Descubierta la tumba del patrocinador de los espectáculos de gladiadores en Pompeya

La tumba hallada, que se encuentra próxima a Porta Stabia, pertenece casi con toda seguridad a Gneo Aleyo Nigidio Mayo, un ilustre personaje conocido por ser uno de los mayores financiadores de espectáculos de gladiadores de Pompeya

Fuente: ANTONIO FERRARA La Repubblica
26 de julio de 2017

En el transcurso de los trabajos llevados a cabo para fijar los cimientos de los edificios de San Paolino, a las afueras de Porta Stabia en Pompeya, en el ámbito de la actuación número 39 del Gran Proyecto Pompeya, los arqueólogos dirigidos por Massimo Osanna han hallado la tumba de un prominente personaje de la ciudad romana, casi con toda seguridad Gneo Aleyo Nigidio Mayo, conocido por ser uno de los principales financiadores de los espectáculos de gladiadores que tuvieron lugar en la ciudad romana en el interior del anfiteatro de 20.000 asientos. A esta tumba pertenecía el gran friso con escenas de gladiadores que se conserva en los depósitos del Museo Arqueológico de Nápoles.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

26 julio 2017 at 1:16 pm Deja un comentario

Caraca empieza a ver la luz

Nueve peones junto a un equipo multidisciplinar de arqueólogos trabajan en la que fue antigua ciudad romana que citaron Ptolomeo y Plutarco. La zona, en Driebes, localidad de Guadalajara, presenta ya dos catas a cielo abierto en lo que fue el cardo y el decumano, las dos vías principales de la población.

El equipo trabaja en el pueblo de Driebes a unas altísimas temperaturas. Luis Díaz

Fuente: G. Núñez / J. Ors >  Driebes (Guadalajara)  |  LA RAZÓN
25 de julio de 2017

Subiendo una trocha inclinada entre matorrales y peñascos –la antigua calzada que unía Complutum y Cartago Nova, de hecho–, a pleno sol y lejos de toda población, cualquiera diría que hemos perdido la cabeza. Pero allá arriba, nos dicen, se encuentra la antigua ciudad romana de Caraca, citada por Ptolomeo y Plutarco, equidistante, según el Anónimo de Ravenna, de Complutum y Segóbriga. Este páramo fue antaño transitado y habitado por mercaderes y soldados, ganaderos y agricultores, ciudadanos del Imperio, y antes aun por los beligerantes carpetanos, que vendieron cara su derrota ante las legiones romanas. En algún momento del siglo II d.C, la maleza comenzó a tejerse sobre este lugar habitado desde finales de la Edad del Bronce y el ruido de carros sobre el empedrado cesó para siempre. Un paso más y ya divisamos la explanada de Caraca, con las ruinas de la ermita de la Virgen de la Muela coronando su punto más elevado. Este terreno baldío con vistas al Tajo y a una buena porción de la provincia de Guadalajara fue, un día, un importante nodo de comunicación del mayor Imperio de la Antigüedad. A simple vista cuesta creerlo. Pero lo que hay aquí abajo puede cambiar los libros de historia.

Con ese gusanillo en el estómago de hincarle el diente a un trozo de Hispania ignoto trabajan desde el lunes pasado (y así será a lo largo de un mes) 9 peones y todo un equipo multidisciplinar de expertos encabezado por los arqueólogos de la UNED Emilio Gamo y Javier Fernández. El objetivo es sacar a la luz de este sol inclemente de julio algo que se viene sospechando desde hace 70 años y que empezó a cobrar forma sobre el papel con los estudios con georradar 3D y drones emprendidos hace un año: que bajo este paraje se esconde Caraca, la que sería la primera ciudad romana de Guadalajara de la que tendríamos constancia. «Ese es el objetivo de la excavación: comprobar los datos de prospección. Para ello se han planteado una serie de catas que persiguen ver los aspectos de estratigrafía de la ciudad, la evolución urbana del cerro, excavar parte del foro y comprobar que se trata de una ciudad jurídicamente promocionada durante la época romana», explica Gamo.

Por el momento, Caraca ya presenta dos catas a cielo abierto que hurgan en los que antaño fue el cardo y el decumano, las dos vías principales de toda población romana, que confluyen en el foro. La presencia de éste y de un senado local confirmarían el estatus de esta localidad dentro de la vasta administración del Imperio. Caraca sería así una ciudad de rango medio pero de importancia capital en las vías de comunicación y el comercio de la época. El lapis especularis (o espejuelo, una especie de yeso) y el esparto habrían cimentado el auge mercantil de la zona, así como su ubicación estratégica a los pies del Tajo y en una colina que domina un vasto territorio propicio para la actividad agropecuaria. «Realmente las expectativas de la campaña son buenas –señala Gamo–. Los resultados serán interesantes a nivel científico aunque aún es difícil aventurar conclusiones sobre los restos. Van apareciendo estructuras, pero no podemos aportar todavía ninguna interpretación hasta que las hayamos terminado, porque con la evolución de la excavación puede variar su significado».

Terreno virgen

Hay que llegar hasta abajo y luego recomponer el puzzle de la historia pero el proceso resulta apasionante para el arqueólogo Saúl Martín: «Personalmente es un sueño. Es fantástico poder trabajar en un terreno virgen como éste, empezando de cero. Existen yacimientos cerca de aquí pero se han excavado hace tiempo. Aquí todo es nuevo». Caraca está por hacer, por rehacer. Un sillar, un trozo de cerámica, un hueso devuelven la vida a estas calles atrapadas por el sedimento, explican quienes fueron nuestros «tatarabuelos», por qué habitaron ésta y no la colina de al lado. Es fundamental documentar, fotografiar y catalogar cada indicio. «Un día de excavaciones en el campo se traducen en cuatro o cinco de laboratorio», explica Martín. Y así, entre el trabajo de campo y el estudio pormenorizado, los expertos pretenden certificar que Caraca alcanzó el estatus de ciudad del Imperio. «Existe un acueducto de tres kilómetros del que solo quedan 130 metros, pero esta estructura da la importancia que tenía el núcleo urbano –detalla Gamo–. La excavación se centra en ese núcleo porque deseamos conocer su evolución. Por eso son relevantes las estructuras del foro, que es el centro administrativo de una ciudad romana y porque éstas estaban dirigidas hacia una finalidad. El espacio público en las ciudades romanas es interesante porque aporta la fecha en que es promocionada jurídicamente y por lo que llegó a ser una ciudad romana». A unos seis kilómetros de la localidad de Driebes, por caminos paralelos al Canal de Estremera, picar piedra en pleno verano en esta colina sin sombra alguna, se antoja una tarea desagradable. «Lo que hay que hacer es tomar mucha agua y echarse crema cada dos horas. Lo peor fue un día en que se levantó un siroco tremendo, como si fuese el desierto», explica el arqueólogo David Álvarez.

Dinamizar la zona

Los próximos días auguran temperaturas todavía más altas. «Pero tenemos mucho apoyo de la población local», apunta Martín, a lo que Gamo añade: «Hemos encontrado la disposición de la localidad, del Ayuntamiento de Driebes, de los propietarios y de la Junta de Castilla-La Mancha. Además, la asociación de amigos del Museo de Guadalajara y la asociación de mujeres de Brea del Tajo han apoyado la excavación». Todo el entorno ha vuelto los ojos hacia este enclave desde que se confirmaran las teorías académicas. Muchos ven en Caraca una posibilidad de dinamización turística de la zona. Queda mucho por recorrer pero quizás en un plazo no muy lejano de tiempo este lugar que antes sólo era conocido por la población local pase a ser visitable y permita conocernos mejor sobre el terreno.

Y es que en las eras de Caraca están impresas las huellas de varios milenios de civilización, de incontables generaciones que nos precedieron. Este yacimiento, habitado desde el año 1.000 antes de Cristo, revelaría no sólo el paso de los romanos por Guadalajara sino que contiene valiosa información sobre los carpetanos, el pueblo que habitó esta zona antes de la llegada de los soldados del Imperio. Eso sí, la villa carpetana se halla bajo la urbe romana, que sigue siendo la prioridad de esta campaña y seguramente de las venideras: «A priori no sabemos el estado de la estratigrafía y cómo la superposición de edificios de cada época ha afectado a los restos más antiguos, que son los carpetanos, porque la cimentación romana puede haber afectado. En este momento estamos centrados en la ciudad romana y ver su secuencia es el objetivo de la campaña», precisa Gamo. Por ahora, el signo más evidente de construcción sigue siendo la ermita derruida del siglo XVI, pero Caraca empieza a mostrar su esqueleto a medida que pasan los días. Y Driebes quiere mostrar al mundo la fotografía que aquí se está revelando. Por eso, el próximo día 3 de agosto se celebrará una jornada de puertas abiertas en la zona de prospección, con visitas guiadas para explicar la importancia de los trabajos. Para entonces ya lucirá a cielo abierto la tercera y última cata prevista. «Confiamos en que lo que encontremos se corresponda con lo que vimos con el georradar», concluye Gamo. Hacia finales de agosto, los expertos, una vez evaluados los restos hallados, podrán hacer hablar a las piedras y revelar cómo se gestó, cómo creció, cómo se consolidó y hasta cómo desapareció Caraca. A partir de ese momento comenzarán a cobrar sentido también las referencias de Ptolomeo y Plutarco, quien hablaba de aquellos pobladores localizados al borde del Tajo que vivían «en un grande y elevado monte que tenía muchas cuevas y agujeros vueltos todos hacia Septentrión». Esas palabras, que volvieron a sonar en la zona desde que en 1945 se hallara el tesorillo que se conserva en el Museo Arqueológico de Madrid, espolearon a Gamo y Fernández en la búsqueda de una ciudad que se daba por perdida. Una urbe que duerme bajo kilómetros cúbicos de sedimento, a pleno sol, para recordarnos el viejo adagio funerario: «Lo que sois fuimos, lo que somos seréis».

 

26 julio 2017 at 10:44 am Deja un comentario

El Coliseo será un parque arqueológico y podrá tener un director extranjero

El Coliseo y su zona circundante será un nuevo parque arqueológico con mayor autonomía en su gestión respecto al Ayuntamiento de Roma y podrá ser dirigido por un extranjero, una medida que anunció hoy el Ministerio de Bienes Culturales.

Vista del Coliseo desde la “Viña Barberini”, desde el Palatino Romano. EFE/Archivo

Fuente: EFE  |  LA VANGUARDIA
25 de julio de 2017

El nuevo parque arqueológico no solo incluirá el monumento italiano más conocido en el mundo, sino otras 78 hectáreas de terreno que incluyen los Foros, el Palatino o la Domus Aurea, entre otros lugares históricos.

Esa declaración de parque arqueológico ha enfrentado al ministerio y al ayuntamiento, que llegó a los tribunales para suspender esa decisión, pero ahora el Consejo de Estado ha anulado la sentencia del Tribunal Administrativo Regional del Lacio que falló a favor del recurso presentado por la alcaldesa de la capital, Virginia Raggi.

El ministro de Cultura, Dario Franceschini, señaló hoy, en una rueda de presa, que el Consejo de Estado ha considerado válido el acuerdo de valorización del área arqueológica central de Roma al que llegó en abril de 2015 con el entonces alcalde de Roma Ignazio Marino.

Franceschini consideró “muy relevante” la creación del parque arqueológico del Coliseo, porque se unirá a un sistema “ya experimentado”, que es “muy apreciado tanto en el extranjero como dentro del país” y que ha supuesto una reforma “de verdad”.

A pesar de que Franceschini (Partido Demócrata, en el Gobierno) rechazó calificar el conflicto con el Ayuntamiento de Roma (gobernado por el Movimiento Cinco Estrellas) de “político”, sí expresó su extrañeza por que el Coliseo no estuviera entre los 31 parques arqueológicos nacionales de Italia.

“Causaba estupor” que todos los ayuntamientos donde hay museos o parques arqueológicos apoyaran la medida y el trabajo de sus directores, “mientras que el Ayuntamiento de Roma decidió presentar un recurso” en contra de la medida, agregó.

Franceschini defendió la necesidad de encontrar formas de colaboración que afecten no solo a los parques arqueológicos sino al resto de patrimonio de la ciudad y lamentó que, hasta el momento, el Ayuntamiento de Raggi no le haya hecho partícipe de ninguna de sus decisiones en el aspecto cultural.

Se estima que en 2017 las visitas al Coliseo superarán los siete millones de personas.

La decisión del Consejo de Estado abre también la puerta a que el nuevo parque arqueológico tenga un director extranjero, según confirmó Franceschini.

El ministro apuntó que de las 82 personas que han presentado su candidatura, 16 no son italianos, y que tras el procedimiento de selección de una comisión de expertos, el nuevo director comenzará a ejercer en enero de 2018 y sus funciones se ajustarán, sobre todo, a la gestión económica.

Además, reveló que la directora general de la Unesco, la búlgara Irina Bolkova, será parte del consejo de administración del nuevo parque arqueológico.

El nombramiento el año pasado de expertos no italianos a la cabeza de algunos de los museos más importantes del país, como la Galería de los Uffizi o la Academia, ambos en Florencia, causó polémica en el país y acabó en los tribunales.

Finalmente el pasado mayo un tribunal anuló el nombramiento de cinco de ellos por considerar que el proceso de selección no contemplaba la posibilidad de que participaran ciudadanos no italianos, decisión que Franceschini ya anunció en aquel momento que recurriría.

 

25 julio 2017 at 5:17 pm Deja un comentario

Los limones fueron un artículo de lujo para los romanos

Una investigación revela que ya conocían esta fruta diez siglos antes de que su cultivo fuera habitual en Europa


Fuente: Vicente Fernández  |  Quo.es
24 de julio de 2017

El limón es una fruta originaria de Asia, y su cultivo no comenzó a ser habitual en Europa hasta después de la conquista de la península ibérica por los árabes. Pero, anteriormente, hubo una excepción, y fue en la antigua Roma. Ahora, una nueva investigación realizada por especialistas de la Universidad de Tel Aviv, revela que que los limones fueron un auténtico artículo de lujo para los romanos.

Hasta la fecha, los investigadores no se ponían de acuerdo sobre si los antiguos romanos cultivaban o no limones. El historiador Plinio el Viejo mencionaba en su obra Historial Natural el cultivo de la cidra, una planta cuyo fruto es una calabaza con ciertas semejanzas con el limón. Pero sobre sobre esta última no existían certeza alguna.

Aunque en las ruinas de la llamada Casa del Huerto de Frutas, en Pompeya, habían aparecido frescos que mostraban una planta similar a un limonero. Y, ahora, los investigadores israelíes han encontrado semillas fósiles de limón en las ruinas del foro de Roma, cuya antigüedad ha sido datada en el siglo I antes de Cristo.

Según los autores del estudio, para los romanos el limón debió de ser un símbolo de lujo. Todo parece indicar que solo los más privilegiados podían permitirse cultivarlo. La planta y su fruto eran valorados por su exotismo, y puede que también por sus propiedades higiénicas. Parece probable que los romanos usasen los limones para frotarse el cuerpo cuando se bañaban. Pero no hay indicios de que fuera empleado con fines culinarios.

Fuente: LiveScience

 

24 julio 2017 at 6:38 pm Deja un comentario

La Universidad Autónoma de Madrid se interesa por la crátera griega de Burriana (Castellón)

El Museu Arqueológic Municipal de Burriana (Castellón) ha recibido una visita desde Madrid interesada en la crátera griega de Borriana. La doctora Carmen Sánchez Fernández, profesora de la Universidad Autónoma de Madrid, se desplazo hasta la localidad de La Plana para estudiar la pieza de la crátera de la grifomaquia, actualmente expuesta en las vitrinas del museo, con la intención de incluirla en un amplio estudio sobre la cerámica griega en la Península Ibérica.


Instantánea de la crátera (BURRIANA)

Fuente: EUROPA PRESS  |  20minutos.es

CASTELLÓN, 23 Jul.- El edil de Cultura, Vicent Granel, y el director del museo, José Manuel Melchor, agradecieron la visita de la especialista en cerámica griega antigua, que destacó la calidad y el estado de conservación de la pieza, detalla el consistorio en un comunicado.

Desde el Gobierno municipal destacan que “actualmente, se puede asegurar que, junto a otra pieza griega aparecida en Benicarló (Castellón), esta es la mejor vasija de su estilo aparecida en la provincia”.

La crátera fue descubierta a finales de la década de los 70 por Abilio Lázaro y Norberto Mesado en la Vall d’Uixó (Castellón) de forma “totalmente fortuita”. Desde entonces, forma parte de los fondos museográficos del Museo Arqueológico Municipal dela localidad de Borriana.

RESTAURADA HACE DIEZ AÑOS

En 2007, la Fundació Bancaixa subvencionó una nueva restauración de la pieza y su ajuar, con lo que ahora se puede contemplar en la sala de entrada a la pinacoteca. Uno de los trabajos que se ha realizado recientemente ha sido su digitalización para la exhibición en el espacio de realidad aumentada de la galería.

El director del museo ha resaltado que la crátera presenta en una de las escenas el tema de la grifomaquia, concretamente un grifo rampante situado en el centro que lucha contra tres arimaspos, uno de ellos yace a los pies del animal mitológico y los otros dos están enfrente y detrás del mismo.

En el reverso aparecen jóvenes miembros de una procesión que portan panderos. De hecho, la crátera se utilizó en el siglo IV antes de Cristo para guardar las cenizas de un joven aristócrata íbero.

 

24 julio 2017 at 6:33 pm Deja un comentario

La exhumación del anfiteatro de Porcuna (Jaén) revela que es “uno de los coliseos romanos más importantes de España”

Los trabajos arqueológicos han sacado a la luz en Porcuna (Jaén) un anfiteatro romano del siglo primero antes de Cristo, que tras las primeras catas de exhumación, los expertos han colegido que es “uno de los coliseos más importantes de España”.

Excavación arqueológica en Porcuna (EUROPA PRESS/ AYUNTAMIENTO PORCUNA)

Fuente: EUROPA PRESS  |  20minutos.es

PORCUNA (JAÉN), 23 Jul.- Según informa el Ayuntamiento de Porcuna en una nota, por su dimensión, superior a la de un campo de fútbol, implica que tenía capacidad para más de 10.000 espectadores, de forma que el anfiteatro de la entonces romana Obulco es uno de los principales monumentos de su etapa histórica construidos en la Península Ibérica.

Los trabajos iniciales han propiciado que emerjan muros de gran envergadura en tan perfecto estado de conservación que el resultado ha sorprendido al impulsor del proyecto, el alcalde de Porcuna, Miguel Moreno.

El regidor ha admitido que la apuesta municipal ha dado un fruto impensable, pues se “sabía que el hallazgo era importante y por eso se invirtió en él, pero lo cierto es que lo que se ha descubierto sobrepasa las expectativas más optimistas”.

Moreno ha explicado que a pesar de que la excavación acaba de comenzar, ya han sido desenterrados los pilares de la fachada meridional, con un vano cegado de época, que muestran una sólida sillería de enormes bloques, ciclópea y almohadillada.

Para el director de la excavación arqueológica, Rafael Saco, las perspectivas son excelentes por la magnífica conservación de los muros exhumados, de casi tres metros de altura, sin bien admite que otras zonas están más alteradas.

En ese aspecto, su buen estado se deriva de los grandes derrumbes de estructuras con una altura de diez metros, ya que protegió a los sillares de los frecuentes saqueos que se llevaban a cabo en otras épocas para utilizar las piedras en diversas construcciones.

El anfiteatro de Porcuna, que se encuentra bajo calles y viviendas, casi rozaba la superficie. De hecho, los arqueólogos apenas habían excavado medio metro en el subsuelo cuando surgió el coliseo, cuya magnitud es coherente con la de la antigua ciudad de Obulco, sobre la que se asienta Porcuna.

Tal y como indican los arqueólogos, la superficie de Obulco era mayor que la de la Córdoba romana, de ahí la presencia de los numerosos vestigios arquitectónicos romanos que jalonan el municipio, como las cisterna de la Calderona, los recintos fortificados del Comendador y Jabonero y las fachadas de las casas nobles del sector de San Benito.

La obra cuenta con la autorización de la Junta de Andalucía, una de cuyas inspectoras ha visitado recientemente la zona en la que ha surgido el anfiteatro. Precisamente, Moreno planteará a la administración autonómica, y también a la central, que respalden financieramente el proyecto para que Andalucía cuente con un monumento de la época romana a la altura de los anfiteatros de Mérida, Tarragona y Sagunto.

El alcalde porcunense está convencido de que el coliseo apuntalará el atractivo turístico del resto de los yacimientos del municipio, lo que, al propiciar un incremento de visitantes, lo convertirá en un “importante recurso económico para la población”.

 

23 julio 2017 at 5:55 pm Deja un comentario

¿Cómo murió Alejandro Magno?

A pesar de la vigencia que tiene la hipótesis del envenenamiento, lo más probable es que el general contrajera una fiebre mismática.

Mosaico de Alejandro en la batalla de Issos, una de las grandes victorias de su campaña contra los persas

Fuente: José María Zavala  |  LA RAZÓN
22 de julio de 2017

La prematura muerte de Alejandro III de Macedonia, más conocido como Alejandro Magno (356-323 a. C.), apenas cumplidos los treinta y tres años, sigue constituyendo hoy uno de los mitos de la Historia universal. Existen razones fundadas para pensar que su fallecimiento no se debió al envenenamiento, como algunos historiadores han pretendido hacer creer. Entre otras cosas, porque la ciencia de los venenos sólo podía basarse en meras conjeturas en una época en la que no se practicaban autopsias.

En cuanto a su incorruptibilidad, la cual ha llegado a afirmarse no debe perderse de vista que para los biógrafos del conquistador, como para todos sus contemporáneos, los monarcas debían gozar entonces de semejante privilegio. El cadáver de un soberano no podía ser pasto de los gusanos, como el del último de sus súbditos.

Pero volviendo al más que improbable emponzoñamiento de Alejandro Magno, debemos advertir al lector que los rumores fueron propalados por la propia madre del difunto monarca, Olimpia de Epiro, para estigmatizar la memoria del general Antípatro, el cual mandaba en Macedonia y gobernaba Grecia mientras el conquistador libraba encarnizadas batallas en el interior de Asia.

Herida en su orgullo de madre, Olimpia de Epiro pretendió dañar también el prestigio de Casandro de Macedonia, hijo de Antípatro, a quien sucedió en el trono. El doctor Foissac manifestó incluso que Olimpia esparció al viento las cenizas de Iolas, hermano de Casandro, a quien acusaba de verter el veneno que mató a su amado hijo. Llegó a decirse, para colmo de maledicencias, que el general Antípatro, celoso de las victorias del joven Alejandro, se puso de acuerdo nada menos que con el impar Aristóteles, que tantos conocimientos brindó al monarca, encargándose el propio filósofo de preparar el brebaje letal. Verlo para creerlo.

Hablando de leyendas, añadamos que existía en la Arcadia, cerca de un lugar llamado Nonacres, un manantial muy frío que surtía de agua a la Estigia, llamada así en la mitología griega.

De acuerdo con una versión popular publicada en la «Revista española» de ambos mundos en 1853, el agua de ese manantial estaba desprovista de olor y sabor, constituyendo un veneno mortal que atravesaba el vidrio y hasta el metal, y con cuanta mayor razón las vísceras de un cuerpo humano como el de Alejandro Magno, por muy rey que fuera. Según esa leyenda, el agua solo podía transportarse en el interior del casco de un caballo; precisamente el medio empleado por Casandro, de acuerdo con las habladurías, para hacerla llegar a sus hermanos Filipo e Iolas, mayordomos del rey. Como las responsabilidades de Filipo e Iolas en la Corte les obligaban a probar antes los alimentos y bebidas, sirvieron primero el agua demasiado caliente. Al rechazarla Alejandro, añadieron entonces el agua fría y venenosa.

Bebamos ahora, nunca mejor dicho, de la gran fuente documental: el propio «Diario de Alejandro Magno». En el primero de sus últimos días en el mundo de los vivos, se hace constar que Alejandro volvió a casa de Medio, uno de sus efebos predilectos, y empezó a sentir ya entonces los primeros accesos de fiebre.

Al día siguiente, llevado en su litera, permaneció acostado hasta la noche. Reunió a los jefes, fijó la ruta de navegación, y ordenó a la Infantería que estuviese preparada. Transportado en litera hasta orillas del Éufrates, lo atravesó en barco, tomó luego un baño y descansó. Durante los últimos diez días, la fiebre aumentó hasta límites insoportables para el ser humano. De ello dan cumplida cuenta los boletines diarios de la enfermedad de Alejandro proporcionados por Arrio, según los diarios de Ptolomeo y de Aristóbulo.

El relato de Plutarco, basado en el Diario del monarca, nos sirve para completar el de Arrio y confirmar que el soberano falleció víctima de las altas fiebres en el plazo de diez días. Es probable que nuestro protagonista perdiese la vida así a consecuencia de la fiebre y no del veneno, teniendo en cuenta que acababa de atravesar una comarca pantanosa, durante su paseo por las marismas que formaban el Éufrates. Para colmo de males, los remedios médicos contra la fiebre –baños fríos, principalmente– resultaron ineficaces por completo. No sería descabellado deducir que Alejandro pudo haber sucumbido en realidad a una fiebre miasmática que progresó de forma acelerada por sus excesos con el alcohol, tal y como manifestaba Efipo en su obra sobre la sepultura de Alejandro y de Hefestión. Alejandro Magno, en efecto, bebía también a lo grande.

 

23 julio 2017 at 10:09 am Deja un comentario

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