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Descubierta en Salamina una tumba con ajuares funerarios de época micénica

Fuente: ANA – MPA  |  Greek Reporter      29/04/2017
Fotos: Ministerio de Cultura de Grecia

Una tumba micénica con ajuares funerarios que datan de los siglos XIII-XII a.C. ha sido descubierta en el centro de la localidad principal de la isla de Salamina, en Grecia, durante unos trabajos de conexión de una vivienda a la red central de alcantarillado.

En declaraciones a la Agencia de Noticias de Atenas y Macedonia (ANA) el pasado viernes, la arqueóloga Ada Kattoula, del Eforato de Antigüedades del Ática Occidental, el Pireo y las Islas, ha señalado que es la tercera tumba localizada en la zona, tras las dos descubiertas en 2009 durante los trabajos de instalación de las tuberías de alcantarillado. Estos hallazgos han llevado al descubrimiento de 41 vasos de cerámica intactos en muy buenas condiciones, con decoraciones de grabados típicas de la época, así como piezas de aproximadamente 10 vasos más, ha indicado.

“Las condiciones de excavación son extremadamente difíciles porque en la zona hay muchos manantiales y estas tumbas, que han sido excavadas en la roca, son propensas a las inundaciones. Necesitábamos bombas para vaciar el agua. Con gran dificultad técnica y la asistencia significativa del contratista hemos podido investigar”, ha señalado Kattoula.

La tumba forma parte de una necrópolis de época micénica descubierta hace tiempo y que ya fue investigada en las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en los años 1964, 1992 y 2009. La cámara, tallada en la roca natural en la zona, mide 2,6 metros de largo por 2,9 metros de ancho y  tiene una altura de 1,5 metros en su punto más alto. Es un poco más pequeña que las otras dos tumbas de la necrópolis, que miden 3 x 3 metros.

La tumba contenía los restos óseos de al menos cinco personas, indicando que era una tumba grupal típica de la época. Las tumbas de cámara estaban excavadas en la roca y consistían en una cámara con forma más o menos cuadrada a la que se accedía a través de un corredor o dromos. Con cada nuevo enterramiento, la entrada se abría y los restos de los muertos anteriores se apartaban a un lado para dejar espacio al nuevo cuerpo y a su ajuar. La tumba permanecerá enterrada mientras se estudian los esqueletos y los vasos encontrados dentro. El hallazgo contribuirá en gran medida a darnos una imagen completa de la necrópolis micénica de Salamina.

30 abril 2017 at 10:39 am Deja un comentario

Aristóteles, Dimitris y el sexo

Aventuras en el regreso al supuesto sepulcro del filósofo en la antigua ciudad griega de Estagira

Dimitris Sarris, pensativo ante la que se cree que es la tumba de Aristóteles en la vieja Estagira, junto a la moderna Olympiada. J. A.

Fuente: JACINTO ANTÓN > Barcelona  |  EL PAÍS
29 de abril de 2017

Conozco pocas personas que hayan estado dos veces en la tumba de Aristóteles, y yo soy una de ellas; es verdad que queda un poco a desmano. En realidad, no hay una certidumbre absoluta de que el monumento que se alza entre las ruinas de la antigua Estagira, en un promontorio boscoso junto al mar en las afueras del pueblecito griego de Olympiada, en Macedonia, sea el lugar de descanso final del filósofo, pero existen muchos indicios. Y están, sobre todo, el ferviente convencimiento y el contagioso entusiasmo de Dimitris Sarris, el propietario del hotel Germany de Olympiada —que también es el feliz dueño de su principal competencia, el Liotopi, casi enfrente—. Dimitris es el factótum de esta pequeña localidad de la Calcídica y parece salido, según el humor que tenga, de las páginas de uno u otro de los dos hermanos Durrell, Gerald y Larry.

Alzó una ceja el otro día al verme aparecer de nuevo en su restaurante, pero enseguida se sentó a nuestra mesa (esta vez yo viajaba con unos amigos) y se puso a planificar nuestra estancia y los menús de los días sucesivos mientras escanciaba generosamente un estupendo Tsantali blanco de los viñedos de la vecina península del Monte Athos. Yo había conseguido arrastrar arteramente a mis compañeros a esta esquina de Grecia con la promesa de unos días idílicos en las estupendas y desiertas playas de la zona, pero mi agenda secreta estaba llena de visitas a yacimientos arqueológicos y monumentos (de Anfípolis y Argilos a los monasterios del monte Athos, que ya saqueamos una vez los catalanes), empezando por el regreso a la vieja Estagira y la supuesta tumba de su más célebre hijo: a ver si arañábamos un poco más el misterio.

El empleo de consoladores, insistía Dimitris, no ha de ir en desdoro de los varones griegos sino que se debía a que estos pasaban fuera de casa mucho tiempo, en las guerras.

Así que a la mañana siguiente allí estábamos pertrechados como viajeros del Grand Tour junto a la pequeña iglesia de los santos Nikolaos y Anastasia. Ataviado con camisa impoluta y americana, Dimitris se empeñó en ofrecernos una visita guiada por las ruinas (que ya conozco como la palma de mi mano), dedicando especial atención a las féminas del grupo y ofreciéndonos no solo informaciones arqueológicas sino consejos prácticos como qué hacer si te ataca un enjambre de abejas (estirarte en el suelo y levantar las piernas: las abejas atacarán a tu parte más elevada, o al menos eso sostiene Dimitris). Nos alertó de que entre las piedras, donde las raíces tropiezan con el mármol, como diría Yannis Ritsos, puedes encontrar víboras cornudas, ohiá en griego. Empezamos en la acrópolis de la ciudad, con sus maravillosas vistas sobre el mar de un azul deslumbrante, y fuimos descendiendo por los senderos a la fresca sombra de los pinos y los olivos que cubren todo el promontorio. Es la mayoría terreno arqueológicamente virgen, pues solo se ha excavado un 7 % de Estagira.

La visita al monumento que el arqueólogo Kostas Sismanidis, gran amigo de Dimitris, acredita como la tumba de Aristóteles la realizamos con reverencial respeto. Dimitris nos enseñó detalles como la extraña posición vertical de algunos bloques y aventuró en voz baja y mirando a un lado y otro hipótesis sobre la existencia de una cripta secreta. En realidad, lo más probable es que la urna que contenía las cenizas de su paisano estagirita desapareciera hace mucho tiempo. “Si encontramos las cenizas todo cambiará para bien en Olympiada”, suspiró Dimitris.

Desde mi anterior visita el verano pasado hay pocas novedades arqueológicas: la excavación apenas ha avanzado pero se ha instalado una pasarela de madera y un banco, de forma que ahora puedes sentarte junto a las ruinas y pensar, no sé, en la Ética Nicomáquea. Presa de una súbita inspiración, extraje de mi mochila mi ejemplar de la Poética —nunca viajo sin él a la tumba de Aristóteles— y le pedí a Dimitris que nos leyera un pasaje. Lo hizo emocionado y por un momento, allí, bajo el sol, la noble cabeza con el escaso cabello agitado por la brisa del mar, pareció transfigurarse en el busto de mármol del filósofo que preside la plaza de Olympiada.

Un visitante en las ruinas de Estagira.

Marchamos con el alma más ligera y Dimitris ya había pasado de la Grecia clásica a los chistes y explicaba el de César y la trirreme cuando llegamos a una zona de ruinas de viviendas. Dimitris contó entonces que aquí habían aparecido dos, ejem, penes de cerámica, de tamaño natural (si es que existe tal cosa) y realistas hasta lo más explícito. A la vista de que había logrado captar la atención de las chicas, que antes estaban más por la perspectiva de playa que por la planimetría de la polis, el cicerone entró en detalles. Los dos falos presentaban orificios donde debían, y al parecer se rellenaban con líquidos calientes para su uso como “juguetes sexuales”, consoladores, vamos. Al principio pensé que había entendido mal, puesto que el inglés de Dimitris es casi tan malo como el mío, pero no cabía duda: el griego estaba ofreciendo una auténtica clase de erótica en la cuna —y posiblemente última morada— de Aristóteles. El empleo de consoladores, insistía Dimitris, no ha de ir en desdoro de los varones griegos sino que se debía a que estos pasaban fuera de casa mucho tiempo, en las guerras. Virilidad no faltaba en esa época y he ahí la falange macedónica, los espartanos y Epaminondas. Se cumplía. Le pregunté por el destino de los dos apéndices. Se ensombreció. “¡Ah, katastrophi!”, exclamó con cara de Zorba, “los llevaron al museo de Polygiros, un día fuimos a verlos, al cabo son de aquí, ¡y no estaban!, ¡los habían escondido! Por pudor. ¡Pero si son parte de nuestra historia!”. Le expliqué que en Barcelona había sucedido algo similar con la muy dotada estatua de Príapo que pasó años en el ostracismo en un cuartito en el Museo de Arqueología junto al lavabo de señoras, donde, por otro lado, debía ser feliz.

En su interés por el sexo, en realidad, si bien se piensa, Dimitris no hacía sino seguir el ejemplo de Aristóteles, ese hombre de infinita curiosidad que sostenía que los calvos tienen más fluido seminal y que los humanos somos especialmente libidinosos, como lo demuestra, decía, que solo nosotros y los caballos tengamos sexo durante el embarazo. Más cuestionable quizá es su afirmación de que a las sacerdotisas menopáusicas de Caria (Anatolia) les crece la barba y lo de que la sepia hembra es menos solidaria que el macho, en el contexto de su visión sombría en general del carácter femenino (véase el estimulante La laguna, cómo Aristóteles inventó la ciencia, de Armand Marie Leroi, Guadalmazán, 2017).

Abandonamos la vieja Estagira más sabios para vivir otras aventuras griegas, entre ellas la bronca de Alexandros, el flamígero guardia del túmulo de Kasta, y el atraco de una mesonera búlgara en Ouranopolis. Pero lamenté tener que marcharme sin conocer a Menelao, el tejón que acude cada noche a comerse los higos al jardín del Liotopi. El año que viene vuelvo, Dimitris. Y raro será que no me hagáis estagirita de adopción.

 

29 abril 2017 at 10:19 am Deja un comentario

Anuncian inversión para la conservación y difusión de vestigios arqueológicos en la antigua Cesarea en Israel

 

Fuente: Agencia EFE

Jerusalén, 26 abr (EFE/EPA).- (Imagen: Abir Sultan) La Fundación Edmond de Rothschild ha anunciado una inversión de 100 millones de nuevos séqueles (alrededor de 27.5 millones de dólares) para la exposición, conservación y difusión de edificios y tesoros arqueológicos en la antigua Cesarea en Israel.

El proyecto, que se desarrollará en colaboración con las autoridades israelíes, pondrá a disposición del público vestigios arqueológicos como la sinagoga de Cesarea o el altar de un templo en honor al emperador Augusto y a la diosa Roma construido por el rey Herodes hace alrededor de 2000 años.

 

28 abril 2017 at 8:19 pm Deja un comentario

Hallado en Denia un monumento erigido por Quintus Sulpicius Cratus

Quintus Sulpicius Cratus fue un personaje de la élite municipal de la Dianium romana, quien dedicó un monumento a un destinatario cuya identidad se desconoce

Monumento del siglo II d.C. Monumento erigido a mediados del siglo II d.C. por el edil Quintus Sulpicius Cratus. Foto: Ajuntament de Dénia

Fuente: ALEC FORSSMANN  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
26 de abril de 2017

Unos trabajos de limpieza en un área de 2.900 m² en el Hort de Morand, donde se concentra la mayor parte de vestigios de la Dianium romana, la actual Denia, han sacado a la luz una inscripción romana del siglo II d.C., según anunció la semana pasada el Ayuntamiento de Denia. El hallazgo, de interés excepcional y realizado de manera fortuita, consiste en una inscripción sobre un bloque de piedra caliza del imponente macizo del Montgó, situado cerca de Denia, y que ha sido fechado en la segunda mitad del siglo II d.C.

En la inscripción aparecen los tria nomina (los tres nombres que distinguían a los ciudadanos romanos de los extranjeros y de los esclavos) de un personaje de la élite municipal de Dianium: el edil Quintus Sulpicius Cratus, quien dedicó el monumento a un destinatario cuya identidad se desconoce. Como magistrado municipal desempeñó las funciones de control de pesos y medidas, vital para el ejercicio del comercio, el control de la organización de los juegos y el control y funcionamiento de los mercados, según la transcripción realizada por Josep Antoni Gisbert, el director del Museo Arqueológico de Denia.

Hort de Morand. El hallazgo ha sido realizado en el Hort de Morand, donde se concentra la mayor parte de vestigios de la Dianium romana. Foto: Ajuntament de Dénia

 

Bloque de piedra caliza. El bloque de piedra caliza procede del imponente macizo del Montgó, situado cerca de Denia. Foto: Ajuntament de Dénia

 

Quintus Sulpicius Cratus. Quintus Sulpicius Cratus desempeñó las funciones de control de pesos y medidas, vital para el ejercicio del comercio, el control de la organización de los juegos y el control y funcionamiento de los mercados. Foto: Ajuntament de Dénia

 

Denia. La ciudad de Denia, la antigua Dianium romana, está situada en la provincia de Alicante. Imagen: Google Maps

 

26 abril 2017 at 12:56 pm Deja un comentario

La cerámica hallada en Tiermes desvela los nombres celtíberos y romanos de sus habitantes

Dos arqueólogos han publicado un estudio en el que reúnen y estudian de forma sistemática los grafitos del yacimiento soriano.

Pablo Arribas, coautor de la investigación enseña algunas de las piezas a alumnos de IE University | Roberto Arribas

Fuente: Europa Press – Soria  |  Heraldo de Soria
21 de abril de 2017

El estudio de las palabras y símbolos grabados sobre la superficie de la cerámica hallada en el yacimiento de Tiermes ha desvelado algunos nombres propios de los habitantes celtíberos y romanos que un día poblaron este territorio, desde el siglo I a.C hasta el siglo V d.C.

Nombres celtíberos como Elaesus, Indebilis, Surus o Talaus, y otros cuyo origen hispano-latino no ofrece dudas, como Primus, Rufus, Sextus, Antonia o Lanuaria son algunos de los antropónimos identificados por miembros de la Unidad de Arqueología de IE University, tras el análisis de 156 grafitos descubiertos en Tiermes.

Los grafitos son las marcas grabadas de manera intencionada con la ayuda de un objeto punzante sobre los recipientes cerámicos, según ha indicado a Europa Press fuentes de la institución universitaria.

Los arqueólogos Pablo Arribas y Cesáreo Pérez han publicado un estudio en el que reúnen y estudian de forma sistemática los grafitos de Tiermes. Ponen de manifiesto la importancia que el estudio de estos grabados sobre cerámicas tiene para avanzar en el conocimiento de la onomástica de los habitantes de las ciudades del Duero, y de la vida cotidiana de la sociedad hispanorromana.

Según las mismas fuentes, por primera vez se ha sistematizado y recopilado lo aportado a lo largo de 100 años de excavaciones por los distintos arqueólogos que han intervenido en el yacimiento soriano, considerado uno de los más importantes de la Península Ibérica y objeto de estudio por expertos de diversos países del mundo.

Los investigadores sostienen que, en los estudios sobre cerámica indígena y romana, “apenas” se ha prestado atención a “la onomástica reflejada en los distintos recipientes cerámicos”. El volumen de grafitos hallados sitúa a Tiermes como una de las “fuentes principales” de información arqueológica en una ciudad indígena-romana del interior de la península y con uno de los “mayores conjuntos singularizados”, como ha asegurado el profesor Pérez Gónzález.

El estudio señala que los grafitos de Tiermes pueden dividirse en dos grandes grupos. Por un lado, los epigráficos, que incluyen algún tipo de inscripción, ya sean textos, palabras completas, abreviaturas o numerales. Y por otro, y los anepigráficos, que corresponderían a elementos figurativos o geométricos, símbolos y grafías, como aspas, cruces o dibujos de árboles.

El primer tipo supone “más del 65%” del total de los grafitos de Tiermes y son, en su mayoría, alusiones al propietario o usuario de la cerámica, “en nominativo o genitivo”, según han indicado los expertos de IE University. Asimismo, creen que muchos de los grafitos anepigráficos fueron realizados por personas que no sabían escribir, pero que deseaban dejar constancia de su propiedad. Esto, además, era una manera de evitar los robos, han agregado.

Las marcas sobre la cerámica podían ser realizadas antes de la cocción y, en este caso, el grafito suele identificar al fabricante del molde, al dueño del taller o al alfarero. Otra de las opciones –la mayoría de los casos– era grabar una palabra o símbolo con un objeto punzante una vez cocida la cerámica. Una acción llevada a cabo por los propietarios o usufructuarios del recipiente.

La investigación ha constatado que la mayoría de los textos se caracterizan por su brevedad y por un amplio uso de abreviaturas y siglas, y cuya identificación completa es sumamente dificultosa. No obstante, los arqueólogos han podido apreciar algunos nombres de los habitantes arévaco-romanos de Tiermes, que se pueden unir a otros ya conocidos, como los de Retugenus, Rufinus, Medugenus o Carvicius.

Los grafitos revelan el origen, situación o condición social del propietario o benefactor de la cerámica. De esta manera, señalan si es ciudadano, militar, libre o esclavo. El coautor del estudio, Pablo Arribas, ha apuntado que, en Tiermes, “como en otros lugares similares del orbe romano”, existía un modelo social “estratificado y desigual”, con un “amplio abanico” comprendido entre un escalafón inferior y una “capa acomodada de carácter minoritario”, además de clases de individuos claramente diferenciados como esclavos, libertos, peregrinos, campesinos o comerciantes, entre otros.

Los grafitos epigráficos conservados en las cerámicas de Tiermes testimonian su empleo por una “amplia base popular, fundamentalmente hispanolatina”, como ha añadido Arribas, que subraya que permiten conocer el “grado de integración cultural” de los habitantes de Tiermes entre los siglos I a.C y el V d.C.

 

21 abril 2017 at 7:39 pm Deja un comentario

Centenares de piezas de la antigua Numancia regresan a España con motivo de una exposición

Una muestra en el Museo Arqueológico Regional (Alcalá de Henares) presenta las piezas que fueron excavadas por Adolf Schulten en el cerro de La Muela y que él mismo depositó en el Museo de Mainz

Cabeza de lobo. Cabeza de lobo de terracota, fechada entre los siglos II y I a.C. Foto: A. Martínez Levas / MAN

Fuente: ALEC FORSSMANN  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
21 de abril de 2017

Se habla de resistencia numantina cuando se resiste con tenacidad, hasta el límite y en condiciones precarias. La actitud de los numantinos, una población celtíbera que durante varios años repelió los continuos ataques romanos, impresionó a Roma y a sus escritores, quienes mitificaron a Numancia, cuyo yacimiento arqueológico está situado actualmente en el norte de la ciudad de Soria. A mediados del siglo XIX, Eduardo Saavedra descubrió el emplazamiento de las ruinas de Numancia sobre el cerro de La Muela en Garray, pero hay que atribuir al alemán Adolf Schulten (1870-1960) la excavación del impresionante cerco que Escipión Emiliano levantó a su alrededor para consumar la victoria en el siglo II a.C. La toma de Numancia y su legendaria resistencia al invasor romano no pasaron desapercibidas para el joven profesor alemán, quien hizo de su supuesto descubrimiento la piedra angular de su carrera.

La exposición Schulten y el descubrimiento de Numancia, hasta el 9 de julio de 2017 en el Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid (Alcalá de Henares), presenta por primera vez en España las piezas que fueron excavadas por el propio Schulten en el cerro de La Muela y que él mismo depositó en el Museo de Mainz. Esta exposición, que se celebra primero en Alcalá y después en el Museo Numantino de Soria, supone el retorno de casi 500 piezas. En total se exhiben casi 700 piezas que reflejan la vida cotidiana de los soldados en los campamentos que se construyeron para el asedio, la realidad indígena y fondos documentales y bibilográficos de gran variedad y riqueza. Algunas piezas destacables: el vaso celtibérico de la doma del caballo, el diario de excavación de Schulten y sigilatas romanas procedentes de los yacimientos de Numancia, cedidas pr el Museo Arqueológico Nacional.

Adolf Schulten: polémico y renovador, odiado por unos y un sabio para otros

De esta forma, el Museo Arqueológico Regional (MAR) conmemora los acontecimientos que se desarrollaron en la ciudad de Numancia hace 2.150 años. Un audiovisual, que recibe al visitante, presenta la ciudad de Numancia y la intervención que Schulten realizó en 1905. “Polémico y renovador, de fuerte y narcisista personalidad, odiado por unos y considerado un sabio por otros, lo cierto es que el legado de Schulten ha sido una larga sombra en el panorama académico español, hasta el punto de que muchas de sus conclusiones tras excavar el cerro de La Muela siguen vigentes o no han conocido una revisión hasta hace poco”, indica el MAR en una nota de prensa.

‘Campamento romano’. Campamento romano, ilustración de Albert Álvarez Marsal. Ilustración: Albert Álvarez Marsal

 

‘Incendio de Numancia’. Incendio de Numancia, del ilustrador Albert Álvarez Marsal. Ilustración: Albert Álvarez Marsal

 

‘El final de Numancia’. El final de Numancia, ilustración de Albert Álvarez Marsal. La escena transcurre en el verano del año 133 a.C., tras 15 meses de asedio. Ilustración: Albert Álvarez Marsal

 

‘Circunvallatio’ escipiónica. La circunvallatio escipiónica de Numancia según Schulten (1927). Foto: Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid

 

Cerámica celtibérica. Jarra del domador de caballos, cerámica celtibérica de Numancia del siglo II a.C. Foto: A. Plaza / Museo Numantino de Soria

 

Adolf Schulten. Adolf Schulten durante las excavaciones de 1906 en Peña Redonda. Foto: Juan Patterson

 

Puntas de flecha. Conjunto de puntas de flecha de gancho (134-133 a.C.) de los campamentos circumvallatio de Numancia. Piezas procedentes del Museo Central Romano-Germánico de Mainz. Foto: Mario Torquemada / MAR

 

Jarra con pitorro. Jarra con pitorro decorada con cuadrúpedos monocromos, del siglo I a.C. Foto: A. Plaza / Museo Numantino de Soria

 

Copa decorada. Copa de la abubilla (siglo I a.C.) con decoración polícroma, de la excavación de 1918. Foto: A. Plaza / Museo Numantino de Soria

 

Hoja de puñal. Hoja de puñal biglobular, del 134-133 a.C. Procedente del Museo Central Romano-Germánico de Mainz. Foto: Mario Torquemada / MAR

 

Placa de cinturón. Placa de cinturón con decoración incisa y con motivo trenzado enmarcado, del 134-133 a.C. Procedente del Museo Central Romano-Germánico de Mainz. Foto: Mario Torquemada / MAR

 

Placas articuladas de cinturón. Placas articuladas de cinturón, del 134-133 a.C. Procedentes del Museo Central Romano-Germánico de Mainz. Foto: Mario Torquemada / MAR

 

Fíbula de espiral. Fíbula de espiral de la Meseta Oriental, fechada entre los siglos VI y IV a.C. Procedente del Museo Central Romano-Germánico de Mainz. Foto: Mario Torquemada / MAR

 

Vista de la exposición. Vista de la exposición Schulten y el descubrimiento de Numancia, en el Museo Arqueológico Regional. Foto: Mario Torquemada / MAR

 

21 abril 2017 at 7:33 pm Deja un comentario

Descubierta una inscripción del siglo II que revela el nombre de un poderoso edil de la Dianium romana

  • El hallazgo se ha producido de forma fortuita después de los primeros trabajos de limpieza en casi diez años de l’Hort de Morand, el antiguo enclave del foro romano, que llevaba abandonado y cubierto de matojos desde 2008
  • El descubrimiento corrobora que varios temporales marítimos engulleron la ciudad a lo largo del Imperio

Fuente: Josep Antoni Gisbert  |  La Marina Plaza
20 de abril de 2017

Se llamaba Quintus Sulpicius Cratus. Vivió en Dianium, la Dénia romana, a mediados del siglo II. Era aedilis, el equivalente romano a la actual figura de edil o concejal. Era pues un personaje poderoso, que decidía buena parte de la vida  comercial de la ciudad como la seguridad de los mercados, el control de pesos y medidas de las mercancías o la organización de juegos o fiestas. Su existencia era hasta ahora desconocida. Pero ya no. De forma fortuita, unos trabajos de limpieza en l’Hort de Morand, donde se enclavó hace dos milenios el foro de Dianium, han descubierto su nombre inscrito en un bloque tallado de piedra caliza procedente del Montgó.

El trascendente hallazgo, presentado este jueves por el arqueólogo municipal, Josep Antoni Gisbert, y por el concejal de Cultura, Rafa Carrió, vuelve a demostrar así la gran importancia histórica de l’Hort de Morand, cuyo destino y conservación siempre han sido inciertos. Gisbert explicó que el bloque formaba parte de un monumento epigráfico de dimensiones mayores –pudo ser el pedestal de una estatua– cuya inscripción acaba de ser transcrita con el siguiente resultado:

Q. SVLP. (ligadura LP) CRATV[S]
AED D (hedera) D

 

Estas son las letras han aflorado ahora tras tantos siglos. Y que permiten establecer que nuestro protagonista era «un personaje de las elites municipales de Dénia, Quintus Sulpicius Cratus, que ejercía el cargo de AED(ilis) y que había donado y dedicado (eso significan las dos D mayúsculas) el monumento a otra persona o institución cuya identidad, eso sí, se desconoce, ya que la inscripción que ha salido a la luz está incompleta.

El Municipivm de Dianivm fue fundado por el emperador Augusto y, desde entonces, gozaba de la organización propia de un municipio romano que funcionaba a pleno rendimiento en la época de nuestro protagonista, que vivió en la segunda mitad del siglo II, en la época de los Antoninos o de los Severos, según se desprende del tipo de grafía de la inscripción.

Ahora bien,  este bloque de piedra correría con el devenir del tiempo más andanzas. Las caras laterales del mismo se encuentran fuertemente erosionadas por la acción marina y la parte anterior presenta restos de una argolla de hierro anclada. Todo eso demuestra que la piedra, tras ser utilizada para la inscripción de nuestro edil, habría sido fragmentada y reutilizada aún en época del Imperio Romano como anclaje o bolardo  para amarrar buques en el muelle del cercano puerto de Dianium.

La parcela municipal de l’Hort de Morand que acaba de ser adecentada, en tono ocre, vista desde el Castillo.

Una ciudad amenazada por los temporales

¿Por qué ha vuelto entonces a aparecer la piedra en el foro romano? Gisbert aclaró que «mientras la ciudad actual se ha dedicado a ganarle terreno al mar, en la época del Imperio Romano sucedía lo contrario: Dianium se hallaba asentada en un marjal muy próximo al puerto y sufrió continuos temporales o transgresiones marinas en las que el mar volvía a ganarle terreno a la urbe, engullendo una parte de la misma». Así, «este bloque parece haber  sido desplazado hasta este lugar por una de esas transgresiones en los siglos siguientes, durante el periodo de actividad de la ciudad romana que no cesa hasta el primer tercio del siglo VI».

Más allá de esta cronología histórica, el descubrimiento viene a atesorar una vez más la importancia de l’Hort de Morand y de los posibles restos que aún contiene. «Este espacio se ha de considerar sagrado para los dianenses», subrayó Gisbert. De hecho, los trabajos que ahora han desencadenado en el hallazgo, y que han podido llevarse a cabo gracias a una subvención del Servef, han venido a adecentar un espacio que se encontraba prácticamente abandonado y repleto de matojos desde 2008, cuando se frustró un proyecto para ponerlo en valor pese a contar con subvención europea.

Gisbert y Carrió.

Ahora que al fin l’Hort de Morand ha podido recuperar el aspecto que presentaba en 2007, Gisbert exhortó a que la historia no se repita. Y subrayó la necesidad de buscar más subvenciones comenzando por la parcela de propiedad municipal de l’Hort de Morand donde se ha producido el hallazgo, de unos 2.900 metros cuadrados, para excavarla, dotarla de señalítica y hacerla visitable con el objeto de ofrecer al fin una muestra de lo que fue la ciudad romana a los pies del Castillo.

Por su parte, el concejal de Cultura, Rafa Carrió, aseguró que también se propone recuperar la titularidad municipal de de otra parcela anexa de 2.000 metros considerada zona verde por el planeamiento urbanístico. Carrió señaló que su departamento ansía por otro lado rehabilitar la hostelería árabe que se encuentra bajo los cimientos del colegio Maristas, y que en su día también contó con un plan para hacerla visitable que tampoco se concretó nunca.

HALLAZGO DE UNA INSCRIPCIÓN ROMANA CON EL NOMBRE Y EL CARGO DE UN EDIL DEL MUNICIPIVM DE DIANIVM, EN L`HORT DE MORAND.

Josep A. Gisbert Santonja, Director. MUSEU ARQUEOLÒGIC DE LA CIUTAT DE DÉNIA.

En la Parcela O de l’Hort de Morand, de propiedad municipal, en el marco de unos trabajos de limpieza, con vistas a emprender un proceso de rehabilitación y de musealización, financiados por el programa del EMCORD, de la Subdirección General de Empleo y el SERVEF, de la Generalitat Valenciana, se ha producido fortuitamente un hallazgo arqueológico singular y transcendente para la Arqueología de Dianivm; la ciudad romana de Dénia.

La Parcela se hallaba en estado de franco abandono desde 2008, con abundante vegetación arbustiva que cubría la totalidad de la superficie, tras el naufragio de un proyecto municipal, que se había de financiar con fondos europeos, que habían sido ya concedidos y destinados a su recuperación. Ha sido una de las prioridades establecidas por el Departamento de Cultura del M. I. Ayuntamiento de Dénia. Se ha procedido a la limpieza total de la misma, por un equipo de cinco personas, bajo una estricta supervisión del proceso. El ámbito incluía diversas áreas en donde se habían efectuado excavaciones arqueológicas entre 1982 y 1985, dirigidas por Josep A. Gisbert. Sus resultados fueron cruciales para incluir de inmediato en el planeamiento urbanístico un área de zona verde de interés cultural, de 5000 metros cuadrados de extensión, de los que forma parte esta parcela, que cuenta con una superficie de 2900 metros cuadrados.

El pedestal hallado en la misma parcela en 1982.

El Sondeo A, conocido como el sondeo del pedestal por el hallazgo de una gran basa de pedestal de opvs qvadratvm, de piedra arenisca local, del siglo I, de unos cuarenta metros cuadrados de superficie, se excavó en 1982. Su evidencia arqueológica permitía proponer su adscripción o relación con el emplazamiento del Forvm alto-imperial de Dianivm. Este hallazgo se publicó en una ponencia en las Primeras Jornadas de Arqueología en las Ciudades actuales (Enero, 1983), así como en las Memorias de la actividad arqueológica publicadas por la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana y el Instituto de Estudios Juan Gil-Albert, o la Revista Campus de la Universidad de Alicante, entre 1984 y 1988,

Durante los trabajos de limpieza de los taludes laterales de este sondeo se ha detectado en un bloque de piedra caliza existente en uno de los cortes de la excavación de 1982, dos líneas de texto cinceladas en el mismo.

Tras un primer análisis del hallazgo, ofrecemos la siguiente valoración.

El bloque, tallado de piedra caliza del Montgó, es parte de un monumento epigráfico. La cara posterior es sinuosa y, al parecer, estuvo originariamente encajado o empotrado, formando parte de un monumento de mayores proporciones. Las caras laterales han sido fuertemente erosionadas por la acción marina y en la cara anterior o la del campo epigráfico presenta restos de una argolla de hierro anclada fuertemente en el bloque mediante un rebaje en la piedra relleno de plomo; una técnica habitual en tiempos de los romanos. Es bien notorio que se trata de un bloque con inscripción epigráfica, luego fragmentado y reutilizado como anclaje de sujeción de una anilla o cadena sin duda relacionada con la inmovilización de naves, bien en el muelle o embarcadero, bien en el fondo de la bahía o ensenada del puerto. Este bloque parece haber sido desplazado hasta este lugar por una transgresión marina en época desconocida pero, sin duda, en los siglos siguientes y durante el periodo de actividad de la ciudad romana, que cesa en este ámbito en el primer tercio del siglo VI.

El monumento epigráfico, por la tipología de su grafía, se puede datar en la segunda mitad del siglo II, en época de los Antoninos o, a lo sumo, de los Severos,

Presentamos un avance de la transcripción de la inscripción conservada, que será estudiada y publicada, junto con otros hallazgos epigráficos de los últimos 20 años, por Juan Manuel Abascal, de la Universidad de Alicante y Josep A. Gisbert.

Q. SVLP. (ligadura LP) CRATV[S]

AED D (hedera) D

Un personaje de las elites municipales de Dénia, Quintus Sulpicius Cratus, que ejerce el cargo de AED(ilis) / D(at) D(edicat); da o dona y dedica el monumento. Este monumento se emplazaría, probablemente, en el Forvm de Dianium, del cual la zona O es esta parcela en donde se ha desarrollado el hallazgo fortuito.

El personaje, Quintus Sulpicius Cratus, magistrado municipal, ejercía en estos momentos el cargo de AEDILIS. Como edil tenía entre sus funciones las del control de pesos y medidas, vital para el ejercicio del comercio, el control de la seguridad pública y el control y funcionamiento de los mercados. El Municipivm de Dianivm es fundado por el emperador Augusto y, desde entonces, goza de la organización propia de un municipio romano.

Un testimonio más de que el HORT DE MORAND, es y se ha de considerar como sagrado por los dianenses.

 

 

20 abril 2017 at 9:34 pm Deja un comentario

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