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«Emociones», la nueva exposición del Museo de la Acrópolis

La selección muestra los sentimientos de los mortales, los héroes y los dioses de la Antigüedad a través de 129 obras creadas entre el siglo VII y el II a.C.

Estatua de mármol de Eros, parte de la exposición «Emociones» en el Museo de la Acrópolis de Atenas – Efe

Fuente: BEGOÑA CASTIELLA > Atenas |  ABC
17 de julio de 2017

El lunes por la noche la Ministra de Cultura y Deportes griega Lidía Koniórdo inauguró la exposición «Emociones» en el Museo de la Acrópolis, acompañada del director del Museo, arqueólogo Dimitris Patermalis.

La exposición reúne 129 obras de arte, desde grandes esculturas de mármol y vasos, cráteras y otras vasijas espectaculares hasta pequeñas monedas, todas ellas creadas entre el siglo VII y el II a.C., mostrando una gama de emociones reflejadas en mortales, héroes y dioses de la Antigüedad griega. Se exhiben en un espacio situado en la parte inferior el Museo de la Acrópolis, a trescientos metros a vuelo de pájaro del propio conjunto monumental de Atenas, con un trayecto cíclico en cuyo centro se encuentran dos importantes esculturas con fondo granate: la del Amor, el dios Eros, esculpido en mármol en el s.II, copia de la obra del escultor Lisipo y proveniente del Museo del Louvre de Paris, junto con la escultura del Deseo, otra copia en mármol del s.II de una obra del escultor Escopas, proveniente de los Museos Capitolinos. En contraste a estas dos obras principales que reflejan emociones positivas se encuentra una obra trágica, el Sacrificio de Ifigenia, una tabla proveniente de la Casa del Poeta Trágico de Pompeya. Muestra cómo Ifigenia es llevada al altar donde será sacrificada mientras su padre, lleno de desesperación y culpabilidad, esconde la cara con su toga.

Escena de la guerra de Troya – ABC

La mayoría de las obras provienen de distintos museos griegos, un total de veintidós, comenzando por el Museo Arqueológico Nacional de Atenas y otros importantes extranjeros como los Museos del Vaticano y los Museos Capitolinos de Roma, el Museo Arqueológico de Napoles, el Louvre de Paris, el British Museum de Londres, la Gliptoteca de Munich, el Museo de Antigüedades y Colección Ludwig de Basilea y el Museo Metropolitano de Nueva York.

Emociones públicas y privadas

La exposición comienza con un grupo de emociones desarrolladas en el ámbito privado de la familia y las residencias privadas: ejemplos de amor, de amistad, de alegría, otras descubriendo un ambiente festivo. Esculturas y relieves mostrando escenas de amor maternal y filial, de amistad y ternura, de juego de niños, grandes banquetes y celebraciones. También se pueden estudiar las emociones desarrolladas en el ámbito público: muestras de agradecimiento a los dioses y a los oráculos, especialmente a los de Delfos y Dodona. Pero también hay vitrinas con muestras de odio o de rechazo, como los trozos de cerámica parecidos a las conchas que en griego clásico se denominaban «ostraca», en la que los ciudadanos libres escribían el nombre del político al que querían desterrar de su ciudad estado (de ahí la palabra ostracismo). Y aun más interesante e inquietante, unas tabletas grabadas en metal con injurias y maldiciones varias, mostrando la envidia, el odio y la soberbia de personas contra sus enemigos.

El sacrificio de Ifigenia – ABC

El espectador puede estudiar también obras que reflejan la adoración e invocación de los mortales a sus dioses, con múltiples ejemplos de exvotos, pequeños altares, así como el complejo arte funerario, tanto para los mortales como los héroes. Las más cercanas son las estelas funerarias dedicadas a los niños fallecidos, encargadas por sus padres en las que aparecen rodados de sus juguetes y sus animales favoritos. La exposición continúa con muestras de pasión, que incluyen los raptos amorosos, como el descrito en un jarrón denominado hidria: el rapto de la bella Oreithyia, hija del Rey Erecteo de Atenas, por Bóreas, dios del Viento del Norte, que se había enamorado locamente de ella contra los deseos de su padre. El dios aparece fuerte y protector mientras que la hija del rey muestra coquetamente su hombro desnudo y no parece muy asustada. Y esta exposición también recoge muestras de actos de violencia, cuando las emociones llevan a una pérdida de control, a la tragedia y al drama. Un ejemplo es el ánfora del Museo Metropolitano de Nueva York que muestra al rey de Salamina, Áyax, persiguiendo a Casandra, la hija del rey de Troya Príamo, de gran belleza y capaz de efectuar profecías, momentos antes de su violación. Otra ánfora muestra la misma escena con Casandra a punto de ser violada, intentando buscar asilo en la estatua de la diosa Atenea, obra que se encuentra en el Museo Metropolitano de Nueva York. Áyax no respetó el que Casandra estuviera bajo la protección de Atenea, lo que supone un sacrilegio mas grave que la propia violación.

Textos y tablets para ayudar a los visitantes

Esta exposición ha incluido, además de las obras, muchos textos literarios que explican los mitos y las escenas reproducidas para que el visitante pueda entenderlas. Asimismo existen una serie de tablets que muestran textos y detalles de las obras. Esto ha sido gracias a la Fundación Cultural Onassis, que preparó y expuso esta exposición en su Centro de Nueva York y que ofreció que se pudiera visitar en Atenas. Patermalis insistió en agradecer tanto a la Fundación como al Ministerio de Cultura el haber hecho posible que se pueda ver esta exposición en Atenas hasta el mes de septiembre. Y destacó la labor de los tres arqueólogos que prepararon la exposición: Angelos Chaniotis, Nikolaos Kaltsas y Ioanis Mylonopoulos.

 

18 julio 2017 at 11:53 am Deja un comentario

Cuando los griegos eran perfectos

Una muestra examina en CaixaForum Madrid la pasión competitiva de la Antigua Grecia con 172 tesoros del British Museum, muchos de los cuales se prestan por primera vez

‘Friso de Amazonas’, de 1,80 metros de largo por 0,90 de alto, del mausoleo de Halicarnassus.

Fuente: ÁNGELES GARCÍA > Madrid  |  EL PAÍS
13 de julio de 2017

¿Diría que la competitividad es un rasgo distintivo de este tiempo en el que todo —los seguidores, los likes, las calorías— se mide? Pues no eso no es nada comparado con los antiguos griegos. Creían que la perfección solo se podía lograr mediante la destreza física y una mente en plena forma y le daban a la competencia un significado de honor y de respeto hacia el otro y hacia uno mismo. De todo ello trata la exposición Agón! La competición en la antigua Grecia, presentada ayer en el CaixaForum de Madrid.

A través de 172 piezas (esculturas, monedas, cerámicas, joyas) procedentes del Museo Británico, se examina el espíritu retador de la civilización a la que, entre otra infinidad de cosas, le debemos la democracia y el olimpismo. Muchas de ellas están consideradas obras maestras y han sido restauradas para su presentación por primera vez fuera de Londres. El caso más espectacular es el fragmento del gigantesco friso (tenía 45 metros de altura) del Mausoleo de Halicarnaso. La exposición permanecerá abierta hasta el 15 de octubre y después viajará por los centros que CaixaForum tiene abiertos en España.

La clave es ‘agón’

La palabra clave es agón, término que en griego antiguo significa contienda, desafío, disputa. Peter Higgs, conservador de escultura y arquitectura griega del British Museum y comisario de la exposición, explica que el sentimiento de competitividad acompañaba a los griegos desde la infancia y hasta la muerte: “Desde los relatos épicos de Homero hasta los triunfos deportivos en Olimpia pasando por las victorias de grandes generales, en la antigua Grecia una intensa rivalidad lo dominaba todo. La competición impregnó incluso el universo de las artes, con certámenes de música, teatro, escultura y pintura”.

La preciosa escultura alada de Niké, la diosa de la victoria, con las ropas agitadas por el viento (hacia el año 100 antes de Cristo) indica el recorrido por un mundo en el que la vida no se concibe sin el deseo de ser el mejor. Los héroes, atletas y guerreros, esculpidos o reproducidos en cerámicas, recuerdan que los griegos eran fanáticos del deporte, como demostraban en los juegos panhelénicos que periódicamente se celebraban en Olimpia, Delfos, Itsmia y Nemea. “Los ganadores”, explica el comisario, recibían suculentos premios y eran tratados como héroes. Como ocurre en la actualidad, las competiciones deportivas eran las grandes distracciones del pueblo griego, su particular forma de entretenimiento. La pasión era de tal calibre que, aún en tiempos de guerra se paralizaban las batallas para poder celebrar los juegos.

De manera paralela a las exhibiciones de fuerza y destreza, los griegos mostraban su amor por la cultura a través de concursos de teatro y música a los que asistían decenas de miles de espectadores y en los que participaban escritores como Esquilo, Eurípides, Sófocles o Aristófanes. Un muestrario de máscaras teatrales y pequeñas esculturas sirven para ilustrar que aquellas piezas eran representadas solo por hombres. Los galardones de las competiciones de las artes escénicas consistían en sencillas coronas de hiedra, aunque los actores y dramaturgos que lograban triunfar eran tratados como auténticas celebridades a las que se pagaba con importantes sumas económicas y se les dedicaban esculturas en espacios públicos. La música, la danza y la poesía, considerados esenciales para la educación de los niños, también tenían sus propios concursos.

Escultura de mármol ‘Atleta con disco’.

Aunque entre todos los artes, tal vez sea el de la guerra en el que los griegos daban rienda suelta al espíritu competitivo innato en ellos. Los ejércitos procedían de las clases propietarias, tanto de las ciudades como del campo. La preparación de la lucha era tan importante que los niños se iniciaban en su formación militar con solo siete años y no dejaban de estar disponibles hasta pasados los 50.

Lejos de aplacarse con el final, la rivalidad social se acentuaba ante la muerte; la duración y lujo del funeral tenía que estar en consonancia con la importancia del personaje fallecido. El mejor ejemplo se exhibe en el apartado final de la muestra con el fragmento de la tumba del poderoso rey Mausolo de Caria, hallada en Halicarnaso, hoy Turquía. Es la pura imagen de la clase de poderío que trasciende al más allá.

Relieve de máscaras griegas.

EL MUSEO DE TODO EL MUNDO A PESAR DEL BREXIT

Las colecciones del British Museum están consideradas como las más importantes de todo el mundo en su especialidad y las reclamaciones, como las de los griegos sobre los frisos procedentes del Partenón, han sido constantes. La respuesta pública por parte del museo ha sido siempre que ellos ejercen de cuidadores de un patrimonio que reconocen universal. Pero ahora, con la inminente salida del Reino Unido de la Unión Europea, las preocupaciones han vuelto a aflorar. ¿Qué ocurrirá como consecuencia del Brexit? El director del museo, Hartwig Fischer, tuvo que responder ayer a esa preocupación en la presentación de la exposición en Caixaforum. “Es pronto para decir qué va a ocurrir con el Brexit. Tenemos la esperanza de que se haga lo correcto y que se siga manteniendo la idea de que el British es un museo del mundo para el mundo”.

 

13 julio 2017 at 9:00 pm Deja un comentario

Los papiros, testimonios del difícil camino del conocimiento en la antigüedad

Una pequeña parte se ha salvado y se ha convertido en la base del conocimiento universal, pero el 90 % de la literatura de la antigüedad se perdió para siempre durante épocas en las que la información solo transitaba por complicados y difíciles caminos.

Fuente: Wanda Rudich – EFE  |  YAHOO Noticias
8 de julio de 2017

La muestra “Papiros y Manuscritos. Caminos del conocimiento”, expuesta en la Biblioteca Nacional de Austria, intenta reconstruir algunos de esos trayectos y destaca que el acceso al conocimiento era en el pasado tan importante como ahora, aunque los problemas fueran distintos.

Mientras que en la era de internet abunda la desinformación y la divulgación de noticias falsas (“fake news”), en el pasado, cuando el conocimiento se conservaba en papiros y códices de pergamino, cualquier error de los copistas también podía desvirtuar un texto, aunque no parece haber pruebas de manipulaciones intencionadas.

Además, la decisión de qué documentos se copiaban, y cuáles no, dependía de las más diversas circunstancias, desde preferencias personales de algún abad de monasterio o un aristócrata hasta las exigencias y prohibiciones de la Iglesia católica.

“¿De dónde conocemos los escritos de Aristóteles, de dónde tenemos los discursos de Cicerón? Ello pasa por la larga tradición de las copias manuscritas y eso quiere decir que los libros eran caros, valiosos y raros”, explica a Efe Bernhard Palme, director del Museo del Papiro de Viena.

“Muchos de los textos de la antigüedad los tenemos por primera vez en una copia manuscrita de la plena Edad Media”, cuenta.

“No tenemos prácticamente autógrafos de ningún autor de la Antigüedad”, prosigue este catedrático de papirología.

Explica que solo existen fragmentos de libros antiguos en papiro, por lo que en la mayor parte de los casos se trata “de una copia de una copia de una copia. Es algo que pasa por generaciones”.

“Cuando da tanto trabajo, entonces se copia lo que se considera más interesante y eso es exactamente el gran peligro, porque con el tiempo varía el gusto, el concepto del mundo”, detalla.

Eso pasó, por ejemplo, con la cosmovisión del “Cristianismo en la Edad Media tardía, una actitud totalmente ascética” que sustituyó al espíritu del “goce de la vida del paganismo antiguo”, y mucho de lo que los griegos escribieron 700 años antes se dejó de copiar.

“Así se perdió una gran parte de la literatura antigua, pero todo lo que tenemos se lo debemos al laborioso trabajo de los copistas, que en la Edad Media eran monjes en los monasterios”, indica Palme.

“Estimamos que cerca del 90 % de la literatura de la antigüedad se ha perdido”, afirma el experto y recuerda que de algunos autores se conocen índices de obras, lo que permite cuantificar lo perdido.

Así, por ejemplo, de Amiano Marcelino, “el historiador romano más importante de la antigüedad tardía, solo se ha salvado la mitad de su obra en una sola copia”, cuenta.

En cambio, el texto “De Trinitate” de Hilario de Poitiers (siglo IV), que trata sobre el dogma trinitario y del que en la exposición se puede admirar una copia del siglo VI, se copió muchas veces.

Ello ha permitido a los expertos reconstruir diversas estaciones por la que pasó la obra, quiénes la adquirieron, y también descubrir que es probable que en el siglo XVIII algunas de sus páginas fueron arrancadas y atribuidas a san Agustín.

“Todo lo que tenemos de literatura antigua pasa por los manuscritos de la Edad Media. Y completando eso tenemos un número relativamente pequeño de fragmentos de libros de papiros”, resume.

Eso sí, el experto destaca la importancia que tienen los antiguos papiros al estar más cerca del original.

“No suele significar que tengamos el texto completo, pero con pequeños fragmentos de papiro se puede reconstruir algo del texto original y deducir qué manuscritos, o de qué copista, son de fiar y cuáles son más erróneos”, explica.

Otro aspecto que también se ilumina en esta exposición es que la difusión de un libro era un problema hace varios siglos.

No solamente porque los tomos eran muy escasos, sino además porque había que saber en qué monasterio había un ejemplar y conseguir que lo copiasen.

La exposición en el Museo del Papiro, situada en el sótano de la Biblioteca Nacional de Austria, en el antiguo Palacio Imperial de los Habsburgo, puede visitarse hasta el 14 de enero de 2018.

Sus piezas pertenecen a la Colección de Papiros de Viena, una de las mayores del mundo.

Consta de 180.000 objetos que abarcan tres milenios -desde 1.500 antes de Cristo hasta 1.500 después de Cristo- y de los que, en 130 años de trabajos continuos de investigación, solo 8.000 textos han sido editados hasta ahora.

 

9 julio 2017 at 9:13 pm Deja un comentario

El arte de Palmira resplandece en Italia

Una exposición en el Museo de Aquilea, con esculturas, mosaicos y relieves funerarios, difunde la importancia de un patrimonio cultural único en peligro

Estela del siglo I d.C. Museo Arqueológico Nacional de Aquilea

Fuente: ÁNGEL GÓMEZ FUENTES   |  ABC
3 de julio de 2017

Palmira, una joya de arte que los terroristas de Daesh quisieron destruir, resplandece en una exposición en Italia, la primera en Europa dedicada a la ciudad siria después de su destrucción por el terrorismo fundamentalista. Con el título «Caras de Palmira en Aquilea», una treintena de esculturas, mosaicos y monumentos funerarios, además de fotografías, se exponen hasta el 3 de octubre en el Museo Arqueológico Nacional de Aquilea, antigua ciudad romana en la provincia de Udine, al norte de Italia.

La muestra pretende difundir la importancia de un patrimonio cultural único en peligro, y contiene además un valor simbólico, uniendo la cultura de dos ciudades: Palmira, fértil «reina del desierto», colonia romana, donde se hablaba griego, arameo y latín, centro estratégico de intercambio de especias, incienso, piedras preciosas, mirra y seda; y Aquilea, fundada por los romanos en el 181 a.C., nacida como muralla contra las poblaciones guerreras que llegaban desde los Alpes y del Este, ciudad multilingüe y mercantil. Palmira y Aquilea, dos ricas ciudades antiguas, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, dialogan a pesar de la distancia geográfica, mediante obras maestras de la exposición.

Diálogo cultural

Relieve funerario con el retrato de Batmalku e Hiran – MUSEO NACIONAL DE ARTE ORIENTAL DE ROMA

En ambas ciudades, con sus contextos diversos desde el punto de vista étnico y cultural, hay afinidades, como la tolerancia y convivencia entre religiones y culturas. Por ejemplo, el altar dedicado al sol, prestado por los Museos Vaticanos, representa el traslado, en el siglo I d.C., de una comunidad de Palmira a Roma, tan ligada a sus propias divinidades que las honran también en Italia. Por otro lado, el retrato de Batmalku e Hiran, procedente del Museo Nacional de Arte Oriental de Roma, representa una madre con su hijo. Los relieves de Palmira dan mucha importancia a los afectos familiares, evidenciados en las inscripciones en arameo.

En el museo de Aquilea, que aporta ocho obras propias a la exposición, se confrontan, sobre todo, relieves funerarios con retratos de difuntos, en solitario o en pareja, revelando papeles sociales, modas y tendencias de la propia época, desde el primero hasta el cuarto siglo después de Cristo. Las diferencias estilísticas entre el arte de Palmira y Aquilea son notables, aunque se intentaba una autorrepresentación común en todo el imperio romano. En Aquilea, zona norte del Adriático, donde los sepulcros se disponían de forma regular a lo largo de las vías de salida de la ciudad, se impone un estilo minimalista, más esquemático, al representar la fisonomía de los difuntos. En cambio, el estilo en Siria es diverso: los retratos femeninos de Palmira se ilustran con los mínimos detalles, con collares y anillos en todos los dedos.

Foto histórica de las ruinas de Palmira – © Elio Ciol

Una difícil reconstrucción

La gran pregunta que todo el mundo se hace hoy es si ese gran patrimonio artístico de Palmira se puede reconstruir. El arqueólogo Paolo Mattiae, gran experto de la Siria antigua, donde excavó durante medio siglo, descubridor de la ciudad de Ebla, al norte de ese país, cree que será posible la reconstrucción, aunque lo ve complicado. «Las últimas noticias del director general de arqueología en Siria dicen que los restos arqueológicos no han sido pulverizados; el 70% está intacto, el otro tercio está en gruesos fragmentos que permitirán su restauración», afirma Mattiae, aunque reconoce que «será muy difícil. Toda reconstrucción es un negocio».

La exposición de Aquilea refleja la «limpieza cultural» que ha hecho el terrorismo islámico, según Irina Bokova, directora general de la Unesco. En efecto, guerras y devastaciones naturales han destruido el patrimonio artístico de poblaciones mundiales a lo largo de la historia. Pero nunca se había visto en tiempos recientes el sistemático intento de eliminar al enemigo con la destrucción de su propia cultura y su patrimonio artístico. Tiene su lógica perversa la destrucción de un patrimonio arqueológico de un país: con la destrucción de monumentos y obras de arte de una población, se le priva de su identidad y se le golpea en el corazón. Por eso, el patrimonio de lugares de Siria bajo el control de los fundamentalistas islámicos sigue siendo destruido.

De ahí que al contemplar esta bella exposición, hay quien recuerda una reflexión de Albert Camus, premio Nobel de Literatura en 1957: «Sin cultura y la relativa libertad que de ella se deriva, la sociedad, aunque fuera perfecta, sería una jungla. He aquí el por qué toda auténtica creación es en realidad un regalo para el futuro».

 

3 julio 2017 at 10:38 am Deja un comentario

Piranesi y su fascinación por las ruinas romanas

La exposición ‘Piranesi. La fábrica de la utopía’, hasta el 15 de octubre de 2017 en el Museo de Roma en el Palacio Braschi, reúne más de 200 obras gráficas del maestro italiano

El Mausoleo de Cecilia Metela. Mausoleo de Cecilia Metela (1762), aguafuerte de Giovanni Battista Piranesi. Foto: Museo di Roma

Fuente: ALEC FORSSMANN  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
18 de junio de 2017

Giovanni Battista Piranesi nació en las afueras de Venecia en 1720 y a los 20 años de edad, consciente de las pocas expectativas laborales que le ofrecía esta ciudad, se trasladó a Roma en calidad de dibujante de la expedición diplomática del nuevo embajador veneciano Francesco Venier. “Cuando me di cuenta de que numerosos monumentos antiguos de Roma estaban abandonados en campos o jardines, o convertidos en canteras para nuevas construcciones, decidí preservar el recuerdo con mis grabados. E intenté hacerlo con la mayor exactitud posible”, comentó el artista italiano. Piranesi se sintió maravillado por la decadente belleza de Roma y, a lo largo de su vida, realizó innumerables grabados de edificios reales e imaginarios de grandes dimensiones y violentos efectos luminosos.

La exposición Piranesi. La fábrica de la utopía, del 16 de junio al 15 de octubre de 2017 en el Museo de Roma en el Palacio Braschi, reúne más de 200 obras gráficas del maestro italiano, entre ellas las célebres Vistas de Roma, con sus perspectivas arquitectónicas amplificadas, los fantasiosos Caprichos, influenciados por Tiepolo, las sugestivas y renombradas visiones de las Prisiones, que son unas cárceles monstruosas concebidas en el centro de la Tierra, y varias recopilaciones de antigüedades romanas. “Piranesi es, por encima de todo, un arquitecto en el sentido contemporáneo, capaz de inventar, entrever e imaginar. Las muy conocidas Carceri d’invenzione aquí expuestas representan un emocionante viaje en el espacio y en el tiempo y parecen anunciar la Revolución Industrial, sugiriendo espacios, volúmenes y dimensiones que, a pesar de la ausencia de la representación humana, permiten sentir el universo doloroso de la concentración, de la segregación, de la ausencia de luz y libertad”, expresa Pietro Folena, presidente de la asociación cultural MetaMorfosi.

Puerto de Ripa Grande. Vista del puerto de Ripa Grande y del Tíber con las embarcaciones (1753-1758), aguafuerte de Giovanni Battista Piranesi. Foto: Museo di Roma

 

Plaza del Campidoglio. Vista del Campidoglio y de Santa María de Aracoeli (1746-1748), aguafuerte de Giovanni Battista Piranesi. Foto: Museo di Roma

 

Basílica de San Sebastián. Basílica de San Sebastián (1750-1760), aguafuerte de Giovanni Battista Piranesi. Foto: Museo di Roma

 

Teatro de Marcelo. Cimientos del Teatro de Marcelo (1761), aguafuerte de Giovanni Battista Piranesi. Foto: Museo di Roma

 

Arco de Tito. Arco de Tito (1756-1760), aguafuerte de Giovanni Battista Piranesi. Foto: Museo di Roma

 

Candelabro. Candelabro de mármol blanco diseñado por Giovanni Battista Piranesi. Foto: Venezia Fondazione Giorgio Cini, prodotto da Factum Arte, 2010

 

Trípode. Trípode de bronce dorado con revestimiento de plata y una parte superior de alabastro, diseñado por Giovanni Battista Piranesi. Foto: Venezia Fondazione Giorgio Cini, prodotto da Factum Arte, 2010

 

Jarrón. Jarrón de mármol con tres grifos (criaturas mitológicas), diseñado por Giovanni Battista Piranesi. Foto: Venezia Fondazione Giorgio Cini, prodotto da Factum Arte, 2010

 

18 junio 2017 at 1:38 pm Deja un comentario

El Prado recupera e identifica uno de los escasos retratos del periodo helenístico

Se trata de una cabeza monumental de bronce que representa al general y rey helenístico Demetrio I

Cabeza monumental de bronce de Demetrio primero (307 a.C.) – Museo Nacional del Prado

Fuente: ABC
12 de junio de 2017

El Museo del Prado ha recuperado uno de los escasísimos bronces que se conservan del periodo helenístico. Se trata de una cabeza monumental, que los restauradores han identificado como el rostro del general y rey helenístico Demetrio I. Fechado hacia el 307 a.C., se trata de una pieza excepcional por su tamaño y calidad que se expone por primera vez al público tras su recuperación.

Cabeza monumental de bronce de Demetrio primero (307 a.C.) – Museo Nacional del Prado

Es uno de los pocos retratos helenísticos de este tamaño y de esta calidad que se conserva. La cabeza, de 45 centímetros, pertenecía a una estatua monumental de unos tres metros y medio de altura. La alta calidad de este bronce se aprecia particularmente en el preciosismo de la cabellera, sin duda una magistral elaboración del escultor, que dominaba la técnica de la cera perdida.

Investigaciones recientes han posibilitado la identificación del personaje representado como el general y rey helenístico Demetrio I, llamado Poliorcetes por sus clamorosos y exitosos asedios a ciudades enemigas (h. 336 – 283 a. C.). Junto con su padre, el diádoco Antígono I, Demetrio fue el primer sucesor de Alejandro Magno (356-323 a. C.)

La cabeza llegó a España en 1725, procedente de la colección de la reina Cristina de Suecia. Estuvo depositada en el Palacio de la Granja de San Ildefonso como parte de la colección de Felipe V e Isabel de Farnesio e ingresó en las colecciones del Museo del Prado hacia 1830.

 

12 junio 2017 at 2:08 pm Deja un comentario

El Tesoro de Troya, a la vista por primera vez en Atenas

Hasta el 30 de julio, los visitantes del Museo Arqueológico Nacional podrán ver la colección que la esposa de su descubridor, Henrich Schliemann, regaló a la pinacoteca en 1892

Algunas de las piezas que se exhiben – ABC

Fuente: BEGOÑA CASTIELLA  |  ABC
11 de junio de 2017

Hasta el 30 de julio, los visitantes del Museo Arqueológico Nacional de Atenas podrán ver la colección de Troya que la esposa griega de su descubridor, Sophia Schliemann, regaló a la pinacoteca en 1892, dos años después del fallecimiento de su esposo Henrich. Este museo, que es el mayor de Grecia y el que tiene más objetos de la Antigüedad griega, fue renovado antes de los Juegos Olímpicos de 2004 y ahora está abierto todos los días de la semana.

Para aumentar el interés de sus visitantes, sigue una iniciativa original: el «Museo Invisible». Es decir, muestra al público objetos nunca expuestos de su propio almacén. Los objetos provenientes de la excavación de Troya que donó Sophia Schliemann al museo se expondrán hasta el 30 de julio. Y en días contados, siempre que se inscriba uno anteriormente en la página web del museo, habrá una visita guiada con arqueólogos que mostrarán en detalle la colección y explicarán la fascinante historia del Tesoro de Troya y como acabó repartido en muchos museos europeos.

Lo que se muestra ahora de la pequeña colección de Sophia Schliemann se puede ver en una vitrina en la sala central que lleva a las escaleras para subir al primer piso del museo, así como en la vitrina 13 de la sala V. Son objetos provenientes de la ciudad de Troya y fechados entre los años 2.500 y 2.300 a.C. En la primera vitrina hay partes de pequeños objetos, cerámica, ánforas, y en la segunda se pueden observar pequeñas joyas de oro, collares y pendientes en los que el oro se trabaja con la técnica denominada «granulada», así como figuras antropomórficas de mármol, pesos utilizados para telares, además de instrumentos y otras joyas más modestas en bronce.

La denominada colección de Sophia Schliemann es una parte mínima de lo encontrado en las excavaciones realizadas por su marido Heinrich Schliemann en la década de 1870 en Troya (Turquía). Fue lo que Sofía, que era griega, acabó teniendo en su posesión tras la inesperada muerte de su marido en 1890, que era 30 años mayor que ella, y que ella acabó regalando al mayor museo de su país dos años mas tarde.

El viaje de Schliemann

Porque Schliemann era un inteligente comerciante alemán que se enriqueció comenzando como modesto empleado y se convirtió, gracias a su inteligencia y tesón, en un riquísimo comerciante. A mediados de siglo decidió retirarse de los negocios y dedicarse a su pasión, la arqueología, y a su obsesión, encontrar la ciudad de Troya. Se divorció de su primera esposa rusa, a la que dejó con sus cuatro hijos. Y como quería tener una nueva esposa, le pidió a su amigo y profesor de griego Theoklitos Vimpos, que era un obispo ortodoxo, que le encontrara una esposa que fuera griega, tuviera «el mismo carácter angélico que su madre y hermana», que fuera guapa, culta, bastante joven para tener niños, que le gustara la Antigüedad griega, así como su literatura y geografía y que quisiera acompañarle en sus viajes.

Heinrich Schliemann y su segunda esposa, la griega Sophia Engastromenos – ABC

Así conoció a la guapa Sophia Engastromenos, de 17 años, con la que se casó en 1869 y tuvo dos hijos, Andromaca y Agamenón. Gran parte de lo que descubrió este arqueólogo amateur en Troya se quedó en Turquía, otra parte fue a Berlín y terminó en el Museo Pushkin de Moscú. Schliemann se gastó gran parte de su fortuna en excavaciones arqueológicas y viajes, algo que le encantaba ya que era además un gran políglota que se comunicaba en mas de ocho idiomas.

Y ahora se puede ver la donación de Sofía, a pocas salas de distancia de dónde está expuesto en el museo lo que Schliemann descubrió en Micenas y Tirinto. Y en el centro de Atenas se encuentra la espectacular residencia privada de la familia, una casa neoclásica con extraordinarios artesonados y techos pintados, que ahora es el Museo Numismático.

 

11 junio 2017 at 9:48 pm Deja un comentario

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Reunificación de los Mármoles del Partenón

"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

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