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El Homero apócrifo

Detrás del nombre del poeta, de controvertida identidad, se transmitieron más obras aparte de la «Ilíada» y la «Odisea». Una espléndida traducción castellana de los «Himnos homéricos» vuelve sobre la cuestión de la literatura apócrifa en nombre del gran vate, símbolo de la épica griega.

La identidad de esta máscara hallada en 1876 se ha atribuido a Agamenón, uno de los personajes de la «Ilíada»

Fuente: David Hernández de la Fuente  |  LA RAZÓN
7 de enero de 2018

Indiscutiblemente, la «Ilíada» y la «Odisea», atribuidas al mítico Homero, son los primeros monumentos literarios de occidente y han dado forma a nuestra tradición cultural desde su composición, probablemente entre los siglos VIII y VII a.C.. Los poemas homéricos han dejado una huella indeleble en nuestra cultura y su estudio, de hecho, marca los orígenes de los estudios literarios, ya en época de los filólogos alejandrinos o bizantinos, en pos de un texto más depurado. No en vano, Homero fue la base de toda la educación literaria en el mundo antiguo. Pero el nombre que está detrás de su autoría lleva suponiendo, desde la constitución de la filología clásica como disciplina autónoma en lo moderno, uno de los debates más vivos y fascinantes. La llamada «Cuestión Homérica», sobre todo lo que se centra en quién compuso ambos poemas, surgió con fuerza desde los «Prolegomena ad Homerum» (1795), de F. A. Wolf, padre de la «Altertumswissenschaft», que señalaba el origen de los poemas en una larga tradición oral de piezas más breves, compiladas en algún momento posterior por escrito. El estudio analítico de la obra atribuida a un «Homero» mítico, cuya estela biográfica es totalmente ahistórica, se alterna desde entonces con otra tradición crítica, la unitaria, que cree poder reconocer la voz de un autor genial tras la «Ilíada» y la «Odisea», o al menos parte de ellas.

Hoy día, como señala en «Inventing Homer» (Cambridge UP, 2002) Barbara Graziosi, una de las más reconocidas especialistas actuales en Homero, persisten ambas tendencias, representadas, respectivamente, por estudiosos como Griffin y Latacz o Nagy y West en cuanto a quienes creen en «un» Homero y quienes dicen que «Homero» es un nombre colectivo que designa un tipo de épica panhelénica. Eso por no hablar de las múltiples teorías, más o menos solventes, sobre la relación de Homero con el mundo oriental, hitita o asirio, etc.. Pero es que, añade Graziosi, en esta época nuestra postbarthesiana, en la que los estudios de recepción han diluido un tanto las nociones de autor y autoría y han centrado la cuestión en el receptor, no parece acaso ya tan importante individuar a un Homero con biografía determinada.

Pero hay otro «Homero», a menudo eclipsado por esas dos obras aurorales de la literatura occidental, pues ya en la antigüedad circularon otros poemas atribuidos al bardo, como los «Nosto», la «Batracomiomaquia», o el «Margites». Entre toda esa colección de obras destacan sobre todo los llamados «Himnos homéricos», a los que se dedica ahora un estupendo libro destinado a convertirse en la edición de referencia en nuestra lengua. La publicación bilingüe con comentario de estos apasionantes textos del Homero apócrifo corre a cargo de Alberto Bernabé, catedrático de Filología Griega en la Universidad Complutense y uno de los grandes expertos internacionales en los poemas que circulan bajo el nombre del gran vate griego. Bernabé presenta, traduce y comenta, en un libro que admite al menos tres niveles de lectura –para el público general, para estudiantes y para especialistas– estos 33 poemas, obras en honor a un dios determinado, con una extensión variada y de acento muy diferente a las hazañas heroicas de la épica tradicional de la «Ilíada» o la más novelesca y fabulosa «Odisea». También se alejan de la épica didáctica de Hesíodo, ya que se dedican a narrarnos las historias de los dioses olímpicos, sus peripecias fundacionales y los mitos clave para establecer su poder en sus determinados ámbitos geográficos, culturales o conceptuales: Apolo en Delfos y Delos, Deméter en Eleusis o Dioniso y su culto errante son solo algunos de los ejemplos más memorables de los muchos y familiares mitos que contienen estos himnos y con los que el lector recordará las peripecias primordiales de los grandes dioses griegos.

Una lengua artificial

Como recuerda la introducción general, estos poemas solo tienen de homérico el nombre, además de, por supuesto, el estilo, los recursos literarios, la lengua artificial –esa «Kunstsprache» inconfundible que nunca se habló– y el hexámetro dactílico, un conglomerado reconocido en la antigüedad como lenguaje de la épica desde Homero, en la época arcaica, a Nono de Panópolis, al final de la Antigüedad. Los himnos alternan entre la decena de versos escasos del más breve, dedicado a Deméter, y los más de 500 del himno a Hermes, que cuenta la infancia del dios «trickster» por excelencia. Muchos de los más significativos se pueden datar en época no lejana a la de la composición de la «Ilíada» y la «Odisea», remontando incluso al siglo VII a.C.. Pero también hay variedad y discusión en cuanto a sus fechas, llegando a considerarse alguno de ellos, como el 8, con influencias neoplatónicas, fechable en la antigüedad tardía.

El comentario se centra con preferencia, como no podía ser de otra manera, en los más interesantes, que son los himnos largos, y que se presentan en detalladas introducciones y notas. Éstas explican los mitos tradicionales de cada dios protagonista con su problemática propia, desde las fuentes, los paralelos orientales y el contexto hasta la recepción. Las historias tienen a menudo que ver con la resolución de una situación de crisis y suele ser protagonizada por el propio dios: se diría que siguen en ello también esquemas del cuento popular, que estudiara Propp, y contienen muchos de los «Leitmotiven» del folclore, que sistematizan repertorios como el Aarne-Thompson. Se comienza con un problema, a veces causado por el nacimiento del propio dios, como en los Himnos 3 (Apolo) o 4 (Hermes), o un conflicto surgido entre varios dioses. Tras diversas peripecias, la resolución de la crisis reajusta el propio sistema olímpico y el marco de culto de los dioses. Por ello, afirma Bernabé, estos mitos de los himnos homéricos bien pueden considerarse parte de la cosmogonía griega, en la medida en que siguen las funciones etiológica y justificativa de la mitología, mostrando la configuración actual del mundo.

Uno de los aspectos más apasionantes para la crítica es pensar en qué contexto se pudieron recitar estos himnos, abundando en la estética de la recepción. En uno de ellos, el Himno a Apolo, se hace referencia a esta circunstancia y parece que lo está recitando un aedo ambulante en la isla de Delos (pág. 134). El cantor se presenta como un «ciego de Quíos» en referencia al propio Homero, un nombre por lo demás extraño, como han estudiado Nagy o West, que, lejos de sus sentidos tradicionales («rehén» o «ciego», en algún dialecto), podría tener relación con los «tejedores de cantos» pindáricos –en referencia a los Homeridas– o con paralelos orientales. Tal vez fuera el apodo con el que se identificaban estos profesionales itinerantes que cantaban los poemas en ese dialecto literario. Ahondando también en los paralelos orientales en la cultura griega, que estudiaron West o Burkert, Bernabé nos ofrece en esta edición interesantes comentarios sobre algunos de los motivos de los himnos.

Esta edición de los «Himnos homéricos» (Abada), como decía al principio, será de referencia por sus varios niveles de lectura: por un lado sirve de introducción general para un público amplio, en lenguaje accesible y con una traducción detallada, verso a verso, no exenta de encanto literario. Pero, por otro, también contiene el texto griego, notas minuciosas, referencias a una bibliografía completa y actualizada, con copiosos índices de nombres, y, aunque no es una edición crítica, sí presenta las variantes textuales que sigue el autor, por lo demás un reconocido experto en edición de textos griegos. El libro viene, en fin, a reivindicar la potencia poética de unos textos cuya fortuna crítica no fue grande ya en la antigüedad y a los que no benefició el análisis tradicional de Wolf como una suerte de preludios antes de los grandes poemas del ciclo: hoy quedan, por tanto, rehabilitados como poemas con entidad propia.

Puede que Homero nunca haya existido, como quieren algunos estudiosos, o que haya sido ese gran genio sobre el que fantaseamos, pero los poemas que, de forma inspirada, han circulado bajo su nombre desde la antigüedad, desde las imprescindibles «Ilíada» y «Odisea» a estos magníficos himnos a los dioses, seguirán resonando para siempre en nuestra tradición cultural, como bien prueba este libro, como una ganancia para los amantes de la mitología y la literatura clásicas.

TRAS LOS PASOS DE LA LEYENDA HOMÉRICA

En 1870, Heinrich Schliemann comenzó a excavar en la colina de Hisarlik, en Asia Menor. Este millonario prusiano, que había logrado reunir una gran fortuna, dejaba de lado todos los negocios para cumplir uno de sus sueños: descubrir las ruinas de Troya. En contra de la comunidad científica, que consideraba la «IIliada» un mero cuento, una leyenda heredada del pasado, él sí creía en la total veracidad de lo que se decía en el relato homérico. Para su propósito contó con un guía excepcional: el propio poeta. Siguiendo las descripciones incluidas en la «Iliada» llegó a Hisarlik, clavó su pala y, para sorpresa de todos, encontró Troya ante la estupefacción de los historiadores. No fue más que su primer éxito. Siguiendo igual método, la lectura de la obra del vate griego, se marchó al Peloponeso y allí, con semejante fortuna, nada más comenzar a excavar dio con la otra gran ciudad de la época: Micenas. Entre sus ruinas halló una serie de tumbas y desenterró una máscara que popularmente se ha creído que correspondía con la cara de Agamenón. La ciencia ha demostrado que no es así. Pero la ciencia también probó que Homero, sea quien sea, no mentía.

 

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8 enero 2018 at 5:47 pm Deja un comentario

IX Olimpiada de Clásicas de Valencia

La Universitat de València convoca la  IX OLIMPIADA DE CLÁSICAS, un certamen que tiene como objetivos fundamentales estimular el estudio de las lenguas clásicas y su cultura entre los jóvenes, premiar el esfuerzo y la excelencia académica y servir de punto de encuentro entre la Enseñanza Secundaria y la Universidad.

PARTICIPANTES

Podrán participar en la Olimpiada de Clásicas 2018 todos los alumnos de centros de enseñanza de la Comunidad Valenciana matriculados durante el curso 2017-2018 en las asignaturas de Latín y/o Griego de 2º de bachillerato. La participación es individual.

INSCRIPCIÓN

Las inscripciones se realizarán del 19 de febrero al 11 de marzo de 2018. Una vez cumplimentada la ficha, se enviará por correo electrónico (futura@uv.es) o por fax (963983200) a la Delegación de Incorporación a la Universidad la ficha de confirmación de inscripción de cada estudiante, acompañada del visto bueno del profesor de la asignatura y del director del centro.

CALENDARIO DE EXAMEN

El examen tendrá lugar el sábado día 24 de marzo de 2018 a las 11,00 horas en la Facultad de Filología, Traducción y Comunicación (Avda. Blasco Ibañez, 32, 46010 Valencia). Los alumnos inscritos serán convocados a las pruebas sin necesidad de comunicación personal posterior. Excepcionalmente, se podrá modificar la fecha y la hora si las circunstancias así lo aconsejan; en este caso, los centros serán informados oportunamente.

TEMARIO

La materia objeto de examen incluirá el programa de las asignaturas de Latín y Griego de 1º y 2º de bachillerato.

TIPO DE EXAMEN

El examen tendrá una duración ininterrumpida de 75 minutos y constará de 100 preguntas tipo test:

  • 50 sobre cuestiones de lengua griega y latina, incluyéndose aquí algunas preguntas de etimología y derivados léxicos, y
  • 50 sobre literatura griega y latina, cultura clásica y cuestiones de realia.

Dos errores anulan un acierto. Las preguntas no contestadas no se tendrán en cuenta. Todas las preguntas tendrán la misma valoración.

PREMIOS

La Universitat de València concederá un premio de 1.000 € (con la correspondiente retención de IRPF) a los/las seis estudiantes ganadores/-as de la Olimpiada que se matriculen en cualquiera de los estudios oficiales que se imparten en la Universitat de València.

Los premios obtenidos serán personales e intransferibles y se podrán hacer efectivos en los dos cursos siguientes a la obtención del premio. Si el/la estudiante ha sido ganador/-a de las fases locales de una o más Olimpiadas, sucesiva o simultáneamente, podrá hacer uso de un único premio y para una única titulación de la Universitat de València.

CALENDARIO

  • Inscripción: del 19 de febrero al 11 de marzo de 2018.
  • Realización de la prueba: sábado 24 de marzo de 2018, a las 11.00 horas. Facultad de Filología, Traducción y Comunicación, Universidad de Valencia.
  • Publicación de resultados: 29 de marzo de 2018
  • Acto de entrega de premios de la Olimpiada de Clásicas de Valencia 2018: El día y la hora serán indicados oportunamente.

Más información

Universitat de València

Web de la Olimpiada

 

13 diciembre 2017 at 9:45 pm Deja un comentario

La última batalla griega

El padre de un alumno almeriense al que se le impide cursar Griego emprende una cruzada reivindicando las Humanidades

Fernando Basanta, profesor que reclama el aprendizaje de griego – MAYA BALANYA

Fuente: RAQUEL PÉREZ > Almería  |  ABC
13 de diciembre de 2017

El Instituto de Educación Secundaria Abdera de Adra (Almería) recibe su nombre de la antigua ciudad de la región griega de Macedonia oriental y Tracia. Pero eso pocos de sus alumnos lo conocen. Menos aún dado que este curso no pueden estudiar la asignatura de griego de forma presencial. Tienen que hacerlo «online» ante la negativa del centro de asignar a un profesor con el horario necesario para esta materia.

Fernando Basanta, profesor jubilado, exdirector del IES Murgi de la cercana localidad de El Ejido y padre de uno de los alumnos afectados, ha emprendido una batalla para exigir a la Junta de Andalucía que se imparta dicha asignatura en el centro. «La profesora de Cultura Clásica solo tiene trece horas de su especialidad, de modo que hasta 21 semanales que la norma prevé como tope máximo, tiene la posibilidad de ofrecer esta enseñanza», reivindica. «Realmente la Ley sí protege las humanidades, pero tanto la dirección del instituto como la delegación de Educación en Almería han hecho caso omiso», se queja Basanta. Esta lucha llegará próximamente al Parlamento Andaluz y al Senado, donde se pretende que la «depreciación del griego» se tenga en cuenta en el seno de la ponencia sobre el pacto educativo.

Son siete los alumnos que escogieron este curso la de griego como asignatura troncal, frente a los 15 que marca la normativa autonómica para garantizar la impartición de la materia.

La «batalla por el griego» ha cruzado la frontera almeriense y ya ha cosechado el apoyo de académicos de todo el territorio nacional. El director del Departamento de Filolología Griega de la Universidad de Granada, Pedro Pablo Fuentes, solicita a la Junta que permita a estos alumnos estudiar la asignatura. También lo ha hecho la Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC), al considerar que «no es admisible que, teniendo la profesora que debía impartir esta materia, con un horario holgado para poder asumir la docencia, se le asignen cuatro horas de Lengua Española».

Desde la implantación de la Lomce, advierte la SEEC, «se vienen produciendo situaciones en las que los centros sacrifican materias minoritarias, aunque importantes, a costa de privar a los estudiantes de sus legítimas expectativas de formación». En concreto, la oferta del griego «está sufriendo de un modo especial una alarmante merma». Según los datos aportados, en toda España se constata una reducción del 20% en la impartición de griego en los dos últimos cursos académicos. La lengua de Platón poco a poco desaparece de las aulas españolas, una asignatura tradicional que se encuentra en peligro de extinción por la irrupción de otra especie invasora, en este caso materias más innovadoras y tecnológicas.

 

13 diciembre 2017 at 7:38 pm Deja un comentario

Robin Lane Fox: “Leer a Homero te cambia para siempre”

Ensayista y profesor, divide su vida entre los clásicos y la jardinería; entre sus clases en Oxford y las plantas, sobre las que escribe en la prensa británica. Cree que muchas respuestas a la actualidad se encuentran en textos de hace siglos.

El ensayista Robin Lane Fox, en los jardines del New College de la Universidad de Oxford. MANUEL VÁZQUEZ

Fuente: Guillermo Altares  |  EL PAÍS SEMANAL
11 de diciembre de 2017

Robin Lane Fox tiene una doble vida profesional que transcurre en algún lugar entre Atenas y los jardines ingleses. Por un lado, es uno de los grandes clasicistas de Reino Unido, profesor emérito del New College de Oxford y autor de ensayos como El mundo clásico (Crítica), que fue elegido uno de los mejores libros del año en 2007 por los críticos de Babelia. También ha escrito una célebre biografía de Alejandro Magno, que Oliver Stone utilizó como base para su película sobre el conquistador heleno, en la que trabajó como asesor —y como extra, ya que formó parte de las tropas del general macedonio—. Eruditos, amenos y sorprendentes, sus libros han servido como introducción a Grecia para muchos lectores. Pero además Lane Fox, de 71 años, es un jardinero profesional. Desde hace casi medio siglo escribe una sección de jardinería en la edición de fin de semana del Financial Times y también tiene a su cargo varios jardines en Oxford. La entrevista se celebró en Córdoba, donde acudió como jurado a la primera edición del Festival Internacional de las Flores, que se celebró en octubre. Estaba encantado con el evento y con la temperatura de Andalucía a finales del otoño, pero se mostraba impaciente por regresar. Lane Fox es un hombre cordial, con mucho humor, pero no bromea cuando dice que no le gusta pasar mucho tiempo lejos de su jardín: “Si tengo que quedarme tres noches fuera de casa, sufriría lo que llamo ‘sueños verdes’. Soñaría con mi jardín, pero luego tendría pesadillas pensando que todo se ha quemado y tendría que volver a casa”.

¿Cuál era la relación de los griegos y los romanos con los jardines? Por ejemplo, en la Domus Aurea, el palacio de Nerón en Roma, eran un elemento esencial. Para los griegos, los jardines significaban sobre todo frutas y hortalizas. Las flores eran un lujo solo para los ricos y el agua no abundaba. Cuando cambió la estructura social y llegaron los reyes, los jardines se pusieron de moda entre los griegos poderosos. En el mundo romano, a los líderes les gustaba exhibir sus parques y jardines. Cultivaban algunas flores, pero no tantas como en un jardín inglés. Los emperadores romanos eran dictadores como Ceaucescu o Sadam Husein, o los dos a la vez, y les encantaba construir parques en los que mostraban su grandiosidad. El enorme parque de Adriano en su villa de Tívoli es un ejemplo. Pero yo respeto a la gente que hace crecer cosas. No me impresionan tanto los que pagan por mantener grandes jardines.

“Me encanta la jardinería, no la contemplación de las plantas. Respeto a la gente que hace crecer cosas, no a los que pagan por mantener grandes jardines”

¿Es muy grande la diferencia? Enorme. A veces es la misma persona, pero no siempre. A mí lo que me encanta es la jardinería, no la contemplación de jardines.

En sus libros explica que los primeros jardines botánicos fueron griegos, de un discípulo de Aristóteles. Teofrasto, que dispuso ser enterrado en su jardín. Conocemos algunas de las plantas que cultivó, pero su objetivo era más científico que estético.

¿Y cuál es su jardín botánico favorito? Hay dos grandes en el mundo. Los dos primeros son Múnich y Edimburgo. Trabajé en Múnich en 1965 cuando tenía 18 años y es el mejor jardín del mundo. Tiene plantas excepcionales. En Edimburgo, los escoceses llevan a cabo un trabajo excelente y tienen acceso a las plantas que vienen de China y de Extremo Oriente. Admiro el jardín botánico de Madrid, cerca del Museo del Prado. Comencé a admirarlo en los años noventa, cuando fue renovado. Es precioso. En Reino Unido me gustan los jardines privados. Los botánicos no tienen nada que ver con la jardinería, que es un oficio, un arte relacionado con la exposición. Están interesados en la ciencia, en un esfuerzo ridículo por salvar a las plantas del mundo.

¿Por qué cree que es ridículo? Es algo que no se puede hacer. Actualmente el 30% de las plantas del mundo solo se conservan en jardines botánicos. ¿Por qué las salvan? Kew Gardens [los jardines botánicos de Londres] mantiene un proyecto para recopilar todas las semillas del mundo, pero nadie las planta. Allí están, en un refrigerador. ¿Qué van a hacer con ellas? Soy bastante escéptico con eso.

Ejemplares de Cosmos Rubenza, presentes en el jardín del New College que Lane Fox supervisa. MANUEL VÁZQUEZ

¿Cómo afecta el cambio climático a su trabajo como jardinero? Enormemente. En Inglaterra, mi jardín dura mucho más tiempo con flores. Pero sé que en Italia este año ha sido una catástrofe para jardines como el de Ninfa, al sur de Roma, que depende de las fuentes naturales. Ha padecido una crisis enorme tras nueve meses sin lluvia. No ha pasado nada igual en sus ocho siglos de historia. Y España supongo que vivirá el mismo desastre. En Inglaterra es magnífico. Los inviernos son cada vez más suaves. En febrero el jardín está fantástico, todo florece en marzo. Mi jardín está magnífico en esta época del año y por eso no estoy totalmente contento de hallarme en Córdoba porque no puedo verlo.

¿En cuántos jardines trabaja? Ahora mismo tengo tres responsabilidades. Los jardines del New College de Oxford, los mejores de la ciudad. Tenemos muchísimos visitantes, sobre todo por las películas. Uno de los árboles ha sido utilizado en la serie de filmes de Harry Potter y todos los años 50.000 jóvenes japonesas nos visitan para fotografiarse bajo el árbol. El jardín también ha sido utilizado en Mamma Mía II, veremos cómo una joven Meryl Streep deja la universidad en ese jardín y tendremos otros 50.000 visitantes, porque la gente no distingue entre realidad y ficción. Me ocupo de un segundo jardín, Yarnton Manor, cerca de Oxford, que es una academia de verano. Y por encima de todo trabajo en mi propio jardín.

¿Sabe cuántas plantas tiene? No, no las cuento, son demasiadas. Llevo 60 años siendo jardinero.

¿Qué tipo de jardines le gustan, los barrocos o los sencillos? Me gusta cultivarlos. No me importa que sea con semillas o plantas compradas en un vivero. Lo malo es que la gente joven ya no puede comprar casas, son demasiado caras. Yo pude disponer de mi propio jardín a los 30 años, pero ahora resultaría imposible. Representa una crisis tremenda para la jardinería inglesa.

En Córdoba existen algunos jardines musulmanes. ¿Son reales o son recreaciones románticas? ¿Sabemos cómo eran los jardines de la antigüedad? En algunos casos podemos recrearlos. Gracias a fuentes árabes, tenemos una lista de plantas que fueron traídas desde Siria y Egipto y que se cultivaron en el sur de España, pero no las verán en la Alhambra. De la Antigüedad conocemos pocos jardines, el de Plinio es uno de ellos. Y podríamos recrearlo. Pero los nuestros son mucho más interesantes de lo que nunca pudieron ser los romanos o los griegos, gracias a China. El oeste de China y Tíbet son el paraíso para las plantas y las flores silvestres. En Inglaterra ahora tenemos 90.000 plantas para elegir.

MANUEL VÁZQUEZ

Recientemente publicó un artículo en el que relataba un viaje a Rumania en busca de flores silvestres. ¿Cuál es la flor que nunca ha visto en la naturaleza y que le gustaría ver? La Gentiana farara, pero eso significaría viajar a China. Y me gustaría volver a ver la Campanula covadonga en los Pirineos. Fue encontraba en los años treinta por un gran investigador inglés y su hijo me dio unas semillas. Es violeta oscuro. La tuve hace 50 años, pero la perdí, no logré reproducirla.

¿Podemos contar la historia del mundo a través de las plantas? Sería muy interesante porque nunca se ha hecho bien. Quiero realizar un programa de televisión sobre lugares de Grecia donde todavía crecen plantas famosas en la literatura clásica. En la Iliada, el poema más grande del mundo, Hera quiere seducir a Zeus, el rey de los dioses, en el monte Ida. Es irresistible y Zeus hace el amor con ella sobre un lecho de flores. Afortunada pareja. Y si uno va en marzo al monte Ida puede encontrar las mismas flores… También se producen sorpresas con el origen de las plantas. Por ejemplo, siempre se pensó que los melocotones llegaron de China en la Edad Media. Sin embargo, unos arqueólogos alemanes encontraron en Samos un hueso de melocotón en un nivel muy antiguo. Todavía me pregunto si lo tiraron ellos. La historia antigua de las plantas es muy disputada.

Cuando la conversación se interna en la otra profesión de Lane Fox, el profesor no tarda en preguntar a su interlocutor si es capaz de leer el griego clásico. Ante la respuesta negativa, explica que “nunca es demasiado tarde” y realiza una defensa de la necesidad de aprender aquella lengua: “Tenemos muchas razones para estudiar griego clásico, pero una se eleva por encima de todas. Si ha leído los poemas de Homero en su lengua original, su vida tiene sentido. Cuando usted termine su día, pensará: ‘¿Qué he hecho hoy?’. He grabado una entrevista en inglés, he leído unos artículos. Pero si lees a Homero te cambia para siempre”.

Hace un año entrevisté a un latinista francés, Paul Veyne… Le conozco, un hombre muy inteligente.

Ejemplares de clemátide Bill Mackenzie del jardín del New College. MANUEL VÁZQUEZ

Y me explicó que su teoría es que ya queda tan poca gente que hable latín y griego que tendría más sentido utilizar el tiempo que se dedica a esas lenguas en el bachillerato a la lectura de los autores clásicos. En otras palabras, que es más importante leer a Homero como sea que leer algunos versos de Homero con dificultad en la lengua original… Eso no tiene sentido. Veyne es un historiador, muy importante, pero no es un hombre de letras. No me importa quién lea griego, de hecho a veces me gustaría que algunos profesores de griego no lo conociesen por las cosas que escriben, pero Homero está ahí para todos. ¿Por qué deberíamos negar a la mayoría de la humanidad el acceso a lo más grande que se ha producido en su historia? No puedo estar de acuerdo, tendría que enseñarse a Homero en griego clásico en las escuelas. La pregunta correcta sería más bien por qué tenemos que aprender francés en el colegio.

La literatura clásica nos ilumina sobre los grandes periodos de crisis, como el helenismo o la caída de la República romana. ¿Cree que estamos viviendo uno de esos momentos de cambio total? No. Básicamente no está ocurriendo nada. El Brexit es una estupidez, pero no representa ni de lejos una crisis comparable a una conquista romana o el ascenso de Alejandro. No deberíamos creer que podemos aprender lecciones del mundo clásico. Tenían esclavos. A veces me pregunto si no debería escribir cada vez “Pericles, el ateniense dueño de esclavos”. De hecho, sí que existe una poderosa lección moral del mundo griego: no se puede tratar a otras personas de esa forma.

“Tendría que enseñarse a Homero en griego clásico en las escuelas. La pregunta correcta sería más bien por qué tenemos que aprender francés”

¿Por qué termina su libro El mundo clásico con Adriano, emperador de 117 a 138 d. C. y no con el final del imperio romano de Occidente, en el siglo V? Porque creo que es la primera persona que mira hacia atrás y contempla el mundo griego como si fuese clásico. Es la primera vez que una mirada clásica sobre el mundo se convierte en dominante y, con ella, cambia la mirada sobre el pasado. Y además es español…

¿Tenemos una idea clara de por qué el mundo se convirtió en cristiano, por qué se abandonaron los viejos dioses para adoptar uno nuevo? Sí, conocemos muchas razones. Una de ellas fue la conversión del emperador Constantino, que además dedicó mucho dinero a la Iglesia y a los cristianos. Eso animó a mucha gente a seguir ese camino. La conversión del mundo clásico a la cristiandad fue un proceso lento, no acabó hasta el final del siglo V. Era una religión que unió las creencias con la ética, que antes habían estado siempre separadas; que promete una vida después de la muerte…

Ejemplares de salvia Royal Bumble. MANUEL VÁZQUEZ

Pero en su libro dice que cuando Jesús muere debía de tener en torno a 30 seguidores. Sí, sin duda es extraordinario. Es una de las grandes historias de la humanidad. No creo en el mensaje, pero respeto lo que logró.

En su libro explica que Cicerón se construyó una casa enorme en Roma que podía ser contemplada desde muchos lados porque le gustaba exponerse en público. ¿No está ocurriendo ahora mismo algo parecido con las redes sociales? No había pensado en ello, pero me parece muy interesante. ¿Cómo tuitearía Cicerón? Me encantaría reconstruir los tuits de Cicerón.

¿Y era Cicerón un idiota, con un ego gigantesco, o uno de los hombres más inteligentes de todos los tiempos, o un poco de cada cosa? Si eres un hombre de izquierdas, no puedes soportarle, pero muchas veces te quita el aliento. No puedo evitar sentir simpatía hacia él. De verdad. Muy pocos de mis colegas simpatizan con él, salvo los especialistas en su obra. Los historiadores le consideran un horror, alguien que nunca se preocupa por el pueblo, un nuevo rico que se equivoca en todo… Pero, qué puedo decir, las cartas son maravillosas. Se equivoca siempre: piensa todo el rato que todo el mundo le está esperando para que vuelva y lo arregle todo, y nunca es así. Siempre que puede equivocarse, se equivoca… Pero el mundo sería mucho más gris sin Cicerón. Cuando tenga 80 años y ya no escriba libros, volveré a leer todas sus cartas. Siendo ya viejo relata la visita que hizo Octavio [el futuro emperador Augusto]. Y tenemos la descripción de aquel encuentro entre el joven más letal del mundo y un anciano hombre de Estado que quiere volver a ser importante… ¿Es irónico cuando escribe: “Creo que va a hacer todo lo que le he sugerido”? Es maravilloso. Y en otro momento le visita César, porque le gustaba Cicerón siempre que no hablasen de política. Llega con un séquito de 2.000 personas y se pasan toda la noche hablando de teatro griego, mientras que Cicerón está deseando que le pregunte por la actualidad política. Tras la visita, Cicerón escribe un comentario: “Creo que no es el tipo de persona que volvería a invitar”. Son cosas inmortales.

Ceratostigma willmottianum que hay en el jardín que supervisa Lane Fox. MANUEL VÁZQUEZ

Ha escrito usted durante 40 años para el mismo diario… Todavía más, durante 47.

¿Cuál es el mayor cambio que ha visto en el periodismo en este medio siglo? En mi trabajo, que soy mejor. Ahora llego a más lectores. Cuando empecé, escribía para lectores que vivían en el sur de Inglaterra y que querían aprender a cultivar plantas y flores. Ahora, el Financial Times del fin de semana es un diario global, uno de los más importantes y leídos del mundo. Escribiré sobre mi viaje a Córdoba. La gente quiere leer sobre muchas más cosas, no solo sobre jardinería. Soy mucho menos provinciano.

¿Y desde el punto de visto técnico? Al principio no escribía, creo en Homero y la literatura oral: dictaba mis textos. Luego escribía a mano y lo mandaba a un editor que lo enviaba a su secretaria, que lo pasaba a máquina. Luego volví a dictar. Y ahora todo se ha convertido en digital y ya no dicto. Me gustaría volver a hacerlo, pero sé que no me van a dejar.

 

11 diciembre 2017 at 5:19 pm Deja un comentario

La Sociedad Española de Estudios Clásicos estima en un 20% la caída de la enseñanza de griego en institutos en dos cursos

La Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC) ha indicado este martes que la oferta de la asignatura de griego en los dos cursos de bachillerato en los institutos españoles se “ha reducido en un 20 por ciento su impartición en los dos últimos cursos académicos”, de manera que “en la mayoría de los casos han sido los propios centros los responsables de que la materia no haya podido impartirse, aunque legal y técnicamente habría sido posible”.

Fuente: EUROPA PRESS  |  20minutos.es
5 de diciembre de 2017

Así se ha pronunciado la SEEC en un comunicado tras hacerse eco de la “incomprensible situación” que se da en el instituto ‘Abdera’ de Adra (Almería) donde el centro cuenta con una especialista en la materia pero que ha sido adscrita al departamento de Lengua Española sin posibilidad de impartir clases de griego a pesar de que siete alumnos solicitaron esta asignatura troncal en su matrícula; una cuestión que está en vías de resolverse mediante recursos de alzada ante la Junta.

La entidad ha responsabilizado a las administraciones educativas de la “pérdida por parte de los estudiantes de su legítimo derecho a la formación y todo con el objetivo de ahorrar un puñado de profesores”. “No es admisible que habiendo siete alumnos matriculados en la asignatura troncal de opción Griego I, y teniendo la profesora que debía impartirla holgado horario para asumir la docencia de las materias de su especialidad, se le asignen a ésta cuatro horas de Lengua Española”, ha indicado el presidente de la SEEC, Jesús de la Villa.

Con esto, ha afeado que “ni la inspección, ni las autoridades educativas de la provincia, ni de la Junta de Andalucía” hayan hecho “lo más mínimo por rectificar la desacertada e inaudita decisión inicial” a pesar de los escritos y recursos promovidos por el padre de uno de los siete alumnos interesados en seguir la rama humanística.

“Desde la implantación de la Lomce, con demasiada frecuencia se vienen produciendo situaciones en las que los centros sacrifican materias minoritarias, aunque importantes, a costa de privar a los estudiantes de sus legítimas expectativas de formación, como consecuencia, unas veces, de pretendidas necesidades de horarios, y otras, como el caso que nos ocupa, de criterios arbitrarios, pues el centro dispone de profesorado en condiciones de impartirlas, y la especialidad de la materia asignada en su lugar puede asumir toda su docencia sin necesidad de desviarla a otra”, han evaluado.

Con esto, desde la SEEC ven “enormemente preocupante” la situación porque “de seguir así, en pocos años no habrá nadie en el Bachillerato español capaz de saber quiénes fueron Homero, Sófocles o Heródoto”. “Nadie estará en condiciones de conocer las raíces griegas del 90 por ciento del vocabulario científico y técnico internacional” ni “podrá interpretar con facilidad el 15 por ciento del vocabulario normal y de uso de nuestra propia lengua”, han valorado.

Así, desde la Sociedad de Estudios Clásicos han reclamado a la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía que “revise las decisiones tomadas hasta el momento actual” y “reconsidere la eliminación de la materia de Griego I en el IES Abdera” para permitir “que los estudiantes que desean estudiar esta materia fundamental para su formación humanística puedan hacerlo”.

GESTIÓN ACADÉMICA “DE MANERA EMPRESARIAL”

Sobre este asunto también se ha pronunciado la catedrática de Filología Griega de la Universidad de Sevilla, y directora del Departamento de Filología Griega y Latina, Emilia Ruiz, para quien el Estado y la Junta de Andalucía “no deben organizar la gestión académica de manera empresarial, en términos de rendimiento”.

“No es una empresa privada que tenga que obtener beneficios para sus accionistas. Tienen que buscar la eficacia, obviamente, pero la eficacia educativa pasa por que la docencia sea impartida por quien puede hacerlo, por los expertos en la materia, a quienes pueden recibirla, los alumnos interesados en esas materias”, ha indicado en una misiva.

En relación al caso del IES Abdera, la catedrática ha considerado que “a estos estudiantes se les ha robado la posibilidad de acceder en igualdad de condiciones a la titulación de Filología Clásica”, una titulación que “se imparte en cuatro universidades andaluzas y tiene un nicho laboral determinado y definido, frente a otras filologías que no lo tienen y otras titulaciones cuyos perfiles profesionales se desdibujan a velocidad de la luz, como Traducción e Interpretación herida de muerte por los avances de la traducción automática”.

“Resulta penoso comprobar que el compromiso con las humanidades, la defensa de los orígenes greco-latinos de nuestra cultura son pura palabrería, un adorno de discurso y nada más”, ha añadido Ruiz, quien cree que esta es una “buena oportunidad” para que las autoridades educativas autonómicas “den muestras de que su compromiso con la educación no es puramente nominal”.

 

5 diciembre 2017 at 8:12 pm Deja un comentario

Griego antiguo: por qué un idioma muerto es más útil hoy que estudiar robótica

  • La lengua de los dioses’ se publica en España tras vender 150.000 ejemplares en Italia
  • Universidades como Harvard o Berkeley dedican programas de verano a los textos de Homero

Andrea Marcolongo, autora del ‘best seller’ en Italia ‘La lengua de los dioses’. SERGIO ENRÍQUEZ-NISTAL

Fuente: JOSE MARÍA ROBLES  |  EL MUNDO
4 de noviembre de 2017

«La primera reacción de cualquier alumno de instituto ante un texto griego oscila entre el terror y el miedo, hasta incluso el pánico». Andrea Marcolongo hace tiempo que dejó de traducir La odisea en clase, pero recuerda la sensación paralizante de enfrentarse a aquellos pasajes escritos en un alfabeto extraño. Y también el vértigo de asomarse a la Historia cuando se es menor de edad. «El griego lleva muerto más de 1.000 años y todavía sigue suscitando un miedo pavoroso en quien se acerca a él. Hasta tal punto que he llegado a pensar que el terror es una conditio sine qua non para su estudio», bromea.

Marcolongo (Milán, 1987) se ha convertido en uno de los fenómenos editoriales de la temporada en Italia después de vender 150.000 ejemplares de La lengua de los dioses. Nueve razones para amar el griego (Taurus). En el libro, que es más una colección de apuntes personales que un manual, la autora repasa el origen del idioma de nuestros tatarabuelos, sus singularidades, su evolución, su impacto en la cultura universal y su importancia como vehículo de pensamiento. Todo ello procurando no intimidar y sí hacer pensar. «He querido bajar el griego del pedestal y hacer ver que es accesible para cualquiera, no sólo para una élite», resume la helenista durante su estancia promocional en Madrid.

Quien vea el griego antiguo como una simple moda o una rareza debe saber que el idioma conserva intacto su prestigio intelectual, como corrobora la aparición de neologismos como xenofobia, nostalgia o televisión. Por no hablar de que algunas de las universidades más prestigiosas del mundo anglosajón (Harvard, Berkeley, CUNY) lo incluyen en su plan de estudios, y no como una polvorienta reliquia.

«EN UN MUNDO CADA VEZ MÁS DESHUMANIZADO, LOS CLÁSICOS OFRECEN LA ÚNICA CLAVE DE LO HUMANO»

«Las razones para aprender griego antiguo son tan diversas como las personas que quieren aprenderlo», comenta Michael L. Konieczny, especialista en Lenguas Clásicas y Literatura en Harvard. A su juicio, que el griego sea un idioma valioso para alguien de Connecticut tiene que ver con «la continuidad» (al leer textos en griego antiguo participamos en una tradición de siglos y contribuimos a su transmisión a las generaciones futuras) y con «el conocimiento» (muchas personas se acercan a esos textos para entender cuestiones básicas sobre la condición humana: el amor, la muerte, la política, la guerra, la religión, etc.).

«¿Ha leído a Homero? Yo en griego, en West Point», le dice con suficiencia el coronel Gordon Tall (Nick Nolte) al capitán Staros (Elias Koteas) en la película La delgada línea roja. Antony Makrinos pertenece al departamento de Griego y Latín de la University College de Londres (UCL). También es el coordinador del campus de verano dedicado a Homero. No le extraña en absoluto que estudiantes de habla inglesa encuentren «beneficioso» estudiar lo que se escribió en papiro o mármol en el lejano Peloponeso. «En un mundo cada vez más deshumanizado, los clásicos ofrecen la única clave de lo humano», razona el docente.

Y es que el éxito de La lengua de los dioses está en las ventas y, sobre todo, en el descubrimiento de que un idioma extinto, diferente del griego contemporáneo, vuelve a interesar en estos tiempos donde sólo parece haber sitio para lo práctico. Para lo supuestamente útil, que en realidad es una forma poco elegante de referirse a lo que se puede comprar o vender.

La famosa tribuna de las cariátides del Erecteón, en la Acrópolis, reinterpretada por Ulises Culebro.

«La cultura está para formar, no para producir clientes o consumidores», se rebela contra esa visión mercantilista Marcolongo. «Estudiar griego prepara para la vida de tres formas. Primero, porque es difícil. Yo rechazo la tentación contemporánea de la facilidad. La vida no es fácil, para conseguir cualquier cosa hace falta esforzarse; segundo, porque requiere tiempo, lo que choca con nuestra obsesión por la velocidad, por querer preparar una tarta con un tutorial de dos minutos en YouTube; y tercero, porque nos ayuda a conocernos mejor».

El griego antiguo permite expresar conceptos o ideas que no existen en ningún idioma. Es el caso del número dual (aplicable a los ojos o los amantes), el género neutro (que hace referencia a las cosas sin alma) o el optativo, un modo verbal que se emplea para expresar deseo.

Son algunas de las curiosidades que han encontrado los lectores italianos de La lengua de los dioses, entre los que se cuentan amantes de la antigüedad clásica ya canosos y también imberbes post millennials matriculados en el Liceo Clásico (una de las cuatro ramas de la enseñanza secundaria local). ¿Qué puede llevar con 14 años a elegir el griego antiguo en vez de asignaturas como robótica, estrategia digital o idiomas con los que sí se comunican en la actualidad millones de personas?

Rosa Mariño, vicesecretaria de la Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC) y profesora de griego en el IES Gregorio Marañón (Madrid), plantea esa misma cuestión a sus alumnos al principio de cada curso. «Como jóvenes humanistas que son ya, tienen intereses muy amplios y no entienden la pregunta», señala la docente a propósito de chavales que aspiran a convertirse en profesionales en áreas como Traducción e Interpretación, Historia, Arqueología, Filología, Periodismo, Derecho e incluso Criminología. Chavales que sienten curiosidad por cómo un término como hipócrita ha adquirido connotaciones negativas cuando en griego antiguo simplemente designaba al actor de teatro. Chavales que, sin embargo, se ven obligados a pelear por hacer valer su decisión en su propio entorno, donde sufren incomprensión.

«Compañeros que estudian matemáticas me dicen que las voy a necesitar en el futuro, pero el griego me hace pensar y me servirá para estudiar Traducción», admite Blanca Velasco. Alumna de Mariño de 17 años, subraya que lo griego sobrevive incluso en aspectos de la cultura popular: «Mucha gente no sabe que la imagen del fantasma con cadenas viene de allí».

«ESTUDIAR GRIEGO ANTIGUO PREPARA PARA LA VIDA PORQUE ES DIFÍCIL, EXIGE TIEMPO Y AYUDA A CONOCERNOS MEJOR»

Lo de las salidas profesionales parece importar poco en la Accademia Vivarium Novum. Situada a las afueras de Roma, es la impulsora de Athenaze, un método inductivo-contextual que propone enseñar griego a los niños de forma natural. Es decir, como si se tratase de una lengua tan viva como el inglés. Sin dar tanto la matraca con las reglas gramaticales y priorizando lo visual, a través de viñetas que cuentan la vida del entrañable campesino Diceópolis.

Athenaze se presentó en 2009. Cinco años después entraba en vigor la LOMCE en España. Hasta entonces, el Bachillerato de Humanidades contemplaba la obligación de cursar dos años de griego. Ahora es una troncal optativa en 1º y 2º. «En muchos centros públicos y privados ha desaparecido, amparándose en la autonomía pedagógica de la que gozan para fijar los planes de estudios (y no impartir esa materia es ahorrar en un profesorado que requiere además una fuerte especialización) o bajo el pretexto de que no hay suficiente demanda para formar grupo, cuando en algunos casos ni siquiera se ofrece en la matrícula y los alumnos tienen que cambiar de centro para seguir su vocación. Años de fuertes recortes en la educación pública han agravado aún más el problema», critica la profesora Mariño.

Marcolongo sostiene que estudiar griego imprime carácter en la forma de hablar, escribir y pensar. Que declinar (colocarle a un sustantivo o adjetivo el sufijo correspondiente a su función sintáctica) es más una cuestión existencial que lingüística. «En cierto modo, ir al Liceo Clásico es como ser el protagonista (sin saberlo) de las tragedias y comedias griegas: en ellas se guarda el sentido primitivo y feroz del hecho de estar en el mundo», afirma.

Seguramente el paseo lunar de Neil Armstrong no hubiera sido posible si en la NASA alguien no hubiera leído -o traducido- el mito de Ícaro.

Matices del griego antiguo que se han perdido

Alejandro Magno logró que la koiné (la lengua común del helenismo) se hablase en el imperio que forjó desde Atenas a la India. Por el camino, sin embargo, el griego antiguo fue empobreciéndose.

  • Número dual: existía al margen del singular y el plural. Se utilizaba con una entidad doble que viene dada por la naturaleza (los ojos, las manos) o de forma circunstancial (los amantes).
  • Género neutro: existía al margen del masculino y el femenino. Se utilizaba para expresar conceptos abstractos (el regalo, los sueños), objetos inanimados (la lanza) y el cuerpo humano.
  • Modo optativo desiderativo: se utilizaba para expresar voluntad o súplica. En castellano se emplea el condicional.
  • Tema de aoristo: correspondía a una acción puntual e irrepetible, ajena a cualquier tiempo. Por ejemplo, amo, huelo y soy feliz.

 

 

4 noviembre 2017 at 10:29 am Deja un comentario

«Los políticos que leen a Platón nunca serán corruptos», afirma Andrea Marcolongo

La joven escritora italiana publica ‘La lengua de los dioses’, una de las revelaciones de la temporada literaria en su país con más de 100.000 ejemplares vendidos

Andrea Marcolongo.

Fuente: ÁLVARO SOTO > Madrid  |  Diario SUR
25 de septiembre de 2017

No corren buenos tiempos para el griego clásico, en una situación peor incluso que el latín. El idioma que hablaba Aristóteles prácticamente ha desaparecido del sistema educativo y en la calle se considera inútil, sobre todo respecto a los conocimientos considerados ‘útiles’, como los tecnológicos. Por eso resulta casi subversivo reinvindicarlo con la pasión con la que lo hace la joven escritora italiana Andrea Marcolongo (Milán, 1987), que publica en España ‘La lengua de los dioses’, que se ha convertido en uno de los libros revelación de la temporada literaria en Italia, con más de 100.000 ejemplares vendidos.

«El griego es parte de nuestra forma de vivir y nos da una visión del mundo. Aprenderlo nos enseña a enfrentarnos a la diversidad y, sobre todo, en tiempos como estos en que todos los que no piensan como nosotros son considerados enemigos, nos ofrece un elemento de unión», explica con pasión Marcolongo. La autora admite que el idioma, al principio, resulta difícil para los estudiantes, pero recuerda que en la etapa del colegio, el paso más duro es el de niño a adulto, y en eso el griego ayuda a aprobar «la asignatura de vivir».

Pero no solo los escolares deben acercarse al griego clásico; también los adultos y, sobre todo, los que tienen en sus manos los destinos de la sociedad. Marcolongo cree que «un político que lee a Platón nunca será corrupto». Los textos del filósofo «están llenos de lógica, que es algo que falta en nuestra sociedad», opina la autora, que recomienda, para empezar en el idioma, las lecturas de la Iliada y la Odisea de Homero.

 

26 septiembre 2017 at 7:35 am Deja un comentario

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