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Romanos bajo los antiguos juzgados de Barcelona

El derribo del edificio por reformas hace aflorar una necrópolis

Restos arqueológicos en los extremos del desescombro de los antiguos juzgados de Barcelona. A. GARCIA

Fuente: JOSÉ ÁNGEL MONTAÑÉS – Barcelona  |  EL PAÍS
19 de julio de 2018

La existencia de restos romanos bajo el edificio que ocuparon los antiguos juzgados de Barcelona antes de su traslado a la Ciudad de la Justicia de L’Hospitalet de Llobregat era un hecho conocido por algunos responsables políticos. Siendo ya presidente de la Generalitat, entre 2003 y 2006, el exalcalde de Barcelona Pasqual Maragall comentó a una autoridad judicial con ironía: “No se os ocurra excavar nunca bajo los juzgados porque está lleno de restos romanos”. Y no se equivocó porque los trabajos de demolición de los edificios judiciales situados al comienzo del paseo Lluís Companys (iniciados el pasado 14 de junio) habrían detectado restos de una necrópolis romana. Fuentes del Departamento de Justicia que coordinan los trabajos de demolición y las excavaciones no desmienten el hallazgo, si bien remiten a que los detalles se harán públicos la semana próxima. Aun así, los restos que han aflorado “no solo son romanos” y se deduce su importancia porque admiten que “pueden condicionar el resto de trabajos”.

Las obras ya empezaron con un grupo de arqueólogos al lado ante la alta posibilidad de que la zona conservara restos arqueológicos, como así ha sido. Los edificios dieron paso pronto a montañas de escombros que están siendo retirados de forma constante desde entonces. Ayer había tan solo tres obreros: el conductor de una excavadora, el de un camión que recogía los escombros y un operario que controlaba el acceso de vehículos. Pero había más operarios: en concreto, seis arqueólogos que, tras excavar en la esquina de la calle Picasso y paseo de Pujades (sector que se mantiene cubierto con plásticos), trabajaban ahora en el extremo superior del solar, junto a la calle Comerç.

En los trabajos han aparecido restos de la historia de Barcelona, como construcciones vinculadas a la Exposición Universal de 1888, en concreto el Palacio de las Bellas Artes, que acabó derribado para aprovechar sus vigas. Están encima de restos de edificios del barrio de la Ribera de los siglos XIV al XVIII. Y por debajo, los restos romanos, tal y como vaticinó Maragall.

Zona rica en restos

Fuentes del departamento de Justicia no quieren aportar datos sobre la cantidad y la época exacta de los restos hallados, si bien todo apunta a la continuación de la necrópolis tardorromana que se extiende por esa zona.

La arqueología barcelonesa cuenta desde hace unos años con una herramienta excepcional: la Carta Arqueológica de Barcelona, en la que se recoge toda la documentación patrimonial sobre las excavaciones realizadas hasta la fecha en la ciudad, con más de 3.000 puntos de interés. Por eso, a los arqueólogos no les ha extrañado la aparición de restos romanos, parecidos a los que se hallaron en sendas excavaciones en el paseo Pujades, 1 en 1995, antes de construir nuevas dependencias para la Universitat Pompeu Fabra, y en 1997, cuando se llevó a cabo la construcción de 30 viviendas de protección oficial. En total fueron localizadas 38 tumbas del periodo tardorromano datadas entre los siglos VII y IX que presentaban características parecidas como estar cubiertas por losas y los cuerpos de los enterrados orientados en sentido este-oeste, con la cabeza hacia poniente.

También se excavaron muros de época medieval y otros del siglo XVIII, así como cráteres ocasionados por las explosiones realizadas por los técnicos de Felipe V para derribar el millar de casas de la Ribera para poder construir la enorme ciudadela militar, después de 1714.

 

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20 julio 2018 at 10:34 am Deja un comentario

Vídeo: Así fue la catastrófica erupción del Vesubio que acabó con Pompeya

Esta recreación realizada por Zero One Animation junto con el Melbourne Museum nos muestra cronológicamente cómo ocurrió la devastadora erupción del Vesubio que acabó completamente con la ciudad de Pompeya

Recreación de la erupción del Vesubio en Pompeya
Vídeo: YouTube

Fuente: National Geographic
18 de julio de 2018

El primer núcleo estable de la ciudad de Pompeya se remonta aproximadamente al siglo VII o VI a.C., cuando los oscos, un pueblo de la Italia prerromana, se instalaron en el lugar, al pie del monte Vesubio. En el 59 d.C., un altercado entre los habitantes de Pompeya y los de Nuceria con motivo de un espectáculo de gladiadores causó muertos y heridos y el incidente llegó a oídos del emperador Nerón, quien clausuró el anfiteatro pompeyano durante diez años. Lo peor estaba por llegar…

En el 59 d.C. hubo una reyerta en Pompeya, pero lo peor estaba por llegar

En febrero del 62 d.C., tres años después de la reyerta, se produjo un terremoto que ocasionó numerosos daños en Pompeya y en otras ciudades cercanas. La ciudad fue reconstruida y todavía se estaba restaurando cuando, el 24 de agosto del 79 d.C., fue sorprendida por la catastrófica erupción del Vesubio, que causó la muerte de miles de personas y que supuso el fin de Pompeya, sepultada bajo las cenizas y piedras expulsadas por el volcán.

El 26 de agosto volvió a salir el sol y del Vesubio solamente emanaba una columna de humo, pero Pompeya estaba completamente ennegrecida y destruida. El sitio se perdió de la memoria durante más de 1.500 años, hasta que empezaron las primeras excavaciones arqueológicas en 1748 por el ingeniero español Roque Joaquín de Alcubierre, nacido en Zaragoza.

 

20 julio 2018 at 10:29 am Deja un comentario

“Troya: historia y mito”, con Academia Play

En la mitología griega, la guerra de Troya fue un conflicto bélico en el que se enfrentaron una coalición de ejércitos aqueos contra la ciudad de Troya (también llamada Ilión y ubicada en Asia Menor) y sus aliados. Según Homero, se trataría de una expedición de castigo por parte de los aqueos, cuyo casus belli habría sido el rapto (o fuga) de Helena de Esparta por el príncipe Paris de Troya.

Fuente: Canal de Academia Play en Youtube

 

18 julio 2018 at 9:34 pm Deja un comentario

Objetivo: la Numancia de Escipión

Arranca la nueva campaña arqueológica en el yacimiento soriano con la misión de datar los restos encontrados en la manzana XXIV, que podrían ser los de la ciudad del 133 a.C.

Varios jóvenes participan en la campaña arqueológica de del yacimiento soriano de Numancia – ICAL

Fuente: ABC
18 de julio de 2018

Comienza la nueva campaña la nueva campaña arqueológica en Numancia (Soria), en la que quince estudiantes tendrán como misión buscan datar los restos encontrados en la manzana XXIV del yacimiento, y que, según su director, Alfredo Jimeno, todo apunta que son los de la ciudad celtibérica destruida por Escipión en el 133 antes de Cristo (a. C.).

Jimeno detalló ayer en el inicio de los trabajo los pormenores planteados para esta nueva campaña arqueológica en Numancia, cuya primera edición se remonta a 1992. El equipo arqueológico destinado en el yacimiento soriano, en el marco del Plan de Investigación de la Junta de Castilla y León, ha comenzado la campaña de trabajos arqueológicos que se prolongará durante un mes, financiada por el Gobierno autonómico con casi 18.000 euros, informa Efe.

El director de los trabajos explicó que ya el año pasado se pudo determinar en la manzana XXIV el nivel romano y, debajo, un nivel celtibérico. «Todavía tenemos que determinar, de las dos ciudades celtibéricas que conocemos -una que corresponde a la destruida por Escipión en el año 133 a.C y otra posterior, del año 72 a.C., construida por los pelendones, que lucharon junto al ejército romano-, cuál de ellas es», detalló

Si bien, Jimeno reconoció que todavía no se sabe con seguridad el nivel celtibérico a que fecha corresponde, aunque avanzó que él se inclina porque sea de la Numancia destruida por Escipión en el año 133 a.C., lo que se quiere confirmar con esta nueva campaña de excavaciones.

1.600 metros cuadrados

Esta campaña de excavación se centra en la manzana XXIV, que ocupa aproximadamente unos 1.600 metros cuadrados, y se ha planteado como continuación de los trabajos iniciados en 2017, encaminados a valorar las posibilidades que puede ofrecer una manzana completa. En la campaña actual se excavará una superficie de unos 400 metros cuadrados.

Los trabajos de esta campaña pretenden solucionar una serie de problemas relacionados con aspectos tan importantes, para hacer una lectura social, como la diferenciación de casas y edificios, así como el uso al que estaban destinados y su organización interna. «En el sitio más profundo de las excavaciones que estamos realizando, creo que esa ciudad es la del 133», señaló el director.

Por su parte, el secretario territorial de la Junta, Rafael Medina, informó de que en la primera quincena de agosto se desarrollará en Garray el campo de voluntariado juvenil de ámbito nacional «La Numancia Celtibérica», con la participación de veintiún jóvenes, nueve de ellos de Castilla y León y el resto de otras comunidades.

 

18 julio 2018 at 11:46 am Deja un comentario

Conjuras contra Alejandro Magno, la transformación de un conquistador

En el año 331 a.C., Alejandro Magno derrotó en Gaugamela al soberano persa Darío III y se convirtió en su sucesor al frente del mayor imperio de la época. Entonces adoptó costumbres orientales y actuó como un autócrata, algo que no gustó a los macedonios y dio lugar a tensiones y complots

La muerte de Clito
A medida que Alejandro se adentraba en Asia, se iba orientalizando y toleraba menos las críticas. En un banquete celebrado en Samarcanda en 328 a.C., el propio Alejandro, borracho, acabó con la vida de Clito el Negro, porque éste le reprochó sin reservas su actitud y sus recientes políticas orientalizantes. En la imagen, el rey asesina a su general y amigo Clito el Negro, en 328 a.C. Grabado del siglo XIX.

FOTO: AKG / Album

Fuente: Juan Pablo Sánchez  |  National Geographic
17 de julio de 2018

En el año 330 a.C. tuvo lugar en tierras del actual Afganistán uno de los mayores escándalos del reinado de Alejandro: la ejecución de su comandante Filotas y el asesinato de su padre, Parmenión, a raíz de una supuesta conspiración contra la vida del gran conquistador. Se trata de una historia truculenta, con muchos puntos oscuros o incomprensibles, y en la que un visceral Alejandro y algunos de sus hombres de confianza reaccionaron con una crueldad desproporcionada. Pero el “caso Filotas” sería solamente el primero de una serie de conflictos que agudizarían la ruptura del rey Alejandro con su séquito de macedonios y griegos, junto con quienes, en el año 334 a.C., había atacado al poderoso Imperio persa.

El nuevo rey de Persia

Los primeros tres años de campaña de Alejandro se solventaron con una sucesión de deslumbrantes triunfos en Asia Menor y Mesopotamia sobre el gran rey persa Darío III: en el río Gránico, en Issos y en Gaugamela. Tras esta última victoria, Alejandro se apoderó de Babilonia, Susa y otras capitales del Imperio aqueménida que le aguardaban con sus enormes tesoros acumulados durante siglos. En Egipto, donde había sido recibido como un libertador, Alejandro había fundado la más famosa de las ciudades que llevaron su nombre, e incluso había sido proclamado hijo del dios Zeus Amón por los sacerdotes del prestigioso templo de esta divinidad en el oasis de Siwa.

Poco después, Darío III murió asesinado a traición, así que Alejandro pasó de ser el rey de los macedonios a ser el sucesor de los aqueménidas en el trono persa. Con sus conquistas, cambiaría de tal manera la faz del mundo conocido, que mereció con justicia el apelativo de “Magno” por sus memorables hazañas. Pero también, al ver que nadie le disputaría jamás el imperio, Alejandro se había puesto a imitar apasionadamente el lujo y la magnificencia de los reyes asiáticos.

Y lo cierto es que no había recorrido él solo esos miles de kilómetros. Se había embarcado en esta aventura asiática en compañía de buenos amigos de la infancia, como Ptolomeo, Crátero, Clito y, sobre todo, el leal Hefestión –de quien siempre se dijo que fue amante–. Pero quienes realmente contribuyeron al triunfo del joven rey fueron generales macedonios experimentados, que ya habían servido lealmente en la corte del padre de Alejandro, Filipo II.

El veterano Parmenión, era un noble macedonio de rancio abolengo que mantenía estrechos vínculos con la corte y el ejército

Uno de ellos, el veterano Parmenión, era un noble macedonio de rancio abolengo que, como subordinado inmediato de Filipo y luego de Alejandro, mantenía estrechos vínculos con la corte y el ejército. Parmenión rondaba los sesenta y cinco años y tenía varios hijos, todos ellos con cargos importantes en la corte. Pero quien más destacaba era Filotas, que gozaba de gran consideración como comandante en jefe del cuerpo de la caballería de los Hetairoi o Compañeros de Alejandro, formado por miembros de la nobleza macedonia.

El objetivo: Filotas

Filotas tenía fama de ser valiente y esforzado, además de generoso y amigo de sus amigos; pero era ciertamente altivo y llevaba un tren de vida que despertaba sospechas y envidias. Además, ya en Egipto, Filotas había mostrado su disconformidad con la visita a Siwa y la declaración de Alejandro como hijo de una divinidad. Por ello, Crátero mandó que lo espiaran y se recogieran pruebas de una posible traición a Alejandro.

Filotas tenía fama de ser valiente y generoso, pero era ciertamente altivo y llevaba un tren de vida que despertaba sospechas y envidias

El testimonio más importante que pudo conseguir fue el de una hetera o prostituta griega, de nombre Antígona. Esta mujer aseguró que su amante Filotas trataba a Alejandro de simple mozalbete y que se jactaba de que las victorias del rey se debían, en realidad, a él mismo y a su padre Parmenión. Pero al principio Alejandro no dio mucha credibilidad a estas acusaciones, no sólo por la confianza que había depositado en Filotas, sino también por el honor y el prestigio de que Parmenión gozaba entre los macedonios.

Sin embargo, la verdadera crisis se produjo bastante después, cuando Alejandro ya se había apoderado de toda Persia y había sucumbido, según creían los macedonios, “al lujo y la magnificencia de los reyes asiáticos”. En el año 330 a.C., cuando el ejército invernaba en Frada, la capital de Drangiana (en lo que es hoy Farah, en Seistán), Alejandro recibió la denuncia de un complot en el que estaba envuelto un tal Dimno, uno de los Compañeros.

La conspiración se había descubierto de manera fortuita, cuando Dimno intentó captar a su amante Nicómaco para que se pasara a los conjurados, y el joven, aterrorizado, reveló a su hermano Cebalino los detalles de la acción que se estaba preparando. En este punto es donde Filotas resulta implicado, porque Cebalino se acercó en dos ocasiones a Filotas para informarle de la trama y éste no hizo nada y no informó a Alejandro. Finalmente, Cebalino se dirigió al mismo monarca para denunciar a Dimno.

Este último se suicidó antes de ser arrestado y su cadáver fue exhibido ante todos, al mismo tiempo que se exponían las causas de su muerte. Alejandro llamó entonces a Filotas a capítulo. ¿Por qué no había informado antes de esa conjura? ¿Acaso estaba implicado en ella? Por supuesto, Filotas negó resueltamente la grave acusación de conjura y también aclaró que no había informado de nada porque no había dado crédito a las palabras de Cebalino, creyendo que eran el fruto de una pelea de amantes, y que uno quería vengarse del otro. Así lo recogió Quinto Curcio cuando, en su Historia de Alejandro, puso en boca de Filotas estas palabras: “Yo creí, ¡desgraciado de mí!, que en realidad prestaba oídos a las desavenencias de un amante y su querido y me pareció sospechosa la lealtad de quien no presentaba la denuncia personalmente, sino que se servía secretamente de su hermano”.

Pero los autores de la denuncia insistieron en sus argumentos incriminatorios, así que Alejandro convocó a la asamblea de los macedonios. En presencia de todos, Crátero acusó a Filotas de ser realmente el instigador y no el encubridor del complot, y, entre murmullos de indignación, los demás ya no dudaron de la culpabilidad de Filotas.

Hefestión, Crátero y otros (entre ellos Ceno, casado con una hermana del propio Filotas) torturaron a Filotas toda la noche

Entonces intervino Hefestión para añadir que también se le debería someter a tormento, antes de que fuera ejecutado, con el fin de descubrir la verdad de una vez por todas. Hefestión, Crátero y otros (entre ellos Ceno, casado con una hermana del propio Filotas) torturaron al reo toda la noche hasta que su cuerpo, tumefacto por las llagas, no pudo soportar más el dolor de los golpes. “Crátero, contéstame: ¿qué más quieres saber?”, acabó suplicando Filotas, para, a continuación, ir dando los nombres de los supuestos cómplices. Al día siguiente, el hijo de Parmenión y sus presuntos secuaces fueron lapidados, según la costumbre macedónica.

No hubo más enjuiciamientos, pero se sucedieron las purgas y las degradaciones en las filas del ejército, quedando claro que se castigaría cualquier forma de deslealtad. Alejandro también llevó a cabo ascensos como el de su amigo Hefestión, quien desde entonces compartiría con Clito el Negro la comandancia suprema de la caballería macedonia que antes había estado bajo el mando único de Filotas. Clito era un hombre de confianza del rey –le había salvado la vida en la batalla del Gránico– y estaba muy bien conectado con la vieja guardia que había servido bajo Filipo; por su parte, Hefestión obtenía el primer cargo militar de relevancia en premio a su lealtad. Y desde aquel puesto podría controlar a Clito, quien, como Filotas, se había mostrado algo contrario a las aspiraciones autocráticas de Alejandro.

El asesinato de Parmenión

Alejandro aprovechó la excusa del complot para deshacerse de Parmenión, ya que sus discrepancias políticas con el viejo general se habían hecho demasiado intensas para que pudiera tolerarlas. Parmenión siempre había sido muy influyente en la corte y el ejército, pero es que, además, poseía un temperamento muy cauto, producto de sus muchos años de servicio, que contrastaba con el genio vivo y la amplitud de miras de Alejandro; y estas circunstancias habían dado lugar a frecuentes desacuerdos entre Parmenión y Alejandro en lo relativo a asuntos tácticos y estratégicos. Con todo, Parmenión se había quedado atrás, inmerso en unas operaciones en Ecbatana al mando de soldados ajenos a Macedonia y permanecía totalmente ignorante de la suerte que había corrido su hijo Filotas. Así pues, si el final de Filotas se puede entender como una condena “legal”, el de Parmenión no fue sino un asesinato traicionero por pura conveniencia política.

El de Parmenión no fue sino un asesinato traicionero por pura conveniencia política

Pero Alejandro estaba decidido a reafirmar su autoridad personal de una vez por todas, así que despachó un pequeño destacamento a Ecbatana con la orden de ejecutar a Parmenión y sofocar cualquier reacción levantisca de las tropas allí acantonadas. Después, Alejandro ordenó a Clito que fuera a Ecbatana, se pusiera al mando de las tropas de Parmenión y las trajera en el menor tiempo posible a su presencia para continuar su campaña por Bactriana y Sogdiana. Alejandro se puso en marcha de nuevo a finales del año 330 a.C., pero antes de partir dio un nuevo nombre a la ciudad de Frada: Alejandría Proftasía o “Anticipación”, porque en ella Alejandro se había “anticipado” al complot de Filotas (en realidad, una condena por traición forjada para quitarse de en medio a Parmenión).

El precio del poder

Sin duda, la fulgurante campaña empezada en 334 a.C. y acabada en 331 a.C., que había culminado con la entrada en Babilonia, Susa y Persépolis, hizo pensar que Alejandro era imbatible. A veces se describe al conquistador como una especie de rey-filósofo que iba a promover la helenización de Asia con la fundación de nuevas colonias. Pero sin el control de Parmenión y de otros de la vieja guardia como él, la conducta de Alejandro se parecía cada vez más a la de los autócratas orientales que había derrocado. Incluso los banquetes, que en Grecia eran el espejo de una sofisticada civilización (como escenario de discusiones políticas y filosóficas), degeneraron en peleas e insultos en los que el vino, consumido en exceso, hacía prevalecer la pasión sobre la razón. De hecho, en un banquete celebrado en Samarcanda en 328 a.C., el propio Alejandro, borracho, acabó con la vida de Clito el Negro, porque éste le reprochó sin reservas su actitud y sus recientes políticas orientalizantes.

Sin el control de la vieja guardia, la conducta de Alejandro se parecía cada vez más a los autócratas orientales que había derrocado

A partir de entonces, cualquier sombra de oposición interna o externa provocó una oleada de represión y masacre indiscriminadas. Por ejemplo, a principios de 327 a.C. se descubrió otro complot para acabar con la vida de Alejandro en el que estuvieron implicados varios pajes del rey y también, al parecer, el cronista oficial de la corte, Calístenes, un familiar del filósofo Aristóteles (que había sido maestro de Alejandro). Calístenes ya se había opuesto a saludar a Alejandro según la costumbre persa de la proskynesis, un gesto que griegos y macedonios consideraban humillante para un hombre libre, además de inapropiado, ya que para ellos equivalía a reconocer a Alejandro como un dios. Tampoco ahora le tembló al rey la mano para derramar la sangre de sus hombres. El soberano macedonio fue un gran conquistador, sí, pero no fue ajeno a la intolerancia hacia los disidentes de aquellos que ostentan un poder cada vez mayor. Un poder casi omnímodo, como el de quien se había convertido en el señor de Asia.

 

Babilionia, el cambio de Alejandro
Tras vencer a Darío en Gaugamela, Alejandro fue objeto de un gran recibimiento en Babilonia por parte de su sátrapa o gobernador, el persa Maceo. Allí tomó un nuevo rumbo en su política, al considerar la ciudad como sede de su gobierno en Asia y permitir que Maceo siguiera como sátrapa. Este nombramiento, clave para que Alejandro apuntalase su poder, beneficiaba a una nobleza bárbara vencida (Maceo había combatido contra él en Gaugamela), y eso los macedonios de la vieja guardia, encabezados por Parmenión y Filotas, no podían verlo con buenos ojos. A partir de entonces, Alejandro creó una nutrida corte paralela de sátrapas y eunucos, además de introducir rituales de origen asiático en la etiqueta cortesana que acabaron alejándole de sus propios hombres.

FOTO: Erich Lessing / Album

 

Santuario de Zeus Amón en Siwa
En 331. a.C., Alejandro marchó hasta este oasis en el Sahara para consultar su oráculo, y quedó convencido de que era hijo de este dios y de que conquistaría el mundo. En Egipto, donde había sido recibido como un libertador, Alejandro había fundado la más famosa de las ciudades que llevaron su nombre.

FOTO: Michel Baret / Getty Images

 

El ritual de la Proskynesis. El monarca sentado en el trono es Darío el Grande
La conspiración de los pajes
Dos años y medio después de la muerte de Filotas y Parmenión, en 327 a.C., tuvo lugar la llamada “conspiración de los pajes”, jóvenes que servían al rey durante el día y lo custodiaban por la noche. Según las fuentes, la conspiración tuvo su arranque en la humillación que Alejandro infligió a uno de estos muchachos en una cacería, cuando ordenó que lo azotaran por una falta. El chico consiguió la colaboración de otros para matar al rey, pero una denuncia frustró el magnicidio. Se acusó al historiador Calístenes de estar tras el complot, ya que aquellos jóvenes atendían sus enseñanzas y Calístenes se había manifestado contra las tendencias despóticas de Alejandro y contra su intención de imponer la proskynesis, el gesto con el que los persas reconocían la majestad del soberano (los nobles inclinaban la cabeza ante el monarca y le enviaban un beso con las manos unidas en forma de receptáculo, mientras que el pueblo se arrodillaba e inclinaba la cabeza hasta el suelo). Los pajes fueron ejecutados, y de Calístenes –que era pariente de Aristóteles– no sabemos si también fue ejecutado o murió en prisión.

FOTO: DEA / AGE Fotostock

Faraón de Egipto
Cuando Alejandro llegó a Menfis en 331 a.C., fue reconocido como soberano del país del Nilo. Arriba, su nombre, con escritura jeroglífica, en un cartucho. Louvre.

FOTO: Erich Lessing / Album

 

El nuevo Heracles
Alejandro creía descender del héroe Aquiles por línea materna, y del semidiós Heracles por la paterna. Arriba, Alejandro como Heracles, en un tetradracma.

FOTO: Oronoz / Album

 

Las ruinas de un gran palacio
Arriba, escalinata del Apadana o sala de audiencias de Persépolis, uno de los recintos de la capital aqueménida que Alejandro incendió en el año 330 a.C. El “caso Filotas” fue el primero de una serie de conflictos que agudizarían la ruptura del rey Alejandro con su séquito de macedonios y griegos, junto con quienes, en el año 334 a.C., había atacado al poderoso Imperio persa.

FOTO: Prisma Bildagentur / Getty Images

 

El mejor amigo del rey
Hefestión fue la persona que mayor intimidad tuvo con Alejandro. Su relación con Alejandro revistió una intimidad fuera de lo común (que bien pudo ser de índole sexual), hasta el punto de que Alejandro le consideraba en público su alter ego y, a veces, los súbditos persas confundían al uno con el otro. Esta cabeza de Hefestión en bronce se conserva en el Museo del Prado. Siglo IV a.C.

FOTO: DEA / Album

 

18 julio 2018 at 11:40 am Deja un comentario

Pompeya y Herculano se visten de arte contemporáneo

La artista alemana Catrin Huber reinterpreta e interviene los dos sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO con murales y objetos de diseño actual

Criptopórtico intervenido en Pompeya / UNIVERSIDAD DE NEWCASTLE

Fuente: SOFÍA MERINO L. – Madrid  |  EL PAÍS
17 de julio de 2018

Catrin Huber encontró su pasión por las ruinas romanas desde que en 2008 tuvo la oportunidad como estudiante de visitar frecuentemente Nápoles. La originalidad de las pinturas, además de los avances en arquitectura en cuanto a la perspectiva, la conquistaron profundamente. Y entonces comenzó a crear espacios ficticios en los que combinaba estas características con rasgos contemporáneos. Con ellas expuso en lugares como Hatton Gallery de Londres. Pero todo ese trabajo no le bastó, sentía que solo estaba haciendo un repaso superficial, cuando lo que necesitaba era profundizar y sumergirse en ese mundo.

Catrin Huber en su exposición de Herculano / UNIVERSIDAD DE NEWCASTLE

Traducir el pasado en el presente se convirtió en su objetivo y para eso intervino dos espacios característicos de las ruinas romanas: la Casa del Bel Cortile en Herculano y la Casa del Criptopórtico en Pompeya. “La riqueza histórica y las particularidades arquitectónicas de estos dos lugares, los hacían perfectos para nuestra idea”, explica la artista. El proyecto tomó por nombre Expanded Interiors y consistió en crear diseños digitales y réplicas de objetos romanos que se expondrían allí mismo. Huber, quien además es profesora del Departamento de Bellas Artes de la Universidad de Newcastle, reunió a un equipo de expertos en arqueología, tecnología digital y arte contemporáneo de la misma universidad con quienes trabajó durante tres años.

El primer paso fue investigar sobre estas ciudades que quedaron enterradas bajo toneladas de ceniza y piedra pómez cuando estalló el Monte Vesubio en el año 79 d.C. La relación entre la pintura y los espacios en el mundo romano (muros y objetos) fue el foco de atención. La razón es que para Huber, “los objetos mismos son testigos poderosos de la historia del sitio y nos confrontan con nuestra propia vulnerabilidad”. La siguiente etapa fue reinterpretar de un modo contemporáneo, escanear los lugares en 3D para coger las medidas justas, diseñar e imprimir.

Dos exposiciones a la vez

De Herculano poco se sabe debido a la profundidad que quedó sepultada después de la erupción volcánica. Dice la leyenda que el mismo Hércules fue quien la fundó. Aquí se encuentra la Casa del Bel Cortile, cuya excepcional y larga sala de recepción la hace particular. El 17 de mayo, la artista alemana abrió aquí la primera de sus intervenciones. El foco estuvo en la reproducción en objetos e imágenes de extraños artefactos que allí se han encontrado, además de figuras y caras humanas (particularmente estatuillas femeninas). Para el diseño de todas estas réplicas, Huber estudió con especial atención la etapa previa y posterior de la erupción. En la exhibición también se encuentran textos que explican la historia y el contexto del sitio, como por ejemplo que fue el hogar de un Antiquarium (pequeño museo) inaugurado en 1956 por Amedeo Maiuri, arqueólogo y director del sitio en ese momento.

Murales de la artista en Pompeya / UNIVERSIDAD DE NEWCASTLE

La inauguración de la segunda intervención fue el 14 de julio en la Casa del Criptopórtico en Pompeya. Este sitio ha tomado ese nombre por tener uno de los pocos cryptoporticus, pasadizo subterráneo que conecta con una sala de estar (cuyas paredes originalmente estaban decoradas por una serie de escenas inspiradas en la Ilíada de Homero) y cuatro baños termales, que aún no se sabe si eran semi o completamente privados. También fueron pintadas con exquisitas imágenes escénicas. Algunas de ellas han sido recientemente restauradas.

La importancia de estos murales es que responden a las distintas funciones de cada sala, lo que le permitió a la creativa alemana estudiar y responder a diferentes tipos de pinturas. Por eso, las dos exposiciones que realizó aquí se centraron justamente en ello. La primera está compuesta por paneles pintados que van yuxtapuestos al friso romano, además de réplicas de objetos romanos cotidianos como lámparas de aceites y ollas faciales. En la segunda instalación relacionada con los peculiares baños, también destacan pinturas contemporáneas. Huber trasladó la irregularidad y el ritmo que seguía la arquitectura romana a estos paneles cuyos rojos, celestes, amarillos y morados intensos impactan al replicar el efecto de perspectiva de antaño en un plano completamente vanguardista. “Ser conscientes de la importancia que tienen las pinturas murales y los objetos romanos en la práctica contemporánea de las bellas artes era el objetivo final y creo que se cumplió”, añade la artista.

Ambas exposiciones pretenden ser muy diferentes, pero, como las dos exploran la relación entre la decoración de la pared y los objetos, se complementan. La recomendación de la artista es que se visiten en conjunto. Hasta enero de 2019 estarán disponibles.

 

17 julio 2018 at 7:32 pm Deja un comentario

Bayas, la ciudad sumergida en el golfo de Nápoles

Unas fotografías aéreas descubrieron frente a Bayas (Italia) los restos, cubiertos por el mar, de un ninfeo y dos lujosas villas romanas

Estatua sumergida
Un arqueólogo submarino observa una de las estatuas sumergidas que en su día adornaron la villa de los Pisones, en la localidad costera de Bayas.

FOTO: Antonio Busiello

Fuente: Rubén Montoya  |  National Geographic
17 de julio de 2018

En la década de 1940, unas fotografías aéreas realizadas por el piloto Raimondo Baucher en el golfo de Pozzuoli, 23 kilómetros al norte de Nápoles, revelaron un amplio conjunto de estructuras ocultas en el fondo del mar. Las imágenes crearon gran expectación y llamaron la atención de aficionados y estudiosos, siempre atentos a nuevos hallazgos arqueológicos en un área muy próxima a los célebres yacimientos de Pompeya y Herculano, perfectamente conservados gracias a la erupción del Vesubio del año 79 d.C.

Pronto se comprobó que esta erupción no fue la única que propició milagros arqueológicos en la región. Desde principios de la Edad Media, un proceso denominado bradisismo, característico del área volcánica vesubiana, había hundido en el mar gran parte de la costa entre Pozzuoli (la antigua Puteoli) y Cumas, y con ella un conjunto de lujosas construcciones romanas que la arqueología podía ahora rescatar. Los restos detectados en las fotografías se encontraban en el pequeño golfo que se extiende ante Bayas, la antigua Baiae. Este lugar era ya conocido por los arqueólogos y amantes de las antigüedades, pues allí, en el área costera que no se había sumergido, se conservaban importantes vestigios arquitectónicos de época romana como edificios termales con salas abovedadas y cúpulas, e incluso restos de lo que pudo haber sido un palacio imperial de finales del siglo II.

Área residencial

A lo largo del siglo I a.C., la zona se desarrolló como lugar de retiro y diversión para los romanos ricos, y luego para los emperadores, debido a la calidad de sus aguas. Autores clásicos como Horacio, Estacio y Marcial elogiaron su belleza, mientras que otros, como Séneca y Varrón, criticaron los vicios y excesos de sus ricos inquilinos estacionales.

En el siglo I a.C., Bayas se convirtió en lugar de retiro y diversión para los romanos ricos

Por otra parte, en 37 a.C. se emprendió en el golfo de Pozzuoli la construcción de un gran complejo portuario, el llamado Portus Iulius, destinado a servir de base a la armada romana. El puerto estaba cerrado por un muelle de 371 metros de longitud, que iba desde Pozzuoli hasta punta Epitafio, y comprendía dos grandes «lagos», el lacus Avernus y el lacus Locrinus. Más allá de la punta Epitafio o el Portus Iulius conectaba con la bahía de Bayas, que también se cerró mediante una serie de construcciones para formar un tercer «lago» o puerto, el Baianus lacus. El puerto de Bayas tuvo un carácter de recreo y comercial, y en él se construyeron una serie de villas residenciales con espectaculares vistas al mar.

Entre los siglos III y V, y de nuevo entre los siglos VII y VIII, los movimientos tectónicos de nidos como bradisismo provocaron el hundimiento de gran parte de la costa entre Pozzuoli y Cumas, incluida Bayas. Pese a ello, ésta mantuvo su fama como balneario: en el siglo VI, el rey godo Atalarico y su secretario Aurelio Casiodoro recomendaban la zona por sus aguas termales, y durante el Renacimiento humanistas como Flavio Biondo y Ciríaco de Ancona mencionaban las propiedades terapéuticas del agua del golfo. A finales del siglo XV se construyó, sobre restos de época romana, el castillo Aragonés, sede del Museo Arqueológico de Bayas, donde se reunieron los hallazgos arqueológicos que se realizaban en la zona.

Primeros hallazgos

Siguiendo la pista de las fotografías de Baucher, en 1959 se realizaron las primeras prospecciones submarinas a cargo de Nino Lambolia –precursor de la arqueología subacuática italiana– y bajo las directrices de Amedeo Maiuri. Se escogió para ello una zona del golfo de Bayas a orillas de punta Epitafio, en cuyas inmediaciones habían aflorado, de manera fortuita, diversas esculturas, elementos arquitectónicos y estructuras desde 1920, durante la urbanización de la zona portuaria. Valiéndose de los medios disponibles entonces, los exploradores hallaron, a 6 metros de profundidad, una calle enlosada, bordeada por dos edificios y restos de estructuras que continuaban mar adentro.

Diez años después, en 1969, la marea descubrió, en el ábside de un edificio, dos esculturas de mármol de gran calidad: ambas formaban parte de un grupo escultórico entre cuyos personajes se reconoció a Odiseo (Ulises), lo que parecía estar relacionado con una antigua tradición que recoge Estrabón, según la cual Bayas derivaría su nombre de un personaje de la Odisea de Homero, el timonel Bayo, enterrado allí por Odiseo.

Según una tradición, el nombre de Bayas derivaría de Bayo, un compañero del héroe Odiseo

En 1980, la primera excavación subacuática sistemática puso al descubierto diversas estancias ricamente decoradas con mármoles. Los investigadores concluyeron que las estructuras correspondían a un complejo termal y a un ninfeo –un espacio con función de triclinio o sala de banquetes–, construidos en época del emperador Claudio (41-54). El ninfeo tenía una planta rectangular rematada por un ábside –donde habían aparecido las estatuas del grupo escultórico de Polifemo y Odiseo–, así como una serie de nichos ornados con dos estatuas de Dioniso, una de Antonia la Menor, madre del emperador Claudio, y posiblemente una hija de éste. Las paredes estaban decoradas con mármoles polícromos. Se especula con que las termas y el ninfeo formasen parte de una residencia imperial.

Mansiones de lujo

El trabajo de los arqueólogos desveló también otros restos sumergidos en la misma zona. Entre ellos destaca la denominada villa de los Pisones, una lujosa residencia con una extensión aproximada de 2.000 metros cuadrados. El complejo, situado a unos 150 metros de la costa y a unos ocho metros de profundidad, fue construido a finales del siglo I a.C. y constaba de diferentes estancias termales y residenciales distribuidas en torno a un amplio jardín porticado; la zona abierta al mar estaba dispuesta en terrazas. La villa contaba con una serie de piscinas ligadas a la actividad pesquera. Los restos de mosaicos y pinturas de algunas habitaciones manifiestan la riqueza de sus propietarios. El nombre de la familia de los Pisones aparece en sellos de plomo hallados en tuberías del complejo, lo que ha llevado a identificar esta residencia con la villa de Cayo Calpurnio Pisón en Bayas, donde Tácito sitúa el origen de la conjura liderada por este personaje contra Nerón. Al final, el emperador confiscó la propiedad y se cree que el complejo fue remodelado para acoger una segunda villa marítima en época de Adriano (117-138).

En la villa de los Pisones, Tácito sitúa el origen de una conjura contra el emperador Nerón

La villa de Protiro

La zona urbanizada de Bayas se comunicaba hacia el suroeste con otras propiedades a través de una calle a la que se abrían numerosas tabernas y que conducía a la entrada monumental de otra villa privada con vistas al Baianus lacus. Los arqueólogos la bautizaron como villa de Protiro porque contaba con un pórtico columnado frente a la puerta de entrada (en griego, pro thyra). La villa se dividía en dos secciones, una residencial y otra de termas privadas, separadas por una piscina de agua marina anqueada por numerosas esculturas. Destacan algunas estancias decoradas con mosaicos geométricos de tema mitológico y revestimientos de mármol. En la zona también se han hallado restos de pórticos y otras estructuras.

La villa de Protiro bordea el canal de más de doscientos metros de largo que comunicaba el mar con el lago artificial, y que ahora está hundido a entre seis y ocho metros de profundidad. Se cree que más allá de este canal, en la mitad meridional del muelle que cerraba el Baianus lacus, había construcciones similares, pero no se conservan restos debido a la erosión causada por siglos de fondeos y actividades portuarias. En esta zona tan sólo se han recuperado restos de estructuras asociadas a la pesca y algunos cimientos.

 

Estatua rescatada
Los buzos extraen del mar, en 1969, la estatua de uno de los compañeros del héroe Odiseo, que lleva un odre con vino para emborrachar al cíclope Polifemo. Esta pieza formaba parte de un grupo escultórico.

FOTO: Paul Fearn / Alamy / ACI

 

Una minuciosa restauración
Unos especialistas limpian y restauran una de las estatuas recuperadas en el yacimiento submarino de Bayas.

FOTO: Jonathan Blair / Getty images

 

El dios Dioniso
Estatua del dios del vino procedente del ninfeo o fuente monumental de Bayas. Museo Arqueológico de los Campos Flégreos.

FOTO: DEA / Album

 

El golfo de Pozzuoli
Mapa que muestra cómo era el golfo de Pozzuoli en el siglo XVI.

FOTO: Bridgeman / ACI

 

17 julio 2018 at 11:45 am Deja un comentario

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