Posts filed under ‘exposiciones’

El Palatino revive en la reconstrucción digital del CNR

Fuente: PAOLO BOCCACCI – LAURA MARI  |  La Repubblica
23 de mayo de 2017

Un museo virtual de personajes, monumentos y jardines que a lo largo de los siglos han ido sucediéndose en la terraza de Vigna Barberini: desde la supuesta Coenatio Rotunda de Nerón hasta los viñedos adquiridos por los Barberini en el siglo XV, pasando por los espléndidos “Jardines de Adonis” de Domiciano, que borraron la memoria de Nerón. Y también el templo de Heliogábalo, después iglesia de San Sebastián en el siglo X. Es el escenario de la instalación digital que se inaugurará el 20 de junio y estará abierta para todos los visitantes del Palatino.

Realizada por el CNR con la Superintendencia Arqueológica, ha sido financiada curiosamente por los organizadores del controvertido musical “Divino Nerón”, cuya celebración ha suscitado en los últimos días las encendidas críticas de arqueólogos del calibre de Adriano La Regina, Andrea Carandini o Filippo Corarelli.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

23 mayo 2017 at 6:48 pm Deja un comentario

El Museo Romano de Mérida inaugura una exposición temporal que indaga en los juegos y juguetes de la época

El Museo Nacional de Arte Romano de Mérida ha inaugurado este jueves la exposición temporal ‘Juegos y Juguetes en Augusta Emérita’ en la que se exponen algunas de las piezas “más representativos” de la época pese a la dificultad de conservación de las mismas.

Los responsables de la exposición en el MNAR miran algunas de las piezas (EUROPA PRESS)

Fuente: EUROPA PRESS  |  20minutos.es

MÉRIDA, 18 May.- Esta muestra, expuesta al público hasta finales de este año en la sala IX situada en la segunda planta del museo, prevé cubrir “las expectativas de todo el público”, según ha declarado durante la inauguración el director del Museo Nacional de Arte Romano, José María Álvarez Martínez.

La finalidad de la muestra, según el comisario de la misma, es “sondear en una cuestión realmente tan interesante como difícil de acometer” como son los juegos y los juguetes. Tal y como se expresa en la primera parte de la muestra, la cuestión del juego ha tenido una “enorme invisibilidad a lo largo del tiempo” ya que ha consistido en una “simple actividad”, y por ello se han conservado “pocas representaciones”.

Entre las figuras que se han conservado destacan algunas como una pareja de niños forcejeando, que según el comisario “podría ser un juego”, así como otros elementos que fueron utilizados en la antigüedad como juguetes, entre ellos las habas o las nueces.

Estos últimos son elementos que no estaban sometidos a “métodos de alteración alguna” y, por lo tanto, “a no ser que aparezcan en el contexto adecuado son muy difíciles de percibir como tales”, ha mantenido Rafael Sabio.

Además, en esta primera parte se muestran otros elementos “producto de la industria humana” como monedas u ollas que se utilizaron en juegos de puntería, azar o en el cara o cruz, así como otros objetos elaborados “más expresamente como juguetes” como canicas y peonzas.

JUEGOS INTELECTUALES Y MUÑECAS

La segunda parte de la exposición se centra en el juego intelectual, que “requiere de la participación del cerebro y el conocimiento de unas reglas”, y entre los que destaca el Juego de los Siete Sabios o los juegos de tablero o juegos de dados, de los que se cuenta “con representaciones de las fichas, los tableros y de los dados”.

También ha querido resaltar el comisario de la exposición la “suerte” de contar en el museo con un dado “trucado” al que se le han roto dos de sus caras y que sería una “prueba” de que también existían jugadores profesionales de dados.

La tercera parte de la muestra expone los juguetes de representación realista, que “están a medias entre el juguete y la escultura” y que los romanos llamaban “oscillum”, tales como muñecas o miniaturas de objetos cotidianos, sobre todo relacionados con la cocina.

De este modo, la última parte de la exposición versa sobre los contextos en los que han sido hallado estos juguetes en el yacimiento emeritense, y que en este caso se trata de los vertederos de la carretera de Don Álvaro y las salidas del anfiteatro romano, además los enterramientos, sobre todo infantiles.

Como excepción, cabe destacar los tableros de los juegos, que fueron hallados incrustados en algunas superficies por toda la ciudad de Mérida.

Por último, Rafael Sabio ha explicado que no hay “mucha diferencia” entre los juegos de la época romana y los del presente, sobre todo en los juegos de tablero, aunque las antiguas eran versiones “más complicadas y con mayor número de fichas” que el tres en raya, como serían el nueve en raya o el doce en raya, que se han conservado en países como Alemania o Francia.

Finalmente, el director del Museo Nacional de Arte Romano, José María Álvarez Martínez, ha señalado que no hay “nada mejor que elegir el día internacional de los museos para inaugurar una exposición en nuestro centro” y ha querido agradecer la “labor de todo el personal”, así como la del conservador del museo, Rafael Sabio.

 

19 mayo 2017 at 7:12 pm Deja un comentario

Empúries expone el «tesoro» de 200 denarios de plata localizado en la ciudad romana

Las monedas se encontraron en el año 2016 en el interior de un recipiente de barro y la más moderna fue acuñada en Roma en el año 74 aC

Una imagen de las monedas y el recipiente que las contenía.

Fuente: Diari de Girona
18 de mayo de 2017
Fotos: Gencat

El Museo de Arqueología de Cataluña de Empúries expondrá a partir de hoy y hasta el 31 de mayo el «tesoro» de 200 denarios de plata que se localizó durante una campaña de excavaciones en la ciudad romana del yacimiento, el 2016.

Las piezas se han restaurado este invierno y ahora se podrán ver para conmemorar el Día Internacional de los Museos, que se celebra este jueves y a propósito del cual muchos centros han programado actividades extraordinarias, además de abrir de noche este sábado.

Las monedas se localizaron en el interior de un pequeño recipiente de barro, que estaba enterrado debajo de uno de los locales en proceso de excavación.

El nivel donde se encontraron se relaciona con el período fundacional de la ciudad romana, a lo largo de la primera mitad del siglo I aC. Se trata del conjunto monetario más numeroso localizado hasta ahora en la zona.

Extracción de las monedas

El «tesoro» localizado está formado por 200 monedas de plata, la más moderna de las cuales corresponde a la emisión de C. Postumio, acuñada en Roma el año 74 aC.

El Museo ha recuperado y restaurado ahora el importante hallazgo. Los resultados del estudio se publicarán próximamente en revistas dedicadas al estudio de monedas antiguas.

La sala permanente del centro las expondrá desde este jueves y hasta finales de mes.

 

18 mayo 2017 at 7:04 pm Deja un comentario

Roban en Pompeya pieza del siglo VI antes de Cristo

Una pieza en bronce del siglo VI antes de Cristo que formaba parte de la muestra “Pompeya y los griegos” fue robada hoy en esa ciudad del sur de Italia, informaron las autoridades locales.

Fuente: Notimex  |  20minutos.com    18/05/2017
Fotos: Corriere del Mezzogiorno

Según Massimo Osanna, director del Museo Arqueológico Nacional “Dinu Adamesteanu”, de la sureña ciudad de Potenza, que prestó la pieza, se trata de una tachuela en bronce con un diámetro de 7.3 centímetros y originaria del siglo VI antes de Cristo.

Explicó que era una de las cuatro piezas similares aplicadas a una reproducción de la puerta de Torre Satriano, que forma parte de la exposición montada en un espacio de la zona arqueológica de Pompeya.

Osanna indicó que la pieza estaba sobre un panel expositivo cubierta por una lámina transparente de protección, por lo que el autor del robo necesito de tiempo para poder sustraerla.

Además, dijo, el edificio es vigilado de día por personal especializado y de noche a través de cámaras de video y está dotado de un sistema de alarma.

Confirmó, sin embargo, que la pieza robada estaba asegurada solamente por 300 euros (unos 334 dólares).

Al lugar llegaron agentes del reparto de investigación científica del cuerpo de carabineros para realizar las investigaciones respectivas.

La muestra fue cerrada al público para permitir la realización de las indagaciones.

18 mayo 2017 at 6:30 pm Deja un comentario

«Si perdemos la cultura clásica somos incapaces de entender nuestro mundo»

La investigadora Fátima Díez Platas desvela la luminosa presencia de Ovidio en las bibliotecas gallegas

Imagen: XOAN A. SOLER

Fuente: RAMÓN LOUREIRO > Ferrol  |  La Voz de Galicia
6 de mayo de 2017

Vaya por delante que cuando uno, a propósito del último proyecto de Fátima Díez Platas, habla de la luminosa presencia de Ovidio, el poeta romano de cuya muerte se cumplen ahora 2.000 años, en las bibliotecas gallegas, está haciendo, como es natural, un juego de palabras. Porque no se está refiriendo, en este caso, a los versos del autor del Arte de amar y Las metamorfosis, sino a la muy bella manera en la que se iluminaron ciertos volúmenes, todos ellos magníficos, que recogieron esos versos a lo largo de la historia, y más concretamente los que a día de hoy se custodian, como el verdadero tesoro que son, en las bibliotecas de Galicia. Fátima, investigadora y profesora de Historia del Arte en la Universidade de Santiago, que nació en Madrid pero que desde hace años reside en Cabanas -no muy lejos del pazo en el que vivió el naturalista López Seoane-, es la comisaria de Ovidius Vivit! Mitos, imágenes y libros.

-Y su trabajo ha dado origen a una muestra que a partir de la semana próxima podrá visitarse en el Pazo de Fonseca. Buen lugar, ese, para ir al encuentro de Ovidio.

-Fantástico. Porque además con esta exposición vamos a poder ver desde el incunable de Las Metamorfosis de 1493, que se conserva en la Biblioteca Xeral Universitaria de Santiago, hasta la edición de Parma de 1505, de la misma obra, que pertenece a la Biblioteca del Real Seminario de Santa Catalina en Mondoñedo.

-Que Ovidio vive no lo pondremos en duda, nada más lejos. Pero… ¿cuánta gente estará hoy de acuerdo con esa afirmación?

-Ovidio se sigue leyendo más de lo que se cree y sigue inspirando a muchos artistas.

-Malos tiempos para la poesía, estos, ¿no cree?

-Estos son malos tiempos para la lírica, eso es verdad, pero en cambio son buenos momentos para la imagen. Y lo que aquí tenemos son imágenes que nacen para los libros en distintas épocas: desde el siglo XV hasta el siglo XIX.

-¿Por qué se trata tan mal a las Humanidades?

-El desprecio a las Humanidades está a punto de tocar fondo, y creo que va a terminar. Curiosamente, las redes sociales están trabajando a favor de las Humanidades. Las nuevas tecnologías son un canal excelente para la divulgación. Los humanistas tenemos, ahora más que nunca, la obligación de enseñar a pensar. Frente a la superficialidad, es necesario aprender a profundizar, a ir más allá de lo que está en la superficie. No podemos dejar que todo sea plano, tenemos que avanzar en el conocimiento.

-Si perdemos a Ovidio, ¿qué perdemos? Sin la cultura clásica, ¿qué nos queda?

-Pues muy poco. Porque si perdemos la cultura clásica somos incapaces de entender nuestro mundo, porque ya no podemos comprender qué lo sustenta.

 

8 mayo 2017 at 1:57 pm Deja un comentario

Adolf, el alemán que desenterró Numancia

  • Llegó a Soria en 1905 en busca de la ‘ciudad perdida’ que resistió a Roma. Disfrutó de las jotas, cenó con el rey… Pero lo acusaron de expolio: se llevó 12.500 objetos celtíberos
  • Por primera vez 478 de los tesoros del “sabio extranjero” han vuelto a España

Schulten, sentado en el centro, en un momento de sus excavaciones. Fotos cortesía de la exposición ‘Schulten y el descubrimiento de Numantia’ | Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid

Fuente: MAURICIO H. CERVANTESLEYRE IGLESIAS  |  EL MUNDO
5 de mayo de 2017

El día siguiente a su llegada a Soria, una diligencia lo llevó hasta su destino. Numancia, la ciudad que no existía, lo esperaba, enterrada, a siete kilómetros de la ciudad castellana. Era el 12 de agosto de 1905 y Adolf Schulten estaba seguro de que iba a hacer historia. Allí, en el cerro de Garray, cinco obreros a sus órdenes trazaron cuatro zanjas. Y pocas horas después, excavando con pico y azada, encontraron el tesoro que andaba buscando. En medio de una base rojiza de adobes quemados y ceniza, Schulten identificó fragmentos de vasos ibéricos.

“No había duda”, escribiría después: “Bajo la ciudad romana yacía una ciudad más antigua, ibérica, destruida por el fuego. ¡Habíamos encontrado Numancia!”.

Así, en medio de un calor abrasador que le obligó a afeitarse el bigote, y atraído hasta Soria por una obsesión que lo poseería toda la vida, el “sabio extranjero” -como lo denominó la prensa soriana-, el “héroe de Numancia” -como decía de sí mismo en sus diarios-, inició las excavaciones de lo que hoy es el yacimiento que más información ha proporcionado sobre el mundo celtíbero.

Y así arrancó también el mito de un hombre aplaudido por sus descubrimientos pero perseguido por una sombra que aún hoy resuena en Soria: “Se llevó todo lo que quiso para Alemania…”. Porque buena parte de los objetos que Adolf Schulten encontró en la vieja Numancia han permanecido en un museo alemán durante décadas, y no ha sido hasta este mes cuando han pisado suelo español. Los ha reunido el Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid, en Alcalá de Henares, en una exposición denominada Schulten y el descubrimiento de Numantia. Por primera vez, más de un siglo después, los tesoros de Schulten regresan a casa.

Con 1.000 marcos en el bolsillo fue como el metódico alemán llegó a la mísera Soria aquel agosto de 1905. Se los había asignado, a petición suya, la Real Sociedad de Ciencias de Göttingen. Su trabajo de campo a lo largo de siete años acabaría costando hasta 40.000 marcos, según reveló en su librito Mis excavaciones en Numancia. “Casi la mitad” se los dio el káiser Guillermo II, entusiasmado por sus hallazgos; el resto, “en su mayor parte”, otras instituciones y academias alemanas. Y eso que Adolf, nacido en 1870 en Elberfeld, al oeste de Alemania, no era arqueólogo, sino filólogo, doctorado en Derecho Romano y profesor de Historia Antigua. Y la de España le apasionaba.

De pulsión romántica, como dictaba la época, Schulten había leído con fascinación la historia que los clásicos contaron de Numancia: cómo, en verano del año 133 antes de Cristo, los habitantes celtíberos de aquella ciudad resistieron, durante casi un año de hambre y enfermedades, el asedio del Imperio Romano, y la mayoría incluso prefirió el suicidio antes que entregarse. (De ahí la resistencia numantina). El alemán quería descubrir lo que España no había logrado: según María Paz Gómez Gonzalo, que ha dedicado su tesis doctoral en la Universidad de Barcelona a la figura de Schulten, los arqueólogos españoles, con Eduardo Saavedra a la cabeza, habían identificado las ruinas romanas, sí, pero no habían podido afirmar con certeza que la anterior urbe, la celtíbera, la ciudad heroica, seguía allí, debajo o al lado de la que después levantaron los conquistadores romanos. Él sí pudo.

Cabeza de lobo de Terracota. MUSEO ARQUEOLÓGICO DE LA COMUNIDAD DE MADRID

Acabamos de descubrir la ciudad ibérica -contó orgulloso en una carta-: casas construidas de adobas grandes quemadas por incendio, mucha cerámica muy característica ibérica…”. También encontró utensilios de hierro, vasos de barro pintados con figuras geométricas, arcas, cornetas, molinos de mano… Después llegó el resto de descubrimientos: los siete campamentos que los romanos comandados por Escipión levantaron alrededor de la ciudad en su largo asedio, sólidos muros de piedra bien conservados, monedas romanas, armas, ánforas…

La prensa de la época da fe de que las autoridades lo agasajaron y de que el pueblo, en un principio, lo quería. Le gustaban las jotas que cantaban los obreros mientras excavaban. Se llevaba bien con el dueño de aquellos terrenos, Luis de Marichalar y Monreal, vizconde de Eza y abuelo de Álvaro de Marichalar -que en 1917 los donaría al Estado-, y hasta compartió banquete con el rey Alfonso XIII cuando el monarca fue a inaugurar un monumento a Numancia. Aunque Schulten cometió un error imperdonable que la prensa divulgó: “desconociendo las etiquetas palatinas”, el “extranjero” asistió a la cena ataviado “con traje de americana”.

Pero pronto hubo quienes, en la España campesina, rural e ignorante que él describía en sus publicaciones, heridos quizá en su orgullo patriótico, preguntaron por qué un alemán y no un español tenía que acometer esos trabajos.

“Vergonzoso es para España que por no haber terminado las excavaciones empezadas en 1861 (…) tengan que venir arqueólogos alemanes a descubrir y estudiar los sagrados restos de la épica ciudad”, publicó la revista La Construcción Moderna. Corrió también el rumor de que Schulten había mandado “facturadas para Alemania” una docena de cajas con vasijas de cerámica y otros objetos numantinos, denuncia que acabó escuchándose en el Senado.

Empezó ahí la leyenda negra del hispanista. El mito del alemán expoliador.

Su diario, con su autorretrato como “héroe de Numancia” / MARIO TORQUEMADA / MUSEO ARQUEOLÓGICO DE LA COMUNIDAD DE MADRID

Lo cierto es que el contenido de aquellas primeras 13 cajas, con 231 kilos de vestigios, volvió a España enseguida, en 1906, como la cabeza de lobo de terracota que se muestra en estas páginas. De hecho, el propio Schulten dejó por escrito que su “gran gusto” era fundar en Garray un Museo Numantino. Pero hubo otra segunda remesa de piezas que salió hacia Alemania, supuestamente para ser estudiadas allí. Esas no regresaron jamás.

Una carta inédita descubierta por Gómez Gonzalo desvela que en 1929 el explorador alemán donó al Museo Central Romano-Germánico de Mainz las piezas que se había llevado, con la condición de que estuvieran en una sala propia en la que sólo podrían exponerse los hallazgos numantinos y otros del resto de España.

Pero esto “nunca” sucedió, según ha explicado el investigador del museo de Mainz Raimon Graells i Fabregat. No se han expuesto, sino que han permanecido durante 88 años guardadas en un almacén; algunas de ellas, apiladas en sacos de tela. Fueron hasta 12.500 vestigios celtíberos de Numancia -en muchos casos, fragmentos de vasijas y otros objetos-, según los cálculos de Enrique Baquedano y Marian Arlegui, comisarios de la exposición que hasta el 9 de julio podrá visitarse en Alcalá de Henares. Porque ahora, por primera vez, 478 de esas piezas han viajado de Mainz a Madrid.

¿Fue Adolf Schulten un expoliador? Los tres expertos consultados coinciden en que no. En aquella época no era extraño que los exploradores alemanes e ingleses se quedaran con parte de sus hallazgos para exhibirlos en sus países. “Los controles eran muy laxos y la legislación [contra el expolio] estaba en mantillas”, asegura Marian Arlegui.

Pero Numancia no fue la última obsesión española de Adolf Schulten, empeñado en dejar huella en un país que, a su juicio, nunca le recompensó su inmenso trabajo (la “envidia de los españolitos”, decía). Ya cuando excavaba en el cerro de Garray tenía en la cabeza su siguiente aventura: Tartessos, otra ciudad perdida que los griegos consideraron la primera civilización de Occidente. A ello se puso Schulten tras la Primera Guerra Mundial -de la que pudo librarse-, angustiado tras “cinco largos años” de espera sin poder obtener un pasaporte que le permitiera viajar a la Península. Aunque en este caso la suerte no le acompañó. Excavó el actual Parque de Doñana, cerca de la desembocadura del Guadalquivir, creyendo que allí encontraría la ciudad mítica sepultada. No lo consiguió.

Antes de la Guerra Civil también investigó en Barcelona, Cartagena, Valencia, Salou... Se jubiló de su Universidad de Erlangen en 1935, a los 65 años, con apenas 7.000 pesetas ahorradas, según contó. Aunque en pleno surgimiento del nazismo le nombrarán profesor emérito y en la España de Franco recibirá la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, acompañada de una pensión honorífica. La Segunda Guerra Mundial la vivirá entre Alicante y Tarragona con una beca del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y en sus últimos años también pasará largas temporadas en la costa mediterránea, ideal para su reúma.

Cinco años antes de morir, en 1955, Adolf Schulten viajó por última vez a España para asistir en Barcelona a un congreso arqueológico. Su propósito era aprovechar esos días para escaparse a Numancia. Volver a verla de nuevo. Pero el alzhéimer que padecía se lo impidió. El “sabio extranjero” no pudo cumplir quizá su último sueño: despedirse de la ciudad perdida que él desenterró.

 

5 mayo 2017 at 9:11 pm Deja un comentario

Una línea de metro de Roma expone 40.000 piezas arqueológicas halladas durante su construcción

Un viaje en el tiempo desde la Prehistoria hasta la Edad Contemporánea es lo que propone la nueva estación de la línea de metro C de Roma, donde se expone una selección de las 40.000 piezas arqueológicas halladas durante su construcción.

Fotografía facilitada por la Superintendencia Especial de Arqueología de Roma de una horca agrícola rodeada de tiestos de terracota de edad imperial romana que se exponen en la nueva estación de la línea de metro C de Roma, dentro de las 40.000 piezas arqueológicas halladas durante su construcción. EFE

Fuente: EFE  |  eldiario.es
5 de mayo de 2017

La estación, que se presentó hoy a la prensa pero que no abrirá al público hasta al menos octubre, forma parte de la conocida como línea arqueológica del metro, cuyo trazado atravesará el centro de Roma cuando se complete su construcción.

Los trabajos de excavación en la parada de San Giovanni comenzaron en 2010 y el resultado final es una estación que alberga una especie de museo en el que, a medida que los usuarios descienden hasta los binarios, lo hacen también en el tiempo, acompañados de paneles didácticos y piezas arqueológicas.

El superintendente de Bienes Arqueológicos de Roma, Francesco Prosperetti, describió la estación, que ha tenido un costo de 50 millones de euros, como una “máquina del tiempo que traslada al pasado” a los usuarios del servicio público de transportes.

“Quien entra en la estación de San Giovanni entiende que está en un lugar particular, único en el mundo, porque en el subsuelo de Roma hay algo que no existe en el de gran parte de las ciudades del mundo: la historia”, añadió.

La parte más interesante del recorrido y que cuenta con mayor número de vestigios arqueológicos corresponde al período entre la edad republicana y la imperial de Roma, donde se han encontrado los restos de una granja agrícola que son testigo de una serie de actividades de gran riqueza y de sistemas muy evolucionados de cultivo.

Por ejemplo, se pueden observar los huesos de los primeros melocotones que llegaron en esa época a Occidente, probablemente procedentes de Persia, ánforas de drenaje y otras que contenían aceite y que arribaron desde la península Ibérica.

Además, también han llegado hasta nuestros días las raíces de diversas plantas de jardín y flores que confirman la condición noble de esta granja que producía bienes de lujo.

En los pasillos de la estación de metro también se exponen monedas cuya acuñación se remonta al siglo I a.C., una horca agrícola, fragmentos de tuberías de la época y tiestos de terracota que se que se conservan casi intactos y muestran el terreno pantanoso y húmedo que provocó la creación de la granja.

Las excavaciones han revelado la progresiva desertización de la zona de San Giovanni, que con el tiempo dejó de utilizarse con fines agrícolas de lujo y a la que el papa Calixto II dirigió un canal artificial de agua que formaba un lago en sus aledaños.

El objetivo final de los usuarios serán, obviamente, las vías del tren metropolitano, que están en el nivel de la edad prehistórica y que marcan el final de un viaje en el tiempo en el que paneles explicativos de diferentes colores, además de imágenes y vídeos, clasifican e ilustran los períodos históricos.

Las excavaciones de la estación, desarrolladas con técnicas estratigráficas, se han adentrado hasta más de treinta metros, algo inédito en una obra del género porque normalmente la perforación y vaciado del terreno se detienen cuando se encuentran los primeros restos de la edad imperial.

Filippo Lambertucci, uno de los arquitectos que han comisariado la instalación, afirmó a Efe que espera que esta estación de metro sirva para que los ciudadanos romanos “puedan finalmente darse cuenta de qué está hecha su ciudad”.

“Esta instalación ofrece al público una experiencia (…) probablemente nueva para él”, explicó Lambertucci, que pertenece al grupo investigador del Departamento de Arquitectura de la Universidad de Roma que ha trabajado en el proyecto junto a la Superintendencia y el Ayuntamiento.

“Aunque Roma sea estratificada sobre una cantidad de siglos, de hallazgos y de testimonios que atraviesan su subsuelo, (los ciudadanos) no se dan cuenta nunca, o casi nunca, de esta gran riqueza” y esperó que esta constituya “una nueva perspectiva” para las próximas estaciones de la capital italiana.

Durante el próximo fin de semana los ciudadanos de Roma podrán observar el montaje final de la estación con motivo del evento “Open House”, que abrirá al público diversos de edificios de notable importancia arquitectónica.

 

5 mayo 2017 at 8:50 pm Deja un comentario

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