Posts tagged ‘Via Augusta’

Descubren un podio romano junto al arco de Augusto

La Universidad de Jaén cree que es el basamento de un edificio de culto o el pedestal de una gran escultura

Fuente: ABC de Sevilla
29 de junio de 2018

El Instituto de Arqueología Ibera de la Universidad de Jaén ha descubierto junto al Arco de Augusto un podio de grandes dimensiones, de más de 2.000 años de antigüedad, que oficiaba de basamento de una gran escultora o de un edificio de culto. Para Juan Pedro Bellón, director del proyecto de la excavación, que se lleva a cabo en el municipio de Mengíbar, resulta lógico que junto al monumento que delimitaba la entrada a la Bética se alzara un monumento de estas características.

Ambas construcciones forman parte de un mismo proyecto arquitectónico”, asegura Bellón, quien aclara al respecto que mientras el arco oficia de frontera entre la Tarraconense y la Bética en el marco de la vía Augusta, el pedestal, de ocho metros de largo por cinco de ancho, revela que sobre él alzó un monumento, también relacionado, al parecer, con el primer emperador romano.

El hallazgo ofrecerá previsiblemente información sobre el proyecto del arco, ya que éste fue desmontado casi en su totalidad. El director de la excavación, tras resaltar que faltan elementos ornamentales e inscripciones, ha mostrado su confianza en encontrar restos que aclaren al menos la función del monumento que se alzaba junto al mismo. Siempre, puntualiza, que su departamento no tenga que abandonar la excavación por falta de medios económicos.

Los Investigadores del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Íbera de la Universidad de Jaén han hallado el podio tan sólo un mes después de descubrir la puerta de entrada a la nueva provincia romana de la Bética sobre la principal vía de comunicación de la Hispania romana, la vía Augusta. En mayo, la Universidad expuso que la localización del arco disipará incógnitas sobre el pasado romano de Andalucía y ayudará, como punto de referencia, a resolver aspectos de la geografía antigua.

En concreto, el arco, según Bellón, “monumentaliza una frontera, un camino, establece un punto cero y resalta la importancia que el alto Guadalquivir tenía para Roma en ese momento, al igual que otras zonas como Iliturgi y Cástulo”. En este sentido, aclaró, la constitución de esta nueva provincia Bética estaría asociada a la idea de dotarla de unos límites propios y también una concepción propia del espacio provincial. Por este motivo, la principal vía de articulación de toda Hispania, la Vía Augusta, fue el lugar idóneo para emplazar el monumento.

El arco, situado en el inicio de la provincia Bética, tal y como revelan los miliarios era el punto de arranque para contar la distancia de la vía Augusta en todo el territorio bético. Se trata, según la Universidad, del único caput viae, es decir, final de camino, que es citado en la documentación epigráfica viaria, relacionado estrechamente con la propaganda que Augusto quiso hacer, no sólo en este punto concreto, sino en el conjunto de la provincia.

 

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29 junio 2018 at 12:45 pm Deja un comentario

Hallado el kilómetro cero de las calzadas romanas en la Bética

Se trata del llamado Arco de Jano Augusto, que ha sido localizado en la localidad jiennense de Mengíbar

Una investigadora junto a restos del Arco Jano Augusto. UJA

Fuente: EFE  |  EL PAÍS
23 de mayo de 2018

El llamado Arco de Jano Augusto (Ianus Augustus), una estructura que se construyó en la Vía Augusta sobre el siglo II a.C. y suponía la entrada a la nueva provincia romana de la Bética, ha sido hallado en Mengíbar (Jaén) por arqueólogos del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén.

Este arco, como explica el catedrático francés de la Universidad de Burdeos, Pierre Silliéres, principal investigador sobre el estudio de las vías de comunicación romanas en Hispania, nació como un hito monumental en la entrada a la nueva provincia romana Bética, sobre la principal vía de comunicación de toda Hispania, la vía Augusta.

Suponía el kilómetro cero, como la actual Puerta del Sol madrileña, el punto de inicio de la vía Augusta, desde donde se comenzaba a medir las distancias en milia pasuum. Se trata, por tanto, de un elemento constructivo tangible, asociado a la Vía Augusta, que ha generado un relevante debate historiográfico sobre su situación aproximada, según los investigadores.

Con este hallazgo, se confirma algo que ya se sabía, que el arco se encontraba en la provincia de Jaén. De hecho, el Instituto Arqueológico Alemán hizo en los años ochenta una serie de prospecciones muy cerca de donde se ha encontrado, pero no lo halló. “Su localización disipará muchas incógnitas sobre el pasado romano de Andalucía y ayudará, como punto de referencia, a resolver aspectos más o menos oscuros de la geografía antigua, entre otros campos”, ha asegurado este martes en la presentación de este hallazgo la vicerrectora de Promoción de la Cultura y Deportes, María Dolores Rincón.

El investigador responsable del proyecto, Juan Pedro Bellón, ha explicado que el arco “monumentaliza una frontera, un camino, establece un punto cero y resalta la importancia que el Alto Guadalquivir tenía para Roma en ese momento, al igual que otras zonas como Iliturgi y Cástulo”.

Se sabe que era un arco sencillo, aparentemente en decoración, de gran porte y el más antiguo de los que se construyeron en España. Era uno de los principales cruces de caminos de la antigüedad y de la Península.

La vía Augusta se convirtió en el principal eje de comunicación a partir del siglo I d. C. en Hispania, siendo la calzada romana más larga de la península, con una longitud aproximada de 1.500 kilómetros. Su trazado discurría desde los Pirineos hasta Cádiz y sus etapas, distancias y mansiones quedaron grabadas en los célebres Vasos de Vicarello, en los que fueron grabados los nombres y millas de estos, partiendo de Gades hasta finalizar en Roma.

Además, esta vía rinde homenaje a su impulsor, el primer emperador de Roma, Octavio Augusto, plenamente consciente de la importancia de la red viaria como infraestructura vital para el desarrollo imperial de Roma en Hispania. La creación de la nueva provincia Bética estaría asociada a la idea de dotarla de unos límites propios y también una concepción propia del espacio provincial.

Por ello, la principal vía de articulación de toda Hispania, la vía Augusta, será el lugar idóneo para emplazar el célebre Ianus Augustus, que pudo haber tenido seis o siente metros de alto, situado en el inicio de la provincia Bética, y como salida de la Tarraconensis. Se trata del único caput viae, es decir, final de camino, que es citado en la documentación epigráfica viaria, relacionado estrechamente con la propaganda que Augusto quiso hacer, no sólo en este punto concreto, sino a nivel provincial.

Los investigadores localizaron en primer lugar los cimientos de uno de los pilares del arco al lado del denominado Camino de los Romanos, en el municipio jiennense de Mengíbar. Mediante las excavaciones, han podido corroborar que se encuentran los cimientos y la vía.

“Obviamente no se conserva entero y tenemos la hipótesis de que pudo ser utilizado en la construcción, como base, de la Torre de Mengíbar”, ha asegurado Juan Pedro Bellón. Durante las excavaciones, los arqueólogos han podido encontrar molduras y otros restos arquitectónicos, que aportan información suficiente como para restituir la estructura del arco.

“Con este material tan fragmentado vamos a ser capaces de conocer aproximadamente cómo era la estructura. Podemos saber el estilo, el orden, las proporciones y los módulos que tenía. En cuanto a su volumetría, calculamos que tendría un alzado de entre seis y siete metros”, ha explicado el investigador responsable del proyecto. A los trabajos de excavación se sumarán ahora otros con georrádar para determinar si junto al arco pudo ubicarse un templo.

 

23 mayo 2018 at 5:25 pm Deja un comentario

Arqueólogos de la UJA hallan en Mengíbar el Arco de Jano, puerta a toda la Bética romana

Los restos de este histórico hallazgo serán presentados hoy por el Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica

Fuente: JOSÉ M. LIÉBANA – Jaén  |  Ideal
22 de mayo de 2018

Desapareció en torno al siglo X y llevaban más de cien años intentando localizarlo, generado mucha literatura a lo largo de la Historia y mucha controversia. Y los arqueólogos de la Universidad de Jaén lo han encontrado en Mengíbar. Se trata del Arco de Jano, una puerta en su día monumental que era el acceso obligado a la provincia romana de la Bética, pues fue construida en la Vía Augusta, principal vía de comunicación en Hispania, y por mandato del emperador Augusto.

Del Arco de Jano, que separaba las provincias Tarraconense y Bética, se tenían noticias de autores clásicos y otros, y aunque se sabía que podía estar en las inmediaciones de Mengíbar, la antigua Iliturgi, no se habían encontrado restos. Y lo que ahora han encontrado los arqueólogos son los cimientos, de los que esta mañana informarán en detalle en rueda de prensa en el edificio del Rectorado, en el Campus de Las Lagunillas, junto a los responsables de la UJA y del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica. También asistirá la delegada territorial de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, Pilar Salazar, debido a la relevancia histórica del hallazgo, pues la puerta es una referencia simbólica para la provincia de Jaén, construida en el momento en el que el mundo ibérico se empieza a diluir al final del proceso de romanización y se crea la Roma de Augusto.

El arco lleva el nombre de Jano, que en la mitología romana es el dios de las puertas, de los comienzos, de los portales, las transiciones y los finales. Por eso le fue consagrado el primer mes del año y se le invocaba públicamente el primer día de enero, mes del que derivó de su nombre. Jano suele ser representado con dos caras, mirando cada una al lado contrario. Es la doble cara que tiene toda puerta o arco, que según como se mire es de entrada o de salida.

Uno de los pocos arcos romanos que se conservan en la actual Roma es un monumental Arco Jano cuádruple, realizado en mármol y de 16 metros de altura por 12 de ancho. Se cree que se construyó a principios del siglo IV, sustituyendo probablemente a otro levantado en el mismo lugar, el Foro Boario. No era un arco de triunfo sino más bien para indicar los límites de dicho foro. Una función delimitadora, de frontera, que en el caso del arco de Mengíbar sería entre las dos provincias en las que Roma dividió administrativamente el territorio de Hispania.

Mengíbar da resultados

Mengíbar es objeto de atención arqueológica en los últimos tiempos por parte de la UJA. Los investigadores del Instituto de Arqueología Ibérica Juan Pedro Bellón, Miguel Ángel Lechuga y María Isabel Moreno trabajan en el proyecto de excelencia ‘Iliturgi: conflicto, culto y territorio’, documentando este ‘oppidum’ íbero de los siglos IV y III a. n. es en el Cerro de la Muela, en Mengíbar.

Y el año pasado se presentaron los resultados de la investigación, que confirmaron que los restos hallados corresponden a la Iliturgi íbera, destruida y abandonada tras el asedio militar romano y situada frente al cerro Maquiz, en donde después los romanos construyeron otra Iliturgi.

 

22 mayo 2018 at 4:39 pm Deja un comentario

El mercado de Sant Antoni ocultaba un rico catálogo de los ritos funerarios romanos

  • La necrópolis excavada muestra casi todos los formatos de cremación o exhumación del imperio
  • Destacan los restos de piras funerarias y de las camas decoradas en que se incineraba al difunto

Entierro infantil en una ánfora. / EMILIANO HINOJO

Fuente: Ernest Alós > Barcelona  |  El Periódico
28 de marzo de 2018

La cuenta atrás para la reapertura del mercado de Sant Antoni se acerca al final. Además del edificio comercial, los visitantes podrán contemplar los muros de unos de los baluartes de las murallas de Barcelona. Pero no aún los hallazgos arqueológicos más relevantes que han aparecido durante años de trabajos: un tramo de la Via Augusta y de la necrópolis romana que se extendía a ambos lados. El pasado 19 de marzo, sin embargo, en el Muhba se avanzaron los resultados de los estudios realizados sobre el yacimiento, en el que han aparecido muestras de cada una de las variedades de rituales funerarios de los primeros habitantes de la Barcelona romana: recintos de cremación, tumbas, urnas, cupas, restos de piras y lechos funerarios…

Así que el mercado de Sant Antoni escondía en su subsuelo las pompas fúnebres de Barcino. En minúsculas y en un sentido amplio (no, no había entonces ningún Sancho de Ávila) pero también en un sentido literal: ‘pompa funebris’ era la procesión que llevaba el cuerpo del finado desde su casa hasta el lugar de cremación o inhumación, y esas pompas circularian en aquel tiempo, con trompas sonando y plañideras gimiendo, por las actuales calles de la Boqueria, Hospital y Sant Antoni Abad hasta llegar a los 50 metros de Via Augusta que aparecieron bajo el mercado.

Representación exhaustiva

Carme Miró, jefa del Servei Arqueològic de Barcelona, y el arqueólogo Emiliano Hinojo, responsable de la excavación de Sant Antoni, destacan que todos los distintos formatos de rito funerario están representados en la necrópolis de Sant Antoni. Y también su antigüedad y que corresponda a una época muy acotada, no a una acumulación de sepulturas difícil de interpretar. “Son los enterramientos de la primera o segunda generación de habitantes de Barcino, de mediados del siglo I después de Cristo a mediados del siglo II. Y tanto la vía como el canal que la atraviesa son del momento fundacional”, apunta Hinojo.

Excavaciones en la necrópolis romana de Sant Antoni, en el 2014. / JOSEP GARCÍA

En la necrópolis se han encontrado miles de fragmentos que permiten reconstruir los rituales fúnebres de los primeros barceloneses y hasta cierto punto la estructura de aquellas ciudades de los muertos que debían instalarse obligatoriamente fuera del recinto amurallado y sagrado de la ciudad, el ‘pomerium’, tanto por motivos higiénicos como religiosos. El alma del muerto debía quedar lejos, pero su recuerdo, a mano. A lo largo de los caminos, para visitarlos periódicamente y para que los viajeros pudieran ir leyendo los epitafios (aquí solo han aparecido letras sueltas) que los rememoraban. “Y esta era la vía principal de entrada por tierra a Barcino. Digamos que era una zona sepulcral de ‘alto stánding'”, valora Miró.

Los arqueólogos han identificado tanto restos de la forma de rito funerario más habitual, la cremación, como de inhumación. Han aparecido recintos de incineración: parcelas acotadas por un murete en el que se situaba el cuerpo del finado sobre una gran pira. “Tenemos casos en que sencillamente las cenizas se cubrían con tierra, y hemos encontrado los restos de la leña quemada, de los huesos y del lecho funerario en el mismo lugar de la pira; en otros casos se recogían las cenizas y se conservaban en urnas, en una cupa [una tumba parecida a un medio tonel] o incluso en un agujero en el suelo”, explica Hinojosa.

Habitantes con posibles

En otros casos se levantaban mausoleos para contenerlas, con imágenes del difunto: en Barcelona fueron desmantelados para construir a toda prisa la muralla del siglo III pero en Sant Antoni se ha encontrado también un resto de esta práctica, un realista retrato funerario de un niño labrado en el apreciado y caro mármol de Paros. “Para que alguien se hiciese traer este material para labrarlo in situ tenía que tener posibles: Barcino era una ciudad poblada por una élite acomodada”, recuerda Miró.

El hallazgo más espectacular es el de los restos de ocho lechos funerarios, un objeto del que ya apareció un ejemplar en Drassanes pero que solo muy excepcionalmente ha sido hallado fuera de Italia, así como otros elementos que recuerdan los ritos de paso de la vida a la muerte. Tras velar al muerto en su casa sobre una cama elaborada específicamente para ello y con los pies hacia la puerta (con ritos como poner monedas en sus ojos para pagar al barquero Caronte, llamar al difunto por su nombre para asegurarse que no respondía y lavar y ungir el cuerpo), era llevado en procesión al lugar donde era quemado o enterrado y se efectuaba una libación en su honor, que se repetía periódicamente. En Sant Antoni han aparecido frasquitos de cristal que contenían ungüentos que se vertían en la tumba o que, según algunas fuentes discutidas, guardaban las lágrimas de las plañideras que acompañaban al difunto.

Puzzle endiablado

Volviendo a los lechos mortuorios: se han hallado fragmentos de hueso y espigas de hierro que permiten reconstruir ocho. “Es un conjunto muy importante por su diversidad de tipologías”, se felicita Hinojosa. Su conservacion es rara y el puzzle recompuesto por la restauradora Isabel Pellejero, endiablado: poco quedaba de ellos tras colocar a difunto y lecho sobre la pira y prenderle fuego, alcanzando temperaturas de 800 a 900 grados. Un buen lecho debía ser de madera, con patas con un ánima de hierro y decoración esculpida en marfil (o de hueso, como es el caso de Barcino). Entre los ocho de Sant Antoni los hay lisos, uno decorado con motivos militares, otros con decoraciones relacionadas con el muy enológico dios Baco (sátiros, putti, ménades bailando) y uno más con motivos especialmente interesantes y aún en estudio.

Entre las inhumaciones, se cuentan cuatro cadáveres de adulto, en fosas cubiertas por tejas, el entierro más económico: llama la atención que uno de ellos esté boca abajo. Un rito que suponía una precaución adicional para asegurarse de que un dfunto infame por un motivo u otro no volviera al mundo de los vivos. “No es habitual, puede corresponder a alguien que ha muerto por una enfermedad infecciosa, o que merecía un castigo”, dice Hinojosa.

No personas

Los 10 enterramientos infantiles testimonian también el trato que recibían los niños menores de 40 días, de quienes no se consideraba que fueran aún personas. No se les incineraba, y sus pequeños esqueletos han aparecido cubiertos por tejas o dentro de ánforas. Aunque alguna consideración merecían: han aparecido como ajuar funerario un biberón de arcilla, un amuleto del dios Bes y lo que parece la cabeza de una muñeca de terracota. “Tenían un área específica, porque aún no pertenecían a la sociedad”, expica el arqueólogo.

 

28 marzo 2018 at 5:55 pm Deja un comentario

El Vendrell, al rescate del mejor tramo de Vía Augusta en Catalunya

Coloca paneles informativos, pero el trazado está muy descuidado y amenazado

Muchos desconocen la importancia del histórico trazado en El Vendrell.

Fuente: José M. Baselga  |  Diari de Tarragona
25 de enero de 2018

La Vía Augusta en El Vendrell conserva 1,4 kilómetros con anchuras de entre 2,9 y 8,3 metros. Algunos tramos de hasta 20 metros de largo tienen el pavimento original romano de cantos de piedra.

Pero está en mal estado. Para poner la atención hacia ese camino histórico, conocido como Camí Ral desde la Edad Media, el Ayuntamiento ha desbrozado tramos y colocado en su trazado 8 paneles que explican la historia de la que fue principal vía de comunicación durante siglos.

Los paneles muestran la historia del trazado.

Los plafones indican cómo eran construidos estos caminos en la época romana, los cultivos que se extendían en su entorno, la importancia de las rutas o los miliarios de piedra para marcar las distancias.

Esas señales deben servir para potenciar un trazado muy usado por caminadores y ciclistas. La concejal de Cultura, Eva Serramià, explica que también debería servir para concienciar de su importancia y evitar el vandalismo.

El trazado es muy usado para caminar e ir en bici.

El tramo de la Vía Augusta de El Vendrell es entre la zona de Bulevards y la urbanización de Torreblanca. La Comissió de Patrimoni del Vendrell ya pidió una intervención para frenar la degradación para su potenciación.

Además de por el vandalismo, el trazado también tiene una parte amenazado por un plan parcial urbanístico. En este sentido Eva Serramià señala que es un elemento protegido y «Urbanisme de la Generalitat sabe que no se puede afectar. Patrimoni destaca que es una de las vías a proteger».

Pero en su día arqueólogos denunciaron que las obras de la urbanización Els Bulevards destruyeron más de 100 metros de camino. También el desvío de los pluviales del Tancat y Mas d’en Gual, que desembocan en el camino, han dañado a la estructura.

Recuperación de muros de piedra en el trazado de Vía Augusta.

Sobre una futura urbanización, el concejal de Urbanismo, Josep Mercadé explicó que el plan parcial propone que el camino «quede integrado en una zona verde. Sin embargo, los historiadores alertan que en uno de sus puntos quedaría seccionado por una de las calles de la urbanización.

El Institut d’Estudis Penedesencs llevó ante el Síndic de Greuges el estado del camino. La respuesta fue que que la protección del patrimonio «es una de las obligaciones fundamentales» de la administración local. Y que «son los municipios los competentes para establecer instrumentos de protección de bienes que son de interés local».

Añade el Síndic que no caben excusas económicas y que deben buscarse colaboraciones entre administraciones «para dar cumplimiento a la obligación de proteger y conservar los bienes inmuebles de interés local».

Es necesaria la protección como elemento histórico y social.

Además de los paneles informativos, el objetivo es hacer visitas guidas para que al conocerlo, los vecinos lo sientan como un patrimonio a proteger.

La Vía Augusta accedía a El Vendrell por la calle Camí Ral, Cristina Baixa, cruzando la riera de La Bisbal hasta la plaza Vella. De allí trazaría dirección norte hacía el camino del Tomoví y Bellvei. Pero sólo queda el tramo en el que ahora se ha actuado.A principios del XIX la vía perdió su uso ancestral por la construcción de N-340 y pasó ser camino de uso exclusivo para los payeses y pastores.

El investigador Federico Pallíen identificó destacó en 1985 al tramo de El Vendrell como el «más largo y mejor conservado de toda Catalunya». También el  catedrático de Historia de la Universitat de Barcelona Joan Santacana señala que ese tramo es «único ya que no hay ningún otro fragmento tan bien conservado en su integridad», y lo define como «patrimonio insustituible». De hecho El camino está protegido por la Carta Internacional del patrimonio.

El miliario que había en el camino.

Hace dos años, grupos de voluntarios realizaron una acción, coordinada por el Institut d’Estudis Penedesencs, para reconstruir los márgenes de piedra seca que delimitan el trazado. Esos márgenes son también un elemento patrimonial protegido.

Como singularidad destaca que en la confluencia entre el camino de la Vía Augusta y el que conduce a la torre medieval de El Vendrell había un miliario (marca los 1.000 pasos romanos, unos 1.490 metros entre dos puntos) y que era una roca tallada de dos metros de altura. En ella hay la inscripción de una M.

El propietario del terreno, lo trasladó en la década de 1960 a La Bisbal, donde se exhibe en una plaza. Con la recuperación del camino podría reclamarse el retorno del miliario para su ubicación original.

 

25 enero 2018 at 8:39 pm Deja un comentario

Valencia: Las obras de la calle San Vicente Mártir resaltarán la vía Augusta Romana

Las actuaciones, que ya están en marcha, dejarán ver también el antiguo Camí de San Vicent

Obras de la calle san Vicente. Fernando Bustamante

Fuente: EFE  |  Levante-EMV
27 de noviembre de 2017

Las obras complementarias de la calle San Vicente Mártir de València resaltarán la vía Augusta Romana y el antiguo Camí de Sant Vicent a su paso por la ciudad. El concejal de Desarrollo Urbano y Vivienda, Vicent Sarrià, ha anunciado el inicio de estos trabajos de reurbanización.

Las obras se llevarán a cabo en el tramo comprendido entre la Plaza del Ayuntamiento y la Plaza de San Agustín y contarán con un presupuesto total de ejecución de 56.914,38 euros. Estos trabajos tendrán un plazo de ejecución estimado de dos semanas.

Entre las actuaciones previstas, que comenzaron el pasado viernes, se encuentra la colocación de bancos y la adecuación de los ya existentes entre la Plaza del Ayuntamiento y la calle Periodista Azzati.

Todos los bancos incluirán los logos correspondientes a Ayuntamiento de València, Vía Augusta y Cornucopia –como símbolo de Valentia, ciudad romana–, o bien los logos correspondientes a Ayuntamiento de València, Vía Augusta y Camí de Sant Vicent, ha resaltado el consistorio.

Asimismo, ha indicado que se creará una página web explicativa y que se habilitarán códigos QR en varios puntos de la calle para que la ciudadanía y los visitantes conozcan mejor la historia de la vía. Esta información estará disponible en valenciano, castellano e inglés.

A su vez, se dispondrán en la franja de mobiliario urbano unos miliarios de piedra de altura mínima de 0,70 metros y un diámetro de 0,30 metros con el símbolo y texto de la Vía Augusta, y con un código QR en su parte superior, representando así el trazado de dicha vía.

Entre las intervenciones previstas está también la colocación de placas indicadoras de la ciudad romana (Valentia), Vía Augusta y Camí de Sant Vicent. Serán placas circulares de bronce que se situarán en ambas aceras, en zonas de itinerarios peatonales.

Por otro lado, se ubicarán paneles y carteles informativos y explicativos de la Vía Augusta y del Camí de Sant Vicent, con las correspondientes referencias histórico-arqueológicas, así como elementos tipo QR que también contendrán los textos en los tres idiomas.

El Ayuntamiento plantea, igualmente, resaltar aquellos restos arqueológicos relacionados con la Vía Augusta que pudieran aparecer durante la ejecución de las obras de reurbanización.

 

27 noviembre 2017 at 8:27 pm Deja un comentario

Roma también viaja en AVE

  • El arqueólogo Tomás Hurtado realiza un estudio de las monedas aparecidas en unas obras de un tramo del AVE en La Encina (Alicante)
  • Vincula el hallazgo del dinero en un tramo de la Vía Augusta con un ritual religioso previo a la construcción

Tomás Hurtado en una excavación. / LP

Fuente: I. DOMINGO  |  LAS PROVINCIAS
13 de noviembre de 2017

Monedas romanas que responden «a un ritual religioso de expiación por alterar espacios de la naturaleza con la construcción de un tramo de la Vía Augusta». Es la conclusión a la que ha llegado el arqueólogo e historiador colaborador de la Universitat de València Tomás Hurtado, que ha realizado un estudio sobre las monedas romanas aparecidas en las obras del tramo del AVE en el Nudo de la Encina.

Un descubrimiento a cargo del equipo de Juan Antonio Sánchez y Alfonso Ruiz al que Hurtado ha tratado de arrojar luz al ser la primera vez en España que las siete monedas romanas se han hallado dispersas en la base de la construcción, es decir, «en el momento previo a la ejecución de la obra». De ahí la vinculación con «algún tipo de ritual a los dioses de la Naturaleza debido a la alteración del orden existente por las obras», explica Hurtado, que apunta que sólo hay documentado algún paso parecido en Italia.

Cuatro de las monedas fueron acuñadas en Roma, ‘Iltirkesken’, ‘Ercavica’ (Cañaveruelas, en Cuenca; es la moneda más moderna) y la colonia ‘Lepida’ (cerca de Zaragoza), mientras que las otras tres aparecieron en la zona sur de la excavación y «corresponden a finales del siglo I cuando se hizo una reforma en la calzada de la Vía Augusta», explica Hurtado.

El numismático detalla que estas últimas son imperiales: dos son ases de Claudio I de acuñación hispánica y la tercera procede de la época de Augusto. Se conservan en el Museo de Prehistoria.

 

13 noviembre 2017 at 6:04 pm Deja un comentario

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