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Aquí yace Junia Rufina, la enigmática y poderosa romana de Baelo Claudia

Localizan en Cádiz un mausoleo único en Hispania por conservar inscripciones en bronce y por estar dedicado a una importante mujer

La escultura que representa a Junia Rufina, expuesta en el Museo de Baelo.

Fuente: JESÚS A. CAÑAS – Cádiz  |  EL PAÍS
24 de agosto de 2018

Junia Rufina fue una mujer muy poderosa. No necesitó ser madre o mujer de ningún romano. Fue por méritos propios. Su espectacular tumba en el yacimiento de Baelo Claudia (Tarifa, Cádiz) solo habla de ella. En honor a esta noble romana se levantó un excepcional mausoleo con inscripciones de bronce y los mejores mármoles. Debió impactar al que lo viese en pie, allá por el II siglo de nuestra era, y 1.800 años después vuelve a sobrecoger. Su Junia quiso dejar clara su importancia, lo consiguió con creces. Su sepulcro se ha convertido ahora en uno de los hallazgos más sobresalientes de la Hispania romana por ser la única tumba dedicada a una mujer por sí misma y por conservar la inscripciones original en bronce con la que fue concebida.

El singular descubrimiento se produjo el pasado 4 de junio, en el transcurso de unas excavaciones en la necrópolis de Baelo Claudia (ciudad romana desde el siglo II a.C.), y ha sido presentado la mañana de este viernes. “Es espectacular, un hallazgo excepcional”, reconoce Fernando Prados, director del proyecto investigador y profesor de Arqueología de la Universidad de Alicante. De un lado, es “una prueba del poder femenino en la época”, tal y como ha resumido el consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Miguel Ángel Vázquez en la presentación. De otro, el propio estado de conservación de la inscripción de bronce la convierte en un hallazgo romano inédito en España.

La tumba de Junia Rufina se encontraba en el punto más cercano a la puerta de la ciudad, un lugar reservado para el enterramiento de las personas más destacadas. La elección de esa zona en la excavación en esta campaña no ha sido casual. Allí mismo apareció hace dos décadas una importante escultura femenina togada desconocida que no conservaba la cabeza y que hoy se expone en el museo del Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia, tal y como reconoce Iván García, arqueólogo del espacio. Los investigadores -integrados también por las universidades de Granada, Murcia y Madrid- albergaban esperanzas de encontrar algo destacado, pero el hallazgo ha superado todas sus expectativas.

Ahora han podido poner nombre a esa escultura aparecida hace 20 años. “Ha sido una sorpresa. La tumba más cercana a la puerta, la más grande e importante y de una mujer”, añade Prados. No es la primera vez que en España aparece un enterramiento romano dedicado a al sexo femenino, pero en esta ocasión ha sido distinto. “Normalmente, hacen referencia a que era mujer o madre de alguien, en este caso no. Era una mujer importante por sí misma”, detalla el profesor de Arqueología. García añade: “Es el primer monumento en Hispania cuya promotora es una mujer y con este tamaño”.

“Para los dioses Manes de Junia Rufina, hija de Marco”, reza en la lápida, encontrada con letras de bronce engastadas y siguiendo la pauta habitual de las inscripciones funerarias romanas. Y precisamente la conservación de estos caracteres es, precisamente, otro de las causas de la excepcionalidad del hallazgo. El uso del metal para la realización de las inscripciones era común en tiempos romanos.

Sin embargo, no es nada usual que esta técnica llegue intacta hasta nuestros días. “No hay ninguna pieza en la que tengamos un epígrafe con letras de bronce completo. La gente los solía expoliar. Normalmente se conserva solo la huella, pero en este caso no, está completo. Entre letra y letra se conservan hasta las interpunciones (caracteres a modo de puntos que se insertaban entre algunas letras)”, explica Prados en referencia a un hallazgo único en la antigua Hispania hasta ahora.

El motivo de este extraordinario estado de conservación radica en un hecho catastrófico que destruyó la ciudad de Baelo Claudia en torno al siglo IV de nuestra era. “Un terremoto afectó a la ciudad y quedó todo sepultado, como una pequeña Pompeya, y se quedó así hasta hoy. Es una suerte, la gente solía expoliar en tiempos de necesidad”, reconoce el director de la investigación. El temblor hizo que la losa con la inscripción cayese bocabajo sobre el pavimento de la necrópolis. Los arqueólogos han localizado incluso monedas del monedas del 340 d.C. que, al caer, quedaron atrapadas entre el suelo y la inscripción.

En las excavaciones han aparecido más piezas que muestran la grandiosidad del monumento funerario. Además de la inscripción en bronce y la escultura ya localizada anteriormente, los arqueólogos han localizado piezas de mármol de origen importado. “Se trata de un conjunto de gran monumentalidad, donde han aparecido columnas y capiteles corintios y otros elementos decorativos de un sepulcro que refleja el esplendor y la brillantez artística de esta ciudad hispanorromana”, explica el consejero.

Sin embargo, el valor del hallazgo, que también incluye restos óseos- radica también en las posibles vías de investigación que se abren para resolver la incógnita de quién fue Julia Rufina y porqué llegó a ser tan importante. De momento, los arqueólogos tienen una hipótesis, a partir del nombre de la mujer. “Junia hace referencia una importante diosa romana. De hecho, la escultura es un cuerpo en serie de esta diosa”, explica Prados. El apellido da más pistas, como abunda el arqueólogo: “Sabemos que es hija de un tal Marco y que Rufina es uno de los apellidos clásicos que las familias nobles de Cádiz usaron después de la conquista romana”. A partir de ahí, poco más se sabe de esta enigmática mujer. La primera gaditana empoderada. O al menos que, de momento, se sepa.

 

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24 agosto 2018 at 6:15 pm Deja un comentario

La cabeza dorada que añade un giro inesperado a la historia de la antigua Roma

La escultura de una cabeza de caballo y otros hallazgos sugieren que los romanos tenían una relación sorprendente con las tribus de su frontera norte.

Es probable que esta cabeza de caballo dorada, que ahora se exhibe en Alemania, sea el fragmento de una estatua a tamaño real de un emperador romano esculpida en el año 1 d.C.

Foto: ARNE DEDERT, PICTURE-ALLIANCE/DPA/AP IMAGES

Fuente: Andrew Curry | National Geographic
22 de agosto de 2018

Tras casi una década de batallas legales, se ha revelado al público por primera vez un fragmento de una antigua escultura romana por valor de casi 1,7 millones de euros. El fragmento de 13 kilogramos es la cabeza de un caballo a tamaño real que data del año 1 d.C. La cabeza, hecha de bronce y bañada en oro, es mucho más que un ejemplo espectacular de arte romano.

La cabeza de caballo fue descubierta durante las excavaciones de un asentamiento romano llamado Waldgirmes, cerca de la actual Frankfurt, y añade un nuevo giro inesperado a la historia de Roma y las tribus germánicas.

Durante siglos, los historiadores estaban de acuerdo en que los romanos pretendían usar la fuerza para someter a las tribus germánicas y crear una nueva provincia al norte y al este del Rin. Tras una batalla catastrófica en el año 9 d.C. que costó 15.000 hombres al ejército romano, la conquista de Germania se canceló. Marcados por esta derrota —conocida como la batalla del bosque de Teutoburgo—, los romanos finalmente establecieron una red de fuertes que definió la frontera norte del mundo romano durante casi 300 años.

Pero la cabeza de caballo y otros hallazgos en Waldgirmes, excavado por la comisión romano-germánica del Instituto Arqueológico Alemán entre 1994 y 2009, son pruebas de que la fuerza bruta podría no haber sido la única parte del plan de Roma.

El asentamiento se extendía a lo largo de casi ocho hectáreas y contaba con una muralla defensiva, pero no con edificios militares. Su existencia demuestra que los romanos vivieron codo con codo y comerciaron con los «bárbaros» germánicos de forma pacífica durante años, justo hasta la derrota de Teutoburgo, según Gabriele Rasbach, investigador principal del Instituto Arqueológico Alemán.

La mayor parte de los edificios del asentamiento estaban hechos de madera y, basándose en los datos de los anillos de los árboles, los arqueólogos calculan que se construyó de cero a partir del año 4 a.C. Tras los muros de madera de tres metros de alto, Waldgirmes albergaba talleres de carpintería y alfarería, residencias de estilo romano e incluso restos de tuberías de plomo.

En el centro de la ciudad había un edificio administrativo de varios pisos y, frente a él, en un patio o un foro, los arqueólogos identificaron los pedestales de cuatro estatuas de jinetes a tamaño real. La cabeza de caballo bañada en oro formaba parte de una de estas estatuas, probablemente la que representaba a un emperador romano.

Los hallazgos de Waldgirmes fueron una sorpresa para arqueólogos e historiadores por igual.

«Darnos cuenta de que allí había edificios civiles fue toda una sorpresa», afirma Sebastian Sommer, arqueólogo de la Oficina del Estado de Baviera para Protección de Monumentos en Múnich que no participó en las excavaciones. «Waldgirmes muestra un enfoque exclusivamente civil, y quizá que los romanos se equivocaron sobre lo fácil que sería colonizar a estos pueblos».

¿Una estatua sacrificada?

Con sus brillantes estatuas y sus cañerías de plomo, Waldgirmes parece haber formado parte de una iniciativa para ganarse a las tribus germánicas en lugar de atacarlas.

«En el asentamiento hemos visto que su objetivo era ser un centro administrativo importante, quizá hasta una capital planificada», afirma Carsten Amrhein, arqueólogo y director del Fuerte Romano de Saalburg, un museo cerca de Frankfurt dedicado al pasado romano de la zona. «Los planes de los romanos de una nueva provincia fueron mucho más lejos de lo que creíamos».

Pocos años después de la batalla del bosque de Teutoburgo, la vida en la antigua localidad se detuvo. Pero, según Rasbach, no se observan señales de batallas ni matanzas. Quizá Waldgirmes fue evacuada de forma pacífica en el año 16 d.C., cuando se les ordenó a las fuerzas romanas que abandonasen el territorio que poseían al norte y al este del Rin.

Tras quedar abandonado, Rasbach explica que es probable que las tribus germánicas destrozaran deliberadamente las estatuas y las aprovecharan por su contenido en metales. Se descubrieron fragmentos de bronce —en total 160, la mayoría astillas diminutas— esparcidos por todo el asentamiento.

La cabeza de caballo es la única excepción. No muy lejos de los pedestales, los arqueólogos descubrieron un pozo de la época romana de más de nueve metros de profundidad. La cabeza se encontraba en el fondo, cubierta de pesadas piedras de molino, cubos de madera, asas de herramientas, un yugo de buey y otros desperdicios.

Rasbach señala que la cabeza de caballo no cayó al pozo por accidente. El metal era un bien demasiado preciado como para malgastarlo. En lugar de eso, es posible que tirasen la cabeza al pozo como parte de un ritual: las tribus del norte de Europa solían sacrificar caballos y arrojar sus cadáveres a pantanos o ríos. Quizá la cabeza de bronce formase parte de una ceremonia similar, y las piedras y el resto de desperdicios se arrojaron para sellar el sacrificio.

Aunque se excavó en 2009, la cabeza lleva almacenada durante casi una década, mientras una demanda del agricultor en cuya tierra se descubrió pasaba por los tribunales alemanes. La semana pasada, el estado alemán de Hesse acordó pagar al agricultor unos 688.800 euros para adquirir el fragmento. Forma parte de la exposición permanente del Fuerte Romano de Saalburg desde el domingo pasado.

Y si Waldgirmes formaba parte del plan romano para ganarse a los germanos a través del comercio y la cultura, podría no haber sido el único puesto avanzado colocado en los bosques.

«Tiene que haber más», afirma Rasbach. «Pero muchas veces los asentamientos modernos se construyen sobre antiguos asentamientos romanos. Con Waldgirmes tuvimos mucha suerte».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

 

23 agosto 2018 at 10:10 am Deja un comentario

La octava maravilla de la Antigüedad reabre sus puertas en Berlín

El Altar de Pérgamo estará a disposición del público el próximo mes de noviembre

Un trozo restaurado del «Altar de Pérgamo» – EFE

Fuente: Rosalía Sánchez ABC Cultura
21 de agosto de 2018

La tradición oral berlinesa describe las lágrimas y amargura con que los vencidos, impotentes, vieron salir los camiones del ejército Rojo que transportaban rumbo a San Petersburgo las piezas del grandioso Altar de Pérgamo, como botín de guerra. Solo en 1957 alcanzaría la entonces Alemania oriental comunista, la RDA, un acuerdo de devolución con el Kremlin y los frisos considerados la mejor representación en pie de la cultura helenística, y por extensión de la cultura europea, pudieron regresar a la capital alemana. Desde entonces estuvieron ininterrumpidamente presentes y a disposición del público hasta el otoño de 2014, cuando los ambiciosos planes de renovación de la infraestructura cultural de Berlín obligaron a cerrar su exposición. Por eso el anuncio de la Fundación Cultural Prusiana, que avanza que podrán volver a contemplarse a partir de noviembre, ha sido recibida con alivio y satisfacción. La joya arquitectónica, considerada por muchos expertos la octava maravilla del mundo antiguo, se reabrirá en el interior de un edificio temporal que se levantará frente al Museo de Pérgamo. En esta construcción provisional se exhibirán unas 80 obras de la antigua metrópolis de Pérgamo, entre ellas, el friso de Télefo original que forma parte del célebre altar. Una instalación en tres dimensiones, además, ofrecerá a los visitantes una visión de conjunto de toda la obra.

«Tal vez se busca en los imperios del pasado la justificación para crear los presentes», escribió en sus cartas el arqueólogo alemán Alexander Conze, que en 1878 dirigió las excavaciones en suelo turco y que por orden de Bismark compró al Imperio Otomano los restos del templo por la suma de 20.000 marcos, «las guerras y la expansión de Pérgamo justifican quizá las decisiones tomadas por Europa, combatir para ellos se había convertido en una necesidad, así no solamente se salvaban sino que estaban seguros de existir». El hallazgo de miles de fragmentos, conservados gracias a que habían sido utilizados por el reverso como losas de suelo de viviendas y que serían ensamblados en Berlín posteriormente con ayuda de expertos italianos, ya permitió a Conze intuir que «el ciudadano de Berlín se identificará con el dolor reflejado en el friso, pues ha sido su propio dolor durante el periodo revolucionario». El tema de la obra con la que culmina la historia de la escultura griega, quizá incluso la historia de la escultura a secas, es la lucha entre los dioses y los titanes, la desesperada pelea de una civilización por imponerse que sigue representado los actuales esfuerzos europeos por preservar sus propios valores.

Fue erigido entre los siglo III y II a.C., durante la dinastía de los Atálidas, en un tiempo en que Pérgamo albergaba unos 60.000 habitantes y contaba con el teatro más grande del mundo, con capacidad para 10.000 espectadores. El altar con su gigantesca escalinata y su pórtico está rodeado un friso de 113 metros de largo por 2,3 de alto formado por 116 placas de relieve. Para albergarlo, tras la primera ubicación provisional, fue construido en 1930 el museo que lleva su nombre y que se encuentra en la llamada Isla de los Museos de Berlín. Las obras, que debían terminar en 2019, han sufrido un serio retraso a causa del descubrimiento bajo el museo de una gran estación de bombeo construida en hormigón armado de dos pisos, instalada entre 1910 y 1930 y que tenía que haber sido retirada al terminar los trabajos de construcción. Por algún motivo no se hizo, y el gigantesco artilugio cayó en el olvido. Ahora, para reforzar los cimientos, es necesario sacarla utilizando maquinaria pesada cuyas vibraciones podrían dañar el altar de Pérgamo, por lo que se ha pensado en un edificio exterior provisional que permita exhibir la obra y ayudar a financiar el proyecto, cuyo presupuesto se ha elevado desde los 261 millones de euros iniciales.

El plan de saneamiento del museo, obtenido en concurso público en 2000 por el fallecido arquitecto alemán O. M. Ungers y ahora en manos de un grupo de trabajo de varios arquitectos, prevé, entre otros arreglos, la construcción de una cuarta ala para el edificio. De hecho, esa cuarta ala figuraba en el proyecto original de inicios del siglo XX, diseñado por Alfred Messel y continuado a su muerte por Ludwig Hoffmann. La remodelación integral de la Isla de los Museos fue retomada tras la reunificación en 1990. Altes Museum, Neues Museum, Alte Nationalgalerie, Museo Bode y el Museo de Pérgamo acabarán formando un único complejo con acceso conjunto inspirado en la idea de Schinkel . La fecha prevista de apertura es 2025.

 

21 agosto 2018 at 9:39 am Deja un comentario

Esta deslumbrante cabeza de una estatua ecuestre romana fue hallada en Alemania

La cabeza, de unos 2.000 años de antigüedad, perteneció a una estatua ecuestre de bronce dorado que probablemente representaba al emperador Augusto; las autoridades alemanas deberán pagar 773.000 euros al propietario del terreno

Sensación arqueológica
La cabeza, de unos 2.000 años de antigüedad, preparada para ser expuesta de forma permanente en el museo del Fuerte Romano de Saalburg, cerca de Bad Homburg, en una fotografía del 17 de agosto de 2018. El hallazgo de la cabeza escultórica fue una sensación arqueológica en 2009, pero ha sido objeto de litigio durante varios años.

Foto: Arne Dedert / picture-alliance / dpa / AP Images / Gtres

Fuente: Alec Forssmann  |  National Geographic
18 de agosto de 2018

La impresionante cabeza de caballo de bronce dorado del Imperio romano, hallada en 2009 en Waldgirmes, al norte de Frankfurt am Main (Alemania), ha sido exhaustivamente restaurada y, a partir del 19 de agosto, se mostrará al público de forma permanente en el Saalburgmuseum, el museo del Fuerte Romano de Saalburg, hoy un parque arqueológico, pero hace casi 2.000 años un asentamiento militar romano en la frontera entre el Imperio romano y los territorios germánicos tribales. La cabeza escultórica de caballo es de tamaño natural, de 55 centímetros de longitud, y perteneció a una estatua ecuestre de bronce dorado que probablemente representaba a un emperador (¿Augusto?). La pieza fue descubierta en 2009 por un equipo del Instituto Arqueológico Alemán (DAI) en un terreno de propiedad privada: un tribunal alemán recientemente obligó a las autoridades a pagar 773.000 euros al agricultor, es decir, la mitad del valor estimado de la pieza.

El hallazgo de la cabeza escultórica fue una sensación arqueológica, pero más importante aún ha sido la investigación del Instituto Arqueológico Alemán en el asentamiento romano de Lahnau-Waldgirmes, cerca de Wetzlar, pues “ha arrojado unos resultados sorprendentes y únicos“, informaba el DAI en un comunicado el pasado 8 de agosto. Los arqueólogos han encontrado los restos de un antiguo foro y estructuras de edificios residenciales romanos pero también nativos, unos vestigios que demuestran que los romanos convivieron con los bárbaros y comerciaron con ellos, tal y como afirmaron los historiadores Tácito y Dion Casio, y esa convivencia pacífica se interrumpió después de la catastrófica derrota romana en la batalla del bosque de Teutoburgo, en el año 9 d.C., aunque en el asentamiento romano de Waldgirmes “no hay signos de que se hubiera librado una batalla o perpetrado una matanza, sino que fue evacuado pacíficamente en el año 16 d.C., cuando las fuerzas romanas recibieron la orden de abandonar el territorio que tenían al norte y al este del Rin”, explica Gabriele Rasbach, la principal investigadora del sitio arqueológico, en un artículo sobre el mismo tema publicado por Andrew Curry en la edición internacional de National Geographic.

Los vestigios demuestran que los romanos convivieron pacíficamente con los bárbaros

Una vez abandonado el sitio, continúa Rasbach, “las estatuas probablemente fueron destrozadas de forma deliberada y recicladas, por su contenido metálico, por las tribus germánicas, pues se han hallado 160 fragmentos de bronce, principalmente pequeñas esquirlas, diseminados por toda la antigua ciudad”. De hecho, la cabeza equina, con su atuendo ricamente decorado, fue excavada en el interior de un pozo junto a otras piezas y desechos de la época: un gran barril cortado, piedras de molino, un yugo de buey… “El lado izquierdo de la cabeza está muy dañado; las huellas de los golpes que consiguieron destruir la estatua son claramente visibles”, destaca el comunicado del DAI. La cabeza escultórica tenía valor metálico y si fue lanzada deliberadamente a un pozo puede que fuera como parte de un ritual. El público podrá contemplarla por primera vez a partir del domingo 19.

 

Cabeza restaurada
La restauradora Angelika Ulbrich posa junto a la imponente cabeza escultórica de Waldgirmes. El arnés del caballo está ricamente decorado con varias figuras contenidas en círculos: en los medallones laterales aparece el busto de la diosa Victoria y en el medallón ovalado central aparece la imagen de Marte, el dios de la guerra, descansando sobre una roca, entre otros elementos decorativos.

Foto: Arne Dedert / picture-alliance / dpa / AP Images / Gtres

 

De tamaño natural
La cabeza escultórica de caballo es de tamaño natural, de 55 centímetros de longitud, y perteneció a una estatua ecuestre de bronce dorado.

Foto: Arne Dedert / picture-alliance / dpa / AP Images / Gtres

 

18 agosto 2018 at 9:23 pm Deja un comentario

A juicio en Córdoba dos acusados de intentar vender dos efebos romanos hallados en una finca

El Juzgado de lo Penal número 1 de Córdoba ha fijado para los días 20 y 21 de septiembre el juicio a dos hermanos acusados de delitos de apropiación indebida de bienes del patrimonio histórico y contrabando en grado de tentativa, tras supuestamente intentar vender en el mercado negro extranjero dos efebos del Alto Imperio Romano, en concreto del siglo I d.C., hallados en una finca del término municipal cordobés de Pedro Abad.

Los efebos de Pedro Abad. ARCHIVO

Fuente: EUROPA PRESS  |  20minutos.es

CÓRDOBA, 18 Ago.- Así lo han confirmado a Europa Press fuentes judiciales, después de que la Fiscalía ha pedido para cada uno de los procesados la pena de dos años y dos meses de prisión, así como el pago de unos diez millones de euros con responsabilidad personal subsidiaria de un año de cárcel en el caso de impago, mismas penas que solicita la Junta de Andalucía como acusación.

Al respecto, los agentes de la UDEV de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Jaén recuperaron a principios de 2012 las dos estatuas de bronce, valoradas en unos seis millones de euros cada una de ellas, tras ser intervenidas en la finca de Pedro Abad propiedad de los dos hermanos.

Se trata de dos representaciones masculinas del siglo I d.C. que podrían formar parte del grupo escultórico de Castor y Polux y que presuntamente eran ocultadas por los dos acusados que pretendían vender las piezas en el mercado negro por la mitad de su valor. La tasación se ha realizado en base a la venta de una pieza similar en 2007, llevada a cabo en una casa de subastas, en la que una sola pieza alcanzó los 28 millones de euros.

En este sentido, los agentes tuvieron conocimiento en enero de 2012 de un importante expolio en un yacimiento arqueológico de Alcurrucén, zona ocupada en su día por villas y necrópolis y próxima a la citada finca. Con las pesquisas posteriores se identificó a los presuntos mediadores y cómplices que pretendían vender las piezas, así como a los receptores de las mismas y localizar el lugar donde se ocultaban las dos estatuas, según detalló en su momento el Cuerpo Nacional de Policía.

Por tanto, con la información obtenida recuperaron las piezas y evitaron así su venta ilícita, además de detener en aquellas fechas a uno de los hermanos e investigar a otras dos personas, el otro hermano y un mediador. Según concretó en su día la Policía Nacional, las estatuas iban a ser vendidas a un comprador italiano a través de intermediarios que operaban desde Jaén y Sevilla, el primero con antecedentes por hechos similares.

En concreto, la Policía señaló que las estatuas supuestamente iban a ser restauradas y vendidas a una colección particular, de hecho, “estaban intentando autentificar la piezas mediante la preparación de documentación en Italia a fin de que pudieran ser vendidas en casas de subastas”.

MUY BUEN ESTADO DE CONSERVACIÓN

Las piezas intervenidas son dos esculturas huecas de bronce que representan dos figuras masculinas totalmente desnudas, de 1,30 y 1,50 metros de altura, de unos 30 kilos de peso y en muy buen estado de conservación. Cuando fueron halladas, ambas estatuas presentaban amputaciones en brazos y piernas, una de ellas carecía de cabeza y parte del abdomen, y la otra no tenía órganos genitales. No obstante, gran parte de las piezas mutiladas fueron recuperadas.

Según el primer informe de arqueólogos de la Delegación Territorial de Cultura de la Junta de Andalucía, las piezas proceden del Alto Imperio Romano. Son dos figuras de estilo muy parecido al Efebo de Antequera, una de las piezas más importantes a nivel europeo de este tipo de representaciones. Fueron entregadas al Museo Arqueológico de Córdoba para su restauración.

 

18 agosto 2018 at 9:19 pm Deja un comentario

Hallan 6 espléndidas estatuas en la antigua ciudad griega de Magnesia, en Turquía

“Las estatuas tienen 2.000 años de antigüedad y han sido excavadas en las ruinas del santuario de Artemisa; cuatro son femeninas”, explica Orhan Bingöl a National Geographic España

Estatuas boca abajo
“Las estatuas se encontraban boca abajo y próximas entre sí”, dice el arqueólogo Orhan Bingöl.

Foto: Orhan Bingöl / magnesia.org

Fuente: Alec Forssmann  |  National Geographic
16 de agosto de 2018

Seis espléndidas estatuas fueron descubiertas el mes pasado en las ruinas de la antigua ciudad helenística y romana de Magnesia del Meandro, en el suroeste de la actual Turquía. “Las estatuas tienen 2.000 años de antigüedad y fueron excavadas en las ruinas del santuario de Artemisa [la diosa de la mitología griega, hija de Zeus y de Leto]. Cuatro estatuas son femeninas, una es masculina y el género de la otra se desconoce“, explica Orhan Bingöl, director de las excavaciones desde 1984 y jefe del Departamento de Arqueología de la Universidad de Karabük, a National Geographic España. “Las estatuas se encontraban boca abajo y próximas entre sí. Una de ellas representa a Artemisa; las otras todavía no sabemos a quién o a quiénes representan”, añade el arqueólogo.

Las cuatro estatuas femeninas se encuentran en buen estado de conservación, con el himatión o manto envolvente en la parte superior y el quitón o túnica por debajo, pegado al cuerpo y con unos pliegues extraordinarios. “Sabemos que, junto a las estatuas expuestas en Estambul, Esmirna y Aydin, se han excavado casi 50 estatuas en las ruinas de Magnesia. Los últimos hallazgos no serán los últimos y demuestran claramente que podemos encontrar más estatuas en esta zona particular”, afirma Bingöl en Daily Sabah. “Magnesia fue una gran ciudad que tenía un estadio, un gimnasio, un teatro, un santuario con un templo de Artemisa, un templo de Zeus, un ágora y muchos otros edificios importantes”, comenta Bingöl a National Geographic.

 

Estatuas femeninas
Las cuatro estatuas femeninas se encuentran en buen estado de conservación, con el himatión o manto envolvente en la parte superior y el quitón o túnica por debajo, pegado al cuerpo y con unos pliegues extraordinarios.

Foto: Orhan Bingöl / magnesia.org

 

Diosa Artemisa
“Una de ellas representa a Artemisa; las otras todavía no sabemos a quién o a quiénes representan”, comenta el arqueólogo.

Foto: Orhan Bingöl / magnesia.org

 

17 agosto 2018 at 12:19 pm Deja un comentario

Aparece un busto romano del reinado de Septimio Severo en el sur de Turquía

La escultura era de propiedad privada y probablemente representa a un aristócrata o comandante romano; ha sido descubierta durante unas excavaciones arqueológicas en Soli-Pompeyópolis

Momento del hallazgo
Foto: Remzi Yağcı

Fuente: Alec Forssmann  |  National Geographic
23 de julio de 2018

Un magnífico busto romano, al que sólo le falta la nariz, ha aparecido durante unas excavaciones arqueológicas en Soli-Pompeyópolis, en la provincia de Mersin, en el sur de Turquía. “El busto, una obra de arte, probablemente representa a un aristócrata romano o a un comandante. Data del reinado de Septimio Severo, posiblemente del primer cuarto del siglo III d.C., y era de propiedad privada”, según explica Remzi Yağcı, el director de las excavaciones, de la Universidad Dokuz Eylül en Esmirna, a National Geographic España.

El busto romano, de unos 1.800 años de antigüedad, representa a un personaje de cabello rizado, barba abundante y talante serio y autoritario. Fue hábilmente esculpido durante el mandato de Septimio Severo (193-211 d.C.), el emperador norteafricano, nacido en Leptis Magna, en la actual Libia, y que murió mucho más al norte, en Eboracum, la actual York, en Inglaterra, donde fue a reforzar el Muro de Adriano. Pompeyópolis, la ciudad en la que vivió el personaje del busto, fue denominada así en honor a Pompeyo, quien la reconstruyó en el siglo I a.C. Su nombre originario es Soli o Solos, una colonia de Rodas fundada alrededor del 700 a.C.

 

Gesto serio y autoritario
Foto: Remzi Yağcı

 

Representa a un aristócrata o comandante romano
Foto: Remzi Yağcı

 

1.800 años de antigüedad
Foto: Remzi Yağcı

 

23 julio 2018 at 1:40 pm Deja un comentario

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