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Qué tienen que ver los antiguos romanos con el gigante tecnológico Apple

En lugar de pensar en los romanos como grandes inventores, tal vez una analogía más apropiada sería considerarlos como la multinacional tecnológica Apple de su tiempo.

Minerva, la diosa de la sabiduría, las artes, la estrategia militar y la patrona de los artesanos, se corresponde con Atenea en la mitología griega, la deidad que ahora se asocia con tecnología e innovación.

Fuente: Jem Duducu BBC Mundo
25 de febrero de 2018

Apple no inventó el teléfono inteligente, ni creó el primer sistema para descargar música en internet y las tabletas electrónicas estuvieron presentes por más de una década antes de que el iPad saliera al mercado.

Lo que la multinacional estadounidense hizo fue tomar conceptos existentes y desarrollarlos de formas que no se habían hecho antes.

Y los romanos hicieron exactamente lo mismo: tomaron ideas, las optimizaron y pasaron a la historia.

Los ejemplos son muchos, y aquí te tenemos algunos de ellos.

Las carreteras

En el siglo V a.C., el rey Darío de Persia ordenó la construcción del Camino Real Persa para facilitar una comunicación rápida a través de su extenso imperio que abarcaba desde Susa (en el suroeste de la actual Irán) hasta Sardes (la actual Sart, en la provincia turca de Manisa).

Se extiende por unos 2.600 kilómetros, pero no todo estaba pavimentado, ni es recto.

El camino adoquinado más antiguo está en una cantera egipcia y tiene alrededor de 4.600 años.

Hubo un tiempo en el que todos los caminos conducían a Roma, que los había hecho mejor que los anteriores. GETTY IMAGES

Los romanos reconocieron el potencial en estas primeras rutas, por lo que tomaron prestada la idea y la mejoraron.

En la cima del imperio romano había 29 carreteras militares que irradiaban de la capital, con 113 provincias interconectadas por 372 carreteras, casi 400.000 kilómetros en total.

En ese momento, y en los años venideros, era el imperio mejor conectado que el mundo había visto jamás.

Los caminos rectos y pavimentados mejoraron la comunicación, el comercio y el movimiento de los ejércitos. Sin embargo, también eran caros de construir y mantener.

Solo el 20% de las vías romanas estaban pavimentadas en piedra, lo que significa que el 80% eran caminos de tierra o estaban cubiertos solo de grava, que se degradaba durante los meses de invierno.

Incluso los caminos de piedra no siempre fueron tan buenos.

En las tabletas de Vindolanda, una suerte de postales escritas en pedazos de madera y descartadas en un fuerte romano en el Muro de Adriano —una construcción defensiva levantada en los años 112-113 en la isla Britania, hoy territorio de Reino Unido—, es interesante leer las quejas sobre el estado de las carreteras por las que viajaban los soldados, demostrando que el mantenimiento no era siempre una prioridad.

2. Los romanos (más o menos) inventaron el concreto

Hay una forma de concreto que se produce naturalmente, por lo que técnicamente es anterior a los humanos.

Descartando esa, alrededor del 1200 a.C. los micénicos construyeron suelos de concreto. E independientemente, los beduinos en el norte de África también crearon su propio hormigón antes de la época romana.

El Coliseo romano es un ejemplo de una gran estructura hecha principalmente con concreto. GETTY IMAGES

Sin embargo, fueron los romanos los que utilizaron ese material, hecho de una mezcla de agua, cal viva, arena y ceniza volcánica, de forma extensa y consistente desde alrededor del año 300 a.C., hasta la caída de Roma en el siglo V d.C.

De hecho, nuestra palabra “concreto” proviene del latín concretus, que significa “compacto”. Irónicamente, los romanos no usaron la palabra latina concretus; lo llamaron opus caementicium.

Los romanos se dieron cuenta de que construir arcos y cúpulas usando un material líquido de secado rápido era mucho más fácil que tratar de lograr las mismas características en ladrillo o piedra.

También era mucho más barato y rápido que construir una gran estructura de mármol sólido.

Al material que usaron extensamente los romanos le llamaron “opus caementicium”. GETTY IMAGES

Además, fueron los romanos quienes desarrollaron la idea de hacer un armazón en concreto, antes de revestirlo con piedra.

El Coliseo en Roma es un ejemplo de una gran estructura romana, principalmente de hormigón.

El emperador Augusto dijo: “Encontré Roma una ciudad de ladrillos y la dejé como una ciudad de mármol”.

Si bien esta es una gran frase que resalta sus logros como emperador, olvidó del material de construcción romano más importante de todos: el concreto.

3. Los romanos eran los maestros de la guerra de asedio

Los romanos no inventaron la guerra de asedio, pero ciertamente la dominaron.

Es justo decir que si las legiones romanas llegaban a una ciudad o fuerte enemigo, los defensores estaban en desventaja, sin importar cuán altos o cuán gruesos fueran sus muros.

Junto a las tácticas brutales, los romanos tenían una serie de armas para llevar a un asedio a una conclusión exitosa.

El escorpión fue una de las muchas armas mejoradas por los romanos. GETTY IMAGES

Una de estas herramientas mortales era una balista (lo que el mundo moderno llamaría una catapulta), que arrojaba piedras o, a veces, vasijas de fuego griego, el antiguo equivalente del napalm.

Dependiendo de las circunstancias, las balistas también podrían montarse en buques de guerra.

Los romanos eran ingenieros excepcionales que normalmente podían determinar los puntos débiles en los muros de los defensores y no cesaban de golpearlos hasta que cayeran.

Una versión posterior de la balista se llamaba onager, y hacía más o menos el mismo trabajo pero era más barata y fácil de construir.

El escorpión, por otro lado, era como una versión grande de una ballesta. Podría disparar flechas a largas distancias (fuera del alcance de los arqueros enemigos) y fue diseñado para matar a los defensores despistados en las murallas de la ciudad.

Otra arma compleja y temible era la torre de asedio.

Los romanos también contaban con las temibles torres de asedio móviles. NASTASIC

Esta torre de madera móvil, diseñada para ser rodada hasta los muros del enemigo, permitía a las tropas que iban dentro descender sobre los defensores enemigos.

Aunque construir las torres de asedio tomaba tiempo, lo que le posibilitaba a los defensores ver lo que se venía y preparar un contraataque, rara vez fallaban.

Y si con todo esto no conseguían su cometido, usaban un ariete contra las puertas de los defensores. Estos arietes estaban protegidos con cueros de vaca húmedos para evitar que los defensores los quemaran.

Una vez que los muros enemigos se agrietaban, los soldados romanos avanzaban en una formación de testudo (tortuga).

Eso implicaba cubrir sus cabezas con sus escudos rectangulares, con otros escudos protegiendo sus partes frontal y lateral.

Tal formación absorbía flechas y rocas pequeñas, dándole a los hombres un valioso tiempo para llegar a la brecha relativamente ilesos.

6. Una cosa que los romanos definitivamente inventaron

Después de todos estos ejemplos de romanos mejorando ideas existentes en lugar de inventar nuevas, aquí hay una que fue genuinamente original.

Nadie les quita el crédito de haber inventado esta maravilla. GETTY IMAGES

El primer alfabeto reconocible, y por lo tanto escrito, se desarrolló en la antigua Babilonia alrededor de 3.100 a.C. Esta escritura se hizo en tabletas de arcilla, que no era el formato más portátil para la literatura escrita.

Los egipcios dieron un salto adelante con el papiro, unas láminas finas hechas con la médula de la planta de papiro. Con este material el conocimiento podía conservarse en rollos, que eran más fáciles de transportar, aunque aún voluminosos.

El papel en sí fue inventado en China a fines del siglo I d.C., pero no llegó a Europa sino hasta después de la caída del Imperio romano occidental.

Casi al mismo tiempo que el papel se estaba inventando en China, los romanos inventaron el códice.

Por primera vez, hojas de un tamaño uniforme se unieron a lo largo de un borde, entre dos cubiertas protectoras más grandes y más fuertes.

Fue así como nació el libro.

Por primera vez, grandes cantidades de información escrita podían concentrarse en un volumen altamente transportable.

Esa se convertiría en la forma estándar de escribir y almacenar información hasta el surgimiento del libro electrónico 1.900 años más tarde.

A través del imperio (tanto durante como después de la era romana), el libro se convirtió en el formato estándar para la escritura.

La palabra “biblia” es una variación de la palabra griega para “los libros” (ta biblia).

La invención del libro facilitó y mejoró el intercambio de ideas complejas, incluyendo todo, desde el Cristianismo hasta los anales sobre los emperadores.

Jem Duducu es el autor de “Los romanos en 100 hechos” (2015).

 

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25 febrero 2018 at 1:45 pm Deja un comentario

Las lecciones que nuestra economía de hoy puede aprender del colapso de la antigua ciudad de Troya

La caída y saqueo de la ciudad de Troya a manos de un vengativo ejército griego ha sido contada desde hace unos 3.000 años, pero en ella hay pistas de un colapso global mucho más amplio, con lecciones para el mundo del siglo XXI.

Helena y Paris interpretados en “Troya, la caída de una ciudad” producido por la BBC y Netflix. (Foto: BBC/Wild Mercury)

Fuente: Tim Bowler BBC Mundo
24 de febrero de 2018

En el año 1300 a.C., en la cumbre de la Edad de Bronce, las grandes potencias de Egipto, Grecia, Babilonia, el imperio hitita en el centro de Turquía y las ciudades-Estado de Medio Oriente parecían estar a salvo a los ojos de cualquier barco mercante que navegara por el Mediterráneo.

Ninguno podía estar más seguro que la ciudad amurallada de Troya, en la costa noroccidental de Turquía junto al estrecho de los Dardanelos.

En la Edad de Bronce, Troya podía obligar a pagar impuestos a los barcos mercantes que entraban y salían del mar Negro. GETTY IMAGES

Con frecuencia, los barcos eran obligados a esperar en su bahía hasta la llegada de vientos apropiados para adentrarse en el mar de Mármara y en el mar Negro, así que estaba ubicada en un lugar ideal para enriquecerse aplicando impuestos sobre este comercio.

No obstante, apenas poco más de un siglo años más tarde, en torno al año 1170 a.C., casi todas estas civilizaciones habían colapsado y la era oscura que vino tras el derrumbe se perdió hasta el arte de la escritura.

En la mitología griega, la historia de la caída de Troya quedó encapsulada en dos épicas: La Ilíada y La Odisea, tradicionalmente atribuidas al poeta Homero y registradas sobre papel unos 400 años más tarde.

Un mundo interconectado

La Edad de Bronce se caracterizaba por la interacción entre Estados palatinos que eran parcialmente dependientes entre sí, lo que guarda similitudes con nuestra era con sus mercados financieros, sus economías interconectadas y sus cadenas de proveedores internacionales.

El estrecho de los Dardanelos sigue siendo un punto vital en las redes de comercio mundial. GETTY IMAGES

La materia prima clave de la época era el bronce, sin el cual ningún país podría equipar un ejército.

El cobre procedía de Chipre, pero la hojalata tenía que recorrer unos 4.000 kilómetros desde Afganistán, transportada por tierra a través de Siria y luego, al llegar a la costa, en barcos. Era algo tan vital como es el petróleo en la actualidad.

Carol Bell, del University College de Londres, dice que conseguir suficiente hojalata para producir armas de bronce debía preocupar a los gobernantes de la época “tanto como preocupa a un mandatario de Estados Unidos poder suministrar gasolina a un costo razonable para los conductores de ese país”.

Comercio vulnerable

En el siglo XXI aún somos vulnerables a las interrupciones en el comercio global.

Barcos de Irán en el estrecho de Hormuz, por donde circula 20% del suministro petrolero del mundo. GETTY IMAGES

En 2012, los precios globales del petróleo aumentaron cuando Irán amenazó con cerrar el estrecho de Hormuz, a través del cual circula 20% del suministro de petróleo global. Irán dijo que eso causaría una conmoción en los mercados que “ningún país” podría manejar.

El año pasado, un informe de Chatam House, el prestigioso centro de estudios con sede en Londres, urgía a los gobiernos a hacer más para proteger los puntos clave en los que se puede causar un estrangulamiento de las rutas comerciales.

Señalaba que los Dardanelos eran “particularmente importantes para el trigo”, pues una quinta parte de sus exportaciones globales pasan por allí cada año.

“Una interrupción grave de uno o más de estos cuellos de botella podría llevar a caídas en los suministros y a aumentos de los precios con consecuencias sistémicas que podrían llegar más allá del mercado de alimentos”, añadía.

Knossos, Creta: las economías palatinas eran vulnerables a las perturbaciones económicas. GETTY IMAGES

De vuelta en la Edad de Bronce, no se necesitaba mucho para causar el caos económico. Solo necesitabas unas “pequeñas interrupciones o problemas ambientales”, dice Andrew Shapland, especialista en la Grecia antigua del Museo Británico.

Cambio climático

Entonces como ahora, el cambio climático era un factor clave. “Sabemos que llevó a hambrunas”, afirma Eric Cline, profesor de Arqueología en la Universidad George Washington, Estados Unidos.

De hecho, análisis científicos muestran que en ese período hubo sequías durante 300 años. El Mediterráneo se enfrió significativamente durante esa época, lo que redujo la cantidad de lluvias.

Micenas fue posiblemente fue la capital de la Grecia de la Edad de Bronce. Allí el palacio fue construido directamente sobre una falla geológica. GETTY IMAGES

Pero las potencias de la Edad de Bronce fueron golpeadas por múltiples eventos. No solamente por largas sequías y hambrunas, también por numerosas erupciones volcánicas, terremotos, revueltas populares, crisis migratorias, interrupciones del comercio y guerras.

“Si solo te ocurre una cosa puedes sobrevivir. La diferencia hacia el final de la Edad de Bronce es que tenías la tormenta perfecta. Con uno, dos, tres o cuatro eventos te encuentras con un efecto multiplicador. No puedes sobrevivir“, apuntó Cline.

En 2011, el terremoto y el tsunami en Fukushima afectaron la cadena global de suministros de partes de computadoras y de tecnología de información. GETTY IMAGES

Nuestro propio mundo puede ser más resiliente, pero aun así los terremotos actuales pueden causar un caos económico. Cuando Japón fue golpeado en 2011 por el terremoto y el tsunami en Fukushima, el impacto económico se sintió en todo el continente asiático.

Múltiples impactos

Para el año 1250 a.C., los problemas se estaban acumulando. Una reina hitita pidió ayuda de Egipto diciendo: “No tengo granos en mi tierra”. Un comerciante sirio advirtió: “Hay hambre en nuestra casa, si tú no llegas aquí pronto todos moriremos de hambre”.

Para ayudar a aliviar la situación, los egipcios comenzaron a enviar cargamentos de comida a sus vecinos.

Cuando fueron golpeados por el hambre, los hititas pidieron ayuda a los egipcios. GETTY IMAGES

Incluso en la Edad de Bronce, los gobiernos estaban dispuestos a promover sus programas de ayuda internacional.

Un faraón presumía que él “había hecho llevar granos en barcos para mantener con vida la tierra de los hititas”.

Pero esta cooperación internacional no fue suficiente.

Gracias al Nilo, Egipto estaba en mejor posición que otros estados para sobrevivir a las sequías.  TIM BOWLER

No está claro si quienes vivían alrededor de los palacios se alzaron contra sus gobernantes porque no tenían qué comer o porque habían perdido sus trabajos.

Pero a medida que las cosechas y las economías fallaban, comenzaron a producirse guerras civiles y la migración masiva de refugiados.

Ciudades saqueadas

Es cierto que Troya fue saqueada en torno al año 1200 a.C., aunque no hay nada de allí o griego (los registros administrativos griegos son poco más que listas administrativas) que arroje luces sobre lo que ocurrió.

Pero en Siria tenemos las voces de una catástrofe más amplia.

El nombre de los hititas para los griegos era Ahhiyawa. Para Homero eran los aqueos. (Foto: BBC/Wild Mercury)

El gobernante de Ugarit, sorprendido por eventos repentinos, solicitó ayuda diciendo: “Todas mis tropas y carrozas están en la tierra de hitita y todos mis barcos están en la tierra de Lukka. Por tanto, el país ha quedado abandonado”.

Su llamamiento parece haber caído en oídos sordos, quizá sus vecinos también estaban pasando por apuros. Si acaso recibió alguna ayuda debe haber llegado demasiado tarde, de acuerdo con una de las últimas tablillas rescatadas de la ciudad caída.

Cuando llegó tu mensajero, el Ejército estaba humillado y la ciudad fue saqueada. La comida que estaba en el lugar de la trilla fue quemada y nuestros viñedos también fueron destruidos. Nuestra ciudad fue saqueada. ¡Debes saberlo!”.

Aquellos que sobrevivieron posiblemente acabaron siendo vendidos como esclavos o se unieron al creciente número de refugiados o de saqueadores sin ley que surgieron en la medida que las sociedades se derrumbaban.

Culpando a los inmigrantes

Por su parte, los egipcios tenían una respuesta simple a lo que causó el colapso de todos los estados de la Edad de Bronce: era la culpa de diferentes grupos que venían del Mediterráneo, a los que ellos llamaban “la gente del mar”.

Las economías de la Edad de Bronce dependían de este tipo de embacaciones para aprovisionarse de bienes de lujo, así como de vidrio, hojalata y cobre. GETTY IMAGES

“Los países extranjeros hicieron una conspiración en sus islas. Todas las tierras fueron sacudidas y desperdigadas en el combate al mismo tiempo. Ninguna tierra podía mantenerse en pie ante sus armas”, dice una inscripción egipcia.

No obstante, Egipto parece haber tenido tiempo de defenderse y su ejército derrotó a la “gente del mar”, señala el profesor Cline, y el faraón Ramsés III proclamó: “Yo saqué a aquellos que invadieron desde sus tierras… quedaron como aquellos que no existen”.

Andrew Shapland advierte que hay que ser cuidadosos a la hora de leer estas declaraciones de los gobiernos.

Ramsés simplemente está convirtiendo a los inmigrantes en agresores. ¿Qué tal si está haciendo lo que hace en la actualidad cualquier político actual de derecha: buscando un grupo de gente foránea y culpándola por los problemas económicos?”

Victoria pírrica

Si los griegos realmente derrotaron a los troyanos, su victoria duró poco.

La mayor parte de los palacios griegos también fueron destruidos o abandonados poco después; los hititas, las ciudades estado sirias, los asirios y los babilonios también colapsaron.

Solo los egipcios sobrevivieron.

La historia que cuenta Homero sobre Troya es para Eric Cline un cuento con moraleja que nos recuerda que, al final, todas las civilizaciones fracasan. GETTY IMAGES

A diferencia de los gobernantes de la Edad de Bronce, que cuando fallaban las cosechas solamente podían rezarle a su dios de las tormentas para que lloviera, nosotros tenemos mucha más conciencia de los problemas globales y tenemos muchos más recursos técnicos para gestionar los problemas, señala Cline, quien argumenta que la de Homero es una historia con moraleja.

“Toda civilización en el mundo ha terminado por colapsar. Sería muy arrogante pensar que seremos la única civilización en sobrevivir”.

 

25 febrero 2018 at 12:45 pm Deja un comentario

Córdoba podría acoger carreras de cuádrigas antes del próximo verano

La idea es hacerlo este año en Castro del Río, donde tuvo lugar la batalla de Munda

Escena de la famosa carrera de cuádrigas en la película Ben-Hur – Archivo

Fuente: P. C. > Córdoba  |  ABC Córdoba
24 de febrero de 2018

Córdoba Ecuestre y la Asociación Julio César firmaron ayer un acuerdo para poder desarrollar en la capital y en la provincia carreras de cuadrigas al estilo de cómo las hacían los romanos hace 20 siglos.

Ambos colectivos consideran que esta iniciativa significaría para Córdoba «una baza turística de primer orden, sobre en los meses de primavera y verano». El máximo responsable de Córdoba Ecuestre, Rafael Blanco, mostró su confianza en poder desarrollar esta actividad antes del próximo periodo estival en Castro del Río, lugar donde tuvo lugar la famosa batalla de Munda.

A partir de ahí, estos espectáculos se celebrarían el 17 de marzo de cada año coincidiendo con este hecho histórico. En el caso de la capital, el presidente de la Asociación Julio César, Julio Merino, indicó que las administraciones les propusieron como posible espacio El Arenal, pero lo descartaron por reunir buenas condiciones. Otro lugar que está estudio es un solar junto al Club Hípico.

 

24 febrero 2018 at 11:01 am Deja un comentario

Madrid secreto: La Diosa Minerva que protege la ciudad desde las alturas

En la azotea del Círculo de Bellas Artes reina una imponente estatua

La diosa Minerva contempla Madrid desde la azotea del Círculo de Bellas Artes (Juan Sardá)

Fuente: JUAN SARDÁ >  Madrid  |  LA VANGUARDIA
24 de febrero de 2018

En la mitología romana Minerva es la diosa de la sabiduría, las artes, la estrategia militar, además de la protectora de Roma y la patrona de los artesanos. Se corresponde con Atenea en la mitología griega. Muchos conocen su estampa porque es el logo del Círculo de Bellas Artes pero para verla “en persona” es necesario subir a la azotea del edificio.

Ahí está la impresionante Minerva, observando desde su quietud de hierro a 58 metros del suelo. Obra del escultor Juan Luis Vasallo, las medidas de la Diosa impresionan: seis metros y medio de alto (la lanza mide ocho) y 3.000 kilos de peso.

Armada en 1964, al parecer salió más caro subirla a lo alto del edificio que el sueldo del artista, que cobró 100.000 pesetas mientras las labores de montaje y elevación ascendieron a un millón de pesetas de la época.

La diosa Minerva de la azotea del Círculo de Bellas Artes es obra del escultor Juan Luis Vasallo (Juan Sardá)

Fue la guinda a un edificio flamante y espectacular que sigue brillando en el arranque de la calle Alcalá, justo en el momento en el que arranca Gran Vía, construido en 1919 por el arquitecto Antonio Palacios Ramilo. Construyó un imponente centro de inspiración barroca con toques modernistas, como primaba en la época. Hoy sigue impresionando por sus suntuosos y gigantes salones, en los que se sigue desarrollando una parte importante de la vida cultural de la ciudad.

Desde su atalaya, Minerva “compite” con la otra Diosa de la ciudad, Cibeles: desde la azotea se tiene una visión privilegiada sobre la fuente más famosa de Madrid. Una terraza abierta al público que sin duda es uno de los lugares más exclusivos de la capital. Las vistas abarcan todo el centro de la ciudad e incluso ofrecen una panorámica excelente de la Sierra.

Vistas del centro de Madrid desde la azotea del Círculo de Bellas Artes (Juan Sardá)

 

24 febrero 2018 at 10:56 am Deja un comentario

Los secretos de la Guardia Pretoriana para convertirse en las máquinas de matar de los emperadores romanos

Un par de guantes de boxeo («probablemente los únicos ejemplares conocidos del período romano») hallados cerca del Muro de Adriano serán exhibidos en una nueva muestra a partir del 20 de febrero. Este deporte era solo una de las rutinas utilizadas por los legionarios para mantenerse en forma

Fuente: Manuel P. Villatoro  |  ABC Historia
23 de febrero de 2018

De la nada, hasta la cúspide del poder. A día de hoy, las películas nos muestran a los pretorianos como unos guerreros de élite encargados de proteger a los grandes dignatarios de sus enemigos. Llevan razón a medias. O más bien se olvidan del origen de estos combatientes. Y es que, durante la República no eran más que una pequeña escolta dedicada a la salvaguarda de un líder de medio pelo. Sin embargo, todo cambió con la llegada con una reforma motivada por el primer emperador de Roma, César Augusto. Fue este personaje quien moldeó (allá por el año 27 a.C.) un nuevo cuerpo permanente formado por un mínimo de 4.500 hombres al que encomendó su vida. Así nació la Guardia Pretoriana que todos conocemos en la actualidad. 

Poco a poco, su eficiencia llevó a la Guardia Pretoriana a convertirse en una unidad capaz de alzar hasta la poltrona a emperadores. Pero también a arrebatarles esta silla. No en vano, sus miembros asesinaron a Calígula después de haber sido humillados por él y, posteriormente (allá por el año 41) le entregaron el poder a Claudio (quien les compró ofreciéndoles la nada desdeñable suma por entonces de 15.000 sestercios por hombre). Un siglo después, estos militares acabaron también con la vida de Pertinax, agraviados por la falta de monedas. Sin embargo, tan real como esto es que sus miembros eran unos verdaderos carros de combate y causaban pavor a los enemigos de Roma.

Así lo confirma Stephen Dando-Collins en su obra «La maldición de los césares: la crónica fascinante de una época convulsa»: «Con el Imperio, devino una fuerza especial policial integrada por efectivos de élite. Reclutados exclusivamente en Italia, los pretorianos estaban mejor retribuidos que los legionarios, servían durante un período más breve (dieciséis años desde las postrimerías del reinado de Augusto) y recibían una paga mayor al licenciarse (20.000 sestercios en oposición a los 12.000 que percibía un legionario).

De la misma opinión es Roger Collins en su libro «La Europa de la Alta Edad Media», donde los define como una «fuerza de élite» que estaba estacionada habitualmente en Roma y que, «cuando el emperador tenía una personalidad débil o era poco capaz, podían controlar el régimen».

Boxeo para entrenar

Más allá de sus venturas y desventuras, está claro que ser un miembros de la Guardia Pretoriana no era sencillo. De hecho, y a pesar de la reforma de Severo (quien ordenó que «cualquier vacante en los pretorianos fuese cubierta con hombres de todas las legiones» debido a que conocían mucho mejor el oficio del soldado) el entrenamiento al que debían someterse para convertirse en verdaderas máquinas de matar era estricto.

De hecho, no estaban exentos de prepararse para la contienda mediante ejercicios llevados a cabo con espadas de madera o, incluso, haciendo uso del boxeo.

Esta última práctica, curiosamente, se encuentra estos días de actualidad después de que se haya informado de que un par de guantes de boxeo hallados en 2017 en las cercanías del Muro de Adriano (Reino Unido) serán expuestos en el Museo de Vindolanda a partir del 20 de febrero de este año.

Guantes de boxeo romanos

Estos guantes, definidos por los expertos del museo como «probablemente los únicos que se conozcan del Imperio romano», estaban elaborados en cuero y estaban diseñados para proteger del impacto únicamente los nudillos. A su vez, se rellenaban con todo tipo de materiales naturales que los acolchaban y evitaban que el golpe fuese excesivo. Y es que, al fin y al cabo, habían sido ideados para mejorar las capacidades marciales de los legionarios romanos.

«He visto guantes de boxeo romanos representados en estatuas de bronce, pinturas y esculturas, pero tener el privilegio de encontrar dos guantes de cuero reales es algo verdaderamente especial», ha señalado Andrew Birley, director de la excavación.

Maestros

En la obra «Pretorianos, la élite del ejército romano», de Arturo Sánchez Sanz, se ahonda en el entrenamiento de esta unidad. Unos ejercicios que el autor compara con los que llevaban a cabo los espartanos (y que les convirtieron en unos de los mejores combatientes de la Antigüedad). «Aunque con un planteamiento totalmente distinto, los propios pretorianos no quedaban a la zaga de tales hazañas. En combate siempre cumplieron sobradamente lo que se esperaba de ellos y, si eso era posible aun teniendo que actuar en campaña solo esporádicamente, se debía tanto a una selección estricta de los aspirantes como al entrenamiento diario que realizaban», explica el experto en el mencionado libro.

Para evitar que el alto sueldo de los pretorianos les llevase a destrozar su cuerpo a base de bebida, comida y prostitutas, se construyó un «campus». Un complejo formado por un templo, unas termas y unas letrinas en el que se preparaban para el combate. «Allí se escuchaban a diario las voces de los soldados expertos que dirigían el entrenamiento y la instrucción en técnicas de combate. Tal era su importancia que existían adiestradores tan capacitados que su labor era, exclusivamente, preparar a los propios entrenadores», añade el autor.

Así pues, cada experto entrenaba una capacidad de los combatientes, como detalla Raúl Méndez Argüín en su documentado dossier «La guardia pretoriana en combate»:

1-Los «armatura» entrenaban a los combatientes en el arte de la esgrima. Su labor era tan importante que recibían formación de los «discens armaturarum», unos maestros de maestros que se encargaban de que no erraran a la hora de explicar a sus alumnos los secretos de las espadas.

2-«Los “evocati” (soldados reenganchados tras cumplir su servicio básico) de infantería tenían un preparador específico, el “exercitator armatutarum”, y los “exrcitatores equitum praetorianum” se dedicaban a los jinetes», explica, en este caso, Sánchez Sanz.

3-El «doctor cohortis», asistido por un «optio compi» supervisaba el entrenamiento por cohortes. «Eran puestos muy apreciados en las cohortes y codiciados para seguir ascendiendo en el escalafón. Formalmente se trataba de experimentados “evocati” que habían servido como “equites praetorianos”, o ya antes como adiestradores», añade.

Los instructores no tenían piedad. Así pues, daban la mitad de la ración a aquellos combatientes que no progresaran todo lo rápido que ellos querían.

Entrenamiento

Con todo, Sanz es partidario de que, más allá de esta estructura, se conoce poco de la rutina diaria de los pretorianos. Por ello, supone que el entrenamiento podría ser parecido al de los legionarios. «Prioritariamente debían manejar las armas de combate, pues de ello dependerían sus vidas y, en parte, no solo las de sus compañeros sino la victoria en la batalla», explica.

A su vez, debían aprender a formar y marchar marcialmente. «Lograrlo correctamente requería práctica diaria hasta la extenuación. La marcha regular y el paso ligero se entrenaban inicialmente sin carga, hasta realizarlas con todo el equipo de combate en perfecta sincronización», completa. Aquello era básico, pues en pleno combate debían saber mantenerse recios y en formación ante el empuje enemigo.

«Para alcanzar tal destreza, los adiestradores inicialmente organizaban marchas diarias de 20 millas romanas en cinco horas (29.620 kilóemtros), o 40 millas en doce horas, y, más tarde, 24 millas en cinco horas a paso ligero», destaca el experto. Estos ejercicios eran habituales entre los reclutas que, a continuación, repetían estas distancias portando su equipo completo.

Tampoco estaban exentos los combatientes de entrenar el salto. Al fin y al cabo, debían estar preparados para poder sortear cualquier obstáculo colocado por el enemigo. «Para ello utilizaban un potro de salto, inicialmente superándolo libres de trabas y, después, con todo el equipo de un salto, portando el gladius y el pilum en cada mano», añade el autor de la obra.

Incluso eran instruidos en la respuesta inmediata que debían dar ante las señales para que las órdenes fuesen llevadas a cabo de la forma más rápida posible.

«Los ejercicios de fuerza no eran menos vitales para un soldado. Debían aprender a resistir las marchas, ejecutar obras de ingeniería, levantar campamentos, así como cargar y utilizar sus armas durante contínuos atauqes. Un brazo cansado tras asestar numerosos golpes o repelerlos podían rendirse antes de lo esperado», señala. La natación y la equitación también eran asignaturas básicas.

Finalmente, y como es obvio, el entrenamiento con armas era básico. Así pues, los militares entrenaban para atacar las tres partes clave del cuerpo del enemigo: cabeza, torso y piernas.

 

23 febrero 2018 at 2:58 pm Deja un comentario

Descubierto el mosaico más antiguo de las termas romanas de Bath en Inglaterra

Sólo han aflorado unas pocas teselas de color blanco, pero los responsables ya han confirmado que es el mosaico más antiguo del sitio, de finales del siglo I d.C.

Mosaico romano. El mosaico romano después de ser limpiado. El mosaico está saliendo a la luz en el umbral de una estancia de las termas romanas de Bath. Foto: The Roman Baths

Fuente: ALEC FORSSMANN NATIONAL GEOGRAPHIC
22 de febrero de 2018

Un antiguo mosaico está aflorando en el umbral de una estancia de las famosas termas romanas de Bath, al suroeste de Inglaterra. De momento sólo han salido a la luz unas pocas teselas de un color blanco apagado, de 1 centímetro cuadrado aproximadamente y hechas con piedra local, según reveló el martes The Roman Baths, que es “uno de los sitios históricos más excelentes del norte de Europa y una de las atracciones turísticas más populares del Reino Unido”.

“Un mosaico en semejante posición probablemente es corriente o con un diseño geométrico simple. Por su posición en la secuencia del edificio, y aunque sólo tenemos unas pocas piezas de piedra, podemos confirmar que tiene que ser el mosaico más antiguo que conocemos del sitio, fechado a finales del siglo I d.C.“, sostiene Stephen Clews, el director del sitio turístico The Roman Baths. Desde sus comienzos, las termas romanas de Bath fueron creadas con todos los elementos propios de un excelente establecimiento.

The Roman Baths e Historic England decidirán cómo proceder con su excavación

Mosaico y teselas. El mosaico y unas teselas sueltas descubiertas en el sitio arqueológico. Foto: The Roman Baths

El mosaico ha sido descubierto por Fiona Medland, una voluntaria local de Sociedad Arqueológica Bath & Camerton (BACAS), que ofrece su ayuda a los arqueólogos profesionales de Cotswold Archaeology. “He encontrado el mosaico por la suerte de haberme sido asignada la limpieza del alcantarillado. Pensé que simplemente era el límite del umbral de la puerta hasta que lo limpié, aparecieron dos hileras y me quedé totalmente sorprendida. He estado ayudando a BACAS desde hace diez años y este es mi primer descubrimiento real y un sueño hecho realidad”, comenta Medland. The Roman Baths contactará con la agencia gubernamental Historic England para decidir cómo proceder con la excavación del mosaico.

Gran Baño. Fotografía del Gran Baño de las termas romanas de Bath, en el suroeste de Inglaterra. Foto: Fritz Faerber / AP Photo / Gtres

 

22 febrero 2018 at 6:46 pm Deja un comentario

La arena en la que murió Germano

Excavación. Un epitafio hallado en Cádiz en 1932 por la muerte de un gladiador samnita apunta a la existencia en la Gades romana de un gran anfiteatro. Andalucía cuenta con grandes edificios aún bajo tierra

Fuente: ALBERTO CABELLO > Sevilla  |  El Correo de Andalucía
21 de febrero de 2018

Adoptado en el 97 d.C. por el emperador Nerva, Marco Ulpio Trajano se convirtió, al año siguiente, en el primer hombre de Roma tras la muerte de su padre. Cuentan las crónicas que para celebrar su ascenso al poder, se celebraron grande fastos a lo largo de todo el Imperio, y en especial en la provincia de la Baetica, pues el nuevo emperador había nacido en Itálica. Pelayo Quintero Atauri, director del Museo de Bellas Artes de Cádiz (desde 1918), y delegado de la Junta Superior de Excavaciones y Antigüedades, halló, durante una excavación organizada en 1932, un epitafio latino, que formaba parte de un columbario descubierto cerca de la gaditana Fábrica Nacional de Torpedos, la misma en la que el 18 de agosto de 1947 se produjo una explosión que causó más de 150 muertos y miles de heridos.

En 1960, Antonio García Bellido elabora un estudio de la inscripción, que interpreta las abreviaturas del texto y lanza una hipótesis sobre las letras que faltaban en alguna palabra incompleta. A partir de este trabajo, y según apunta el profesor de Filología Latina en la Universidad de Cádiz, Eduardo del Pino González, en un trabajo de investigación, el profesor Pablo Piernavieja Rozitis ofrece la siguiente traducción: «Germano, samnita, del ludus Iulianus, luchó catorce veces. Era de nación griega y tenía treinta años. Aquí está enterrado».

La inscripción hallada por Quintero Atauri ofrece una pista para determinar que la Gades romana contó con un anfiteatro, pues Germano el samnita fue un gladiador. Los luchadores se formaban en escuelas llamadas ludus, en la que se entrenaban tanto los aprendices como los más famosos. El primer ludus del que se tiene noticia es el de Capua, sí el mismo en el que acabó por revelarse Espartaco. Estaba ya en funcionamiento en el 105 a.C., cincuenta años después el ludus pasa a ser propiedad de Julio César, quien organizó un cuerpo de 5.000 secutores, un tipo de gladiador equipado con espada corta, escudo y casco esférico. La escuela de Capua empezó a ser conocido como ludus Iulianus y sus luchadores eran conocidos como iuliani.

Por tanto, Germano el samnita perteneció a esta escuela y, probablemente, murió en la arena del anfiteatro de Gades. Cerca de la zona en la que se halló la inscripción, Quintero Atauri sacó a la luz figuras de terracota que representaban a gladiadores.

Además de la inscripción, otras fuentes clásicas apuntan a la existencia del edificio, pero no hay evidencia material que lo demuestre. Si hubo anfiteatro, aún está bajo tierra, en la zona de las Puertas de Tierra, según mantienen algunos estudiosos.

Las primeras noticias en las fuentes clásicas de manera indirecta sobre el anfiteatro aparecen en Lucio Junio Moderato Columela, que en su De Re Rustica habla que a mediados del siglo I d.C. se llevaban hasta Gades animales para los juegos que allí se celebraban. Además utiliza el término munera que designa en sentido genérico a los combates de gladiadores, ejecuciones y venationes. También Asinio Polión, hablando de la crueldad de Balbo el Menor, menciona que un soldado de Pompeyo, de nombre Fadio, había combatido dos veces en la arena y Balbo le pidió que lo hiciera otra vez a lo que el soldado se negó refugiándose en el público que lo apoyó, aunque no le sirvió pues fue apresado y enterrado de medio cuerpo en el lodo para ser luego quemado ante todos.

Los Balbo desarrollan su importante labor en el siglo I antes de Cristo. Lucio Cornelio Balbo el menor construyó un puerto, un acueducto, el teatro y todo hace indicar que el anfiteatro. Intentó establecer en Gades la fisionomía que Augusto planteaba para Roma. La decadencia de los espectáculos de gladiadores en el Bajo Imperio dejó al anfiteatro de Cádiz en ruinas. Parece ser que el primer duque de Cádiz, Rodrigo Ponce de León, usó las piedras del mismo para construir el castillo de la villa. El paisajista flamenco Anton Van Wyngaerde pinta en 1567 un grabado de la ciudad en la que aparece el anfiteatro. Agustín de Horozco, también a finales del siglo XVI, aporta datos sobre la construcción, que llevan a pensar que la arena midió unos cien metros de largo por unos 38 de ancho.

La pista de los epitafios de gladiadores hallados en Hispania lleva hasta Córdoba. En la antigua Corduba se han encontrado casi la mitad de estas inscripciones, y todas en una misma zona: el entorno del camino antiguo de Almodóvar. La ciudad andaluza es la segunda ciudad del Imperio en epitafios después de Roma.

Como en el caso de la inscripción hallada en Cádiz, aparecen luchadores extranjeros, que pertenecen también al ludus Iulianis. El profesor Piernavieja Rozitis apuntó a una conmemoración especial la causa de la estancia masiva de gladiadores en Córdoba (de nuevo aparece la hipótesis de los festejos relacionados con el ascenso de Trajano como emperador en el 98 d.C.). Incluso apunta a la posibilidad de que Germano el samnita, el gladiador fallecido en la arena del anfiteatro de Cádiz hubiese estado instalado en primera instancia en Corduba para después desplazarse a pelear a la arena de Gades.

Con estas evidencias, era muy probable que en Córdoba existiera un anfiteatro importante en la ciudad, que era la capital de la provincia Betica.

En la zona de la antigua Facultad de Veterinaria, unas catas arqueológicas ofrecieron en el año 2003 las primeras pistas de un edificio de enormes dimensiones. Las proyecciones demostraron que bajo el suelo se hallaba un anfiteatro, datado en el siglo I d.C., con una capacidad de entre 30.000 y 50.000 espectadores. Se trata de la mayor construcción de la Hispania romana y el tercero de todo el imperio, sólo superado por el Coliseo de Roma y Cartago. Fueron hallados unos muros concéntricos y otros radiales cuyos ángulos no apuntaban a un centro común. Con ello se descartó la estructura circular típica del circo y comenzó a tomar forma la elipse del anfiteatro.

Pero la mayor parte del recinto en el que se dejaron la vida muchos gladiadores sigue bajo tierra, sólo un cinco por ciento está ya en la superficie. Los arqueólogos apuntan a que el anfiteatro fue cristianizado y algunos creen que allí fuer martirizado San Acisclo, patrón de Córdoba. A partir del siglo IV, los gladiadores perdieron mucha reputación y sus espectáculos dejaron de ser seguidos como en centurias anteriores. El emperador Constantino acabó por prohibirlos. Con posterioridad, y debido a la buena calidad de los materiales empleados, este lugar sufrió importantes expolios durante la época califal (siglo X) en la que se construyó un arrabal aprovechando los materiales existentes.

Las excavaciones han destapado hasta el momento la parte que ocupaba la fachada del anfiteatro hasta el podio que marcaba el inicio de la explanada de arena. De las tres plantas que le otorgaban una altura inicial de unos 15 o 20 metros, sólo se conservan unos cuatro metros.

El anfiteatro, que estuvo rodeado por un barrio residencial, contaba con la distribución habitual que rige este tipo de espacios: la arena (o zona central en la que se desarrollaban los espectáculos), el graderío (en el que se disponían los asistentes) y el podio (que separaba las anteriores).

 

22 febrero 2018 at 6:34 pm Deja un comentario

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