Posts filed under ‘Roma’

Descubiertos 15 arcos del Aqua Virgo en el centro de Roma

Los restos del acueducto han salido a la luz en las excavaciones para la construcción de los grandes almacenes de “La Rinascente”

Fuente: Tina Lepri  |  Il Giornale dell’Arte        18/09/2017
Fotos: La Repubblica

Han resurgido del pasado casi por casualidad, entre la Plaza de España y el Palacio Chigi, 15 arcos del Aqua Virgo, el Agua Virgen,“uno de los tramos más notable del acueducto romano dentro de la ciudad”, ha explicado Francesco Prosperetti, director de la Superintendencia Especial de Roma. El descubrimiento ha tenido lugar durante las obras de la nueva sede de La Rinascente, que será inaugurada el próximo 12 de octubre, entre la Via Dei Due Macelli y la Via del Tritone. Y, gracias a la colaboración entre la iniciativa pública y la privada y a la valiente apuesta de la Superintendencia Especial de Roma, en los grandes almacenes se creará un área arqueológica: “Dentro de un espacio público, abierto y sin entrada, se ofrecerá algo único en el mundo: los arcos del Aqua Virgo, acompañados de un relato filológico con la sugerencia de su reconstrucción en realidad virtual, que ayudará a conocer el acueducto y la historia de esa parte de la Roma barroca”, ha anunciado Prosperetti.

El Aqua Virgo es el acueducto que el cónsul Marco Vespasiano Agripa, yerno del emperador Augusto, mandó construir en el año 19 a.C. para llevar el agua corriente hasta el Pincio, el Panteón y sus termas en el Campo de Marte. Al excavar para la consolidación de los cimientos de La Rinascente, han salido a la luz restos de los antiguos asentamientos. Algunos sondeos de los técnicos de la Superintendencia han revelado la presencia de una antiquísima “obra reticular”. Han aflorado así los restos de dos acueductos y de la Salaria Vetus, de insulae y tabernae de época imperial temprana y media, de una domus señorial embellecida con un “stibadium”, una especie de lecho triclinar, y un pequeño recinto termal del siglo IV d.C. Todo decorado con pavimentos de mármol policromados y mosaicos.

“El área ya había sido estudiada en 1950, cuando fue construido el edificio después demolido, relata Marta Baumgartner, arqueóloga de la Superintendencia que ha dirigido los trabajos bajo La Rinascente. Pero eran otros tiempos. Para construir los sótanos se allanaron las estructuras antiguas a unos 3 metros de altura. Ningún elemento podía hacer pensar que debajo del nivel alcanzado en los años cincuenta se conservaría aún un sector urbano entero, en parte enterrado y en parte incorporado a los edificios modernos”.

 

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19 septiembre 2017 at 7:49 pm Deja un comentario

Los mercados de Trajano de Roma exhibirán el legado del emperador hispano

Los mercados de Trajano de Roma exhibirán desde el próximo 29 de noviembre y hasta el 16 de septiembre de 2018 una muestra sobre el legado del emperador nacido en Hispania Marco Ulpio Nerva Trajano en la que destacará su aportación a la creación de Europa, informaron hoy sus organizadores.

Fuente: EFE  |  LA VANGUARDIA
15 de septiembre de 2017

Roma, 15 sep.- La exposición, titulada “Trajano, construir el Imperio, crear Europa“, destacará la herencia del conocido como “optimus princeps” (“el mejor gobernante”), que llevó al Imperio Romano a su máxima expansión.

Trajano, el primer emperador romano de origen hispano, nació en Itálica (cerca de la actual Sevilla, sur de España), el 18 de septiembre del 53 y murió en Selinonte (Sicilia, Italia) el 9 de agosto del 117.

En la exposición se recordará la vida del emperador, que “se impuso al mundo entonces conocido no solo como gran caudillo, sino sobre todo como ‘constructor a 360 grados’: desde las infraestructuras al programa de bienestar social, desde los incentivos económicos hasta las obras arquitectónicas”, indicaron sus organizadores.

También se mostrarán detalles sobre su figura y sobre su vida privada, así como sobre el papel de las mujeres en la casa imperial.

Se podrán ver restos arqueológicos procedentes de museos de la ciudad de Roma, así como de museos y espacios arqueológicos italianos y extranjeros.

Habrá estatuas, retratos, decoraciones arquitectónicas, moldes de la vecina columna trajana, monedas e instalaciones multimedia e interactivas.

Entre las entidades que participan en la exposición están el departamento de Estudios Clásicos de la Duke University (Estados Unidos), la Real Academia de Bellas Artes de España y el departamento de Estudios Humanísticos de la Universidad de Ferrara (Italia).

 

15 septiembre 2017 at 5:37 pm Deja un comentario

Las cinematográficas mentiras de los rocosos gladiadores: estrellas de Roma no tan fieras

Tras el periodo de la dinastía Julio-Claudio se prohibió en todas las partes del imperio, salvo en Roma, los combates a muerte. La cantidad de denarios que movía este negocio hacía que los patrocinadores tuvieran gran interés en que los gladiadores sobrevivieran a los combate

«Pollice Verso» (1872), del pintor francés Jean-Léon Gérôme – Museum purchase

Fuente: CÉSAR CERVERA ABC
14 de septiembre de 2017

Los gladiadores eran auténticas estrellas mediáticas, como hoy lo son los futbolistas o los tenistas, con la salvedad de que la impaciencia de los espectadores romanos no permitía que las competiciones se alargaran más de un día. Como si a un boxeador le obligaran a luchar varias veces en cuestión de pocas horas, la resistencia física era fundamental para poder aguantar ronda tras ronda combates interminables. No obstante, la gran mentira trasladada por películas como «Gladiator» o «Espartaco» es que la mayoría de gladiadores morían sobre la arena y que los espectadores acudían a ver sangre y vísceras. Lo último que querían los patrocinadores era ver muertos a los luchadores que los estaban haciendo de oro y proyectaban tantas cualidades que admiraba el pueblo romano. Nada había peor en estos espectáculos que un combate breve (mortal) o sin emoción.

La virtus era la principal cualidad masculina que regía la vida en la Antigua Roma. Se esperaba de los políticos, militares y ciudadanos que se mostraran varoniles, leales a la República (más tarde al Emperador) y dispuestos a sacrificarse por el bien común. De ahí la importancia social de los combates de gladiadores, que entretenían al pueblo con las hazañas de unos hombres que cumplían al detalle con la virtus y las cualidades marciales que habían engrandecido a Roma.

De rituales a espectáculo de masas

El nombre de gladiador deriva del arma principal que solían utilizar, una espada corta de hoja recta llamada gladius, que las legionarios romanas adaptaron a modo de imitación de las armas portadas por los mercenarios celtíberos de Aníbal Barca;. El origen más remoto de la lucha de gladiadores hay que buscarlo en la época etrusca (siglo IV a.C.), durante la cual se celebraban combates rituales entre los prisioneros en torno a las tumbas de los héroes para honrar a Saturno. En este sentido, como explica David Potter en su libro «Los emperadores de Roma» (Pasado&Presente, 2017), los combates públicos como entretenimiento, y no como rituales religiosos, ya se empezaron a celebrar en los años de la República, pero no adquirieron la magnitud de un espectáculo de masas, común en todas las regiones del Imperio, hasta después de la batalla de Accio (31 a.C.), cuando la Pax Romana permitió un periodo de relativa calma en las fronteras.

El formato más habitual de estos combates era el de una serie de asaltos entre dos o más hombres armados que finalizaban, por regla general, cuando uno de los contendientes resultaba herido. Al comienzo del evento, los gladiadores desfilaban por el circo con sus armas y distintivos. Cuando llegaban al palco del Emperador saludaban a las autoridades en muestra de respeto, pero es poco probable que pronunciaran el cinematográfico «Ave, Caesar, morituri te salutant» (Ave, César, los que van a morir te saludan), tras lo cual presentaban sus armas al promotor encargado de comprobar que estuvieran en buen estado y cumplieran con las reglas establecidas. Asimismo, los gladiadores realizaban un precombate simulado (prolusio) a modo del moderno calentamiento.

Gladiadores después del combate, por José Moreno Carbonero

Los vencedores en los combates iban acumulando prestigio y subían de categoría, de tal manera que a los veteranos les quedaba la opción al final de su carrera de convertirse en maestros de las escuelas o incluso en árbitros. Los combates estaban perfectamente reglados por un «suma rudis», un árbitro que vigilaba el desarrollo de la lucha y que mandaba parar el combate cuando uno de los contendientes no respetaba las normas. El «suma rudis» era siempre un gladiador retirado y portaba una espada de madera, símbolo de su pasado como luchador de la arena.

Las estrellas no pueden morir

La creencia de que todos los gladiadores eran esclavos o debían ganarse su libertad se desmiente con la existencia de numerosos hombres libres que se dedicaron a estos combates con fines lucrativos. Las filas de las escuelas de gladiadores se nutrían con prisioneros de guerra, condenado ad gladium, a trabajos forzados y esclavos destinados a las escuelas por sus amos para que los adiestraran y luego poder usarlos de guardia de corp en sus familias.

No en vano, la cantidad de denarios que movía este negocio, que los magistrados civiles tenían la obligación de organizar al menos una vez al año, hacía que los patrocinadores tuvieran gran interés en que los gladiadores sobrevivieran a los combates y, de paso, evitar el pago de los millonarios seguros de vida contratados por los hombres libres en caso de sufrir una desgracia.

Gladiadores victoriosos ofreciendo las armas a Hércules guardián

Según el jurista y escritor Gayo, los gladiadores de alquiler para un solo combate se cotizaban a 20 denarios si salían vivos y sin heridas del anfiteatro, mientras que la cifra se elevaba a los 1.000 por los hombres muertos o mal heridas. Los mejores gladiadores voluntarios firmaban contratos de cinco años y combatían dos o tres veces cada temporada.

Los combatientes se organizaban en «familiae», esto es, compañías en las que sus entrenadores tenían la potestad de vender, alquilar o intercambiar a los miembros de su equipo. Los propietarios de las escuelas de gladiadores, conocidos como «lanistas», eran los responsables de reclutar a los guerreros y de su entrenamiento. El adiestramiento diario en la escuela era en muchos casos extremo, pues se requería un gran aguante para soportar una sucesión maratoniana de combates sobre la arena. Por lo demás, los gladiadores vivían entre grandes comodidades para preservar su salud.

A cambio de los duros entrenamientos, los gladiadores obtenían buenas dietas, masajes y cuidados médicos diarios, algo al alcance de muy pocos en la época. En la víspera de la lucha –explican los autores de «Historia del deporte. De la Prehistoria al Renacimiento» (Editorial Wanceulen)– se ofrecía públicamente a los gladiadores una cena libera con los mejores manjares y bebidas, con el fin de que el pueblo pudiera observar de cerca a sus héroes. A nivel social, se daba la contradicción de que los patricios romanos denigraban a los gladiadores por su baja posición y, a la vez, los admiraban por su valentía y los elevaban por encima de otras grandes celebridades.

Sangre, sudor y habilidad

Ver un derramamiento de sangre no era lo que hacía tan seguidas las luchas entre gladiadores. La sociedad romana sentía fascinación por el dolor y el sufrimiento, hasta el punto de que los gladiadores eran admirados como símbolos de fortaleza extrema, individuos que arriesgaban la vida y la integridad física. Una pequeña dosis de sangre y sufrimiento era bienvenida, aun cuando las matanzas no eran deseables ni lo más probable (el índice de mortalidad estaba en torno al 5% en cualquiera de los espectáculos romanos). La muerte acaecía por accidente o cuando uno de los contendientes se comportaba de manera esquiva o inútil, en cuyo caso se le azuzaba con latigazos y hierros candentes. Si persistía en su actitud se le azotaba y mataba por cobarde.

A la muerte de Augusto, le siguió un periodo en el que sí fueron más frecuentes los combates «sine missione» (sin perdón). No obstante, tras el periodo de la dinastía Julio-Claudio se prohibió en todas las partes del imperio, salvo en Roma, los combates a muerte. E incluso en la capital solo cuando asistía el Emperador era habitual que las luchas acabaran con muertos. De ahí ha derivado la cinematográfica escena de la grada, sediento de sangre, pidiendo al Emperador la muerte o el perdón del gladiador derrotado con la señal del dedo pulgar hacia arriba (pollice verso, pulgar girado). Una interpretación errónea de este gesto, que se extendió originalmente por culpa de un cuadro del siglo XIX del pintor francés Jean Leon Gerome. En verdad, el pulgar hacia abajo significaba clemencia para el vencido, a través de un gesto que trataba de imitar una espada envainada de nuevo.

En la época del Emperador Marco Aurelio, fue habitual que en los enfrentamientos se usaran armas de madera en vez de espadas y tridentes de acero. Todo ello porque la verdadera esencia de estos combates era dar con un espectáculo de larga duración en el que se exhibieran las habilidades marciales de los combatientes y hubiera un toque teatral. En las raras situaciones en las que un gladiador moría, el operario que lo retiraba de la arena iba disfrazado como el dios etrusco del infierno blandiendo un enorme y teatral martillo.

Para ver sangre a raudales había otros entretenimientos públicos con una violencia más explícita y probable. Entre ellos –apunta David Potter– aquellos en los que uno o más cazadores profesionales acosaban y daban muerte a diferentes tipos de animales o en las ejecuciones de delincuentes, precedidas de torturas públicas, que se vestían de representación teatral. Y a veces se enfrentaban a muerte los condenados. Asimismo, «la exposición a las bestias» consistía en arrojar a convictos desarmados a la arena para que fueran devorados por leones, tigres, osos o lobos.

La decandencia de este tipo de entretenimientos fue acelerado por las prohibiciones. En el año 200 se prohibió que las mujeres lucharan y, finalmente, la lucha de gladiadores fue prohibido por el Emperador Constantino el Grande en el año 325, y retirado definitivamente por Horacio en el 404. El ascenso del cristianismo a fe oficial de Roma hizo que los espectáculos que tanto gustaban a la gente empezaron a ser mal vistos, por crueles y sanguinarios, así como por recordar la muerte de mártires cristianos a manos de bestias en los años de la persecución de los seguidores de Cristo.

 

14 septiembre 2017 at 7:59 am Deja un comentario

Mary Beard: “Roma y nosotros. Cómo entender la herencia romana en nuestro tiempo”

“Roma y nosotros. Cómo entender la herencia romana en nuestro tiempo”, conferencia de la Dra. Mary Beard (University of Cambridge), presentada por la Prof. Carmen Fernández Ochoa (Universidad Autónoma de Madrid) y Dr. Javier Salido Domínguez (Universidad Complutense de Madrid), primera del ciclo “Diálogos con el mundo clásico”.

Fuente: Canal del Museo Arqueológico Nacional de España en Youtube

 

12 septiembre 2017 at 1:46 pm Deja un comentario

Mary Beard: “Es una locura comparar el Imperio romano con la Unión Europea”

La historiadora británica, galardonada con el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales el año pasado, ha estado esta semana en nuestro país cumpliendo una apretada agenda. Además de asistir a su investidura como Doctora Honoris Causa por la Universidad Carlos III ha ofrecido dos conferencias en el Museo Arqueológico y la Fundación Telefónica sobre diversos aspectos del mundo que mejor conoce, el de la Antigüedad clásica.

Mary Beard

Fuente: ANDRÉS SEOANE  |  EL CULTURAL
8 de septiembre de 2017

“Me gusta comparar a la gente con alumnos de primero de carrera. Son inteligentes pero ignoran muchas cosas, y para mí es un placer el poder enseñarles”. Y además lo hace magníficamente. No por nada la historiadora británica Mary Beard (Shropshire, 1955), última Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales, es conocida como “la clasicista más conocida del mundo”. Su concepción de la historia, que aúna divulgación con escepticismo y conceptos complejos con explicaciones prácticas (y muy divertidas) causa furor entre el público que lee su libros y columnas y sigue sus documentales en la BBC. También sus, en muchos casos, polémicas y heterodoxas opiniones, que generan encendidos debates en Twitter, donde tiene más de 150.000 seguidores.

Esta semana la autora de SPQR ha estado de gira por España para asistir a su investidura como Doctora Honoris Causa por la Universidad Carlos III, “por sus relevantes méritos académicos y profesionales”, a propuesta del Instituto de Historiografía Julio Caro Baroja. Además ha tenido tiempo para impartir dos conferencias, la primera en el Museo Arqueológico Nacional (MAN) el miércoles, donde la cola desbordaba el jardín del edificio y solo pudieron entrar los más tempraneros; y la segunda esta tarde en el Espacio Fundación Telefónica, para la que las entradas gratuitas se agotaron una hora más tarde de ser puestas a disposición del público. Todavía permanecerá unos días en nuestro país donde el domingo comenzará en Cádiz el rodaje de un nuevo documental con Julio César como protagonista.

Si hoy tuviéramos a Cicerón aquí no nos entenderíamos con él y el no entendería nada de nuestra vida”

Pregunta.-¿Cuáles son los peligros de ver la historia con los ojos de hoy, de no contextualizar?
Respuesta.- Ese es el gran peligro de los que investigamos la historia y de los que la aprenden, claro. Es complejo, porque en el caso de los romanos, ellos comparten muchos de los problemas que podamos tener hoy en día, como el vivir en una gran ciudad, pero si hoy tuviéramos a Cicerón aquí, seguramente no nos entenderíamos con él y el no entendería nada de nuestra vida. Tendemos a quedarnos solo con los paralelismos, pero siempre es en realidad un tira y afloja, un toma y daca. Es como si el historiador fuera una persona que está caminando sobre una cuerda floja. A un lado miras y ves algo totalmente desconocido y raro, y a otro lado es todo muy familiar y muy como nosotros. Para mí esta es la parte interesante de estudiar el pasado y es algo que no solo pasa con la Antigüedad, ocurre aunque estudies el siglo XIX. Tampoco hay una respuesta correcta necesariamente a eso, por lo que lo único que trato de hacer es mostrarle a la gente esas dos partes para que por un lado les atraiga la familiaridad, porque si no te ves relacionado de alguna forma contigo no puedes empatizar; y por otro lado presentar algo raro y anómalo, que gusta y ofrece un atractivo de estudio y de conocimiento.

P.- Como comentaba el otro día en el Museo Arqueológico, ¿cómo nos concierne hoy Roma? ¿Qué podemos aprender y dónde acaban estas enseñanzas?
R.- Hay que tener mucho cuidado a la hora de pretender tomar lecciones de Roma sin examinarlas. No tenemos que pensar que esas enseñanzas podemos aplicarlas sin más, sin actualizarlas. Quizá tenemos nosotros más que enseñar a los romanos que al revés. No estoy muy interesada en esos profesores e historiadores nostálgicos que piensan que Roma es algo que hay que copiar y emular. Mejor no hacerlo, créame. Pero sí pienso que la historia de los romanos, esa época de la Antigüedad, podría llevarnos a entendernos mejor a nosotros mismos, es decir, el estudio de las diferencias nos hace vernos con otros ojos, para lo bueno y para lo malo. Establecer un diálogo con esa época es una manera de reexaminarnos a nosotros mismos más que de aprender lecciones.

En muchos aspectos somos herederos de los debates políticos y sociales que ya se daban en Roma hace 2.000 años”

En ese sentido, Beard destaca que en muchos casos no somos conscientes de la impronta y de la influencia que en muchos aspectos políticos y sociales de nuestro día a día tiene la cultura romana, cuya visión del mundo y legado son alargados. “Sin duda la cultura occidental no debe todo a los griegos o romanos, y yo lo agradezco, pero sin duda hemos heredado muchas convenciones y reglas del mundo clásico”, explica. “Hoy en Occidente tenemos unos debates muy similares a los que podía haber en Roma, aunque las respuestas quizá podrían no ser las mismas. Pero hemos heredado formas de pensar y de afrontar los dilemas y cuestiones políticas, y en cierta forma somos herederos de sus mismos debates, como por ejemplo las libertades civiles y todo eso”. Recuerda la historiadora que “han existido en la historia de Roma una serie de debates constantes, como el terrorismo político plasmado en figuras como Julio César o Catilina o la esclavitud y sus límites, que han trascendido hasta hoy y se han convertido en mitos funcionales de nuestras sociedades“. Es en esta capacidad de Beard para acercar Roma a la actualidad, para demostrar que nuestros dilemas ya estaban sobre el tablero hace 2.000 años, en donde radica la mayor parte de su éxito.

P.- En toda su obra late la idea de que en toda su historia, mítica y real, Roma deja claro su papel inclusivo y multicultural, ¿deberíamos recoger hoy ese mensaje? ¿Cómo?
R.- Sí, es cierto que Roma, tanto a nivel Imperio como a nivel ciudad, no solo era inclusiva, sino que además tenía una alta conciencia de serlo que estimaba mucho, porque no es lo mismo serlo por casualidad y no a propósito. Eso es algo que a nosotros nos sorprende hoy en día, pero lo que tenemos que tener en cuenta es que quizá no todo era de color de rosa, que también allí había xenofobia y marginalidad. Pero en líneas generales de esa cualidad del espíritu romano debemos sacar lecciones, porque lo describamos como lo describamos, un imperio exitoso, brutal o militarista, se construyó a base de incorporar a los extranjeros y no a base de excluirlos. Ellos lo hicieron de esa manera y nosotros, en cierto modo, estamos haciendo las cosas distintas. Aún así, la comparación no es posible a ningún nivel más que general, es una locura comparar el Imperio romano con la Unión Europea, pero aunque no nos adhiramos a su sistema, por lo menos debería servirnos para ver que existen otros caminos, otras vías posibles a las que está explotando Europa hoy en día.

El multiculturalismo de Roma debería servirnos para ver que existen otras vías posibles a las que está explotando Europa”

La intensiva visita de Mary Beard a nuestro país se ha cerrado esta tarde con otra conferencia, pronunciada en este caso en el auditorio de la Fundación Telefónica, en la que la historiadora británica se ha explayado sobre uno de sus temas favoritos, la perspectiva feminista, el análisis del papel de la mujer en ese mundo clásico que tan bien conoce y las consecuencias derivadas de esa visión antigua en la actualidad. “Quiero reflexionar sobre la silenciacion de la mujer desde el homerismo clásico hasta la Roma imperial y sobre alguna de las formas en las que las voces de las mujeres no se escuchan en las variadas esferas de nuestro mundo actual. Una sordera generalizada en nuestra sociedad”, ha comenzado.

Así, bajo el título de Women’s speech, women’s power, Beard ha hablado de los discursos que han influido en el silenciamiento de las mujeres desde la Grecia antigua hasta la actualidad y el papel que juega la mitología clásica en nuestras propias representaciones del poder, o la ausencia de este, en el caso de las mujeres. “Este tema es mucho más complicado que una simple misoginia, a lo que alguna gente quiere reducir este problema”, se ha lamentado. “Hay una gran carga histórica detrás de la silenciación de las mujeres que se remonta a toda la tradición clásica grecolatina y que pervive hoy, pero ya va siendo hora de cambiarlo”.

 

9 septiembre 2017 at 10:00 am 1 comentario

Mary Beard, la latinista que no esquiva ninguna pelea en Twitter

La profesora de Cambridge, autora de ‘SPQR’, llena auditorios en su gira española

Mary Beard, fotografiada este viernes en la Fundación Telefónica. CARLOS ROSILLO

Fuente: GUILLERMO ALTARES > Madrid  |  EL PAÍS
8 de septiembre de 2017

¿Puede un tipo llamado Quintus Lollius Urbicus, nacido en Argelia en el siglo segundo de nuestra era, ser el protagonista de una tormenta de fango en las redes sociales, con miles de tuits? Sí, si está Mary Beard en medio. Esta profesora de estudios clásicos en Cambridge es, a la vez, una erudita muy respetada, autora de libros como SPQR, Pompeya o El Triunfo Romano, y una celebridad global por sus documentales en la cadena británica BBC o su presencia en redes sociales, donde decidió hace tiempo no esquivar ninguna pelea. Mary Beard (Shropshire, 1955) ha visitado esta semana España para ser investida doctora honoris causa por la Universidad Carlos III y ha impartido dos conferencias, en el Museo Arqueológico Nacional (MAN) el miércoles y ayer en el Espacio Telefónica. En el museo, la cola superaba de lejos el jardín del edificio y solo los que llegaron dos horas antes pudieron entrar. En Telefónica, las entradas gratuitas se agotaron a la hora de ofrecerse en la red. Después de su paso por Madrid, el domingo comenzará en Cádiz el rodaje de un nuevo documental, con Julio César como protagonista.

Público asistente a la conferencia de la académica Mary Beard en la Fundación Telefónica. CARLOS ROSILLO

Su última batalla en Twitter se produjo este verano cuando la BBC emitió un documental para niños en el que mostraba a una familia en la Inglaterra romana donde el padre era negro. Eso provocó una serie de tuits abiertamente racistas y Mary Beard entró al trapo, tanto en su blog del Times Literary Suplement como en la red social, donde tiene casi 150.000 seguidores. Frente a los insultos, se dedicó a razonar, a dar información y datos: el hombre retratado era el citado Quintus Lollius Urbicus, gobernador de Britania bajo Antonino Pío, y tenía grandes posibilidades de ser subsahariano. Lo que más desconcertó a Beard durante esa polémica fue la dificultad con la que los acosadores en las redes lidiaban con la incertidumbre. “Me decían cosas como ‘entonces cuál era el porcentaje de negros en la Inglaterra romana’, a lo que yo respondía: ‘cómo lo vamos a saber si ni siquiera sabemos qué población tenía la Inglaterra romana”, explica en una entrevista en Madrid antes de sus conferencias.

140 caracteres

“Con 140 caracteres, no es el mejor medio para mantener discusiones sutiles”, señala entre carcajadas (la profesora Beard casi siempre se está riendo y es capaz de hacer que la transcripción latina más obtusa sea entretenida). “Y desde luego la Red no está preparada para explicar que no saber algo no significa un fracaso, sino simplemente que no tenemos pruebas para ello. Lo grave es que el debate político también rehúye la incertidumbre, nos pide certezas ante las que no tenemos respuestas, como ¿debemos salir de la UE? Sí o no. No podemos decir que no entendemos la pregunta”.

También cree que los romanos disponían de algo parecido a Twitter, las pintadas en las paredes. Ella ha estudiado a fondo las de Pompeya, el lugar del mundo donde más se conservan, y en las que aparecían inscripciones tan delicadas como “Publius Comicius Restitutus estuvo aquí con su hermano” mientras que alguien había escrito al lado: “¿Y cagó?”. “Todas las sociedades han inventado una forma de decir yo estoy aquí. El problema es que en Pompeya lo leían unos pocos, unos miles como mucho. Ahora puede ser masivo y en ocasiones Twitter se ha convertido en una ciénaga con cosas horribles, pero también hay cosas buenas. Yo he recibido muchos insultos, pero también apoyos, elogios, gente que me agradece que me enfrente a esos imbéciles”.

El éxito de Mary Beard no se explica solo por sus documentales para la BBC —disponibles en plataformas como Filmin o YouTube—, ni por la calidad de sus libros, sino por su capacidad para acercar Roma a la actualidad, para demostrar que muchos de los dilemas a los que nos enfrentamos ahora ya estaban sobre la mesa hace 2.000 años.

Siempre ha mantenido que no debemos admirar a Roma, que no debe ser ejemplo para nosotros, pero sí mantiene que explica muchas cosas. Por ejemplo, en el Museo Arqueológico Nacional, que recorrió el miércoles, se conserva una bellísima estatua de Livia, la esposa del primer emperador Augusto, que fue acusada por Tácito y Suetonio de todo tipo de maldades (entre ellas de envenenar a su esposo), explotadas luego por Robert Graves en Yo, Claudio. “Livia tenía muy mala reputación. Ellos no lo inventaron y lo que refleja es la sospecha general que las mujeres despertaban en el Imperio romano. Pero también tiene otra lectura: tras el final de la República, las decisiones se tomaban en secreto, lo importante ocurría fuera de la vista del público. Y alguien tan cercano al emperador como Livia levantaba sospechas. ¿No ocurre ahora lo mismo con Donald Trump aunque, al menos por ahora, no tenga un poder absoluto? ¿No se dice lo mismo de Ivanka o Melania?”.

LA ACTUALIDAD DE TÁCITO

“Nunca ha habido un mejor analista de la corrupción del poder”, asegura Mary Beard sobre el historiador romano Tácito (y no es la única experta en literatura romana que lo piensa). Este escritor y político romano, que vivió entre los años 55 y 120, relató la historia de los primeros emperadores en sus Anales.

“Uno de sus aspectos más increíbles es que la corrupción también llega a su estilo, que es muy difícil, lo que cuenta se transparenta en la forma en la que lo relata. También estoy segura de que en todas las épocas, siempre ha existido alguien que pensaba que era el mejor momento para leer a Tácito”. Al principio de su gran obra —de la que se ha perdido gran parte a lo largo de los siglos—, Tácito asegura que escribe “sin ira y sin parcialidad” y tal vez sea ese otro de los motivos por los que 2.000 años después seguimos leyéndolo.

 

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8 septiembre 2017 at 8:47 pm Deja un comentario

El primer alcoholímetro de la historia: besar en la boca a la mujer romana

«Eso no estaba en mi libro de historia de Roma» relata curiosidades sobre aquella época recopiladas por el periodista Javier Ramos

Personaje de la ilustración de la portada del libro – ALMUZARA

Fuente:J. L. FERNÁNDEZ  |  ABC
5 de septiembre de 2017

¿Quién inventó los test de alcoholemia? Probablemente, los primeros fueron los romanos, que en el siglo VII antes de Cristo aplicaban una cruel ley que condenaba a muerte a la mujer por ingerir alcohol, al igual que por el adulterio, y la prueba consistía en besar en la boca a la sospechosa de haber empinado el codo. Es más, no solo la sometía a esta humillación su marido, sino también los familiares directos suyos, si así lo disponía él.

Se trata de una de las curiosidades contenidas en el libro recién publicado por la Editorial Almuzara, titulado «Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma», del periodista y comunity manager valenciano afincado en Alicante Javier Ramos de los Santos.

«Eran los inicios de la República y en esta ley se consideraba que el hecho de beber alcohol conducía al libertinaje de la mujer y a una posible infidelidad; luego, en la época del Imperio, las leyes fueron más laxas y benévolas», explica el autor, quien añade, además que «la mayoría de los matrimonios eran de conveniencia, con mucha diferencia de edad entre el marido -muy mayor- y la mujer, por lo que no había mucho amor, con lo que este gesto de acercar los labios a la boca, no solo besar, ya servía como prueba del supuesto delito».

Funeral de una mosca

Una de las anécdotas más cómicamente grotescas del libro revela como el célebre escritor Virgilio, autor de un clásico como la «Eneida», utilizó una ingeniosa treta para que el Estado no le expropiara unas tierras suyas, de las que se regalaban a militares para su retiro, en agradecimiento a sus servicios por la patria en el campo de batalla. Como se excluía a los terrenos en los que hubiera tumbas de familiares o mascotas, el insige literato dio sepultura a una mosca, como su animal de compañía.

«Al funeral acudieron plañideras y actores profesionales y hasta una orquesta, y el cadáver fue enterrado en un mausoleo digno de un emperador construido para la ocasión», relata Ramos.

Y es que en este libro, según su autor, «el lector descubrirá una Roma diferente, vigorosa y descarnada», que tuvo que hacer frente a los problemas cotidianos que plantean las grandes ciudades, que en poco difiere de los actuales. Así, en la capital del imperio «se tuvo que constituir el primer cuerpo de bomberos de la historia, un hecho que contribuyó a la especulación inmobiliaria y a los desahucios».

El autor, Javier Ramos de los Santos – ALMUZARA

Este entusiasta del periodo romano, que ya ha publicado otros textos históricos, recomienda ahora esta nueva obra como «un divertido manual en el que se cuentan hechos por los que los libros de historia pasan de puntillas u olvidan la mayoría de la veces»

Aun con esos asesinatos legales de esposas por beber alcohol o cometer adulterio, la sociedad romana evolucionó y «la mujer gozó de una dignidad y una autonomía similares, si no superiores, a las obtenidas por los movimientos feministas contemporáneos, gracias, en gran parte, a las movilizaciones que llevaron a cabo para reivindicar sus derechos. Así, puede decirse que las mujeres romanas fueron las inventoras del escrache», según el autor.

Prohibido lucir joyas

Manifestándose frente al foro, el ágora, consiguieron frenar otra norma que les perjudicaba, la ley oppia (por el apellido del tribuno romano que la defendía), después de las guerras con los cartagineses, que estipulaba que la mujer no debía hacer ostentación de joyas, abalorios.

Javier Ramos es periodista y experto universitario en Protocolo y Relaciones Institucionales. Con una larga experiencia profesional, ha trabajado en diferentes medios de comunicación como Diario 16, Las Provincias o 20 minutos.

Apasionado por la historia y los viajes, también ha colaborado para diferentes publicaciones relacionadas con estas temáticas, como: Clío, Medieval, Revista de Arqueología, Lonely Planet o Ágora Historia. En la actualidad ejerce de redactor freelance y community manager. Es administrador del blog lugaresconhistoria.com

 

6 septiembre 2017 at 9:27 am Deja un comentario

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Reunificación de los Mármoles del Partenón

"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

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