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Los diez insultos más ingeniosos de la Antigua Roma

Los romanos también se veían en la necesidad de insultarse… y lo hacían con gran creatividad

Estatua de Cicero en el antiguo Palacio de la Justicia en Roma

Fuente: ABC
8 de noviembre de 2017

Las poesías de Ovidio, la obra moralista de Séneca, la retórica de Cicerón… de la Antigua Roma nos han llegado un buen número de textos, muchos de ellos todavía admirados por su excelente calidad literaria. Sin embargo, no todo lo que se decía y se escribía en aquella época era lo que estudiamos de los clásicos en la escuela o el instituto. En el blog History of the Ancient World encontramos una interesantísima compilación con los diez mejores insultos de la Antigua Roma.

Esta bitácora ha recopilado algunas de las oraciones traducidas más curiosas del libro «How To Insult, Abuse & Insinuate In Classical Latin», de Michelle Lovric y Nikoforos Doxiadis Mardas.

Aulo Persio Flaco (34 – 62 d.C.): «¿Todavía estás roncando? ¿Está tu cabeza desencajada de tu cuerpo, tu cara atorada por los bostezos tras la juerga de ayer? ¿Tienes alguna meta en la vida? ¿Tiene algún sentido tu existencia?» (Stertis adhuc? Laxumque caput conpage soluta oscitat hesternum dissutis undique malis? Est alquid quo tendis, et in quod derigis arcum?).

Décimo Junio Juvenal (s. II d.C.): «Hace el mismo ruido que un gallo regañando a su gallina». (Ille sonat quo mordetur gallina marito).

Quinto Horacio Flaco (65 – 8 a.C.): «Finges ser un pez gordo» (Longos imitaris).

Cayo Salustio Crispo (86 – 34 a.C.): «Su mente es un vasto páramo» (Vastus animus).

Apuleyo (s. II a.C.): «Eres como el hedor de una letrina pobre» (Foetorem extremae latrinae).

Cayo Petronio Árbitro (14/27 – 65/66 d.C.): «Lo único que haces es correr de un lado a otro con una expresión estúpida, nervioso como una rata en una olla» (Curris, stupes, satagis, tanquam mus in matella).

Cayo Valerio Catulo (87 – 57 a.C.): «No tiene ni el cerebro de un niño de dos años dormido en brazos de su padre» (Nec sapit pueri instar bimuli termula patris dormientis in ulna).

Marco Valerio Marcial (40 – 103 d.C.): «Eres un chivato y un calumniador, defraudador, comerciante sin escrúpulos, estafador, gigoló y experto en el mal. Todo eso, Vacerra, y sorprendentemente, estás en bancarrota» (Et delator es et calumniator, et fraudator es et negotiator, et fellator es et lanistra, miror quare non habeas, Vacerra, nummos).

Marco Tulio Cicerón (106 – 43 a.C.): «Nadie cree que seas digno de su atención, de su tiempo, de su voto, de un lugar en la sociedad, ni siquiera de la luz del día» (Nemo congressu, nemo aditu, nemo suffragio, nemo civitate, nemo luce dignum putet).

Tito Maccio Plauto (254 – 184 a.C.): «Todo lo que dices es tan aburrido, por Hércules, que podrías cometer asesinato por monotonía» (Ah, lassitudinem Hercle verba tua mihi addunt, enicas).

 

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8 noviembre 2017 at 7:23 pm Deja un comentario

Arturo Pérez-Reverte: Demasiado lejos de Troya

Artículo de Arturo Pérez-Reverte publicado en  XL Semanal
24 de septiembre de 2017

Ayer anduve un rato tras la VI epístola de Horacio –nihil admirari– en la parte de mi biblioteca ocupada por los clásicos griegos y latinos, comparando varias traducciones. Al terminar, el azar me llevó a tomar de su estante un viejo y querido volumen que poseo desde hace medio siglo: Figuras y situaciones de la Eneida. Tengo devoción por ese libro, y su excelencia es una de las razones. La otra es que con él empecé a traducir a Virgilio a los dieciséis años; y en sus páginas, marcados a bolígrafo los hexámetros para diferenciar dáctilos y espondeos, figura mi propia traducción de cada verso: «Canto a las proezas y al hombre que de las costas de Troya / vino el primero a Italia y a la costa de Lavinia fugitivo del hado…».

Me senté a hojearlo, mientras recordaba, y luego lo devolví a su lugar con una sonrisa melancólica. Pensaba en don Antonio Gil, el profesor sabio y paciente que me guió por esos versos; y en Gloria, la profesora de Griego de bellas grebas que se casó –como era de esperar– con el profesor de gimnasia; y en José Luis Vallejo, el hermano marista con quien, en 2º de bachillerato, traduje mis primeras palabras de latín clásico: «Gallia est omnis divisa in partes tres». Y pensaba en mi amigo el profesor Arístides Mínguez, que en el colegio donde ahora se gana la vida suma veintiséis años peleando junto a las negras naves, cubierto del polvo de los héroes, intentando enseñar Cultura Clásica a chicos de quince años; y este curso no ha podido hacerlo porque, de un millar de alumnos inscritos en su instituto, sólo una docena había elegido esa asignatura, que carece de la utilidad inmediata de, por ejemplo, la informática o la lengua autonómica de turno. Y eso significa que una promoción entera de estudiantes, en ese colegio y en otros centenares de toda España, acabará la enseñanza secundaria sin tener ni remota idea de quiénes fueron Homero o Virgilio, sin saber lo que nuestro mundo debe a Solón, Clístenes o Pericles, sin recordar a Sócrates o buscar el camino a casa con Jenofonte, sin comprender las importantes consecuencias de la guerra por Hispania que enfrentó a Escipión y Aníbal. O sin poder, jamás, disfrutar de la belleza, la felicidad, de una frase tan perfecta y absoluta como «Nox atra cava circumvolat umbra».

El desinterés, cuando no la ignorancia criminal de los responsables de la educación en España en los últimos veinte o treinta años, no ha hecho sino ahondar el daño. En una sociedad resuelta a suicidarse culturalmente, como la nuestra, a los chicos brillantes se les aconseja estudiar sólo bachilleratos científicos o de ciencias sociales; a los torpes, humanidades; y a los zopencos, ciclos formativos. Tal es el triste mapa de nuestro futuro. Y en ese afán disparatado de borrar de las aulas todo lo inútil, las malnacidas leyes y reformas educativas del Pesoe y del Pepé han conseguido que los alumnos que con 16 años pueden optar por Humanidades –mi generación estudiaba latín básico y obligatorio con 11 o 12–, se encuentren ahí por primera vez con el latín, aunque descafeinado y de una simpleza aterradora. Pero esa opción, además, compite con otras socialmente mejor vistas: la científico-tecnológica y la profesional, de modo que sus posibilidades son mínimas.

Por no hablar del griego, claro. En algunas comunidades –que ésa es otra, cada cual a su aire–, en 1º de bachillerato puede elegirse, es cierto, entre Griego y Literatura Universal. Pero los chicos no son tontos, y saben que el griego es difícil y endurecerá la selectividad. Así que adiós para siempre a Homero y compañía. Decenas de profesores al paro, u obligados a impartir materias afines de las que no tienen ni zorra idea. Y lo que es peor: generaciones de jóvenes ciudadanos a los que se arrebata el derecho a una educación integral; echados al mundo sin saber, y sin importarles un carajo, quiénes fueron Arquímedes, Séneca o Catilina, ni lo que de verdad y en origen significan palabras como agonía, democracia o isonomía.

No olvido que la primera vez que vi arder una ciudad, Nicosia en 1974, con veintidós años, llevaba en la memoria –y en la mochila, aunque eso fue casual– el canto II de la Eneida. Y en los griegos armados que se despedían de sus familias reconocí sin dificultad a Héctor, el del tremolante casco. Y es que de eso se trata, a fin de cuentas. Sin el latín, sin el griego, sin aquellos profesores que me guiaron por ellos, nunca habría podido comprender Troya y cuanto hoy significa y esclarece. Me habría perdido entre los dardos aqueos, en la negra y cóncava noche, sin encontrar nunca el camino de Ítaca o de las costas de Italia. Sin la forma de mirar el mundo con la que hoy vivo, envejezco y escribo.

 

24 septiembre 2017 at 7:29 pm Deja un comentario

El latín está muy vivo en Vivarium Novum

Cuarenta alumnos de todo el mundo estudian cultura clásica en un internado de Roma donde solo se habla la lengua de Ovidio

Alumnos de la academia Vivarium Novum ofrecen un recital en Villa Falconieri. / E.C.

Fuente: DARÍO MENOR > Roma  |  Diario Sur
8 de agosto de 2017

En la magnífica Villa Falconieri, ubicada en Frascati, a unos 20 kilómetros del centro de Roma, hay un «unicus in toto orbe terrarum locus». O sea, un lugar único en el mundo. Allí tiene su sede Vivarium Novum, una academia donde 40 jóvenes de entre 17 y 25 años de diversas nacionalidades estudian durante uno o dos años la cultura clásica con una gran peculiaridad: la vida transcurre allí en latín o en griego antiguo. Desde que se levantan hasta que se acuestan. «Todo el día te lo pasas hablando latín. La primera semana es algo difícil, pero los profesores te ayudan a que cojas rápidamente el nivel y aprendas expresiones de uso habitual. En este momento es como si habláramos en inglés o en francés. Tenemos bastante nivel y podemos expresar lo que queramos».

Guillermo Mora ha pasado el último curso en Vivarium Novum, que en verano mantiene su actividad con clases intensivas. En esta promoción es el único español, aunque en cursos anteriores ha habido otros estudiantes de nuestro país. Tiene 18 años y dice que está encantado de vivir esta experiencia, que le permite tener «la herramienta» para leer a los autores clásicos. «Llegó una carta a mi instituto y la profesora nos dijo que nos inscribiésemos si había algún interesado. Yo mandé un correo electrónico, hice luego una entrevista por Skype con los profesores y me dieron la beca», cuenta este joven zaragozano que, como el resto de los matriculados en Vivarium Novum, estudia y recibe alojamiento y comida de forma gratuita. «Yo ya me había matriculado en Zaragoza para estudiar Historia. Siempre me han gustado las lenguas clásicas, pero aquí las aprendemos con este método como si fueran lenguas vivas. Es mucho más dinámico, te lo pasas mejor en clase, aprendes más y en menos tiempo».

El proyecto de Vivariun Novum echó a andar en los años 80 gracias a la pasión por la cultura clásica de un grupo de profesores, liderados por Luigi Miraglia, que deseaban transmitir de un modo particular el conocimiento del latín y el griego como bases de la cultura occidental. Tras pasar por varias sedes en las regiones italianas de Campania y Lacio, se encuentra ahora ubicado en Villa Falconieri. De octubre a junio la academia imparte clases por la mañana y por la tarde a dos grupos, uno inicial y otro avanzado, que residen en el centro. De momento son sólo varones, aunque se piensa en abrir otra línea para chicas. Durante el verano hay clases intensivas a las que también pueden acceder mujeres. Con el beneficio que logra gracias a los cursos estivales y a los libros de texto que edita, el centro cubre los gastos de los alumnos de octubre a junio.

El mexicano Ignacio Armella, subdirector de la academia, defiende el método de inmersión total en la lengua. «Da la posibilidad a los alumnos de acceder al patrimonio cultural del latín y el griego en tiempos mucho más breves. Por eso prácticamente la vida en el campus es toda en latín», explica el docente, que aclara entre risas que «los más osados» pueden cambiar esta lengua por el griego antiguo.

En su opinión, resulta «algo ineficaz» la forma en que habitualmente se enseñan las lenguas clásicas. «Un joven que estudia latín y griego en el instituto no consigue saber por qué es importante escuchar la voz de los autores antiguos. Se frustra y acaba dejándolo. Siente que son lenguas muertas y llenas de polvo que difícilmente pueden aportarle algo». Esto hace que el número de alumnos se reduzca mucho conforme pasan los cursos. «En cambio, el sistema de Vivarium Novum apuesta por «la directa lectura de los textos a través de un uso cotidiano y bien organizado».

Mora lo confirma: «Aquí las clases se me hacen amenas. Estamos todo el día hablando, hay gente de todos los países y surgen conversaciones interesantes. Te lo pasas bien hablando con los compañeros y los profesores». A él este año tan peculiar de estudios le servirá para el futuro, aunque aún no tiene claro qué camino tomará. «No sé si quedarme un año más en la academia, probar a entrar en la universidad en Italia o irme a Zaragoza a estudiar Historia. Y más adelante no lo sé. Tal vez la docencia, la arqueología o la investigación…».

 

17 agosto 2017 at 8:46 am Deja un comentario

En los proverbios latinos y griegos se esconde nuestro ADN europeo

“Dizionario delle sentenze latine e greche” de Renzo Tosi, publicado por Bur

Dos estatuas de la muestra Serial Classic (2015) en la Fundación Prada de Milán

Fuente: MARIO GAROFALO  |  Corriere della Sera
27 de junio de 2017

Hay varias maneras de utilizar un diccionario. Se puede tenerlo guardado en la estantería y consultarlo cuando hay necesidad, o bien navegar por él, aterrizando aquí y allá, disfrutando de cada voz que se ofrece a la vista, yendo de flor en flor, porque, como decía Séneca, apes debemus imitari, debemos imitar a las abejas.

Si además el diccionario es una recopilación de proverbios latinos y griegos, esta lectura a saltos puede ser algo diferente y más profundo que el simple deleite erudito, puede resultar una búsqueda útil del sentido de nuestra identidad europea, una búsqueda de las raíces profundas de nuestra cultura común.

Dizionario delle sentenze latine e greche, de Rezo Tosi

No es necesariamente preciso creer – como hace el autor Renzo Tosi- que sea posible construir una ciencia de la literatura que tenga la misma dignidad y la misma precisión que la física, la química o la astronomía. Es suficiente con dejarse transportar por las 2.412 olas de este vocabulario de instrucciones para la vida para entender que estos proverbios inventados hace cientos de años son parte de nuestro ADN común, del de los franceses, los británicos, los alemanes, los españoles. Y no -como creía Guicciardini- porque “los proverbios nacen de la experiencia o de la observación real de las cosas, que en todos los lugares es igual o similar”, sino más bien porque las sentencias se han propagado con el tiempo a todos los continentes.

Ha sucedido así, por ejemplo, con la máxima Vulpem pilum mutare, non mores (“la zorra cambia su pelo, no sus costumbres”) que nació cuando un pastor de bueyes, inmortalizado por Suetonio, reprendió al emperador Vespasiano por ser un avaro incorregible. Aquella zorra se convirtió en un lobo para los italianos (“il lupo cambia il pelo ma non il vizio”), pero fue adoptada también por los franceses (“Le renard change de poil, mais non de naturel”), por los alemanes (“Der Füchs ändert den Balg, und bleibt ein Schalk”) y por los portugueses (“Raposa, cai o cabelo, mas não deixa de comer galinha”).

Han tenido también un éxito internacional expresiones como Non omne id, quod fulget, aurum est (“no es oro todo lo que reluce”), que es de origen medieval, y Soles duabus sellis sedere (“acostumbras a sentarte en dos sillas”), que en italiano y español se ha convertido en “jugar a dos bandas”.

La pronunció por primera vez el mimo Laberio, cuando Cicerón se negó a dejarle sitio en el Senado en protesta por la decisión de César de ampliar la institución. A ello Laberio le respondió diciéndole que era su costumbre sentarse en dos sillas, en el sentido de que el de Arpino no tomaba partido por ninguno de los dos contendientes, Pompeyo o César, sino que adulaba a ambos por igual.

En el Dizionario delle sentenze latine e greche (Bur, edición actualizada con la incorporación de nuevas voces al volumen de 1991) la sabiduría está esculpida en una lengua de mármol. Es la solemnidad de las máximas que aún hoy utilizan los abogados para impresionar a los clientes, como el célebre Summum ius summa iniuria, “la justicia perfecta conduce a la perfecta injusticia”: Tosi explica que esta sentencia fue escrita por vez primera por Cicerón y recogida después con el paso de los siglos por Erasmo, Balzac, Dostoievski y Dürrenmatt. Es la poesía de la naturaleza madrastra, que antes que en Leopardi encontró en Lactancio su consagración: Naturam non matrem esse humani generis, sed novercam, “la naturaleza no es la madre del género humano, sino su madrastra”.

En lo que a consejos prácticos se refiere, tenemos que corregir nuestro modo de entender el Mens sana in corpore sano. En tiempos de los romanos no quería decir que tenemos que mantenernos en forma para pensar mejor. Juvenal escribió Orandum est ut sit mens sana in corpore sano para decir que hay que pedir a la divinidad un espíritu fuerte y un físico robusto para soportar las dificultades y no tener miedo a la muerte.

Y tan agradable es desvelar el origen de las sentencias conocidas cuanto descubrir otras menos conocidas, como la que advierte de aquel que ha leído un solo libro y pretende con ello conocer a fondo un tema (Timeo lectorem unius libri, atribuida a Santo Tomás de Aquino). O como aquella según la cual el veneno se bebe en copa de oro (Venenum in auro bibitur, escribió Séneca en el Tiestes), debido a que las cosas peores se ocultan a menudo entre las mejores. Hurgando hurgando, encontramos incluso similitudes con el lenguaje de la política y explicaciones a las inexplicables metáforas de Pier Luigi Bersani: antes del pavo fue el ”asno en el tejado” (Asinus in tegulis), que Petronio utilizó para referirse a una aparición mágica e inesperada, tal como para causar miedo. ¿Y la vaca en el pasillo? Livio, para evocar la misma atmósfera extraña que Petronio, describe dos bueyes que subieron las escaleras hasta llegar al tejado de la casa.

 

29 junio 2017 at 9:00 pm Deja un comentario

Aquiles descubierto por Ulises y Diómedes, de Rubens, con comentarios en latín

Aquiles descubierto por Ulises y Diómedes (1617 – 1618) de Pedro Pablo Rubens con comentarios en latín de Jorge Tárrega Garrido, Presidente del Collegium Latinitatis.

Esta presentación forma parte de una serie de recorridos didácticos impartidos en latín para conocer las principales obras mitológicas de Rubens entre las que también figuran El juicio de Paris, Las tres Gracias y El banquete de Tereo.

Esta iniciativa propone aunar la cultura artística y la lengua fundacional de la cultura europea, que sirvió de vehículo de comunicación durante siglos.

Más información sobre esta obra:
https://www.museodelprado.es/coleccio…

Fuente: Fuente: Canal del Museo Nacional del Prado en Youtube

 

28 junio 2017 at 9:05 pm Deja un comentario

Banquete de Tereo, de Rubens, con comentarios en latín

Banquete de Tereo (1636 – 1638) de Pedro Pablo Rubens (y taller) con comentarios en latín de Esteban Bérchez Castaño, vicepresidente del Collegium Latinitatis.

Esta presentación forma parte de una serie de recorridos didácticos impartidos en latín para conocer las principales obras mitológicas de Rubens entre las que también figuran Las tres Gracias, El juicio de Paris y Aquiles descubierto por Ulises y Diómedes.

Esta iniciativa propone aunar la cultura artística y la lengua fundacional de la cultura europea, que sirvió de vehículo de comunicación durante siglos.

Más información sobre esta obra:
https://www.museodelprado.es/coleccio…

Fuente: Fuente: Canal del Museo Nacional del Prado en Youtube

 

28 junio 2017 at 8:55 pm Deja un comentario

El juicio de Paris, de Rubens, con comentarios en latín

El juicio de Paris (h. 1638) de Pedro Pablo Rubens con comentarios en latín de Jorge Tárrega Garrido, presidente del Collegium Latinitatis.

Esta presentación forma parte de una serie de recorridos didácticos impartidos en latín para conocer las principales obras mitológicas de Rubens entre las que también figuran Las tres Gracias, El banquete de Tereo y Aquiles descubierto por Ulises y Diómedes.

Esta iniciativa propone aunar la cultura artística y la lengua fundacional de la cultura europea, que sirvió de vehículo de comunicación durante siglos.

Más información sobre esta obra:
https://www.museodelprado.es/coleccio…

Fuente: Canal del Museo Nacional del Prado en Youtube

 

28 junio 2017 at 8:45 pm Deja un comentario

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