de Osorno, la Diputación de Palencia y La Caixa-Obra Social, avanza desde entonces bajo la supervisión de la historiadora Margarita Torrione, catedrática de la Universidad francesa de Savoya. La dirección en campo corresponde a la arqueóloga Esperanza Martín.

El descubrimiento del preciado y vetusto zumo de uva en el enclave vacceo del valle Medio del Duero lo ha confirmado una serie de análisis químicos realizados por el Laboratorio Nicolás Garnier, de la localidad francesa de Clermont-Ferrand, que colabora con el proyecto. Recientemente, Garnier reconstituyó también un aceite perfumado de 25 siglos de antigüedad que se hallaba dentro de un ungüentario encontrado en la necrópolis de Heraclea, en la Magna Grecia italiana, no lejos de Tarento.

Catas en la necrópolis vaccea. PROYECTO DESSOBRIGA.

Resistencia a las legiones

La confirmación del hallazgo de Dessobriga contribuye a desmontar la damnatio memoriae con la que Roma condenó a la irrelevancia histórica a pueblos hostiles o simplemente distintos, como los vacceos, que habitaban la Hispania prerromana y que opusieron dura resistencia a las legiones latinas en el preludio de las costosas guerras cántabras (29-19, a.C.). Aquella contienda acarrearía importantes quebrantos a los invasores romanos por la tenaz resistencia vaccea, que en Dessobriga se desplegaba en enclaves situados entre los ríos Pisuerga y Valdavia. Con su damnatio, Roma, merced a la eliminación memorial de la alteridad de los pueblos hostiles ágrafos, se proponía confirmar su supuesta hegemonía no solo militar y política, sino también civilizatoria, sobre aquellas comunidades foráneas a las que quería someter. Entre otros desdenes, achacaba a los pueblos celtizados como el vacceo el desconocimiento del zumo de la vid, supuesta prueba de su atraso civilizatorio, ahora desmentido, lo cual acredita asimismo que también desde el Atlántico, no solo del Este, llegaron a la península innovaciones.

La investigación química seguida hasta descubrir vino en Dessobriga ha recorrido una senda de pasos que comenzó con el análisis de sedimentos de la pequeña urna funeraria –cuyo tamaño cabe en una mano- y que dio paso al descubrimiento de ácido tartárico, biomarcador de la uva, que se obtuvo allí asociado a los ácidos málico y siríngico. La conjunción de ácidos confirmó que se trataba de uva negra. Asimismo, en el interior del recipiente funerario, que había sido cuidadosamente depositado sobre un pequeño podio de cantos rodados en el interior de un cofre de piedra, se hallaron residuos de ácido sucínico. Este hecho reveló que el jugo de la uva hallado fue sometido a una premeditada fermentación alcohólica.

Cachas de hueso decoradas. PROYECTO DESSOBRIGA

Todo lo cual demuestra la presencia de vino tinto, avalada además por el hecho de que la pequeña urna funeraria contenía también resina de coníferas, habitualmente empleada como impermeabilizante y aromatizante del vino. La presencia del vino se ha confirmado igualmente en sedimentos extraídos al fondo de otra sepultura descubierta también en las excavaciones de agosto de 2016 y se cree que obedecía a una probable libación ritual de alcance comensal-funerario.

Se conoce la práctica, en la necrópolis de Dessobriga, de procesos rituales que incluyen la cremación de restos, así como la instalación de ajuares machacados en hoyos acondicionados, así como la realización de pequeñas hogueras en su interior. Otras evidencias encontradas durante la última campaña veraniega señalan posibles usos funerarios mucho más remotos. Los pueblos celtas incineraban a sus muertos, no los inhumaban, e incluían ajuares o pertenencias de los finados en las cistas donde depositaban sus cenizas.

En la Segunda Edad del Hierro, el vasto territorio de la importante etnia vaccea que ocupaba la zona occidental del río Pisuerga y era frontera natural que les separaba de los Turmogos, cubría gran parte de la Tierra de Campos, en el valle Medio del Duero. El consumo de vino entre los vacceos —no su cultivo y tratamiento— se atribuía exclusivamente, hasta ahora, a las élites ecuestres y guerreras, como producto foráneo importado y de prestigio propiciador de alta posición social. Así lo proponían los trabajos publicados sobre la necrópolis de Las Ruedas en el yacimiento vacceo-romano de Pintia, en la cercana provincia de Valladolid. Pero en Dessobriga, el disfrute del vino trascendió del mero consumo elitista. Y ello se manifiesta porque el área de su necrópolis actualmente explorada corresponde a una zona donde se depositaban los restos incinerados de artesanos, según atestigua la cultura material allí exhumada, no de guerreros ni oligarcas locales.

Ciudadela y muralla

Por otra parte, sondeos realizados en 2015 en Dessobriga detectaron el tendido del foso de una muralla semiperimetral de más de 400 metros de longitud perteneciente a la primitiva ciudadela militar vaccea. Fueron hallados, asimismo, una moneda epigrafiada del caudillo galo Contoutos, así como armamento romano, lo cual da cuenta de la presencia allí de tropas auxiliares. Ello avala la hipótesis según la cual Dessobriga ocupó un lugar estratégico en los prolegómenos de las llamadas Guerras Cántabras, entre los años 29 y 19 antes de nuestra era, que en el año 26 registró a la llegada de Augusto al valle del Duero en Tierra de Campos; de las cosechas cerealeras él abasteció a sus legiones durante la campaña militar que dirigió contra el indómito norte de la Península, bastión rebelde en la Hispania resistente a la invasión romana.

 

14 marzo 2017 at 9:55 pm 1 comentario

Ateneas científicas para derrumbar el techo de cristal

Una encuesta realizada entre científicos españoles en Reino Unido muestra que hay un mayor porcentaje de hombres que considera que las mujeres son buenas líderes en investigación que de mujeres

Atenea, diosa de la inteligencia, ayuda a construir el Caballo de Troya.

Fuente: NEREA IRIGOYEN VERGARA  |  EL PAÍS
7 de marzo de 2017

“No valgo para las ciencias, las matemáticas y la física se me dan mal, creo que debería hacer algo de letras”. “La ciencia es muy difícil, haz algo más fácil, algo más de chicas”. Frases como estas las escuchan (y piensan) niñas y adolescentes todos los días en casa, en el colegio y en el instituto. Prejuicios que se mantienen en una sociedad heteropatriarcal y que moldean los estereotipos sociales de género a una edad tan temprana como los 6 años, según una reciente publicación en la revista científica Science. Estas niñas tan pequeñas ya son menos propensas a asociar la brillantez y valía intelectual (referida a una inteligencia analítica-lógica-racional) con su propio sexo y rehúyen aquellas actividades que consideran que son para niños inteligentes. Lamentablemente, este patrón pervive en el resto de la sociedad. En una encuesta europea, por encargo de la Fundación L’Oréal a finales de 2015, solo el 41% de los consultados podían imaginar a una mujer cuando se les pedía que describiesen a un científico. Más del 60% consideraba que las mujeres carecían de cualidades esenciales en la carrera científica como la perseverancia o el espíritu analítico y racional. Pero no solo a pie de calle, en los grandes ámbitos académicos como los Premios Nobel, ninguna mujer fue galardonada en la edición de 2016.

Desde la Sociedad de Científicos Españoles en el Reino Unido (SRUK/CERU) queríamos saber si este tipo de prejuicios existen entre nuestros socios, y sobre todo, si los hay, cómo se perciben en función del género. Para ello, en las últimas semanas, hemos realizado una encuesta sobre “igualdad y la percepción de la mujer en ciencia” con ciertos resultados interesantes. Por ejemplo, tanto hombres como mujeres consideran que la cuestión de género es una barrera en la progresión de sus carreras, pero el 80% de las encuestadas cree que no poseen las mismas oportunidades que sus colegas masculinos. Casi el 70% de las investigadoras respondieron que resultaba/resultaría muy difícil mantener el éxito profesional una vez que eran/fueran madres frente al 40% de los hombres. Esto indica que con diferencia, la maternidad es uno (si no el más grande) de los retos a los que una mujer científica (y lamentablemente de cualquier ámbito profesional) se tiene que enfrentar a la hora de progresar en su profesión.

Para ellas, uno de los grandes desafíos de su carrera (más del 40%) es el ambiente claramente competitivo que tiende a premiar comportamientos más propios de los machos alfa de la manada (ambición, beligerancia, autoritarismo) tradicionalmente poco asociados con la feminidad y la falta de roles femeninos en los que reflejarse.

Sorprendentemente, el 60% de los encuestados varones considera que las mujeres son buenas líderes en investigación frente solo al 29% de las féminas. Casi la mitad de las investigadoras respondieron a la pregunta con una valoración neutra, ni se percibían ni se dejaban de percibir como líderes. Pero, ¿quién no lo haría si desde pequeña lo único que has oído es que probablemente tú no seas lo suficientemente capaz para ser científica?

El 80% de las encuestadas cree que no posee las mismas oportunidades que sus colegas masculinos

Como iniciativa para afrontar el reto de la Mujer en Ciencia, el Reino Unido estableció en 2005 a través de su Equality Challenge Unit (Departamento de Pro-igualdad) el pionero programa de acreditación Athena SWAN (Scientific Women’s Academic Network –Red Académica de Mujeres Científicas). Athena o Atenea en español, toma su nombre de manera poco inocente de la diosa de la guerra, la sabiduría y las artes en la mitología griega.

Este programa adopta 10 principios básicos que promueven la igualdad de género en el ámbito académico de la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Entre ellos destacan la lucha contra la pérdida de fuerza laboral femenina desde el doctorado a posiciones seniors, la promoción del liderazgo de la mujer, la equiparación salarial entre géneros, o las consecuencias negativas de los contratos de corta duración en la progresión académica femenina. La implementación de estos principios en las políticas y los planes de acción de las distintas instituciones académicas superiores y centros de investigación, otorga premios de bronce, plata y oro renovables de manera trianual.

Debido al gran éxito obtenido, en mayo de 2015, Athena Swan se extendió a otros ámbitos académicos como las humanidades y ciencias sociales; e incluyó a personas transgénero. Hasta el momento, fuera del Reino Unido, el programa solo se ha desarrollado de manera piloto en Irlanda (Athena Swan Ireland) y Australia (Science in Australia Gender Equity –SAGE).

A nivel institucional, España debería hacer más implementando programas similares a Athena SWAN, mejorando con ello la conciliación laboral mediante bajas de maternidad/paternidad compartidas, la promoción de la corresponsabilidad, programas de mentoring específicos para mujeres científicas y contratos que ofrezcan una flexibilidad laboral para el cuidado de hijos y dependientes similares a las británicas Dorothy Hodgkin Fellowships. Mientras tanto, desde SRUK/CERU, seguiremos participando y colaborando en tan increíbles e importantes iniciativas de concienciación social como la iniciativa 11 de Febrero, celebrando el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, así como en el dossier especial SRUK Women: A pathway towards gender equality in research, que hemos preparado conmemorando el Día Internacional de la Mujer. Esperamos que, poco a poco, las científicas del presente nos vayamos empoderando cual Ateneas modernas que sirvan de modelo para las mujeres del futuro.

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Nerea Irigoyen Vergara es investigadora post-doctoral en la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y Directora de Relaciones Internacionales de la Sociedad de Científicos Españoles en el Reino Unido.

 

7 marzo 2017 at 10:19 pm Deja un comentario

Una investigación determina la “finalidad” de unas ruinas romanas a partir de restos de polen y esporas

Los expertos sostienen que las piletas “artesanales” descubiertas en 2013 en Burguillos habrían servido para procesar “lino y olivo”

EUROPA PRESS

Fuente: EUROPA PRESS  |  LA VANGUARDIA

SEVILLA, 7 de Mar.- Una investigación científica a partir de restos de polen y esporas de sedimentos rescatados de las ruinas romanas del yacimiento arqueológico de La Vereda, enclavado en Burguillos (Sevilla) y excavado entre 2013 y 2014, ha determinado que las “estructuras artesanales” descubiertas entre los vestigios de una antigua edificación habrían sido utilizadas para “el procesado de olivo y lino”.

Según desgrana la memoria de esta investigación científica en la que han participado expertos de las universidades del País Vasco, Cádiz, Granada, Sevilla y Cantabria y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), este yacimiento excavado entre 2013 y 2014 en Burguillos, en el marco de una intervención preventiva, “alberga un gran interés dentro de la historiografía arqueológica andaluza, por contar con varias fases de ocupación” entre el periodo final de la Edad del Bronce, la Edad del Hierro y la “Antigüedad Tardía”, periodos “poco conocidas a nivel paleoambiental”.

En ese sentido, la investigación precisa que “dentro del marco cronológico en el cual se ha documentado actividad antrópica en el lugar, la fase de época romana tiene un inicio claramente atestiguado en época augustea, constatándose una presencia aparentemente continuada a lo largo de la época altoimperial y siendo muy reseñables los niveles de abandono detectados en varias zonas del área excavada, que podrían situarse en torno al segundo cuarto o mediados del siglo III después de Cristo”.

La campaña de investigación acometida entre 2013 y 2014, en cualquier caso, puso de relieve según este estudio recogido por Europa Press, “un área alfarera provista de hornos y fosas de extracción de arcillas, un ambiente de molturación con al menos un molino de sangre de grandes dimensiones, sendos edificios separados por una calle vinculados a actividades productivas y, finalmente, varios enterramientos de una necrópolis de inhumación”.

LA “FINALIDAD” DE LAS PILETAS

“Entre las estructuras más significativas de este enclave”, detalla el estudio, destacaba “un edificio cuadrangular con varias habitaciones, en alguna de las cuales se disponen piletas rectangulares que desaguaban en canalizaciones, de finalidad desconocida”. Al respecto, aunque los investigadores veían “evidente que las estructuras guardaban relación con la elaboración o prensado de algún producto”, se desconocía “su utilidad concreta”, aspecto abordado precisamente a través del análisis e interpretación de “las muestras palinológicas” de las canalizaciones del edificio cuadrangular y el área adyacente.

Es decir, la investigación científica ha girado en torno a tres muestras de sedimentos, a la búsqueda de vestigios fósiles de polen y esporas, a partir de los cuales formular una hipótesis sobre la función y utilidad de las citadas estructuras artesanales

Fruto de este estudio palinológico y arqueológico, los expertos han concluido que, en principio, “el procesado de olivo y lino podría explicar la funcionalidad de las estructuras estudiadas”. “Los valores de lino también son altos, confirmando el cultivo de este taxón cerca del sitio, así como su probable uso, en el seno

de las estructuras citadas con anterioridad, bien como planta oleífera, bien como textil”, exponen los expertos entre sus conclusiones.

 

7 marzo 2017 at 10:14 pm Deja un comentario

Ciencia para revelar la historia: tras la pista de Tartessos

¿Cómo se fabricó el tesoro del Carambolo? Una nueva técnica de micro-fluorescencia desarrollada por investigadores del Centro Nacional de Aceleradores, en Sevilla, revela nuevos secretos sobre uno de los mayores tesoros del periodo tartésico en España

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Imagen general del tesoro de El Carambolo hallado en 1958 en las inmediaciones de la localidad de Camas, Sevilla. Foto: S. Scrivano et al. / Universidad de Sevilla

Fuente: HÉCTOR RODRÍGUEZ  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
16 de febrero de 2017

El 30 de septiembre de 1958 será recordado en los alrededores de Sevilla por el hallazgo arqueológico realizado en la localidad de Camas. El descubrimiento en cuestión tuvo lugar en los terrenos de la Real Sociedad de Tiro de Pichón de la villa hispalense, durante el transcurso de unas obras para la ampliación de las instalaciones. Fue entonces cuando la azada de uno de los operarios de la obra golpeó un objeto metálico. Este, sería la primera de las 21 piezas que pondrían -por fin- en el mapa a la civilización tartésica.

El conocido como el tesoro de El Carambolo, así bautizado por el cerro en que se encontró, está formado por 21 piezas de oro de 24 quilates. Juntas suman un peso de 2.950 gramos. Entre las piezas halladas, se encuentran dos brazaletes, dos pectorales, un collar y 16 placas de oro, encontradas todas ellas dentro de un recipiente de barro ovalado, junto a algunos restos de cerámica y los huesos de varios animales. Las joyas gozan de un estado de conservación óptimo salvo por algunos rasguños producidos en el momento en que fueron halladas. Estas, profusamente decoradas, dan testimonio de un arte fastuoso, delicado, bárbaro, y a su vez, de una muy notable unidad de estilo.

Las interpretaciones más aceptadas afirman que las piezas del tesoro formaron parte de los adornos de alguna figura política o religiosa de alto estatus. Sin embargo, por otra parte, el ya fallecido historiador y arqueólogo J. M. Blázquez Martínez de la Universidad de Salamanca explica en su obra, La religión de los pueblos de la Hispania preromana, que el toro fue una figura muy venerada por varias culturas en la península Ibérica. Y en este sentido, otras hipótesis más recientes, basadas en criterios arqueológicos y etnográficos, apuntan que podría tratarse, en parte, de los adornos un toro sagrado.

El tesoro del Carambolo es un conjunto de joyería de oro datada entre los siglos VIII y VI a.C, y que representa un conjunto estilístico sin igual en el campo de la arqueología.

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Pectoral con rosetas del tesoro de El Carambolo. Foto: S. Scrivano et al. / Universidad de Sevilla

Sea como fuere, de lo que no cabe ninguna duda es de que el tesoro del Carambolo es un conjunto de joyería de oro datada entre los siglos VIII y VI a.C, y que representa un conjunto estilístico sin igual en el campo de la arqueología. Sus características morfológicas y de manufactura no se han encontrado en otros objetos del mismo periodo en la península Ibérica, por lo que la incógnita respecto a su significado y función sigue siendo objeto de estudio y discusión entre los expertos.

Un pueblo perdido en tiempo

Si bien es cierto que existe una extensa literatura en torno a la cultura tartésica, – a la que se vincula el presente tesoro- poco de lo escrito hasta el momento se puede respaldar con total seguridad. Ya en el Libro de los Reyes, en el Antiguo Testamento, escritas en torno al siglo VII a. C. pueden encontrase las primeras alusiones a esta civilización, localizada en lo que fue un lejano y misterioso lugar llamado Tarsis. Dícese que cada tres años las naves del Rey Salomón, volvían de esta ciudad, situada al sur de la península Ibérica, cargados de oro, plata y diversas riquezas.

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Uno de los brazaletes del tesoro de El Carambolo. El tesoro de El Carambolo, fechado en el periodo comprendido entre los siglos VIII y VI a.C. está compuesto por 21 piezas ornamentales, las cuales constituyen una unidad tipológica y estilística única en el campo arqueológico. Foto: S. Scrivano et al. / Universidad de Sevilla

Dos siglos más tarde, ya en el V a.C., también Heródoto de Halicarnaso, considerado padre de la historia, hacía referencia a Tartessos en sus escritos. En ellos alude al rey Argantonio,el hombre de plata“, último rey tartésio, con el que el reino llego a su fin, y el único del que se tienen referencias históricas. Tan solo un siglo antes, en el VI a.C el poeta Anacreonte también dejaría escritas algunas referencias en torno a esta misteriosa civilización.

Aurelio Padilla Monge, profesor de historia antigua en la Universidad de Sevilla, en su trabajo Algunas notas sobre la figura de Argantonio y sus elementos míticos, publicado en el Archivo Español de Arqueología, afirma que, buena parte de la historiografía centrada en la Iberia prerromana defiende que aquello que los griegos llamaron Tartessos fue una elaboración de la imaginación griega, construida a partir de algunos datos ciertos, y que acabó finalmente por integrarse en la mitología helena. De hecho la civilización tartésica -junto con la Atlántida- es unos de los grandes misterios que hunden sus raíces en la Grecia Clásica.

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Placa con rosetas del tesoro de El Carambolo. Se ha concluido que han sido tres los distintos tipos de soldaduras empleadas: soldadura autógena, soldadura por fusión local y soldadura por aleación. Foto: S. Scrivano et al. / Universidad de Sevilla

De cualquier modo, los restos de distintos yacimientos arqueológicos sitúan a una hipotética civilización tartésica en el valle del Guadalquivir, al suroeste de la península Ibérica, en el territorio conformado entre las ciudades de Sevilla, Cadiz y Huelva durante la Edad del Bronce, y algo mas tarde, alcanzada la Edad del Hierro, desplazada en el espacio hacia el norte, al sur de Badajoz, e incluso hasta Portugal.

De este modo, aunque se sitúa a los tartesios en el interior de la península ibérica, y a sus vecinos fenicios en las áreas de litoral, la cercanía entrambos alimenta el debate en la actualidad sobre como fue la relación entre sendos pueblos. O si se trataba, verdaderamente, de dos pueblos distintos. Entre los estudiosos de la materia hay quien piensa que entre tartesios y fenicios existió un gran entendimiento y una fructífera coexistencia, origen de la posterior fusión de las dos culturas, y lo que motiva en la actualidad la imposibilidad de discernir -en términos arqueológicos- entre sus diferencias.

Arrojando luz, y rayos X, sobre el misterio

Tartésico o fenicio, la importancia del tesoro del Carambolo y el interés por su estudio en profundidad, ha llevado a los investigadores del Centro Nacional de Aceleradores a desarrollar un nuevo sistema para el análisis de sus piezas. Se trata de un nuevo sistema portátil de micro-fluorescencia de rayos X.

En el estudio de los hallazgos arqueológicos surgen a menudo preguntas imposibles de ser contestadas sin la ayuda de ciertas disciplinas científicas

En el estudio de los hallazgos arqueológicos surgen a menudo preguntas imposibles de ser contestadas sin la ayuda de ciertas disciplinas científicas. Algunas de estas cuestiones abarcan el tipo de material que constituye un objeto, su procedencia o su edad. Así, en los últimos años, la aplicación de estos métodos de análisis en el estudio de piezas de otras épocas ha permitido un aprendizaje sin precedentes. El conocimiento de la estructura de los materiales y los procesos químico-físicos relacionados con la creación de un objeto permite revelar el desarrollo tecnológico de los artesanos de la época, además de proporcionar una valiosa información para su conservación, restauración y la autenticación de los materiales que componen una obra de arte.

Simona Scrivano del departamento de Física Atómica, Molecular y Nuclear de la Universidad de Sevilla explica que: “en el ámbito de las técnicas aplicadas -como es el caso- a la joyería antigua en particular, hay numerosas características analíticas a tener en cuenta debido a la particularidad y heterogeneidad de los objetos que se quieren estudiar. También debido al gran valor de las piezas, su unicidad y a las restricciones en materia de seguridad de los museos y fundaciones a cargo de las mismas”.

La micro-XRF, (por sus siglas en inglés), es una técnica de análisis más moderna que permite el examen detallado de pequeñas zonas de la muestra

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Detalle de la medida de uno de los brazaletes del tesoro de El Carambolo Foto: S. Scrivano et al. / Universidad de Sevilla

“Un requisito fundamental en el estudio del tesoro del Carambolo y otros hallazgos arqueológicos, es obtener una elevada resolución espacial que permita distinguir los diminutos detalles que presentan los objetos analizados, tales como las decoraciones y las zonas de soldaduras, a veces de un tamaño inferior a 50μm”, comenta la investigadora a National Geographic. Esta es la razón que motivó el desarrollo de un nuevo equipo portátil de micro-fluorescencia de rayos X.

La micro-XRF, (por sus siglas en inglés), es una moderna técnica de análisis que permite el examen detallado de pequeñas zonas de la muestra estudiada. Esta, consiste en el análisis de los rayos X emitidos por dicha muestra , – en este caso las piezas del tesoro- tras haber sido expuesta a otro tipo de radiación primaria. Posteriormente, a partir de una técnica conocida con el nombre de espectrometría, se analiza la radiación devuelta. Con ello, a partir de los datos obtenidos se torna posible averiguar de que elementos se compone el objeto estudiado así como la proporción en la que se encuentran.

La importancia del detalle

El nuevo equipo de micro-XRF fue desarrollado por investigadores del Centro Nacional de Aceleradores y de la Universidad de Sevilla con una idea general muy concreta: conseguir un instrumento capaz de analizar a escala micrométrica (inferior a 100 μm) los detalles presentes en las joyas arqueológicas.

Aunque el tesoro del Carambolo ha atraído la atención de numerosos investigadores desde su descubrimiento, aún faltaba por realizar un estudio detallado de los procesos de soldadura empleados y de las técnicas de producción. Según nos indica Scrivano: “el nuevo equipo portátil de micro-XRF ha verificado la validez del uso del nuevo sistema para analizar detalles muy pequeños tales como elementos decorativos y áreas de unión”.

Los objetos fabricados en un único taller bajo la estrecha colaboración entre varios orfebres con diferentes conocimientos tecnológicos

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Detalles del interior de uno de los Brazaletes del tesoro de El Carambolo. Del ámbito oriental proviene el modelado de láminas por batido para formar las estructuras, las láminas peraltadas sobre las que se sueldan diversos elementos y el modelado con diferentes punzones y troqueles para dar forma a distintos elementos decorativos, las filigranas y el granulado del collar. Foto: S. Scrivano et al. / Universidad de Sevilla

Los resultados del artículo“Non-destructive micro-analytical system for the study of the manufacturing processes of a group of gold jewels from ´El Carambolo` treasure” han sido publicados recientemente en la revista Radiation Physics and Chemistry. El análisis de los resultados sobre el estudio llevado a cabo en 11 de las 21 piezas del tesoro ha podido establecer la existencia de varias etapas de construcción en algunas de las joyas, así como la presencia de tres tipos distintos de soldaduras.

Del mismo modo, se ha evidenciado una serie de similitudes y diferencias en las técnicas de manufactura empleadas para la producción de los objetos. Respecto a las similitudes, destacan la homogeneidad en la composición de las aleaciones; el uso de un mismo punzón para producir las tapas con forma de roseta de las cápsulas; la misma técnica de soldadura para unir los elementos decorativos similares, y el empleo del mismo patrón decorativo en todas las joyas. Estas similitudes tecnológicas abren paso a la hipótesis de que todos los objetos de dicho grupo fueron realizados en el mismo taller.

Atendiendo a las diferencias encontradas, como el uso de dos soldaduras distintas, una rica en plata y otra llevada a cabo mediante una aleación de plata y cobre, se evidencia la presencia de un conocimiento tecnológico procedente de dos culturas diferentes. Lo más relevante es la coexistencia de las técnicas de producción de estas dos culturas distintas, una atlántica y otra de origen fenicio.

A la luz de estos resultados, se podría avalar la hipótesis de que los objetos del tesoro de El Carambolo fueron fabricados en un único taller bajo la estrecha colaboración entre varios orfebres con diferentes conocimientos tecnológicos y procedentes de pueblos distintos. También pone de manifiesto el gran conocimiento, aunque empírico, por parte de estos orfebres antiguos de las propiedades de las distintas aleaciones, además de ser capaces de controlar las pequeñas variaciones de temperatura a las cuales ocurren los diferentes procesos, algo sin duda asombroso para la época, independientemente de que se tratase de tartesios o fenicios.

 

16 febrero 2017 at 11:37 pm Deja un comentario

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