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La entrada al Panteón de Roma costará dos euros desde mayo

El templo dedicado a todos los dioses es el monumento más visitado de Italia, con más de siete millones de turistas cada año

Cúpula y ojo de buey del Panteón de Roma, de nueve metros de diámetro. GETTY IMAGES

Fuente: EL PAÍS
11  de diciembre de 2017

Italia ha aprobado hoy lo que se venía anunciando desde principios de año con respecto al Partenón de Agripa en Roma, el monumento más visitado de Italia, por encima del Coliseo y de Pompeya. Ya es oficial que, a partir de mayo de 2018, la entrada dejará de ser gratuita y pasará a costar dos euros. El Ministerio de Cultura italiano, que manejó inicialmente cobrar tres euros, defiende esta medida para mejorar la seguridad y el mantenimiento de un lugar que visitan al año unos siete millones de personas.

El Panteón, templo dedicado al conjunto de los dioses, se construyó durante el mandato del emperador Adriano entre los años 118 y 125, sobre las ruinas de un templo anterior que mandó erigir el general y político Agripa y que fue destruido por un incendio en el año 80. Hasta 1958, la arquitectura moderna no logró levantar una cúpula de hormigón más grande que la del Panteón.

Aunque el edificio es de Adriano, este prefirió dedicarlo a Agripa, creador del primer templo: “M. Agrippa L. F. cos tertium fecit” (Marco Agripa, hijo de Lucio, lo hizo en su tercer Consulado). El nombre sugiere que el templo se utilizaba para adorar a todos los dioses, aunque algunos historiadores lo consideran poco verosímil. Fuera para lo que fuera, siglos más tarde se convirtió en iglesia cristiana y todavía hoy se celebran misas.

Su ubicación, en el corazón de Roma, flanqueada por la plaza Navona y las iglesias de San Ignacio de Loyola y Santa María sopra Minerva, la única gótica de la ciudad, convierten la plaza de la Rotonda —que recibe su nombre de la planta circular del Panteón— en uno de los lugares de más tránsito. Miles de turistas pasean a diario por allí y traspasan el umbral del Panteón para ver la tumba del pintor Rafael Sanzio.

 

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11 diciembre 2017 at 8:57 pm Deja un comentario

El Teatro Romano de Guadix, del siglo I, abierto por “obras”

El proyecto de construir un aparcamiento subterráneo en Guadix (Granada) desenterró hace una década su Teatro Romano, una edificación del siglo I que destaca por su buen estado de conservación y sus peculiaridades, y que ha vuelto a ser escenario de actuaciones que le permiten estar “abierto por obras”.

Fuente: EFE  |  Canal Sur
19 de noviembre de 2017

Cuando Guadix se llamaba Julia Gemella Acci, en el siglo I, los romanos construyeron un teatro, un gran edificio que ordenó levantar el emperador Tiberio hacia el año 25 y que echó el telón en el año 300.

Los espectáculos abandonaron su escenario y la imponente gradería quedó como mero atrezo hasta que tomó una nueva vida, ya en época andalusí, cuando los árabes la expoliaron y usaron como cantera para construir otros símbolos de esta ciudad que ha vuelto a dar vida a su gran teatro.

El proyecto de un aparcamiento subterráneo tropezó hace una década con los restos arqueológicos de un monumento, el Teatro Romano, que ocupó unos 5.000 metros cuadrados, y ofreció a Guadix las claves para escribir otra obra, un texto que combina turismo y cultura para recuperar el pasado y mejorar el futuro.

El arqueólogo Antonio López se convirtió en 2008 en el director de este espectáculo teatral y desde entonces, con siete intervenciones, ha constatado las peculiaridades de un Teatro Romano que destaca por el buen estado de sus restos, la importancia de sus estructuras y elementos exclusivos, como los frescos que decoraban el frente del escenario cuando la moda marcaba hacerlo con mármol.

López ha explicado que el Teatro Romano de Guadix destaca además por las dos entradas principales a ‘orchestra’, curvas y no rectas, y por sus jardines, galerías porticadas con fuentes que solo se han documentado en cuatro de la veintena de teatros de la época.

Dos inundaciones cubrieron con cuatro y dos metros de lodo la estructura del teatro y de sus jardines y, como si fuera una tragicomedia, salvaron la infraestructura del expolio y el deterioro.

Desde que comenzaron las excavaciones arqueológicas, el Ayuntamiento de Guadix combina los trabajos de campo con “microespectáculos” que han devuelto el teatro al Teatro, y suma visitas guiadas para descubrir parte de la poderosa Acci, que quedó enterrada en barro, y refleja el poderío romano oculto a escasos metros de la imponente catedral que silueteó la época cristiana.

El Teatro Romano permanece abierto por obras desde que el año pasado inició visitas didácticas para exponer su valor a escolares, tres citas semanales en las que López desgrana los entresijos de estos restos y que tuvieron que ampliarse por la creciente demanda.

Además, la oficina de Turismo de Guadix inició el pasado febrero visitas guiadas los sábados que también estudia ampliar.

Las tablas -o sillares- que pisaron entonces los romanos han recuperado el pulso para convertirse en escenario de espectáculos nocturnos gracias a recitales de poesía y música, representaciones teatrales e incluso espectáculos flamencos que han logrado el lleno en cada uno de sus pases.

Hasta el momento, solo se ha descubierto una parte de este teatro con 49 metros de longitud y al menos otros 38 de ancho, que se seguirá excavando el próximo año con fondos europeos y un proyecto del Grupo de Desarrollo Local, para resucitarlo paso a paso.

Guadix sigue así escribiendo su particular obra teatral, un texto que combina investigación arqueológica con turismo y espectáculos y que pretende concluir, quizá en una década, con la musealización y puesta en escena de un teatro romano que seguirá abierto por obras.

 

19 noviembre 2017 at 7:15 pm Deja un comentario

Roma: Arqueólogos de la UHU localizan los primeros restos del Faro del Muelle de Trajano en Portus

El Grupo de Investigación ‘Vrbanitas. Arqueología y Patrimonio’ de la Universidad de Huelva ha hallado los primeros vestigios conocidos de esta imponente obra portuaria que enmarcaba el acceso al interior del puerto hexagonal. Ha desarrollado la primera campaña de excavación de un proyecto de investigación iniciado recientemente en el área de los puertos imperiales de Roma

Componentes del grupo de investigación Vrbanitas de la UHU. / h24

Fuente: Huelva24
18 de octubre de 2017

Esta actividad se enmarca en un amplio proyecto de investigación del plan Nacional de I+D+i, dirigido por los profesores Juan M. Campos y Javier Bermejo, con la participación de una veintena de especialistas, universidades y centros de investigación de cuatro países,  que lleva por título ‘Del atlántico al Tirreno los puertos atlánticos béticos y lusitanos y su relación comercial con Ostia Antica’ (DEATLANTIR).

En el seno de este proyecto se están poniendo de relieve las particularidades de áreas portuarias de ciudades béticas, caso de la propia Onoba, así como sus conexiones mediterráneas con otros puertos donde son Ostia Antica y Portus, los principales sitios de interés. En este contexto, se ha conseguido firmar un convenio de investigación entre la Onubense y el Parque Arqueológico de Ostia Antica, órgano dependiente de la Superintendencia Especial para el Patrimonio Arqueológico de Roma, para los próximos tres años, cuyo objeto de estudio es el denominado muelle de la linterna del famoso puerto hexagonal de Trajano.

En esta primera campaña de excavaciones, desarrolladas en el pasado mes de septiembre, el grupo de investigación ha localizado los primeros restos del denominado faro del puerto de Trajano; se trata de los primeros vestigios conocidos de esta imponente obra portuaria que enmarcaba el acceso al interior del puerto hexagonal. Así, se han hallado distintos materiales arquitectónicos de carácter monumental, semicolumnas elaboradas en un fino mármol blanco, restos de paredes, todo ello derrumbado directamente en el lecho de la antigua dársena marítima del puerto.

En esta primera campaña se ha podido igualmente definir de manera preliminar cómo era la estructura del muelle, parte de su funcionalidad, así como el posible momento de abandono y destrucción del mismo. Estas actividades de investigación tendrán continuidad gracias a la reciente aprobación de un nuevo proyecto presentado a la convocatoria de Arqueología en el Exterior del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, de lo que se prevé una próxima intervención en el mes de febrero de 2018. 

 

18 octubre 2017 at 6:00 pm Deja un comentario

“Alba Longa nunca existió, fue un invento de los romanos”

“La ciudad que según la tradición dio origen a Roma no ha existido nunca”. Es la tesis del arqueólogo Franco Arietti. Dionisio de Halicarnaso la situaba “cerca del monte que termina en el lago”. Tito Livio decía que “todos los latinos descienden de Alba Longa”.

Fuente: Ester PalmaCorriere della Sera
15 de octubre de 2017

¿Recuerdas la mítica Alba Longa, la ciudad fundada por el hijo de Eneas, Ascanio, la de Rea Silvia, princesa obligada a convertirse en una casta vestal pero que, fecundada por el dios Marte en persona, había dado a luz a Rómulo y Remo, los futuros fundadores de Roma? ¿La patria de los hermanos Curiacios, enfrentados a los romanos Horacios en un combate a muerte que habría marcado el glorioso destino de la Ciudad Eterna? Bueno, pues olvídate de todo. Alba Longa nunca ha existido.

Es un mito, una leyenda que ha sobrevivido al paso de los siglos con su poderosa carga simbólica. No es verdad -como pensaban los romanos- que fue destruida por el igualmente mítico rey de Roma Tulio Hostilio (uno de los siete reyes que se aprenden de memoria en la escuela) alrededor del año 675 a.C. cuando los habitantes se trasladaron a Roma. El descubrimiento es de Franco Arietti, arqueólogo de la Superintendencia Arqueológica, que cuenta en su currículum con hallazgos como el de las momias romano-egipcias de Grottaferrata y la “Tumba principesca del Vivaro”. Lo explica Arietti, quien acaba de publicar un libro sobre este tema,”Alla scoperta della Via Sacra”: “Durante al menos 150 años se ha debatido sobre la existencia o no de Alba Longa, con una inmensa producción literaria y la identificación de al menos 15 sitios. Ambas posturas tenían puntos fuertes: para los partidarios era la unanimidad de las fuentes antiguas sobre la presencia histórica de la ciudad. Los opositores, en cambio, pensaban, con argumentos científicamente sólidos, que era impensable imaginar, incluso en la Edad de Bronce, un asentamiento en torno al lago Albano capaz de “fundar” todas las ciudades del Lacio”.

Pero, ¿cómo ha llegado Arietti a un descubrimiento tan importante? La responsable de obrar el milagro ha sido la Via Sacra, que conducía al famoso santuario de Júpiter Lacial, venerado durante más de mil años, hasta finales del Imperio. Se encuentra en el territorio de Rocca di Papa y llega hasta el Monte Albano con un tramo que se conserva durante más de 2 kilómetros. Es el tramo de calzada romana más largo del mundo y desde hace dos milenios escondía un gran secreto. Se trata de una “N” y una “V” esculpidas en los zócalos, pero sólo en el último tramo, más estrecho y de unos 800 metros de longitud hasta la cumbre: un unicum en la interminable red viaria romana. Ya se había descubierto que eran para “novus” y “vetus”, nuevo y antiguo, refiriéndose evidentemente a una reconstrucción de la calzada. La vía sólo podía ser recorrida a pie y de acuerdo con estrictas normas religiosas. Desde aquí salían hacía el templo los grandiosos cortejos de las Ovationes, los Triunfos de los generales victoriosos, las solemnes procesiones anuales y las delegaciones de los pueblos de Lacio para los ritos de las Ferias Latinas en primavera”.

Arietti comprendió que el camino, que se desvía de la Appia Antica cerca de Ariccia, se vuelve “sagrado” justo en el punto exacto donde atraviesa la delimitación sacra del bosque sagrado de Júpiter Laciar (o Lacial), el dios latino más poderoso: “Y “sub Albano monte” sitúa Tito Livio la ciudad madre de los Latinos. Para Tito Livio el Monte Albano, y lo menciona más de 30 veces en diferentes circunstancias, es siempre y sólo el lucus, el bosque sagrado. Exactamente como todas las fuentes antiguas cuando aluden a Júpiter Lacial. Como Dionisio de Halicarnaso, que la sitúa “cerca de la montaña que llega hasta el lago”, donde por contra no hay espacio para construir una ciudad”.

Alba Longa nunca ha estado allí, pero los romanos han “inventado” en cualquier caso el palacio real. La leyenda debe haberse fortalecido especialmente en el siglo III a.C.: con las Guerras Púnicas Roma necesitaba celebrar su propia supremacía también cultural sobre los pueblos del Mediterráneo. Arietti explica: “La delimitación sagrada separa claramente dos espacios, uno para los dioses y otro para los humanos. Eran el propio Monte Albano y el área subyacente, la llanura del Prato Fabio, demasiado pequeños, con su hectárea, como para haber albergado un palacio antiguo”. En resumen, para los romanos, gente práctica, los irreales reyes del mito debían ser colocados “en un espacio real, como el templo para las divinidades”. Y añade: “Originalmente y durante siglos, el Latium vetus era pequeño, comprendido entre los ríos Tíber y Aniene, con un corazón de roca, como es el macizo volcánico de los Montes Albanos. Y Alba y el Monte Albano encarnan simbólicamente el ethnos latino. De hecho, el mítico rey Latino, a su muerte, era venerado en la cumbre como Iuppiter Latialis, Júpiter Lacial. En esta dinámica, la célebre frase de Tito Livio “Omnes Latini ab Alba oriundi”, todos los latinos descienden de Alba, vale más que mil palabras para explicar la importancia histórica de la ciudad que nunca ha existido”.

La idea detrás de la intuición de Arietti es que ya en 1920 las excavaciones en la zona de Prato Fabio habían sacado a la luz sólo una cisterna y muros: muy poco para hacer pensar en una ciudad e incluso en un palacio real. Pero, ¿qué pasó con el templo de Júpiter Lacial, frecuentado y venerado hasta finales del Imperio? Nunca se ha encontrado, pero ahora sería más difícil que nunca: también porque la zona identificada, en Rocca di Papa, alberga ahora un bosque de torres de comunicación de radio y televisión. La ordenanza local de 2003 para su desmantelamiento fue impugnada, pero las empresas, entre ellas Mediaset, han perdido el recurso. Y mientras prosigue esta batalla, Júpiter continúa seguramente protegiendo Roma desde lo alto, en su sueño milenario.

 

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15 octubre 2017 at 8:41 pm Deja un comentario

Mary Beard: Razones para plantar cara a los acosadores en la Red

La historiadora británica Mary Beard ofrece sus claves para luchar contra la agresividad, los insultos y la crispación en las redes sociales

Fly swatter. JENS MORTENSEN

Fuente: MARY BEARD  |  EL PAÍS
30 de septiembre de 2017

El volumen de comentarios insultantes y abusivos en las redes sociales resulta insoportable. Me encuentro todo el tiempo, un día tras otro, con tuits que me llaman farsante, nenaza (sic), engañifa, mierda, mentirosa, gorda, chiflada, que no sé latín… Es agotador. A eso se añaden las provocaciones y los cuestionamientos constantes, donde se tergiversan mis palabras y se aprovecha cualquier oportunidad para decir que he cambiado de criterio, me he acobardado o lo que sea. Hay que hacer grandes esfuerzos para mostrarse educada y tranquila ante ese diluvio.

Explicaré los antecedentes. En las últimas semanas me he visto envuelta en una especie de tormenta en Twitter, sin que los responsables de la red social hayan podido hacer mucho para detenerla. El detonante fue esta vez una discusión sobre la diversidad étnica de Reino Unido en la época romana (parece algo inocuo, ¿verdad?, pues sigan leyendo). Todo comenzó en julio, cuando un comentarista criticó un vídeo educativo de la BBC sobre una familia en la Bretaña romana, en la que el padre, un soldado de alto rango, era negro (eran dibujos animados, así que no se puede precisar mucho más). El comentarista se quejó en Twitter y en una página web cercana a la llamada derecha alternativa. “La izquierda”, escribió, “está literalmente tratando de reescribir la historia para fingir que en Gran Bretaña siempre hubo una inmigración masiva”.

Algunas personas se me adelantaron en el rechazo a la crítica y describieron muchas de las pruebas existentes sobre la diversidad étnica y cultural de la provincia. Yo me sumé bastante más tarde y dije que el vídeo era “muy atinado”. Por ejemplo, creo que el personaje de la BBC estaba vagamente basado (con ciertas variaciones cronológicas) en Quintus Lollius Urbicus, un hombre procedente de la actual Argelia, que llegó a ser gobernador de Bretaña; se puede visitar su tumba en las ruinas de Tiddis, en el país magrebí. Si quieren tener más datos, vean los blogs de los profesores Neville Morley y Matthew Nicholls. Por cierto, les agradezco a ambos, como a muchos otros, todo el apoyo que me han prestado.

Después de mi breve comentario comenzaron los ataques, que se prolongaron durante semanas. Sin llegar a ser amenazas de muerte (como le ha ocurrido a mi colega estadounidense Sarah Bond, que tuvo la osadía de decir que las estatuas clásicas, en su origen, no eran blancas), forman un torrente de insultos de lo más agresivo contra todos los aspectos de mi persona, desde mi competencia como historiadora y mis puntos de vista elitistas, propios de quien vive en una torre de marfil, hasta comentarios sobre mi edad, mi silueta, mi sexo (vieja chiflada, obesa, etcétera). Han quedado bastante compensados por las muestras de apoyo (doy de nuevo las gracias a todos), y, uno por uno, no pasan de ser irritantes, pero el efecto acumulado es muy desagradable.

 

La cosa empeoró cuando intervino Nassim Nicholas Taleb [ensayista que reside en EE UU], y no para darme la razón. Su participación desató todavía más insultos. Una persona, por ejemplo, colgó una foto de Taleb con un mensaje dirigido a mí: “¿Qué le parece esto?”. Cuando respondí que me sentía ligeramente acosada, otro replicó: “No, esto es un verdadero debate. Si hubiera más, quizá sería mejor historiadora”. Ese mismo tipo publicó después una caricatura de una rana que tapaba la boca de una mujer con la “mano”, lo cual, por cierto, da idea del tono sexista: mientras que Taleb era el profesor Taleb, yo era la señora Beard (los títulos académicos me importan bastante poco, pero es interesante la diferencia en el tratamiento).

Taleb fue un poco menos insultante, pero solo un poco. Me acusó de decir tonterías e intentó convertir la discusión en una especie de pelea de gallos: “¡Me han citado en medios académicos más veces a mí en un año que a ti en toda tu vida!”, llegó a escribir en un momento dado. Creo que yo mantuve el tono educado todo el tiempo, aunque supongo que son otros los que tendrán que decirlo. El profesor Taleb se enfadó cuando dije que había leído su bestseller sobre los riesgos financieros y políticos, pero nada más. En realidad, lo que yo quería decir era que conocía alguna obra suya, aunque no todas.

Me intercambié con Twitter mensajes amistosos y comprensivos, pero no puedo decir que sirviera de mucho para parar los ataques

Seamos justos con Twitter. Me intercambié con ellos mensajes amistosos, comprensivos y serviciales, y les di las gracias por ello, aunque no puedo decir que sirviera de mucho. El problema era que, a juicio de Twit­ter, muy pocos tuits eran verdaderamente denunciables. Algunos lo eran, y no fui la única en señalarlos, con un éxito moderado (hay que aceptar, aunque no esté de acuerdo, que la opinión de Twitter sobre lo que infringe sus normas puede ser distinta de la opinión de distintos usuarios).

¿Qué hacer, pues? ¿Por qué no bloqueé los comentarios, como me sugirieron muchos? Entiendo su punto de vista, pero nunca he tenido claro que haya que bloquear a otros en Twitter. Un motivo para no hacerlo es que hay que mirar. En alguna otra ocasión he recibido amenazas de muerte en la Red, y sé que conviene vigilar los ataques verbales para asegurarse de que se quedan en eso y no derivan en encontrarte en tu puerta una mañana una granada de mano. Bloquearlos no hace que dejen de comentar, solo sirve para no verlos más, y me parece que es como si dejáramos el patio del colegio en manos de los matones. Además, aunque seguramente nadie va a hacer cambiar de opinión a los más convencidos, quizá se consiga con algún agazapado. Y de paso demostrar a todo el mundo que es posible defender las posiciones. Batirse en retirada es el consejo que han recibido las mujeres durante siglos. No respondas, mira hacia otro lado. Aguántate y calla.

Imagen del vídeo de la BBC que ha generado la polémica.

Que es también (me duele decirlo) el consejo que me daban algunos de mis más cariñosos defensores. Cuando, unos días después, volvió a estallar todo, gracias a un tuit del profesor Taleb, afirmé que, en mi opinión, aquella discusión concreta ya estaba agotada y que debíamos pasar a otra cosa. Poco después recibí varias respuestas conciliadoras, del tipo: “Oh, Mary, déjalo estar, cariño, olvídate, bloquéale…”. Pensé que lo que yo había hecho era precisamente dejarlo estar. Acababan de atacarme otra vez y ya me estaban recomendando que no dijera nada.

En definitiva, cuando una mujer abre la boca para protestar, los que están en contra dicen que es una “quejica” y los que están de su parte, al menos algunos de ellos, dicen que es mejor que se calle. No está mal.

Bloquearlos no hace que dejen de comentar, solo sirve para no verlos. Parece como si dejáramos el patio del colegio en manos de los matones

De esta historia tan lamentable pueden extraerse varias reflexiones:

1. Opinar sin saber

Hay un problema de fondo. Siempre he pensado que la Historia no es algo de lo que solo pueden hablar los historiadores profesionales, y no me gusta mucho la gente que dice que “he leído más que tú sobre este tema, así que tengo razón”. Sin embargo, en esta discusión, tuve que preguntar varias veces: “¿Ha leído usted algún libro sobre la historia de la Bretaña romana?”. Unos cuantos tuvieron la decencia de contestar que no. Y era evidente que había varios casos de ignorancia. Al hablar del África subsahariana, más de uno colgó un mapa del Imperio Romano para decir que yo tenía que ser idiota si pensaba que podía haber gente procedente de allí en la Gran Bretaña de la época, porque el imperio no había llegado tan lejos. Me habrían hecho falta muchos caracteres, más de 140, para explicar por qué las fronteras convencionales que se veían en el mapa eran engañosas, y por qué el mundo de entonces era mucho más “romano” de lo que indicaban esas fronteras.

 

Otros querían que les diese una cifra exacta de la “proporción” de minorías étnicas en la Bretaña romana, sin darse cuenta, al parecer, de que no tenemos ni idea de cuánta gente en general vivía entonces en el país, ni de que no se puede hablar de composiciones típicas, dadas las enormes discrepancias que existían entre zonas urbanas y rurales y zonas militarizadas y no militarizadas. El vídeo de la BBC no decía que la familia que aparecía fuera “típica” (aunque el anuncio en su página web sí lo sugería, lo cual tal vez condujo a engaño).

2. No todo son certezas

En general, entre la mayoría de tuiteros y comentaristas, se notaba un ansia de certezas absolutas sobre la diversidad del pasado (y, cuando alguien sugería que esas certezas eran imposibles, los comentarios se convertían en “o sea, ustedes los historiadores no saben nada”). De lo que no cabe ninguna duda es de que el Imperio Romano —incluida Bretaña— tenía gran diversidad étnica y cultural, como muestran los sirios en Bath, o Quintus Lollius Urbicus, o el etíope que, según un escritor romano tardío, conoció a Septimius Severus en la Muralla de Adriano, o la maravillosa pareja de South Shields, Barates y Queenie (Regina), él de Palmira y ella de Essex. Eso es indudable.

Lo malo es que presentar casos concretos con lazos étnicos específicos es mucho más difícil, y exige utilizar una gran variedad de técnicas históricas y científicas. Ni siquiera en el caso de Septimius Severus, el primer emperador romano procedente de África (Libia), sabemos con certeza el color de su piel, cuánto tenía de “nativo” y cuánto de descendiente de un colono italiano.

3. Interpretar con cuidado

Se dijeron muchas tonterías, me temo, sobre datos genéticos, que, para mucha gente (incluido Taleb), parecen ser el instrumento mágico capaz de demostrar, por ejemplo, que no hubo presencia de subsaharianos en la Bretaña romana. No es verdad, no demuestran nada de eso; además, para utilizar esos datos genéticos, es necesario interpretarlos con sumo cuidado. El blog de Neville Morley es muy bueno en este sentido. El principal estudio en el que se basan casi todas estas afirmaciones es el que hizo el Wellcome Centre de Oxford sobre la población británica moderna, que demuestra que, en la población “nativa” tradicional de Reino Unido (antes de las últimas oleadas de inmigración), el componente de ADN subsahariano es muy escaso (no inexistente, pero sí muy escaso). De modo que Taleb se dedicó a burlarse de mí: “¿Dónde han ido a parar esos genes? Una posible explicación es que unos extraterrestres se los llevaron todos. Al fin y al cabo, no soy ningún experto en historia de los extraterrestres”. Muy bien. Pero resulta que en el estudio de Oxford también aparecen muy pocos genes normandos, y es indudable que ellos sí que vinieron en grandes cantidades. Puede que haya anomalías científicas, pero, como dice Morley, la pregunta más importante es por qué ha quedado tan poca herencia genética cuando existen pruebas claras de que hubo diversidad (tal vez los romanos y los normandos se mezclaron poco; tal vez, cuando los romanos dejaron Gran Bretaña, los “matrimonios mixtos” se fueron con ellos). No nos hace falta ningún extraterrestre.

4. Recurrir al insulto

 

Me parece muy triste que no podamos mantener una discusión razonable sobre un tema como la composición étnica y cultural de la Bretaña romana sin necesidad de recurrir al insulto, al ataque, a la misoginia y al lenguaje belicoso. Da pocas esperanzas a la posibilibidad de mantener cualquier conversación sobre la diversidad étnica actual.

He repasado los perfiles de Twit­ter de varios de los que se me han echado encima. Algunos tienen el típico aspecto del solitario descontento. Quiero dejar muy claro que ni la derecha ni la izquierda tienen el monopolio de la mala educación en la Red. No digo nada de eso. Pero me he encontrado con una faceta especialmente desagradable de la derecha, muchas veces reconocible por sus nombres en Twitter. Cosas como (me las estoy inventando) “puño de hierro”, “cabeza rapada” o, a veces, algo en latín macarrónico. Y también con un número de tuits completamente desproporcionado respecto de los seguidores que tienen.

Casi todos estos hombres (son mayoría, pero no hay solo hombres) resultan patéticos más que malos. Y no estoy segura de querer desperdiciar el tiempo de los tribunales con ellos. Pero no sé cómo es posible convencerlos para que dejen de amargar la vida de otras personas (yo tengo suerte, porque soy fuerte y tengo apoyos muy valiosos, pero otros sufren mucho más). Prefiero, sin duda, discutir sobre las discrepancias académicas de manera educada, no saltar a la primera de cambio, ni entrar en peleas con frases como “no digas idioteces”. Pero tampoco quiero vivir en un mundo en el que nadie se enfade nunca, en el que no haya jamás insultos. Ahora bien, no quiero que nadie sea grosero, nunca.

¿Cómo lograr que esta gente deje de practicar acosos colectivos como este? Se aceptan sugerencias.

——————————————–

Mary Beard es catédratica de estudios clásicos en la Universidad de Cambridge y autora de ‘SPQR: Una historia de la antigua Roma’ (Crítica). Recibió en 2016 el premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales.

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

Este texto se publicó en una versión anterior en el ‘Times Literary Supplement’.

 

30 septiembre 2017 at 10:08 am 1 comentario

Reabre el complejo Championnet en Pompeya

Integra también la Casa de los Mosaicos Geométricos

Fuente: ANSA Latina
Fotos: La Repubblica

POMPEYA, NAPOLES, 22 SET – Todo un barrio residencial que se levanta al sur del Foro y la Basílica de Pompeya, entre la terraza del Santuario de Venus al oeste y las Termas del Sanro al sudeste, fue abierto hoy al público en la ciudad italiana destruida por el Vesubio en el año 44.

Se trata del Complejo Championnet, del que forma parte también la Casa de los Mosaicos Geométricos. Son más de 100 ambientes finamente decorados, que se asoman al mar sobre unos 4.100 metros cuadrados.

Se abrió a las visitas también la Casa del Marinero, restaurada gracias a una obra conjunta realizada en el ámbito del Gran Proyecto Pompeya. También esta “domus” se halla en una zona panorámica de la ciudad antigua, en las cercanías del Foro, y al entrar se admira una de las dos fuentes de mármol presentes en las excavaciones: la Fuente del Gallo.

El complejo Championnet representaba un barrio exclusivo de la antigua Pompeya por ser muy próximo al Foro, la plaza central, donde se desarrollaba la vida civil, religiosa y económica.

Allí habitaban, por lo tanto, solo familias influyentes que habían realizado grandes viviendas articuladas sobre terrazas con escaleras, rampas, logias y criptopórticos, con vista panorámica sobre el golfo hacia las islas de Capri e Ischia.

En esta obra de restauración se utilizó, por primera vez en arqueología, el material llamado Corian, que proporciona una cobertura liviana y muy adaptable, poco invasiva de aquello que está destinado a proteger.

Desde la casa de Championnet es posible acceder a los hipogeos, un piso subterráneo de la “domus” (vivienda) que era utilizado para los servicios.

En su interior, visible gracias a barras luminosas de led, fueron colocados utensilios de la época para dar al visitante el sentido de utilidad de estos ambientes.

En la Casa del Marinero se visita una pequeña instalación termal que equipaba la morada, junto con una amplia panadería subterránea que representa algo único en el panorama doméstico pompeyano.

La casa conjuga, en efecto, las características de una elegante “domus” de la época, que utiliza depósitos de carácter comercial y productivo.

Las cocinas en los hipogeos

 

El atrio de una de las domus del complejo Campionnet

 

Ambientes recubiertos de mosaicos con formas geométricas

 

El director de las excavaciones de Pompeya Massimo Osanna (izq.) junto a Massimo Curatoli, director del Gran Proyecto Pompeya, y la arqueóloga Caterina Cicirelli, responsable de los trabajos en el complejo ahora abierto al público

 

Vista de los Montes Lattari desde el complejo Championnet

 

Ambientes exteriores del complejo Championnet

 

Atrio con mosaico en el complejo Championnet

 

Hipogeo bajo una domus en el complejo Championnet

 

Vista en el complejo de la Insula 2 de la Regio VIII

 

 

El Vesubio desde la Casa del Marinero

 

Casa del Marinero

 

Restos de mosaico en el pavimento del atrio de la Casa del Marinero

 

Casa del Marinero

 

Termas de la Casa del Marinero

 

Casa del Marinero, atrio 

 

Mosaico del tablino de la Casa del Marinero

 

Mosaico con formas geométricas

 

29 septiembre 2017 at 8:52 pm Deja un comentario

Descubiertos 15 arcos del Aqua Virgo en el centro de Roma

Los restos del acueducto han salido a la luz en las excavaciones para la construcción de los grandes almacenes de “La Rinascente”

Fuente: Tina Lepri  |  Il Giornale dell’Arte        18/09/2017
Fotos: La Repubblica

Han resurgido del pasado casi por casualidad, entre la Plaza de España y el Palacio Chigi, 15 arcos del Aqua Virgo, el Agua Virgen,“uno de los tramos más notable del acueducto romano dentro de la ciudad”, ha explicado Francesco Prosperetti, director de la Superintendencia Especial de Roma. El descubrimiento ha tenido lugar durante las obras de la nueva sede de La Rinascente, que será inaugurada el próximo 12 de octubre, entre la Via Dei Due Macelli y la Via del Tritone. Y, gracias a la colaboración entre la iniciativa pública y la privada y a la valiente apuesta de la Superintendencia Especial de Roma, en los grandes almacenes se creará un área arqueológica: “Dentro de un espacio público, abierto y sin entrada, se ofrecerá algo único en el mundo: los arcos del Aqua Virgo, acompañados de un relato filológico con la sugerencia de su reconstrucción en realidad virtual, que ayudará a conocer el acueducto y la historia de esa parte de la Roma barroca”, ha anunciado Prosperetti.

El Aqua Virgo es el acueducto que el cónsul Marco Vespasiano Agripa, yerno del emperador Augusto, mandó construir en el año 19 a.C. para llevar el agua corriente hasta el Pincio, el Panteón y sus termas en el Campo de Marte. Al excavar para la consolidación de los cimientos de La Rinascente, han salido a la luz restos de los antiguos asentamientos. Algunos sondeos de los técnicos de la Superintendencia han revelado la presencia de una antiquísima “obra reticular”. Han aflorado así los restos de dos acueductos y de la Salaria Vetus, de insulae y tabernae de época imperial temprana y media, de una domus señorial embellecida con un “stibadium”, una especie de lecho triclinar, y un pequeño recinto termal del siglo IV d.C. Todo decorado con pavimentos de mármol policromados y mosaicos.

“El área ya había sido estudiada en 1950, cuando fue construido el edificio después demolido, relata Marta Baumgartner, arqueóloga de la Superintendencia que ha dirigido los trabajos bajo La Rinascente. Pero eran otros tiempos. Para construir los sótanos se allanaron las estructuras antiguas a unos 3 metros de altura. Ningún elemento podía hacer pensar que debajo del nivel alcanzado en los años cincuenta se conservaría aún un sector urbano entero, en parte enterrado y en parte incorporado a los edificios modernos”.

 

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19 septiembre 2017 at 7:49 pm Deja un comentario

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Reunificación de los Mármoles del Partenón

"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

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