Posts filed under ‘Greece’

Recuperan objetos del ‘Mentor’, el barco naufragado de lord Elgin

El bergantín de lord Elgin se hundió en 1802 durante una tormenta en la isla griega de Citera, mientras transportaba un cargamento de mármoles del Partenón y de otros monumentos de la Acrópolis

Casco destruido de la nave. El naufragio del Mentor no se encuentra en buenas condiciones, como se puede apreciar en esta fotografía del casco destruido de la nave. FOTO: MINISTRY OF CULTURE AND SPORTS, GREECE

Fuente: ALEC FORSSMANN  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
15 de agosto de 2017

Entre el 8 y el 27 de julio, el Eforato de Antigüedades Subacuáticas de Grecia ha llevado a cabo nuevas investigaciones en el Mentor, el bergantín de lord Elgin, que se hundió en septiembre de 1802 durante una tormenta en la isla griega de Citera. El cargamento de mármoles que transportaba, del Partenón y de otros monumentos de la Acrópolis, fue recuperado tres años después.

Gregorios Logothetis, un cronista de Citera, relató el naufragio de la siguiente manera: “Un barco procedente de Atenas iba a anclar en Avlemonas cargado de cajas con varias estatuas preciosas de mármol y, puesto que la tripulación se quedó dormida, golpeó contra una roca y se rompió. Los mármoles en las cajas se hundieron en el fondo del mar y sólo las personas se salvaron, desnudas”.

Los arqueólogos subacuáticos han encontrado pertenencias personales de la tripulación y de los pasajeros del Mentor: piezas de ajedrez, pipas, viales (frasquitos para contener medicamentos inyectables), un cepillo de dientes, monedas de oro (una de Utrecht fechada en 1756), elementos decorativos de instrumentos musicales y dos botones metálicos con el símbolo del ancla, procedentes de un uniforme de la marina. El naufragio no se encuentra en buenas condiciones debido a la destrucción ocasionada durante las tareas de salvamento de 1802-1804 y en acciones posteriores.

Polea y restos de madera. Los arqueólogos subacuáticos han hallado restos de cuerdas y poleas entre la madera, empleadas durante las operaciones de salvamento de las reliquias. FOTO: MINISTRY OF CULTURE AND SPORTS, GREECE

 

Objetos de hierro. Objetos de hierro hallados durante las exploraciones realizadas en julio de 2017. FOTO: MINISTRY OF CULTURE AND SPORTS, GREECE

 

Restos de un mueble. Restos de un cajón que formaba parte de un mueble de madera. FOTO: MINISTRY OF CULTURE AND SPORTS, GREECE

 

17 agosto 2017 at 1:17 pm Deja un comentario

Hallado un tesoro de ánforas ibéricas en el Mar Egeo

Se trata de un tesoro que no tiene parangón por la cantidad de vasijas descubiertas

Unos arqueólogos limpian objetos extraídos de uno de los hallazgos del archipiélago de Furni, en el mar Egeo oriental – EFE

Fuente: EFE  |  ABC
9 de agosto de 2017

Arqueólogos griegos han hallado los restos de un barco ibérico del siglo I o II después de Cristo en aguas del archipiélago de Furni, en el mar Egeo, que iba cargado de ánforas, un tesoro sin parangón por la cantidad de vasijas descubiertas.

«Se trata de ánforas del tipo Dressel 38 y Beltran IIA, fabricadas en los alrededores de Cádiz, y es la primera vez que se halla en el Egeo un cargamento de este tipo», explica a Efe el arqueólogo responsable de la investigación, Yorgos Kutsuflakis.

El cargamento se halló en un zona marítima de alta actividad comercial durante los primeros siglos después de Cristo.

«En los tiempos romanos el Mediterráneo se había transformado en un inmenso mercado único gracias a la seguridad que ofrecía la Pax Romana a las rutas marítimas», explica el arqueólogo para añadir que esto explica la presencia de productos de España y de Túnez en esa zona del Egeo.

«La gran cantidad de ánforas halladas durante toda la operación indica que el principal cargamento de los naufragios eran líquidos, como aceite y vino», dice Kutsuflakis, que añade que han sido hallados también cargamentos de salsas para pescado.

La investigación arqueológica submarina en Furni comenzó en 2015 con la contribución de RPM Nautical Foundation, un organismo no lucrativo que se dedica al apoyo de la arqueología marítima.

Investigación previa

El motivo para lanzar una investigación arqueológica submarina en este lugar fue un estudio previo que había hecho este arqueólogo sobre una colección de ánforas que se exponen en el museo arqueológico de Icaria hallada allí por pescadores.

El arqueólogo destaca que para la realización del proyecto «el apoyo incondicional de la población local» fue un factor determinante y añade que los pescadores dieron a los arqueólogos información crucial para la localización de los naufragios.

Las ánforas que se exponen en el museo arqueológico de Icaria indicaban, según Kutsuflakis, que el estrecho entre esta isla y la de Samos, donde está el archipiélago de Furni, formaba parte de una ruta marítima del pasado y que allí podía haberse producido un número considerable de naufragios.

La operación arqueológica ha conseguido localizar y estudiar hasta ahora 53 naufragios, la mayoría de los cuales se sitúan a una profundidad de entre 60 y 120 metros, por lo que es necesario el uso de un submarino operado por control remoto.

Además del barco que transportaba las ánforas fabricadas en la actual Cádiz (la entonces Gades romana) este año han sido descubiertos otros siete naufragios.

De las embarcaciones hallada se extraen solo los objetos más indicativos del cargamento, para un estudio más detallado.

Los hallazgos prueban que por el estrecho entre Icaria y Samos pasaba una ruta marítima que «unía el mar Negro con las islas de Rodas y Chipre» y que «era muy frecuentada desde el inicio de los tiempos romanos hasta el siglo VII», destaca Kutsuflkakis.

«La fundación de Constantinopla, a comienzos del siglo IV, por el emperador romano Constantino I el Grande, intensificó el comercio en esta ruta», precisa el arqueólogo.

Territorio local

A partir de la llegada de los árabes a la costa del Mediterráneo en el siglo VII, y del consiguiente comienzo de la actividad de corsarios en esa zona, la ruta declina y tan solo operan allí pequeñas embarcaciones locales.

El coste de cada operación de investigación, que dura entre veinte y treinta días, oscila entre 40.000 y 50.000 euros.

El arqueólogo precisa que esta cifra no incluye el coste diario de 8.000 euros del barco de investigación, pues la RPM Nautical Foundation lo pone a disposición de forma gratuita.

Kutsuflakis espera que, algún día, en el archipiélago de Furni sean posibles visitas guiadas de buceadores a los naufragios.

«Desgraciadamente, en tiempos de crisis es difícil disponer de los fondos para organizar este tipo de actividades», dice.

Además de Furni, hay un gran número de restos de naufragios de la antigüedad potencialmente accesibles a los buceadores en otros lugares del mar Egeo, como en el golfo sur de Eubea, en el estrecho entre Lavrion y Macrónisos, cerca del cabo de Sunion, o en Alonnisos, en las Espóradas del norte.

 

17 agosto 2017 at 9:02 am Deja un comentario

Ir a Juicio, la gran pasión de los atenienses

En el siglo V a.C., cualquier ciudadano de Atenas podía asistir a un juicio en calidad tanto de juez como de espectador

La Hetera Friné. La Hetera Friné es mostrada a los jueces de Atenas, que ante su belleza, propia de Afrodita, la absuelven de la acusación de impiedad. Óleo por J.-L. Gérôme. 1881. Museo de Arte, Hamburgo. FOTO: BRIDGEMAN

Fuente: ANTONIO PENADÉS. Historiador y escritor  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
30 de julio de 2017

En la Atenas clásica, los juicios tenían mucho de espectáculo público, como hoy sucede con los procesos célebres que captan la atención de las televisiones y la prensa durante semanas. Aristófanes da una ácida visión del asunto en Las avispas, obra estrenada en el año 422 a.C., en la que presenta a Atenas como un nido de pleitos, una ciudad infestada de acusadores, jurados y escritores profesionales de discursos. De hecho, el principal motivo de la crisis del teatro en el siglo IV a.C. fue que los juicios se convirtieron en un espectáculo público mucho más atractivo que la mera ficción.

La crisis del teatro en el siglo IV a.C. fue debida a que los juicios se convirtieron en un espectáculo público mucho más atractivo que la mera ficción

Los juicios en la Atenas clásica se planteaban al modo de un duelo personal. No existían fiscales ni abogados tal y como los entendemos hoy, y el juicio se desarrollaba como una lucha entre dos individuos, un combate dialéctico cara a cara; si se deseaba demandar a varias personas por un mismo caso era necesario formular una acción contra cada una de ellas. Por otra parte, el procedimiento variaba según se tratara de asuntos criminales o civiles.

Quién juzga a quién

Los casos criminales eran competencia de un antiguo tribunal aristocrático, el Areópago, y se desarrollaban según ritos y costumbres muy arcaicos. El juicio comenzaba con una ceremonia dramática en la que los parientes del muerto colocaban una lanza sobre un montículo, lo que representaba una declaración de guerra. Luego seguía la excomunión, que era una proclama que excluía al acusado del ágora y de los lugares sagrados hasta el día de la vista. Tras las tres sesiones de que constaba la instrucción llegaba el juicio, siempre al aire libre para evitar que la mancha del acusado se propagara a los jueces y al acusador. Al comenzar se inmolaba un carnero, un cerdo y un toro, y tras el sacrificio las dos partes se ponían en pie sobre sendos bloques de roca y exponían en dos ocasiones sus argumentos antes de que los jueces votaran la sentencia.

Los asuntos que no concernían a la jurisdicción penal los juzgaba el pueblo. El aumento de los contenciosos de tipo comercial y el desarrollo del Imperio ateniense provocó el nacimiento de la figura de los diaithetes, un tribunal de arbitraje formado por atenienses de más de sesenta años (edad en la que terminaban sus obligaciones militares), que ejercían de árbitros públicos durante un año. Este procedimiento era rápido y barato –las partes debían abonar tan sólo un dracma–, aunque si uno de los litigantes no quedaba conforme con la decisión podía apelar ante un tribunal popular.

Estos tribunales populares funcionaban unos trescientos días al año, y descansaban sólo los días de Asamblea y los festivos. Para garantizar la asistencia de los jurados, habitualmente unos doscientos, había ciudades que imponían multas a los absentistas; en la democrática Atenas, en cambio, se prefería indemnizar a los asistentes con el dinero que se recaudaba en concepto de gastos judiciales y multas. La paga era de dos óbolos diarios –un trióbolo a partir de 425a.C.–, equivalente al salario de media jornada de trabajo, una cuantía que no solía atraer a los ricos ni a las gentes del campo, para quienes no era rentable desatender sus granjas. La mayoría de los jurados pertenecían, por tanto, a las clases medias y bajas de la ciudad y del puerto. Muchos encontraban una magnífica distracción charlando y discutiendo con otros jurados los casos que se juzgaban y, cómo no,alimentando su vanidad al participar en decisiones que podían arruinar o salvar vidas.

Estos tribunales populares funcionaban unos trescientos días al año y la mayoría del jurados pertenecía a las clases medias y bajas

La demanda debía presentarse por escrito ante el magistrado que presidía el tribunal, quien, si la aceptaba, ordenaba a las partes el inmediato depósito de gastos y fijaba un día para la instrucción. Esta fase procesal comenzaba con un juramento y con la presentación de las pruebas: contratos y otros documentos, testimonios, prendas, etcétera. Todo ello se guardaba junto con el expediente en una caja sellada hasta la celebración de la audiencia pública.

Un espectáculo popular

El día de la audiencia, los jurados entraban en el tribunal muy temprano, poco después del alba, y se acomodaban en banquetas de madera recubiertas de esteras de juncos. El presidente se sentaba en una tribuna de piedra y junto a él se disponían un escribano, un heraldo y varios arqueros escitas encargados de la seguridad. Las partes se situaban en los dos extremos de la tribuna. Los juicios se celebraban casi siempre al aire libre, por lo que se congregaba un gran número de curiosos cuando se trataba de un asunto de interés público o de un tema morboso.

A la hora señalada, el presidente ordenaba cerrar la puerta del vallado y se entregaba una ficha a los jurados para que al final la canjearan por la paga. Al igual que las sesiones de la Asamblea, se comenzaba con el sacrificio de un animal y una oración; acto seguido, el heraldo procedía a la lectura de las causas que se iban a enjuiciar en la sesión. El escriba leía la demanda y la declaración del acusado, y entonces se concedía la palabra por turno a acusado y defensor, que tenían que hablar por sí mismos. Los incapaces, las mujeres, los menores, los esclavos y los metecos (los extranjeros) eran representados por su tutor legal, su dueño o su patrono.

Las partes solían recibir la ayuda de los logógrafos, profesionales de la escritura que preparaban discursos para sus clientes. Al no existir los abogados, si una persona era objeto de una demanda tenía que defenderse por sí sola o encargar a un logógrafo uno de esos sugestivos textos y memorizarlo. Los logógrafos solían quedar siempre en la sombra, ya que escribían sus alegatos en primera persona para que diera la impresión de que el cliente hablaba por sí mismo. Sus servicios aunaban las funciones de escritor, de profesor de oratoria y también de abogado, puesto que debían diseñar la mejor estrategia procesal. Lisias (459-380 a.C.) fue tal vez el logógrafo cuyos textos alcanzaron mayor altura literaria. Era, sin embargo, un oficio poco reconocido social y económicamente, y de hecho Isócrates y Demóstenes lo abandonaron en cuanto pudieron para ejercer como director de escuela y como político, respectivamente.

Los incapaces, las mujeres, los menores, los esclavos y los extranjeros eran representados por su tutor legal, su dueño o su patrono

Los litigantes también podían pedir permiso al tribunal para que les reemplazara otra persona con mayor facilidad de palabra, petición que solía aceptarse con la única condición de que esta especie de abogado (sinegora o síndico) no recibiera emolumentos. En ocasiones la ayuda se limitaba a una perorata enérgica que complementaba la explicación dada antes por el interesado.

Cárcel, destierro, muerte

El demandante tenía derecho de réplica y el demandado de contrarréplica, por lo que se hacía necesario medir la duración de los discursos con una clepsidra (un reloj de agua). Cada parte disponía de 20 a 48 minutos para la primera intervención y de 8 a 12 minutos para el discurso de rectificación,según la suma de dinero en juego. La sentencia debía ser pronunciada en el mismo día y sólo una «señal de Zeus» –una tempestad o un terremoto– podía obligar al presidente a levantar antes la sesión.

Terminados los debates, con frecuencia acompañados de gritos de desaprobación o gestos de apoyo, se procedía sin más a la votación en dos ánforas colocadas sobre una mesa. Durante el siglo V a.C., cada jurado se acercaba por orden e introducía una pequeña concha o un guijarro, según fuera favorable a una parte o a la otra; a partir de 390 a.C. depositaban una ficha de bronce entera o una horadada, según el caso. Luego, el heraldo proclamaba los resultados del escrutinio y el presidente pronunciaba la sentencia, que se establecía por mayoría simple. Las penas pecuniarias eran la multa o la confiscación, mientras que las penas aflictivas podían ser la muerte, el destierro, la atimia (privación de derechos cívicos) y el encarcelamiento.

El Partenón en la Acrópolis de Atenas. Delante de la roca sagrada se eleva una pequeña colina, el Areópago, donde tenían lugar los juicios por asuntos criminales. FOTO GTRES

 

El juicio a una Hetera. El orador ateniense Demóstenes fue testigo entre 343 y 340 a.C. del juicio de Neera, una prostituta de Corinto juzgada no por ejercer este oficio, sino por ser extranjera. se la acusó de casarse con un ateniense, estéfano, y hacer que éste adoptara a sus hijos, con lo que consiguió plenos derechos para todos ellos como ciudadanos de Atenas. Y esta acción resultaba intolerable para un ateniense.Mujer acicalándose ante un espejo. Detalle de un vaso nupcial procedente de Líparo. 340 a.C.  FOTO: AKG / ALBUM

 

Demóstenes. Demóstenes dejo de escribir alegatos para juicios ya que era un oficio poco reconocido. Demóstenes. Busto en mármol del siglo II a.C. Museo Nacional Romano. Roma. FOTO: DEA /ALBUM

 

Calumniadores profesionales. Los sicofantas eran personas a sueldo que se dedicaban a calumniar a otras. actuaban a dictado de quienes, guiados por enemistad personal o por rivalidad política, querían apartar a alguien de la vida pública. su trabajo consistía en comprar testigos, falsificar documentos y distorsionar la realidad. Ostracón con el que se votó el destierro de Temistócles. Siglo V a. C. FOTO: AKG / ALBUM

 

Los instrumentos de la justicia en Atenas – Clepsidra. Era un reloj de agua con el que se cronometraba el proceso. Se llenaba de agua hasta el borde y el líquido caía por un tubo de bronce situado en la base hasta un recipiente colocado debajo. Un esclavo público era el responsable de su funcionamiento.  FOTO: ART ARCHIVE

 

Los instrumentos de la justicia en Atenas – Cleroterion. Este bloque de piedra con incisiones en hileras servía para elegir a los miembros de un tribunal. Ciudadanos de cada tribu introducían una ficha (pinakia) en cada agujero. Los dados negros y blancos que se extraían de un embudo decidían la fila agraciada.  FOTO: ART ARCHIVE

 

Los instrumentos de la justicia en Atenas – ficha de voto. Los dikastas, o jurados, recibían dos fichas de voto, una a favor de la defensa y otra a favor de la acusación. La ficha era de bronce, atravesada en el centro por un tubo hueco. Se depositaba el voto válido en una jarra, y el voto no válido en otro recipiente. FOTO: AKG / ALBUM

 

30 julio 2017 at 2:36 pm Deja un comentario

El arte y la arqueología en Ática, en vilo por una huelga

La Confederación Panhelénica de trabajadores del Ministerio de Cultura griego amenaza con un parón de 48 horas para este fin de semana que afectaría a los museos y sitios arqueológicos de la región

Un grupo de turistas se fotografían frente al Acrópolis de Atenas – AFP

Fuente: BEGOÑA CASTIELLA > Atenas  |  ABC
27 de julio de 2017

El Ministerio de Cultura de Grecia se enfrenta con un nuevo quebradero de cabeza este fin de semana: la Confederación Panhelénica de trabajadores de su ministerio ha convocado una huelga general este fin de semana, uno de los mas turísticos del año, para todos los museos y sitios arqueológicos de la región de Ática. Incluye sitios arqueológicos como la Acrópolis y el Templo de Poseidón en Súnion, el nuevo Museo de la Acrópolis y el Arqueológico Nacional.

Las reivindicaciones de los trabajadores forman una lista larguísima: comienza con la exigencia de la contratación inmediata de 33 arqueólogos y 200 guardianes de museos, algo que ya prometió oficialmente el primer ministro Alexis Tsipras en diciembre pasado. Pero también la solución de muchos otros temas pendientes, como el marco operativo y la financiación del personal del ministerio, su mutua y cuales serán los derechos adquiridos de los trabajadores empleados en la vigilancia de museos y sitios arqueológicos de todo el país, sus horas extras etc.

El Secretario General de esta Confederación, Yanis Mavrikopulos, ha declarado a los medios griegos que «los museos y sitios arqueológicos permanecerán cerrados (en Ática) si no hay respuesta de la cúpula del ministerio». Porque desde el 2010 y las primeras reformas impuestas por los acreedores, ha disminuido notablemente los funcionarios griegos y especialmente el personal contratado de este ministerio, prejubilándose la gran parte de sus funcionarios mas experimentados y aumentando el número de museos y de horas abiertos al público.

Cambios de ministros

Ello se ha visto aún mas dificultado por la gestión cultural del actual gobierno: desde enero del 2015 Tsipras ha nombrado a tres ministros distintos. La actual Ministra de Cultura y Deporte, Lydia Koniórdu, es una popular actriz con mucha experiencia en el campo del teatro pero ninguna en el sútil arte de lidiar con problemas administrativos, funcionarios indignados a los que se ha recortado mas de un 40% el sueldo y sindicalistas con cada día menos poder. Y el ministerio se ocupa de mas de cien museos arqueológicos en todo el país, treinta museos bizantinos, otros cien más de distintas categorías. Se añaden los más de setenta sitios arqueológicos a nivel nacional. Y en la mayoría de los museos importantes y sitios arqueológicos principales (Acrópolis, Súnion, Knosos en Creta, Delfos y Olimpia) se intenta que estén abiertos hasta las cinco y en muchos casos hasta más tarde. Y la propia Lydia Koniordou prometió en mayo que comenzaba el proceso para aplicar el billete electrónico (solo funciona en el Museo de la Acrópolis).

Protestas del sector turístico y hotelero

El Presidente de la Confederación de Turismo (SETE), Yanis Retsos, ha enviado una carta tanto a la ministra de Cultura como a la de Turismo, Elena Kundurá, solicitando que se tomen las medidas necesarias para evitar estas huelgas y conseguir que tanto museos como sitios arqueológicos de Atica funcionen con normalidad este fin de semana. Lo mismo ha hecho la Federación de las Asociaciones de Turismo y Agencias de Viaje, que destacan que el último fin de semana de julio Atenas y sus alrededores están llenos de turistas con un horario muy concreto y con reservas hechas y pagadas que deberán de ser cambiadas. Eso sin contar con los cruceros que atracan a diario en el puerto del Pireo. Ya llevaban tiempo solicitando la posibilidad de efectuar reservas electrónicas, para evitar las largas colas ante la Acrópolis o Knosos por ejemplo, bajo temperaturas que superan a diario los 35 grados a la sombra.

Elpida, una guía oficial ateniense que tiene ya reservados sus grupos para la visita de la Acrópolis y de su museo, está al borde del ataque de nervios: «Tengo a cuatro grupos este fin de semana, sin margen alguno para cambiar sus vacaciones. No se pueden ir sin hacer estas visitas y no sé que pasará. Los trabajadores del ministerio tienen razón en muchas cosas, pero esto es un chantaje. Estas cosas se pactan en invierno, no ahora». Vanguelis, dueño de una agencia de viajes cercana a la Plaza de la Constitución, está buscando soluciones alternativas: «Voy a ofrecer un programa alternativo con el crucerito de las tres islas en un día (Poros, Egina, Hydra) y una excursión en autobús a Maratón y después a la playa al día siguiente. Pero no sé si la aceptarán mis clientes». La ministra tiene ahora dos días para negociar una solución que no cree mas problemas, en un año en el que el turismo ha aumentado aun mas que el año pasado: el Secretario General del Organismo de Turismo griego EOT Dimitris Trifonopulos afirmó en el Foro Económico de Delfos en el mes de marzo que este año se esperan mas de treinta millones de turistas en este país de poco mas de 10 millones de habitantes. Y en un país sin industria, el sector turístico es una fuente importantísima de ingresos.

 

27 julio 2017 at 9:02 am Deja un comentario

¿Cómo murió Alejandro Magno?

A pesar de la vigencia que tiene la hipótesis del envenenamiento, lo más probable es que el general contrajera una fiebre mismática.

Mosaico de Alejandro en la batalla de Issos, una de las grandes victorias de su campaña contra los persas

Fuente: José María Zavala  |  LA RAZÓN
22 de julio de 2017

La prematura muerte de Alejandro III de Macedonia, más conocido como Alejandro Magno (356-323 a. C.), apenas cumplidos los treinta y tres años, sigue constituyendo hoy uno de los mitos de la Historia universal. Existen razones fundadas para pensar que su fallecimiento no se debió al envenenamiento, como algunos historiadores han pretendido hacer creer. Entre otras cosas, porque la ciencia de los venenos sólo podía basarse en meras conjeturas en una época en la que no se practicaban autopsias.

En cuanto a su incorruptibilidad, la cual ha llegado a afirmarse no debe perderse de vista que para los biógrafos del conquistador, como para todos sus contemporáneos, los monarcas debían gozar entonces de semejante privilegio. El cadáver de un soberano no podía ser pasto de los gusanos, como el del último de sus súbditos.

Pero volviendo al más que improbable emponzoñamiento de Alejandro Magno, debemos advertir al lector que los rumores fueron propalados por la propia madre del difunto monarca, Olimpia de Epiro, para estigmatizar la memoria del general Antípatro, el cual mandaba en Macedonia y gobernaba Grecia mientras el conquistador libraba encarnizadas batallas en el interior de Asia.

Herida en su orgullo de madre, Olimpia de Epiro pretendió dañar también el prestigio de Casandro de Macedonia, hijo de Antípatro, a quien sucedió en el trono. El doctor Foissac manifestó incluso que Olimpia esparció al viento las cenizas de Iolas, hermano de Casandro, a quien acusaba de verter el veneno que mató a su amado hijo. Llegó a decirse, para colmo de maledicencias, que el general Antípatro, celoso de las victorias del joven Alejandro, se puso de acuerdo nada menos que con el impar Aristóteles, que tantos conocimientos brindó al monarca, encargándose el propio filósofo de preparar el brebaje letal. Verlo para creerlo.

Hablando de leyendas, añadamos que existía en la Arcadia, cerca de un lugar llamado Nonacres, un manantial muy frío que surtía de agua a la Estigia, llamada así en la mitología griega.

De acuerdo con una versión popular publicada en la «Revista española» de ambos mundos en 1853, el agua de ese manantial estaba desprovista de olor y sabor, constituyendo un veneno mortal que atravesaba el vidrio y hasta el metal, y con cuanta mayor razón las vísceras de un cuerpo humano como el de Alejandro Magno, por muy rey que fuera. Según esa leyenda, el agua solo podía transportarse en el interior del casco de un caballo; precisamente el medio empleado por Casandro, de acuerdo con las habladurías, para hacerla llegar a sus hermanos Filipo e Iolas, mayordomos del rey. Como las responsabilidades de Filipo e Iolas en la Corte les obligaban a probar antes los alimentos y bebidas, sirvieron primero el agua demasiado caliente. Al rechazarla Alejandro, añadieron entonces el agua fría y venenosa.

Bebamos ahora, nunca mejor dicho, de la gran fuente documental: el propio «Diario de Alejandro Magno». En el primero de sus últimos días en el mundo de los vivos, se hace constar que Alejandro volvió a casa de Medio, uno de sus efebos predilectos, y empezó a sentir ya entonces los primeros accesos de fiebre.

Al día siguiente, llevado en su litera, permaneció acostado hasta la noche. Reunió a los jefes, fijó la ruta de navegación, y ordenó a la Infantería que estuviese preparada. Transportado en litera hasta orillas del Éufrates, lo atravesó en barco, tomó luego un baño y descansó. Durante los últimos diez días, la fiebre aumentó hasta límites insoportables para el ser humano. De ello dan cumplida cuenta los boletines diarios de la enfermedad de Alejandro proporcionados por Arrio, según los diarios de Ptolomeo y de Aristóbulo.

El relato de Plutarco, basado en el Diario del monarca, nos sirve para completar el de Arrio y confirmar que el soberano falleció víctima de las altas fiebres en el plazo de diez días. Es probable que nuestro protagonista perdiese la vida así a consecuencia de la fiebre y no del veneno, teniendo en cuenta que acababa de atravesar una comarca pantanosa, durante su paseo por las marismas que formaban el Éufrates. Para colmo de males, los remedios médicos contra la fiebre –baños fríos, principalmente– resultaron ineficaces por completo. No sería descabellado deducir que Alejandro pudo haber sucumbido en realidad a una fiebre miasmática que progresó de forma acelerada por sus excesos con el alcohol, tal y como manifestaba Efipo en su obra sobre la sepultura de Alejandro y de Hefestión. Alejandro Magno, en efecto, bebía también a lo grande.

 

23 julio 2017 at 10:09 am Deja un comentario

«Emociones», la nueva exposición del Museo de la Acrópolis

La selección muestra los sentimientos de los mortales, los héroes y los dioses de la Antigüedad a través de 129 obras creadas entre el siglo VII y el II a.C.

Estatua de mármol de Eros, parte de la exposición «Emociones» en el Museo de la Acrópolis de Atenas – Efe

Fuente: BEGOÑA CASTIELLA > Atenas |  ABC
17 de julio de 2017

El lunes por la noche la Ministra de Cultura y Deportes griega Lidía Koniórdo inauguró la exposición «Emociones» en el Museo de la Acrópolis, acompañada del director del Museo, arqueólogo Dimitris Patermalis.

La exposición reúne 129 obras de arte, desde grandes esculturas de mármol y vasos, cráteras y otras vasijas espectaculares hasta pequeñas monedas, todas ellas creadas entre el siglo VII y el II a.C., mostrando una gama de emociones reflejadas en mortales, héroes y dioses de la Antigüedad griega. Se exhiben en un espacio situado en la parte inferior el Museo de la Acrópolis, a trescientos metros a vuelo de pájaro del propio conjunto monumental de Atenas, con un trayecto cíclico en cuyo centro se encuentran dos importantes esculturas con fondo granate: la del Amor, el dios Eros, esculpido en mármol en el s.II, copia de la obra del escultor Lisipo y proveniente del Museo del Louvre de Paris, junto con la escultura del Deseo, otra copia en mármol del s.II de una obra del escultor Escopas, proveniente de los Museos Capitolinos. En contraste a estas dos obras principales que reflejan emociones positivas se encuentra una obra trágica, el Sacrificio de Ifigenia, una tabla proveniente de la Casa del Poeta Trágico de Pompeya. Muestra cómo Ifigenia es llevada al altar donde será sacrificada mientras su padre, lleno de desesperación y culpabilidad, esconde la cara con su toga.

Escena de la guerra de Troya – ABC

La mayoría de las obras provienen de distintos museos griegos, un total de veintidós, comenzando por el Museo Arqueológico Nacional de Atenas y otros importantes extranjeros como los Museos del Vaticano y los Museos Capitolinos de Roma, el Museo Arqueológico de Napoles, el Louvre de Paris, el British Museum de Londres, la Gliptoteca de Munich, el Museo de Antigüedades y Colección Ludwig de Basilea y el Museo Metropolitano de Nueva York.

Emociones públicas y privadas

La exposición comienza con un grupo de emociones desarrolladas en el ámbito privado de la familia y las residencias privadas: ejemplos de amor, de amistad, de alegría, otras descubriendo un ambiente festivo. Esculturas y relieves mostrando escenas de amor maternal y filial, de amistad y ternura, de juego de niños, grandes banquetes y celebraciones. También se pueden estudiar las emociones desarrolladas en el ámbito público: muestras de agradecimiento a los dioses y a los oráculos, especialmente a los de Delfos y Dodona. Pero también hay vitrinas con muestras de odio o de rechazo, como los trozos de cerámica parecidos a las conchas que en griego clásico se denominaban «ostraca», en la que los ciudadanos libres escribían el nombre del político al que querían desterrar de su ciudad estado (de ahí la palabra ostracismo). Y aun más interesante e inquietante, unas tabletas grabadas en metal con injurias y maldiciones varias, mostrando la envidia, el odio y la soberbia de personas contra sus enemigos.

El sacrificio de Ifigenia – ABC

El espectador puede estudiar también obras que reflejan la adoración e invocación de los mortales a sus dioses, con múltiples ejemplos de exvotos, pequeños altares, así como el complejo arte funerario, tanto para los mortales como los héroes. Las más cercanas son las estelas funerarias dedicadas a los niños fallecidos, encargadas por sus padres en las que aparecen rodados de sus juguetes y sus animales favoritos. La exposición continúa con muestras de pasión, que incluyen los raptos amorosos, como el descrito en un jarrón denominado hidria: el rapto de la bella Oreithyia, hija del Rey Erecteo de Atenas, por Bóreas, dios del Viento del Norte, que se había enamorado locamente de ella contra los deseos de su padre. El dios aparece fuerte y protector mientras que la hija del rey muestra coquetamente su hombro desnudo y no parece muy asustada. Y esta exposición también recoge muestras de actos de violencia, cuando las emociones llevan a una pérdida de control, a la tragedia y al drama. Un ejemplo es el ánfora del Museo Metropolitano de Nueva York que muestra al rey de Salamina, Áyax, persiguiendo a Casandra, la hija del rey de Troya Príamo, de gran belleza y capaz de efectuar profecías, momentos antes de su violación. Otra ánfora muestra la misma escena con Casandra a punto de ser violada, intentando buscar asilo en la estatua de la diosa Atenea, obra que se encuentra en el Museo Metropolitano de Nueva York. Áyax no respetó el que Casandra estuviera bajo la protección de Atenea, lo que supone un sacrilegio mas grave que la propia violación.

Textos y tablets para ayudar a los visitantes

Esta exposición ha incluido, además de las obras, muchos textos literarios que explican los mitos y las escenas reproducidas para que el visitante pueda entenderlas. Asimismo existen una serie de tablets que muestran textos y detalles de las obras. Esto ha sido gracias a la Fundación Cultural Onassis, que preparó y expuso esta exposición en su Centro de Nueva York y que ofreció que se pudiera visitar en Atenas. Patermalis insistió en agradecer tanto a la Fundación como al Ministerio de Cultura el haber hecho posible que se pueda ver esta exposición en Atenas hasta el mes de septiembre. Y destacó la labor de los tres arqueólogos que prepararon la exposición: Angelos Chaniotis, Nikolaos Kaltsas y Ioanis Mylonopoulos.

 

18 julio 2017 at 11:53 am Deja un comentario

Los teatros griegos tenían escenarios móviles

Ya disponían de una moderna escenografía hace más de 2000 años

Plano y foto del teatro de Mesene. Kumamoto University

 

Fuente: EurekAlertVicente Fernández  Quo.es
13 de julio de 2017

Los antiguos griegos son los padres del teatro tal y como lo conocemos. Pero, poco a poco, se va descubriendo que algunos de los adelantos técnicos que están presentes en los modernos escenarios, tampoco eran ajenos para ellos. Así se desprende de un estudio realizado por arquitectos de la Universidad Kumamoto, en Japón y, según el cual, algunos teatros helenos ya disponían de escenarios móviles.

Los autores de la investigación han estado estudiando las ruinas del teatro de la antigua ciudad griega de Mesene, y han descubierto una extraña hilera de piedras que también está presente en otro teatro situado en el territorio de la antigua Esparta.

Los análisis realizados demuestran que esas piedras eran usadas como apoyos para transportar diversos escenarios, que se situaban sobre el principal. Existían documentos escritos que apuntaban a esa posibilidad, pero hasta ahora, nunca se había encontrado una prueba material de que fuera realmente así.

Los investigadores han llegado a la conclusión de que tanto el escenario como el llamado proscenio (una pieza situada entre el escenario principal y el foso de la orquesta), eran móviles. Y, aunque todo indica que disponían de ruedas, debió ser necesario un gran despliegue de fuerza para poder moverlos.

Localización de Mesene. Kumamoto University

 

14 julio 2017 at 7:45 pm Deja un comentario

Entradas antiguas


Follow La túnica de Neso on WordPress.com
logoblog2.gif
Licencia de Creative Commons
Este blog está bajo una licencia de Creative Commons.

Twitter

Reunificación de los Mármoles del Partenón

"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

Tempestas

CALENDARIO

agosto 2017
L M X J V S D
« Jul    
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  

Archivos

Inscriptio electronica

Amici Chironis

Apasionados del mundo clásico

Suscríbete a esta fuente