Posts filed under ‘arqueología’

Lo que Nerón perdió en Alicante

Gracias a unas monedas, una expedición resuelve el misterio del pecio romano hundido a un kilómetro de Villajoyosa

A la izquierda, el dupondio de tiempos de Nerón encontrado en el pecio (a la derecha, otro similar en mejor estado). El hallazgo ha permitido fechar el naufragio porque las monedas de Nerón se retiraron de circulación tras su muerte.

Fuente: Carlos Manuel Sánchez  |  XLSemanal
20 de enero de 2018

Zarpó de Cádiz. Llevaba plomo para fabricar tuberías y garum -la salsa de pescado que nunca faltaba en los banquetes imperiales-, pero se hundió a un kilómetro de Villajoyosa (Alicante). El Bou Ferrer -bautizado con los apellidos de los submarinistas que lo hallaron en 1999- es el pecio romano mejor conservado. Primero hubo que protegerlo del saqueo, pues solo está a 25 metros de profundidad. Y desde entonces no deja de deparar sorpresas.

El barco llevaba plomo para reconstruir las cloacas de roma y un afrodisiaco para la mesa del emperador

La Unesco considera modélica la intervención arqueológica. Y en la última excavación, dirigida por Carlos de Juan, se ha resuelto el misterio de su datación gracias al hallazgo de dos monedas -un sestercio y un dupondio- que sitúan el naufragio entre el año 64 y el 68 d. C., siendo Nerón emperador. Hasta ahora, los investigadores dudaban si el navío podía pertenecer a Calígula u otro miembro de la familia Claudia.

Afrodisiaco en vasija

Entre el cargamento se han encontrado más de 3000 ánforas, colocadas entre sarmientos de vid. Cada una contenía unos cuarenta litros de garum, una carísima salsa de vísceras de pescado muy apreciada por la alta sociedad romana, cuya receta no ha sobrevivido. El garum se dejaba fermentar durante semanas y se usaba para potenciar el sabor. Dicen que tenía propiedades afrodisiacas. Las imágenes de José Antonio Moya, de la Universidad de Alicante, permiten apreciar la magnífica conservación del pecio.

La última expedición resuelve el misterio del pecio Bou Ferrer, hundido en un naufragio en torno al año 64

 

 

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20 enero 2018 at 11:41 am Deja un comentario

Descubren bajo una antigua ‘pirámide’ griega un complejo sistema de ingeniería

  • En el archipiélago de las Pequeñas Cícladas
  • Un grupo de arqueólogos de tres países han hallado proezas de la ingeniería bajo las terrazas del santuario piramidal del islote Daskalio

El islote de Daskalio / Cambridge Keros Project

Fuente: DIEGO MARIÑO  |  lainformacion.com
19 de enero de 2018

Hoy en día cuando se habla del archipiélago de las Pequeñas Cícladas en Grecia se le asocia a playas deslumbrantes, paisajes del mismo estilo y un remanso de paz. Las pequeñas islas que lo conforman son Iraklia, Schoinoussa, Koufonisia, Keros, Antikeros, Daskalio y Donoussa, todas ellas habitadas desde hace más de 4.000 años, ocupando un lugar importante en la historia de la humanidad tal y como se acaba de descubrir.

El enclave del hallazgo es el islote de Daskalio, de apenas 150 metros de diámetro, y que antaño estaba unido a la isla de Keros por una calzada en la actualidad desaparecida por la subida del nivel del mar.

En su estructura rocosa los hombres que habitaban la zona hace más de cuatro milenios crearon arte tanto por fuera como por dentro. Trasladaron mil toneladas de piedra blanca y tallaron una pirámide en una estructura más propia de un acantilado que de una isla. Sus terrazas eran perfectas y se construyeron escalones en sus pendientes para simular que la pirámide emergía del agua.

Este descubrimiento tuvo lugar hace más de una década, pero desde entonces los investigadores no han cesado en su búsqueda de nuevas pistas sobre el pasado. Esta misma semana, arqueólogos de la Universidad de Cambridge, el Instituto de Chipre y el Instituto de Antigüedades de Cícladas han hallado ‘arte’ también bajo la pirámide.

Bajo las terrazas se han encontrado proezas de la ingeniería y de los trabajos con metales. Por un lado, un complejo sistema de túneles de drenaje de agua y, por otro, dos talleres de metalistería con un hacha, un molde para forjar dagas de cobre y otros fragmentos de cerámica como un fuelle.

“Lo que hemos encontrado en términos de ingeniería y metalistería son los inicios de la urbanización”, explica Michael Boyd, codirector de las excavaciones representando a la Universidad de Cambridge, en declaraciones a ‘The Guardian’.

La pirámide, que se convirtió en santuario, se erigió en el epicentro de una gran comunidad en la que destacaron la producción artesanal y la agricultura, así como los avances arquitectónicos.

El hallazgo no hace más que poner de manifiesto la continúa ambición del hombre en el ámbito del progreso. Ahora solo falta conocer si la red de túneles de drenaje estaba destinada al paso de agua fresca o a la evacuación de aguas residuales.

 

20 enero 2018 at 11:36 am Deja un comentario

Baia, la “ciudad del pecado” de la Antigua Roma que fue tragada por las aguas

Los ultrarricos de Roma viajaban aquí los fines de semana para celebrar sus fiestas.

Hace más de 2.000 años, Baia era el Las Vegas del Imperio Romano. GETTY IMAGES

Fuente: Adrienne BernhardBBC Mundo
19 de enero de 2018

Poderosos estadistas construyeron lujosas villas en su playa, con spas y piscinas con mosaicos donde podían entregarse a sus deseos más salvajes.

Uno de sus residentes llegó a encargar un ninfeo, una gruta privada rodeada por estatuas de mármol dedicadas en exclusiva a los “placeres terrenales”.

Hace más de 2000 años, Baia era el Las Vegas del Imperio Romano, una ciudad vacacional a unos 30 kilómetros de Nápoles, en la calurosa y picante costa occidental de Italia, que satisfacía los caprichos de los poetas, generales y personas de toda condición que allí recalaban.

Cicerón, el gran orador, compuso algunos de sus discursos en su retiro junto a la bahía, mientras que el poeta Virgilio y el naturalista Plinio mantuvieron residencias en las cercanías de sus rejuvenecedores baños públicos.

“Hay muchos relatos de intriga asociados a Baia”, afirma John Smout, un investigador que ha colaborado con arqueólogos locales para investigar el sitio.

Circularon rumores de que Cleopatra escapó en su barco desde Baia después de que Julio César fuera asesinado en el 44 a.C., mientras Julia Agripina planeaba, también en Baia, la muerte de su marido, Claudio, para que su hijo Nerón pudiera convertirse en emperador de Roma.

Su agua mineral y un clima amable fueron lo que primero atrajo a la nobleza de Roma en el último cuarto del siglo II a.C.

El lugar era conocido como los Campos Flégreos, así llamados por las calderas volcánicas que salpican la región.

Bajo las aguas del Tirreno se ocultan algunas de las ruinas de la antigua ciudad romana. GETTY IMAGES

Las calderas eran veneradas por los griegos y los romanos como entradas al inframundo, al Hades, pero también impulsaron un gran número de avances tecnológicos.

El invento local del cemento resistente al agua, una mezcla de limo y rocas volcánicas, espoleó la construcción de bóvedas abiertas y fachadas de mármol, así como estanques privados con peces y suntuosas casas de baño.

Pero, dada la reputación pecaminosa de Baia, quizá fue correcto que la abundante actividad volcánica en la zona fuese también su perdición.

Durante algunos siglos, el bradisismo, el aumento y descenso gradual de la superficie de la Tierra causados por la actividad sísmica e hidrotermal, hizo que gran parte de la ciudad se hundiera en una gran sepultura acuosa, el lugar en el que todavía hoy se asienta.

El misterio de los moluscos

El interés turístico por esta zona costera solo se renovaría en los años 1940, cuando un piloto mostró una fotografía aérea de un edificio justo bajo la superficie del mar.

Pronto, los geólogos asombrados empezaron a buscar respuestas a los agujeros que habían dejado los moluscos en ruinas descubiertas cerca de la orilla, indicios de que partes de la colina habían estado alguna vez sumergidas.

Dos décadas después, las autoridades italianas enviaron un submarino a investigar las partes de la ciudad que permanecían bajo el agua.

Lo que encontraron fue fascinante: desde los tiempos de Roma, la presión subterránea había hecho que la tierra que rodea Baia se alzara y hundiera continuamente, empujando las antiguas ruinas hacia lo alto, hacia la superficie marina, antes de que lentamente el agua se la vuelva a tragar de nuevo.

Su clima suave fue uno de los encantos que primero atrajeron a la nobleza romana hacia Baia. GETTY IMAGES

Las ruinas sumergidas han sido dominio exclusivo de unos pocos intrépidos arqueólogos hasta muy fecha muy reciente. El yacimiento arqueológico submarino no fue formalmente designado como zona protegida hasta 2002, cuando abrió al público.

Desde entonces, la tecnología 3D y otros avances en arqueología submarina han permitido los primeros vistazos a este capítulo de la Edad Antigua.

Buceadores, historiadores y fotógrafos han podido captar rotondas y pórticos sumergidos, incluido el del famoso templo de Venus (en realidad es un sauna), todos ellos descubrimientos que han dado pistas sobre el más rabioso desenfreno de la antigua Roma.

Debido a la ondulación de la corteza terrestre, las ruinas yacen en aguas relativamente poco profundas, a una media de seis metros, permitiendo a los visitantes ver algunas de sus misteriosas estructuras subacuáticas desde barcos con el suelo de cristal o, como se las conoce, videobarcas.

Centros locales de buceo como Centro Sub Campi Flegreo, que colaboró con la BBC en un reciente documental sobre Baia, también ofrece a los submarinistas paseos por las ciudad sumergida, ya mar Tirreno adentro.

En un día tranquilo, los visitantes pueden distinguir columnas romanas, antiguas carreteras y plazas pavimentadas. Estatuas de Octavia Claudia, la hermana del emperador Claudio, y Ulises señalan la entrada a las grutas submarinas, con sus alargados brazos cubiertos de percebes.

Pero también hay mucho que ver en la superficie. De hecho, muchas de las esculturas sumergidas son en realidad réplicas; los originales pueden encontrarse en lo alto de la colina, en el castillo de Baia, donde la Superintendencia Arqueológica de Campania gestiona un museo con las reliquias recuperadas de las aguas.

La presión sísmica ha hecho que la tierra que rodea a Baia se alce y hunda constantemente. GETTY IMAGES

El Parque Arqueológico de las Termas de Baia, la parte de la antigua ciudad todavía sobre el nivel del mar, excavada en la década de 1950, expone otros tesoros.

Fue Amedeo Maiuri el arqueólogo que desenterró Pompeya y Herculano, quien sacó a la luz los restos de terrazas con mosaicos y casas de baños con techos abovedados.

Rodeando al Parque Arqueológico está la moderna Baia, una sombra de su antigua magnificencia, pero que aún contiene el espíritu de su molicie y placer.

Hoy en día, la costa, que estuvo antaño cubierta con mansiones y saunas, luce una pequeña marina, un hotel y un puñado de restaurantes especializados en pescado y marisco, todos alineados en la estrecha carretera que conduce al noreste, hacia Nápoles.

El tiempo para ver este vestigio de la antigua opulencia de Italia podría estar agotándose.

Los sismólogos prevén un incremento de la actividad volcánica en la costa de Baia en el futuro próximo, haciendo su destino incierto una vez más. Solo el pasado año, se registraron 20 pequeños temblores y en los últimos años se ha empezado a hablar de cerrar las ruinas sumergidas al público.

Pese a ello, los visitantes pueden por ahora buscar en esta ciudad sumergida una entrada oculta, si no al inframundo, al menos a los espectaculares tesoros que esconde.

 

19 enero 2018 at 3:03 pm Deja un comentario

Aranegui desmonta el mito de que Sagunt fue una colonia griega

La catedrática de Arqueología explicó que este argumento se utilizó para justificar la Guerra Púnica

Aranegui, al entrar en la sala junto al alcalde y ante Ribelles. Daniel Tortajada

Fuente: Marián Romero > Sagunt  |  Levante-EMV
18 de enero de 2018

La catedrática de Arqueología de la Universitat de València, Carmen Aranegui, desmontó el mito de que Sagunt era una colonia griega y apuntó que la creencia se mantuvo para «justificar la Guerra Púnica», afirmó.

Ésta fue una de las afirmaciones más llamativas que Aranegui realizó durante su ponencia «El Comerç d´Arse», en el centro cultural Mario Monreal de Sagunt dentro del ciclo de conferencias «La Ciutat Ibèrica», en el marco de la candidatura de Sagunt a Patrimonio de la Humanidad.

En su intervención, la catedrática explicó que el comercio propició un cambio cultural «de forma mucho más efectiva que la colonización» y que «los lugares con puerto son lugares donde hay tráfico de gente de sitios muy distintos», como fue el caso de Arse; argumento que utilizó para reforzar su teoría sobre el mito romano, que pidió no seguir alimentando. «Éste era un puerto abierto y no hay base documental de su origen colonial». «Se navegaba desde el mes de marzo hasta el mes de septiembre, y por lo tanto había veces que las tripulaciones de los comerciantes hibernaban en un determinado lugar. Por lo tanto, allí se establecían una serie de convivencias que daban lugar a cambios culturales», expuso Aranegui.

Tras esta explicación matizó que «los edetanos de Arse forjaron su historia mirando al mar», ya que el mar fue en la antigüedad la principal via de comunicación, añadió.

La conferencia de Aranegui, que estuvo coorganizada por el Centro Arqueológico Saguntino y el Ayuntamiento de Sagunt, como el resto del ciclo de ponencias, se centró en dar a conocer cómo era el comercio en Arse durante la época íbera, un comercio que vino marcado por un enclave importante: el Grau Vell, «el puerto documentado más antiguo del litoral valenciano», dijo.

Según los estudios realizados, fue un puerto con un comercio de larga distancia y de distintas mercancías, desde cereal, vino, aceite, a manufacturas y metales, apuntó la catedrática.

Esto demuestra que Arse también fue un importante centro productor que «incentivaría todas las posibilidades de producción que le permitía la tierra». En definitiva, un centro de distribución al que llegaban y del que salía mercancía.

Los restos arqueológicos encontrados en el Grau Vell demuestran la participación del puerto en un tráfico internacional, como «bienes que proceden de Grecia, Cartago, Roma o Ibiza», además de la la existencia de envases para almacenar.

Epigrafía mercantil

Aranegui insistió en que el Grau Vell «no fue un puerto menor», y justificó su aseveración en varios puntos. Uno de ellos en la epigrafía íbera, con un claro carácter mercantil. A esto suma la existencia de un torreón (torre de vigilancia), «importante y bien construido», que no tenían todos los puertos, o la conservación de estructuras en tierra firmes como las construcciones que datan del 500 A.C. en las que el 50% del material encontrado era de importación, aseguró.

La excavaciones subacuáticas también corroboran la importancia del Grau Vell, dada la detección de naufragios , que ponen de manifiesto la presencia de grandes buques, lo que descarta que fuera un fondeadero.

Precisamente en este punto, la catedrática tuvo unas palabras de recuerdo para el cronista Bru i Vidal del que dijo que «gracias a él se clarificaron muchas cuestiones del puerto de Sagunt» que, en un principio, algunos estudiosos situaban en Almenara.

 

18 enero 2018 at 6:48 pm Deja un comentario

Selinunte: Una cámara térmica descubre la estructura de una ciudad sepultada

Descubiertos ambientes de hace 2.700 años

Fuente: Rai News
16 de enero de 2018

Gracias a una cámara térmica, los geólogos han descubierto ambientes naturales y antrópicos que datan de hace 2.700 años bajo el yacimiento arqueológico de Selinunte, en Trapani. Los resultados del descubrimiento han sido revelados por todo el equipo de investigadores, incluyendo al director del Parque Arqueológico de Selinunte, Enrico Caruso, superintendente interino de Bienes Culturales de Trapani, y Gilberto Pambianchi, presidente nacional de Geomorfólogos y coordinador del Grupo de Investigación de la Universidad de Camerino.

“Es como si hubiéramos descubierto una antigua Pompeya anterior a la que vemos hoy en día y pudiéramos visitarla – ha explicado Pambianchi- porque en Selinunte hemos conseguido filmar con la cámara térmica en esencia los ambientes naturales de los primeros asentamientos, una realidad que aún no ha salido a la luz, pero que está debajo”.

Selinunte fue fundada en la segunda mitad del siglo VII a.C. por colonos griegos procedentes de Megara Hiblea, una de las primeras colonias griegas de Sicilia. La ciudad fue destruida por primera vez en el año 409 a.C. por los cartagineses, luego por segunda vez por los romanos en el año 250 a.C.; sin embargo, continuó habitada hasta aproximadamente el siglo XIII, cuando el progresivo abandono la ocultó bajo un grueso manto de sedimentos de arena de naturaleza eólica y bajo la densa vegetación costera. Fue redescubierta en 1551 por un monje dominico, Tommaso Fazello, que comenzó a buscarla siguiendo las indicaciones del historiador Diodoro Sículo.

 

 

 

17 enero 2018 at 10:15 pm Deja un comentario

El abandono de la antigua ciudad aragonesa que cambió el calendario

Las ruinas de Segeda permanecen desde 2013 sin investigación ni inversión tras la disolución de su fundación.

Imagen de las ruinas de Segeda. | Fundación Segeda

Fuente: Víctor Millán > Zaragoza |  Heraldo.es
15 de enero de 2018

Entre los pueblos de Mara y Belmonte de Gracián, en Calatayud, se esconden las ruinas de la que durante un tiempo fue una de las ciudades más importantes del norte de lo que hoy es España. Los antiguos Belos, pueblo celtíbero, erigieron en este entorno la ciudad de Segeda o Sekeida, una urbe que llegó a acuñar moneda, consiguió reunir a 30.000 hombres para combatir al ejército romano, y que incluso obligó a sus cónsules a cambiar la fecha de su calendario para poder actuar con mayor celeridad ante la posible rebelión de sus habitantes.

El yacimiento de Segeda creció en nombre y repercusión después de que el Catedrático de Prehistoria de la Universidad de Zaragoza Franciso Burillo comenzara a investigarlo a mediados de los ochenta. Fue objeto de una importante dotación económica en materia de patrimonio cultural con el fin de afianzar sus excavaciones desde el año 2004, sin embargo ahora, desde hace cuatro años, sus ruinas permanecen sin apenas cuidados y sin mayor material que unos paneles para quien quiera visitarlos.

“Estamos hablando de una población que consiguió alterar la política romana por su magnitud, lo que nos da una idea de la cantidad de personas que vivían ahí, en una zona que hoy paradójicamente sufre la despoblación. Segeda fue la ciudad más importante de inicios del siglo II a.C en su zona de acción, con 44 hectáreas de extensión. Para hacerse una idea, Numancia tiene 7,6”, explica Burillo.

Segeda fue hasta el año 153 antes de Cristo uno de los núcleos más importantes de las distintas tribus celtibéricas preexistentes a la llegada de los romanos junto con Numancia. Las fuentes documentales cuentan que, en medio de la tregua tras las primeras Guerras Celtibéricas, el Senado Romano tomó como casus belli que los Belos quisieran ampliar las murallas de Segeda para acoger a poblaciones vecinas. El miedo de los romanos a no poder enviar sus tropas antes de la llegada del invierno obligó a adelantar su año político -que entonces se iniciaba en los llamados Idus de Marzo- para elegir antes a los nuevos cónsules. Una modificación que dio como resultado que hoy todo el mundo occidental tenga el 1 de enero, y no la mitad de la primavera, como fecha de inicio de cada año.

El yacimiento de Segeda vivió sus años de mayor investigación entre 2004 y 2011, cuando el equipo dirigido por Burillo firmó un convenio con la DPZ -entonces presidida por Javier Lambán- que llegó a contar con unos 300.000 de euros de presupuesto anual y un equipo de unas 30 personas. “Se hizo un proyecto para hacer vino como se hacía en la época, se hacían visitas, y se consiguió sacar a la luz hitos arqueológicos importantes”, comenta Burillo.

En la zona de esta antigua urbe se encuentran tres asentamientos distintos: el primero el yacimiento de Segeda I, la ciudad original en El Poyo de Mara, Segeda II, ciudad construida ya bajo control romano tras la destrucción de la primera en Durón de Belmonte y un campamento romano en los Planos de Mara desde donde se supone que se sitió la ciudad. Estos restos, junto con lo que parece un santuario astronómico, dan a Segeda un valor fundamental para conocer la evolución de la cultura celtibérica, carente en muchos casos de grandes restos por su solapamiento con la romana tras la invasión.

Burillo recuerda que en torno a Segeda se crearon muchas actividades en su época de apogeo divulgativo. “Se realizaron las fiestas históricas más antiguas de la provincia de Zaragoza, con los Idus y la Vulcanalia. Un programa de Segeda Didáctica. Arqueología experimental con el descubrimiento del lagar, el más antiguo de los conocidos del Tajo y la recuperación de 5.000 adobes para construir la primera fase del Museo del Vino, donde se hacía vino al modo celtibérico. Además, el santuario con orientación astronómica permitió el desarrollo del proyecto Cosmóbriga” señala el profesor.

La llegada de la crisis económica hizo que la Fundación creada para gestionar el yacimiento quedara inactiva al restringirse los fondos para patrimonio cultural, y el Ayuntamiento de Mara, miembro de la fundación, solicitó su disolución. Desde entonces no se ha vuelto a excavar. “El peligro en casos como estos no es solo el hecho de no poder investigar y sacar partido a un patrimonio que podría traducirse en turismo y visitas, sino también la falta de acondicionamiento para mantener lo que ya se ha conseguido”, señala el profesor.

La historia de este yacimiento, declarado Bien de Interés Cultural y de Interés turístico, en cierto modo es similar a otras decenas que han languidecido a raíz de la crisis, con presupuesto cero, y que la mejora económica de momento no ha recuperado a excepción de algunos puntos, como Bílbilis, que tras años con solo labores de acondicionamiento el verano pasado se valló con fondos del Ayuntamiento de Calatayud. Otros, como la villa romana de La Malena, también abandonada, se recuperará en 2018 esta vez sí con fondos de la DGA tras las protestas de Apudepa y vecinos de la zona.

Por el momento, el mayor recuerdo que queda vigente del pasado de Segeda es la fiesta que los vecinos de Mara celebran cada mes de agosto, recreando con ambientación antigua la Vulcanalia y el momento en el que las tropas celtibéricas y las romanas chocaron por primera vez después de que Segeda obligara a cambiar el calendario.

 

16 enero 2018 at 2:43 pm 1 comentario

Así era, hace 1.800 años, el mejor «spa» del mundo

Una reconstrucción permite admirar en 3D, como eran en el 216 d.C., cuando se inauguraron, las Termas de Caracalla en Roma

Reconstrucción de las Termas de Caracalla – ABC

Fuente: ÁNGEL GÓMEZ FUENTES  |  ABC
14 de enero de 2018

Hoy en Roma se pueden visitar las impresionantes Termas de Caracalla y admirarlas como las veían los antiguos romanos. Es el milagro de la realidad virtual. Se podrá comprobar cómo los mejores spa de la actualidad, con sus masajes y tratamientos de belleza, solamente son una remota imitación o recuerdo de una muy refinada forma de cuidarse y mimarse de los antiguos romanos. «Caracalla IV dimensión. Sumergíos en las termas más bellas del mundo» es la denominación que se da al innovador proyecto de la Superintendencia de Arqueología de Roma.

1.800 años separan estas dos imágenes de las Termas de Caracalla -ABC

La tecnología consiste en un visor en tres dimensiones que muestra cómo eran los ambientes de las termas, hoy en ruinas, en su inauguración en el año 216 d.C. Se trata del primer gran sitio arqueológico italiano que se puede admirar en su totalidad en 3D, gracias a la reconstrucción que se ha efectuado basada en los estudios de los últimos treinta años.

Saqueos

El público tiene una oportunidad única de comprender la grandiosidad y belleza de las termas. El lugar era mágico, de sublime belleza: maravillosos mosaicos en los pavimentos, estatuas en 156 nichos, imponentes esculturas, unos techos artesonados en las bóvedas que alcanzaban cincuenta metros de altura, luz natural que se difundía suavemente en el interior… Las termas eran un tesoro y continuaron siéndolo durante siglos, porque fueron saqueadas y sus joyas arquitectónicas acabaron en palacios, iglesias e incluso plazas.

1.800 años separan estas dos imágenes de las Termas de Caracalla -ABC

En Roma dos grandes bañeras de granito adornan la céntrica plaza Farnese, mientras una veintena de columnas de la Biblioteca de las Termas se encuentran desde el siglo XII en la nave central de la basílica romana de Santa María in Trastevere. Entre los principales tesoros del Museo Arqueológico Nacional de Nápoles están el grupo escultórico del «Toro Farnese», la gran estatua «Hércules Farnese» y la bañera en pórfido rojo del Frigidarium (local para los baños fríos), procedentes de Caracalla. Los visitantes de las termas pueden ver hoy en 3D todas esas joyas artísticas resplandeciendo en sus sitios originales.

Reconstrucción de las Termas de Caracalla – ABC

En este ambiente de lujo, relajación y bienestar se introducían cada día unos 800 romanos. Hablando de política o de sus cosas cotidianas, se bañaban en la Natatio, se refrescaban en el Frigidarium y o se calentaban en el Calidarium con baños de agua caliente antes de los masajes. También podían jugar a una especie de minigolf, hacer gimnasia, leer textos en griego y latín en dos espléndidas bibliotecas. Para comer tenían a su disposición tabernas en los jardines.

Tesoro y cantera

En las plantas subterráneas, centenares de esclavos quemaban

Reconstrucción de las Termas de Caracalla -ABC

10 toneladas de leña cada día para calentar el agua y los diversos ambientes. Había gran pompa y elegancia en las termas, pero también eran un lugar con hacinamiento, ostentación y cierto griterío, según el filósofo Séneca, que vivía en las proximidades: «Se oyen las voces del pastelero, del salchichero y de todos los dependientes de las tabernas, cada uno de los cuales modula de forma diversa su voz», recuerda Lucio Anneo Seneca en la representación en 3D.

Reconstrucción de las Termas de Caracalla -ABC

Esta fue la vida que se llevaba en las Termas de Caracalla durante más de tres siglos, hasta que en el 537 el ejército mandado por el rey ostrogodo Vitiges cegó todos los acueductos de Roma para lograr su rendición. Con el agua cortada, las termas terminaron en ruinas y fueron utilizadas como tesoro de joyas arquitectónicas y cantera de materiales. La última columna que desapareció de las termas fue en 1563 y pesaba 50 toneladas. El Papa Pío IV se la regaló a Cosimo de Médici, quien la colocó en la plaza de la Santa Trinidad de Florencia para ensalzar a la Justicia.

En definitiva, gracias a las nuevas tecnologías se puede realizar un viaje en el tiempo entre el pasado y el presente para conocer las costumbres y el arte antiguo que hacen de Roma una auténtica Ciudad Eterna.

 

14 enero 2018 at 4:10 pm Deja un comentario

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