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Málaga: Un equipo de 40 personas adapta el Teatro Romano para acoger representaciones teatrales

Se pondrán en escena un total de cuatro obras clásicas grecorromanas del 2 al 25 de julio

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Fuente: EUROPA PRESS  |  20minutos.es

MÁLAGA, 26 Jun.- Un equipo técnico de 40 personas trabaja para ultimar el montaje y la adaptación del Teatro Romano de la capital con el fin de acoger las representaciones teatrales de obras clásicas grecorromanas del ciclo Teatros Romanos, que se celebrará del 2 al 25 de julio.

Así, arqueólogos, restauradores, arquitectos, ingenieros, técnicos de sonido, iluminación, maquinaria escénica, carpinteros, electricistas, productores y promotores culturales unen sus esfuerzos para que esté todo listo para las representaciones, tras el adelanto del ciclo al mes de julio y la ampliación de su aforo en 80 plazas mediante una plataforma y módulos de sillares que acercarán en 3,60 metros el público a la escena.

Esta tercera edición se adelanta a julio con el objetivo de atender la demanda de turismo cultural, según han informado desde el Teatro Cánovas, en uno de los meses con mayor afluencia de visitantes y mayor tiempo de ocio que invite al público local al disfrute de las noches veraniegas.

“La zona denominada ‘orchestra’, ubicada frente a la escena, ha sido revestida este año por una estructura metálica recubierta de madera y tres módulos de sillares que permiten avanzar 3,60 metros, aumentando así el aforo hasta alcanzar las 510 plazas”, ha explicado, a través de un comunicado, el director del Teatro Romano, Manolo Corrales. Se recupera así un espacio en el que se sentaban las autoridades y actuaba el coro de la antigua Roma, y además ha sido habilitado para personas de movilidad reducida.

Al pasar por calle Alcazabilla llama la atención una estructura metálica que ocupa buena parte de los 200 metros cuadrados de escenario, y que junto a los pasillos de acceso aledaños, han llevado unas 100 horas de montaje y un trabajo previo de casi un mes.

“Lo más laborioso de la adecuación del yacimiento para uso escénico no ha sido la gran plataforma del escenario, sino salvar los desniveles en los diferentes pasillos de acceso al graderío”, ha apuntado Juan Carlos Montoro, director de la empresa responsable.

Las torres de iluminación y sonido ya están instaladas y en los próximos días albergarán un equipo de 8.000 vatios de sonido y de 80.000 de iluminación. Todo este montaje no interrumpe el funcionamiento habitual del Teatro Romano, que continúa realizando visitas guiadas, aunque con algunas modificaciones en el itinerario.

OBRAS

Organizado por la Consejería de Cultura, el ciclo Teatros Romanos se concibe para que el espectador disfrute del teatro clásico como un ciudadano romano del siglo I antes de Cristo, bajo la premisa de la conservación del espacio.

Esta edición se desarrolla entre el 2 y el 25 de julio y viene con cuatro clásicos en manos de compañías de la talla de La Tarasca, TNT, Compañía de Clásicos Contemporáneos e Induo Teatro Producciones.

Abre el ciclo ‘Memorias de Adriano’, un relato admirable y una obra maestra de la literatura protagonizada por uno de los actores más laureados de Andalucía e impulsor del Centro Andaluz del Teatro, Roberto Quintana.

Del 8 al 11 de julio la Compañía Clásicos Contemporáneos estrena la divertida comedia ‘Miles Gloriosus’, sobre Pirgopolínices, un soldado fanfarrón del que se burlan hasta los esclavos. Del 16 al 18 de julio llega el turno a ‘Restos/Fedra’, otro estreno, además llevado a escena por Juana Casado, Premio del Certamen Nacional de Directoras de Escena por Medea.

Cierra el programa la compañía malagueña Induo Teatro Producciones con la obra ‘Medea de Eurípides’, entre el 23 y el 25 de julio, que retrata a la perfección la figura de la mujer subordinada a las decisiones de una sociedad patriarcal y lo hace además uniendo flamenco y teatro. Las entradas pueden adquirirse en http://www.ticketmaster.com y los precios oscilan entre los 12 y los 25 euros, según descuentos habituales.

27 junio 2015 at 10:25 am Deja un comentario

En el laberinto de Homero

Fuente: David Hernández de la Fuente  |  LA RAZÓN   18/06/2015

freely-el-mundo-de-homero«Homero es joven cada mañana y no hay nada más viejo que el periódico de hoy cuando ya se ha leído», recordaba el escritor católico francés Charles Péguy evocando la eterna vigencia de los poemas de Homero. Y, en efecto, Homero está inserto ineludiblemente, podríamos decir, no sólo en nuestro ADN cultural, sino en nuestras vidas. La guerra de Troya, aquel conflicto mítico y primordial que es epítome de toda la condición humana, de su grandeza y miseria, ilumina desde hace siglos la literatura y la historia de Occidente, que ha engendrado desde sus propios comienzos. El regreso del rey Odiseo, uno de los retornos de los caudillos griegos a sus hogares, culmina el díptico tradicionalmente atribuido a Homero y que supone la génesis no sólo de nuestra manera de entender la literatura antigua y sus muchas reinterpretaciones a lo largo de los siglos, sino también de la propia historia europea, que encuentra en aquella celebrada «materia troyana» la chispa inicial y la inspiración originaria.

Historicidad, guerra y recuerdo

Un triángulo de literatura, historia y recepción, podríamos decir, se despliega gracias a los poemas homéricos: primero el ciclo épico acerca del asedio y la destrucción de Troya, germen de toda literatura para nosotros, que Borges consideraba el ciclo básico y primero de los cuatro en los que subdividía los esquemas literarios; en segundo lugar, la historicidad de una guerra arcaica en un recuerdo lejano, en el que los griegos creyeron ciegamente y que sólo desde 1871, siguiendo a Heinrich Schliemann, pudo demostrarse auténtico y ser investigado por la ciencia arqueológica; y en tercer lugar, la historia de sus innumerables recreaciones y postrimerías en Virgilio, Dante, Cervantes, Joyce y tantos otros. Pero lo más importante de Homero es que nos pertenece a todos. Es un clásico permanente que resulta inmune a los eruditos y abierto a que todo tipo de personas, de diversas épocas, se acerquen a él, de forma tal vez sólo comparable a Shakespeare y Cervantes, que cierran el triunvirato sublime de los clásicos universales. Como decía el viejo adagio de A. v. Schlegel: «Leed, leed a los antiguos, que lo que los modernos dicen de ellos importa más bien poco». Y es que su mensaje es tan poderoso que nadie resulta ajeno a él, como nos recuerda ahora este estupendo libro titulado «El mundo de Homero», de John Freely, físico y profesor, conocido como escritor amante de los viajes (también por tiempos pasados, como muestra ahora).

Freely no es especialista en filología clásica, historia antigua o arqueología, pero fue iluminado por Homero en el transcurso de un viaje por mar cuando servía en la Marina estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces las aventuras de Aquiles y Odiseo quedaron grabadas a fuego en su memoria y años después les dedicó este libro, que supone una completa guía de lectura e introducción al mundo de Homero realizada por un no especialista y dedicada para no especialistas, con todas las virtudes que ello tiene y, por supuesto, con algunos de sus defectos. Pero ante todo es un libro válido para cumplir la misión que se propone. Por un lado, da testimonio de la «Ilíada», el cantar de esa guerra legendaria en torno a las murallas de Ilión, y de sus episodios desde la funesta cólera de Aquiles. La genial concreción de la larga guerra de Troya en la narración de unos pocos días del décimo año exponen la gloria y la tristeza de todo conflicto y, por excelencia, de la condición humana. Desde la ira egoísta de un cruel aristócrata a la reconciliación final entre dos enemigos que se reconocen en su mutua tragedia entre lágrimas, pasando por la efímera vida de cada uno de los contendientes, cifrada en el relato de las muertes y lances guerreros. Por otro lado, la más moderna peripecia del héroe astuto y aventurero, Odiseo, en pos de su ansiada Ítaca, del regreso a casa junto a su mujer: otro ciclo clave de la literatura, como sugería también Borges, que combina aventuras fantásticas, fabulación novelesca, intrigas cortesanas, la «road movie» más singular y el anhelado «happy ending» del reencuentro. Freely nos conduce hábilmente por los episodios de cada uno de los dos poemas, «Ilíada» y «Odisea», glosando sus pasajes más conocidos (algo tal vez tedioso para quien los haya leído) y resumiendo las cuestiones más importantes de la literatura, la historia (y también la geografía) en torno a Homero a modo de guía de viajes o introducción a su mundo. Se configura así como una guía ideal para el lector interesado y no experto en la materia: tanto para el que lo ha leído como para el que no, al que auguramos lo mejor en tal aventura.

Una guía para la vida

Y es que Homero no es sólo, como hemos argumentado, fundamental para la literatura, la historia y en general para la cultura occidental, sino que también puede convertirse, como otros clásicos, en el punto de referencia de una vida. Así nos parece que ocurre, por ejemplo, con John Freely. Y curiosamente con otro libro dedicado a Homero recientemente por otro escritor de viajes, el inglés Adam Nicolson, que, lejos de los corsés académicos y eruditos, se acerca a Homero como guía existencial desde su experiencia personal. Como Freely, también Nicolson redescubre a Homero en un viaje marino y lo convierte desde entonces en una guía para la vida, para mejorar la existencia personal y buscar la felicidad en la literatura de este gran clásico. En fin, dos libros paralelos en cierto modo, de dos no especialistas que, sin embargo, reflejan mejor la fascinación y el entusiasmo por Homero que algunos expertos en la materia de prosa insufrible. En definitiva, comprobamos de nuevo cómo lo que canta el vate griego tiene que ver aún hoy con la vida de cada uno de nosotros en un viaje literario de eterna vigencia.

18 junio 2015 at 10:57 am Deja un comentario

Lecciones de humanismo

Una antología de ensayos de Emilio Lledó ilustra su idea de que es el lenguaje lo que configura al ser humano

Fuente: CARLOS GARCÍA GUAL  | BABELIA /  EL PAÍS    17/06/2015

Emilio Lledó, visto por Sciammarella

Emilio Lledó, visto por Sciammarella

Emilio Lledó mantiene incansable su perfil humanista. Lo es en el doble uso del término: en primer lugar, por su talante ilustrado y liberal, y, también, en la acepción tradicional y más estricta, como lector y apasionado intérprete de los grandes clásicos. A lo largo de muchos años ha reflexionado, enseñado y escrito de filosofía y educación combinando muy bien esas dos características: una mirada sensible y crítica sobre el pensamiento actual y una atención a los grandes textos del pasado, con afán filológico. El presente volumen recoge 23 ensayos en una muy significativa selección que certifican de nuevo esos rasgos que los lectores de otros trabajos y sus numerosos discípulos conocen bien, y que ilustra y subraya con precisión el prólogo de Juan Á. Canal.

Me gustaría subrayar sus páginas sobre “el estilo de Emilio Lledó”. Ese “estilo”, con su propia “hermenéutica”, como dice la introducción, está caracterizado por la búsqueda de claridad y por un tenaz afán de diálogo, iluminado a veces por textos de antiguos. Así a menudo Platón o Aristóteles vienen citados para aclarar o refrendar reflexiones o sugerencias, y con agilidad introduce algún resonante vocablo griego en la discusión —para mayor precisión y sin ninguna pedantería—. Sólo en Grecia la filosofía se expresó en vivaces diálogos, y un buen conocedor de Platón y Aristóteles no puede olvidar esa afición al diálogo crítico y abierto, un rasgo amable de los viejos filósofos. Queda claro que el humanismo no es arqueología ni escolástica, sino un conversar con los grandes pensadores de otros tiempos. Coloquio amistoso, memoria y confianza en el logos, común camino hacia la verdad, mediante el diálogo y la discusión franca. (Con muchas lecturas y relecturas clásicas como paisajes de fondo). Me gustaría recordar, de paso, que hace ya casi 40 años le encargué a Emilio Lledó los prólogos de los Diálogos de Platón y de laÉtica de Aristóteles en la Biblioteca Clásica Gredos, que perduran en sus libros como magníficos ejemplos de su mejor estilo filológico y filosófico. Define al maestro el acercarse a los clásicos con claridad, sencillez y profundidad, como hizo entonces.

Lledó ha insistido en muchos textos que es el lenguaje lo que configura al ser humano como tal y fundamenta así la comunidad cívica, la política y la ética. De las palabras y la razón, de la felicidad y la libertad y la memoria —sus temas de siempre, con variados enfoques y perspectivas, trata siempre invitando a la reflexión—. Pero el libro recoge también muchas notas biográficas y recuerdos personales. De sus años de juventud en la Universidad de Heidelberg, donde escuchó a grandes maestros de la filosofía y la filología alemana, como Gadamer, y donde logró adquirir su maestría universitaria, de profesor de palabra vivaz que incita al saber y la crítica, mantenida siempre en su paso por diversas universidades. Como conferenciante y académico de prestigio muy reconocido, en los muy últimos años ha recibido, casi en cascada, los premios más importantes de nuestro mundo cultural. Tardío, pero claro reconocimiento institucional a su magisterio entusiasta en favor de la filosofía, la educación, los grandes libros y la búsqueda de la verdad, más allá de la fría erudición y las sectas académicas. ¡Salud, pues, a un humanista en una época tan desdeñosa del humanismo! En fin, hay otros libros recientes de ensayos de Lledó. El editado en KRK, con elegante formato pequeño, ofrece una clara y actual perspectiva sobre su vida y su obra.

Palabra y humanidad. Emilio Lledó. Edición y prólogo de Juan Á. Canal. KRK Ediciones. Oviedo, 2015. 614 páginas. 29,94 euros.

18 junio 2015 at 9:06 am Deja un comentario

Las raíces ocultas de la medicina, en un antiguo manuscrito

Hallada la copia más antigua conocida del tratado de Galeno ‘De los preparados y los poderes de los remedios simples’

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Imagen del manuscrito. / CORTESÍA DEL PROPIETARIO.

Fuente: MARK SCHROPE (NY TIMES)  |  EL PAÍS    12/06/2015

La primera vez que Grigory Kessel sostuvo el antiguo manuscrito, con sus páginas de pergamino de más de 1.000 años, le resultó curiosamente familiar.

Kessel, un especialista en siríaco de la Universidad Philipps de Marburgo, en Alemania, estaba sentado en la biblioteca del propietario del códice, un acaudalado coleccionista de material científico singular de Baltimore. En ese instante cayó en la cuenta de que hacía tan solo tres semanas, en una biblioteca de la Universidad de Harvard, había visto una página huérfana demasiado parecida a las del libro como para ser una coincidencia.

El manuscrito que tenía entre sus manos contenía una traducción de un antiguo e influyente texto médico de Galeno de Pérgamo, un médico y filósofo grecorromano que murió en 200 d.C. Le faltaban páginas, y, de repente, Kessel estuvo seguro de que una de ellas se encontraba en Boston.

El hallazgo de Kessel, en febrero de 2013, supuso el inicio de una persecución de las restantes páginas por todo el planeta, búsqueda que culminó en mayo con la digitalización de la última de ellas, redescubierta en París.

El documento podría aportar nuevas perspectivas sobre las raíces de la medicina y la difusión de esa ciencia desconocida por el mundo antiguo

Los estudiosos apenas han empezado a leer detenidamente el texto, la copia más antigua conocida del tratado de Galeno De los preparados y los poderes de los remedios simples, un documento que podría aportar nuevas perspectivas sobre las raíces de la medicina y la difusión de esa ciencia desconocida por el mundo antiguo. “Es importante en muchos sentidos”, señala Peter Promann, especialista en greco-árabe de la Universidad de Manchester que actualmente dirige un estudio del texto.

El manuscrito que Kessel sostuvo aquel día era un palimpsesto: un texto antiguo cubierto por otro más reciente. Hace siglos esta era una práctica común, una forma medieval de reciclaje. En este caso, los escribas sirios del siglo XI habían raspado el texto médico de Galeno y habían escrito himnos religiosos sobre el pergamino.

El libro de himnos es interesante en sí, pero por ahora es el texto original, prácticamente inapreciable a simple vista y conocido como texto subyacente, el que ha cautivado la imaginación de los estudiosos.

Durante siglos, los Remedios simples de Galeno fueron de lectura obligada para los aspirantes a médicos, la suma del conocimiento antiguo sobre medicina, cuidados de los enfermos y plantas medicinales. Su autor describió una raíz que cura “la aspereza de la garganta” y recomendó la marihuana como un remedio para el dolor de oídos “que no produce flatulencia” (aunque “seca el esperma”).

Gran parte del tratado acabó traduciéndose al siriaco, una variante del arameo empleada por las comunidades cristianas de Oriente Próximo. El texto subyacente del manuscrito de Baltimore, probablemente del siglo IX d.C., es una copia de la traducción siriaca, completada a su vez concienzudamente en el siglo VI d.C. por Sergio de Reshaina, un médico y sacerdote sirio.

“Hoy día, traducir de una lengua a otra no parece nada especial, pero en aquella época era un gran logro”, destaca Kessel. “Había que crear el vocabulario, descubrir palabras siríacas que correspondieran al léxico médico griego”.

Hacia el siglo VI, los cristianos de lengua siríaca se estaban extendiendo al este de Turquía por Siria, Irak e Irán y necesitaban traducciones de las obras científicas griegas, en parte para que sirviesen de apoyo a labores misioneras como mantener en funcionamiento los hospitales.

El Palimpsesto Siríaco de Galeno encuadernado. / CORTESÍA DEL PROPIETARIO.

El Palimpsesto Siríaco de Galeno encuadernado. / CORTESÍA DEL PROPIETARIO.

Los Remedios simples era una obra extensa, un tratado en 11 volúmenes. Las traducciones que hizo Sergio del texto de Galeno se copiaron y se volvieron a copiar durante siglos, y acabaron por convertirse en un vehículo que sirvió para trasladar la sabiduría médica de los antiguos griegos a las sociedades islámicas. Los textos siríacos eran mucho más fáciles de traducir al árabe que los griegos.

A medida que la influencia musulmana creció en Oriente Próximo, la población cristiana disminuyó, y con ella el siríaco. “Las grandes culturas cristianas que lo usaban padecieron mucho”, afirma Columba Stewart, director del Museo y Biblioteca de Manuscritos Hill, de Collegeville, en Minnesota. “Cuando apareció la investigación moderna, estas antiguas culturas siríacas eran tan solo un vestigio de sus antecesoras, y a menudo estaban aisladas de la cultura occidental, de manera que no conocen mucho”.

Una lectura reveladora

Se sabe poco de la historia del manuscrito de Baltimore, conocido oficialmente como Palimpsesto Siríaco de Galeno, desde su reutilización en el siglo XI hasta la década de 1920, cuando fue vendido a un coleccionista particular en Alemania. Posteriormente, el documento se volvió a perder de vista hasta 2002. Entonces un coleccionista lo adquirió en una venta privada. El comprador no ha sido identificado públicamente.

En 2009, el Palimpsesto de Galeno se cedió en préstamo al Museo Walters de Arte para que un grupo de especialistas independiente tomase imágenes espectrales de sus páginas, para revelar el texto subyacente de Galeno que había sido borrado. Cada página se fotografía a altísima resolución con colores y configuraciones de luz variables que iluminan las tintas, los surcos de la escritura y el propio pergamino de diversas maneras. Los algoritmos informáticos aprovechan estas variaciones para obtener la máxima visibilidad del texto subyacente.

Las imágenes resultantes se colgaron en Internet con una licencia de uso compartido creativo (creative commons), lo que significa que cualquiera puede utilizar libremente el material para fines no comerciales. Cuando las imágenes estuvieron en la Red, William Noel, conservador de manuscritos y libros raros del museo, empezó a organizar a los miembros de la diminuta comunidad académica dedicada el estudio de los textos científicos en siríaco para que investigasen el nuevo material.

Muy pocos consejos de Galeno resistirían el escrutinio moderno

Uno de ellos era Kessel, que se encontraba en Washington con una beca para la Biblioteca de Investigación Dumbarton Oaks de Harvard. Mike Toth, el ingeniero de sistemas que dirigió el trabajo de toma de imágenes, consiguió organizarlo todo para que pudiese ver el palimpsesto por sí mismo.

“Ni siquiera podía imaginarme qué aspecto tendría”, recuerda Kessel. “Cuando vi el manuscrito tuve esa sensación de déjà vu, de que ya lo había visto. Y entonces recordé la página suelta de la biblioteca de Harvard”.

Llenar las lagunas

Mediante el análisis del tamaño de las páginas, la escritura y otras características, así como del texto visible, Kessel pudo determinar que la página de Harvard, efectivamente, llenaba una de las lagunas del Palimpsesto de Galeno. Pero, al parecer, faltaban otras seis. El investigador se propuso encontrarlas.

Empezó por una lista de 10 bibliotecas en las que se sabía que había documentos siríacos y peinó los catálogos disponibles en Internet para buscar pistas como las dimensiones correctas o vagas referencias al texto subyacente. En ocasiones se desplazó él mismo a las bibliotecas. Las buenas nuevas no tardaron en llegar. Kessel encontró una de las páginas que faltaban en un catálogo del Sagrado e Imperial Monasterio del Monte Sinaí trillado por Dios, más conocido como Monasterio de Santa Catalina en el desierto de Sinaí, en Egipto, que tiene la biblioteca en funcionamiento ininterrumpido más antigua del mundo.

Otra página apareció en la Biblioteca Nacional de Francia en París. Y en la enorme biblioteca del Vaticano, en Roma, logró identificar las otras tres, con lo que el total sumaba seis. Se cree que la séptima página estaba en blanco y probablemente fue desechada.

Un vínculo fascinante

Nadie sabía qué parte del tratado Remedios Simples estaba escondida en el palimpsesto. Aparte de esta, la única copia conocida se encuentra en la Biblioteca Británica en Londres e incluye únicamente los libros 6 a 8. Las traducciones de estos volúmenes finales de la serie son las más frecuentes, porque contienen más información específicamente médica, así como detalles acerca de las propiedades de las plantas.

Pero a medida que sus estudios preliminares avanzaban, Kessel y sus compañeros detectaron algunas palabras de los libros 2 y 4 en una de las páginas sueltas. Los especialistas conocen el texto completo del tratado, pero solo a través de traducciones más recientes a otras lenguas diferentes del siríaco. “Fue algo absolutamente inesperado”, declaraba.

Siam Bhayro, especialista en estudios paleojudaicos de la Universidad de Exeter, en Inglaterra, pensaba que Sergio tenía que haber traducido los primeros libros, pero hasta entonces no había pruebas. Cuando oyó que Kessel podría haber encontrado páginas de las traducciones tempranas “estuvo a punto de ponerse a bailar”, confiesa.

Otro de los fascinantes descubrimientos de Kessel fue una nota en árabe en la primera página que indicaba que el manuscrito –por entonces un libro de himnos que ocultaba el texto de Galeno– había sido donado a los hermanos del monasterio del Sinaí, en referencia a Santa Catalina. Cómo salió del monasterio es algo que no está claro. Sobre todo a principios del siglo XX, algunos ejemplares de la biblioteca se tomaron legítimamente en préstamo, mientras que otros los robaron visitantes que esperaban venderlos en privado.

El manuscrito era un palimpsesto: un texto antiguo cubierto por otro más reciente. Hace siglos esta era una práctica común, una forma medieval de reciclaje

Actualmente, el equipo independiente de toma de imágenes está acabando el trabajo necesario para añadir las páginas redescubiertas a la colección digital. Pero traducir y estudiar el texto siríaco revelado por las imágenes llevará mucho más tiempo, tal vez cinco años como mínimo. La tarea está en curso en estos momentos gracias a una reciente subvención de 1,5 millones de dólares del Consejo de Investigación de Artes y Humanidades de Reino Unido.

Los especialistas están ansiosos por comparar el material en siríaco con las copias existentes del tratado escritas en griego, toda ellas aparentemente varios siglos anteriores al Palimpsesto de Galeno y mucho menos fieles al original. A medida que los textos pasaban por diferentes sesiones de copia, iban experimentando cambios significativos. Un copista podía suprimir partes que no le pareciesen importantes o añadir otras basándose en nuevos conocimientos. Comparar el Palimpsesto de Galeno y la copia en siríaco de la Biblioteca Británica podría ofrecer una visión reveladora de la forma de tratar a los enfermos de los antiguos griegos y de cómo estos remedios se difundieron por Oriente Próximo.

El texto recomendó la marihuana como un remedio para el dolor de oídos “que no produce flatulencia” (aunque “seca el esperma”)

A pesar de los avances que hizo posibles, “según nuestro criterio, no todo es completamente científico”, puntualiza Petit. De hecho, muy pocos consejos de Galeno resistirían el escrutinio moderno. Igual que otros médicos de la Antigüedad, creía que la salud dependía del equilibrio de los cuatro “humores” del cuerpo, y recomendaba determinadas piedras por sus poderes purificadores.

“El sistema de Galeno es un completo disparate”, remacha Bhayro. Aun así, era la mejor teoría disponible en una época en la que la idea en sí de la ciencia médica era relativamente nueva. “Cuando esté descifrado totalmente es probable que se convierta en un texto capital”, pronostica Pormann, de la Universidad de Manchester. “Tal vez descubramos cosas que ahora no podemos ni soñar”.

13 junio 2015 at 10:06 am Deja un comentario

Hallado en Cartagena el palacio de Asdrúbal

La Real Academia de la Historia publica el hallazgo del arqueólogo Iván Negueruela en una de las cinco colinas de la ciudad murciana

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Fuente: GREGORIO MÁRMOL / CARTAGENA (MURCIA)  |  ABC     07/06/2015

Las ruinas de un monumental edificio púnico con veintidós siglos de antigüedad se confunden entre maleza, escombros y muros de construcciones más modernas en las laderas del cerro del Molinete, en pleno casco histórico de Cartagena, a dos pasos de su bulliciosa Puerta de Murcia y a cuatro del puerto al que estos días llegan miles de turistas a bordo de trasatlánticos. Quien más claro las ha visto es el doctor en Arqueología Iván Negueruela (Valladolid, 1951), que lleva quince años ensimismado en el estudio de esos vestigios. Sus conclusiones las ha plasmado en el libro «El magnífico palacio de Asdrúbal en Cartagena (Cerro del Molinete)», que acaba de editar la Real Academia de la Historia. Sus primeras presentaciones públicas están previstas el próximo otoño en Madrid y Túnez.

La obra recopila con criterio científico la investigación que el actual director del Museo Nacional de Arqueología Subacuática (Arqua), inició a raíz de una cita clásica. El historiador helenístico Polibio de Megalópolis visitó la Cart Hadasht púnica a mediados del siglo II antes de Cristo y dejó escrito que en el actual cerro del Molinete se encontraban «los magníficos palacios reales» de Asdrúbal Barca.

La Policía y el arqueólogo

Esa referencia bibliográfica fue la que motivó a Negueruela a iniciar en el verano del año 2000 una discreta campaña de prospecciones en las laderas de la colina, una de las cinco sobre las que en el año 227 antes de Cristo el propio general cartaginés de la dinastía bárcida erigió la actual Cartagena aprovechando las ruinas de la Mastia ibera. La modesta y breve empresa del arqueólogo -apenas una semana para confirmar lo que había visto durante sus paseos por el Molinete- no estuvo exenta de dificultades: pese a disponer de los preceptivos permisos de la Dirección General de Cultura de la Comunidad Autónoma, tuvo que lidiar con fuertes reticencias municipales evidenciadas por la continua visita de agentes de la Policía Local. La zona está afectada por un gran proyecto urbanístico aprobado en marzo de 2001 y que está a medio ejecutar.

Pese a los contratiempos, Negueruela se propuso arrojar luz sobre esta etapa: la Cartagena púnica es terreno ignoto para muchos arqueólogos que han intentado conquistarlo. Salvo algunos tramos de muralla puestos al descubierto a los pies del cerro de San José, o las trazas de calles en el propio Molinete, los vestigios púnicos siguen ocultos bajo los niveles de la posterior y aparentemente más esplendorosa Carthago Nova de los romanos.

Excavado en la roca

En distintos puntos de las laderas norte, sur y oeste del Molinete (que en la antigüedad fue conocido como Arx Asdrubalis), Negueruela realizó hace quince años una campaña de excavaciones que permitió encontrar tramos de roca madre y trazas de muros milenarios reutilizados en épocas posteriores. Muchos de ellos sustentaron hasta no hace demasiados años los techos de las casas del desaparecido barrio chino de la ciudad. Una de sus primeras conclusiones fue que el palacio bárcida era en realidad un conjunto de construcciones rupestres. Es decir, un gran edificio excavado en la propia roca de las laderas de la colina, previamente preparadas en forma de terrazas para permitir la superposición de alturas. «Un edificio excavado en la roca en esa época es una novedad en todo el Mediterráneo», asegura el arqueólogo.

La plasmación de esas estructuras antiguas en los planos de un monte con unos 25.000 metros cuadrados de extensión también permitió al investigador llegar a otra conclusión asombrosa: se encontraba ante un edificio de planta triangular, algo insólito en aquella época. En concreto, un triángulo escaleno con una hipotenusa de 250 metros, lo que da idea de sus colosales dimensiones. Tampoco había estudiado nada parecido en sus muchos años de trayectoria profesional en España y los países ribereños del Mediterráneo.

Historia de los vencedores

Negueruela sostiene en su investigación que pocos edificios de la Antigüedad habían alcanzado dimensiones tan importantes como el palacio de Asdrúbal. «Ninguno en la Península Ibérica ni en los países de Occidente. Más grandes sí los hubo, pero en los imperios del Próximo Oriente: Babilonia, Persépolis, pero este último tras sucesivas ampliaciones».

Esas proporciones consolidan la hipótesis de que la dinastía Barca quiso hacer de Cartagena la capital de su imperio en la Península Ibérica. «Es evidente que a lo mejor habría que revisar la historia, pues esta la escriben los vencedores, los romanos, y por tanto no tenemos referencias a todo esto», advierte el arqueólogo. Negueruela abunda en otras ideas que refuerza con el uso de planos, como que la planta del palacio de Asdrúbal encierra un complicado entramado de conocimientos en disciplinas como la geometría, la aritmética, la geodesia y la astronomía. Nadie hasta entonces en el Mediterráneo había sido capaz de aterrazar los distintos lados de una colina, construir y excavar en ellos para habilitar diferentes dependencias, hacerlo de manera intencionada y proporcionada, y orientar las dedicadas al culto con intención astronómica.

A ello se suma el dominio de la geometría que tenían sus arquitectos. El investigador destaca como únicos elementos disonantes en la composición de triángulos del palacio la ubicación del templo de la diosa Atargatis coronando la cima y una serie de habitaciones lejanas a este pero dentro del complejo. Intentar darle sentido a esa ruptura ha sido una misión complicada para él durante los últimos años. Piezas de un puzle al que va dando sentido de manera muy lenta.

A falta de que expertos en geometría puedan proporcionar nuevas interpretaciones, el autor del libro cree que las estancias de carácter religioso tienen orientaciones vinculadas a razones astrológicas. De todas las claves ocultas que pudo encerrar el edificio, Negueruela intuye detalles constructivos que quedaban ocultos a los ojos de la población que habitaba a los pies de la cara sur de la colina. Cita como ejemplo la orientación de las salas destinadas al culto divino y la entrada de los primeros rayos de sol por la puerta del templo de Atargatis, cuyos escasos vestigios se pueden ver en el actual parque arqueológico del Molinete.

El estudio de estas ruinas augura futuras investigaciones sobre el papel que jugó Cartagena antes de la dominación romana. ¿Por qué el arquitecto del palacio de Asdrúbal rompió los esquemas cuadrados y rectangulares conocidos hasta entonces? ¿De dónde procedían sus conocimientos? ¿Cómo resolvió arquitectónicamente el conflicto entre el poder terrenal -los Barca- y sobrenatural -Atargatis-? «Responder a todo ello puede dar para cien años», asegura Negueruela.

Este investigador inquieto, de verbo atropellado y fama de independiente (dos veces fue destituido de su puesto de director del Museo Nacional de Arqueología Marítima por sendas ministras de Cultura y dos veces fue repuesto en el cargo por sentencias judiciales) está acostumbrado a ir a contracorriente. Él insiste en probar la existencia de restos del palacio cartaginés en un lugar donde sus colegas no vieron lo que él ha hallado.

Las elecciones del pasado 24 de mayo pusieron fin a veinte años de mayoría absoluta del Partido Popular y de su alcaldesa, Pilar Barreiro, en el Ayuntamiento de Cartagena. El próximo alcalde puede cambiar la valoración del urbanismo en un casco que desde 1981 tiene la consideración de Conjunto Histórico-Artístico y que ahora, en esta zona, se debe proteger hasta que se aclare la relevancia de Cartagena en la historia antigua de España. Lo dejó escrito Polibio hace dos mil años. Ahora lo reivindica Negueruela.

7 junio 2015 at 5:15 pm Deja un comentario

Irene Vallejo recrea el mundo de la Eneida en su nueva novela, El silbido del arquero

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La escritora y doctora en Filología Clásica Irene Vallejo acaba de publicar El silbido del arquero (Contraseña), una peculiar novela histórica que recrea el mundo de la Eneida y hace revivir al poeta Virgilio en la Roma del siglo I a. C.

Novela de aventuras, novela de guerra, de exilio y de amor, El silbido del arquero es un viaje a los mitos de un pasado que aún ilumina nuestro presente. Cuando Eneas, huido del saqueo de Troya con su hijo y algunos hombres, naufraga en la costa africana, ante las playas de la ciudad de Cartago, su suerte queda en manos de la reina Elisa. Héroe vagabundo y derrotado, una misteriosa profecía le señala como fundador de la venidera civilización romana. Siglos después, en un tiempo circular y envolvente, el poeta Virgilio tendrá que recrear, por encargo del emperador Augusto, esa aventura inicial y las glorias pasadas del Imperio ya victorioso, que oculta abismos de miseria y codicia tras sus fastuosos mármoles.

En un singular juego entre la Historia y la leyenda, El silbido del arquero atrapa el reflejo de nuestros conflictos contemporáneos y la semilla de temas que nunca dejarán de fascinarnos: la sombra del poder sobre la libertad individual; el dilema de un hombre que, al derrumbarse su mundo, se debate entre reconstruir las ruinas o arriesgarse a levantar algo nuevo; las dificultades de una mujer poderosa en un universo de hombres y sus deseos de ser madre cuando su tiempo se acaba; la mirada de una adolescente sobre la convulsa vida adulta; la violencia, la piedad, el hado o la suerte… Tejida con las voces de unos personajes legendarios y, a la vez, intensamente vivos, la novela es un homenaje al arte de contar historias y al valor eterno del mito.

El silbido del arquero está editada en el exquisito sello Contraseña y ha tenido una excelente acogida entre el público, como queda demostrado por el hecho de que apenas transcurrido un mes desde su presentación ya se ha lanzado la segunda edición.

5 junio 2015 at 8:54 pm Deja un comentario

Inflación de Homero para una vida sin épica

Al menos cuatro editoriales han coincidido en el lanzamiento de ‘Odisea’ y ‘Ilíada’ y en estudios de la relación del escritor de hace casi 3.000 siglos con cada una de ellas

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‘El Olimpo. Batalla de los gigantes’ (1764), obra de Francisco Bayeu, inspirado en textos de Homero. (Museo del Prado)

Fuente: PEIO H. RIAÑO  |  El Confidencial       30/05/2015

Aquí un hombre cualquiera, Odiseo o Ulises. Se abre camino con maña a través de las pruebas de la vida. Ha viajado mucho y considera a todos los seres humanos sus iguales. Inasequible a las fatigas. Un hombre con dos caras, un artista del crimen gracias a su astucia. La perspectiva de una heroicidad sin fisura lo seduce y lucha por deshacerse de sus ataduras y salir al encuentro de lo extraño y resistirse a naufragar en las ilusiones de la nostalgia. Permanecer atado en el barco, atado al presente, sortear el oleaje y, claro, ya saben, complicarse con el embrollo y el jaleo. Nunca sucumbir a la tentación de la simplicidad.

Casi tres mil años después de que Homero pasara a limpio el legado de aquellos bardos que interpretaban los cantos del héroe al son de la lira, sus relatos sobre la guerra y el sufrimiento recuerdan la crueldad, la humanidad, su fragilidad y el papel del destino en la vida de un hombre cualquiera. Para entendernos, sus epopeyas consagran el pasado, pero son “himnos del presente”.

“El objetivo de la épica es convertir el pasado remoto en algo tan inmediato para nosotros como nuestras propias vidas, convertir los magníficos relatos de tiempos inmemoriales en un bello y doloroso ahora”, explica el escritor inglés Adam Nicolson, del que las librerías acaban de recibir El eterno viaje. Cómo vivir con Homero (en la editorial Ariel). Para el autor, Homero es un manual de texto para la vida, una forma de conciencia que entiende el fracaso, la autocomplacencia y la vanidad. Algo parecido a lo que propone John Freely, en El mundo de Homero. Una guía de viaje por la Ilíada y la Odisea (publicado por Crítica).

[Carlos García Gual] Vivimos en un mundo de gente mediocre y uniformada, interesada en la grandeza económica

Para Nicolson las lecciones que ofrece el autor clásico no son la utilidad de la violencia, la falta de remordimiento por un asesinato, la sumisión y el mercadeo de mujeres. Tampoco cree que alguno de los 24 cantos que componen cada obra muestre que el sentido de la justicia reside en la venganza personal. “Es precisamente todo lo contrario a eso: la capacidad de contemplar todos los aspectos de la vida con claridad, ecuanimidad y compasión, con un corazón candoroso y una mirada despejada”. A Homero, asegura, podría considerárselo un liberal y feminista.

Homero es luz. Un milagro que ilumina desde un extremo de la civilización humana hasta el opuesto. Está tan vivo como cualquiera que haya vivido. “Vivimos en un mundo de gente mediocre y uniformada, interesada en la grandeza económica. Sí, estamos muy entretenidos sin reflexionar sobre la vida, el placer y el dolor”, Carlos García Gual, posiblemente el mayor experto en cultura griega de este país, ha publicado Historia mínima de la mitología (Turner).

Vuelven los héroes

Quizá por eso los griegos envejezcan bien. “Homero sigue teniendo una grandeza narrativa extraordinaria en los dos poemas. Ilíada es un poema bélico de una guerra como las que ya no hay. Nuestras guerras son de destrucción masiva. Los contendientes no se encuentran frente a frente”, añade.

La Odisea es la narración de aventuras. “Hay un renacer de la vocación heroica”, dice. No extraña, en medio de una crisis social se necesitan referentes que ayuden a cambiarlo todo. Recuerda el especialista que hoy, quienes se acercan a las dos obras, lo hacen como una réplica de un tiempo perdido, una nostalgia del mundo de héroes. “La moda es volver a los mitos, porque es una nostalgia de una realidad más impresionante que la cotidiana, donde no hay héroes ni sentimientos humanos”, dice García Gual. Pero son héroes y dioses humanizados en su grandeza y en su fragilidad. Dolor y amor a dosis semejantes.

García Gual trata con los griegos clásicos durante cinco décadas como profesor de griego. Habla de la fuerza narrativa y poética de Homero. Dice de ellos que tienen la grandeza de la épica y la fuerza emocional. Piensa en la escena de Aquiles y Príamo llorando juntos, admirando la grandeza del enemigo.

En medio del ruido, de las distracciones, de los reclamos, de las pantallas, de tantas llamadas… como cantos de sirena que confunden. Al final, la lectura se va perdiendo. “A los antiguos hay que leerlos en silencio”, asegura. Hay que hacerlo para entender que Ulises no es ninguna víctima. Que sufre, pero que no se desploma. Su mayor virtud es la elasticidad.

A los Antiguos hay que leerlos en silencio

María Casas, directora literaria del área de bolsillo de Penguin Random House se encarga de la nueva colección Penguin Clásicos, compuesta por el vasto fondo del grupo (con hispánicos y universales) pero con la imagen de Penguin (para los muy fetichistas del asunto). “Habrá tres decenas de novedades y relanzamiento de obras ya publicadas”, explica la editora, que cuenta con un fondo de 180 títulos para publicar en dos años.

Entre los primeros de este renacimiento, Ilíada de Homero, con una traducción de Fernando Gutiérrez, de 1952. “Es la traducción más accesible. El presupuesto no da para pagar una nueva”, reconoce Casas. “No recuperamos nada, completamos una colección que ya existía, lo único que hacemos es aprovechar la marca de Penguin Clásicos”.

Para el editor de Ariel, Francisco Martínez Soria, Homero refleja muy bien la individualidad de nuestros días. Ha logrado hacer de una biografía un género atractivo. “Homero es un personaje que nos acompaña en este momento. Homero vuelve y vuelve. Cada época ha tenido su Homero”, dice.

Su decisión ha sido la contraria de María Casas. Reconoce que la forma de bolsillo está muy usada y ha apostado por una colección de libros profundamente literarios. El lector debe disfrutar. No deja de ser una apuesta. Las cartas están sobre la mesa.

30 mayo 2015 at 8:41 am 1 comentario

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