El enigma de los guerreros íberos

Nuevos estudios arrojan luz sobre la pintura hallada en Valencia en 1934, obra cumbre del arte ibérico

Vaso de los Guerreros, datado entre los siglos III y II antes de Cristo, obra cumbre del arte ibérico. JOSÉ JORDÁN

Fuente: IGNACIO ZAFRA > Valencia  |  EL PAÍS
20 de noviembre de 2017

El Vaso de los guerreros, obra cumbre del arte íbero, sigue guardando secretos. Pero las últimas investigaciones, cuyos resultados se muestran hasta marzo en una exposición del Museo de Prehistoria de Valencia, arrojan más luz sobre el origen y significado de una obra excepcional, datada entre los siglos III y II antes de Cristo, considerada a la pintura de este antiguo pueblo del Mediterráneo lo que la Dama de Elche supone para su escultura.

El friso continuo pintado sobre una gran vasija representa a seis jinetes y dos infantes armados con falcatas (la espada de hoja curva que usaban los íberos) y lanzas que persiguen a otros cuatro guerreros, los cuales parecen huir a pie sin dejar de mirar hacia atrás con gesto de entendible preocupación mientras se protegen con escudos. Los motivos pintados alrededor de los personajes, fundamentalmente hojas y flores, ilustran un escenario al aire libre.

Persiste el enigma de si trata de la reconstrucción de una cruda batalla o de un enfrentamiento meramente ritual. Los arqueólogos consideran, en todo caso, que refleja algunos de los valores, como la guerra y la violencia, de las élites de Edeta, la antigua ciudad ibérica ubicada en la actual Llíria, donde fue hallado en el año 1934.

Dibujo del friso del Vaso de los Guerreros realizado por Francisco Porcar en 1934.

“Las armas tenían un valor social que se pierde en otros momentos históricos. Hoy la gente no se suele hacer enterrar con un arma. En aquellos momentos sí, y también se mostraban con ellas”, afirma Jaime Vives-Ferrándiz, uno de los dos comisarios de la exposición El enigma del Vaso y conservador del Museo de Prehistoria, a cuya colección pertenece la obra desde su descubrimiento en el paraje del Tossal de Sant Miquel, situado a 30 kilómetros de Valencia.

La exposición en torno al enorme vaso (tiene 43 centímetros de altura y 52 de boca), que seguramente nunca se utilizó para comer, pero es posible que sí para beber alguna sustancia no identificada en el contexto de un rito social de celebración, como un cambio de estación o la entrada en la edad adulta de un miembro de la aristocracia edetana, coincide con el 90 aniversario del museo.

La obra fue hallada en los restos de un edificio que inicialmente se consideró una construcción anodina de Edeta y ahora, explica Helena Bonet, directora del museo y también comisaria de la exposición, es visto como un inmueble excepcional. Probablemente un templo, a cuyo pozo votivo se lanzaron, antes de sellarlo, esta y otra decena de vasos con pinturas extraordinarias —algunos de cuyos fragmentos integran la exposición—, copas, platos y una figura de terracota que parece representar a un ancestro. Todos los objetos, en fin, propios de un gran banquete de celebración que quizá, imaginan en el museo, se extendió hasta el alba de la noche más larga del año.

El conjunto de imágenes que decoran las piezas, en algunas de las cuales las mujeres ocupan el papel protagonista, constituye una ventana a la vida de la aristocracia ibérica, amante de la música y el baile, preocupada por la vestimenta y por exhibir su pericia en el combate.

En el Vaso de los guerreros dos de los atacantes empuñan las espadas con la mano izquierda. “No disponemos de conclusiones claras, pero puede responder a que estemos ante una muestra de alarde y destreza en el uso de las armas”. Y los jinetes montan a la amazona, en vez de a horcajadas. “Para algunos investigadores es un recurso pictórico; una forma de no cortar las piernas. Pero puede pensarse también en una exhibición de habilidad”, indica Vives-Ferrándiz.

No hay pruebas de que el pintor o pintora del Vaso de los guerreros se prodigara mucho, pero la misma persona o sus discípulos crearon otros de los recipientes hallados en el pozo. Los nombres propios que figuran en algunos vasos, junto a fórmulas escritas que se asocian con las expresiones encargar o mandar hacer —la lengua íbera es intraducible—, además de otras pistas, llevan a los investigadores a deducir que se trataba de regalos.

La misteriosa destrucción de Edeta

Como los demás vasos hallados en el pozo ritual de Edeta, el de los guerreros tuvo que ser recompuesto, ya que se rompió en pedazos probablemente al ser lanzado al pozo por sus dueños durante la celebración. “La calidad artística del Vaso de los guerreros supera la de cualquier otra cerámica indígena del Mediterráneo occidental. La ejecución alfarera tiene un tamaño excepcional y apenas tres milímetros de espesor. Y como calidad artística, detalle, secuencia y plástica de la decoración no hay nada parangonable a esta pieza”, afirma el conservador del museo.

También es un misterio qué sucedió con Edeta, una de las principales ciudades-estado (por definirlas así) ibéricas, cuyos dominios se extendían desde el río Mijares, en Castellón, hasta el Júcar, en Valencia. El análisis arqueológico apunta a que fue destruida, quizá por soldados romanos, a principios del siglo II antes de Cristo, puede que una o dos generaciones después de que el Vaso de los guerreros fuera creado. “Sabemos que fue un episodio violento porque las cosas se dejaron allí sin recuperar. Es decir, que no fue un abandono planificado”, afirma Vives-Ferrándiz. “En otros casos vemos que la gente se ha mudado, aquí no”.

 

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21 noviembre 2017 at 2:34 pm Deja un comentario

Herrera desentraña su tesoro

Las termas romanas fueron descubiertas en 1990 y tapadas, hasta que en 2007 se acometió su puesta en valor, que, entre otras cosas, trabaja en restaurar unos mosaicos considerados únicos

Uno de los mosaicos muestra a dos púgiles desnudos y un árbitro que lleva una vara para azuzar. / F.C.

Fuente: FERMÍN CABANILLAS > Herrera  |  El Correo de Andalucía
20 de noviembre de 2017

A poco menos de un kilómetro del casco urbano de Herrera, el tiempo da un salto atrás de dos milenios para sumergirse en los restos de unas termas romanas que salieron a la luz hace 30 años y que ahora se han revitalizado mediante un programa de la Junta que la dotó de personal para poder visitarla. El conjunto termal de Herrera está datado a finales del siglo II y principios del III d.C., como explica la exconcejal de Cultura y actual técnico de Turismo del Ayuntamiento, Paloma Roldán, que recuerda que constituye un referente de las construcciones típicas de la arquitectura romana, destacando por su riqueza decorativa y la calidad de sus materiales.

De hecho, aunque buena parte de las paredes han desaparecido, los mosaicos que se conservan siguen siendo espectaculares. En estos días se lleva a cabo un proceso para la restauración de estos mosaicos, al tiempo que los programas de la Junta para dar empleo a mayores de 30 años y menores de 25 han hecho posible que se dote de personal a las termas para que puedan ser visitadas. No hace falta pagar entrada alguna. Basta con pedir cita previa en el Ayuntamiento.

Como suele ser habitual y sucede en lugares como Santiponce, con Itálica, o Aroche, con Turóbriga, solo se ha sacado a la luz una pequeña parte de lo que los romanos disfrutaron en su día. Lo descubierto en Herrera ocupa una extensión de 500 metros cuadrados y su hallazgo fue casual, con motivo de la construcción de un canal contra las inundaciones en 1990. Desde 2007 es un Bien de Interés Cultural.

Las visitas se han revitalizado en las últimas semanas mediante actividades concretas, según Roldán, e incluso una parte de los restos hallados se han destinado a un edificio del pueblo, erigido en Museo de la Arqueología de Medicina Antigua, donde se pueden ver elementos de la época usados por galenos de cara a la población asentada en la Herrera de hace dos milenios.

Casi a diario reciben a colegios e institutos de toda la comarca. En momentos concretos, como el Día Internacional de los Museos, los responsables de su nueva vida organizaron una velada nocturna. El concejal de cultura, Toni Mateos, recuerda que el equipo se esforzó para celebrar este evento, con luminarias que procedía de las ciento de velas colocadas en las termas. En ese ambiente, el público recibió información precisa de lo que estaba viendo, amenizado con una representación de la época, a cargo del grupo local de Teatro Escanpolo.

Se trata de darle vida todo el año a unas termas únicas, cuyo primeros vestigios fueron vinculados con un asentamiento rural romano. Lo primero que se encontró fue un pavimento que llamó la atención de forma inmediata. Las obras del canal se paralizaron, y una intervención arqueológica de emergencia en 1990 terminó por confirmar el tesoro de Herrera.

Los mosaicos son únicos

Pero si el conjunto termal es impresionante, sus mosaicos son únicos, y ahora, precisamente, se quieren poner en valor de nuevo mediante una restauración integral. En Herrera se han documentado siete mosaicos distintos, aunque el yacimiento no se ha librado del expolio, y una parte de los hallados en 1990 desapareció o fue dañado aún sin explicación.

Un estudio realizado por la Universidad de Barcelona y que recogió la revista Rómula cita que estos mosaicos muestran la representación hispánica más sobresaliente de un combate de boxeo. Se aprecia a dos boxeadores desnudos y, a la derecha, un árbitro vestido con una túnica y que lleva una vara con la que azuzar a los púgiles en caso de mostrarse demasiado defensivos o para detener golpes prohibidos.

Supone una de las representaciones que mejor han llegado a nuestros días de unos combates que, en la antigüedad, no tenían delimitación de tiempo ni se dividían en asaltos, sino que duraban hasta que el árbitro declaraba el final del combate o uno de los contendientes se retirase alzando el brazo y el dedo índice, pidiendo clemencia.

El Ayuntamiento de Herrera está llevando a cabo un proyecto de una réplica de este mosaico que ocupará el centro de la plaza Blas Infante, con una superficie de casi 37 metros cuadrados, lo que acercará más este patrimonio a sus vecinos y visitantes. De forma paralela, se trabaja en la conservación de los restos descubiertos, que tras su primera actuación de 1990 habían quedado paralizados, aunque protegidos todo lo posible.

Las termas de Herrera han vuelto a revivir tras una década de intenso trabajo. En 2007 se inició el Proyecto de Puesta en Valor del yacimiento, con la iniciativa de la creación de una escuela-taller de empleo apoyado por el Ayuntamiento. Entre 2009 y 2010 se realizaron nuevos trabajos de intervención, acondicionamiento y puesta en valor, en el marco del Proyecto Básico de Puesta en Valor y Construcción del centro de interpretación de Herrera, además de la excavación de nuevos espacios.

Como suele ser habitual con estos espacios arqueológicos, los trabajos no terminan nunca, pero cada día se descubre una parte de un tesoro que, poco a poco, está viendo la luz.

 

20 noviembre 2017 at 6:50 pm Deja un comentario

Hallada en Italia una nueva tumba etrusca de más de 2.600 años de antigüedad

La tumba conservaba los restos incinerados del difunto en un ánfora etrusco-corintia, además de vasijas para el consumo de vino y armas

Entrada de la tumba. La tumba 37 está compuesta por una pequeña cámara funeraria casi cuadrada precedida de un breve dromos (un corredor al aire libre). Foto: Carlo Casi

Fuente: ALEC FORSSMANN  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
20 de noviembre de 2017

Una nueva tumba etrusca ha sido descubierta este mes en la necrópolis de Poggetto Mengarelli en Vulci, en la provincia de Viterbo, al norte de Roma, según informa Carlo Casi, el director de las excavaciones, a National Geographic. La tumba 37 está compuesta por una pequeña cámara funeraria casi cuadrada precedida de un breve dromos (un corredor al aire libre). El interior del hipogeo estaba parcialmente cubierto de tierra, que ha conservado el ajuar funerario del difunto, formado por 19 objetos prácticamente intactos.

“Los restos del difunto, incinerados, se han conservado en el interior de un ánfora etrusco-corintia de decoración lineal que permite fechar el complejo entre finales del siglo VII y comienzos del VI a.C.“, afirma Casi. También se han descubierto vasijas en bucchero (cerámica negra típica de la civilización etrusca) utilizadas para el consumo de vino: una enócoe, un attingitoio, una cótila, un cántaro y un cálice; además de vasos para contener líquidos y productos alimenticios.

La tumba perteneció a un hombre, a juzgar por las armas halladas en el interior de la misma

“El género masculino del difunto ha sido determinado por la presencia de una punta de hierro de una jabalina y de su terminal (el sauroter), y por dos cuchillas del mismo material; una probablemente sea un un cuchillo con la hoja ligeramente curva, con abundantes restos de madera del mango. Entre los ornamentos personales cabe destacar una fíbula, una especie de hebilla de hierro y una aguja de bronce”, concluye el arqueólogo.

 

Interior de la tumba. El desprendimiento de una parte del techo ha conservado el ajuar funerario del difunto. Foto: Carlo Casi

 

Ajuar funerario. El ajuar funerario estaba formado por 19 objetos prácticamente intactos. Foto: Carlo Casi

 

Datación de la tumba. La tumba ha sido fechada entre finales del siglo VII y comienzos del VI a.C. Foto: Carlo Casi

 

Vasijas y vasos. Se han descubierto vasijas en bucchero (cerámica negra típica de la civilización etrusca) utilizadas para el consumo de vino: una enócoe, un attingitoio, una cótila, un cántaro y un cálice; además de vasos para contener líquidos y productos alimenticios. Foto: Carlo Casi

 

Carlo Casi. El arqueólogo Carlo Casi en el breve dromos que permite acceder a la tumba. Foto: Carlo Casi

 

20 noviembre 2017 at 6:38 pm Deja un comentario

La Universidad de Graz devuelve a Grecia 26 objetos arqueológicos robados por un general nazi

Las piezas se las llevó Julius Alfred Ringel del recinto del Palacio micénico de Cnosos, en Creta

Sir Arthur Evans, descubridor del Palacio de Cnosos – ABC

Fuente: BEGOÑA CASTIELLA  |  ABC
20 de noviembre de 2017

Altos cargos del Ministerio de Cultura heleno recibirán este lunes en la Embajada de Grecia en Viena veintiséis objetos arqueológicos griegos. Los devuelve la Universidad de Graz, la segunda más importante de Austria después de la de Viena. Y se trata de piezas que fueron «robadas» por el general nazi Julius Alfred Ringel del sitio arqueológico donde se encuentra el Palacio micénico de Cnosos, en la isla de Creta.

El general austriaco Julius Alfrend Ringel, que tuvo una distinguida carrera militar en el Ejército Austrohúngaro, se incorporó a la Wehrmacht y fue enviado en 1941 al frente griego al mando de la Quinta división de montaña. Las tropas alemanas se mantuvieron desde 1941 hasta 1944 en territorio heleno y Ringel participó en la sangrienta batalla de Creta (mayo-junio 1941), para luego seguir combatiendo en otros frentes europeos. En algún momento antes de 1945 entregó a la Universidad de Graz veintiséis objetos arqueológicos provenientes del pequeño museo del yacimiento de Cnosos, así como de la famosa Villa Ariadne, donde residió durante años el distinguido arqueólogo británico Sir Arthur Evans, descubridor del Palacio de Cnosos entre 1900 y 1906.

En los últimos años, la universidad austriaca ha estudiado este grupo de objetos: ocho vasijas de cerámica, un jarrón, una vasija de piedra y una lámpara de aceite, provenientes del periodo minoico; cinco vasijas y dos lámparas de aceite de la época clásica/helenista, cuatro fragmentos de ídolos y dos pequeñas piezas de cerámica, un alfiler de hueso y un objeto en piedra.

Uno de sus departamentos estudió estos objetos, consiguiendo identificarlos como provenientes del Museo y de la Villa Ariadne de Cnosos. La Universidad se puso entonces en contacto con el Ministerio de Cultura griego, para anunciarle su decisión de devolver las piezas. Gracias al trabajo del Departamento de Protección de Bienes Culturales del Ministerio de Cultura griego y de la Embajada de Grecia en Viena, se organizó la devolución de dichos objetos, que se destinan al Museo Arqueológico de la ciudad cretense de Heraclio.

Esta no es la primera devolución de patrimonio robado al Estado griego: desde pequeños fragmentos de mármol de la Acrópolis que muchos visitantes extranjeros se llevaron a sus países de recuerdo, hasta valiosos objetos robados por mafias especializadas en objetos arqueológicos son recuperados por las autoridades griegas en estos últimos años.

La devolución mas reciente fue la de 33 objetos arqueológicos procedentes de la Edad de Bronce, así como objetos del periodo geométrico y 600 monedas, que fueron confiscados por la policía de Munich y entregados a las autoridades griegas en el mes de abril de este año, para llevarlas al Museo Arqueológico Nacional de Atenas. Pero la entrega de ahora es única: es la primera vez que una universidad austriaca devuelve artefactos robados por un general nazi tras su correcta identificación.

 

20 noviembre 2017 at 8:58 am Deja un comentario

El Teatro Romano de Guadix, del siglo I, abierto por “obras”

El proyecto de construir un aparcamiento subterráneo en Guadix (Granada) desenterró hace una década su Teatro Romano, una edificación del siglo I que destaca por su buen estado de conservación y sus peculiaridades, y que ha vuelto a ser escenario de actuaciones que le permiten estar “abierto por obras”.

Fuente: EFE  |  Canal Sur
19 de noviembre de 2017

Cuando Guadix se llamaba Julia Gemella Acci, en el siglo I, los romanos construyeron un teatro, un gran edificio que ordenó levantar el emperador Tiberio hacia el año 25 y que echó el telón en el año 300.

Los espectáculos abandonaron su escenario y la imponente gradería quedó como mero atrezo hasta que tomó una nueva vida, ya en época andalusí, cuando los árabes la expoliaron y usaron como cantera para construir otros símbolos de esta ciudad que ha vuelto a dar vida a su gran teatro.

El proyecto de un aparcamiento subterráneo tropezó hace una década con los restos arqueológicos de un monumento, el Teatro Romano, que ocupó unos 5.000 metros cuadrados, y ofreció a Guadix las claves para escribir otra obra, un texto que combina turismo y cultura para recuperar el pasado y mejorar el futuro.

El arqueólogo Antonio López se convirtió en 2008 en el director de este espectáculo teatral y desde entonces, con siete intervenciones, ha constatado las peculiaridades de un Teatro Romano que destaca por el buen estado de sus restos, la importancia de sus estructuras y elementos exclusivos, como los frescos que decoraban el frente del escenario cuando la moda marcaba hacerlo con mármol.

López ha explicado que el Teatro Romano de Guadix destaca además por las dos entradas principales a ‘orchestra’, curvas y no rectas, y por sus jardines, galerías porticadas con fuentes que solo se han documentado en cuatro de la veintena de teatros de la época.

Dos inundaciones cubrieron con cuatro y dos metros de lodo la estructura del teatro y de sus jardines y, como si fuera una tragicomedia, salvaron la infraestructura del expolio y el deterioro.

Desde que comenzaron las excavaciones arqueológicas, el Ayuntamiento de Guadix combina los trabajos de campo con “microespectáculos” que han devuelto el teatro al Teatro, y suma visitas guiadas para descubrir parte de la poderosa Acci, que quedó enterrada en barro, y refleja el poderío romano oculto a escasos metros de la imponente catedral que silueteó la época cristiana.

El Teatro Romano permanece abierto por obras desde que el año pasado inició visitas didácticas para exponer su valor a escolares, tres citas semanales en las que López desgrana los entresijos de estos restos y que tuvieron que ampliarse por la creciente demanda.

Además, la oficina de Turismo de Guadix inició el pasado febrero visitas guiadas los sábados que también estudia ampliar.

Las tablas -o sillares- que pisaron entonces los romanos han recuperado el pulso para convertirse en escenario de espectáculos nocturnos gracias a recitales de poesía y música, representaciones teatrales e incluso espectáculos flamencos que han logrado el lleno en cada uno de sus pases.

Hasta el momento, solo se ha descubierto una parte de este teatro con 49 metros de longitud y al menos otros 38 de ancho, que se seguirá excavando el próximo año con fondos europeos y un proyecto del Grupo de Desarrollo Local, para resucitarlo paso a paso.

Guadix sigue así escribiendo su particular obra teatral, un texto que combina investigación arqueológica con turismo y espectáculos y que pretende concluir, quizá en una década, con la musealización y puesta en escena de un teatro romano que seguirá abierto por obras.

 

19 noviembre 2017 at 7:15 pm Deja un comentario

El último vestigio de la doble muralla de Barcino

Un centro excursionista de la calle Avinyó conserva un pasillo único de la antigua ciudad romana en el que confluyen restos de la fortificación del siglo I aC y de la del siglo IV dC

Pasillo donde se unen las dos murallas romanas de Barcelona, oculto en un principal de la calle Avinyó (Xavi Casinos)

Fuente: XAVI CASINOS > Barcelona  |  LA VANGUARDIA
19 de noviembre de 2017

La muralla romana de Barcelona es hoy visible en varios puntos de la ciudad, pero hay un lugar que ofrece una visión única, al ser, casi literalmente, un túnel del tiempo a Barcino. Se encuentra en un principal de la calle Avinyó, en el número 19, en la sede de la Associació Excursionista d’Etnografia i Folklore (AEEF). Allí, entre dianas para practicar el tiro con arco y otros enseres de esta entidad, se puede admirar un paño del muro defensivo y, justo detrás, un pasillo en el que una de las paredes corresponde a la muralla fundacional de la ciudad romana, y la otra, a la que se erigió unos siglos después como refuerzo de la primera.

En efecto, la Barcelona romana tuvo dos murallas. Una primera fue construida en el siglo I antes de Jesucristo, y más tarde, en el siglo IV dC, se levantó una mayor. Se hizo con urgencia, posiblemente a causa de algún ataque o amenaza, como demuestra que se utilizara para esta segunda todo el material a mano, incluidas las piedras de los monumentos.

La muralla de Barcino, en una sala de reunión de la Associació Excursionista d’Etnografia i Folklore (Xavi Casinos)

En el relleno entre los dos muros, los arqueólogos han encontrado bustos y otros trozos de estatuas, que fueron sacrificadas para tal menester. Esta segunda muralla, con torres cuadrangulares, es la que hoy puede apreciarse junto a la catedral y en otros puntos del Barri Gòtic.

Más tarde, en la Edad Media, cuando la vieja muralla romana quedó obsoleta y superada por otras defensas más amplias, se utilizó como pared medianera de edificios y viviendas. Sus propietarios aprovecharon entonces para retirar el relleno entre ambas murallas y ampliar así sus casas. Y esto es lo que puede admirarse en la AEEF si uno concierta previamente una cita con Cristina o Núria Lloré, que lo enseñan encantadas por ser parte del enorme legado arqueológico que su padre ayudó a preservar.

Cristina Lloré junto a los restos de muralla que descubrió su padre en la calle Avinyó (Xavi Casinos)

Y es que Barcelona está en deuda con el ya fallecido Alfred Lloré, uno de los primeros socios de esta entidad excursionista –fundada en 1945 y pionera del tiro con arco– y además un gran aficionado a la arqueología. Por ello, fue un apreciado colaborador del Museu d’Història de Barcelona (MUHBA).

Su gran afición era espiar las obras que se hacían en la ciudad y si identificaba la presencia de restos antiguos alertaba al museo, que así podía documentar los hallazgos. Él mismo participaba entusiasmado en muchas de las excavaciones.

Punto donde se aprecia la unión de las dos murallas romanas de Barcelona, dentro de la sede de la Associació Excursionista d’Etnografia i Folklore (Xavi Casinos)

En 1957 descubrió la existencia de parte de la muralla en la sede de la AEEF, escondida tras el revocado. Más tarde localizó el pasillo abierto en la Edad Media donde se unen las dos murallas romanas. Un privilegio y un viaje por la historia poder transitar por él.

La muralla romana visible junto a la catedral fue construida de urgencia en el siglo IV dC

 

19 noviembre 2017 at 12:04 pm Deja un comentario

¿Dónde tenía que ir un madrileño del siglo I a pagar sus impuestos? Así era el Madrid romano

Un reciente estudio propone cinco cabeceras de ciudades en la región hace 2.000 años

Fuente: J. A. AUNIÓN > Madrid  |  EL PAÍS
19 de noviembre de 2017

En la Hispania romana, en torno al siglo I después de Cristo, una persona podía recorrer en carro entre 28 y 35 kilómetros en un día. A partir de este cálculo, de la configuración de la trama de las calzadas, de los restos arqueológicos y epigráficos (inscripciones hechas en materiales duros, como lápidas), los especialistas Julio Mangas, Sandra Azcárraga y Gabriela Märtens han propuesto en un reciente estudio la ubicación de las cabeceras de ciudades que ocuparon la actual región madrileña en torno a aquella época (entre los siglos primero antes y después de Cristo). Estas cabeceras eran los centros administrativos a través de los cuales Roma controlaba sus territorios, a los que los habitantes de los distintos núcleos de población de los alrededores tenían que desplazarse (presumiblemente, sin tener que perder más de un día en el camino) para resolver trámites básicos como inscribirse en el censo o pagar los impuestos. Así, la Comunidad de Madrid de hace unos 2.000 años tendría al menos cinco de esos centros de referencia para distintas zonas: la cabecera de Complutum estaría en lo que hoy es Alcalá de Henares; la de Titulcia en torno a la localidad que ahora lleva ese mismo nombre; la de Mantua, en Villamanta; Miaccum, en algún punto entre Collado Villalba y San Lorenzo de El Escorial; y en Patones se ubicaría una última de nombre latino desconocido.

La región central de la península Ibérica no era ni muchos menos la zona más relevante de la Hispania romana, pero sí era “uno de los más importantes canales de comunicación entre las principales ciudades, Cesaraugusta [Zaragoza] y Augusta Emérita (Mérida)”, explica por teléfono una de las autoras del estudio, Sandra Azcárraga, colaboradora del Museo de Arqueología Regional de la Comunidad de Madrid. Se trataba, prosigue, de un área principalmente rural, pero “ampliamente poblada”.

Tras un primer momento en el que el invasor romano había conquistado la zona y se había asentado sobre los poblamientos de los carpetanos (el pueblo de origen celta que ocupaba el centro peninsular hasta entonces), entre el final de la época republicana y el principio del Imperio se comenzaron a conformar estas caput civitatis que concentraban las funciones administrativas, políticas, jurídicas y religiosas para los núcleos más pequeños de los alrededores, los cuales podían tener tamaños y configuraciones de lo más variado, desde villas a pequeñas aldeas, pasando por los establecimientos de hospedería en mitad de las calzadas… Algunas de las cabeceras se habrían levantado sobre asentamientos anteriores y otras se habrían fundado desde cero; y solo en algunos casos responderían a lo que se entiende tradicionalmente por una gran ciudad romana, con un núcleo importante de población. Por ejemplo, este es el caso de Complutum, la más importante de las cabeceras de ciudades del entorno en aquella época y la mejor documentada de la región junto a Titulcia.

Otras, sin embargo, responderían a lo que recientes avances en la investigación de la época han llamado civitates sine urbe, esto es, sin apenas espacios urbanos más allá de las construcciones oficiales. Este sería el caso de la cabecera de Mantua, en la actual Villamanta. De ella habrían dependido aldeas del entorno ubicadas entre Cenicientos, San Martín de Valdeiglesias, Brunete, Arroyomolinos y Móstoles, aseguran los especialistas.

Y continúan: “Por más que no venga reflejada en los itinerarios romanos, no parece haber duda sobre la existencia de una vía que cruzaba la sierra de Guadarrama por el puerto de la Fuenfría”. Con lo cual, la lógica apunta a otra cabecera de ciudad en el noreste de la región. En este caso, aunque “no hay todavía garantías plenas para sostener dónde se situaba”, apuntan con toda probabilidad al entorno de La Dehesa de la Oliva, en Patones, donde se han encontrado restos que demuestran el poblamiento del lugar desde el Paleolítico hasta la Edad Media. Incluido el periodo de conquista romana, aunque entre el siglo I y el V la población se habría desplazado a un llano cercano a la dehesa, donde se han documentado restos con signos constructivos de la época como el trazado ortogonal de las calles, canales de desagüe y algunos edificios, incluido uno que parece “destinado a albergar pequeñas tiendas”. Además, ese llano está en un punto estratégico para controlar las dos submesetas que separa la sierra y está junto a un antiguo vado del río Jarama.

Yacimiento de Complutum en Alcalá de Henares. SANTI BURGOS

Esto último resulta clave en la investigación, pues numerosas ciudades de aquella época se establecieron junto a vados de ríos: Complutum, Titulcia, Toletum (Toledo), Albura, Caesarobrigra (Talavera de la Reina), Augustobriga (hoy, bajo el pantano de Valdecañas, en Cáceres). “Un buen vado permitía que las tierras del otro lado del río pudieran pertenecer a la ciudad y, por lo mismo, que la población de ambas márgenes acudiera con facilidad a resolver sus obligaciones político-administrativas, a los mercados y a las grandes festividades públicas. Disponer de un buen vado hacía posible incluso que una parte de la población de la ciudad se asentara al otro lado del río e incluso que allí se erigieran edificios públicos”, dice el estudio titulado Mantua y otras posibles cabeceras de ciudades romanas en el ámbito de la Comunidad de Madrid.

Por último, para el noroeste de la región, donde se han encontrado numerosos testimonios de la época en las localidades de Galapagar, Collado Villalba, Alpedrete, San Lorenzo del Escorial, Cercedilla, y, algo más lejos de allí, en Manzanares el Real y Colmenar Viejo, los expertos colocan la cabecera de Miaccum “en o cerca de Collado Villalba o de San Lorenzo de El Escorial”. Esta también tendría un pequeño núcleo urbano.

La ubicación de Miaccum en San Lorenzo de El Escorial cuadraría perfectamente con la existencia de un mutatio (una especie de posada junto a la calzada en “la que se realizaría el cambio de herrajes, el servicio de relevos”) junto a Collado Mediano, donde se encuentra el yacimiento de El Beneficio, según señalan en otro reciente estudio las profesoras Carmen Fernández (de la Autónoma de Madrid) y Mar Zarzalejos (UNED). En su trabajo, sobre los avances más recientes sobre la implantación romana en lo que hoy es la Comunidad de Madrid, ponen algunas precauciones a la propuesta de Mangas, Azcárraga y Märtens —“El registro arqueológico de la región madrileña ofrece datos muy limitados sobre centros urbanos de corte clásico y sobre las cabeceras de las civitates, cuya importancia solo podemos presuponer—, pero admiten que “este modelo organizativo parece verosímil en líneas generales”. Las dos profesoras destacan, en cualquier caso, la necesidad de seguir avanzando en la investigación arqueológica de esta propuesta y, en general, de todo un periodo, el del romano madrileño, al que pesar de los indudables avances, se le sigue otorgando “un papel secundario”, aseguran.

¿Y MADRID?

Los investigadores han ido abandonando poco a poco las teorías que colocaban la romana Mantua en la ciudad de Madrid o Miaccum, en las proximidades de la Casa de Campo. Sin embargo, Sandra Azcárraga y sus colegas plantean la posibilidad de que en la capital hubiera otra de esas caput civitatis, “al menos en los comienzos del Imperio”.

Se basan en el hallazgo del texto de un miliario (una pieza de piedra que marcaba las distancias en las calzadas) en la Puerta de Moros y otras inscripciones en los restos del antiguo poblado —“en los bancos del Manzanares, junto al Puente de los Franceses, en lienzos de la muralla, en las escaleras de una casa cercana a la muralla, en los escalones de Santa María de la Almudena, en la puerta de Guadalajara…”—, así como en la variedad de los restos arqueológicos: villas en la Casa de campo, Carabanchel y Vallecas, una necrópolis en Villaverde Bajo, un poblado carpetano en La Gavia.

Teniendo en cuenta todo ello, así como la cercanía a un vado del Manzanares y la distancia con las cabeceras de las ciudades romanas localizadas (Complutum, Titulcia, Mantua), escriben, “no es imposible, dice que el poblado romano de Madrid equivaliera a la cabecera de una civitas romana”. Como mínimo, aseguran, en Madrid había una pequeña aldea (vicum) que “cumplía a la vez las funciones de mansio [una especie de hospedería para los viajeros] en la vía que venía desde Toletum para dirigirse al norte”.

 

19 noviembre 2017 at 11:22 am Deja un comentario

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