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18 maneras de morir…como un héroe

Carlos García Gual publica “La muerte de los héroes”: aquí algunas de las maneras de irse de los héroes.

baco

Baco, cómplice de la muerte de Penteo, despedazado por mujeres

Fuente: JUAN CARLOS LAVIANA  |  El Español
14 de enero de 2017

Carlos García Gual es uno de los mayores especialistas españoles en la Grecia clásica. Cada nueva publicación suya es un acontecimiento. No sólo para el mundo académico, sino para el lector en general, al que el catedrático sabe entusiasmar con la mitología, como si se tratara de un libro de aventuras sin perder una pizca rigor.

Esta vez se ha centrado en un aspecto muy concreto: La última escena de la trayectoria de mitos y héroes, personajes especiales hasta en su manera de morir. Vivir como un héroe es difícil, pero morir heroicamente es mucho más complicado. Al fin y al cabo, la muerte es el más humano de los actos de los mortales. En La muerte de los héroes (Turner), García Gual, repasa la aventura final de seres que tuvieron una vida llena de fascinantes peripecias. Y es que, como escribe el autor en la introducción, “el mero morir no es algo extraordinario”. Estas son sólo algunas de las maneras de irse de los héroes, probablemente el momento en que se muestran más humanos.

1. Anciano, ciego y exiliado

No es una manera muy heroica de morir, pero así acabó sus días Edipo. El rey de Tebas se arrancó los ojos y se condenó a sí mismo al exilio. Tamaño castigo era el precio pagado por haber mantenido relaciones con su madre, Yocasta, que se suicidó sobre el tálamo conyugal, tras descubrir que se había casado con su propio hijo.

2. Abrasado por una túnica

Heracles fue víctima de un regalo de su esposa. No se lo ocurrió mejor cosa que volver a casa, tras la batalla, con la bella y joven hija del rey al que acaba de vencer. Su mujer untó con sangre de un centauro una túnica que había hecho con todo su amor para el marido. Cuanto éste se la puso empezó a sufrir horribles dolores, a abrasarse y agitarse entre gritos de desesperación. Ordenó que prendieran fuego a una pira y se lanzó sobre ella hasta ser consumido por las llamas. Cruel agonía. Afortunadamente, la historia no acaba aquí. Zeus, por un favor especial, lo hizo inmortal como premio a su heroicidad.

3. Petrificado

Perseo utilizaba la cabeza que había cortado a una medusa para dejar petrificado al enemigo cuando se la enseñaba. En una pelea con Cegeo, padre de su amada Andrómeda, usó su arma, pero no hizo ningún efecto, ya que el viejo era ciego. Volvió la cabeza hacia así, creyendo que el arma había perdido su efecto, y el que se quedó petrificado fue él. El autor no da mucha fiabilidad a esta versión, pero sí le concede un gran sentido del humor.

4. Despedazado por mujeres

El poeta y cantor Orfeo se volvió misógino después de perder a su joven mujer, que murió envenenada tras pisar una serpiente. El poeta, que decía haber descubierto la forma de curar enfermedades y evitar la venganza divina, arrastraba tras de sí a un buen número de hombres. Sus mujeres, enfurecidas y envalentonadas por ritos báquicos, lo despedazaron miembro a miembro y lanzaron sus restos al mar.

De forma muy parecida encuentra la muerte Penteo, joven rey tebano. Diniosio (Baco) había convencido a las mujeres de Tebas de que abandonaran a maridos e hijos para ir al bosque a bailar día y noche con las bacantes. Disfrazado de mujer, Penteo intentó averiguar lo que pasaba, ya que se imaginaba que allí se celebran orgías de toda índole. Pero fue descubierto y descuartizado por las mujeres furiosas. Su propia madre, creyendo que era un león, le arrancó la cabeza. Sus restos aparecerían repartidos por las ramas. Cuentan que a punto de expirar, Penteo exclamó: “¡Ahora comprendo!”.

5. Partido por un rayo

Es una muerte frecuente, símbolo de la ira de los dioses y de purificación como el fuego. Algunas versiones aseguran que Orfeo murió así y no atacado por las mujeres. Lo que parece más seguro es que eso fue lo que le ocurrió a Asclepio. El centauro que le había criado le había enseñado poderes especiales para curar enfermos, y hasta llegó a resucitar a un muerto. Zeus no lo podía tolerar -temía que le hiciera la competencia- y puso fin a la historia fulminándolo con un rayo.

6. Aplastado por un mástil

Héroe y mujeriego, Jasón, el capitán de la célebre nave Argo, la de los argonautas, puso fin a sus aventureras tras algunos fracasos y después de mucho vagar sin rumbo. Deprimido, se encontraba sentado junto a su nave, ya en un estado ruinoso, cuando de repente se le vino encima el mástil que le aplastó.

7. Tragado por la tierra

Anfiarao -rey, héroe y profeta- tenía la desgracia de prever el futuro. Fue uno de los siete magníficos que asediaron Tebas. Sabía que iba a morir en la batalla, pero no logró persuadir a sus compañeros para retirarse, así que su honor le obligó a seguir adelante. Una enorme zanja se abrió a su paso –otra vez la acción de un rayo de Zeus-, y la tierra le devoró a él y a sus caballos.

8. En una emboscada

Alcmeón participó heroicamente en la segunda ofensiva sobre Tebas, la de los hijos de los siete magníficos. Pero no moriría de forma ejemplar, sino de una forma mucho más mundana: en una emboscada de su suegro y sus cuñados tras haber engañado a su mujer.

9. Despeñado en un barranco

A Teseo, monarca y aventurero, se le atribuyen un sinnúmero de hazañas, pero alcanzó la fama tras secuestrar a Helena, la espartana. Huido de Atenas, fue a visitar al rey de los escirios, Licomedes, probablemente en busca de ayuda. Pero el monarca era fiel a las nuevas autoridades, así que le persuadió para subir a una montaña con la excusa de enseñarle los campos. Desde lo alto, le empujó al vació por un barranco. Hay quien dice que no, que, en realidad Teseo estuvo torpe, se tropezó y se cayó.

10. Una muerte en vida

Sísifo fue condenado a trabajos forzados por haber desafiado a los dioses, tratando de evitar la muerte. Ya se sabe, subir la piedra a lo alto de la montaña; y una vez allí, ver que invariablemente la piedra rueda ladera abajo… y vuelta a empezar. El castigo eterno. Probablemente Sísifo ya no quisiera evitar la muerte visto lo visto, pero para su desgracia moriría de viejo.

11. Descabalgado del caballo

Belerofonte, soberbio y arrogante, también desafió a los dioses. Cabalgando su caballo alado, Pegaso, trató de cruzar los cielos, para alcanzar el reino divino. Zeus, enfurecido, lo desmontó haciéndole caer al vacío.

12. A hachazos en la bañera

Hay al menos dos versiones de la muerte del rey Agamenón. Una asegura que la adúltera de su esposa le cubrió con una red para inmovilizarle cuando se estaba bañando, y a continuación acabó con él a hachazos. Y la otra sostiene que murió por los tajos de la espada del amante de su mujer en medio de un banquete organizado en su propia casa por su ‘maldita esposa’ y el rival.

13. Un flechazo en el talón

La de Aquiles es probablemente la muerte más célebre de la Antigüedad. Recién nacido, había sido sumergido por su madre en la laguna Estigia para hacerlo invencible, con tan mala fortuna que al tenerlo cogido por los tobillos impidió que los talones se mojaran. Y claro, en una batalla de la guerra de Troya, una flecha fue a dar precisamente en su talón. Menos claro está quién le mató: si fue Zeus directamente, si fue su enemigo Paris, o si Paris disparó la flecha, pero Zeus la dirigió. El caso es que murió.

14. Clavándose la propia espada

De un heroico guerrero del tamaño de Ayax, famoso por su gran estatura y por el tamaño de su lanza y de su escudo, cabía esperar una muerte sublime, pero no. En un rapto de locura, había degollado varios carneros en el campamento. Se sintió tan avergonzado al volver en sí, que espetó la espada por la empuñadura en la arena de la playa, y se lanzó con todas sus fuerzas contra el filo enhiesto.

15. Ahogado en el mar

Ayax el menor fue otro que también desafió a los dioses. Al volver de la guerra de Troya, sobrevivió milagrosamente a un naufragio. Se jactaba de forma soberbia de haber eludido los designios divinos. Poseidón lo oyó y de un arrebato partió en dos la roca en la que se encontraba Ayax, de forma que el arrogante marino se hundió en las profundidades.

16. Atravesado por una lanza

El más legendario de los héroes homéricos, Ulises, tampoco tuvo una muerte a la altura de su vida. Disfrutaba de una “suave vejez” en Ítaca. Oyó ruido y pensó que alguien intentaba robar su ganado. Intentó impedirlo, pero un intruso le atravesó con una lanza reforzada por la espina de una raya. El extraño, que no había reconocido al viejo, era en realidad Telégono, el hijo que Ulises había tenido, sin saberlo, con Circe durante uno de sus viajes.

17. En un duelo

Paris, el raptor de Helena, el que desencadenó la guerra de Troya, murió asaetado durante un duelo de arqueros con Filoctetes. Primero disparó Paris y falló. Luego disparó su oponente y le atravesó una mano. Volvió a disparar y le dio en el ojo. Luego, le traspasó ambos pies cuando ya huía. Finalmente, lo remató ya en el suelo.

También en un duelo, pero en este caso de lanzas, murió Héctor. Se midió con Aquiles. Tras fallar los dos contendientes en el primer lanzamiento, la diosa Atenea le dio a Aquiles una nueva lanza, con la que éste fulminó a Héctor. Es sabido que los dioses también tienen sus debilidades.

18. Ahorcada en su propio sepulcro

Antígona es la heroína rebelde por excelencia, defensora de los intereses privados de su familia frente a los públicos del Estado. El rey Creonte había prohibido dar sepultura a su hermano Polinices, acusado de traidor. Antígona desafió al monarca echando un puñado de tierra sobre el cadáver. Fue detenida y encerrada viva en una sepultura excavada en una roca, pero ella se ahorcó adelantándose así la ejecución de su condena.

 

14 enero 2017 at 2:11 pm Deja un comentario

Guía mortuoria de mitos, héroes y semidioses. Entrevista a Carlos García Gual

Carlos García Gual explica en su última obra, La muerte de los héroes cómo, dónde y por qué terminó la gloria de diferentes personajes míticos griegos.

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Ilustración de Odisea. | ULISES CULEBRO

Fuente: MARTA RÓZPIDE  |  EL MUNDO
27 de diciembre de 2016

La mitología no es una cultura muerta, pero los héroes también mueren. Lo confirma Carlos García Gual con su última obra, La muerte de los héroes (Turner Noema). Se trata de una narración hecha con relatos cortos donde García Gual cuenta la muerte de Píndaro, Apolo, Antígona, Paris o Casandra. El escritor, profesor y traductor recoge en menos de 200 páginas el final, a veces trágico y otras irónico, de 25 héroes y heroínas. Lo hace diferenciándolos en tres capítulos distintos: Los héroes míticos, Los héroes homéricos y Tres heroínas trágicas. Mas allá de la filosofía, estas estampas ilustran de forma sencilla, no simple, la condición humana de aquellas figuras de culto con poesía y sin barroquismos.

El destino fatal de la efímera condición humana, al contrario que la inmortalidad de los dioses, sirve para adentrar al lector en una reflexión sobre la antigua Grecia y sus leyendas. El también articulista, crítico y dos veces Premio Nacional de Traducción, se detiene con mimo en cómo, dónde y por qué mueren los héroes. Algo que descubre, incluso para el mismo autor, anécdotas y aspectos de algunos personajes con los que ya llevaba tratando medio siglo. Lo hace en un mundo moderno que “sufre un total desprestigio de las humanidades”, en el que sería “raro ver a un político español con un libro en las manos” y en el que “se piensa en que hay que educar a la gente sólo para que produzca y consuma”. Pero Carlos García Gual es optimista: los niños todavía quieren escuchar la historia de Ulises o la guerra de Troya.

P. En La muerte de los héroes aborda el encuentro de la muerte de héroes y heroínas. Algo que hasta ahora, no había sido motivo de un libro.

R. Con estos textos caí en la cuenta de que la muerte de los héroes, las muertes sueltas digamos, pintorescas en muchos casos, no estaban reunidas en ningún libro. Las historias de los héroes tratan de las grandes hazañas, los amores, los logros, pero dejan aparte la muerte porque no contribuye tanto a su gloria, sino que es el final de ella. Entonces se me ocurrió la idea de reunirlos.

P. ¿Cuál fue la que más llamó su atención?

R. Hay alguna muerte que está contada en una tragedia, por ejemplo la muerte de Edipo, ya viejo, solitario y sin patria; y la muerte de Heracles (en latín, Hércules). Ésta es quizá una de las más trágicas, porque se muere al ponerse una túnica envenenada que le envía su mujer sin saber que estaba contaminada. De manera que, cuando el héroe regresa a su casa tras muchas batallas, cuando piensa que ya va a descansar junto a la persona que más le quiere y a quien quiere, se encuentra con esta trampa mortal que es terrible para él y para ella, que acabará suicidándose.

P. La muerte es algo propio de la condición humana. Festejada y respetada en algunas culturas y temida en otras. En Occidente parece incluso estar hasta prohibida. No se permite envejecer. ¿No es un poco grotesca esta actitud?

R. Bueno, creo que la gente tiende a olvidarse de la muerte con gusto. Es verdad que algunos filósofos decían que la vida es una preparación para la muerte, pero creo que esa es ya una idea del pasado. Las culturas antiguas sí pensaban en eso, pero la cultura actual tiende a distraernos de la muerte.

P. ¿Es la literatura clásica una cultura muerta?

R. Curiosamente, la mitología griega sigue teniendo cierto atractivo. Hay muchos niños y jóvenes que cuando se encuentran a estos héroes y personajes sienten por ellos una especial simpatía. Es algo común encontrar a niños que quieran escuchar la historia de Ulises o la guerra de Troya. Creo que tiene mucha más vigencia la mitología que, por ejemplo, la hagiografía con los relatos de los santos. Eso sí que ha desaparecido totalmente de nuestra cultura. Ahora incluso en las universidades de letras se vuelve a estudiar mitología, que hace años que no se estudiaba.

P. ¿A qué cree que se debe?

R. Primero porque es muy atractiva. Y luego porque está en las bases de muchas obras literarias clásicas.

P. España lidera el ranking en consumo de antidepresivos. La gente busca respuestas sobre su existencia día a día, pero no las encuentra. ¿Puede ser que tenga algo de relación el haber dejado aparcado y denostado el mundo de las humanidades?

R. Creo que vivimos en una sociedad de consumo y de consumo desenfrenado. Es verdad que las humanidades cada vez están más olvidadas, en general todas las letras. Este es un país de futbolistas y cocineros. Pasa lo mismo en toda Europa, lo diferente es que en España la capa culta es mucho más delgada tradicionalmente. En Francia o Alemania las humanidades en el siglo XVIII o el XIX van a tener un peso enorme en la cultura. En España no, el siglo XIX es un siglo culturalmente muy pobre. Ha habido una época durante la última mitad del siglo XX en la que se ha vuelto a las humanidades en universidades y el mundo de las clásicas ha tenido una cierta vigencia.

P. ¿Y ahora?

R. Ahora estamos en una clara decadencia, en un ocaso general de las humanidades. Se piensa sólo que lo importante es lo rentable. La gente cree que hay que educar sólo para lo que sea rentable, para que se gane dinero, y una vez que se gane dinero, la cultura no tiene importancia. Estamos en un sitio donde se da más importancia, como se ve en la tele, a la cocina, a la gastronomía y al fútbol. La capa cultural que había en la ilustración europea en España fue muy pobre y ahora está en un mal momento.

P. ¿Peor incluso?

R. Sí, en los últimos años hay un retroceso, se ve en los estudios de bachillerato y en el nivel de las universidades de letras. Hay un desprestigio total de las humanidades.

P. ¿Qué le parece que quieran retirar como obligatoria la asignatura de Filosofía en Bachillerato?

R. Es un reflejo más. Hoy en día se piensa en que hay que educar a la gente sólo para que produzca y consuma. No se educa en cosas que estimulen la reflexión, la lectura, el teatro… Todo eso no es rentable. Eso y que la sociedad española ha sido educada por la religión y nada más.

P. ¿Por qué cree que nuestros políticos no reconocen las letras?

R. En general los políticos españoles en ese aspecto son poco cultos. Si uno compara como hablan los políticos franceses con los españoles se da cuenta de que la diferencia es inmensa. Es muy raro ver a un político español con un libro en las manos. Empezando por el Presidente del Gobierno que lee, al parecer, cosas de deportes. No parece que lea otra cosa. Pero vamos, es una característica normal.

P. ¿Cuáles serían los problemas más graves a los que se enfrentarían esos jóvenes que desconozcan a Sócrates, Aristóteles o Platón?

R. Mucha gente vive sin saber nada de filosofía y no le pasa nada. A la gente es fácil acostumbarla a los usos o las modas corrientes. Es bastante feliz aunque sólo se le de fútbol o gastronomía mientras se le permita vivir de un sueldo. Luego de ganarse la vida, orientarla hacia la reflexión, las artes es un camino que parece que no interesa ahora, por lo menos a los políticos.

P. Fue profesor durante seis años en el Instituto Beatriz Galindo de Madrid. ¿Cómo estaba el panorama entonces?

R. Lo recuerdo como una etapa muy agradable. Debo decir que el nivel que tenían mis alumnas al acabar el preuniversitario es parecido al que tienen ahora mis alumnos en el tercer año de universidad.

P. ¿De verdad?

R. Sí, había un ambiente cultural mucho mejor que el de ahora. En general lo había en Madrid. Mucho más teatro, más de todo. Es conocido cuántas librerías han cerrado los últimos años. Ahora hay mucha más televisión, la gente vive pendiente de pantallas más grandes o más pequeñas. Hay más música de consumo, pero leer ha dejado de ser un entretenimiento para parte de nuestros alumnos.

P. ¿Qué papel ha jugado internet en todo eso?

R. Internet pone al alcance de todo el mundo una información general de casi todo de forma inmediata. En cambio, la literatura invita a una cierta reflexión a formarse como persona individual con criterio propio. Yo creo que es verdad el título ese que pusieron a uno de mis artículos, Los clásicos nos hacen más críticos. Eso internet no lo da, más bien lo destruye.

P. Comenzó a interesarse por el mundo de los clásicos gracias a la biblioteca familiar y a sus profesores de instituto. ¿Cuánta importancia tiene lo que se lee en casa?

R. Yo me formé como lector en la biblioteca de mi abuelo. No se necesita que sea una gran biblioteca. Hay una gran diferencia entre los alumnos que vienen de una familia donde leían libros en los y aquellos que vienen de una casa donde no leían libros. La influencia que pueden tener a veces los profesores es un tanto secundaria respecto a la inclinación que ya tienen los alumnos. Ni el instituto ni la universidad pueden formar del todo. La formación tiene que estar relacionada también en el ambiente, en la casa, en los amigos. Si una persona pasa seis horas delante del televisor no será unos grandes críticos nunca.

P. ¿Qué lecturas recomendaría a alguien que quiere bucear por primera vez en la cultura clásica?

R. Algún libro clásico que sea fácil, como la Odisea, o alguna tragedia griega como Edipo rey, Antígona. También antología de poetas antiguos. La gente así joven que se inicia puede descubrir que esos poetas antiguos, como Safo, son tremendamente jóvenes y actuales. Yo creo que los griegos son muy fáciles de leer. Algunos, no todos.

P. ¿Es este un libro difícil para principiantes en la mitología?

R. Algunos libros sí son fáciles. Éste no lo es tanto. Tiene muchos nombres propios, las historias que se cuentan son un poco abreviadas a veces. Creo que requiere una cultura ya un poco avanzada. Se da por descontado que el lector ya conoce a los personajes. Otros serían más fáciles, como mi libro Historia mínima de la mitología es más fácil, porque cuando hablo de los dioses explico sus historias y no hace falta saberlo previamente. Muchas veces hay que conocer mejor a los personajes para degustar mejor el relato.

P. Ha sido Premio Nacional de Traducción dos veces. ¿Es muy difícil el proceso de traducción del griego clásico?

R. Traducir a los antiguos no es mucho más difícil que a los modernos. Requiere una previa cultura. Las instituciones son otras, la ciudad griega no era como la moderna, pero no es muy difícil. Además en España hemos tenido suerte. Hay muy buenos traductores, jóvenes en general que han hecho una labor de traducción excelente. En los últimos 50 años se ha traducido toda la literatura clásica como no se había hecho nunca. Ha habido una época dorada de la traducción, eso ahora está frenando, pero ya está hecha.

P. Lleva también al menos 50 años tratando con Homero, por ejemplo. ¿Sigue descubriendo cosas con sus obras?

R. Sí, cuando vuelvo a releer textos siempre descubro algo. Por ejemplo éste es un libro curioso porque he descubierto ciertas anécdotas y he redescubierto a ciertos personajes que conocía mal. Se da uno cuenta de que la mitología griega es un mundo muy humano. Es fácil entender sus pasiones, mucho más que en cualquier otra mitología.

P. Y nosotros ahora, ¿son cada vez menos humanos?

R. No lo creo, hay un progreso clarísimo en muchos aspectos de la vida: la medicina y el transporte actuales. Pero el progreso es también un progreso de sensibilidad, de sensibilidad por el dolor ajeno. Es curioso como mientras los estados son muy cicateros en las ayudas a los demás, existen ONG, existen esos jóvenes que van al tercer mundo. Hay una cierta sensibilidad por los demás muy superior. Lo que pasa es que no es la dominante. Son una minoría dentro de una masa dominada por el consumo y una torpeza para entender a los demás. Esa minoría es la mejor parte de la sociedad y es algo nuevo, muy moderno.

P. Y la literatura contemporánea, ¿ha llegado a sorprenderle (gratamente) algún escritor?

R. Sorprender ahora es muy difícil. Soy un lector voraz de literatura moderna. De hecho fui de los primeros que escribió sobre Borges, sobre García Márquez. Creo que hay grandes poetas como Szymborska. Pero es difícil sorprenderse. Hay tanta literatura y tan rica, que uno lo que siente es no tener más tiempo. Lo difícil es a veces elegir entre tanta literatura.

 

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28 diciembre 2016 at 11:55 am Deja un comentario

Carlos García Gual: Los clásicos nos hacen críticos

Las grandes obras nos ayudan a entender aspectos esenciales de la condición humana: su mensaje se reinterpreta con los años, abre nuevos horizontes y moldea a personas más críticas e imaginativas

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ELIOT ERWITT (MAGNUM / CONTACTO)

Fuente: CARLOS GARCÍA GUAL  |  EL PAÍS
21 de octubre de 2016

Como señala Alfonso Berardinelli, los libros que calificamos de “clásicos” no fueron escritos para ser estudiados y venerados, sino ante todo para ser leídos (Leer es un riesgo, traducción de S. Cobo; Círculo de Tiza; Madrid, 2016). El renovado y largo fervor de sus lectores ha dado prestigio a algunos libros que se mantienen vivos a lo largo de siglos. Acaso por eso hay quien cree que esos escritos de otros tiempos no son de fácil acceso, son inactuales y se han acartonado por la distancia y están mantenidos por una retórica académica. Contra tan vulgar prejuicio me parece excelente el consejo de Berardinelli: “Quien lea un clásico debería ser tan ingenuo y presuntuoso como para pensar que ese libro fue escrito precisamente para él, para que se decidiese a leerlo”. Sin más, cada clásico invita a un diálogo directo, porque sus palabras no se han embotado con el tiempo, y pueden resultar tan atractivos hoy como cuando se escribieron, para quien se arriesga a viajar sobre el tiempo con su lectura.

Leer un clásico no presenta mayor riesgo que la lectura de algo actual de cierto nivel literario. Es decir, exige una vivaz atención, y tal vez cierta lentitud, para llegar a captar con precisión lo que nos dice por encima de los ecos de su trasfondo de época. Más allá de las convenciones de estilo, lo que caracteriza a un libro clásico es el hecho de que pervive porque fue interesante y emotivo y capaz de sugerir apasionadas lecturas al lector de cualquier época. Classicus quería decir en su origen “con clase” o “de primera clase”, según los mandarines de la crítica; pero los grandes clásicos no requieren lectores muy selectos ni con título especial, sino inteligentes y despiertos, porque versan sobre aspectos esenciales de la condición humana. Un libro clásico es el que puede releerse una y otra vez y siempre parece inquietante y seductor porque nos conmueve y cuestiona, a veces en lo íntimo, y, como escribió Italo Calvino, “siempre tiene algo más que decir”. Por eso se ha salvado del gran enemigo de toda cultura: el abrumador olvido (hablo de los libros, pero vale lo mismo para los clásicos de la música o de otras artes).

Creo que hay dos tipos de clásicos: los universales (que mantienen su vivaz impacto incluso a través de sus traducciones) y los nacionales (aquellos cuyo prestigio va ligado a la frescura y belleza de su lengua original). Así, Cervantes, Shakespeare y Tolstói resultan del primer grupo; y Góngora y Ronsard, más bien del segundo. Es evidente que la lista canónica puede variar según épocas. Solo los clásicos más indiscutibles han sobrevivido a las varias fluctuaciones de la cotización crítica. Virgilio y Horacio permanecen, mientras que Estacio ha desaparecido desde fines de la Edad Media, y el fabulista Esopo, ya en el siglo XX. Los clásicos más antiguos de Occidente son los griegos, que ya los romanos leían como tales y modélicos.

Homero, Virgilio, Platón son mucho más cercanos de lo que se pudiera imaginar. Se han salvado del gran enemigo de toda cultura: el olvido

Y en su pervivencia los clásicos no viven momificados, sino que renuevan su mensaje. Porque la interpretación no está fijada, sino varía según las lecturas en una tradición que no sólo los conserva, sino que los reinterpreta. No leemos El Quijote como los lectores del XVII. La tradición literaria posterior puede modificar nuestra percepción de los temas y personajes descubriendo perspectivas diversas. Incluso cada lector puede matizar su reinterpretación. Después de leer a Kafka advertimos rasgos prekafkianos en autores antiguos. (Eso sucede también con los héroes míticos. La tradición renueva máscaras sobre figuras literarias; como sucede con Prometeo, Edipo, o Fausto y Don Juan, por ejemplo).

Por otra parte, también los logros de los estudios históricos nos hacen comprender mejor un texto, al descubrir nuevos aspectos de su contexto y su formación. Pensemos, por dar sólo un ejemplo destacado, en todo lo que sabemos hoy del mundo que evocan y el contexto en que surgieron los poemas homéricos, es decir, sobre la Ilíada y la Odisea. Ahora conocemos la época en que se forjaron esos cantares y el modo de componerlos mucho más que lo que sabían los eruditos de hace siglo y medio, y mucho más de lo que pensaban al respecto Platón y los filólogos de Alejandría. Nuestro conocimiento ha progresado gracias a tres audaces personajes: Heinrich Schliemann (que descubrió las ruinas de Troya), Milman Parry (que estudió la técnica de la épica oral arcaica) y Michael Ventris (que descifró el silabario micénico B). Ninguno de ellos era un académico ni un filólogo profesional, pero con sus estupendos logros abrieron un nuevo horizonte a nuestra mirada sobre lo homérico. Gracias a los nuevos datos arqueológicos conocemos mejor esa Edad Oscura que, en su nostalgia hacia un pasado más glorioso, dio un impulso decisivo a la épica con el canto y culto de los héroes micénicos.

Y, sin embargo, por encima de todos esos estudios, lo esencial respecto a la pervivencia de Homero sigue siendo la inigualable fuerza narrativa de su poesía. Lo que mantiene nuestra lealtad a la Ilíada y la Odisea como perennes clásicos no es su trasfondo histórico ni el manejo magistral de fórmulas y epítetos de larga tradición oral. Es la magnánima recreación con que un poeta recuenta los mitos heroicos a la vez que da a ese legado mítico una honda perspectiva trágica con figuras inolvidables. Es la sensibilidad del lector la que salva del olvido ese mundo de fascinantes héroes y fabulosos dioses, como hizo a lo largo de tantos siglos y tantas modas.

Hay evidentemente clásicos más fáciles de leer, es decir, textos en los que el lector entra fácil y queda pronto atrapado por su singular encanto, claro estilo y su fantasía o su emotividad. Por ejemplo, la Odisea, los poemas de Safo, Heródoto, El banquete de Platón o El asno de oro de Apuleyo, por citar sólo autores antiguos. Otros cuestan más, e incluso pueden producir cierto rechazo cuando están mal elegidos o forzados como lecturas obligatorias en edades inoportunas, arduos y difíciles de entender. Sin embargo, lo característico de los clásicos, bien elegidos y enfocados, es que su lectura deja siempre en la memoria un poso, una huella terca en nuestra imaginación, y aguzan nuestra mirada sobre aspectos importantes de la vida.

La escuela aún conserva su gran papel de difusión, pero de forma mutilada y desalentada

De todos modos hay que reconocer el gran papel que tradicionalmente la escuela asumía en la conservación y difusión de esos libros de largo prestigio. Aún lo conserva, pero de forma mutilada y desalentada. Que la escuela debe enseñar qué significan —para nosotros— los grandes libros, y estimular su lectura con entusiasmo para la formación del gusto y la crítica personal, no lo creen algunos pedagogos ni siquiera los políticos del ramo, poco ilustrados. Esas lecturas tropiezan con muchos obstáculos: planes de enseñanza que reducen la de la literatura a mínimos y profesores con escasa simpatía hacia textos de otras épocas. Muy bien lo analiza Marc Fumaroli en La educación de la libertad (Arcadia; Barcelona, 2007). Por otro lado, nuestros estudiantes, acaso con excepción de los más jóvenes, no frecuentan los libros de muchas páginas, atrapados por mensajes mínimos y raudos en diversas pantallas.

Los clásicos son inactuales: justamente eso es lo más valioso: hablan de cosas que están más allá del presente efímero, y abren otros horizontes y ofrecen ideas sobre el mundo que van mucho más allá de lo actual y cotidiano. Y nos hacen críticos, escépticos y más imaginativos.

Volviendo a algo ya apuntado. Leer a los clásicos debería acaso iniciarse en la escuela, pero es importante releerlos a lo largo de la vida, porque vuelvo a subrayar que siempre podemos entablar o proseguir el diálogo con ellos. Un curioso ejemplo es el de David Denby, que cuenta su personal experiencia en Los grandes libros (Acento; Madrid, 1997). Editor y escritor de éxito, decidió ensayar una curiosa experiencia: volver a los leer a fondo los clásicos. “En 1991, 30 años después de matricularme en la Universidad de Columbia, volví a las aulas, me senté entre los estudiantes de 18 años y leí los mismo libros que ellos. Juntos leímos a Homero, Platón, Sófocles, Kant, Hegel, Marx y Virginia Woolf. Aquellos libros…”. Me parece un ejemplo digno de imitarse: una aventura de escaso gasto que vale la pena ensayar. No es fácil: en ninguna universidad española hay cursos sobre los libros de esa lista. Pero cada uno puede intentarlo. Los clásicos siguen ahí, aún nos hablan y son de trato amable.

Carlos García Gual es catedrático de Filología Griega en la Complutense. Sus últimos libros son Historia mínima de la mitología, Sirenas: seducciones y metamorfosis y El zorro y el cuervo.

 

23 octubre 2016 at 9:00 am Deja un comentario

Valencia: Cultura proyecta una nueva plaza de l’Almoina por las deficiencias y filtraciones

La obra, que costó seis millones y se inauguró hace una década, presenta desprendimientos, humedades, grietas y suciedad

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Fuente: HORTENSIA GARCÍA > Valencia  |  Levante-EMV
Fotos:Fernando Bustamante
13 de septiembre de 2016

La plaza arqueológica de la Almoina, inaugurada hace diez años y en la que el Ayuntamiento de Valencia invirtió seis millones de euros (más otros seis que se destinaron a la adecuación del museo) tendrá que desmantelarse y hacerse de nuevo. Así lo aconsejan los informes técnicos que la concejala de Cultura, Gloria Tello, ha recabado y que confirmarían que la plaza «está mal hecha y mal concebida de origen». Así lo apuntó la concejala al ser preguntada por este diario por los desperfectos y desprendimientos de las losas de piedra natural de los muros de la plaza sobreelevada denunciados por los vecinos del centro histórico y constatados ayer por este diario.

La concejala asegura que «la mejor solución es la construcción de una nueva plaza», cuyo coste todavía no se ha determinado. Se trata, en todo caso, de un proyecto «de ciudad» destacó la concejala porque «supone levantar la plaza entera». «El proyecto original dio más importancia a la estética de la plaza que a la conservación de las ruinas», afirmó Tello.

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La obra de la nueva plaza, añadió la concejala, excede las competencias de la delegación de Cultura, que se limita al mantenimiento periódico de la plaza, especialmente al sellado de las juntas del lucernario con lámina de agua, que ha generado problemas de filtración de agua a las ruinas arqueológicas desde el primer momento. Gloria Tello ha mantenido ya varias reuniones con los responsables de proyectos urbanos del equipo del alcalde, Joan Ribó, para trasladar la necesidad de incluir como «objetivo de esta legislatura» la construcción de una nueva plaza. Tendremos que valorar costes y convocar un concurso. Aunque en este momento las prioridades en el presupuesto son otras, explico Tello, «no vamos a perder de vista la solución de la plaza». El gobierno municipal, en manos de Compromís, PSPV y Valencia en Comú, tiene comprometidas y programadas ya varias intervenciones en plazas importantes, en concreto, en la de la Reina y el Mercat, en línea con los planes de peatonalización del centro histórico del nuevo gobierno de la Nau.

El problema de la plaza de la Almoina, un espacio de obra dura que se singulariza por el lucernario con lámina de agua central desde el cual se ven las ruinas arqueológicas de época romana, es precisamente la condensación de humedad derivada del lucernario. El efecto de este lucernario debía ser regular la temperatura en el interior del museo pero en la práctica ha generado un efecto lupa que pone en peligro la estabilidad de las ruinas de la ciudad fundacional (138 a.d.C). Es más las losas de cristal del lucernario filtran agua lo que obligó a cubrirlo con una lona durante varios meses. «El lucernario crea un microclima que acelera el deterioro de las ruinas», destacó Tello.

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Los problemas de desperfectos y filtraciones en la plaza se arrastran de la anterior legislatura y se extienden a toda la plaza. El ayuntamiento ya negoció en la anterior legislatura con la constructora (Rover Alcisa) para que llevase a cabo reparaciones en la estructura, que presentaba desprendimientos y desplazamientos de baldosas, grietas y filtraciones en numerosos puntos. Las reparaciones efectuadas no han sido suficientes y los desperfectos afloran continuamente. Las filtraciones no son, sin embargo, el único problema de la plaza, que también se ha convertido en foco de suciedad y deterioro, derivado en gran medida de la práctica del botellón.

 

13 septiembre 2016 at 8:08 am Deja un comentario

La Gymkhana Mitológica regresa este sábado al Parque del Retiro

66 equipos formados por 306 alumnos de diversos institutos y colegios de la Comunidad de Madrid compiten para demostrar sus conocimientos sobre Cultura Clásica

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Imagen de la pasada edición de la Gymkhana Mitológica en El Retiro

Fuente: S. L. > Madrid  |  ABC
19 de mayo de 2016

El parque de El Retiro de Madrid acogerá este sábado 21 de mayo su quinta Gymkhana Mitológica, de las 12 a las 14 horas. Esta competición está organizada por la asociación de profesores de Latín y Griego «Madrid, capital del Mito». Para esta edición se han inscrito 306 estudiantes de Bachillerato y de E.S.O, agrupados en 66 equipos, que pertenecen a diversos Institutos y Colegios de la Comunidad de Madrid. Los cinco equipos mejor clasificados obtendrán diversos premios en metálico y en otras formas: entradas a los Parques Arqueológicos de Segóbriga y de Carranque para ellos y todos lo compañeros de su clase (el 1º con representación teatral incluida), libros, invitaciones a cenar en un restaurante, entradas a Terra Mítica, etc.

Además hay premios para el nombre del equipo más ingenioso, así como al autorretrato o al Meme más original. Como en las ediciones anteriores, la competición es para estudiantes de 3º o 4º de ESO que cursen Cultura Clásica o Latín, y para los de 1º de Bachillerato de Humanidades. Cada equipo, formado un número entre tres y cinco estudiantes, debe buscar siguiendo el plano los lugares de El Retiro relacionados con el tema, donde tendrá que superar diversas pruebas de conocimiento, o de habilidad y creatividad.

En este año olímpico nuestros estudiantes van a competir en unos Juegos Olímpicos suyos, y van a conocer de una manera vivencial el orígen y el espíritu de Olimpismo. «Este evento es una noticia luminosa y esperanzadora frente a las numerosas informaciones negativas que suelen aparecer sobre los estudiantes y la enseñanza, en general», dicen sus organizadores.

 

19 mayo 2016 at 1:26 pm Deja un comentario

Estudiantes segovianos celebran el Día de la Fundación de Roma

La Asociación Internacional Alma Clásica inaugura su andadura festejando entre los estudiantes el Día de la Fundación de Roma

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Jóvenes vestidas de romanas, este jueves, en la avenida del Acueducto. Antonio de Torre

Fuente: CARLOS ÁLVARO > Segovia  |  El Norte de Castilla   21/04/2016

Quieren promover entre los jóvenes el conocimiento de los valores humanísticos del mundo clásico porque están convencidos de que mirar hacia atrás para aprender del pasado es una buena manera de afrontar un futuro mejor. Esta es una de las máximas de la Asociación Internacional Alma Clásica, que este jueves ha reunido en el Azoguejo a decenas de alumnos del IES Andrés Laguna. Vestidos de romanos, los participantes conmemoraron el aniversario de la fundación del Imperio Romano, culminando así una serie de actividades y talleres encaminados al conocimiento de la antigua Roma.

«El objetivo es que los jóvenes sean conscientes de la importancia del legado cultural, tanto material como inmaterial, que hemos recibido de Roma y de todo el mundo clásico en general, especialmente en estos tiempos que corren, cuando resulta más necesario que nunca contar con ejemplos edificantes. No se trata tanto de estudiar las culturas romana y griega, como de constatar su actualidad, su pervivencia en el mundo moderno. Y aquí, en Segovia, estamos rodeados de referentes: no hay más que mirar el Acueducto», afirma la presidenta de Alma Clásica, Mónica Durán, doctora en Filología Clásica y Lingüística Indoeuropea y profesora de la Universidad Autónoma de Madrid y del IES Andrés Laguna de Segovia.

Esta es la primera actividad que organiza Alma Clásica, su carta de presentación, pues la asociación echó a andar el pasado 22 de marzo. Se trata de una organización de carácter cultural, con sede social en Segovia, cuyo objetivo principal es difundir los modelos éticos y los valores de la cultura clásica entre los jóvenes. La asociación cuenta ya con asociados en diversas partes del mundo y tiene previsto impulsar actividades similares a la de ayer en países como Estados Unidos.

«Es fundamental mirar hacia atrás para contar con la experiencia del pasado. El mundo de hoy marcha muy acelerado y a veces perdemos de vista los valores esenciales, los valores humanos y humanísticos de siempre. Así que a través del conocimiento de los clásicos y de la huella que dejaron, por ejemplo, en Segovia, queremos llegar a los jóvenes, pero también a la sociedad en general, como formación, como educación», añade Durán.

Los muchachos han aprovechado estos días para representar obras de teatro, preparar vídeos y participar en visitas guiadas y talleres que les han mostrado distintas facetas de la vida en la antigua Roma: numismática, escritura antigua, cocina, cerámica, juegos, etcétera. El colofón ha llegado con una foto de familia, vestidos a la usanza del Imperio Romano, a los pies del Acueducto.

 

21 abril 2016 at 8:12 pm Deja un comentario

Cartagena acoge del 8 al 10 de abril las XII Jornadas del Profesorado de Cultura Clásica

La directora general de Centros Educativos, María Dolores Valcárcel, ha presentado este viernes las XII Jornadas del Profesorado de Cultura Clásica que se celebran esta edición en Cartagena, acompañada por la concejal Obdulia Gómez y representantes del Centro de Profesores y Recursos de la Región de Murcia y de la Asociación de Profesores de Latín y Griego de la Región de Murcia.

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Imagen de la presentación. Foto: CARM

Fuente: EUROPA PRESS  |  20minutos.es

MURCIA, 1 Abr.- Durante la presentación, la directora general ha explicado que estas jornadas “se constituyen como un punto de referencia para el análisis de los referentes de la cultura clásica como elementos imprescindibles para comprender la cultura occidental y el conocimiento de las nuevas tendencias metodológicas en la didáctica de la cultura y las lenguas clásicas”.

Además, Valcárcel ha indicado que “las jornadas servirán para intercambiar experiencias y buenas prácticas entre el profesorado y promover la innovación educativa”.

Entre los objetivos de las jornadas figura el análisis, el fomento del conocimiento y el uso y la divulgación de las TIC en la práctica docente. El programa se desarrollará en el Paraninfo de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) del 8 al 10 de abril, y entre sus contenidos incluyen formación para la actualización científica y/o didáctica, comunicaciones e intercambios de experiencias, así como exposiciones, talleres o debates sobre la temática.

El Centro de Profesores y Recursos de la Región de Murcia expedirá un certificado de asistencia de 20 horas al profesorado que trabaje en centros sostenidos con fondos públicos, y el resto de asistentes recibirá un certificado de asistencia de 20 horas expedido por la asociación ‘Culturaclasica.com’.

Las jornadas están organizadas por esta asociación y por el Centro de Profesores y Recursos de la Región de Murcia, y cuentan con el patrocinio de la Concejalía de Turismo y Cultura del Ayuntamiento de Cartagena y la colaboración de la Asociación de profesores de Latín y Griego de la Región de Murcia (Amuprolag), la delegación de Murcia de la Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC), la Universidad Politécnica de Cartagena y el Patronato del Teatro Romano de Cartagena.

Así como la Federación de Tropas y Legiones de las Fiestas de Carthagineses y Romanos, la Asociación ‘Legio Prima’, Cartagena Puerto de Culturas, la Autoridad Portuaria de Cartagena, el IES Jiménez de la Espada, el Circulus Latinus Murcianus, la Asociación Andaluza de Latín y Griego (AALG), Interclassica, la Universidad de Murcia y la Asociación ‘Ludere et Discere’ de Sagunto.

La inscripción finaliza este viernes y se puede realizar a través de la página web de la asociación culturaclasica.com o en el portal de Educarm, a través del Plan Regional de Formación (actividad nº 0233).

1 abril 2016 at 4:47 pm Deja un comentario

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