Las catas revelan que el anfiteatro de Porcuna es mayor que el de Mérida

Los arqueólogos descubren un tramo de fachada de 50 metros de largo y 6 de alto

Las dimensiones del anfiteatro ha sorprendido al equipo de arqueólogos que llevan a cabo los trabajos – ABC

Fuente: JAVIER LÓPEZ > Jaén  |  ABC Andalucía
18 de octubre de 2017

El anfiteatro del siglo I antes de Cristo que emerge del subsuelo de Porcuna es aún mayor que el de Mérida. Su dimensión ha asombrado al equipo de arqueólogos que lleva a cabo las catas para determinar la importancia del hallazgo. Que es mucha, según asegura el alcalde del municipio, Miguel Moreno, quien resalta tanto la magnitud del coso como su buen estado de conservación. El regidor añade que las características del coliseo demuestran que la antigua Obulco, sobre la que se alza el actual municipio, fue de una de las principales ciudades de la Hispania romana.

Descubierto casualmente hace 2 años mientras se realizaban unas obras municipales en una calle de la población, el consistorio pidió permiso a la Junta de Andalucía para iniciar los trabajos de prospección. Apenas unos meses después de iniciados los trabajos, los arqueólogos admiten que supera sus expectativas. Lo demuestra el surgimiento de una fachada de 50 metros de largo y 6 de alto. Por esta razón, el Ayuntamiento elaborará un proyecto que permita sacar a la luz la totalidad del anfiteatro. Su elevado coste, cifrado en 3 millones de euros por el consistorio, fuerza al alcalde a solicitar ayuda económica para tal fin al Gobierno central y a la Junta de Andalucía.

El objetivo del Ayuntamiento es convertir a Porcuna en uno de los principales enclaves del turismo cultural andaluz. Además del anfiteatro, el municipio cuenta con impresionantes ruinas de la ciudad romana y con piezas únicas, como la cisterna de La Calderona, cuyo tamaño (600 metros cuadrados) avala la existencia de termas en la antigua ciudad de Obulco, que fue una de las de mayor extensión de cuantas fundó Roma en el territorio que ocupa hoy Andalucía.

Obulco, aliada de Roma, acuñó moneda propia en su ceca hasta que bajo el mandato de Julio César se centralizó la emisión en la capital del imperio, lo que evidencia que fue una de las principales ciudades romanas de la Península Ibérica, según aseguran historiadores, que destacan a protección que le dio el emperador. El trato de favor se derivó del apoyo de Obulco a César en la guerra que mantuvo con Pompeyo. Finalizada la contienda, el general le concedió el derecho latino, un estatus que le permitía estar bajo su protección. Con él florece urbanísticamente la ciudad, en la que se construyen enormes casas y se construyen calzadas, cuyos restos son perceptibles aún en el sector San Benito.

En Porcuna no es sólo patente la huella de Roma, sino también la de la civilización ibera. Las piezas escultóricas más importantes del futuro museo ibero se descubrieron en la zona de Cerrillo Blanco, en el término municipal de la población, cuyo alcalde demandará judicialmente a la Junta de Andalucía para que le sean devueltas, toda vez que, según asegura, fueron sacadas irregularmente de los lugares en que fueron halladas. Miguel Moreno alude en concreto al toro de Porcuna y al guerrero de doble armadura, cuyo retorno pretende para que sean expuestas en el centro museístico que acometerá en breve el ayuntamiento.

 

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18 octubre 2017 at 6:04 pm Deja un comentario

Roma: Arqueólogos de la UHU localizan los primeros restos del Faro del Muelle de Trajano en Portus

El Grupo de Investigación ‘Vrbanitas. Arqueología y Patrimonio’ de la Universidad de Huelva ha hallado los primeros vestigios conocidos de esta imponente obra portuaria que enmarcaba el acceso al interior del puerto hexagonal. Ha desarrollado la primera campaña de excavación de un proyecto de investigación iniciado recientemente en el área de los puertos imperiales de Roma

Componentes del grupo de investigación Vrbanitas de la UHU. / h24

Fuente: Huelva24
18 de octubre de 2017

Esta actividad se enmarca en un amplio proyecto de investigación del plan Nacional de I+D+i, dirigido por los profesores Juan M. Campos y Javier Bermejo, con la participación de una veintena de especialistas, universidades y centros de investigación de cuatro países,  que lleva por título ‘Del atlántico al Tirreno los puertos atlánticos béticos y lusitanos y su relación comercial con Ostia Antica’ (DEATLANTIR).

En el seno de este proyecto se están poniendo de relieve las particularidades de áreas portuarias de ciudades béticas, caso de la propia Onoba, así como sus conexiones mediterráneas con otros puertos donde son Ostia Antica y Portus, los principales sitios de interés. En este contexto, se ha conseguido firmar un convenio de investigación entre la Onubense y el Parque Arqueológico de Ostia Antica, órgano dependiente de la Superintendencia Especial para el Patrimonio Arqueológico de Roma, para los próximos tres años, cuyo objeto de estudio es el denominado muelle de la linterna del famoso puerto hexagonal de Trajano.

En esta primera campaña de excavaciones, desarrolladas en el pasado mes de septiembre, el grupo de investigación ha localizado los primeros restos del denominado faro del puerto de Trajano; se trata de los primeros vestigios conocidos de esta imponente obra portuaria que enmarcaba el acceso al interior del puerto hexagonal. Así, se han hallado distintos materiales arquitectónicos de carácter monumental, semicolumnas elaboradas en un fino mármol blanco, restos de paredes, todo ello derrumbado directamente en el lecho de la antigua dársena marítima del puerto.

En esta primera campaña se ha podido igualmente definir de manera preliminar cómo era la estructura del muelle, parte de su funcionalidad, así como el posible momento de abandono y destrucción del mismo. Estas actividades de investigación tendrán continuidad gracias a la reciente aprobación de un nuevo proyecto presentado a la convocatoria de Arqueología en el Exterior del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, de lo que se prevé una próxima intervención en el mes de febrero de 2018. 

 

18 octubre 2017 at 6:00 pm Deja un comentario

El Acueducto de Segovia es de la época de Adriano

Los arqueólogos refuerzan su hipótesis de que la edificación fue posterior al año 117, después de la muerte de Trajano

De izquierda a derecha, los arquitectos municipales Esther Trilla y Manuel Marcos, y los arqueólogos Santiago Martínez y Víctor Cabañero. / ANTONIO DE TORRE

Fuente: MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ > Segovia |  El Norte de Castilla
17 de octubre de 2017

La cronología sigue en cuestión. Datar la construcción del Acueducto de Segovia aún es una cuestión controvertida, aunque los arqueólogos tratan de poner luz sobre los estratos del terreno que acogió la cimentación de la monumental obra hidráulica, a partir de los restos cerámicos y otros materiales encontrados en la excavación de 1998. Si ya el año pasado los folletos que edita el área municipal de Turismo cambiaron para situar la construcción en el siglo II, después del año 112, en la primera ponencia de las segundas Jornadas dedicadas por el Ayuntamiento al Acueducto los arqueólogos Santiago Martínez Caballero, director del Museo de Segovia, y Víctor Cabañero, doctor de la UVA, dejaron clara una conclusión, que las arcadas centrales de la plaza del Azoguejo fueron edificadas después de ese año 112, al final del gobierno del emperador Trajano, pero «con mucha mayor probabilidad» es posible que las obras empezaran tras el 117, ya en tiempos del otro emperador hispano, Adriano. Las hipótesis están servidas, y harán falta otros estudios para tener un mayor nivel de certeza. Pero los dos arqueólogos concluyeron que datarlo en la época de Adriano sería lo más acertado.

Las II Jornadas Acueducto de Segovia, que tienen el título de ‘Una ciudad por y para un monumento’, comenzaron este lunes en el Aula de San Quirce con las dos primeras ponencias, precedidas de la presentación del libro que recoge las de 2016 y una introducción de la alcaldesa, Clara Luquero. El objetivo, dijo, es «sensibilizar y ahondar en el respeto y la conservación desde el conocimiento».

Recordó la alcaldesa que, en esta tesitura, el Ayuntamiento trabaja en la actualidad en la elaboración de la ordenanza que regule el uso del entorno y en ampliar la zona peatonal de la plaza de Artillería, para alejar el tráfico y hacer posible que los turistas puedan admirarlo sin la cercanía de los coches. «Se trata de dar pasos con modestia, con lo que tenemos», porque «el Ayuntamiento no puede abordar ahora un proyecto de envergadura», pero «tenemos la responsabilidad de conservarlo», añadió, porque «el Acueducto nos identifica y está en nuestra mirada cotidiana».

Cronología

Santiago Martínez Caballero y Víctor Cabañero han profundizado en esta línea de investigación en los últimos doce meses, desde que presentaran su hipótesis en el congreso sobre ciudades romanas que acogió Segovia el año pasado, aunque iniciaron sus estudios en 2013 a partir de los materiales que se custodian en el Museo de Segovia procedentes de las excavaciones de 1998 y ya presentaron unas conclusiones preliminares en 2014, en el Congreso Internacional de Arqueología Clásica de Mérida, donde expusieron que la probabilidad más alta sobre la fecha de construcción del Acueducto la situaría al final del gobierno de Trajano o a partir del 117, ya con Adriano. También en Mérida se presentó la conclusión de que «el debate sobre la lectura de la cartela del sotabanco no es un tema zanjado».

Para ambos arqueólogos, las líneas de investigación emprendidas hasta ahora relacionadas con la técnica constructiva de la obra hidráulica o con el contenido de la cartela no estaban demasiado claras, y sus conclusiones no han sido admitidas de forma unánime por toda la comunidad científica. Ni siquiera la interpretación que consideran solvente, la del epigrafista austriaco Geza Alföldy, que situaría la edificación a finales del siglo I.

Para su estudio, Martínez y Cabañero han utilizado «datos materiales tangibles» a partir del registro arqueológico y una estratigrafía «muy clara» para presentar sus hipótesis, con «argumentos sometidos a muchas variaciones», que llevan a «reconsiderar» el contenido de la cartela y la datación de los arcos de la zona monumental. Pero siempre con la premisa de que «la cronología del Acueducto es un tema espinoso».

Santiago Martínez expuso que el primer relato «mítico» sobre la datación es de mediados del siglo XIII, lo relaciona con Hércules y se mantiene hasta 1637 con Diego de Colmenares. Después, a partir del siglo XVI ya aparece, aunque sin demasiado rigor, la atribución al emperador Trajano, que se mantiene hasta el siglo XX. A partir de 1960, análisis más científicos estudiaron la similitud de la técnica constructiva (por los sillares de acabado almohadillado) con la del Aqua Claudia, el acueducto de Roma construido por Claudio, y ya con más rigor, el estudio de la cartela desde 1968 por varios autores ha aportado atribuciones a Nerva, Domiciano o Trajano. Entre 1992 y 1997, el epigrafista Geza Alföldy planteó la hipótesis, basándose en la interpretación de los huecos del sotabanco que alojaron las letras de la cartela, que el Acueducto fue «restituido» o restaurado en el año 98 por Trajano, con lo que sería incluso anterior, y aunque es la «hipótesis más solvente», la epigrafía española ha considerado que la lectura «no es segura».

El estudio de los ponentes está basado en los restos de cerámica, del sestercio de la época de Trajano y el sillar encontrados en las excavaciones de 1998 de las bases de las pilas 115 a 117. Su conclusión es que las cerámicas más avanzadas, del siglo II, serían contemporáneas de la construcción, «con mayor probabilidad durante el gobierno de Adriano» porque Segovia era entonces una ciudad de importancia regional que permitía la construcción de edificios y obras públicas, que podría haber captado «la atención imperial» y, por tanto, la financiación por el emperador, pues Adriano financió muchos acueductos en todo el imperio.

La ciudad romana

El estudio de los dos arqueólogos también induce a reconsiderar las líneas de investigación no ya sobre el Acueducto, sino también sobre la ciudad romana. Víctor Cabañero declaró al respecto que sería bueno investigar «sobre la ciudad y sobre el siglo II también, porque queda siempre un poco al margen; el siglo I es el del esplendor, en el que todas las ciudades al sur del Duero adquieren la municipalidad romana, y sería bueno estudiar el siglo II porque puede aportar cuestiones importantes».

Los datos conocidos, con el estudio de los restos del foro –que estaría en el entorno de la actual plaza de Guevara, la plaza de la Rubia, la iglesia de la Trinidad y la plaza del Potro– y otras construcciones como las termas en el subsuelo cercano a la iglesia de San Martín, permiten indicar que cuando se construye el Acueducto la ciudad tiene ya una monumentalidad y la obra de ingeniería es el final del proceso de entrada de agua.

Siempre se ha dicho que habría que excavar más en Segovia para conocer mejor su pasado romano. Pero no es fácil. Martínez Caballero señaló que «en cualquier sitio donde se haga una intervención arqueológica es susceptible que aparezcan restos». Porque la ciudad romana tendría unas 40 hectáreas y estaría en funcionamiento desde el siglo I antes de Cristo «y la culminación de lo que es un paisaje típicamente romano, de lo que es su municipalización, es la construcción de su grandioso Acueducto en el siglo II». Y si fue edificado a partir del 117, hasta dentro de cien años no se podrá celebrar el bimilenario.

 

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17 octubre 2017 at 1:35 pm Deja un comentario

Un posible teatro romano ha sido hallado bajo el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén

Se invirtió mucho esfuerzo en la construcción del teatro, que contenía aproximadamente unos 200 asientos, pero curiosamente fue abandonado antes de ser usado

Excavación bajo el Arco de Wilson. Vista general de la excavación bajo el Arco de Wilson de Jerusalén, denominado así por su descubridor Charles William Wilson. Foto: Yaniv Berman, courtesy of the Israel Antiquities Authority

Fuente: ALEC FORSSMANN  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
16 de octubre de 2017

Una estructura propia de un teatro romano ha sido excavada bajo ocho hileras de piedra completamente conservadas a unos ocho metros de profundidad en el Muro Occidental o Muro de las Lamentaciones de Jerusalén, según ha revelado hoy la Autoridad de Antigüedades de Israel. El hallazgo, situado concretamente bajo el Arco de Wilson, denominado así por su descubridor Charles William Wilson, confirma los escritos históricos que describen un teatro cerca del Monte del Templo de Jerusalén. Según parece se invirtió mucho esfuerzo en la construcción del teatro, que contenía aproximadamente unos 200 asientos, pero curiosamente fue abandonado antes de ser usado, quizá debido a un suceso histórico como la rebelión de Bar Kojba contra el Imperio romano, también conocida como la segunda guerra judeo-romana.

En las fuentes escritas del período del Segundo Templo, entre el 530 a.C. y el 70 d.C., entre ellas los escritos de Flavio Josefo, y también en fuentes posteriores a la destrucción del Segundo Templo, cuando Jerusalén se convirtió en la colonia romana Aelia Capitolina, se mencionan teatros o estructuras similares a teatros en Jerusalén. “Se trata de una estructura relativamente pequeña en comparación a otros teatros romanos conocidos como el de Cesarea, Bet She’an o Bet Guvrin. Este hecho, sumado a su localización bajo un espacio cubierto, en este caso bajo el Arco de Wilson, nos lleva a sugerir que se trata de una estructura similar a la de un teatro del tipo odeón. En la mayoría de casos semejantes estructuras se usaban para actuaciones acústicas. Otra posibilidad es que fuera una estructura conocida como bouleuterión, el edificio en el que se reunía el consejo municipal, en este caso el consejo de la colonia romana de Aelia Capitolina, en la Jerusalén romana”, señalan los excavadores Joe Uziel, Tehillah Lieberman y Avi Solomon.

Muro de piedra. Ocho hileras de piedra completamente conservadas han sido excavadas durante las excavaciones arqueológicas. Foto: Yaniv Berman, courtesy of the Israel Antiquities Authority

 

Teatro romano. La estructura similar a un teatro romano que ha aparecido durante las excavaciones arqueológicas. Foto: Yaniv Berman, courtesy of the Israel Antiquities Authority

 

Primeras fases de excavación. Primeras fases de excavación del Arco de Wilson de Jerusalén. Foto: Shai Halevi, Israel Antiquities Authority

 

Muro de las Lamentaciones. Vista general del Muro de las Lamentaciones, el lugar más sagrado del judaísmo. Foto: Yaniv Berman, courtesy of the Israel Antiquities Authority

 

16 octubre 2017 at 8:25 pm Deja un comentario

La UMU conmemora el bimilenario de Ovidio, uno de los mayores poetas latinos

La Universidad de Murcia conmemora el bimilenario de uno de los mayores poetas latinos: Ovidio, autor de obras tan emblemáticas como “El arte de amar” o “La metamorfosis”.

Fuente: Universidad de Murcia
16 de octubre de 2017

La Universidad de Murcia ya fue pionera en los estudios sobre Ovidio en 1964, cuando el profesor Antonio Ruiz de Elvira, fundador del Departamento de Filología Clásica de la UMU, publicó el primer tomo de una edición bilingüe de “La metamorfosis”. Ahora son precisamente tres profesoras de la UMU, antiguas alumnas de Ruiz de Elvira: Rosa María Iglesias, María Consuelo Álvarez Morán y Francisca Moya del Baño, las que han auspiciado este homenaje al poeta romano.

Los días 17, 18 y 19 de octubre, bajo la denominación “Recordando Ovidio”, se celebrarán en el Paraninfo de la UMU (Campus de la Merced), dos conferencias y una mesa redonda en la que se repasarán distintas cuestiones de su obra y su relación con otros poetas.

El martes 17 de octubre, a las 12’30 horas, Francisca Moya del Baño, hablará sobre “Troia invisa puellis. Las mujeres víctimas de la guerra en Heroidas”.

El miércoles 18, María Consuelo Álvarez Morán y Rosa María Iglesias Montiel, disertarán sobre “Texto tejido en las Metamorfosis de Ovidio”.

Por último, y coordinada por Rosa Iglesias Montiel, se celebrará el jueves, a las 18’30 horas, la mesa redonda “Ovidio y los poetas”, con la participación de Vicente Cristóbal (Universidad Complutense de Madrid); Juan Antonio González Iglesias (Universidad de Salamanca) y Rosario Guarino Ortega (Universidad de Murcia).

Las actividades forman parte del ciclo “DeLetreArtes. Logografías culturales”, está organizado por el Departamento de Filología Griega, Facultad de Letras, y en él colabora el Servicio de Cultura de la UMU.

 

16 octubre 2017 at 6:47 pm Deja un comentario

“Alba Longa nunca existió, fue un invento de los romanos”

“La ciudad que según la tradición dio origen a Roma no ha existido nunca”. Es la tesis del arqueólogo Franco Arietti. Dionisio de Halicarnaso la situaba “cerca del monte que termina en el lago”. Tito Livio decía que “todos los latinos descienden de Alba Longa”.

Fuente: Ester PalmaCorriere della Sera
15 de octubre de 2017

¿Recuerdas la mítica Alba Longa, la ciudad fundada por el hijo de Eneas, Ascanio, la de Rea Silvia, princesa obligada a convertirse en una casta vestal pero que, fecundada por el dios Marte en persona, había dado a luz a Rómulo y Remo, los futuros fundadores de Roma? ¿La patria de los hermanos Curiacios, enfrentados a los romanos Horacios en un combate a muerte que habría marcado el glorioso destino de la Ciudad Eterna? Bueno, pues olvídate de todo. Alba Longa nunca ha existido.

Es un mito, una leyenda que ha sobrevivido al paso de los siglos con su poderosa carga simbólica. No es verdad -como pensaban los romanos- que fue destruida por el igualmente mítico rey de Roma Tulio Hostilio (uno de los siete reyes que se aprenden de memoria en la escuela) alrededor del año 675 a.C. cuando los habitantes se trasladaron a Roma. El descubrimiento es de Franco Arietti, arqueólogo de la Superintendencia Arqueológica, que cuenta en su currículum con hallazgos como el de las momias romano-egipcias de Grottaferrata y la “Tumba principesca del Vivaro”. Lo explica Arietti, quien acaba de publicar un libro sobre este tema,”Alla scoperta della Via Sacra”: “Durante al menos 150 años se ha debatido sobre la existencia o no de Alba Longa, con una inmensa producción literaria y la identificación de al menos 15 sitios. Ambas posturas tenían puntos fuertes: para los partidarios era la unanimidad de las fuentes antiguas sobre la presencia histórica de la ciudad. Los opositores, en cambio, pensaban, con argumentos científicamente sólidos, que era impensable imaginar, incluso en la Edad de Bronce, un asentamiento en torno al lago Albano capaz de “fundar” todas las ciudades del Lacio”.

Pero, ¿cómo ha llegado Arietti a un descubrimiento tan importante? La responsable de obrar el milagro ha sido la Via Sacra, que conducía al famoso santuario de Júpiter Lacial, venerado durante más de mil años, hasta finales del Imperio. Se encuentra en el territorio de Rocca di Papa y llega hasta el Monte Albano con un tramo que se conserva durante más de 2 kilómetros. Es el tramo de calzada romana más largo del mundo y desde hace dos milenios escondía un gran secreto. Se trata de una “N” y una “V” esculpidas en los zócalos, pero sólo en el último tramo, más estrecho y de unos 800 metros de longitud hasta la cumbre: un unicum en la interminable red viaria romana. Ya se había descubierto que eran para “novus” y “vetus”, nuevo y antiguo, refiriéndose evidentemente a una reconstrucción de la calzada. La vía sólo podía ser recorrida a pie y de acuerdo con estrictas normas religiosas. Desde aquí salían hacía el templo los grandiosos cortejos de las Ovationes, los Triunfos de los generales victoriosos, las solemnes procesiones anuales y las delegaciones de los pueblos de Lacio para los ritos de las Ferias Latinas en primavera”.

Arietti comprendió que el camino, que se desvía de la Appia Antica cerca de Ariccia, se vuelve “sagrado” justo en el punto exacto donde atraviesa la delimitación sacra del bosque sagrado de Júpiter Laciar (o Lacial), el dios latino más poderoso: “Y “sub Albano monte” sitúa Tito Livio la ciudad madre de los Latinos. Para Tito Livio el Monte Albano, y lo menciona más de 30 veces en diferentes circunstancias, es siempre y sólo el lucus, el bosque sagrado. Exactamente como todas las fuentes antiguas cuando aluden a Júpiter Lacial. Como Dionisio de Halicarnaso, que la sitúa “cerca de la montaña que llega hasta el lago”, donde por contra no hay espacio para construir una ciudad”.

Alba Longa nunca ha estado allí, pero los romanos han “inventado” en cualquier caso el palacio real. La leyenda debe haberse fortalecido especialmente en el siglo III a.C.: con las Guerras Púnicas Roma necesitaba celebrar su propia supremacía también cultural sobre los pueblos del Mediterráneo. Arietti explica: “La delimitación sagrada separa claramente dos espacios, uno para los dioses y otro para los humanos. Eran el propio Monte Albano y el área subyacente, la llanura del Prato Fabio, demasiado pequeños, con su hectárea, como para haber albergado un palacio antiguo”. En resumen, para los romanos, gente práctica, los irreales reyes del mito debían ser colocados “en un espacio real, como el templo para las divinidades”. Y añade: “Originalmente y durante siglos, el Latium vetus era pequeño, comprendido entre los ríos Tíber y Aniene, con un corazón de roca, como es el macizo volcánico de los Montes Albanos. Y Alba y el Monte Albano encarnan simbólicamente el ethnos latino. De hecho, el mítico rey Latino, a su muerte, era venerado en la cumbre como Iuppiter Latialis, Júpiter Lacial. En esta dinámica, la célebre frase de Tito Livio “Omnes Latini ab Alba oriundi”, todos los latinos descienden de Alba, vale más que mil palabras para explicar la importancia histórica de la ciudad que nunca ha existido”.

La idea detrás de la intuición de Arietti es que ya en 1920 las excavaciones en la zona de Prato Fabio habían sacado a la luz sólo una cisterna y muros: muy poco para hacer pensar en una ciudad e incluso en un palacio real. Pero, ¿qué pasó con el templo de Júpiter Lacial, frecuentado y venerado hasta finales del Imperio? Nunca se ha encontrado, pero ahora sería más difícil que nunca: también porque la zona identificada, en Rocca di Papa, alberga ahora un bosque de torres de comunicación de radio y televisión. La ordenanza local de 2003 para su desmantelamiento fue impugnada, pero las empresas, entre ellas Mediaset, han perdido el recurso. Y mientras prosigue esta batalla, Júpiter continúa seguramente protegiendo Roma desde lo alto, en su sueño milenario.

 

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15 octubre 2017 at 8:41 pm Deja un comentario

Vivir para leer: La revolución de la cultura. Entrevista a Nuccio Ordine

Cortesía del Grupo Penta

Fuente: Santiago Díaz Benavides  |  El Espectador
14 de octubre de 2017

Si todos tuviéramos profesores de literatura, verdaderos maestros de este arte que susurra, personas apasionadas y sumamente comprometidas como Nuccio Ordine, seguramente, seríamos mejores lectores y seres humanos, por encima del índice, de las estadísticas y los reportes.

A este profesor italiano, nacido en 1958, el amor por las letras le recorre todo el cuerpo y se le nota cuando habla. Todo él es literatura y, con su ejemplo, enseña a otros lo que el arte puede generar en una vida, la puede salvar, le puede brindar sentido.

Ha publicado varios libros de ensayo, pero solo tres han sido traducidos al español: El umbral de la sombra (2008), La utilidad de lo inútil (2013) y Clásicos para la vida (2017). Con motivo de la presentación de éste último título, publicado por la editorial catalana Acantilado, el autor experto en la literatura renacentista y amplio conocedor de la obra de Giordano Bruno, visitó Bogotá y pudo compartir con sus lectores y colegas lo importante de enseñar a otros el amor por las letras. Pero, la charla no habría sido posible sin la colaboración de Verónica Pachetti, traductora de Lingua Viva; a ella agradezco por servir de intérprete en esta charla fabulosa.

¿Qué es lo que nos diferencia de quienes vivieron la época del Renacimiento? ¿Para qué estudiar literatura? ¿No basta con disfrutarla?

Montaigne es un filósofo y literato al mismo tiempo; Galileo Galilei era un científico y un literato. Hoy en día, con esta tendencia a ultra-especializarnos, estamos separando los saberes y, al mismo tiempo, dentro de las mismas disciplinas hay una ultra-especialización. [En el renacimiento esto no ocurría]. Entonces, tenemos un ortopedista que es especialista en manos, un médico que es especialista en rodilla… Pero, ¿cuál es el riesgo que se corre? Nos perdemos el punto de vista general. El médico que conoce solamente el órgano sobre el cual está trabajando, que lo conoce muy bien, desconoce asimismo cómo funciona, en su complejidad, el cuerpo. Ese no es un buen médico.

Ahora bien, yo pienso que no hay diferencia entre estudiar y disfrutar. Cuando estudio, disfruto. Tu pregunta es interesante si quien la responde usa la literatura con otro fin, en un sentido utilitarista, pero si yo amo y estudio la literatura, lo primero que surge es ese placer, ese gusto por entender lo que está escrito. Las dos cosas no se pueden separar. Alguien que estudia la literatura, y no la ama, que no siente gusto, entonces no entiende nada de lo que está estudiando. [Estudio y disfrute] son inseparables, sumamente unidos.

En La utilidad de lo inútil, se realiza una revisión rigurosa acerca de los vacíos que la literatura como arte no ha podido cubrir. ¿Cuál es la intención con este libro?

Este libro lo escribí, sobretodo, para mis estudiantes. Lo hice con el fin de que pudieran entender que uno no estudia para obtener un título; no se va al colegio para graduarse. Se estudia con el objetivo de ser mejor, de ser mujeres y hombres libres capaces de pensar con su propia cabeza. Sin embargo, las escuelas y universidades no están hechas para transmitir estos valores que yo defiendo. Hoy en día, están pensados estos sitios como si fueran empresas. ¿Qué hace una empresa? Tiene que vender. ¿Qué venden las escuelas y universidades? Diplomas. ¿Quién compra los diplomas? Los estudiantes, quienes se vuelven clientes. Es un sistema que está totalmente equivocado. La historia de la universidad nos ha demostrado que lo que allí ocurre no se puede manejar como al interior de una empresa. Pensemos: Cuando en una empresa no funciona un departamento, ¿qué se hace? Se corta. En cambio, en la universidad se debe defender, ante todo, el bien aquello que “no produce”. Hago un ejemplo, lo que está sucediendo en Europa y el mundo antiguo con las lenguas clásicas. Ya no se estudia griego, o latín, o sanscrito. ¿Por qué? Si yo, un profesor que estudia las lenguas antiguas, tengo un curso con dos estudiantes a quienes les interesa el sanscrito, para la junta directiva de la universidad no será rentable. No se pueden dar ese lujo de tener un profesor para dos estudiantes, entonces, se cortan esas materias: el latín, el griego, la filología, la arqueología, la paleografía, todos esos estudios que son importantísimos para mantener vivo el contacto con el pasado. ¿Qué va a suceder dentro de 100 años cuando ya estén muertos los últimos conocedores del griego, del latín, del sanscrito, y estemos ante un descubrimiento arqueológico? Ya nadie va a poder leer un epígrafe. Pero, ¿qué significa todo esto? Es una cosa gravísima para el futuro de la humanidad, de la democracia. ¿Por qué? Si yo corto el vínculo con el pasado, no podré entender el presente, y no podré prever el futuro. Es por esto que yo creo que la cultura puede ser una forma de resistir ante ese utilitarismo, ante la dictadura del dinero. Lo digo por tres motivos. El primero: Con el dinero se puede comprar de todo, pero hay una cosa que no se puede comprar, y es el conocimiento, el saber. Se trata de un esfuerzo individual que nadie puede ejercer en lugar de otro. Si yo te pago y no me esfuerzo, tú no puedes enseñarme nada, porque el saber no es un don, es fruto de una conquista con mucho trabajo. El segundo: La lógica del mercado se puede destruir a través de la cultura. ¿Cómo es ésta lógica? En cada intercambio hay alguien que gana y alguien que pierde. Un ejemplo… Si yo compro un esfero, estoy perdiendo mi dinero a cambio de ese esfero. El comerciante que me ha vendido el esfero, toma mi dinero y pierde el objeto. Este es un ejemplo típico de cualquier intercambio comercial. Siempre hay una perdida y una ganancia. Todos los días, en este mundo, hay un milagro que se compra; en una pequeña escuela colombiana, o en el desierto del Sahara, o en el Amazonas, o en una ciudad como Nueva York… Un profesor entra a un salón de clase y enseña el teorema de Pitágoras; él no lo pierde, y los estudiantes lo aprenden. Esto significa que la cultura no empobrece nunca. El tercero: Esto viene de un gran escritor irlandés, ganador él del Premio Nobel, George Bernard Shaw. Él dice una cosa que yo aplico en esta conversación, teniendo en cuenta el caso colombiano. Imaginemos a dos jóvenes de una universidad de Bogotá que van a una librería. Cada uno trae de su casa una manzana. Entre ellos se intercambian las manzanas y, en la noche, vuelven a sus casas, cada uno con una manzana. Cambiemos los escenarios… Dos jóvenes que salen de sus casas, cada uno con una idea, llegan a una librería y se intercambian las ideas. Por la noche llegan a su casa. Ahora, cada uno tiene dos ideas. Esa es la revolución de la cultura: Ésta no empobrece, siempre enriquece a todos sus protagonistas.

En dicho texto hay una referencia directa a David Foster Wallace. ¿Qué opinión merece este autor en el mundillo cultural italiano?

David Foster Wallace es muy amado por los jóvenes. Claramente, es un autor que te permite reflexionar, debido a su trágico final. En la anécdota de los peces (This is Water) yo lo leí, y lo disfruté. Se lo he leído a mis estudiantes jóvenes. He visto su rostro en el momento en que yo leía esas líneas. Era pura alegría. Esa es la fuerza de la literatura: decir con una palabra lo más simple del mundo y convertirlo en imagen, hacernos ver lo invisible y entender lo que nunca entendemos. Foster Wallace, con su escritura paradójica y aparentemente oscura, tiene esta fuerza de dar a conocer. Los jóvenes lo aman mucho en Italia.

¿Cómo es recibido el legado de Gabriel García Márquez por parte de los lectores italianos?

Yo soy un lector enamorado de Gabriel García Márquez. Mi generación ha estado muy involucrada en la vida política, y Cien años de soledad fue un libro muy importante en esos días. En este texto (La utilidad de lo inútil) tomo muchas cosas de la novela, como por ejemplo, aquel pasaje en que el Coronel Aureliano Buendía está fabricando los pescaditos de oro, solamente por el placer del trabajo. Y Úrsula pregunta “¿para qué lo hace?”. Lo que dice el Coronel es que no es la ganancia lo que le interesa, sino el trabajo. Esto me ha servido enormemente para hacerle entender a los jóvenes la importancia del trabajo como tal. Lo más bello de la literatura de Gabriel García Márquez es que logra construir un mundo con la valentía de decir lo que los libros de historia de América Latina no lograron. Esto no es solo de García Márquez, sino de toda la literatura latinoamericana, de aquella generación del boom. Existe este ejemplo bellísimo de la llegada de las compañías bananeras a Macondo, que fue literalmente borrada de la historia; esta masacre solo vive en los cuentos de los Buendía. Significa, entonces, que la literatura, a menudo, puede contar aquello que los historiadores no tuvieron la valentía de contar. Yo conocí Colombia a través de las obras de García Márquez. Visité Cartagena por primera vez hace dos años. Y cuando la vi, sentí que ya había estado ahí. En El amor en los tiempos del cólera, Florentino Ariza estaba siguiendo a su enamorada por el Paseo del Dulce. ¡Yo caminé por allí! Ahí entendí que la literatura te permite visitar otros lugares que no has visto nunca… Hay un poema bellísimo de Baudelaire que dice: “El mundo se conoce mejor a través de los libros, de las letras, que cuando uno está físicamente en el lugar”. Un turista, ignorante él, puede ir a Cartagena y nunca entender nada de esa ciudad. Pero uno que ha leído a García Márquez, puede entender la esencia de Cartagena. Esa es la fuerza de la literatura.

¿Es Clásicos para la vida un homenaje a los libros que nos han formado? ¿Cuál es la razón por la que leemos, una y otra vez, libros publicados hace ya tanto tiempo?

Sí. Es un libro escrito para defender a los clásicos. Puede verse que cité varios versos de Borges. Él dice: “Yo no estoy orgulloso de lo que he escrito, pero sí lo estoy de las cosas que he leído”. Es bellísimo eso. En un momento como el que estamos viviendo, en el que muchos jóvenes ya no leen a los clásicos, sino que leen resúmenes, o manuales, o estudios críticos, [es necesario defenderlos]. Por eso, este libro es una manera de dar a entender que los clásicos no se estudian para superar un examen; los clásicos nos ayudan a entender el mundo que nos rodea… Hice cincuenta ejemplos de pequeños pasajes que hablan de nuestra vida. Estudiar un clásico solo para tener un título es una estupidez. No sirve para nada. Es importante, entonces, encontrar buenos profesores que puedan dar a entender a los estudiantes que la literatura te ayuda a vivir, no porque sigas cierta profesión, sino porque te brinda los elementos para poder entenderte a ti mismo y al mundo que te rodea.

Un libro clásico es aquel que es capaz de responder a las preguntas que se generan los lectores a través de los siglos. Cada lector, cada siglo, se hace preguntas, y los clásicos las responden. Los clásicos siempre nos hablarán del presente… Hoy, en Europa, hay un “odio” por lo extranjero. Los inmigrantes que llegan a Europa son considerados como enemigos. Si uno leyera a Homero, lo extranjero, el visitante que llega de lejos a una ciudad es un enviado de los dioses; se trata de una persona que uno tiene que respetar. Toda la literatura nos muestra que la relación con el otro es una cosa fundamental para nuestra vida. Si uno no tiene a ese otro, uno no logra entender el sentido de su propia vida… Hay un pasaje bellísimo de un poeta inglés, John Donne se llama él, y dice: “Los hombres no son islas; los hombres son un continente unido. Cuando un hombre muere, muere una parte de mí”. Es por esto que cuando suena la campana de la Iglesia, no hay que preguntarse por quién está sonando, porque la campana está sonando por ti. Ese muerto que anuncian los campanazos es una parte de ti que se está yendo. La novela de Hemingway (Por quién doblan las campanas), deriva, precisamente, de este pasaje de John Donne… Al leer la literatura, al escuchar la música, al apreciar el arte, podemos entender algo que es bellísimo y que el gran Albert Einstein describió en una fórmula: Solo una vida que es vivida para los demás, es una vida que merece ser vivida.

Flaubert decía “Leer para vivir”. Yo siempre lo recuerdo. ¿Hacemos caso a esa consigna?

Sí… Pero, yo diría “Vivir para leer”. Son dos cosas que van de la mano. Si la literatura sirviera solo como disciplina para lograr un título, sería mejor cerrar las universidades. El peligro, hoy en día, es que los saberes se utilizan solo como instrumentos técnicos, y se permite que se pierda el valor civil de la literatura. Gabriel García Márquez nos hace entender que la literatura es un instrumento para mejorarnos; un instrumento que nos permite entender el presente.

 

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15 octubre 2017 at 1:28 pm Deja un comentario

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