Posts filed under ‘latín’

Conversaciones con Cicerón a espaldas del Mediterráneo

Amantes del latín de una decena de países se reúnen en Madrid para hablarlo y reivindicarlo

Clases veraniegas de latín en el IES Ortega y Gasset de Madrid. KIKE PARA (EL PAÍS)

Fuente: JUAN JESÚS AZNAREZ – Madrid  |  EL PAÍS
25 de agosto de 2018

El verano de sol y playa en el Mediterráneo y el Atlántico puede resultar incordiante entre quienes aprovecharon las calenturas de agosto para sumergirse en la poesía de Catulo, las cartas de Cicerón o la oratoria de Tito Livio. La mayoría de las personas que acudieron al madrileño Colegio Mayor Marqués de la Ensenada para bucear en la lengua del imperio romano son españoles pero también estudiosos de Suiza, Alemania, Holanda, Francia, Chequia, Portugal, Italia, México y Brasil. Todos participaron de la sexta edición de Caelum, un foro que reúne anualmente a los amantes del Latín y de su resurrección. Se clausura hoy.

La lista alcanzó este año los 169 inscritos. Durante siete días convivieron utilizándolo para comunicarse. El éxito de la convocatoria desbordó las previsiones, y sitúa la experiencia como puntera entre otras similares de Alemania, Francia e Italia. Durante varias generaciones, España trató la lengua madre de la cultura europea como si de un espécimen singular se tratara, al que se escudriña con microscopio de laboratorio para guardar después en un frasco. La diletante aproximación cambió con la irrupción del denominado Método orbeguiano, que toma el nombre de Hans Henning Ørberg (1920-2010), lingüista danés, enamorado de las lenguas clásicas que en 1990 publicó Lingua Latina per se Illustrata, una adaptación renovada y ampliada de otra obra suya editada en 1955.

Inesperadamente, el éxito del libro fue inmediato. Acogido entusiastamente por las nuevas generaciones europeas y, más intensamente, en Estados Unidos, sus más de 300 páginas, ilustraciones, mapas y esquemas, describen con amenidad, las peripecias de una familia romana en los albores del cristianismo. Introducen conceptos históricos, económicos, religiosos sin recurrir al auxilio de la traducción vernácula. No existen el apoyo de otras lenguas: sólo Latín. Cada palabra tiene sentido en su contexto, sin interferencias, para evitar la memorización masiva de significados que descontextualizados, en lugar de ayudar pueden confundir

De forma sencilla, sin el menor conocimiento previo de la lengua, el aprendiz es capaz de comprender un texto y asimilar su estructura gramatical intuitivamente. Decenas de miles lo estudian.

Seguidores del método

España cuenta con numerosos seguidores del método; no sin dificultades y cierta incomprensión, se generaliza en España, con especial intensidad en Andalucía y la comunidad valenciana. Animado por la pujanza, el Museo del Prado repitió este año la visita guiada en latín. Las jornadas de Caelum se han desarrollado en las instalaciones del instituto Ortega y Gasset. Profesores, universitarios y escolares de 13 años convivieron con Ovidio, el latín clásico y émulos de disciplinas diversas, entre ellos informáticos, lingüistas, religiosos, académicos, filósofos y matemáticos. Participaron conscientes de su protagonismo en un cambio humanista que deberá ser refrendado por las instancias correspondientes.

Manos a la obra, la SEEC (Sociedad Española de Estudios Clásicos), Cultura Clásica y la SELAT (Sociedad de Estudios Latinos) han respaldado a los promotores del acercamiento del Latín a las nuevas generaciones, demostrando que lejos de ser una materia indigesta e incomprensible, puede resultar interesante y divertida, como se ha comprobado esta semana en Madrid, con 30 grados a la sombra.

 

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25 agosto 2018 at 8:55 am Deja un comentario

Cádiz batalla con el Louvre por el primer texto en latín

Alcalá de los Gazules pretende recuperar la inscripción romana más antigua de Hispania, el Bronce de Lascuta

Placa de bronce con el resumen de un decreto pretoriano en latín, que data del año 189 a. C. – ABC

Fuente: Soraya Fernández – Cádiz  |  ABC Andalucía
19 de agosto de 2018

La provincia de Cádiz dará la batalla para recuperar parte de su historia y de su patrimonio. Lo hará nada más y nada menos que ante el prestigioso Museo del Louvre de París por El Bronce de Lascuta, una pieza datada en el año 189 a. C. Se cree que se trata del documento en latín más antiguo de toda España. De hecho está escrito en latín arcaico.

Se trata de una pieza desconocida para la mayoría de los andaluces pero que podría comenzar a acaparar titulares después de que la Diputación Provincial de Cádiz aprobara el pasado mes de julio por unanimidad una moción del PSOE para rescatar esta parte del patrimonio histórico de la provincia tras haber hecho lo propio el Ayuntamiento de Alcalá de los Gazules.

La institución provincial pedirá al Ministerio de Cultura y Deportes, así como a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, que inicien las gestiones oportunas para recuperarla, ya que en la actualidad es propiedad del parisino Museo del Louvre. El objetivo es que ambas administraciones trabajen de la mano en la consecución de este objetivo «y poder rescatar, de este modo, una pieza arqueológica clave de la historia de la provincia».

La Diputación se ha propuesto, por tanto, rescatar esta valiosa pieza para exponerla en el museo de Alcalá de los Gazules o, en su defecto, en el Museo provincial de Cádiz.

El Bronce de Lascuta es uno de los documentos escritos más importantes que acreditan la presencia del imperio romano por primera vez en la provincia de Cádiz. La pieza fue hallada en Alcalá de los Gazules y tiene como referencia en el inventario del museo parisino la denominación B.R. 4085, dependiente del Departamento de Antigüedades Griegas y Romanas.

Se trata de una placa de bronce con una anilla en un lateral. Mide 22,4 x 14 x 0,2 centímetros, el tamaño de una mano, y contiene el resumen de un decreto pretoriano en latín. Según los historiadores, el hallazgo de esta pieza se produjo entre 1866 y 1867 a seis kilómetros de la actual localidad de Alcalá de los Gazules, dentro de la antigua Bética romana.

Para la doctora Ana María Vázquez, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), esta pieza es el documento escrito más antiguo datado en Hispania con una inscripción en latín en la que se explica que se considera a los habitantes de esa zona como hombres libres, mientras el Senado de Roma así lo determine. Menciona a unos siervos hastienes, que podrían ser de habitantes de Asta Regia.

La traducción es la siguiente: «Lucio Emilio, hijo de Lucio, procónsul, decretó que los siervos de los Hastenses, que habitaban en la Torre Lascutana, fuesen libres. Ordenó que tuvieran la posesión y conservaran los campos y el núcleo urbano que hubieran poseído hasta ese momento, mientras quisieran el pueblo y el senado romano. Dado en los campamentos a doce días de las kalendas de febrero (19 de enero)».

Iglesia de San Jorge

Las investigaciones más recientes, realizadas por el historiador Ismael Almagro, arrojan que El Bronce de Lascuta no se habría encontrado en la Mesa del Esparragal, como tradicionalmente se afirma, sino que apareció en la iglesia parroquial del Mártir San Jorge de la localidad gaditana de Alcalá de los Gazules cuando se procedió a realizar el ensanche de las capillas del Baptisterio y del Santo Entierro, en un terreno obtenido en 1863, siendo párroco Francisco de Paula Castro y Moreno.

Tras el hallazgo, la pieza pudo ser vendida, según la hipótesis principal, al ingeniero polaco Ladislas Lazeski, quien, más tarde, negoció con el Museo del Louvre, donde se conserva hasta ahora.

Para el PSOE, ante la ausencia de una prueba fehaciente de esta última hipótesis, debe prevalecer la noticia refrendada por el propio ingeniero, quien comunicó de forma oficial la noticia en París y ofreció detalles del lugar de las «pequeñas excavaciones» en las que apareció, cerca de una mina y de un campo con ruinas antiguas, «a seis kilómetros de Alcalá de los Gazules».

Éste no será el primer intento de recuperar esta importante parte de la historia de Cádiz. Ya se hizo en la década de los años ochenta, aunque sin éxito, según explica a ABC el alcalde de Alcalá de los Gazules, Javier Pizarro, quien, no obstante, está decidido a insistir.

Pizarro asegura que «el no ya lo tenemos. Ahora esperamos que el Ministerio de Cultura y la Consejería de Cultura se interesen para, al menos, intentarlo. Los vecinos están muy ilusionados. En los ochenta, el Louvre nos mandó una copia exacta de la pieza pero queremos recuperar el original». «Creemos que es de justicia porque apareció en Alcalá de los Gazules. Para ellos no es importante tenerla allí y para nosotros, sí. Es algo único», ha resaltado.

En el caso de recuperar la pieza arqueológica, el Ayuntamiento gaditano pretende exponerla en la Torre del Homenaje de Alcalá de los Gazules, una pequeña torre que se ha restaurado «y que vamos a musealizar. Entendemos que es su sitio», asegura el alcalde de la localidad.

 

19 agosto 2018 at 10:06 am Deja un comentario

Cádiz contra el Louvre

  • La Diputación gaditana quiere recuperar una tablilla, el documento en latín más antiguo de España y que se exhibe sin pena ni gloria
  • La pieza, datada en el año 189 a.C., fue localizada en 1866 y vendida a un ingeniero polaco, que la acabó traspasando al museo francés

El bronce de Lascuta, la inscripción en latín más antigua conservada de España.

Fuente: Julia Camacho – Sevilla  |  El Periódico
28 de julio de 2018

En la guerra de la Independencia, los gaditanos ya demostraron su coraje contra los franceses, y ahora, dos siglos después, la provincia vuelve a alzar su voz contra los galos. En esta ocasión, contra el Museo del Louvre. La Diputación quiere recuperar el denominado Bronce de Lascuta, uno de los documentos en latín más antiguos de la Península Ibérica localizado en 1866 en Alcalá de los Gazules. Un avispado ingeniero adquirió la pieza y consciente de su valor, la vendió al prestigioso museo donde se exhibe ahora sin pena ni gloria. “No se trata de abrir un conflicto diplomático, sino recuperar lo que es nuestro, porque se descubrió aquí”, resume el alcalde de Alcalá, el socialista Javier Pizarro, impulsor de la moción de la Diputación, aprobada por unanimidad por todos los grupos políticos, que insta al Ministerio de Cultura y a la Junta de Andalucía a iniciar las acciones oportunas con Francia para recuperar si es posible la pieza.

La tablilla metálica, de apenas 25×14 centímetros es una de las primeras piezas que constatan la presencia romana en Cádiz. Escrito en latín arcaico y datado en el año 189 antes de Cristo, contiene un resumen de un decreto promulgado por el proconsul romano Lucio Emilio Paulo por el que se libera a los habitantes de la Torre Lascutana, ubicada en Alcalá de los Gazules, de la servidumbre a la que estaban sometidos por Asta Regia, ciudad situada muy cerca de Jerez, en la actual Mesas de Asta. Según los historiadores, se trata de un gesto de agradecimiento por la ayuda prestada para sofocar una rebelión contra el imperio romano por parte de un poblado rival, y que les permitió poseer la tierra que cultivaban en ese momento, pasando a depender en ese momento de Roma.

Ingeniero avispado

La placa, que aún conserva la anilla con la que se engarzaba, fue localizada en torno a los años 1866 y 1867. Algunas teorías hablan de que fue encontrada en los terrenos de una antigua mina y vendida por unos carboneros a un ingeniero polaco desplazado a nuestro país para realizar carreteras. Otras, que fue hallado durante unas obras en una iglesia parroquial y vendido al ingeniero, como atestigua un llamativo ingreso en las cuentas de la capilla. En cualquier caso, lo que sí se sabe con certeza es que el ingeniero M. Ladislas Lazeski se hizo con el bronce y, consciente de su valor, en 1867, presentó la pieza a la Academia de las Inscripciones y Bellas Letras de Francia, según consta en sus archivos.

Un año después, en 1868, el Museo del Louvre se hace con la pieza y pasa a engrosar sus fondos. Ismael Almagro, historiador local, relata que curiosamente no fue hasta que a finales del siglo pasado los historiadores de la zona se pusieron en contacto con el museo para interesarse por esa pieza que el Louvre le dio cierto valor y decidió sacarla del almacén para exhibirla. Allí sigue, inventariada en el Departamento de Antigüedades Griegas y Romanas y expuesta en la Sala de los Bronces del Ala Sully, pasando desapercibida para los miles de visitantes que cada año recibe el museo. “Muchos gaditanos que han ido me han contado lo difícil que es localizarla”, lamenta Pizarro, quien ya hace planes acerca del futuro de la tablilla si logra recuperarla. Su idea pasa por exponerla en la Torre del Homenaje, recientemente abierta al público, para darle contenido museístico dicho espacio.

El Ayuntamiento de Alcalá, un pequeño pueblo serrano enmarcado en la ruta de los pueblos blancos de Cádiz, al pie del parque natural de los Alcornocales, ya intentó obtener una joya así de su pasado, ya que al fin y al cabo, además de ser la primera tabilla con inscripciones latinas de la península es una de las primeras piezas que atestigua la existencia de la localidad ya en periodo romano. En los años 80 el consistorio contactó con el Museo para reclamar el bronce de Lascuta, y aunque no se cerraron en banda llegaron a plantear un trueque por alguna otra pieza arqueológica de origen francés que poseyese España, según publicaron entonces algunos diarios locales. Finalmente el trato no prosperó, pero los gaditanos lograron que desde el Louvre les mandaran una réplica exacta del bronce que ahora se expone en el salón de plenos. “Es de justicia recuperarla”, insiste Pizarro, “no le pedimos la Gioconda, sino una de las piezas menos importantes que para nosotros es parte de nuestra historia”.

 

29 julio 2018 at 5:29 pm Deja un comentario

A favor de latín y griego

 

NEREA CASAHUGA CUADRA – Terrassa  |  LA VANGUARDIA
23 de abril de 2018

Parece importante decirle al mundo que el latín y sobre todo el griego clásico están amenazados de muerte. Como muchos otros institutos, el mío, IES Terrassa, ha tenido la idea de quitar del currículo el griego presencialmente el próximo curso.

Sí, somos muy pocos los que a pesar de todo queremos estudiar griego, pero ¿no merece la pena conservar la materia aunque sea para un solo alumno? Además de que somos pocos los interesados en mantener viva una lengua tan importante, no hacen más que ponernos obstáculos. No ofertando el griego, están impidiendo que otros jóvenes la conozcan y se apasionen por él, como yo.

Dicen que es una lengua muerta, pero ¿qué hay más vivo que una lengua que nos ha legado miles de palabras que usamos en nuestro día a día? Es la lengua que nos ha dejado La Ilíada, La Odisea, la lengua en la que fue escrito el Nuevo Testamento y la que hablaban Sócrates, Platón o Aristófanes. ¿No hablamos, hoy más que nunca, de democracia, palabra de origen griego?

Quizá el griego está más vivo que nunca y por eso no podemos dejar que lo quiten del bachillerato. ¿Vamos a olvidarlo ahora después de más de 2.500 años?

 

23 abril 2018 at 8:20 pm Deja un comentario

Ganadores de la IX Olimpiada de Clásicas de Valencia

El pasado sábado 24 de marzo tuvo lugar en la Facultat de Filologia, Traducció i Comunicació de la Universitat de València la prueba de la IX Olimpiada de Clásicas. El certamen está organizado por el Departamento de Filologia Clàssica de la Facultat de Filologia, Traducció i Comunicació y la Delegació d’Incorporació a la Universitat y tiene como objetivo estimular el estudio de las lenguas clásicas y su cultura entre los jóvenes, premiar el esfuerzo y la excelencia académica y servir de punto de encuentro entre la enseñanza secundaria y la Universidad.

En esta edición se han inscrito un total de 146 estudiantes de latín y griego de segundo de bachillerato pertenecientes a 41 centros públicos y concertados de la Comunidad Valenciana.

Los ganadores de la IX Olimpiada de Clásicas han sido los siguientes:

La Universitat de València concederá a los/-as estudiantes ganadores/-as de la Olimpiada un premio de 1.000 €.

La fecha y hora del Acto de entrega de premios se indicará próximamente en la web de la Olimpiada.

Desde aquí nuestra felicitación a los alumnos premiados y a sus profesores.

 

28 marzo 2018 at 8:06 pm Deja un comentario

Nacen las visitas en latín por el Museo de Málaga para redescubrir sus obras

El círculo Latino, Mane Latinum Malacitanum, se reúne una vez a la semana para hablar en la lengua madre y promover su uso

Fuente: EUROPA PRESS  |  Diario SUR
11 de marzo de 2018

El latín está vivo. Ésta es la reivindicación de un grupo de filólogos clásicos que se resiste a la idea de que su conocimiento se reduzca a la traducción de escritos. Por ello, no sólo se reúnen para leer textos o ver vídeos y comentarlos en la lengua de Cicerón y Virgilio, sino que, incluso, la utilizan para comunicarse entre ellos en situaciones habituales como salir a cenar y ahora también visitar las obras del Museo de Málaga. Su objetivo es que los recorridos didácticos por este espacio cultural puedan realizarse periódicamente.

Así, este domingo el Mane Latinum Malacitanum, que es el nombre que recibe el círculo latino de Málaga, ha realizado por primera vez un recorrido por los fondos de Arqueología y Bellas Artes del museo que acoge el Palacio de la Aduana. Con esta iniciativa se pretende aunar el arte y la lengua fundacional de la cultura europea, que sirvió de vehículo de comunicación durante siglos.

Mane Latinum Malacitanum, que tiene una cuenta en Twitter (@MLMalacitanum) y una página en Facebook (@manelatinummalacitanum), fue fundado de forma oficial por Alba Pozuelo y Gema Navarro en octubre de 2016, aunque ya venía gestándose desde 2015, motivadas por los integrantes del Vesper Latinus, uno de los círculos de Valencia. Actualmente, está formado por casi una decena de personas, especialmente profesores en institutos de Latín, Griego y Cultura Clásica.

Para la realización del itinerario en latín por el Museo de Málaga, el círculo malagueño se ha inspirado en el Museo del Prado de Madrid, que el año pasado, de la mano del Collegium Latinitatis, estrenó estos recorridos didácticos para conocer las principales obras mitológicas. El objetivo es seguir llevando a cabo esta iniciativa y que pueda beneficiarse el público en general; especialmente, los universitarios que cursan estudios de Filología Clásica, según ha explicado a Europa Press Alba Pozuelo, encargada, además, de organizar la visita de este domingo.

El recorrido ha comenzado con la colección arqueológica; concretamente, en la Tumba del Guerrero, y ha continuado con otras piezas como la Cabeza de Baco o el mosaico El Nacimiento de Venus. Se ha destacado, además, la importante labor del matrimonio compuesto por Jorge Loring y Amalia Heredia, cuya colección sirvió de germen del Museo Arqueológico Provincial.

A continuación, en la parte de Bellas Artes se han detenido ante cuadros como ‘Alegoría de la Historia, Industria y Comercio de Málaga’, de Ferrándiz y Muñoz Degrain; ‘Orfeo amansa a las fieras’, de Bernardo Ferrándiz Badenes; ‘Una esclava en venta’, de José Jiménez Aranda, o ‘El juicio de Paris’, de Enrique Simonet Lombardo. Finalmente, también han podido disfrutar de algunos de los restos arqueológicos que se guardan en el almacén.

Hablar en latín

El objetivo del Mane Latinum Malacitanum es hablar en latín y abrir esta iniciativa al público en general, se dedique o no a su enseñanza. Pese al auge de las carreras técnicas y el debate entre la formación humanista y científica, este grupo de latinistas se reúne cada domingo por la mañana, durante unas dos horas y media, para disfrutar de esta lengua a través de diferentes actividades.

En suma, su finalidad es promover y divulgar el uso del latín como lengua vehicular “de la gran herencia legada por la Antigüedad”. Y es que tal y como ha precisado Pozuelo, aparte de que las lenguas clásicas ayuden a pensar o que con su aprendizaje se adquieran ciertas habilidades para ordenar mejor la información y los conocimientos, el hecho de hablarlas contribuye, al menos en su caso, a que “la conexión con estas culturas antiguas sea mayor de la que puedo tener con una simple traducción”.

 

11 marzo 2018 at 10:10 pm Deja un comentario

En busca de Homero

Cada generación cuenta con su nueva traducción de los clásicos para que ocupen un lugar en la cadena de transmisión cultural

Ilustración de John Flaxman (1755–1826) de la muerte de los pretendientes de Penélope a manos de Odiseo (en latín, Ulises). CULTURE CLUB (GETTY)

Fuente: ÓSCAR MARTÍNEZ EL PAÍS
24 de enero de 2018

En Sodoma y Gomorra (cuarto volumen de En busca del tiempo perdido), la abuela de Proust declaraba su rechazo a una Odisea en la que los nombres de los dioses no aparecieran en su forma latina en vez de la correspondiente griega. Hoy día una traducción de las obras de Homero en la que figurara Minerva en lugar de su homóloga griega Atenea haría que la mirásemos con recelo, pero para la abuela de Proust ese era el rasgo que la reconfortaba frente a modernos traslados que apostaban por emplear la versión griega de los nombres de los dioses: audacias de los nuevos tiempos y de unas traducciones que no le proporcionaban la confianza de aquella cuya lectura la acompañaba desde siempre, porque cada generación cuenta con su propia traducción de los clásicos.

El hecho traductor es tan antiguo como las ruinas de Babel, pero la traducción artística nació en Roma allá por el siglo III a. C. de manos de un prisionero de guerra llamado Andrónico procedente de las ciudades griegas del sur de Italia. Convertido en liberto con el nombre de Livio, Andrónico puso en latín los versos de la Odisea, cuyos primeros compases sonaban así: “Virum mihi, Camena, insece versutum” (“Dime de aquel varón suave Musa”, según la Ulyxea del siglo XVI debida al secretario de Felipe II, Gonzalo Pérez; o “Háblame, Musa, del hombre de múltiples tretas”, en la versión de Carlos García Gual).

Con la Odisea de Livio Andrónico comenzó no solo la historia de la traducción artística, sino también de la épica latina, que tuvo su cumbre en otro gran clásico de la literatura universal: la Eneida de Virgilio, que bebía en la forma y en el fondo de la Iliada y la Odisea homéricas. Gracias a Virgilio, el prestigio del viejo Homero llegó intacto al Renacimiento, pero no así su obra, que a duras penas podía ser reconocida a través de las narraciones sobre Troya que atravesaron el medievo. Dante podía ensalzar a Beatriz mediante el verso homérico “No parecía hija de un hombre mortal, sino de Dios” y presentar a Homero como “poeta soberano” en el primer círculo infernal de su Divina comedia, pero no podía leer ni en original ni en traducción la obra del aedo ciego. La misión de devolver los poemas de Homero a la cultura europea fue asumida por Petrarca y Boccaccio, quienes tras conseguir una copia manuscrita de los poemas se pusieron en contacto con Leoncio Pilato, un monje calabrés que se hacía pasar por griego. A él se debe la prima traslatio europea —al latín— de la Iliada y la Odisea. Aunque conscientes de las deficiencias de la versión del impostor calabrés, Petrarca y Boccaccio se arrogaron el redescubrimiento del verdadero Homero, y durante todo el Quattrocento la traducción al latín de sus dos obras se convirtió en objetivo del humanismo. Ello supuso el despegue de las aladas palabras homéricas a las diversas lenguas nacionales, convirtiéndose en una presencia constante en sus literaturas.

Cada traducción se inscribe necesariamente en un tiempo histórico concreto y pone de manifiesto el papel que un determinado clásico puede desempeñar en la cultura que lo recibe. Como la naturaleza oral de la poesía de Homero conllevaba la repetición de largas tiradas de versos o el empleo de epítetos fijos en lugares determinados, estas características fueron sentidas como flagrantes fallos de estilo en un periodo, el neoclásico, que se mostraba férreamente estricto en los aspectos formales. A ello se sumaban las particularidades del universo homérico, que contemplaba situaciones inaceptables para el guion cultural de la época: que un rey troceara con sus propias manos animales de corral o que los compañeros de Odiseo, héroes de Troya, fueran transformados en cerdos por la maga Circe convertían a Homero en un autor literario sin goût ni delicatesse, por lo que los traductores se sentían autorizados a embellecer sus traslados. Este fenómeno, conocido en Francia como el de les belles infidèles, presidió la mayoría de las versiones homéricas entre los siglos XVII y XIX. En España, Antonio de Gironella sembró su Odisea (1851) con notas como esta en la que justifica la traducción de “lechón” en lugar de “cerdo” en el episodio de Circe: “He procurado poner el nombre menos repugnante del animal escogido por Homero. ¿Por qué no tomaría el ciervo, la ardilla u otro de tantos seres agraciados de la naturaleza, sin ir a buscar el más inmundo?”. “Sagrada basura, aunque cocinada por Homero”, llegó a escribir el conde de Roscommon en un ensayo sobre la traducción.

Las lenguas clásicas deben ser rescatadas si no queremos convertirnos en un país de grandes traductores de traductores de Homero

Todo lo contrariova a ocurrir en el siglo del Ulises de Joyce, el siglo en el que Machado declaraba en sus Proverbios y cantares que en su infancia soñaba con los héroes de la Iliada, y Baroja modelaba sobre la escena de despedida entre Héctor y Andrómaca (canto VI de la Iliada) la despedida entre Catalina y el aventurero Zalacaín. En el siglo XX tanto el universo heroico de Homero como su lenguaje expresivo tenían cabida en un mundo que se rebelaba contra lo estático y aspiraba a renovar el lenguaje emergiendo sobre las ruinas del lenguaje anterior. De esa pulsión surgieron en España las versiones en prosa de Luis Segalá, que rompía con las traducciones del XIX y se caracterizaba por su lenguaje inusual y un acento modernista (“cornígero”, “longividente”, “tornátiles”, “solípedos”…). El hecho de que estuviera en prosa ya marcaba distancias con toda la tradición anterior.
¿Prosa o verso? Antes del siglo XX no existía tal cuestión: la Iliada de Hermosilla o la Odisea de Baraibar estaban traducidas en endecasílabos. Pero a partir de la pasada centuria, la traducción de los poemas de Homero (poesía, sí, pero narrativa) ha gozado en todas las lenguas de múltiples posibilidades de plasmación: el empleo de prosa rítmica o de versos creados que remedan la versificación original, el uso de metros consagrados por la tradición, prosa que respeta la disposición en verso del original, y así hasta conformar esa “galería internacional de obras en prosa y verso” que, gracias a su “oportuno desconocimiento del griego” eran para Borges las versiones homéricas.

Cada época cuenta, o debería contar, con su traducción de los clásicos, pues es a través de las traducciones como los lectores ocupamos el puesto que nos corresponde en la cadena de transmisión del humanismo que estos contienen. Otros países de cultura así lo entienden: es de envidiar que en lengua inglesa haya aparecido una decena de traducciones de la Odisea en las dos últimas décadas, siendo Emily Wilson la última en prestar la voz de nuestro tiempo al poeta que puso los cimientos de la literatura occidental. Pero para que en nuestro país se produzca la renovación de estos motores del humanismo y del pensamiento es necesario que las lenguas clásicas sean rescatadas del ostracismo, si no queremos convertirnos en un país de excelentes traductores de los traductores de Homero.

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Óscar Martínez es traductor de Homero (La ‘Iliada’, en Alianza Editorial). Preside la delegación de Madrid de la Sociedad Española de Estudios Clásicos.

 

24 enero 2018 at 6:46 pm Deja un comentario

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