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Trajano, el emperador español que recuperó la perversión sexual más execrable de los griegos

Nacido cerca de la actual ciudad de Sevilla, Marco Ulpio Trajano estaba considerado el ejemplo de emperador óptimo, solo por detrás de César Augusto. Su enorme popularidad no se vio afectada ni siquiera por su atracción sexual por los niños

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Arco de Trajano en Benevento, el emperador aparece representado a la derecha / ABC

Fuente: CÉSAR CERVERA > MADRID  |  ABC         24/07/2015

Frente a la sucesión interminable de emperadores incompetentes e incluso dementes, se hizo costumbre desear con la muerte de cada princeps la llegada de un sucesor que fuera «mejor» (melior) que Marco Ulpio Trajano, como sinónimo de un dirigente digno de admiración, «el Optimus Princeps». Según la costumbre popular solo el primero, César Augusto, había sido mejor que el español Trajano, nacido en la ciudad romana de Itálica (junto a la actual Sevilla), al que incluso se le perdonó su censurable inclinación sexual por niños y adolescentes. Trajano fue el último gran conquistador romano, y el primer emperador nacido en Hispania.

Hispania (nombre del que deriva la palabra moderna España, aunque entonces solo fuera una designación geográfica) fue pionera en muchas cuestiones dentro de la República Romana y después en el Imperio. «Tú, Francia, fuiste sujeta por Césare, antes de tres años, Hispania lo fue por Catones, Escipiones, Sertorios, Pompeyos y Césares no antes de 200», recordó el escritor Juan Pablo Mártir como síntesis del paso de Roma por la Península Ibérica, en el contexto de un enfrentamiento dialéctico con Francia en 1626. Hispania fue uno de los primeros territorios de ultramar en los que Roma puso sus ojos, pero uno de los que más tiempo tardó en someter completamente. Fue, además, el lugar de nacimiento del primer cónsul nacido fuera de Italia, el gaditano Lucio Cornelio Balbo –amigo personal del emperador Augusto–, y de tres emperadores. Salvo Claudio, que nació de forma casual en la provincia de la Galia, ningún emperador había alcanzado la cabeza de Roma habiendo nacido fuera de Italia hasta la llegada de Trajano.

El general más destacado, convertido en emperador

El primero de ellos, Marco Ulpio Trajano, nació y se educó en la ciudad Itálica. Su familia decía descender de alguno de los soldados originarios de Roma que formaron esta colonia española establecida por Escipión «El Africano» después de su victoria en Ilipa, en el 206 a.C. Recientemente varias investigaciones han apuntado, no en vano, que los antepasados de la familia eran nativos de Hispania, siendo Trajano el Viejo en realidad un Traius adoptado por la familia de los Ulpii. La cuestión no tiene mayor importancia: si la aristocracia local ocupaba magistraturas públicas tenía derecho a la ciudadanía romana plena, y, en caso de contar con las riquezas necesarias, accedía a una plaza en el Senado Romano. El padre de Trajano siguió una carrera senatorial bastante destacada e incluso fue cónsul y legatus Augusti durante una campaña en Siria. El joven Trajano, que recibió una educación típicamente romana y sobresalió en los ejercicios físicos desde muy joven, acompañó a su padre como tribuno senatorial de una de las legiones destinadas en Siria. Trajano mostró gran disposición por la vida militar y alargó su servició por más tiempo de lo que era habitual entre los senadores.

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Ilustración moderna del Foro de Trajano y la Columna del mismo nombre / ABC

«A lo largo de diez campañas, conociste las costumbres de las naciones, la situación de los países, las ventajas de los lugares, te avezaste a soportar el diverso temperamento de las aguas y del cielo como las fuentes de la patria en el cielo patria. ¡Cuantas veces cambiaste los caballos, cambiaste las armas, ya fuera de uso!», recoge un relato de la época sobre la actividad militar de Trajano. Así, en el momento del asesinato del emperador Domiciano y el posterior ascenso de Nerva, el general romano ya era ampliamente respetado como uno de los hombres más dotados en lo militar de todo el Imperio romano. Frente a la presión pretoriana para que los asesinos de Domiciano fueran castigados, Nerva adoptó a Trajano en el 97 d.C, nombrándole su heredero, como concesión al pueblo y al ejército. La adopción de personas ajenas a la familia imperial era una constante en Roma, donde no era tan importante mantener la sangre como preservar el nombre de la familia. Un año después de la adopción, Nerva falleció y Trajano se convirtió en emperador.

Como intrépido militar, el emperador Trajano sondeó las posibilidades para iniciar con su reinado alguna campaña militar de renombre y puso sus ojos en Dacia, una área que corresponde aproximadamente con la actual Transilvania. Tras el agresivo reinado del líder local Decebalo, que había realizado importantes incursiones al otro lado del Danubio e infringido serias derrotas a los romanos, Domiciano solo pudo arrancar un tratado insatisfactorio, donde Roma pagaba una indemnización anual a este rey a cambio de no proseguir con los saqueos. En la concepción romana aquello era un grave agravio, dado que solo los tratados dictados con la derrota total del enemigo eran aceptables, pero el precario régimen de Domiciano se conformó por el momento con esta solución temporal. En tanto, Trajano no estaba dispuesto a tolerarlo y en el 101 d.C. desencadenó una invasión sobre Dacia que resultó un éxito. El hecho de que Trajano escribiera al final del conflicto unos «Comentarios», como hiciera Julio César en la guerra de la Galia, y de que los relieves en torno a la columna levantada para conmemorar el triunfo, la Columna Trajana, narren episodios de la campaña hacen que la invasión de Dacia sea especialmente conocida incluso hoy.

Trajano conquistó Dacia completamente en el año 106, enfrentándose en persona a los temidos guerreros dacios, que si no caían en la batalla se suicidaban por su dios Zalmoxis antes que rendirse. Los romanos tomaron la capital dacia, Sarmizegetusa, y la destruyeron. Decébalo se suicidó, y su cabeza cortada fue exhibida en Roma en los escalones que llevaban al Capitolio. Pese a que no era su intención inicial, el emperador español colonizó Dacia y la anexionó al imperio como una nueva provincia. Las campañas dacias de Trajano, además, beneficiaron las finanzas del Imperio a través de la adquisición de las importantes minas de oro de Dacia. Un año después, Trajano extendió todavía más las fronteras de Roma cuando el fallecimiento del rey Rabbel II Sóter sirvió en bandeja la anexión del reino nabateo, un territorio situado al Sur y al Este de Palestina.

Los vicios de un emperador «optimus»

Las victorias de Trajano, que pasó la mayor parte de su vida en el ejército, fueron celebradas con un amplio programa de construcciones, del que el complejo del Foro constituyó solo una ínfima parte. Nadie salvo Augusto gozó de un gobierno con la popularidad tan elevada como el hispano, al que incluso se le perdonó sus vicios: era propenso a sentir una desmesurada pasión por los niños y los adolescentes. El historiador de origen griego Dión Casio apunta en sus textos que Trajano bebía mucho y que tenía debilidad por los muchachos como hicieran los antiguos griegos: «Sé, por supuesto, que se dedicaba a los chicos y al vino, pero si él cometió o soportó algún acto abyecto o infame como resultado de esto, habría incurrido en censura; en cambio, bebió todo el vino que quiso, pero permanecía sobrio, y en relación con los chicos no hirió a nadie».

Busto de Trajano GLIPTOTECA DE MÚNICH

Busto de Trajano GLIPTOTECA DE MÚNICH

Rara vez esta perversión de su vida privada influyó en su buen gobierno, pero Dion cita al menos una ocasión en que ocurrió así, que, por aprecio al hermoso hijo de un dirigente, favoreció al rey de Edesa: «En esta ocasión, sin embargo, Abgaro, inducido en parte por la persuasión de su hijo Arbandes, que era hermoso y en plena y orgullosa juventud y por lo gozando del favor de Trajano, y en parte por miedo de la presencia de este último, lo encontró en el camino, se excusó con él y obtuvo el perdón, pues tenía un poderoso intercesor en el chico».

Sin alcanzar lo que los romanos consideraban una conducta excesiva o malintencionada, la vida privada de Trajano –que no llegó a tener hijos con su única esposa, Pompeya Plotina– nunca afectó a su fama de hombre sensato. Después de un período de relativa paz dentro del Imperio, lanzó una campaña final en 113 contra Partia, llegando hasta la ciudad de Susa en el 116, y alcanzando con ello la máxima expansión del Imperio romano en toda su historia. En un intento por emular las grandes conquistas de Alejandro Magno en Oriente, Trajano avanzó por las entrañas del continente sin cuidarse en asegurar plenamente sus conquistas recientes. En el año 116, estalló una rebelión entre la comunidad judía de Egipto y otras provincias que le obligó a volver sobre sus pasos. Durante el asedio a la ciudad de Hatra, en el desierto de Arabia, Trajano estuvo a punto de ser alcanzado por un proyectil que mató a uno de sus guardaespaldas mientras cabalgaba cerca de las murallas enemigas. Aunque el emperador se cuidaba de no llamar la atención con la vestimenta sobre su rango, su avanzada edad, 60 años, y su porte altivo denotaban al enemigo su importancia. Sin agua ni provisiones, los ejércitos romanos abandonaron el asedio y se retiraron a preparar nuevas operaciones. En la retirada, lo que no pudo la guerra lo deshizo la salud.

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Busto de Antínoo de la Villa Adriana, en Tívoli / MUSEO DEL LOUVRE

La muerte alcanzó a Trajano en medio de la campaña en Oriente, cuando se vio afectado por un ataque de apoplegía. Le sucedió como emperador su primo Adriano, otro español, cuyo acento provinciano fue motivo de burla entre los senadores, pero que también fue considerado un buen emperador. Amante de la cultura y tradición griega, una de sus contribuciones más curiosas fue la introducción de la barba en la sociedad romana, lo cual evidenciaba su filohelenismo ya lejanamente presente en Trajano. Con la excepción de Nerón –otro amante de la cultura helena–, todos sus antecesores se habían afeitado cuidadosamente, pero a raíz del mandato de Adriano se puso de moda en las siguientes generaciones la costumbre griega. Al igual que Trajano, Adriano también mostró inclinación sexual por menores, siendo recordado sobre todo por su enfermiza obsesión por Antínoo, un joven que conoció cuando éste tenía 13 años y al que ordenó divinizar tras su prematura muerte. En su caso, se estimó que su orientación sexual derivaba de su devoción por la cultura helena, donde la pedofilia y la homosexualidad habían formado parte en el pasado de la introducción de los jóvenes a la vida adulta en muchas ciudades-estado griegos.

24 julio 2015 at 9:10 am Deja un comentario

Alarma en Formia: La villa de descanso de Cicerón corre peligro de derrumbe

Llamamiento desesperado del alcalde de Formia (Lazio, Italia) ante el preocupante estado de conservación del Formianum, la villa de descanso de Cicerón. La propiedad, hoy en manos privadas, fue también residencia de Fernando II

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Fuente: ANSA
Fotos: Gazzetta di Parma

Villa de descanso y tesoro de esculturas y elementos decorativos. Lugar del corazón de uno de los más grandes pensadores de la antigua Roma, no muy lejos de donde quería que fuese enterrada su amada hija Tulia. Y, más recientemente, residencia también de Fernando II de Borbón, que pasaba aquí gran parte de su tiempo. Hoy, sin embargo, está condenada a su deterioro. ”No puede perderse una joya como esta sólo porque se encuentre en una propiedad privada: ayúdennos a salvar la Villa de Cicerón, antes de que se venga todo abajo”. El llamamiento llega directamente del alcalde de Formia (Lazio), Sandro Bartolomeo, desde el corazón de esta tierra con vistas al Golfo de Gaeta donde hace dos mil años los romanos hacían exhibición de poder y riqueza al son de sus casas, sus frescos y sus innovaciones arquitectónicas.

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Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C.), el gran orador, no fue una excepción y también él quiso tener aquí una suntuosa residencia, el mítico ”Formianum”, su lugar favorito para el estudio y refugio desde donde seguir los acontecimientos políticos de Roma en los tiempos de la guerra civil. En muchas cartas habla de ella, sobre todo en las que escribe a su amigo Tito Pomponio Ático, a quien dice ”Yo aquí no tengo una villa, sino una basílica, debido a las frecuentes visitas de los formianos. Cayo Arrio está muy cerca y no quiere ir a Roma por estar aquí conmigo y poder filosofar todos los días”.

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Construida en tres alturas y con vistas directamente al mar, la villa dispone de un puerto privado que se corresponde con el actual puerto turístico de Caposele. La villa tenía también grandes estanques y dos ninfeos con decoraciones ”rústicas”, pilastras, columnas dóricas, techos abovedados, mármoles y pinturas con fuentes de agua. Como escribe también Séneca, Cicerón se encontraba aquí cuando se enteró de la llegada de los sicarios de Antonio. ”Trató de huir por mar – relata el alcalde Bartolomeo – pero una tormenta se lo impidió. Tomó entonces la Via Appia, mas sólo consiguió llegar hasta el punto que hoy conocemos como su Tumba, y que en realidad no es otra cosa que un sepulcro votivo”.

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La historia de la villa prosigue después de su primer propietario: en el siglo XVII pasó a manos de los Laudato, los duques de Marzano, después a Carlo Ligny, príncipe de Caposele, hasta llegar al rey de Nápoles, Fernando II, quien la promovió como su residencia y la enriqueció con un gran jardín de cítricos. Se convirtió en el cuartel general de las operaciones del Asedio de Gaeta y fue aquí donde el 13 de febrero 1861 se firmó el armisticio tras la rendición de las tropas piamontesas del general Cialdini, un componente clave para el nacimiento del futuro Reino de Italia. Poco después, ”entre 1867 y 1868 – continúa Bartolomeo – la villa fue puesta a la venta por el Estado y fue adquirida por la familia Rubino”, que es actualmente la propietaria de los terrenos. Aún en pie y en gran parte sin descubrir, aunque por obligación, la villa parece ahora condenada al abandono, como también la histórica plantación de cítricos, cuyo mantenimiento correspondería por ley a los propietarios.

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”Desde el momento de la venta hasta hoy – señala Bartolomé – no se ha llevado a cabo ninguna intervención. Se están perdiendo todos los elementos decorativos murales y los estucos, y el terraplén, si continúa en estado de abandono, también cederá. Antes de que los ninfeos colapsen – continúa – sería mejor advertir a los propietarios particulares de que no pueden apropiarse de un pedazo de la historia para a continuación dejar que se degrade”. En verdad, el alcalde ya llevó a cabo hace siete años una primera tentativa proponiendo a los Rubino la compra del área (alrededor de dos hectáreas), pero sin éxito, debido a desacuerdos dentro de la familia. ”Además de un grito de alarma – insta el alcalde -, el mío es un llamamiento a la responsabilidad de todos. La arqueología no termina en Roma”. Por ahora, ha respondido en masa la gente del FAI (Fondo Ambiente Italiano) al elegirlo como el primer sitio de la Región del Lacio entre los Luoghi del cuore para salvar. “Nuestro objetivo – concluye el alcalde – es comprar o expropiar el sitio. El presidente Zingaretti y el ministro Franceschini están convenientemente informados y sobre esto estamos trabajando con gran sinergia entre todas las instituciones”.

22 julio 2015 at 1:51 pm 4 comentarios

El “Cubículo de Orfeo”, el nuevo hallazgo pictórico en las catacumbas de San Calixto en Roma

Las Catacumbas de San Calixto en la antigua Via Appia de Roma cuentan con un nuevo hallazgo que ha sido bautizado con el nombre de “cubículo de Orfeo”. Se trata de una imagen pagana que para los Padres de la Iglesia y los primeros cristianos se convirtió en símbolo de Cristo y que en este caso ha sido encontrada rodeada de otras pinturas

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Una imagen del nuevo descubrimiento en las Catacumbas de San Calixto en Roma. Foto Petrik Bohumil / ACI Prensa

Fuente: Álvaro de Juana  |  ACI Prensa

ROMA, 15 Jul. 15.-San Calixto es uno de los cementerios subterráneos más grandes de la ciudad, con cerca de 500 mil sepulturas. Cada año recibe miles de turistas que, interrogados por la historia de la cristiandad, quieren conocer los vestigios de la Iglesia primitiva.

Con el nuevo descubrimiento y un recién inaugurado museo, los responsables de las Catacumbas esperan recordar aún mejor a los primeros cristianos.

Orfeo es un personaje de la mitología griega. Según los relatos, cuando tocaba su lira, los hombres se reunían para escucharlo y hacer descansar sus almas. De esta manera enamoró a la bella Eurídice y logró dormir al terrible Cerbero cuando bajó a los infiernos a intentar resucitarla.

Luego de un largo proceso de restauración, el Orfeo de San Calixto y las demás imágenes que componen todo el conjunto se pueden admirar en todo su esplendor. Para lograrlo, los técnicos de la Pontificia Comisión de Arqueología Sagrada concentraron sus esfuerzos en estas catacumbas cuyo nombre viene dado por el Papa Calixto, quien se encargó del complejo antes de ser Pontífice.

Delante de la Cripta de los Papas –llamada así porque allí se encuentran las sepulturas de varios Sumos Pontífices del siglo III– existe un pequeño cubículo o estancia que hasta hace poco estaba mal conservada.

Es ahí donde se iniciaron las labores y se descubrió todo el conjunto pictórico de Orfeo. Su figura está rodeada de imágenes como pavos reales, aves que vuelan, monstruos marinos y flores que representan el mundo y todos los elementos que lo componen. La pintura data del 230-240 d.C. y recuerda al Edén, al paraíso, en el que Orfeo es imagen de Cristo.

Gracias a los trabajos, se han descubierto también nuevas tumbas así como 300 monedas, fragmentos de lámparas de cristal y mármoles que cubrían las criptas de la zona.

Con todo este material y otros hallazgos que permanecían guardados, como sarcófagos e inscripciones de los siglos III y IV, la Comisión ha decidido crear el Museo de la Torreta.

Los responsables de las Catacumbas piensan que el hallazgo del Orfeo y la inauguración del museo son buenas opciones para visitar durante el Jubileo Extraordinario de la Misericordia que dará comienzo el próximo 8 de diciembre y que fue convocado por el Papa Francisco.

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Foto: Ministero dei beni culturali

16 julio 2015 at 9:53 am 1 comentario

La verdadera muerte de Julio César: 23 cortes y dos asesinos heridos

Lejos de la teatralidad, el dictador romano se defendió del ataque de los senadores con un punzón y consiguió herir en el muslo a Marco Bruto, el más emblemático miembro de la conspiración

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La muerte de Julio César de F. H. Fuger / WIKIPEDIA

Fuente: CÉSAR CERVERA  >  MADRID  |  ABC        13/07/2015

Casca apuñala en la nuca a Julio César, y los otros le secundan en la acción, terminando por Bruto. César dice en ese momento: «Et tu, Bruté?», lo cual se traduce en «¿Y tú, Bruto?» – ¿También tú, Bruto? –. Así escenifica William Shakespeare –inspirado en la versión del historiador Suetonio– la muerte del dictador romano y la puñalada final de Marco Junio Bruto, hijo de Servilia (amante de César), en una de sus obras trágicas más famosas. Sin embargo, cualquiera parecido con la realidad es pura coincidencia. Después de recibir 23 heridas, aunque paradójicamente solo una de ellas resultó mortal, parece poco probable que todavía tuviera fuerzas para lanzar una cita tan teatral. Al contrario, César consiguió defenderse durante unos segundos e hirió a Bruto en el muslo con un punzón. Ya herido de muerte, se cubrió la cara con su túnica en un último intento por dignificar su apariencia.

Nacido el 13 de julio del año 100 a. C. Cayo Julio César tuvo una carrera política mucho más convencional de lo que tradicionalmente se ha considerado siempre. Tras la muerte del dictador Sila, que recelaba de Julio César por sus lazos familiares con Cayo Mario, el joven patricio ejerció por un tiempo la abogacía y fue pasando por distintos cargos políticos. En 70 a.C., César sirvió como cuestor en la provincia de Hispania y luego como edil curul en Roma. Dado a endeudarse para ganarse la simpatías del pueblo, la generosidad de Julio César se hizo famosa en la ciudad y le permitió en 63 a.C. ser elegido praetor urbanus al obtener más votos que el resto de candidatos a la pretura. Su carrera política, no en vano, dio un salto definitivo cuando fue elegido cónsul gracias al apoyo de sus dos aliados políticos –Cneo Pompeyo MagnoMarco Licinio Craso– los hombres con los que César formó el llamado Primer Triunvirato. Al terminar el consulado, fue designado procónsul de las provincias de Galia Transalpina, Iliria y Galia Cisalpina, desde donde regreso convertido en un gran héroe militar que había logrado someter a los pueblos galos.

El final del Triunvirato da inició a la guerra civil

La muerte de Craso en una desastrosa campaña contra el Imperio parto rompió en añicos el Triunvirato y enfrentó a Pompeyo contra César. Tras una guerra civil que duró cuatro años, César regresó victorioso a Roma a finales de julio de 46 a. C. La victoria total de su facción dotó a César de un poder enorme y el Senado se apresuró a legitimar su posición nombrándolo dictador por tercera vez en el año 46 a. C. por un plazo sin precedentes de diez años. La benevolencia mostrada por el dictador, que no solo perdonó la vida a la mayoría de los senadores que se habían enfrentado contra él durante la guerra, sino que incluso les otorgó puestos políticos, se reveló con el tiempo como un error político de bulto. La mayoría de los 60 senadores implicados en su asesinato habían sido amnistiados previamente por el dictador.

 Escultura de Julio César, por Nicolas Coustou / ABC


Escultura de Julio César, por Nicolas Coustou / ABC

Marco Junio Bruto, sobrino de Catón «El joven», había combatido junto a César en la Galia –al que le unía la amistad y un delicado parentesco, su madre era amante del dictador– y después contra él durante la guerra civil. Por su parte, Cayo Casio Longino, quizás el principal cabecilla de la conspiración, ejerció como legado para él después de combatir primero en el bando de Pompeyo. Otro conspirador, Cayo Trebonio, había servido durante muchos años en el alto mando de Julio César en las campañas de la Galia. Ni la gratitud ni la amistad disuadieron a los conspiradores de sus intenciones, que afirmaron haber matado al tirano por salvaguardar la República, y, sin embargo, solo consiguieron acelerar la caída de una institución que llevaba un siglo tambaleándose. Su final se vislumbraba desde que la derrota final de Aníbal había requerido buscar enemigos internos.

Pero más allá de los asuntos políticos, que tenían como trasfondo la lucha entre distintas familias de la aristocracia, el asesinato del dictador escondía un factor simbólico. Julio César decía descender de los Reyes de Alba Longa –una ciudad absorbida por Roma poco después de su fundación– y solía vestir por esta razón con una túnica de mangas largas y botas de media caña de cuero rojo. Por su parte, Bruto pertenecía a la estirpe de Lucio Junio Bruto, que en torno al año 509 a.C. acabó con el último rey de Roma, Tarquinio «El Soberbio», aunque ciertamente entre muchos de sus contemporáneos había dudas de que la afirmación fuera cierta. La imagen de un grupo de senadores terminando con el hombre que aspiraba supuestamente a convertirse en rey, el tirano, impulsó a los conspiradores más dubitativos a acometer el magnicidio, además de conquistar el imaginario de Shakespeare.

El día del magnicidio: «¡Cuídate de los idus!»

El día previo al asesinato, la esposa de César Calpurnia Pisonis había tenido supuestamente una pesadilla donde advirtió el asesinato de su marido. Dado que Calpurnia no era dada a supersticiones, se dice que el dictador cedió quedarse en casa y envió un mensaje al Senado para informarles de que la mala salud le impedía abandonar su casa para llevar a cabo ningún asunto público. Sin embargo, Décimo Bruto –otro de los conspiradores– consiguió convencer finalmente a César de que acudiera a la cámara, ya que en pocos días iba a ausentarse fuera del país y debía dejar los asuntos políticos convenientemente atados. También se ha considerado según la tradición que el profesor de griego Artemidoro entregó un manuscrito a César a la puerta del Senado avisándole de la conspiración, pero éste no llegó a abrirlo a tiempo.

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La muerte de Julio César, por Jean-León Gérôme

Además, hasta principios del año 44 a.C. César había contado con la protección de una escolta de auxiliares hispanos, pero los había licenciado como demostración de normalidad política en cuanto el Senado aprobó prestarle un juramento de lealtad. El 15 de marzo de ese año acudió al Senado sin más protección que la compañía de sus colaboradores más cercanos. Una vez dentro del edificio público, los conspiradores se encargaron de llevarse a Marco Antonio a un lugar apartado. Los asesinos eran conscientes de que Marco Antonio, además de fiel a César, era un hombre corpulento y dado a arranques de ira. Antes de que diera comienzo la reunión senatorial, los conspiradores se apiñaron en torno al dictador fingiendo pedirle distintos favores. Lucio Tilio Címber, que había servido a las órdenes del César, le reclamó que perdonara a su hermano que se encontraba en el exilio. Mientras el dictador romano trataba de calmar al grupo, Címber tiró de la toga de César y mostró su hombro desnudo: era la señal acordada. Casca sacó su daga y le apuñaló, pero solo fue capaz de arañar el cuello del dictador. Según algunas versiones, César agarró los brazos de Casca y forcejeó con él intentando desviar la daga.

Marco Bruto fue uno de los últimos en acuchillar a César, con una herida en la ingle

El general romano no solo se defendió por unos segundos de los ataques, sino que fue capaz de sacar un afilado estilo (un puñal) y herir a varios hombres, al menos dos, incluido a Bruto en un muslo. Tras el ataque de Casio, los otros conjurados se unieron a la lucha propinando a César numerosas estocadas y tajos. Solo dos senadores de los presentes trataron de ayudar al dictador, pero no consiguieron abrirse camino. Sin que sea posible de comprobar, puesto que las fuentes presentan distintas versiones, Marco Bruto fue uno de los últimos en acuchillar a César, con una herida en la ingle, y al que habría dirigido el famoso «tú también hijo mío». Con 23 puñaladas en su cuerpo –aunque solo una realmente mortal–, Julio César se cubrió la cabeza con su túnica púrpura en un último esfuerzo por mantener la dignidad y cayó desplomado junto al pedestal de la estatua de Pompeyo, su otrora máximo rival.

En pánico se propagó por la sala, los senadores que no tenían manchada la ropa de sangre huyeron del lugar enseguida. Durante un tiempo, toda Roma quedó anonadada sin decidir si aquello era el comienzo de una nueva guerra civil o el origen de los festejos por la muerte de un tirano. Marco Antonio se reunió con los conspiradores en privado y obtuvo permiso para que César tuviera un funeral público en el Foro. En línea con el famoso discurso que Shakespeare puso en boca de Marco Antonio en su drama, el leal amigo de César aprovechó el acto para ensalzar las virtudes del fallecido dictador, al mismo tiempo que lanzaba velados reproches a los conspiradores, «los hombres más honrados». No obstante, el momento cumbre del funeral llegó cuando Antonio leyó a viva voz el testamento de César, que incluía la donación de unos amplios jardines junto al Tíber al pueblo de Roma y un regalo en metálico a todos los ciudadanos. Tras el anuncio se produjeron disturbios y ataques contra las viviendas de los conspiradores. Paradójicamente, el leal seguidor del dictador Helvio Cinna fue asesinado ese día por la turba que le confundió con uno de los conspiradores, Cornelio Cinna.

Busto de Marco Antonio en los Museos Vaticanos

Busto de Marco Antonio en los Museos Vaticanos

Desde que se hizo público el testamento, el sobrino nieto de Julio César, Octavio, de 18 años, asumió el papel de hijo adoptivo del dictador y cambió su nombre por el de Cayo Julio César Octavio. Al principio, combatió junto al Senado y varios de los conspiradores contra Antonio, que no tardó en levantar a las legiones que todavía eran fieles a la memoria de Julio César. No en vano, Cayo Julio César Octavio –el futuro Emperador Augusto– terminó uniéndose a Antonio y a Lépido, otro de los fieles de Julio César, para formar el segundo Triunvirato y dar caza a los asesino de los idus de marzo. En el plazo de tres años, prácticamente todos los conspiradores fueron ajusticiados sin que observaran ni la más leve sombra de la famosa clemencia del tirano al que tanto se habían afanado en eliminar.

13 julio 2015 at 8:36 am Deja un comentario

Una pistola láser desvelará el misterio del Lapis Niger

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Fuente: Sara Grattoggi  |  La Repubblica     04/07/2015
Fotos: Franz Bienvenido / F3PRESS

Una “pistola láser” para resolver el misterio de una de las inscripciones latinas más antiguas que existen. Es el cipo del Comicio, descubierto a finales del siglo XIX bajo el Lapis Niger (piedra negra) por Giacomo Boni. Para facilitar el trabajo de los epigrafistas estarán los resultados del proyecto que ha realizado la Superintendencia Especial para el Coliseo y los Bienes Arqueológicos de Roma bajo la dirección de la arqueóloga Patrizia Fortini y la arquitecta Maddalena Scoccianti. De hecho, por primera vez se experimenta en el campo de la arqueología con la tecnología de última generación de escáner láser Cam2 Arm. Será utilizada para realizar una lectura digital en alta definición de la inscripción sagrada presente en el santuario arcaico bajo el Lapis Niger, en el centro del Foro Romano junto a la Curia. Se podrá disponer así de una “fotografía” fiel de la inscripción del 575 a. C., oculta parcialmente por capas sucesivas.

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5 julio 2015 at 12:59 pm Deja un comentario

Así comían los romanos

Una exposición en el Museo del Ara Pacis de Roma explora el complejo sistema de la alimentación romana a través de piezas arqueológicas excepcionales, tecnología multimedia y reconstrucciones

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Fuente: NATIONAL GEOGRAPHIC

En El Satiricón de Petronio, el liberto Trimalción se muestra desolado en un banquete porque “toda una criatura humana es nada” cuando muere y por ello propone vivir “mientras nos sea posible disfrutar”. La reflexión sobre la muerte en el apogeo de la vida constituye aquí una invitación al carpe diem. En tiempos antiguos, los romanos eran sobre todo vegetarianos, hasta el extremo que fueron descritos por Plauto como “comedores de hierbas”, pero ya en época imperial consumieron productos procedentes de todos los rincones del mundo, a pesar de que “la vida del pueblo romano cada día está expuesta a la incertidumbre del mar y de las tempestades”, en palabras de Tácito.

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El aceite fue utilizado en la alimentación, pero también en la iluminación, calefacción, cosmética, medicina y en los oficios artesanales. El aceite italiano era muy apreciado por los sibaritas en las comidas. Sin embargo, la colina de Testaccio en Roma, formada artificialmente con los fragmentos de las ánforas, “evidencia una cantidad masiva de aceite proveniente de la Bética, la actual Andalucía”, según explican Claudio Parisi y Orietta Rossini, coordinadores de la muestra Alimentar el Imperio. Historias alimentarias de Roma a Pompeya, que se puede visitar en el Museo del Ara Pacis de Roma desde el 2 de julio hasta el 15 de noviembre de 2015.

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Vino de la Tarraconense y «garum» de Cádiz

Hispania suministraba otros productos de calidad al centro del Imperio romano, por ejemplo vino de la Tarraconense y el célebre garum procedente de Cádiz, pues el Atlántico era particularmente rico en esta variedad de pescado. El garum era una salsa a base de pescado, salada y macerada largamente al sol, muy usada y apreciada en la cocina romana para realzar el sabor, a pesar de que “su olor era notoriamente pésimo, tanto que Marcial bromea a las espaldas de un amigo capaz de frecuentar mujeres amantes del garum“, comentan los coordinadores de la muestra en un texto.

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La exposición plantea las siguientes preguntas: ¿qué comían y cómo comían los antiguos romanos? ¿Cómo transportaron tantas toneladas de víveres desde los lugares más recónditos de la tierra? ¿Cómo trasladaron estos alimentos por el Tíber hasta el corazón de la ciudad? ¿Y cómo los conservaron durante todo el año? La muestra explora esta primera globalización del consumo en la historia, caracterizada por una deslocalización productiva de los bienes primarios. Reúne préstamos importantes de Pompeya, Herculano y Oplontis, además se puede contemplar el Tesoro Moregine, un juego de plata completo, que regresa a Italia después de cinco años de exposición en el Metropolitan Museum de Nueva York.

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2 julio 2015 at 5:43 pm Deja un comentario

FORVM NERVAE

Reconstrucción en realidad virtual del antiguo Foro de Nerva en Roma realizada por Progetto Traiano.

Para más información visítese http://www.progettotraiano.com

21 junio 2015 at 7:00 pm Deja un comentario

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"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

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