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La historia del puerto de Maó en ánforas

El equipo arqueológico del dragado muestra las vasijas extraídas del fondo del mar

anforas-MaóLos trabajos de seguimiento arqueológico del dragado siguen dando sus resultados. La variedad de las piezas recuperadas es una muestra de la importancia de Maó como enclave marítimo y comercial a lo largo de la historia.

El comercio romano regó las costas e islas del Mediterráneo durante la antigüedad, por ello no es de extrañar que las Islas Baleares y, dentro de ellas, Menorca, jugaran un papel estratégico importante. La conquista romana de Menorca data de 123 a.C. por el cónsul Q. Caecilius Matellus en nombre de la república romana según las fuentes escritas antiguas. Uno de los principales motivos fue a causa de los recurrentes ataque piráticos sufridos por las embarcaciones que frecuentaban las rutas comerciales del Mediterráneo Occidental, conectado, desde la Segunda Guerra Púnica (218-201 a.C.), Hispania con Roma. A este motivo se suma la importancia estratégica de las Islas Baleares en un contexto comercial pujante y al alza, dentro de la configuración del Mare Nostrum.

anforas-Maó2Las ánforas encontradas pertenecen a varios periodos y van desde algunas piezas del siglo IV aC de origen cartaginés hasta piezas ya de la época de los vándalos, uno de los pueblos bárbaros que invadieron la Península Ibérica tras la caída de Roma

El puerto de Maó también vivió en el periodo romano grandes cambios en  su faceta comercial. Se pasó del trueque al uso de monedas de forma generalizada. También se cambió el tipo de negocio. Primero se compraban productos a la metrópoli para luego exportarlo a la gran urbe debido a que las tierras conquistadas eran ricas en productos propios.

Las ánforas encontradas también permiten conocer con qué puertos operaba Maó en aquella época y qué tipo de productos viajaban de una población a otra.

Fuente: Menorca al día

23 abril 2014 at 11:33 pm Deja un comentario

Un retazo del Imperio romano en el corazón de Barcelona

Barcino-romana

Tarragona, la esplendorosa Tarraco de los romanos, fue indiscutiblemente el centro neurálgico del imperio de los augustos en Hispania, pero también Barcelona, o Barcino, fue una ciudad de importancia considerable, sobre todo a nivel comercial. El conjunto arqueológico de la Puerta de Mar y las termas portuarias de la calle Regomir, junto al centro cívico del Pati Llimona, en el Barri Gòric, y abierto al público en marzo de 2012, da buena fe de ello. “Barcino nace en el año 10 a. C. como una colonia de personas bien situadas”, destaca Joan Roca, director del Museu d’Història de la Ciutat de Barcelona. Sus moradores eran antiguos militares, miembros de la élite del ejército recompensados por el emperador Augusto.

En 1998, una obra de rehabilitación de la finca número 7 y 9 de la calle Regomir sacó a relucir un yacimiento que permite evaluar el peso de Barcino en el comercio mediterráneo. El conjunto incluye un importante tramo de muralla con varias torres de épocas distintas y unas termas portuarias -o suburbanas-, ubicadas originalmente extramuros, que en su apogeo alcanzaron una extensión de 1.500 m2. En palabras de Carme Miró, responsable del Pla Barcino del Servei d’Arqueologia del Institut Cultural de Barcelona, se trata de “un conjunto muy importante para una ciudad pequeña como Barcino, que tenía 10 hectáreas”, y eso que en total se conocen tres termas públicas en la actual Barcelona, además de las privadas.

Según Joan Roca, “las termas portuarias las visitaban tanto personas de Barcino como los mercaderes y viajantes que pasaban por la ciudad, porque eran un buen lugar para hacer contactos”. El emplazamiento, entonces a sólo 150 metros del mar, no es casual. “La fachada marítima era una zona portuaria con tabernas y prostíbulos donde iban muy bien unas termas”, destaca Carme Miró. La arqueóloga enfatiza que “ir a las termas no era lo que nosotros entendemos por ir a la piscina o a un balneario, sino que funcionaban como un centro social”. Amén de a hacer negocios, allí se iba a pasear, a leer -las termas de Roma incluso tenían bibliotecas- y, por supuesto, a hacer el ritual del baño, muy conocido por todos los romanos.

“Lo primero era desnudarse en una sala llamada Apodyterium; luego se pasaba a un ambiente templado, el Tepidarium, y se empezaba el baño por una sala fría, el Frigidarium, donde había una piscina”, explica Miró. El recorrido era complejo. Después del Frigidarium se volvía al ambiente templado, donde no había piscina, sino una fuente; luego se pasaba a una sala cálida o Caldarium, y desde ahí a una sauna o a una sala de masajes y de unción de óleos. “Por último, se volvía a la sala tibia y después a la fría”, concluye la responsable del Pla Barcino. Las termas de Regomir, de hecho, constaban de dos recintos. “Interpretamos que unas eran para hombres y otras para mujeres, un caso que también se da en Pompeya y Herculano“, cuenta Miró.

El agua necesaria para las termas llegaba a Barcino a través de un acueducto que captaba agua de unas fuentes cercanas al río Besòs y permitía los grandes usos del agua pública. “Una parte del acueducto estaba soterrada, pero luego se volvía monumental al llegar a la ciudad”, explica el director del Museu d’Història. Los restos de la colosal estructura se pueden ver aún hoy en la plaza Vuit de Març y dentro de la Casa de l’Ardiaca. “El acueducto iba a parar a un distribuidor importante, o castellum aquae, que debía de estar cerca del templo. Además, creemos que había un segundo distribuidor en la actual plaza de Sant Just i Pastor, desde donde iría el agua a las termas”, concreta Carme Miró.

Barcino prosperó en el siglo I gracias al tráfico de vino laietano, cultivado en viñedos alrededor de la ciudad. La exportación creció en los siglos posteriores de tal forma que, mientras muchas ciudades romanas estaban en decadencia, en el siglo IV Barcino era una urbe emergente. Junto a la Puerta de Mar, donde los mercaderes debían pagar un peaje llamado portoria, se han encontrado monedas de Roma, Arelate (Arles), Lugdunum (Lyon), Siscia (Sisak, Croacia), Nicomedia y Cyzicus (Izmit y Kapu Dagh, Turquía) y Treverorum (Tréveris, Alemania). En aquella época se construyó una nueva muralla de 76 torres alrededor de Barcino y se encerró las termas con un castellum, o fortificación avanzada; signos ambos del esplendor de la ciudad.

Fuente: ALEX CLARAMUNT | EL MUNDO         19/04/2014

19 abril 2014 at 9:07 pm 1 comentario

Descubierta una Ostia Antica “secreta”: Era más grande que Pompeya

Descubrimiento de la Superintendencia Arqueológica de Roma: “En el siglo I a.C. el Tíber no era el límite norte de la ciudad, sino que la dividía en dos partes”

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Imagen de los hipotéticos muros de Ostia Antica

Ostia era mucho más grande de lo que hasta ahora se imaginaba y la Roma imperial una ciudad mucho más comercial. Es el descubrimiento al que han llegado Paola Germoni y Angelo Pellegrino, de la Superintendencia Especial para los Bienes Arqueológicos de Roma, y Simon Keay, de la Universidad de Southampton, y Martin Millett, de la Universidad de Cambridge, al término de un proyecto iniciado en 2007 a pocos kilómetros del aeropuerto de Fiumicino .

Gracias a la magnetometría se detectaron estructuras de muros de tiendas antiguos y de calles, todavía presentes en el subsuelo. Sobre los muros hay torres de seis por ocho metros. Entre el Tíber y los muros hay al menos cuatro edificios muy grandes, el mayor de ellos de 83 x 75 metros. Se encuentran entre las estructuras más grande descubiertas hasta ahora en Ostia Antica.

El descubrimiento es particularmente excepcional porque se constata por primera vez que en siglo I a.C., es decir, durante la Roma de los cónsules, la ciudad de Ostia no estaba limitada al norte por el Tíber, sino que el río la dividía en dos partes. Además, es mucho más grande el espacio que se creía destinado al almacenamiento de mercancías que luego eran transportadas por vía fluvial hasta el puerto de Ripetta en Roma, y ​​por tanto tienen dimensiones diferentes los cambios comerciales que tuvieron lugar a orillas del Tíber en la Roma de los cónsules y luego en la imperial.

Fuente: Flavia Amabile | La Stampa: Scoperta un’Ostia antica «segreta» “Era più grande anche di Pompei”

16 abril 2014 at 8:24 pm Deja un comentario

Antiguo teatro romano descubierto en Florencia

Por su vomitorium accedían al teatro 15.000 espectadores

teatro romano Florencia

Los arqueólogos que excavan los restos de un antiguo teatro romano descubierto bajo el Palazzo Vecchio de Florencia han encontrado un “vomitorium” o corredor utilizado por nada menos que 15.000 amantes del teatro durante los siglos I y II d.C., han señalado funcionarios de la ciudad.

El último hallazgo en el sitio del centro de la capital toscana incluye pavimentos originales de piedra pintados por donde los espectadores caminaban para ir desde el exterior del teatro al foso de la orchestra, un espacio que ya había sido excavado en campañas anteriores. Así mismo, a una profundidad de unos 10 metros bajo la superficie actual de Florencia, se han descubierto canalizaciones que habrían servido para abastecer de agua al teatro y otras utilizadas para desagüe, así como restos de los cimientos de los muros utilizados para construir el Salone dei Cinquecento.

El teatro romano fue construido originalmente para un auditorio de unas 7.000 personas, pero se cree que en el momento de su mayor popularidad, en los siglos I y II d.C., pudo llegar a albergar a 10.000-15.000 espectadores, según los arqueólogos.

Los restos del teatro cubren una vasta extensión de tierra bajo el Palazzo Vecchio y el Palazzo Gondi. El teatro estuvo en uso hasta el siglo V, antes de ser abandonado y finalmente olvidado. Sus restos fueron sacados gradualmente a la luz en el siglo XVIII, cuando Florencia se convirtió en la primera capital de la Italia unificada en 1865 y el centro de la ciudad se modernizó de manera sistemática.

A finales de la década de 1990 se llevó a cabo una nueva investigación arqueológica, teniendo finalmente lugar las excavaciones a gran escala entre los años 2004 y 2010.

Fuente: ANSA | Ancient Roman theatre discovered in Florence

14 abril 2014 at 10:51 pm 1 comentario

Roma es 200 años más antigua de lo que se creía

Según los arqueólogos, la ciudad de Roma es dos siglos más antigua de lo que se ha venido pensando hasta ahora. Nuevos restos hallados durante una excavación en el Foro así lo atestiguarían

Foro-Roma

Ya sabíamos que es una de las ciudades más antiguas del mundo, pero la antigua Roma es desde ahora un poco más vieja.

En unas excavaciones realizadas en el interior del Foro Romano se han hallado restos de un muro que data del año 900 a.C. – lo que sugiere que la Ciudad Eterna fue fundada dos siglos antes de lo que se creía anteriormente.

Utilizando las más novedosas tecnologías, arqueólogos italianos han hallado restos de un muro hecho de toba – un tipo de piedra caliza – junto con fragmentos de cerámica y granos, durante una excavación en el Lapis Niger, un altar de piedra negra varios siglos anterior al Imperio Romano.

Según la leyenda local, Roma fue fundada por los hermanos gemelos Rómulo y Remo en el año 753 a.C. Pero este descubrimiento ha convencido a algunos destacados arqueólogos italianos de que la ciudad pudo haber sido fundada dos siglos antes de eso.

“El examen del material cerámico recuperado nos ha permitido fechar cronológicamente la estructura del muro entre el siglo IX a.C y principios del siglo VIII a.C.”, señala la Dra. Patrizia Fortuni, arqueóloga de la Superintendencia cultural de Roma que dirige el equipo de investigación.

“Por lo tanto es anterior a la que tradicionalmente se considera la fecha de la fundación de Roma.”

El Lapis Niger se encuentra junto al Arco de Septimio Severo, un monumento de mármol construido en el corazón del Foro en el año 203 d.C.

Los expertos han estado trabajando en la excavación desde 2009, usando fotos históricas, imágenes y otras investigaciones dejadas por arqueólogos como Giacomo Boni, que dirigió la excavación del Foro Romano desde 1899 hasta su muerte en 1925.

A partir de imágenes de Boni, la Dra. Fortuni y su equipo han creado imágenes en 3D de la localización, y mediante el uso de escáneres láser y fotografías de alta definición han sido capaces de determinar la ubicación exacta del muro enterrado, que han descrito como la “primera estructura” en el sitio sagrado.

Una excavación anterior en el lugar descubrió un bloque de piedra conocida como la “lex sacra”, que contiene la inscripción en latín más antigua conocida de Roma, que data del año 565 a.C.

Fuente: Josephine McKenna | The Telegraph  Rome ‘ages’ 200 years as archaeologists discover new remains

14 abril 2014 at 8:34 am Deja un comentario

Estudios arqueométricos en Itálica en una investigación sobre soluciones arquitectónicas en la antigua Roma

Itálica

El Conjunto Arqueológico de Itálica, que guarda las ruinas de la antigua ciudad romana que descansa en Santiponce (Sevilla) y declarado monumento nacional hace ya más de cien años, está siendo objeto de un estudio arqueométrico a manos del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), en el marco del proyecto de investigación “Urbes en transformación. El paisaje urbano romano del Valle del Guadalquivir a través del análisis de las soluciones arquitectónicas: materiales, técnicas y esquemas productivos”,  incluido en el Plan Nacional I+D+i.

   La investigación, puesta en marcha por el Grupo de Investigación del Plan Andaluz de Investigación ‘Historiografía y Patrimonio Andaluz’, del al Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla, está comandada por la profesora Oliva Rodríguez, cuyo equipo ha realizado ya labores de campo en las construcciones de la ladera en la que se asienta el antiguo teatro romano de Itálica, nuevo espacio estrella del conjunto arqueológico de Itálica después de la ardua restauración a la que ha sido sometido.

Fue el 13 de diciembre de 1912 cuando, a propuesta de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, una real orden declaró estas emblemáticas ruinas romanas como “monumento nacional”, toda vez que la antigua ciudad romana de Itálica, como todos sabemos, fue fundada por Publio Cornelio Escipión ‘El Africano’ y fue la cuna del famoso emperador Trajano.

La reciente rehabilitación del antiguo teatro, en ese sentido, ha constituido un revulsivo para el conjunto arqueológico, que en su remozado espacio escénico acoge los espectáculos del Festival Internacional de Danza de Itálica y las funciones del ciclo Teatros Romanos de Andalucía. No obstante, y sobre la proyección de este conjunto arqueológico, cabe recordar que las propias determinaciones de su plan director reconocen que el monumento “no ha resultado favorecido con las inversiones públicas”.

Fuente: EUROPA PRESS

13 abril 2014 at 9:10 pm Deja un comentario

Pompeya, la primera capital del sexo

El arte de tema erótico estaba en toda la ciudad del Vesubio, en las puertas, en la calzada, en los delicados frescos de las habitaciones, en la vajilla… y por supuesto en el célebre Lupanar

Pompeya-Casa-de-Centenario
Fresco de dos amantes en la Casa del Centenario

El comercio sexual no se limitaba en Pompeya al célebre lupanar. La prostitución era moneda común en tiendas y tabernas, pero el sexo era una realidad omnipresente en la ciudad del Vesubio, una realidad que los romanos vivían sin complejos [aquí puedes ver una galería de imágenes del arte erótico de la ciudad romana]. Al excavar bajo las cenizas no solo podemos recomponer las imponentes bibliotecas de sus villas, sino que también rescatamos su manera de entender la vida y el tumultuoso universo de las relaciones íntimas.

Y para muestra un botón: hay una ínsula en Pompeya que investigan arqueólogos e historiadores españoles, dirigidos por José María Luzón. No es una cervantina Barataria, sino una manzana de casas, en un barrio de gente acomodada: La ínsula VII-6. En el dintel de una de las grandes casas, la 28, según nos cuenta la estudiosa de los grafitos pompeyanos, Macarena Calderón, figura el nombre de su dueño, un tal Secundus. Pues en el interior, en una de las paredes, hay un grafiti que dice: «Secundus felator rarus». La traducción más correcta sería: «Secundus es un chupador poco frecuente». ¿Elogio? ¿Venganza?

La ínsula VII-6 es el lugar en el que José María Luzón ha dirigido proyectos tan vanguardistas como el de la Casa de la Diana Arcaizante, todo un alarde arqueológico y tecnológico que ha servido para reconstruir la vida en esta importante casa pompeyana. A pocos metros de allí alguien escribió en un muro «Restituta casta», es decir un elogio a la castidad de una matrona llamada Restituta que vivía en las inmediaciones. ¿Por qué? Para diferenciarla, seguramente, de otra Restituta muy popular en el barrio, la meretriz de guardia.

También allí mismo hay un grafiti que podría compararse con el inocente «tonto el que lo lea» que todos conocemos. Solo que en Pompeya incluso el «tonto el que lo lea» más común era una pintada de cargado carácter sexual. Se dice así: «Et quiscripit felat», «el que escribió la chupa».

La ciudad, verdadera cápsula de tiempo, se abre en cada muro a las historias que los arqueólogos de medio mundo no han dejado de estudiar desde tiempos de Carlos III. Se cuenta que el mejor alcalde (y arqueólogo) de la época mandó parar una excavación cuando descubrieron que la maravillosa escultura de un fauno que habían encontrado terminaba más abajo en una impúdica coyunda con una cabra vieja.

Una visita al Lupanar

Sea como fuere, tal y como demuestra el libro de Mary Beard «Pompeya. Historia y leyenda de una ciudad romana» (Crítica), la mujer era mucho más visible en Roma (compraba, cenaba con hombres, disponía de su fortuna) que en otras civilizaciones. Pero era un mundo de hombres en el que el estatus, el poder y la buena suerte se expresaban a través del miembro viril. Por eso hay falos dibujados, esculpidos y tallados sobre los dinteles, en los hornos de pan, tallados en la calzada, y miembros con campanillas que sonaban al abrirse la puerta o agitarse el viento. Incluso penes con alas. Este último icono, el ave pene es, para Mary Beard, mezcla de chiste y de celebración impúdica.

La mujer era visible y sostenía, como ciudadana, la administración de la casa y la crianza de los hijos. Pero no controlaba su vida ni su sexualidad, máxime si era esclava. La fidelidad a la esposa no era muy apreciada por los romanos, ni siquiera era ejemplar, una virtud digna de admiración. Aunque el acoso sexual a los hijos y mujeres de miembros de la clase alta sí estaba mal vista, la tensión sexual a menudo se liberaba gracias a la disponibilidad de esclavas y esclavos que los miembros eminentes de la sociedad mantenían accesible. Los pobres, eso sí, que no podían permitirse la sumisión de sus esclavos, recurrían a la prostitución.

La fidelidad poco valorada

A cambio de esa falta de valoración de la fidelidad, había pocos ciudadanos romanos de la época que no sintieran cierta angustia ante la cuestión de la comprobada paternidad de sus propios hijos. Lo que resultaba aberrante, incluso podía destruir una carrera política, era la mera extensión del rumor sobre la participación de un varón en el papel pasivo de una relación homosexual. No era poco frecuente la relación entre varones, pero solo resultaba reprobable quien «cambiaba de rol» en aquella sociedad que comenzó a llamar virtud a una cualidad pública cuya etimología procede de vir (raíz de viril).

Hay muchos detalles interesantes sobre la imagen de los sexos. Para empezar, los hombres que se prostituían eran considerados mujeres en la lógica romana. Las prostitutas debían llevar toga viril para diferenciarse de las mujeres respetables. Sin embargo muchas eran forzadas por rufianes a desempeñar el llamado oficio más antiguo del mundo. Incluso el teatro ha dejado constancia, como recuerda Mary Beard, de los peligros del amor con meretrices. Ningún padre podía soportar la idea del matrimonio de su hijo con una ramera, pero las comedias están llenas de casos en los que, al final, ese amor triunfaba porque se llegaba a descubrir la honrada, si no noble, cuna de la pobre muchacha explotada y salvada por el afecto de un ciudadano sensible.

Frontera desdibujada

Detrás de estos alardes sentimentales se esconde un matiz revelador: no era tan claro el meridiano que separaba la respetabilidad y la prostitución. Pero también es cierto que se vislumbra la existencia de afecto incluso en las relaciones de explotación. En el cadáver de una mujer hallado entre las ruinas se encontró una pulsera de oro muy costosa, con la inscripción «Del amo para su esclava»

Volviendo a las pintadas, no se limitan a los muros del Lupanar. Tabernas, tiendas y soluciones habitacionales con acceso directo a la calle eran escenarios habituales del comercio sexual que ha dejado registro arqueológico. Muchas habitaciones, incluso en casas respetables, albergaban pinturas de motivo erótico, como la Casa de los Vetios. Pero, a veces, en la fachada hay un grafito que ofrecía los servicios de Eutíquide por dos ases (precio más que popular).

Las pintadas del Lupanar

En el célebre Lupanar, las pintadas con más explícitas y se concentran en los primeros cubículos, que serían empleados como salitas de espera para los clientes. «Aquí f… yo». Pero había de todo. Un cliente puso en el Lupanar una cita de Virgilio. Muchos están firmados con el nombre, lo cual indica que no había problema social por reconocer esa actividad. Otro puso incluso su profesión, «vendedor de ungüentos». Y hablan de dinero, mucho más que los dos ases de Eutíquide: un hombre consigna que ha «echado un buen polvo por un denario», que equivale a 16 ases. Los dos ases parecen más un insulto que otra cosa. Pero el Lupanar era un lugar bastante siniestro.

Nos hemos dejado engañar, en opinión de Mary Beard, por los intentos de los romanos de hacernos creer que todo estaba muy establecido y diferenciado. La verdad es que las prostitutas eran de muy diversa condición: camareras, taberneras, floristas, porqueras y tejedoras, y en ocaciones el coito con los clientes podía considerarse parte del trato o del negocio que regentaban o en el que estaban empleadas. El sexo a cambio de dinero estaba tan repartido como la comida, la bebida o la vivienda, concluye la estudiosa en el fascinante libro publicado por Crítica. Y este es solo uno de sus capítulos. En él se puede entrar de lleno en todos los aspectos de la vida pompeyana.

Fuente: Jesús García Calero | ABC     11/04/2014

11 abril 2014 at 5:26 pm Deja un comentario

El Foro de Augusto en Roma cobrará vida gracias a la tecnología audiovisual

El Ayuntamiento de Roma presentó hoy el espectáculo “Foro de Augusto. 2000 años después”, que dotará de vida a este complejo histórico gracias a la tecnología y que permitirá a los visitantes asistir a una narración audiovisual a partir de las piedras, fragmentos y columnas conservadas en la actualidad

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Fotografía facilitada por el Ayuntamiento de Roma de una proyección en el Foro de Augusto con motivo de la presentación del espectáculo “Foro de Augusto. 2000 años después”. / EFE

La puesta en escena, con la que según los organizadores se pretende mostrar el foro tal y como era en su esplendor, se podrá contemplar todas las noches desde el próximo 21 de abril hasta el 18 de septiembre, en tres sesiones de 40 minutos, a las 21.00, 22.00 y 23.00 horas.

Gracias a una audioguía personal, los visitantes podrán escoger en qué idioma desean escuchar la narración de entre los seis que se ofrecen: italiano, español, inglés, francés, ruso y japonés.

El alcalde de Roma, Ignazio Marino, aseguró en la rueda de prensa de presentación que este espectáculo, que de tener éxito podría prorrogarse en años sucesivos, es para él la conclusión de “un sueño y una esperanza”.

“Todo se ha preparado con un método científico, por lo que no se trata de un relato romanizado. Queremos dar la oportunidad a la gente de todo el mundo de comprender de verdad lo que sucedía en el foro”, afirmó Marino.

El regidor romano explicó además que la instalación de las luces, proyectores, equipos de sonidos y gradas se hará de acuerdo con la Superintendencia de Bienes Culturales, con el objetivo de reducir al mínimo el impacto sobre el espacio arqueológico.

“No habrá impacto negativo, porque la grada que se instalará será transparente y movible”, dijo Marino.

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Fotografía facilitada por el Ayuntamiento de Roma de una proyección en el Foro de Augusto con motivo de la presentación del espectáculo “Foro de Augusto. 2000 años después”. / EFE

En concreto, la tribuna en la que se situará el público tendrá capacidad para 200 personas, que podrán acceder a ella previa reserva de la entrada por internet, por teléfono y también “in situ”.

El narrador italiano del espectáculo, el periodista y divulgador científico Piero Angela, afirmó que a través de esta proyección la gente podrá comprender mejor lo que sucedía en el Foro de Augusto, uno de los cuatro que conforman el complejo de los Foros Imperiales de Roma.

“Hemos pasado muchas veces por delante, y allí vemos las piedras, que son un testimonio vivo, pero no llegamos a comprender lo que son. Vamos a revitalizar el foro para que el público vea cómo era realmente”, dijo.

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El emperador Augusto, también conocido como César Augusto, fue el primer emperador romano de la historia, entre los años 27 a.C. y 14 a.C., un periodo que también representa el reinado más prolongado de entre todos sus sucesores.

El espectáculo “Foro de Augusto. 2.000 años después” se enmarca dentro del programa de actividades que viene desarrollando durante 2014 el Ayuntamiento de Roma, con motivo del bimilenario de la muerte del emperador.

Fuente: EFE | EL PAÍS       08/04/2014

8 abril 2014 at 6:25 pm Deja un comentario

El principio del fin de Cartago fue en Santo Tomé (Jaén)

Científicos españoles identifican el lugar exacto de la batalla de Baecula, librada hace más de 2.000 años entre romanos y cartagineses en la provincia andaluza

Batalla-Baecula

Recreación artística de la batalla de Baecula

Tras largos años de trabajo, un equipo de investigadores españoles de la Universidad de Jaén ha conseguido toda una hazaña arqueológica: identificar el lugar exacto de la batalla de Baecula, librada hace más de 2.000 años entre romanos y cartagineses en la provincia de Jaén. Gracias a un Sistema de Información Geográfica (SIG), los arqueólogos han logrado reconstruir paso a paso la batalla, los avances de las tropas, las escaramuzas cuerpo a cuerpo y la situación de los campamentos de ambos bandos.

“Entonces Escipión da orden a los vencedores de lanzarse sobre el centro de la formación, reparte con Lelio las tropas restantes y le manda rodear la colina por el lado derecho hasta encontrar un camino de subida menos pendiente; él describiendo un pequeño arco por la izquierda, se lanza sobre el flanco enemigo”.

De esta forma tan gráfica, el historiador romano Tito Livio describe la estrategia de combate de Publio Cornelio Escipión, el Africano, durante la cruenta batalla de Baecula, librada contra un ejército cartaginés de más de 20.000 hombres comandado por Asdrúbal Barca, hermano del mismísimo Anibal. Estamos en el año 208 Antes de Cristo y esa batalla supone, precisamente, el primer gran enfrentamiento de Escipión contra los cartagineses después de tomar el mando del ejército de Roma en la Península Ibérica. La batalla forma parte de la Segunda Guerra Púnica y resultó clave para el dominio del Mediterráneo hace ya más de 2.200 años.

Gracias a una estrategia envolvente, y a pesar de que el enemigo se había instalado en lo alto de una meseta protegida por dos escarpados riscos en sus flancos y un río en la retaguardia, Escipión logró vencer a Asdrúbal, que tras su derrota no tuvo más remedio que huir al norte, hacia los Pirineos, para desde allí penetrar en las Galias y preparar después un ataque contra Roma. Fue el principio del fin del dominio cartaginés sobre la Península Ibérica.

El lugar de la batalla

Pero, ¿dónde se celebró exactamente esta importante batalla? ¿Y dónde están sus restos? Basándose en las prolijas descripciones de Tito Livio y Polibio, se pensaba hasta ahora que el escenario se encontraba muy cerca de Bailén, pero un equipo del Instituto Andaluz de Arqueología Ibérica (CAAI), de la Universidad de Jaén, dirigido por Arturo Ruiz y Juan Pedro Bellón ha conseguido, tras largos años de investigación y la ayuda de las más modernas tecnologías, determinar que el escenario exacto de la batalla fue el Cerro de las Albahacas, en el término municipal de Santo Tomé (Jaen). La revista Archaeology acaba de publicar un extenso artículo sobre la investigación.

Ha sido un esfuerzo titánico. En palabras de Arturo Ruiz, “una labor de detectives que nos ha llevado largos años de búsqueda y para la cual no teníamos más que los textos históricos”. Amplias zonas del valle del Guadalquivir tuvieron que ser rastreadas en busca de coincidencias con las descripciones de Tito Livio y Polibio. “Utilizamos incluso Google Maps para buscar las zonas que mejor encajaban con lo que andábamos buscando”. Hubo que descartar por lo menos una docena de localizaciones hasta encontrar un lugar (el cerro de las Albahacas) que coincidía punto por punto con las descripciones históricas y que parecía ser el candidato perfecto para ser el tan buscado campo de batalla. Pero había que demostrarlo.

Para completar el estudio, los arqueólogos del CAAI barrieron el cerro (una superficie de 40 hectáreas) durante cinco años más (entre 2006 y 2010) con detectores de metales y referenciaron la posición de cada objeto individual con GPS. Al final de la quinta campaña de prospección, el equipo de la Universidad de Jaén había recopilado 6.123 restos metálicos. Entre ellos, puntas de flecha y de lanza, diversos utensilios y, lo que sería más importante para la investigación posterior, un gran número de las tachuelas metálicas con las que los soldados romanos reforzaban sus sandalias.

Los romanos, en efecto, llevaban remaches de hierro incrustados en las suelas de cuero, para mejorar el agarre y limitar el deterioro del calzado durante las largas marchas. Pero esas pequeñas piezas, llamadas clavi caligarii, se desprendían con facilidad y quedaban sembradas por los campos que el ejército cruzaba. Al no tener un gran valor material, los remaches han permanecido in situ durante largos siglos y han podido ser localizados ahora por los detectores de metales de los arqueólogos. Son precisamente esas pequeñas piezas las que indican la localización de los campamentos, las rutas seguidas por los soldados y, lo que es más importante, los lugares donde tuvieron lugar las batallas.

El equipo tenía ahora una enorme cantidad de material recopilado, y cada una de las piezas encontradas localizada con precisión en un mapa. “Fue entonces -explica a ABC Arturo Ruiz- cuando tuvimos la idea de recoger toda esa información en un Sistema de Información Geográfica (SIG), lo que nos proporcionó una visión de conjunto que antes no teníamos, y la posibilidad de hacerles preguntas concretas a los datos”.

El software elegido fue Geomedia Professional, de Intergraph, compañía que inmediatamente se interesó por el proyecto y prestó todo el apoyo técnico y logístico necesario para su realización. Se creó una completa base de datos con cada una de las piezas debidamente georeferenciada y comenzó la que puede considerarse la fase decisiva de la investigación.

Resultó que la zona con mayor concentración de restos estaba, precisamente, en la parte más alta de la colina, y rodeada, como dicen los antiguos textos, por un ribazo muy abrupto. Era el campamento de Asdrúbal. Segmentando la información en el SIG, los investigadores comprobaron que era precisamente aquí donde se concentraba la mayor parte de los clavos y otros utensilios usados para el montaje de las tiendas.

De la misma forma, los arqueólogos pudieron determinar, a partir del número y la distribución de las tachuelas sobre el terreno, cuáles fueron los movimientos de las tropas romanas durante el ataque, dónde se concentró el grueso del ejército de Escipión e, incluso, dónde tuvieron lugar los combates cuerpo a cuerpo. De pronto, como si se superpusiera una transparencia sobre un mapa, todo coincidía a la perfección y los ecos de la batalla de Baecula, más de 2.200 años después, volvía a resonar en el cerro de las Albahacas.

El equipo de Arturo Ruiz ha podido así reconstruir paso a paso los acontecimientos. Las tachuelas de las sandalias, los dardos, las fíbulas y las bullas revelaron la situación del campamento romano. La cerámica, las monedas y los restos de empalizada del campamento cartaginés, así como el lugar exacto, en lo alto de la colina, al que Asdrúbal trasladó a sus tropas para defenderse de la amenaza. Las tachuelas de las sandalias romanas y su distribución han permitido reconstruir con detalle el avance de las tropas y ponen de relieve la estrategia de “tenaza” utilizada por Escipión el Africano para rodear a su enemigo.

El “proyecto Baecula”, sin embargo, no está cerrado. “Seguimos trabajando -explica Ruiz-, buscando más restos, más datos de campo y profundizando en los pormenores de la batalla. Quedan aún algunos interrogantes por resolver, y mucho trabajo por delante”.

Así fue la batalla de Baecula

Los textos históricos recopilados por el equipo de Arturo Ruiz ofrecen un relato apasionante de la batalla de Baecula, una de las más importantes de la Segunda Guerra Púnica. Reproducimos aquí, por su interés, las descripciones de Tito Livio y Polibio sobre el enfrentamiento, facilitadas a ABC por el propio investigador:

La secuencia de la batalla está bien recogida por Polibio (X 38, 7 a 40) cuando señala: “El general cartaginés recorría entonces los parajes de Castulo, alrededor de la ciudad de Becula, no lejos de sus minas de plata. Informado de la proximidad de los romanos, cambió de lugar su campamento [...]” (Polibio X 38, 7 y 8).

Tito Livio confirma esta información y añade algún dato más “El ejército cartaginés más próximo, el de Asdrúbal, estaba cerca de la ciudad de Baecula. Delante del campamento tenían avanzadillas de caballería; los escaramuceadotes, las tropas de vanguardia y las que iban a la cabeza de la columna, (Se refiere al ejercito romano) sobre la marcha y antes de buscar emplazamiento para el campamento, lanzaron un ataque contra éstas tomándolas tan poco en serio que no había duda sobre cuál era la moral de uno y de otro bando, los jinetes fueron rechazados en una huida atropellada hasta el campamento, y las enseñas romanas llegaron casi hasta las mismas puertas. Aquel día, simplemente se avivó el espíritu de combate y los romanos acamparon” (Tito Livio XXVII 18, 1 a 4).

Cambio de campamento

Seguramente presionado por estas acciones cambio Asdrúbal de campamento a un lugar que según Polibio tenía “[...] un río que fluía a sus espaldas y delante de la empalizada había un llano defendido por un escollo lo suficientemente hondo para ofrecer protección; el llano era tan ancho que cabía en él el ejército cartaginés formado. Asdrúbal permaneció en este sitio; apostó día y noche centinelas en el escollo” (Polibio X 38, 8). Tito Livio lo describe así: “Por la noche, Asdrúbal replegó sus tropas a una altura que tenía una explanada en la parte más alta. Por detrás había un río y por delante y por los lados ceñía todo su contorno una especie de ribazo abrupto. En la parte baja había también otra planicie ligeramente inclinada, rodeada a su vez por un saliente igualmente difícil de escalar. Cuando al día siguiente vio Asdrúbal que el ejército romano estaba formado delante del campamento, hizo bajar a esta planicie inferior a estos jinetes númidas y a los baleares y africanos de armamento ligero” (Tito Livio XXVII 18, 5 a 7).

La batalla

La escenificación de la batalla queda perfectamente recogida en los dos autores. Tito Livio señala: “Escipión recorría sus filas y enseñas y les hacía ver cómo el enemigo, renunciando de antemano a la posibilidad de luchar en campo abierto, buscaba las alturas y estaba allí a la vista confiado en la posición y no en el valor y las armas; pero murallas más altas tenía Cartagena, y los soldados romanos las habían escalado; ni las alturas, ni la ciudadela, ni siquiera el mar habían resistido a sus armas. Las alturas que habían buscado les iban a servir al enemigo para escapar saltando por precipicios y despeñaderos, y él les iba a cortar también la huida por allí” (Tito Livio XXVII 18, 8 y 9).

Polibio opina que Escipión estuvo indeciso por la posición estratégica y segura del enemigo. “Esperó dos días, pero temía la llegada de los hombres de Magón y del otro Asdrúbal, el hijo de Giscón, con lo que se vería rodeado de enemigos. Decidió, pues, probar su suerte y tantear al adversario” (Polibio X 38, 10). Los pasos previos a la batalla se dirigieron a cercar al enemigo e impedirles apoyos, dice Tito Livio que “ordenó a una cohorte ocupar la entrada del valle por donde descendía el río, y a otra apostarse en el camino que llevaba de la ciudad a los campos serpenteando por la colina. Él, al frente de las tropas ligeras que el día anterior (según Tito Livio Escipión no espero dos dias) habían rechazado los puestos avanzados del enemigo, marchó contra los soldados de armamento ligero situados en la plataforma de más abajo (Tito Livio XXVII 18, 10 y 11).

Según Polibio, las tropas de Escipión eran “los vélites y una tropa escogida de infantería; y el general romano dispuso también el resto de sus fuerzas, pero de momento lo retuvo dentro de la acampada” (Polibio X 39, 1 y 2). Dice Tito Livio que “al principio avanzaron por terreno escarpado sin otro impedimento que las dificultades del camino; después, cuando estuvieron a tiro, cayó de pronto sobre ellos una enorme cantidad de armas arrojadizas de todas clases; ellos por su parte lanzaban piedras que el terreno ofrecía por todas partes, casi todas manejables, y no sólo los soldados sino también la masa de siervos mezclados con ellos. Pero a pesar de que el ascenso era dificultoso y casi los cubrían los dardos y las piedras, gracias a su práctica en escalar muros y a su tenacidad subieron los primeros. En cuanto éstos ocuparon un poco de espacio donde mantenerse a pie firme, desalojaron de la posición al enemigo, armado a la ligera y habituado a escaramuzas, combatiente seguro a distancia cuando se elude la batalla desde lejos a base de proyectiles, pero también carente de firmeza en la lucha cuerpo a cuerpo; causándole muchas bajas, lo empujaron hasta la formación que se mantenía en una parte más elevada de la colina” (Tito Livio XXVII 18, 11 a 14).

El ataque final

Polibio detalla que fue entonces cuando “[...] Escipión hizo entrar en combate a su infantería ligera, que debía apoyar a los que iniciaron la acción. El resto de sus fuerzas, lo tenía ya dispuesto, la mitad directamente a sus órdenes; con estos hombres dio un rodeo por el escollo y arremetió contra los cartagineses. El mando de la segunda mitad, lo confió a Lelio, con la orden de marchar contra el flanco derecho del enemigo. Estas operaciones se encontraban ya en pleno desarrollo, cuando Asdrúbal hacía salir todavía a sus hombres del campamento. Confiado en su posición, no se había movido de él, convencido de que el enemigo no se atrevería a atacar. Pero éste atacó, contra todas las previsiones del cartaginés, quien desplegó sus fuerzas demasiado tarde. Los romanos acometieron por las alas, en lugares donde el enemigo no había establecido posiciones, de modo que no sólo treparon sin riesgo por el escollo, sino que se establecieron en formación, se lanzaron contra los que les agredían sesgadamente y los mataron” (Polibio X 39, 3 a 6).

Tito Livio detalla que las fuerzas que avanzaban por el centro “[...] nunca lo habrían conseguido, dado lo accidentado del terreno, si se hubieran mantenido cerradas las filas con los elefantes colocados delante de las enseñas” (Tito Livio XXVII 18, 18 y 19); y termina relatando que “ya ni siquiera había espacio libre para la huida, pues las avanzadas romanas habían ocupado las salidas a la derecha e izquierda y, por otra parte, la puerta del campamento había sido cerrada al huir el general y los oficiales, sumándose a esto el pánico de los elefantes, tan temidos como el enemigo cuando se espantaban. En consecuencia, fueron muertos cerca de ocho mil hombres” (Tito Livio XXVII 18, 20).

La retirada de Asdrúbal

Polibio por su parte añade “según sus propósitos iniciales, Asdrúbal no luchó hasta el final; cuando vio a sus fuerzas huir derrotadas tomó su dinero y sus fieras, reunió el máximo número de fugitivos que le fue posible y se retiró siguiendo el río Tajo aguas arriba, en dirección a los puertos pirenaicos y a los galos que viven allí. Escipión no creyó oportuno acosar de cerca de los hombres de Asdrúbal, ya que él mismo temía el ataque de los otros dos generales, por lo que envió a sus soldados a saquear el campamento enemigo. Al día siguiente reunió a todos los prisioneros, unos diez mil soldados de infantería y más de dos mil jinetes, y dispuso personalmente de ellos. Los iberos que, en las regiones citadas, anteriormente habían sido aliados de los cartagineses, fueron y se entregaron a la lealtad de los romanos; a medida que se iban encontrando con Escipión, lo llamaban rey “(Polibio X 39, 7 a 9, 40, 1 y 2).

Fuente: José Manuel Nieves | ABC CIENCIA     08/04/2014

8 abril 2014 at 2:06 pm Deja un comentario

Claudio, un faraón que no pisó Egipto

En algunos relieves del templo de Shanhur, al norte de Luxor, aparece el emperador Claudio ataviado como un faraón junto a Min, el dios egipcio de la fertilidad

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Un equipo arqueológico europeo, respaldado por el Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, ha copiado y estudiado las inscripciones presentes en el templo de Shanhur, dedicado principalmente a Isis y situado en la ribera oriental del Nilo, al norte de Luxor. En sus muros se conservan casi 300 escenas rituales, pero debió contener muchas más, pues algunas partes del templo ya no existen. Se está deteriorando rápidamente debido a todo tipo de factores, entre ellos ecológicos. Si no se copiaban las inscripciones y los relieves pronto se hubieran perdido para siempre, explica Martina Minas-Nerpel, la directora del proyecto, de la Universidad de Swansea, a Historia National Geographic. El templo de Shanhur fue construido y decorado durante el período romano de Egipto, concretamente entre el reinado de Augusto (27 a.C.-14 d.C.) y el de Trajano (98-117 d.C.). Pero es Claudio, quien reinó entre el 41 y el 54 d.C., el emperador consagrado en este templo, en el que aparece completamente vestido como un faraón. El estudio epigráfico, publicado recientemente en el diario egiptológico alemán Zeitschrift für Ägyptische Sprache und Altertumskunde, se ha centrado exclusivamente en la escena 123, flanqueada por Min (a la izquierda), el dios egipcio de la fertilidad, con su característico falo erecto, y el emperador Claudio (a la derecha), ataviado como un faraón, luciendo una extravagante corona, sosteniendo un cetro y levantando un poste rematado con una media luna.

La escena del levantamiento del poste es hasta la fecha la más reciente de este tipo en un período de 2.300 años, desde el rey Pepi II en el Imperio Antiguo hasta el emperador Claudio, afirma Minas-Nerpel. Aunque sabemos que Claudio, como la mayoría de emperadores, nunca visitó Egipto, su dominio sobre el territorio del Nilo y las regiones desiertas fue legitimado mediante un culto. Al decorar el muro exterior del templo con este ritual, Claudio teóricamente recibía las características de Min y, por tanto, la habilidad para reinar sobre Egipto y, en último lugar, para mantener el maat, agrega. Los emperadores romanos continuaron o emprendieron la construcción de templos a gran escala en Egipto hasta bien entrado el siglo II d.C. El último cartucho en un templo egipcio en el que aparece representado un emperador romano data de la época de Maximino Daya, quien gobernó entre 305 y 313. Las escenas conservadas en Shanhur describen rituales conectados con la antigua mitología egipcia. Suponemos que muchos de los rituales fueron celebrados en la vida real, con un sacerdote sustituyendo al emperador, concluye Minas-Nerpel.

En 2009, Martina Minas-Nerpel y Harco Willems, de la KU Leuven, ambos profesores e investigadores, obtuvieron conjuntamente una beca de investigación de la Fundación Gerda Henkel (Alemania) para proseguir las investigaciones en el templo de Isis en Shanhur, en el Alto Egipto. El proyecto también ha sido patrocinado por el Consejo de Investigación en Ciencias Físicas e Ingeniería (Reino Unido). Y en Egipto la misión ha recibido el apoyo del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, el Instituto Arqueológico Alemán en El Cairo y el Instituto Holandés-Flamenco en El Cairo.

Fuente: Alec Forssmann | Historia National Geographic

8 abril 2014 at 2:00 pm 2 comentarios

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