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Arqueólogos hallan en Creta dos tumbas minoicas bien conservadas

Las tumbas forman parte de un cementerio que pertenecía a un palacio del periodo minoico medio o protopalacial, del que se han excavado en total 21 sepulturas

Fotografía cedida por el Ministerio de Cultura de Grecia con una vista de la tumba número 2

Fuente: EFE  |  ABC      20/09/2017
Fotografías: Ministerio de Cultura de Grecia – Protothema

Arqueólogos que trabajan en el yacimiento de Petrás, cerca de la ciudad cretense de Sitia, han hallado dos tumbas en muy buen estado de conservación que datan de los periodos minoico antiguo y medio, anunció hoy el Ministerio de Cultura griego.

Las tumbas forman parte de un cementerio que pertenecía a un palacio del periodo minoico medio o protopalacial (2.000-1.700 a.C.), del que se han excavado en total 21 sepulturas.

En las dos últimas tumbas descubiertas se han hallado sellos de marfil, joyas de oro y de piedras semipreciosas de una belleza excepcional, así como vasos de piedra y pequeñas estatuas de barro cocido con decoración de la era minoica media.

La responsable de la excavación es Metaxia Tsipopulu, directora emérita del Ministerio de Cultura, que coordina un equipo de 26 arqueólogos procedentes de nueve países.

Hasta ahora han sido halladas y estudiadas 17 tumbas monumentales -la más espaciosa tiene 125 metros cuadrados- y además una tallada en una roca, dos cavadas en hoyos y dos amplios espacios para ceremonias.

En el cementerio han sido descubiertos a lo largo de los últimos años un gran número de joyas de oro y de plata, varias herramientas de cobre, más de 200 vasos de piedra, 65 sellos de marfil y dos anillos para sellar, además de un número importante de pequeñas estatuas de barro para uso ceremonial.

Además se han encontrado restos humanos que dan informaciones valiosas sobre la anatomía de los hombres del periodo minoico.

Selección de los hallazgos encontrados este año

El sitio arqueológico de Petrás está situado al lado de Sitia, en Creta oriental. Fue construido en una colina alta de 40 metros en el periodo minoico antiguo (2.800-1.800 a.C.), aunque hay indicios de que el lugar había sido habitado a partir del último periodo neolítico (3.500 a.C.).

El palacio de Petrás fue habitado sin interrupción hasta 1.450 a.C. cuando fue destruido junto a los demás palacios del periodo minoico, según creen los expertos.

La colina fue de nuevo habitada por espacio de un siglo en el periodo pospalacial.

La primera excavación en este lugar se hizo en el año 1900 y estuvo a cargo del arqueólogo británico Robert Carr Bosanquett.

A partir de 1985 se hicieron excavaciones arqueológicas sistemáticas, todas dirigidas por Metaxia Tsipopulu.

Plano aéreo de todas las tumbas excavadas

 

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20 septiembre 2017 at 6:21 pm Deja un comentario

Arqueólogos griegos y británicos hallan una de las mayores tumbas micénicas

Se trata de una tumba colmena hecha para una sola persona, en la que se han encontrado multitud de piezas bien conservadas

Fotografía facilitada por el Ministerio de Cultura de Grecia del equípo de arqueólogos griegos y británicos que han hallado una de las más grandes y mejor conservadas tumbas de la civilización micénica cerca de la ciudad de Livadiá, a unos 138 kilómetros al norte de Atenas. EFE/YANNIS GALANAKIS

Fuente: EFE – Atenas  |  Público
11 de septiembre de 2017

Arqueólogos griegos y británicos han hallado una de las más grandes y mejor conservadas tumbas de la civilización micénica cerca de la ciudad de Livadiá, a unos 138 kilómetros al norte de Atenas, anunció hoy el Ministerio de Cultura heleno.

La tumba data de la mitad del siglo XIV AC, es la novena más grande de las 4.000 del periodo micénico halladas en los últimos 150 años y está situada en las proximidades de la antigua ciudad de Orcómeno, una de las más poderosas de aquel periodo.

Consta de una roca tallada, con un corredor de 20 metros de largo que conduce a una cámara sepulcral de 42 metros cuadrados. El techo de esta cámara, que inicialmente estaba a una altura de 3,50 metros, se derrumbó en la antigüedad y cubrió los restos del hombre sepultado y de sus ajuares funerarios, lo que los protegió de los habituales saqueos de yacimientos arqueológicos.

El esqueleto hallado en el centro de la cámara pertenecía a un hombre de entre 40 y 50 años y por el tipo de piezas que le rodean, se deduce que era un guerrero.

Vasijas de barro encontradas en una de las más grandes y mejor conservadas tumbas de la civilización micénica. EFE

Junto al difunto los arqueólogos hallaron partes de bridas de caballo, fragmentos de arcos, varias flechas, un anillo de sellar y joyas de estaño, lo que indica que pertenecía a la nobleza de Orcómeno.

Uno de los grandes valores de este hallazgo es que se trata de una tumba colmena hecha para una sola persona y que la gran riqueza de las piezas bien conservadas permitirá a los arqueólogos tener una idea más clara de las costumbres funerarias que regían en aquel periodo de la civilización micénica.

Además se trata de la segunda vez que se hallan joyas en la tumba de un guerrero.

La primera fue en el espectacular descubrimiento, en 2015, en Pilos (sur de la península del Peloponeso) del sepulcro de un guerrero de la Edad de Bronce, repleto de joyas, con más de un millar de piezas de ajuar.

Hasta ahora se creía que las joyas solo formaban parte del ajuar funerario de las mujeres.

Las excavaciones en la tumba de Orcómeno comenzaron este año y durarán previsiblemente hasta 2021, indicó el ministerio.

 

11 septiembre 2017 at 9:03 pm Deja un comentario

“Atenas 1917” en 3D

Descubre un avance de la exposición “Atenas 1917: la mirada de la Armada de Oriente” organizada por la Escuela Francesa de Atenas en el Museo Benaki del 15 de septiembre al 12 de noviembre de 2017 con este vídeo, realizado en colaboración con el Museo de la Acrópolis, que ofrece un panorama único de la ciudad de Atenas y sus monumentos.

Web de la exposición

Museo Benaki

Fuente: Canal de la Escuela Francesa de Atenas en Youtube

 

11 septiembre 2017 at 8:26 pm Deja un comentario

Recuperan objetos del ‘Mentor’, el barco naufragado de lord Elgin

El bergantín de lord Elgin se hundió en 1802 durante una tormenta en la isla griega de Citera, mientras transportaba un cargamento de mármoles del Partenón y de otros monumentos de la Acrópolis

Casco destruido de la nave. El naufragio del Mentor no se encuentra en buenas condiciones, como se puede apreciar en esta fotografía del casco destruido de la nave. FOTO: MINISTRY OF CULTURE AND SPORTS, GREECE

Fuente: ALEC FORSSMANN  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
15 de agosto de 2017

Entre el 8 y el 27 de julio, el Eforato de Antigüedades Subacuáticas de Grecia ha llevado a cabo nuevas investigaciones en el Mentor, el bergantín de lord Elgin, que se hundió en septiembre de 1802 durante una tormenta en la isla griega de Citera. El cargamento de mármoles que transportaba, del Partenón y de otros monumentos de la Acrópolis, fue recuperado tres años después.

Gregorios Logothetis, un cronista de Citera, relató el naufragio de la siguiente manera: “Un barco procedente de Atenas iba a anclar en Avlemonas cargado de cajas con varias estatuas preciosas de mármol y, puesto que la tripulación se quedó dormida, golpeó contra una roca y se rompió. Los mármoles en las cajas se hundieron en el fondo del mar y sólo las personas se salvaron, desnudas”.

Los arqueólogos subacuáticos han encontrado pertenencias personales de la tripulación y de los pasajeros del Mentor: piezas de ajedrez, pipas, viales (frasquitos para contener medicamentos inyectables), un cepillo de dientes, monedas de oro (una de Utrecht fechada en 1756), elementos decorativos de instrumentos musicales y dos botones metálicos con el símbolo del ancla, procedentes de un uniforme de la marina. El naufragio no se encuentra en buenas condiciones debido a la destrucción ocasionada durante las tareas de salvamento de 1802-1804 y en acciones posteriores.

Polea y restos de madera. Los arqueólogos subacuáticos han hallado restos de cuerdas y poleas entre la madera, empleadas durante las operaciones de salvamento de las reliquias. FOTO: MINISTRY OF CULTURE AND SPORTS, GREECE

 

Objetos de hierro. Objetos de hierro hallados durante las exploraciones realizadas en julio de 2017. FOTO: MINISTRY OF CULTURE AND SPORTS, GREECE

 

Restos de un mueble. Restos de un cajón que formaba parte de un mueble de madera. FOTO: MINISTRY OF CULTURE AND SPORTS, GREECE

 

17 agosto 2017 at 1:17 pm Deja un comentario

Hallado un tesoro de ánforas ibéricas en el Mar Egeo

Se trata de un tesoro que no tiene parangón por la cantidad de vasijas descubiertas

Unos arqueólogos limpian objetos extraídos de uno de los hallazgos del archipiélago de Furni, en el mar Egeo oriental – EFE

Fuente: EFE  |  ABC
9 de agosto de 2017

Arqueólogos griegos han hallado los restos de un barco ibérico del siglo I o II después de Cristo en aguas del archipiélago de Furni, en el mar Egeo, que iba cargado de ánforas, un tesoro sin parangón por la cantidad de vasijas descubiertas.

«Se trata de ánforas del tipo Dressel 38 y Beltran IIA, fabricadas en los alrededores de Cádiz, y es la primera vez que se halla en el Egeo un cargamento de este tipo», explica a Efe el arqueólogo responsable de la investigación, Yorgos Kutsuflakis.

El cargamento se halló en un zona marítima de alta actividad comercial durante los primeros siglos después de Cristo.

«En los tiempos romanos el Mediterráneo se había transformado en un inmenso mercado único gracias a la seguridad que ofrecía la Pax Romana a las rutas marítimas», explica el arqueólogo para añadir que esto explica la presencia de productos de España y de Túnez en esa zona del Egeo.

«La gran cantidad de ánforas halladas durante toda la operación indica que el principal cargamento de los naufragios eran líquidos, como aceite y vino», dice Kutsuflakis, que añade que han sido hallados también cargamentos de salsas para pescado.

La investigación arqueológica submarina en Furni comenzó en 2015 con la contribución de RPM Nautical Foundation, un organismo no lucrativo que se dedica al apoyo de la arqueología marítima.

Investigación previa

El motivo para lanzar una investigación arqueológica submarina en este lugar fue un estudio previo que había hecho este arqueólogo sobre una colección de ánforas que se exponen en el museo arqueológico de Icaria hallada allí por pescadores.

El arqueólogo destaca que para la realización del proyecto «el apoyo incondicional de la población local» fue un factor determinante y añade que los pescadores dieron a los arqueólogos información crucial para la localización de los naufragios.

Las ánforas que se exponen en el museo arqueológico de Icaria indicaban, según Kutsuflakis, que el estrecho entre esta isla y la de Samos, donde está el archipiélago de Furni, formaba parte de una ruta marítima del pasado y que allí podía haberse producido un número considerable de naufragios.

La operación arqueológica ha conseguido localizar y estudiar hasta ahora 53 naufragios, la mayoría de los cuales se sitúan a una profundidad de entre 60 y 120 metros, por lo que es necesario el uso de un submarino operado por control remoto.

Además del barco que transportaba las ánforas fabricadas en la actual Cádiz (la entonces Gades romana) este año han sido descubiertos otros siete naufragios.

De las embarcaciones hallada se extraen solo los objetos más indicativos del cargamento, para un estudio más detallado.

Los hallazgos prueban que por el estrecho entre Icaria y Samos pasaba una ruta marítima que «unía el mar Negro con las islas de Rodas y Chipre» y que «era muy frecuentada desde el inicio de los tiempos romanos hasta el siglo VII», destaca Kutsuflkakis.

«La fundación de Constantinopla, a comienzos del siglo IV, por el emperador romano Constantino I el Grande, intensificó el comercio en esta ruta», precisa el arqueólogo.

Territorio local

A partir de la llegada de los árabes a la costa del Mediterráneo en el siglo VII, y del consiguiente comienzo de la actividad de corsarios en esa zona, la ruta declina y tan solo operan allí pequeñas embarcaciones locales.

El coste de cada operación de investigación, que dura entre veinte y treinta días, oscila entre 40.000 y 50.000 euros.

El arqueólogo precisa que esta cifra no incluye el coste diario de 8.000 euros del barco de investigación, pues la RPM Nautical Foundation lo pone a disposición de forma gratuita.

Kutsuflakis espera que, algún día, en el archipiélago de Furni sean posibles visitas guiadas de buceadores a los naufragios.

«Desgraciadamente, en tiempos de crisis es difícil disponer de los fondos para organizar este tipo de actividades», dice.

Además de Furni, hay un gran número de restos de naufragios de la antigüedad potencialmente accesibles a los buceadores en otros lugares del mar Egeo, como en el golfo sur de Eubea, en el estrecho entre Lavrion y Macrónisos, cerca del cabo de Sunion, o en Alonnisos, en las Espóradas del norte.

 

17 agosto 2017 at 9:02 am Deja un comentario

Ir a Juicio, la gran pasión de los atenienses

En el siglo V a.C., cualquier ciudadano de Atenas podía asistir a un juicio en calidad tanto de juez como de espectador

La Hetera Friné. La Hetera Friné es mostrada a los jueces de Atenas, que ante su belleza, propia de Afrodita, la absuelven de la acusación de impiedad. Óleo por J.-L. Gérôme. 1881. Museo de Arte, Hamburgo. FOTO: BRIDGEMAN

Fuente: ANTONIO PENADÉS. Historiador y escritor  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
30 de julio de 2017

En la Atenas clásica, los juicios tenían mucho de espectáculo público, como hoy sucede con los procesos célebres que captan la atención de las televisiones y la prensa durante semanas. Aristófanes da una ácida visión del asunto en Las avispas, obra estrenada en el año 422 a.C., en la que presenta a Atenas como un nido de pleitos, una ciudad infestada de acusadores, jurados y escritores profesionales de discursos. De hecho, el principal motivo de la crisis del teatro en el siglo IV a.C. fue que los juicios se convirtieron en un espectáculo público mucho más atractivo que la mera ficción.

La crisis del teatro en el siglo IV a.C. fue debida a que los juicios se convirtieron en un espectáculo público mucho más atractivo que la mera ficción

Los juicios en la Atenas clásica se planteaban al modo de un duelo personal. No existían fiscales ni abogados tal y como los entendemos hoy, y el juicio se desarrollaba como una lucha entre dos individuos, un combate dialéctico cara a cara; si se deseaba demandar a varias personas por un mismo caso era necesario formular una acción contra cada una de ellas. Por otra parte, el procedimiento variaba según se tratara de asuntos criminales o civiles.

Quién juzga a quién

Los casos criminales eran competencia de un antiguo tribunal aristocrático, el Areópago, y se desarrollaban según ritos y costumbres muy arcaicos. El juicio comenzaba con una ceremonia dramática en la que los parientes del muerto colocaban una lanza sobre un montículo, lo que representaba una declaración de guerra. Luego seguía la excomunión, que era una proclama que excluía al acusado del ágora y de los lugares sagrados hasta el día de la vista. Tras las tres sesiones de que constaba la instrucción llegaba el juicio, siempre al aire libre para evitar que la mancha del acusado se propagara a los jueces y al acusador. Al comenzar se inmolaba un carnero, un cerdo y un toro, y tras el sacrificio las dos partes se ponían en pie sobre sendos bloques de roca y exponían en dos ocasiones sus argumentos antes de que los jueces votaran la sentencia.

Los asuntos que no concernían a la jurisdicción penal los juzgaba el pueblo. El aumento de los contenciosos de tipo comercial y el desarrollo del Imperio ateniense provocó el nacimiento de la figura de los diaithetes, un tribunal de arbitraje formado por atenienses de más de sesenta años (edad en la que terminaban sus obligaciones militares), que ejercían de árbitros públicos durante un año. Este procedimiento era rápido y barato –las partes debían abonar tan sólo un dracma–, aunque si uno de los litigantes no quedaba conforme con la decisión podía apelar ante un tribunal popular.

Estos tribunales populares funcionaban unos trescientos días al año, y descansaban sólo los días de Asamblea y los festivos. Para garantizar la asistencia de los jurados, habitualmente unos doscientos, había ciudades que imponían multas a los absentistas; en la democrática Atenas, en cambio, se prefería indemnizar a los asistentes con el dinero que se recaudaba en concepto de gastos judiciales y multas. La paga era de dos óbolos diarios –un trióbolo a partir de 425a.C.–, equivalente al salario de media jornada de trabajo, una cuantía que no solía atraer a los ricos ni a las gentes del campo, para quienes no era rentable desatender sus granjas. La mayoría de los jurados pertenecían, por tanto, a las clases medias y bajas de la ciudad y del puerto. Muchos encontraban una magnífica distracción charlando y discutiendo con otros jurados los casos que se juzgaban y, cómo no,alimentando su vanidad al participar en decisiones que podían arruinar o salvar vidas.

Estos tribunales populares funcionaban unos trescientos días al año y la mayoría del jurados pertenecía a las clases medias y bajas

La demanda debía presentarse por escrito ante el magistrado que presidía el tribunal, quien, si la aceptaba, ordenaba a las partes el inmediato depósito de gastos y fijaba un día para la instrucción. Esta fase procesal comenzaba con un juramento y con la presentación de las pruebas: contratos y otros documentos, testimonios, prendas, etcétera. Todo ello se guardaba junto con el expediente en una caja sellada hasta la celebración de la audiencia pública.

Un espectáculo popular

El día de la audiencia, los jurados entraban en el tribunal muy temprano, poco después del alba, y se acomodaban en banquetas de madera recubiertas de esteras de juncos. El presidente se sentaba en una tribuna de piedra y junto a él se disponían un escribano, un heraldo y varios arqueros escitas encargados de la seguridad. Las partes se situaban en los dos extremos de la tribuna. Los juicios se celebraban casi siempre al aire libre, por lo que se congregaba un gran número de curiosos cuando se trataba de un asunto de interés público o de un tema morboso.

A la hora señalada, el presidente ordenaba cerrar la puerta del vallado y se entregaba una ficha a los jurados para que al final la canjearan por la paga. Al igual que las sesiones de la Asamblea, se comenzaba con el sacrificio de un animal y una oración; acto seguido, el heraldo procedía a la lectura de las causas que se iban a enjuiciar en la sesión. El escriba leía la demanda y la declaración del acusado, y entonces se concedía la palabra por turno a acusado y defensor, que tenían que hablar por sí mismos. Los incapaces, las mujeres, los menores, los esclavos y los metecos (los extranjeros) eran representados por su tutor legal, su dueño o su patrono.

Las partes solían recibir la ayuda de los logógrafos, profesionales de la escritura que preparaban discursos para sus clientes. Al no existir los abogados, si una persona era objeto de una demanda tenía que defenderse por sí sola o encargar a un logógrafo uno de esos sugestivos textos y memorizarlo. Los logógrafos solían quedar siempre en la sombra, ya que escribían sus alegatos en primera persona para que diera la impresión de que el cliente hablaba por sí mismo. Sus servicios aunaban las funciones de escritor, de profesor de oratoria y también de abogado, puesto que debían diseñar la mejor estrategia procesal. Lisias (459-380 a.C.) fue tal vez el logógrafo cuyos textos alcanzaron mayor altura literaria. Era, sin embargo, un oficio poco reconocido social y económicamente, y de hecho Isócrates y Demóstenes lo abandonaron en cuanto pudieron para ejercer como director de escuela y como político, respectivamente.

Los incapaces, las mujeres, los menores, los esclavos y los extranjeros eran representados por su tutor legal, su dueño o su patrono

Los litigantes también podían pedir permiso al tribunal para que les reemplazara otra persona con mayor facilidad de palabra, petición que solía aceptarse con la única condición de que esta especie de abogado (sinegora o síndico) no recibiera emolumentos. En ocasiones la ayuda se limitaba a una perorata enérgica que complementaba la explicación dada antes por el interesado.

Cárcel, destierro, muerte

El demandante tenía derecho de réplica y el demandado de contrarréplica, por lo que se hacía necesario medir la duración de los discursos con una clepsidra (un reloj de agua). Cada parte disponía de 20 a 48 minutos para la primera intervención y de 8 a 12 minutos para el discurso de rectificación,según la suma de dinero en juego. La sentencia debía ser pronunciada en el mismo día y sólo una «señal de Zeus» –una tempestad o un terremoto– podía obligar al presidente a levantar antes la sesión.

Terminados los debates, con frecuencia acompañados de gritos de desaprobación o gestos de apoyo, se procedía sin más a la votación en dos ánforas colocadas sobre una mesa. Durante el siglo V a.C., cada jurado se acercaba por orden e introducía una pequeña concha o un guijarro, según fuera favorable a una parte o a la otra; a partir de 390 a.C. depositaban una ficha de bronce entera o una horadada, según el caso. Luego, el heraldo proclamaba los resultados del escrutinio y el presidente pronunciaba la sentencia, que se establecía por mayoría simple. Las penas pecuniarias eran la multa o la confiscación, mientras que las penas aflictivas podían ser la muerte, el destierro, la atimia (privación de derechos cívicos) y el encarcelamiento.

El Partenón en la Acrópolis de Atenas. Delante de la roca sagrada se eleva una pequeña colina, el Areópago, donde tenían lugar los juicios por asuntos criminales. FOTO GTRES

 

El juicio a una Hetera. El orador ateniense Demóstenes fue testigo entre 343 y 340 a.C. del juicio de Neera, una prostituta de Corinto juzgada no por ejercer este oficio, sino por ser extranjera. se la acusó de casarse con un ateniense, estéfano, y hacer que éste adoptara a sus hijos, con lo que consiguió plenos derechos para todos ellos como ciudadanos de Atenas. Y esta acción resultaba intolerable para un ateniense.Mujer acicalándose ante un espejo. Detalle de un vaso nupcial procedente de Líparo. 340 a.C.  FOTO: AKG / ALBUM

 

Demóstenes. Demóstenes dejo de escribir alegatos para juicios ya que era un oficio poco reconocido. Demóstenes. Busto en mármol del siglo II a.C. Museo Nacional Romano. Roma. FOTO: DEA /ALBUM

 

Calumniadores profesionales. Los sicofantas eran personas a sueldo que se dedicaban a calumniar a otras. actuaban a dictado de quienes, guiados por enemistad personal o por rivalidad política, querían apartar a alguien de la vida pública. su trabajo consistía en comprar testigos, falsificar documentos y distorsionar la realidad. Ostracón con el que se votó el destierro de Temistócles. Siglo V a. C. FOTO: AKG / ALBUM

 

Los instrumentos de la justicia en Atenas – Clepsidra. Era un reloj de agua con el que se cronometraba el proceso. Se llenaba de agua hasta el borde y el líquido caía por un tubo de bronce situado en la base hasta un recipiente colocado debajo. Un esclavo público era el responsable de su funcionamiento.  FOTO: ART ARCHIVE

 

Los instrumentos de la justicia en Atenas – Cleroterion. Este bloque de piedra con incisiones en hileras servía para elegir a los miembros de un tribunal. Ciudadanos de cada tribu introducían una ficha (pinakia) en cada agujero. Los dados negros y blancos que se extraían de un embudo decidían la fila agraciada.  FOTO: ART ARCHIVE

 

Los instrumentos de la justicia en Atenas – ficha de voto. Los dikastas, o jurados, recibían dos fichas de voto, una a favor de la defensa y otra a favor de la acusación. La ficha era de bronce, atravesada en el centro por un tubo hueco. Se depositaba el voto válido en una jarra, y el voto no válido en otro recipiente. FOTO: AKG / ALBUM

 

30 julio 2017 at 2:36 pm Deja un comentario

El arte y la arqueología en Ática, en vilo por una huelga

La Confederación Panhelénica de trabajadores del Ministerio de Cultura griego amenaza con un parón de 48 horas para este fin de semana que afectaría a los museos y sitios arqueológicos de la región

Un grupo de turistas se fotografían frente al Acrópolis de Atenas – AFP

Fuente: BEGOÑA CASTIELLA > Atenas  |  ABC
27 de julio de 2017

El Ministerio de Cultura de Grecia se enfrenta con un nuevo quebradero de cabeza este fin de semana: la Confederación Panhelénica de trabajadores de su ministerio ha convocado una huelga general este fin de semana, uno de los mas turísticos del año, para todos los museos y sitios arqueológicos de la región de Ática. Incluye sitios arqueológicos como la Acrópolis y el Templo de Poseidón en Súnion, el nuevo Museo de la Acrópolis y el Arqueológico Nacional.

Las reivindicaciones de los trabajadores forman una lista larguísima: comienza con la exigencia de la contratación inmediata de 33 arqueólogos y 200 guardianes de museos, algo que ya prometió oficialmente el primer ministro Alexis Tsipras en diciembre pasado. Pero también la solución de muchos otros temas pendientes, como el marco operativo y la financiación del personal del ministerio, su mutua y cuales serán los derechos adquiridos de los trabajadores empleados en la vigilancia de museos y sitios arqueológicos de todo el país, sus horas extras etc.

El Secretario General de esta Confederación, Yanis Mavrikopulos, ha declarado a los medios griegos que «los museos y sitios arqueológicos permanecerán cerrados (en Ática) si no hay respuesta de la cúpula del ministerio». Porque desde el 2010 y las primeras reformas impuestas por los acreedores, ha disminuido notablemente los funcionarios griegos y especialmente el personal contratado de este ministerio, prejubilándose la gran parte de sus funcionarios mas experimentados y aumentando el número de museos y de horas abiertos al público.

Cambios de ministros

Ello se ha visto aún mas dificultado por la gestión cultural del actual gobierno: desde enero del 2015 Tsipras ha nombrado a tres ministros distintos. La actual Ministra de Cultura y Deporte, Lydia Koniórdu, es una popular actriz con mucha experiencia en el campo del teatro pero ninguna en el sútil arte de lidiar con problemas administrativos, funcionarios indignados a los que se ha recortado mas de un 40% el sueldo y sindicalistas con cada día menos poder. Y el ministerio se ocupa de mas de cien museos arqueológicos en todo el país, treinta museos bizantinos, otros cien más de distintas categorías. Se añaden los más de setenta sitios arqueológicos a nivel nacional. Y en la mayoría de los museos importantes y sitios arqueológicos principales (Acrópolis, Súnion, Knosos en Creta, Delfos y Olimpia) se intenta que estén abiertos hasta las cinco y en muchos casos hasta más tarde. Y la propia Lydia Koniordou prometió en mayo que comenzaba el proceso para aplicar el billete electrónico (solo funciona en el Museo de la Acrópolis).

Protestas del sector turístico y hotelero

El Presidente de la Confederación de Turismo (SETE), Yanis Retsos, ha enviado una carta tanto a la ministra de Cultura como a la de Turismo, Elena Kundurá, solicitando que se tomen las medidas necesarias para evitar estas huelgas y conseguir que tanto museos como sitios arqueológicos de Atica funcionen con normalidad este fin de semana. Lo mismo ha hecho la Federación de las Asociaciones de Turismo y Agencias de Viaje, que destacan que el último fin de semana de julio Atenas y sus alrededores están llenos de turistas con un horario muy concreto y con reservas hechas y pagadas que deberán de ser cambiadas. Eso sin contar con los cruceros que atracan a diario en el puerto del Pireo. Ya llevaban tiempo solicitando la posibilidad de efectuar reservas electrónicas, para evitar las largas colas ante la Acrópolis o Knosos por ejemplo, bajo temperaturas que superan a diario los 35 grados a la sombra.

Elpida, una guía oficial ateniense que tiene ya reservados sus grupos para la visita de la Acrópolis y de su museo, está al borde del ataque de nervios: «Tengo a cuatro grupos este fin de semana, sin margen alguno para cambiar sus vacaciones. No se pueden ir sin hacer estas visitas y no sé que pasará. Los trabajadores del ministerio tienen razón en muchas cosas, pero esto es un chantaje. Estas cosas se pactan en invierno, no ahora». Vanguelis, dueño de una agencia de viajes cercana a la Plaza de la Constitución, está buscando soluciones alternativas: «Voy a ofrecer un programa alternativo con el crucerito de las tres islas en un día (Poros, Egina, Hydra) y una excursión en autobús a Maratón y después a la playa al día siguiente. Pero no sé si la aceptarán mis clientes». La ministra tiene ahora dos días para negociar una solución que no cree mas problemas, en un año en el que el turismo ha aumentado aun mas que el año pasado: el Secretario General del Organismo de Turismo griego EOT Dimitris Trifonopulos afirmó en el Foro Económico de Delfos en el mes de marzo que este año se esperan mas de treinta millones de turistas en este país de poco mas de 10 millones de habitantes. Y en un país sin industria, el sector turístico es una fuente importantísima de ingresos.

 

27 julio 2017 at 9:02 am Deja un comentario

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"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

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