Roma: La Pirámide Cestia recupera su esplendor gracias al mecenazgo japonés

La Pirámide Cestia de Roma recuperó hoy su esplendor después de haber sido sometida a una serie de restauraciones durante el último año, un proceso que ha sido financiado por el empresario de la moda japonés Yuzo Yagi

Piramide Cestia

Vista de la Pirámide Cestia de Roma después e su restauración. ©ANSA / SOPRINTENDENZA DELLA PIRAMIDE CESTIA. Fuente de la imagen: ANSA

Fuente: EFE  |  ABC      20/04/2015

El monumento, datado en el año 12 a.C., ha recuperado el brillo del mármol blanco de Carrara que lo recubre y las pinturas de su cámara sepulcral, construida para alojar la tumba del político Cayo Cestio, miembro del Colegio Sacerdotal de los Epulones.

La restauración ha durado 330 días y, durante este tiempo, el equipo de arquitectos y conservadores repararon además las filtraciones de agua para que el trabajo realizado no se vuelva a deteriorar por la humedad.

El empresario nipón, presidente del grupo Thusho Limited, quería rehabilitar alguno de los numerosos monumentos presentes en Italia y finalmente se decantó por la pirámide romana tras valorar distintas opciones.

“Italia ha contribuido al crecimiento de mi empresa y quería expresar mi gratitud con el país”, dijo Yagi en declaraciones a Efe, quien se mostró satisfecho con un “gran resultado”.

El empresario dijo en una rueda de prensa que tiene una “gran lista” de obras de mecenazgo que quiere realizar y afirmó que “algún día” volverá a Italia para pagar la restauración de alguno de sus históricos lugares y edificios.

Yagi cortó la cinta que rodeaba el monumento y entró en él para admirar el resultado junto con el alcalde de Roma, Ignazio Marino, al que le mostró su satisfacción por el “gran trabajo”.

Tras ver el resultado, el regidor defendió el uso del mecenazgo para mantener el vasto patrimonio de la ciudad, una práctica que ha empleado para la rehabilitación de otros puntos de interés como la Escalinata de la Plaza de España, la Fontana de Trevi o el Coliseo.

“Nuestra administración ha decidido utilizar casi únicamente el dinero de mecenas y filántropos para la restauración de los bienes culturales, muchos de los cuales son extranjeros”, afirmó Marino.

Añadió que el cuidado del patrimonio exige responsabilidad “no solo de los italianos sino también de todos los que en el mundo aprecien esta riqueza, que es patrimonio de la humanidad”.

20 abril 2015 at 5:31 pm Deja un comentario

Ostia Antica a vista de dron

Los sorprendentes hallazgos del área arqueológica de Ostia Antica en la Expo 2015 de Milán. En el pabellón de la Región del Lacio que se creará para el evento internacional que se celebrará en Milán serán proyectados algunos vídeos que revelan las maravillas de Lacio. Entre ellos, estas imágenes de la zona arqueológica de Ostia Antica tomadas desde un dron.

Ostia Antica se encuentra a unos 20 km. de Roma. Fue fundada en el siglo IV a.C. como un campamento militar y se desarrolló en el curso de la época imperial como centro comercial portuario.

Fuente: Repubblica TV

19 abril 2015 at 5:34 pm 2 comentarios

Banquete en las ruinas de Itálica

Unas jornadas recrean cómo se bebía y comía en Roma recuperando recetarios antiguos

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Los visitantes observan la reproducción de las vasijas que se utilizaban en las cenas de época romana. JESÚS MORÓN

Fuente: EVA DÍAZ PÉREZ  |  EL MUNDO    19/04/2015

Cae con fuerza el sol sobre los mosaicos de la Casa de los Pájaros. Al lado, se encuentra el triclínium donde se servían los banquetes a los invitados del patricio que debió de vivir en esta domus de lujo. Corre el mulsum -vino con miel- y los platos que recrean recetarios antiguos. No es difícil imaginar en Itálica una de esas cenas pantagruélicas que se organizaban en las Cerealias, las fiestas dedicadas a Ceres -diosa de la Agricultura-, y las Vinalia en las que se bebía el vino de la cosecha anterior.

Todo ocurría en el mes de abril. Como ahora mismo. ¿Han pasado de verdad dos mil años? No han cambiado tantas cosas. Se sigue bebiendo, comiendo y realizando ofrenda a los dioses como entonces.

La celebración del Día Internacional de los Monumentos sirvió como excusa para que Itálica regresara a su pasado más feliz. Por ejemplo, un día cualquiera del mes de abril de hace dos mil años. La actividad divulgativa «Sabores de Roma. Comer y beber en Itálica» reunió a un grupo de curiosos que probó platos que reproducían los recetarios de época romana.

Protocolo de la mesa romana

  • Desayuno. Era denominado ‘ientaculum’. Después se incorporó una especie de desayuno segundo, el ‘prándium’. La comida más importante era la cena y cuando había invitados se llamaba ‘comissatio’.
  • Cubiertos. Se comía con las manos y sólo existían dos tipos de cucharas. Una más grande que era la ‘lígula’ y otra más pequeña, ‘cochlea’.
  • Limpieza. Los huesos, conchas y cáscaras de la comida se arrojaban al suelo para que los esclavos las barrieran. Algo que hasta hace poco se hacía en las tabernas.

Uno de los más célebres es el De re coquinaria, del epicúreo Marco Gavio Apicio, un gourmet que revolucionó las técnicas gastronómicas. Ahora que hay tanta bobería y fascinación con la cocina moderna sorprenden las recetas fabulosas y sofisticadas de Apicio. «Él inventó el foie. Fue el primero al que se le ocurrió cebar el hígado de un pato. También inventaba platos extravagantes, por ejemplo sirviendo la carne como si fuera pescado e investigando sobre el gusto. Como se ve no hay nada nuevo inventado», asegura el historiador Alejandro Vera que se encarga de explicar los detalles de la gastronomía romana.

Poco antes, Miguel Ángel Soto ha detallado los espacios de la Casa de los Pájaros, que sirve para imaginar cómo era una de esas grandes mansiones de la Villa Adrianea. «En estas cenas en el triclínium los patricios cerraban negocios. Y se bebía mucho. Por eso era normal que los pudientes se hicieran acompañar por un escolta, ya que solían terminar borrachos y regresaban a una hora peligrosa sin luz en las calles», añade y parece que aún se oyeran las risas de uno de los momentos felices de la cena, la ronda de alcoholes, «que era como una especie de barra libre».

«Entre los invitados había alguien que vigilaba que todos se emborracharan al mismo tiempo. Si veía que alguien se adelantaba, le rebajaba el vino con agua. Evitaba además que se dijeran cosas desagradables o que la fiesta terminara en discusión», asegura Alejandro Vera.

A ese fin de fiesta las mujeres no estaban invitadas, «porque en Roma la mujer no podía beber alcohol, sólo se le permitía tomar el mulsum, un vino dulce que se bebía al comienzo de la cena, en la gustatio o momento de los entrantes», apunta Alejandro Vera. En ese mundo noctámbulo participaban otro tipo de mujeres…

El grupo invitado a este banquete romano prueba el mulsum Baetica, auténtico vino elaborado según los recetarios de Columela, Plinio o Paladio. Un vino histórico realizado tras un proceso de documentación por el grupo de historiadores, arqueólogos y enólogos que forman Dinamo Cultura.

El mulsum es dulce porque está fermentado con miel. Pero también hay otros vinos que evocan la antigüedad y que ha elaborado esta empresa. El vino Sanguis está macerado con pétalos de rosas y se servía al final de la cena. Antinoo esta hecho con violetas y es un homenaje al amante del emperador Adriano, nacido en Itálica. Mesalina, la sensual esposa de Claudio, da nombre a este vino de canela, considerada como un gran afrodisíaco.

Con el mulsum se prueba el aperitivo de una de esas recetas: puré de lentejas con castañas, comino, cilantro y menta. Aunque falta un ingrediente inquietante que hoy no se podría utilizar: la ruda. «Las autoridades sanitarias nos impiden hoy usar la ruda porque en determinadas dosis es mortal. Al parecer, provocaba en el comensal un agradable adormecimiento en la lengua. De todas formas, tenías que confiar en el anfitrión», bromea Alejandro Vera sobre estas cenas con invitados llamadas comissatio.

Llega entonces el plato fuerte o prima mensae que consiste en codillo y la gran estrella, el garum. El garum era una exquisitez que servía para conservar -y disimular- los alimentos en la antigüedad, cuando no existían medios para la conservación como las neveras, el envasado o los conservantes.

El garum es un sabor del pasado y todo un reto para el paladar actual, ya que estaba elaborado con tripas de pescado maceradas con sal y especias. Al probar esta salsa queda en la boca una metáfora del mare Nostrum de hace siglos. «Un grupo de profesores de la Universidad de Cádiz y de Sevilla han elaborado una reconstrucción histórica del garum según una receta antigua y el análisis de restos de una factoría. Es flor de garum e incluso se comercializa», añade Alejandro Vera.

Marco Gavio Apicio parece surgir de las sombras del pasado para revelar detalles de sus recetas más audaces. Sólo faltan las lucernas para encontrar el ambiente íntimo y distendido de una agradable cena en uno de los triclínium de las casas de Itálica.

El postre consiste en buñuelos de viento con miel y pimienta y luego la ronda de alcoholes. Antes había quien utilizaba una pluma de ave para vomitar la comida excesiva y afrontar la noche de vino. Marco Gavio Apicio está satisfecho del éxito de su banquete dos mil años después. Triunfa el epicureísmo, el culto hedonista y su arte de comer. In vino veritas…

19 abril 2015 at 12:15 pm Deja un comentario

Destellos de Pompeya en Écija

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A la izquierda, las paredes de estuco; a la derecha, la solería compuesta por mármoles del Mediterráneo, en Écija. / PACO PUENTES

Fuente: ÁNGELES LUCAS  |  EL PAÍS       18/04/2015

Estucados color granate que pueden alcanzar los dos metros y medio de altura, trazos florales de pinturas minerales y orgánicas, zócalos ocres decorados con dibujos de escamas de peces, paredes del siglo I antes de Cristo. conservadas como las de la ciudad romana de Pompeya (Nápoles), suelos de mármoles traídos desde Túnez, Esparta, Atenas y otras canteras del Mediterráneo, un impluvium coronado por vetas policromadas… Son solo un avance de los descubrimientos de principios de año en la ciudad sevillana de Écija. Queda mucho por excavar, investigar y estudiar en los 5.480 metros cuadrados de extensión del yacimiento astigitano situado en el cerro de la ciudad, pero estos últimos hallazgos marcan un hito más en la historia de España.

La arena levantada del yacimiento esconde restos tartésicos, del siglo III a. C., un santuario turdetano del VI a. C., edificios romanos de la época del emperador Augusto, a finales del siglo I a. C. o jardines andalusíes del XI de nuestra era. Ha sido historia sepultada durante siglos y bajo un barrio de infraviviendas desde 1950, que fue levantado por completo para poder comenzar la excavación en 1999. Un proyecto que durará varios años más hasta conformar el Parque Arqueológico de la Plaza de Armas de Écija. “Tenemos excavado hasta niveles antiguos un 5% y hemos visto que en algunas zonas se mantiene el nivel de conservación de Pompeya, pero Pompeya era un pueblo pequeño y Écija fue la cabeza del convento jurídico astigitano, había un gran poder adquisitivo, con lo que podemos hallar grandes conjuntos, como los de las dos estancias recién descubiertas, que podrían ser de un edificio semipúblico”, describe el espeleólogo y arqueólogo responsable de la excavación, Sergio García-Dils.

El aceite fue eje del desarrollo de la ciudad en época romana y el río Genil testigo de ello. Según recuerda García-Dils, Écija fue capital de la Bética y atrajo hasta sus tierras a militares de tres legiones del ejército romano para controlar la zona. “Tenían dinero y reproducían aquí lo que tenían en Italia”, detalla el arqueólogo.

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Imagen del mosaico de doble lectura antes y despues de los destrozos. / SERGIO GARCÍA-DILS

Una de esas influencias directas fue un mosaico del siglo II con un rostro de doble lectura de los que solo hay cuatro conocidos en el mundo, dos en Italia, otro en Luxemburgo y el de Écija. El rostro, mirado desde el norte representa a un niño y desde el sur, a un anciano, ambos vinculados con el dios Baco. Ese mosaico, que fue descubierto en la misma excavación en 2002 y lleva 13 años expuesto al público, ya no existe así. Como si fuesen épocas de barbarie, el rostro fue destrozado a pedradas en la madrugada del pasado 10 de marzo, también se profanó un esqueleto de época medieval, se tiró la columna del impluvium y se machacó un fragmento de mosaico recién descubierto. El expolio provocó una grandísima conmoción en la ciudad porque, además, los delincuentes sabían a la perfección dónde estaban los hallazgos más valiosos de la excavación.

De forma inmediata se abrió una investigación judicial para encontrar a los presuntos culpables cuanto antes. En 12 horas tres hombres fueron localizados y encarcelados. La toma de huellas, los frotis de ADN y las filmaciones de las cámaras de seguridad facilitaron la identificación de los delincuentes, de una media de 40 años y oriundos de la localidad. “Ante la presencia de los agentes, los tres individuos ocultaron las piezas que habían sustraído con la intención de recuperarlas más tarde”, concluyeron las investigaciones policiales, pero en apenas unas horas más, los agentes habían localizado los restos óseos, y las teselas del rostro tiradas en un descampado. Un mes después, solo queda uno en la cárcel y los tres están pendiente de juicio.

Ahora el desafío civil es recomponer las teselas para restaurar de la manera más fidedigna posible lo que era un reflejo del pasado único. Se hará con criterio científico y sin ápices de falsos históricos en su restauración. “La acción inmediata de la policía fue fundamental porque eso nos permitió recoger cuanto antes las teselas que quedaron alrededor del mosaico, que por su situación nos pueden dar pistas de dónde estaban”, resume el restaurador David Asensio.

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Una restauradora limpia uno de los mosaicos del yacimiento de Écija. / PACO PUENTES

Con paciencia va separando también las teselas recuperadas en bolsas para después fotografiarlas y dibujarlas digitalmente para recomponer la escena con las miles de piezas de piedra, cerámica o pasta vítrea de las que se compone el mosaico. “El objetivo es tenerlo todo diseñado de forma digital para que la intervención física sea la mínima posible”, detalla Asensio frente a lo que ha quedado de mosaico, que ha sido encolado y trasladado a un laboratorio en un espacio cedido por el Ayuntamiento sobre el que desarrollarán el proceso de restauración. “Antes de colocarlas definitivamente tenemos que saber de qué lado iba la tesela y en qué forma. Será muy complejo”, matiza Asensio.

Su trabajo estará financiado por los ciudadanos. De forma rápida y eficaz, el equipo de Sergio García-Dils reaccionó con el lanzamiento del número de cuenta ES57 0049 0074 1725 9219 3525 para recaudar fondos de forma urgente. La titularidad es de la Real Academia de Ciencias, Bellas Artes y Buenas Letras Luis Vélez de Guevara, que al ser una institución independiente ha facilitado la disposición de los fondos de forma inmediata. “Era lo que requeríamos, cualquier subvención de urgencia habría tardado meses”, dice García-Dils, que indica que hasta el momento han recaudado 20.000 euros, con los que han podido comenzar a trabajar y comprar material. En este caso, la sociedad se ha alejado de la barbarie y ha brillado la civilización.

18 abril 2015 at 8:36 pm Deja un comentario

Los quince minutos de fama del tesoro romano que sujeta el centro de Lisboa

Llevan “sujetando” el centro de Lisboa desde hace cerca de dos mil años, pero escondidas de las miradas de quienes solo conocen la superficie de la ciudad: son las galerías subterráneas de la Rua da Prata, una de las mayores obras romanas de ingeniería que se conservan en la capital portuguesa

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Fotografía facilitada por el Museo de Lisboa de las galerías romanas subterráneas de la Rua da Prata, en Lisboa, una estructura que sirvió y sirve para sustentar los edificios de la superficie debido a la gran actividad geológica de Lisboa. EFE

Fuente: EFE  |  YAHOO Noticias   18/04/2015

Lisboa, 18 abr.- Están a escasos metros de la famosa Praça do Comerço, en el corazón de la Baixa lisboeta, y solo pueden visitarse seis días al año.

Este fin de semana abren sus puertas -o, mejor dicho, la trampilla de sus escaleras, situada en mitad de la calzada sobre la que normalmente circulan coches y tranvías- con motivo de la celebración hoy del Día Internacional de los Monumentos.

António Marques, del Centro de Arqueología de Lisboa y acompañante en las visitas guiadas, explica a Efe que el hecho de estar escondido y abrir solo una o dos veces al año ha terminado por ser un atractivo del antiguo “criptopórtico” de la ciudad romana de Olisipo.

Lo cierto es que las visitas son muy restringidas porque los investigadores del Ayuntamiento lisboeta no saben hasta qué punto su apertura permanente podría afectar al monumento, por lo que el público solo puede conocerlas en escasísimas fechas puntuales, como este fin de semana.

Se esperan en torno a 3.500 visitantes entre viernes, sábado y domingo, que deben entrar solo en grupos de unas veinte personas. En las últimas aperturas, el interés generado fue tal que los visitantes tuvieron que aguardar horas de cola, cuenta Marques.

El “criptopórtico” está formado por varias galerías abovedadas, paralelas y perpendiculares, que los romanos construyeron debido a la inestabilidad geológica y la gran actividad sísmica de la ciudad de Lisboa, para asegurar las construcciones de la superficie.

El ingenio de los romanos sobrevivió muchos más siglos que su imperio, y actualmente la estructura sigue realizando esa misma función, actuando como pilar del barrio más céntrico y uno de los más turísticos de la capital portuguesa, la Baixa pombalina.

“Es la zona que está cerca del río Tajo y por eso la construcción aquí estaba relacionada con la actividad comercial, mercantil y portuaria de la ciudad de Olisipo”, afirma Marques.

El arqueólogo señala que esas actividades se estaban intensificando en la capital de Lusitania durante el periodo en que se construyeron las galerías, en torno al siglo I después de Cristo, porque la Lisboa romana se consolidó entonces como parada de los viajes que ligaban el mundo mediterráneo y el atlántico.

Sin embargo, los pilares del que fuera foro de comerciantes de los antiguos lisboetas permanecieron siglos en el olvido durante la Edad Media, y no fue hasta después de la devastación del terremoto de Lisboa de 1755 cuando se redescubrió esta construcción romana.

“Los constructores del siglo XVIII reutilizaron la estructura con aquella función para la cual fue realizada, soportar otras construcciones. Es un ejemplo de la maestría de la ingeniería romana”, apunta Marques, que recalca que la obra “continúa sirviendo a la ciudad”, aunque es constantemente monitorizada.

Cuando la estructura se redescubrió tras el sismo de 1755, los estudiosos de la época consideraron que la construcción romana había servido en la antigüedad como baño público, “las termas de Olisipo”, un error que persistió hasta finales del siglo XX y que fue motivado por el agua subterránea hallada en el “criptopórtico”.

Y es que las galerías romanas, que en el momento de su construcción eran tan secas y fiables que los arqueólogos actuales creen que incluso se pudieron usar esporádicamente como almacén de mercancías, están parcialmente inundadas por la subida del nivel freático a lo largo de los siglos, por lo que se recomienda para su visita un buen par de botas de goma.

Durante décadas, los lisboetas confiaron, además, en las bondades y propiedades medicinales de estas aguas subterráneas, una superstición que también ha sido superada pero que motivó que en las primeras visitas, a finales de los 90, los curiosos descendieran al “criptopórtico” cargados con garrafas.

Los pilares subterráneos de la Baixa lisboeta solo volverán a abrirse en las Jornadas Europeas de Patrimonio, a finales de septiembre. Otros quince minutos de fama para un monumento que, el resto del año, sigue cumpliendo con su función original.

18 abril 2015 at 4:57 pm Deja un comentario

Entrevista a Santiago Castellanos, autor de “Barbarus. La conquista de Roma”

“El estudio de Roma nos permite conocer mejor la época actual”

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Fuente: Javier Velasco Oliaga  |  Todo Literatura    18/04/2015

El escritor y profesor titular de Historia Antigua de la Universidad de León, Santiago Castellanos, acaba de publicar en Ediciones B su segunda novela “Barbarus. La conquista de Roma”. En sus dos novelas trata sobre el mundo romano y esta última no es una continuación de la primera “Martyrium”, pero sí comienza, temporalmente, donde terminó la primera. Pese a llevar escritas sólo dos novelas, no es un neófito en las lides literarias ya que además ha publicado siete u ocho ensayos históricos.

Santiago Castellanos apuesta por el rigor, pretendiendo que su obra sea un producto excelente, tanto en lo literario como en lo histórico. “Para mí, la novela histórica tiene un peligro, pero también un desafío, porque puedo caer en que la obra sea un ladrillo”, expone en la entrevista que hemos mantenido en la cafetería del Museo Arqueológico Nacional. Por eso cree que el historiador que se dedique a escribir novelas históricas debe de “cambiar el chip, cambiar la mentalidad”. El profesor logroñés lo consigue claramente.

En ocasiones vemos que los historiadores hispanos escriben con los ojos puestos en sus compañeros académicos, de ahí que muchos libros de historia sean auténticos “ladrillos”. No podemos decir lo mismo de los historiadores británicos, que son auténticos divulgadores que aúnan la precisión histórica con la amenidad. “En Gran Bretaña lo tienen superado hace mucho tiempo, baste leer los libros científicos de Stephen Hawking donde nos enteramos perfectamente de los principios científicos sin ser un especialista. Lo mismo ocurre con la historia”, apunta. Los hispanistas británicos son mucho más cercanos que nuestros eruditos. También señala, con un cierto tono de envidia sana, cómo en las islas británicas se pueden encontrar museos de toda índole en poblaciones pequeñas que subsisten gracias a asociaciones culturales, algo que no ocurre en nuestro país, si bien ahora se están comenzando a dar los primeros pasos.

“Cuando escribes una novela histórica tienes que contar los hechos y las cuestiones fundamentales fielmente, con solidez académica, pero también tienes que saber contar esos hechos de forma entretenida. La rigurosidad no tiene que estar reñida con la amenidad. Si falla uno de estos dos parámetros, la calidad se resiente”, explica de manera pausada este especialista en la Hispania romana y visigótica.

España debe mucho a Roma, “somos romanos”, es el espejo en el que nos miramos; “el origen de nuestra lengua, de nuestra religión, de nuestro derecho, tanto fiscal, como administrativo o de la propiedad tienen su origen en el mundo romano”, desgrana con fluidez. Son muchas las afinidades pero, también, muchas las diferencias. Claramente, el tejido social ha cambiado, como lo ha hecho la tecnología, son muchos los siglos de diferencia para no avanzar.

Sin embargo, vemos que en otras cuestiones no hemos cambiado tanto. “El gasto público del Estado es desorbitado. La administración estaba sobredimensionada en época de Augusto, multiplicidad de funciones, y también ahora. La presión fiscal tanto en la época romana como en la actualidad está erosionando las clases medias”, enumera con pasión y nos damos cuenta de la razón que tiene y por desgracia no quedan ahí las similitudes. “La corrupción dentro del Estado era galopante”, afirma. ¿A qué nos suena? Poco podemos añadir, pero Santiago Castellanos tiene más similitudes de las que podremos enterarnos leyendo “Barbarus”, como la del cambio de valores que se produjo en esa época y la crisis que se vivió y se vive en cuanto a los valores. Para acabar nos recuerda el tema de la inmigración: “Roma no supo resolver el problema de la inmigración”, cuestiona tajante con la llegada de los bárbaros o de otras provincias hasta la metrópoli. Casi, casi igual que ahora. Ya me entra la duda de si está describiendo Roma o cualquier país actual de Europa.

Está claro que han pasado siglos pero los problemas siguen siendo los mismos. De ahí que Santiago Castellanos no quiera centrarse en sus libros sobre batallas, anécdotas o fechas de acontecimientos, sino en dos o tres ideas básicas y relevantes. “Quiero contar los cambios culturales, sociológicos o religiosos que ocurrieron, procesos importantes que nos ayudaran a comprender aquella época”, desgrana.

Si se le pregunta por sus objetivos principales cuando se sienta a escribir una novela, señala tres principales: analizar la crisis de Roma en todas sus facetas y por qué se llegó a ella, desde las dos visiones, romana y bárbara; que el lector se entretenga y de paso aprenda y proporcionar un material suficiente que permita conocer mejor la época actual, que se vean los paralelismo que hay con el sistema actual.

Esa visión que ha querido dar de la conquista de Roma, la ha dado bajo el prisma de los ojos de unos niños godos. “He querido dar el punto de vista de los bárbaros”, expone. Pero en realidad, “los godos no escribieron nada”, son pocos los documentos que se conservan, fue en aquella época cuando Ulfilas inventa el alfabeto godo. En la novela, el autor incluye el Padrenuestro en esta lengua para que nos hagamos una idea de cómo era, pero, en realidad, los godos adoptaron el latín y la cultura romana que luego se adaptaría a la época visigótica.

Esta época es la gran desconocida de nuestra historia, una época que el autor de Barbarus estaría dispuesto a desentrañar. “No fue tan oscura como nos han contado”, adelanta. Pero, de momento, lo deja para un futuro más o menos lejano, ya que el año que viene se tendrá que desplazar a vivir a Estados Unidos como profesor universitario para cumplir ciertos compromisos científicos, por lo que tendremos que esperar un tiempo para volver a leer una novela suya, donde aúne con precisión la rigurosidad histórica con la narración amena, algo que muchos deberían aprender.

18 abril 2015 at 4:52 pm Deja un comentario

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