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La cerámica hallada en Tiermes desvela los nombres celtíberos y romanos de sus habitantes

Dos arqueólogos han publicado un estudio en el que reúnen y estudian de forma sistemática los grafitos del yacimiento soriano.

Pablo Arribas, coautor de la investigación enseña algunas de las piezas a alumnos de IE University | Roberto Arribas

Fuente: Europa Press – Soria  |  Heraldo de Soria
21 de abril de 2017

El estudio de las palabras y símbolos grabados sobre la superficie de la cerámica hallada en el yacimiento de Tiermes ha desvelado algunos nombres propios de los habitantes celtíberos y romanos que un día poblaron este territorio, desde el siglo I a.C hasta el siglo V d.C.

Nombres celtíberos como Elaesus, Indebilis, Surus o Talaus, y otros cuyo origen hispano-latino no ofrece dudas, como Primus, Rufus, Sextus, Antonia o Lanuaria son algunos de los antropónimos identificados por miembros de la Unidad de Arqueología de IE University, tras el análisis de 156 grafitos descubiertos en Tiermes.

Los grafitos son las marcas grabadas de manera intencionada con la ayuda de un objeto punzante sobre los recipientes cerámicos, según ha indicado a Europa Press fuentes de la institución universitaria.

Los arqueólogos Pablo Arribas y Cesáreo Pérez han publicado un estudio en el que reúnen y estudian de forma sistemática los grafitos de Tiermes. Ponen de manifiesto la importancia que el estudio de estos grabados sobre cerámicas tiene para avanzar en el conocimiento de la onomástica de los habitantes de las ciudades del Duero, y de la vida cotidiana de la sociedad hispanorromana.

Según las mismas fuentes, por primera vez se ha sistematizado y recopilado lo aportado a lo largo de 100 años de excavaciones por los distintos arqueólogos que han intervenido en el yacimiento soriano, considerado uno de los más importantes de la Península Ibérica y objeto de estudio por expertos de diversos países del mundo.

Los investigadores sostienen que, en los estudios sobre cerámica indígena y romana, “apenas” se ha prestado atención a “la onomástica reflejada en los distintos recipientes cerámicos”. El volumen de grafitos hallados sitúa a Tiermes como una de las “fuentes principales” de información arqueológica en una ciudad indígena-romana del interior de la península y con uno de los “mayores conjuntos singularizados”, como ha asegurado el profesor Pérez Gónzález.

El estudio señala que los grafitos de Tiermes pueden dividirse en dos grandes grupos. Por un lado, los epigráficos, que incluyen algún tipo de inscripción, ya sean textos, palabras completas, abreviaturas o numerales. Y por otro, y los anepigráficos, que corresponderían a elementos figurativos o geométricos, símbolos y grafías, como aspas, cruces o dibujos de árboles.

El primer tipo supone “más del 65%” del total de los grafitos de Tiermes y son, en su mayoría, alusiones al propietario o usuario de la cerámica, “en nominativo o genitivo”, según han indicado los expertos de IE University. Asimismo, creen que muchos de los grafitos anepigráficos fueron realizados por personas que no sabían escribir, pero que deseaban dejar constancia de su propiedad. Esto, además, era una manera de evitar los robos, han agregado.

Las marcas sobre la cerámica podían ser realizadas antes de la cocción y, en este caso, el grafito suele identificar al fabricante del molde, al dueño del taller o al alfarero. Otra de las opciones –la mayoría de los casos– era grabar una palabra o símbolo con un objeto punzante una vez cocida la cerámica. Una acción llevada a cabo por los propietarios o usufructuarios del recipiente.

La investigación ha constatado que la mayoría de los textos se caracterizan por su brevedad y por un amplio uso de abreviaturas y siglas, y cuya identificación completa es sumamente dificultosa. No obstante, los arqueólogos han podido apreciar algunos nombres de los habitantes arévaco-romanos de Tiermes, que se pueden unir a otros ya conocidos, como los de Retugenus, Rufinus, Medugenus o Carvicius.

Los grafitos revelan el origen, situación o condición social del propietario o benefactor de la cerámica. De esta manera, señalan si es ciudadano, militar, libre o esclavo. El coautor del estudio, Pablo Arribas, ha apuntado que, en Tiermes, “como en otros lugares similares del orbe romano”, existía un modelo social “estratificado y desigual”, con un “amplio abanico” comprendido entre un escalafón inferior y una “capa acomodada de carácter minoritario”, además de clases de individuos claramente diferenciados como esclavos, libertos, peregrinos, campesinos o comerciantes, entre otros.

Los grafitos epigráficos conservados en las cerámicas de Tiermes testimonian su empleo por una “amplia base popular, fundamentalmente hispanolatina”, como ha añadido Arribas, que subraya que permiten conocer el “grado de integración cultural” de los habitantes de Tiermes entre los siglos I a.C y el V d.C.

 

21 abril 2017 at 7:39 pm Deja un comentario

En la antigüedad los tsunamis se percibían como un retorno al caos primigenio

En en mundo antiguo se creía que los tsunamis eran una transgresión catastrófica del límite impuesto por la divinidad entre la tierra y el mar. Se entendían como una ruptura de la relación de concordia entre ambos elementos y un retorno al caos primigenio, según un estudio de un investigador de la Universidad de Málaga.

Recreación artística de un tsunami. / Fotolia

Fuente: Agencia SINC
7 de abril de 2017

Establecer los límites entre tierra y mar ha sido una preocupación desde siempre. Ya en el mundo antiguo, los habitantes del Mediterráneo se fijaron en los tsunamis, integrándolos en su visión del cosmos y generando respuestas religiosas destinadas a evitar que se repitieran.

El estudio de las representaciones culturales de los cataclismos en la antigüedad es el objetivo del proyecto de investigación del profesor de Manuel Álvarez, de la Universidad de Málaga, quien busca interpretar las claves simbólicas con las que se procesaban estos desastres naturales en el imaginario colectivo y las respuestas que se generaban ante la catástrofe.

En en mundo antiguo se creía que los tsunamis eran una transgresión catastrófica del límite impuesto por la divinidad entre tierra y mar

“Las gentes de aquella época percibían el tsunami como la transgresión de un límite cósmico, de la barrera simbólica impuesta por la divinidad entre la tierra y el mar durante la creación. Se entendía como una ruptura de la relación de concordia entre ambos elementos y, por tanto, como un retorno al caos primigenio”, explica el investigador, que para estudiar estas imágenes ha acudido a fuentes literarias antiguas e investigaciones recientes en el campo de la paleosismología, la geomorfología y la arqueología.

“Por una parte, he analizado la imagen de la relación entre tierra y mar en las cosmogonías y cosmologías en contextos culturales del Próximo Oriente antiguo, Grecia y Roma; y por otra, las representaciones concretas del tsunami en la tradición literaria antigua, catalogando todas las noticias sobre este tipo de eventos. Un caso paradigmático es el del tsunami del 365 d.C. que afectó a Alejandría y que relata, entre otros, el historiador Amiano Marcelino”, afirma.

Álvarez ha llevado su trabajo a un destino concreto. La antigua Cádiz -Gadir para sus fundadores fenicios y Gades para los romanos- y las comunidades del Golfo de Cádiz, zona que fue afectada al menos por dos eventos de oleaje extremo en época fenicia y altoimperial romana, en la segunda mitad del primer milenio a.C. y a mediados del siglo I d.C.

Reflejo en la religión

“Mi hipótesis es que el impacto de estos tsunamis en la población quedó reflejado en la gramática religiosa del santuario de Heracles-Melqart en Gades, un importante centro de culto, célebre en el mundo antiguo, del que no quedan restos estructurales, pero del que se conservan noticias y referencias en las fuentes literarias antiguas”, aclara el investigador.

El proyecto trata además de identificar los eventos de oleaje extremo que tuvieron lugar en el Golfo de Cádiz en la antigüedad

“Ciertos elementos del santuario pueden ponerse en relación con la cuestión del tsunami, con la lógica del mantenimiento de la concordia entre la tierra y el mar, y del fortalecimiento del límite divino impuesto al mar frente al riesgo de inundación”, continúa Álvarez, quien para este trabajo está revisando las tradiciones literarias en torno a la figura del dios fenicio Melqart, identificado con el Heracles griego y el Hércules romano, y sobre su santuario en Cádiz. Su investigación apunta que los eventos catastróficos de inundación marina potenciaron el carácter de esta divinidad como protectora frente a la amenaza del mar.

Contribuir a una mejor identificación de los eventos de oleaje extremo que tuvieron lugar en el Golfo de Cádiz en la antigüedad es otro de los objetivos de este proyecto de I+D+i. El investigador sostiene en este sentido que resulta necesario “afinar en la datación” del tsunami de gran intensidad que afectó a la costa suroeste de la Península Ibérica en el primer milenio a.C., fechado actualmente a finales del s. III a.C., y del que hay indicios que apuntan a que podría ser anterior. “El estudio de las fuentes históricas hace pensar que esta datación puede ser sometida a revisión”.

La investigación está financiada por el Ministerio de Economía, Industria y Cometitividad y cuenta con la colaboración de investigadores de la UMA, del Centro de Arqueología Subacuática del IAPH en Cádiz; del Istituto di Studi sul Mediterraneo Antico de Roma; de la Ohio State University; del CNRS francés y de la Universidad de Oxford.

Referencia bilbiográfica:

Manuel Álvarez et al. “The Tsunami in the Cultural Representations of the Ancient World: Gadir-Gades and the Gulf of Cádiz as a Case Study” (HAR2015-66011-P) 2017.

 

7 abril 2017 at 8:20 pm Deja un comentario

Una historia de cooperación y convivencia entre hunos y romanos

Las invasiones de los hunos liderados por Atila en el siglo V después de Cristo pudieron ser el desencadenante de la caída del Imperio romano en Occidente. Aunque los relatos romanos señalan que las incursiones bárbaras fueron violentas, el análisis de restos óseos enterrados en las frontera de aquel imperio demuestran lo contrario: agricultores romanos y pastores nómadas convivieron e intercambiaron sus estilos de vida.

Un cráneo modificado, una práctica común en el centro de Asia, relacionada con los hunos y otros pueblos nómadas. / Erzsébet Fóthi, Hungarian Natural History Museum Budapest

Fuente: Agencia SINC
22 de marzo de 2017

La caída del Imperio romano a menudo se atribuye a las hordas de hunos bárbaros que invadieron los territorios. Este pueblo nómada de pastores y cazadores, procedentes probablemente de Asia, fue liderado por Atila, el mayor enemigo de los romanos hasta su muerte en el año 453 después de Cristo.

Hasta ahora no había evidencias de cómo romanos y hunos se habían relacionado

Según los historiadores, las incursiones de los hunos en las provincias romanas colindantes con el río Danubio durante el siglo V después de Cristo permitieron que las tribus nómadas invadieran el Imperio. La desestabilización que provocó pudo contribuir al colapso del poder romano en Occidente.

Aunque se conservan pocos registros escritos por los hunos, los relatos romanos hablan de ellos: los hunos solo trajeron terror, violencia y destrucción. Sin embargo, hasta ahora no había evidencias de cómo los dos pueblos se relacionaron.

Una investigación, liderada por la Universidad de Cambridge (Reino Unido), ha analizado los restos humanos de varios cementerios de la región fronteriza romana de Pannonia (la actual Hungría), y revela por primera vez cómo la gente común experimentó la llegada de los hunos.

¿Enfrentamientos o convivencia?

Los científicos realizaron análisis bioquímicos de esmalte dental, dentina y colágeno óseo para comprobar qué comían y cómo se movían estos individuos. Compararon los datos con yacimientos en el centro de Alemania, donde vivieron agricultores, y con otras localizaciones de Siberia y Mongolia, lugar de procedencia de los pastores nómadas.

Los datos muestran que entre hunos y romanos no solo hubo violencia

Los resultados, publicados ahora en la revista PLoS ONE, demuestran que algunos campesinos que vivían en la frontera del Imperio con el tiempo abandonaron sus casas para convertirse en pastores nómadas al estilo de los hunos y, en consecuencia, posiblemente lucharon con estas tribus.

Además, según indican otros restos hallados en estas tumbas, algunos hunos cambiaron su dieta porque descubrieron la agricultura y se asentaron. La dieta de los agricultores consistía básicamente en trigo, vegetales y legumbres, contenía muy poca carne y prácticamente no tenía pescado. En el caso de los hunos, su dieta era alta en proteína animal y consumían grandes cantidades de mijo.

Según Susanne Hakenbeck, autora principal e investigadora en el departamento de Arqueología de la universidad británica, la tribu de nómadas trajo un estilo de vida que cautivó a los agricultores del área, de los que también aprendieron y entre los que se establecieron. Así se justificaría la contante infiltración por parte de los hunos en el Imperio romano.

Los datos muestran así que entre hunos y romanos no solo hubo violencia, y que no todo fue agitación con tratados que se forjaban y rompían entre los dos imperios en esa época. “El estudio parece mostrar algún grado de cooperación y convivencia con las personas que vivían en la zona fronteriza. Lejos de ser un choque de culturas, la alternancia de estilos de vida pudo haber sido una póliza de seguro en tiempos políticos inestables”, destaca la investigadora.

De hecho, muchos individuos cambiaron de un estilo de vida a otro en ambas direcciones a lo largo de toda su vida. “Este intercambio de estrategias de subsistencia es prueba de un modo de vida que no vemos en ningún otro lugar de Europa en ese momento”, concluye Hakenbeck.

Referencia bibliográfica:

Susanne E. Hakenbeck et al. “Practising pastoralism in an agricultural environment: An isotopic analysis of the impact of the Hunnic incursions on Pannonian populations” PLoS ONE 22 de marzo de 2017

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22 marzo 2017 at 10:08 pm Deja un comentario

La química saca los colores a la escultura clásica romana

Un equipo de investigación de la Universidad de Córdoba en el Instituto Universitario de Química Fina y Nanoquímica documenta la existencia de pigmentos amarillos, azules y rojos en tres grandes estatuas de la ciudad romana de Torreparedones.

Fuente: Universidad de Córdoba
20 de marzo de 2017

A simple vista, las grandes estatuas romanas que llenan las calles de Roma, los museos arqueológicos de media Europa y siguen apareciendo en los yacimientos arqueológicos del territorio que ocupó el antiguo Imperio son de un blanco casi inmaculado. Así llevan siglos presentándose ante los ojos de quienes han querido mirarlas con más o menos pasión. Los artistas renacentistas las idolatraron y considerado un ejemplo de virtuosismo artístico. El arte clásico fue considerado la esencia del genio humano. Miguel Ángel creó su David y su Piedad imitando a los escultores griegos y romanos, tallando en la inmaculada piedra dos de las grandes obras de la Historia Universal del Arte.  Se le olvidada, sin embargo, un detalle. Las estatuas romanas no fueron blancas en su origen, estaban laboriosamente pintadas de vivos colores aunque ni los ojos de los renacentistas ni de cualquier persona del año 2017 sea capaz de verlos.

Así lo han sospechado durante décadas los arqueólogos y así lo ha demostrado recientemente la ciencia. Uno de los últimos trabajos en este sentido ha sido el publicado por un equipo de investigación de la Universidad de Córdoba en el Instituto de Química Fina y Nanoquímica integrado por los profesores José Rafael Ruiz Arrebola y César Jiménez Sanchidrián y los investigadores Daniel Cosano Hidalgo y Laura Dara Mateos Luque en la revista Microchemical Journal, en la que constatan la existencia de pigmentos de amarillo, azul y rojo en tres grandes estatuas aparecidas en el yacimiento arqueológico de Torreparedones (Baena, Córdoba), cuyas excavaciones dirige el profesor Carlos Márquez.

Para sacar los colores a las esculturas, el equipo de la UCO, perteneciente al Departamento de Química Orgánica, ha recurrido a la espectrometría Raman, consistente en irradiar la muestra con un láser y medir la luz dispersada, correlacionando el número de onda de dicha luz dispersada con diferentes enlaces químicos que hacen posible determinar la naturaleza del pigmento empleado en la pintura.

Según detallan en el artículo, para conseguir conocer los colores concretos que adornaron las vestimentas de los emperadores Augusto y Claudio y la que posiblemente representara a Livia, esposa del primero de ellos, los investigadores de la UCO calibraron el espectrómetro de acuerdo con los materiales que se pensaba que eran utilizados para colorear este tipo de estatuas. Tras someter las tres esculturas a este análisis, los investigadores concluyeron que los artistas de la Bética emplearon el oxihidróxido de hierro (goethita) para conseguir el amarillo, el óxido de hierro (hematites) para el rojo y el “azul egipcio”, un pigmento conocido desde la antigüedad, sintetizado a base de arena silícea, calcita y cobre.

El virtuosismo de aquellos antiguos pintores de estatuas no se limitó a emplear los colores planos, sino que los mezclaron con carbonato y fosfato cálcico y sulfatos para matizarlos, logrando diferentes tonalidades y dotando a sus esculturas de una profundidad, que, si se hubieran conservado, probablemente hubieran impresionado como hizo todo su arte a los renacentistas.

D. Cosano, L. Dara Mateos, C. Jiménez-Sanchidrián, J.R. Ruiz, Identification by Raman microspectroscopy of pigments in seated statues found in the Torreparedones Roman archaeological site (Baena, Spain), Microchemical Journal, 130 (2017) 191-197.

 

21 marzo 2017 at 12:17 am 1 comentario

Plomo español de hace 2.000 años para descubrir los secretos del Universo

Científicos del Gran Sasso utilizan material extraído de las minas de Cartagena hallado en un pecio romano cerca de la isla de Cerdeña

Estructura de cobre del laboratorio de Física que protege el plomo milenario – Yury Suvorov / LNGS-INFN

Fuente: ÁNGEL GÓMEZ FUENTES  |  ABC
19 de marzo de 2017

Jamás los españoles que trabajaron hace 2.000 años en la Sierra Minera de Cartagena-La Unión imaginaron que el plomo que extraían iba a convertirse hoy en material precioso a la caza de neutrinos, con vistas a descubrir la naturaleza más íntima de la materia y comprender su comportamiento en similares condiciones a las de los primeros instantes de vida del Universo. Para desvelar el secreto de los neutrinos que los físicos persiguen desde decenios, se echa mano también de la historia y de la arqueología. Ese plomo, descubierto en una antigua nave romana que naufragó en aguas de Cerdeña, ayudará a desvelar algunos de los misterios del universo.

Tan precioso como el oro

El experimento se realiza en el laboratorio subterráneo más grande del mundo, el de Gran Sasso, el pico más alto de la cordillera de los Apeninos, en el centro de Italia, bajo 1.400 metros de roca. «El plomo moderno está constituido con 210 PB, un isótopo radiactivo que necesita una media de 22 años para reducirse a la mitad su radioactividad. Es decir, cualquier plomo extraído en los últimos decenios tendría radiactividad. Esta ya ha desaparecido en el plomo de hace dos mil años conservado bajo el mar, que para nosotros es precioso como el oro», manifiesta a ABC el físico Antonio D’Addabbo, que participa en este experimento extraordinario para verificar un fenómeno de la física de los neutrinos jamás observado hasta ahora y que, si constituye un éxito, se asegura que sería digno de un premio Nobel.

El pecio romano con el plomo fue hallado por un submarinista en 1988 en la costa de Cerdeña – ABC

Para los físicos, la nave romana cargada con 2.000 lingotes de plomo, procedente del puerto de Carthago Nova (Cartagena) hundida en un naufragio entre el 80 y 50 antes de Cristo, constituyó un auténtico tesoro. La descubrió casualmente en 1989 un buzo aficionado, Antonello Azori, apasionado del mar y conocedor de las aguas de la isla de Cerdeña, a lo largo de la costa de Oristán, a unos 30 metros de profundidad. Se ha tratado de uno de los descubrimientos submarinos más significativos de los últimos decenios. La nave, de 36 metros por 12, transportaba además de los lingotes de plomo ánforas de diverso tipo y objetos de uso cotidiano. En época romana, el plomo representaba un mercado riquísimo por sus múltiples usos: tuberías para el agua como las utilizadas en Pompeya, urnas cinerarias, monedas, armamento para las legiones romanas… También se utilizaba en la construcción para sostener unidos bloques de piedra. Cada lingote pesaba 33 kilos, que corresponden a las 100 libras romanas, el peso máximo transportable por ley de un esclavo. Doscientos setenta de los lingotes de la nave romana ya han sido trasladados al Laboratorio Nacional Gran Sasso, un importante centro que aglutina a físicos de todo el mundo.

Proyecto CUORE

Así, pues, para proyectarnos en el futuro de la física, se echa mano del pasado en este experimento, con alma antigua española, denominado CUORE. «El experimento trata de descubrir un proceso llamado “doble desintegración beta sin emisión de neutrinos”, fundamental para comprender la naturaleza de la materia y aspectos de la evolución del universo. Este fenómeno, actualmente rarísimo, tan raro que nunca ha sido observado, podría haber sido frecuente al inicio del universo, inmediatamente después del Big Bang, y haber determinado el predominio de la materia sobre la antimateria», nos dice Antonio D’Addabbo.

Una investigadora trabajando sobre una de las estructuras a temperatura intermedia del criostato de CUORE, que cuenta con metro cúbico más frío del universo, cercana al cero absoluto, todo un récord. – Yury Suvorov / LNGS-INFN

La función del plomo originario de las minas de Cartagena sirve para proteger y aislar completamente el observatorio del experimento: «Son varios los blindajes. En primer lugar, está la montaña que es protectora natural para reducir muchos de los rayos cósmicos, que son las partículas de energía muy alta producidas en su mayor parte por nuestra estrella, el sol. Por ejemplo, la palma de la mano es atravesada por un rayo cósmico cada segundo, más o menos. Solo algunas partículas logran atravesar la roca y llegar a la zona de nuestro experimento. Para evitarlo, CUORE está protegido por otros dos escudos de plomo colocados al interno del criostato –el recipiente que permite mantener las temperaturas muy bajas-, el más grande jamás construido . Uno de los escudos está formado por el plomo procedente de la nave romana, que para nosotros es precioso como el oro», afirma Antonio D’ Addabbo.

Entre las cosas que sorprenden del experimento CUORE está la temperatura. El detector, gracias a refrigeradores mecánicos y a la dilución de helio, trabaja a 10 milliKelvin, cerca del cero absoluto (-273.15º centígrados). «El núcleo de CUORE es el metro cúbico mas frío del mundo. La infraestructura de tipo criogénico que hemos realizado no tiene precedentes, es un enorme, gigantesco frigorífico. El experimento CUORE ha probado que es posible construir una máquina así y hacerla funcionar, algo en lo que esperaban los cinéticos para hacer otros experimentos», explica Antonio D’Addabbo.

Además de intentar descubrir el proceso llamado «doble desintegración beta sin emisión de neutrinos», el proyecto buscará también huellas de materia oscura y estudiará algunas desintegraciones raras. En particular, se estudiarán los neutrinos, las partículas que impregnan el universo, producidas en grandes cantidades en las estrellas. Las que proceden del sol atraviesan continuamente la Tierra: Al segundo, cada centímetro cuadrado de nuestro cuerpo es atravesado, sin que nos demos cuenta, por 60.000 millones de neutrinos, que viajan a una velocidad próxima a la de la luz.

El misterio de los neutrinos

Se espera que CUORE pueda dar respuesta a un interrogante que nos explica el físico Antonio D’ Addabbo: «Se trata de comprobar si el neutrino es una partícula de Majorana –mítico físico siciliano (1906-1938)-, según el cual el neutrino y el antineutrino eran dos manifestaciones de la misma partícula, como las dos caras de una misma moneda; es decir, el neutrino es al mismo tiempo materia y antimateria y la transición entre materia y antimateria resultaría posible».

Así, pues, se trata de arrojar luz de forma experimental sobre si el neutrino es su propia antipartícula o no, lo que constituye uno de los granes interrogantes de la física de las partículas y que se lleva estudiando 75 años. La investigación se intenta adentrar en el origen del universo, según nos aclara Antonio D’ Addabbo: «Llegar a decir que el neutrino y el antineutrino son la misma partícula, que no hay diferencia entre la partícula de materia neutrino y la partícula de antimateria antineutrino querría decir que no hay distinción entre materia y antimateria, que es la misma cosa. Esto tendrá consecuencias muy importantes para explicar los posibles mecanismos que en el origen del universo han conducido a la generación de la asimetría entre materia y antimateria».

Experimento de Nobel

Se explica así el gran interés que en la comunidad científica ha suscitado el experimento CUORE, en el que se trabajará durante cinco años, con la colaboración internacional de 157 científicos de diversos países, procedentes de 30 instituciones, con participación también de España.

En definitiva, se trata de un experimento revolucionario. Y los científicos no tienen duda: Si llega a buen puerto, sería una investigación de premio Nobel. Se iría más lejos del famoso dicho de que somos polvo de estrellas, al confirmarse que nuestros antepasados, nuestro punto de partida son los neutrinos. Por ellos estaríamos aquí.

 

19 marzo 2017 at 11:54 am Deja un comentario

Arqueólogos descubren parte del puerto de la batalla de Salamina

Una investigación arqueológica en la costa este de la isla de Salamina, en Grecia, ha alegado haber descubierto una parte del puerto en el que amarraba la flota de varias ciudades-estado helenas antes de la batalla de Salamina, una de las más importantes en la historia de la Antigua Grecia.

Salamina. Vista aérea donde se aprecian los restos de un muro de 160 m. de longitud, al noroeste de la bahía de Ampelakia

Fuente: El Confidencial
Fotos: Ministerio de Cultura de Grecia

Atenas, 17 mar (EFE).- De acuerdo a un comunicado emitido por el Ministerio de Cultura, el descubrimiento se trataría del “puerto comercial y posiblemente militar de Salamina, una de las ciudades más grandes y cercanas al otrora estado ateniense”.

El puerto, según el comunicado, se encuentra “al lado de algunos de los monumentos más importantes de la Victoria: el Poliandrion (tumba) de los soldados de Salamina o el Trofeo en Kinosoura”, a lo que añade que existen “varias referencias a este lugar en los trabajos de los geógrafos clásicos Skilakos (4 a.C.), Stavron (1 a.C.-1 d.C.) y Pausanias (2 d.C.)”.

El principal campo de investigación fue la parte interior de la bahía de Ampelakia y entre los hallazgos se incluyen estructuras, fortificaciones y varias instalaciones.

Salamina. Torre circular de 7 m. de diámetro de la antigua fortificación del puerto, en la bahía de Ampelakia

Los resultados han confirmado que los tres lados de la bahía se mantuvieron sumergidos desde la Antigüedad y gradualmente emergían y se hundían debido a los cambios del nivel del mar.

La investigación fue realizada entre noviembre y diciembre de 2016 por un equipo de 20 expertos y científicos de varias universidades y cuerpos arqueológicos y fue financiada por la Fundación Británica Honor Frost, que apoya la arqueología marítima en el Mediterráneo oriental.

Salamina. Restos de los cimientos de un edificio de época clásica, junto con la estructura de un muelle de construcción más reciente, al norte de la bahía de Ampelakia

La batalla de Salamina enfrentó en el 480 a.C. a Grecia y Persia y se ha convertido en una de las contiendas más famosas de la Antigüedad.

La victoria decisiva del ejército heleno, comandado por Temístocles, supuso el fracaso de la segunda invasión persa, que tuvo lugar durante las Guerras Médicas.

 

18 marzo 2017 at 9:44 pm 1 comentario

Los romanos tenían predilección por el nácar como elemento de lujo decorativo para las villas hispanas

Los investigadores se han quedado sorprendidos ante la elevada presencia de este molusco en una residencia romana del interior de la península del siglo IV d. C.

Una investigación revela la predilección de los romanos por el nácar como elemento de lujo decorativo para las villas hispanas / Roberto Arribas

Fuente: DICYT
16 de marzo de 2017

IE UNIVERSITY / DICYT.- El nácar, sustancia dura y brillante de intensidad iridiscente que se forma en el interior de ciertos moluscos, fue utilizado por los romanos como elemento decorativo de primer orden para embellecer algunas de las villas hispanas más significativas de la Tardoantigüedad.

Un grupo de investigadores de la Unidad de Arqueología de IE University, junto con expertos de Flashback Archaeologica y científicos especialistas en moluscos del Museo Nacional de Ciencias Naturales, han publicado un novedoso artículo en el último número de la revista Oppidum. Cuadernos de Investigación en el que ponen de manifiesto la importancia del uso del nácar, o madreperla, para la arquitectura ornamental romana.

En el número 12 de esta revista científica, los expertos han analizado la presencia de nácar en los complejos residenciales rurales hispanorromanos del siglo IV d. C. y, de forma más concreta, han documentado las placas recortadas de este exótico material en el yacimiento segoviano de las Pizarras, ubicado en la localidad de Coca, cuna del último emperador romano de Oriente y Occidente, Teodosio el Grande.

Decoración de nácar hallada en el yacimiento segoviano de las Pizarras/IE University

El estudio señala que los moluscos han despertado el interés en el hombre desde la antigüedad, tanto por sus propiedades nutricionales como por su aprovechamiento con fines diversos, pues han sido utilizados como moneda de cambio, instrumento musical, adorno personal, elemento en rituales e incluso como amuletos contra el mal de ojo.

El nácar, cuyo brillo característico era muy apreciado por los romanos y visigodos, es apenas mencionado por las fuentes clásicas, al contrario de las perlas, cuyo valor como elemento de adorno está bien constatado. “El nácar es el gran desconocido de los materiales arqueológicos de época romana”, afirma Cesáreo Pérez, máximo responsable de la Unidad de Arqueología de IE University.

No todos los moluscos generan nácar en su interior, sólo algunos segregan una sustancia orgánica, formada por carbonato cálcico cristalizado bajo forma de aragonita, que se deposita en la parte interior de las conchas. Los investigadores señalan que este elemento natural fue muy relevante para los romanos en la decoración de sus villas hispanas más suntuosas.

El análisis malacológico (o de estudio de los moluscos) del nácar encontrado en el yacimiento de las Pizarras revela su pertenencia a una única familia de bivalvos (Pteriidae). Además, se ha podido identificar la especie marina empleada para la decoración de este complejo residencial romano, una ostra perlífera, pinctada margaritifera, “cuyas valvas parecen haber desempeñado una función suntuaria en el mundo romano desde sus lugares de origen, en el Mar Rojo, o en el Golfo Pérsico”, indican los expertos.

Los investigadores destacan la elevada presencia de este molusco en una residencia romana del interior de la península, vinculado a sus ambientes de representación y en fechas acordes al periodo de máximo esplendor de las villas hispanas, el siglo IV d. C.

Según revela este estudio, el nácar estaba presente en las paredes y en los suelos de mármol como un importante elemento decorativo. Dotaba de prestancia y de nobleza a las salas principales de la villa suburbana de Las Pizarras, un complejo que, de acuerdo con los expertos, abarcaba una extensión cercana a una hectárea. La presencia de restos recortados de nácar entre los vestigios de este complejo residencial romano parece corroborar el transporte de estas piezas completas hasta el punto donde iban a ser colocadas, siendo trabajadas in situ, según desvela la investigación.

No obstante, el trabajo concluye que no puede afirmarse con rotundidad el empleo de una única especie de ostra perlífera como materia prima para la extracción del nácar, pero “sí resulta ser la única utilizada en el revestimiento y ornamentación del edificio tardoantiguo de Coca”.

Decoración de nácar hallada en el yacimiento segoviano de las Pizarras/IE University

Para la investigadora Olivia Reyes, el conocimiento del nácar como material decorativo de los espacios hispanorromanos “constituye aún una asignatura pendiente de estudio en nuestros días”. Los investigadores subrayan la necesidad de valorar la presencia de este material cuando se busquen conexiones entre complejos residenciales romanos, como los palacios de Carranque (Toledo) o El Saucedo (Talavera de la Reina) y otros, aún por estudiar, auténticos referentes del modo de vida y representación de la aristocracia hispana en la Antigüedad tardía.

Según el doctor Cesáreo Pérez, “es la primera vez que se han analizado y sintetizado restos reales procedentes de excavación en la bibliografía hispana; sin duda, esta investigación es un buen inicio y una excelente guía para poder distinguir y aislar los restos de este molusco en los distintos yacimientos romanos y visigodos de la Península Ibérica, donde hasta ahora han pasado muy desapercibidos y sin poder definir su empleo en arquitectura”.

 

17 marzo 2017 at 1:53 pm Deja un comentario

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