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El nuevo museo construido en una fortaleza de la histórica ciudad helena de Pilos

El centro estará centrado en el pasado de la urbe, desde el Neolítico y su importante época micénica hasta la romana

La fortaleza llamada Neokastro en la que se encuentra el museo

Fuente: Begoña Castiella  |  ABC
30 de agosto de 2018

Este sábado el Viceministro de Cultura y Deportes, Costas Stratís, ha inaugurado un nuevo museo arqueológico en la ciudad helena de Pilos (Peloponeso). El centro, que se encuentra en la que era la impresionante fortaleza conocida como Neokastro, construida por los militares otomanos en el siglo XVI a las afueras de la ciudad, estará centrado en el pasado de la urbe, desde el Neolítico y su importante época micénica hasta la romana.

Como destacó Stratis en la inauguración, es un museo «que mantiene un dialogo con el visitante, facilitando el descubrimiento de la cultura y la historia de sociedades más antiguas a través de presentaciones innovadoras, con el apoyo de aplicaciones digitales». Algo que se ha podido conseguir en la Grecia de los rescates gracias a que el centro ha sido incluido en un programa operativo para la competitividad y emprendimiento de la Unión Europea.

El museo se encuentra, concretamente, en el edificio Mézonos (en referencia al Mariscal francés Nicolas Joseph Maison) edificado por las fuerzas militares francesas poco tiempo después de la Batalla de Navarino de 1827. A su vez, este centro sustituye a otro más pequeño ubicado en el centro de la ciudad, que cerró sus puertas en el 2014.

Historia

Habitado desde el Neolítico, Pilos fue un reino micénico importante. Como demuestran los restos arqueológicos del Palacio del Rey Néstor, cuyo nombre figura en la Odisea. Fue invadida por los francos y por los venecianos, pasando a ser llamada Navarino. Posteriormente, la zona fue conquistada por los otomanos en 1500 hasta la consumación de la independencia griega, siendo unos pocos años veneciana y rusa entretanto.

La ciudad es conocida, sobre todo, por dos grandes batallas navales: la primera tuvo lugar en el 425 a.C. durante la Guerra del Peloponeso; la segunda en el siglo XIX, cuando la bahía de Pilos era una importante base naval otomana. Fue ahí donde la flota turco-egipcia y tunecina del Pacha de Egipto Ibrahim fue derrotada el 20 de Octubre de 1827 gracias al apoyo de los aliados de Grecia (británicos, franceses y rusos) bajo las órdenes del Almirante Edward Codrington, quien a su vez había sido un héroe en la Batalla de Trafalgar.

Fue precisamente el cuerpo expedicionario francés de Morea quien construyó la moderna ciudad de Pilos y añadió edificios a la fortaleza de Neokastro, siendo uno de ellos la sede actual del museo. Al mismo tiempo, especial importancia tiene la figura de Nicolás Joseph Maison, un militar francés que luchó a las órdenes de Napoleón en Rusia y años después dirigió las fuerzas francesas en la batalla de Navarino. Tras esta victoria y su regreso a París en 1829, el rey Carlos X le hizo Mariscal de Francia.

 

30 agosto 2018 at 9:56 am Deja un comentario

La octava maravilla de la Antigüedad reabre sus puertas en Berlín

El Altar de Pérgamo estará a disposición del público el próximo mes de noviembre

Un trozo restaurado del «Altar de Pérgamo» – EFE

Fuente: Rosalía Sánchez ABC Cultura
21 de agosto de 2018

La tradición oral berlinesa describe las lágrimas y amargura con que los vencidos, impotentes, vieron salir los camiones del ejército Rojo que transportaban rumbo a San Petersburgo las piezas del grandioso Altar de Pérgamo, como botín de guerra. Solo en 1957 alcanzaría la entonces Alemania oriental comunista, la RDA, un acuerdo de devolución con el Kremlin y los frisos considerados la mejor representación en pie de la cultura helenística, y por extensión de la cultura europea, pudieron regresar a la capital alemana. Desde entonces estuvieron ininterrumpidamente presentes y a disposición del público hasta el otoño de 2014, cuando los ambiciosos planes de renovación de la infraestructura cultural de Berlín obligaron a cerrar su exposición. Por eso el anuncio de la Fundación Cultural Prusiana, que avanza que podrán volver a contemplarse a partir de noviembre, ha sido recibida con alivio y satisfacción. La joya arquitectónica, considerada por muchos expertos la octava maravilla del mundo antiguo, se reabrirá en el interior de un edificio temporal que se levantará frente al Museo de Pérgamo. En esta construcción provisional se exhibirán unas 80 obras de la antigua metrópolis de Pérgamo, entre ellas, el friso de Télefo original que forma parte del célebre altar. Una instalación en tres dimensiones, además, ofrecerá a los visitantes una visión de conjunto de toda la obra.

«Tal vez se busca en los imperios del pasado la justificación para crear los presentes», escribió en sus cartas el arqueólogo alemán Alexander Conze, que en 1878 dirigió las excavaciones en suelo turco y que por orden de Bismark compró al Imperio Otomano los restos del templo por la suma de 20.000 marcos, «las guerras y la expansión de Pérgamo justifican quizá las decisiones tomadas por Europa, combatir para ellos se había convertido en una necesidad, así no solamente se salvaban sino que estaban seguros de existir». El hallazgo de miles de fragmentos, conservados gracias a que habían sido utilizados por el reverso como losas de suelo de viviendas y que serían ensamblados en Berlín posteriormente con ayuda de expertos italianos, ya permitió a Conze intuir que «el ciudadano de Berlín se identificará con el dolor reflejado en el friso, pues ha sido su propio dolor durante el periodo revolucionario». El tema de la obra con la que culmina la historia de la escultura griega, quizá incluso la historia de la escultura a secas, es la lucha entre los dioses y los titanes, la desesperada pelea de una civilización por imponerse que sigue representado los actuales esfuerzos europeos por preservar sus propios valores.

Fue erigido entre los siglo III y II a.C., durante la dinastía de los Atálidas, en un tiempo en que Pérgamo albergaba unos 60.000 habitantes y contaba con el teatro más grande del mundo, con capacidad para 10.000 espectadores. El altar con su gigantesca escalinata y su pórtico está rodeado un friso de 113 metros de largo por 2,3 de alto formado por 116 placas de relieve. Para albergarlo, tras la primera ubicación provisional, fue construido en 1930 el museo que lleva su nombre y que se encuentra en la llamada Isla de los Museos de Berlín. Las obras, que debían terminar en 2019, han sufrido un serio retraso a causa del descubrimiento bajo el museo de una gran estación de bombeo construida en hormigón armado de dos pisos, instalada entre 1910 y 1930 y que tenía que haber sido retirada al terminar los trabajos de construcción. Por algún motivo no se hizo, y el gigantesco artilugio cayó en el olvido. Ahora, para reforzar los cimientos, es necesario sacarla utilizando maquinaria pesada cuyas vibraciones podrían dañar el altar de Pérgamo, por lo que se ha pensado en un edificio exterior provisional que permita exhibir la obra y ayudar a financiar el proyecto, cuyo presupuesto se ha elevado desde los 261 millones de euros iniciales.

El plan de saneamiento del museo, obtenido en concurso público en 2000 por el fallecido arquitecto alemán O. M. Ungers y ahora en manos de un grupo de trabajo de varios arquitectos, prevé, entre otros arreglos, la construcción de una cuarta ala para el edificio. De hecho, esa cuarta ala figuraba en el proyecto original de inicios del siglo XX, diseñado por Alfred Messel y continuado a su muerte por Ludwig Hoffmann. La remodelación integral de la Isla de los Museos fue retomada tras la reunificación en 1990. Altes Museum, Neues Museum, Alte Nationalgalerie, Museo Bode y el Museo de Pérgamo acabarán formando un único complejo con acceso conjunto inspirado en la idea de Schinkel . La fecha prevista de apertura es 2025.

 

21 agosto 2018 at 9:39 am Deja un comentario

Los espléndidos objetos funerarios hallados en un sarcófago romano, en Alemania

El sarcófago, del siglo III d.C., contenía el esqueleto de una mujer adinerada a juzgar por sus pertenencias: un espejo de mano de plata maciza, objetos para aplicar cosméticos y frascos de fragancias, entre otras cosas

Sarcófago intacto
Excavación del sarcófago romano en Zülpich, al suroeste de Colonia y al oeste de Bonn, en Alemania.

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

Fuente: Alec Forssmann National Geographic
31 de julio de 2018

El pesado sarcófago romano fue sellado con su pesada tapa de arenisca y permaneció enterrado y silencioso durante unos 1.800 años, desde el siglo III d.C., hasta que fue extraído el año pasado en Zülpich, al suroeste de Colonia y al oeste de Bonn, en Alemania, tras ser descubierto como consecuencia de la expansión de un polígono industrial por parte de la corporación pública Erftverband, que se ocupa de la gestión del agua. Dieciocho siglos, eso es lo que duró el descanso fúnebre del difunto; sus restos funerarios han sido manipulados, pero por el bien de la ciencia: para saber lo que somos primero tenemos que entender lo que fuimos. Y los espléndidos objetos funerarios hallados junto a los restos mortales de una mujer, probablemente una aristócrata, son un reflejo del pasado grecorromano y mediterráneo de Europa. Por ejemplo, uno de los objetos hallados en el interior del sarcófago, completamente excepcional: una navaja plegable cuyo mango de madera fue tallado con la imagen de un Hércules fatigado apoyado en su bastón.

“No conozco una pieza similar, es una pequeña obra de arte que recuerda a una estatua colosal del semidiós Hércules Farnesio, que fue creada en Grecia en el siglo IV a.C. y cuya copia alcanzó gran popularidad en época romana”, explica Susanne Willer, consultora sobre arqueología romana provincial en el LVR-LandesMuseum Bonn, a National Geographic España.

El LVR-LandesMuseum Bonn, el museo de historia cultural de la región de Renania, presentó ayer los objetos funerarios ya restaurados del sarcófago romano de Zülpich, “el primer sarcófago romano descubierto en Renania, fuera de Colonia, en más de diez años”, asegura el museo en un comunicado. El sarcófago ha sido excavado cerca de una antigua villa rústica romana ya conocida, junto a la actual carretera B265, que pasa por Zülpich y que sigue el recorrido de una de las vías más importantes de la antigua provincia romana de la Germania Inferior: la Vía Agrippa, que permitía ir desde Colonia (Colonia Claudia Ara Agrippinensium) hasta el mar Mediterráneo, en el sur de Francia. “En las inmediaciones del sarcófago se han encontrado dos tumbas más“, señala Willer.

“En las inmediaciones se han encontrado dos tumbas más”, señala Susanne Willer

El sarcófago conservaba el esqueleto de una mujer rica, de unos 25-30 años de edad, y sus bienes preciados: un plato de vidrio con mango que se usaba en ceremonias y ritos religiosos; un pequeño espejo de mano de plata maciza cuya pieza de agarre tiene la forma de dos dedos; una paleta de pizarra para el maquillaje y una espátula para aplicar cosméticos o ungüentos; tres frascos de vidrio que contenían ungüentos y fragancias; otro frasco de vidrio con la leyenda utere felix (úsalo con felicidad); un pequeño recipiente esférico de bronce para el aceite; anillos de azabache y plata, un collar de cuentas de azabache, dos colgantes del mismo material, agujas de hueso y otras piezas.

 

Traslado al museo
El sarcófago romano durante su traslado al LVR-LandesMuseum Bonn.

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

 

Momento de la apertura
El sarcófago, una vez abierto, contenía los restos de una mujer y sus bienes preciados.

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

 

Objeto excepcional
Una navaja plegable cuyo mango de madera fue tallado con la imagen de un Hércules fatigado apoyado en su bastón.

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

 

Espejo de plata
Pequeño espejo de mano de plata maciza cuya pieza de agarre tiene la forma de dos dedos.

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

 

Para el aceite
Recipiente esférico de bronce que contenía aceite.

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

 

Frascos de vidrio… vacíos
Tres frascos de vidrio que contenían ungüentos y fragancias. “Por desgracia, el contenido ya no se conserva”, explica Susanne Willer a National Geographic España.

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

 

Plato de vidrio con mango
Plato de vidrio de poco fondo, con mango y decoraciones en azul y en blanco.

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

 

Negro azabache
Collar y colgantes de azabache.

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

 

¡Úsame con felicidad!
Frasco de vidrio con la leyenda utere felix (úsalo con felicidad).

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

 

Varios anillos
Anillos de azabache y plata.

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

 

Para el maquillaje
Paleta de pizarra y espátula para el maquillaje.

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

 

Así eran las horquillas para el pelo
Horquillas (con remates de oro) y aguja de coser.

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

 

2 agosto 2018 at 7:28 pm Deja un comentario

Roma explora sus remotos orígenes regios

Lobas que amamantan gemelos, fratricidios o legendarios reyes… Los orígenes de Roma están impregnados del mito pero, ahora, una muestra arqueológica los explora para tratar de arrojar luz a los albores de una urbe que se convirtió en imperio.

Fuente: Gonzalo Sánchez – EFE  |  eldiario.es
28 de julio de 2018

La exposición, en los Museos Capitolinos hasta el 27 de enero de 2019, lleva por título “La Roma de los Reyes: El relato de la arqueología” y se compone de cerca de 840 objetos recuperados en las excavaciones de la ciudad, muchos jamás mostrados al público.

El superintendente de Cultura, Claudio Parisi Presicce, indicó en una rueda de prensa que el objetivo es comprender “la formación y la afirmación” de Roma en la región del Lacio, imponiéndose a otros pueblos como los etruscos, pero también en el Mediterráneo.

Articulada en 8 secciones con una “enorme cantidad de objetos”, la exposición “permite recomponer un cuadro de la sociedad entre el siglo X y el V a.C”, en la fase más arcaica de la ciudad.

La tradición establece que Roma fue fundada en el año 753 a.C, en concreto el 21 de abril, por Rómulo, que se convirtió en su primer rey tras asesinar a su hermano Remo, huérfanos ambos que sobrevivieron al abandono amamantados por una loba en el río Tíber.

Los organizadores de la exposición explican que poco se sabe aún de los siglos previos al surgimiento de esta importante ciudad, así como de su primera forma de Gobierno, una monarquía por la que se sucedieron siete reyes hasta el 509 a.C, el inicio de la República.

Esto se debe a que los orígenes de Roma a menudo “están confinados por los mitos”, por un mayor interés hacia su época imperial y por “la dificultad de encontrar” restos de las fases previas a su fundación, alegan.

Por ello se dirige una atención especial al periodo anterior del nacimiento de la urbe, desde el año 1.000 a.C, con información sobre sus ritos sepulcrales o los intercambios comerciales.

Las urnas demuestran que cuando surgió la ciudad, la práctica más extendida era la incineración, aunque pronto se asumió también la inhumación en nichos o sarcófagos con toda una serie de ritos para cumplir el “deber” de dar sepultura a los muertos.

Se sabe asimismo que en aquellos tiempos los habitantes de las fértiles tierras del Lacio ya comerciaban con los pueblos micénicos y también con las colonias helénicas en la costa del mar Tirreno, sobre todo bienes de lujo y preciadas cerámicas.

La época regia de Roma, que concluyo con Tarquinio el Soberbio en el 509 a.C, queda ilustrada con una didáctica maqueta en la que se aprecia que Roma solo era una pequeña villa al margen izquierdo del Tíber, entre la colina del Palatino y la del Aventino.

Gracias a los hallazgos en el área sagrada de Sant’Omobono, en el Foro Boario, se conservan esculturas de dioses y héroes en terracota y lastras del mismo material con procesiones y animales fantásticos que decoraban los edificios, por entonces austeros y de madera.

Destacan una vasija con asa de origen griego (askos) y que servía para contener pequeñas cantidades de líquido como vino o aceite, datado en torno al 630 a.C, así como una fíbula de bronce decorada (800-730 a.C) que servía para sujetar los ropajes y capas.

La exposición se cierra con una representación de los objetos de lujo arcaicos y adornos funerarios de la necrópolis del Esquilino, en las inmediaciones de la actual estación ferroviaria de Termini, y que ha perdido gran parte de su patrimonio con el paso del tiempo.

Se desconoce el uso de esas piezas pero “hacen comprender cuánto se ha perdido y cuántos son los objetos que siguen sin tener connotaciones históricas”, explicó Parisi Presicce, pues algunos restos no fueron clasificados en el pasado con una correcta metodología.

Pero la muestra cuenta con algunas piezas localizadas hace poco, en yacimientos explorados el pasado año, lo que arroja un soplo de esperanza pues el suelo de Roma “continúa devolviéndonos” material que podrá contribuir a comprender su pasado y el de sus reyes.

 

 

29 julio 2018 at 5:31 pm Deja un comentario

Tesoro de Hoxne: el mayor botín de la Britania romana

En 1992, un vecino de Hoxne descubrió con su detector de metales un extraordinario alijo de monedas, vajilla y joyas de época romana

Pulseras oro
La zona en la que se produjo el hallazgo se barrió con más detectores para asegurar que se recuperaba todo. En ese día, y en algunas puntuales revisiones posteriores del terreno, se recuperaron un total de 15.234 monedas de oro y plata, datadas entre los siglos IV y V, así como unos 150 objetos de ese mismo período. El tesoro contenía una colección de diecinueve brazaletes de este metal, guardados en tres paquetes separados.

FOTO: The Trustees of the British Museum / Scala, Firenze

Fuente: Rubén Montoya  |  National Geographic
11 de julio de 2018

“Eric encuentra un botín de 10 millones de libras. ¡Impresionante!”. Tal era el titular del diario británico The Sun el 19 de noviembre de 1992, la primera vez en su historia que una noticia arqueológica ocupaba la portada. La ocasión lo merecía. Acababa de filtrarse a la prensa el descubrimiento, en Hoxne, en el condado de Suffolk, del mayor tesoro de objetos de oro y plata jamás hallado en el Imperio romano. En la fotografía del diario, el descubridor, Eric Lawes, un vecino del pueblo descrito como un “cazador de tesoros”, aparecía ufano junto a su detector de metales.

Todo había sucedido tres días antes. El 16 de noviembre, Eric Lawes buscaba con su detector de metales el martillo que su amigo Peter Whatling había perdido mientras trabajaba cuando el aparato empezó a emitir señales que indicaban la presencia de objetos metálicos. No se trataba del martillo, sino de un conjunto de cadenas de oro, monedas y cucharas de plata. En total, llenó dos bolsas de plástico, pese a lo cual el detector, por su parte, seguía indicando la existencia de más objetos en el subsuelo. Tras hacérselo saber a su amigo Whatling, ambos decidieron notificar el hallazgo a las autoridades del condado de Suffolk, propietario del terreno.

A escasos centímetros de la superficie se encontraron diversos bloques de objetos metálicos ordenados, perfectamente conservados

Para evitar el expolio por parte de coleccionistas de antigüedades y aficionados, los responsables arqueológicos del condado decidieron realizar en secreto una excavación arqueológica de urgencia. Lo que no podían imaginar era la dimensión de lo que estaban a punto de descubrir. A escasos centímetros de la superficie se encontraron diversos bloques de objetos metálicos ordenados, perfectamente conservados; incluso algunos de ellos tenían aún restos de la tela que los envolvía.

Un hallazgo mediático

La zona se barrió con más detectores para asegurar que se recuperaba todo. En ese día, y en algunas puntuales revisiones posteriores del terreno, se recuperaron un total de 15.234 monedas de oro y plata, datadas entre los siglos IV y V, así como unos 150 objetos de ese mismo período, entre vajilla de mesa y joyería. También se recuperó el martillo que Whatling había perdido. Todo el material –incluido el martillo– fue llevado inmediatamente al Museo Británico para ser sometido a un meticuloso estudio.

Los intentos de mantener la excavación en secreto hasta investigar completamente el yacimiento resultaron fallidos. Apenas 72 horas después, The Sun se hizo eco del descubrimiento. Un día después, el 20 de noviembre, el Museo Británico convocó una rueda de prensa urgente y anunció oficialmente lo poco que se sabía sobre el hallazgo.

Se recuperaron un total de 15.234 monedas de oro y plata, datadas entre los siglos IV y V, así como unos 150 objetos de ese mismo período

Al cabo de un año se anunció que, de acuerdo con la ley británica, el tesoro no podía ser reclamado por los dueños del terreno debido a su antigüedad. En cambio, los descubridores recibirían un pago en metálico por el valor del hallazgo, que se fijó en 1,75 millones de libras por el Comite de Valoración de Hallazgos de Tesoros. Eric Lawes no dudó en compartir equitativamente esta cantidad con su amigo Whatling.

Guardado en un arca

Desde el principio se reconoció el honesto comportamiento de Lawes y Whatling, que permitió llevar a cabo una meticulosa excavación, aunque fuera de urgencia. Los arqueólogos pudieron así determinar que los objetos del tesoro habían sido colocados rectilíneamente. Esto, más la presencia de clavos y refuerzos de cajas, llevó a los investigadores a concluir que los objetos fueron depositados a propósito en diferentes contenedores que, a su vez, se colocaron dentro de un arca de roble de unos 60 centímetros de largo por 40 de ancho y 30 de alto, decorada con incrustaciones de hueso y cerrada con candados de plata.

Probablemente, se depositaron en primer lugar los enseres personales y la vajilla de mesa; tras ello, las monedas de oro, seguramente en una bolsa hoy desaparecida; por último, las monedas de plata se colocaron aleatoriamente sobre el arca, rellenando el hueco que aún quedaba libre en su interior. Además, los arqueólogos encontraron evidencias de un agujero en el suelo, que se cree pudo contener un poste, a modo de señal, bajo el cual el dueño de las pertenencias las habría enterrado.

La información proporcionada por las monedas permitió a los investigadores situar la ocultación del tesoro a comienzos del siglo V, probablemente al final de la primera década. Las más antiguas datan de época de Constantino II (337-340), mientras que las más modernas son del reinado de Constantino III (407-411).
En total se recuperaron cinco tipos de monedas: 579 sólidos de oro, 60 miliarenses de plata, 2 siliquas completas de plata, 5 medias siliquas de plata, 24 bronces y, 14.565 siliquas reducidas de plata. Estas 15.235 monedas se habrían acuñado en catorce lugares diferentes de las actuales Italia, Francia, Croacia, Serbia, Grecia y Turquía. Entre ellas, también había imitaciones de la moneda oficial en circulación.

Joyas y vajillas

Dentro del arca había también más de 150 objetos de uso cotidiano y personal, meticulosamente ordenados, envueltos en tela y metidos en diversas cajas. Las joyas, de las que se recuperaron 29 piezas entre cadenas, brazaletes, anillos y collares, eran de excelente calidad. Entre ellas destacaba un conjunto de cadenas de adorno corporal femenino, cuyo único paralelo es un ejemplar más tardío proveniente de Egipto. Entre los brazaletes, decorados con escenas de caza típicas del período, destaca uno con la inscripción Utere Felix Domina Iuliane, “Que lo disfrutes, señora Juliana”, tal vez un regalo de un miembro de su familia, o de alguien inferior.

Oculto 1.500 años

El resto de objetos estaban fabricados en plata y comprendían diversos ejemplares de vajilla de mesa: 19 cucharones y 118 cucharas de diferentes tipos, cuatro escurridores y embudos, y seis vasos y cuencos. La colección también contenía el asa de una bandeja en forma de tigresa, que había sido arrancada antes de la ocultación del tesoro, y diferentes utensilios de aseo personal como palillos de dientes y bastoncillos de oídos. Por su calidad destacaban cuatro pimenteros. El más exquisito representa el busto de una emperatriz, del siglo IV a juzgar por el peinado, que algunos estudiosos han identificado con Helena, la madre de Constantino, por su relación con el cristianismo. Los otros tres representan a los héroes Hércules y Anteo, una cabra y un perro atacando una liebre.

En el tesoro aparecieron un total de 52 inscripciones, entre ellas algunas que evidenciaban las creencias cristianas de sus dueños: un crismón (monograma de Cristo) decoraba una de las cadenas de oro, mientras que muchas cucharas presentaban otro tipo de crismón, formado a partir de una cruz. Entre los 22 nombres personales, relacionados con los dueños de los objetos o miembros de la familia propietaria, el que más se repetía –unas diez veces– era el de Aurelio Ursicino.

Lo más curioso es que no se han encontrado restos de asentamientos rurales o de otro tipo en un radio de tres kilómetros a la redonda

Lo más curioso del descubrimiento es su carácter aislado. No se han encontrado restos de asentamientos rurales o de otro tipo en un radio de tres kilómetros a la redonda. Los puntos más cercanos son Scole (a 3,2 kilómetros) y Stoke Ash (a 8 kilómetros), que están comunicados por una calzada romana hoy conocida como Pye Road.
Los estudiosos consideran que en el primero de ellos se puede localizar la llamada Villa Faustini, mencionada en el Itinerario de Antonino, un documento del siglo III en el que se recopilan las rutas del Imperio romano.

Aun así, cabe señalar que en la propia Hoxne se halló en 1732 una moneda de oro de similar cronología. A unos tres kilómetros al sudoeste de Hoxne, cerca del río Dove in Eye, en 1781 unos obreros hallaron una caja de plomo con 650 monedas de oro de entre los siglos IV y V; las similitudes con el tesoro de Hoxne han llevado a algunos investigadores a pensar que ambas cajas pertenecieron al mismo conjunto antes de ser enterradas.

En Britania se conocen más de 95 depósitos parecidos al de Hoxne. La mayoría se remontan al mismo período final del Imperio romano, cuando la ocupación romana de Britania tocaba a su fin. Por ello, se ha supuesto que un tesoro como el de Hoxne perteneció a una familia acomodada que decidió esconder temporalmente sus pertenencias y que, por las circunstancias que fueran, abandonó luego la zona.

Algunos investigadores relacionan este tipo de tesoros con determinadas tradiciones del mundo romano. Se trataría, en este caso, de un depósito votivo o de algún proceso de intercambio de bienes.

Comoquiera que sea, se puede afirmar que el lugar escogido para dejar el tesoro respondió a un propósito: esconderlo. Y así permaneció, inalterado, durante casi 1.500 años, hasta que una casualidad cambió el curso de la historia. Sus descubridores perdieron un martillo y encontraron un tesoro que, hoy en día, es uno de los más aclamados de Inglaterra y una de las joyas del Museo Británico.

Los elementos de vajilla del tesoro de Hoxne, aunque no son tan ricos como otros que se han descubierto, presentan algunas particularidades, como los pimenteros, un elemento poco habitual. La pimienta era una especia muy cara y estos objetos son muy raros en el Imperio romano. También contenía numerosas cucharas de distintos tamaños, cucharones,  jarras y platos.

FOTO: The Trustees of the British Museum / Scala, Firenze

 

Colocados deliberadamente
Los arqueólogos pudieron así determinar que los objetos del tesoro habían sido colocados rectilíneamente. Esto, más la presencia de clavos y refuerzos de cajas, llevó a los investigadores a concluir que los objetos fueron depositados a propósito. Sólido de oro de la imagen fue acuñado por el usurpador Magno Clemente Máximo, proclamado emperador por sus tropas en Britania en 383 d.C.

FOTO: The Trustees of the British Museum / Scala, Firenze

 

Pimentero en forma de emperatriz
El más exquisito representa el busto de una emperatriz, del siglo IV a juzgar por el peinado, que algunos estudiosos han identificado con Helena, la madre de Constantino, por su relación con el cristianismo.

FOTO: The Trustees of the British Museum / Scala, Firenze

 

Las cucharillas de una gran vajilla
Los objetos estaban fabricados en plata y comprendían diversos ejemplares de vajilla de mesa: 19 cucharones y 118 cucharas de diferentes tipos, cuatro escurridores y embudos, y seis vasos y cuencos.

FOTO: The Trustees of the British Museum / Scala, Firenze

 

Objetos decorados
Jarra de plata y plata dorada con una sola asa en forma de P, acabada en sus extremos en cabezas de aves. La decoración sigue un patrón vegetal.

FOTO: The Trustees of the British Museum / Scala, Firenze

 

Cadena corporal de oro y amatista
Se trata de un ejemplo de ornamento corporal muy usado en época helenística y romana. Las cadenas se pasaban sobre los hombros y bajo los brazos, y se unían en el pecho y la espalda. Por su reducido tamaño, ésta debió de pertenecer a una mujer joven.

FOTO: The Trustees of the British Museum / Scala, Firenze

 

Una vajilla de plata
Seis de las cucharas son de mango corto y cabeza cóncava más grande. El mango tiene forma de cabeza de ave. En Britania se conocen más de 95 depósitos parecidos al de Hoxne. La mayoría se remontan al mismo período final del Imperio romano

FOTO: The Trustees of the British Museum / Scala, Firenze

 

Motivos animales
Asa en forma de tigresa, animal asociado al dios del vino, Baco. Con otra asa, debió de formar parte de un recipiente que no se ha conservado.

FOTO: The Trustees of the British Museum / Scala, Firenze

 

Mondadientes
Estas curiosas piezas en forma de ave zancuda se usaron por un extremo como mondadientes y por el otro como bastoncillo para los oídos.

FOTO: The Trustees of the British Museum / Scala, Firenze

 

11 julio 2018 at 8:25 pm Deja un comentario

La entrada a los museos y yacimientos arqueológicos griegos se moderniza

Se espera que estas medidas agilicen la entrada a los lugares turísticos

El Partenón de Atenas – REUTERS

Fuente: EFE  |  ABC
10 de julio de 2018

El acceso a los museos y yacimientos arqueológicos de Grecia ha cambiado oficialmente a partir de ayer, 9 de julio, con la digitalización de las entradas de unos de los principales activos turísticos del país, según anunció el Ministerio de Cultura heleno.

El proyecto consta de dos ramas principales: el control digital de la entrada y salida de visitantes, puesto en marcha a partir de hoy en algunos lugares seleccionados, y la venta de entradas electrónicas, un servicio muy demandado que estará disponible a partir de finales de semana.

Los tornos con lectores de códigos de barras son desde hoy la entrada al museo de la Acrópolis de Atenas y todos los sitios arqueológicos de la capital, al palacio de Knossos y al museo arqueológico de Heraclión, en Creta; así como al palacio de Néstor y su museo en Mesenia, en el suroeste del Peloponeso.

Según explicaron a Efe fuentes del Ministerio de Cultura, estos lugares reciben alrededor de la mitad de todas las visitas a museos y yacimientos arqueológicos del país. Con el tiempo este sistema, que se espera que agilice considerablemente las colas en las taquillas y entradas de los lugares turísticos, estará presente en toda Grecia.

El proyecto de modernización se ha llevado a cabo con la financiación del Banco Nacional de Grecia y la Fundación Stavros Niarchos, a través del Instituto de Investigación Antigua Mesenia.

 

10 julio 2018 at 8:26 pm Deja un comentario

Los dioses del Olimpo llegan al Museo San Telmo

Una exposición en San Sebastián reúne obras de artistas de la talla de Zurbarán, Rubens y Ribera sobre la mitología clásica

El Museo San Telmo de San Sebastián expone obras sobre la mitología grecorromana. JAVIER HERNÁNDEZ

Fuente: EL PAÍS
6 de julio de 2018

El Museo San Telmo de San Sebastián expone una amplia mirada sobre la mitología cásica y su representación a lo largo de la historia del arte mediante pinturas, esculturas y objetos fechados entre el siglo I a.C. y finales del siglo XVIII. La muestra Arte y mito. Los dioses del Prado reúne piezas de artistas de la talla de Zurbarán, José de Ribera, Pedro Pablo Rubens o Michel-Ange Houasse, entre otros.

Los dioses del Prado es una exposición inédita organizada conjuntamente por la Obra Social La Caixa y el Museo Nacional del Prado, surgida de la alianza estratégica que mantienen ambas instituciones. Es una propuesta expositiva diacrónica, a partir de 50 obras de las colecciones del Prado, con figuras esenciales de la historia del arte. La exposición se articula en ocho secciones de carácter temático y ofrece, simultáneamente, distintas representaciones de dioses y variadas interpretaciones de un mismo episodio mitológico, haciendo posible apreciar al mismo tiempo la riqueza iconográfica, geográfica y cronológica de las colecciones del museo madrileño.

La muestra presenta una nueva forma de dar a conocer la mitología clásica combinando las extraordinarias obras de arte del Museo Nacional del Prado con la danza contemporánea. Una forma de desarrollar plásticamente algunos de los mitos a partir de un montaje audiovisual con las coreografías de Toni Mira, Premio Nacional de Danza 2010, en el que las imágenes de las esculturas y pinturas cobran vida.

La muestra está compuesta exclusivamente por obras fechadas antes de finales del XVIII y ofrece una amplia mirada sobre la mitología grecorromana y su representación por parte de artistas como Rubens, Michel-Ange Houasse, Francesco Albani, Corrado Giaquinto y Leone Leoni, además de los anteriormente citados.

 

6 julio 2018 at 7:29 pm Deja un comentario

El museo de Empúries crea una visita virtual en 3D del foro romano

El itinerario se estrenará este verano con las visitas guiadas y la previsión es irlo ampliando a otros espacios como la ágora

Una persona usando las gafas virtuales en el foro romano de Empúries (Gemma Tubert / ACN)

Fuente: ACN  |  LA VANGUARDIA
27 de junio de 2018

El Museu d’Arqueologia de Catalunya-Empúries estrenará este verano una nueva visita al yacimiento que permitirá a los visitantes sumergirse en la antigüedad a través de la realidad virtual. Los visitantes podrán, a partir del 7 de julio, realizar un itinerario, Empúries Virtual, por el foro romano del yacimiento en 3D. El equipamiento ha incorporado, inicialmente, cinco gafas de realidad virtual y dos tabletas, que permitirán al público sumergirse en la antigüedad a través de esta tecnología.

La visita, que se realizará cada día por la tarde con un guía y previa concertación, será posible a través de una aplicación que, a partir de la restitución en 3D de diferentes espacios, permitirá a los visitantes interactuar entre el pasado y el presente disfrutando de una “experiencia única”. Para hacerlo posible, la empresa Virtus Màgic, ha desarrollado una app lo más fidedigna a la realidad posible que sirve de guía a los turistas y que, al mismo tiempo, les proporciona información adicional sobre el espacio.

Una de las imágenes virtuales que se podrán ver en la vista 3D a Empúries (Cedida por el Departament de Cultura / ACN)

Para recrear los espacios, se han usado drones y ortofotografías del terreno con el objetivo de situar de forma precisa los restos arqueológicos. El proceso ha contado con la colaboración del equipo de arqueólogos del museo que han ofrecido asesoramiento para acercar al máximo el aspecto que tenía este punto durante la época romana.

Este nuevo recurso se añade a las visitas que actualmente ofrece el yacimiento y que cuenta con varios espacios audiovisuales abiertos al público, como el de bienvenida al equipamiento o el del criptopórtico de la domus de mosaico. La directora del museo, Marta Santos, sin embargo, ya ha avanzado que este es solo un primer paso que tiene como objetivo final ir incorporando progresivamente otros espacios a las nuevas tecnologías. En este sentido, ha explicado que ya están trabajando para incluir la ágora. “Estamos convencidos de que gustará al público”, ha insistido.

Imagen en 3D del yacimiento de Empúries (Cedida por el Departament de Cultura / ACN)

Por su parte, el director de la Agència Catalana del Patrimoni Cultural, Josep Manuel Rueda, ha remarcado que desde el ente se está haciendo un “esfuerzo importante” para promover esta clase de proyectos y ha recordado que ya se están aplicando en otros yacimientos como el de Ullastret.

El itinerario, que se comenzará a hacer en grupos reducidos de entre 10 y 15 personas, se podrá hacer cada día, de lunes a domingo, desde el 7 de julio hasta el 11 de septiembre, a partir de las cinco de la tarde. Estará disponible en varios idiomas, costará 10 euros y se tendrá que reservar previamente.

Durante la presentación del proyecto, el museo ha anunciado el programa de actividades de este verano, que comenzarán el próximo 2 de julio. Entre ellas, habrá visitas, talleres o conciertos en el foro romano.

 

27 junio 2018 at 6:37 pm Deja un comentario

El Museo del Prado estrena ocho salas y un tesoro flamenco

La pinacoteca reordena su colección para lograr un recorrido más “coherente” e inaugura el histórico Tesoro del Delfín, perteneciente a Luis de Francia y heredado por Felipe V

Nuevas salas de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte. © Museo Nacional del Prado

Fuente: ALEJANDRA M. ZANI – Madrid  |  EL MUNDO
26 de junio de 2018

El Museo del Prado estuvo de mudanza. En los últimos días, 121 obras terminaron de ser reubicadas en ocho salas recuperadas y reabiertas al público en la segunda planta del edificio Villanueva de la pinacoteca. Entre estas pinturas se incluyen algunos cuadros de Rubens, Jan Brueghel, David Teniers, Clara Peeters y Rembrandt. Para ser más concretos: 101 pinturas flamencas y 17 holandesas (más tres obras expuestas en el pasillo). Esto sin contar una vitrina curva continua de 40 metros de longitud diseñada especialmente para exhibir el Tesoro del Delfín, heredado por Felipe V en 1711, una colección única en España, equiparable a otros tesoros dinásticos europeos y que llegó al Prado por primera vez en el año 1839.

“Las salas de este edificio no estaban siendo utilizadas para exposiciones. Contar con ellas supone una ampliación de un 10% del Museo, además de un gran trabajo de remodelación para que estas colecciones cuenten con un recorrido más coherente, como merecen”, afirmó el director de la pinacoteca, Miguel Falomir, durante una rueda de prensa celebrada ayer para presentar las nuevas salas.

La labor de remodelación, que permite incrementar la oferta museográfica haciendo que la exposición de pintura flamenca y holandesa sea permanente, se encuadra en el Plan de Reordenación de Colecciones del Museo Nacional del Prado, definido en el Plan de Actuación 2009-2012, y fue posible gracias a la colaboración de la Comunidad de Madrid, la Fundación Iberdrola España y Samsung como Colaborador tecnológico.

Dos de las salas abiertas, la 78 y la 79, están especialmente dedicadas a las 14 obras que llegó a realizar Rubens de los 60 bocetos que acordó pintar para Felipe IV, entre las que figuran El rapto de Proserpina, El nacimiento de la Vía Láctea, Vulcano forjando los rayos a Júpiter y Saturno devorando a un hijo, que luego influyó en el Saturno devorando a su hijo realizado por Goya. “Me animo a decir que esta sala, junto a la de Jan Brueghel, es la más importante. Es pura poesía visual”, aseguró el jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte hasta 1700, Alejandro Vergara. “Museos como el Louvre o el Metropolitan morirían por una sala así”, agregó.

Un poco más adelante se encuentra la sala 83, correspondiente a Jan Brueghel el Viejo y a David Teniers. “Jan nació un año antes de que muriera su padre, el conocido Peter. Él continúa un legado que ya se estaba terminando, pero con una visión completamente nueva del mundo”, explicó Vergara. Jan era amigo de Rubens y trabajaron juntos en Amberes. “Parece que había mucho compañerismo por ahí, a diferencia de lo que ocurría, por ejemplo, en Florencia”.

No se puede decir lo mismo de los pintores holandeses, cuyas obras se produjeron en las siete Provincias Bajas del Norte, que tras la firma de la Unión de Utrecht (1579), se constituyeron de facto en nuevo estado soberano: las Provincias Unidas. Ámsterdam fue el motor económico de esa nueva nación. Desde allí, los pintores holandeses hicieron todo lo posible por distanciarse de las Provincias Bajas del Sur y de su idealismo italiano. Aunque numéricamente menor a la flamenca por motivos históricos, la pintura holandesa, concentrada en la sala 76, cuenta con obras muy representativas. El lugar de honor en la sala lo ocupa Judit en el banquete de Holofernes, la única pieza indiscutida de Rembrandt en España.

Jarro de cristal con Narciso y Eco Taller milanés; Taller parisino; Toutain, Richard Cristal de roca-cuarzo hialino, esmalte, oro, plata y rubí. / Museo Nacional del Prado

Pero lo más novedoso ha sido, sin duda, la inauguración del espacio circular pensado para lucir el Tesoro del Gran Delfín Luis de Francia. En origen, la colección estaba compuesta por 169 piezas, de las que sobrevivieron 144. En 1813, las tropas francesas llevaron a cabo un saqueo durante la Guerra de la Independencia y más adelante, en 1918, hubo un robo interno en el Museo. Aún así, el nuevo montaje ofrece la visión más completa de este tesoro y cuenta con piezas antiguas y medievales, aunque predominan las ejecutadas durante los siglos XVI y XVII.

“La colección reúne ejemplares de distintas procedencias, desde vasos de cristal de roca hasta alhajas, y algunas piezas están vinculadas a personajes ilustres, como es el caso de un jarro con la imagen de Narciso transformado en Flor para que cuando se llene de agua, como cuenta el mito, cobre vida”, explicó Leticia Azcue, jefe de Conservación de Escultura y Artes Decorativas, sobre el Jarro de cristal con Narciso y Eco.

 

26 junio 2018 at 1:06 pm Deja un comentario

Las Murallas Aurelianas, el monumento más grande de la Roma imperial

La Superintendencia Capitolina de Bienes Culturales ha encargado la primera campaña fotográfica integral sobre el recorrido entero de las Murallas Aurelianas, de más de 12 kilómetros de largo

Desde un puente
El Muro Torto desde el puente de la Villa Borghese.

Foto: Andrea Jemolo

Fuente: Alec Forssmann National Geographic
20 de junio de 2018

Las Murallas Aurelianas fueron erigidas por Lucio Domicio Aureliano (emperador romano entre el 270 y el 275 d.C.) para defender la ciudad de Roma de las invasiones bárbaras y, a lo largo de los siglos, se integraron en el tejido urbano: solemnes o solitarias, en palacios, cementerios, obras, a lo largo de avenidas u ocultas por la naturaleza. Las Murallas Aurelianas, con sus más de 12 kilómetros de largo en la actualidad, son el monumento más grande de la Roma imperial y el cinturón mural urbano más largo, antiguo y mejor conservado de la historia, según explicó ayer en un comunicado la Superintendencia Capitolina de Bienes Culturales, que ha encargado la primera campaña fotográfica integral sobre el recorrido entero de las murallas, incluso en los puntos no accesibles al público.

El elegido para documentar el recorrido de las Murallas Aurelianas ha sido el fotógrafo Andrea Jemolo, nacido en Roma el 10 de marzo de 1957, quien ha obtenido unas imágenes de gran definición. La exposición Walls. Las murallas de Roma. Fotografías de Andrea Jemolo, ideada por Claudio Parisi Presicce y comisionada por Federica Pirani y Orietta Rossini, abre hoy al público en el Museo dell’Ara Pacis de Roma y se podrá visitar hasta el 9 de septiembre de 2018. La muestra reúne una selección de 77 fotografías en color y en gran formato: cada una representa un pedazo de la historia y de la vida cotidiana. Hoy en día, tal y como expresa Marco Lodoli en el catálogo de la exposición, “las murallas siguen ahí, maravillosas, derrotadas, poéticas en su potente rendición, y el romano no les presta atención, como si esa gran serpiente formara parte de un paisaje eterno e indiferente, una arruga del tiempo, una melancolía habitual (…) Pocas obras en el mundo son tan grandiosas y melancólicas, tan trágicas y bellas, capaces de enseñarnos tantas cosas y quizá una sola cosa, pero decisiva: que de la vida no nos defendemos”.

 

Entre dos calles
Tramo de muralla entre la Via Campania y el Corso d’Italia, junto al parque de la Villa Borghese.

Foto: Andrea Jemolo

 

Interior de una muralla
El Estudio Randone, una escuela de cerámica, en el interior de la muralla de la Via Campania.

Foto: Andrea Jemolo

 

Tramo de muralla
Tramo de las Murallas Aurelianas a lo largo del Viale del Policlinico.

Foto: Andrea Jemolo

 

Reutilización de una muralla
Muralla reutilizada en el Viale di Porta Tiburtina, al lado de la estación de Roma Termini.

Foto: Andrea Jemolo

 

Junto a un edificio moderno
Las Murallas Aurelianas a la altura del Piazzale Labicano y el edificio del distribuidor hídrico, construido en 1935.

Foto: Andrea Jemoloç

 

Acueducto superior
Tramo de muralla con un acueducto superior, a lo largo de la Via Casilina Vecchia.

Foto: Andrea Jemolo

 

Integrada en un acueducto
La muralla y el acueducto a lo largo de la Via Casilina Vecchia.

Foto: Andrea Jemolo

 

A lo largo de una avenida
La muralla a lo largo del Viale Carlo Felice.

Foto: Andrea Jemolo

 

Torre defensiva
Torreón de la Porta Asinaria, una de las puertas de las Murallas Aurelianas, en el barrio de San Giovanni.

Foto: Andrea Jemolo

 

Junto a las obras del metro
La Porta Asinaria y las obras del metro.

Foto: Andrea Jemolo

 

Arcadas
Tramo interno de la muralla a lo largo del Viale di Porta Ardeatina.

Foto: Andrea Jemolo

 

Con una pirámide incluida
La Porta San Paolo con la Pirámide Cestia o de Cayo Cestio. La pirámide está incluida en la Muralla Aureliana.

Foto: Andrea Jemolo

 

A lo largo del río Tíber
Torreón sobre el Lungotevere Testaccio.

Foto: Andrea Jemolo

 

20 junio 2018 at 2:24 pm Deja un comentario

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