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El misterio del indoeuropeo

Los historiadores buscan una respuesta al origen del tronco común de la mitad de las lenguas del planeta

Tabla escrita en sánscrito, una de las lenguas indoeuropeas más antiguas. WELLCOME LIBRARY / LONDON IMAGES

Fuente: JEAN-PAUL DEMOULE  |  EL PAÍS
22 de abril de 2018

1. ¿Quiénes son los indoeuropeos?
Las lenguas que se hablan en una gran parte de Europa pertenecen a la familia lingüística llamada “indoeuropea”, que se extiende también por el norte de India, Pakistán y Asia Central. Cuando los europeos colonizaron el mundo, las lenguas indoeuropeas (fundamentalmente el español, el portugués, el francés y el inglés) se extendieron a América, gran parte de África (al menos como lenguas vehiculares) y Oceanía. Todas estas lenguas indoeuropeas tienen entre sí más similitudes que las que se dan en otras familias lingüísticas, como la semítica, la ugrofinesa y la sino-tibetana. Comparten una serie de palabras y estructuras gramaticales, como las declinaciones y las conjugaciones.

2. ¿De dónde procedían?
¿Cómo explicar este fenómeno histórico? Viene a la cabeza, por supuesto, el caso de las lenguas romances. El Imperio Romano, con su dominación política, cultural y lingüística de toda la cuenca mediterránea, engendró en algunas regiones (no en todas) las lenguas romances actuales: castellano, portugués, catalán, occitano, francés, rumano, italiano, el romanche suizo, etcétera. ¿Sería posible encontrar, a través de la historia y la arqueología, un fenómeno comparable, es decir, una conquista a partir de una región concreta de Eurasia? Las tres lenguas indoeuropeas más antiguas que se conocen son el griego micénico, el hitita —en lo que hoy es Turquía— y el sánscrito del norte de India. Estas tres lenguas se hablaban ya, y quizá se escribían, a mediados del segundo milenio antes de nuestra era, y eran muy diferentes unas de otras. Por consiguiente, en teoría, la hipotética separación del pueblo indoeuropeo original debió de ser muy anterior.

Para determinar la presunta cuna original se ha utilizado sobre todo un método, el de la “paleontología lingüística”. Consiste en buscar, a partir de las palabras que tienen en común la mayoría de las lenguas indoeuropeas, las que podrían designar un paisaje concreto, unas costumbres, unos rasgos culturales o unas técnicas. Este método nunca ha sido muy eficaz porque las palabras cambian de significado y se toman prestadas, y el vocabulario se renueva constantemente. De hecho, los investigadores que lo han utilizado han sugerido que el “hogar original” de la lengua pudo estar prácticamente en todas las regiones de Eurasia, desde India hasta el Báltico y desde Turquía hasta el Polo Norte. Y siempre se corre el peligro de que el razonamiento se convierta en un círculo vicioso.

3. Tres teorías principales

Aunque es indiscutible el parentesco de las lenguas indoeuropeas, puede que la búsqueda de un fenómeno histórico único sea una quimera

A partir de mediados del siglo XIX, se empezó a utilizar más la arqueología. En la actualidad, la literatura científica destaca sobre todo tres orígenes posibles. El primero es Escandinavia y el norte de Alemania; en alemán, “indoeuropeo” se dice “indoalemán”. Esta teoría, sostenida en el siglo XX por el arqueólogo nacionalista alemán Gustaf Kossinna, inspiró el nazismo y la idea de una “raza” original pura, formada por arios altos, rubios y de ojos azules, que —según esta hipótesis— partió a la conquista de Europa y Asia, pero después se “bastardeó” por el contacto con los indígenas, por lo que era necesario restablecer su pureza por todos los medios. Sabemos cuáles fueron las terribles consecuencias de esta teoría. No por ello hay que descalificar los estudios indoeuropeos, pero debemos ser conscientes de que este es uno de sus posibles resultados. La teoría no desapareció con el nazismo, puesto que siguen defendiéndola los movimientos actuales de extrema derecha, tanto en Europa como en EE UU.

La segunda hipótesis, que estuvo muy de moda durante un tiempo, es la del asentamiento en Europa de las poblaciones procedentes de Oriente Próximo, que llevaron consigo la agricultura y la ganadería. Esta antigua teoría ha tenido un renacimiento gracias al arqueólogo inglés Colin Renfrew. Según ella, a partir del año 6500 antes de Cristo se produjo una migración pacífica y lenta, documentada por la arqueología y la genética, que ocupó desde los Balcanes hasta el Atlántico. Pero esta hipótesis tiene varias lagunas, como la existencia de lenguas no indoeuropeas en Europa, el carácter guerrero de las mitologías indoeuropeas y las semejanzas entre lenguas que no responden al eje sureste-noroeste de esta colonización.

4. Arqueología y genética
La tercera hipótesis es la de una migración masiva desde las estepas de Ucrania y Rusia a partir del cuarto milenio a.C. También es una hipótesis antigua, reactualizada en los años setenta por la arqueóloga estadounidense Marija Gimbutas y posteriormente por arqueólogos como James Mallory, Kristian Kristiansen y David Anthony. Esta teoría concibe más bien una migración guerrera, de pueblos que tenían ya carros y caballos para uso doméstico. En este caso, el problema es que resulta difícil seguir estos movimientos a través de la arqueología. No obstante, desde 2015, los análisis genéticos han reforzado esta posibilidad. Parece que a partir de 3000 a. C. se difundió un patrimonio genético, procedente de las estepas, por el norte de Europa y el sur de Asia. Aun así, existen muchos interrogantes. Los genes de las poblaciones esteparias son de piel y cabellos oscuros, mientras que los del norte de Europa son de piel y cabellos claros. Y la cerámica del norte de Europa es diferente de la de las estepas.

Tabla escrita en sánscrito, una de las lenguas indoeuropeas más antiguas. WELLCOME LIBRARY / LONDON IMAGES

Estos análisis, que son muy costosos (alrededor de 60.000 euros para obtener el genoma de un individuo), se han hecho solo a unos cuantos cientos de personas dispersas por Europa y parte de Asia. A medida que se publican más resultados, el cuadro se vuelve más complejo. Y el modelo que sirve de base es muy criticable. Da por supuesto que “genes” y “cultura” son lo mismo, igual que la arqueología del siglo XIX identificaba “razas “ y “culturas” a base de medir cráneos. Un ejemplo reciente demuestra lo contrario. La cultura neolítica llamada en español “del vaso campaniforme” se extendía en el tercer milenio a. C., desde la península Ibérica hasta Dinamarca y desde las islas Británicas hasta Hungría, con unas cerámicas muy similares en todo ese inmenso territorio. La mayoría de los arqueólogos admiten su origen ibérico. Y sin embargo sus herederos son muy distintos según las regiones.

En conclusión, aunque es indiscutible el parentesco entre las lenguas indoeuropeas, es muy probable que la búsqueda de un fenómeno histórico único que pudiera ser su origen en forma de conquista militar es una quimera. Debemos pensar más bien que en esas sociedades protohistóricas, que vivían dispersas en pequeñas comunidades de unos cuantos centenares de habitantes, se dieron mezclas constantes, cruces y mestizajes escalonados durante varios milenios, aunque hubiera además brutales invasiones. Por otro lado, la mayoría de las sociedades humanas tradicionales eran multilingües. Por eso, para seguir avanzando, es indispensable una estrecha colaboración entre lingüistas, arqueólogos y biólogos.


Jean-Paul Demoule es profesor en la Universidad París I-Sorbona y autor de Les dix millénaires oubliés qui ont fait l’Histoire (Fayard) y Mais où sont passés les Indo-Européens? (Seuil)

 

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22 abril 2018 at 12:42 pm 1 comentario

SUPER, el nuevo itinerario en el Parque Arqueológico del Coliseo

Anfiteatro Flavio / AGF

Fuente: Repubblica
20 de abril de 2018

Criptopórtico de Nerón, Museo Palatino, Casa de Augusto, Casa de Livia, Sala Isíaca con la Loggia Mattei, Templo de Rómulo y Santa María Antiqua con el oratorio de los 40 Mártires y la Rampa de Domiciano. Esto es “SUPER”, acrónimo de “Seven unique places to experience in Rome”, las siete maravillas que desde mañana, con motivo del aniversario de la fundación de Roma, se podrán visitar en el corazón del Palatino. Las nuevas aperturas serán accesibles gracias a una “superentrada” de 18 euros que tendrá una validez de dos días para visitar los siete yacimientos del Palatino y el Foro Romano, pero que por un día incluirá también la entrada al Coliseo. Un proyecto innovador que enriquece estos lugares con aplicaciones tecnológicas que permitirán comprender el trabajo de los arqueólogos a través de reconstrucciones hi-tech realizadas sobre una base científica muy rigurosa. Y pronto se podrá adquirir un abono anual que costará “de 25 a 30 euros” para visitar durante todo el año el Coliseo, el Palatino y el Foro Romano. Lo ha anunciado la directora del Parque Arqueológico, Alfonsina Russo.

 

20 abril 2018 at 8:41 pm 1 comentario

Una autoridad clásica

Griegos y romanos acuñaron palabras para definir el respeto que debían transmitir los servidores públicos y su valor moral, ideas que se echan de menos

Museo en Roma (1998).  ELLIOT ERWITT (MAGNUM / CONTACTO)

Fuente: DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE  |  EL PAÍS
13 de abril de 2018

En el debate público se echan cada vez más de menos voces que transmitan ejemplaridad y honestidad, referencias basadas en una autoridad de prestigio merecido por consenso público, que los antiguos griegos y romanos, fundadores de los primeros sistemas de gobierno participativo de la historia, llamaron semnotes o auctoritas. A veces, el matiz con el que se han estudiado estos conceptos remite al mundo de la retórica política, pero sobre todo alude a la idea de la confianza en quien, independientemente de sus responsabilidades, emite un discurso calificado de autorizado, honesto, serio y que, en definitiva, sirve de guía para sus conciudadanos. Precisamente lo que hoy se echa en falta entre la clase política.

En el mundo griego este sentido de semnotes surge del respeto que emana la esfera religiosa, pero pronto pasará a referirse a la majestad del gobernante (como se ve en Platón o en Jenofonte), o a la solemnidad del magistrado. Aristóteles trasladará el concepto a la expresión del lenguaje y al estilo literario de la elocución, tanto en la Poética como en la Retórica. La autoridad se señala como argumento de peso para el orador, que ha de parecer un “hombre de bien” (kalokagathos), una persona digna, competente e independiente, en lo público benigno y amable en su gravedad.

La palabra latina para esta solemnidad es gravitas y, sin embargo, se ha hecho más popular auctoritas, especializándose la primera para la retórica. Esta auctoritas se relacionaba también con el ámbito sacro de la reverencia, como se ve en su etimología, del verbo augeo, presente en el propio sobrenombre de Augustus (Sebastós, o “venerable”, en griego), que adoptará Octavio por concesión del Senado.

Es clásica la distinción en Roma entre auctoritas y potestas, que señaló Theodor Mommsen, pues mientras ésta se refiere a la capacidad legal de tomar decisiones —un liderazgo formal—, la auctoritas recoge más bien el testigo de aquella primigenia intersección entre lo sacro y lo jurídico y la transforma en una suerte de liderazgo moral para la comunidad. Este, para Cicerón, residía por excelencia en el estamento senatorial. Pero auctoritas también tendrá un sentido propio en la retórica, en la búsqueda de modelos literarios clásicos que puedan reforzar o dar verosimilitud a los argumentos. En el sentido que más nos interesa, la auctoritas se refiere a una legitimación en la esfera pública que proviene del saber y del valor moral que reconoce la comunidad en una persona, independientemente de su cargo, que le faculta para emitir opiniones cualificadas.

Hay que recordar que al sentido político-retórico griego y al jurídico-moral romano de estos conceptos, el cristianismo añade un nuevo matiz a estas ideas de honestidad pública al usar, por ejemplo, semnotes para aludir a la ejemplaridad de la vida cristiana, como se ve en la Primera carta a Timoteo, tradicionalmente atribuida a san Pablo. Es interesante cómo la literatura cristiana primitiva (Clemente de Alejandría o Eusebio de Cesarea) se hace eco de la honestidad que debe regir la vida pública en la nueva comunidad política de inspiración cristiana. Sin embargo, el cristianismo incluye una dicotomía metafísica que se desprende del hecho de que, por un lado, el cristiano tiene una “constitución política en el cielo” (Filipenses 3:20), aunque, y aquí lo interesante, en la política de nuestro mundo no se diferencia de los demás ciudadanos y participa en ella en igualdad, como decía la magnífica Epístola a Diogneto, pero precisamente intenta ser ejemplar en lo público por esa “doble ciudadanía”.

En lo moderno, la filosofía política vino a retomar el concepto de auctoritas en las revoluciones burguesas del siglo XVIII, como quería Hannah Arendt: cuando retorna la idea de gobierno participativo en EE UU y Francia. La auctoritas reaparece como fuente de legitimidad alternativa a una potestas demasiado ligada al Ancien Régime. También Agamben ha recuperado el concepto ligándolo al pensamiento de comienzos del siglo XX (Weber y Schmitt) y más recientemente ha actualizado entre nosotros el problema de la falta de liderazgo ejemplar el filósofo Javier Gomá, con abundantes referencias a los clásicos.

Hay quien mira a la tradición republicana estadounidense o francesa y recuerda la solemnidad que se confiere al cargo de presidente: se diría que, más allá de las luchas partidistas, de las que obviamente procede, el presidente de la Res Publica se convierte tras su elección en un homo symbolicus, un hombre honesto y ejemplar por el consenso público que lo ha elevado al cargo, un representante de la comunidad que recupera acaso ese ideal del orador de Cicerón, un vir bonus por su actuación en la esfera de lo común. Lejos queda la realidad dual de la figura monárquica, que teorizara como teología política Kantorowicz, con un rey que ostenta a la vez categoría humana y trascendente: las monarquías democráticas de hoy han heredado este “doble cuerpo del rey” en su vertiente metafórica, como símbolo de la permanencia y unidad de la comunidad política. Más allá del sistema de gobierno y de la diferencia ab origine, por la proveniencia de la legitimación, el simbolismo de la autoridad es común. Pero estos consensos básicos parecen alejarse en nuestra vida pública.

En estos tiempos en que la democracia parece consistir en que todos, también los políticos, puedan hablar constantemente de todo en la avalancha de información que proporcionan las redes sociales, se echa de menos ese discurso público ejemplar y prestigioso procedente de figuras de integridad reconocida y honesto saber en las que los ciudadanos puedan confiar. Hoy preocupa la falta de integridad entre nuestros políticos, pero tal vez la solución haya que buscarla en una autoridad semejante en la sociedad civil. Antes que mirar al simbolismo de una figura sacra (monárquica o presidencial), tal vez la comunidad habría de protagonizar, como en toda etapa de refundación de los sistemas políticos participativos, una revolución clasicista que mirase hacia modelos incuestionables de ejemplaridad. Estos pueden hallarse, de nuevo, en las figuras y los textos inspiradores en torno a los sistemas participativos antiguos —democracia ateniense y república romana— que pueden tomar hoy de nuevo la voz, cuando vemos el naufragio moral de nuestros representantes entre comportamientos deshonestos y manipulación interesada de la idea del bien común.

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David Hernández de la Fuente es profesor de filología clásica en la Universidad Complutense.

 

13 abril 2018 at 5:51 pm Deja un comentario

El Museo Nacional Arqueológico de Tarragona cierra cuatro años por obras

El Museo Nacional Arqueológico de Tarragona (MNAT) cierra durante cuatro años para modernizar sus instalaciones y pronto iniciará el traslado al Tinglado número 4, según informa el MNAT.

Foto: patrimoni.gencat.cat

Fuente: EFE  |  LA VANGUARDIA
11 de abril de 2018

En el Tinglado, en el Moll de Costa portuario, se exhibirá la exposición “Tarraco/MNAT”, que consiste en una selección de las colecciones del centro.

Las obras de modernización de la sede central, en pleno casco histórico, en la plaza del Rei, comienzan la semana que viene y este fin de semana, del 14 al 15 de abril, se ofrece una jornada de puertas abiertas para visitar las colecciones antes del cierre.

El proyecto de reforma del MNAT está organizado en cuatro fases, la primera de las cuales durará hasta el año 2020, y consiste en las obras de acondicionamiento arquitectónico y climatización a cargo del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes -titular del centro- con un presupuesto de poco más de 4 millones de euros.

El traslado y restauración de las piezas expuestas va a cargo de la Generalitat, gestora del MNAT, con un presupuesto de 210.000 euros.

El proyecto arquitectónico lo firman los arquitectos Miguel Orellana y Rubén Las Heras y debe solucionar las actuales condiciones de precariedad del museo.

La mayor parte de las colecciones se trasladará temporalmente a los almacenes del MNAT para su conservación y restauración, mientras una excepcional selección de piezas, especialmente representativa de los fondos, se expondrá en el Tinglado 4.

Destacan piezas procedentes del Teatro romano (dos estatuas de togados y un acorazado) y las colecciones de bronce.

La exposición se inaugurará el próximo 16 de junio con motivo de la celebración de los Juegos Mediterráneos, programados del 22 de junio al 1 de julio.

En el 2020, una vez terminadas las obras, se aplicará el proyecto museográfico, que se está terminando de redactar actualmente a cargo del Departamento de Cultura de la Generalitat, con una inversión de 1,1 millones de euros.

Finalmente, la tercera fase concertará un itinerario conceptual y museográfico que unirá el MNAT con el Pretorio y las bóvedas del Circo romano.

Se trata de un proyecto conjunto con el Museo de Historia de la Ciudad del Ayuntamiento de Tarragona, con el objetivo de ser un polo de conocimiento del pasado romano de Tarragona y de la huella romana en Cataluña.

 

12 abril 2018 at 6:07 pm Deja un comentario

Desvelado el origen del misterioso tesoro de El Carambolo

Un nuevo análisis revela el origen del legendario tesoro de El Carambolo, de 2.700 años de antigüedad y, pese a especulaciones previas, no tiene nada que ver con la Atlántida.

El tesoro de El Carambolo consta de 21 piezas de joyería de oro descubiertas por unos obreros cerca de Sevilla en 1958. FOTO POR KARSTEN MORAN, THE NEW YORK TIMES, REDUX

Fuente: Joshua Rapp Learn  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
10 de abril de 2018

Nuevos análisis químicos han resuelto el misterio del origen del tesoro de El Carambolo, un magnífico conjunto de antiguos objetos de oro descubiertos por unos obreros cerca de Sevilla en 1958.

Cuando se descubrió el tesoro de 2.700 años, enseguida generó mucha especulación y debates sobre Tartessos, una civilización que prosperó en el sur de España entre los siglos IX y VI a.C. Fuentes antiguas describían a los tartesios como una cultura rica y avanzada con un rey al frente. Dicha riqueza y el hecho de que los tartesios aparentemente «desaparecieran» de la historia hace unos 2.500 años, ha dado pie a teorías que equiparan a los tartesios con el lugar mítico de la Atlántida.

Otra parte del debate sostenía que las joyas eran de origen fenicio, una cultura semítica y marinera de Oriente Próximo que llegó al Mediterráneo occidental en el siglo VIII a.C. y estableció un puerto comercial en la actual Cádiz.

«Algunas personas creen que el tesoro de El Carambolo procede de Oriente, de los fenicios», afirma Ana Navarro, directora del Museo Arqueológico de Sevilla y una de las autoras del reciente estudio sobre el tesoro publicado en Journal of Archaeological Science. «Con este trabajo sabemos que el oro se extrajo de minas de España».

De origen local

El tesoro de El Carambolo es una colección de 21 piezas de oro, entre ellas un collar con medallones con grabados intrincados, varios adornos para el pecho en forma de piel de buey y espléndidas pulseras. Aunque los arqueólogos creen que el tesoro se enterró deliberadamente en el siglo VI a.C., es probable que la mayoría de las piezas se fabricaran dos siglos antes. Navarro afirma que no se ha descubierto nada de tal extravagancia que date de este periodo en España.

El tesoro incluye placas de oro en forma de rectángulos y pieles de buey, y pesa más de 2 kilogramos. FOTO POR JOSES LUCAS, ALAMY

Para zanjar el debate sobre el origen del tesoro de El Carambolo, Navarro y su equipo de investigación realizaron análisis químicos e isotópicos para examinar diminutos fragmentos de oro que se habían desprendido de una de las piezas. El análisis reveló que el material probablemente procedía de las mismas minas asociadas a los dólmenes de Valencina de la Concepción, que datan el 3.000 a.C. y también se encuentran cerca de Sevilla. Los autores del estudio afirman que las joyas del tesoro de El Carambolo marcan el final de una tradición continua de procesado de oro que comenzó unos 2.000 años antes con Valencina de la Concepción.

Patrimonio multicultural

Navarro afirma que, aunque el oro es de procedencia local, las joyas se fabricaron empleando técnicas fenicias. Se ha identificado un templo fenicio en la zona donde se descubrió el tesoro de El Carambolo, y el mismo tesoro es probablemente el producto de una cultura mixta de los fenicios de Oriente Próximo y los tartesios locales.

Alicia Perea, arqueóloga del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC especializada en tecnología del oro y que ha estudiado el tesoro de El Carambolo está de acuerdo en que los tartesios probablemente eran una cultura mixta de pueblos del Mediterráneo occidental y marineros de Oriente Próximo.

«Un chico fenicio se casa con una lugareña, es decir, para resumirlo de forma sencilla», explica.

Perea encomia el nuevo estudio en términos generales, especialmente porque los análisis químicos e isotópicos de objetos de oro son relativamente inusuales en España. Pero aborda la cuestión del vínculo directo entre la cultura en torno a los artefactos de El Carambolo y aquella en torno a los descubrimientos previos en Valencina.

«Esa línea no existe. La única línea que conecta ambos mundos es el material», afirma.

Algunos investigadores creen que este collar del tesoro podría tener su origen en la isla de Chipre, basándose en su diseño.

Algunos investigadores creen que este collar del tesoro podría tener su origen en la isla de Chipre, basándose en su diseño. FOTO POR DE AGOSTINI, GETTY IMAGES

Sin embargo, las conclusiones de los recientes análisis son ligeramente limitadas, ya que solo se han examinado los fragmentos de una de las 21 piezas del tesoro de El Carambolo. Perea ha publicado un estudio sobre los procesos tecnológicos empleados en la fabricación de joyas y afirma que, aunque algunas de las piezas probablemente se elaboraron a nivel local basándose en el estilo y la técnica, el collar con los medallones grabados podría proceder de Chipre, basándose en su diseño.

Aunque los investigadores siguen desentrañando los misterios en torno a los tartesios, Navarro y Perea están totalmente de acuerdo sobre la posible conexión entre la antigua civilización y la teoría de la Atlántida.

«Es una verdadera locura. No tiene nada que ver con la arqueología o la investigación científica», afirma Perea.

 

11 abril 2018 at 6:33 pm Deja un comentario

La Comisión de Patrimonio aprueba el proyecto de conservación del mosaico astigitano de Los amores de Zeus

La Comisión Provincial de Patrimonio Histórico, adscrita a la Consejería de Cultura, ha informado favorablemente sobre el proyecto de conservación elaborado por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), para actuar sobre el mosaico romano de Los amores de Zeus, descubierto en 2015 en la plaza de Armas del Alcázar de Écija.

Mosaico de Los amores de Zeus. ARCHIVO

Fuente: EUROPA PRESS  |  20minutos.es
11 de abril de 2018

Este espectacular mosaico, de 40 metros cuadrados, está formado por miles de teselas que muestran las escenas de la vida amorosa del máximo dios de la mitología clásica romana, con 30 figuras repartidas en 12 escenas mitológicas. Ha sido datado en el siglo III después de Cristo y, según los expertos, pertenecería a un triclinium o comedor de una importante vivienda, tratándose de uno de los mejores mosaicos rescatados de la antigua Astigi romana.

El mosaico conserva el 90 por ciento de su superficie y una vez restaurado, puede ser musealizado, por lo que se planea su instalación en el ámbito de procedencia, los vestigios de una antigua domus localizada en la zona de la plaza de Amas del Alcázar de Écija.

El proyecto de conservación que ha realizado el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico para este mosaico incluye estudios previos que posibiliten diagnósticos científicos sobre el estado del mosaico, así como una actuación basada en la interdisciplinariedad que permita conocer con precisión los materiales y técnicas de ejecución y determinar las técnicas y procesos de restauración más adecuados.

La Comisión Provincial de Patrimonio Histórico ha tomado además conocimiento del proyecto promovido por el Ayuntamiento de Cantillana, para la extracción, restauración y traslado del gran mosaico romano descubierto el pasado mes de noviembre en la calle Sacristán José Díaz Hidalgo de dicho municipio.

El proyecto, destinado a la exposición del mosaico en dependencias municipales, ha sido acogido favorablemente por la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico, si bien se trata de una propuesta y para su autorización final se deberá presentar el preceptivo proyecto técnico de extracción, restauración y colocación del mosaico en el Centro de Historia Local de Cantillana.

 

11 abril 2018 at 6:30 pm Deja un comentario

La UPO comienza este lunes en Roma la sexta campaña de excavaciones en Villa Adriana

El Seminario de Arqueología de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla ha iniciado este lunes una nueva campaña de excavación arqueológica en Villa Adriana, en la ciudad italiana de Roma, que se prolongará hasta el 26 de abril en la sexta campaña de excavaciones en el Palazzo, primer palacio construido por el emperador Adriano en la Villa romana.

UPO / EUROPA PRESS

Fuente: EUROPA PRESS  |  LA VANGUARDIA
9 de abril de 2018

El Seminario de Arqueología de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla ha iniciado este lunes una nueva campaña de excavación arqueológica en Villa Adriana, en la ciudad italiana de Roma, que se prolongará hasta el 26 de abril en la sexta campaña de excavaciones en el Palazzo, primer palacio construido por el emperador Adriano en la Villa romana.

Con esta actuación, se retoma el proyecto internacional de investigación sobre Villa Adriana que el Seminario emprendió en 2003 a petición y en colaboración con la Soprintendenza per i Beni Archeologici del Lazio del Ministerio de Cultura de Italia, fruto de un nuevo acuerdo de colaboración con el Instituto de Villa Adriana y Villa d’Este.

El equipo responsable de los trabajos de la campaña de 2018 está integrado por personal de investigación del Seminario de Arqueología y por estudiantes de Grado, Máster y Doctorado de la Facultad de Humanidades de la Universidad Pablo de Olavide. La campaña cuenta con la colaboración de personal investigador de otras universidades españolas y de la Escuela Española de Historia y Arqueología de Roma (CSIC), así como de expertos italianos adscritos a la Universidad de Tor Vergata y de la Sapienza de Roma, según ha explicado el director de este proyecto y profesor de Arqueología de la UPO, Rafael Hidalgo Prieto.

Las actuaciones forman parte de la experiencia de más de diez años de investigación centrada en el estudio del Teatro Greco de Villa Adriana, que ha proporcionado como resultado científico una monografía sobre las primeras campañas de excavación y diversos trabajos específicos sobre el monumento, fruto al trabajo del equipo de investigación de la UPO.

El Palazzo de Villa Adriana constituye un complejo de gran interés para el conocimiento de este enclave arqueológico. Se trata de la primera zona residencial que contó el emperador en la Villa, que se mantuvo en uso durante toda la vida del conjunto y en la que se asienta la llamada Villa Republicana, un edificio preexistente que fue en parte respetado por el emperador y englobado en la nueva edificación.

En concreto, la excavación arqueológica se centrará en ajustar la definición arquitectónica de dos de los grandes patios porticados con que contaba el conjunto. En uno de ellos se excavará un estanque perimetral que circunda al menos tres de los cuatro lados del patio y que se mantiene en uso desde la primigenia Villa Republicana; y, por otra parte, se definirá el patrio contiguo, conocido por la cartografía histórica de la villa pero del que no queda nada prácticamente a la vista en la actualidad.

El Ministerio de Cultura, con la participación de la Facultad de Humanidades y los proyectos de investigación del Seminario de Arqueología de la UPO financiarán estos trabajos, prueba del “compromiso y apuesta de esta universidad por la investigación de calidad y excelencia”.

Este proyecto es el único en el que un equipo español trabaja en Villa Adriana, uno de los más importantes yacimientos existentes en Roma, declarado Patrimonio de la Humanidad. Además, se trata del único equipo extranjero que en la actualidad mantiene un proyecto de excavación arqueológica consolidado en esta villa.

 

10 abril 2018 at 5:35 pm Deja un comentario

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