Posts filed under ‘Pompeya’

Pan, circo y… «Hooligans»

La «gladiatura» es una de las señas de identidad romanas más evidentes.

«Pollice Verso», obra del artista francés Jean-León Gérôme

Fuente: Gustavo García Jiménez – Desperta Ferro Ediciones  |  LA RAZÓN
29 de agosto de 2018

Si algo define de verdad a una sociedad es aquello que mueve sus pasiones. El combate gladiatorio tiene los ingredientes necesarios para proyectar una imagen en la que destaquen los valores de la virtud y el heroísmo que se esperaba que imitaran los legionarios en campaña o los niños en sus juegos callejeros. Al llevar la violencia a casa –de la mano de esclavos o criminales y siempre en el contexto de un ambiente festivo en el que la sociedad romana al completo estaba invitada a participar–, se garantizaba que el mensaje fuera escuchado, y, así, el valor educativo de la lucha comenzaría a dar sus frutos. Desde esta perspectiva, no era difícil que esta práctica terminara por convertirse en un instrumento de propaganda política, hasta el punto de que todavía hoy, bajo la influencia de esa misma propaganda, los gladiadores siguen resultándonos fascinantes pese a representar el paradigma de la violencia.

Las luchas gladiatorias comenzaron como un evento relacionado con el ritual funerario de la época republicana, pero, pronto, la llegada masiva de esclavos y dinero procedentes de los territorios conquistados estimuló que las clases pudientes hicieran sus inversiones en espectáculos ofrecidos a las masas para facilitar su promoción política. Y he aquí que el combate agonístico se convirtió en un instrumento. Como tantas otras cosas que se gestaron mediante este proceso, que transformó de forma radical a la sociedad romana en el tránsito de la República al Imperio, la gladiatura alcanzó un grado de perfeccionamiento muy importante a partir de esta etapa. Se trataba, pues, de una práctica que combinaba tradición, entretenimiento, control social y, cómo no, negocio; un negocio construido mediante el derramamiento de sangre humana –por supuesto, no la propia, sino la ajena–. Pero, pese a ello, el sistema encajaba y el círculo se cerraba cuando el esclavo alcanzaba la gloria, si luchaba bien, y el pueblo sonreía satisfecho cuando gozaba de la emoción del combate.

JUEGOS GLADIATORIOS

Nada como una tarde en el anfiteatro (o en el fútbol) para calmar los ánimos de la plebe. Y es que la vida urbana ponía a prueba a diario a las clases populares, abocadas como estaban a sobrevivir en un medio hostil y competitivo con escasas oportunidades de progresar socialmente. Las autoridades romanas tomaron buena nota de ello y ofrecían juegos gratuitos para distraer a las masas y evitar posibles disturbios contra el poder establecido… solo que no siempre funcionaba. Eso es precisamente lo que debió de ocurrir en la Pompeya del 59 d. C. durante los juegos gladiatorios ofrecidos por Livineyo Régulo. La imagen del fresco pompeyano procedente de la Casa de Actius Anicetus no refleja unos gladiadores al uso. Los que luchan en la arena, y también fuera de ella, son auténticos «hooligans» pompeyanos peleando con los de la vecina Nuceria, que habían acudido a los juegos y terminaron siendo víctimas de la pasión desenfrenada de aquéllos. El episodio tuvo la suficiente relevancia como para llamar la atención del historiador Tácito, que lo registró en sus «Anales»: «Empezaron por lanzarse insultos, luego piedras, y al cabo tomaron las armas, saliéndose con la mejor parte la plebe de Pompeya, donde se celebraba el espectáculo. El caso es que muchos de los de Nuceria fueron llevados a la ciudad con el cuerpo lleno de mutilaciones, en tanto que la mayoría lloraba la muerte de hijos o padres».

El revuelo causado fue tal que hubo de intervenir el emperador y el Senado, dando como resultado el que los juegos fueran prohibidos en Pompeya durante diez años. Tácito añade además que Livineyo había sido expulsado años antes del Senado, y aunque ignoramos los motivos de ello, es tentador pensar que el enfrentamiento del anfiteatro pudo tener tintes políticos relacionados con las maquinaciones del ex senador. Lo que sí parece más allá de toda duda es que buena parte de la responsabilidad en la articulación de la violencia –al menos a nivel práctico– habría recaído en los «collegia» (cofradías gremiales o de barrios), como indicaría la sanción judicial, que añadía que «se disolvieron los colegios que habían constituido ilegalmente». El hecho de que el fresco se hallara en la casa de un vecino parece dar a entender que quienquiera que mandara pintar la escena no se arrepentía de este episodio e incluso parecía enorgullecerse de ello.

PARA SABER MÁS

«Gladiadores»

Desperta Ferro Antigua

nº 14

68 págs.

7 euros

 

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30 agosto 2018 at 9:52 am Deja un comentario

Pompeya, la ciudad fosilizada por el Vesubio

En 1738 el arqueólogo aragonés Roque Joaquín de Alcubierre descubrió la ciudad de Herculano

Pompeya, la ciudad fosilizada por el Vesubio

Fuente: Luis Negro Marco  |  El Periódico de Aragón
23 de agosto de 2018

Aquel caluroso y pegajoso 24 de agosto del año 79 de nuestra era, el militar, escritor y naturalista romano Cayo Plinio Segundo, conocido en la Historia como Plinio el Viejo (23-79 d. C.) se encontraba en la ciudad de Miseno (importante puerto de Roma en la región italiana de Campania, a apenas treinta kilómetros de Nápoles) al frente de una de las escuadras de la poderosa flota del Imperio romano en el Mediterráneo.

Despuntaba el alba cuando, expulsada a velocidad de vértigo desde el cráter del Vesubio, apareció sobre el cielo de la región una descomunal negra nube de gases y vapor de agua que se elevó hasta los 30 kilómetros de altitud. Al mismo tiempo comenzó una torrencial lluvia de piedras pómez que, lanzadas a un ritmo de más de un millón de toneladas por segundo, arrasó en cuestión de minutos la campiña en un radio de 40 kilómetros desde la boca del volcán. En apenas unos minutos, la luz del día había tornado en profunda noche oscura. A la gigantesca erupción siguieron numerosos terremotos que destrozaron la práctica totalidad de las villas rurales de la Campania y resquebrajaron los muros de la mayoría de casas de las ciudades de Herculano, Estabia y Pompeya. El pánico de la población fue generalizado, pero el viejo naturalista Plinio vio en aquella apoteósica manifestación de la naturaleza una oportunidad única para el estudio de las poderosas y desconocidas fuerzas interiores de la Tierra. Así, acompañado de algunos de sus esclavos, el erudito académico se dirigió a Estabia, ciudad en la que esperaba poder contemplar de cerca la erupción del volcán y dejar por escrito sus observaciones. Una temeraria decisión que acabó de forma trágica cuando una de las cíclicas ráfagas de calor (pudieron haberse alcanzado hasta los 200 grados de temperatura en el ambiente) y gases asfixiantes lo envolvió, provocándole una muerte instantánea. Como Plinio el Viejo, miles de personas que vivían en las inmediaciones del Vesubio encontraron la muerte en aquel fatídico día, cuando –como colofón a la destrucción– el magma comenzó a ser expulsado desde el cráter del volcán a una velocidad de cientos de kilómetros por hora, dejando –en cuestión de minutos– definitivamente sepultadas, bajo metros de lava, a las ciudades de Estabia, Herculano y Pompeya.

Durante los dieciséis siglos posteriores las tres ciudades permanecieron ocultas bajo una capa de terreno de hasta 15 metros de espesor; hasta que en 1738, durante el reinado de nuestro monarca Carlos III (también rey de Nápoles y Sicilia), el ingeniero militar y arqueólogo aragonés Roque Joaquín de Alcubierre (Zaragoza, 1702 -Nápoles, 1780) descubrió la ciudad de Herculano. Asimismo el propio Alcubierre fue, en 1748, el descubridor y realizador de las primeras excavaciones en Pompeya, mientras que las ruinas de Estabia fueron localizadas un año después.

El trabajo arqueológico llevado a cabo por Joaquín de Alcubierre, fue de crucial trascendencia, por cuanto la localización de la sepultada ciudad de Pompeya fue uno de los sucesos culturales más destacados en la Europa del siglo XVIII. Unas actuaciones y descubrimientos que convierten al ilustrado militar aragonés en uno de los grandes pioneros y referente obligado en la historia de la arqueología clásica.

Posteriormente, los trabajos de excavación en Pompeya fueron continuados por el arqueólogo italiano Giuseppe Fiorelli (1823-1896) a quien se debe la genial idea de verter yeso líquido en el interior de las cavidades que habían dejado los cuerpos al descomponerse bajo su recubrimiento en bolsas de lava. Gracias a este método, los arqueólogos han obtenido cientos de moldes de personas y animales en la actitud última en que la muerte los sorprendió; pero también de vestidos, calzados e, incluso, alimentos. Asimismo las calles, monumentos, anfiteatro y casas de Pompeya pueden admirarse tal y como quedaron hace casi dos mil años, incluidas las extraordinarias pinturas murales que adornaron sus edificios, conservadas intactas, rebosantes de toda su belleza y esplendor artístico originales. Un fenómeno extraordinario que ha sido posible gracias a que este excepcional conjunto arqueológico quedó herméticamente sellado bajo miles de toneladas de lava solidificada.

Y, paradojas de nuestra aún misteriosa existencia, la misma energía térmica liberada en el año 79 por la súper erupción del Vesubio (que, según los vulcanólogos pudo haber sido equivalente a 10.000 veces la de la bomba atómica de Hiroshima) y que dejó enterradas en cuestión de minutos las antiguas ciudades italianas de Estabia, Herculano y Pompeya, fue también la causante de su conservación y preservación del olvido para las generaciones futuras. A día de hoy, Pompeya figura entre los monumentos arqueológicos más conocidos, admirados, y visitados de mundo.

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Luis Negro Marco es historiador y periodista

 

23 agosto 2018 at 9:24 am Deja un comentario

Pompeya: un fresco del dios Príapo pesándose el miembro en una balanza

La función de Príapo era propiciar todo tipo de fertilidad, tanto vegetal como animal, de ahí su grotesco y sobredimensionado falo erecto, que también protegía frente a los males

Un nuevo fresco sale a la luz
Foto: Parco Archeologico di Pompei

Fuente: Alec Forssmann  |  National Geographic
14 de agosto de 2018

Una nueva casa lujosa está surgiendo en la calle del Vesubio durante los trabajos arqueológicos en la inexplorada Región V de la antigua ciudad romana de Pompeya: las estancias de la vivienda están elegantemente decoradas y en la entrada se ha conservado un fresco de Príapo, un dios menor rústico de la fertilidad, pesándose el miembro en una balanza, según ha informado hoy el Parque Arqueológico de Pompeya en un comunicado. La figura de Príapo ya se conocía en Pompeya a través de un fresco en la entrada de la Casa de los Vettii, una de las más lujosas de Pompeya; el personaje fálico ha aparecido por segunda vez, en una domus poco distante. Hijo de Dionisio y Afrodita, según una buena parte de las fuentes, su función era propiciar todo tipo de fertilidad, tanto vegetal como animal, de ahí su grotesco y sobredimensionado falo erecto, que también protegía frente a los males. “No es casualidad que un poco más lejos haya aparecido otro falo pintado en el tufo gris a lo largo de la calle, sobre una pared del callejón de los balcones”, detalla el comunicado.

La nueva domus que está saliendo a la luz en la calle del Vesubio conserva, además del fresco de Príapo en la entrada o fauces, diversos ambientes con una decoración muy fina, entre ellos el retrato de una mujer en el interior de un clípeo, en un dormitorio o cubiculum “decorado con una exquisita cornisa superior y con dos cuadros en la parte mediana, uno con un paisaje marino y el otro con una naturaleza muerta, acompañados por animalitos en miniatura”, destaca el comunicado. A lo largo de la calle del Vesubio, hacia el sur, también ha salido a la luz la parte superior de una fuente o ninfeo, con la fachada dirigida al interior de una insula o bloque de viviendas, donde probablemente se abría un jardín. La parte excavada hasta ahora está revestida de teselas vítreas y conchas, que forman complejos motivos decorativos.

 

El dios Príapo pesándose el miembro
Foto: Parco Archeologico di Pompei

 

Colores mejorados
Foto: Parco Archeologico di Pompei

 

Enorme falo erecto
Foto: Parco Archeologico di Pompei

 

Fresco de Príapo en la Casa de los Vettii
Foto: Parco Archeologico di Pompei

 

Retrato de una mujer
Foto: Parco Archeologico di Pompei

 

Decoración de un dormitorio
Foto: Parco Archeologico di Pompei

 

Dos cuadros pintados: un paisaje marino y una naturaleza muerta
Foto: Parco Archeologico di Pompei

 

Figuras de animalillos
Foto: Parco Archeologico di Pompei

 

Parte superior de una fuente o ninfeo
Foto: Parco Archeologico di Pompei

 

17 agosto 2018 at 12:10 pm Deja un comentario

La maldición de Pompeya

La próspera y monumental ciudad campana, residencia de grandes fortunas, fue azotada primero por un terremoto y posteriormente, por la erupción del Vesubio

Vista aérea de Pompeya, en «Ciudades del Mundo Antiguo». © Jean Claude Golvin

Fuente: Javier Gómez Valero – Desperta Ferro Ediciones  |  LA RAZÓN
7 de agosto de 2018

Culminando su larga evolución desde su fundación etrusca (a finales del siglo VI a. C.) y el desarrollo monumental experimentado en los períodos griego, samnita y romano, Pompeya, conquistada por Sila en el año 89 a. C., fue promovida al estatuto de colonia romana en 80 a. C. Protegida por sus murallas, cuyas puertas la ponían en comunicación con el mar y los núcleos vecinos, la ciudad albergaba lujosas residencias y era el lugar de veraneo de ricas familias terratenientes y rentistas, que mantenían en explotación amplios territorios gracias a la abundancia de la mano de obra servil disponible en Campania.

Sus edificios públicos y sus templos la dotaban además de una monumentalidad excepcional. La clemencia del clima, la fertilidad del suelo y la importancia de las fortunas de sus grandes familias auguraban a la ciudad un largo período de prosperidad.

Nada permitía presagiar los males que se iban a cerner brutalmente sobre ella. El 5 de febrero de 62 d. C., la ciudad experimentó un terrible terremoto que dañó gravísimamente sus monumentos. El capitolio, el anfiteatro, y en general todos los edificios, sufrieron importantes daños y los esfuerzos que hubo que invertir para restaurarlos fueron considerables. Los pompeyanos comenzaron a retirar las ruinas e incluso a construir nuevos edificios públicos, como las termas centrales; se emprendieron por doquier trabajos de consolidación, se reparó el anfiteatro y rápidamente se habrían borrado las últimas huellas de este primer siniestro si la ciudad no hubiera sido golpeada de forma definitiva por la más terrible de las catástrofes.

La tarde del 24 de agosto de 79 d. C., el Vesubio, cuya impresionante silueta se elevaba al norte de la ciudad, explosionó con un terrible estruendo. Durante once horas escupió una columna de humo, polvo y lapilli que alcanzaba los 20.000 metros de altura creando una nube «en forma de pino», como la describió Plinio el Viejo. Desafortunadamente, el viento soplaba en dirección sureste; las piedras y las cenizas cayeron sobre la ciudad, cuyos habitantes ya habían muerto asfixiados por los gases tóxicos, y todo quedó definitivamente enterrado bajo una capa negruzca de uno a ocho metros de espesor. La bella imagen de la ciudad próspera y feliz había desaparecido.

 

Para saber más

«Ciudades del Mundo Antiguo»

Jean Claude Golvin

Desperta Ferro Ediciones

192 pp.

29,95€

 

16 agosto 2018 at 1:02 pm 2 comentarios

Una nueva Pompeya fascina al mundo

Por primera vez se vuelve a excavar, tras más de medio siglo, en el célebre parque arqueológico. En los últimos meses han aparecido en la Región V preciosos frescos, objetos cotidianos y hasta el esqueleto del último fugitivo. Y todo, gracias al Gran Proyecto Pompeya, financiado por la UE con 105 millones de euros

Una pared del vestíbulo de la Casa de Júpiter – Superintendencia de Pompeya

Fuente: Ángel Gómez Fuentes  |  ABC
5 de agosto de 2018

Pompeya vuelve a fascinar al mundo con sus nuevos descubrimientos. Por primera vez, después de más de medio siglo, se vuelve a excavar en la antigua ciudad romana, que nos ofrece nuevas bellezas y sorpresas, itinerarios inéditos, domus y ambientes que dejan boquiabiertos a los arqueólogos e investigadores. Este año se conmemora el 270 aniversario de las primeras excavaciones, iniciadas por deseo de Carlos III de Borbón, que son uno de los mejores testimonios de la vida romana.

Ahora, en el Parque Arqueológico de Pompeya, según explica su director, Massimo Osanna, en una entrevista con ABC, se vive una auténtica «revolución», gracias al Gran Proyecto Pompeya, financiado con 105 millones de euros por la Unión Europea. Se está excavando el sector llamado Región V y se descubren nuevos frescos, esculturas, ánforas, preciosos objetos, monedas, inscripciones y víctimas de la erupción del Vesubio que sepultó la ciudad en el 79 d.C..

«La Casa de los Delfines» – Superintendencia de Pompeya

Descubrimientos

Recorremos las excavaciones, que se desarrollan en un área de poco más de mil metros cuadrados, acompañados por el arqueólogo Francesco Muscolini, quien nos detalla algunos de los descubrimientos más llamativos: el lugar donde se encontró el «último fugitivo de Pompeya», la Casa de los Delfines, objetos de la vida cotidiana como ánforas o inscripciones electorales, en una de las cuales se lee: «Por favor, elegid a Elvio Sabino como edil, digno del Estado, uno bueno».

Todo lo que se encuentra se conserva en un almacén, al lado de las excavaciones, para clasificar y analizar cada objeto en el laboratorio. Sobrecoge y emociona recorrer las salas de la Casa de Júpiter con adornos de estucos coloreados muy antiguos «seguramente de 150-200 años antes de la erupción», afirma el arqueólogo Muscolini. La domus, propiedad de un hombre particularmente rico, el senador M. Nonio Balbo, recibe el nombre de Júpiter porque el dios principal de la mitología romana está representado en un fresco en una pared del jardín. Está ya muy descolorido porque se encontró en las excavaciones parciales que aquí se hicieron en el siglo XIX. «Fueron unas excavaciones un tanto salvajes, porque se excavaba una especie de pozo en el terreno y luego una serie de túneles, con lo que se destruían muros y pinturas. Su única finalidad era llevarse todo lo que veían de valor», nos dice el arqueólogo. Muy atrás quedan esas barbaridades. Pero se está también a años luz del trabajo que hasta hace poco se hacía en Pompeya. «Hoy todo se hace -explica Massimo Osanna- con un equipo muy articulado que prevé todas las profesiones en la restauración de una casa: un director de trabajos, arquitecto, directores operativos (arqueólogo, ingeniero, restaurador) y todas las figuras que son necesarias para dar una documentación global: antropólogos, paleobotánicos y arqueozólogos».

Un de las inscripciones electorales – Superintendencia de Pompeya

Sorpresas

Más allá de las nuevas sorpresas que van a deparar estas excavaciones, Pompeya fascina siempre desde el inicio de las excavaciones del 1748, porque desde entonces se abrió una «segunda vida» para la antigua ciudad romana. Por eso, cuando el primero de agosto («el día más caluroso del año», nos dice el director Osanna, a unos 40º) recorremos algunas vías de Pompeya, están llenas de turistas que alimentan la imaginación y los sentimientos. Así, en su caminar por la calle principal de la ciudad, la Vía de la abundancia, un paseo único en el mundo, es fácil respirar el ambiente de hace dos mil años, imaginarse cómo eran las casas privadas, sus restaurantes, bares, panaderías, fruterías…

Paraíso perdido

La nostalgia por un paraíso perdido fascina y está en el imaginario colectivo, hasta el punto de que se le asocian catástrofes aunque nada tengan que ver con ella. Así acaba de ocurrir ahora con el desastroso incendio de Grecia, el pasado 23 de julio en Atica, cuyo fuego destructor ha permitido a muchos medios hablar de una nueva Pompeya. «La dinámica del incendio y de la muerte son completamente distintas en Pompeya –explica Massimo Osanna–. Aquí la muerte se produjo en manera diversificada. Se inició la explosión del volcán, en la mañana del 24 de agosto, y se produjo una lluvia de lapilli (pequeños fragmentos de piedra), que comenzó a llenar progresivamente las calles (alcanzó un nivel de 5 metros en algunas zonas). En ciertos casos, hundió los techos de las casas, por lo cual algunos murieron por el derrumbe de los primeros edificios. Quien sobrevivió a esta primera fase, que duró 18 horas, murió luego por la llegada de la corriente piroclástica (fragmentos más grandes que lapilli y cenizas), que no es la lava ni el fuego. A Pompeya llegó una nube de cenizas y materiales arrastrados por la fuerza de esta nube de altísima temperatura: ramas de árboles, bloques, etc. Quien fue envuelto por esta nube murió por shock térmico, por la alta temperatura, pero no carbonizado; su muerte fue por calor o por asfixia».

Muchas novedades

Precisamente, en la Región V se ha encontrado el esqueleto de un hombre cuando trataba de huir. Apareció con un bloque de piedra sobre la cabeza. Un descubrimiento que aportará grandes novedades, según el director Osanna: «Hemos hecho todos los análisis posibles (osteológico, radiológico, ADN, etc), que nos permitirán averiguar de dónde provenía, su edad, la dieta que hacía, sus enfermedades, su estatus, cómo murió, cómo fueron los últimos momentos de su vida. Será una documentación increíble. Este pompeyano huía con una pequeña bolsa sobre el pecho con veinte denarios (la moneda romana) de plata, y algunos de bronce, lo que significa un salario medio para medio mes de una familia normal (tres personas). Llevaba la llave de casa, con la esperanza de volver».

«El último fugitivo de Pompeya» – Superintendencia de Pompeya

Revolución

El Gran Proyecto Pompeya supone una gran revolución interna porque se ha cambiado radicalmente la concepción sobre las excavaciones y la restauración. «Antes se restauraba una casa en un año, otro edificio al año siguiente –explica Massimo Osanna–. Se hacían trabajos no sistemáticos. Ahora consideramos que Pompeya es una ciudad y como tal debe ser tratada, situando en primer lugar su seguridad. Antes, gran parte de Pompeya estaba cerrada al público, porque no era segura. Hemos dado seguridad a cada muro, a todas las casas. Esto ha permitido abrir áreas siempre cerradas. Había zonas enteras, con sus calles y casas cerradas, desde el terremoto de 1980. Además, en cuatro años hemos restaurado una treintena de casas o edificios, incluso con sus elementos decorativos, como frescos, mosaicos…»

Forma parte de esa revolución en Pompeya el que «hoy no se excava por excavar, sino que se hace con tutela, primando la seguridad, y con objetivos muy precisos», asegura Massimo Osanna. Lo hemos visto en la Región V, donde se puede comprobar que Pompeya entra en el mundo contemporáneo: «Esto es una revolución. Usamos todas las tecnologías actuales para documentar en 3D y archivar absolutamente todos los datos de las excavaciones. No se pierde ni uno –afirma el director Osanna–. En el futuro, el esfuerzo fundamental estará en la conservación. ¿Cómo conservar estos colores maravillosos de los frescos? Hay colores maravillosos que, apenas toman contacto con el aire, se empiezan a descolorar, aunque intervenimos de inmediato con los restauradores». Así lo comprobamos en la Región V, viendo trabajar a la restauradora Giovanna Traettino: «Nuestro tarea es poner en seguridad la obra, haciendo una labor de conservación que sea reversible, es decir, que sea posible mañana cambiarla si hay materiales o técnicas más
avanzadas».

Pequeños museos

El fruto de esta revolución en Pompeya es que hoy, al visitar algunas de sus casas, uno tiene la sensación de estar en un pequeño museo. Así ocurre, por ejemplo, en la Fullonica di Stephanus (domus con lavandería), que hoy ha recobrado la vida. «En algunas casas y edificios hemos rehecho las habitaciones y llevado allí sus propios objetos, que en los años 70 se habían dejado en depósitos para mantenerlos en seguridad. Algunos objetos y muebles son originales, otros los hemos hecho expresamente. Esto es bellísimo, porque se pueden ver los objetos de la vida cotidiana en su lugar y no en un museo en vitrinas fuera de contexto», afirma el profesor Osanna. El terreno de Pompeya abarca 66 hectáreas. En total se han excavado 44 hectáreas. Queda un tercio a disposición de las nuevas generaciones, que podrán descubrir y gozar de nuevas maravillas.

España

En ese futuro seguirá jugando un papel España, como ya lo hizo también en el pasado». «Aquí encontramos cotidianamente ánforas con el garo (una salsa de pescado utilizada como condimento) que venían de Hispania. También encontramos cerámica ibérica del siglo III a.C. Hoy Pompeya está abierta a las colaboraciones internacionales y vienen profesionales de las mejores academias. Muy estrecha es la relación con España, en particular con Madrid y con arqueólogos de las universidades de Valencia y Cádiz. Espléndida es la colaboración de investigación con el profesor José María Luzón, que encontró toda la documentación sobre Pompeya del siglo XVIII que estaba en Madrid en español, porque las primeras excavaciones se iniciaron bajo Carlos III de Borbón, en 1748. No se puede concebir una investigación de Pompeya sin España, porque desde el inicio de esta extraordinaria aventura arqueológica ha estado España», afirma Massimo Osanna.

 

5 agosto 2018 at 10:58 am Deja un comentario

Rojo, negro, amarillo y verde… Nuevos ambientes ricamente decorados en Pompeya

Recuadros de estuco que imitan losas marmóreas de vivos colores, molduras de estuco de forma dentellada, restos de un incendio y una bella escena que representa un sacrificio: los últimos hallazgos en la Región V de Pompeya

Imitación de losas marmóreas en vivos colores
Foto: Cesare Abbate / Parco Archeologico di Pompei

Fuente: Alec Forssmann National Geographic
3 de agosto de 2018

Las excavaciones arqueológicas en la inexplorada Región V de la antigua ciudad de Pompeya siguen su curso con nuevos y deslumbrantes hallazgos: en esta ocasión en la Casa de Júpiter, que “está surgiendo con todos sus ambientes decorados”, informa hoy el Parque Arqueológico de Pompeya en un comunicado. La Casa de Júpiter, denominada así por una escena que representa a Júpiter y que fue descubierta ya en el siglo XIX en un lararium (un altar doméstico) situado en el jardín de la vivienda, fue excavada parcialmente entre el siglo XVIII y XIX, pero la intervención actual ha conseguido sacar a la luz la planta de una vivienda con un atrio o patio central rodeado de estancias decoradas, accesible a través del callejón de los balcones y, al fondo, un espacio abierto con columnas y tres ambientes más alrededor.

Los ambientes alrededor del atrio han revelado una rica decoración realizada en el primer estilo pompeyano (en la pintura romana hay cuatro en total), con recuadros de estuco que imitan losas marmóreas de vivos colores (rojo, negro, amarillo y verde) y, en algunos lugares de la parte superior, se ha conservado la moldura de estuco de forma dentellada. Por otro lado se han descubierto restos de un incendio en un ambiente de la domus adyacente a la Casa de las Bodas de Plata. El incendio ennegreció los frescos de la pared y afectó a elementos del mobiliario, probablemente una cama, según parecen indicar los fragmentos de madera y de tela carbonizados. Hay que destacar, además, una bella escena que representa un sacrificio en un santuario agreste, hallada en un ambiente poco distante de la Casa de Júpiter.

 

Pinturas murales
Foto: Cesare Abbate / Parco Archeologico di Pompei

 

Tres recuadros: amarillo, rojo y negro
Foto: Cesare Abbate / Parco Archeologico di Pompei

 

Motivos vegetales sobre fondo negro
Foto: Cesare Abbate / Parco Archeologico di Pompei

 

Estancia decorada
Foto: Cesare Abbate / Parco Archeologico di Pompei

 

Motivo decorativo
Foto: Cesare Abbate / Parco Archeologico di Pompei

 

Representación de un sacrificio
Foto: Cesare Abbate / Parco Archeologico di Pompei

 

Restos carbonizados
Foto: Cesare Abbate / Parco Archeologico di Pompei

 

Moldura dentellada
Foto: Cesare Abbate / Parco Archeologico di Pompei

 

Excavaciones en la Casa de Júpiter
Foto: Cesare Abbate / Parco Archeologico di Pompei

 

3 agosto 2018 at 5:11 pm 1 comentario

Prosiguen los sorprendentes descubrimientos en Pompeya

Entre los últimos hallazgos está un larario familiar, el lugar destinado en cada casa para adorar a los dioses

Detalle del larario encontrado – SUPERINTENDENCIA DE POMPEYA

Fuente: Ángel Gómez Fuentes – Roma  |  ABC
22 de julio de 2018

Pompeya continua ofreciéndonos cada día sorpresas y maravillas arqueológicas de su vida cotidiana de hace dos mil años. Investigadores y apasionados de arqueología se están quedando con la boca abierta ante los continuos descubrimientos que aparecen en la Región V de Pompeya, un barrio situado al norte de la antigua ciudad romana, que estaba sin excavar desde la trágica erupción del Vesubio en el año 79 d. C. La zona comenzó a explorarse hace tan solo unos meses y están surgiendo casas con frescos, esculturas, ánforas, preciosos objetos, monedas e inscripciones.

Algunas frases escritas en los muros externos de los edificios y con letras negras y rojas son claramente electorales. En una de ellas puede leerse: «Por favor elegid a Elvio Sabino como edil, digno del Estado, uno bueno». El director general del Parque Arqueológico de Pompeya, Massimo Osanna, comparte a menudo en las redes sociales algunas de las imágenes que han aparecido en los últimos días. Es el caso de un larario familiar, el lugar destinado en cada casa para adorar a los lares, es decir, los dioses a los que rendían honores los antiguos romanos. En esta zona de excavaciones se dio a conocer también a finales de mayo un descubrimiento excepcional: se encontró el esqueleto de un hombre de unos 35 años que murió mientras huía, mirando al Vesubio, golpeado por una imponente roca de unos 300 kilos.

Massimo Osanna declaró al comienzo de las excavaciones en la Región V que preveían realizar «grandes descubrimientos». Ese sueño se está haciendo cada día realidad y Pompeya regala nuevas emociones gracias también a las nuevas tecnologías. Hoy los arqueólogos trabajan con drones, láser y realidad virtual y se hace investigación mediante un equipo interdisciplinar, en el que hay también vulcanólogos, paleontólogos y antropólogos. «Este trabajo constante entre profesionales de diversas especialidades está permitiendo documentar cada fase de las excavaciones y nos permitirá comprender todos los aspectos de la vida y costumbre de los habitantes de Pompeya», manifestó el director del Parque Arqueológico. En definitiva, 270 años después de los primeros descubrimientos fortuitos de la ciudad sepultada por la erupción del Vesubio, Pompeya continúa desvelando sorpresas.

 

22 julio 2018 at 10:20 am Deja un comentario

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