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Mary Beard: “La ‘Odisea’ nos dio un modelo para silenciar la voz de las mujeres”

En “Mujeres y poder”, la historiadora británica nos lleva hasta la antigüedad griega y romana para comprender por qué todavía, en el siglo XXI, las mujeres deben luchar más para ocupar puestos de liderazgo e incluso para hablar en público. No se trata de suprimir obras, sino de hacerse preguntas. ¿Repetimos patrones culturales? ¿Hay mujeres poderosas en la historia antigua?

La historiadora Mary Beard en una imagen de archivo. AFP

Fuente: Juan Rodríguez M. – El Mercurio, vía Economía y Negocios Online
2o de mayo de 2018

En la gran sala del palacio, un hombre canta las vicisitudes que sufren los héroes griegos en su viaje de regreso a Grecia, tras la guerra de Troya. Penélope, la mujer de Ulises, uno de aquellos héroes, sale de sus habitaciones, oye el canto y, frente a la multitud que escucha, le pide al aedo que elija un tema más alegre. Entre los oyentes está Telémaco, hijo de Penélope y Ulises, apenas un muchacho: “Madre mía -dice-, vete adentro de la casa y ocúpate de tus labores propias, del telar y de la rueca … El relato estará al cuidado de los hombres, y sobre todo al mío. Mío es, pues, el gobierno de la casa”. Penélope obedece y se retira a sus habitaciones privadas.

El episodio está narrado al comienzo de la “Odisea”. Lo recuerda la historiadora inglesa Mary Beard en “Mujeres y poder. Un manifiesto” (Crítica, 2018), su libro más reciente. Catedrática de Estudios Clásicos en Cambridge y autora de libros como “El triunfo romano”, “La herencia de los clásicos” y “SPQR. Una historia de la antigua Roma”, Beard dice que dicho episodio es “el primer ejemplo documentado de un hombre diciéndole a una mujer «que se calle», que su voz no había de ser escuchada en público”.

Dada la discriminación y violencia de género todavía presente, el libro plantea una pregunta simple de hacer, pero difícil de responder: ¿por qué pensamos como pensamos sobre las mujeres, los hombres y el poder?

Beard va a buscar la respuesta a Grecia y Roma. “En algunos sentidos (¡no todos!), en Occidente, hemos heredado culturalmente estas maneras antiguas de tratar y percibir a las mujeres -dice, a través de un correo electrónico-. La ‘Odisea’, en los comienzos de la literatura occidental, nos dio un modelo para silenciar la voz de las mujeres. Por supuesto que hay otras influencias también (gracias al cielo), pero la cultura occidental en parte todavía mira hacia el silencio de las mujeres de la antigüedad”. Como ocurre en ese chiste, recogido en el libro, en el que una mujer hace una propuesta en una reunión de trabajo y el jefe le dice: “Es una excelente propuesta, señorita Triggs. Quizás alguno de los hombres aquí presente quiera hacerla”. O en algunas reacciones destempladas y perturbadoras, “como las amenazas de violación y decapitación en Twitter”, anota la autora.

Beard cree que desde los arrebatos misóginos contemporáneos hasta las maneras y apariencia que adoptan algunas líderes (impostar un tono de voz grave, vestir trajes oscuros, ojalá chaqueta y pantalón) denotan una relación “culturalmente complicada” entre la voz de las mujeres y la esfera pública, una distancia “real, cultural e imaginaria” entre mujeres y poder. Cuestión que, en parte, respondería en Occidente a patrones culturales, a un concepto de poder aprendido durante milenios. Además del caso de Telémaco y Penélope, Beard cita, por ejemplo, una comedia de Aristófanes, a principios del siglo IV a. C., dedicada entera a la “hilarante” fantasía de que las mujeres pudieran gobernar. Y más adelante, ya en Roma, están las “Metamorfosis” de Ovidio, en la que Júpiter convierte en vaca a Ío para que solo pudiera mugir y no hablar.

Beard identifica solo dos excepciones de este rechazo a que las mujeres hablen en público: pueden hacerlo en calidad de víctimas o de mártires, “normalmente como preámbulo a su muerte”, o para defender su hogar, su familia o en nombre de otras mujeres; en ningún caso “en nombre de los hombres o de la comunidad en su conjunto”. “Si buscamos las contribuciones de las mujeres incluidas en esos curiosos compendios llamados «los cien mejores discursos de la historia» o algo parecido, encontraremos que la mayoría de las aportaciones femeninas, desde Emmeline Pankhurst hasta el discurso de Hillary Clinton en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre las mujeres de Pekín, tratan del sino de las mujeres”.

No es solo que en la antigüedad el discurso público y la oratoria fuesen actividades en las que las mujeres no participaban, “sino que eran prácticas y habilidades exclusivas que definían la masculinidad como género”. O en otras palabras, una mujer hablando en público era una contradicción en los términos. “Un antiguo tratado científico enuncia de forma explícita: una voz grave indica coraje viril, mientras que una voz aguda es indicativa de cobardía femenina”, se lee en el libro. De esa tradición somos herederos, dice Beard. Lo que no significa que seamos “simplemente víctimas o incautos” de esa herencia, pero sí que hemos aprendido a “no oír autoridad” en una voz femenina, que la cultura antigua nos ha dado un patrón para decidir cuándo un discurso es bueno o malo, convincente o no y, dentro de ese patrón, el género ocupa un lugar importante. Es más, agrega Beard, las mujeres que logran hacerse oír adoptan “una versión de la vía «andrógina”, imitando conscientemente aspectos de la retórica masculina”. En Roma está el caso de Mesia, una mujer que se defendió a sí misma en los tribunales, con éxito, y que “dado que tenía una auténtica naturaleza masculina tras su apariencia de mujer fue apodada la ‘andrógina'”, según el relato de un antólogo romano del siglo I. Veinte centurias después, recuerda Beard, Margaret Thatcher reeducó su voz, “demasiado aguda”, para darle el grave tono de la autoridad.

Hay casos de mujeres con poder en la cultura antigua. Por ejemplo, la diosa Atenea, Clitemnestra, reina de Micenas, o las amazonas. Sin embargo, según Beard, una diosa como Atenea -“en absoluto una mujer”- cuyo aspecto y virtudes remiten al sexo masculino, o una reina retratada como usurpadora son menos excepciones que confirmaciones del orden patriarcal.

-¿Por qué?

“Los órdenes patriarcales siempre se justifican a sí mismos con las excepciones. De modo que, de diferentes maneras, estas ‘mujeres poderosas’ justifican el patriarcado… o bien, las mujeres toman el control pareciendo hombres, o (como las amazonas) son destruidas porque intentan usurpar el poder masculino”.

-¿Tal vez Hipatia, la filósofa y matemática griega, sea una excepción?

“Me gustaría pensar que sí. ¡Pero temo que no! ¡Hipatia fue asesinada!”

-¿Cambia la situación de las mujeres entre el mundo greco-romano y la Edad Media?

“Las cosas cambiaron desde la antigüedad pagana al medioevo cristiano. Y las mujeres se reposicionaron en algunos aspectos, pero la supresión fundamental de las mujeres permaneció”.

Medusa decapitada

La mayoría de las representaciones de Atenea, la “divinidad femenina decididamente no femenina”, muestran en el centro de su coraza la cabeza de una mujer que, en vez de cabello, tiene serpientes. Es Medusa, cuya historia tiene muchas versiones. En una de ellas, relata Beard, se la representa como una hermosa mujer violada por Poseidón en el templo de Atenea. Esta, en castigo, la transforma a ella (sí, a ella) “en una criatura monstruosa con la capacidad mortífera de convertir en piedra a todo aquel que la mirase a la cara”. Más tarde, Perseo, el heroico semidios, la decapita y usa su cabeza como escudo, hasta que se la regala a Atenea.

La escena se recrea hasta hoy, con rostros contemporáneos. “¿Souvenirs inquietantes?”, se pregunta Beard en su libro. “En las elecciones presidenciales de 2016 en los Estados Unidos, los partidarios de Donald Trump tenían infinidad de imágenes clásicas para elegir, pero ninguna tan impactante como la de Trump convertido en Perseo decapitando a Hillary Clinton convertida en Medusa”.

No se trata de descartar la “Odisea” y otros textos clásicos por machistas, ni de leerlos solo para investigar las fuentes de la misoginia. Beard cree que eso sería “un crimen cultural”. Se trata, sí, de comprender por qué nos cuesta concebir a las mujeres dentro del poder, por qué “tienen más dificultades para triunfar” e incluso por qué “se las trata con mayor severidad cuando meten la pata”. Es decir: “Hemos de reflexionar acerca de lo que es el poder, para qué sirve y cómo se calibra (…) si no percibimos que las mujeres están totalmente dentro de las estructuras de poder, entonces lo que tenemos que redefinir es el poder, no a las mujeres”. La “Odisea”, agrega Beard en su ensayo, “es un poema que explora, entre otras muchas cosas, la naturaleza de la civilización y la «barbarie», del regreso a casa, de la fidelidad y de la pertenencia. Aun así -como espero que demuestre este libro-, la reprimenda que Telémaco lanza a su madre Penélope cuando esta se atreve a abrir la boca en público es un acto que todavía hoy, en el siglo XXI, se repite con demasiada frecuencia”.

-Le repito una pregunta que usted hace a propósito de Perseo y la decapitación de Medusa: ¿triunfalismo heroico o sadismo misógino?

“Por supuesto que ambas, dependiendo de su punto de vista. Pero pienso que es difícil mirar esas imágenes y no ver la violencia contra las mujeres que es central en el tema”.

-¿Qué hacer para cerrar efectivamente la separación entre mujeres y poder?

“Ojalá lo supiera. Pero necesitamos comprender de dónde venimos para saber hacia dónde vamos”.

 

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21 mayo 2018 at 1:38 pm 1 comentario

Tras dos mil años de misterio descubren cómo funcionaba la legendaria “Puerta del Infierno”

Entrada al Inframundo o Plutonium. Descubierto en 2012 en Hierápolis | imagen Wikipedia Creative commons

Fuente: Javier Peláez  |  YAHOO Noticias
6 de mayo de 2018

En la mitología griega y romana Plutón era el dios del Inframundo. Para los cultos romanos, al contrario que las creencias católicas, ese tenebroso lugar no era una idea abstracta sino que existía realmente en la Tierra e incluso se podía acceder a él a través de diferentes puertas.

A esos accesos al inframundo se les conocía como “Plutonium” y solían situarse cerca de cuevas y aguas termales que desprendían vapores tóxicos y olores putrefactos. En la actualidad conocemos tres de esas puertas romanas al infierno. Una se encuentra a mitad de camino de las ciudades turcas de Aydin y Nysa, una segunda se sitúa a orillas del lago Averno, y la tercera la podemos localizar en la ciudad de Hierápolis, también en Turquía.

De esta tercera puerta al infierno ubicada en Hierápolis, el cronista y geógrafo romano Estrabón, ya por el siglo I antes de Cristo, explicaba lo siguiente: “Su espacio está lleno de un vapor tan denso y brumoso que apenas se puede ver el suelo. Cualquier animal que pasa a su interior encuentra una muerte instantánea”. De hecho, el historiador quiso comprobar realmente el misterio de la Puerta al Inframundo y realizó un sencillo experimento: “Arrojé unos gorriones dentro de la cueva e inmediatamente dieron un último suspiro y cayeron muertos”.

Recreación artística del Plutonium de Hierapolis

La puerta del infierno en Hierápolis era un lugar común de sacrificios, allí los sacerdotes romanos entraban acompañados de animales como regalo a los dioses y en el interior de la cueva ocurría algo inquietante: Los animales (cabras, ovejas, aves) caían fulminadas a los pocos minutos de entrar, sin embargo los sacerdotes sobrevivían a la ceremonia. Por supuesto, aquello se interpretó como que los propios dioses elegían las ofrendas que les traían, dejando con vida a los sacerdotes que se las entregaban… así comenzó la leyenda del Plutonium de Hierápolis.

Una leyenda que incluso se vio confirmada recientemente, cuando en 2012, arqueólogos de la Universidad de Salento publicaron los resultados de sus excavaciones y descubrieron por fin la puerta de Hierápolis, donde además encontraron multitud de restos fósiles de animales y aves.

Piscinas termales de Pammukale, con grandes cantidades de bicarbonatos y calcio | imagen Wikipedia Creative Commons

Han pasado dos milenios desde las palabras de Estrabón y el misterio de la Puerta al Inframundo de Hierápolis seguía sin ser desvelado, hasta que hace unas semanas un equipo internacional de geólogos y vulcanólogos han descubierto la solución en un artículo, publicado en el Journal Archaeological and Anthropological Sciences, y titulado: “Deadly CO2 gases in the Plutonium of Hierapolis

Los investigadores entraron en el Plutonium portando instrumental para la medición de gases y encontraron altos niveles de dióxido de carbono concentrados en las capas más bajas de la cueva. Los datos indican que existen niveles de CO2 entre un 4% y un 53% dependiendo de la altura a la que te encuentres.

En los alrededores de la cueva se encuentran las célebres aguas termales de Pamukkale, donde dicen que se bañó la mismísima Cleopatra. Los gases que propician las abundantes fuentes termales también están presentes en la cueva y se acumulan a baja altura, afectando así a los animales que entraban.

El dióxido de carbono es más pesado que el aire, por lo que tiende a acumularse en las capas más bajas, cercanas al suelo, empujando el aire respirable hacia arriba. Los sacerdotes, al ser más altos, sobrevivían en aquella cueva… sus ofrendas caían asfixiadas, creando así un misterio que ha durado más de dos mil años.

 

7 mayo 2018 at 8:21 am Deja un comentario

Descubierta en Bulgaria una espléndida crátera con el mito de Edipo y la Esfinge

En la crátera griega, del siglo V a.C., aparece representado Edipo, tras encontrar la solución al acertijo, y la Esfinge despeñándose

Cerámica de figuras rojas. Crátera de la cerámica griega de figuras rojas, excavada en 2017 en Sozopol, la antigua Apollonia Pontica, en la costa del mar Negro en Bulgaria. Foto: Pavlina Devlova

Fuente: Alec Forssmann  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
13 de abril de 2018

Una espléndida crátera de la cerámica griega de figuras rojas, usada antiguamente para mezclar agua y vino, ha sido excavada en Sozopol, la antigua Apollonia Pontica, en la costa del mar Negro en Bulgaria, informó el pasado martes Archaeology in Bulgaria. La crátera griega, prácticamente completa a excepción de sus dos asas, fue descubierta el año pasado durante unas excavaciones arqueológicas en una futura propiedad inmobiliaria, según explica a este medio Pavlina Devlova, la directora de los trabajos, del Departamento de Arqueología del Museo Nacional de Historia de Bulgaria.

En la crátera aparece representado el mito de Edipo y la Esfinge. Edipo, hijo de Layo y Yocasta, fue abandonado y adoptado por Pólibo, el rey de Corinto, y por su esposa. Cuando Edipo llegó a la edad adulta visitó el oráculo de Delfos para aclarar quiénes eran sus verdaderos padres y la respuesta del oráculo fue que mataría a su padre y se casaría con su madre. Y, efectivamente, durante una disputa en una encrucijada mató, sin saberlo, a su propio padre y, tras llegar a la ciudad de Tebas, se encontró con la Esfinge, el monstruo alado con cabeza de mujer y cuerpo de león, que le propuso un acertijo y, si no lo adivinaba, lo devoraba. El famoso acertijo trata sobre algo que primero se mueve a cuatro patas, luego a dos y finalmente a tres: el hombre, que gatea cuando es un bebé, camino erguido cuando es adulto y con un bastón cuando es anciano. Edipo encontró la solución, la Esfinge se quitó la vida despeñándose, Tebas fue liberada y, como premio, fue nombrado rey y se casó con Yocasta, su verdadera madre.

El oráculo le dijo a Edipo que mataría a su padre y se casaría con su madre

Los investigadores han ido excavando diferentes estratos del sitio arqueológico: restos de un edificio del periodo otomano, una necrópolis medieval, una capilla de los siglos XI-XII, fosas de la Antigüedad talladas en la roca y la estructura enterrada de una posible vivienda de finales del siglo VI o comienzos del V a.C. La crátera ha sido fechada en el segundo cuarto del siglo V a.C. También ha aparecido un ascos, una vasija de cerámica de la Grecia Antigua con un asa en el centro.

 

Mito de Edipo y la Esfinge. En la crátera aparece representado el mito de Edipo y la Esfinge: el primero adivina el acertijo y la segunda se despeña montaña abajo. Foto: Pavlina Devlova

 

Siglo V a.C. La crátera ha sido fechada en el segundo cuarto del siglo V a.C. Foto: Pavlina Devlova

 

Prácticamente completa. La crátera griega se encuentra prácticamente completa a excepción de sus dos asas. Foto: Pavlina Devlova

 

Lugar del hallazgo. El lugar del hallazgo a vista de dron. Foto: Margarit Damyanov

 

Ascos. Los arqueólogos también han hallado un ascos, una vasija de cerámica de la Grecia Antigua con un asa en el centro. Foto: Pavlina Devlova

 

Cruz de hueso. Cruz de hueso del siglo XI hallada en la necrópolis medieval, en Sozopol. Foto: Pavlina Devlova

 

Cruz de bronce. Cruz de bronce del siglo XI hallada en la necrópolis medieval. Foto: Pavlina Devlova

 

13 abril 2018 at 9:05 pm Deja un comentario

Una deslumbrante exposición en Bulgaria que rememora el viaje de los Argonautas

Los legendarios Argonautas, los héroes griegos comandados por Jasón, viajaron a bordo de la nave ‘Argo’ desde Yolco hacia la Cólquide en busca del vellocino de oro

Sileno reclinado. El sátiro Sileno aparece reclinado sobre una piel de leopardo, en el extremo de un ritón de plata. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

Fuente: Alec Forssmann NATIONAL GEOGRAPHIC
6 de abril de 2018

La exposición El vellocino de oro. La búsqueda de los Argonautas, hasta el 10 de junio de 2018 en el Palacio de la Galería Nacional de Bulgaria, en Sofía, reúne los deslumbrantes tesoros de la civilización tracia, que rememoran el legendario viaje de los Argonautas, los héroes griegos comandados por Jasón que viajaron a bordo de la nave Argo desde Yolco hacia la Cólquide en busca del vellocino de oro, la piel del carnero alado sacrificado por Frixo, que colgaba de un árbol custodiado por una serpiente o dragón que nunca dormía.

Quienes visiten la exposición podrán viajar a lugares sagrados como Delfos y Samotracia, a los reinos de Tracia, a los territorios donde habitaban las amazonas, a la Cólquide y a Creta. Un cántaro, nunca antes expuesto al público, que representa el sacrificio del carnero dorado sobre el cual huyeron volando Hele y Frixo hasta la Cólquide (Hele cayó al mar sobre los Dardanelos), es la pieza central de la exposición.

La colección reúne más de 3.000 piezas antiguas descubiertas desde 2005, incluyendo objetos de diferentes materiales fechados entre el Neolítico y la Antigüedad tardía. Una impresionante selección de recipientes en bronce, plata y oro, entre ellos los ritones usados para beber o para verter líquidos en las ceremonias, representan el grueso de la colección, incluidas tres vasijas de plata dorada que representan a Orfeo y que son las únicas representaciones conocidas en vasijas metálicas del mítico músico, de origen tracio y que se unió a la expedición de los Argonautas.

Un total de 62 reliquias rememoran la fabulosa aventura de los Argonautas y, 16 de ellas, de la Colección Vassil Bojkov, se presentan al público general por primera vez, por ejemplo un ritón de plata con la expresiva figura del sátiro Sileno reclinado sobre una piel de leopardo, un espléndido ejemplo de la sofisticación de la época. También se exhiben dos recipientes de plata con la imagen de Teseo, el mítico rey de Atenas, y un cántaro de plata dorada con la imagen de Heracles, entre otras piezas inolvidables.

 

Ritón de plata. Sileno reclinado en el extremo de un ritón de plata. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Cántaro de plata. Cántaro de plata con ornamentos de oro y una escena que representa el sacrificio del carnero. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Sacrificio del carnero. Representación del sacrificio del carnero en un cántaro de plata, la pieza central de la exposición. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Ritón de plata con forma de cuerno. Ritón de plata con forma de cuerno con la cabeza de un carnero en un extremo y representaciones humanas en el otro. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Representaciones de ciervos. Ritones de plata con representaciones de ciervos (cabeza y patas delanteras), cuerno de plata con terminación en forma de serpiente de oro, cubo de plata y espada, entre otras piezas. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Cántaro y enócoes. Cántaro de plata con la imagen de Heracles (Hércules) en un medallón dorado, enócoe de bronce con la representación de la cabeza de Heracles en el asa y enócoe de plata con la cabeza dorada de Heracles. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Muerte de Orfeo. Ritón de plata con una cabeza de cabra y la representación de la muerte de Orfeo. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Íbice alado. Ritón de plata con un íbice alado. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Cabeza de león. Ritón de plata con forma de cuerno y cabeza de león. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Sala de la exposición. Sala de la exposición, en la Galería Nacional de Bulgaria. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Pélice y crátera. Pélice con figuras rojas y crátera de campana con figuras rojas. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Cuerno de plata. Cuerno de plata con cabeza de león en oro. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Ritones de plata. Ritones de plata con representaciones de ciervos. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Representaciones de ciervos. Representaciones de ciervos en ritones de plata con detalles en oro. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Cabeza de carnero. Recipiente de plata que representa la cabeza de un carnero. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Teseo en Creta. Cántaro de plata con la representación de Teseo en Creta. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Máscara de Dioniso. Karkhesion de plata con máscaras de Dioniso. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

6 abril 2018 at 6:52 pm Deja un comentario

Barcelona-Roma, la televisión iraní censura la loba capitolina

Mientras se jugaba el partido de ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones, el tercer canal estatal tomó la decisión de cubrir parte del símbolo de la Ciudad Eterna

Fuente: Repubblica
5 de abril de 2018

Quizás querían devolver el favor, después de que el Estado italiano decidiera hace dos años cubrir las estatuas desnudas de los Museos Capitolinos con motivo de la visita del presidente iraní Hassan Rohani. O quizás pensaron que la visión era demasiado atrevida. Anoche, mientras la Roma se esforzaba y sufría una contundente derrota en el Camp Nou contra el Barcelona en la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones, el tercer canal por satélite de la televisión iraní tomó una decisión singular: censurar las ubres de la loba capitolina, estampada en el escudo de la Roma. Lo ha dado a conocer la BBC.

Una decisión que no pasó desapercibida para los espectadores de Iran Tv que estaban siguiendo el partido en directo. Y que de inmediato comentaron en las redes sociales, a medio camino entre el asombro y la hilaridad. Evidentemente los productores del programa pensaron que la visión de la loba podía afectar a la sensibilidad de los espectadores. Un desenfoque que cubrió parcialmente también los rostros de Rómulo y Remo, los fundadores de la Ciudad Eterna, que según la leyenda fueron amamantados por el animal.

“En 3000 años, Rómulo y Remo únicamente habían sido privados de la leche materna. Pero la televisión iraní incluso les ha arrebatado la leche de la loba”, comentó en su canal de Telegram Mehdi Rostampour, periodista que trabaja en Dinamarca pero que nació en Irán.

 

5 abril 2018 at 11:35 pm Deja un comentario

El lazo oculto que conecta Neptuno con Cibeles

El Ayuntamiento inicia las obras para conservar la fuente de Apolo, origen casi olvidado del paseo del Prado

La fuente de Apolo, situada en el paseo del Prado de la capital, entre las fuentes de Neptuno y Cibeles. VÍCTOR SAINZ

Fuente: MIGUEL ÁNGEL MEDINA > Madrid  |  EL PAÍS
22 DE MARZO DE 2018

Cuando el arquitecto Ventura Rodríguez proyectó en 1777 el paseo del Prado (entonces Salón del Prado), diseñó varias fuentes para embellecer el primer trazado del urbanismo ilustrado de Madrid. Dos de ellas, Cibeles y Neptuno, se han convertido en auténticos símbolos de la capital, al estar situadas en dos glorietas muy transitadas y ser el punto de celebración de los aficionados de Real Madrid y Atlético, respectivamente. La tercera, la de Apolo, permanece algo deteriorada y casi olvidada en el centro del bulevar que enlaza a las otras dos. El Ayuntamiento ha iniciado este miércoles los trabajos para realizar una intervención que mejore el estado de conservación de esta joya monumental y vuelva a sacar el brillo de su piedra tallada.

“El proyecto original de Ventura Rodríguez contemplaba que Neptuno y Cibeles miraran hacia Apolo, así que esta fuente tiene una gran importancia”, explica Pedro Francisco García, coautor de Fuentes de Madrid (Ediciones La Librería). “Apolo es el origen del paseo del Prado, pese a que fue el último de los tres monumentos en inaugurarse, ya que estaba en el centro del diseño”, confirma Mercedes Pérez Gallo, técnico del departamento de Patrimonio Histórico municipal.

El autor del libro añade: “Artísticamente, la estatua de Apolo es la mejor de las tres, los escultores Manuel Álvarez y Alfonso Giraldo Bergaz hicieron un trabajo magnífico. Es una de las mejores piezas del clasicismo español”. Fue a finales del XIX, más de un siglo después, cuando las fuentes de Neptuno y de Cibeles se elevaron a su plataforma actual (antes estaban al nivel de la calle) y dejaron de mirarse: ahora, Cibeles otea el horizonte hacia la confluencia de Alcalá con la Gran Vía y Neptuno, hacia el Congreso. En medio, un bulevar central cercado por 11 carriles de coches y transitado por gente que, en su mayoría, no conoce la importancia de este tercer monumento fundador del Prado.

Cara de Medusa, en un lateral de la fuente de Apolo. VÍCTOR SAINZ

El protagonista del conjunto escultórico es Apolo, personaje de la mitología grecorromana hijo de Zeus y Leto, y considerado dios de las musas, las artes y la música. Por ello, la estatua lleva una lira. Por debajo aparecen representaciones de las Cuatro Estaciones: la Primavera, el Verano, el Otoño y el Invierno, personificados con distintas alegorías. Más abajo aún, las caras de los personajes mitológicos de Ceres y Medusa vierten por la boca agua en tres conchas superpuestas de varias dimensiones. Aunque ahora los caños están secos, ya que el agua es uno de los motivos de la degradación del monumento.

Marisol Mena, directora de Intervención en el Paisaje Urbano y Patrimonio Cultural del Ayuntamiento, explica: “La de Apolo es una de las estatuas más bonitas de Madrid, forma parte de este urbanismo ilustrado, el primero que se hizo para disfrute de los ciudadanos y no de los reyes. Ojalá en el futuro podamos pasear por las tres fuentes andando”. Mena destaca que, en los últimos dos años, el Consistorio ha restaurado 19 monumentos y otros diez (entre ellos, Apolo) se renovarán este año.

“Arrancamos hoy [por ayer] con un equipo multidisciplinar para hacer un diagnóstico de los problemas del conjunto y luego tomar las decisiones necesarias para mejorar la conservación”, explica Pérez Gallo. A su llamada acuden Andrés Ledesma, de los laboratorios Artelab, y Dolores Sanz, de la empresa Petra. Ambos suben a una grúa para acercarse a la cúspide, tomar muestras y analizar el monolito.

Un operario arranca los trabajos de conservación del monumento. VÍCTOR SAINZ

Sanz, que llega a Madrid tras participar en la restauración de la catedral de Santiago, explica: “El deterioro principal que tiene la piedra se debe a la colonización biológica, es decir, musgo, liquen, raíces… Además, tiene corrosión por la lluvia y por el viento en la parte trasera. Pero el estado de cohesión de la piedra es bueno”. También está Carlos Bayón, de Pecsa, adjudicataria del servicio de conservación municipal: “En una restauración hay que ser humilde, pasar inadvertido”.

Después habrá que aplicar un biocida y, más adelante, un mortero de cal natural, para lo que se contará con el escultor Miguel Sobrino y varios restauradores. “Cuando acabemos va a tener más luz, más brillo en la piedra, desaparecerán las manchas de óxido, vamos a recuperar las piezas partidas de las conchas en las que cae el agua, y se verán más nítidas las facciones de las estaciones”, avanza Mercedes Pérez Gallo. Quizá entonces Apolo vuelva a sentirse protagonista del Prado.

 

22 marzo 2018 at 6:36 pm Deja un comentario

Las bacanales que prohibió Roma

Un estudio de Pedro Ángel Fernández Vega recoge las noticias sobre estas reuniones en Roma y el escándalo que solían conllevar, y explica por qué se decidió proceder a una regularización legal de ellas en el 186 a.C.

“La bacanal de los andrios”, de Tiziano

Fuente:  David Hernández de la Fuente  |  LA RAZÓN
25 de febrero de 2018

Dioniso, el Baco romano, era el más importante, sin duda, de todos los dioses en la antigüedad clásica, por su especial interacción con los seres humanos. Y es la divinidad que hoy se nos antoja más interesante para comprender la historia social y cultural de la antigua religión grecorromana, como el dios que, en cierto modo, acercaba a los hombres a la categoría divina, ya fuera mediante un proceso extático de deificación temporal o a través de sus renombrados misterios: los orgia y la teleté dionisíacos, en las llamadas bacanales, han sido objeto de estudio desde hace varios siglos en la moderna historia de las religiones y siguen ejerciendo una notable fascinación no solo entre los estudiosos sino también entre el público general, por la gran recepción de Dioniso en la modernidad –de Nietzsche a esta parte– como el dios que acaso mejor permite comprender al hombre moderno. La locura colectiva que encarna el baile extático y los ritos grupales de los seguidores de Dioniso en la antigüedad ha sido a veces comparada –sobre todo desde la llamada «escuela de ritualistas de Cambridge», como J. Harrison y G. Murray, pero especialmente desde el genial libro de E.R. Dodds «Los griegos y lo irracional» (1951)–, con experiencias de trance colectivo de otras épocas, desde el medievo a la religión de diversos pueblos del mundo llamado «primitivo» por la antropología victoriana. Superada ya la añeja tesis de E. Rohde (1893) sobre la procedencia no griega de las bacanales y del menadismo, los componentes extáticos del culto de Dioniso en Grecia se dan por autóctonos. La consideración de estos, como se hacía en el enfoque positivista del siglo XIX, como meros mitos ha quedado también atrás. Se decía que el menadismo recogía una representación mítica en la literatura y el arte, en Eurípides y en los vasos griegos, más que una realidad histórica. Esto era partir de la base de que hay dos ámbitos diferentes, es decir, mito y realidad, fantasía y verdad histórica, en la llamada religión griega, una idea que está en la base de la clasificación positivista de las fuentes literarias acerca de las bacanales. Mucho se ha avanzado desde entonces, no solo desde la antropología, la historia de las religiones y la filología clásica, sino también desde el punto de vista arqueológico y de la cultura material, en el conocimiento de las bacanales.

Es interesante considerar cómo el culto de Dioniso se extiende no solo en el mundo griego sino también en el romano a la hora de interpretar los matices del dionisismo en su «longue durée». Es difícil subestimar el impacto cultural del dionisismo en Grecia y Roma desde los orígenes a la época imperial tardía. Pero mientras que otros dioses y héroes griegos –pienso en Apolo o en Heracles– tuvieron una pacífica transición al imaginario religioso y las prácticas rituales romanas, la inserción del dionisismo en la cultura romana fue ciertamente traumática desde el escandaloso asunto de las bacanales de 186 a.C., duramente reprimido por el Estado romano. El culto se consideró entonces una amenaza para la seguridad del estado y se nombró una comisión de investigación, incoándose diversos procesos legales. El Senado decretó la supresión oficial del culto en toda Italia, salvo en ciertas circunstancias, e impuso la pena capital para los instigadores de las bacanales. Tito Livio, en tiempos de Augusto, retoma el tema con una agenda historiográfica y literaria distinta. El escándalo se resolvió en este célebre decreto que reguló el culto limitando el número de participantes en los ritos, es un episodio clave para analizar la perspectiva sociopolítica de un dios del que, demasiado a menudo, se dijo que era «apolítico». No lo era, desde luego, en las «poleis» griegas, contra la opinión de H. Jeanmaire (1951), pues tenía una clara inserción en el discurso cívico, por ejemplo, de Atenas, a través del teatro. Ni tampoco lo fue en Roma, sino que admite una lectura acaso «revolucionaria» que se ve en la lectura marxista que se ha hecho desde la historiografía del siglo XX de este episodio y también de la vertiente popular del dionisismo ya desde la época de las tiranías griegas, como estudió Dabdab Trabulsi.

Sexualidad y desenfreno

Pero más allá del papel de Dioniso como dios que integra lo rural en lo urbano (como se ven en el calendario festivo ateniense) o cohesiona las diversas clases sociales con especial atención en las populares, el problema de las bacanales en Roma recuerda las importantes objeciones sociales que existían frente a la sexualidad y el desenfreno dionisíacos. Un ejemplo son los posibles embarazos que pudieran resultar de la actividad de las mujeres en los tíasos históricos, que mal se armonizaban con el control social de la sexualidad y el de la embriaguez en espacio público, aunque las más de las veces los rituales tenían lugar en una «no man’s land» allende las fronteras de la ciudad-estado. Es muy notable la existencia de una inscripción helenística en Mileto que regula aspectos rituales del menadismo, como la ingesta de carne cruda, en nombre de la ciudad, como parte del ordenamiento jurídico de las leyes sacras. El control legal del dionisismo en la historia antigua por parte de los que han intentado legislar sobre el culto siempre fue problemático. Aparte del ejemplo conocido del citado senado consulto sobre las bacanales de 186 a.C. y la ley de Mileto de 276 a.C., hay otros testimonios que dan fe del éxito de las congregaciones dionisíacas en el mundo grecorromano en un auténtico «boom» desde la época helenística a la tardorromana. Dioniso es interesante como una sublimación de lo excepcional fuera de la «polis», como paréntesis de caos regulado e imprescindible para que exista el orden. Estaba claro que el trasfondo ritual del menadismo histórico y de las bacanales se centraba en la problematización del rol social de la mujer como sacerdotisa fuera de la ciudad. Es un asunto relevante en el campo de los estudios de género.

Hoy tenemos un excelente repaso al caso histórico del Senado consulto «De Bacchanalibus» en el libro «Bacanales: el mito, el sexo y la caza de brujas» (Siglo XXI) de Pedro Ángel Fernández Vega. Siguiendo los pasos de Tito Livio y las noticias antiguas sobre el escándalo de las bacanales en Roma, que llevó a la regulación legal del 186 a.C., Fernández Vega estudia los años de la llegada del culto de Baco a Roma y las postrimerías políticas y religiosas de este caso que amenazaba con subvertir el orden social establecido. El libro disecciona el célebre «senatus consultum», conservado en una inscripción latina descubierta en el siglo XVII, y la problemática cuando las élites comenzaron a participar en el culto. La subversión dionisíaca tenía mucho de utópica y podía ser incómoda para el poder. Lo cierto es que el alcance de esta ley no tenía precedentes y anticipa las medidas del estado romano en la antigüedad tardía contra cristianos o maniqueos, en época de Diocleciano y sus sucesores, y luego la legislación antipagana de Teodosio y Justiniano. El asunto tiene las exageraciones características de la persecución religiosa amplificada con fines políticos. Una «caza de brujas» que no pudo frenar la expansión del dionisismo en la antigüedad tanto en el pueblo llano como en las élites intelectuales y políticas. Solo la llegada del cristianismo rivalizaría primero con estos populares misterios y los derrotaría después.

 

26 febrero 2018 at 7:06 pm Deja un comentario

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