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Valencia, ciudad de dioses y mitos

Historias de guerras, amores, incestos, pasiones, dioses y semidioses de la mitología clásica permenecen aún hoy en la sabiduría popular y en las calles de la capital del Túria

La transformación de una de las ninfas en árbol en el Jardín de las Hespérides. / AYUNTAMIENTO DE VALENCIA

Fuente: CONCHA MOLINA > Valencia  |  LAS PROVINCIAS
31 de agosto de 2017

En el principio, todo era Caos. Y de Caos surgieron Gea, Tártaro y Eros que dieron a luz a Erebos, Nyx, Eter y Hemera. Así explica la mitología clásica el origen del universo: de la tierra, el abismo y el amor nacieron las tinieblas, la noche y la luz del día. Resulta curiosa la pervivencia de los mitos clásicos hasta nuestros días, teniendo en cuenta que en su origen, a diferencia de las religiones monoteístas, fueron trasmitidos solo mediante el boca a boca.

Historias de guerras, furias, amores, incestos, templos, pasiones, dioses y semidioses de la mitología clásica permenecen aún hoy en la sabiduría popular: el nacimiento de Afrodita, la mirada petrificadora de Medusa, la historia de Dafne y Apolo, las aventuras de Hércules… Historias recordadas por muchos gracias a haberlas escuchado de boca de aquel profesor de Latín del instituto que las leía en voz alta con una pasión contagiosa.

Sin ir más lejos, Valencia debe su nombre a la Valentia romana, siendo fundada por la civilización del Imperio en el 138 a.C. sobre la actual Plaza de la Virgen. Allí se encontraba el foro y aún hoy puede leerse sobre el suelo una inscripción en latín sobre la fundación de la ciudad.

Así pues, debido a las raíces romanas de la ciudad y la fuerza de la tradición de la mitología clásica para ser trasmitida hasta la actualidad, en Valencia podemos encontrar múltiples referencias a los personajes que protagonizan los mitos, convirtiendo la ciudad en tierra de dioses y semidioses.

Fuentes de Valentia

Precisamente en la fuente de la Plaza de la Virgen se encuentra la figura de un hombre que sujeta en su mano un objeto del que salen frutos. El hombre representa el Río Túria y el objeto que sujeta en la mano una cornucopia o cuerno de la abundancia.

La cornucopia, presente en múltiples imágenes representativas de la mitología, hace referencia al mito griego de Zeus y Amaltea y simboliza la abundancia. Amaltea es la cabra que amamantó al dios Zeus, quien jugando con ella le rompió uno de sus cuernos.

Entonces, Zeus convirtió el cuerno en cornucopia de donde saldrían alimentos siempre que la cabra quisiera. La figura aparece en varios edificios y esculturas de la ciudad, en referencia a la fertilidad de la zona.

Fuente de la Plaza de / BIBLIOTECA VALENCIANA Y AYUNTAMIENTO DE VALENCIA

En otra plaza cercana a la Catedral, concretamente la Plaza de las Barcas, se encuentra otra fuente alegórica al mito de las Tres Gracias. Áglae, Talia y Eufrosine, representadas en la fuente central de la calle, son hijas de Zeus y la ninfa Eurínome.

Diosas del hechizo, la alegría y la belleza estaban presentes en todos los eventos en los que el placer fuera la protagonista como en los banquetes, la danza o el sexo para proporcionar alegría, belleza y fertilidad.

Entre al calle de la Paz y Colón se encuentra el jardín del Parterre donde, además de a Jaime I, encontramos una fuente que representa al dios de los mares, Poseidón que aparece rodeado siempre de criaturas marinas y con su tridente en la mano.

Jardines divinos

Si hay algún rincón de la ciudad en el que el caminante se envuelva en al mitología clásica este es sin duda el Jardín de las Hespérides. Su nombre, y las figuras distribuidas en su interior hacen referencia al mito de las manzanas doradas protegidas por las mélides.

Entre la lista de encargos que Euristeo hizo a Hércules, el undécimo recado consistía en robar las manzanas de oro que protegían las ninfas Hesperetusta, Egle y Eritia y Ladón, un dragón de tres cabezas. Dragón representado en una de las fuentes del jardín que tira el chorro de agua a la piscina.

Hércules se las ingenió para convencer al titán Atlas, encargado de sujetar el cielo, para que le trajera las manzanas mientras él sostenía su peso. El titán derrotó al dragón y Hércules logro los frutos. Precisamente en el jardín puede verse al hijo de Zeus sosteniendo una manzana y la metamorfosis de las ninfas en árboles ante la desesperación por el hurto.

Detalle del Jardín de las Hespérides. / AYUNTAMIENTO DE VALENCIA

Otros ejemplo de espacio verde con presencia de deidades son los Jardines de Viveros, donde las figuras divinas se esparcen como gotas de lluvia. En él encontramos cuatro estatuas que representan las “falsas estaciones”: Diana, Afrodita, Plutón y Apolo.

Estas estatuas fueron creadas por el artista Giacomo Antonio Ponzanelli, presente en muchas plazas y jardines de la capital del Túria y también en el Museo de la Ciudad, donde muchas de las estatuas han sido guardadas para protegerlas. De hecho, las figuras que están hoy en Viveros han pasado por los jardines de Pontons de Patraix y la Glorieta.

Así pues, Afrodita, diosa del amor y la belleza, aparece apoyada en un delfin en referencia a su nacimiento como hija de Urano; Apolo, siempre acompañado de una lira como dios de la música; Diana, diosa de la caza, con el arco, las flechas y el pecho izquierdo descubierto; Plutón, el dios de lo infiernos y de nuevo Poseidón, dios de los mares.

Detalle del Jardín de Monforte. / AYUNTAMIENTO DE VALENCIA

Conectado con los Jardines de Viveros se encuentran los Jardines de Monforte, donde se repite la presencia de Poseidón junto a una criatura marina que enrosca su cintura. Otra deidad presente es Flora, que porta la flor de óleno, una flor que producía fecundidad con solo tocarla, que entregó a Hera para que pudiese engendrar a Ares sin intervención de Zeus.

Otra estatua con mito propio es la de Dafnis y Cloe, dos bebés abandonados en un bosque que crecen juntos sin saber el lazo que les une y al alcanzar la adolescencia y con ella la sexualidad, se enamoran y acaban casándose. Uno de los ejemplos del incesto, bastante recurrente en la tradición mitológica: Zeus estaba casado con su hermana Hera; Mirra engendró a Adonis tras acostarse con su padre después de que Afrodita le castigara por no honrarla, y Urano se desfogaba con su madre Gea, aunqe estos encuentros servían para explicar la lluvia.

Al pasar lista por las murallas de Monforte, se encuentra también a Dioniso, dios del vino, con una copa alzada en al mano y un racimo de uva en la otra; Hebe, la diosa de la juventud y esposa de Hércules con un cáliza en la mano y una jarra en la otra, y Calíope, musa de la ciencia con un rollo de papiro.

Centros del conocimiento

UNIVERSIDAD DE VALENCIA

En el interior de Facultat de Filosofía y Ciencias del Conocimiento, en la Avenida Blasco Ibáñez, un mural representa Temis, diosa de la ley que aparece con los ojos vendados para no ver la maldad. Su presencia en esta facultad se explica porque hace años era la sede de los estudios de Derecho.

También en Blasco Ibáñez, frente a los Jardines de Viveros, aparece la escultura en cerámica de Atenea, diosa de la guerra y la estrategia. En su escudo, el rostro de Medusa; en la mano sujeta la victoria alada sobre el globo del mundo y a los pies una serpiente. En el pedestal una leyenda reza “Patria y escudo”.

En los jardines de la Biblioteca del Hospital se encuentran restos de la antigua Facultat de Medicina. Entre ellos, aparece la figura de Esculapio, dios de la medicina, con la vara de asclepio y una bebida curativa.

Detalles que pasaste por alto

Hay otros grandes edificios en los que ciertos detalles remiten a figuras mitológicas. Es el caso de los medallones del Templo de la Fama en la Lonja. En ellos aparecen representados emperadores y personajes míticos como Helena y Menelao, Héctor y Andrómaca, Filis y Demofón… Solo hay que afinar un poco la vista para descubrir uno a uno los personajes.

También hay que mirar muy de cerca la fachada del Teatro Principal para descubrir a Apolo, dios de la belleza y jefe de las musas, con una corona de laurel sobre la cabeza. En la del Teatro Olympia aparecen Hermes, dios del comercio y los viajeros, y Erato, musa de la poesía.

Así pues, Valencia queda protegida y vigilada por los dioses del Olimpo, quienes continuan aún tentados por la vida terrenal, siendo un reflejo de los defectos y pasiones humanas y velando por el destino de los valencianos que pasan por delante de ellos como si simples trozos de piedra se trataran. Y como desde siempre, sus historias seguirán estando entre nosotros in saecula saeculorum.

 

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1 septiembre 2017 at 9:31 am 1 comentario

Berruguete ante el hechizo del Laocoonte

El Museo Nacional de Escultura rastrea las fuentes clásicas que inspiraron al artista castellano y su reinterpretación de los motivos paganos para los encargos religiosos que realizó

Reproducción del Laocoonte y «Sacrificio de Isaac» – Fotos: F. HERAS

Fuente: C. MONJE  |  ABC
29 de julio de 2017

Doce años en la Italia de Miguel Ángel, Rafael, Leonardo da Vinci y Bramante, en el ambiente artístico del Renacimiento que miraba hacia la Antigüedad, necesariamente tenían que dejar huella en Alonso Berruguete. El artista, aún adolescente, viajó a Roma a comienzos del siglo XVI como parte de un séquito eclesiástico, pasó por Florencia y cuando regresó, en 1518, tenía ya treinta años. La escultura clásica que le había impactado en esa época de aprendizaje poco tenía que ver con los encargos de obra religiosa de los que iba a vivir. Pero el de Paredes de Nava no haría borrón y cuenta nueva, sino que trasladó a sus retablos, esculturas y pinturas los referentes paganos asimilados y reinterpretados.

El Museo Nacional de Escultura de Valladolid conserva la colección más importante del mundo de obras del autor y ahora le dedica la exposición «Hijo del Laocoonte. Alonso Berruguete y la Antigüedad pagana», instalada en el Palacio de Villena hasta el 5 de noviembre. Las fuentes artísticas que le inspiraron sirven de hilo argumental a una muestra que también ilustra sobre el proceso creativo, explica el comisario y subdirector del centro, Manuel Arias.

Berruguete estaba ya en Valladolid en 1523, cuando asume el encargo del retablo de la Mejorada, en Olmedo. Carlos I le nombra escribano del Crimen de la Real Chancillería, una especie de funcionario de Justicia, lo que le obliga a fijar su residencia en la ciudad castellana.

Aquí trabaja entonces Juan de Juni, pero será el palentino quien se convierta en el artista más relevante para sus coetáneos. La obra de ambos son radicalmente diferentes: Berruguete se desmarca del tipo de escultura «hecha para rezar», precisa Manuel Arias. Su trabajo obedece a razones más artísticas que devotas, aunque los motivos fuesen siempre religiosos. «A partir de él todo cambia». Con él la estatuaria clásica y los adornos profanos se cuelan en los retablos y en la escultura policromada.

Venera y Calvario que coronaban el retablo de San Benito

La exposición desvela a las claras la influencia clásica de Berruguete. Sus obras se enfrentan a otras de la Antigüedad en un relato de similitudes probadas con obras procedentes de los museos del Prado, Arqueológico Nacional, Catedralicio del Burgo de Osma y Diocesano de Palencia, la galería Uffizi de Florencia, las bibliotecas Nacional e Histórica de Santa Cruz, o Chancillería, entre otros fondos.

Un «Ecce Homo» del autor castellano muestra su semejanza con un anónimo romano del Museo del Prado que representa a un joven dios Pan de la mitología griega tocando una flauta; los bustos de San Pedro y San Pablo de la iglesia vallisoletana de Santiago dejan ver su similitud con un retrato masculino también romano. Pero es el Laocoonte, presente en el título de la muestra, la obra de forma más rotunda prueba la influencia de la Antigüedad en Berruguete.

Cuando el todavía aprendiz de artista llegó a Italia, acababa de ser descubierto el grupo escultórico en una villa romana. El hallazgo fortuito de 1506 revolucionó la ciudad. «Se dice que toda Roma pasó a verla», recuerda Arias. Y entre sus más fervientes admiradores estuvo el autor castellano: «se puede decir que Berruguete fue un artista fulminado por el Laocoonte, quizás el escultor del siglo XVI que más manifiesta a lo largo de toda su extensa carrera el efecto sobrecogedor de esta obra maestra helenísica», asegura el historiador del arte Vicenzo Farinella en el catálogo de la exposición.

La reproducción del Laocoonte y sus hijos del siglo XIX, depositada en Museo Nacional de Escultura, preside el espacio central de la exposición. A su lado, la reinterpretación de Berruguete de las mismas figuras en su escultura del sacrificio de Isaac para el retablo de la iglesia vallisoletana de San Benito, y la Natividad realizada para el de la iglesia de Santiago, también de Valladolid. El San José de este último constituye casi una réplica del gesto y la tensión del Laocoonte, lejos de la representación serena habitual del personaje.

Musa pensativa romana, junto a a las sibilas de Berruguete

La pareja de sibilas del retablo de San Benito remiten a una «musa pensativa» romana o a una figura femenina griega que las acompañan. «Siempre se ha hablado de la modernidad de las sibilas de Berruguete, y realmente son modernas, pero ¿de dónde vienen?: de la Antigüedad», señala el comisario de la exposición.

Los parecidos continúa en numerosos elementos ornamentales. En los espacios secundarios de los retablos Berruguete se explaya en los motivos clásicos. Las obras concebidas para lugares de culto se llenan así de elementos paganos, cupidos, máscaras, cabezas de carnero o motivos vegetales.

El proceso creativo que también sirve de argumento a la exposición puede intuirse a partir del dibujo preparatorio que el autor esbozó en el papel de una carta, conservada en la Real Chancillería, en la que se quejaba del trato recibido de los monjes de San Benito. El bosquejo de la escena de la circuncisión de Jesús tomará cuerpo en una pintura realizada para el retablo del Colegio Mayor Fonseca de Salamanca y en una escultura para el de San Benito, a los que complementa otro dibujo ya finalizado que se conserva en la galería Uffizi.

«Circuncisión», dibujo de la galería de los Ufizzi

La sucesión de obras confirma a Berruguete como ejemplo español de hombre del Renacimiento que trabajó todas las disciplinas artísticas. Indirectamente, también la arquitectura. Este aspecto queda patente en otra de las piezas destacadas de la muestra, la gran venera que coronaba el retablo de San Benito, reconstruida y exhibida por primera vez desde que se desmontase en el siglo XIX con la Desamortización y coronada por un gran calvario. La pieza, que formaba parte del gran conjunto de once metros de altura y en el que se aplicaron soluciones arquitectónicas, está inspirada en la Domus Aurea.

La exposición culmina con una tabla inacabada para ese retablo, una representación de San Marcos Evangelista, pintura «musaica», entonces de moda, que imitaba las teselas de los mosaicos romanos. Pero el recorrido invita a pasar del Palacio de Villena al Colegio de San Gregorio, donde se exhiben habitualmente otras partes de los retablos de San Benito y la Mejorada.

Alonso Berruguete no fue el único artista español de su tiempo en beber directamente de las fuentes clásicas, como demuestran las obras expuestas de Machuca, Siloe o Bartolomé Ordóñez, que también viajaron a Italia, pero sí el que mantuvo de forma más prolongada y fructífera esa influencia.

«Su singularidad no estuvo en beber de las fuentes de la arqueología romana y producir un remedo sin mayores perspectivas. Su catálogo no es el de una colección de réplicas miméticas, sino que muy consciente de lo que estaba sucediendo en un entorno en el que participaba activamente, fue capaz de digerir el alimento para trasladar al suelo hispano lo que se estaba llevando a cabo en Italia, con citas pero contra la norma», sostiene Manuel Arias en la publicación editada con motivo de la muestra.

Paredes de Nava se suma al homenaje

La cita con la obra de Berruguete va más allá de la muestra del Museo Nacional de Escultura y llega a la localidad natal del artista. Hasta el 21 de septiembre en la iglesia-museo de Santa Eulalia permanecerá abierta «Alonso Berruguete en Paredes de Nava. A propósito de una exposición», que recuerda la tradición artística familiar iniciada por el pintor Pedro Berruguete, padre de Alonso y autor de los conocidos retratos de reyes incluidos en el retablo del propio templo. Además de obras procedentes del Museo Nacional de Escultura, se exhiben otras del Museo Diocesano de Palencia y de distintas iglesias.

 

29 julio 2017 at 9:41 pm Deja un comentario

Descubierta la tumba del patrocinador de los espectáculos de gladiadores en Pompeya

La tumba hallada, que se encuentra próxima a Porta Stabia, pertenece casi con toda seguridad a Gneo Aleyo Nigidio Mayo, un ilustre personaje conocido por ser uno de los mayores financiadores de espectáculos de gladiadores de Pompeya

Fuente: ANTONIO FERRARA La Repubblica
26 de julio de 2017

En el transcurso de los trabajos llevados a cabo para fijar los cimientos de los edificios de San Paolino, a las afueras de Porta Stabia en Pompeya, en el ámbito de la actuación número 39 del Gran Proyecto Pompeya, los arqueólogos dirigidos por Massimo Osanna han hallado la tumba de un prominente personaje de la ciudad romana, casi con toda seguridad Gneo Aleyo Nigidio Mayo, conocido por ser uno de los principales financiadores de los espectáculos de gladiadores que tuvieron lugar en la ciudad romana en el interior del anfiteatro de 20.000 asientos. A esta tumba pertenecía el gran friso con escenas de gladiadores que se conserva en los depósitos del Museo Arqueológico de Nápoles.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

26 julio 2017 at 1:16 pm Deja un comentario

«Emociones», la nueva exposición del Museo de la Acrópolis

La selección muestra los sentimientos de los mortales, los héroes y los dioses de la Antigüedad a través de 129 obras creadas entre el siglo VII y el II a.C.

Estatua de mármol de Eros, parte de la exposición «Emociones» en el Museo de la Acrópolis de Atenas – Efe

Fuente: BEGOÑA CASTIELLA > Atenas |  ABC
17 de julio de 2017

El lunes por la noche la Ministra de Cultura y Deportes griega Lidía Koniórdo inauguró la exposición «Emociones» en el Museo de la Acrópolis, acompañada del director del Museo, arqueólogo Dimitris Patermalis.

La exposición reúne 129 obras de arte, desde grandes esculturas de mármol y vasos, cráteras y otras vasijas espectaculares hasta pequeñas monedas, todas ellas creadas entre el siglo VII y el II a.C., mostrando una gama de emociones reflejadas en mortales, héroes y dioses de la Antigüedad griega. Se exhiben en un espacio situado en la parte inferior el Museo de la Acrópolis, a trescientos metros a vuelo de pájaro del propio conjunto monumental de Atenas, con un trayecto cíclico en cuyo centro se encuentran dos importantes esculturas con fondo granate: la del Amor, el dios Eros, esculpido en mármol en el s.II, copia de la obra del escultor Lisipo y proveniente del Museo del Louvre de Paris, junto con la escultura del Deseo, otra copia en mármol del s.II de una obra del escultor Escopas, proveniente de los Museos Capitolinos. En contraste a estas dos obras principales que reflejan emociones positivas se encuentra una obra trágica, el Sacrificio de Ifigenia, una tabla proveniente de la Casa del Poeta Trágico de Pompeya. Muestra cómo Ifigenia es llevada al altar donde será sacrificada mientras su padre, lleno de desesperación y culpabilidad, esconde la cara con su toga.

Escena de la guerra de Troya – ABC

La mayoría de las obras provienen de distintos museos griegos, un total de veintidós, comenzando por el Museo Arqueológico Nacional de Atenas y otros importantes extranjeros como los Museos del Vaticano y los Museos Capitolinos de Roma, el Museo Arqueológico de Napoles, el Louvre de Paris, el British Museum de Londres, la Gliptoteca de Munich, el Museo de Antigüedades y Colección Ludwig de Basilea y el Museo Metropolitano de Nueva York.

Emociones públicas y privadas

La exposición comienza con un grupo de emociones desarrolladas en el ámbito privado de la familia y las residencias privadas: ejemplos de amor, de amistad, de alegría, otras descubriendo un ambiente festivo. Esculturas y relieves mostrando escenas de amor maternal y filial, de amistad y ternura, de juego de niños, grandes banquetes y celebraciones. También se pueden estudiar las emociones desarrolladas en el ámbito público: muestras de agradecimiento a los dioses y a los oráculos, especialmente a los de Delfos y Dodona. Pero también hay vitrinas con muestras de odio o de rechazo, como los trozos de cerámica parecidos a las conchas que en griego clásico se denominaban «ostraca», en la que los ciudadanos libres escribían el nombre del político al que querían desterrar de su ciudad estado (de ahí la palabra ostracismo). Y aun más interesante e inquietante, unas tabletas grabadas en metal con injurias y maldiciones varias, mostrando la envidia, el odio y la soberbia de personas contra sus enemigos.

El sacrificio de Ifigenia – ABC

El espectador puede estudiar también obras que reflejan la adoración e invocación de los mortales a sus dioses, con múltiples ejemplos de exvotos, pequeños altares, así como el complejo arte funerario, tanto para los mortales como los héroes. Las más cercanas son las estelas funerarias dedicadas a los niños fallecidos, encargadas por sus padres en las que aparecen rodados de sus juguetes y sus animales favoritos. La exposición continúa con muestras de pasión, que incluyen los raptos amorosos, como el descrito en un jarrón denominado hidria: el rapto de la bella Oreithyia, hija del Rey Erecteo de Atenas, por Bóreas, dios del Viento del Norte, que se había enamorado locamente de ella contra los deseos de su padre. El dios aparece fuerte y protector mientras que la hija del rey muestra coquetamente su hombro desnudo y no parece muy asustada. Y esta exposición también recoge muestras de actos de violencia, cuando las emociones llevan a una pérdida de control, a la tragedia y al drama. Un ejemplo es el ánfora del Museo Metropolitano de Nueva York que muestra al rey de Salamina, Áyax, persiguiendo a Casandra, la hija del rey de Troya Príamo, de gran belleza y capaz de efectuar profecías, momentos antes de su violación. Otra ánfora muestra la misma escena con Casandra a punto de ser violada, intentando buscar asilo en la estatua de la diosa Atenea, obra que se encuentra en el Museo Metropolitano de Nueva York. Áyax no respetó el que Casandra estuviera bajo la protección de Atenea, lo que supone un sacrilegio mas grave que la propia violación.

Textos y tablets para ayudar a los visitantes

Esta exposición ha incluido, además de las obras, muchos textos literarios que explican los mitos y las escenas reproducidas para que el visitante pueda entenderlas. Asimismo existen una serie de tablets que muestran textos y detalles de las obras. Esto ha sido gracias a la Fundación Cultural Onassis, que preparó y expuso esta exposición en su Centro de Nueva York y que ofreció que se pudiera visitar en Atenas. Patermalis insistió en agradecer tanto a la Fundación como al Ministerio de Cultura el haber hecho posible que se pueda ver esta exposición en Atenas hasta el mes de septiembre. Y destacó la labor de los tres arqueólogos que prepararon la exposición: Angelos Chaniotis, Nikolaos Kaltsas y Ioanis Mylonopoulos.

 

18 julio 2017 at 11:53 am Deja un comentario

Roma expone el relieve de «Mitra matando al toro» tras su recomposición total

Las romanas Termas de Diocleciano exhiben desde hoy esta pieza del siglo III d.C ahora recompuesta gracias al hallazgo de las últimas partes extraviadas

El general del comando de los carabineros para la tutela del patrimonio cultural, Fabrizio Parrulli (i), presenta en rueda de prensa un fragmento del relieve en marmol “Mitra Tauroctonos” en las Termas de Diocleciano en Roma, Italia, hoy 14 de julio de 2017. EFE / Giuseppe Lami

Fuente: EFE  |  LA RAZÓN
14 de julio de 2017

Las romanas Termas de Diocleciano exhiben desde hoy un relieve del siglo III d.C que representa al dios Mitra matando a un toro, una pieza ahora recompuesta gracias al hallazgo de las últimas partes extraviadas.

El relieve fue expuesto hoy al completo, después de que los Carabineros (policía militarizada) entregara al Museo Nacional Romano la última pieza desaparecida, que corresponde a la mano izquierda de la deidad y al morro del animal.

Se trata de un relieve en mármol de Carrara descubierto en 1964 durante unas obras en el municipio romano de Tor Cervara pero dividido en 57 fragmentos, explicaron los Carabineros en un comunicado.

Una vez que los expertos y las autoridades recompusieron la pieza arqueológica llegaron a la conclusión de que representaba al dios Mitra mientras mata a un toro.

Esto a pesar de que en la composición faltaba la cabeza de la divinidad y el morro del animal.

Así, incompleto, fue ubicado en 1965 en las Termas de Diocleciano de la capital italiana hasta que se descubrió que una exposición en el museo de la ciudad alemana de Karlsruhe (sudoeste) en 2013 tenía una pieza de mármol que podría pertenecer al relieve de Tor Cervara.

Era la cabeza del dios que, tras confirmarse su procedencia y gracias a una serie de acuerdos entre las autoridades italianas y alemanas, fue devuelta a Roma e integrada a la composición.

Por último, en febrero de este mismo año, los Carabineros se incautaron de una serie de bienes en un anticuario de Cagliari (isla de Cerdeña), entre ellos un relieve marmóreo en el que se apreciaba el morro de un animal y una mano izquierda.

Finalmente se descubrió que se trataba de la última pieza del relieve descubierto en 1964 y, tras su incautación, las autoridades investigan si el dueño del anticuario incurrió en un delito de encubrimiento de bienes.

El “Mitra Tauroctonos”, que representa a dicho dios de origen persa y vinculado al sol, cuenta con unas dimensiones de 2,5 metros de ancho por 2,20 metros de alto y tiene un valor estimado de unos dos millones de euros, según el cuerpo policial italiano.

 

14 julio 2017 at 11:26 pm Deja un comentario

Cuando los griegos eran perfectos

Una muestra examina en CaixaForum Madrid la pasión competitiva de la Antigua Grecia con 172 tesoros del British Museum, muchos de los cuales se prestan por primera vez

‘Friso de Amazonas’, de 1,80 metros de largo por 0,90 de alto, del mausoleo de Halicarnassus.

Fuente: ÁNGELES GARCÍA > Madrid  |  EL PAÍS
13 de julio de 2017

¿Diría que la competitividad es un rasgo distintivo de este tiempo en el que todo —los seguidores, los likes, las calorías— se mide? Pues no eso no es nada comparado con los antiguos griegos. Creían que la perfección solo se podía lograr mediante la destreza física y una mente en plena forma y le daban a la competencia un significado de honor y de respeto hacia el otro y hacia uno mismo. De todo ello trata la exposición Agón! La competición en la antigua Grecia, presentada ayer en el CaixaForum de Madrid.

A través de 172 piezas (esculturas, monedas, cerámicas, joyas) procedentes del Museo Británico, se examina el espíritu retador de la civilización a la que, entre otra infinidad de cosas, le debemos la democracia y el olimpismo. Muchas de ellas están consideradas obras maestras y han sido restauradas para su presentación por primera vez fuera de Londres. El caso más espectacular es el fragmento del gigantesco friso (tenía 45 metros de altura) del Mausoleo de Halicarnaso. La exposición permanecerá abierta hasta el 15 de octubre y después viajará por los centros que CaixaForum tiene abiertos en España.

La clave es ‘agón’

La palabra clave es agón, término que en griego antiguo significa contienda, desafío, disputa. Peter Higgs, conservador de escultura y arquitectura griega del British Museum y comisario de la exposición, explica que el sentimiento de competitividad acompañaba a los griegos desde la infancia y hasta la muerte: “Desde los relatos épicos de Homero hasta los triunfos deportivos en Olimpia pasando por las victorias de grandes generales, en la antigua Grecia una intensa rivalidad lo dominaba todo. La competición impregnó incluso el universo de las artes, con certámenes de música, teatro, escultura y pintura”.

La preciosa escultura alada de Niké, la diosa de la victoria, con las ropas agitadas por el viento (hacia el año 100 antes de Cristo) indica el recorrido por un mundo en el que la vida no se concibe sin el deseo de ser el mejor. Los héroes, atletas y guerreros, esculpidos o reproducidos en cerámicas, recuerdan que los griegos eran fanáticos del deporte, como demostraban en los juegos panhelénicos que periódicamente se celebraban en Olimpia, Delfos, Itsmia y Nemea. “Los ganadores”, explica el comisario, recibían suculentos premios y eran tratados como héroes. Como ocurre en la actualidad, las competiciones deportivas eran las grandes distracciones del pueblo griego, su particular forma de entretenimiento. La pasión era de tal calibre que, aún en tiempos de guerra se paralizaban las batallas para poder celebrar los juegos.

De manera paralela a las exhibiciones de fuerza y destreza, los griegos mostraban su amor por la cultura a través de concursos de teatro y música a los que asistían decenas de miles de espectadores y en los que participaban escritores como Esquilo, Eurípides, Sófocles o Aristófanes. Un muestrario de máscaras teatrales y pequeñas esculturas sirven para ilustrar que aquellas piezas eran representadas solo por hombres. Los galardones de las competiciones de las artes escénicas consistían en sencillas coronas de hiedra, aunque los actores y dramaturgos que lograban triunfar eran tratados como auténticas celebridades a las que se pagaba con importantes sumas económicas y se les dedicaban esculturas en espacios públicos. La música, la danza y la poesía, considerados esenciales para la educación de los niños, también tenían sus propios concursos.

Escultura de mármol ‘Atleta con disco’.

Aunque entre todos los artes, tal vez sea el de la guerra en el que los griegos daban rienda suelta al espíritu competitivo innato en ellos. Los ejércitos procedían de las clases propietarias, tanto de las ciudades como del campo. La preparación de la lucha era tan importante que los niños se iniciaban en su formación militar con solo siete años y no dejaban de estar disponibles hasta pasados los 50.

Lejos de aplacarse con el final, la rivalidad social se acentuaba ante la muerte; la duración y lujo del funeral tenía que estar en consonancia con la importancia del personaje fallecido. El mejor ejemplo se exhibe en el apartado final de la muestra con el fragmento de la tumba del poderoso rey Mausolo de Caria, hallada en Halicarnaso, hoy Turquía. Es la pura imagen de la clase de poderío que trasciende al más allá.

Relieve de máscaras griegas.

EL MUSEO DE TODO EL MUNDO A PESAR DEL BREXIT

Las colecciones del British Museum están consideradas como las más importantes de todo el mundo en su especialidad y las reclamaciones, como las de los griegos sobre los frisos procedentes del Partenón, han sido constantes. La respuesta pública por parte del museo ha sido siempre que ellos ejercen de cuidadores de un patrimonio que reconocen universal. Pero ahora, con la inminente salida del Reino Unido de la Unión Europea, las preocupaciones han vuelto a aflorar. ¿Qué ocurrirá como consecuencia del Brexit? El director del museo, Hartwig Fischer, tuvo que responder ayer a esa preocupación en la presentación de la exposición en Caixaforum. “Es pronto para decir qué va a ocurrir con el Brexit. Tenemos la esperanza de que se haga lo correcto y que se siga manteniendo la idea de que el British es un museo del mundo para el mundo”.

 

13 julio 2017 at 9:00 pm Deja un comentario

El arte de Palmira resplandece en Italia

Una exposición en el Museo de Aquilea, con esculturas, mosaicos y relieves funerarios, difunde la importancia de un patrimonio cultural único en peligro

Estela del siglo I d.C. Museo Arqueológico Nacional de Aquilea

Fuente: ÁNGEL GÓMEZ FUENTES   |  ABC
3 de julio de 2017

Palmira, una joya de arte que los terroristas de Daesh quisieron destruir, resplandece en una exposición en Italia, la primera en Europa dedicada a la ciudad siria después de su destrucción por el terrorismo fundamentalista. Con el título «Caras de Palmira en Aquilea», una treintena de esculturas, mosaicos y monumentos funerarios, además de fotografías, se exponen hasta el 3 de octubre en el Museo Arqueológico Nacional de Aquilea, antigua ciudad romana en la provincia de Udine, al norte de Italia.

La muestra pretende difundir la importancia de un patrimonio cultural único en peligro, y contiene además un valor simbólico, uniendo la cultura de dos ciudades: Palmira, fértil «reina del desierto», colonia romana, donde se hablaba griego, arameo y latín, centro estratégico de intercambio de especias, incienso, piedras preciosas, mirra y seda; y Aquilea, fundada por los romanos en el 181 a.C., nacida como muralla contra las poblaciones guerreras que llegaban desde los Alpes y del Este, ciudad multilingüe y mercantil. Palmira y Aquilea, dos ricas ciudades antiguas, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, dialogan a pesar de la distancia geográfica, mediante obras maestras de la exposición.

Diálogo cultural

Relieve funerario con el retrato de Batmalku e Hiran – MUSEO NACIONAL DE ARTE ORIENTAL DE ROMA

En ambas ciudades, con sus contextos diversos desde el punto de vista étnico y cultural, hay afinidades, como la tolerancia y convivencia entre religiones y culturas. Por ejemplo, el altar dedicado al sol, prestado por los Museos Vaticanos, representa el traslado, en el siglo I d.C., de una comunidad de Palmira a Roma, tan ligada a sus propias divinidades que las honran también en Italia. Por otro lado, el retrato de Batmalku e Hiran, procedente del Museo Nacional de Arte Oriental de Roma, representa una madre con su hijo. Los relieves de Palmira dan mucha importancia a los afectos familiares, evidenciados en las inscripciones en arameo.

En el museo de Aquilea, que aporta ocho obras propias a la exposición, se confrontan, sobre todo, relieves funerarios con retratos de difuntos, en solitario o en pareja, revelando papeles sociales, modas y tendencias de la propia época, desde el primero hasta el cuarto siglo después de Cristo. Las diferencias estilísticas entre el arte de Palmira y Aquilea son notables, aunque se intentaba una autorrepresentación común en todo el imperio romano. En Aquilea, zona norte del Adriático, donde los sepulcros se disponían de forma regular a lo largo de las vías de salida de la ciudad, se impone un estilo minimalista, más esquemático, al representar la fisonomía de los difuntos. En cambio, el estilo en Siria es diverso: los retratos femeninos de Palmira se ilustran con los mínimos detalles, con collares y anillos en todos los dedos.

Foto histórica de las ruinas de Palmira – © Elio Ciol

Una difícil reconstrucción

La gran pregunta que todo el mundo se hace hoy es si ese gran patrimonio artístico de Palmira se puede reconstruir. El arqueólogo Paolo Mattiae, gran experto de la Siria antigua, donde excavó durante medio siglo, descubridor de la ciudad de Ebla, al norte de ese país, cree que será posible la reconstrucción, aunque lo ve complicado. «Las últimas noticias del director general de arqueología en Siria dicen que los restos arqueológicos no han sido pulverizados; el 70% está intacto, el otro tercio está en gruesos fragmentos que permitirán su restauración», afirma Mattiae, aunque reconoce que «será muy difícil. Toda reconstrucción es un negocio».

La exposición de Aquilea refleja la «limpieza cultural» que ha hecho el terrorismo islámico, según Irina Bokova, directora general de la Unesco. En efecto, guerras y devastaciones naturales han destruido el patrimonio artístico de poblaciones mundiales a lo largo de la historia. Pero nunca se había visto en tiempos recientes el sistemático intento de eliminar al enemigo con la destrucción de su propia cultura y su patrimonio artístico. Tiene su lógica perversa la destrucción de un patrimonio arqueológico de un país: con la destrucción de monumentos y obras de arte de una población, se le priva de su identidad y se le golpea en el corazón. Por eso, el patrimonio de lugares de Siria bajo el control de los fundamentalistas islámicos sigue siendo destruido.

De ahí que al contemplar esta bella exposición, hay quien recuerda una reflexión de Albert Camus, premio Nobel de Literatura en 1957: «Sin cultura y la relativa libertad que de ella se deriva, la sociedad, aunque fuera perfecta, sería una jungla. He aquí el por qué toda auténtica creación es en realidad un regalo para el futuro».

 

3 julio 2017 at 10:38 am Deja un comentario

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