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La antigua ciudad que yace bajo los trigales de Jerez

Investigadores de la Universidad de Cádiz descubren los secretos del yacimiento de Hasta Regia, de 2.700 años de antigüedad

La zona de Jerez de la Frontera donde se realiza en trabajo de investigación. JUAN CARLOS TORO

Fuente: JESÚS A. CAÑAS – Mesas de Asta  |  EL PAÍS
28 de agosto de 2018

Por la zona apenas viven ahora unos 600 vecinos, pero hace 2.700 años fue una ciudad de más de 25 hectáreas por la que pasaron tartesos, fenicios, turdetanos, romanos e islámicos. Los vestigios de aquel esplendor llevan siglos sepultados bajo un trigal en una barriada de Jerez de la Frontera (Cádiz), donde la presencia de Lázaro Lagóstena, profesor de Historia Antigua de la Universidad de Cádiz, y de su equipo genera entusiasmo este mes. Con un georradar capaz de sondear el subsuelo sin clavar una pica, escanean la antigua Hasta Regia para descubrir los detalles del yacimiento romano.

Bajo el sol del verano, la Unidad de Geodetección de la universidad gaditana ha pasado una semana sondeando unas 2,5 hectáreas de la finca, declarada Bien de Interés Cultural. A falta de interpretar la ingente cantidad de datos recogidos, los resultados son halagüeños. Los ocho investigadores identifican trazas del urbanismo romano de la ciudad, de las murallas que la cercaban y de una gran mansión de 600 metros de planta, cerca de una posible puerta de acceso al antiguo núcleo urbano. “El nivel de información conseguida es apabullante”, resume Lagóstena.

Gracias a la colaboración del propietario privado de las tierras, en el otoño de 2016 el trigal se sondeó por primera vez. Entre aquella campaña y la actual, el georradar ya ha barrido 7,5 hectáreas, aproximadamente el 33% del núcleo urbano de la ciudad. El yacimiento completo consta de unas 60 hectáreas. Para hacerse una idea, la conocida Baelo Claudia, en Tarifa, ocupa 13.

El georradar ha sido esencial en esta investigación. JUAN CARLOS TORO (EL PAÍS)

En esta ocasión, con pasadas del georradar de sur a norte, el trabajo peina una ladera entre dos cárcavas. En cada movimiento, la máquina es capaz de dibujar toda estructura a dos metros de profundidad.

Esa profundidad se corresponde con el periodo romano de la ciudad, pero Hasta Regia fue mucho más que eso. “Desconocemos cuándo comenzó el asentamiento en la zona, pero creemos que desde el Bronce Final (desde el 1250 a. C. hasta el 850 a. C.). La ciudad se mantuvo ocupada hasta el siglo X de nuestra era”, explica el profesor José Antonio Ruiz Gil, del área de Prehistoria de la Universidad. Se cree que fue un importante núcleo tarteso, fundadores de la población. Posteriormente fue “coetánea de la Gadir fenicia (la actual Cádiz). Era como un espejo de ella en importancia”, añade Ruiz. La estratégica localización fue clave para su poder. A los romanos no se les escapó ese potencial y durante la etapa republicana (hacia el 189 a. C) quedó bajo su control.

Suspendida en el remolque de un Land Rover, con cada pasada de la máquina aparece una nueva traza en el ordenador conectado al georradar. Las primeras imágenes apuntan a que la disposición urbanística era la clásica de un enclave romano. En los sondeos aparece una amplia calle orientada en sentido noreste-suroeste que se correspondería con el Cardus Maximus, rodeada de ínsulas o manzanas de edificios. El Cardo se cruzaría perpendicularmente con el Decumano. Y rodeando, la muralla.

Los investigadores prefieren ser cautos y esperar a analizar todo el material recogido, antes de hablar de hallazgos concretos. A simple vista, el escaneo ha mostrado “un edificio muy potente de 600 metros cuadrados junto a una posible puerta de la ciudad”, avanza el profesor, aunque prefiere no apuntar aún el uso que podría tener. La construcción ha aparecido en una de las elevaciones del terreno ya que los arqueólogos trabajan también con la hipótesis de que la ciudad se adaptó a la ladera de la colina aterrazando sus edificaciones y calles.

Todas las imágenes recogidas por el georradar se cruzarán posteriormente con las tomadas por un dron que capta la fotogrametría del territorio sondeado. Eso aporta la relación exacta entre la zona sondeada y la ubicación de lo encontrado bajo tierra. “Así es la investigación no invasiva, sin excavar y en poco tiempo podemos averiguar mucho de lo que está oculto”, explica el coordinador del equipo.

El alcalde pedáneo, José Antonio Fernández, ha visitado los trabajos en varias ocasiones y en el bar de la barriada no se habla de otra cosa. Aunque se antoje lejano, sueñan con un yacimiento visitable o, al menos, un centro de interpretación que informe al visitante y sirva como reclamo turístico. De momento, se conformarán con la charla que, en septiembre, el profesor universitario tiene previsto impartir en Mesas de Asta para explicar sus trabajos en la zona. Para entonces, el trigal hoy segado bajo el que Hasta Regia duerme el sueño de los justos, estará listo para una nueva cosecha.

EL SUEÑO DE UN YACIMIENTO

La llegada del equipo de Lázaro Lagóstena y su georradar ha supuesto un despertar para el yacimiento de Hasta Regia, condenado durante años al ostracismo y al olvido. Fue el investigador Manuel Esteve el que, a mediados del siglo XX, se empeñó en demostrar que lo que algunos textos hablaban sobre la posible ciudad de Hasta Regia era real. Después de seis campañas (entre 1941 y 1969) consiguió confirmar su existencia. Encontró restos urbanos como una cisterna, esculturas y otras piezas menores que hoy están expuestas en el Museo Arqueológico de Jerez. Sin embargo, la muerte de Esteve en 1976 paralizó el sueño de Hasta Regia. Desde entonces, el yacimiento de 60 hectáreas -declarado Bien de Interés Cultural en 2000- tan solo tuvo una excavación en los años 90 para documentar una necrópolis. Los actuales propietarios de las tierras donde está Hasta Regia, la familia Espinosa, se muestran dispuestos a negociar cualquier permuta, de hecho, han facilitado la entrada en dos ocasiones del equipo de Lagóstena. Sin embargo, hasta ahora ni la Junta de Andalucía ni el Ministerio de Cultura parecen haber mostrado interés por dar un paso al frente, más allá de autorizar -en el caso de la Delegación Provincial de Cultura- el empleo del georradar en diversos yacimientos de la provincia.

 

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28 agosto 2018 at 9:31 am Deja un comentario

Investigadores reconstruyen la historia del puerto perdido de Pisa

Investigadores europeos han reconstruido la historia del antiguo puerto de Pisa (noroeste de Italia), Portus Pisanus, uno de los enclaves marítimos más importantes durante la época romana y la Edad Media, cuyos restos han quedado borrados por el tiempo, según publica hoy la revista “Nature”.

Una imagen desde arriba del actual puerto de Marina de Pisa. iltirreno.gelocal.it

Fuente: EFE  |  LA VANGUARDIA

Londres, 23 ago.- A partir de análisis geológicos, el estudio de restos biológicos y datos medioambientales de los últimos 10.500 años, los científicos han determinado que el puerto perdido de Pisa pudo estar ubicado en una laguna natural protegida de las tempestades desde el año 200 a.C., durante cerca de una decena de siglos.

La bajada paulatina de las aguas hizo que la conexión marítima de esa laguna comenzara a declinar entre los años 1000 y 1250 d.C., y quedó completamente aislada del Mar de Liguria alrededor del 1500 d.C., según han determinado expertos franceses, italianos y británicos.

Antes de que el puerto quedara aislado, sus operaciones se trasladaron a Livorno, al sur de Pisa.

Ante los pocos datos arqueológicos que existen sobre el antiguo puerto, los científicos se han basado para sus pesquisas en descripciones históricas que hablan de un puerto ubicado en una “gran bahía, protegida de forma natural”.

El grupo de investigadores, dirigido por David Kaniewki, de la Universidad Paul Sabatier de Toulouse, han reconstruido los niveles del mar en la antigüedad y han cruzado ese análisis con mapas históricos para recrear la morfología de las antiguas costas alrededor de Pisa.

El estudio de muestras biológicas recogidas en capas sedimentarias ha permitido además determinar cómo el agua salada, las corrientes de agua dulce y las actividades agrícolas han influido en los cambios medioambientales de la zona.

 

24 agosto 2018 at 9:39 am Deja un comentario

Un análisis de huesos demuestra que los antiguos romanos ya padecían raquitismo

Durante tres años los investigadores examinaron esqueletos procedentes de todos los confines del Imperio romano, desde el norte de Inglaterra hasta el sur de España.

Imagen ilustrativa. Amir Cohen / Reuters

Fuente: RT Actualidad
20 de agosto de 2019

El raquitismo se considera una enfermedad principalmente del siglo XIX, pero los científicos han revelado que los romanos también tenían problemas para obtener suficiente vitamina D, informa The Guardian.

Los investigadores de la organización Historic England (Reino Unido) y la Universidad McMaster de Canadá han examinado 2.787 esqueletos de 18 cementerios de todo el Imperio romano y descubrieron que el raquitismo era un fenómeno generalizado hace 2.000 años.

De acuerdo con los científicos, el raquitismo es causado por la deficiencia de vitamina D, a menudo debido a la falta de exposición a la luz solar. Era un problema particular en la época victoriana, ya que fue entonces cuando tuvo lugar el mayor aumento de la urbanización. No obstante la primera urbanización generalizada en Europa se produjo durante el Imperio romano, y esta circunstancia fue la que impulsó a los científicos a iniciar la investigación.

Durante el proyecto, que duró tres años, los investigadores examinaron esqueletos procedentes de todos los confines del Imperio romano, desde el norte de Inglaterra hasta el sur de España, en busca de deformidades generalmente observadas en el raquitismo, y encontraron pruebas de que más de un niño de cada 20 sufrían la enfermedad.

El estudio, publicado en la revista American Journal of Physical Anthropology, revela que donde se dio el mayor número de casos de raquitismo fue Gran Bretaña,  presumiblemente debido a los cielos nublados y el clima lluvioso de la isla.

 

20 agosto 2018 at 7:22 pm Deja un comentario

El estudio que muestra cómo la impresionante red de caminos del Imperio romano sigue generando prosperidad 2.000 años después

Los romanos construyeron una red de caminos que cruzaban Europa, Oriente Medio y el norte de África. AFP

Fuente: BBC News Mundo
11 de agosto de 2018

“Todos los caminos conducen a Roma”.

Lo que llegó a la actualidad como una expresión popular, durante el esplendor del Imperio romano tenía un sentido casi literal.

Los historiadores calculan que hacia el año 117 de nuestra era, cuando los romanos llegaron a su punto máximo de expansión geográfica, la intrincada red de calzadas que habían construido rondaba los 80.000 kilómetros.

Eso equivale a darle dos veces la vuelta a la Tierra.

Esos caminos les servían para transportar tropas y suministros a los lugares que iban conquistando. Más adelante se convirtieron en vías de comercio y rutas de mensajería.

Este mapa muestra la intricada red de calzadas construida por el Imperio romano. DIGITAL ATLAS OF ROMAN AND MEDIEVAL CIVILIZATIONS

Los romanos llegaron a construir una impresionante red de calzadas que cruzaban Europa, Oriente Medio y el norte de África.

Muchos de esos caminos aún se pueden recorrer, pero no solo son un atractivo histórico.

Un grupo de economistas de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) llegó a la conclusión de que la prosperidad que esas rutas generaron hace casi 2.000 años está relacionada con el desarrollo del que hoy gozan los lugares por donde fueron trazadas.

Los economistas utilizan los puntos de mayor con mayor iluminación como indicador de desarrollo. GETTY

El camino del progreso

Para llegar a esta conclusión, los investigadores daneses superpusieron un mapa de la antigua red de calzadas romanas con un moderno mapa nocturno de 2010 en el que se pueden ver las zonas más iluminadas.

Para los economistas, la relación es clara: a mayor luz, mayor progreso económico.

Luego, para robustecer sus análisis, tomaron estadísticas actuales de población, densidad de vías y actividad económica.

El sistema de vías fue clave para la expansión del Imperio romano. GETTY

El resultado fue claro: los lugares con más caminos durante el Imperio romano tienden a coincidir con aquellos que hoy tienen más vías, más gente y mayor desarrollo económico.

Así, los investigadores concluyeron que el desarrollo que tienen hoy importantes centros urbanos en Europa “se debe a la persistencia de una notable infraestructura durante un periodo de 2.000 años”, según escriben en su estudio.

La importancia de la rueda

Los investigadores, sin embargo, se dieron cuenta de que la relación entre la cantidad de caminos y el desarrollo actual no era tan clara en zonas del Medio Oriente y del Norte de África. ¿Por qué?

Ocurre que durante un periodo entre los años 500 y 1000 el transporte más popular en esas regiones eran las caravanas de camellos, en vez de los carruajes tirados por bueyes.

Durante un tiempo las caravanas de camellos fueron el transporte más usado en el norte de África. GETTY

Las caravanas resultaban más rentables, pero eliminaban la necesidad de construir una calzada y además, a diferencia de los caminos de Europa, no había razón para mantenerlos en buen estado.

De esa manera se perdió la oportunidad de mantener una infraestructura durante varios siglos, como sí ocurrió con los caminos de Europa.

Así, el estudio ayuda a fortalecer la idea de que la inversión en infraestructura es un factor clave a la hora de lograr un desarrollo persistente.

 

17 agosto 2018 at 8:30 am 2 comentarios

La extraña hipótesis sobre por qué los emperadores romanos eran asesinados

De los 82 emperadores conocidos que tuvo el Imperio Romano el 20% fueron asesinados

Busto de mármol del emperador romano Trajano – Luis García

Fuente: ABC Cultura
9 de agosto de 2018

Si bien es cierto que el Imperio Romano fue muy poderoso en su esplendor, los golpes de estado por ostentar el poder se convirtieron en un contínuo. Durante más de 500 años el 20% de los 82 emperadores que gobernaron Roma fueron asesinados estando en el poder. De acuerdo a un nuevo estudio la culpa de todo esto lo tiene la lluvia.

Según ha informado «Live Science», los investigadores culpan de los asesinatos a las escasas precipitaciones. Han llegado a la conclusión que la falta de agua en la región afectaba a los campos de cultivo. Sin los productos de los agricultores las tropas del ejército romano se morirían de hambre. «Esta situación de sequía habría llevado al límite a los soldados para amotinarse», explicó el principal investigador de este estudio, Cornelius Christian. «Ese motín, a su vez, colapsaría el apoyo al emperador y por tanto sería más propenso a sufrir un ataque», concluyó Chistian.

Esta investigación forma parte de un nuevo campo de estudio que analiza cómo o hasta qué punto afectaron las condiciones climatológicas a las sociedades antiguas. Aunque hay que aclarar que no es el único factor que conduce al asesinato.

Cornelius Christian no es un arqueólogo, es un profesor de economía en la Universidad de Brock en Ontario, Canadá. Realizó este descubrimiento cruzando varios datos. Por una parte utilizó los datos climáticos de un estudio publicado en 2011 donde los investigadores analizaban las precipitaciones de los últimos 2.500 años gracias a los troncos fosilizados de los árboles alemanes y franceses. Por otra parte, investigó los archivos que describían motines militares y asesinatos a los emperadores Romanos. Conectó ambos números en una sola fórmula y descubrió que «una menor cantidad de lluvia se traducía en una mayor posibilidad de que se produjeran estos asesinatos, dado que a menor cantidad de lluvia, menos comida había para todos».

«Aunque la lluvia pudo haber jugado un papel importante en los asesinatos, también influyeron otros factores», explicó Jonathan Conant, profesor de historia de la Universidad de Brown que no formó parte del estudio. Conant explicó que, por ejemplo, «la mayoría de los asesinatos de Roma sucedieron en el siglo III d.C. duante una inflación masiva, brotes de enfermedades y guerras externas, todo lo cual afectó a la estabilidad del Imperio».

Para Conant la hipótesis de la lluvia «agrega otra capa de complejidad y matiz a nuestra comprensión de la historia política del Imperio Romano, especialmete en el siglo III». Pero no llega a resultar concluyente.

 

16 agosto 2018 at 1:20 pm 1 comentario

Descifran el milenario papiro sobre la «apnea histérica», la ansiedad por la falta de sexo en mujeres

El fenómeno ha aparecido en un tratado datado del siglo II-III, el cual llevaba 500 años desconcertando a generaciones de investigadores

Para la restauración del papiro, se necesita sobre todo artesanía, experiencia y tiempo. Un restaurador de papiros especializado fue llevado a Basilea para volver a leer este documento de 2000 años de antigüedad – Universidad de Basilea

Fuente: ABC HISTORIA
24 de julio de 2018

Cinco centurias llevan los investigadores dándose de bruces con un misterioso papiro de la Edad Antigua. Hasta ahora, cuando un grupo de expertos de la Universidad de Basilea ha descubierto que se trata de un tratado médico previamente desconocido acerca de las alteraciones psíquicas y emocionales que padecen las mujeres «sedientas» de sexo.

Un total de 65 escritos, en 5 idiomas, de los períodos ptolemaico y romano y de la antigüedad tardía, son los documentos que conforman la colección de papiros de Basilea. Fueron comprados todos ellos por la universidad en 1900 a excepción de dos papiros llegados a la ciudad helvética con anterioridad, concretamente en el siglo XVI, y que posiblemente formaron parte de la colección de arte de Basilius Amerbach. Este gran misterio de la papirología era uno de los últimos.

Aunque parecía contar con una escritura en espejo en caracteres griegos a ambos lados, su carácter indescifrable únicamente ha podido ser solventado por el Laboratorio de Humanidades Digitales de Basilea. Las imágenes ultravioletas e infrarrojas producidas por éste han posibilitado determinar que no era un solo papiro sino varias capas pegadas entre sí.

De tal modo, un restaurador de papiros fue llevado a la urbe suiza para proceder a la separación de las sábanas. El trabajo del especialista ha permitido a los analistas desentrañar el contenido del documento griego, el fenómeno de la «apnea histérica», un cese respiratorio momentáneo que sufren las mujeres que no mantienen relaciones sexuales con asiduidad. «Este es un descubrimiento sensacional. (…) Ahora podemos decir que es un texto médico de la antigüedad tardía que describe el fenómeno de la “apnea histérica”», señala Sabine Huebner, profesora de historia antigua de la Universidad de Basilea, en declaraciones recogidas en la nota emitida por el centro académico. «Por lo tanto, suponemos que es un texto de Galeno o un comentario desconocido sobre su trabajo».

Galeno (129 d.C.-201/216 d.C.), vetusto y célebre médico romano, compartía la creencia de Hipócrates, su predecesor, sobre los síntomas de la «abstinencia histérica»: ansiedad, adormecimiento y sofoco. Según «The Times»: «Hipócrates argumentó en los siglos V y IV a.C. que la histeria era causada por un útero que estaba seco debido a la falta de coito. El concepto perduró en la época victoriana».

La pista crucial llegó de Italia. Un experto observó similitudes con el famoso «Ravenna Papyri» del Registro de la Arquidiócesis de Rávena. «Entre estos se encontraban muchos manuscritos antiguos de Galeno, que luego se reutilizaron como palimpsestos y se sobrescribieron», confirma el comunicado de la «Universität Basel». Al componerse de varias láminas adheridas, el «papiro de Basilea» podría ser otro caso de reciclaje medieval.

Huebner, quien durante tres años ha estado trabajando con equipo interdisciplinario en colaboración con el Laboratorio de Humanidades Digitales de Basilea para examinar la ya citada recopilación de papiros, realizó el hallazgo como parte de un proyecto de edición financiado por la Fundación Nacional de Ciencia de Suiza. Dada la normal superviviencia de solo ciertos fragmentos, los intercambios con otras colecciones son esenciales. Es por ello que la docente espera impulsar la investigación sobre el papiro, especialmente compartiendo la colección digitalizada con bases de datos internacionales. «Los papiros son parte de un contexto más amplio. Las personas mencionadas en un texto de papiro de Basilea pueden aparecer nuevamente en otros papiros, alojados, por ejemplo, en Estrasburgo, Londres, Berlín u otros lugares. Son las posibilidades digitales las que nos permiten volver a unir estas piedras de mosaico para crear una imagen completa», afirma Huebner.

 

25 julio 2018 at 10:19 am Deja un comentario

Los romanos también cazaban ballenas

Un estudio revela que, más de mil años antes de lo que se creía, el Estrecho ya cazaban dos especies de ballena hoy desaparecidas del Mediterráneo

El arqueólogo Darío Bernal observa una vértebra de ballena hallada en el yacimiendo de Baelo Claudia en Bolonia, Cádiz. JUAN CARLOS TORO (EL PAÍS)

Fuente: JESÚS A. CAÑAS – Cádiz  |  EL PAÍS
24 de julio de 2018

No solo de atún rojo vivían los gaditanus. Ni de las sardinas o salmonetes que maceraban en su famosa salsa garum. En tiempos de la antigua Roma, sus ciudadanos en el Estrecho de Gibraltar también explotaban una pingüe y, hasta ahora, desconocida industria ballenera. Dos especies daban sustento a la actividad desarrollada hace unos 2.000 años, la ballena de los vascos y la ballena gris. Y la presencia de ambas -hoy en peligro de extinción- en el Mediterráneo era tan ignota como el propio negocio romano en sí mismo.

Un equipo internacional e interdisciplinar de ecólogos, arqueólogos y genetistas ha llegado a esta conclusión tras cuatro años de investigación; condensados en un estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society of London B. El doble resultado, alcanzado gracias a análisis moleculares de huesos antiguos, adelanta más de 1.000 años el arranque de la industria ballenera, fijado hasta ahora en el medievo, y replantea hábitats desconocidos para dos especies de cetáceos, “probablemente abundantes en el mar Mediterráneo durante el periodo romano”, según la investigación.

Tan importantes conclusiones, hechas públicas este pasado 11 de julio, tuvo un origen, allá por 2014, tan casual como imprevisto. “Cuando excavas encuentras tanto lo que buscas como lo que no”, reconoce Darío Bernal Cassola, uno de los siete coautores del estudio y coordinador del equipo de arqueólogos de la Universidad de Cádiz que ha encontrado la mayor parte de los huesos en el Estrecho.

El grupo trabajaba en el yacimiento romano de Iulia Traducta, en Algeciras, cuando encontró el primer vestigio de ballena. Podría haber quedado en un hallazgo casual si no fuese porque, poco después, Baelo Claudia, en Tarifa, les regaló otra osamenta de cetáceo. Era el hilo definitivo del que tirar. “Eso nos hizo ver que ambos huesos no podían ser ocasionales. Fue algo apasionante”, reconoce Bernal, con más 25 años de investigaciones del mundo romano a sus espaldas. Los arqueólogos abrieron el foco de sus pesquisas a dos ciudades romanas al otro lado del Estrecho: Septen Frates, en la actual Ceuta, y Tamuda, muy cerca de Tetuán.

Este estudio tuvo un origen, allá por 2014, tan casual como imprevisto. “Cuando excavas encuentras tanto lo que buscas como lo que no”

Las cuatro antiguas localidades romanas “vivían de la explotación y las plusvalías del mar”, tal y como explica el arqueólogo gaditano. Tanto como para convertirse en reputados centros de la industria pesquera de la Antigüedad, gracias a la producción de salazones que eran exportados por todo el Imperio Romano. En todos los yacimientos analizados -salvo, curiosamente, en el de Algeciras que lo inició todo- han aparecido varios restos óseos de ballenas “en diferentes sitios y en diferentes momentos históricos, lo que demuestra que la industria era frecuente”, aclara Bernal.

En los entornos de los lugares de procesamiento del pescado de estas ciudades, como sus factorías de salazones, los arqueólogos han localizado restos óseos de tamaño reducido que se corresponderían con la actividad del descarnado y cocido para el aprovechamiento de la grasa y la carne de las ballenas. Pero los romanos reservaban más usos a esta suerte de cerdos de la Antigüedad. Como ejemplifica el arqueólogo, “las huesos grandes se reutilizaban para hacer distintos objetos, las vértebras servían para mesa de pescadero o carnicero”. Incluso en Tamuda ha aparecido un cepillo de carpintero realizado con este tipo de osamenta, único hasta ahora.

Caza adelantada

¿Pero, cómo los romanos eran capaces de cazar ballenas? Con los hallazgos óseos sobre la mesa, la investigación ha implicado también a ecólogos y genetistas -pertenecientes a seis instituciones científicas de Francia, España e Inglaterra y con la financiación de los dos primeros- para resolver ésta y otras incógnitas. “No disponían de la tecnología necesaria para capturar los cachalotes y rorcuales actualmente presentes en el Mediterráneo, porque viven en alta mar”, avanza Ana Rodrigues, también autora del estudio e investigadora del CNRS (Centre National de la Recherche Scientifique de Francia), en una declaración divulgada en un comunicado de las entidades investigadoras.

La clave estaba en las ballenas que se cazaban. Las nuevas técnicas moleculares basadas en el código de barras de ADN antiguo y la huella dactilar de colágeno aplicadas por los genetistas permitieron saber que los huesos hallados por Bernal eran de dos especies, la ballena de los vascos y la gris, que sí hacen posible su captura sin la mecanización que ya surgió en el Industrialización contemporánea. “La ballena gris y sus ballenatos pueden acercarse mucho a la costa, hasta ser visibles desde tierra y podrían llegar a ser unas presas tentadoras para los pescadores locales”, añade Rodrigues.

El estudio teoriza que ambas especies podrían haber sido capturadas usando pequeños botes de remos y arpones, como los primeros balleneros vascos hicieron durante el siglo XI, en la Edad Media, momento que tradicionalmente la historiografía había fijado para el inicio de la industria. Bernal ha encontrado evidencias de que, en el Estrecho, el negocio funcionó un lapso de 700 años, desde el siglo II antes de Cristo y duró hasta el 500 de nuestra era, aunque “eso no quiere decir que antes o después no se practicase”.

Hasta la fecha, tan solo existían referencias aisladas a las ballenas en textos romanos, una sobre sus bondades médicas y otra en un tratado sobre cómo cazarlas. “Pero nunca se había pensado que hubiese una pesca y aprovechamiento como tal”, reconoce el arqueólogo. De hecho, ni siquiera se conocía que la ballena de los vascos (Eubalaena glacialis) y la ballena gris (Eschrichtius robustus) hubiesen llegado tener el Mediterráneo como hábitats habituales. Tras siglos de persecución, actualmente la primera subsiste a duras penas en una población frente a las costas de Norteamérica. La segunda ya ha desaparecido del océano Atlántico y ahora su localización se restringe al Pacífico norte.

No se ha podido determinar cuándo o porqué acabaron desaparecidas del Mediterráneo, aunque Bernal plantea la hipótesis de que quizás ese aprovechamiento romano acabase con ellas. Es solo una de las preguntas que esta investigación abre para el futuro. De entrada, el conocimiento aportado permite una relectura con ojos nuevos de fuentes históricas. Es el caso de cuando Plinio el Viejo, naturista del siglo I describía a orcas que atacaban a una ballena y su cría recién nacía en la bahía de Cádiz. “Eso se ajusta perfectamente con lo que sabemos de la ballena gris y la de los vascos”, reconoce Anne Charpentier, profesora titular de la Universidad de Montpellier y otra de las autora del estudio.

Por ello, los autores aconsejan a historiadores y arqueólogos que reexaminen sus materiales históricos bajo este nuevo prisma. Es lo que hará el propio arqueólogo gaditano, justo ahora enfrascado en una nueva campaña de excavaciones en Baelo Claudia. La coautora Camilla Speller, arqueóloga y genetista de la Universidad de York, cree los expertos en genética tendrán protagonismo en las próximas investigaciones en la materia: “Las nuevas herramientas moleculares nos abren una nueva ventana al pasado de los ecosistemas”. El tiempo y las futuras indagaciones dirán si la combinación entre disciplinas hará viable el descubrimiento de nuevos espacios en blanco que la historia de las civilizaciones mediterráneas aún parece querer reservarse.

 

25 julio 2018 at 10:13 am Deja un comentario

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