Posts filed under ‘cultura clásica’

Grecia restaurará la Acrópolis de Atenas gracias a la UE

El coste de la obra alcanzará los cinco millones de euros (5,5 millones de dólares) y se sufragará con los fondos de cohesión europeos

El Partenón de Atenas – AFP

Fuente: EFE – ABC
26 de junio de 2017

Desde que en 1983 se creara la Comisión para la Conservación de los Monumentos de Acrópolis, los trabajos de conservación y de restauración del monumento han permanecido ininterrumpidos. Ahora, el Ministerio de Cultura griego ha anunciado el inicio de una nueva fase de restauración y conservación del espacio que durará hasta 2020, con intervenciones en el Partenón, en los Propileos y en las murallas. La obra será financiada con los fondos de cohesión europeos.

El coste de la restauración alcanzará los cinco millones de euros (5,5 millones de dólares) y las acciones más importantes tendrán lugar en la parte occidental del Partenón e incluidos el frontón y las vigas del techo.

La semana pasada fue retirado el montante del tímpano del frontón occidental y el próximo paso será la retirada de tres piedras del tímpano y de otras cinco del muro situado detrás de esta pieza del frontón, que se han roto a causa de la corrosión de las uniones de hierro instaladas en los años 30. Esta intervención concreta durará dos años y ha sido considerada urgente.

Además, serán retiradas las vigas del techo en la parte occidental del monumento para su restauración y se trabajará en las estrías verticales de las columnas del vestíbulo, además de realizarse labores de restauración y conservación en la pared norte del monumento.

En los Propileos -acceso a la Acrópolis- se restaurarán partes que no han sido intervenidas desde hace muchos años. También habrá intervenciones en las partes norte y sureste de la muralla de la Acrópolis.

 

27 junio 2017 at 8:22 am Deja un comentario

De Grecia a Valencia, para quedarse

La delegación valenciana de la Sociedad Española de Estudios Clásicos da el reconocimiento a aquellos que trabajan a día de hoy por la cultura grecorromana

Marco Antonio Coronel. / BIEL ALIÑO

Fuente: GUILLERMO GABARDA  |  EL MUNDO
22 de junio de 2017

Cicerón o Aristóteles son sólo dos nombres. Dos ejemplos de autores del mundo clásico. Pero hay mucho más. Y así lo quiere recalcar Marco Antonio Coronel, profesor titular de Filología Latina de la Universitat de València. «En esta idea de que entendemos el progreso como una línea recta, olvidamos, en muchas ocasiones, que el ser humano no evoluciona así, sino que somos estratos. Un estrato que se acumula al anterior, se remueven y dan otra cosa. Un mestizaje es lo que nos caracteriza y dentro de ese mestizaje hay una aportación que es el estrato antiguo».

El profesor Coronel, que es también desde febrero del año pasado el presidente de la Delegación de Valencia y Castellón de la Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC), pone de relieve que «lo que se habla ahora es parte de la cultura clásica», del mismo modo que lo es «nuestra manera de ver la estética, nuestra literatura, nuestra concepción de las artes plásticas, los dichos, los chistes… », explica. «El mundo occidental no sería lo que hoy conocemos sin la aportación griega pasada por los romanos».

¿Cómo se puede interpretar la obra del valenciano Joan Roís de Corella? ¿Y la de Cervantes? ¿Qué quería decir Botticelli con sus cuadros? El presidente de la SEEC tiene claro que se consigue conociendo a los clásicos. «Si no tienes los referentes, eres incapaz de entrar en su profundidad [de las obras posteriores]», asegura Coronel, quien va mucho más allá: «Ir acabando con las humanidades significa ir quitando poco a poco ramas de nuestra cultura que son esenciales. Si a un árbol le vas podando una rama, otra y otra, conseguirás que el árbol se muera. O será otra cosa, pero no lo que nosotros somos. Sin el mundo antiguo en todas sus vertientes, nuestro mundo sería mucho más pobre».

De aquellos restos de la edad antigua todavía hay mucho. Y las artes no es lo único. «A veces, se oye hablar de la legalidad y la legitimidad como si fueran dos conceptos contradictorios, pero si tuviéramos presente la etimología de esas palabras, no diríamos esa barbaridad. La legitimidad es lo que surge de la legalidad. No son dos conceptos contradictorios, sino sucesivos», razona Coronel, para destacar que el espíritu grecorromano sigue vigente, en todos los ámbitos de la vida cotidiana.

Entre el profesorado, existe el temor de que desaparezcan asignaturas de las aulas relacionadas con las humanidades, con “el pensamiento crítico», que tanto reivindica el profesor, como es la filosofía. Coronel quiere que los jóvenes «sean capaces de evaluar, no sólo lo que quieren comprar, sino lo que quieren ser, amar, sentir». En otras palabras, que el alumnado tenga criterio a la hora de tomar decisiones, lo que se consigue, según el profesor, con estos conocimientos porque «las humanidades son las que permiten a los estudiantes desarrollar el pensamiento crítico. Las clásicas dan capacidad de análisis, de plantearse lo que sentimos, cómo es o cómo no es [determinada cosa], si podemos estar de acuerdo o no [con una opinión]… ».

La delegación de Castellón y Valencia de la SEEC, siguiendo esa premisa, la de dar la importancia que se merece a la cultura clásica, entregará unos galardones muy especiales el próximo 26 de junio a las 18:30 en el Salón de Grados de la Facultat de Filologia, Traducció i Comunicació de la Universitat de València. El objetivo, con este acto, no es otro que hacer un reconocimiento a tres académicos que han «contribuido a la difusión de la cultura clásica» no sólo en este último año, sino por su trayectoria.

El Premio Mundo Clásico es, concretamente, para los profesores de secundaria Pascual de Pablo Martínez y Fernando Estébanez García, de los cuales Coronel destaca «su trabajo para favorecer la presencia social del mundo clásico». En este caso, por su implicación en Prósopon-Sagunto, uno de los festivales de teatro grecolatino más importantes de España, que tiene lugar en el municipio del Camp de Morvedre. Además, el catedrático emérito de Filología Griega de la Universitat de València Antonio Melero Bellido recibirá también esta distinción porque, como lo define el profesor Coronel, «es una autoridad mundial en lo que se refiere al teatro griego».

En la misma ceremonia, también recibirán unos diplomas de reconocimiento «por su esfuerzo» los estudiantes de secundaria, los profesores e, incluso, los institutos que han participado en el concurso internacional de traducción Ciceronianum o en la prueba nacional de lengua y cultura de la Antigua Grecia que recibe el nombre de Parnaso .

No sólo la alta cultura tiene cabida en esta fiesta. De hecho, «por haber hecho una recreación del mito del rey Midas maravillosa, bien planteada, muy bien resuelta, una actualización muy buena y con mucho humor de lo que es el mito clásico», como explica el presidente de la SEEC, la falla Almirante Cadarso-Conde de Altea recibirá el galardón Ars Brevis. «Hemos pensado que una forma de hacer presente el mundo antiguo en nuestra sociedad es reconociendo en manifestaciones populares tan importantes de Valencia como son las fallas mismo, entonces, reconocerles esa dedicación», dice Coronel. De este modo, se demuestra que la cultura grecolatina también está presente en los institutos, en la política, en la calle. No sólo en las universidades sino en todos los ámbitos de la vida.

 

22 junio 2017 at 9:06 pm Deja un comentario

Comienzan los trabajos de recuperación del Anfiteatro de Cartagena

El Ayuntamiento de Cartagena, a través del Área de Patrimonio Arqueológico, va a presentar esta misma semana el proyecto de recuperación del Anfiteatro Romano y de consolidación del doble muro de la antigua Plaza de Toros ante la Dirección General de Bienes Culturales de la Comunidad Autónoma, un plan que se finalizó el pasado mayo y que se encuentra ya registrado en el Colegio de Arquitectos.

Fuente: Cartagena de Hoy
20 de junio de 2017

El actual equipo de Gobierno municipal tiene como prioridad la intervención arqueológica en el Anfiteatro y se están dando todos los pasos necesarios para su realización, trabajando al unísono la administración local y el equipo arqueológico en la consecución de este objetivo.

En esta línea de trabajo, en diciembre de 2015 se realizó una reunión de expertos nacionales e internacionales que expusieron sus diferentes puntos de vista al respecto. Entre las conclusiones de la misma se estableció la singularidad de la convivencia entre las estructuras murarias de la Plaza de Toros y el monumento romano, reseñándose la necesidad de hacer nuevas catas arqueológicas para comprobar determinadas cuestiones y que cualquier intervención en los ruinosos muros de la plaza de toros no menoscabase la destacada importancia del edificio romano.

INTEGRACIÓN DE LOS DOS ESPACIOS MONUMENTALES

La idea era buscar una solución arquitectónica que fuera respetuosa tanto con la Plaza de Toros como con el Anfiteatro y que no supusiera construir un nuevo edificio de gran envergadura de elevado coste que dejara en un papel secundario al Anfiteatro. Cabe recordar que en el año 2008 se propuso desde los altos estamentos regionales la construcción en este emplace de un museo de arte contemporáneo –el que sería el futuro MUCAM– que integraría junto al complejo arqueológico un nuevo espacio de grandes dimensiones y alto coste.

Para ello se han realizado novedosas actuaciones de documentación arqueológica, que enumera la coordinadora municipal de Patrimonio Arqueológico, María del Carmen Berrocal, como son una aerofotogrametría del monumento, el escaneado interior y exterior del Anfiteatro, creándose un modelo y una película en 3D, también se han realizado estudios de georradar en la calle Chiqueros, sin olvidar la contratación de un arquitecto especializado –Andrés Cánovas, conocedor de las construcciones afectadas– que realizara un estudio técnico sobre cómo conservar el doble muro de la Plaza de Toros, permitiendo la excavación de la estructura romana en el subsuelo y obteniendo de este modo los datos que se necesitaban para la redacción de un Plan Director que habría de acometer el Ayuntamiento en el año 2017, donde se marcarían las líneas generales de intervención en el monumento y su entorno a corto, medio y largo plazo.

Explica Berrocal que este proyecto contempla la recuperación de la construcción romana por sectores, ya que cuenta con el grave problema de la estabilidad de los muros de la Plaza de Toros, actualmente sustentados por un andamio metálico.

Así, tras 114 años desde que se produjeran las primeras excavaciones en el Anfiteatro Romano, este proyecto aporta una solución viable, muy respetuosa y novedosa, diseñada ex profeso para el conjunto de la Plaza de Toros y el Anfiteatro Romano de Cartagena, y que plantea la consolidación del doble muro de la plaza a través de un sistema de refuerzo en toda su superficie, que permitirá recuperar íntegramente el espacio interior del doble muro –inicialmente en unos 18 metros– con un coste de 200.000 euros que se incluyeron en el presupuesto del Área de Patrimonio Arqueológico. De este modo, una vez consolidado éste, se realizará con absoluta seguridad la excavación del eje menor del anfiteatro con su conjunto de habitaciones de techo íntegro tal como las muestran los dibujos del S. XVIII. La Comunidad Autónoma tiene también destinados otros 100.000 euros para el Plan Director y la intervención arqueológica.

Se inicia pues, el proyecto de recuperación patrimonial. Señala Berrocal que el anfiteatro cuenta por fin con un proyecto con vocación de futuro, que hace del monumento el punto central de la recuperación patrimonial que aportará en poco tiempo una visita a través de los accesos naturales de la edificación romana.

UN GRAN EDIFICIO QUE VOLVERÁ A VER LA LUZ

El Anfiteatro Romano de Cartagena, construido en el S. I d. C. y sepultado por el coso taurino en 1843, tiene unas dimensiones exteriores de 103×77’8 metros en el eje mayor y menor respectivamente, lo que permitiría albergar entre 10.000 y 11.000 espectadores. Está construido con una técnica mixta excavado en la ladera del Cerro de la Concepción y sobre muros radiales y bóvedas. Realizado principalmente en opus caementicium revestido de opus vitattum de andesita con la utilización puntual de sillares de arenisca y caliza, cuenta con cárceres en los accesos principales que mantienen en buen estado sus cubiertas originales. Se ha confirmado que conserva alzados importantes, que oscilan entre los 4 metros en la zona sur hasta algo más de 10 metros en el sector septentrional, junto al cortado de la calle Gisbert, hallándose la arena antigua a 3’80 metros por debajo de la cota actual del albero de la Plaza de Toros.

Cabe destacar la reflexión que hace la coordinadora municipal de Patrimonio Arqueológico: el anfiteatro de Mérida se comenzó a excavar en el año 1919, el de Tarragona en 1952, y ambos son actualmente referentes en este tipo de monumentos. Cartagena comenzó a excavar su Anfiteatro antes que las mencionadas ciudades, fue pionera en los trabajos, pero se fueron perdiendo las sucesivas oportunidades hasta ahora, en pleno S. XXI, cuando con el empuje creciente del turismo y sobre todo ante el clamor de los cartageneros, hay un compromiso firme de todos los agentes sociales vinculados con la ciudad para intervenir sin más dilación en uno de los grandes activos patrimoniales con los que cuenta la ciudad portuaria, el Anfiteatro Romano.

Berrocal ha destacado también “el magnífico estado de conservación” del mismo, “siendo por lo tanto un ‘tapado’ que posee valores destacados y los mantiene ocultos”.

COMPROMISO MUNICIPAL PARA UN ESPACIO ÚTIL

El concejal de Patrimonio arqueológico en funciones, Ricardo Segado, ha explicado que el siguiente paso es sacar a concurso el proyecto del primer cuarto de la plaza en cuanto se tenga la autorización de la Comunidad Autónoma y el dinero que ha de llegar desde el Gobierno regional para posteriormente poner en marcha el Plan Director y que más adelante se pueda excavar la totalidad del Anfiteatro.

“Desde el Ayuntamiento podemos decir que hemos hecho los deberes; en tan sólo dos años hemos realizado ese proyecto verdaderamente pionero y novedoso y además hemos mantenido ese compromiso de reservar 200.000 euros de fondos para ese proyecto”, ha declarado el edil en funciones.

Asimismo, Segado ha reafirmado esa intención del Ejecutivo municipal. “Tenemos el compromiso de seguir destinando fondos públicos a la recuperación del Anfiteatro Romano porque consideramos que es prioritario para nuestro futuro como patrimonio y también a nivel turístico”, ha puntualizado.

Asimismo, ha adelantado que la idea es que en un futuro “se utilice”, es decir, “que además de ser visitable se puedan realizar en él eventos” al igual que se hace en los anfiteatros de otras ciudades e incluirlo dentro de las distintas programaciones culturales de la ciudad. También ha mostrado su voluntad de “que los cartageneros y los visitantes puedan conocer de primera mano cómo se están llevando a cabo las actuaciones”.

 

Guardar

21 junio 2017 at 8:24 pm Deja un comentario

La gran mentira de las amazonas: las arqueras mutiladas que esclavizaban a los hombres

  • La Mitología afirma que estas guerreras se quemaban un pecho para mejorar su puntería y que únicamente mantenían relaciones sexuales una vez al año. Sin embargo, los historiadores debaten todavía hoy su existencia real
  • Aprovechando el estreno de la película «Wonder Woman» (cuya protagonista es una princesa de esta tribu) algunos expertos han afirmado que, en realidad, estas combatientes jamás existieron ¿Realidad o leyenda?

Fuente: MANUEL P. VILLATORO  |  ABC
21 de junio de 2017

Según la mitología (azuzada por historiadores como Heródoto o Plutarco) las amazonas eran un pueblo de mujeres guerreras expertas en el uso del arco y más que diestras a la hora de cabalgar. La leyenda, con todo, ha tenido un doble rasero con ellas. Y es que, afirma también de ellas que se quemaban el seno derecho para que este no les molestara a la hora de apuntar y disparar; que odiaban a los hombres (únicamente mantenían relaciones sexuales con ellos una vez al año para perpetuar su linaje); y que ahogaban en muchos casos a sus vástagos si estos eran varones.

Sin embargo, a día de hoy su existencia se encuentra entre la realidad y la leyenda. Un debate que ha vuelto a reabrirse después de que se haya estrenado en los cines el popular largometraje «Wonder Woman» (la princesa amazona más famosa de los cómics).

La llegada a la gran pantalla de esta película ha sido aprovechada por algunos historiadores como John Man. El también antropólogo ha publicado recientemente una obra en la que -según sus palabras- demuestra que el mito sobre estas combatientes es «una auténtica basura y una verdadera tontería». Al menos, así lo afirmó la semana pasada en una entrevista concedida al diario «Daily Mail».

En palabras de Man, la leyenda de las amazonas fue fabricada por los griegos con el objetivo de «apuntalar su idea de sí mismos». La explicación que aporta el historiador y antropólogo es sencilla: aunque estas «inexistentes» guerreras eran letales, sus atributos más laureados eran los que habitualmente se asociaban al género masculino.

Con todo, otros expertos como el arqueólogo Carlos Alonso del Real fueron más benévolos en vida con dichas guerreras. Este autor español (uno de los grandes estudiosos del tema en nuestro país) no dudó en vida de la historicidad de dichas mujeres y estudió de forma exhaustiva cuál era la realidad y cuál la leyenda sobre ellas. En todo caso, la pregunta sigue viva… ¿Realidad o mito?

El mito

Tal y como afirma Liliana Pégolo (del Instituto de Historia Antigua de la Universidad de Buenos Aires) en su dossier «Del mito de las amazonas a las mujeres santas»: «la narración fabulosa de las amazonas entra en la historia cultural griega durante la primera mitad del siglo VI a.C.». A partir de ese momento se las empieza a definir (según determina el autor Liliana Pégolo en su obra «Mujeres de capa y espada») como «un grupo de mujeres guerreras, supuestamente hijas de Ares, siendo su madre en la mayoría de los casos, Harmonia». De esta guisa, aquella tribu tendría la sangre del mismísimo dios de la guerra y de la diosa de la armonía y la concordia.

Con todo, esta es una de las teorías mitológicas que, entre otros, defendió Apolonio de Rodas (siglo III a.C.). Este autor era partidario de que Harmonia era la amante de Ares, y no su hija (como hasta ese momento se creía). Así lo afirma en el Canto II de las Argonáuticas (su obra más destacada): «Que no eran en vano [las amazonas] de la raza de Ares y la Ninfa Harmonia, aquella que al dios Ares le alumbró unas hijas amantes de las guerras tras haberse acostado con él en la espesura del bosque de Acmón».

Independientemente de los líos de faldas, de las amazonas ya se había hablado anteriormente. Ejemplo de ello es que Homero (siglo VIII a.C.) las define en la Íliada como una tribu de guerreras «varoniles».

El combate de las amazonas – Rubens

En todo caso, tanto para Solís, como para otros autores como Elsa Felder (quien desvela los pormenores de dichas guerreras en «Vida y pasión de grandes mujeres»), estas letales combatientes se organizaban en un estricto sistema matriarcal en el que la máxima autoridad era la reina. Una gobernante, por cierto, cuya forma de acceder al trono es desconocida a día de hoy. Ya fuera por herencia o por valentía en el combate, esta regente gobernaba una región que (según la mayoría de los historiadores clásicos) era exclusivamente femenina.

Pero, ¿dónde residían estas mujeres tan peculiares? La lista de sus posibles asentamientos es innumerable atendiendo a las fuentes, pero la mayoría de autores coinciden en ubicarlas en los alrededores del Cáucaso.

«Los griegos les atribuían existencia histórica y colocaban su reino, ora en las pendientes del Cáucaso, ora en Tracia, o en la Escitia meridional, en las llanuras de la orilla izquierda del Danubio», destaca la autora en su obra. Apolonio de Rodas, por su parte, sitúa la región en la que vivían las amazonas en la costa de Ponto Euxino (Mar Negro), junto a la desembocadura del río Termodonte (al norte de la actual Turquía): «Más allá de la desembocadura del Termodonte expande sus aguas en un golfo tranquilo a los pies del cabo Temiscirio, tras haber atravesado una amplia llanura. Allí se encuentra la llanura de Deante, y cerca de ella las tres ciudades de las Amazonas».

Guerreras a caballo

Solís y Felder coinciden en que -según la tradición- las amazonas fueron las primeras en montar a caballo. Y no solo eso, sino que mantenían una relación especialmente buena con los jamelgos y se entrenaban durante horas para ser unas verdaderas maestras en el arte de la equitación.

En palabras del primer autor, de hecho, cabalgaban de una forma tan perfecta que «podían bailar encima del caballo, levantarse cuando iban a galope, saltar de un caballo a otro y saltar sin silla a través del fuego». Tal era su nivel de compenetración con sus monturas, que el nombre de muchas de estas guerreras estaba formado por el prefijo griego «Hipo-» («caballo»). Ejemplo de ello fue -entre otras tantas- la reina Hipólita.

Representación de una amazona (siglo V a.C.) – Wikimedia

Si su primera virtud era el saber montar a caballo, la segunda era su capacidad para el combate. Ya fuera a pie o en montura (preferían lo segundo) guerreaban utilizando un amplio arsenal de hachas de batalla, espadas y escudos de media luna. Con todo, su arma favorita era el arco.

De hecho, su puntería era extremadamente buena por una razón que explica (entre otros autores) el médico griego Hipócrates, y que replica Felder: «Se aseguraba que a las niñas les cercenaban el seno derecho para que al ejercitarse en el tiro con arco y flecha, en el que eran las amazonas extraordinarias, pudieran sujetar con comodidad dicho arco sobre el pecho». Al parecer, de esta leyenda podría provenir su nombre ya que, en griego, el término «amazoi» significa «sin pecho». Con todo, esta es sólo una de las teorías. Otras afirman que su origen es el vocablo iraní «hamazam» (cuya traducción viene a ser «guerreras»).

Si su primera virtud era el saber montar a caballo, la segunda era su capacidad para el combate

Por otro lado, también se afirma que las amazonas fueron de las primeras en usar el hierro; que eran sumamente bellas (Pégolo las define como «mujeres hermosas y sexualmente apetecibles que subliman sus deseos sexuales»); y que se vestían con una túnica muy ceñida y corta que abierta habitualmente a un lado para que sus enemigos viesen su figura. «Su objetivo no era enseñar a los extranjeros que vestían un atuendo fantástico, sino indicarles explícitamente que eran mujeres y estaban guerreando contra hombres» afirma, en este caso, Solís. En cuanto a su culto, rendían pleitesía a Artemisa (diosa de la caza). Así lo cree y lo deja patente la historiadora Sarah B. Pomeroy en «Diosas, rameras, esposas y esclavas», un libro en el que explica que esta deidad era «una cazadora diestra en el uso del arco» que prefería «emplear su tiempo en la montaña y en los bosques, junto a los animales, lejos de la compañía de hombres y de los dioses».

Hombres ‘odiosos’

Guerreras letales, geniales arqueras, y excelentes a la hora de cabalgar en batalla. Las amazonas han pasado a la historia por esta retahíla de características. Sin embargo, también se han hecho famosas por su extremo odio hacia los hombres. Su misandría queda reflejada en que -atendiendo a la mayoría de las fuentes- residían en comunidades en las que los hombres tenían prohibido el acceso.

Con todo, y como suele suceder con la mayoría estas leyendas con siglos y siglos de antigüedad, algunos autores también son partidarios de que algunos hombres vivían con ellas. Aunque eso sí, como sirvientes y llevando a cabo únicamente las tareas más bajas de la sociedad.

En todo caso, en lo que sí coinciden una gran parte de los autores es en que las guerreras amazonas solían guardar celibato durante casi toda su vida. Tan solo yacían con hombres una vez al año, cuando visitaban a los varones de las tribus vecinas (la más famosa es la de los Gargarios). Y lo hacían únicamente con el objetivo de perpetuar su tribu.

Es precisamente en este punto donde la historia (verdadera o no) de las amazonas se pone macabra. Y es que, una de las teorías sobre la tribu señala que no tenían piedad si daban a luz a un varón. Así lo afirma el historiador Javier Ocampo López en su obra «Mitos y leyendas latinoamericanas»: «Después de los partos, las amazonas mataban a los varones». Con todo, otra versión afirma que no los asesinaban, sino que únicamente les arrancaban los ojos antes de devolverles con sus padres. La interpretación más amable determina que se limitaban a dejarles salir de sus dominios para que huyeran.

Talestris, reina de las amazonas, visitando a Alejandro Magno – Wikimedia

Esta última es apoyada, por ejemplo, por la catedrática en historia antigua Ana Iriarte Goñi en su libro «De amazonas a ciudadanos», quien es partidaria de que «tras dar a luz a los retoños así concebidos, las amazonas se quedaban con las niñas y entregaban los niños al grupo de padres, quienes los admitían individualmente con la duda razonable de que el niño recibido sea su descendiente».

Con las hembras eran más benévolas. Si daban a luz a una niña la entrenaban en la caza y en el arte de la guerra para que fuera una futura guerrera amazona. Y lo hacían, por cierto, mediante la leche del pecho izquierdo.

En todo caso el valor de las amazonas, así como su odio hacia los hombres, dejó una huella imborrable en la historia. Una marca que quedó patente, por ejemplo, en el discurso fúnebre del orador ático Lisias (siglo V a.C.): «Existieron en tiempos las Amazonas, hijas de Ares […] Y eran consideradas más bien como varones por su valor que como hembras por su sexo; pues, con respecto a los varones, parecía mayor la superioridad de sus espíritus que la inferioridad de su apariencia. Dominaban muchas razas y tenían de hecho avasallados a sus vecinos».

Pentesilea y Hipólita

Al igual que las mismas amazonas, las gestas militares de estas combatientes se debaten entre el mito y la leyenda. Virgilio (siglo I a.C.) afirma en su «Eneida» que, durante la guerra de Troya, estas mujeres acudieron en ayuda de Príamo para defender la ciudad. En su texto, el poeta explica el combate que mantuvo (presuntamente) la reina de esta tribu, Pentesilea, contra el héroe Aquiles.

«La fogosa Pentesilea conduce las huestes de las amazonas, con sus broqueles en forma de media luna, y brilla por su ardor en medio de la muchedumbre, atando el dorado ceñidor bajo el descubierto pecho, y guerrera virgen, osa competir en denuedo con los hombres. La lucha no fue precisamente bien para nuestra protagonista, pues murió después de que su enemigo le clavara una lanza en el pecho. Se cuenta que, cuando el varón levantó el casco de la guerrera, quedó prendada totalmente de su belleza.

Pero la historia de Pentesilea no fue la única de una destacada amazona. Otra de ellas fue Hipólita. Según narra la mitología (y partiendo de la base de que existen múltiples versiones sobre el devenir de esta mujer atendiendo a las fuentes) la guerrera fue una de las más destacadas de su tribu. Sin embargo, tuvo la mala suerte de toparse con Hércules quien, como parte de sus populares «trabajos», recibió el encargo de robarle a la regente su ceñidor. Una prenda similar a un cinturón de castidad que había recibido del mismísimo Ares.

La muerte de Pentesilea

En palabras de Felder (quien se basa, a su vez, en los textos de historiadores y poetas clásicos como Heródoto) Hércules se presentó ante la misma Hipólita dispuesto a arrebatarle el cinturón de castidad. Pero no le hizo falta, pues la misma monarca se lo ofreció voluntariamente junto con su virginidad. «Por desdicha de la pareja, era tradición entre las amazonas que, antes de acostarse con un hombre, lucharan con él para probar si la fortaleza del elegido le hacía digno de gestar sus futuras hijas», determina la autora. Según la mitología, cuando comenzaron el combate, Hera (que los estaba espiando y que odiaba a Hércules) hizo creer a todas las amazonas que el héroe trataba de matar a la mujer.

Atendiendo a la fuente existen hasta cuatro finales diferentes para esta historia. Sin embargo, el más famoso es el que afirma que Hércules hizo uso de su descomunal fuerza para acabar con todas las amazonas. Por desgracia, terminó también con la vida de Hipólita. «Su hermana Antíope fue obligada a rendirse y formó parte del botín de guerra de Hércules, junto con el famoso ceñidor», completa la experta.

Mención destacada requieren también las guerreras definidas por el historiador griego Diodoro de Sicilia (siglo I a.C.). Este autor dejó explicado en sus textos que existía una raza de amazonas guerreras con unas costumbres similares a las ya mencionadas, pero residentes en África (o las Canarias, atendiendo a las interpretaciones posteriores).

El autor no habla solo de las combatientes, sino que también hace mención a su reina: Mirina. Así lo dejó escrito: «Acometieron grandes empresas, pues les invadía el deseo de atacar muchas partes del mundo habitado […]. Marcharon primero contra los atlantes. Mirina, que reinaba entre las amazonas, constituyó un ejército de 30.000 infantes y de 3.000 jinetes». Su victoria fue total. Sin embargo, estas combatientes fueron vencidas a la postres también por Hércules.

 

21 junio 2017 at 8:10 am Deja un comentario

Piranesi y su fascinación por las ruinas romanas

La exposición ‘Piranesi. La fábrica de la utopía’, hasta el 15 de octubre de 2017 en el Museo de Roma en el Palacio Braschi, reúne más de 200 obras gráficas del maestro italiano

El Mausoleo de Cecilia Metela. Mausoleo de Cecilia Metela (1762), aguafuerte de Giovanni Battista Piranesi. Foto: Museo di Roma

Fuente: ALEC FORSSMANN  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
18 de junio de 2017

Giovanni Battista Piranesi nació en las afueras de Venecia en 1720 y a los 20 años de edad, consciente de las pocas expectativas laborales que le ofrecía esta ciudad, se trasladó a Roma en calidad de dibujante de la expedición diplomática del nuevo embajador veneciano Francesco Venier. “Cuando me di cuenta de que numerosos monumentos antiguos de Roma estaban abandonados en campos o jardines, o convertidos en canteras para nuevas construcciones, decidí preservar el recuerdo con mis grabados. E intenté hacerlo con la mayor exactitud posible”, comentó el artista italiano. Piranesi se sintió maravillado por la decadente belleza de Roma y, a lo largo de su vida, realizó innumerables grabados de edificios reales e imaginarios de grandes dimensiones y violentos efectos luminosos.

La exposición Piranesi. La fábrica de la utopía, del 16 de junio al 15 de octubre de 2017 en el Museo de Roma en el Palacio Braschi, reúne más de 200 obras gráficas del maestro italiano, entre ellas las célebres Vistas de Roma, con sus perspectivas arquitectónicas amplificadas, los fantasiosos Caprichos, influenciados por Tiepolo, las sugestivas y renombradas visiones de las Prisiones, que son unas cárceles monstruosas concebidas en el centro de la Tierra, y varias recopilaciones de antigüedades romanas. “Piranesi es, por encima de todo, un arquitecto en el sentido contemporáneo, capaz de inventar, entrever e imaginar. Las muy conocidas Carceri d’invenzione aquí expuestas representan un emocionante viaje en el espacio y en el tiempo y parecen anunciar la Revolución Industrial, sugiriendo espacios, volúmenes y dimensiones que, a pesar de la ausencia de la representación humana, permiten sentir el universo doloroso de la concentración, de la segregación, de la ausencia de luz y libertad”, expresa Pietro Folena, presidente de la asociación cultural MetaMorfosi.

Puerto de Ripa Grande. Vista del puerto de Ripa Grande y del Tíber con las embarcaciones (1753-1758), aguafuerte de Giovanni Battista Piranesi. Foto: Museo di Roma

 

Plaza del Campidoglio. Vista del Campidoglio y de Santa María de Aracoeli (1746-1748), aguafuerte de Giovanni Battista Piranesi. Foto: Museo di Roma

 

Basílica de San Sebastián. Basílica de San Sebastián (1750-1760), aguafuerte de Giovanni Battista Piranesi. Foto: Museo di Roma

 

Teatro de Marcelo. Cimientos del Teatro de Marcelo (1761), aguafuerte de Giovanni Battista Piranesi. Foto: Museo di Roma

 

Arco de Tito. Arco de Tito (1756-1760), aguafuerte de Giovanni Battista Piranesi. Foto: Museo di Roma

 

Candelabro. Candelabro de mármol blanco diseñado por Giovanni Battista Piranesi. Foto: Venezia Fondazione Giorgio Cini, prodotto da Factum Arte, 2010

 

Trípode. Trípode de bronce dorado con revestimiento de plata y una parte superior de alabastro, diseñado por Giovanni Battista Piranesi. Foto: Venezia Fondazione Giorgio Cini, prodotto da Factum Arte, 2010

 

Jarrón. Jarrón de mármol con tres grifos (criaturas mitológicas), diseñado por Giovanni Battista Piranesi. Foto: Venezia Fondazione Giorgio Cini, prodotto da Factum Arte, 2010

 

18 junio 2017 at 1:38 pm Deja un comentario

Jardines cercanos al paraíso

Todas las culturas, desde Babilonia, Grecia o China, han creado monumentos de verdor que evocan lugares ideales y nostálgicos

‘El Jardín de las delicias’ de El Bosco. MUSEO DEL PRADO

Fuente: MARIO SATZ  |  EL PAÍS
15 de junio de 2017

En Grecia y luego en Roma, la antigua sacralidad de los bosques era un tributo a lo pródigo de sus sombras. Así lo atestigua, al menos, la mitología. Cuando Baucis y Filemón, pobre pareja de Frigia, dan cobijo a Zeus y a Hermes —que recorrían el agreste paisaje disfrazados de peregrinos y a quienes nadie había querido recibir entre los ásperos frigios—, sientan el precedente del amor de los griegos por sus escasas arboledas. Enojados por ese rechazo, los dioses enviaron entonces un diluvio a todo el país, pero respetaron la cabaña de los ancianos hospitalarios, la cual, con el tiempo y la leyenda, acabó convirtiéndose en templo. Y como Filemón y Baucis habían pedido terminar juntos sus días, Zeus y Hermes los metamorfosearon en árboles.

Juego de luces y de sombras, misterio y belleza de las formas, la metamorfosis es el alma de la poética griega al mismo tiempo que la proyección cultural de un paisaje tan magro, pétreo y escueto que, para adornar la sencillez de su relieve, la calcárea temperatura de sus veranos mediterráneos, inventa por boca de los hombres juegos de máscaras infinitos con el fin de revelar coherencias secretas y justificar parentescos y dinastías. También Dafne, la hermosa ninfa cuyo nombre significa laurel, a punto de ser alcanzada por el ardiente Apolo, quien prendado de su belleza la perseguía, acabará por convertirse en árbol para escapar del abrazo solar, un árbol que además de refugio de palomas y solaz de los amantes cedía sus hojas a la pitia, quien las mascaba antes de proferir oráculos.

Con el laurel, toda Grecia entra en trance. Su astringencia siempre verde coronará por partida triple al sabio, al poderoso y al poeta. Correosas, sus hojas, en forma de punta de lanza, son heroicas ante el frío y el calor. Dioicos, sólo los árboles femeninos llevan bayas. Macho, el de la inmortalidad y la gloria, más alto y esbelto que la hembra, crece con soltura en los barrancos y busca la proximidad de las fuentes para iluminar su verdor. Figura inmortal, se sitúa en los límites del jardín griego, junto al algarrobo, el almendro y el olivo, constituyendo con ellos el modelo ideal de jardín filosófico. Más abajo, entre las piedras, innúmeras, se hallan las flores, pero los griegos estarán tan entusiasmados con la figura humana que no hay casi ninguna de ellas que no oculte una ninfa, una heroína o una hermosa adolescente, y aprenderán a apreciarlas mucho más tarde en su historia.

Pasará mucho tiempo hasta que las puedan ver como son, y aún más hasta que suban y trepen, tras haberlo hecho por las clámides de las hetairas, por el manto de María Theotokos, la madre del dios crucificado. Más acostumbrado al mar que a la tierra, hijo de las islas, el griego se entregó a la movilidad antes que al reposo. Fue navegante y mercader antes que apicultor, expresó primero la dinámica poesía de la Odisea y después la límpida reflexión filosófica de la Academia platónica. Por eso su antropología no parte de un jardín, como en el caso del Gan Eden bíblico, trasunto sin duda del oasis. Prometeo es un ladrón de fuego, y Pirra y Deucalión arrojan tras de sí las piedras de las que crecerán los seres humanos. De modo que fuego y piedra, ardor y sequedad en los orígenes, y alrededor un agua azul y sonriente que se engolfa en bahías oníricas en las que la calima veraniega desova mitos y cánticos. Una piedra y un fuego presentes aún hoy, despobladas en parte las colinas y los montes de sus frondas habituales por excesos de civilización, mermados sus encinares y madroños, sus mirtos, brezos y espinos aún abiertos a la errante lluvia.

La expulsión de Adán y Eva es el comienzo de la humanidad; su multiplicidad, la nuestra. El gozo fue breve pero inolvidable

Tal vez por eso el jardín griego complementará su escasez, su relieve como garriga con jardines mitológicos que tanto tienen de huerto cultivado. En su Odisea Homero describe con cálida precisión a Ogigia, isla del Mediterráneo occidental en medio de la cual, en una cueva rodeada de alisos, álamos y cipreses, vive la ninfa Calipso, guardiana de una viña de racimos maduros. Cuatro fuentes de aguas claras —como los cuatro ríos del paraíso bíblico— fluyen muy juntas y dejan manar, a partir de allí, en varias direcciones, sus sinuosas corrientes. No muy lejos de la entrada de la cueva crece el hinojo y se extienden, en enero y febrero, los prados de violetas y anémonas.

Modelo de todo jardín ulterior, la cueva de Calipso posee, al menos, dos elementos arquetípicos: por un lado su nombre significa “la que oculta o protege” —pues acogió a Ulises náufrago—, y por otro están sus criadas, también ellas ninfas, que hilan mientras cantan entre redes de hiedras y tapices de hierba. Gráciles aunque un poco distantes, Calipso y sus compañeras desconocen la premura y mucho más la angustia. Cuando los griegos de la generación de Sócrates y de Platón, y más tarde los discípulos peripatéticos de Aristóteles, busquen la sombra arbolada del Liceo, invocarán la compañía incomparable de las musas en memoria de aquella Calipso que poseyó, allá en su isla, todo bien terrestre, amó a un pirata griego y le permitió reposar entre siete y diez años de las fatigas de sus viajes.

Adán y Eva deben dejar ese locus magnificus en el que Dios les colmó de gracia la desnudez; su expulsión es el comienzo de la humanidad; su multiplicidad, la nuestra. El gozo fue breve pero inolvidable. Así también Ulises deberá partir de los brazos de Calipso —duende, musa, espíritu ligero— para retornar a los de la mujer-esposa, Penélope, madre de su hijo y tejedora de ropas humanas. El hombre bíblico sale de la naturaleza para entrar en la cultura; el hombre griego, forjado entre islas, imagina una de ellas para retornar de la cultura —naufragio constante— a la naturaleza, siquiera por el tiempo que demande su deteriorada salud. Para Ulises la aventura de vivir y explorar está jalonada de esos momentos verdes; en Esqueria, otra isla, esta vez de los feacios, el viajero será recibido por el rey Alcínoo, cuyo palacio está rodeado de un magnífico vergel en el que se mezclan las especies comestibles con las que agradan a los dioses. Es allí donde Ulises, que ha convivido ya con Calipso, comprende que el hombre peregrina en pos de un jardín que deberá abandonar, porque la belleza y su mejor instrumento, la contemplación, son demasiado pasivos para quienes —como él— adoran la acción.

Esa autosuficiencia, esa especie de fanfarronería viril que tan bien define al genio griego, será más tarde y por otros motivos la de los estoicos, colmo del pensar urbano e histórico. En efecto, mientras Platón aún venera (aunque no demasiado) a los poetas y reconoce la naturaleza inspiradora de las musas, Zenón, el fundador de la Stoa, se declara enemigo de los pavos reales y critica a los ruiseñores, guardianes avícolas del jardín griego: “El sabio no deja sitio para tales objetos en la ciudad”. Su discípulo Crisipo irá todavía más lejos; enseñará que el jardín es, junto a sus fuentes, hiedras y rosales trepadores, “una pérdida de tiempo” para quien se dedique a pensar. Por el contrario, Epicuro, como Platón y Aristóteles —quienes, aunque urbanos, responden a ciertos apegos y tradiciones—, creerá que todo tiempo perdido puede ser recuperado, diálogo mediante, en la calma del jardín.

Adelanto de ‘Pequeños paraísos. El espíritu de los jardines’, de Mario Satz, que publicó el 14 de junio (Acantilado).

 

16 junio 2017 at 10:33 am Deja un comentario

El mapa de Peutinger: así era el mundo a finales del Imperio romano

En la Biblioteca Nacional de Viena se conserva uno de los documentos más extraordinarios de la historia de la cartografía: un mapa de casi siete metros de longitud que representa el mundo conocido a finales del Imperio romano, en el siglo IV d.C.

Mapa de Peutinger. En esta sección se muestra la costa de Dalmacia, el sur de la península itálica y la costa de Túnez, el territorio que los romanos denominaban Africa. Foto: Österreichische Nationalbibliothek, Wien, 324

Fuente: AMANDA CASTELLÓ  |  NATIONAL GEOGRAPHIC

15 de junio de 2017

A principios del siglo XVI, uno de los mayores exponentes de la cartografía antigua llegaba por vía testamentaria a manos de Konrad Peutinger, humanista alemán que dio nombre a este mapa que hoy constituye una de las fuentes esenciales para el estudio de la geografía de la Antigüedad. Se trata de un rollo de pergamino de 33 centímetros de alto por aproximadamente 6,9 metros de largo y dividido en doce segmentos que facilitan su mejor preservación. El mapa que hoy conservamos es una copia medieval –datada en torno al siglo XIII– de un original romano que situaríamos, por diversas razones, en el siglo IV: la presencia de la ciudad de Constantinopla, fundada en el año 330, nos indica que el mapa no puede ser anterior a esta fecha. Así, este documento es un elemento fundamental para el estudio de la cartografía antigua.

Hay que tener en cuenta que la cartografía romana tuvo una finalidad eminentemente práctica, a diferencia de la griega, de mayor orientación científica. Para no perderse en sus vastos dominos, los romanos crearon lo que denominaron itinerarios, documentos en los que quedaban registradas las principales arterias o estaciones de un territorio. Existían dos tipos de itinerarios: los itineraria adnotata, listas viales que enumeraban las principales estaciones y las distancias entre ellas especificadas en millas (el más conocido es el Itinerario de Antonino, datado en el siglo III, aunque también pueden citarse los Vasos de Vicarello o el Anónimo de Ravena, entre otros), y los itineraria picta, que eran esencialmente representaciones gráficas con especial relevancia de la red viaria, grupo al que pertenece la Tabula de Peutinger.

De Hispania a la India

El mapa de Peutinger inicia su recorrido en los Pirineos y lo termina en la península de la India y la isla de Taprobane (en Sri Lanka). Abarca, de este modo, la ecúmene, la tierra habitada conocida, con la excepción del extremo oeste que correspondería a la representación de la península Ibérica, un fragmento perdido que fue reconstruido por el estudioso Konrad Miller en 1898. El mapa contiene, a lo largo de su recorrido, numerosos detalles dignos de mención, tanto por su significado histórico como por su grado de acabado.

A grandes rasgos, en la Tabula aparecen indicados ríos y mares, accidentes geográficos y, por supuesto, ciudades, todos ellos con acabados cromáticos distintos. Se señalan también centros religiosos y mansios, lugares destinados a lo largo del camino al descanso y al cambio de caballería, información que resultaba imprescindible para todo aquel que emprendiera un largo viaje. Es interesante la representación de puertos comerciales en el Mediterráneo, como es el caso de Ostia, principal vía de entrada a Roma por mar, así como de centros termales. Este volumen de información indicaría que el mapa no fue en absoluto compuesto con fines militares, si bien su uso no habría quedado en modo alguno excluido de este ámbito.

Cabe también destacar las notas que sirven para explicar la relevancia de algunos puntos. Así, en la zona del Sinaí se lee: “El desierto por el que durante cuarenta años erraron los hijos de Israel guiados por Moisés”. Encontramos otra nota en el extremo oriental para explicar el límite al que llegó Alejandro con su ejército: “Aquí recibió Alejandro la respuesta: ¿Hasta dónde, Alejandro?”. La ciudad de Roma –que, si tenemos en cuenta los fragmentos desaparecidos del mapa, debió de ocupar en su día su centro neurálgico– aparece representada como una figura sentada en un trono, portando el globo terrestre, una lanza y un escudo, como el caput mundi, “la capital del mundo” a la que conducen todos los caminos. También se da especial relevancia a dos grandes urbes de Oriente, Constantinopla y Antioquía, si bien aparecen representadas en un tamaño inferior al de Roma. Por otro lado, cabe destacar la presencia en el mapa de Pompeya, Herculano y Oplontis, ciudades todas ellas arrasadas por la erupción del Vesubio del año 79, lo que podría indicarnos que, si bien la Tabula data del siglo IV, se habría basado en mapas anteriores.

El mundo es un camino

Por último, y por encima de todo, están los caminos. La Tabula de Peutinger es esencialmente un mapa viario. Las vías de comunicación, marcadas en color rojo, llegan a representar alrededor de 70.000 millas romanas, mucho más de lo que recoge el Itinerario de Antonino. Sin embargo, no se pueden establecer distancias viarias reales ni calcular un espacio geográfico. Éste es el aspecto más controvertido del mapa y, a la vez, el más interesante.

La Tabula no presenta ningún tipo de proyección: la tierra viene representada siguiendo una línea horizontal, es decir, siguiendo la visión del viajero. De este modo, no se puede aplicar una escala constante, puesto que las dimensiones este-oeste quedan ensanchadas y las norte-sur reducidas y estrechadas, quedando los puntos cardinales a su vez modificados; por este motivo el Nilo aparece fluyendo de oeste a este y no de sur a norte.

La mayor particularidad de este mapa es su más que evidente oposición a la realidad geográfica

Todas estas características pueden explicarse mediante el concepto hodológico del espacio (del griego hodós, “camino”) que existía en la Antigüedad. Sería un error analizar un documento como éste desde el punto de vista de nuestra cultura y de nuestra civilización: nuestras ideas sobre la latitud y la longitud deben quedar desterradas desde un principio. La mayor particularidad de este mapa es su más que evidente oposición a la realidad geográfica. El espacio geográfico pasa a ser lineal, unidimensional, está representado por el camino mismo. La red viaria era para los romanos la guía fundamental en el periplo, el mejor modo de determinar su ubicación.

Konrad Peutinger (1464-1547). Grabado del siglo XVIII, basado en otro del siglo XVI. Foto: Akg / Album

 

Un inmenso mapa de carreteras del Imperio y de todo el orbe conocido. El mapa de Peutinger señala las vías de comunicación que unían Roma con el resto del mundo, desde la península ibérica hasta Mesopotamia y las tierras de India. Las líneas rojas en el mapa señalan los caminos que comunicaban los principales enclaves. Foto: Österreichische Nationalbibliothek, Wien, 324

 

El río Nilo. Al este del delta del Nilo, dibujado con gran detalle, aparece el desierto por el que erró Moisés durante 40 años. Foto: Österreichische Nationalbibliothek, Wien, 324

 

Constantinopla. La capital oriental del Imperio está marcada por una mujer armada junto a una columna con la estatua de Constantino. Foto: Österreichische Nationalbibliothek, Wien, 324

 

Antioquía. Esta ciudad de la antigua Siria está simbolizada por la Tyche o Fortuna, junto al templo de Apolo y el bosque de Dafne. Foto: Österreichische Nationalbibliothek, Wien, 324

 

India. El extremo oriente del mapa representa la India, atravesada por el río Ganges (en la parte inferior del detalle). Foto: Österreichische Nationalbibliothek, Wien, 324

 

16 junio 2017 at 10:32 am Deja un comentario

Entradas antiguas


Follow La túnica de Neso on WordPress.com
logoblog2.gif
Licencia de Creative Commons
Este blog está bajo una licencia de Creative Commons.

Twitter

Reunificación de los Mármoles del Partenón

"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

Tempestas

CALENDARIO

junio 2017
L M X J V S D
« May    
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  

Archivos

Inscriptio electronica

Amici Chironis

Apasionados del mundo clásico

Suscríbete a esta fuente