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El Coliseo de Roma inaugura una exposición sobre su historia

El icono de la capital italiana es uno de los monumentos más visitados del mundo. Una nueva exposición muestra hasta el próximo año el papel que ha tenido a lo largo de su historia

Coliseo romano. Recientemente el anfiteatro más afamado del mundo ha pasado a formar parte del nuevo Parque Arqueológico del Coliseo, el más grande del mundo. Este también comprende otros edificios como el Foro, los históricos edificios del Palatino, el antiguo palacio levantado por Nerón: el Domus Aurea, el parque Colle Oppio y el Circo Máximo. Foto: Gtres

Fuente: LAURA FERNÁNDEZ NATIONAL GEOGRAPHIC
21 de marzo de 2017

Los interiores del imponente Coliseo, el anfiteatro romano más afamado del mundo, evocan a una época donde el suelo estaba cubierto de arena y donde las luchas de los gladiadores eran el entretenimiento favorito de la población. Imágenes difundidas por el cine, criticadas por algunas imprecisiones, que han hecho que una de las fotografías más repetidas de aquellos que lo visitan sea el brazo alzado con el puño cerrado y el pulgar indicando al suelo. No es complicado imaginarse aquellas gradas, hoy desérticas, repletas de asistentes. Ni al César en el palco presidencial disfrutando del espectáculo con su corona de laurel y su vaso de vino. Y es que, por así decirlo, aquellas luchas eran para los romanos el equivalente al fútbol en nuestro días. Aunque el recinto no sólo fue utilizado para los combates, sino que en él también se organizaban peleas de leones, espectáculos de saltimbanquis o ejecuciones a condenados, entre otros evento.

EInteriores del Coliseo. El Coliseo romano es visitado anualmente por más de seis millones de turistas cuya imagen del lugar la asocian con la lucha de los gladiadores. La exposición Coliseo. Un icono, trata de mostrar las diferentes épocas por las que ha pasado el anfiteatro y sus diferentes usos. Foto: Gtres

La nueva exposición Coliseo. Un icono, abierta al público desde el 8 de marzo y disponible hasta el mes de enero de 2018, repasa la historia del emblema de la Roma imperial para desvelar algunos de sus secretos mejor guardados. Desde su construcción, en el siglo I d.C, este el anfiteatro ha estado asociado al esplendor que le otorgaron los diferentes césares de la ciudad como centro de ocio y divertimento para la población, a pesar de las aberraciones que se han vivido en sus interiores en contra de los derechos humanos. Fue la época que marcó su historia, aunque no es la única.

¿Qué fue de él durante la Edad Media?

Piezas de la exposición. Bajo el nombre de Coliseo. Un icono, el anfiteatro Flavio expone algunas de las reliquias que fueron encontradas durante las excavaciones y que corresponden a los diferentes periodos de su historia. Foto: Coop Culture

Una parte de la exposición se centra en esclarecer el papel que tuvo el monumento tras el cese de las luchas de gladiadores. Algunos restos óseos, enseres y materiales encontrados enterrados en sus bajos han llevado a los arqueólogos a creer que, tras la caída del Imperio romano, el anfiteatro pudo haber sido utilizado como residencia, pues se encontraron restos de viviendas; un centro comercial, debido al hallazgo de numerosas monedas y restos de animales que podrían proceder de carnicerías; religioso, donde se levantaron ermitas; e incluso un hospital.

En los años que le prosiguieron, durante el Renacimiento, las ruinas llamaron la atención de arquitectos y artistas que se acercaban hasta él para inspirarse. Era la parada más ovacionada del “Gran Tour” que muchos poetas, pintores y escritores realizaron por Europa y cuya admiración dejaron por escrito en numerosas obras. Algunos de ellos fueron Charles Dickens, Goethe y Mark Twain, quienes elevaron el interés del público por conocerlo. Su resurgir hizo que Mussolini lo adquiriese como símbolo de poder, mientras que en los años posteriores a la guerra se convirtió en el escenario de numerosas películas de la época, lo que propició que el público pudiera hacerse una imagen de su función original y de su significado en los primeros años de su existencia.

Alrededores del Coliseo. El Coliseo romano está situado en el centro de la ciudad de Roma, junto otros monumentos emblemáticos como el Arco de Constantino o el Foro. Foto: Gtres

Estas etapas están perfectamente representadas en la exposición Coliseo. Un icono, ubicada en el propio monumento y que muestra cómo lucía el anfiteatro Flavio en los diferentes años, los objetos que fueron encontrados durante las excavaciones, así como sus usos. Lo que no ha cambiado a lo largo de este tiempo es que continúa siendo el centro de atención de la ciudad y, como el propio nombre de la exposición indica, un icono de Italia que cada año es visitado por más de seis millones de turistas.

Subterráneos del Coliseo. En los bajos del Coliseo se encontraron en su día numerosos utensilios, monedas, diferentes materiales y enseres que han hecho que los arqueólogos confirmasen la existencia de viviendas, comercios, centros religiosos y hasta un hospital. Foto: Coop Culture

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21 marzo 2017 at 9:51 pm 1 comentario

Roma no construyó un Arco de Tito… sino dos

Los arqueólogos descubren en el Circo Máximo los restos de esta construcción, mucho más grande que la ubicada en la colina del Palatino

Detalle de la zona donde se han encontrado los restos del segundo Arco de Tito (Sovrintendenza Capitolina ai Beni Culturali)

Fuente: DAVID RUIZ MARULL  |  LA VANGUARDIA
21 de marzo de 2017

Los arqueólogos de Roma han descubierto los restos de un segundo arco triunfal dedicado al emperador Tito tras sofocar la Gran Revuelta de los judíos en el siglo I después de Cristo. El edificio estaba ubicado entre las gradas del Circo Máximo, la extensa arena donde se celebraban carreras de carros, luchas navales y peleas de gladiadores, a menos de un kilómetro de la colina del Palatino, hogar del Arco de Tito que sí ha perdurado en el tiempo.

Ambos arcos -levantados para conmemorar las victorias de Tito, incluido el sitio de Jerusalén (70)- habían sido construidos alrededor del año 82 de nuestra era por Domiciano (81-96), el último emperador de la era Flavia que empezó con su padre Vespasiano (69-79) y continuó con su hermano mayor Tito (79-81).

Los dos Arcos de Tito fueron construidos por su hermano Domiciano alrededor del año 82

El descubrimiento de este segundo arco ofrece, según los investigadores de la Sovrintendenza Capitolina ai Beni Culturali, una visión del tenso clima político de finales del primer siglo y el funcionamiento de la máquina de propaganda imperial. Marialetizia Buonfiglio, la arqueóloga a cargo de la excavación, ha explicado a Haaretz que no recuerda “ningún otro caso” de dos arcos construidos para celebrar la misma victoria militar.

”Los líderes y generales romanos querían jactarse de sus éxitos en la batalla. (Con la construcción de los arcos) quizás se sintió la necesidad de consolidar el poder (de Domiciano) relacionándose con el glorioso pasado de sus predecesores”, especula Buonfiglio.

Reproducción del Arco de Tito que estaba ubicado en el Circo Máximo (Sovrintendenza Capitolina ai Beni Culturali)

”Bajo los emperadores flavianos, y especialmente con Domiciano, se hizo mucha propaganda a través de construcciones e infraestructura, especialmente en lugares muy simbólicos como el Circo Máximo”, añadió la investigadora italiana.

Domiciano, que había visto como su padre iniciaba la construcción del Coliseo en el año 70, aprovechó que un fuego destruyó parte de Roma o que la erupción del Vesubio arrasó Pompeya para iniciar un grandioso plan de reformas y proyectos urbanísticos que incluyó carreteras, circos, palacios y templos.

Bajo los emperadores flavianos se hizo mucha propaganda a través de construcciones

Los restos del segundo Arco de Tito -del que se tenía algunas referencias aparecidas en mapas antiguos- se descubrieron tras una década de excavaciones arqueológicas en el extremo sur del Circo Máximo. Los investigadores creen que esta construcción tendrían unos 17 metros de ancho y 10 de altura. Era un enorme arco triple, mucho más grande que el de una sola puerta que se encuentra en el Palatino. Estaría decorado con una estatua de bronce de Tito conduciendo un carro de cuatro caballos, como los que llevaban los aurigas del circo.

“El arco del Palatino era más un monumento a Tito, marcando su deificación post mortem. El del circo, en cambio conmemoraba su victoria en la Gran Revuelta de los judíos”, considera Marialetizia Buonfiglio. La inscripción dedicatoria del arco, que no ha sobrevivido, fue transcrita por monje suizo del siglo VIII conocido sólo como el Anónimo de Einsiedeln. “Siguiendo el consejo y la dirección de su padre, sometió al pueblo judío y destruyó Jerusalén, algo que todos los demás generales, reyes y pueblos antes de él no habían intentado o no habían logrado”, rezaba el texto.

El segundo Arco de Tito tendría 17 metros de ancho y 10 de alto

Gracias a esta inscripción los arqueólogos deducen que la construcción debía estar en buen estado a principios de la Edad Media y consideran que podría haber sido dañado por un terremoto en el año 847, el mismo incidente que también destruyó parte del Coliseo.

En el siglo XII, el Circo Máximo ya se había convertido en una zona de cultivo y se había canalizado a través del arco un nuevo acueducto para regar los campos y hacer llegar el suministro de agua a la ciudad. Hoy en día sólo quedan unas pocas columnas rotas.

 

21 marzo 2017 at 7:56 pm Deja un comentario

Bienvenidos a casa de Nerón

La Domus Aurea de Roma, enorme residencia del emperador, lanza una visita con realidad virtual que permite descubrir su majestuosidad original

Fuente: TOMMASO KOCH > Roma  |  EL PAÍS
20 DE MARZO DE 2017

Roma acababa de arder. De las llamas salió una urbe destruida. Pero, también, una oportunidad. O así lo vio Nerón en el 64 d. C: la reconstrucción de la città eterna empezaría… en su casa. Privilegios de ser emperador. Así que expropió parte del centro histórico y encargó una residencia de 80 hectáreas, con paredes de mármol y bóvedas de oro, rodeada de bosques, un lago artificial y hasta una colosal estatua del propio princeps. No por nada fue bautizada Domus Aurea, la casa áurea. Cuando Nerón la pisó, se mostró satisfecho: “Por fin puedo vivir como un hombre”. Y ahora, por primera vez, cualquiera puede comprobar la humildad del emperador: la Domus Aurea ha inaugurado una visita con realidad virtual que permite sumergirse en su esplendor original.

“Te vas con la sensación de haber vivido una experiencia en lugar de haber visitado un museo. La realidad virtual me hizo sentir como una niña. Te lleva automáticamente a la Roma clásica: puedes caminar por los salones, los ninfeos, contemplar desde la terraza la ciudad, tan majestuosa”, contaba tras la experiencia Sara, una joven turista española. Porque, hacia la mitad de un itinerario de 75 minutos, el grupo de 25 visitantes alcanza la Sala de la Bóveda Dorada, se coloca un casco y viaja por el tiempo. “La oscuridad se va de un plumazo y el espacio se transforma: las paredes se caen y vuelve a entrar la luz originaria”, relataba Amaya, otra turista española.

“NERÓN FUE UN BUEN EMPERADOR”

“Nos ha llegado una imagen fuertemente distorsionada de Nerón”, asegura Alessandro D’Alessio. El arqueólogo cree que el Senado, marginado por completo en la fase final de su reinado, se vengó del emperador: su recuerdo fue manchado, primero, y luego destruido. Y así quedó para la posteridad la leyenda, que hoy los estudiosos tienden a desmontar, de que incendiara él mismo la ciudad. A la vez, buena parte de los historiadores de la época, afines al Senado, contribuyeron a retratarle como un “loco maniático”, según D’Alessio. Lo que el arqueólogo sí reconoce es la megalomanía del emperador: ¿cómo se explicaría si no una residencia de 80 hectáreas?

“Podemos decir que fue un buen emperador. Tomó medidas importantes para el pueblo y la ciudad tras el incendio, como normativas edilicias que limitaran el riesgo de fuegos. Sacó adelante la primera reforma monetaria, para combatir la inflación. Mostró cierta indulgencia con las clases menos ricas. Y fue un gran amante de la cultura griega”, enumera D’Alessio.


Sus afirmaciones harían feliz a Alessandro D’Alessio, arqueólogo y responsable científico de la Domus Aurea. “La luz era el aspecto fundamental, perdido para siempre. Reintroducirla era posible solo así. Es una reconstrucción muy rigurosa, no un dibujo animado. Enseñamos la Domus Aurea como era, dentro de la Domus Aurea como es”, defiende. En efecto, sin la realidad virtual costaría imaginar aquel monumento al ingenio y la egolatría. El resto de la visita transcurre en la sombra, entre muros y columnas prácticamente desnudos, que apenas narran el pasado glorioso que presenciaron.

Cosas de la damnatio memoriae, el castigo que el Senado infligió a Nerón: su recuerdo sería borrado de la faz de la tierra. El Coliseo cubrió el lago artificial; la estatua fue derribada; y los preciosos salones, expoliados y enterrados en el 109 d.C. bajo las termas de Trajano. Hasta que, con el Renacimiento, la Domus Aurea también resucitó. Fueron artistas tan célebres como Rafael o Pinturicchio quienes redescubrieron aquel tesoro: creían introducirse en unas grutas, pero se encontraron con la Historia sepultada.

Una de las salas de la actual Domus Aurea.

“El propio Rafael escribió al papa León X que de la arquitectura antigua solo percibía los huesos y la carne, pero faltaba la piel. Quizás hayamos logrado devolver la sensación de ese mundo”, se sincera Stefano Borghini, arquitecto y coordinador del proyecto virtual. Con un coste de unos 300.000 euros, esa tecnología juntaba tres virtudes: una inmersión emotiva, la corrección científica y el “menor impacto posible” en una estructura subterránea y con su propio microclima, según Borghini. Aun así, optaron por una experiencia de pocos minutos, ante la duda de cómo reaccionaría el público. Ni a Sara ni a Amaya les hubiera importado que durara más. Y no son las únicas, a juzgar por las visitas ya reservadas al menos hasta mayo —solo los sábados y domingos, por 14 euros; durante la semana continúan las obras de restauración—. Tanto que a posteriori Borghini cree que se podría haber prolongado “un pelín”.

Eso sí, mientras la Domus Aurea no muestre síntomas de rechazo, el experimento ha llegado para quedarse. O tal vez para expandirse. Tras las proyecciones nocturnas que desde hace dos veranos reviven los foros tal y como fueron, y ahora la visita virtual a Nerón, algo en Roma parece haber despertado. “Es una ciudad un poco replegada sobre sí misma. Estas iniciativas de modernidad son bienvenidas”, asevera D’Alessio. Y tanto él como Borghini sugieren que esta innovación podría abrazar pronto más iconos del patrimonio. El arqueólogo no añade más —“me matan”—, pero el arquitecto sí ofrece una pista: “Creemos mucho en esta posibilidad. Hay ideas, aún muy embrionarias, sobre el foro Palatino. Aunque tendría una complejidad enorme”.

Sea como fuere, D’Alessio quiere que el futuro ayude al pasado sin devorarlo: “El patrimonio arqueológico de una ciudad como Roma no se debe convertir en un parque de atracciones. La comunicación de lo antiguo de manera adecuada al público es justa, pero es importante la imagen de las ruinas como son. Hay conservar un recuerdo, una memoria”. Nerón, desde luego, no podría estar más de acuerdo.

EL FUTURO DE LA DOMUS AUREA

La Domus Aurea reabrió a los visitantes hace poco más de dos años. Y ahora ha incorporado también las gafas de realidad virtual. Pero mucho queda por hacer, relata D’Alessio.

“Ante todo, tenemos que terminar las intervenciones de restauración estructural y apuntalamiento. Pero van por el buen camino, ya está realizado entre el 70 y el 80% del trabajo”, afirma el arqueólogo y responsable científico del monumento.

Mientras se refuerza por dentro, la Domus Aurea necesita también liberarse del peso que la oprime. Tras ser enterrada bajo las termas de Trajano, ahora la casa de Nerón carga en sus hombros con Colle Oppio, la colina que se alza sobre sus techos. De ahí que parte del proyecto consista en aliviar en un 70% ese peso. ¿Cómo? Sustituyendo el parque y sus árboles por un jardín ligero, mucho más llevadero para la Domus, y capaz además de controlar el flujo de agua y evitar las infiltraciones actuales. “Es un área que mide como unos tres campos de fútbol”, explica D’Alessio.

El espacio ha sido dividido en 22 porciones. Una ya ha sido completada, y en una segunda se está trabajando. Los 13 millones concedidos por el Ministerio de los Bienes Culturales han permitido poner en marcha la sustitucion de ocho porciones más. La otra mitad depende de que el proyecto reciba más fondos, hasta el total de 31 millones necesario para terminar las obras. D’Alessio cruza los dedos para que en “cinco o seis años” la intervención se haya completado.

A partir de ahí, una vez derrotadas las infiltraciones y estabilizado el clima dentro de la propia Domus Aurea, se podrá empezar una tercera fase, quizás la más interesante para los visitantes: restaurar todos los frescos, estucos y decoraciones que todavía acoge la residencia de Nerón y tratar de rescatar su brillo. Lo que D’Alessio considera en cambio prácticamente imposible es conseguir que la luz natural vuelva a entrar en el monumento. Por lo menos, para eso está la realidad virtual.

 

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20 marzo 2017 at 2:10 pm Deja un comentario

Los Idus sangrientos de marzo: el auténtico asesinato de Julio César

  • El dictador consiguió defenderse durante unos segundos y atacó a Bruto en el muslo con un punzón. Ya herido de muerte, se cubrió la cara con su túnica en un último intento por dignificar su apariencia.
  • La cuenta de Twitter @antigua_roma se ha propuesto este año contar de una forma diferente la muerte de Julio César desde el epicentro de esta ciudad

Muerte de César, de Carl Theodor von Piloty. – Wikimedia

Fuente: CÉSAR CERVERA  |  ABC
15 de marzo de 2017

Casca apuñala en la nuca a Julio César, mientras los otros le secundan en la acción incluido Bruto. César dice en ese momento: «Et tu, Bruté?», lo cual se traduce en «¿Y tú, Bruto?» (¿También tú, Bruto?). Así escenifica William Shakespeare –inspirado en la versión del historiador Suetonio– la muerte del dictador romano y la puñalada final de Marco Junio Bruto, hijo de Servilia (amante de César), en una de sus obras trágicas más famosas. Sin embargo, cualquiera parecido con la realidad es pura coincidencia. Después de recibir 23 heridas, aunque paradójicamente solo una de ellas resultó mortal, parece poco probable que todavía tuviera fuerzas para lanzar una cita tan teatral. Al contrario, César consiguió defenderse durante unos segundos e hirió a Bruto en el muslo con un punzón. Herido de muerte, se cubrió la cara con su túnica en un último intento por dignificar su apariencia.

La cuenta de Twitter @antigua_roma (dedicada a la divulgación de los hechos significativos de la Antigua Roma) se ha propuesto este año contar de una forma diferente y original la auténtica muerte de Julio César. Desde ayer y durante todo el día de hoy, 15 de marzo, la cuenta va narrando los detalles de la conjura contra el dictador y los lugares que pisó el Divino Julio en su último día sobre la faz de la tierra. «Desde hace un tiempo hemos incluido en nuestra cuenta retransmisiones en vídeos en lugares históricos. Los Idus de Marzo siempre es un día importante y queríamos hacer algo especial este año», explica Néstor F. Marqués, principal responsable del proyecto divulgativo que ya lleva cinco años presente en redes sociales. Para dar más vivacidad a la retransmisión, este joven arqueólogo cubrirá las actividades conmemorativas que organiza cada año Roma, resistente a olvidar dos milenios después a su dictador.

«Se escenifica el asesinato en las proximidades de donde ocurrió (en el Área Sacra de Largo Argentina, junto a la Curia de Pompeyo) y luego se celebra una suerte de funeral. Hay muchos romanos que dejan flores en los días siguientes», apunta F. Marqués.

Camino a la dictadura

Nacido el 13 de julio del año 100 a. C, Cayo Julio César tuvo una carrera política mucho más convencional de lo que tradicionalmente se ha considerado. Tras la muerte del dictador Sila, que recelaba de Julio César por sus lazos familiares con Cayo Mario, el joven patricio ejerció por un tiempo la abogacía y fue pasando por distintos cargos políticos. En 70 a.C., César sirvió como cuestor en la provincia de Hispania y luego como edil curul en Roma. Dado a endeudarse para ganarse la simpatías del pueblo, la generosidad de Julio César se hizo famosa en la ciudad y le permitió en 63 a.C. ser elegido praetor urbanus al obtener más votos que el resto de candidatos a la pretura.

Busto de Julio César en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles

Su carrera política, no en vano, dio un salto definitivo cuando fue elegido cónsul gracias al apoyo de dos poderosos aliados políticos –Cneo Pompeyo Magno y Marco Licinio Craso–, los hombres con los que César formó el llamado Primer Triunvirato. Al terminar el consulado, fue designado procónsul de las provincias de Galia Transalpina, Iliria y Galia Cisalpina, desde donde regresó convertido en un gran héroe militar y en el dominador de los pueblos galos.

La muerte de Craso en una desastrosa campaña contra el Imperio parto hizo añicos el Triunvirato y enfrentó a Pompeyo contra César. Tras una guerra civil que duró cuatro años, César volvió victorioso a Roma a finales de julio del año 46 a. C. La victoria total de su facción dotó a César de un poder enorme y el Senado se apresuró a legitimar su posición nombrándolo dictador por tercera vez en el año 46 a. C. por un plazo sin precedentes de diez años.

La benevolencia mostrada por el dictador, que no solo perdonó la vida a la mayoría de los senadores que se habían enfrentado contra él durante la guerra, sino que incluso les otorgó puestos políticos, se reveló con el tiempo como un error político de bulto. La mayoría de los 60 senadores implicados en su asesinato habían sido amnistiados previamente por el dictador.

Ni la gratitud ni la amistad disuadieron a los conspiradores de sus intenciones, que afirmaron haber matado al tirano por salvaguardar la República

Marco Junio Bruto, sobrino de Catón «El joven», había combatido junto a César en la Galia y después contra él durante la guerra civil. Por su parte, Cayo Casio Longino, quizás el principal cabecilla de la conspiración, ejerció como legado para él después de combatir primero en el bando de Pompeyo. Otro conspirador, Cayo Trebonio, había servido durante muchos años en el alto mando de Julio César durante las campañas de la Galia. Pero ni la gratitud ni la amistad disuadieron a los conspiradores de sus intenciones, que afirmarían haber matado al tirano por salvaguardar la República y, sin embargo, solo consiguieron acelerar la caída de una institución que llevaba un siglo tambaleándose. Su final se vislumbraba desde que la derrota final de Aníbal había requerido buscar enemigos internos.Pero más allá de los asuntos políticos, que tenían como trasfondo la lucha entre distintas familias de la aristocracia, el asesinato del dictador escondía un factor simbólico. Julio César decía descender de los Reyes de Alba Longa –una ciudad absorbida por Roma poco después de su fundación– y solía vestir por esta razón con una túnica de mangas largas y botas de media caña de cuero rojo. Por su parte, Bruto pertenecía a la estirpe de Lucio Junio Bruto, que en torno al año 509 a.C. acabó con el último rey de Roma, Tarquinio «El Soberbio», aunque ciertamente entre muchos de sus contemporáneos había dudas de que la afirmación fuera cierta.

La imagen de un grupo de senadores poniendo fin al dictador que aspiraba, supuestamente, a convertirse en rey, el tirano, impulsó a los conspiradores más dubitativos a participar en el magnicidio.

El día del magnicidio: «¡Cuídate de los idus!»

Como explica Adrian Goldsworthy en su biografía de Julio César, el día previo al asesinato, la esposa del dictador, Calpurnia Pisonis, tuvo una pesadilla donde advirtió el asesinato de su marido. Dado que Calpurnia no era dada a supersticiones, se dice que el dictador aceptó quedarse en casa y envió un mensaje al Senado para informarles de que la mala salud le impedía abandonar su casa para llevar a cabo ningún asunto público. Sin embargo, Décimo Bruto –otro de los conspiradores– consiguió convencer finalmente a César de que acudiera a la cámara, ya que en pocos días iba a ausentarse del país y debía dejar los asuntos políticos convenientemente atados. También se ha considerado, según la tradición, que el profesor de griego Artemidoro entregó un manuscrito a César a la puerta del Senado avisándole de la conspiración, pero éste no llegó a abrirlo a tiempo.

Hasta principios del año 44 a.C. César había contado, además, con la protección de una escolta de auxiliares hispanos, a los que había licenciado como demostración de normalidad política en cuanto el Senado aprobó prestarle un juramento de lealtad. El 15 de marzo (día de buenos augurios según la tradición romana) acudió al Senado sin más protección que la compañía de sus colaboradores más cercanos. Una vez dentro del edificio público, los conspiradores se encargaron de llevarse a Marco Antonio a un lugar apartado. Los asesinos eran conscientes de que el lugarteniente de César era un hombre corpulento y dado a arranques de ira.

Muerte de César, de Jean-Léon Gérôme, 1867

Antes de que diera comienzo la reunión senatorial, los conspiradores se apiñaron en torno al dictador fingiendo pedirle distintos favores. Lucio Tilio Címber, que había servido a las órdenes del César, le reclamó que perdonara a un hermano suyo que se encontraba en el exilio. Mientras el dictador romano trataba de calmar al grupo, Címber tiró de la toga de César y mostró su hombro desnudo: era la señal acordada. Casca sacó su daga y le apuñaló, pero solo fue capaz de arañar el cuello del dictador. Según algunas versiones, César agarró los brazos de Casca y forcejeó con él intentando desviar la daga.

El general romano no solo se defendió por unos segundos de los ataques, sino que fue capaz de sacar un afilado estilo (un punzón) y herir a varios hombres, al menos a dos, incluido a Bruto en un muslo. Tras el ataque de Casio, los otros conjurados se unieron a la lucha propinando a César numerosas estocadas y tajos. Solo dos senadores de los presentes trataron de ayudar al dictador, pero no consiguieron abrirse camino.

Sin que sea posible de comprobar, puesto que las fuentes presentan distintas versiones, Marco Bruto fue uno de los últimos en acuchillar a César, con una herida en la ingle. A él se habría dirigido supuestamente el dictador para decir sus últimas famosas palabras: «Tú también hijo mío». Con 23 cortes y puñaladas en su cuerpo (aunque solo una realmente mortal), Julio César se cubrió la cabeza con su túnica púrpura en un último esfuerzo por mantener la dignidad y cayó desplomado junto al pedestal de la estatua de Pompeyo, su otrora máximo rival.

El momento cumbre del funeral llegó cuando Antonio leyó a viva voz el testamento de César, que incluía la donación de unos amplios jardines junto al Tíber al pueblo de Roma

El pánico se propagó a continuación por la sala. Los senadores que no tenían manchada la ropa de sangre huyeron del lugar enseguida. Durante un tiempo, toda Roma quedó anonadada sin decidir si aquello era el comienzo de una nueva guerra civil o el origen de los festejos por la muerte de un tirano. Marco Antonio se reunió con los conspiradores en privado y obtuvo permiso para que César tuviera un funeral público en el Foro. En línea con el famoso discurso que Shakespeare puso en boca de Marco Antonio en su drama, el leal amigo de César aprovechó el acto para ensalzar las virtudes del fallecido dictador, al mismo tiempo que lanzaba velados reproches a los conspiradores: «Los hombres más honrados».El momento cumbre del funeral llegó cuando Antonio leyó a viva voz el testamento de César, que incluía la donación de unos amplios jardines junto al Tíber al pueblo de Roma y un regalo en metálico a todos los ciudadanos. Después del anuncio se produjeron disturbios y ataques contra las viviendas de los conspiradores. Ahora sí, el pueblo de Roma se había convencido de que no se celebraba la muerte de un tirano. Paradójicamente, el leal seguidor del dictador Helvio Cinna fue asesinado ese día por la turba que le confundió con uno de los conspiradores, Cornelio Cinna.

Desde que se hizo público el testamento, el sobrino nieto de Julio César, Octavio, de 18 años, asumió el papel de hijo adoptivo del dictador y cambió su nombre por el de Cayo Julio César Octavio. Al principio, combatió junto al Senado y varios de los conspiradores contra Antonio, que no tardó en atraer a su bando a las legiones que todavía eran fieles a la memoria de Julio César. No en vano, Cayo Julio César Octavio –el futuro Emperador Augusto– terminó uniéndose a Antonio y a Lépido, otro de los fieles de Julio César, para formar el Segundo Triunvirato y dar caza a los asesinos de los idus de marzo.

En el plazo de tres años, prácticamente todos los conspiradores fueron ajusticiados, sin que observaran para entonces ni la más leve sombra de la famosa clemencia del tirano al que tanto se habían afanado en eliminar.

Cinco preguntas a Néstor F. Marqués

–¿Qué es Antigua Roma al día?

–Es un proyecto de difusión cultural a través de redes sociales que nació hace cinco años en Twitter. Tenemos contenido de entretenimiento, efemérides, difusión de curiosidades históricas, pero, sobre todo, nos gusta dar voz a los arqueólogos e historiadores. Recientemente he estrenado el formato por vídeo y, aprovechando que los Idus de marzo es una fecha muy importante en la Antigüedad, ha surgido esta iniciativa de contar sobre el terreno la muerte del dictador de una república moribunda.

–¿Cómo empezó el proyecto?

–Empezó como el hobby de un joven arqueólogo y se está convirtiendo en uno de los proyectos más importantes de mi vida. En un medio dominado por el humor y la actualidad como es Twitter, hemos logrado introducir conocimiento e información cultural. La gente se sorprende al descubrir que muchas de las cosas que damos por hecho, como son los días de la semana, en realidad vienen de la época de los romanos.

–¿Cuál es tu valoración personal sobre Julio César?

–Es necesario ver a Julio César y a todos los personajes de su tiempo con perspectiva histórica para comprender por qué se comportaron como lo hicieron. Él fue un militar, un brillante estratega, pero no un buen político. Carecía de las sutilezas políticas que sí tenía Octavio, que era un genio político que cambió nuestra historia e inició el periodo imperial. Octavio, luego proclamado César Augusto, creó un imperio con la ficción persistente de que él había restaurado la República. Su primer acto político fue divinizar a Julio César para poder convertirse en el hijo de un dios.

–¿Sigue mitificado el asesinato de Julio César por la literatura y el cine?

–La historia se deforma hasta límites insospechados. En el caso del asesinato de Julio César sabemos puñalada a puñalada lo que ocurrió y lo que fueron sus supuestas últimas palabras por las fuentes antiguas. Si bien solo dos autores clásicos ponen palabras en su boca, entre ellos Suetonio, la frase exacta es «¿tú también, hijo mío?», sin entrar a matizar que se refiriera o no a que Bruto era su hijo. Hay muchos desvaríos sobre estas últimas palabras y William Shakespeare tiene buena culpa de ello.

–Después de este directo histórico, ¿os planteáis hacer algo parecido en los próximos meses?

–Otro punto claro en el calendario clásico es la erupción del Vesubio en 79 d.C. Hay bastante documentación para ir retransmitiendo también endirecto el suceso. Ese será probablemente mi siguiente proyecto.

 

15 marzo 2017 at 1:49 pm Deja un comentario

El Coliseo de Roma cuenta su increíble historia en una muestra

Con una muestra que incluye maquetas, mármoles, fotografías y filmes, el Coliseo cuenta su propia increíble y milenaria historia como icono de Roma.

Exterior del Coliseo romano, en el centro de la capital italiana, el 29 de diciembre de 2016

Fuente: KELLY VELASQUEZ – AFP  |  YAHOO Noticias
6 de marzo de 2017

La exposición, que abrirá las puertas al público el 8 de marzo, fue montada en el segundo piso del célebre anfiteatro romano, construido en el siglo I D.C., y que es uno de los monumentos más visitados y sugerentes del mundo.

Ubicado en pleno centro de Roma, el imponente edificio, con ochenta filas de gradas y una arena para la lucha de gladiadores, tuvo un pasado glorioso por casi 500 años, para ser luego olvidado en la Edad Media y apreciado durante el Renacimiento, cuando era meta privilegiada de poetas, pintores y soñadores, para pasar a ser icono del cine en el siglo XX.

“Ha tenido la capacidad de vestirse con trajes diferentes a través de su larga historia”, reconoce a la prensa el arquitecto Francesco Prosperetti, superintendente especial para el Coliseo.

“Fue un lugar del que sustraían y extraían indiscriminadamente todo tipo de materiales. Fue fortaleza, cantera y hasta hospital en el siglo XVI, quedan en las gradas marcas de los escudos de las familias nobles”, resume la arqueóloga Rosella Rea, entre las mayores expertas en el Coliseo.

“De todo ello han quedado huellas”, recalca Rea, quien contó que familias enteras residieron en su interior y que llegó a tener tiendas, carnicerías y en el siglo XVII los botánicos descubrieron que contaban con un huerto botánico con plantas exóticas.

Emblema de la gloria y los dolores de Roma

Para ilustrar la extensa vida de ese gigante “mamotreto”, como lo llamó Rea, que representa mejor que ninguno gloria y dolores de la Ciudad Eterna, los organizadores de la exposición decidieron en forma didáctica iniciar el recorrido con la espectacular maqueta realizada por Carlo Lucangeli entre 1790 y 1812, con capiteles, figuritas en bronce y carruajes en hueso.

Para estudiantes, artistas, intelectuales, sobre todo del norte de Europa, por siglos fue obligatorio para completar su formación una visita al monumento.

Muchos de ellos dejaron pinturas, poemas, libros y ensayos que se inspiran al mayor ejemplo de la arquitectura romana y que ahora son mencionados en la exposición.

Copias de bocetos, planos, borradores de artistas como Pieter Brueghel el viejo, Giuliano da Sangallo, Andrea Palladio, Diego Velázquez, son expuestos.

“Errando me quedé una noche en el claro de luna del Coliseo”, reza un escrito sobre un muro del poeta inglés Lord Byron al contemplar la grandiosa vista del monumento.

Dividida en 12 secciones, la muestra cuenta también la transformación del Coliseo con el nacimiento de la arqueología en el siglo XIX, las primeras investigaciones sistemáticas, los objetos y piezas que quedaron enterrados, entre ellos el descubrimiento de la lápida ‘Lampadius’, también expuesta.

El símbolo de un imperio, “donde los leones no se comían a los cristianos”, recuerda la curadora Serena Romano, sirvió para forjar el mito del martirio de los cristianos, alimentado siglos después por el cine, en particular por Hollywood.

Un ciclo de filmes en la Casa del Cine de Roma completará la muestra e incluye el colosal ‘Quo Vadis’, realizado en Italia nada menos que en 1913.

“Lo que queremos es que el Coliseo deje de ser una especie de isla para el tráfico romano”, se lamenta Prosperetti, que aspira a administrar el enorme flujo de turistas.

Una advertencia para el ministerio de Cultura, que lanzó este mes un concurso internacional para seleccionar al nuevo director del área arqueológica del Coliseo para los próximo cuatro años.

Este reto marcará la historia del monumento en el siglo XXI.

 

7 marzo 2017 at 12:28 am Deja un comentario

Italia lanza concurso internacional para buscar al nuevo director del Coliseo

coliseo-romano

Foto: EFE

Fuente: EFE  |  LA VANGUARDIA
27 de febrero de 2017

El Ministerio de Cultura de Italia lanzó hoy un concurso internacional para buscar a un nuevo director del área arqueológica del Coliseo para los próximos cuatro años, y el plazo para enviar las candidaturas concluirá el próximo 14 de abril.

Los candidatos deberán proporcionar sus currículos en la página de internet del ministerio antes del mediodía del 14 de abril y acreditar su experiencia en “la protección, la gestión y la valorización del patrimonio cultural”, según un comunicado.

El elegido dirigirá el área arqueológica del Coliseo, que, además del icónico monumento, incluye los foros romanos, la colina del Palatino y la “Domus Aurea” del emperador Nerón.

A cambio recibirá una remuneración anual de 145.000 euros, además de una retribución por resultados logrados que podría ascender como máximo a otros 35.000 euros anuales.

Para el proceso de elección del nuevo director del Coliseo se constituirá una comisión de cinco expertos.

El ministro de Cultura, Dario Franceschini, afirmó en una nota que “la importancia y la fama del Coliseo asegurarán un vasto eco internacional al concurso de grandes profesionales”.

 

27 febrero 2017 at 9:10 pm Deja un comentario

Debajo del McDonald’s, una calle del siglo II a.C.

Hallada durante unos trabajos en la comuna de Marino, en Roma

Una vista de la calle antigua del Imperio Romano descubierta debajo de un local de McDonald’s, en Roma. (foto: ANSA)

Fuente: DANIELA GIAMMUSSO > Roma  |  ANSA Latina
21 de febrero de 2017

Un tramo de una calle romana del siglo II a.C, fue hallada debajo de un local de McDonald’s en la comuna romana de Marino, en Italia. Se trata de una calzada de 45 metros de largo y más de dos de ancho, pavimentadas y en perfecto estado de conservación, surgidas durante los trabajos de restauración de un edificio para abrir una franquicia de la marca estadounidense a las puertas de la capital italiana.

En la calle, donde también se descubrieron tres esqueletos de hombres, sepultados entre los siglos II y III d.C, se descubrieron canales para el drenaje de agua. Probablemente, según los expertos, haya sido algún “divertículo” de la Via Appia que llevaba a la mansión de algún noble en la zona de la antigua Bovillae.

Las labores se iniciaron en 2014 y nada hacía pensar que tres años más tarde se presenciaría un hallazgo tan precioso. En trabajo conjunto con la Superintendencia Arqueológica para el Área Metropolitana de Roma, Viterbo y Etruria Meridional, nació entonces un verdadero museo subterráneo, con guía bilingüe para adultos y niños, abierta al público de modo gratuito y que funciona independientemente del restaurante. Sin embargo, los tesoros arqueológicos también pueden apreciarse desde las mesas gracias a una estructura tipo “puente”.

El hallazgo sorprendió no tanto por su ubicación, a pocos metros de la Via Appia, desde su fundación en el año 312 a.C muy concurrida por carros, personas y mercaderías, sino por las perfectas condiciones del terreno, que mantuvo la calle cubierta durante más de dos mil años.

“Pensamos que se trató de un ‘divertículo’ que unía la ‘regina viarum’ (la Via Appia se consideraba la reina de las calzadas romanas, Ndr) con algún establecimiento o tal vez una propiedad importante, como la villa de algún noble rico o una casa imperial”, dijo la superintendente Alfonsina Russo. El canal para el drenaje de agua da cuenta que se trató de una calle secundaria, pero de uso público.

“Lamentablemente quedó solo este tramo, el resto fue destruido. Pero la prueba histórica es muy importante: la Via Appia, de hecho, además de los apasionados del Circo de Tiberio, fue transitada por personajes célebres, como Horacio, quien habla de su viaje desde Roma a Brindisi en la quinta sátira. Debemos imaginar que vio y recorrió estos territorios, así como más tarde, en el año 61 d.C, lo hizo San Pablo que llegaba desde el campo”, agregó Russo.

En una carta que data de 1853, el arqueólogo y arquitecto italiano Luigi Canina indicaba la existencia de una “vía de comunicación desde Appia a Castrimenio”, en las cercanías de la milla XI de la Via Appia, justo en la zona de la antigua Bovillae, indicó la arqueóloga Pamela Cerino, responsable de las excavaciones junto a Andrea De Angelis.

Pero ahora los trabajos dirigidos por la Superintendencia y financiados por McDonald’s Italia -por 300 millones de euros-, que también se hará cargo del mantenimiento del “museo”, dejan esa calle a la luz intacta, con las marcas de los carros que la recorrieron y sus muros de piedra. Justo en el canal lateral fue hallada la segunda “sorpresa”: la sepultura de tres esqueletos masculinos. “Se trata de tres hombres, el más anciano de unos 35 y 40 años”, explicó Cerino, que se unirán a los restos de un cuarto cuerpo hallado “a apenas 50 centímetros debajo del asfalto”, en una gasolinera que se encuentra al otro lado de la calle. “Este hombre tenía en la boca un óbolo de Caronte, la moneda que los difuntos pagaban para acceder al reino de las montañas. Este óbolo datan de los siglos II y III d.C, período en que la calle debe haber caído en desuso y los cuerpos se sepultaban aquí”, agregó. Por su parte, el administrador delegado de McDonald’s Italia, Mario Federico, comentó que ahora Roma dispone “del primer restaurante-museo”. El sitio fue inaugurado por él junto al alcalde de Marino, Carlo Colizza.

“Somos una comunidad y respetamos las reglas. Lo más simple tras el hallazgo era trabajar todos juntos. Por eso hoy podemos restituir un tramo de calle romana a Marino y a Italia”, concluyó Colizza.

 

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22 febrero 2017 at 2:09 pm Deja un comentario

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