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Ulises, el héroe embustero

En el mundo heroico de duelos singulares y brutales choques, descrito por Homero en sus épicos poemas, también hay espacio para movimientos más oblicuos como la mentira y el engaño.

Fotograma de la película Troya, dirigida por Wolfgang Petersen en 2004. CORDON PRESS

Fuente: ÓSCAR MARTÍNEZ EL PAÍS
30 de abril de 2017

La literatura occidental arranca con dos composiciones — la Ilíada y la Odisea — que abordan el mito griego por excelencia: el de la guerra de Troya. La ciudad que, tras una década de asedio por parte de una alianza de guerreros griegos, sucumbió ante el engaño del proverbial caballo de madera. En el mundo heroico de duelos singulares y de brutales choques cuerpo a cuerpo descrito por Homero, también hay espacio para movimientos más oblicuos, como la mentira (pseudos) y el engaño (apate). Estos recursos abocan a la lethe, palabra que en principio significa “olvido” pero que también indica un fallo en la percepción de algo y forma parte del término que los griegos usaban para “verdad”: aletheia, es decir, la no-lethe o ausencia de cosas ocultas.

Es la falta de conciencia de que en el vientre del caballo de madera se encontraba un destacamento de feroces guerreros griegos lo que selló el destino de la ciudad de Troya, y de este modo tal engaño —una acción desesperada llevada a cabo cuando todo esfuerzo bélico se había demostrado infructuoso— pasó a ser celebrado como la más colosal estratagema de la literatura. Pero mientras que en nuestra visión de los códigos heroicos no es difícil encajar la apate, resulta llamativo observar que en los poemas homéricos sus personajes recurren decididamente al pseudos cuando es preciso.

Desde el comienzo de la Ilíada, tanto Zeus como Agamenón, caudillo de las fuerzas griegas, no dudan en poner en marcha los resortes de la mentira: tras años de infructuoso combate, el héroe Aquiles se ha retirado de la contienda debido a una ofensa de Agamenón, por lo que ruega a Zeus vengue la afrenta. Decidido a honrar al héroe, Zeus planea llevar al desastre al ejército griego y con este propósito envía a Agamenón un sueño en el que le empuja a entrar en combate: los dioses están de su parte —miente el dios— y “ha llegado el momento de tomar la ciudad de los troyanos”. Aunque la falacia de Zeus ha surtido el efecto deseado en la plana mayor de los griegos, con Aquiles ausente, la idea de lanzar un ataque se antoja suicida, por lo que Agamenón recurre también al embuste con la intención de obtener una respuesta positiva por parte de sus combatientes: “Zeus nos ordena la vuelta; vergonzoso será que los hombres venideros sepan que nuestro ejército se retiró sin siquiera vislumbrar el fin de Troya”. Sin embargo, el deseo de vuelta de los griegos arruina los planes de Agamenón y sólo la intervención del astuto Ulises pone freno a la desbandada.

Frente al resto de héroes, definidos por sus virtudes guerreras y su capacidad de combate, Ulises es caracterizado por sus cualidades internas, destacando sobre todo su metis (“sagacidad” o “inteligencia práctica”), motivo por el cual es el hombre indicado para todo tipo de misiones delicadas, como embajadas, labores de espionaje o emboscadas. Así pues, con la derrota merodeando por el campamento griego, es a él a quien encomiendan la tarea de traer a Aquiles de vuelta a la batalla. En presencia del colérico héroe, Ulises despliega con destreza una batería de argumentos que, uno tras otro, se estrellan contra la voluntad inquebrantable del guerrero; entonces Ulises, que se reserva un último as en la manga, recurre a la mentira: el príncipe troyano Héctor, el más fiero de sus enemigos, proclama orgullosamente que no existe griego capaz de igualarse a él en el combate. La respuesta de Aquiles es tan franca como su determinación de no volver al combate y como el desprecio que muestra hacia Ulises con estas palabras: “Aquel que esconde una cosa en sus entrañas pero dice otra me resulta tan aborrecible como las puertas del Hades”. La mentira, la ocultación y el engaño no forman parte del código del viejo héroe que Aquiles representa, pero lo cierto es que serán esas cualidades las que acaben derribando las murallas de Troya, cuando Aquiles tan solo sea una sombra más en el infierno que tanto aborrece.

La ambigüedad y la sagacidad de las acciones aparecen amparadas bajo la sombra de dos magníficos dioses: Hermes y Atenea

La metis griega abarca aspectos tan contradictorios para nosotros como lo verdadero y lo falso, y es la vertiente engañosa de su inteligencia la que hace que por los recovecos de la tradición mítica se haya proyectado una luz negativa sobre Ulises; una luz que a veces se complace en iluminar sus trampas y actitudes menos heroicas. Esa corriente contraria se plasmó principalmente en las obras de los autores trágicos, como en las de Sófocles Filoctetes (que gira en torno al arquero abandonado en una isla a causa de la fetidez provocada por la mordedura de una víbora) o Áyax (el héroe que se suicida al no soportar que no le concedan las armas del fallecido Aquiles), donde el personaje de Ulises aparece perfilado bajo las trazas de un villano.

Sin embargo, en la épica homérica la ambigüedad y sagacidad de sus acciones aparecen amparadas bajo la sombra de dos magníficos dioses. Por un lado Hermes, el dios cuyas primeras palabras al nacer fueron: “Padre Zeus, te seré franco, ya que no sé mentir”; lo que era falso. Por otro, la inteligente diosa Atenea, quien celebra y declara compartir con Ulises sus recursos mentales cuando el héroe se presenta ante él fingiendo ser otro: “Embaucador y maestro de engaños. ¿Es que no puedes prescindir de las mentiras que te son tan queridas? Ambos sabemos muchas argucias. Tú entre los humanos eres el mejor en ingenio y palabras, y yo entre los dioses tengo fama por mi astucia y mis mañas”. Oportunamente, Ulises fingía ser cretense, lo que para los antiguos griegos era sinónimo de embustero, tal y como ha quedado cristalizado en la célebre paradoja lógica del sabio cretense que afirmaba que todos los cretenses mentían.

Ulises comparte además con Hermes y Atenea —así lo ha señalado Pietro Citati en su magnífico Ulises y la Odisea. El pensamiento iridiscente— un reino al que cualquier otro héroe épico es ajeno: el del artesanado. El artesano sopesa cada elemento, lo maneja y lo trabaja con técnica cuidadosa con el propósito de fabricar algo que no existe en la naturaleza. Con la minuciosidad del artesano Ulises ha construido, por ejemplo, el lecho que permanece clavado a la tierra en su palacio o la balsa con la que ha surcado en solitario las olas de un mar enemigo, pero sobre todo ha fabricado las dos obras maestras que desafían la aletheia: el caballo de Troya; y los fabulosos relatos de cíclopes, sirenas y diosas solitarias que el rey de Ítaca narra en los versos de la Odisea.

Óscar Martínez es profesor de griego en el IES Julio Caro Baroja de Fuenlabrada. Es traductor de Homero y autor de ‘Héroes que miran a los ojos de los dioses’ (Edaf).

 

30 abril 2017 at 10:41 am Deja un comentario

Aristóteles, Dimitris y el sexo

Aventuras en el regreso al supuesto sepulcro del filósofo en la antigua ciudad griega de Estagira

Dimitris Sarris, pensativo ante la que se cree que es la tumba de Aristóteles en la vieja Estagira, junto a la moderna Olympiada. J. A.

Fuente: JACINTO ANTÓN > Barcelona  |  EL PAÍS
29 de abril de 2017

Conozco pocas personas que hayan estado dos veces en la tumba de Aristóteles, y yo soy una de ellas; es verdad que queda un poco a desmano. En realidad, no hay una certidumbre absoluta de que el monumento que se alza entre las ruinas de la antigua Estagira, en un promontorio boscoso junto al mar en las afueras del pueblecito griego de Olympiada, en Macedonia, sea el lugar de descanso final del filósofo, pero existen muchos indicios. Y están, sobre todo, el ferviente convencimiento y el contagioso entusiasmo de Dimitris Sarris, el propietario del hotel Germany de Olympiada —que también es el feliz dueño de su principal competencia, el Liotopi, casi enfrente—. Dimitris es el factótum de esta pequeña localidad de la Calcídica y parece salido, según el humor que tenga, de las páginas de uno u otro de los dos hermanos Durrell, Gerald y Larry.

Alzó una ceja el otro día al verme aparecer de nuevo en su restaurante, pero enseguida se sentó a nuestra mesa (esta vez yo viajaba con unos amigos) y se puso a planificar nuestra estancia y los menús de los días sucesivos mientras escanciaba generosamente un estupendo Tsantali blanco de los viñedos de la vecina península del Monte Athos. Yo había conseguido arrastrar arteramente a mis compañeros a esta esquina de Grecia con la promesa de unos días idílicos en las estupendas y desiertas playas de la zona, pero mi agenda secreta estaba llena de visitas a yacimientos arqueológicos y monumentos (de Anfípolis y Argilos a los monasterios del monte Athos, que ya saqueamos una vez los catalanes), empezando por el regreso a la vieja Estagira y la supuesta tumba de su más célebre hijo: a ver si arañábamos un poco más el misterio.

El empleo de consoladores, insistía Dimitris, no ha de ir en desdoro de los varones griegos sino que se debía a que estos pasaban fuera de casa mucho tiempo, en las guerras.

Así que a la mañana siguiente allí estábamos pertrechados como viajeros del Grand Tour junto a la pequeña iglesia de los santos Nikolaos y Anastasia. Ataviado con camisa impoluta y americana, Dimitris se empeñó en ofrecernos una visita guiada por las ruinas (que ya conozco como la palma de mi mano), dedicando especial atención a las féminas del grupo y ofreciéndonos no solo informaciones arqueológicas sino consejos prácticos como qué hacer si te ataca un enjambre de abejas (estirarte en el suelo y levantar las piernas: las abejas atacarán a tu parte más elevada, o al menos eso sostiene Dimitris). Nos alertó de que entre las piedras, donde las raíces tropiezan con el mármol, como diría Yannis Ritsos, puedes encontrar víboras cornudas, ohiá en griego. Empezamos en la acrópolis de la ciudad, con sus maravillosas vistas sobre el mar de un azul deslumbrante, y fuimos descendiendo por los senderos a la fresca sombra de los pinos y los olivos que cubren todo el promontorio. Es la mayoría terreno arqueológicamente virgen, pues solo se ha excavado un 7 % de Estagira.

La visita al monumento que el arqueólogo Kostas Sismanidis, gran amigo de Dimitris, acredita como la tumba de Aristóteles la realizamos con reverencial respeto. Dimitris nos enseñó detalles como la extraña posición vertical de algunos bloques y aventuró en voz baja y mirando a un lado y otro hipótesis sobre la existencia de una cripta secreta. En realidad, lo más probable es que la urna que contenía las cenizas de su paisano estagirita desapareciera hace mucho tiempo. “Si encontramos las cenizas todo cambiará para bien en Olympiada”, suspiró Dimitris.

Desde mi anterior visita el verano pasado hay pocas novedades arqueológicas: la excavación apenas ha avanzado pero se ha instalado una pasarela de madera y un banco, de forma que ahora puedes sentarte junto a las ruinas y pensar, no sé, en la Ética Nicomáquea. Presa de una súbita inspiración, extraje de mi mochila mi ejemplar de la Poética —nunca viajo sin él a la tumba de Aristóteles— y le pedí a Dimitris que nos leyera un pasaje. Lo hizo emocionado y por un momento, allí, bajo el sol, la noble cabeza con el escaso cabello agitado por la brisa del mar, pareció transfigurarse en el busto de mármol del filósofo que preside la plaza de Olympiada.

Un visitante en las ruinas de Estagira.

Marchamos con el alma más ligera y Dimitris ya había pasado de la Grecia clásica a los chistes y explicaba el de César y la trirreme cuando llegamos a una zona de ruinas de viviendas. Dimitris contó entonces que aquí habían aparecido dos, ejem, penes de cerámica, de tamaño natural (si es que existe tal cosa) y realistas hasta lo más explícito. A la vista de que había logrado captar la atención de las chicas, que antes estaban más por la perspectiva de playa que por la planimetría de la polis, el cicerone entró en detalles. Los dos falos presentaban orificios donde debían, y al parecer se rellenaban con líquidos calientes para su uso como “juguetes sexuales”, consoladores, vamos. Al principio pensé que había entendido mal, puesto que el inglés de Dimitris es casi tan malo como el mío, pero no cabía duda: el griego estaba ofreciendo una auténtica clase de erótica en la cuna —y posiblemente última morada— de Aristóteles. El empleo de consoladores, insistía Dimitris, no ha de ir en desdoro de los varones griegos sino que se debía a que estos pasaban fuera de casa mucho tiempo, en las guerras. Virilidad no faltaba en esa época y he ahí la falange macedónica, los espartanos y Epaminondas. Se cumplía. Le pregunté por el destino de los dos apéndices. Se ensombreció. “¡Ah, katastrophi!”, exclamó con cara de Zorba, “los llevaron al museo de Polygiros, un día fuimos a verlos, al cabo son de aquí, ¡y no estaban!, ¡los habían escondido! Por pudor. ¡Pero si son parte de nuestra historia!”. Le expliqué que en Barcelona había sucedido algo similar con la muy dotada estatua de Príapo que pasó años en el ostracismo en un cuartito en el Museo de Arqueología junto al lavabo de señoras, donde, por otro lado, debía ser feliz.

En su interés por el sexo, en realidad, si bien se piensa, Dimitris no hacía sino seguir el ejemplo de Aristóteles, ese hombre de infinita curiosidad que sostenía que los calvos tienen más fluido seminal y que los humanos somos especialmente libidinosos, como lo demuestra, decía, que solo nosotros y los caballos tengamos sexo durante el embarazo. Más cuestionable quizá es su afirmación de que a las sacerdotisas menopáusicas de Caria (Anatolia) les crece la barba y lo de que la sepia hembra es menos solidaria que el macho, en el contexto de su visión sombría en general del carácter femenino (véase el estimulante La laguna, cómo Aristóteles inventó la ciencia, de Armand Marie Leroi, Guadalmazán, 2017).

Abandonamos la vieja Estagira más sabios para vivir otras aventuras griegas, entre ellas la bronca de Alexandros, el flamígero guardia del túmulo de Kasta, y el atraco de una mesonera búlgara en Ouranopolis. Pero lamenté tener que marcharme sin conocer a Menelao, el tejón que acude cada noche a comerse los higos al jardín del Liotopi. El año que viene vuelvo, Dimitris. Y raro será que no me hagáis estagirita de adopción.

 

29 abril 2017 at 10:19 am Deja un comentario

Sagunt revive su esplendor romano

Más de 150 personas participan en un festival que recreará combates de gladiadores, lucha clásica y hasta cómo se hacía la venta de esclavos

Momento del desfile realizado ayer que congregó a las autoridades ante el ayuntamiento.

Fuente: M. Arribas > Sagunt  |  Levante-EMV
29 de abril de 2017

Sagunt revivió ayer su esplendor en la época romana, con el inicio del nuevo Festival de Recreación Histórica en el que participan, durante todo el fin de semana, más de 150 personas llegadas de diversos puntos de España.

Un acto a las puertas del ayuntamiento ante las autoridades municipales dio comienzo a esta primera edición de «Saguntum invicta» en el que se reproducirán fielmente «y con todo el respeto» cómo eran las luchas entre los gladiadores, la venta de esclavos y otros aspectos de la vida en el Imperio.

Personajes de todo tipo, desde magistrados a sirvientes, volvieron a la vida en un desfile que ambientó las principales calles del casco histórico y que finalizó en la plaza Glorieta.

Este despliegue de color venía siempre con indumentaria y complementos fieles a las de aquella época que en el caso del grupo de recreación local, Saguntum Civitas, iba un paso más allá pues los nombres de sus personajes en ningún caso han sido elegidos al azar. Corresponden a los de personas que, en realidad, llegaron a vivir en la ciudad.

Este desfile o «Pompa» se repetirá tanto hoy como mañana, poco antes de que comience una recreación en el Teatro Romano donde se escenificarán desde combates a vivencias cotidianas de época imperial; todo, con la participación de los grupos Tarraco Ludus, de Tarragona; Ludus Augusta, de Zaragoza; Cohors III Lucensium, de Lugo; la Asociación Napoleónica Valenciana; el Club de Lucha Camp de Morvedre y Saguntum Civitas.

Lucha clásica

En este festival pionero en España también se podrá ver algo muy singular pues se recrearán combates de la lucha clásica que se practicaba en los Juegos Olímpicos. Para ello, varios deportistas saguntinos han tenido que entrenar a fondo pues algunas técnicas empleadas entonces ya no se usan ahora.

«Estamos muy ilusionados de recuperar esa parte de la historia. El objetivo de esos combates era derribar al luchador contrario hasta tres veces de un modo más parecido a la lucha libre olímpica que a la grecorromana», explicaba el presidente del club, Juan Carlos Morte. «Se permitía el uso de las piernas y de algunas técnicas dolorosas prohibidas hoy, no había límite de tiempo ni de espacio y estaba dirigida por un árbitro que velaba, con el uso de una vara si era necesario, porque se respetasen las reglas del juego y los luchadores no fueran pasivos», añadía antes del inicio oficial de este certamen que nació del consejo asesor para lograr que la ciudad sea declarada Patrimonio de la Humanidad.

La cita de hoy será a las 18 horas, que es cuando comenzará la Pompa en el Teatro Romano para llegar hasta la Glorieta y luego volver al mismo lugar. Allí está previsto que, 60 minutos después, comience la recreación de aquellos juegos; una oferta que se repetirá mañana a las 11 horas con el desfile y a las 12 horas , con los Ludus.

 

29 abril 2017 at 10:17 am Deja un comentario

La cabeza de Livia recupera su cuerpo

Un extraordinario hallazgo arqueológico une en el Museo de Cádiz las dos partes de una estatua romana

La estatua de Livia, ya completa, entre las de sus nietos, expuesta en el Museo de Cádiz / Cadena SER

Fuente: PEDRO ESPINOSA > Cádiz  |  Cadena SER
25 de abril de 2017

En 1960 una excavación arqueológica sacó a la luz los fragmentos de tres estatuas. Eran Livia Drusila, la madre del emperador Tiberio, y sus nietos Germánico y Druso Menor, aparecidos en los restos de la ciudad romana de Asido, la actual Medina Sidonia, un municipio en pleno centro de la provincia de Cádiz. De aquellas tres esculturas, expuestas desde entonces en el Museo de Cádiz, sólo se recuperaron las cabezas. O eso se creía hasta ahora. El trabajo de investigadores de la Universidad de Sevilla y el Instituto Andaluz de Patrimonio, dependiente de la Consejería de Cultura, ha podido encontrar el cuerpo de esa mujer. Y no andaba muy lejos. Llevaba 57 años en los almacenes del Museo gaditano Esta semana la cabeza y el cuerpo de Livia han vuelto a unirse. La Historia ha vuelto a encajar.

La vida de Livia Drusila comenzó 58 antes de Cristo, y terminó 29 después. En esta encrucijada en el tiempo, Livia fue coetánea de Cleopatra, esposa primero de Nerón y después del emperador Augusto, madre de su sucesor, Tiberio, abuela de Germánico y Druso Menor, quienes murieron prematuramente y no pudieron ser emperadores, y bisabuela de Calígula. Fue muy admirada, de ahí que en muchos templos se levantaron estatuas con su imagen y la de su familia.

Muchos años después, a finales de los cincuenta del siglo XX, un grupo de arqueólogos comenzó a estudiar los restos hallados en Medina Sidonia. Fue justo entre 1960 y 1961 cuando aparecieron las cabezas de estatuas de Livia, Germánico y Druso Menor, entre gran cantidad de objetos y vestigios de aquella ciudad, como unos depósitos de agua. Por su enorme valor fueron expuestas en el Museo de Cádiz, junto a otras grandes estatuas como la dedicada a Trajano, que había aparecido en Baelo Claudia.

Trabajos con la estatua de Livia

Durante varias décadas nadie pensó que la continuación de la cabeza de la estatua de Livia podía estar tan cerca. Dos investigadores de la Universidad de Sevilla, José Beltrán y María Luisa Loza, muy interesados en el yacimiento de Medina tuvieron conocimiento hace dos años de que en las excavaciones de los cincuenta y sesenta, además de las tres cabezas, también habían aparecido otros fragmentos de esculturas de mármol, considerados entonces de menor interés. Por eso fueron guardadas en los almacenes del Museo. Gracias a la colaboración del personal y la dirección del Museo gaditano, los dos investigadores pudieron acceder a esos otros restos, y descubrieron la existencia de una estatua femenina casi completa. Le faltaba la cabeza.

AUDIO: Luis Beltrán: ‘Conseguimos encajar la pieza en su sitio’

“Planteamos la posibilidad de que pudiera corresponder el cuerpo al retrato de Livia porque las dimensiones eran parecidas, el tamaño era algo mayor que el natural, y el estilo escultórico era similar”, explica a la SER el arqueólogo José Beltrán. El cuerpo tenía el número de inventario 7.028 en el Museo de Cádiz. Mide, sin la cabeza, 165 centímetros de altura, 64 centímetros de ancho y 41 centímetros de grosor. La figura aparece fragmentada en sus rodillas. Está cubierto con túnica y manto.

José Beltrán y María Luisa Loza comprueban la estatua de Livia

El hallazgo llenó de ilusión a los arqueólogos. También a los responsables del museo, como a uno de sus restauradores, Luis Carlos Zambrano. “Fue un momento muy emocionante comprobar que cabeza y tronco encajaban. Ha sido muy gratificante”, relata tras explicar el laborioso proceso para encajar la cabeza con el tronco, encontrar un sistema para sujetar la estatua de pie y limpiar la figura con el máximo respeto tras casi 60 años en la oscuridad.

AUDIO: Luis Carlos Zambrano: ‘Ha sido una emoción tremenda’

El descubrimiento arqueológico permite grandes avances. Por ejemplo, los investigadores lo tienen ahora más fácil para datar la estatua en su momento exacto, aclarar la procedencia del mármol empleado, equiparar esta figura a la de otras representaciones de Livia en el mundo, y, sobre todo, profundizar en el estudio del uso de los colores en este tipo de esculturas. “Muchas veces se piensa que estas estatuas se hacían en mármol blanco, pero no era así. Lucían muchos colores. Al haber estado tanto tiempo en la oscuridad, el cuerpo de Livia nos permite distinguir perfectamente tonos azules y dorados”, detalla Beltrán. “Descubrir esta policromía es algo poco frecuente”, destaca el director del Museo, Juan Alonso de la Sierra.

AUDIO: Juan Alonso de la Sierra: ‘La policromía de Livia se ha conservado’

Ahora Livia, de cuerpo entero, está siendo analizada y estudiada por el Instituto Andaluz de Patrimonio. Se le va a realizar una representación en tres dimensiones, para recrear cómo podría haber sido con exactitud esta figura. “Es algo que sirve para imaginarnos cómo era la estatua intacta, pero también para ayudar a su recomposición en caso de rotura”, detalla el arqueólogo.

El Museo de Cádiz exhibe ya esta estatua tan singular. Un atractivo que se suma a un edificio que alberga los sarcófagos fenicios, el Trajano romano, cuadros de Zurbarán o la colección de títeres de La Tía Norica. Livia, ya unida, puede ser contemplada en la sala romana entre las cabezas de sus nietos. Es el rincón que se ha elegido para que el puzle de nuestro pasado sume otra pieza encajada gracias a la arqueología.

 

26 abril 2017 at 12:47 pm Deja un comentario

Badalona saca ‘pectus’ de su pasado romano

La antigua Baetulo dedica la XIII Magna Celebratio a Ovidio y al primer campeón olímpico de Hispania

Una biga romana por las calles de Badalona, en la Magna Celebratio del 2009. JOAN CORTADELLAS

Fuente: CARLES COLS > Barcelona  |  El Periódico
23 de abril de 2017

La puerta del tiempo vuelve a abrirse por decimotercera vez en Badalona. Llega esta semana, a partir del jueves, la XIII Magna Celebratio, y lo de emplear los números romanos para clasificarla es, claro, de lo más oportuno, porque, como cada año desde el 2004, Badalona dedica cuatro intensas jornadas a rememorar su pasado como Baetulo, ciudad vitivinícola de Roma, que conforme la arqueología de urgencias lo permite se certifica que fue más importante y extensa de lo inicialmente supuesto. El pasado febrero se presentó en sociedad la última ‘domus’ descubierta, en el lado montaña de la autovía C-31, lejos, pues, del centro de Badalona, así que la extensión de Baetulo vuelve a estar en discusión. Era magna, sin duda, del calibre de esa suerte de fiesta mayor pagana que se avecina del 27 al 30 de abril.

La Magna Celebratio llega muy oportuna, tras el reciente hallazgo de una ‘domus’ que revisa al alza el tamaño de la antigua Baetulo

Cada edición tiene su qué. En esta (el 13, por cierto, no era número de mal agüero para los romanos) se pondrá el acento en dos cuestiones. Primero, Ovidio. El poeta murió hace 2.000 años. Era una celebridad en su tiempo, lo que no le evitó el exilio al que le condenó Augusto, otro personaje fijo en la Magna Celebratio. En la edición del 2014, se teatralizó la boda de Augusto con Livia, pero no por aquello de hacer un ¡Hola! o un Lecturas en latín, sino porque aquel primer emperador llevó como nadie la política a la alcoba, más incluso que Enrique VIII, que ya es decir. En esta edición, el sábado, en el Museu de Badalona, se profundizará en Augusto, en sus tejemanejes dictatoriales, según se mire, con influencia hasta la actualidad. A su manera, aquel longevo emperador convirtió a su pobre hija Julia en una suerte de puerta giratoria de la Antigüedad, pues la casó, descasó y volvió casar cuantas veces quiso para asegurarse favores políticos. Pero, lo dicho, el protagonista principal se pretende que sea Ovidio, no por el triste exilio en la actual Rumanía a la que le condenó Augusto, sin que se sepa aún por qué, sino por algunas de sus más celebradas obras, como Ars Amatoria (El arte de amar) y La metamorfosis. Un taller práctico de cosmética extraído de las enseñanzas de Ovidio es algo a tener en cuenta, ni que solo sea porque 2.000 años de solera son muchos.

Soldadesca romana en las calles de Badalona. PERE JIMÉNEZ

La otra materia en la que la XIII Magna Celebratio hará hincapié este 2017 será, tangencialmente, el 25 aniversario de los Juegos Olímpicos de Barcelona, de los que Badalona fue subsede, y a lo grande, nada menos que con todos los partidos de las selecciones de baloncesto, ‘dream team’ de EEUU incluida. La razón de la inclusión de este aniversario en la Magna Celebratio tiene truco, claro. El motivo es que Badalona puede presumir de que por sus calles paseó el primer campeón olímpico de la historia de Hispania, Lucius Minicius Natalis Quadronius Verus, que en el año 120 D.C., en la misma ciudad de Olimpia en la que en la ficción Astérix ganó una palma de oro, sin poción mágica alguna, fue campeón en la disciplina de cuádrigas.

Por la calle de Badalona paseó un campeón olímpico casi 2.000 años antes que Mireia Belmonte

Aquel campeón estaba emparentado con un prohombre de Baetulo, el cabeza de familia de los Licinio, pero no hay que imaginarle como un Ben-Hur. El campeón no era quien llevaba las riendas de la cuádriga, sino el dueño de la (digamos) escudería. Ese era Lucius. Él se llevó la gloria. Lo cual es en parte injusto. De poner los puntos sobre la íes en esta cuestión se encarga también, en cierto modo, la Magna Celebratio. Este año regresan las bigas, es decir, la versión comedida de las cuádrigas.

CON UN PAR DE BIGAS

Las bigas son carros de dos caballos. Las cuádrigas, como es obvio, de cuatro. Es la diferencia entre un deportivo resultón y un Ferrari de gama alta. Años atrás, Joan Mayné, director del Museu de Badalona e impulsor indispensable de la Magna Celebratio, tuvo la oportunidad de ponerse a las riendas de una cuádriga, cual Charlton Heston. “¡Aquello era pura potencia!”, recordaba, aún impresionado, años más tarde. Fue una experiencia única, pero también una sabia lección: para una fiesta como la de Badalona, con una biga basta. De hecho, habrá dos, y recrearán, con extrema prudencia, una carrera, porque las cuatro jornadas romanas de la ciudad son una gran fiesta (pasan por sus distintas actividades, cocina A.C. incluida, unas 15.000 personas) y, también, una instructiva inmersión en el pasado.

La Magna Celebratio, en resumen, no es una versión con peplum de las habituales ferias medievales que recorren los pueblos de Catalunya los fines de semana. Va más allá, por la calidad de las conferencias y por la teatralización en la calle. Pero, sobre todo, es una oportunidad que cada año aprovecha la tercera ciudad de Catalunya para ganarle al menos un pulso a Barcelona, que tiene también un pasado romano del que presumir, pero a la hora de la verdad le saca muy poco lustre a sus escudos.

La cocina antes del tomate

Roma fue una formidable potencia militar, pero nada espartana. Fue una sociedad amante de los placeres de la vida, que no faltan, por supuesto, en la Magna Celebratio. Son varios los restaurantes de la ciudad que se suman a la recreación histórica con un reto que no es fácil, es decir, la cocina antes de América, sin tomates, sin patatas… Es una oportunidad para saborear platos inusuales, como el pollo a la númida, pero sin caer, eso sí, en el uso del garum, la pestilente salsa de pescado que empleaban los romanos para realzar el sabor de sus platos en ausencia de sal.

Eran, también, un pueblo de vino. El que producía Badalona, según los autores clásico, no era especialmente apreciado en Roma. Pero, por si acaso, eran también aficionados a una bebida mucho más antigua, la cerveza. Las leyes romanas fijaban de un modo muy estricto el proceso de elaboración. Con más libertad, los maestros cerveceros de Badalona recrean cada año una de aquellas fórmulas. La Magna Celebratio es una ocasión para degustarlas.

 

24 abril 2017 at 9:28 am Deja un comentario

Magí Seritjol: “Un esclavo intentó asesinar al emperador Adriano en Tarraco”

Tarragona analizará a partir del 15 de mayo el rastro de la huella de la antigua Grecia en el Imperio Romano y rendirá homenaje al emperador más afín a esta cultura con una nueva edición de Tarraco Viva

El director del festival Tarraco viva, Magí Seritjol, nos cuenta los detalles de esta edición, que profundizará en el cruce de caminos entra la Grecia clásica y el Imperio Romano. (Agnès Llorens)

Fuente: AGNÈS LLORENS > Tarragona  |  LA VANGUARDIA
20 de abril de 2017

Se respiran nervios contenidos y, sobre todo, mucha organización. Aunque todavía faltan días para el festival de recreación histórica Tarraco Viva , la mesa del director del evento, Magí Seritjol, bulle en horarios, tablas y programas. Y no es para menos, ya que esta cita congregará 430 actos -tan solo Santa Tecla, por muy poco, le supera en grosor de agenda- dedicados a mostrar la historia en menos de 15 días. Tarragona profundizará durante este tiempo en el rastro de esta cultura ancestral de la mano de cerca de 1.000 colaboradores.

Con un presupuesto de 320.000 euros -280.000 provienen de arcas municipales y esponsorizaciones- la cita abre un ciclo de dos años que finalizará el 2018, con un acercamiento al espíritu olímpico que coincidirá con los Juegos del Mediterráneo. El director del festival nos da algunas ideas del ideario de esta nueva edición que llega cargada con propuestas para todos, abiertas a trasladarnos, como en un viaje en el tiempo, a miles de años atrás.

Recreación histórica durante el festival Tarraco Viva, que este año viaja hasta la antigua Grecia. (Laia Poblado / Archivo ACN)

Tarraco Viva viaja a la antigua Grecia este 2017. ¿Qué debemos esperar de este enfoque?

Más que hablar de la antigua Grecia, hablaremos de la relación de este imperio con el Imperio Romano. Queremos profundizar para ver de qué manera se influyeron las dos culturas entre ellas y poder analizar qué hay de griego en nuestro legado romano.

La cultura popular nos dice que ‘los romanos copiaron de los griegos’ muchas cosas. ¿Es así?

Es tremendo, cogieron muchas cosas de su cultura. No es que Grecia no sea importante, es aún más. Roma casi renunció a su propia cultura para extender la de otro pueblo, que eran los griegos. Seguramente, no tendríamos ahora el conocimiento que tenemos de la cultura griega sin la huella de los romanos, que actuaron como auténticos publicistas de la cultura helénica.

¿Copiaron o homenajearon?

Más que copiar, hicieron suyos los aspectos de la cultura de la antigua Grecia y los amplificaron. Para poner un ejemplo, es lo mismo que hicieron los Estados Unidos que, de alguna manera, cogieron la cultura de la Europa occidental medieval -desde el Renacimiento hasta el siglo XVIII- y potenciaron el idioma, el inglés, y otros aspectos, hasta darles un altavoz global. La constitución americana no es más que una adaptación de las ideas de los ilustrados europeos. Thomas Jefferson se inspiró en la Ilustración europea para elaborarla, del mismo modo que los romanos hicieron con la cultura griega.

“La organización en cuadrícula de Barcelona proviene de urbanistas de la Grecia clásica”

Así, pues, diremos que se inspiraron…

Lo que seguro que no hicieron fue imponer la cultura latina. Adquirieron los conocimientos más relevantes de los griegos en materias como la literatura, la filosofía de Cicerón y de Marco Aurelio, el arte, la arquitectura, o el urbanismo, por ejemplo. La organización de las ciudades en forma de cuadrícula es griega y proviene de expertos como Hipodamo de Mileto. También inspiró a Cerdà para organizar la ciudad de Barcelona del modo que hoy en día todavía se presenta en su actual planificación. Los antiguos helenos ya organizaban sus ciudades de esta forma y los romanos lo extendieron posteriormente.

En el programa habrá varias actividades que reflejaran este cruce cultural…

Muchas de las novedades que presentamos este 2017 van en esta dirección. El acto inaugural, previsto el 14 de mayo, será un debate que reflexiona sobre la relación de Roma y Grecia, pero también podremos disfrutar de las actuaciones musicales, las recreaciones de la vida cotidiana en la antigua Grecia o los monólogos basados ​​en personajes de la cultura griega, como Diógenes el Cínico.

¿Diógenes no es el de la acumulación de objetos?

Sí. Era un estoico, un hombre que vivía en una barrica que iba cambiando de lugar, casi como una especie de bungalow. Según los textos que conservamos, iba siempre muy descuidado y recogía cosas. Hay anécdotas muy curiosas. Por ejemplo, se dice que cuando Alejandro Magno preguntó quién era el hombre más sabio de Grecia le contestaron que era Diógenes. Fue a encontrarlo y se presentó como el rey de Macedonia, que había conquistado Grecia y quería hacer suyo el mundo. Alejandro le dijo a Diógenes que le concedería lo que quisiera y Diógenes, simplemente, le dijo que se apartara, que le tapaba el sol. Este personaje representa la filosofía estoica, que quiere renunciar al deseo para ser libre.

También nuestro teatro actual tiene una gran influencia de la antigua Grecia…

Analizaremos su evolución en una actividad que organiza Zona Zàlata, con el apoyo de la Universitat Rovira y Virgili (URV). Una experiencia que analizará como el teatro nace como una asamblea ciudadana y como se transforma en literatura dramática, como deriva en comedia, drama y tragedia, a partir de las aportaciones de Eurípides, Sófocles y Esquilo, los grandes autores que, posteriormente, influirían en la tradición romana y en nuestra tradición de narrar historias.

Durante el festival Tarraco Viva se pueden disfrutar de recreaciones históricas a cargo de grupos especializados de toda Europa, (Marc Arias)

En esta edición de 2017 se dedica a la influencia entre Grecia y Roma, pero también hay un apartado especial dedicado al emperador Adriano…

Adriano representa el nexo de unión entre los dos mundos. Este año se celebra el 1.900 aniversario de su ascensión al trono y, aprovechando la efeméride, reivindicaremos su figura, ya que es interesante porque era un ciudadano romano, un jefe del ejército que viajó a todas las provincias controlando al ejército. Era un militar y político de primer rango que, además, se sentía fascinado por la cultura griega. Su manera de vivir era muy griega para la época, con su barba y su amante Antínoo.

¿Su amante?

Aunque estaba casado, su relación homosexual era de dominio público, un aspecto que en aquella época también estaba muy ligado a la cultura griega. También invirtió mucho tiempo en la construcción de muchos recursos en la parte más oriental del Imperio. Adriano une los dos mundos en su modo de entender la vida. Por un lado, será el militar romano calculador y, por otro, el hombre fascinado por la cultura de la antigua Grecia.

Se dice que Adriano visitó Altafulla. ¿Hay evidencias de esto?

No tenemos pruebas, pero si sabemos que visitó Tarraco durante los años 122-123 dC y que, durante su visita, convocó una reunión de los concilios provinciales de Hispania, un encuentro totalmente insólito para la época. También sabemos que, durante su estancia en la ciudad, un esclavo intentó asesinarlo, pero él no le dio mucha importancia y alegó que, simplemente, estaba perturbado.

“El concilio provincial que se reunía en Tarraco una vez al año era como el Mobile World Congress de hoy en día”

El espíritu de estas reuniones importantes también se verá reflejado en el gran acto de clausura que planean…

Queremos recrear el concilio provincial que se reunía en Tarraco una vez al año, un acto importante que, para poner un símil, representaba lo que ahora sería el Mobile World Congress en Barcelona. ​​Una reunión de la élite que se encontraba en Tarraco para escoger al sacerdote imperial, pero también para hablar de política, de organización o de los impuestos. Era una reunión multitudinaria que reunía a miles de personas.

Sería difícil encontrar un lugar para facilitarla…

Los encuentros de este tipo se celebraban en el Foro Provincial de Tarraco, uno de los edificios más grandes de la provincia de la Tarraconense que, recordemos, abarcaba unas dos terceras partes de la península ibérica. El edificio ocupaba un espacio de 100.000 metros cuadrados, lo que significa que era un edificio que, en tamaño, hoy día, únicamente la supera la T1 del aeropuerto del Prat. El foro provincial fue construido por las autoridades locales, que quisieron poner de relieve su fuerza después de acceder a la ciudadanía latina durante el reinado del emperador Vespasiano, lo que casi equivalía a la ciudadanía romana.

¿El hecho de atrasar los Juegos Mediterráneos un año significa que en 2018 seguiremos hablando de la Grecia clásica y del olimpismo?

El año que viene nos centraremos en explicar cuál era el modelo de belleza en Grecia, que no se centraba únicamente en el plano estético, sino en la representación de los valores de la virtud y la plenitud humana. El deporte no tenía un único enfoque físico, sino que era mucho más y es, precisamente, uno de los grandes temas que trataremos en la próxima edición.

Por último, ¿qué es lo que más le maravilla de la manera de entender el mundo de los antigua Grecia?

El hecho de que, por primera vez en la historia de la humanidad, en la Grecia clásica el hombre se atrevió a pensar como si fuera dios. Los grandes sabios de este momento creían que eran igual que los dioses, unos seres que podían pensar y emocionarse. El pensamiento griego sitúa al hombre en el centro del mundo, como los ilustrados harían mucho después y esto hace muy interesante y digno de estudio este campo.

El conjunto arqueológico de Tarraco es el escenario de muchas de las recreaciones que propone, cada año, el festival Tarraco Viva. (Getty)

 

20 abril 2017 at 7:02 pm Deja un comentario

Valerio Manfredi: “La romanización de los pueblos germánicos habría cambiado Europa”

El autor italiano narra en su última novela, ‘Teotoburgo’, la historia de la batalla homónima que demostró al mundo que Roma no era invencible

Valerio Massimo Manfredi en una fotografía de 2005 |  BEGOÑA RIVAS

Fuente: EFE – Barcelona  |  EL MUNDO
16 de abril de 2017

El escritor y arqueólogo italiano Valerio Massimo Manfredi, que acaba de publicar una nueva novela ambientada en el mundo antiguo, “Teutoburgo”, considera que la romanización de los pueblos germánicos, que se dirimió en la crucial batalla con la que titula su nueva novela, “habría cambiado probablemente la evolución de Europa”.

Manfredi, autor de novelas históricas de éxito como la trilogía “Aléxandros”, publicada en 40 países, “La última legión”, “El imperio de los dragones” o “Los idus de marzo”, narra en “Teutoburgo” (Grijalbo) la historia de la batalla que demostró al mundo que Roma no era invencible y que convirtió a dos hermanos, Arminio y Flavio, en héroes de pueblos enemigos.

Manfredi ha explicado que “faltó muy poco para que la romanización de los pueblos germánicos concluyera, lo que habría cambiado probablemente la evolución posterior de Europa”. A pesar de que en Teutoburgo, un bosque en el norte de Germania, 20.000 soldados romanos perdieron una batalla en el año 9, “no perdieron la guerra y, de hecho, el Imperio Romano siguió existiendo casi cinco siglos más”, recuerda el arqueólogo italiano.

Esa romanización de Germania que no pudo ser “tal vez habría evitado las invasiones bárbaras, las guerras de religión por siglos y siglos, y puede ser que no habría habido necesidad de un Felipe II, de un Napoleón, tampoco de Hitler, ni las dos guerras mundiales del siglo XX”.

La extensión de la romanización, como ha vaticinado Manfredi haciendo historia ficción, habría aportado “una cultura unitaria, fundada sobre un sistema jurídico, económico, de comunicaciones y urbanístico común, pero es peligroso hacer la historia del ‘y si…’, porque en la historia intervienen elementos caóticos que no se pueden prever“.

Aquel “escenario visionario pero posible” que imaginó el emperador Augusto sigue sin resolverse, según el autor, si nos atenemos a las recientes declaraciones del presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, quien afirmó que los países del sur no pueden gastarse el dinero en “licor y mujeres” y después “pedir ayuda”.

Nunca había oído una cosa tan estúpida, idiota y ofensiva“, ha señalado Manfredi, quien ha precisado que “nunca he encontrado borrachos por las calles de Barcelona, Madrid, Roma o Francia, mientras he visto muchos más en los pueblos septentrionales, dicho con el máximo respeto. Soy un admirador de muchos aspectos de la civilización del norte de Europa, pero el sur es la base de la cultura europea”.

La novela y la batalla que le da título es el símbolo de que “Roma perdió la Germania, pero la Germania también perdió a Roma”. Para Manfredi, “el proyecto de Augusto era ambicioso y visionario, no era simplemente una rectificación de fronteras, en realidad quería trasladarlarlas 600 kilómetros al este”.

Los protagonistas de la historia de “Teutoburgo”, Armin y Wulf, hijos del caudillo de los queruscos, capturados por los romanos, son ejemplos de una práctica habitual en la Roma de Augusto: “En la casa del emperador había una especie de orfanato con hijos del enemigo. Dejaban intacto el ‘hardware’ y cambiaban el ‘software’, y así, aunque eran rubios con ojos azules, pensaban como romanos y pasaron a ser Arminio y Flavio“.

El propio Tácito, ha recordado Manfredi, describe una escena en la que Flavio permaneció como soldado fiel al Imperio Romano, mientras Arminio se erigió en jefe de una unificación de las tierras germánicas, como una especie de “Primer Reich”, que ideó a imagen de la estructura política romana.

Según el propio Manfredi, “resulta paradójico e incómodo que los alemanes dedicaran un monumento a Arminio, cuando se sabe que era ciudadano romano, con el rango de équites (segundo rango senatorial) y se había ganado esa posición masacrando a sus consanguíneos luchando con el ejército de Tiberio”.

Rechaza la etiqueta que cuelga sobre sus libros de escritor de la antigüedad: “La mitad de mis obras no se ambientan en períodos antiguos” y, de hecho, añade, el libro que está escribiendo ahora está ambientado en “la crisis del Congo en el período 1960-66 y nada tiene que ver con Tácito o con Homero”.

 

16 abril 2017 at 9:19 pm Deja un comentario

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