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Robin Lane Fox: “Leer a Homero te cambia para siempre”

Ensayista y profesor, divide su vida entre los clásicos y la jardinería; entre sus clases en Oxford y las plantas, sobre las que escribe en la prensa británica. Cree que muchas respuestas a la actualidad se encuentran en textos de hace siglos.

El ensayista Robin Lane Fox, en los jardines del New College de la Universidad de Oxford. MANUEL VÁZQUEZ

Fuente: Guillermo Altares  |  EL PAÍS SEMANAL
11 de diciembre de 2017

Robin Lane Fox tiene una doble vida profesional que transcurre en algún lugar entre Atenas y los jardines ingleses. Por un lado, es uno de los grandes clasicistas de Reino Unido, profesor emérito del New College de Oxford y autor de ensayos como El mundo clásico (Crítica), que fue elegido uno de los mejores libros del año en 2007 por los críticos de Babelia. También ha escrito una célebre biografía de Alejandro Magno, que Oliver Stone utilizó como base para su película sobre el conquistador heleno, en la que trabajó como asesor —y como extra, ya que formó parte de las tropas del general macedonio—. Eruditos, amenos y sorprendentes, sus libros han servido como introducción a Grecia para muchos lectores. Pero además Lane Fox, de 71 años, es un jardinero profesional. Desde hace casi medio siglo escribe una sección de jardinería en la edición de fin de semana del Financial Times y también tiene a su cargo varios jardines en Oxford. La entrevista se celebró en Córdoba, donde acudió como jurado a la primera edición del Festival Internacional de las Flores, que se celebró en octubre. Estaba encantado con el evento y con la temperatura de Andalucía a finales del otoño, pero se mostraba impaciente por regresar. Lane Fox es un hombre cordial, con mucho humor, pero no bromea cuando dice que no le gusta pasar mucho tiempo lejos de su jardín: “Si tengo que quedarme tres noches fuera de casa, sufriría lo que llamo ‘sueños verdes’. Soñaría con mi jardín, pero luego tendría pesadillas pensando que todo se ha quemado y tendría que volver a casa”.

¿Cuál era la relación de los griegos y los romanos con los jardines? Por ejemplo, en la Domus Aurea, el palacio de Nerón en Roma, eran un elemento esencial. Para los griegos, los jardines significaban sobre todo frutas y hortalizas. Las flores eran un lujo solo para los ricos y el agua no abundaba. Cuando cambió la estructura social y llegaron los reyes, los jardines se pusieron de moda entre los griegos poderosos. En el mundo romano, a los líderes les gustaba exhibir sus parques y jardines. Cultivaban algunas flores, pero no tantas como en un jardín inglés. Los emperadores romanos eran dictadores como Ceaucescu o Sadam Husein, o los dos a la vez, y les encantaba construir parques en los que mostraban su grandiosidad. El enorme parque de Adriano en su villa de Tívoli es un ejemplo. Pero yo respeto a la gente que hace crecer cosas. No me impresionan tanto los que pagan por mantener grandes jardines.

“Me encanta la jardinería, no la contemplación de las plantas. Respeto a la gente que hace crecer cosas, no a los que pagan por mantener grandes jardines”

¿Es muy grande la diferencia? Enorme. A veces es la misma persona, pero no siempre. A mí lo que me encanta es la jardinería, no la contemplación de jardines.

En sus libros explica que los primeros jardines botánicos fueron griegos, de un discípulo de Aristóteles. Teofrasto, que dispuso ser enterrado en su jardín. Conocemos algunas de las plantas que cultivó, pero su objetivo era más científico que estético.

¿Y cuál es su jardín botánico favorito? Hay dos grandes en el mundo. Los dos primeros son Múnich y Edimburgo. Trabajé en Múnich en 1965 cuando tenía 18 años y es el mejor jardín del mundo. Tiene plantas excepcionales. En Edimburgo, los escoceses llevan a cabo un trabajo excelente y tienen acceso a las plantas que vienen de China y de Extremo Oriente. Admiro el jardín botánico de Madrid, cerca del Museo del Prado. Comencé a admirarlo en los años noventa, cuando fue renovado. Es precioso. En Reino Unido me gustan los jardines privados. Los botánicos no tienen nada que ver con la jardinería, que es un oficio, un arte relacionado con la exposición. Están interesados en la ciencia, en un esfuerzo ridículo por salvar a las plantas del mundo.

¿Por qué cree que es ridículo? Es algo que no se puede hacer. Actualmente el 30% de las plantas del mundo solo se conservan en jardines botánicos. ¿Por qué las salvan? Kew Gardens [los jardines botánicos de Londres] mantiene un proyecto para recopilar todas las semillas del mundo, pero nadie las planta. Allí están, en un refrigerador. ¿Qué van a hacer con ellas? Soy bastante escéptico con eso.

Ejemplares de Cosmos Rubenza, presentes en el jardín del New College que Lane Fox supervisa. MANUEL VÁZQUEZ

¿Cómo afecta el cambio climático a su trabajo como jardinero? Enormemente. En Inglaterra, mi jardín dura mucho más tiempo con flores. Pero sé que en Italia este año ha sido una catástrofe para jardines como el de Ninfa, al sur de Roma, que depende de las fuentes naturales. Ha padecido una crisis enorme tras nueve meses sin lluvia. No ha pasado nada igual en sus ocho siglos de historia. Y España supongo que vivirá el mismo desastre. En Inglaterra es magnífico. Los inviernos son cada vez más suaves. En febrero el jardín está fantástico, todo florece en marzo. Mi jardín está magnífico en esta época del año y por eso no estoy totalmente contento de hallarme en Córdoba porque no puedo verlo.

¿En cuántos jardines trabaja? Ahora mismo tengo tres responsabilidades. Los jardines del New College de Oxford, los mejores de la ciudad. Tenemos muchísimos visitantes, sobre todo por las películas. Uno de los árboles ha sido utilizado en la serie de filmes de Harry Potter y todos los años 50.000 jóvenes japonesas nos visitan para fotografiarse bajo el árbol. El jardín también ha sido utilizado en Mamma Mía II, veremos cómo una joven Meryl Streep deja la universidad en ese jardín y tendremos otros 50.000 visitantes, porque la gente no distingue entre realidad y ficción. Me ocupo de un segundo jardín, Yarnton Manor, cerca de Oxford, que es una academia de verano. Y por encima de todo trabajo en mi propio jardín.

¿Sabe cuántas plantas tiene? No, no las cuento, son demasiadas. Llevo 60 años siendo jardinero.

¿Qué tipo de jardines le gustan, los barrocos o los sencillos? Me gusta cultivarlos. No me importa que sea con semillas o plantas compradas en un vivero. Lo malo es que la gente joven ya no puede comprar casas, son demasiado caras. Yo pude disponer de mi propio jardín a los 30 años, pero ahora resultaría imposible. Representa una crisis tremenda para la jardinería inglesa.

En Córdoba existen algunos jardines musulmanes. ¿Son reales o son recreaciones románticas? ¿Sabemos cómo eran los jardines de la antigüedad? En algunos casos podemos recrearlos. Gracias a fuentes árabes, tenemos una lista de plantas que fueron traídas desde Siria y Egipto y que se cultivaron en el sur de España, pero no las verán en la Alhambra. De la Antigüedad conocemos pocos jardines, el de Plinio es uno de ellos. Y podríamos recrearlo. Pero los nuestros son mucho más interesantes de lo que nunca pudieron ser los romanos o los griegos, gracias a China. El oeste de China y Tíbet son el paraíso para las plantas y las flores silvestres. En Inglaterra ahora tenemos 90.000 plantas para elegir.

MANUEL VÁZQUEZ

Recientemente publicó un artículo en el que relataba un viaje a Rumania en busca de flores silvestres. ¿Cuál es la flor que nunca ha visto en la naturaleza y que le gustaría ver? La Gentiana farara, pero eso significaría viajar a China. Y me gustaría volver a ver la Campanula covadonga en los Pirineos. Fue encontraba en los años treinta por un gran investigador inglés y su hijo me dio unas semillas. Es violeta oscuro. La tuve hace 50 años, pero la perdí, no logré reproducirla.

¿Podemos contar la historia del mundo a través de las plantas? Sería muy interesante porque nunca se ha hecho bien. Quiero realizar un programa de televisión sobre lugares de Grecia donde todavía crecen plantas famosas en la literatura clásica. En la Iliada, el poema más grande del mundo, Hera quiere seducir a Zeus, el rey de los dioses, en el monte Ida. Es irresistible y Zeus hace el amor con ella sobre un lecho de flores. Afortunada pareja. Y si uno va en marzo al monte Ida puede encontrar las mismas flores… También se producen sorpresas con el origen de las plantas. Por ejemplo, siempre se pensó que los melocotones llegaron de China en la Edad Media. Sin embargo, unos arqueólogos alemanes encontraron en Samos un hueso de melocotón en un nivel muy antiguo. Todavía me pregunto si lo tiraron ellos. La historia antigua de las plantas es muy disputada.

Cuando la conversación se interna en la otra profesión de Lane Fox, el profesor no tarda en preguntar a su interlocutor si es capaz de leer el griego clásico. Ante la respuesta negativa, explica que “nunca es demasiado tarde” y realiza una defensa de la necesidad de aprender aquella lengua: “Tenemos muchas razones para estudiar griego clásico, pero una se eleva por encima de todas. Si ha leído los poemas de Homero en su lengua original, su vida tiene sentido. Cuando usted termine su día, pensará: ‘¿Qué he hecho hoy?’. He grabado una entrevista en inglés, he leído unos artículos. Pero si lees a Homero te cambia para siempre”.

Hace un año entrevisté a un latinista francés, Paul Veyne… Le conozco, un hombre muy inteligente.

Ejemplares de clemátide Bill Mackenzie del jardín del New College. MANUEL VÁZQUEZ

Y me explicó que su teoría es que ya queda tan poca gente que hable latín y griego que tendría más sentido utilizar el tiempo que se dedica a esas lenguas en el bachillerato a la lectura de los autores clásicos. En otras palabras, que es más importante leer a Homero como sea que leer algunos versos de Homero con dificultad en la lengua original… Eso no tiene sentido. Veyne es un historiador, muy importante, pero no es un hombre de letras. No me importa quién lea griego, de hecho a veces me gustaría que algunos profesores de griego no lo conociesen por las cosas que escriben, pero Homero está ahí para todos. ¿Por qué deberíamos negar a la mayoría de la humanidad el acceso a lo más grande que se ha producido en su historia? No puedo estar de acuerdo, tendría que enseñarse a Homero en griego clásico en las escuelas. La pregunta correcta sería más bien por qué tenemos que aprender francés en el colegio.

La literatura clásica nos ilumina sobre los grandes periodos de crisis, como el helenismo o la caída de la República romana. ¿Cree que estamos viviendo uno de esos momentos de cambio total? No. Básicamente no está ocurriendo nada. El Brexit es una estupidez, pero no representa ni de lejos una crisis comparable a una conquista romana o el ascenso de Alejandro. No deberíamos creer que podemos aprender lecciones del mundo clásico. Tenían esclavos. A veces me pregunto si no debería escribir cada vez “Pericles, el ateniense dueño de esclavos”. De hecho, sí que existe una poderosa lección moral del mundo griego: no se puede tratar a otras personas de esa forma.

“Tendría que enseñarse a Homero en griego clásico en las escuelas. La pregunta correcta sería más bien por qué tenemos que aprender francés”

¿Por qué termina su libro El mundo clásico con Adriano, emperador de 117 a 138 d. C. y no con el final del imperio romano de Occidente, en el siglo V? Porque creo que es la primera persona que mira hacia atrás y contempla el mundo griego como si fuese clásico. Es la primera vez que una mirada clásica sobre el mundo se convierte en dominante y, con ella, cambia la mirada sobre el pasado. Y además es español…

¿Tenemos una idea clara de por qué el mundo se convirtió en cristiano, por qué se abandonaron los viejos dioses para adoptar uno nuevo? Sí, conocemos muchas razones. Una de ellas fue la conversión del emperador Constantino, que además dedicó mucho dinero a la Iglesia y a los cristianos. Eso animó a mucha gente a seguir ese camino. La conversión del mundo clásico a la cristiandad fue un proceso lento, no acabó hasta el final del siglo V. Era una religión que unió las creencias con la ética, que antes habían estado siempre separadas; que promete una vida después de la muerte…

Ejemplares de salvia Royal Bumble. MANUEL VÁZQUEZ

Pero en su libro dice que cuando Jesús muere debía de tener en torno a 30 seguidores. Sí, sin duda es extraordinario. Es una de las grandes historias de la humanidad. No creo en el mensaje, pero respeto lo que logró.

En su libro explica que Cicerón se construyó una casa enorme en Roma que podía ser contemplada desde muchos lados porque le gustaba exponerse en público. ¿No está ocurriendo ahora mismo algo parecido con las redes sociales? No había pensado en ello, pero me parece muy interesante. ¿Cómo tuitearía Cicerón? Me encantaría reconstruir los tuits de Cicerón.

¿Y era Cicerón un idiota, con un ego gigantesco, o uno de los hombres más inteligentes de todos los tiempos, o un poco de cada cosa? Si eres un hombre de izquierdas, no puedes soportarle, pero muchas veces te quita el aliento. No puedo evitar sentir simpatía hacia él. De verdad. Muy pocos de mis colegas simpatizan con él, salvo los especialistas en su obra. Los historiadores le consideran un horror, alguien que nunca se preocupa por el pueblo, un nuevo rico que se equivoca en todo… Pero, qué puedo decir, las cartas son maravillosas. Se equivoca siempre: piensa todo el rato que todo el mundo le está esperando para que vuelva y lo arregle todo, y nunca es así. Siempre que puede equivocarse, se equivoca… Pero el mundo sería mucho más gris sin Cicerón. Cuando tenga 80 años y ya no escriba libros, volveré a leer todas sus cartas. Siendo ya viejo relata la visita que hizo Octavio [el futuro emperador Augusto]. Y tenemos la descripción de aquel encuentro entre el joven más letal del mundo y un anciano hombre de Estado que quiere volver a ser importante… ¿Es irónico cuando escribe: “Creo que va a hacer todo lo que le he sugerido”? Es maravilloso. Y en otro momento le visita César, porque le gustaba Cicerón siempre que no hablasen de política. Llega con un séquito de 2.000 personas y se pasan toda la noche hablando de teatro griego, mientras que Cicerón está deseando que le pregunte por la actualidad política. Tras la visita, Cicerón escribe un comentario: “Creo que no es el tipo de persona que volvería a invitar”. Son cosas inmortales.

Ceratostigma willmottianum que hay en el jardín que supervisa Lane Fox. MANUEL VÁZQUEZ

Ha escrito usted durante 40 años para el mismo diario… Todavía más, durante 47.

¿Cuál es el mayor cambio que ha visto en el periodismo en este medio siglo? En mi trabajo, que soy mejor. Ahora llego a más lectores. Cuando empecé, escribía para lectores que vivían en el sur de Inglaterra y que querían aprender a cultivar plantas y flores. Ahora, el Financial Times del fin de semana es un diario global, uno de los más importantes y leídos del mundo. Escribiré sobre mi viaje a Córdoba. La gente quiere leer sobre muchas más cosas, no solo sobre jardinería. Soy mucho menos provinciano.

¿Y desde el punto de visto técnico? Al principio no escribía, creo en Homero y la literatura oral: dictaba mis textos. Luego escribía a mano y lo mandaba a un editor que lo enviaba a su secretaria, que lo pasaba a máquina. Luego volví a dictar. Y ahora todo se ha convertido en digital y ya no dicto. Me gustaría volver a hacerlo, pero sé que no me van a dejar.

 

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11 diciembre 2017 at 5:19 pm Deja un comentario

La Tumba de Anfípolis será abierta al público dentro de tres años

Fuente: AMNA – A. MakrisGreek Reporter
22 de noviembre de 2017

En una conversación con periodistas durante la presentación de una nueva exposición temporal sobre el emperador Adriano en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas, la ministra de Cultura y Deportes Lydia Koniordou ha señalado este miércoles que la tumba de Kasta en Anfípolis abrirá probablemente sus puertas a los visitantes dentro de tres años.

“Estamos presionando en todo caso a la autoridad regional de Macedonia Central y al programa transfronterizo Interreg”, ha señalado, indicando que 1,5 millones de euros serán aportados por la autoridad regional y 1,3 millones de euros por Interreg.

Preguntada sobre si estas cantidades serán suficientes, la ministra ha señalado que serán suficientes para preparar el sitio para recibir visitantes, pero “no para todo”. Se trata de un monumento muy complejo, que necesita una restauración y unos estudios en función de lo que vaya surgiendo. Es un proyecto que va a ser monitoreado constantemente a medida que se vaya restaurando”, ha indicado.

Koniordou ha explicado que algunas secciones del monumento parecen haber sido construidas en diferentes períodos de tiempo, aunque principalmente lo fueron durante la época helenística en el siglo IV a.C. Lo interesante, ha añadido, es que se ha encontrado en los alrededores una gran cantidad de materiales de construcción que se retiraron durante la época romana y que serán devueltos a Kasta.

El ministerio seguirá también adelante con las expropiaciones de tierras alrededor de la Tumba con el fin de fusionar el sitio arqueológico y permitir más trabajos de excavación, ha añadido. A principios de esta semana, Koniordou había anunciado la inclusión de las obras de restauración del monumento en los nuevos programas europeos. Las obras de restauración estructural de la Tumba comenzarán a finales de 2018 o principios de 2019 y estarán terminadas en un año. A ello le seguirá la preservación de todos los murales, suelos y elementos decorativos y la construcción de una cubierta para proteger el monumento que se espera que tenga lugar en 2021.

 

23 noviembre 2017 at 9:39 am Deja un comentario

La Universidad de Graz devuelve a Grecia 26 objetos arqueológicos robados por un general nazi

Las piezas se las llevó Julius Alfred Ringel del recinto del Palacio micénico de Cnosos, en Creta

Sir Arthur Evans, descubridor del Palacio de Cnosos – ABC

Fuente: BEGOÑA CASTIELLA  |  ABC
20 de noviembre de 2017

Altos cargos del Ministerio de Cultura heleno recibirán este lunes en la Embajada de Grecia en Viena veintiséis objetos arqueológicos griegos. Los devuelve la Universidad de Graz, la segunda más importante de Austria después de la de Viena. Y se trata de piezas que fueron «robadas» por el general nazi Julius Alfred Ringel del sitio arqueológico donde se encuentra el Palacio micénico de Cnosos, en la isla de Creta.

El general austriaco Julius Alfrend Ringel, que tuvo una distinguida carrera militar en el Ejército Austrohúngaro, se incorporó a la Wehrmacht y fue enviado en 1941 al frente griego al mando de la Quinta división de montaña. Las tropas alemanas se mantuvieron desde 1941 hasta 1944 en territorio heleno y Ringel participó en la sangrienta batalla de Creta (mayo-junio 1941), para luego seguir combatiendo en otros frentes europeos. En algún momento antes de 1945 entregó a la Universidad de Graz veintiséis objetos arqueológicos provenientes del pequeño museo del yacimiento de Cnosos, así como de la famosa Villa Ariadne, donde residió durante años el distinguido arqueólogo británico Sir Arthur Evans, descubridor del Palacio de Cnosos entre 1900 y 1906.

En los últimos años, la universidad austriaca ha estudiado este grupo de objetos: ocho vasijas de cerámica, un jarrón, una vasija de piedra y una lámpara de aceite, provenientes del periodo minoico; cinco vasijas y dos lámparas de aceite de la época clásica/helenista, cuatro fragmentos de ídolos y dos pequeñas piezas de cerámica, un alfiler de hueso y un objeto en piedra.

Uno de sus departamentos estudió estos objetos, consiguiendo identificarlos como provenientes del Museo y de la Villa Ariadne de Cnosos. La Universidad se puso entonces en contacto con el Ministerio de Cultura griego, para anunciarle su decisión de devolver las piezas. Gracias al trabajo del Departamento de Protección de Bienes Culturales del Ministerio de Cultura griego y de la Embajada de Grecia en Viena, se organizó la devolución de dichos objetos, que se destinan al Museo Arqueológico de la ciudad cretense de Heraclio.

Esta no es la primera devolución de patrimonio robado al Estado griego: desde pequeños fragmentos de mármol de la Acrópolis que muchos visitantes extranjeros se llevaron a sus países de recuerdo, hasta valiosos objetos robados por mafias especializadas en objetos arqueológicos son recuperados por las autoridades griegas en estos últimos años.

La devolución mas reciente fue la de 33 objetos arqueológicos procedentes de la Edad de Bronce, así como objetos del periodo geométrico y 600 monedas, que fueron confiscados por la policía de Munich y entregados a las autoridades griegas en el mes de abril de este año, para llevarlas al Museo Arqueológico Nacional de Atenas. Pero la entrega de ahora es única: es la primera vez que una universidad austriaca devuelve artefactos robados por un general nazi tras su correcta identificación.

 

20 noviembre 2017 at 8:58 am Deja un comentario

El misterio de la peste que se alió con los guerreros espartanos para aniquilar a miles de hoplitas atenienses

Durante el segundo año de la Guerra del Peloponeso (430 a. C.) se desató una extraña epidemia que acabó con la vida de unos 100.000 ciudadanos de Atenas. Entre ellos, miles de soldados dedicados a defender la región de Esparta

Fuente: Manuel P. Villatoro  |  ABC
2 de noviembre de 2017

La «Peste de Atenas» para unos, la «Peste del Peloponeso» para otros. Si hay una enfermedad que aúna a la perfección misterio y crueldad, esa es la epidemia que se propagó entre los atenienses en el segundo año de la Guerra del Peloponeso (430 a.C.). Una dolencia de origen enigmático que se llevó la vida de aproximadamente 100.000 personas (entre ellas, más de cuatro millares de hoplitas y unos tres centenares de jinetes) y que impactó tanto a la sociedad de la época que sus efectos fueron narrados por el mismísimo historiador Tucídides en una de sus obras más famosas.

En siglo V a.C., así pues, los guerreros espartanos se vieron favorecidos por un mal que diezmó las filas de sus enemigos de forma mucho más eficaz que un gigantesco contingente versado en decenas de batallas.

Dos mentalidades

El origen de esta peste hay que buscarlo en el siglo V a.C. Por entonces el mundo griego se dividía entre dos potencias: Atenas y Esparta. Ciudades sumamente avanzadas y tradicionalmente enfrentadas debido a sus divergencias políticas y militares. «Esparta representaba la oligarquía gobernada por unos pocos, mientras que Atenas representaba la democracia, gobernada por la decisión de la mayoría. Además, y a nivel militar, Esparta representaba la lucha por tierra, mientras que Atenas representaba la lucha por mar», explica el historiador clásico J. B. Salmón en el reportaje «Las guerras del Peloponeso».

Ni siquiera la alianza que ambas ciudades mantuvieron durante las Guerras Médicas entre el 490 a.C. y el 478 a.C. (contienda en la que Atenas y Esparta expulsaron a los invasores persas y que se hizo famosa por la popular batalla de las Termópilas) logró apagar el fuego de su enemistad. De hecho, la tensión entre ambas ascendió a cotas tales que -apoyadas por sus respectivas aliadas- iniciaron en el año 461 a.C. la Primera Guerra del Peloponeso. Un enfrentamiento que se destacó más por pequeñas escaramuzas y asaltos a urbes clave del contrario, que por su carácter general. Hubo que esperar más de 15 años para que llegase la ansiada paz previa a la contienda que provocó la peste.

«Los hechos de guerra no terminaron hasta el 445 a.C., en que firmaron un pacto según el cual ni Esparta ni Atenas atacarían ciudades griegas», explican los autores de «Ideas y formas políticas. De la antigüedad al renacimiento».

“The Plague At Ashdod” (Nicolas Poussin, 1631)

El tratado resultó efectivo durante nada menos que veintisiete años. Sin embargo, todo cambió en el 431 a.C. Y es que, fue entonces cuando comenzó el que sería uno de los enfrentamientos más cruentos entre ambas potencias, la llamada Guerra del Peloponeso. «Esparta, que lideraba la liga del Peloponeso, invadió el Ática en el año 431 a.C. iniciando así una brutal lucha fraticida que duraría veintisiete años y que cambiaría con el mundo griego y la civilización antigua», destaca Jorge Dagnino en su dossier «¿Qué fue la plaga de Atenas?».

Aquella contienda no fue como las anteriores. No se basó en pequeñas batallas aisladas. Con su avance sobre territorio enemigo, la envidiosa Esparta (que ansiaba la gloria y el crecimiento económico de su enemiga Atenas) inició un período de conflicto masivo. Así lo explicó el historiador ateniense Tucídides (siglo V a.C.) en su popular obra «Historia de la Guerra del Peloponeso». Un texto en el que señala que todos los pueblos tomaron partido por uno u otro bando ya que «ésta resultó ser la mayor convulsión que afectó a los helenos, a los bárbaros y, bien se podría decir, a la mayor parte de la Humanidad».

El historiador Donald Kagan es de la misma opinión en su obra «La Guerra del Peloponeso»: «Desde la perspectiva de los griegos del siglo V a. C., fue percibida en buena manera como una guerra mundial, a causa de la enorme destrucción de vidas y propiedades que conllevó, pero también porque intensificó la formación de facciones, la lucha de clases, la división interna de los Estados griegos y la desestabilización de las relaciones entre los mismos, razones que ulteriormente debilitaron la capacidad de Grecia». Como bien explica el autor, los gobernantes de la época desconocían que la contienda iba a provocar una de las plagas más enigmáticas y masivas y de la historia antigua.

Al abrigo de los muros

Cuando la guerra arribó a sus fronteras, los atenienses acababan de elegir por décimo tercera vez consecutiva al sexagenario Pericles como estratego (gobernador). Y este político, sabedor de la potencia de los hoplitas espartanos en combate terrestre, decidió optar por esconder a sus fuerzas en ciudades amuralladas y evitar la batalla en campo abierto. Así lo señala la catedrática en Historia Antigua María José Hidalgo de la Vega en su obra «Historia de la Grecia Antigua»: «Frente a las tropas enemigas, los efectivos que Atenas y sus aliados podían movilizar eran cuantitativamente inferiores. […] Por ello, el plan estratégico de Pericles era, pues, mantenerse a la defensiva en tierra contando con que la ciudad de Atenas y el Pireo estaban preparadas adecuadamente para resistir cualquier ataque».

Lo cierto es que no le faltaba razón a Pericles ya que, aunque los atenienses podían poner sobre el mar un total de 300 naves con tripulaciones más que versadas en la navegación, poco podían hacer ante la potencia militar espartana.

Esta teoría la corrobora el mismo Kagan en su extensa obra al afirmar que los «espartanos que tenían la ciudadanía no necesitaban ganarse el sustento, y se dedicaban exclusivamente al entrenamiento militar». El experto se atreve incluso a afirmar que, gracias a este sistema de entrenamiento, pudieron «desarrollar el mejor ejército del mundo heleno, una formación de ciudadanos-soldado con entrenamiento y habilidades profesionales sin parangón alguno».

Guerreros espartanos en la batalla de las Termópilas

De la misma opinión es el académico británico Paul Cartledge. Según afirma en su obra «Los espartanos, una historia épica», los ciudadanos de esta ciudad eran unos combatientes más que excepcionales: «Los varones espartanos adquirieron fama de ser los marines de todo el mundo griego, una fuerza de combate excepcionalmente profesional y motivada».

No obstante, para mantener esta casta guerrera recurrían a auténticas barbaridades. «Solo permitían vivir a las cruaturas físicamente perfectas, y a los muchachos se les separaba del hogar a los siete años para que se entrenasen y se endurecieran en la academia militar hasta alcanzar los veinte años de edad. De los veinte a los treinta vivían en barracones y ayudaban, a su vez, a entrenar jóvenes reclutas», completa -en este caso- Kagan.

Así pues, y sabedor de que solo le esperaba la derrota en el campo de batalla, Pericles prefirió esconder a los ciudadanos tras los muros de Atenas para evitar que fuesen masacrados por los crueles espartanos. «Con su aplastante superioridad terrestre, su plan estratégico consistía ante todo en arrastrar a Atenas a una gran batalla en campo abierto. Y consideraron que el proceso para lograrlo era arrasar las cosechas y destruir las propiedades de los atenienses para forzarles a salir en su defensa», explica Hidalgo de la Vega.

La cruel peste

Mientras espartanos y atenienses dirimían sus diferencias a base de estrategia y lanzazos, una epidemia nació en los muros de Atenas. Una enfermedad que, según narra el propio Tucídides en su obra, se originó «en tierras de Etiopía, que están en lo alto de Egipto; y después ascendió de Egipto a Libia; se extendió largamente por las tierras y señorías del rey de Persia; y de allí entró en la ciudad de Atenas».

El propio Tucídides afirma en su obra que la epidemia se contagió entre los ciudadanos debido a la falta de espacio en la ciudad. Teoría que, a día de hoy, corrobora el propio Dagnino: «La población de Atenas se había cuadriplicado con los refugiados, muchos de los cuales vivían hacinados en precarias chozas improvisadas».

Con todo, los historiadores coinciden en que el mejor testimonio para explicar esta epidemia es el Tucídides, quien habitó la región por entonces y quien sufrió la enfermedad en su propia piel.

El historiador clásico empieza de esta guisa su descripción de la enfermedad (tan destacable que le dedica incluso un capítulo): «Sobrevino a los atenienses una epidemia muy grande, que primero sufrieron la ciudad de Lemnos y otros muchos lugares. Jamás se vio en parte alguna del mundo tan grande pestilencia, ni que tanta gente matase. Los médicos no acertaban el remedio, porque al principio desconocían la enfermedad, y muchos de ellos morían los primeros al visitar a los enfermos. No aprovechaba el arte humana, ni los votos ni plegarias en los templos, ni adivinaciones, ni otros medios de que usaban, porque en efecto valían muy poco; y vencidos del mal, se dejaban morir».

Estatua que representa a Tucídides

En palabras de Tucídides, los síntomas de la que actualmente es conocida como la «Peste del Peloponeso» o «Peste de Atenas» empezaban con «un fuerte y excesivo dolor de cabeza». Era lo menor de aquella dolencia ya que, posteriormente, a los enfermos «los ojos se les ponían colorados e hinchados; la lengua y la garganta sanguinolentas, y el aliento hediondo y difícil de salir, produciendo continuo estornudar».

La siguiente fase escalaba todavía más en peligrosidad: «La voz se enronquecía, y descendiendo el mal al pecho, producía gran tos, que causaba un dolor muy agudo; y cuando la materia venía a las partes del corazón, provocaba un vómito de cólera, que los médicos llamaban apocatarsis, por el cual con un dolor vehemente lanzaban por la boca humores hediondos y amargos; seguía en algunos un sollozo vano, produciéndoles un pasmo que se les pasaba pronto a unos, y a otros les duraba más».

El historiador señala además en «Historia de la Guerra del Peloponeso» que, a partir de entonces, a los enfermos les empezaban a salir unas pústulas pequeñas y «por dentro sentían un gran ardor» casi imposible de mitigar. «El mayor alivio era meterse en agua fría, de manera que muchos que no tenían guardas, se lanzaban dentro de los pozos, forzados por el calor y la sed», explica. Esta era la etapa clave de la enfermedad, pues era en la que más personas fallecían. «Algunos morían de aquel gran calor, que les abrasaba las entrañas a los siete días, y otros dentro de los nueve conservaban alguna fuerza y vigor. Si pasaban de este término, descendía el mal al vientre, causándoles flujo con dolor continuo, muriendo muchos de extenuación», completa el testigo.

No había remedio para tal mal. Tan solo cabía esperar que el cuerpo lo rechazase. Aunque, en palabras de Tucídides, aquellos que no morían podían sufrir otro tipo de consecuencias: «Algunos perdían [los brazos]; otros perdían los ojos, y otros, cuando les dejaba el mal, habían perdido la memoria de todas las cosas, y no conocían a sus deudos ni a sí mismos». Al parecer, la dolencia era tan grave que ni las aves carroñeras se acercaban a los cuerpos sin sepultar ya que, «si algunas los tocaban, morían».

La futura «Peste del Peloponeso» era, según el mismo historiador clásico, desesperante. No ya porque causara la muerte, sino porque aquellos que la padecían sabían que no había cura para acabar con ella.

Pericles, estratego de Atenas

«No se hallaba medicina segura, porque lo que aprovechaba a uno, hacía daño a otro. Quedaban los cuerpos muertos enteros, sin que apareciese en ellos diferencia de fuerza ni flaqueza; y no bastaba buena complexión, ni buen régimen para eximirse del mal», destaca en su obra el historiador clásico. Atenas pronto se llenó de cadáveres que se amontonaban en casas, templos, estancias y albergues. Según Tucídides, esto provocó una falta de respeto por la muerte que jamás se había visto en la urbe. Así pues, no era raro ver cómo una familia arrojaba el cuerpo de un fallecido a una pira o un enterramiento ajeno. Algo impensable hasta entonces.

Y, por si todo esto fuera poco, la desesperanza de los ciudadanos les llevó a actuar sin «ninguna vergüenza» y como si el mundo estuviese a punto de acabar. Algo que provocó un caos terrible en la ciudad. «Los pobres que heredaban los bienes de los ricos, no pensaban sino en gastarlos pronto en pasatiempos y deleites, pareciéndoles que no podían hacer cosa mejor, no teniendo esperanza de gozarlos mucho tiempo, antes temiendo perderlos en seguida y con ellos la vida», finaliza Tucídides en su obra.

La cruel «Peste del Peloponeso» terminó extendiéndose durante cuatro años y llevándose consigo -según las estimaciones de Diagnino- de unas 100.00 personas. Entre un cuarto y un tercio de la población de la región en la época.

Muerte de hoplitas

Ni siquiera el ejército se vio libre de la peste. El contagio masivo entre los hoplitas hay que buscarlo en el año 430. Por entonces, Pericles había decidido usar su potencia naval para atacar por mar Esparta mientras sus tierras eran arrasadas por el enemigo. Aquella feliz idea no le salió demasiado bien ya que, tras ser rechazados, se vieron abocados a regresar a la contagiada ciudad.

«La expedición llegó a la ciudad transcurrida la primera mitad de junio, cuando la peste ya llevaba más de un mes en Atenas», añade Kagan. En un intento de que el ejército no se contagiase, Pericles envió a la carrera a sus hombres en una nueva expedición. Un nuevo error.

La peste de Atenas, por Michael Sweerts

«En este mismo verano, Hagnón, hijo de Nicias, y Cleopompo, hijo de Clinias, que eran compañeros de Pericles en el mando de la armada, partieron por mar con el mismo ejército que Pericles había llevado y traído, para ir contra los calcídeos, que moran en Tracia, y hallando en el camino la ciudad de Potidea, que aún estaba cercada por los suyos, hicieron llegar a la muralla sus aparatos y la combatieron con todas sus fuerzas para tomarla. Mas todo aquel nuevo socorro y el otro ejército que estaba antes sobre ella no pudieron hacer nada, a causa de la epidemia que se propagó entre ellos, traída por los que vinieron con Hagnón», añade Tucídides.

Cuando Hagnón regresó había perdido 1.050 hoplitas de los 4.000 que habían partido junto a él. Todos ellos, víctimas de la epidemia. Desde entonces los militares se vieron atacados también por la epidemia hasta tal punto que, cuando la peste desapareció en el año 427 a.C., ya habían muerto «más de cuatro millares de hoplitas y trescientos jinetes», en palabras de Kagan.

 

2 noviembre 2017 at 7:31 pm Deja un comentario

La llama olímpica de Pyeongchang 2018 se enciende en Olimpia, en imágenes

La antorcha olímpica fue encendida en la tradicional ceremonia que marca el inicio de la cuenta atrás para que dé comienzo esta importante cita deportiva que se celebrará del 9 al 25 de febrero del año que viene

Fuente: EL PAÍS
24 de octubre de 2017

La antorcha olímpica de los Juegos de Invierno de Pyeongchang 2018 fue encendida este martes en Olimpia (Grecia), en la tradicional ceremonia que marca el inicio de la cuenta atrás para que dé comienzo esta importante cita deportiva que se celebrará del 9 al 25 de febrero del año que viene. En la imagen, la actriz griega Katerina Lechou (d), enciende la antorcha de la llama olímpica. ARIS MESSINIS (AFP)

 

Esta simbólica ceremonia fue introducida por primera vez antes de los Juegos de Berlín de 1936 y se desarrolló como es habitual en el antiguo primer estadio olímpico, con la presencia del Primer Ministro de Corea del Sur, Lee Nak-yeon, y el presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach. En la imagen, una actriz sostiene la llama olímpica durante la ceremonia de encendido de la misma en la antigua Olimpia. YANNIS KOLESIDIS (EFE)

 

El tiempo no acompañó en esta ocasión y el acto se vio alterado por una ligera lluvia y por la presencia de nubes, lo que obligó a la suma sacerdotisa, interpretada por la actriz Katerina Lechou, a usar la llama que se encendió en los ensayos y no realizar el tradicional encendido con el reflector solar, ya que la antorcha sólo puede prender fuego ‘olímpico’. En la imagen, una actriz sostiene la llama olímpica durante la ceremonia. YANNIS KOLESIDIS (EFE)

 

La actriz griega Katerina Lechou (d) sostiene la llama olímpica durante la ceremonia de encendido de la misma en la antigua Olimpia (Grecia). YANNIS KOLESIDIS (EFE)

 

Unos actores luchan durante la ceremonia en el Templo de Hera. MILOS BICANSKI (GETTY IMAGES)

 

La actriz griega Katerina Lechou (d) enciende la antorcha con la llama olímpica durante la ceremonia de encendido de la misma en la antigua Olimpia (Grecia). YANNIS KOLESIDIS (EFE)

 

La actriz griega Katerina Lechou sostiene la antorcha con la llama olímpica durante la ceremonia. YANNIS KOLESIDIS (EFE)

 

El esquiador griego Apostolos Aggelis porta la antorcha con la llama olímpica. YANNIS KOLESIDIS (EFE)

 

Guardias presidenciales griegos cruzan el antiguo Templo de Hera. ARIS MESSINIS (AFP)

 

El excentrocampista surcoreano del Manchester United, Park Ji-sung, fue el primer relevista del país organizador, recogiendo la llama del esquiador griego de la modalidad de nórdico Apostolos Aggelis, que tuvo el honor de ser su primer portador. En la imagen, esquiador griego sostiene la antorcha antes de entregarse al excentrocampista surcoreano. ARIS MESSINIS (AFP)

 

Actrices participan en el acto de encendido de la llama olímpica. COSTAS BALTAS (REUTERS)

 

“Nos aseguraremos de mostrar al mundo cómo hemos crecido, cómo podemos organizar este evento deportivo. Esto es más que los Juegos de Seúl de 1988. Estos son las mayores Juegos de Invierno de la historia y estoy emcionado de formar parte de ellos”, celebró el exfutbolista. En la imagen, el excentrocampista surcoreano del Manchester United Park Ji-sung recoge la llama del esquiador griego Apostolos Aggelis. ALKIS KONSTANTINIDIS (REUTERS)

 

Ahora, la antorcha debe llegar a Corea del Sur la semana que viene, el 1 de noviembre, para que dé comienzo su paso por el país, en lo que los organizadores esperan que sirva para que aumente la hasta ahora baja venta de entradas. En la imagen, el exfutbolista surcoreano Park Ji-Sung corre con la antorcha olímpica durante la ceremonia de encendido de la misma en la antigua Olimpia. YANNIS KOLESIDIS (EFE)

 

24 octubre 2017 at 8:23 pm Deja un comentario

Un teatro griego aflora en un campo de olivos de Mesenia

Las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz todo el perímetro de la ‘orchestra’ (el espacio central, donde el coro cantaba y bailaba), cuyo diámetro es de 16,30 metros

Descubierto en 2016. El teatro griego fue descubierto el año pasado en la antigua Touria, en Mesenia, al suroeste del Peloponeso. Foto: Hellenic Ministry of Culture and Sports

Fuente: ALEC FORSSMANN  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
19 de octubre de 2017

Un teatro griego descubierto el año pasado en la antigua Touria, en Mesenia, al suroeste del Peloponeso, en Grecia, ha sido excavado por la Sociedad Arqueológica de Atenas y bajo la dirección de Xeni Arapogianni, según ha revelado hoy el Ministerio de Cultura de Grecia. Las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz todo el perímetro de la orchestra (el espacio central, donde el coro cantaba y bailaba), cuyo diámetro es de 16,30 metros. También se distingue claramente la canalización por la que discurría el agua, entre la orchestra y la primera fila de asientos.

Detrás de la primera fila de asientos hay numerosos elementos arquitectónicos caídos de los niveles superpuestos, entre ellos muchas partes de asientos intactos; en la parte derecha se han conservado cinco filas de asientos con una gran parte de los asientos en su lugar original. El koilon, el conjunto de gradas reservado para el público, disponía de escaleras y de pasillos. Especialmente significativo es el hallazgo de una parte del escenario, en el lado norte del teatro, donde se conservan tres ranuras paralelas para acomodar el escenario móvil.

Perímetro de la ‘orchestra’. Las excavaciones han sacado a la luz todo el perímetro de la orchestra. Foto: Hellenic Ministry of Culture and Sports

 

Elementos arquitectónicos. Detrás de la primera fila de asientos hay numerosos elementos arquitectónicos caídos de los niveles superpuestos. Foto: Hellenic Ministry of Culture and Sports

 

Filas de asientos. Cinco filas de asientos con una gran parte de los asientos en su lugar original. Foto: Hellenic Ministry of Culture and Sports

 

Ranuras paralelas. Tres ranuras paralelas para acomodar el escenario móvil. Foto: Hellenic Ministry of Culture and Sports

 

Período helenístico. El antiguo teatro ha sido fechado provisionalmente a comienzos del período helenístico. Foto: Hellenic Ministry of Culture and Sports

 

19 octubre 2017 at 7:55 pm Deja un comentario

Introducción a la sala de Grecia del Museo Arqueológico Nacional

Hace 4000 años nacieron en Grecia valores, creencias e instituciones que construyeron los cimientos de la civilización occidental. Este vídeo (de introducción a la sala sobre la antigua Grecia en el Museo) muestra al visitante los conceptos esenciales que configuran las grandes aportaciones de la cultura griega, permitiendo entender nuestras raíces y muchos de los valores culturales del mundo contemporáneo.

Fuente: Museo Arqueológico Nacional de España

 

12 octubre 2017 at 9:02 pm Deja un comentario

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