Posts filed under ‘arquitectura clásica’

El Teatro Romano de Cádiz reabre al público tras cinco años de obras

Escolares gaditanos han tenido hoy la suerte de ser los primeros visitantes del Centro de Interpretación del Teatro Romano de Cádiz, que permitirá asomarse de manera real y virtual a este espacio escénico, considerado el segundo más grande del mundo y que llevaba cinco años cerrado por obras.

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Interior del Centro de Interpretación del Teatro Romano de Cádiz. EFE/Archivo

Fuente: EFE  |  YAHOO Noticias

Cádiz, 20 may.- La apertura al público, el próximo 27 de mayo, del Centro de Interpretación del Teatro Romano de Cádiz no permitirá, de momento, pisar sus suelos, pero sí asomarse a sus gradas desde unas grandes ventanas y recorrer su historia y su significado a través de restos arqueológicos hallados en las excavaciones, grabados, maquetas y un vídeo que recrea cómo fue este recinto escénico.

Mientras se abren las cinco salas que conforman este Centro de Interpretación, los arqueólogos continúan los trabajos que permitirán en breve abrir el acceso desde su interior a los vomitorios y la base de sus gradas.

Pero en tanto llega ese momento, Cádiz, cuyo subsuelo está salpicado de vestigios de sus más tres de tres mil años de historia, puede celebrar ya la puesta en valor de su Teatro Romano, seguramente el buque insignia de los numerosos restos arqueológicos hallados y por hallar en la ciudad más antigua de Occidente.

El Teatro Romano de Cádiz, el segundo de mayor tamaño de Occidente tras el de Pompeyo en Roma, fue construido en el siglo I antes de Cristo por encargo de Lucio Balbo el Menor, de una rica familia gaditana y cuyo tío, Lucio Cornelio Balbo Mayor, fue amigo de Pompeyo y César.

La ciudad era entonces un rico enclave comercial, que en la época romana amplió mucho su extensión y lo hizo al estilo de la capital del imperio e incluyendo edificios e infraestructuras como este teatro, que, según las referencias, tuvo 500 asientos.

El Teatro Romano de Cádiz fue abandonado en las postrimerías del siglo III y sobre sus restos se asentó durante las siguientes centurias el núcleo de la ciudad medieval, conocido hoy como barrio del Pópulo.

Por eso sus restos estuvieron ocultos hasta que en 1980 una parte salió a la luz tras un incendio.

Las excavaciones y las visitas al recinto convivieron hasta que en 2010 se cerraron para hacer unas obras de emergencia y consolidación muy delicadas, ya que los trabajos arqueológicos se realizan debajo de viviendas habitadas.

Además de las complicaciones técnicas, las obras de consolidación, que han contado con un presupuesto de 1.800.000 euros, han sufrido en los últimos años algún retraso por problemas de financiación.

Pero ahora, en apenas unas semanas, ya podrá ser disfrutado desde el colindante Centro de Interpretación, mientras continúan las excavaciones que permitirán en breve, según los técnicos, caminar por un vomitorio y pisar la base de la grada y en un futuro quizá abrir su escenario a funciones.

El Teatro Romano de Cádiz recibió el último año antes de su cierre, en el 2009, 103.000 visitas.

La ciudad no ha dejado de reclamar a la Junta de Andalucía en este tiempo la apertura de este espacio, para poder ofrecer a los turistas uno de los mayores vestigios de su historia.

21 mayo 2015 at 8:16 am Deja un comentario

El Puerto de Trajano, ‘hub’ de la antigüedad, abre al público

Construido en el siglo II, fue el centro principal de comunicaciones del imperio

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Fuente: CARMEN DEL VANDO > Roma  |  EL MUNDO    20/05/2015

Tras varios años de cierre al público, ya se puede acceder al sitio arqueológico del antiguo Puerto Romano de Trajano, que los visitantes recorrerán acompañados por los alumnos de las escuelas de la vecina localidad de Fiumicino, que se han preparado en la historia de este antiguo hub, un destino puerta de enlace entre varias rutas de la antigüedad. Hace ya dos milenios, el Puerto de Trajano era el centro de articulación de las comunicaciones, algo así como el aeropuerto internacional de Fiumicino, del que dista sólo un par de kms. De hecho, acogía a los grandes navíos que, procedentes de todo el mundo, descargaban las mercancías destinadas a Roma, capital del imperio, y tras ser distribuídas en pequeñas embarcaciones remontaban las aguas del río Tíber.

Durante la República, el sistema portuario estaba constituido por los puertos marítimos de Ostia, en la desembocadura del Tíber, y de Pozzuoli

En el siglo II a.C., durante la República, el sistema portuario utilizado por Roma estaba constituido por los puertos marítimos de Ostia, en la desembocadura del Tíber, y de Pozzuoli (la antigua Puteoli) en el golfo de Nápoles, además del puerto fluvial dentro de la ciudad (el emporium) realizado en la orilla izquierda del Tíber en el actual barrio de Testaccio.

El intenso crecimiento demográfico de Roma, registrado entre finales de la edad republicana y la primera edad imperial (I sec. a.C./ I sec. d.C.), que acarreaba los consecuentes problemas de aprovisionamiento de la ciudad, evidenció los límites logísticos del sistema portuario republicano debidos a la insuficiente capacidad del cercano puerto de Ostia y a la excesiva lejanía del de Pozzuoli.

Las infraestructuras de Claudio

La situación se demostró de tal gravedad que indujo al emperador Claudio a ordenar construir, a partir del 42 d.C., un nuevo embarcadero marítimo a 3 kms de Ostia. El proyecto de Claudio comprendía la realización de un gran puerto con una superficie de 200 hectáreas aproximadamente y de algunos canales para contener las crecidas del Tíber y para conectarlo con el nuevo sistema portuario. Mas, este gran puerto se reveló en breve tiempo poco seguro contra las tempestades y con tendencia a enarenarse…Y así, en menos de medio siglo, el emperador Trajano (Itálica, 53 d.C. – Selinunte 117), a inicios del II siglo ordenó un nuevo proyecto, un puerto adyacente, excavando una cuenca interior exagonal de unas 32 hectáreas, unido al de Claudio (aún utilizado como una rada exterior) a través de un amplio canal y abriendo al sureste del nuevo puerto otro canal que mejoraba la conexión con el Tíber.

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El sitio arqueológico del Puerto de Trajano, parejo en sus tiempos al de Alejandría de Egipto, está formado por dos contextos cercanos pero bien distintos; por una parte, con los restos de los muelles de Claudio, con sus relativas estructuras, y el Museo de los Barcos Romanos, contiguos al aeropuerto de Fiumicino, y, por otra, con el Puerto de Trajano, cuya estructura original sigue ofreciendo una buena lectura para su memoria. El área del Puerto de Trajano, con los primeros restos arqueológicos que se remontan a los principados de Claudio y de Nerón, forma el parque estatal del Puerto de Trajano, con acceso por la carretera Portuense en las cercanías de Roma.

Italia recuperó para el patrimonio público en los años 90 las 32 hectáreas (con exclusión de la cuenca exagonal que sigue siendo de propiedad privada), la parte principal de la mayor infrastructura portuaria del mundo romano antiguo unida a un importante patrimonio naturalístico, una reserva de biodiversidad caracterizada de más de 2.300 árboles de altos troncos, algunos centenarios, que enriquecen el excepcional paisaje arqueológico.

Bajo Trajano en Roma (cuando alcanza 1 millón y medio de habitantes) además de llevarse a cabo las restauraciones del Circo Máximo y del templo de Venus, se construyeron un nuevo teatro y un odeón de incierta colocación, un nuevo acueducto que del lago de Bracciano transportaba agua a la XIV región urbana de Trastévere, las grandiosas termas cuyos restos aparecen en la colina Oppia y, de más importancia aún, el centro monumental del Foro Trajano con la columna de franjas historiadas , que narran las secuencias de las dos guerras dacias en el año 113, además de otras obras esparcidas en Italia y en las provincias, como la ya descrita: el urgente remedio a las insuficiencias del puerto ostiense de Claudio.

Ahora y hasta el 21 de junio (los sábados y los domingos) el público puede descubrir este prodigio de ingeniería, atribuido a Apolodoro de Damasco, titulado ‘Área Arquelógica de los puertos imperiales de Claudio y Trajano’.

En la Terminal 3 del aeropuerto Leonardo da Vinci (Fiumicino) se ha instalado un centro de información dedicado a los puertos imperiales de Claudio y Trajano. Y en los días de apertura del sitio arqueológico un sistema de autobuses transporta a los visitantes a este parque arqueológico directamente desde el aeropuerto de Fiumicino.

20 mayo 2015 at 1:36 pm Deja un comentario

El teatro de Epidauro: Armonía y belleza

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© Foto: EUROKINISSI, VANGELIS BOUGIOTIS / Foto AP / Gtres

Fuente: NATIONAL GEOGRAPHIC

La ciudad griega de Epidauro, “de viñas abundantes” según la Ilíada, era una tierra consagrada a Asclepio, el dios de la medicina y la curación, capaz de resucitar a los muertos. Junto al santuario de Asclepio, donde se realizaban sueños curativos de varias horas, se edificó en el siglo IV a.C. un magnífico teatro para los pacientes del santuario, que alcanzó un aforo de unos 14.000 espectadores. El teatro de Epidauro, concebido por Policleto el Joven, no tenía rival en lo que a armonía y belleza se refiere, según el historiador Pausanias. El coro cantaba y danzaba en el círculo perfecto de la orchestra y con el tiempo se utilizó también la plataforma de la skené para las representaciones dramáticas. Célebre es la acústica de este teatro que permite oír el susurro de los actores desde las gradas más altas, tan sabiamente construidas en la ladera de una montaña. Más de dos milenios después, los turistas siguen maravillándose ante la grandeza de esta edificación, como se puede comprobar en esta imagen de julio de 2006.

15 mayo 2015 at 5:59 pm Deja un comentario

La Torre de Sant Josep del siglo II ya luce restaurada en La Vila

El siguiente paso es acondicionar los accesos y el entorno del monumento, la mayor torre funeraria de la Hispania Romana

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Fuente: La Marina Plaza   06/05/2015

Los trabajos de restauración de la Torre de Sant Josep, de mediados del siglo II, que pasa por ser la mayor torre funeraria de la Hispania Romana, ya han concluido y se han retirado los andamios del monumento, ubicado en la partida del Torres. El último paso ha sido la colocación tanto de los capiteles, el original y tres réplicas, como del arquitrabe, que es la parte inferior del entablamento que descansa sobre el capitel de la torre encima del cual está el friso y la cornisa. La dirección general de Cultura de la Generalitat ha financiado esta restauración con 83.000 euros, pero ahora la segunda fase del proyecto, que consiste en el acondicionamiento del entorno y sus accesos, corresponde al Ayuntamiento.

La Torre de Sant Josep es una de los 11 Bienes de Interés Cutural (BIC) de La Vila Joiosa. Ya reconstruida y restaurada alcanza los 9,78 metros de altura hasta la cornisa. La pirámide que remataba el monumento no se ha reconstruido porque no se ha conservado ningún elemento, pero la altura de la torre se calcula que llegará a los 12,5 metros, ya que soterrados hay otros tres metros de cimentación de hormigón y sillería romanos que no quedará a la vista. El siguiente paso es acondicionar los accesos a la torre.

El Ayuntamiento comenzó los trabajos de rehabilitación de esta torre en 2008, con la demolición del edificio anejo que pertenecía a un antiguo camping y las excavaciones en el entorno dentro del proyecto “Villajoyosa Romana, de la República a la Antigüedad Tardía”, con la colaboración del Área de Arqueología de la Universidad de Alicante. En 2014 la Generalitat concluyó las excavaciones previas a la restauración.

Antes de la demolición se conservaban 13 sillares de la torre en una explanada del camping, pero durante las excavaciones se han encontrado otros 20 sillares de diferentes partes de la torre, hasta un total de 33. Algunos de ellos son de gran importancia, puesto que han permitido por ejemplo demostrar que el monumento era una hilada más alto de lo que se creía.

De los 33 sillares originales se han subido a su lugar original 10 de ellos, mientras el resto ha sido sustituido por réplicas debido a su mal estado. También se ha dejado a la vista la mayor parte del muro del recinto funerario que rodeaba la torre, un hallazgo arqueológico extraordinario y hasta la fecha único en España.

7 mayo 2015 at 7:45 am Deja un comentario

Egipto reconstruirá el Faro de Alejandría en su emplazamiento original

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El Faro de Alejandría. Emad Victor SHENOUDA, vía Wikimedia Commons

Fuente: The Cairo Post   06/05/2015

EL CAIRO: El Faro de Alejandría, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo que fue gravemente dañado por tres terremotos, será reconstruido cerca de su ubicación original.

En su reunión de la semana pasada, “los miembros del Comité permanente de Antigüedades de Egipto aprobaron un viejo proyecto, presentado anteriormente por la gobernación de Alejandría, con el objetivo de reactivar el faro”, ha señalado al diario Youm7 el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades Mustafa Amin.

Según ha explicado, los miembros del comité acordaron reconstruir el Faro en un área situada a pocos metros al suroeste de su ubicación original. Se llevó a cabo un estudio exhaustivo y fue presentado a la gobernación de Alejandría para su aprobación final, ha añadido.

El Faro de Alejandría sufrió graves daños en la antigüedad, debido a una serie de terremotos que azotaron Alejandría y la zona del Mediterráneo entre los siglos III y XII, indicó el pasado martes a The Cairo Post el profesor de arqueología grecorromana Fathy Khourshid.

“Un fuerte terremoto en 1303 causó una gran destrucción del monumento, antes de que el sultán mameluco Qaitbay  en 1480 reutilizara las ruinas del monumento para la construcción de una fortaleza (que actualmente sigue en pie y lleva su nombre) en la ubicación original del faro, al noroeste de Alejandría,” según Khourshid.

Construido por el arquitecto griego Sóstrato de Cnido con el propósito de guiar a los marineros hacia el interior del puerto, el faro fue terminado e inaugurado durante el reinado de Ptolomeo II Filadelfo (285-246 a.C.), señala Khourshid.

“El edificio original constaba de tres niveles: una sección inferior cuadrada con un núcleo central, una sección octogonal intermedia y una sección circular en su parte superior”, añade.

En la parte superior había un espejo que reflejaba la luz del sol durante el día, mientras que de noche se encendía un fuego con el fin de guiar a los barcos, dice Khourshid.

En 1994 fueron descubiertos restos del edificio original en el suelo de la parte sumergida del puerto oriental de Alejandría.

Con una altura estimada de 130 metros, la torre fue durante muchos siglos una de las estructuras más altas hechas por el hombre.

6 mayo 2015 at 9:02 pm Deja un comentario

Pompeya plantea limitar las entradas por el flujo “insostenible” de turistas

El yacimiento arqueológico de Pompeya, uno de los más importantes de Italia, plantea crear un plan para reducir el número de visitantes y proteger las ruinas, ya que los 35.000 turistas que acuden al día suponen un “flujo insostenible”

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Un grupo de turistas en las ruinas de Pompeya / Reuters

Fuente: EFE  |  LA VANGUARDIA

Roma, 6 may.- El superintendente de Bienes Culturales de Pompeya, Massimo Osanna, ha abierto conversaciones con el ministro italiano de Cultura, Dario Franceschini, para “llegar preparados” al primer domingo de junio, cuando el ingreso es gratuito y la afluencia puede dispararse, según informaron hoy medios locales.

La propuesta de Osanna consiste en aumentar la vigilancia y limitar el número de personas que pueden acceder.

Ossana planteó restringir la afluencia de visitantes hasta las 15.000 o 20.000 personas, aunque también sugirió al ministro crear itinerarios programados porque “es impensable reunir a una masa de gente en la zona de excavaciones”.

Pompeya fue arrasada y sepultada por la erupción del Vesubio en el año 79 d.C junto con otras ciudades aledañas como Herculano o Estabia, y no fue hasta 1748 cuando se produjo su descubrimiento, convirtiéndose con el tiempo en una de las áreas arqueológica más importante de Italia.

El área arqueológica ha sufrido en los últimos tiempos múltiples derrumbes, huelgas de personal e incluso hurtos, por los que se ha llegado a hablar de que Pompeya sufre en la actualidad una “segunda destrucción”.

6 mayo 2015 at 5:05 pm Deja un comentario

Pompeya: La casa de Marco Lucrecio Frontón

Lejos de los cuchitriles en que vivían los pobres, las casas señoriales pompeyanas, como la de Lucrecio Frontón, tenían amplias habitaciones, cuidados jardines y una refinadísima decoración mural

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Vista del atrio y el tablinum (despacho) de la casa de Marco Lucrecio Frontón. Frente a la fuente central del atrio vemos un cartibulum, mesa de mármol con pies en forma de garra de león

Por Elena Castillo. Profesora de Arqueología Clásica. Universidad Complutense de Madrid, Historia NG nº 136

Se calcula que, justo antes de la erupción del Vesubio, el 24 de agosto de 79 d.C., había en Pompeya unas 1.500 viviendas, en las que vivían entre 8.000 y 10.000 personas, el 40 por ciento de ellas esclavos. Naturalmente, no todas estas residencias eran del mismo tipo. Los más pobres vivían en pequeñas habitaciones instaladas en la trastienda de un taller o negocio, o sobre un altillo (pergula) que no superaba los 50 metros cuadrados. Los domicilios de los pequeños comerciantes, libertos y artesanos tenían entre 120 y 350 metros cuadrados de superficie y se componían de una serie de habitaciones dispuestas en torno a un atrio cubierto, a un jardín interno (xystus) o a un pasillo. Luego estaban las casas señoriales, ocupadas por la aristocracia local, los comerciantes ricos y la alta burguesía pompeyana, ciertamente las más conocidas y atractivas para los visitantes y los estudiosos.

En la mitad oeste de la ciudad (las regiones o distritos VI-VII y VIII) se alzaban decenas de residencias señoriales, de extensión considerable –entre 450 y 2.950 metros cuadrados– y provistas de todos los refinamientos y comodidades. Una de las mejor conservadas es la atribuida a Marco Lucrecio Frontón. Está situada en una calle perpendicular a la vía de Nola, en la regio V, insula IV, y conocemos el nombre de su propietario porque aparece mencionado en un grafito en el jardín y en cuatro letreros electorales pintados sobre la fachada de su casa. Aunque no era de las más extensas –tenía 460 metros cuadrados–, es conocida por poseer algunas de las pinturas más exquisitas de la ciudad.

Como en otras casas lujosas de Pompeya, la fachada de la de Lucrecio Frontón era sencilla, pero bastaba cruzar la puerta de entrada para ver los signos de la riqueza del propietario. Su estructura originaria remonta al siglo II a.C., momento en que la población todavía no plenamente romanizada que habitaba Pompeya se abrió a los influjos del Oriente helenizado, que penetraban a través del cercano puerto de Puteolum (Pozzuoli). Desde ese momento, las viviendas tradicionales itálicas (con atrio cubierto y habitaciones agrupadas en torno a él) incorporaron, en el centro de un atrio descubierto, el impluvium (una pequeña fuente donde se recogían las aguas pluviales que se almacenaban en un aljibe subterráneo) y un jardín porticado en la parte trasera de la casa (peristylium, núcleo de la casa helenística, en lugar del atrio).

Asimismo, disponía de salas destinadas a la recepción de invitados (oecus), a las comidas (triclinium) y al descanso (diaeta). Al ser trasladado el comedor al área del peristilo, la cocina se colocó también en la parte posterior de la casa. El tablinum, la suntuosa sala en la que el dueño de la casa recibía a libertos y clientes, quedaba, por tanto, en mitad de la vivienda, entre el atrio y el peristilo. De este modo se convertía en centro de la sugerente perspectiva arquitectónica que se creaba desde la puerta de entrada.

Ventanas y lámparas

Como en la casa árabe, heredera de la casa romana en el norte de África, en las viviendas pompeyanas no se abrían ventanas a la calle, al menos hasta que en época de Augusto comenzaron a llegar a Italia –desde las minas hispanas de Segóbriga– los primeros cristales de lapis specularis, un tipo de yeso traslúcido. Las habitaciones recibían la luz y el aire de los amplios patios y jardines interiores. Durante la noche, los pompeyanos usaban lámparas de aceite (lucernae) fabricadas con diversos materiales, sobre todo en barro y bronce, que colocaban en todos los rincones de la casa. En la de Lucrecio Frontón se han hallado varios ejemplares de lucernas, aunque no tantas como en la de Julio Polibio, donde han aparecido 70 lámparas de cerámica.

¿Casas sin muebles?

Pompeya no tenía acceso a materiales constructivos de calidad, ya que estaba asentada sobre un banco de lava. Para resolver esa limitación sin renunciar al lujo, las paredes se decoraban con las más refinadas pinturas al fresco, cuyos colores y motivos fueron evolucionando con el transcurrir de los años. Aunque la estructura de la casa de Lucrecio Frontón se remonta al siglo II a.C., sus pinturas fueron realizadas entre 35 y 45 d.C. y responden al final del Tercer Estilo pompeyano, que se caracteriza por el uso de colores unitarios, principalmente el rojo cinabrio, el amarillo y el negro. Las paredes se dividen en paneles con escenas figuradas de tema mitológico y cuadros con paisajes en miniatura, separados por motivos decorativos como tirsos, guirnaldas, candelabros fantasiosos y tallos entrelazados, preludio del barroquismo propio del Cuarto Estilo.

A consecuencia de la destrucción provocada por el seísmo del año 62 d.C., muchos aristócratas abandonaron Pompeya y trasladaron a sus nuevas residencias los ajuares y enseres más preciados, lo que explica los escasos bienes muebles hallados en las excavaciones pompeyanas. Así sucede en la casa de Lucrecio Frontón, que justo antes del año 79 d.C. estaba probablemente deshabitada y en proceso de restauración. Aparte de numerosas lucernas y cerámica de cocina, se halló en el atrio un magnífico cartibulum, una mesa en mármol con patas de león que los romanos solían colocar junto al impluvium del atrio, con vasos de cobre, de bronce y de plata, como signo de la riqueza de la familia. Hubo asimismo ladrones y saqueadores que volvieron a las casas poco después de la erupción para robar los objetos abandonados durante la huida de sus habitantes. Un recuerdo de estas incursiones de cuniculari o buscadores de tesoros en la casa de Lucrecio Frontón es el agujero abierto en el lado sur de la pared del peristilo.

En las casas más antiguas de Pompeya, en los siglos IV y III a.C., se cocinaba en el atrio cubierto, sede del hogar, con braseros portátiles; se colocaban los platos sobre el cartibulum y se comía en el tablinum. Con las innovaciones que comportó la helenización de la arquitectura doméstica, el lugar de las comidas se trasladó al triclinio, situado junto al peristilo, y la cocina se instaló en sus inmediaciones.

Cocinas y baños

La casa de Lucrecio Frontón cuenta con una cocina típica, situada en un ángulo del peristilo: estaba integrada por una sala amplia destinada a preparar y almacenar los alimentos, y un espacio más reducido para cocinarlos, dotado de un  banco de obra recubierto con ladrillos refractarios, sobre los que se preparaban las ascuas. Se utilizaban trípodes de hierro y puntas de ánforas para apoyar los calderos y las cacerolas. Asimismo, las casas ricas contaban ya desde época samnita con un pequeño baño privado (por lo general, una habitación con bañera y brasero en el centro)  y con un retrete situado en el mismo espacio de la cocina. A partir del siglo I a.C. las letrinas se aislaron y los baños se ampliaron con salas calientes, en las que se instaló el novedoso sistema de calefacción «radiante», inventado por Sergius Orata (el hipocausto o suelo sobreelevado bajo el cual circulaba aire calentado en los hornos).

Sin duda, la casa de Lucrecio Frontón no era una de las grandes mansiones que describe Vitruvio, con «altos vestíbulos regios, atrios y peristilos amplísimos, jardines y pórticos lujosos e imponentes, bibliotecas, pinacotecas y basílicas, cuya magnificencia es comparable con la de las obras públicas». En Pompeya, este tipo de casas se encontraban en la bajada hacia el valle del Sarno y el mar (regio VIII). Por sus dimensiones, la domus de Frontón se situaba en un escalón inferior. Pero el hecho de que sea una de las pocas casas que conserva las pinturas del Tercer Estilo –un ochenta por ciento de éstas se han perdido desde los inicios de la excavación de Pompeya– le otorga un valor incalculable.

Para saber más

Pompeya: historia y leyenda. de una ciudad romana. Mary Beard. Crítica, Barcelona, 2014.
La casa romana. Pedro Ángel Fernández Vega. Akal, Madrid, 2003.

5 mayo 2015 at 7:29 am Deja un comentario

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