Posts filed under ‘Literatura’

Pedro Olalla: No hay vínculo genético entre democracias actuales y la ateniense

El helenista Pedro Olalla, que acaba de publicar en España “Grecia en el aire”, ha asegurado a Efe que “entre la democracia ateniense y las democracias actuales no hay ningún vínculo genético directo”, ni semejanzas, sino “básicamente diferencias fundamentales”

pedro-olalla

Foto: pedroolalla.com

Fuente: EFE  |  LA VANGUARDIA

grecia-en-el-aireBarcelona, 25 may.- Si en “Historia menor de Grecia” Olalla presentaba un libro de ética, “Grecia en el aire” (Acantilado) es complementario: “se trata de política en el sentido aristotélico” y para hacerlo el lugar ideal es Atenas, “no sólo por haber sido el escenario en el que nació la polis y la política, sino también en el que surgió la democracia y donde está siendo hoy sistemáticamente desmantelada”.

Para Olalla, es importante volver a las fuentes, para recuperar esos valores y oxigenarlos y poner en evidencia, señala, que “lo que tenemos actualmente no es como se nos quiere hacer creer una versión moderna y adaptada a la complejidad presente de la antigua democracia ateniense, sino que es su negación”.

Sostiene que desgraciadamente quienes gestionan nuestras democracias representativas parlamentarias actuales “utilizan el nombre, su prestigio, el sistema del voto y algunos otros rasgos formales de la antigua democracia ateniense para salvaguardar sus propios intereses de clase en oposición al interés general”.

En su opinión, la diferencia fundamental entre la antigua democracia ateniense y las actuales es que “antes el Estado era el conjunto de los ciudadanos, no era un organismo distanciado e independiente que actuaba de forma coercitiva sobre ellos; y ahora hay un ‘ellos’ y un ‘nosotros”.

Reconoce Olalla que en la Grecia clásica no todas las personas eran iguales ni igual de valiosas o de ricas, pero había un deseo de compensar las desigualdades económicas y de otra índole a través de la igualdad política, mientras que “en nuestro mundo actual las desigualdades económicas están en la base de la fuerza política y los más económicamente poderosos son los que más fuerza política consiguen”.

Añade el autor que la democracia griega actual es exactamente igual que la del resto de nuestro mundo: “es heredera de la tradición del republicanismo romano, pasada por el parlamentarismo liberal y reconvertida en instrumento al servicio de las elite económico-financieras, como en la mayoría de países”.

Admite Olalla que pueda haber diferencias de “matices de imperfección” entre las democracias actuales, pero existen “grandes diferencias estructurales entre la democracia antigua y las actuales”.

El experto subraya que el origen de esa imperfección se debe buscar “cuando a partir de la Ilustración y el liberalismo empiezan a surgir movimientos para ganar parcelas de poder frente al absolutismo, que acaban generando un sistema parlamentario inspirado en modelos y textos mucho más provenientes del republicanismo romano, marcadamente patricio, es decir, clasista”.

A su juicio, preceptos de la democracia ateniense como que ‘el ciudadano está facultado para gobernar y juzgar’ siguen siendo hoy “revolucionarios” más de dos mil años después.

Nosotros somos mucho más ciudadanos en el sentido romano, es decir, como “beneficiarios pasivos de una serie de derechos”, lejos de la visión griega ateniense, en la que los ciudadanos eran “portadores activos de la soberanía y protagonistas de su propio gobierno”.

En ese contexto, Olalla piensa que los movimientos que han surgido en algunos países europeos, como Syriza o Podemos, son “reacciones ante la evidencia de que las democracias son muy deficientes en el sentido soberanista del término”, aunque es consciente de que no se puede pasar de la noche a la mañana a un gobierno asambleísta eficaz y generalizado.

“Una dictadura se puede imponer de la noche a la mañana, pero una democracia no se puede imponer del mismo modo, necesita un cultivo profundo de una ciudadanía sobre la que sustentarse y este es un proceso largo y difícil”.

A su juicio, la llegada de Syriza al poder era “necesaria y esperable” y lo consiguió porque tuvo la precaución de no enarbolar un discurso demasiado rompedor con Europa, pero esta actitud está demostrándose, como también era previsible, que es “un corsé que imposibilita la opción de ruptura y que aboca a su gobierno hacia una opción de continuismo”.

Para convertirse en una opción de ruptura, Olalla aboga por que “Syriza plantee abiertamente la negación unilateral de la deuda, la impugnación de los memorandos y del acuerdo de préstamo, la ruptura con la moneda única e incluso la ruptura con la UE”.

Olalla muestra su convencimiento de que “Grecia no tiene vida dentro del euro”, ya que antes de entrar en el euro, “tenía más soberanía, peso económico y más autonomía, más capacidad de relación internacional, tenía pleno empleo, capacidad de ahorro, un crecimiento anual del 4 %, un importante tejido agrícola, y desde su entrada en la moneda única su deuda externa histórica se ha multiplicado por 2,5″.

En el supuesto de mantenerse en el euro, continúa el escritor helenista, “para poder afrontar los planes de rescate tendría que tener un ritmo de crecimiento superior al de China y dedicar al pago de la deuda en los próximos años una parte ingente de su PIB, algo que no es posible y los responsables que están en el gobierno lo saben”.

25 mayo 2015 at 2:10 pm Deja un comentario

‘Gloria Victis’, un cómic tan espectacular como ‘Ben-Hur’

  • Juanra Fernández y Mateo Guerrero recrean las carreras de cuadrigas
  • Se han basado en un auténtico auriga español: Aelio Hermeros

gloria-victis

Fragmento de la portada de ’Gloria Victis’. Norma

Fuente: JESÚS JIMÉNEZ  |  RTVE.es      11/05/2015

”Todos reclaman los éxitos pero los fracasos se imputan a uno solo” (Tácito).

Cuando hablamos de carreras de cuádrigas es inevitable pensar en la famosa escena de la película Ben-Hur; pero el cineasta y guionista Juanra Fernández (Para Elisa) y el dibujante Mateo Guerrero (TuroBeast) nos descubren que esa carrera tenía muy poco que ver con la realidad en el cómic Gloria Victis 1: Los hijos de Apolo (Norma Editorial), ambientado en la provincia romana Hispania Citerior Tarraconense en el año 156 de nuestra era.

Gloria Victis –nos comenta Juanra- se podría traducir como la honra de los vencidos, y de eso trata precisamente esta historia, de vencidos bajo la sombra perpetua de oscuros vencedores. Es una trama clásica de venganza. El infortunio marca al protagonista desde su niñez, y siempre tendrá que enfrentarse a ese fantasma del pasado, la tragedia familiar”.

“Aelio –continúa el director- nace bajo el signo de las carreras de caballos, pasa su niñez de circo en circo respirando el polvo levantado por los carros, hasta el día en el que se trunca la fortuna de su apellido, y con la muerte de su padre y la consecuente desaparición de su madre, se convierte en un huérfano al cargo del municipio que le vio nacer. Aunque antes o después, su habilidad con las riendas tiene que mostrarse”.

Los protagonistas

gloria-victis-portadaAelio –añade Mateo Guerrero- es un chico al que la vida le ha hecho probar el lado oscuro de las cosas, cayendo en la esclavitud al morir su padre debido a las deudas familiares. Era algo común en la antigua Roma. Me he basado en bustos romanos para diseñar al personaje”.

Fabia –continúa Mateo- es una esclava hispana, fuerte, que sobrevive sirviendo a la caprichosa dueña que es la mujer de Cayo Gratio Nigrino”.

Cayo es un personaje que me gusta, pues si lo contextualizamos en su época, es un personaje muy moral –asegura el artista-. Pero si lo vemos desde la nuestra, juega con la libertad y la esclavitud de los otros, como se hacía en su tiempo, como si te compras un mueble”.

“Pero su mujer es otro cantar… Un ser feo por dentro y por fuera, a la que un esclavo en la casa de su padre cuando ella era joven, le hizo heridas que le dejaron marcas permanentes. Desagradable y malvada. Así hemos querido reflejarla” –concluye el dibujante-.

Una historia basada en una estela romana

estela-ealio-hermerosJuanra nos comenta cómo se le ocurrió la idea para la historia de este auriga: “Al igual que en la vida de nuestro héroe por accidente, o más bien por casualidad. Fue durante una visita al Museo Arqueológico de Cuenca, donde en una sala repleta de tesoros romanos, vasijas y utensilios de un pasado desenterrado, una estela guardaba celosamente una inscripción en honor a un auriga: Aelio Hermeros. Así surgió esta historia, imaginé sus periplos en la Hispania de los césares, y decidimos empezar a trabajar para resucitar a ese héroe valeriense, pero haciéndolo a través de las aventuras de su hijo: un personaje posible aunque ficticio”.

Hay que destacar la excelente documentación por parte de dibujante y guionista, que en vez de ambientar la historia en Roma prefirió hacerlo en Tarraconensis: “Evidentemente estábamos condicionados por el rigor histórico –asegura Juanra-. Fundamentándonos en un personaje real, lo lógico era empezar sus aventuras donde ocurrieron de verdad, aunque condicionados por los pocos datos que se conservan sobre él: Nació Valeria y murió en el circo de Elche”.

“No obstante –continúa el director-, Mateo y yo empezamos un emocionante viaje al curioso pasado de las carreras de cuadrigas. Estudiamos al detalle varios textos de cronistas y buscamos tesis actuales sobre los ludi romani. Del mismo modo que observamos meticulosamente mosaicos, pinturas, relieves y cerámicas que se conservan en diferentes museos del mundo. Así hemos logrado nuestra personal interpretación de esas competiciones sangrientas y populares”.

Las auténticas carreras de cuadrigas

gloria-victis-cuadriga

Y es que las auténticas carreras de cuadrigas tienen muy poco que ver con la imagen que nos ha transmitido Hollywood, como nos cuenta Juanra Fernández: “La secuencia de Ben-Hur se ha utilizado continuamente como referente de tales eventos, aunque se aleja bastante de la realidad histórica”.

“Los espectáculos reales –continúa el director- consistían en la competición de carros ligeros de madera que no pesaban más de treinta kilos, pudiendo alcanzar velocidades de hasta setenta y cinco kilómetros por hora.Como en las carreras de motociclismo actuales se clasificaban por categorías, de ese modo se denominaban bigas cuando eran arrastradas por dos caballos, trigas por tres o cuadrigas en el caso de cuatro”.

“Los corredores se enfrentaban representando a cuatro facciones diferentes, y siempre las mismas: la veneta de color azul, la prassina o verde, la russata o roja y la albata de uniforme blanco”.

“En nuestro cómic –asegura Juanra- hemos querido acercarnos más a las verdaderas que a las cinematográficas, recreando el fanatismo de los espectadores, la vida en las cuadras y el mundo paralelo y oscuro de las apuestas. Es decir, pretendemos trasladar al lector al mundo romano real, a sentirse sentado en un graderío de un circo sufriendo o disfrutando la pasión de la velocidad y del riesgo de naufragia (accidente), presente en cada curva del trazado”.

El auriga más famoso era español y multimillonario

“Los agitator –nos comenta Juanra -eran los aurigas que se dedicaban a la competición de manera profesional. Y si alcanzaban las mil victorias se les reconocía con el término de miliario. Quizá el más famoso de estos corredores fue el hispano Diocles, con mil cuatrocientas sesenta y dos palmas de la victoria. Éste se enriqueció tanto con sus carreras que se le considera el deportista que más dinero ha recaudado en la Historia, por encima incluso de nombres actuales como Tiger Woods, Cristiano Ronaldo, Messi o Michael Jordan, y según un calculo del profesor Peter Struck, catedrático de la Universidad de Pennsylvania, podría haber llegado a ganar más de 15 millones de dólares”.

Mateo nos comenta cómo se ha documentado para el cómic, en general, y para las carreras, en particular: “Como apunta Juanma –añade Mateo- las carreras eran unas competiciones deportivas en las que se iba en carros de carreras, no de guerra como en Ben-HurUna película que por otra parte me fascina”.

“Para el cómic –continúa el dibujante- hemos buceado mucho buscando frescos y mosaicos de la época en las que se reflejasen las carreras, y de ello hemos sacado principalmente la información de carros, arreos y trajes. Pero hemos tenido que imaginar cómo debían ser esas carreras, cómo era ese “deporte”. Para el resto de la historia me he documentado con mucho libro de texto y alguna visita a yacimientos arqueológicos como el de Valeria, que es el punto de inicio de la historia de Aelio”.

Los caballos más espectaculares

gloria_victis

Aseguran la mayoría de los dibujantes que los caballos en movimiento es una de las cosas más difíciles de dibujar, pero Mateo cuenta con ventaja: “He tenido la suerte de que tanto mi padre, como mi mujer, son unos enamorados a la hípica. Yo mismo he practicado bastante la equitación, con lo que he tenido relación con el animal más elegante de la naturaleza. De esta forma, el dibujarlos para mí, no ha sido una cuestión de búsqueda fotográfica, sino de observación natural de sus movimientos durante toda mi vida”.

“Por esto, mis caballos no quedan fotográficos… están metidos dentro de mi estilo, con las mismas deformaciones estilísticas que pueden tener mis figuras humanas” –concluye el dibujante-.

Además destacamos el cambio de estilo del dibujante de su anterior obra, Turo (Norma), a esta realista recreación de Tarraconensis. “He adecuado mi estilo a la historia que estoy contando- nos comenta Mateo- Para mí este es un elemento fundamental en mi oficio, la “Adecuación” gráfica a la historia. No era lo mismo dibujar Turo, donde la historia, el personaje y su entorno eran absolutamente fantásticos, que dibujar una historia con bases históricas en un mundo que tantos grandes artistas han representado antes”.

“De todas formas, antes de ponerte a trabajar en un nuevo proyecto, tienes una ligera idea de qué dirección quieres tomar… pero cuando te pones a dibujar, los personajes se van adueñando de la historia!” –asegura el artista-.

Mateo también quiere destacar el trabajo del colorista, Javi Montes: “Javi, para mí, es otro miembro fundamental en el equipo, que ha engrandecido la visión del mundo reflejado en el tebeo.Ha aportado una amplia variedad de ambientes, de cielos, una profundidad de campo, un hacer la iluminación más oscura o luminosa dependiendo del momento de la escena, que es como una auténtica banda sonora para el tebeo. Javi es un maestro al hacer que el tebeo quede muy variado y rico, viendo la secuencia de páginas pasar una tras otra” –concluye-.

El futuro de la historia

En cuanto a sus proyectos, ambos han firmado cuatro tomos de esta saga. “En el próximo número –nos avanza Juanra- veremos a Aelio enfrentarse definitivamente a su destino regresando al circo donde murió su padre”.

Además, el director y guionista prepara su segunda película, después de su interesante debut con Para Elisa. Una historia protagonizada por Eduardo Noriega. “De púrpura y escarlata está en proceso de preproducción y muy pronto iniciaremos el rodaje, así que a principios del 2016 la tendremos en salas” –asegura Juanra-.

En cuanto a Mateo Guerrero nos confiesa que: “De momento estoy absolutamente centrado en avanzar en la serie, pues son cuatro libros y estoy con el tercero. Luego, haremos un paréntesis para trabajar en De Púrpura y escarlata, la peli de Juanra, en la parte de arte. Y luego… ¡ya veremos!

gloria-victis-2

11 mayo 2015 at 1:38 pm Deja un comentario

El nuevo guionista de Astérix ve posible una futura aventura en Hispania

Jean-Yves Ferri guarda como un secreto de Estado los pormenores del próximo álbum, ‘El papiro del César’

Portada-de-Asterix-y-los-pictos

Portada de ‘Astérix y los pictos’. Editions Albert René

Fuente: Hèctor Mariñosa / EFE  |  LA VANGUARDIA      24/04/2015

Jean-Yves Ferri, el nuevo guionista de Astérix, guarda como un secreto de Estado los pormenores del próximo álbum, El papiro del César, que transcurrirá en una región de la Galia, si bien ve “posible” que algún día el famoso héroe galo y su inseparable Obélix visiten otra vez territorios de Hispania.

En una entrevista con Efe, Ferri, que ha estado Barcelona con motivo de la Diada de Sant Jordi, en la que ha firmado álbumes de su primer trabajo para la serie, “Astérix y los Pictos”, aparecido en 2013, ha indicado que Cataluña y en general cualquier territorio de España podría ser un buen escenario para una nueva aventura del pequeño guerrero galo.

Los creadores de la serie, el dibujante Uderzo y el guionista Goscinny, publicaron en el ya lejano 1969 su álbum “Astérix en Hispania”, repleto de alusiones al incipiente turismo, el flamenco y los toros, con un Astérix convertido en el primer toreador de la historia.

Aunque custodia celosamente los detalles del que será su segundo álbum de Astérix con el dibujante Didier Conrad, que verá la luz a nivel mundial el próximo 22 de octubre, Ferri avanza que en el futuro “es posible” que el personaje pueda tener una aventura en Cataluña u otras zonas de España porque “hay muchos escenarios” para desarrollar una historia.

Tras firmar Uderzo en 2005 en solitario “¡El cielo se nos cae encima!” -Goscinny murió en 1977- el veterano dibujante optó por dar por concluida la serie, pero en 2011 seleccionó a Ferri y a Conrad para que siguieran ideando aventuras y batallas de Astérix y Obélix contra las legiones romanas, un encargo que el nuevo guionista asumió consciente “de ser un gran responsabilidad, tanto pensando en los lectores como en mí mismo”.

Señala Ferri que esa responsabilidad le ha llevado a intentar ser fiel al espíritu de los álbumes creados por Uderzo y Goscinny y mantener su calidad, pues una vez metido a crear nuevas historias “te das cuenta de que se trata de un nivel muy alto”.

Con Uderzo, que mañana cumple 88 años, Ferri y Conrad mantienen “una relación basada en la confianza, puesto que en definitiva fue él quien nos escogió”, y asegura que, “si en el primer álbum no intervino mucho, en el segundo todavía menos”, limitándose a aprobar la historia y a dar algún consejo en la parte del dibujo.

Su primer álbum dedicado al héroe galo, “Astérix y los Pictos” lleva vendidos cerca de cinco millones de ejemplares en todo el mundo, en parte por la expectación generada tras los años de interrupción de la serie, éxito que considera un aval hacia su trabajo. Además, “la crítica no nos demolió demasiado”, comenta con cierta sorna.

En cuanto a “El papiro del César”, reitera que no puede revelar nada sobre la intriga, pero invita a usar la imaginación desde el momento en que en la historia “hay un papiro, claro”, y sólo concede que en la historia se aborda “un tema relacionado con nuestra época”.

Asegura el guionista, en este sentido, que “no es difícil trasladar temas actuales a un escenario como el de Astérix, porque el poblado galo es un pequeño universo con unos personajes de los que te puedes servir para abordar un montón de temas”, desde un jefe que encarna al poder político, un druida exponente de la sabiduría o un bardo que representa a los artistas.

Recuerda que Uderzo y Goscinny trataban en los años 60 y 70 del pasado siglo temas de esa época, “a la forma gala, por supuesto”, y que también ahora encuentran medios “para hablar de todo, porque de hecho, nos damos cuenta de que nada ha cambiado realmente y la Humanidad conserva los mismos deseos o preocupaciones” de siempre.

La visita de Ferri a Barcelona coincide con el estreno el 30 de abril de la película de animación “La residencia de los dioses”, que ha llevado a la editorial Anaya a poner a la venta una edición especial del álbum número 17 de la colección de Astérix, en el que se inspira la cinta, y que incorpora al cómic original de 1971 material original de los archivos de Anne Goscinny y Albert Uderzo.

Jean-Yves Ferri recuerda que las historias de Astérix se adaptaron hace mucho tiempo al cine y a los videojuegos, medios que considera “otro dominio en el que hay una gran libertad y se puede hacer un poco lo que se quiera”, mientras en el cómic “estamos obligados a tener respeto a la tradición de los álbumes, a estar más cerca del original”.

Ferri, que además de dedicarse a los guiones de Astérix tiene su propia cartera de personajes y series, entre ellas “El retorno a la tierra” o la policía rural “Aimé Lacapelle”, no ha firmado aún la realización de un tercer álbum porque antes quiere “estar seguro de que tengo una buena historia para contar”.

“Esto estresa al editor, pero para mí es obligado tener ya una historia con cuerpo antes de firmar un nuevo álbum, estar seguro de que puedo hacerlo”, concluye el guionista francés.

24 abril 2015 at 4:52 pm Deja un comentario

Irene Vallejo: “Los griegos y los romanos entendían el deseo como una fuerza cósmica”

Publica la novela histórica ‘El silbido del arquero’ en el cuidado sello Contraseña, de Zaragoza

irene-vallejo

Irene Vallejo. Francisco Jiménez

Fuente: Antón Castro  |  Heraldo.es     21/04/2015

Irene Vallejo Moreu (Zaragoza, 1979) es licenciada en Filología Clásica y doctora por las Universidades de Florencia y Zaragoza. Especialista en Marcial, publica ‘El silbido del arquero’ (Contraseña), que tiene algo de glosa, homenaje y reescritura de ‘La Eneida’ de Virgilio.

Había escrito una novela, ‘La luz sepultada’ sobre la Guerra Civil española. ¿Qué le ha llevado esta vez a Grecia y a los orígenes de Roma?
Entiendo la escritura como un viaje con escalas en distintas épocas que despiertan mi curiosidad. Un libro puede cumplir el sueño imposible de la máquina del tiempo. ‘El silbido del arquero’ nació del deseo de explorar el mundo antiguo, que es mi especialidad académica, con las herramientas de la ficción.

¿Qué supone para usted el escritor Virgilio? ¿Cuál su importancia, cómo ve su escritura?
Virgilio es una de mis grandes pasiones desde que empecé a traducirlo en clase de latín. Admiro la música de sus palabras y su extraordinaria sensibilidad poética. Sin Virgilio, los caminos de la literatura habrían sido diferentes. Para muchos de sus lectores, es sencillamente inolvidable. Borges escribió: “Mis noches están llenas de Virgilio”. Y Antonio Colinas: “Grabad sobre mi tumba un verso de Virgilio”. Me atraía la idea de convertirlo en un personaje de la novela, adentrándome en su memoria y sus dudas creativas.

¿En qué medida ha querido reescribir, en corto al menos, ‘La Eneida?
Me atraía la idea de dar libre juego a la fantasía sobre la base de un breve episodio de la ‘Eneida’. He inventado personajes, situaciones, diálogos, tramas y he transformado la estructura. Es algo que en la literatura antigua se practicaba a menudo. Los autores hacían revivir una y otra vez los mismos mitos, sin agotarse nunca de la sutileza de las variaciones, intentando encontrar su libertad en un juego con los arquetipos legendarios.

¿Qué tipo de héroe sería Eneas? ¿Es un fugitivo, un hombre sin patria o alguien que intenta encontrar su identidad?
Tanto Ulises en ‘La Odisea’ como Eneas en ‘La Eneida’ son, creo, los dos héroes más modernos que nos han legado las leyendas antiguas, los dos ven resquebrajarse los fundamentos de su mundo y están buscando la forma de reconstruirse. El Eneas de Virgilio es un guerrero que pierde su guerra, un superviviente cansado, alguien que duda de sus propias fuerzas. Creo que su experiencia del exilio, de la orfandad y de la búsqueda permanente lo convierten en un personaje muy cercano a nuestra sensibilidad.

¿Cuál es el eco de las guerras, qué queda después de un episodio tan terrible como el de la guerra de Troya?
Las tragedias antiguas, sobre todo ‘Las troyanas’, cuentan el terrible trauma que dejó la guerra de Troya. Además de una larga estela de muertos en combate, impresiona la suerte de los derrotados. Los hombres eran pasados a cuchillo y las mujeres se convertían en esclavas de los vencedores. A veces idealizamos el mundo antiguo, pero no debemos olvidar sus aspectos oscuros. La guerra de Troya es un símbolo de la crueldad. Ninguno de los supervivientes volvió a ser el de antes. Creo que también esta es una experiencia universal.

Ha dicho que la guerra de Troya no nació de un secuestro de amor sino de un conflicto económico. ¿Podría precisarlo?
Los arqueólogos que han estudiado los restos de la ciudad de Troya, en la actual Turquía, reconstruyen el conflicto que hay detrás de la leyenda como una guerra debida a intereses comerciales. Troya estaba situada en un lugar estratégico, el estrecho que comunica el Mediterráneo con el mar Negro, y cobraba peaje a los barcos que recorrían esa importante ruta marítima. Los griegos de la época, en plena expansión comercial, se unieron para destruir y saquear esa rica ciudad y controlar el paso del estrecho. Riqueza, por tanto, y no amor. Pero ya sabemos que las causas declaradas de las guerras no siempre son las auténticas.

​Elisa es el otro nombre de la reina Dido de Cartago. ¿Cómo era esa mujer, tan enigmática?
Elisa es un gran personaje femenino, una reina que, según la leyenda, debe su poder a la inteligencia y al valor. A pesar de su talento, dentro y fuera de la ciudad cuestionan su capacidad para dirigir Cartago y ella se ve obligada a comportarse como un hombre. La llegada de Eneas a sus costas desencadena un cambio muy profundo en su interior y la coloca en un delicado equilibrio entre el amor y la ambición, entre el deseo y el temor.

¿Cómo define su historia de amor? ¿Es una pasión imposible, es un lapso de felicidad?
Nunca dos personas viven su historia de amor con los mismos ritmos, de la misma manera o con la misma intensidad. Yo he imaginado a Elisa como una mujer madura que se enamora de un hombre más joven y siente una repentina mezcla de euforia e inseguridad. Eneas, cansado de sus viajes, tiene sus propias dudas: se pregunta si permanecer en Cartago con Elisa o continuar su búsqueda. Los dos guardan secretos y están marcados por su pasado. Su historia podría suceder hoy.

¿Cómo entendían los griegos y los romanos el cuerpo, cómo vivían la juventud, el deseo?
Es difícil resumir la cuestión en pocas palabras, pero en mi opinión predomina una sensualidad mediterránea y un sentido de la belleza que aún hoy nos deslumbra. Aunque también tenían sus tabúes, sentían su propio cuerpo con más naturalidad. Entendían el deseo como una fuerza cósmica, que hacía fecunda la naturaleza y se apoderaba del ser humano. Los poetas griegos y romanos hablaron sobre la pasión, la obsesión, los celos o la añoranza de la juventud con palabras tan vivas que todavía nos rozan la piel.

¿Qué sería ‘El silbido del arquero': una novela de amor, una novela de viaje y aventuras o una novela política?
Es una novela de amor y aventuras recorrida por intrigas políticas. He buscado el entretenimiento del lector, con la esperanza de dejar también un poso de reflexión sobre cuestiones como el poder y la libertad individual o la razón por la que contamos historias. Me parecía interesante indagar en la trascendencia histórica que llegan a adquirir las leyendas y cómo configuran nuestra manera de pensar el mundo.

¿Por qué ha estructurado su novela a base de voces: la de Elisa o Dido, la de Eneas, la de Eros, la de Ana, hermana de Elisa, la del propio Virgilio? ¿Por qué ha empleado esos monólogos?
La sucesión de voces acerca el texto a nuestra sensibilidad actual, a la variedad de puntos de vista necesarios para abarcar la complejidad de la historia. De esta forma, solo el lector conoce todos los hechos, mientras que los personajes se confunden o malinterpretan a los demás. Esta técnica es muy sugerente y abre muchas posibilidades literarias.

La escritura es delicada, poética, de reminiscencias latinas. ¿Qué buscaba? ¿Cómo se plantea el estilo?
La novela tiene dos registros, el lenguaje poético de la leyenda y el tono casi picaresco con el que se describe Roma en el siglo I. He trabajado el contraste entre los dos estilos. El lector se verá trasladado al escenario de batallas épicas y, de pronto, estará en las letrinas de Roma. En mi escritura, he buscado una mezcla peculiar de humor y poesía.

¿Qué semejanzas establece entre la situación de aquel momento y la de ahora, en qué medida se puede hacer una lectura contemporánea de la época?
Eneas ha visto derrumbarse el mundo que había conocido. Se pregunta si debe intentar reconstruir en otro lugar la misma forma de vida o arriesgarse a levantar algo nuevo y cambiar las reglas. Creo que hay un claro paralelismo con el momento histórico que vivimos y nuestro dilema entre mantener el sistema que nos arrastró a la crisis o enfrentarnos a las incertidumbres del cambio. Como los héroes antiguos, hay que atreverse a tomar las naves y emprender de nuevo el viaje.

21 abril 2015 at 6:55 pm Deja un comentario

Entrevista a Santiago Castellanos, autor de “Barbarus. La conquista de Roma”

“El estudio de Roma nos permite conocer mejor la época actual”

Santiago_Castellanos

Fuente: Javier Velasco Oliaga  |  Todo Literatura    18/04/2015

El escritor y profesor titular de Historia Antigua de la Universidad de León, Santiago Castellanos, acaba de publicar en Ediciones B su segunda novela “Barbarus. La conquista de Roma”. En sus dos novelas trata sobre el mundo romano y esta última no es una continuación de la primera “Martyrium”, pero sí comienza, temporalmente, donde terminó la primera. Pese a llevar escritas sólo dos novelas, no es un neófito en las lides literarias ya que además ha publicado siete u ocho ensayos históricos.

Santiago Castellanos apuesta por el rigor, pretendiendo que su obra sea un producto excelente, tanto en lo literario como en lo histórico. “Para mí, la novela histórica tiene un peligro, pero también un desafío, porque puedo caer en que la obra sea un ladrillo”, expone en la entrevista que hemos mantenido en la cafetería del Museo Arqueológico Nacional. Por eso cree que el historiador que se dedique a escribir novelas históricas debe de “cambiar el chip, cambiar la mentalidad”. El profesor logroñés lo consigue claramente.

En ocasiones vemos que los historiadores hispanos escriben con los ojos puestos en sus compañeros académicos, de ahí que muchos libros de historia sean auténticos “ladrillos”. No podemos decir lo mismo de los historiadores británicos, que son auténticos divulgadores que aúnan la precisión histórica con la amenidad. “En Gran Bretaña lo tienen superado hace mucho tiempo, baste leer los libros científicos de Stephen Hawking donde nos enteramos perfectamente de los principios científicos sin ser un especialista. Lo mismo ocurre con la historia”, apunta. Los hispanistas británicos son mucho más cercanos que nuestros eruditos. También señala, con un cierto tono de envidia sana, cómo en las islas británicas se pueden encontrar museos de toda índole en poblaciones pequeñas que subsisten gracias a asociaciones culturales, algo que no ocurre en nuestro país, si bien ahora se están comenzando a dar los primeros pasos.

“Cuando escribes una novela histórica tienes que contar los hechos y las cuestiones fundamentales fielmente, con solidez académica, pero también tienes que saber contar esos hechos de forma entretenida. La rigurosidad no tiene que estar reñida con la amenidad. Si falla uno de estos dos parámetros, la calidad se resiente”, explica de manera pausada este especialista en la Hispania romana y visigótica.

España debe mucho a Roma, “somos romanos”, es el espejo en el que nos miramos; “el origen de nuestra lengua, de nuestra religión, de nuestro derecho, tanto fiscal, como administrativo o de la propiedad tienen su origen en el mundo romano”, desgrana con fluidez. Son muchas las afinidades pero, también, muchas las diferencias. Claramente, el tejido social ha cambiado, como lo ha hecho la tecnología, son muchos los siglos de diferencia para no avanzar.

Sin embargo, vemos que en otras cuestiones no hemos cambiado tanto. “El gasto público del Estado es desorbitado. La administración estaba sobredimensionada en época de Augusto, multiplicidad de funciones, y también ahora. La presión fiscal tanto en la época romana como en la actualidad está erosionando las clases medias”, enumera con pasión y nos damos cuenta de la razón que tiene y por desgracia no quedan ahí las similitudes. “La corrupción dentro del Estado era galopante”, afirma. ¿A qué nos suena? Poco podemos añadir, pero Santiago Castellanos tiene más similitudes de las que podremos enterarnos leyendo “Barbarus”, como la del cambio de valores que se produjo en esa época y la crisis que se vivió y se vive en cuanto a los valores. Para acabar nos recuerda el tema de la inmigración: “Roma no supo resolver el problema de la inmigración”, cuestiona tajante con la llegada de los bárbaros o de otras provincias hasta la metrópoli. Casi, casi igual que ahora. Ya me entra la duda de si está describiendo Roma o cualquier país actual de Europa.

Está claro que han pasado siglos pero los problemas siguen siendo los mismos. De ahí que Santiago Castellanos no quiera centrarse en sus libros sobre batallas, anécdotas o fechas de acontecimientos, sino en dos o tres ideas básicas y relevantes. “Quiero contar los cambios culturales, sociológicos o religiosos que ocurrieron, procesos importantes que nos ayudaran a comprender aquella época”, desgrana.

Si se le pregunta por sus objetivos principales cuando se sienta a escribir una novela, señala tres principales: analizar la crisis de Roma en todas sus facetas y por qué se llegó a ella, desde las dos visiones, romana y bárbara; que el lector se entretenga y de paso aprenda y proporcionar un material suficiente que permita conocer mejor la época actual, que se vean los paralelismo que hay con el sistema actual.

Esa visión que ha querido dar de la conquista de Roma, la ha dado bajo el prisma de los ojos de unos niños godos. “He querido dar el punto de vista de los bárbaros”, expone. Pero en realidad, “los godos no escribieron nada”, son pocos los documentos que se conservan, fue en aquella época cuando Ulfilas inventa el alfabeto godo. En la novela, el autor incluye el Padrenuestro en esta lengua para que nos hagamos una idea de cómo era, pero, en realidad, los godos adoptaron el latín y la cultura romana que luego se adaptaría a la época visigótica.

Esta época es la gran desconocida de nuestra historia, una época que el autor de Barbarus estaría dispuesto a desentrañar. “No fue tan oscura como nos han contado”, adelanta. Pero, de momento, lo deja para un futuro más o menos lejano, ya que el año que viene se tendrá que desplazar a vivir a Estados Unidos como profesor universitario para cumplir ciertos compromisos científicos, por lo que tendremos que esperar un tiempo para volver a leer una novela suya, donde aúne con precisión la rigurosidad histórica con la narración amena, algo que muchos deberían aprender.

18 abril 2015 at 4:52 pm Deja un comentario

El dios Dioniso, dos mil años hablando

Representa la alteridad, lo totalmente diferente, lo que no se ajusta al prototipo que hoy calificaríamos como políticamente correcto

Fuente: CARMEN ORDÓÑEZ |  EL PAÍS      06/04/2015

dioniso

Estatua romana de Dioniso. / Museo del Prado

1. Proyector de expectativas universal. Decía J. P. Vernant que “los dioses continúan hablándonos, cuando se les escucha”. Diego Mariño, especialista en historiografía griega antigua, ha prestado atención a la voz de Dioniso, amplificada por la fenomenología de la religión, el psicoanálisis, la antropología cultural, la filosofía de la historia y, en fin, todos aquellos caminos que llevan al autor a preguntarse cómo es posible que se hable en estos términos de unas creencias de hace dos mil años. Injertando a Dioniso (Siglo XXI) es el mapa de este singular itinerario que recorren una serie de militantes dionisiacos de excepción. Lo mejor de cada casa.

2. La transgresión y lo otro. Antes que nada, Dioniso representa la alteridad, lo totalmente diferente, lo que no se ajusta al prototipo que hoy calificaríamos como políticamente correcto y que en la Grecia clásica se identificaría con lo apolíneo. El nombre de Nietzsche quedará unido para siempre a esta dualidad Apolo / Dioniso, un concepto filosófico tan arraigado que se ha instalado incluso en nuestro lenguaje. Nietzsche saca a la divinidad de su contexto cultural, le superpone una serie de máscaras modernas y lo convierte en un fenómeno interior del alma humana. Una posterior lectura psicoanalítica (K. Kerényi) vinculará este arquetipo al inconsciente colectivo.

3. Lo irracional y lo inefable. Para la cultura intelectual europea, Dioniso se ha convertido en un símbolo de lo irracional en el sentido más amplio: no podemos delimitar los ámbitos de la locura. E. R. Dodds trabajó sobre esta cara oculta de la cultura griega, que incluye fenómenos como el menadismo, hoy reproducidos en algunas manifestaciones de masas ¿Les suena de algo la beatlemanía? También hemos de vincular lo dionisiaco con las aventuras psicotrópicas que, correctamente entendidas, representan hoy una especie de prolongación de aquellos rituales mistéricos, donde se desvelan las verdades ocultas que jamás deben transmitirse a los no iniciados.

4. Naturaleza y feminismo. El Dioniso arcaico ya presenta las mismas características que luego se atribuirán a otras divinidades como Mitra, Osiris o Cristo. Todos ellos incluyen en sus cultos los ciclos astrales y de la vegetación. Dioniso, como representante de la religión natural primitiva, simboliza la fertilidad vegetal y animal. De ahí su defensa de la vida natural, hoy enarbolada por los movimientos ecologistas e incluso por el anarcoprimitivismo. Enraizado en la religión de la Tierra, Dioniso sostiene un vínculo privilegiado con la naturaleza femenina, que es la Naturaleza misma. Como liberador de la mujer griega, su carisma también envuelve a los movimientos feministas que explotarán, a lo largo del siglo XX, su significado transgresor (J. Harrison).

5. Contra la polis. Lo anterior conlleva unas connotaciones políticas; la más evidente, la vida rural contra la polis, pero Dioniso también representa el poder inmanente a la acción social. Una de las definiciones en Daremberg & Saglio califica al dios como “defensor de los pequeños contra los grandes, de los débiles contra los fuertes”. Vivimos unas circunstancias históricas en las que parece oportuno plantearse si Dioniso, como mediador entre lo antiguo y lo nuevo, nos está abriendo una puerta hacia la renovación del ser humano y su sistema de valores. Su presencia sigue latente en todas las culturas: unas lo potencian, otras lo esconden. Cabría preguntarse cuál de ambos tipos de sociedad es más saludable.

6 abril 2015 at 4:43 pm Deja un comentario

Ara Pacis: El triunfo de Augusto

En el año 9 a.C., el emperador Augusto inauguró un espléndido monumento dedicado a la paz y la prosperidad que su reinado había traído a Roma

ara-pacis-ng

El altar dedicado a la paz de Augusto, erigido del 13 al 9 a.C., se alza hoy junto al Tíber, en Roma, protegido por la estructura del moderno museo que lo alberga y que fue inaugurado en el año 2006. LUIS PADILLA / VISIVALAB

Por Francisco García Jurado. Profesor Titular de Filología Latina. Universidad Complutense de Madrid, Historia NG nº 135

En  el año 13 a.C., el Senado romano decidió erigir un altar en señal de agradecimiento por las exitosas campañas del emperador Augusto en Hispania y la Galia, que tuvieron como resultado la sumisión definitiva de ambos territorios a Roma. Se decidió ubicarlo en el Campo de Marte, una amplia zona externa a la muralla, que daba entrada a Roma desde las tierras del norte a través de la vía Flaminia y donde las legiones practicaban los ritos de purificación al regresar de la batalla. Su nombre proviene de un antiguo templo allí consagrado al dios de la guerra, y esta circunstancia no deja de tener carácter simbólico, pues la guerra y la paz constituyen las dos caras del propio Augusto: llegó al poder al término de una cruenta guerra civil, pero supo aportar a Roma la estabilidad política y social que le permitiría convertirse en la dueña del Mediterráneo. En aquel mismo año se levantó un altar provisional en el lado occidental de la vía Flaminia (en lo que hoy es la vía del Corso), y en el año 9 a.C. se terminó de construir el magnífico altar de mármol que conocemos. Desde el siglo II d.C., el monumento fue cayendo en el olvido, cubierto por los lodos que acarreaba el Tíber en sus crecidas, y las transformaciones urbanísticas de la zona determinaron su pérdida definitiva. En el siglo XX fue rescatado de los cimientos de un palacio renacentista y trasladado desde el Campo de Marte hasta la ribera del Tíber para colocarlo frente al mausoleo de Augusto, en el lugar donde hoy se encuentra.

Augusto, de mortal a dios

El Senado decidió llamar al altar Ara Pacis Augustae, es decir, el Altar de la Paz de Augusto. Ya en el año 27 a.C., los senadores habían concedido el título de Augusto al emperador, cuyo nombre de nacimiento era Cayo Octavio Turino. El nombre de «Augusto» proviene del verbo latino augeo (crecer) y tiene el sentido religioso de lo que es venerable; diosas tan relevantes como  Juno –esposa de Júpiter, el soberano de los dioses– recibían ese apelativo. La Paz se volvía «Augusta» y el propio emperador aparecía como un nuevo dios enviado para pacificar a los pueblos. Esa pacificación marcaba una nueva era de prosperidad para Roma, que coincidía con el gobierno del soberano. Comenzaba una nueva etapa de la historia, y ésta es la clave del monumento.

Junto al Ara Pacis, el Senado decretó el mismo año 13 a.C. la construcción de un horologium, un reloj solar que utilizaba como gnomon un obelisco de granito rojo procedente de Heliópolis (Egipto). El Ara Pacis y el Horologium Augusti se construyeron e inauguraron al mismo tiempo y se dispusieron de tal manera que el día del cumpleaños del emperador, el 23 de septiembre, la sombra del obelisco apuntaba al ingreso del altar.

Un mensaje para la posteridad

El Ara Pacis representaba en mármol lo que se conoce como templum minus, un templo menor o provisional. Tales templos estaban delimitados mediante una empalizada de madera, aquí representada en el interior de los muros (de 11 por 10 metros) que acotan el terreno sagrado, y que acogen dentro el altar propiamente dicho. El monumento, que cuenta con puertas en los muros este y oeste, se levanta sobre un pedestal y se accede a él por una escalinata.

El Ara Pacis ilustra espléndidamente el dicho que el historiador Suetonio puso en boca de Augusto antes de morir: «Encontré Roma como una ciudad de ladrillo y la dejé de mármol», una alusión a su vasta labor de embellecimiento y renovación de la capital. En tal sentido, el altar es una de las edificaciones más representativas de la llamada Edad de Oro augustea, tanto desde el punto de vista histórico como artístico. Pero no sólo el mármol aspira aquí a perdurar en el tiempo; también lo hace el mensaje que transmiten los relieves exteriores, que en tiempos del emperador estaban pintados de vivos colores.

La decoración de los muros norte y sur del Ara Pacis evoca el día de la consagración del templo, cuando tan sólo era una construcción provisional. En ellos se representó una procesión formada por sacerdotes (flamines) y por la propia familia imperial, inspirada en la procesión de las Panateneas del Partenón de Atenas.

En la entrada: Eneas y los gemelos

Dos relieves situados en los muros este y oeste del monumento, que representan a Eneas y a la madre Tierra (o a la diosa Venus), se relacionan con los orígenes de Roma y las expectativas de renovación que acompañaban el reinado de Augusto, que había puesto fin a cincuenta años de guerras civiles y parecía anunciar una época de prosperidad y estabilidad. La decoración de estos muros guarda una clara relación con la literatura de la época, sobre todo con las obras del historiador Tito Livio y con la Eneida del poeta Virgilio. Sus textos vinculan a los gemelos Rómulo y Remo, fundadores de Roma, con el héroe troyano Eneas, hijo del pastor Anquises y de la diosa Afrodita. Eneas, que escapa de la destrucción de Troya y se instala en Italia, está en el origen del linaje de Rómulo y Remo, y, por tanto, de Roma.

Los relieves que flanquean la puerta oeste o delantera del Ara Pacis muestran precisamente dos momentos fundacionales de Roma. A la derecha aparece un hombre que posiblemente sea Eneas, de edad avanzada, mientras realiza un sacrificio a los dioses Penates, las primitivas divinidades domésticas de los romanos. Llama la atención cómo en un segundo plano y a lo lejos aparece representado un templo con los Penates, dejando claro el carácter religioso de la escena. Eneas encarna la pietas erga deos, «la piedad debida a los dioses», uno de los fundamentos de la religión romana. El héroe troyano aparece vestido como un héroe o un dios, con el manto enrollado en la cintura y dejando el hombro derecho desnudo, mientras los dos jóvenes que le ayudan a celebrar el sacrificio, los camilli, van  vestidos con una túnica corta.

Este hecho lleva a pensar en un diálogo entre un tiempo pasado, representado por Eneas, y el futuro, personificado en los jóvenes romanos. Este juego del «futuro en el pasado» era algo muy grato para la cultura romana, y aparece en el libro VI de la Eneida, donde se relata el descenso de Eneas a los infiernos. Allí, su padre Anquises, ya fallecido, le muestra las almas de las futuras glorias de Roma, y en cierto momento el anciano le señala a Augusto, el futuro emperador: «Éste es, éste el que vienes oyendo  tantas veces que te está prometido, / Augusto César, de divino origen, que fundará de nuevo la edad de oro / en los campos del Lacio […] y extenderá su imperio hasta los garamantes y los indios, / a la tierra que yace más allá de los astros, allende los caminos / que en su curso del año el sol recorre». Así anuncia Virgilio en su libro el espléndido porvenir que aguarda a Roma de la mano de Augusto, que fue justamente quien le encargó el poema.

De hecho, el protagonismo de Eneas en el Ara Pacis tiene como fin la apropiación de la leyenda troyana por parte de la familia imperial, la dinastía Julia, que incluía entre sus antepasados al héroe troyano. Augusto aparece como un nuevo Eneas; no en vano, si se contempla el altar desde la esquina delantera derecha, vemos a un lado a Eneas y, al otro, en el relieve lateral, al mismo Augusto, ambos con la cabeza velada, símbolo del pontífice máximo, la mayor autoridad religiosa de Roma.

Recientemente, sin embargo, se ha propuesto que el personaje que realiza el sacrificio no es Eneas, sino Numa Pompilio, segundo rey legendario de Roma, que celebró en el Campo de Marte un sacrificio a la concordia de romanos y sabinos y que sacrificó una cerda para la ocasión.

Al otro lado de la puerta oeste aparece otro mito de la fundación de Roma: Rómulo y Remo son amamantados por la loba bajo la higuera ruminal, que aparece en el centro de la composición. El dios Marte, padre de los gemelos, observa la escena, precisamente cuando el pastor Fáustulo acaba de encontrar a la loba que, habiendo acudido a la orilla del Tíber a calmar su sed, halla a los dos bebés abandonados y les ofrece sus mamas. Luego Fáustulo y su esposa criarán a los pequeños.

Si la fachada oeste del edificio se refiere a un tiempo legendario, el de la fundación de Roma, la fachada este, donde se encuentra la puerta trasera, estaba dedicada a la nueva edad dorada que había empezado con Augusto.

Felicidad y fertilidad

En este relieve, el mejor conservado, vemos a Italia, o la Madre Tierra (Tellus), rodeada de signos de fertilidad: los frutos de la tierra y dos niños, quizá Rómulo y Remo, o tal vez los propios herederos de Augusto: sus nietos Gayo y Lucio. Los niños aparecen en brazos de la diosa y uno de ellos parece querer mamar.

«Mamar» en latín se dice felare, y de esta misma palabra deriva el término felicitas («felicidad»), que no es otra cosa que lo que «crece» y, por tanto, es próspero. Otro término, el que se refiere al campo «abonado» (laetus), da lugar a un nuevo término para expresar la felicidad: laetitia, pues tanto el animal que mama como el campo abonado crecen y se vuelven prósperos. En la cultura romana, la felicidad está unida a la idea concreta del crecimiento animal y vegetal. Al mismo tiempo, si partimos de la idea de que los poetas latinos de la época debieron de inspirarse en las imágenes que los rodeaban, los atributos que envuelven a Tellus –los animales y los frutos– están indicando el nacimiento de una nueva edad dorada para la tierra. Este relieve, pues, está destinado a reforzar la idea de felicidad entendida como fertilidad y prosperidad.

El Ara Pacis es, en definitiva, un poema en mármol, un monumento comparable al mayor poema jamás escrito en latín: la Eneida de Virgilio. Un canto inmortal a la gloria de Octavio Augusto, el primer emperador, y al espléndido futuro que de su mano se abría ante Roma.

Para saber más

Augusto, de revolucionario a emperador. A. Goldsworthy. La Esfera de los Libros, 2014.
Augusto y el poder de las imágenes.  Paul Zanker. Alianza, 2005.
Ara Pacis
Augusto

6 abril 2015 at 9:10 am Deja un comentario

Entradas antiguas


logoblog2.gif
Licencia de Creative Commons
Este blog está bajo una licencia de Creative Commons.

Aprovecha esta oferta especial de suscripción a Historia National Geographic

National Geographic Historia-1

Twitter

Reunificación de los Mármoles del Partenón

"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

Tempestas

CALENDARIO

mayo 2015
L M X J V S D
« abr    
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031

Archivos

RSS Elementos compartidos

  • Ha ocurrido un error; probablemente el feed está caído. Inténtalo de nuevo más tarde.

Inscriptio electronica

Amici Chironis

Apasionados del mundo clásico

Suscríbete a esta fuente


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.994 seguidores