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En el año 97 ya existía el teatro Romano de Guadix

Los trabajos del campo de voluntariado fechan a partir del año 97 la inundación de los jardines del Teatro Romano ACCI.

Chicos que han trabajado en excavación de este año. / Rodrigo Molero

Fuente: RODRIGO MOLERO – Guadix  |  Cadena SER
30 de julio de 2018

El arqueólogo Antonio López ha anunciado que, gracias a los trabajos desarrollados en el campo, ya se puede fechar que la inundación y posterior reconstrucción en los jardines del “porticus post scaenam” es posterior al último trimestre del año 96 de nuestra era. El hallazgo de un sestercio del Emperador Nerva así lo acredita. Ha querido agradecer al Ayuntamiento la apuesta de este tipo de iniciativas, ya que “la excelencia de los resultados de las excavaciones” muestran que la meticulosidad con la que han trabajado ha hecho posible la recuperación de casi media tonelada de material arqueológico entre vidrios, metales, monedas y cerámica. Lo que habla de la calidad que el voluntariado ha ofrecido con su trabajo.

En nombre del voluntariado juvenil, Raquel Cámara López, ha agradecido el trabajo de los coordinadores y ha remarcado el gran aprendizaje que le ha aportado la experiencia en el campo y la convivencia con jóvenes de toda España. Ha felicitado al ayuntamiento de Guadix por la calidad del programa de actividades lúdicas, que les ha permitido conocer más a fondo Guadix. Y ha finalizado su valoración afirmando que “se llevan una parte del patrimonio de la ciudad y el orgullo por contribuir a crear su Historia”.

Campo de Voluntariado

En total han sido 25 los jóvenes de entre 18 y 30 años los que han tomado parte en este campo sobre arqueología, que ha repetido tras el éxito de la primera edición del verano pasado. De nuevo con la Dirección de Antonio López y la coordinación de Francisco Brao.

El Campo de Voluntariado se ha desarrollado en esta segunda quincena de julio y ha sido diseñado por el área de Cultura bajo el título “Redescubriendo el Teatro Romano de Guadix II: la antesala de la casa romana”. Los trabajos han servido para seguir sacando a la luz el Teatro Romano Acci. Los jóvenes han tenido cubiertos alojamiento – que en este caso ha sido en cueva – , pensión completa, materiales, equipos profesionales y seguros).

La inversión del Ayuntamiento en esta actividad ha sido de 6.500 euros, mientras que la de la Junta asciende a 10.500 euros (lo que supone un coste total de 17.000 euros).

La concejala de Cultura, Beatriz Postigo, el director arqueólogo del Teatro Romano ACCI, Antonio López, y voluntariado del Campo de Trabajo han hecho balance de los trabajos y actividades realizadas durante los quince últimos días.

Beatriz Postigo ha calificado el balance de “altamente positivo”, por los avances en la excavación y por las experiencia y grado de conocimiento que ha tenido el voluntariado sobre Guadix, la Comarca y su tejido social y empresarial. Las actividades paralelas que han podido desarrollar, convierten a estos jóvenes en verdaderos embajadores de los potenciales de nuestra tierra. Ha agradecido al Instituto Andaluz de la Juventud la apuesta por haber repetido este verano en Guadix, con la línea de apoyo económico. Y ha destacado que singularidad de este campo de voluntariado radica en el espacio en el que se ha desarrollado, un yacimiento arqueológico de un altísimo nivel patrimonial; y por otro lado, la experiencia que han tenido los jóvenes de alojarse en cueva.

 

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31 julio 2018 at 11:43 am Deja un comentario

Reabre 20 años después el Teatro Romano de Herculano

Fue descubierto en 1710 gracias a un pozo…

Pozo de Enzechetta, donde comenzaron las primeras excavaciones del teatro. Foto: Parco Archeologico di Ercolano / National Geographic

Fuente: vesuviolive.it
12 de junio de 2018

Tras 20 años de cierre al público, a partir de mediados de junio volverá a abrir sus puertas el Teatro Romano de la antigua ciudad de Herculano, aunque con acceso limitado. La noticia, difundida por National Geographic, fue anunciada por el director del Parque Arqueológico, Francesco Sirano, quien explicó que al edificio “se accederá por los mismos túneles excavados por sus descubridores en la época de los Borbones. Los visitantes podrán contemplar el gran pozo construido en 1865 y desde arriba será posible admirar las gradas de la media cavea”.

A través de la escalinata se accederá al nivel de la orchestra, admirando el proscenio, y se podrá subir al pulpitum, desde el que se puede observar el pozo de Enzechetta, donde se originó la excavación. Luego se podrá visitar los tribunalia y admirar las pinturas conservadas.

La peculiaridad del Teatro Romano es que su descubrimiento se remonta a 1710, y fue realizado por un agricultor, Ambrogio Nocerino, llamado Enzechetta, que encontró un pozo, donde excavó cerca de la actual Via Mare para regar sus tierras. Sin embargo, junto con el agua encontró un antiguo teatro: así comenzaron las excavaciones de la antigua Herculano.

Ahora, otra parte de la historia ha sido devuelta a los ciudadanos y a los turistas, acrecentando la ya espléndida historia de Herculano.

 

15 junio 2018 at 11:03 pm Deja un comentario

El Teatro Romano de Cartagena en realidad virtual

Un proyecto disponible desde el 11 de mayo que permite a los visitantes revivir la época de esplendor que tuvo el yacimiento arqueológico

Radio Cartagena-SER

Fuente: MIGUEL MEROÑO – Cartagena  |  Cadena SER
11 de mayo de 2018

El Patronato de la Fundación Teatro Romano aprobó hace unos meses la contratación de una empresa de realidad aumentada que va a proveer de programas para que puedan usarse en el móvil, la tablet o con gafas de realidad virtual durante la visita al monumento.

El proyecto ha sido sufragado en buena parte por la Autoridad Portuaria de Cartagena que considera la experiencia virtual un atractivo más para los turistas de cruceros.

De esta manera, se podría presenciar parte de una actuación dentro del propio Teatro Romano a través de la realidad aumentada.

Imageen, líder en el sector del turismo cultural basado en la recreación virtual del pasado ha presentado un nuevo proyecto de realidad virtual (VR), en el Museo del Teatro Romano de Cartagena, que recrea con todo detalle y de manera virtual, este conjunto arquitectónico.

A través de dispositivos móviles y gafas de VR, disponibles en las instalaciones del Museo, cualquier persona que visite el conjunto arquitectónico puede disfrutar de las recreaciones arquitectónicas de antaño y vivir una experiencia inmersiva en la antigua Carthago Nova. Se trata de un proyecto único en España y en el mundo y considerada la primera implementación práctica de realidad virtual utilizada como guía para visitar un museo arqueológico.

A la hora de visualizar la recreación en 3D del conjunto con todo lujo de detalles, el usuario puede hacerlo de tres maneras diferentes. Una de ellas es a través de gafas de realidad virtual que el Museo pone a disposición de los usuarios por un precio de 10 euros incluida en las visitas guiadas. También a través de sus smartphones o tablets personales, mediante la descarga de la app Imageen-Cartagena, desde la Apple Store o Google Play, por tan sólo 2,5 euros.

 

11 mayo 2018 at 4:53 pm Deja un comentario

Los 16 teatros romanos más impresionantes de España

De la Hispania Romana se conocen alrededor de veinte teatros, pero seguramente existen otros que aún no se han excavado

Fuente: CÉSAR JUSTEL  |  ABC
3 de mayo de 2018

Los romanos llegaron a Hispania con los hermanos Escipión en el año 218 a. C., pero los teatros se empezaron a construir mucho después. Primero eran representaciones en la calle en pequeños escenarios, pero fue con Augusto (gobernó del 27 a.C. al 14 d.C.) cuando se construyeron los grandes teatros. De la Hispania Romana se conocen alrededor de veinte, pero seguramente existen otros que aún no se han excavado, como el de Lugo (bajo su plaza mayor) o el de Palma de Mallorca. Casi todos -a pesar de su tamaño- se han descubierto en el siglo XX.

1. Teatro de Cádiz

Teatro romano de Cádiz – TURISMO DE CÁDIZ

Cádiz (Gades) -fundada por fenicios entre el XII y el VI a.C.- se hizo romana en el 206 a.C., convirtiéndose en una de sus principales ciudades. En el 44 a.C. se empezo a construir el teatro, el primero en Hispania. Olvidado durante siglos, fue «descubierto» en 1980. Es de los más grandes (cabían 10.000 espectadores) y el segundo más antiguo del Imperio después del de Roma). No está del todo excavado, pudiéndose visitar la cávea, la orchestra y algunas galerías. Está junto a una interesante necrópolis y hay un centro de interpretación. Horario de verano (de abril a septiembre): de lunes a sábado de 11.00 a 17.00h. Domingos de 10.00 a 14.00h. Entrada por la Calle Mesón, 13 (Centro de Interpretación del Teatro Romano).

2. Mérida

Teatro romano de Mérida

En torno al 16 a.C. se inicia la construcción del teatro. Se amplió en el 105 d.C. (con Trajano de emperador) y en el 333 (con Constantino). Es el segundo más grande. Tras la caída del Imperio Romano se olvidó, y fue redescubierto a finales del XVI. En 1910 se inicia su restauración. En 1933 comenzó a ser teatro y actualmente es el más espectacular. Declarado Patrimonio de la Humanidad. En 2017 tuvo lugar la 63 edición de uno de los mejores festivales de teatro clásico que se pueden ver en el mundo: Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.

3. Teatro de Acinipo (Ronda la vieja)

Yacimiento arqueológico de Acinipo – TURISMO DE RONDA

En el yacimiento arqueológico del mismo nombre, a 20 kilómetros de Ronda (Málaga). La ciudad pudo acoger a cerca de 5.000 personas y fue completamente abandonada en el siglo VII. En 1967, y tras múltiples expolios, comienzan las excavaciones para sacar a la luz su teatro. Se conservan varias partes, cávea (excavada directamente sobre la piedra), y orchestra (con restos del mármol rosado, que la cubría). Resalta su fondo de escena, de doble piso y hecho con sillares. De la misma época que el de Mérida.

4. Teatro de Carthago Nova (Cartagena)

Teatro romano de Cartagena – Ramon DE LA FUENTE/CC

En el año 44 a.C. recibió el título de Colonia que reconoce a las ciudades más importantes del mundo romano. Este teatro se construyó sobre el 5 a.C. y parte está excavado sobre la piedra. Cabían unas 7.000 personas. Se abandonó en el III d.C. y se construyó encima un mercado, y, posteriormente, en el XIII, la catedral. En 1988 se «descubrió» y está recuperado.

5. Teatro de Itálica (Santiponce)

Teatro romano de Itálica, Santiponce, Sevilla – Diego Delso/CC

Se comenzó en el siglo I fuera de la población, en la ladera de un cerro, con una cávea que podía acoger a 3.000 personas. Tenía una capilla dedicada a Isis (diosa egipcia) en tiempos de Adriano. El teatro empezó a excavarse en el siglo XX -principalmente en 1970-, aunque ya se conocía su existencia desde el XVIII. No se puede visitar, pero en él se celebra el festival de teatro clásico de Andalucía.

6. Teatro de Bilbilis (Calatayud)

Teatro romano- Yacimiento arqueológico Bílbilis (Calatayud) – Archivo fotográfico del Gobierno de Aragón

Lugar celtíbero, fue en epoca de Augusto cuando se construyó el teatro, con capacidad para 4.500 espectadores. Situado en la ladera de la montaña ha sido muy expoliado. Fueron los jesuitas, en el siglo XVIII, los que primero se preocuparon por él, perdiéndose parte de lo recuperado tras su expulsión en 1767. Se puede visitar, aunque la mayor parte de las pìezas están en el museo. El yacimiento fue declarado Monumento Histórico-Artístico el 4 de junio de 1931.

7. Teatro de Malaca (Málaga)

Teatro Romano de Málaga – andynash /CC

De origen fenicio, ya tenía su importancia (junto con el de Cádiz/Gadir), pero su esplendor llegó con Augusto, cuando se construyeron los principales monumentos, entre ellos el teatro. Tras su abandono, se localizó en 1951, aunque aún queda mucho por restaurar. Está situado en el centro histórico de la ciudad, a los pies de la colina de la Alcazaba. Hay un centro de interpretación, y en él tiene lugar el Festival de teatro clásico de Andalucía.

8. Teatro de Metellinum (Medellín, Badajoz)

Teatro romano de Medellín – Pedro Fuentes García

Fue en el 80 a.C. cuando esta localidad se hizo romana. El teatro se levantó a comienzos del siglo I -apoyado en la montaña- con cabida para 3.000 espectadores. Su situación hizo que siempre estuviera «a la vista», pero fue en 2007 cuando se descubrió del todo. Es de los mejor conservados y se utiliza para representaciones, por ejemplo como extensión del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. Hay muchas piezas en el museo municipal.

9. Teatro de Corduba (Córdoba)

Restos del Teatro romano de Córdoba – Michel wal /CC

Los romanos llegaron en el 169 a.C. y Augusto la repobló con legionarios veteranos. En el 15 a.C. se construye el teatro (el más grande de España). Estuvo en uso hasta el siglo III y su ruina se debió a un terremoto. Que estuviera bajo el centro histórico significó que no se empezara a excavar hasta mediados del XX (en 1994 solo había salido a la luz un 40 por ciento). La mayor parte de sus piezas están en el museo arqueológico de Córdoba.

10. Teatro de Tarraco (Tarragona)

Vista de las gradas del teatro romano de Tarragona – Lluis tgn/CC

La Tarraco romana se levantó en el 218 a.C. como campamento romano (y luego se convirtió en ciudad). Sobre el 25 a.C. Augusto se instaló allí. El teatro se construyó en el I d.C. Estaba bajo edificaciones e incluso en el siglo XX se levantó sobre él una fábrica. Se ha recuperado poco (cinco filas de la cávea y un trozo de orchestra). Eso sí, hay un pequeño mirador.

11. Teatro de Clunia Sulpicia (Peñalba de Castro, Burgos)

Representación de Fuenteovejuna, en el Festival de Verano Clunia 2017 – Clunia Sulpicia

Levantado en el siglo I sobre una ladera, en la desaparecida ciudad de Clunia, por orden de Tiberio. Se convirtió en anfiteatro en el siglo II. Tenía capacidad para 10.000 espectadores. Se puede decir que es el único monumento que queda de la antigua ciudad. En 1958 comenzó la rehabilitación. Está situado entre las localidades de Coruña del Conde y Peñalba de Castro, en el sur de la provincia de Burgos.

12. Teatro de Pollentia (Alcudia, Mallorca)

Ruinas del antiguo teatro de Pollentia – Olaf Tausch – Eigene Aufnahme/CC

Se remonta a finales del siglo I, en la ciudad de Pollentia (actual Alcudia), con capacidad para 2.500 espectadores. Conserva las primeras seis filas de gradas y bastantes asientos, así como parte del escenario. En el siglo III se abandonó convirtiéndose en necrópolis. Su recuperación comenzó en 1952.

13. Teatro de Caesaraugusta (Zaragoza)

Estructura protectora del Teatro Romano de Zaragoza – Pedro J Pacheco/CC

De comienzos del siglo I, en tiempos del emperador Claudio. Cabían 6.000 espectadores y funcionó como teatro hasta el siglo III, utilizándose luego sus piedras para levantar las murallas. Es de los pocos que no está apoyado en ladera. Se sacó a la luz en 1972. Hay un museo con los hallazgos arqueológicos y un Centro de Interpretación.

14. Teatro de Segóbriga. Saelices (Cuenca)

De finales del I, construido sobre una ladera. Es de los mas pequeños, con capacidad para 2.500 espectadores. Lo mejor conservado es el graderío (cávea). Al lado esta el anfiteatro (excelentemente conservado). Se abandonó a finales del III, aunque su peor época llegó bajo el dominio árabe.

15. Teatro de Baelo Claudia (playa de Bolonia-Tarifa)

Teatro romano de Baelo Claudia – Jan Hazevoet/CC

La ciudad romana es del II a.C., pero el teatro se remonta a finales del I (época de Nerón). Es el edificio más importante y está situado frente al mar. Abandonado en el II, sirvió luego como viviendas y necrópolis cristiana hasta el siglo VII. Se le empezó a prestar atención en 1917. Actualmente se hacen representaciones en verano, dentro de los Festivales Romanos de Andalucía.

16. Teatro de Sagunto (Valencia)

Obra de teatro clásico en el teatro Romano de Sagunto, en 2009

De mitad del siglo, I remodelado a comienzos del III. Tuvo uso militar con los árabes y en épocas posteriores, lo que permitió su conservación hasta el siglo XVI. Es del que se conserva más información gráfica. A mediados del siglo XX se hacían representaciones, pero se han hecho restauraciones muy polémicas como levantar un teatro nuevo sobre el antiguo.

 

3 mayo 2018 at 8:10 am Deja un comentario

Las cuadrigas de Ben-Hur correrán en el festival de Mérida

El Ballet Nacional de España inaugurará la 64ª edición del certamen con su espectáculo «Electra»

El teatro romano de Mérida – ABC

Fuente: Julio Bravo > Madrid  |   ABC
21 de marzo de 2018

Las cuadrigas de Ben-Hur correrán en el teatro romano de Mérida, en una adaptación de la célebre película de William Wyler que dirigirán David Ottone y Juan Ramos Toro (Yllana). Éste es, sin duda, el montaje a priori más llamativo del 64º festival de teatro clásico de Mérida, que se ha presentado en la ciudad extremeña.

El certamen se desarrollará del 29 de junio al 26 de agosto, e incluirá nueve espectáculos. Además del teatro romano, el festival, que dirige Jesús Cimarro, se desarrollará en diversos especios de la ciudad, donde se desarrolla la programación off, y en las localidades de Medellín, Regina y Cáparra, en la provincia de Cáceres.

Además, y de manera excepcional, esta edición estrena una extensión temporal en Tarragona, con motivo de los Juegos Mediterráneos 2018, donde podrán verse las obras «Edipo Rey», de Sófocles, dirigida por Denis Rafter (9 y 10 de junio); y «Calígula», de Albert Camus, dirigida por Mario Gas (16 y 17 de junio).

El festival vuelve a apostar por los grandes nombres para la cabecera de sus carteles; entre los actores que estarán en Mérida figuran Lolita Flores, Pepe Viyuela, Silvia Abascal, Raúl Arévalo, Loles León, Pedro Casablanc, Rafael Álvarez El Brujo, Itziar Miranda, José Manuel Seda, Olivia Molina, Maxi Iglesias, Tina Sáinz, Laura Pamplona, Alberto Amarilla y Eva Marciel, entre otros.

Como ya ocurriera en la pasada edición, Cimarro no apuesta en la programación por los grandes textos del teatro romano y griego, sino por los espectáculos de nueva creación a partir de personajes o temas clásicos. Así, además de «Ben-Hur», presentará «Nerón», de Eduardo Galán; «Esquilo, nacimiento y muerte de la tragedia», que presentará Rafael Álvarez «El Brujo»; «Fedra», de Paco Bezerra; y «Las amazonas», un espectáculo de Magüi Mira basado en «Pentesilea», de Von Kleist.

«Electra», una producción del Ballet Nacional de España con coreografía de Antonio Ruz -a la que acompañará la Orquesta de Extremadura-, abrirá el certamen, cuya programación off incluirá, además de las habituales representaciones teatrales de pequeño formato en distintos escenarios de la ciudad, proyecciones cinematográficas, conferencias, exposiciones, campo de voluntarios, cuentaclásicos para los niños, una serie de lecciones magistrales, talleres formativos, la programación paralela se enriquece este año con el primer Encuentro Internacional sobre Periodismo Móvil y Cultura.

Programación

«Electra». Del 29 de junio al 1 de julio. Ballet Nacional de España. Orquesta de Extremadura. Coreografía: Antonio Ruz. Dirección: Antonio Najarro.

«Ben-Hur», de Lewis Wallace. Del 4 al 8 de julio, Versión: Nancho Novo. Dirección artística: David Ottone y Juan Ramos Toro. Con Eva Isanta, Agustín Jiménez, Elena Lombao y Richard Collins.

«Nerón», de Ediardo Galán. Del 11 al 15 de julio. Dirección: Alberto Castrillo-Ferrer. Con Raúl Arévalo, Itziar Miranda, José Manuel Seda, Francisco Vidal, Javier Lago, Daniel Migueláñez y Carlota Díaz.

«Esquilo. Nacimiento y muerde de la tragedia». Del 18 al 22 de julio. Versión, dirección e interpretación: Rafael Álvarez El Brujo.

«Filoctetes», de Sófocles. Del 25 al 29 de julio. Dirección: Antonio Simónl Con Pepe Viyuela, Pedro Casablanc, Félix Gómez y Alberto Jiménez.

«Fedra», de Paco Bezerra. Del 1 al 5 de agosto. Dirección: Luis Luque. Con Lolita, Tina Sáinz y Críspulo Cabezas.

«Las amazonas». Del 8 al 12 de agosto. Versión y dirección de Magüi Mira, basada en «Pentesilea», de Von Kleist. Con Silvia Abascal, Loles León, Olivia Molina, Laura Pamplona, Maxi Iglesias, Xabi Murua y Karina Garantivá.

«La comedia del fantasma», de Plauto. Del 15 al 19 de agosto. Versión y dirección de Miguel Murillo. Con Ángel Ruiz, Eva Marciel, Juan Carlos Castillejo, Rafa Núñez, Roser Pujol, Chema Pizarro, Francis Lucas, Cándido Gómez, Manuela Serrano y José Carlos Valadés.

«Hipólito», de Eurípides. Del 22 al 26 de agosto. Versión: Isidro Timón y Emilio del Valle. Dirección: Emilio del Valle. Con Alberto Amarill, Camila Almeda, Amelia David, Mamen Godoy, Cristina Gallego, Rubén Lanchazo, Gustavo del Río, Rüll Delgado, Javier Uriarte, Raquel Bravo, Guadalupe Fernández, Estefanía Ramírez, Carolina Yuste y Álvaro Rodríguez Barroso.

 

21 marzo 2018 at 8:28 pm Deja un comentario

Cómo eran los robots y los cines que ya existían en la antigua Grecia

 

Fuente: Dalia Ventura  |  BBC Mundo
17 de febrero de 2018

Clitemnestra, amante de Egisto, quien trató de matar a Orestes cuando era niño, mata a su esposo Agamenón. Orestes vuelve a matar a su madre y a su amante… ¡la vida no era sencilla en la Antigua Grecia!

Clitemnestra, la esposa de Agamenón, lo mata poco después de su llegada triunfal de Troya. Orestes, el hijo de ambos, llega a vengar la muerte de su padre y mata a su madre. Pero ahora, él mismo está a punto de convertirse en otra víctima de un asesinato de honor.

¿Cómo terminará esta historia de venganzas sin final?

Cuando los relatos se complicaba mucho y no parecía haber salida, los antiguos griegos tenían una solución, a la que el filósofo Aristóteles llamó deus ex machina.

Quizás el concepto te sea familiar: así se conoce al artificio literario que introduce un elemento, personaje o fuerza externa que no tiene mucho que ver con la lógica interna de la trama para solucionar el problema.

El deus en este caso -el de “La Orestíada” de Esquilo- es Apolo, quien salva a Orestes y declara que un juicio pondrá fin al baño de sangre de generaciones que ha plagado a la familia.

Pero, ¿cómo era la machina misma?

Porque aunque con el tiempo la frase se volvió metafórica, en la antigua Grecia era lo que su nombre indicaba: un dios en una máquina.

Y alguien que sabe cómo era esa máquina es Konstantinos Kotsanas.

“La danza mágica”, cuyo mecanismo hacía que se movieran las figuras de abajo. (Imagen cortesía del Museo Kotsanas de Atenas).

El ingeniero mecánico no sólo es un apasionado de la tecnología de la antigua Grecia sino que, notando que a diferencia de la Filosofía, las Bellas Artes y la Ciencia, la contribución de sus antepasados en este campo no es tan conocida, no se conformó con convertirse en un perito y dictar conferencias.

Lejos de eso.

A costo propio, y con exhibiciones personales, Kotsanas ha fundado hasta la fecha tres museos que alojan aproximadamente 450 modelos funcionales de inventos griegos antiguos.

Es decir, basándose en descripciones de los aparatos que aparecen en textos de la época, recreó las máquinas que se usaban en ese entonces.

Hay desde las más sencillas -como la deus ex machina- hasta aquellas creadas por Arquímedes y el prodigioso mecanismo de Anticitera.

A Kotsanas le pedimos que escogiera -aparte de esas- tres máquinas de todas las que ha recreado: la que más lo sorprendió, la que lo maravilló y la que más lo divirtió.

Sorprendente

La primera elección de Kotsanas concuerda con su objetivo de “demostrar que la tecnología justo antes del final del mundo griego antiguo era extremadamente similar al comienzo de nuestra tecnología moderna“.

El sirviente automático de Philon. (Foto cortesía del Museo Kotsanas)

El sirviente automático de Philon es el primer robot operativo de la humanidad… Es más que sorprendente: ¡es un logro! ¡Una verdadera innovación!”, le dijo a BBC Mundo.

Tenía forma humana y en su mano derecha sostenía una jarra de vino. Cuando le ponían una copa en la palma de la mano izquierda, automáticamente vertía vino primero y luego agua, mezclándolos si se deseaba.

¿Cómo lo lograba?

Ilustraciones del Museo Kotsanas en Atenas.

1. Dentro del ‘sirviente’ había dos contenedores herméticos (con vino y agua, respectivamente). En su parte inferior, dos tubos que llevaban su contenido a través de su mano derecha hasta el borde de la jarra de vino. Cuando la copa se coloca en la palma, su mano baja y los tubos de la articulación se levantan. El orificio de una tubería está alineado con el tubo de aire del contenedor de vino, el aire ingresa al contenedor y el vino fluye desde el tubo hacia la copa.

2. Cuando la copa de vino está medio llena, la mano (debido al peso) desciende más, el paso del tubo de aire de vino se obstruye y el flujo se detiene. Al mismo tiempo, el otro tubo se alinea con el tubo de aire del recipiente de agua y comienza a fluir, diluyendo así el vino.

3. Cuando la copa está llena, la mano (debido al peso) desciende más, el paso del tubo de aire con agua se obstruye y el flujo se detiene.

4. Además, si se retira la copa en cualquier momento, la mano izquierda se eleva, los tubos de la articulación descienden, cortando las tuberías de aire, creando vacío en los contenedores y deteniendo el flujo de líquido.

Maravilloso

En cuanto a la máquina que mejor ilustra cuán maravilloso es la tecnología de los antiguos griegos, para Kotsana “sin duda es el teatro automático de Garza de Alejandría, el llamado ‘cine’ de los antiguos griegos”.

“Los antiguos griegos tenían exactamente las mismas necesidades que nosotros. Cuando se trata de entretenimiento, buscaban una historia con elementos de gran estética y sorpresa”.

En este caso esa historia es “una serie de la Guerra de Troya y los diferentes episodios describen el mito de Nauplio”, explica Kotsanas.

¿Cómo? Con una máquina que “contiene 32 mecanismos, muestra una historia y tiene imagen en movimiento“, detalla.

El teatro automático de Herón de Alejandría. (Foto cortesía del Museo Kotsanas).

Fíjate en la parte de abajo de esta la imagen, en el pie del pedestal, en el medio de la parte roja, puedes ver una cuerda: el único movimiento manual que se requería para hacer funcionar el teatro automático era halar esa cuerda… y la historia empezaba (y sigue haciéndolo de igual manera en el modelo que hizo Kotsanas).

Entre las escenas, las puertas del teatro se abre y se cierran. (Imagen cortesía del Museo Kotsanas de Atenas).

En la primera escena, aparecen los aqueos reparando sus barcos -las figuras se mueven mientras martillan o serruchan, y se escuchan los sonidos que hacen las herramientas.

(Imagen cortesía del Museo Kotsanas de Atenas)

En la segunda y tercera escena, empujan los barcos al mar. En la tercera, van navegando de derecha a izquierda del la imagen, mientras los delfines saltan a su lado. El mar se va poniendo más picado.

(Imagen cortesía del Museo Kotsanas de Atenas)

En la cuarta escena, Nauplio, parado en un promontorio, con una antorcha encendida, envía una señal falsa a los aqueos instigado por la diosa Atenea.

(Imagen cortesía del Museo Kotsanas de Atenas)

En las últimas escenas, se ven los restos dispersos de los barcos naufragados y Aeas nadando en el mar. Atenea aparece (como deus ex machina), cruza el escenario y desaparece. Mientras se escuchan rayos y truenos, la figura de Aeas se pierde.

(Imagen cortesía del Museo Kotsanas de Atenas)

Divertido

Para Kotsanas, la máquina más entretenida es sin duda el “pájaro gorjeador y el búho giratorio”.

Se trata del autómata hidráulico de Filón.

“Los pájaros están cantando pero cuando el búho se vuelve hacia ellos, les da miedo y detienen su hermosa canción. Cuando el búho se aleja de ellos, comienzan a cantar otra vez”.

Cuando el búho esta de espaldas, los pájaros cantan; cuando el mecanismo hace que se voltee y los mire, los pájaros se callan. (Imagen cortesía del Museo Katsanos de Atenas).

“Vale la pena mencionar que esta pieza está a la entrada del Museo Kotsanas en Atenas, de manera que a lo largo de toda la calle Pindaru, en el corazón de la capital griega, se oyen el cantar de los pájaros. La gente nos dice que se siente como si la naturaleza estuviera floreciendo, aunque estemos en medio del invierno”, señala Kotsanas.

¿Y qué fue de deus ex machina, la máquina que traía un dios cuando todo se complicaba demasiado?

Pues aquí está: una sencilla palanca que hacía aparecer a los actores con roles divinos en el escenario.

Te la dejamos, en caso de que la necesites.

¡Siempre vale la pena tener un dios a la mano… uno nunca sabe cuándo lo va a necesitar, en la vida o en el teatro!

(Imagen cortesía del Museo Kotsanas de Atenas)

 

18 febrero 2018 at 2:26 pm Deja un comentario

¿Cómo sería el Teatro de Gades?

La intervención que actualmente se está llevando a cabo en las caballerizas de la Posada del Mesón permitirá descubrir una parte desconocida del diseño arquitectónico del coliseo

Fuente: T. GARCÍA / V. LEÓN  |  Diario de Cádiz
17 de diciembre de 2017

¿Cómo sería el teatro? La respuesta a esta pregunta se esconde bajo lienzos de historia escritos en piedra por diferentes culturas y se despeja con la destreza, paciencia y rigurosidad científica de los expertos y con la inversión económica de las administraciones públicas. ¿Cómo sería el teatro?, el Teatro Romano de Cádiz, es una incógnita cada vez más cerca de ser resuelta gracias a los últimos trabajos que se están llevando a cabo en el yacimiento que en este 2017 ha recibido la primera partida presupuestaria, 226.000 euros, de los 5 millones que se le han destinado de los fondos ITI (Inversión Territorial Integrada) para su puesta en valor hasta 2020. Sin duda, este año ha sido el año del coliseo más antiguo, y el segundo más grande, de Hispania.

¿Cómo sería el teatro? Juan de Dios Borrego es una de las personas que mejor puede responder a la cuestión puesto que lleva más de una década investigando los secretos que se asientan en el corazón de la construcción que se levanta frente al paseo del Vendaval, además de ser el arqueólogo al mando de las excavaciones en este teatro fechado a finales del siglo I a. C.

Excavaciones que, como ha podido saber este periódico a través de la delegación de Cultura de la Junta de Andalucía, se sitúan ahora mismo bajo techo, en la antigua caballeriza de la Posada del Mesón, y cuyos resultados permitirán conocer en un futuro próximo el diseño arquitectónico de este edificio en una zona muy interesante y desconocida, la comunicación de la galería anular (el túnel que es visitable) con la orchestra y el exterior del teatro, ya que los diseños utilizados por los arquitectos romanos para resolver la configuración de estos espacios fueron muy variados, llegando incluso a tenerse en cuenta la configuración topográfica del entorno para darle la solución más adecuada.

Así, y aunque el estado actual de esta investigación no permite adelantar todavía conclusión alguna, sí se espera que estos trabajos también ayuden a valorar el grado de conservación de esta zona del teatro y a esclarecer la relación con otras estructuras arquitectónicas romanas ya conocidas como las situadas bajo la Casa Estopiñan y el Palacio de la Contaduría.

Eso sí, desde Cultura reconocen que el ritmo de las excavaciones va más lento que en experiencias anteriores ya que esta intervención va por debajo de los niveles de cimentación de edificaciones que actualmente se encuentran en uso, con lo que ha sido necesario realizar previamente el desmonte y derribo de algunas estructuras arquitectónicas.

Esta actuación arqueológica, junto con el levantamiento topográfico y de alta definición del yacimiento mediante láser escáner 3D, corona las intervenciones de la primera fase de actuación en el Teatro Romano que ya ha dado sus frutos con los trabajos en su área exterior, en el graderío que Diario de Cádiz recorre de la mano de Juan de Dios Borrego.

Así, hace unos meses se descubrieron dos filas más de gradas, además, en muy buen estado. Se trata de las primeras filas de la ima cavea que, a su vez, va precedida de un escabel (reposapiés) cuya orilla termina en el praecinctio (pasillo). Un hallazgo que también arroja luz sobre este interrogante que planteamos de cómo sería nuestro teatro puesto que con esta excavación ya se puede ver toda la sección completa de la cavea, desde el frente escénico hasta la zona superior. Una visión completamente despejada tras la retirada de la grúa que durante 5 años ha impedido ver el tramo de escalera en el eje descubierto en el año 2000 por el arqueólogo Ramón Corzo, tras el que el experto de la Universidad de Cádiz Darío Bernal excavó en la zona de la proedria.

De esta forma, con Borrego de cicerone es fácil viajar en el tiempo y hasta conseguir ver cómo los designatores (los acomodadores en época romana) llevaban a los altos magistrados de Gades a sus sillas de tijera situadas justo en esta proedria, bien cerquita del escenario para que no se perdieran un detalle; cómo los equites (caballeros), que poseían cierto patrimonio u ostentaban cargos políticos y administrativos, se sentaban en las 14 filas de la ima cavea; o los ciudadanos libres en algunas de las localidades de la media cavea, que estaba dividida por una especie de podium que no se conserva.

Pero no nos cuesta imaginar lo que ya no existe con las explicaciones del arqueólogo. Así, como el azote del tiempo sólo nos ha dejado hasta la mitad de la media cavea ya que el resto del graderío se lo ha tragado el mar, tenemos que proyectar con la mente las cinco filas que formaban la summa cavea que era ocupada por los peregrinos (extranjeros), por las personas que no iban adecuadamente vestidas para acceder a otras partes del teatro y por los esclavos. Un poco más arriba, en el pórtico, se relegaba a las mujeres, a todas, ya fueran esposas o hijas de magistrados o de pescador, ya que se pensaba que había que preservar “su pudor y su inocencia” frente “a los movimientos lascivos” de los actores en el escenario.

Diez mil almas, se calcula, se daban cita en el Teatro de Balbo para ver, en un principio, tragedias y comedias (géneros más elevados porque el objetivo original del teatro era el de culturizar al pueblo) que pronto degeneraron en géneros más populares como mimos y pantomimos e incluso, cuando comenzaron a actuar mujeres, se empezaron a coronar las representaciones con la nudatio mimarum (un ¡que se desnuden! de la época).

Un teatro repleto de Historia y de historias como las que guardaría aquel otro coliseo anterior de madera y desmontable que tenía Cádiz en el año 43 a. C. según cuenta Asinio Polión en su carta a Cicerón, donde dice que Balbo hizo quemar vivo a un actor por ser muy feo o que el mandatario se emocionó y lloró en la representación de una obra sobre sus peripecias durante las guerras civiles, de hecho, también se cuenta que Balbo regaló al actor Herennius Gallo un anillo de oro en agradecimiento.

Diez mil almas, baraja Borrego sobre el teatro conservado cuya construcción oscila entre los años 25 al 19 a. C., que se maravillarían ante la visión de un coliseo con una ostentosa escena y llena de los colores que, según se presupone, le impregnarían el amarillo del alabastro, el africano negro con mácula roja, el azul del bardiglio, la brecha coralina, el biancoynero, el pórfido verde y el rojo junto al blanco del mármol de Luni o en su variedad azulada con la que estaba hecha el balteus (la baranda que separaba la ima cavea de la proedria).

Un imponente teatro de 400 pies de diámetro (118 metros de fachada a fachada) marcados, como todos los teatros romanos, por el diseño de la orquesta, de 100 pies (29,57 metros que incluyen la proedria, el balteus y la orchestra propiamente dicha), y con 30 metros de altura. Un coliseo que se construyó sobre un acantilado que asomaba al mar, aunque todavía sigue siendo una incógnita (una bien difícil de resolver ya que se ha perdido el nivel de suelo de la época romana) si a su espalda se extendía inmediatamente el Atlántico o si la ciudad aún se prolongaba hacia el oceáno algo más. Lo que sí parece seguro es que la parte alta del teatro (summa cavea y la mitad de la media cavea) la engulló el mar.

Sin embargo, hoy día, como le hemos ganado terreno a las aguas con el Campo del Sur y el frente del Vendaval, los ciudadanos podrán tener una visión externa del edificio gracias a una gran pieza basamental que se colocará en la que será la segunda fase de los trabajos en el Teatro Romano junto con la restauración y conservación del graderío y la ampliación del Centro de Interpretación de Visitantes, un lugar por el que este año (a fecha de 11 de diciembre) han pasado más de 99.700 personas -una cifra cercana a los 100.000 usuarios con los que contaba el teatro antes de su reapertura- y donde los que gustan echar la vista atrás para poder mirar con claridad hacia delante podrán encontrar respuestas a algunas de sus preguntas. La nuestra, ¿cómo sería el Teatro de Gades?

 

17 diciembre 2017 at 8:25 pm Deja un comentario

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