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Roma no construyó un Arco de Tito… sino dos

Los arqueólogos descubren en el Circo Máximo los restos de esta construcción, mucho más grande que la ubicada en la colina del Palatino

Detalle de la zona donde se han encontrado los restos del segundo Arco de Tito (Sovrintendenza Capitolina ai Beni Culturali)

Fuente: DAVID RUIZ MARULL  |  LA VANGUARDIA
21 de marzo de 2017

Los arqueólogos de Roma han descubierto los restos de un segundo arco triunfal dedicado al emperador Tito tras sofocar la Gran Revuelta de los judíos en el siglo I después de Cristo. El edificio estaba ubicado entre las gradas del Circo Máximo, la extensa arena donde se celebraban carreras de carros, luchas navales y peleas de gladiadores, a menos de un kilómetro de la colina del Palatino, hogar del Arco de Tito que sí ha perdurado en el tiempo.

Ambos arcos -levantados para conmemorar las victorias de Tito, incluido el sitio de Jerusalén (70)- habían sido construidos alrededor del año 82 de nuestra era por Domiciano (81-96), el último emperador de la era Flavia que empezó con su padre Vespasiano (69-79) y continuó con su hermano mayor Tito (79-81).

Los dos Arcos de Tito fueron construidos por su hermano Domiciano alrededor del año 82

El descubrimiento de este segundo arco ofrece, según los investigadores de la Sovrintendenza Capitolina ai Beni Culturali, una visión del tenso clima político de finales del primer siglo y el funcionamiento de la máquina de propaganda imperial. Marialetizia Buonfiglio, la arqueóloga a cargo de la excavación, ha explicado a Haaretz que no recuerda “ningún otro caso” de dos arcos construidos para celebrar la misma victoria militar.

”Los líderes y generales romanos querían jactarse de sus éxitos en la batalla. (Con la construcción de los arcos) quizás se sintió la necesidad de consolidar el poder (de Domiciano) relacionándose con el glorioso pasado de sus predecesores”, especula Buonfiglio.

Reproducción del Arco de Tito que estaba ubicado en el Circo Máximo (Sovrintendenza Capitolina ai Beni Culturali)

”Bajo los emperadores flavianos, y especialmente con Domiciano, se hizo mucha propaganda a través de construcciones e infraestructura, especialmente en lugares muy simbólicos como el Circo Máximo”, añadió la investigadora italiana.

Domiciano, que había visto como su padre iniciaba la construcción del Coliseo en el año 70, aprovechó que un fuego destruyó parte de Roma o que la erupción del Vesubio arrasó Pompeya para iniciar un grandioso plan de reformas y proyectos urbanísticos que incluyó carreteras, circos, palacios y templos.

Bajo los emperadores flavianos se hizo mucha propaganda a través de construcciones

Los restos del segundo Arco de Tito -del que se tenía algunas referencias aparecidas en mapas antiguos- se descubrieron tras una década de excavaciones arqueológicas en el extremo sur del Circo Máximo. Los investigadores creen que esta construcción tendrían unos 17 metros de ancho y 10 de altura. Era un enorme arco triple, mucho más grande que el de una sola puerta que se encuentra en el Palatino. Estaría decorado con una estatua de bronce de Tito conduciendo un carro de cuatro caballos, como los que llevaban los aurigas del circo.

“El arco del Palatino era más un monumento a Tito, marcando su deificación post mortem. El del circo, en cambio conmemoraba su victoria en la Gran Revuelta de los judíos”, considera Marialetizia Buonfiglio. La inscripción dedicatoria del arco, que no ha sobrevivido, fue transcrita por monje suizo del siglo VIII conocido sólo como el Anónimo de Einsiedeln. “Siguiendo el consejo y la dirección de su padre, sometió al pueblo judío y destruyó Jerusalén, algo que todos los demás generales, reyes y pueblos antes de él no habían intentado o no habían logrado”, rezaba el texto.

El segundo Arco de Tito tendría 17 metros de ancho y 10 de alto

Gracias a esta inscripción los arqueólogos deducen que la construcción debía estar en buen estado a principios de la Edad Media y consideran que podría haber sido dañado por un terremoto en el año 847, el mismo incidente que también destruyó parte del Coliseo.

En el siglo XII, el Circo Máximo ya se había convertido en una zona de cultivo y se había canalizado a través del arco un nuevo acueducto para regar los campos y hacer llegar el suministro de agua a la ciudad. Hoy en día sólo quedan unas pocas columnas rotas.

 

21 marzo 2017 at 7:56 pm Deja un comentario

La química saca los colores a la escultura clásica romana

Un equipo de investigación de la Universidad de Córdoba en el Instituto Universitario de Química Fina y Nanoquímica documenta la existencia de pigmentos amarillos, azules y rojos en tres grandes estatuas de la ciudad romana de Torreparedones.

Fuente: Universidad de Córdoba
20 de marzo de 2017

A simple vista, las grandes estatuas romanas que llenan las calles de Roma, los museos arqueológicos de media Europa y siguen apareciendo en los yacimientos arqueológicos del territorio que ocupó el antiguo Imperio son de un blanco casi inmaculado. Así llevan siglos presentándose ante los ojos de quienes han querido mirarlas con más o menos pasión. Los artistas renacentistas las idolatraron y considerado un ejemplo de virtuosismo artístico. El arte clásico fue considerado la esencia del genio humano. Miguel Ángel creó su David y su Piedad imitando a los escultores griegos y romanos, tallando en la inmaculada piedra dos de las grandes obras de la Historia Universal del Arte.  Se le olvidada, sin embargo, un detalle. Las estatuas romanas no fueron blancas en su origen, estaban laboriosamente pintadas de vivos colores aunque ni los ojos de los renacentistas ni de cualquier persona del año 2017 sea capaz de verlos.

Así lo han sospechado durante décadas los arqueólogos y así lo ha demostrado recientemente la ciencia. Uno de los últimos trabajos en este sentido ha sido el publicado por un equipo de investigación de la Universidad de Córdoba en el Instituto de Química Fina y Nanoquímica integrado por los profesores José Rafael Ruiz Arrebola y César Jiménez Sanchidrián y los investigadores Daniel Cosano Hidalgo y Laura Dara Mateos Luque en la revista Microchemical Journal, en la que constatan la existencia de pigmentos de amarillo, azul y rojo en tres grandes estatuas aparecidas en el yacimiento arqueológico de Torreparedones (Baena, Córdoba), cuyas excavaciones dirige el profesor Carlos Márquez.

Para sacar los colores a las esculturas, el equipo de la UCO, perteneciente al Departamento de Química Orgánica, ha recurrido a la espectrometría Raman, consistente en irradiar la muestra con un láser y medir la luz dispersada, correlacionando el número de onda de dicha luz dispersada con diferentes enlaces químicos que hacen posible determinar la naturaleza del pigmento empleado en la pintura.

Según detallan en el artículo, para conseguir conocer los colores concretos que adornaron las vestimentas de los emperadores Augusto y Claudio y la que posiblemente representara a Livia, esposa del primero de ellos, los investigadores de la UCO calibraron el espectrómetro de acuerdo con los materiales que se pensaba que eran utilizados para colorear este tipo de estatuas. Tras someter las tres esculturas a este análisis, los investigadores concluyeron que los artistas de la Bética emplearon el oxihidróxido de hierro (goethita) para conseguir el amarillo, el óxido de hierro (hematites) para el rojo y el “azul egipcio”, un pigmento conocido desde la antigüedad, sintetizado a base de arena silícea, calcita y cobre.

El virtuosismo de aquellos antiguos pintores de estatuas no se limitó a emplear los colores planos, sino que los mezclaron con carbonato y fosfato cálcico y sulfatos para matizarlos, logrando diferentes tonalidades y dotando a sus esculturas de una profundidad, que, si se hubieran conservado, probablemente hubieran impresionado como hizo todo su arte a los renacentistas.

D. Cosano, L. Dara Mateos, C. Jiménez-Sanchidrián, J.R. Ruiz, Identification by Raman microspectroscopy of pigments in seated statues found in the Torreparedones Roman archaeological site (Baena, Spain), Microchemical Journal, 130 (2017) 191-197.

 

21 marzo 2017 at 12:17 am Deja un comentario

Mosaico del Planetario de Itálica abrirá en abril tras terminar restauración

El Mosaico del Planetario de Itálica volverá a abrir sus puertas el próximo mes de abril, una vez que concluya la restauración que se está llevando a cabo en el mismo en los últimos meses, para volver a poner en valor esta joya realizada a mediados del siglo II.

Mosaico del Planetario. Foto: Conjunto Arqueológico de Itálica

Fuente: EFE  |  LA VANGUARDIA

Santiponce (Sevilla), 20 mar.- Fuentes del conjunto arqueológico han dicho a Efe que la restauración se encuentra ya en su última fase, con la idea de que a finales de este mismo mes de marzo hayan terminado los minuciosos trabajos que se han realizado por parte de los técnicos, que han actuado en cada una de las partes de este mosaico, que contiene la representación de los siete dioses asociados a los astros que regían el universo en la época de los romanos.

Como explica el propio conjunto en su web oficial, el planetario responde a que los romanos heredaron del mundo griego la división del día en 24 horas, que empezaban a numerarse desde la medianoche, tal como se hace hoy, con una división del período anual en meses similar a la actual, e incluso los nombres que recibían siguen teniendo vigencia en la actualidad.

Ubicado en la casa del Planetario, se encuentra en un complejo cercano a las termas, llamado edificio de Neptuno por la especial relevancia del mosaico de Neptuno, que representa la figura policromada del dios del mar junto a un completo cortejo de criaturas en blanco y negro.

 

20 marzo 2017 at 3:08 pm Deja un comentario

Bienvenidos a casa de Nerón

La Domus Aurea de Roma, enorme residencia del emperador, lanza una visita con realidad virtual que permite descubrir su majestuosidad original

Fuente: TOMMASO KOCH > Roma  |  EL PAÍS
20 DE MARZO DE 2017

Roma acababa de arder. De las llamas salió una urbe destruida. Pero, también, una oportunidad. O así lo vio Nerón en el 64 d. C: la reconstrucción de la città eterna empezaría… en su casa. Privilegios de ser emperador. Así que expropió parte del centro histórico y encargó una residencia de 80 hectáreas, con paredes de mármol y bóvedas de oro, rodeada de bosques, un lago artificial y hasta una colosal estatua del propio princeps. No por nada fue bautizada Domus Aurea, la casa áurea. Cuando Nerón la pisó, se mostró satisfecho: “Por fin puedo vivir como un hombre”. Y ahora, por primera vez, cualquiera puede comprobar la humildad del emperador: la Domus Aurea ha inaugurado una visita con realidad virtual que permite sumergirse en su esplendor original.

“Te vas con la sensación de haber vivido una experiencia en lugar de haber visitado un museo. La realidad virtual me hizo sentir como una niña. Te lleva automáticamente a la Roma clásica: puedes caminar por los salones, los ninfeos, contemplar desde la terraza la ciudad, tan majestuosa”, contaba tras la experiencia Sara, una joven turista española. Porque, hacia la mitad de un itinerario de 75 minutos, el grupo de 25 visitantes alcanza la Sala de la Bóveda Dorada, se coloca un casco y viaja por el tiempo. “La oscuridad se va de un plumazo y el espacio se transforma: las paredes se caen y vuelve a entrar la luz originaria”, relataba Amaya, otra turista española.

“NERÓN FUE UN BUEN EMPERADOR”

“Nos ha llegado una imagen fuertemente distorsionada de Nerón”, asegura Alessandro D’Alessio. El arqueólogo cree que el Senado, marginado por completo en la fase final de su reinado, se vengó del emperador: su recuerdo fue manchado, primero, y luego destruido. Y así quedó para la posteridad la leyenda, que hoy los estudiosos tienden a desmontar, de que incendiara él mismo la ciudad. A la vez, buena parte de los historiadores de la época, afines al Senado, contribuyeron a retratarle como un “loco maniático”, según D’Alessio. Lo que el arqueólogo sí reconoce es la megalomanía del emperador: ¿cómo se explicaría si no una residencia de 80 hectáreas?

“Podemos decir que fue un buen emperador. Tomó medidas importantes para el pueblo y la ciudad tras el incendio, como normativas edilicias que limitaran el riesgo de fuegos. Sacó adelante la primera reforma monetaria, para combatir la inflación. Mostró cierta indulgencia con las clases menos ricas. Y fue un gran amante de la cultura griega”, enumera D’Alessio.


Sus afirmaciones harían feliz a Alessandro D’Alessio, arqueólogo y responsable científico de la Domus Aurea. “La luz era el aspecto fundamental, perdido para siempre. Reintroducirla era posible solo así. Es una reconstrucción muy rigurosa, no un dibujo animado. Enseñamos la Domus Aurea como era, dentro de la Domus Aurea como es”, defiende. En efecto, sin la realidad virtual costaría imaginar aquel monumento al ingenio y la egolatría. El resto de la visita transcurre en la sombra, entre muros y columnas prácticamente desnudos, que apenas narran el pasado glorioso que presenciaron.

Cosas de la damnatio memoriae, el castigo que el Senado infligió a Nerón: su recuerdo sería borrado de la faz de la tierra. El Coliseo cubrió el lago artificial; la estatua fue derribada; y los preciosos salones, expoliados y enterrados en el 109 d.C. bajo las termas de Trajano. Hasta que, con el Renacimiento, la Domus Aurea también resucitó. Fueron artistas tan célebres como Rafael o Pinturicchio quienes redescubrieron aquel tesoro: creían introducirse en unas grutas, pero se encontraron con la Historia sepultada.

Una de las salas de la actual Domus Aurea.

“El propio Rafael escribió al papa León X que de la arquitectura antigua solo percibía los huesos y la carne, pero faltaba la piel. Quizás hayamos logrado devolver la sensación de ese mundo”, se sincera Stefano Borghini, arquitecto y coordinador del proyecto virtual. Con un coste de unos 300.000 euros, esa tecnología juntaba tres virtudes: una inmersión emotiva, la corrección científica y el “menor impacto posible” en una estructura subterránea y con su propio microclima, según Borghini. Aun así, optaron por una experiencia de pocos minutos, ante la duda de cómo reaccionaría el público. Ni a Sara ni a Amaya les hubiera importado que durara más. Y no son las únicas, a juzgar por las visitas ya reservadas al menos hasta mayo —solo los sábados y domingos, por 14 euros; durante la semana continúan las obras de restauración—. Tanto que a posteriori Borghini cree que se podría haber prolongado “un pelín”.

Eso sí, mientras la Domus Aurea no muestre síntomas de rechazo, el experimento ha llegado para quedarse. O tal vez para expandirse. Tras las proyecciones nocturnas que desde hace dos veranos reviven los foros tal y como fueron, y ahora la visita virtual a Nerón, algo en Roma parece haber despertado. “Es una ciudad un poco replegada sobre sí misma. Estas iniciativas de modernidad son bienvenidas”, asevera D’Alessio. Y tanto él como Borghini sugieren que esta innovación podría abrazar pronto más iconos del patrimonio. El arqueólogo no añade más —“me matan”—, pero el arquitecto sí ofrece una pista: “Creemos mucho en esta posibilidad. Hay ideas, aún muy embrionarias, sobre el foro Palatino. Aunque tendría una complejidad enorme”.

Sea como fuere, D’Alessio quiere que el futuro ayude al pasado sin devorarlo: “El patrimonio arqueológico de una ciudad como Roma no se debe convertir en un parque de atracciones. La comunicación de lo antiguo de manera adecuada al público es justa, pero es importante la imagen de las ruinas como son. Hay conservar un recuerdo, una memoria”. Nerón, desde luego, no podría estar más de acuerdo.

EL FUTURO DE LA DOMUS AUREA

La Domus Aurea reabrió a los visitantes hace poco más de dos años. Y ahora ha incorporado también las gafas de realidad virtual. Pero mucho queda por hacer, relata D’Alessio.

“Ante todo, tenemos que terminar las intervenciones de restauración estructural y apuntalamiento. Pero van por el buen camino, ya está realizado entre el 70 y el 80% del trabajo”, afirma el arqueólogo y responsable científico del monumento.

Mientras se refuerza por dentro, la Domus Aurea necesita también liberarse del peso que la oprime. Tras ser enterrada bajo las termas de Trajano, ahora la casa de Nerón carga en sus hombros con Colle Oppio, la colina que se alza sobre sus techos. De ahí que parte del proyecto consista en aliviar en un 70% ese peso. ¿Cómo? Sustituyendo el parque y sus árboles por un jardín ligero, mucho más llevadero para la Domus, y capaz además de controlar el flujo de agua y evitar las infiltraciones actuales. “Es un área que mide como unos tres campos de fútbol”, explica D’Alessio.

El espacio ha sido dividido en 22 porciones. Una ya ha sido completada, y en una segunda se está trabajando. Los 13 millones concedidos por el Ministerio de los Bienes Culturales han permitido poner en marcha la sustitucion de ocho porciones más. La otra mitad depende de que el proyecto reciba más fondos, hasta el total de 31 millones necesario para terminar las obras. D’Alessio cruza los dedos para que en “cinco o seis años” la intervención se haya completado.

A partir de ahí, una vez derrotadas las infiltraciones y estabilizado el clima dentro de la propia Domus Aurea, se podrá empezar una tercera fase, quizás la más interesante para los visitantes: restaurar todos los frescos, estucos y decoraciones que todavía acoge la residencia de Nerón y tratar de rescatar su brillo. Lo que D’Alessio considera en cambio prácticamente imposible es conseguir que la luz natural vuelva a entrar en el monumento. Por lo menos, para eso está la realidad virtual.

 

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20 marzo 2017 at 2:10 pm Deja un comentario

Arqueólogos descubren parte del puerto de la batalla de Salamina

Una investigación arqueológica en la costa este de la isla de Salamina, en Grecia, ha alegado haber descubierto una parte del puerto en el que amarraba la flota de varias ciudades-estado helenas antes de la batalla de Salamina, una de las más importantes en la historia de la Antigua Grecia.

Salamina. Vista aérea donde se aprecian los restos de un muro de 160 m. de longitud, al noroeste de la bahía de Ampelakia

Fuente: El Confidencial
Fotos: Ministerio de Cultura de Grecia

Atenas, 17 mar (EFE).- De acuerdo a un comunicado emitido por el Ministerio de Cultura, el descubrimiento se trataría del “puerto comercial y posiblemente militar de Salamina, una de las ciudades más grandes y cercanas al otrora estado ateniense”.

El puerto, según el comunicado, se encuentra “al lado de algunos de los monumentos más importantes de la Victoria: el Poliandrion (tumba) de los soldados de Salamina o el Trofeo en Kinosoura”, a lo que añade que existen “varias referencias a este lugar en los trabajos de los geógrafos clásicos Skilakos (4 a.C.), Stavron (1 a.C.-1 d.C.) y Pausanias (2 d.C.)”.

El principal campo de investigación fue la parte interior de la bahía de Ampelakia y entre los hallazgos se incluyen estructuras, fortificaciones y varias instalaciones.

Salamina. Torre circular de 7 m. de diámetro de la antigua fortificación del puerto, en la bahía de Ampelakia

Los resultados han confirmado que los tres lados de la bahía se mantuvieron sumergidos desde la Antigüedad y gradualmente emergían y se hundían debido a los cambios del nivel del mar.

La investigación fue realizada entre noviembre y diciembre de 2016 por un equipo de 20 expertos y científicos de varias universidades y cuerpos arqueológicos y fue financiada por la Fundación Británica Honor Frost, que apoya la arqueología marítima en el Mediterráneo oriental.

Salamina. Restos de los cimientos de un edificio de época clásica, junto con la estructura de un muelle de construcción más reciente, al norte de la bahía de Ampelakia

La batalla de Salamina enfrentó en el 480 a.C. a Grecia y Persia y se ha convertido en una de las contiendas más famosas de la Antigüedad.

La victoria decisiva del ejército heleno, comandado por Temístocles, supuso el fracaso de la segunda invasión persa, que tuvo lugar durante las Guerras Médicas.

 

18 marzo 2017 at 9:44 pm 1 comentario

La sagrada Acrópolis de Atenas

Recorremos este magnífico testimonio de la época dorada de la Grecia antigua

Desde lo alto de la colina sagrada. En la cima del monte sagrado, la Acrópolis contempla el paso de los siglos sobre la ciudad de Atenas. En ella se reúnen los símbolos de la época de mayor esplendor de la Grecia antigua, el siglo V a.C., todos construidos en un mármol reluciente que el tiempo y las numerosas vicisitudes han transformado en uno de los vestigios antiguos más admirados del planeta. Foto: YANNIS SKOULAS, Greek National Tourism Organisation

Fuente: NATIONAL GEOGRAPHIC
17  de marzo de 2017

Poseidón y Atenea se disputaron una vez el corazón de los atenienses y el nombre de su ciudad. En lo alto de la colina de la Acrópolis, el dios del mar clavó su tridente mientras que la diosa de la sabiduría y la guerra plantó un olivo. El resto de divinidades declararon a Atenea ganadora del singular combate y los habitantes le dedicaron la mayoría de los templos.

Mitología e Historia se entrecruzan a lo largo del recorrido por este recinto de templos que se eleva sobre los populosos barrios de la capital griega. Habitada ya en el Neolítico (4.000-3.000 a.C.), fortificada durante la época micénica y destruida por los persas, la Acrópolis ganó su monumentalidad de la mano de Pericles, gobernador de Atenas entre los años 461 y 429 a.C., quien la dotó de templos con estatuas de bronce y de mármol, pintadas o recubiertas de oro y piedras preciosas.

Acudir a la Acrópolis por aquel entonces equivalía a penetrar en el Olimpo, un templo de templos. El visitante quedaba maravillado desde la misma entrada, donde se erigían la estatua de nueve metros de Atenea Promakos (Campeona) y el conjunto de los Propileos, un vestíbulo con cinco puertas, techo pintado con estrellas doradas, una pinacoteca y varios altares.

Al salir de los Propileos, la vía Panatenaica conducía al Partenón, el colosal edificio dórico terminado el año 438 a.C. que albergaba una estatua de doce metros de Atenea Partenos (Virgen). En el sector norte se erigía el Erecteion, allí donde Atenea y Poseidón se disputaron el nombre de la ciudad y la veneración de sus habitantes. Y mientras las oraciones se realizaban en lo más alto, los espectáculos tenían lugar en el teatro de Dionisos, en la ladera, un “templo” de las artes.

La originalidad del Erecteion. Construido entre el año 421 y el 406 a.C, el Erecteion es uno de los edificios más originales de la Grecia clásica. Debido a que las irregularidades del terreno del monte sagrado no podían anivelarse, el arquitecto construyó un templo único cuyas naves y pórticos quedan a diferentes alturas unas de otras. En el lugar del templo se encontraban las tumbas de Cécrope y Erecteo, míticos reyes griegos, y los regalos que Poseidón y Atenea habían ofrecido a los atenienses durante la lucha por la posesión de la ciudad: un pozo de agua salada y un olivo respectivamente. Foto: YANNIS SKOULAS, Greek National Tourism Organisation

 

Columnata de las Cariátides. En la parte sur del templo se puede contemplar el majestuoso pórtico de las cariátides, que además ofrece una instantánea única sobre la gran extensión urbana de Atenas. La leyenda dice que, puesto que los gobernantes de la ciudad de Karys dieron su apoyo a los persas durante las Guerras Médicas, los atenienses apresaron y esclavizaron a sus bellas mujeres. Como mensaje para futuros enemigos, las colocaron como columnas soportando eternamente el peso del templo sobre sus cabezas. Foto: Shutterstock

 

El Partenón de Atenas. La impresionante estructura del mayor edificio de la Acrópolis está formada por dos cuerpos, la naos y el opistódomos, algo inédito en la época, que reposan sobre una plataforma llamada estilobato. En la naos había un espacio destinado a albergar una enorme estatua de la diosa Atenea esculpida por Fidias en oro y mármol. Una de las partes más interesantes del templo es la fachada, en cuya parte superior se hallan los frisos. Estos representaban las Panateneas –una procesión anual para llevar ofrendas a los dioses– los frontones narraban escenas de la vida de Atenea y en en el resto de los frisos aparecía la historia de diferentes guerras, entre ellas la de Troya. Foto: Gtres

 

El emblema de la democracia griega. Se trata de un templo octástilo (ocho columnas al frente) y períptero (rodeado de columnas) construido bajo la supervisión de Fidias por los arquitectos Calícrates e Ictinos. Dedicado a la diosa Atenea, protectora de la ciudad, se considera el templo más importante de estilo dórico que se conserva actualmente y un símbolo de la Grecia clásica y de su sistema democrático. Fue construido como una ofrenda –eximiéndolo de su función de culto– bajo el gobierno de Pericles, quien otorgó a todos los edificios un carácter público. Foto: YANNIS SKOULAS, Greek National Tourism Organisation

 

Una entrada solemne. El arquitecto Mnesicles terminó la monumental entrada de los propileos en el año 432 a.C. y fueron durante mucho tiempo la única vía de acceso por la que se podía alcanzar el recinto sagrado de la Acrópolis. El aspecto que presentaban era el de un templo hexástilo (de seis columnas en la fachada) de estilo dórico con una separación en medio por donde pasa el camino de entrada. Foto: YANNIS SKOULAS, Greek National Tourism Organisation

 

Los Propileos. La función de los Propileos era acompañar y guiar al visitante hasta la puerta de la ciudad de los dioses. Además, debido al desnivel que producía la altura del monte, esta construcción también servía para facilitar la subida, algo que el arquitecto Mnesicles consiguió domando las irregularidades topográficas mediante diferentes niveles y escalones. Foto: YANNIS SKOULAS, Greek National Tourism Organisation

 

El templo de Atenea Niké. El geógrafo griego Pausanias describió este pequeño edificio clásico construido en el año 421 a.C. como el templo de la Victoria áptera o sin alas. Está dedicado a la diosa Atenea y conmemora la batalla de Salamina en la que los griegos vencieron a los persas bajo el influjo de la diosa, en este caso representada sin alas para que nunca pudiera abandonar la ciudad. Foto: AP Images

 

Un templo para la victoria. Calícrates fue el arquitecto encargado del proyecto quien, junto con Ictino, diseñó un templo de pequeñas dimensiones acorde con el espacio que se le había otorgado en uno de los promontorios de los propileos. De orden jónico y planta tetrástila (cuatro columnas en la fachada principal), el friso de este edificio representa escenas de las Guerras Médicas, el acontecimiento que conmemoraba. Foto: YANNIS SKOULAS, Greek National Tourism Organisation

 

El Odeón de Herodes Ático. En la ladera sur de la colina de la Acrópolis, el cónsul romano Herodes Ático construyó, durante el siglo II d. C., este Odeón. Dicho edificio se usaba tanto en Grecia como en Roma para representaciones de tipo musical, teatral o lírico. Tiene una estructura muy parecida a la de un teatro romano, con la diferencia de que los odeones solían estar cubiertos. En sus gradas podía albergar hasta 5.000 espectadores y todavía hoy en verano se celebran conciertos al aire libre. Foto: Gtres

 

Vista aérea de la Acrópolis. Durante los inicios del siglo V a.C., después de vencer a los persas en Marathon y de sufrir y repeler un nuevo ataque por su parte, los atenienses empezaron a construir algunos de los templos, ahora protegidos por la recién construida muralla de Temístocles (en la parte izquierda superior de la imagen). Durante la segunda mitad del siglo V a.C. se construyeron los principales templos que hoy en día siguen en pie: el Partenón, el Erecteion, Atenea Niké y los Propileos. En la esquina inferior derecha se halla el Odeón de Herodes Ático, y en la superior izquierda los restos del teatro de Dionisos, que acogía obras de Sócrates, Esquilo y Eurípides. Foto: Age Fotostock

 

17 marzo 2017 at 7:42 pm Deja un comentario

‘Queronea’, los otros “300” de la antigua Grecia

  • Laura Rubio cambia completamente de estilo para contarnos la histórica batalla de Queronea
  • El enfrentamiento entre los Macedonios y varias polis griegas, en el que participó un batallón muy especial

Tráiler del cómic ‘Queronea’, de Laura Rubio

Fuente: JESÚS JIMÉNEZ  |  RTVE.es
16 de marzo de 2017

El de la joven dibujante y guionista Laura Rubio (Zaragoza, 1995) fue uno de los debuts más sonados del año pasado con el cómic Zilia (GP Ediciones) en el que nos descubría la mitología de los Pirineos. Y ahora nos sorprende con un cambio de estilo radical para contarnos una epopeya histórica: Queronea (GP Ediciones) un tebeo en el que reconstruye la famosa batalla entre griegos y macedonios en la que jugó un papel fundamental el batallón sagrado de Tebas (los otros 300).

“Este cómic –asegura Laura- se centra en los hechos que tuvieron lugar en la batalla de Queronea, en el 338 a.C. Allí, se enfrentaron varias polis griegas como Atenas y Tebas contra el incipiente imperio de Macedonia”.

“Sin embargo –continúa- todo este contexto histórico es “solo” la excusa que uso para narrar paralelamente otro tipo de historia, más íntima y más emocional, pero tan brutal como la propia batalla. Me interesaban mucho más los conflictos individuales de los protagonistas que el conflicto general. Este último, corresponde a un solo lugar y época, pero los otros, se podría decir que superan tanto el espacio como el tiempo”.

Páginas de ‘Queronea’

El amor y la guerra

“La batalla de Queronea –nos comenta la dibujante- me permitía adentrarme en un sinfín de temas muy potentes, que en este caso van asociados a la guerra pero también al amor: la identidad, el otro, el hogar, las relaciones con los demás… Sin embargo, creo que lo que terminó de decidirme fue la relación histórica y real entre enemigos, entre el rey de Macedonia y entre el batallón tebano. Esa es una de las claves del cómic”.

“Como sea –añade Laura-, el por qué hice este cómic y no otro, es algo que no puedo terminar de razonar… esta historia me pedía a gritos ser contada, simplemente. Se trató de una cuestión más impulsiva e irracional que mental”.

En cuanto a los protagonistas de la historia Laura destaca a: “Por un lado está Filipo II, que es el más claro protagonista de esta historia. Era el rey de Macedonia, y hoy es conocido sobre todo por ser el padre de Alejandro Magno. Y por otro lado, están los integrantes del Batallón Sagrado de Tebas, que son sus enemigos. Aunque en cierto sentido, quizá todo enemigo sea también un espejo de nosotros mismos”.

Página de ‘Queronea’

Los otros “300”: el Batallón sagrado de Tebas

Sin duda, lo más curioso del cómic es la participación en la batalla de ese batallón sagrado de Tebas, que estaba formado por 150 parejas de soldados amantes, lo que les hacía pelear con mayor fiereza (para proteger a su amante) y para vengarlo (en caso de que cayese en combate).

“El Batallón tebano –aclara Laura- era en aquella época la mayor fuerza de élite, no solo de Tebas, sino quizá de toda la Hélade. Estaba compuesto por esas 150 parejas de amantes, que es lo que supongo que lo hace tan llamativo hoy en día”.

Hablando de 300 y de cómics sobre griegos, es inevitable pregunta a Laura si le ha influido el famoso tebeo de Frank Miller, también llevado al cine con gran éxito. “La verdad –asegura la dibujante- he estado evitando el cómic de Miller durante todo el proceso de creación de Queronea, precisamente para no tomar cosas de ahí consciente o inconscientemente. 300 es un cómic excelente, pero debía hallar mi propia manera de narrar una historia y época tan similar. Al principio de todo, ya me hice consciente y asumí que la referencia para muchos lectores sería inevitable. Así pues, sabiendo esto, solo me quedaba escribir y dibujar Queronea desde mi propia autenticidad”.

Páginas de ‘Queronea’

Una complicada documentación

En un cómic como este la documentación es fundamental. Y Laura confiesa que no ha sido fácil: “Ha sido complicado, pero por suerte, es una parte del proceso que disfruto bastante. Porque al final, no se trata solo de recoger datos y más datos, que también; sino de impregnarse del vivir y del sentir de otra época o cultura: ver cómo vestían, cómo se peinaban, qué leían, qué chistes contaban, cómo cocinaban, cómo eran sus casas, qué música tocaban…”

“Todas esas cosas –continúa Laura-, no aparecen expresamente en el cómic, claro está. Pero te acercan al lado humano del asunto, y al menos en mi caso, hacen que el dibujo surja de una manera mucho más natural y más acorde a lo que estoy contando”.

“En resumen, los historiadores como Plutarco o Pausanias me han dado muchos datos, pero descubrí que no todo está en ellos” –concluye-.

Página de ‘Queronea’

Un espectacular cambio de estilo

Otra de las cosas más sorprendentes es el cambio de estilo de Laura respecto a su anterior cómic (Zilia) “En realidad fue algo natural –asegura-, ya que era ése el tipo de dibujo que el propio cómic me pedía. El mayor cambio para mí ha sido pasar de trabajar con un rotulador calibrado del 0.2 a trabajar con pincel del número 8. Esto me ha permitido darle a Queronea una expresividad mucho mayor, y creo que es lo que ha condicionado al resto del estilo y el dibujo”.

Laura confiesa que su mayor influencia en este cómic son las vasijas griegas y su colorido: “Las vasijas griegas eran también una forma de cómic, al fin y al cabo. Así que no solo me han influido en lo estético, sino creo que también en lo narrativo”.

“Con respecto al color -añade la dibujante-, he trabajado con una gama muy limitada, y muy relacionada a su vez con el cromatismo de esas vasijas griegas. Ese color, he procurado que en esta ocasión no fuera solo descriptivo sino también narrativo. Por ejemplo, cuanto más nos vamos acercando al final, los ocres y los verdes azulados van siendo sustituidos por rojo. Hasta que en la última página, éste es el protagonista absoluto”.

Páginas de ‘Queronea’

Un cómic muy cinematográfico

Sobre el formato apaisado, Laura asegura que: “El año pasado estuve realizando algunos trabajos experimentales con el formato horizontal. Descubrí así todas las posibilidades narrativas que tiene: es muy cinematográfico, pero también muy versátil”.

“Permite –continúa- trabajar el tiempo, estirarlo y contraerlo, de formas mucho más variadas y extremas. En el caso concreto de Queronea, además, esta decisión vino motivada por el propio arte de vasijas griego, que se podría decir que también tiene un formato apaisado. Y sobre todo, por el tema tratado: las batallas, los grandes paisajes… todo eso es claramente horizontal”.

“Además, este formato me permite incidir en el vacío. Hasta Queronea, nunca pensé que se pudiera narrar y expresar tanto con el vacío. En lo personal, este uso del vacío ha sido todo un descubrimiento” –concluye Laura-.

En cuanto a sus proyectos, Laura asegura que: “Queronea ha sido, en lo personal, un imprevisto que ha desbaratado todos mis planes y tirado por tierra todos los proyectos en los que estaba trabajando. Así que si algo me ha enseñado este cómic es que debo ser prudente con los planes. Eso sí, mentiría si dijera que no estoy ya en otras cosas…”

Portada de ‘Queronea’

17 marzo 2017 at 6:33 pm Deja un comentario

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