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IX Olimpiada de Clásicas de Valencia

La Universitat de València convoca la  IX OLIMPIADA DE CLÁSICAS, un certamen que tiene como objetivos fundamentales estimular el estudio de las lenguas clásicas y su cultura entre los jóvenes, premiar el esfuerzo y la excelencia académica y servir de punto de encuentro entre la Enseñanza Secundaria y la Universidad.

PARTICIPANTES

Podrán participar en la Olimpiada de Clásicas 2018 todos los alumnos de centros de enseñanza de la Comunidad Valenciana matriculados durante el curso 2017-2018 en las asignaturas de Latín y/o Griego de 2º de bachillerato. La participación es individual.

INSCRIPCIÓN

Las inscripciones se realizarán del 19 de febrero al 11 de marzo de 2018. Una vez cumplimentada la ficha, se enviará por correo electrónico (futura@uv.es) o por fax (963983200) a la Delegación de Incorporación a la Universidad la ficha de confirmación de inscripción de cada estudiante, acompañada del visto bueno del profesor de la asignatura y del director del centro.

CALENDARIO DE EXAMEN

El examen tendrá lugar el sábado día 24 de marzo de 2018 a las 11,00 horas en la Facultad de Filología, Traducción y Comunicación (Avda. Blasco Ibañez, 32, 46010 Valencia). Los alumnos inscritos serán convocados a las pruebas sin necesidad de comunicación personal posterior. Excepcionalmente, se podrá modificar la fecha y la hora si las circunstancias así lo aconsejan; en este caso, los centros serán informados oportunamente.

TEMARIO

La materia objeto de examen incluirá el programa de las asignaturas de Latín y Griego de 1º y 2º de bachillerato.

TIPO DE EXAMEN

El examen tendrá una duración ininterrumpida de 75 minutos y constará de 100 preguntas tipo test:

  • 50 sobre cuestiones de lengua griega y latina, incluyéndose aquí algunas preguntas de etimología y derivados léxicos, y
  • 50 sobre literatura griega y latina, cultura clásica y cuestiones de realia.

Dos errores anulan un acierto. Las preguntas no contestadas no se tendrán en cuenta. Todas las preguntas tendrán la misma valoración.

PREMIOS

La Universitat de València concederá un premio de 1.000 € (con la correspondiente retención de IRPF) a los/las seis estudiantes ganadores/-as de la Olimpiada que se matriculen en cualquiera de los estudios oficiales que se imparten en la Universitat de València.

Los premios obtenidos serán personales e intransferibles y se podrán hacer efectivos en los dos cursos siguientes a la obtención del premio. Si el/la estudiante ha sido ganador/-a de las fases locales de una o más Olimpiadas, sucesiva o simultáneamente, podrá hacer uso de un único premio y para una única titulación de la Universitat de València.

CALENDARIO

  • Inscripción: del 19 de febrero al 11 de marzo de 2018.
  • Realización de la prueba: sábado 24 de marzo de 2018, a las 11.00 horas. Facultad de Filología, Traducción y Comunicación, Universidad de Valencia.
  • Publicación de resultados: 29 de marzo de 2018
  • Acto de entrega de premios de la Olimpiada de Clásicas de Valencia 2018: El día y la hora serán indicados oportunamente.

Más información

Universitat de València

Web de la Olimpiada

 

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13 diciembre 2017 at 9:45 pm Deja un comentario

La última batalla griega

El padre de un alumno almeriense al que se le impide cursar Griego emprende una cruzada reivindicando las Humanidades

Fernando Basanta, profesor que reclama el aprendizaje de griego – MAYA BALANYA

Fuente: RAQUEL PÉREZ > Almería  |  ABC
13 de diciembre de 2017

El Instituto de Educación Secundaria Abdera de Adra (Almería) recibe su nombre de la antigua ciudad de la región griega de Macedonia oriental y Tracia. Pero eso pocos de sus alumnos lo conocen. Menos aún dado que este curso no pueden estudiar la asignatura de griego de forma presencial. Tienen que hacerlo «online» ante la negativa del centro de asignar a un profesor con el horario necesario para esta materia.

Fernando Basanta, profesor jubilado, exdirector del IES Murgi de la cercana localidad de El Ejido y padre de uno de los alumnos afectados, ha emprendido una batalla para exigir a la Junta de Andalucía que se imparta dicha asignatura en el centro. «La profesora de Cultura Clásica solo tiene trece horas de su especialidad, de modo que hasta 21 semanales que la norma prevé como tope máximo, tiene la posibilidad de ofrecer esta enseñanza», reivindica. «Realmente la Ley sí protege las humanidades, pero tanto la dirección del instituto como la delegación de Educación en Almería han hecho caso omiso», se queja Basanta. Esta lucha llegará próximamente al Parlamento Andaluz y al Senado, donde se pretende que la «depreciación del griego» se tenga en cuenta en el seno de la ponencia sobre el pacto educativo.

Son siete los alumnos que escogieron este curso la de griego como asignatura troncal, frente a los 15 que marca la normativa autonómica para garantizar la impartición de la materia.

La «batalla por el griego» ha cruzado la frontera almeriense y ya ha cosechado el apoyo de académicos de todo el territorio nacional. El director del Departamento de Filolología Griega de la Universidad de Granada, Pedro Pablo Fuentes, solicita a la Junta que permita a estos alumnos estudiar la asignatura. También lo ha hecho la Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC), al considerar que «no es admisible que, teniendo la profesora que debía impartir esta materia, con un horario holgado para poder asumir la docencia, se le asignen cuatro horas de Lengua Española».

Desde la implantación de la Lomce, advierte la SEEC, «se vienen produciendo situaciones en las que los centros sacrifican materias minoritarias, aunque importantes, a costa de privar a los estudiantes de sus legítimas expectativas de formación». En concreto, la oferta del griego «está sufriendo de un modo especial una alarmante merma». Según los datos aportados, en toda España se constata una reducción del 20% en la impartición de griego en los dos últimos cursos académicos. La lengua de Platón poco a poco desaparece de las aulas españolas, una asignatura tradicional que se encuentra en peligro de extinción por la irrupción de otra especie invasora, en este caso materias más innovadoras y tecnológicas.

 

13 diciembre 2017 at 7:38 pm Deja un comentario

La Sociedad Española de Estudios Clásicos estima en un 20% la caída de la enseñanza de griego en institutos en dos cursos

La Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC) ha indicado este martes que la oferta de la asignatura de griego en los dos cursos de bachillerato en los institutos españoles se “ha reducido en un 20 por ciento su impartición en los dos últimos cursos académicos”, de manera que “en la mayoría de los casos han sido los propios centros los responsables de que la materia no haya podido impartirse, aunque legal y técnicamente habría sido posible”.

Fuente: EUROPA PRESS  |  20minutos.es
5 de diciembre de 2017

Así se ha pronunciado la SEEC en un comunicado tras hacerse eco de la “incomprensible situación” que se da en el instituto ‘Abdera’ de Adra (Almería) donde el centro cuenta con una especialista en la materia pero que ha sido adscrita al departamento de Lengua Española sin posibilidad de impartir clases de griego a pesar de que siete alumnos solicitaron esta asignatura troncal en su matrícula; una cuestión que está en vías de resolverse mediante recursos de alzada ante la Junta.

La entidad ha responsabilizado a las administraciones educativas de la “pérdida por parte de los estudiantes de su legítimo derecho a la formación y todo con el objetivo de ahorrar un puñado de profesores”. “No es admisible que habiendo siete alumnos matriculados en la asignatura troncal de opción Griego I, y teniendo la profesora que debía impartirla holgado horario para asumir la docencia de las materias de su especialidad, se le asignen a ésta cuatro horas de Lengua Española”, ha indicado el presidente de la SEEC, Jesús de la Villa.

Con esto, ha afeado que “ni la inspección, ni las autoridades educativas de la provincia, ni de la Junta de Andalucía” hayan hecho “lo más mínimo por rectificar la desacertada e inaudita decisión inicial” a pesar de los escritos y recursos promovidos por el padre de uno de los siete alumnos interesados en seguir la rama humanística.

“Desde la implantación de la Lomce, con demasiada frecuencia se vienen produciendo situaciones en las que los centros sacrifican materias minoritarias, aunque importantes, a costa de privar a los estudiantes de sus legítimas expectativas de formación, como consecuencia, unas veces, de pretendidas necesidades de horarios, y otras, como el caso que nos ocupa, de criterios arbitrarios, pues el centro dispone de profesorado en condiciones de impartirlas, y la especialidad de la materia asignada en su lugar puede asumir toda su docencia sin necesidad de desviarla a otra”, han evaluado.

Con esto, desde la SEEC ven “enormemente preocupante” la situación porque “de seguir así, en pocos años no habrá nadie en el Bachillerato español capaz de saber quiénes fueron Homero, Sófocles o Heródoto”. “Nadie estará en condiciones de conocer las raíces griegas del 90 por ciento del vocabulario científico y técnico internacional” ni “podrá interpretar con facilidad el 15 por ciento del vocabulario normal y de uso de nuestra propia lengua”, han valorado.

Así, desde la Sociedad de Estudios Clásicos han reclamado a la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía que “revise las decisiones tomadas hasta el momento actual” y “reconsidere la eliminación de la materia de Griego I en el IES Abdera” para permitir “que los estudiantes que desean estudiar esta materia fundamental para su formación humanística puedan hacerlo”.

GESTIÓN ACADÉMICA “DE MANERA EMPRESARIAL”

Sobre este asunto también se ha pronunciado la catedrática de Filología Griega de la Universidad de Sevilla, y directora del Departamento de Filología Griega y Latina, Emilia Ruiz, para quien el Estado y la Junta de Andalucía “no deben organizar la gestión académica de manera empresarial, en términos de rendimiento”.

“No es una empresa privada que tenga que obtener beneficios para sus accionistas. Tienen que buscar la eficacia, obviamente, pero la eficacia educativa pasa por que la docencia sea impartida por quien puede hacerlo, por los expertos en la materia, a quienes pueden recibirla, los alumnos interesados en esas materias”, ha indicado en una misiva.

En relación al caso del IES Abdera, la catedrática ha considerado que “a estos estudiantes se les ha robado la posibilidad de acceder en igualdad de condiciones a la titulación de Filología Clásica”, una titulación que “se imparte en cuatro universidades andaluzas y tiene un nicho laboral determinado y definido, frente a otras filologías que no lo tienen y otras titulaciones cuyos perfiles profesionales se desdibujan a velocidad de la luz, como Traducción e Interpretación herida de muerte por los avances de la traducción automática”.

“Resulta penoso comprobar que el compromiso con las humanidades, la defensa de los orígenes greco-latinos de nuestra cultura son pura palabrería, un adorno de discurso y nada más”, ha añadido Ruiz, quien cree que esta es una “buena oportunidad” para que las autoridades educativas autonómicas “den muestras de que su compromiso con la educación no es puramente nominal”.

 

5 diciembre 2017 at 8:12 pm Deja un comentario

Carlos García Gual: “A los gobernantes no les interesa la formación cultural de la gente”

El helenista, elegido miembro de la RAE, considera que la batalla por el retroceso de las humanidades en la enseñanza “está perdida”

El helenista Carlos García Gual, en su casa de Madrid. ANDREA COMAS

Fuente: MANUEL MORALES > Madrid  |  EL PAÍS
1 de diciembre de 2017

Aquel niño con gafas de miope que se colgaba de las baldas de la biblioteca de su abuelo, en Mallorca, para coger libros de Julio Verne o Conan Doyle es, desde el pasado jueves, flamante miembro de la Real Academia Española (RAE). El helenista Carlos García Gual (Palma, 1943), catedrático emérito de Filología Griega en la Universidad Complutense de Madrid, profesor durante medio siglo en institutos y universidades, es la nueva silla J de la institución, en la que sucede al dramaturgo Francisco Nieva. Durante la media hora larga de charla, recibe ocho llamadas a su teléfono fijo (“tengo un móvil en un cajón que solo lo saco cuando voy de viaje”, dice) , pero, educado, prefiere no interrumpir la entrevista. Rodeado de un caos ordenado de miles de libros por todas las habitaciones, su talante amable, opuesto al del erudito de ceja alta, le lleva a hablar con pasión de Homero, Tintín o Juego de Tronos.

Pregunta. En abril se presentó a la silla M de la Academia con Rosa Montero y ninguno de los dos la consiguió. ¿Pensó que podía repetirse el disgusto?

Respuesta. Esperaba salir elegido [su rival fue el escritor gallego Alfredo Conde], pero siempre hay dudas. Lo que me sorprendió es que volvieran a proponérmelo tan pronto después de lo que sucedió con Rosa Montero. Creo que había un cierto malestar en algunos académicos.

P. ¿Qué puede aportar un helenista a la RAE?

R. Aún no tengo una idea precisa, pero puedo opinar del léxico culto formado por helenismos. También de palabras nuevas que se forman con prefijos o sufijos griegos como ha ocurrido con turismofobia o las que surgen en el vocabulario científico y técnico.

P. ¿Por qué ha dedicado su vida al mundo griego?

R. Nací y viví de niño en Palma. Mi padre, militar, fue destinado a la costa catalana e hice el Bachillerato, en parte, en Figueras [Girona]. No hablo mallorquín ni catalán, pero los entiendo. Tengo simpatía por el mundo mediterráneo, por su paisaje, la gente… En las islas griegas me siento en un entorno familiar y eso que no sé griego moderno, pero sí el antiguo. Cuando voy allí me entiendo con la gente de los puertos, los taberneros, pescadores. En realidad, les dejo hablar y les doy unas palmaditas, es que los griegos hablan muy deprisa, pero nos entendemos. El griego moderno tiene mucho vocabulario culto del antiguo.

P. ¿Cómo ve un mallorquín que vivió en el Ampurdán lo que está ocurriendo en Cataluña?

R. Me disgusta y apena. Usar la lengua como barrera o como un trampolín para subirte y marcar distancias con otros… el separatismo es lamentable y mezquino.

P. Hace 20 años ya alertaba de la “honda crisis” de las Humanidades en la enseñanza.

R. La batalla de las Humanidades es una batalla perdida porque a los gobernantes no les interesa la formación cultural de la gente. Van a lo rentable, que la gente estudie para sacar un oficio, ganar dinero, producir y consumir. Que los ciudadanos sean más tontos o listos les da igual. Las Humanidades abren un horizonte mental. Lo de hoy es un retroceso en literatura, historia, en todo lo que tiene carácter universal.

P. ¿Cómo puede convencerse a los jóvenes de que leer a los clásicos no es un rollo?

Carlos Garcia Gual, durante la entrevista, en su casa de Madrid. ANDREA COMAS

R. No hay una receta clara, porque ha habido un cambio de costumbres y de mentalidad. Ahora están pendientes del móvil y leen menos. Aunque hay niños pequeños que tienen libros infantiles muy bonitos y les gusta la mitología por su carga fantástica. Eso habría que aprovecharlo pero es difícil combatir la tendencia. La Odisea se puede leer hoy como antes. Los clásicos no son difíciles, es más difícil leer La divina comedia.

P. ¿El mal llega también a las universidades?

R. Las que yo conocí eran más críticas, se leía más fuera de las clases. Hoy, los profesores son más mediocres, también los hay buenos, pero hay menos que destaquen. La universidad desilusiona porque, a veces, es un mundo de eruditos pesados que solo saben de lo suyo, se enredan. Hay que enseñar que aquel mundo tenía una fuerza dramática fantástica.

P. Entonces, ¿qué es un sabio? ¿Lo es usted?

R. No… yo soy un lector bastante omnívoro. Me ha interesado la literatura en general, he escrito de Epicuro pero también del rey Arturo. A mi padre le gustaba cazar y pescar y yo siempre lamento que no me enseñara. En cierto modo, yo soy cazador y pescador, pero en el mundo de los libros.

P. Su elección como académico ha coincidido con la reedición de su Diccionario de mitos, en el que ha incluido nuevos personajes.

R. A Tarzán, que hay que decir que es políticamente incorrecto porque supone la superioridad del hombre blanco, sobre todo si es inglés, en la selva frente a los negros. Pero fue un personaje que fascinó a generaciones. También he puesto a uno pasado de moda, Satanás, pero que ha sido muy importante en la literatura y la vida. Y a Don Quijote, que empieza y acaba en Cervantes y por eso lo mata, para que no haya continuación. Aunque ha habido relecturas, como la de los románticos, que les inspira melancolía. De otros mitos, como Don Juan, sí hubo varios autores. La propia palabra mito, que entró en el siglo XIX por los alemanes, ha tenido varios significados. Hay quien lo asocia a la mentira, como hicieron los marxistas. Yo lo uso como relato tradicional que se transmite y pasa a la imaginación colectiva.

P. ¿Cuáles son sus mitos favoritos?

R. Me atrae mucho Edipo, porque Sófocles hace de él un buscador de la verdad que se va entrampando y se destruye. Y Ulises porque algo de él está en todo viajero.

P. ¿Por qué fueron tan avanzados los griegos en construir ese mundo?

R. Tenían dos cosas, eran curiosos, les gustaba preguntarse por el mundo, y críticos. Crearon universos fantásticos y la filosofía, tal vez porque eran de ciudades pequeñas junto al mar. Los grandes imperios, como Egipto o los asirios, no cambiaban, pensaban siempre lo mismo. A los griegos les gustaban mucho los viajes y abrieron caminos en todos los sentidos. Su teatro sigue vivo, aunque un poco estropeado por los adaptadores, que a veces los desvirtúan por sus cambios en los textos.

P. Relatos modernos como La guerra de las galaxias o El señor de los anillos, ¿han copiado algo de los mitos griegos?

P. Más bien han tomado esquirlas, como si hubiesen cogido trozos de melodías, pero el mundo antiguo era más plástico en su dramatismo.

P. ¿Y Juego de tronos?

R. He visto algunos capítulos. Más bien tiene retazos de Shakespeare, pero es muy exagerado. Es un amontonamientos de violencias… estamos hechos de piel más gorda porque estamos acostumbrados a ver muertes en el cine. En esa serie, los malos son malísimos y las intrigas están trazadas con líneas muy gordas.

P. ¿Cuál es la gran amenaza al español?

R. La profusión de anglicismos, la invasión constante de palabras de la técnica o la comunicación que vienen del inglés, es imparable. Pero el castellano es un idioma de gran fuerza y belleza, tiene una gran literatura.

P. Lee la prensa en papel, ¿cómo escribimos los periodistas?

R. En la parte de la opinión se manejan las ideas con más viveza que en el mundo académico, pero estaría bien que los periodistas supieran más literatura.

 

2 diciembre 2017 at 11:09 am Deja un comentario

Así se vería el Amfiteatre de Tarragona en un videojuego

Un grupo de alumnos de cuarto de la ESO del Col·legi Sant Pau ha construido el monumento en 3D en colaboración con otros centros de Italia y Grecia

El grupo de alumnos del Col·legi Sant Pau que participó en el proyecto junto a sus profesores y el director del colegio. Lluís Milián

Fuente: Norian Muñoz Diari de Tarragona
17 de noviembre de 2017

Unai estudia cuarto de la ESO en el Col·legi Sant Pau y si se ve lo que aparece en la pantalla de su ordenador es fácil suponer que está jugando a un videojuego. Lo que es más difícil de sospechar es que el sitio por donde está volando su avatar (el personaje que es su alter ego) es el Amfiteatre de Tarragona tal como debió verse en el siglo III D.C y que todo lo que aparece fue construido, desde cero, por él y sus compañeros.

El grupo forma parte del proyecto Erasmus+ en el que colaboran centros educativos de Grecia, Italia y España. De hecho, quien les enseñó a usar el programa de animación virtual con el que trabajan y que lleva por nombre Edmondo, fue un profesor italiano que hizo una instrucción a distancia. Después todo fue aprender haciendo y trabajando en red, casi siempre en el tiempo libre. «Al principio poníamos piedra por piedra», reconocen entre risas.

Imagen de la reconstrucción del Amfiteatre en 3D tal como sería en el siglo III D.C.

Calcado con detalle

Igual que en Tarragona han optado por el Amfiteatre, otros dos grupos están reconstruyendo el teatro romano de Verona y el teatro griego de Messenia, tal como explica Pere Boluda, uno de los profesores responsables del proyecto.

Montserrat Arbó, la otra docente implicada, explica que una de las ventajas es que, para hacer la reconstrucción, cada alumno trabajó en un área de acuerdo a sus intereses: matemáticas, geometría, biología, geología, tecnología, historia…  Para la reconstrucción no se ahorraron detalles, sobre todo históricos, para lo que contaron con la valiosa ayuda del arqueólogo Andreu Muñoz.

Se puede comprobar haciendo junto a los chicos la visita virtual por cada recoveco. El paseo permite descubrir detalles como la inscripción que había en las paredes que rodeaban la arena o los toldos de tela tirados por cuerdas que protegían a los espectadores en los días de más sol.

Cada detalle ha sido investigado a conciencia, como el diseño de las sillas del palco donde se sentaban las autoridades, el significado de usar el mármol blanco o la textura de los muros. De hecho, para la recreación hicieron fotos de las piedras de la Pedrera del Mèdol o de la arena de la Platja del Miracle.

En todo el proceso pudieron estar en contacto y recibir visitas virtuales de profesores y alumnos de los otros centros de Italia y Grecia que también trabajaban en la reconstrucción de monumentos.

Para comunicarse estuvieron en contacto con otros idiomas y practicaron el inglés, que es con el que se entendían todos los participantes.

Un nuevo solar virtual

Además de la reconstrucción como tal, los alumnos tuvieron acceso a hablar con profesionales de diferentes áreas. Investigaron temas de lo más variados, como la democracia en Grecia y Roma, aspectos de geología o las tanagras, unas pequeñas figuras de terracota que podían servir para representar la moda. Boluda explica que todo pasa a formar parte de la plataforma Knowledge Forum 6 en la que participan los distintos centros.

Más allá de todos los conocimientos técnicos que han adquirido, Unai pone voz al otro gran descubrimiento: «La historia no tiene por qué ser aburrida». La profesora Arbó le mira orgullosa. «Así es como hay que conseguir que los jóvenes se acerquen al patrimonio», dice.

Ahora que ha acabado el proyecto del Amfiteatre, cuentan con otro trozo de tierra virtual en Edmondo en el que están deseosos de construir, probablemente, una réplica de la Catedral de Tarragona, aunque todavía está por definir. Mientras construyen enseñarán a sus compañeros de cursos inferiores a manejar el programa.
El proyecto: La arqueología del futuro

La reconstrucción del Amfiteatre forma parte del proyecto  Erasmus+ ‘ArchaeoSchool for the future’, que busca la coooperación, la innovación y el intercambio de buenas prácticas entre centros educativos de Grecia, Italia y España (Catalunya). Participan el Environmental Education Center de Kalamata, el Ephorate of Antiquities de Messenia, el Gymnasio Thourias y el Epaggelmatiko Lykeio, de Messinias de Grecia. En Italia, la Foscari University de Venècia, el Liceo Scientifico Statale Girolamo Fracastoro y el Educandato Statale Agli Angeli de Verona. En Catalunya: el Col·legi de Doctors i Llicenciats en Filosofia i Lletres i Ciències de Catalunya, el Institut Baix Camp de Reus y el Col·legi Sant Pau Apòstol de Tarragona.

 

17 noviembre 2017 at 2:45 pm Deja un comentario

Griego antiguo: por qué un idioma muerto es más útil hoy que estudiar robótica

  • La lengua de los dioses’ se publica en España tras vender 150.000 ejemplares en Italia
  • Universidades como Harvard o Berkeley dedican programas de verano a los textos de Homero

Andrea Marcolongo, autora del ‘best seller’ en Italia ‘La lengua de los dioses’. SERGIO ENRÍQUEZ-NISTAL

Fuente: JOSE MARÍA ROBLES  |  EL MUNDO
4 de noviembre de 2017

«La primera reacción de cualquier alumno de instituto ante un texto griego oscila entre el terror y el miedo, hasta incluso el pánico». Andrea Marcolongo hace tiempo que dejó de traducir La odisea en clase, pero recuerda la sensación paralizante de enfrentarse a aquellos pasajes escritos en un alfabeto extraño. Y también el vértigo de asomarse a la Historia cuando se es menor de edad. «El griego lleva muerto más de 1.000 años y todavía sigue suscitando un miedo pavoroso en quien se acerca a él. Hasta tal punto que he llegado a pensar que el terror es una conditio sine qua non para su estudio», bromea.

Marcolongo (Milán, 1987) se ha convertido en uno de los fenómenos editoriales de la temporada en Italia después de vender 150.000 ejemplares de La lengua de los dioses. Nueve razones para amar el griego (Taurus). En el libro, que es más una colección de apuntes personales que un manual, la autora repasa el origen del idioma de nuestros tatarabuelos, sus singularidades, su evolución, su impacto en la cultura universal y su importancia como vehículo de pensamiento. Todo ello procurando no intimidar y sí hacer pensar. «He querido bajar el griego del pedestal y hacer ver que es accesible para cualquiera, no sólo para una élite», resume la helenista durante su estancia promocional en Madrid.

Quien vea el griego antiguo como una simple moda o una rareza debe saber que el idioma conserva intacto su prestigio intelectual, como corrobora la aparición de neologismos como xenofobia, nostalgia o televisión. Por no hablar de que algunas de las universidades más prestigiosas del mundo anglosajón (Harvard, Berkeley, CUNY) lo incluyen en su plan de estudios, y no como una polvorienta reliquia.

«EN UN MUNDO CADA VEZ MÁS DESHUMANIZADO, LOS CLÁSICOS OFRECEN LA ÚNICA CLAVE DE LO HUMANO»

«Las razones para aprender griego antiguo son tan diversas como las personas que quieren aprenderlo», comenta Michael L. Konieczny, especialista en Lenguas Clásicas y Literatura en Harvard. A su juicio, que el griego sea un idioma valioso para alguien de Connecticut tiene que ver con «la continuidad» (al leer textos en griego antiguo participamos en una tradición de siglos y contribuimos a su transmisión a las generaciones futuras) y con «el conocimiento» (muchas personas se acercan a esos textos para entender cuestiones básicas sobre la condición humana: el amor, la muerte, la política, la guerra, la religión, etc.).

«¿Ha leído a Homero? Yo en griego, en West Point», le dice con suficiencia el coronel Gordon Tall (Nick Nolte) al capitán Staros (Elias Koteas) en la película La delgada línea roja. Antony Makrinos pertenece al departamento de Griego y Latín de la University College de Londres (UCL). También es el coordinador del campus de verano dedicado a Homero. No le extraña en absoluto que estudiantes de habla inglesa encuentren «beneficioso» estudiar lo que se escribió en papiro o mármol en el lejano Peloponeso. «En un mundo cada vez más deshumanizado, los clásicos ofrecen la única clave de lo humano», razona el docente.

Y es que el éxito de La lengua de los dioses está en las ventas y, sobre todo, en el descubrimiento de que un idioma extinto, diferente del griego contemporáneo, vuelve a interesar en estos tiempos donde sólo parece haber sitio para lo práctico. Para lo supuestamente útil, que en realidad es una forma poco elegante de referirse a lo que se puede comprar o vender.

La famosa tribuna de las cariátides del Erecteón, en la Acrópolis, reinterpretada por Ulises Culebro.

«La cultura está para formar, no para producir clientes o consumidores», se rebela contra esa visión mercantilista Marcolongo. «Estudiar griego prepara para la vida de tres formas. Primero, porque es difícil. Yo rechazo la tentación contemporánea de la facilidad. La vida no es fácil, para conseguir cualquier cosa hace falta esforzarse; segundo, porque requiere tiempo, lo que choca con nuestra obsesión por la velocidad, por querer preparar una tarta con un tutorial de dos minutos en YouTube; y tercero, porque nos ayuda a conocernos mejor».

El griego antiguo permite expresar conceptos o ideas que no existen en ningún idioma. Es el caso del número dual (aplicable a los ojos o los amantes), el género neutro (que hace referencia a las cosas sin alma) o el optativo, un modo verbal que se emplea para expresar deseo.

Son algunas de las curiosidades que han encontrado los lectores italianos de La lengua de los dioses, entre los que se cuentan amantes de la antigüedad clásica ya canosos y también imberbes post millennials matriculados en el Liceo Clásico (una de las cuatro ramas de la enseñanza secundaria local). ¿Qué puede llevar con 14 años a elegir el griego antiguo en vez de asignaturas como robótica, estrategia digital o idiomas con los que sí se comunican en la actualidad millones de personas?

Rosa Mariño, vicesecretaria de la Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC) y profesora de griego en el IES Gregorio Marañón (Madrid), plantea esa misma cuestión a sus alumnos al principio de cada curso. «Como jóvenes humanistas que son ya, tienen intereses muy amplios y no entienden la pregunta», señala la docente a propósito de chavales que aspiran a convertirse en profesionales en áreas como Traducción e Interpretación, Historia, Arqueología, Filología, Periodismo, Derecho e incluso Criminología. Chavales que sienten curiosidad por cómo un término como hipócrita ha adquirido connotaciones negativas cuando en griego antiguo simplemente designaba al actor de teatro. Chavales que, sin embargo, se ven obligados a pelear por hacer valer su decisión en su propio entorno, donde sufren incomprensión.

«Compañeros que estudian matemáticas me dicen que las voy a necesitar en el futuro, pero el griego me hace pensar y me servirá para estudiar Traducción», admite Blanca Velasco. Alumna de Mariño de 17 años, subraya que lo griego sobrevive incluso en aspectos de la cultura popular: «Mucha gente no sabe que la imagen del fantasma con cadenas viene de allí».

«ESTUDIAR GRIEGO ANTIGUO PREPARA PARA LA VIDA PORQUE ES DIFÍCIL, EXIGE TIEMPO Y AYUDA A CONOCERNOS MEJOR»

Lo de las salidas profesionales parece importar poco en la Accademia Vivarium Novum. Situada a las afueras de Roma, es la impulsora de Athenaze, un método inductivo-contextual que propone enseñar griego a los niños de forma natural. Es decir, como si se tratase de una lengua tan viva como el inglés. Sin dar tanto la matraca con las reglas gramaticales y priorizando lo visual, a través de viñetas que cuentan la vida del entrañable campesino Diceópolis.

Athenaze se presentó en 2009. Cinco años después entraba en vigor la LOMCE en España. Hasta entonces, el Bachillerato de Humanidades contemplaba la obligación de cursar dos años de griego. Ahora es una troncal optativa en 1º y 2º. «En muchos centros públicos y privados ha desaparecido, amparándose en la autonomía pedagógica de la que gozan para fijar los planes de estudios (y no impartir esa materia es ahorrar en un profesorado que requiere además una fuerte especialización) o bajo el pretexto de que no hay suficiente demanda para formar grupo, cuando en algunos casos ni siquiera se ofrece en la matrícula y los alumnos tienen que cambiar de centro para seguir su vocación. Años de fuertes recortes en la educación pública han agravado aún más el problema», critica la profesora Mariño.

Marcolongo sostiene que estudiar griego imprime carácter en la forma de hablar, escribir y pensar. Que declinar (colocarle a un sustantivo o adjetivo el sufijo correspondiente a su función sintáctica) es más una cuestión existencial que lingüística. «En cierto modo, ir al Liceo Clásico es como ser el protagonista (sin saberlo) de las tragedias y comedias griegas: en ellas se guarda el sentido primitivo y feroz del hecho de estar en el mundo», afirma.

Seguramente el paseo lunar de Neil Armstrong no hubiera sido posible si en la NASA alguien no hubiera leído -o traducido- el mito de Ícaro.

Matices del griego antiguo que se han perdido

Alejandro Magno logró que la koiné (la lengua común del helenismo) se hablase en el imperio que forjó desde Atenas a la India. Por el camino, sin embargo, el griego antiguo fue empobreciéndose.

  • Número dual: existía al margen del singular y el plural. Se utilizaba con una entidad doble que viene dada por la naturaleza (los ojos, las manos) o de forma circunstancial (los amantes).
  • Género neutro: existía al margen del masculino y el femenino. Se utilizaba para expresar conceptos abstractos (el regalo, los sueños), objetos inanimados (la lanza) y el cuerpo humano.
  • Modo optativo desiderativo: se utilizaba para expresar voluntad o súplica. En castellano se emplea el condicional.
  • Tema de aoristo: correspondía a una acción puntual e irrepetible, ajena a cualquier tiempo. Por ejemplo, amo, huelo y soy feliz.

 

 

4 noviembre 2017 at 10:29 am Deja un comentario

Nuccio Ordine: “La Ítaca de los alumnos universitarios de hoy se reduce a un título”

Fuente: Jorge Dávila > Santa Cruz de Tenerife  |  eldia.es
2 de noviembre de 2017

En las páginas de “La utilidad de lo inútil” (Acantilado) da un grito de alarma, una llamada a la lucha a través de la palabra. El profesor Nuccio Ordine (1958) afirma que tiene un español de andar por casa, pero sus reflexiones son claras y certeras: “La dictadura del utilitarismo está estropeando la idea de educación, de ciencia y las relaciones personales”, sostuvo el filólogo y escritor italiano antes de debatir con Manuel Rivas y Juan Cruz Ruiz en CajaCanarias sobre la utilidad de aquellos saberes cuyo primer objetivo no es producir unas ganancias inmediatas.

¿Cuál es mensaje de “La utilidad de lo inútil”?

Hay un pensamiento generalizado sobre la idea de que lo que un gobierno corta o recorta es algo que no es útil, pero lo cierto es que las cosas que se pierden están vinculadas con el arte, las bibliotecas, la cultura, la educación, las escuelas… Cuestiones que los políticos señalan como injustamente inútiles son muy útiles para hacer a la humanidad algo más humana.

¿Esta es una crisis del conocimiento, cultural o de la palabra?

Es una crisis del conocimiento y, sobre todo, de unos valores sociales y culturales que pueden exprimirse a través de la palabra. Las primeras palabras que aprende un universitario son crédito y deudas… El paradigma de la economía está invadiendo unos territorios que no debería tocar… En ese sentido, la universidad tendría que ser un espacio impenetrable. Si la idea de ganar dinero se apodera de las aulas, el concepto de empresa va a limitar los conocimientos, es decir, si no se obtienen unos beneficios inmediatos, se corta…

Eso significa que la inmediatez prevalece sobre el conocimiento a largo plazo, ¿no?

Hay idiomas como el griego, el latín o el sánscrito que podemos usar como ejemplo para explicar esa búsqueda casi obsesiva de la rentabilidad. Si un profesor únicamente tiene en su clase a dos estudiantes que quieren aprender sánscrito, la universidad se puede llegar a plantear que esa realidad no es productiva y eliminarla. Eso es un lujo que no todos están dispuestos a pagar. Ahora avancemos 100 años en el tiempo, cuando los últimos conocedores de esas lenguas ya no se encuentren en este mundo, ¿quién podrá descifrar un hallazgo arqueológico? Eso es una pérdida de memoria, y perder la memoria significa no comprender el pasado.

¿De su discurso se desprende la idea de que se puede pasar por la universidad sin llegar a adquirir unos conocimientos que ayuden a mejorar la humanidad?

El objetivo de la universidad hoy no es formar ciudadanos cultos, es crear profesionales. Los alumnos se matriculan para buscar un título que les garantice unos ingresos económicos. La mayoría de los jóvenes caen en la red de un sistema corrupto que al final se reduce a enmarcar un trozo de papel para colgarlo en una pared. Hay una hermosa poesía de un autor griego que se llama Cavafis que yo leo a mis alumnos al principio de cada curso. En ese poema nos advierte: “Cuidado, cuidado lector. No es Ítaca la cosa más importante. La experiencia más gratificante es el viaje que hay que completar para llegar a Ítaca: las experiencias que has compartido, los nuevos conocimientos que se adquieren en él, cómo se resolvieron las dificultades”. La Ítaca de los alumnos universitarios de hoy se reduce a un título.

¿Cómo se puede derrotar a ese materialismo?

En Italia hay gente que compra un título universitario. Ahora hay un escándalo bastante fuerte en el que está involucrado el hijo de un político que compró el suyo en Albania. Este señor era un ignorante antes de pagar por el título y lo seguirá siendo cuando lo exhiba en la pared de su casa o de un despacho. El título no da la sabiduría, pero ayuda a presumir de algo que no tienes.

¿Eso no implica que el saber individual siempre estará por encima de los intereses colectivos?

El saber requiere un esfuerzo que nadie puede hacer por ti, pero la suma de ese conocimiento termina generando una serie de réditos que son importantes para el colectivo. El ser humano es individual por naturaleza, pero necesitamos compartir esa información. No es nada fácil derrotar al egoísmo y, sin duda, eso requiere de un esfuerzo. La clave es saber identificar qué es lo que puedo hacer, hasta dónde estoy dispuesto a llegar, con el único fin de alcanzar mis objetivos.

Si vivimos en la sociedad de la comunicación y de los avances tecnológicos, ¿por qué cuesta tanto acceder a un conocimiento que no sea de usar y tirar?

Esa es la manera más sencilla de vivir con superficialidad las relaciones humanas. El otro día fui a almorzar al restaurante de la universidad y me senté al lado de dos jóvenes. Por cómo se comportaban, creo que eran algo más que amigos. Estuve mirándolos unos 40 minutos y no se dirigieron ni una sola palabra. Los dos no se separaron un instante de sus móviles. La gran perversión de la sociedad en la que vivimos es que una conversación virtual que se establece entre dos o más personas que están separadas por kilómetros tiene un valor superior al intercambio de información que pueda establecerse entre dos personas que quedan para comer. Si no van a hablar de nada interesante, ¿para qué se reúnen? Eso es un disparate, una simplificación de la idea de crear lazos invisibles o relaciones inertes.

¿Las redes sociales fomentan esa superficialidad de la que habla?

En una de mis clases hay tres o cuatro alumnos que levantan la mano cuando pregunto cuántos de los presentes no tienen un perfil en Facebook. Los otros 300 o 350 presumen de tener mil o mil quinientos amigos. Para qué te sirven mil amigos en el Facebook si llegas al final de tu vida sin tres de verdad. El concepto de amistad que domina a la sociedad actual se reduce a un clic de un ordenador o un móvil. La amistad es un valor que no se puede comprar, es un tesoro que requiere de unas ataduras que hay que consolidar durante mucho tiempo.

Usted es un gran defensor de la literatura que hace sentir y pensar. Si falta una de esas dos partes, ¿lo literario pierde valor?

La literatura, la música y el arte en general son campos del conocimiento que están obligados a crear esos lazos de los que hablamos con anterioridad. Un libro está muerto si no encuentra a un lector que se haga preguntas sobre lo que está leyendo. Eso es lo que da vida a un texto, a un cuadro, a una obra de teatro, a un concierto… Los saberes considerados injustos por la sociedad son muy útiles para avanzar en el conocimiento. La única cosa que es importante en los tiempos que vivimos es dar una respuesta a una pregunta que domina nuestra existencia: ¿Para qué sirve? Ese es el estrés con el que convive una humanidad que se paraliza cuando alguien se cuestiona para qué sirve una poesía o realizar una investigación científica. Todo lo que no genere un crédito instantáneo está en crisis o bajo sospecha. Hay una frase muy conmovedora de Einstein que leí en The New York Times que decía: “Solo una vida vivida por los demás merece la pena ser vivida”.

¿Usted es muy crítico con este modelo de Europa donde prima lo económico sobre lo racional?

Vivimos en una Europa que está dominada por los bancos, egoísta y racista que no se corresponde con una Europa de la cultura. Estamos amenazados por nacionalismos y regionalismos que limitan el pensamiento.

¿Cuál es su análisis sobre los aires independentistas que afloran en el viejo continente?

Un día trabajando en la Biblioteca de París di con una frase de Giordano Bruno que me marcó mi vida para siempre. “Para el verdadero filósofo todo terreno es patria”. La patria es eso. Es aquel lugar en el que te sientes con la libertad de mejorar tu vida. La identidad no se puede convertir en una cárcel, sino en una oportunidad para escuchar al otro. Bruno entendió ese pensamiento global: estaba orgulloso de sus raíces pero, a su vez, comprendió que había que avanzar hacia un espacio sin fronteras. Los problemas de identidad de la vieja Europa los crean políticos sin lazos culturales.

 

2 noviembre 2017 at 7:38 pm Deja un comentario

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