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Aranegui desmonta el mito de que Sagunt fue una colonia griega

La catedrática de Arqueología explicó que este argumento se utilizó para justificar la Guerra Púnica

Aranegui, al entrar en la sala junto al alcalde y ante Ribelles. Daniel Tortajada

Fuente: Marián Romero > Sagunt  |  Levante-EMV
18 de enero de 2018

La catedrática de Arqueología de la Universitat de València, Carmen Aranegui, desmontó el mito de que Sagunt era una colonia griega y apuntó que la creencia se mantuvo para «justificar la Guerra Púnica», afirmó.

Ésta fue una de las afirmaciones más llamativas que Aranegui realizó durante su ponencia «El Comerç d´Arse», en el centro cultural Mario Monreal de Sagunt dentro del ciclo de conferencias «La Ciutat Ibèrica», en el marco de la candidatura de Sagunt a Patrimonio de la Humanidad.

En su intervención, la catedrática explicó que el comercio propició un cambio cultural «de forma mucho más efectiva que la colonización» y que «los lugares con puerto son lugares donde hay tráfico de gente de sitios muy distintos», como fue el caso de Arse; argumento que utilizó para reforzar su teoría sobre el mito romano, que pidió no seguir alimentando. «Éste era un puerto abierto y no hay base documental de su origen colonial». «Se navegaba desde el mes de marzo hasta el mes de septiembre, y por lo tanto había veces que las tripulaciones de los comerciantes hibernaban en un determinado lugar. Por lo tanto, allí se establecían una serie de convivencias que daban lugar a cambios culturales», expuso Aranegui.

Tras esta explicación matizó que «los edetanos de Arse forjaron su historia mirando al mar», ya que el mar fue en la antigüedad la principal via de comunicación, añadió.

La conferencia de Aranegui, que estuvo coorganizada por el Centro Arqueológico Saguntino y el Ayuntamiento de Sagunt, como el resto del ciclo de ponencias, se centró en dar a conocer cómo era el comercio en Arse durante la época íbera, un comercio que vino marcado por un enclave importante: el Grau Vell, «el puerto documentado más antiguo del litoral valenciano», dijo.

Según los estudios realizados, fue un puerto con un comercio de larga distancia y de distintas mercancías, desde cereal, vino, aceite, a manufacturas y metales, apuntó la catedrática.

Esto demuestra que Arse también fue un importante centro productor que «incentivaría todas las posibilidades de producción que le permitía la tierra». En definitiva, un centro de distribución al que llegaban y del que salía mercancía.

Los restos arqueológicos encontrados en el Grau Vell demuestran la participación del puerto en un tráfico internacional, como «bienes que proceden de Grecia, Cartago, Roma o Ibiza», además de la la existencia de envases para almacenar.

Epigrafía mercantil

Aranegui insistió en que el Grau Vell «no fue un puerto menor», y justificó su aseveración en varios puntos. Uno de ellos en la epigrafía íbera, con un claro carácter mercantil. A esto suma la existencia de un torreón (torre de vigilancia), «importante y bien construido», que no tenían todos los puertos, o la conservación de estructuras en tierra firmes como las construcciones que datan del 500 A.C. en las que el 50% del material encontrado era de importación, aseguró.

La excavaciones subacuáticas también corroboran la importancia del Grau Vell, dada la detección de naufragios , que ponen de manifiesto la presencia de grandes buques, lo que descarta que fuera un fondeadero.

Precisamente en este punto, la catedrática tuvo unas palabras de recuerdo para el cronista Bru i Vidal del que dijo que «gracias a él se clarificaron muchas cuestiones del puerto de Sagunt» que, en un principio, algunos estudiosos situaban en Almenara.

 

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18 enero 2018 at 6:48 pm Deja un comentario

La mina de oro más extensa del mundo antiguo está en España

Las Médulas, la gran explotación aurífera del imperio romano, acaba de celebrar sus veinte años como Patrimonio de la Humanidad

Vista del espectacular paisaje de Las Médulas – KIKE ARNÁIZ

Fuente: MAR RAMÍREZ  |  ABC
29 de diciembre de 2017

Desmesuradas, únicas y doradas, las areniscas del paraje leonés de Las Médulas fueron desenterradas hace más de dos mil años por los romanos quienes crearon esta gigantesca mina a cielo abierto para extraer oro. El resultado es un paisaje inverosímil de callejos y pináculos, tan hipnótico que mereció su inclusión hace veinte años (se cumplieron en diciembre) en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Y para celebrarlo recorremos el legado que el imperio romano, el mayor que ha existido en el mundo occidental, dejó en Las Médulas.

Las Médulas son unas montañas desgarradas en infinitos jirones de arenas rojizas con agujas de roca y esbeltos picachos que se contorsionan hacia el cielo entre barrancos bermejos y cavidades de una negrura de noche sin luna.

Antes de acceder desde el pueblo del que toman nombre conviene acercarse hasta la localidad de Orellán, para desde un mirador de lujo, por sus perspectivas, contemplar la explotación aurífera más extensa del mundo antiguo y una impresionante obra de ingeniería.

Un laberinto de formas anaranjadas que se incendia cada día a medida que avanza el ocaso y sobre el que los castaños, procedentes de semillas de Oriente traídas por los romanos, se encargan de pintar aún más dorado o salpicar de verde con sus matices vegetales y el paso de las estaciones.

Cueva de Orellán en las Médulas, León

Pero no siempre el panorama fue así. Hace dos mil años sobre estos materiales paleozoicos de origen aluvial, crecían las encinas, quejigos y enebros. Mientras, mediado el siglo I aC, Roma anexionaba por fin a su gran imperio el último bastión ibérico, el del noroeste. Durante dos siglos, los pueblos cántabro y astur que ocupaban esta área peninsular, se habían resistido con bárbara tenacidad a las ofensivas de las tropas romanas. La ansiada conquista llevó hasta Hispania al propio emperador Augusto comandando sus legiones. Ponerse al frente de tal ofensiva respondía no solo a la ampliación de su imperio sino por un codicioso interés ante la riqueza mineral de la zona.

Coincidía la conquista con la modificación del sistema monetario romano, que establecía a lo largo y ancho de su imperio la moneda de oro o aureus y la de plata o denarius como vehículo de las transacciones comerciales.

Esa misma tenacidad de la población de los castros prerromanos parece similar a la de las fuerzas de la naturaleza que 125 millones de años antes habían arrastrado el oro de los abundantes y lejanos yacimientos primarios o lugares donde el mineral se acumulara en forma de vetas o filones ligados a otros minerales como el cuarzo.

Las Médulas, la explotación aurífera más grande del Imperio Romano – Maite Bartolomé

Junto con arena, cantos rodados, arcilla y grava se depositó en Las Médulas en forma de conglomerado quedando el oro desligado; lo que se conoce como oro libre. Cuando la partícula de oro, la pepita, queda en un curso de agua, brilla, pero si la arena aurífera se deposita entre otros materiales, la única manera de descubrirla es lavándolos.

Y es así como un paisaje mágico, Las Médulas, comenzó a surgir gracias a la erosión producida por el agua utilizada para desplazar colosales cantidades de tierra mediante el ruina montium, un sistema de explotación extensivo con el que lograron remover 240 millones de metros cúbicos de montañas.

El agua recogida de fuentes y arroyos de los cercanos montes Aquilianos, logró ese movimiento del terreno que no fue en vano: deparó a las arcas imperiales casi un millón de kilos de oro. Dejó 50 canales y grutas que suman más de 100 kilómetros sobre las 1.115 hectáreas que, en el oeste de León, abarcan el paisaje que hizo de Las Médulas una huella única a nivel mundial, un territorio dorado y silencioso cuyas sendas recorremos.

Sendas entre las minas

Las Médulas, en El Bierzo (León)

La senda Perimetral -14,3 km, en bici o a pie- permite descubrir todos los pasos de la minería romana y la importancia que el agua poseía en la extracción, que dio origen a humedales y lagos de la zona.

El itinerario de Las Valiñas es circular con inicio y fin en el pueblo de Las Médulas. En 1 km de camino asfaltado y senda nos lleva entre castaños, huella de la transformación del paisaje minero a una explotación agrícola, con bellos ejemplares así como los nogales que acompañan la senda.

Apta para toda la familia, así como para los amantes de la bici, la senda del lago Somido no presenta dificultad en su 1 km de longitud para ver el lago surgido por el drenaje diseñado por los romanos. El lago de Somido, hoy un paraíso para las aves, fue un canal de evacuación de la mina.

Caminos de tierra nos llevan al paraje de El Valgón, un canal que comunicaba con el área de explotación de los Jardínes del Rey y junto al canal de La Frisga al realizar el itinerario de Los Conventos de 4,3 km.

La ruta de Los Poblados permite conocer cómo los habitantes prerromanos cambiaron su forma de vida agrícola por las minas, lo que a su vez modificó su estructura social cuya huella aún se contempla en el castrelín de San Juan de Paluezas, el castro de Borrenes y el asentamiento metalúrgico de Orellán.

 

3 enero 2018 at 12:12 pm 1 comentario

Italia toma la delantera a Cuenca para declarar Patrimonio de la Humanidad las minas de Lapis Specularis

El Ministerio de Cultura italiano ha presentado la candidatura ante la Unesco para solicitar la declaración de Patrimonio de la Humanidad para sus minas de espejuelo, a pesar de que, a nivel patrimonial, las minas de Cuenca son superiores

Interior de la mina de Lapis Specularis de Torejoncillo del Rey (Cuenca). / Turismo de Castilla-La Mancha

Fuente: Cadena SER  | Cuenca
12 de octubre de 2017

Italia toma la delantera a Castilla-La Mancha en la solicitud del título de Patrimonio de la Humanidad para las minas de Lapis Specularis. Y eso que los arqueólogos italianos se han basado en el ejemplo de las minas de Cuenca para elaborar su informe.

En octubre de 2015, el presidente regional Emiliano García-Page presentaba en el Plan de Turismo para Cuenca y provincia en el que se incluía la intención de promover la declaración de Patrimonio de la Humanidad para las minas de Lapis Specularis de esta provincia.

Estas minas fueron explotadas por la civilización romana, hace 2.000 años, de donde extraían el espejuelo, también conocido como ‘el cristal de los romanos’. En la actualidad estas minas se han recuperado como recurso turístico a través de distintas inversiones de la Diputación Provincial y de los Ayuntamientos donde están ubicadas.

La mina de Torrejoncillo del Rey fue la primera en recuperarse para el turismo. / Turismo de Castilla-la Mancha.

Italia ha tomado la delantera y aprovechó el marco del III Congreso Internacional de Lapis Specularis, que se celebró el pasado mes de septiembre en Bolonia, para presentar su candidatura. A esta cita acudieron arqueólogos españoles como Juan Carlos Guisado, que ha trabajado en la recuperación de las minas de Lapis Specularis de la provincia, y quien asegura que “a nivel patrimonial las minas de Cuenca son muy superiores a las italianas”.

Además, mientras que aquí se lleva trabajando en estas minas desde hace 25 años, en Italia llevan como mucho quince. De hecho, Guisado asegura que “las minas italianas estaban abandonadas porque allí pensaban que eran explotaciones modernas” y fueron los conquenses los que les instruyeron y demostraron que procedían de la época romana.

Sin embargo, a nivel de apoyos institucionales y de gestión turística, “Italia es muy superior”, según Guisado, “en sólo diez años, basándose en el modelo conquense, han sido capaces de elaborar una candidatura, que abandera el Ministerio de Cultura italiano, para ser reconocidos por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad”.

Exterior de la mina de Lapis Specularis de Saceda del Río, en Huete (Cuenca). / Juan Carlos Guisado

La provincia de Cuenca cuenta en la actualidad con varias minas romanas abiertas a las visitas turísticas en localidades como Torrejoncillo del Rey, Torralba o Saceda del Río. Respecto a estas últimas, Guisado ha destacado “el número de visitas que recibió el pasado mes de agosto y que ha superado a las registradas durante todo el año 2016”. Un ejemplo que ha servido para inspirar a los italianos.

 

12 octubre 2017 at 9:12 pm Deja un comentario

Reabre el complejo Championnet en Pompeya

Integra también la Casa de los Mosaicos Geométricos

Fuente: ANSA Latina
Fotos: La Repubblica

POMPEYA, NAPOLES, 22 SET – Todo un barrio residencial que se levanta al sur del Foro y la Basílica de Pompeya, entre la terraza del Santuario de Venus al oeste y las Termas del Sanro al sudeste, fue abierto hoy al público en la ciudad italiana destruida por el Vesubio en el año 44.

Se trata del Complejo Championnet, del que forma parte también la Casa de los Mosaicos Geométricos. Son más de 100 ambientes finamente decorados, que se asoman al mar sobre unos 4.100 metros cuadrados.

Se abrió a las visitas también la Casa del Marinero, restaurada gracias a una obra conjunta realizada en el ámbito del Gran Proyecto Pompeya. También esta “domus” se halla en una zona panorámica de la ciudad antigua, en las cercanías del Foro, y al entrar se admira una de las dos fuentes de mármol presentes en las excavaciones: la Fuente del Gallo.

El complejo Championnet representaba un barrio exclusivo de la antigua Pompeya por ser muy próximo al Foro, la plaza central, donde se desarrollaba la vida civil, religiosa y económica.

Allí habitaban, por lo tanto, solo familias influyentes que habían realizado grandes viviendas articuladas sobre terrazas con escaleras, rampas, logias y criptopórticos, con vista panorámica sobre el golfo hacia las islas de Capri e Ischia.

En esta obra de restauración se utilizó, por primera vez en arqueología, el material llamado Corian, que proporciona una cobertura liviana y muy adaptable, poco invasiva de aquello que está destinado a proteger.

Desde la casa de Championnet es posible acceder a los hipogeos, un piso subterráneo de la “domus” (vivienda) que era utilizado para los servicios.

En su interior, visible gracias a barras luminosas de led, fueron colocados utensilios de la época para dar al visitante el sentido de utilidad de estos ambientes.

En la Casa del Marinero se visita una pequeña instalación termal que equipaba la morada, junto con una amplia panadería subterránea que representa algo único en el panorama doméstico pompeyano.

La casa conjuga, en efecto, las características de una elegante “domus” de la época, que utiliza depósitos de carácter comercial y productivo.

Las cocinas en los hipogeos

 

El atrio de una de las domus del complejo Campionnet

 

Ambientes recubiertos de mosaicos con formas geométricas

 

El director de las excavaciones de Pompeya Massimo Osanna (izq.) junto a Massimo Curatoli, director del Gran Proyecto Pompeya, y la arqueóloga Caterina Cicirelli, responsable de los trabajos en el complejo ahora abierto al público

 

Vista de los Montes Lattari desde el complejo Championnet

 

Ambientes exteriores del complejo Championnet

 

Atrio con mosaico en el complejo Championnet

 

Hipogeo bajo una domus en el complejo Championnet

 

Vista en el complejo de la Insula 2 de la Regio VIII

 

 

El Vesubio desde la Casa del Marinero

 

Casa del Marinero

 

Restos de mosaico en el pavimento del atrio de la Casa del Marinero

 

Casa del Marinero

 

Termas de la Casa del Marinero

 

Casa del Marinero, atrio 

 

Mosaico del tablino de la Casa del Marinero

 

Mosaico con formas geométricas

 

29 septiembre 2017 at 8:52 pm Deja un comentario

El teatro romano de Tarraco estará abierto al público a partir del mes de marzo

Tanto la Generalitat como el Ayuntamiento quieren ampliar el proyecto inicial, ya que ven en esta zona una oportunidad para construir un parque arqueológico que revitalice el barrio

Los visitantes podrán pasar por encima de la estructura metálica. Foto: Lluís Milián

Fuente: Carla Pomerol   |  Diari de Tarragona
27 de septiembre de 2017

El teatro romano de Tarraco se abrirá al público en primavera de 2018, concretamente, en el mes de marzo. Se trata de uno de los restos romanos peor conservados de la ciudad y hasta hace unos meses era un agujero en medio de Tarragona. Ahora, ya no. Las obras de interpretación ya son visibles: una gran estructura metálica llama la atención de aquellos que pasan. La intención es que la gente se haga una idea de cómo era el teatro romano. Está previsto que en noviembre finalicen las obras de la fase 1 del proyecto. «Entonces, solamente faltará ordenar un poco la zona y ya se podrá abrir al público», explica Xavier Llovera, jefe de la división de actuación del teatro romano de Tarragona, quien asegura que las obras de la fase 1 están en un 70% de la ejecución.

La idea inicial es que, a partir de marzo, se abrirá el recinto durante los fines de semana y las fiestas escolares, como julio y agosto. «Se trata de una apertura puntual y provisional, ya que queda mucho por reflexionar acerca de esta zona», asegura Llovera. El equipo que conforma el proyecto se ha visto obligado a no acabar con la fase 1, ya que «a medida que hemos ido avanzando nos hemos dado cuenta del potencial urbanístico de la zona», explica Llovera, quien define esta primera fase como «una manera de empezar a activar el lugar».

Y es que la intención, tanto de la Generalitat como del Ayuntamiento, es crear un parque arqueológico en la zona baja de la ciudad y así revitalizar un barrio que se encuentra degradado. «Es por esto que hemos decidido parar antes de continuar con las obras, para reflexionar sobre cómo queremos que sea este parque arqueológico», explica Xavi Llovera, quien calcula que «la idea debe estar lista en primavera». Por su lado, el concejal de Urbanisme del Ayuntamiento de Tarragona, Josep Maria Milà, asegura que «la importancia de los restos que hay en la zona sobrepasa la intervención puntual del teatro», aunque reconoce que «es importante la actuación en el teatro, ya que se trataba de un espacio olvidado».

El metal de la estructura tiene un aspecto oxidado.

Unir Part Alta y Part Baixa

El objetivo es que desde el teatro romano se abra un gran paseo arqueológico que muera en les Termes de Sant Miquel. Los expertos ven así una oportunidad para unir los restos arqueológicos de la Part Alta con la Part Baixa y creen que, de esta manera, la zona del Puerto se reactivará, «con un espacio dedicado a los más pequeños, abierto, con diferentes accesos y con plazas». Por todo esto, es necesario reflexionar hasta encontrar la fórmula que combine historia con actualidad.

A partir del mes de marzo se podrá acceder al recinto por la puerta de la calle Sant Magí. Al entrar, el visitante se encontrará con una pasarela que permitirá ver los restos de la scaena –el espacio escénico donde se hacían las representaciones–, en primera fila, de bien cerca. También de la orchestra –hemiciclo a pie de gradas reservadas a las personalidades– y de la cavea –gradería–. Por otro lado, los visitantes podrán subir, a través de unas escaleras, hasta la estructura metálica, que permitirá «hacernos una idea sobre las dimensiones del teatro romano», explica Llovera. En un principio, en esta primera fase también estaba prevista la construcción de unas gradas que llegaban hasta la calle Caputxins, pero finalmente, y después de modificar el proyecto, solamente se ponen unas cuantas gradas –hechas con hierros–.

Xavier Llovera, jefe de actuación.

Actualmente, se está llevando a cabo la instalación para iluminar la zona. De momento, solamente se pondrán dos focos para que se puedan ver los restos romanos. «No será un parque nocturno», explica Llovera. Lo más característico de la gran estructura es que el metal quedará oxidado. «Creemos que este tono queda integrado en el conjunto», explica Llovera, jefe de la actuación.

La segunda fase

«Se trata de un proyecto complejo, difícil de coordinar. Ahora toca reflexionar sobre cómo encarar la segunda fase, a través de un plan director que vaya marcando los pasos», asegura Llovera, quien añade que «hay muchos metros cuadrados para excavar». La primera fase es un estímulo, una manera de dar el pistoletazo de salida al parque arqueológico de la Part Baixa. Por otro lado, estaba previsto que las obras acabaran en julio, pero finalmente se han alargado unos meses más, hasta el mes de noviembre, según Llovera.

Un proyecto complejo

Las obras de adecuación del teatro romano, uno de los grandes monumentos de la ciudad, empezaron el pasado mes de enero. Las obras forman parte del paquete de medidas adoptadas por el Departament de Cultura  para la puesta en valor del Patrimoni Mundial de Tarraco. Cuentan con una inversión de 711.587 euros y una participación del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en el proyecto arquitectónico a través del 1% Cultural. El teatro romano fue construido en época del emperador Augusto sobre los restos de unos posibles almacenes portuarios. El teatro se fue ampliando y se utilizó hasta el siglo II dC. Fue redescubierto a finales del siglo XIX, sufriendo importantes destrucciones a lo largo del siglo XX. Actualmente, se conservan las cinco primeras filas de la parte baja de la cavea, el entorno de la orchestra y dos de las tres escaleras que la dividen en sectores.

Los visitantes podrán pasar por encima de la pasarela.

La complejidad de su ubicación –un solar de 5.380 metros cuadrados y limitado por la calle Caputxins, la calle Sant Magí, el Fòrum de la Colònia y la zona portuaria– y su tamaño requerían de un proyecto cuidadoso y compatible con los restos arqueológicos que aún se conservan. La puesta en valor de la zona monumental del teatro romano se complementará con la integración de los espacios adyacentes que envuelven la zona, como la Font dels Lleons, para ser un parque arqueológico estratégico que una la Part Alta de la ciudad con la Part Baixa.

 

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27 septiembre 2017 at 5:18 pm Deja un comentario

Leptis Magna, una joya romana vence al Isis

Los arqueólogos consideran a Leptis Magna una de las urbes romanas mejor conservadas del Mediterráneo. A pesar de la guerra que destruye Libia desde hace seis años, la cuna del emperador Septimio Severo ha logrado resistir el embate de las milicias y la codicia de los yihadistas.

Parte de los Baños de Adriano en las ruinas libias de la ciudad romana de Leptis Magna. / RICARDO GARCÍA VILANOVA

Fuente: Javier Martín EL PAÍS Semanal
25 de septiembre de 2017

Cuentan las crónicas romanas que la noche en la que se conoció el asesinato del emperador Cómodo, Septimio Severo ni siquiera mudó el gesto. Gobernador en aquel tiempo de la Panonia Superior, ordenó a sus legionarios que estrecharan el perímetro y optó por dormir, desoyendo las voces de aquellos que le conminaban a marchar sobre Roma y reclamar la corona de laurel. Lo haría apenas un año después y con una excusa que le permitiría tanto alcanzar el poder como transformar el sistema de gobierno e implantar una tiranía militar similar a la que el coronel Muamar el Gadafi soñó con fundar 19 siglos después en la misma franja de la costa mediterránea en la que Severo, el primer emperador africano, nació. “Aquí han sucedido cosas importantes de nuestra historia y es esencial que nuestros jóvenes las conozcan. Los libios somos árabes y norteafricanos, pero también mediterráneos, algo que el anterior régimen quiso ocultar”, explica con entusiasmo lectivo Mohamad abu Salam.

Gadafi la usó para esconder sus tanques confiando en que los cazabombarderos de la OTAN no se atreverían a destruir un enclave histórico tan relevante

Es una cálida mañana de verano y una infantil algarabía, inusual en un país quebrado por el caos y la guerra, resuena entre los imponentes vestigios de la ciudad romana de Leptis Magna, cuna de Severo, que, pese a la guerra que destruye Libia desde hace seis años, y al contrario de lo que ha ocurrido con ruinas similares en Siria, ha resistido el embate de las milicias y la codicia de los yihadistas. Corros de niños, todos uniformados con camisetas blancas y gorras de un color mandarina intenso, escuchan relajados sus explicaciones y las del resto de voluntarios, todos ellos miembros de una asociación local dedicada a la expansión y difusión del vasto patrimonio cultural libio.

“En general la situación aquí es buena, afortunadamente no hemos tenido episodios como el de Palmira”, destaca un funcionario del antiguo Gobierno en Trípoli. “La mayor parte de las piezas importantes o ya habían sido expoliadas por el anterior régimen, o se encontraban en el Museo de Trípoli, que pudo ser protegido durante la revolución”, argumenta. “Solo las ruinas de Sabratha (ciudad situada al oeste de la capital, donde en 2015 se instaló una importante célula radical afín a la rama libia del grupo yihadista Estado Islámico) y las de Cyrene (situadas en un área en disputa entre las localidades de Sirte —antiguo bastión yihadista— y Bengasi, capital del alzamiento popular de 2011) han estado en grave peligro. Esta zona siempre ha estado menos expuesta, argumenta el responsable, que por razones de seguridad prefiere no ser identificado.

Uno de los ejes principales de la ciudad, que conducía al arco de Septimio Severo; / RICARDO GARCÍA VILANOVA

Asomado al mar, en un paraje idílico a medio camino entre Misrata —principal puerto comercial del país— y la capital, el primer asentamiento urbano del que se tiene memoria en el área donde ahora brillan las milenarias piedras de Leptis Magna fue levantado por colonos fenicios procedentes de Tiro en torno al año 1100 antes de Cristo y permaneció bajo control cartaginés hasta que, tras las Guerras Púnicas, engrosó el reino númida. Punto de confluencia de las caravanas que cruzaban el Sáhara, su importancia comercial aumentó tras ser incorporada al Imperio Romano y promovida al estatus de colonia por el emperador Trajano. Allí, en un entorno comercial y cosmopolita, se educó Severo, hijo del sufete local Publio Septimio Geta, un hombre al que los cronistas bárbaros describen como un militar brutal y ambicioso. Emigrado a Roma a la edad de 17 años, el futuro emperador aprovechó sus lazos familiares en el Senado para escalar en la jerarquía militar y formar una fuerza de élite que le permitió medrar. Sus victorias castrenses en Oriente Próximo y los Balcanes añadieron después los galones y los recursos financieros suficientes para retar a la poderosa Guardia Pretoriana e instalar la dictadura de los Severos, que prolongaría su famoso hijo Caracalla y que dominaría Roma a lo largo del siglo III. Invadida por tribus locales, Leptis Magna decaería lentamente hasta que la invasión árabe en el año 642 la sumió en el olvido.

“Libia tiene un patrimonio cultural riquísimo, no solo Leptis Magna”, recuerda el exdiputado libio Naser el Seklani. “Ni a Gadafi ni a los nuevos dirigentes les ha interesado nunca, solo pendientes de un petróleo que podríamos regalar. Únicamente con nuestras playas y monumentos, con la pesca y el turismo seguiríamos siendo un país rico y atractivo”, asegura Seklani, un antiguo oficial del Ejército encarcelado por el dictador que se sumó a la revuelta y que se desligó enseguida del proceso político al ver “que quienes abandonaron el país y lo dejaron al capricho del dictador ahora vuelven para ordeñarlo y vendérselo a los extranjeros”.

El ninfeo o monumento a las ninfas

El potencial turístico de Leptis Magna y de las playas vírgenes de arenas blancas que se extienden cientos de kilómetros desde sus ruinas hasta la ciudad de Bengasi es indudable. Considerada por los arqueólogos una de las urbes romanas mejor conservadas del Mediterráneo, pasear por sus empedradas vías supone un viaje en el tiempo. Su teatro se inclina casi intacto sobre el mar, en el foro parecen resonar las voces de los oradores y en el mercado aún es posible ver los puestos de venta. Sentado bajo el Tetrapylon, erigido en honor a Severo, no es necesario imaginar las calles. Hileras de muros de cerca de dos metros de altura se mantienen erguidos dibujando claramente el plano de esta ciudad declarada patrimonio de la humanidad en 1982, y que la Unesco incluyó en junio de 2016 en la lista de lugares históricos en riesgo junto al resto de maravillas del país: Sabratha, Cyrene, las pinturas rupestres de Tadrart Acacus y el antiguo mercado de esclavos de Ghadames.

Los Baños de Adriano

Indudable es también, sin embargo, la amenaza sostenida que padece desde que en 2011 Gadafi se acordara de ella para esconder sus tanques, confiado en que los cazabombarderos de la OTAN no se atreverían a destruir tan bello enclave. A apenas 200 kilómetros al este, en la vecina Sirte, la guerra entre las milicias del oeste de Libia y los grupos afines al Estado Islámico vuelve a resonar como un siniestro eco, pese a que los yihadistas fueron expulsados de la ciudad en diciembre pasado. Unos 70 kilómetros al oeste, la apacibilidad de su entorno también se desvanece frente a la inseguridad tribal de Trípoli, escenario de escaramuzas entre los diferentes grupos armados y de luchas cainitas entre los señores de la guerra y el impotente Gobierno sostenido por la ONU, que un año después de ser designado aún no ha sido capaz de conseguir la legitimidad que debe concederle el legislativo ni de mejorar la vida en la capital, donde los cortes de agua corriente y electricidad son una realidad diaria, escasean la comida y los servicios, y conseguir dinero en efectivo es una odisea. Y en el este, a las puertas de Bengasi, prolonga su creciente e inquietante sombra el mariscal Jalifa Hafter, un militar con trazas de dictador que contribuyó a aupar al poder a Gadafi y que años más tarde, reclutado por la CIA, devino en su principal opositor desde el exilio en Virginia. Dos décadas después, apoyado por Rusia, Egipto y Arabia Saudí y acusado de crímenes de guerra, encarna el cesarismo que vuelve a soplar en la región una vez asfixiadas las ilusionantes y manipuladas primaveras árabes: controla los recursos petroleros y domina el 70% de un país sumido en una larga y cruenta guerra civil de la que, al contrario de las libradas por Severo, nadie parece querer ya escribir.

 

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25 septiembre 2017 at 6:16 pm 1 comentario

Datan el naufragio del pecio Bou Ferrer en el último periodo del mandato de Nerón

Las excavaciones realizadas este verano en el yacimiento subacuático del pecio Bou Ferrer, en aguas de La Vila Joiosa (Alicante), han permitido situar la fecha del naufragio de la nave entre los años 64 y 68 de nuestra era, durante el último periodo del mandato de Nerón.

Foto: EFE

Fuente: EFE  |  ABC
15 de septiembre de 2017

Una fecha que se certifica con el hallazgo de dos monedas, un sextercio y un dupondio, ambas del citado emperador.

El director científico de las excavaciones, Carles de Juan, ha explicado hoy que la datación se establece en esos años porque “las monedas de Nerón se retiraron muy rápidamente tras su muerte”.

En esta campaña de excavaciones ha participado el Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña (CASC), gracias a un acuerdo de colaboración con la Dirección General de Cultura de la Generalitat.

El CASC ha trabajado con la embarcación Tethis y un equipo “con los mejores arqueólogos subacuáticos del país”, según De Juan.

Durante los trabajos también se ha descubierto un lingote de plomo con una marca que hacía referencia a un emperador de la dinastía Julia Claudia y una contramarca que aludía directamente a Nerón.

Se ha conocido que el buque transportaba un cargamento de plomo procedente de Sierra Morena y que había partido del puerto de Gades (Cádiz) hacia Roma.

El plomo iba a ser usado para la fabricación de las tuberías que transportaban el agua a las casas y villas romanas durante la reconstrucción de la ciudad tras el incendio que la asoló.

Además, se ha encontrado un resto de madera procedente de un costado del barco hasta la borda.

“Un hallazgo inaudito que supone el segundo caso documentado y que permitirá restituir la forma de la nave”, ha indicado De Juan.

Estos descubrimientos han sido valorados por el director del Museo de Arqueología de Cataluña, Josep Manuel Rueda, que los ha calificado de “trascendentes”.

Por su parte, la directora general de Cultura y Patrimonio de la Generalitat, Carmen Amoraga, que ha acudido a la presentación del balance de los descubrimientos de esta campaña de verano, ha considerado “cruciales” los trabajos efectuados.

Amoraga también ha destacado la “gran colaboración” entre todas las entidades y órganos que han tomado parte, así como la “rentabilidad temporal y profesional, porque se han cuadruplicado los turnos de buceo, el número de investigadores y el tiempo de campaña”.

Estos hallazgos se añaden a lo que ya se conocía, que el barco transportaba también un gran número de ánforas llenas de una salsa de pescado muy apreciada en Roma.

El pecio Bou Ferrer está declarado Bien de Interés Cultural y este año la Unesco lo ha incorporado al Registro de Buenas Prácticas en Arqueología Submarina.

El yacimiento arqueológico subacuático Bou Ferrer está situado a 25 metros de profundidad y a mil metros de distancia de la costa de La Vila Joiosa.

 

15 septiembre 2017 at 5:40 pm Deja un comentario

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"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

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