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El nuevo museo construido en una fortaleza de la histórica ciudad helena de Pilos

El centro estará centrado en el pasado de la urbe, desde el Neolítico y su importante época micénica hasta la romana

La fortaleza llamada Neokastro en la que se encuentra el museo

Fuente: Begoña Castiella  |  ABC
30 de agosto de 2018

Este sábado el Viceministro de Cultura y Deportes, Costas Stratís, ha inaugurado un nuevo museo arqueológico en la ciudad helena de Pilos (Peloponeso). El centro, que se encuentra en la que era la impresionante fortaleza conocida como Neokastro, construida por los militares otomanos en el siglo XVI a las afueras de la ciudad, estará centrado en el pasado de la urbe, desde el Neolítico y su importante época micénica hasta la romana.

Como destacó Stratis en la inauguración, es un museo «que mantiene un dialogo con el visitante, facilitando el descubrimiento de la cultura y la historia de sociedades más antiguas a través de presentaciones innovadoras, con el apoyo de aplicaciones digitales». Algo que se ha podido conseguir en la Grecia de los rescates gracias a que el centro ha sido incluido en un programa operativo para la competitividad y emprendimiento de la Unión Europea.

El museo se encuentra, concretamente, en el edificio Mézonos (en referencia al Mariscal francés Nicolas Joseph Maison) edificado por las fuerzas militares francesas poco tiempo después de la Batalla de Navarino de 1827. A su vez, este centro sustituye a otro más pequeño ubicado en el centro de la ciudad, que cerró sus puertas en el 2014.

Historia

Habitado desde el Neolítico, Pilos fue un reino micénico importante. Como demuestran los restos arqueológicos del Palacio del Rey Néstor, cuyo nombre figura en la Odisea. Fue invadida por los francos y por los venecianos, pasando a ser llamada Navarino. Posteriormente, la zona fue conquistada por los otomanos en 1500 hasta la consumación de la independencia griega, siendo unos pocos años veneciana y rusa entretanto.

La ciudad es conocida, sobre todo, por dos grandes batallas navales: la primera tuvo lugar en el 425 a.C. durante la Guerra del Peloponeso; la segunda en el siglo XIX, cuando la bahía de Pilos era una importante base naval otomana. Fue ahí donde la flota turco-egipcia y tunecina del Pacha de Egipto Ibrahim fue derrotada el 20 de Octubre de 1827 gracias al apoyo de los aliados de Grecia (británicos, franceses y rusos) bajo las órdenes del Almirante Edward Codrington, quien a su vez había sido un héroe en la Batalla de Trafalgar.

Fue precisamente el cuerpo expedicionario francés de Morea quien construyó la moderna ciudad de Pilos y añadió edificios a la fortaleza de Neokastro, siendo uno de ellos la sede actual del museo. Al mismo tiempo, especial importancia tiene la figura de Nicolás Joseph Maison, un militar francés que luchó a las órdenes de Napoleón en Rusia y años después dirigió las fuerzas francesas en la batalla de Navarino. Tras esta victoria y su regreso a París en 1829, el rey Carlos X le hizo Mariscal de Francia.

 

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30 agosto 2018 at 9:56 am Deja un comentario

Atenas anuncia: “Descubierta la inscripción más antigua de la Odisea”. Pero los expertos lo desmienten

Hallada en Olimpia una placa de arcilla con 13 versos del poema homérico que narran el regreso de Ulises a Ítaca. Pero la datación es muy posterior a la de algunos papiros conocidos.

La placa con el primer registro de la Odisea hallada en Olimpia, en Grecia (Reuters)

Fuente: Repubblica
11 de julio de 2018

ROMA – Describe el momento largamente esperado en el que Ulises regresa a su Ítaca. Una placa de arcilla con trece versos de la Odisea ha sido encontrada en el sitio arqueológico de Olimpia, en el sur de Grecia. Un hallazgo que el gobierno griego, a través de un comunicado del Ministerio de Cultura, define como “quizás el registro escrito más antiguo jamás encontrado del poema homérico”.

Un anuncio que ha sonado a muchos como rotundo, y que también Repubblica había planteado. Pero alguien en el ministerio debe de haber cometido un error: la placa de arcilla data del siglo III d.C., pero existen papiros egipcios con el texto de la Odisea que se remontan a tres siglos antes del nacimiento de Cristo o, lo que es lo mismo, a 600 años antes. Un error señalado también por muchos usuarios y lectores de Repubblica.

La Odisea fue compuesta oralmente en torno al siglo XI a.C. y luego transcrita a partir del siglo VIII a.C. De las versiones en pergamino han sido hallados fragmentos en Egipto y hasta el momento son los más antiguos.

Los 13 versos encontrados en la placa de arcilla de Olimpia narran el regreso a casa del astuto Ulises después de la Guerra de Troya relatada en la Ilíada. El extracto está tomado del decimocuarto de los 24 libros de la Odisea y ha sido encontrado cerca de los restos del templo de Zeus. La placa de arcilla ha visto la luz después de tres años de excavaciones realizadas por el Servicio Arqueológico Griego, en cooperación con el Instituto Alemán de Arqueología.

 

12 julio 2018 at 10:48 am 1 comentario

Sale a la luz en Grecia la inscripción más antigua de «La Odisea», de Homero

Según los primeros estudios de los arqueólogos la losa pertenecería a la época romana y probablemente sea anterior al siglo III a. C.

La tablilla de arcilla con la inscripción más antigua de «La Odisea» – EFE

Fuente: EFE  |  ABC
10 de julio de 2018

Una placa de arcilla encontrada en el sitio arqueológico de Olimpia, en el Peloponeso griego, podría ser la inscripción más antigua que se conserva de «La Odisea» de Homero, según anunció hoy el Ministerio de Cultura heleno.

«La placa de barro es probablemente el extracto más antiguo de la epopeya de Homero que haya salido a la luz hasta ahora y, más allá de ser única, es un hallazgo epigráfico, arqueológico, filológico e histórico importantísimo», explicó el ministerio en un comunicado. Según los primeros estudios de los arqueólogos la losa pertenecería a la época romana y probablemente sea anterior al siglo III a. C.

El hogar de los primeros Juegos Olímpicos escondía cerca de su famoso santuario este hallazgo en el que están inscritos trece versos de la decimocuarta rapsodia de «La Odisea», pertenecientes al discurso de Ulises a su criado Eumeo. En la obra, Eumeo es un porquero fiel a su señor, al que acoge cuando regresa a Ítaca disfrazado de mendigo.

El descubrimiento se realizó en el marco de la investigación geoarqueológica «El sitio multidimensional de Olimpia», que durante tres años ha estudiado los alrededores del santuario de este yacimiento con la participación de arqueólogos griegos y alemanes. El equipo señaló que la estimación de la antigüedad de la placa será confirmada con un estudio sistemático de las inscripciones que ya ha comenzado.

«La Odisea» es uno de los principales poemas épicos de la Antigua Grecia y narra el regreso a su hogar tras la guerra de Troya del héroe Ulises, conocido en griego como Odiseo. Este poema es junto a «La Ilíada», atribuida también a Homero, uno de los primeros ejemplos de la literatura occidental.

 

10 julio 2018 at 8:21 pm 2 comentarios

¿Es cierta la historia de la Guerra de Troya?

 

Fuente: BBC Mundo
7 de julio de 2018

Todos oímos hablar del famoso caballo de Troya. Pero ¿existió esa ciudad y la guerra narrada en la Ilíada y la Odisea? GETTY IMAGES

En la antigüedad, los griegos precristianos no tenían un equivalente a la Biblia.

Lo más similar que tenían —y no era muy parecido— era a Homero: una sola palabra que representa tanto al supuesto autor de la Ilíada y la Odisea como a su canon.

Esos poemas épicos, compuestos en verso hexámetro, han tenido un impacto impresionante en la cultura mundial. No es exagerado describirlos como las dos obras fundacionales de la literatura griega y europea.

Al menos siete ciudades griegas lo reclamaron como su hijo predilecto. ¿Pero quién era exactamente Homero? ¿Cuándo vivió? y ¿para quién escribió sus obras?

Los griegos tampoco se ponen de acuerdo sobre esto, principalmente por falta de evidencias.

Datar las epopeyas y su temática es un tema que genera debate. Los antiguos griegos sostenían que la Guerra de Troya se libró entre 1194 y 1184 a.C. —una fecha ampliamente aceptada por algunos estudiosos modernos— y que Homero vivió a finales del siglo VIII a.C.

Pero hay dos cosas en las que casi todos los griegos antiguos coincidieron: que Homero fue el autor de ambos poemas épicos y que el conflicto que describen, la Guerra de Troya, era una batalla que realmente sucedió.

Sin embargo, esta última creencia requiere un nuevo análisis y una reevaluación a la luz de recientes investigaciones lingüísticas, históricas y, sobre todo, arqueológicas.

“Mitos”

Las historias relatadas en la Ilíada y la Odisea son increíbles, de ahí que hayan sobrevivido tanto tiempo. Son lo que los griegos llamaron “mitos” en el sentido original de la palabra: cuentos tradicionales transmitidos de generación en generación, primero oralmente y luego de forma escrita.

Las increíbles historias relatadas en la Ilíada y la Odisea han sobrevivido por miles de años, pero ¿están basadas en un mito? BBC/WILD MERCURY

Una parte clave del genio del autor -o quizás de los autores- de estas dos epopeyas fue la selectividad. De la masa de historias tradicionales transmitidas oralmente a lo largo de muchos siglos, que describen las hazañas y las aventuras de una era dorada de héroes, “Homero” se enfocó solo en dos: Aquiles y Ulises (también llamado Odiseo).

La Ilíada es realmente sobre la ira de Aquiles expresada y saciada a través de un heroico duelo con el campeón defensor de Troya, Héctor. La Odisea narra los viajes y tribulaciones del héroe epónimo cuando luchó durante 10 años para regresar de Troya a su reino natal de Ítaca.

¿Qué estaban haciendo Aquiles y Ulises en Troya en primer lugar? Homero no da muchos detalles, en parte porque era un tema ampliamente conocido entre su audiencia.

Pero ¿hay algo que sea verídico de todas las historias que narra? ¿Hubo realmente una Guerra de Troya como la que se describe en las obras, o al menos una Guerra de Troya real aunque distinta a la que representó con tanto detalle el o los poetas etiquetados bajo el nombre “Homero”?

No pasó mucho tiempo antes de que los críticos pusieran en duda una de las presuposiciones fundamentales de la historia de Troya.

Según el poeta siciliano-griego Estesícoro, que vivió en el siglo VI a.C., la reina Helena de Esparta, quien según la epopeya fue llevada a Troya por su secuestrador, el enamorado príncipe Paris, en realidad estuvo en Egipto durante la Guerra de Troya, y solo una imagen de su espíritu fue llevada a Troya.

Según esta versión los griegos luchaban en revancha por una imagen de su reina, es decir un espejismo o un fantasma.

Helena y Paris, según la versión de la serie de televisión “Troya, la caída de una ciudad”, producida por la BBC y Netflix. BBC/WILD MERCURY

El historiador Heródoto, del siglo V a.C., tenía otra versión: estaba de acuerdo con Estesícoro en que Helena probablemente no había sido secuestrada en primer lugar, pero él creía que ella había abandonado a su marido espartano, Menelao, para huir con su amante troyano por elección propia.

Esta teoría era escandalosa pero al menos dejaba intacta la autenticidad histórica de la guerra. Sin embargo, ¿sucedió así?

Desastre arqueológico

Heinrich Schliemann, un hombre de negocios prusiano del siglo XIX adinerado y ultramoderno, no tenía dudas. Creía que Homero no solo había sido un gran poeta sino también un gran historiador.

Y para comprobarlo decidió excavar (o, al menos, desenterrar) los sitios originales descriptos en la epopeya: Micenas, la capital del reino de Agamenón y, por supuesto, Troya.

Para realizar su búsqueda, Schliemann siguió las pistas dejadas por los antiguos griegos.

Desafortunadamente, en Hisarlık (hoy noroeste de Turquía), donde según la mayoría de los expertos habría estado Troya si realmente hubiera existido, cometió errores graves y causó un desastre arqueológico que ha tenido que ser limpiado una y otra vez por científicos estadounidenses y alemanes.

Se ha excavado mucho en la zona y aunque no cabe duda de que este sitio de cumbres, sólidamente fortificado y con una considerable ciudad extendiéndose por debajo, fue de gran importancia en el período pertinente (aproximadamente del siglo XIII al siglo XII a.C.), los expertos no pueden decidir cuál de las capas excavadas pertenece al período homérico.

Esto se debe a que hay poca o ninguna evidencia arqueológica de la presencia griega en el sitio y tampoco hay rastros de la presunta agresión griega del tipo narrado por Homero, que supuestamente duró diez años.

Algunos creen que Troya existió en lo que hoy es el noroeste de Turquía pero las evidencias no son concluyentes. GETTY IMAGES

Todo ello resulta muy irritante para los más escépticos que dudan de la veracidad fundamental de todo el mito de la Guerra de Troya.

Catástrofes

¿Tenían los griegos de la postguerra troyana alguna buena razón para inventar y embellecer semejante historia?

Un estudio sociohistórico comparativo de lo épico como género de literatura comunitaria sugiere dos cosas relevantes: primero, que sagas como la Ilíada presuponen ruinas; y segundo, que en la esfera sagrada de la poesía épica, las derrotas se pueden convertir en victorias y las victorias se pueden inventar.

Es un hecho bien documentado que en algún momento alrededor del año 1200 a.C., el antiguo mundo del Mediterráneo oriental griego sufrió una serie de grandes catástrofes.

Estas calamidades incluyeron la destrucción física de ciudades y ciudadelas seguida de una despoblación severa, transmigración interna masiva y una degradación cultural casi total.

No sabemos con certeza qué o quién causó las catástrofes. Sin embargo, podemos identificar sus consecuencias negativas: económicas, políticas, sociales y psicológicas.

A esto siguió una edad “oscura” analfabeta que perduró en algunas zonas hasta cuatro siglos y que terminó solo con el renacimiento del siglo VIII a.C.

Fue entonces cuando los griegos redescubrieron la escritura, inventaron un nuevo alfabeto y reiniciaron el comercio con sus vecinos del este.

Solo entonces la población aumentó notablemente y se forjó una noción rudimentaria de ciudadanía política. Los griegos comenzaron entonces a emigrar del centro del mar Egeo a puntos más lejanos al este y mucho más al oeste.

Hay evidencias de que el mundo griego sufrió una serie de grandes catástrofes alrededor del año 1200 a.C. que podrían explicar la necesidad de crear mitos sobre una “época de oro”. GETTY IMAGES

Aquí tenemos una explicación para el impulso de crear o fabricar el mito de la Guerra de Troya: la apremiante necesidad de postular una era de oro “de antaño”, durante la cual los griegos pudieron reunir una fuerza expedicionaria de más de 1.000 barcos, liderada por reyes heroicos, que castigaban a una molesta ciudad extranjera que se había atrevido a robar y aferrarse a una de sus mujeres más importantes e icónicas.

Imperio hitita

Mientras tanto, uno de los grandes avances científicos de los últimos tiempos ha sido el desciframiento de textos cuneiformes y jeroglíficos del Imperio hitita, que abarcó gran parte de Asia Menor hasta la época de la supuesta Guerra de Troya.

Tanto los topónimos como los nombres personales que suenan misteriosamente griegos se han encontrado en los registros hititas. Estos incluyen el nombre de la ciudad Wilusa, que cuando se pronuncia suena un poco como ‘Ilión’ (el término griego para Troya – de ahí ‘Ilíada’).

Sin embargo, a pesar de todas esas similitudes lingüísticas (o coincidencias), los registros hititas que hasta ahora se han descubierto y publicado no contienen ninguna referencia a nada que se parezca a una Guerra de Troya homérica.

Del mismo modo, aunque contienen pruebas de que las mujeres reales podían estar involucradas en intercambios diplomáticos entre las grandes potencias del entonces Medio Oriente, aún no ha aparecido una Helena o su equivalente.

Hay, además, razones para que seamos escépticos sobre la afirmación de que las epopeyas homéricas son documentos históricos, y para dudar de la idea de que implican antecedentes históricamente auténticos.

Los restos arqueológicos del Imperio hitita no muestran evidencias de una Guerra de Troya. GETTY IMAGES

Un ejemplo es el problema de la esclavitud. Aunque la institución y la importancia de la esclavitud se reconocen en las epopeyas homéricas, el autor o los autores no tenían absolutamente ninguna idea de la escala de esclavitud que se practicaba en las grandes economías de los palacios micénicos de los siglos XIV o XII a.C.

Pensaban que 50 era una posesión apropiadamente considerable para un gran rey, mientras que en realidad un Agamenón de la Edad de Bronce podía comandar el trabajo no libre de miles de personas. Tal error de escala sugiere una gran fragilidad en el rigor histórico de la obra.

“Nunca existió”

En resumen, estoy con aquellos que creen que el mundo de Homero es inmortal precisamente porque nunca existió fuera del marco de los poemas épicos, ya sea en su versión oral o su posterior transcripción y difusión.

Y gracias a Dios por eso. Sin la creencia de los antiguos griegos en una Guerra de Troya no tendríamos el género del drama trágico, uno de los inventos más fértiles e inspiradores de los griegos, para deleitarnos, prevenirnos e instruirnos.

(Se dice que el gran dramaturgo ateniense Esquilo se refirió a sus obras de teatro, modestamente, como meras sobras del banquete de Homero).

Hay un mundo en Homero: un mundo literario de recepción, alusión y colusión. Sin él, todos seríamos mucho más pobres, espiritual, artística y culturalmente hablando.

Homero vive y ¡larga vida a Homero! Pero ¿la guerra de Troya? Lo más probable es que se haya perdido.

 

7 julio 2018 at 12:16 pm Deja un comentario

El líder de los laboristas ingleses se compromete a devolver a Grecia los mármoles de Elgin

Jeremy Corbyn asegura que las piezas deben retornar al país heleno, ya que fue allí donde se crearon

Fuente: ABC
4 de junio de 2018

Jeremy Corbyn ha afirmado en un periódico griego que devolvería a Grecia los mármoles de Elgin en caso de convertirse en el primer ministro de Reino Unido en las próximas elecciones. El líder de los laboristas ingleses daría solución de esa forma a una polémica con siglos de historia. Las piezas formaban parte del Partenón y fueron retiradas con el permiso del Imperio Otomano, que en ese tiempo gobernaba Grecia.

La colección llegó a Gran Bretaña entre 1801 y 1805 de manos de Thomas Bruce, conde de Elgin y, desde 1939, se expone en el Museo Británico de Londres. Siempre ha planeado sobre ella el debate de si se deberían devolver a Atenas para exponerse en el Museo de la Acrópolis. Grecia ha abanderado numerosas campañas para repatriar las piezas, pero las voces contrarias advierten de que ello supondría devolver otros tesoros artísticos.

Corbyn aseveró en una entrevista el diario Ta Nea que las esculturas «pertenecen a Grecia» y que, en caso de entrar en Downing Street, comenzaría una serie de «conversaciones contructivas» con el Gobierno para comenzar el proceso de retorno.

El líder laborista apoyó su discurso en que los mármoles habían sido creados en Atenas y habían adornado el Partenón durante cientos de años, según ha puesto de manifiesto el periódico británico The Telegraph.

Por su parte, Boris Johnson, secretario de Estado para Relaciones Exteriores, expresó durante su época como alcalde de Londres que «los restos permanecerían en Londres». Esta opinión la comparte el profesor de arqueología clásica de Oxford John Boardmann, quien afirmó que en caso de devolver las piezas «se estaría sentando un pésimo precedente».

El Museo Británico ha explicado en su página web que los mármoles «aquí son contemplados por una audiencia mundial y son estudiados activamente por una comunidad internacional de académicos. Gracias a esto se promueve la comprensión de la cultura griega antigua y su papel en respecto a las culturas del mundo».

 

4 junio 2018 at 1:55 pm Deja un comentario

El español que se arruinó para llevar las corridas en Roma

Pintura de B. Pinelli de 1810 con espectáculos de toros en el Mausoleo de Augusto

Fuente: GIULIO MARIA PINTADOSI  |  EL INDEPENDIENTE
5 de mayo de 2018

El emperador Octaviano Augusto no le habría gustado que su mausoleo se convirtiera en establo de vacas. Suficientemente grande para contener la tumba de todos los emperadores romanos y sus familias durante casi un siglo; cuando fue terminado, en el I d.C., la estatua de bronce de Augusto que dominaba el monumento se podía ver desde toda la ciudad de Roma. Mil seiscientos años después fue ahí donde el desafortunado empresario español Bernardo Matas intentó establecer las corridas de toros en Roma. Era el año 1780 cuando Matas alquiló las ruinas del mausoleo al noble portugués Don Vicente Mani Correia. Vincenzo Correa para los romanos.

De todos los monumentos antiguo que hay en Roma, el mausoleo de Augusto es el que peor suerte ha tenido. Fue castillo, jardín renacentista, plaza de toros y sala de conciertos hasta que Benito Mussolini decidió devolverle su esplendor original. Ahí sigue, al lado del río Tíber, en ruinas, cubierto de telas y paneles, atrapado en una interminable obra de rehabilitación que debería acabar en 2019.

Pero cuando Bernardo Matas firmó el contrato de alquiler con Vincenzo Correa, se conformó con lo que quedaba del edificio, añadiendo unas pocas gradas. La gran explanada circular que sobresalía encima de las estructuras del antiguo monumento era más que suficiente para las corridas. Su baza era el capital humano: se llevó a los toreadores desde España “para divertir a la nobleza y el pueblo”.

La plaza de toros de Roma

“Matas poseía una familia extensa. Para mantenerla y al mismo tiempo aumentar sus rentas transformó el mausoleo de Augusto en una hostería y sus jardines, previa licencia pontificia, en un lugar de espectáculos”, dice Jorge García Sánchez, docente de la Universidad Complutense de Madrid, a El Independiente. Autor del libro La Italia de la Ilustración, Sánchez ha estudiado en profundidad el intento de Matas de llevar a Roma la corrida de toros española. “Resucitó en Roma una tradición que había sido olvidada desde hacía siglos. Las corridas -o giostre en lengua italiana- se practicaban desde la Edad Media en la zona del Monte Testaccio. Estos juegos se trasladaron a la más céntrica área de Plaza Venecia hasta 1566, cuando el Papa Pío V decretó la prohibición de estos espectáculos”.

El Mausoleo de Augusto en la actualidad / WIKICOMMONS

La primera lidia se organizó en julio de 1780, sin embargo el público no respondió. En apenas tres años Matas tuvo que devolver al Correa la recién nacida plaza de toros. El noble portugués, que tenía más olfato para los negocios, reformó el sitio añadiendo un palco de honor y amplió la oferta de entretenimiento. Como no había suficientes toros en Roma los reemplazó con vacas y puercos. Organizó carreras de sacos y torneos de piñata. Cómo las leyes del Estado de la Iglesia permitían estos tipos de actividades hasta “la hora del Ave María”, por las noches organizaba espectáculos con fuegos artificiales. En 1788 se intentó, sin éxito, el vuelo de un globo aerostático.

El Anfiteatro Correa se conviritió en uno de los lugares más de moda de Roma. Entre los espectadores que pasaron por ahí estuvo también Wolfgang Goethe. Escribe en su diario el poeta alemán: “Hoy hubo combate de animales en la tumba de Augusto. Este edificio redondo […] sirve ahora como especie de Anfiteatro para las corridas de toros. Podrá contener de cuatro a cinco mil personas. El espectáculo en sí no me ha gustado mucho”.

Estampa de 1780 del Barbazza con la Giostra de Bernardo Matas en el Anfiteatro Correa

Diferencias con la corrida española

Para García Sánchez la diferencia entre la corrida española y la lidia italiana era el aire circense de esta última. “La giostra tiene una función eminentemente efectista y teatral, donde la figura del matador es inexistente”, explica Sánchez. Como en el caso de las estampas de la Tauromaquia de Goya o los óleos de Antonio Carnicero, también en Roma las corridas inspiraron los artistas locales que nos han dejado el único testimonio visual de aquellos acontecimientos. Una vez reformado, el Anfiteatro Correa fue el edificio más parecido a una plaza de toros que nunca existió en Roma: con una arena de 40 metros de diámetro, un palcos y gradas cubiertas. En 1790 los Correa vendieron la propiedad el inmueble que siguió llevando su nombre.

La “Giostra della bufala”, así se llamaban las corridas en Roma, echó el cierre en el siglo XIX.

La “Giostra della bufala”, así se llamaban las corridas en Roma, echó el cierre en el siglo XIX. Otra vez por orden de un papa. Fue Pío VIII que, en su breve pontificado de apenas dos años entre  1829 y 1830, tuvo tiempo para prohibir todos los espectáculos con animales en el anfiteatro Correa por considerarlos peligrosos.

En 1881, después de la construcción de una cubierta de hierro y vidrio, la tumba de Augusto se convirtió en teatro y sala de música. Será la última reencarnación del mausoleo hasta 1936, cuando Benito Mussolini decidió derrumbar todas las estructuras adicionales para sacar a luz el monumento original y convertirlo en su tumba. Después de la caída del fascismo el proyecto fue aparcado y el conjunto cayó en el abandono. Primero fue un jardín para mascotas y sólo en los últimos años ha sido cerrado mientras a la espera de que las autoridades italianas decidieran qué hacer con tamaños restos. Ahora, casi 12 millones de euros más y una rehabilitación larga setenta años, el Mausoleo de Augusto podría estar listo para volver a abrir al público en abril de 2019. Por lo que a las corridas se refiere, en Italia quedaron ilegalizadas hasta 1994, cuando el primer gobierno de Silvio Berlusconi levantó una prohibición establecida en 1940.

 

5 mayo 2018 at 2:20 pm Deja un comentario

Las lecciones que nuestra economía de hoy puede aprender del colapso de la antigua ciudad de Troya

La caída y saqueo de la ciudad de Troya a manos de un vengativo ejército griego ha sido contada desde hace unos 3.000 años, pero en ella hay pistas de un colapso global mucho más amplio, con lecciones para el mundo del siglo XXI.

Helena y Paris interpretados en “Troya, la caída de una ciudad” producido por la BBC y Netflix. (Foto: BBC/Wild Mercury)

Fuente: Tim Bowler BBC Mundo
24 de febrero de 2018

En el año 1300 a.C., en la cumbre de la Edad de Bronce, las grandes potencias de Egipto, Grecia, Babilonia, el imperio hitita en el centro de Turquía y las ciudades-Estado de Medio Oriente parecían estar a salvo a los ojos de cualquier barco mercante que navegara por el Mediterráneo.

Ninguno podía estar más seguro que la ciudad amurallada de Troya, en la costa noroccidental de Turquía junto al estrecho de los Dardanelos.

En la Edad de Bronce, Troya podía obligar a pagar impuestos a los barcos mercantes que entraban y salían del mar Negro. GETTY IMAGES

Con frecuencia, los barcos eran obligados a esperar en su bahía hasta la llegada de vientos apropiados para adentrarse en el mar de Mármara y en el mar Negro, así que estaba ubicada en un lugar ideal para enriquecerse aplicando impuestos sobre este comercio.

No obstante, apenas poco más de un siglo años más tarde, en torno al año 1170 a.C., casi todas estas civilizaciones habían colapsado y la era oscura que vino tras el derrumbe se perdió hasta el arte de la escritura.

En la mitología griega, la historia de la caída de Troya quedó encapsulada en dos épicas: La Ilíada y La Odisea, tradicionalmente atribuidas al poeta Homero y registradas sobre papel unos 400 años más tarde.

Un mundo interconectado

La Edad de Bronce se caracterizaba por la interacción entre Estados palatinos que eran parcialmente dependientes entre sí, lo que guarda similitudes con nuestra era con sus mercados financieros, sus economías interconectadas y sus cadenas de proveedores internacionales.

El estrecho de los Dardanelos sigue siendo un punto vital en las redes de comercio mundial. GETTY IMAGES

La materia prima clave de la época era el bronce, sin el cual ningún país podría equipar un ejército.

El cobre procedía de Chipre, pero la hojalata tenía que recorrer unos 4.000 kilómetros desde Afganistán, transportada por tierra a través de Siria y luego, al llegar a la costa, en barcos. Era algo tan vital como es el petróleo en la actualidad.

Carol Bell, del University College de Londres, dice que conseguir suficiente hojalata para producir armas de bronce debía preocupar a los gobernantes de la época “tanto como preocupa a un mandatario de Estados Unidos poder suministrar gasolina a un costo razonable para los conductores de ese país”.

Comercio vulnerable

En el siglo XXI aún somos vulnerables a las interrupciones en el comercio global.

Barcos de Irán en el estrecho de Hormuz, por donde circula 20% del suministro petrolero del mundo. GETTY IMAGES

En 2012, los precios globales del petróleo aumentaron cuando Irán amenazó con cerrar el estrecho de Hormuz, a través del cual circula 20% del suministro de petróleo global. Irán dijo que eso causaría una conmoción en los mercados que “ningún país” podría manejar.

El año pasado, un informe de Chatam House, el prestigioso centro de estudios con sede en Londres, urgía a los gobiernos a hacer más para proteger los puntos clave en los que se puede causar un estrangulamiento de las rutas comerciales.

Señalaba que los Dardanelos eran “particularmente importantes para el trigo”, pues una quinta parte de sus exportaciones globales pasan por allí cada año.

“Una interrupción grave de uno o más de estos cuellos de botella podría llevar a caídas en los suministros y a aumentos de los precios con consecuencias sistémicas que podrían llegar más allá del mercado de alimentos”, añadía.

Knossos, Creta: las economías palatinas eran vulnerables a las perturbaciones económicas. GETTY IMAGES

De vuelta en la Edad de Bronce, no se necesitaba mucho para causar el caos económico. Solo necesitabas unas “pequeñas interrupciones o problemas ambientales”, dice Andrew Shapland, especialista en la Grecia antigua del Museo Británico.

Cambio climático

Entonces como ahora, el cambio climático era un factor clave. “Sabemos que llevó a hambrunas”, afirma Eric Cline, profesor de Arqueología en la Universidad George Washington, Estados Unidos.

De hecho, análisis científicos muestran que en ese período hubo sequías durante 300 años. El Mediterráneo se enfrió significativamente durante esa época, lo que redujo la cantidad de lluvias.

Micenas fue posiblemente fue la capital de la Grecia de la Edad de Bronce. Allí el palacio fue construido directamente sobre una falla geológica. GETTY IMAGES

Pero las potencias de la Edad de Bronce fueron golpeadas por múltiples eventos. No solamente por largas sequías y hambrunas, también por numerosas erupciones volcánicas, terremotos, revueltas populares, crisis migratorias, interrupciones del comercio y guerras.

“Si solo te ocurre una cosa puedes sobrevivir. La diferencia hacia el final de la Edad de Bronce es que tenías la tormenta perfecta. Con uno, dos, tres o cuatro eventos te encuentras con un efecto multiplicador. No puedes sobrevivir“, apuntó Cline.

En 2011, el terremoto y el tsunami en Fukushima afectaron la cadena global de suministros de partes de computadoras y de tecnología de información. GETTY IMAGES

Nuestro propio mundo puede ser más resiliente, pero aun así los terremotos actuales pueden causar un caos económico. Cuando Japón fue golpeado en 2011 por el terremoto y el tsunami en Fukushima, el impacto económico se sintió en todo el continente asiático.

Múltiples impactos

Para el año 1250 a.C., los problemas se estaban acumulando. Una reina hitita pidió ayuda de Egipto diciendo: “No tengo granos en mi tierra”. Un comerciante sirio advirtió: “Hay hambre en nuestra casa, si tú no llegas aquí pronto todos moriremos de hambre”.

Para ayudar a aliviar la situación, los egipcios comenzaron a enviar cargamentos de comida a sus vecinos.

Cuando fueron golpeados por el hambre, los hititas pidieron ayuda a los egipcios. GETTY IMAGES

Incluso en la Edad de Bronce, los gobiernos estaban dispuestos a promover sus programas de ayuda internacional.

Un faraón presumía que él “había hecho llevar granos en barcos para mantener con vida la tierra de los hititas”.

Pero esta cooperación internacional no fue suficiente.

Gracias al Nilo, Egipto estaba en mejor posición que otros estados para sobrevivir a las sequías.  TIM BOWLER

No está claro si quienes vivían alrededor de los palacios se alzaron contra sus gobernantes porque no tenían qué comer o porque habían perdido sus trabajos.

Pero a medida que las cosechas y las economías fallaban, comenzaron a producirse guerras civiles y la migración masiva de refugiados.

Ciudades saqueadas

Es cierto que Troya fue saqueada en torno al año 1200 a.C., aunque no hay nada de allí o griego (los registros administrativos griegos son poco más que listas administrativas) que arroje luces sobre lo que ocurrió.

Pero en Siria tenemos las voces de una catástrofe más amplia.

El nombre de los hititas para los griegos era Ahhiyawa. Para Homero eran los aqueos. (Foto: BBC/Wild Mercury)

El gobernante de Ugarit, sorprendido por eventos repentinos, solicitó ayuda diciendo: “Todas mis tropas y carrozas están en la tierra de hitita y todos mis barcos están en la tierra de Lukka. Por tanto, el país ha quedado abandonado”.

Su llamamiento parece haber caído en oídos sordos, quizá sus vecinos también estaban pasando por apuros. Si acaso recibió alguna ayuda debe haber llegado demasiado tarde, de acuerdo con una de las últimas tablillas rescatadas de la ciudad caída.

Cuando llegó tu mensajero, el Ejército estaba humillado y la ciudad fue saqueada. La comida que estaba en el lugar de la trilla fue quemada y nuestros viñedos también fueron destruidos. Nuestra ciudad fue saqueada. ¡Debes saberlo!”.

Aquellos que sobrevivieron posiblemente acabaron siendo vendidos como esclavos o se unieron al creciente número de refugiados o de saqueadores sin ley que surgieron en la medida que las sociedades se derrumbaban.

Culpando a los inmigrantes

Por su parte, los egipcios tenían una respuesta simple a lo que causó el colapso de todos los estados de la Edad de Bronce: era la culpa de diferentes grupos que venían del Mediterráneo, a los que ellos llamaban “la gente del mar”.

Las economías de la Edad de Bronce dependían de este tipo de embacaciones para aprovisionarse de bienes de lujo, así como de vidrio, hojalata y cobre. GETTY IMAGES

“Los países extranjeros hicieron una conspiración en sus islas. Todas las tierras fueron sacudidas y desperdigadas en el combate al mismo tiempo. Ninguna tierra podía mantenerse en pie ante sus armas”, dice una inscripción egipcia.

No obstante, Egipto parece haber tenido tiempo de defenderse y su ejército derrotó a la “gente del mar”, señala el profesor Cline, y el faraón Ramsés III proclamó: “Yo saqué a aquellos que invadieron desde sus tierras… quedaron como aquellos que no existen”.

Andrew Shapland advierte que hay que ser cuidadosos a la hora de leer estas declaraciones de los gobiernos.

Ramsés simplemente está convirtiendo a los inmigrantes en agresores. ¿Qué tal si está haciendo lo que hace en la actualidad cualquier político actual de derecha: buscando un grupo de gente foránea y culpándola por los problemas económicos?”

Victoria pírrica

Si los griegos realmente derrotaron a los troyanos, su victoria duró poco.

La mayor parte de los palacios griegos también fueron destruidos o abandonados poco después; los hititas, las ciudades estado sirias, los asirios y los babilonios también colapsaron.

Solo los egipcios sobrevivieron.

La historia que cuenta Homero sobre Troya es para Eric Cline un cuento con moraleja que nos recuerda que, al final, todas las civilizaciones fracasan. GETTY IMAGES

A diferencia de los gobernantes de la Edad de Bronce, que cuando fallaban las cosechas solamente podían rezarle a su dios de las tormentas para que lloviera, nosotros tenemos mucha más conciencia de los problemas globales y tenemos muchos más recursos técnicos para gestionar los problemas, señala Cline, quien argumenta que la de Homero es una historia con moraleja.

“Toda civilización en el mundo ha terminado por colapsar. Sería muy arrogante pensar que seremos la única civilización en sobrevivir”.

 

25 febrero 2018 at 12:45 pm Deja un comentario

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