Posts tagged ‘Pompeya’

Reabre el complejo Championnet en Pompeya

Integra también la Casa de los Mosaicos Geométricos

Fuente: ANSA Latina
Fotos: La Repubblica

POMPEYA, NAPOLES, 22 SET – Todo un barrio residencial que se levanta al sur del Foro y la Basílica de Pompeya, entre la terraza del Santuario de Venus al oeste y las Termas del Sanro al sudeste, fue abierto hoy al público en la ciudad italiana destruida por el Vesubio en el año 44.

Se trata del Complejo Championnet, del que forma parte también la Casa de los Mosaicos Geométricos. Son más de 100 ambientes finamente decorados, que se asoman al mar sobre unos 4.100 metros cuadrados.

Se abrió a las visitas también la Casa del Marinero, restaurada gracias a una obra conjunta realizada en el ámbito del Gran Proyecto Pompeya. También esta “domus” se halla en una zona panorámica de la ciudad antigua, en las cercanías del Foro, y al entrar se admira una de las dos fuentes de mármol presentes en las excavaciones: la Fuente del Gallo.

El complejo Championnet representaba un barrio exclusivo de la antigua Pompeya por ser muy próximo al Foro, la plaza central, donde se desarrollaba la vida civil, religiosa y económica.

Allí habitaban, por lo tanto, solo familias influyentes que habían realizado grandes viviendas articuladas sobre terrazas con escaleras, rampas, logias y criptopórticos, con vista panorámica sobre el golfo hacia las islas de Capri e Ischia.

En esta obra de restauración se utilizó, por primera vez en arqueología, el material llamado Corian, que proporciona una cobertura liviana y muy adaptable, poco invasiva de aquello que está destinado a proteger.

Desde la casa de Championnet es posible acceder a los hipogeos, un piso subterráneo de la “domus” (vivienda) que era utilizado para los servicios.

En su interior, visible gracias a barras luminosas de led, fueron colocados utensilios de la época para dar al visitante el sentido de utilidad de estos ambientes.

En la Casa del Marinero se visita una pequeña instalación termal que equipaba la morada, junto con una amplia panadería subterránea que representa algo único en el panorama doméstico pompeyano.

La casa conjuga, en efecto, las características de una elegante “domus” de la época, que utiliza depósitos de carácter comercial y productivo.

Las cocinas en los hipogeos

 

El atrio de una de las domus del complejo Campionnet

 

Ambientes recubiertos de mosaicos con formas geométricas

 

El director de las excavaciones de Pompeya Massimo Osanna (izq.) junto a Massimo Curatoli, director del Gran Proyecto Pompeya, y la arqueóloga Caterina Cicirelli, responsable de los trabajos en el complejo ahora abierto al público

 

Vista de los Montes Lattari desde el complejo Championnet

 

Ambientes exteriores del complejo Championnet

 

Atrio con mosaico en el complejo Championnet

 

Hipogeo bajo una domus en el complejo Championnet

 

Vista en el complejo de la Insula 2 de la Regio VIII

 

 

El Vesubio desde la Casa del Marinero

 

Casa del Marinero

 

Restos de mosaico en el pavimento del atrio de la Casa del Marinero

 

Casa del Marinero

 

Termas de la Casa del Marinero

 

Casa del Marinero, atrio 

 

Mosaico del tablino de la Casa del Marinero

 

Mosaico con formas geométricas

 

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29 septiembre 2017 at 8:52 pm Deja un comentario

La moneda hallada en Pompeya que cambia la historia

Fuente: Claudia Ausilio  |  Vesubio Live
12 de septiembre de 2017

Durante siglos se ha creído que la erupción del Vesubio, que destruyó las ciudades de Pompeya y Herculano, tuvo lugar el 24 de agosto del año 79 d.C.

Pero una moneda, hallada en Pompeya, podría cambiar la historia de ese día y más aún. La fecha de la erupción está documentada en las cartas de Plinio el Joven, donde se atestigua que se habría producido “Nonum Kal. Septembres”, es decir, nueve días antes de las Kalendas de septiembre (24 de agosto).

Siglos después de aquella terrible tragedia los arqueólogos especulan con la posibilidad de que el catastrófico evento hubiera tenido lugar en otoño, teoría apoyada por el hallazgo de frutas y frutos secos carbonizados, braseros y vino en fase de envejecimiento y precisamente el 24 de de octubre de ese año.

Reforzaría esta tesis la moneda en cuestión, hallada en el tesorillo de la “Casa del Brazalete de Oro” perteneciente a un pompeyano que huía de la furia del volcán. Se trata de un denario de plata con el rostro del emperador Tito (79-81 d.C.) impreso y al lado la inscripción “IMP XV”, haciendo mención a la decimoquinta aclamación imperial del “princeps“, que Tito habría recibido no antes de septiembre del 79 d.C., un terminus post quem para la fecha de la destrucción de la ciudad.

Sin embargo, debe tenerse también en cuenta otra investigación: la de la Dra. Teresa Giove, responsable del MANN. En la presentación de la moneda en el catálogo de la exposición “Historias de una erupción” sostiene que, después de una cuidadosa limpieza del denario, la leyenda resultante sería IMP IIII y no IMP XV.

La moneda, junto con otros hallazgos, se ha conservado durante años en los depósitos de la superintendencia y del Museo Arqueológico de Nápoles, pero ahora está de vuelta con la exposición “Tesoros bajo el lapilli” en el Antiquarium de Pompeya, que puede visitarse hasta el 31 de mayo.

 

14 septiembre 2017 at 7:49 pm Deja un comentario

Encuentran tuberías venenosas en las ruinas de Pompeya

Los científicos de una universidad danesa no descartan la posibilidad de que el antimonio presente en las cañerías haya causado grandes estragos en la salud pública de esta antigüa civilización romana

Ruinas de Pompeya – ABC

Fuente: EUGENIA MIRAS > Madrid  |  ABC Historia
30 de agosto de 2017

El sistema de agua potable de la antigua ciudad de Pompeya convirtió al Imperio romano en la civilización más avanzada de su época. Sin embargo, unas investigaciones recientes de la Universidad del Sur de Dinamarca han encontrado antimonio, una sustancia química presente en las tuberías, éste pudo haber contribuido al deterioro de la salud pública de los pompeyanos en la Antigüedad. Esta hipótesis se sustenta en sobre un trozo pequeño de cañería, el cual es probable que se encuentre en cada una de ellas. Los teóricos de este prestigioso centro creen que esto pudo haber sido la causa de severas intoxicaciones que resultaron en un punto y final al apogeo de esta metrópoli.

Arqueólogos y científicos siguen preguntándose qué fue lo que provocó la decadencia de la majestuosa Pompeya. Unos estudios anteriores a los que se realizaron en esta universidad danesa, seguraban que el plomo de las tuberías producía graves daños en la salud de los civiles. Después de que algunas comunidades científicas rechazasen la idea tiempo atrás, actualmente los investigadores de este centro académico han encontrado nuevas evidencias sobre los antiguos conductos, los cuales nos remontan a una espantosa epidemia que afectó gravemente al bienestar gastrointestinal de la sociedad romana.

Casa de Loreio Tiburtino, otra villa recuperada – ABC

Al parecer, éstas tuberías presentan índices elevados de toxicidad en la sustancia llamada antimonio, con la que estuvo en contacto la salida del agua potable, dispuesta para ser consumida por todos los habitantes de esta ciudad del Imperio Romano.

Este elemento tan perjudicial pudo haber causado vómitos y diarreas graves, infartos y otros indicios del empozoñamiento.

El grupo de científicos de la Universidad del Sur de Dinamarca asegura que el plomo no era realmente el problema sino el antimonio, el cual se encontró en grandes cantidades en solamente un trozo de cañería de 40 mm.

La arqueóloga y especialista química,  aseguró: «Las concentraciones eran altas y definitivamente problemáticas para los antiguos romanos». Ella se sustentó en un aparato última tecnología para la detección de elementos químicos: el espectómetro de masa de plasma inductivo Bruker 820, asimismo este artilugio permite identificar en donde se encuentran de manera abundante.

La diferencia entre los daños que puede ocasionar el antimonio sobre el plomo es la rapidez en la que afecta al organismo humano, el primero provoca un desastre casi ipso facto, por su elevada toxicidad. El segundo al liberar grandes cantidades de cal insalubres afectan gravemente a quien consuma el agua, solo que el problema no se ve de manera inmediata.

La fontanería subterránea en una Pompeya bajo las cenizas que trajo consigo la erupción del volcán en el 726 d.C. muestra un exceso de plomo en su sistema de agua “potable”, siendo una de las posibles causas del deterioro paulatino en la población.

Los científicos actualmente encuentran grandes trabas para continuar su rigurosa investigación. Toda la ciudad fantasma está protegida por la UNESCO, con lo cual la tarea minuciosa y ligeramente invasiva del muestreo de las tuberías tendrá que esperar u olvidarse. Los académicos quieren terminar de resolver el gran enigma que mermó a los pompeyanos, si el exceso de plomo o el antimonio en el consumo del agua.

 

30 agosto 2017 at 5:02 pm 1 comentario

Un turista español defeca en las ruinas de Pompeya

Su esposa, para asegurar la privacidad necesaria para evacuar en el lugar del arte por excelencia, bloqueó la entrada de la «domus» a los turistas

Gtres

Fuente: L.R.S. LA RAZÓN
15 de julio de 2017

Un turista español de 80 años fue sorprendido defecando en las ruinas de Pompeya, según informa el diario italiano il Matino di Napoli. Al parecer, el hombre sufría incontinencia debido a su avanzada edad. «La incontinencia, su avanzada edad, el calor sofocante y el almuerzo digerido (no precisamente ligero), provocó que el hombre no se pudiese contener y se viera obligado a evacuar en los frescos de la “casa de Menandro», publica el diario.

El hombre contó con la complicidad de su esposa. La mujer, para asegurar la privacidad necesaria para defecar en el lugar del arte por excelencia, bloqueó la entrada de la «domus» para evitar que otros turistas entraran. Esta actitud resultó sospechosa para el guardia de seguridad que entró en la estancia y se encontró con la desagradable escena: el anciano con los pantalones en los tobillos y dispuesto a evacuar en las ruinas. El vigilante avisó a los carabinieri que en un principio pensaron que era un malentendido pero la apestosa evidencia no hizo sino constatar el delito.

Todo esto ocurrió unas horas antes de la visita a Pompeya de los ministros Dario Franceschini y Claudio De Vincenti, con motivo de la inaguración de una nueva ruta en las ruinas. El hombre ha sido denunciado por atentar contra en monumento nacional.

 

16 julio 2017 at 9:55 am Deja un comentario

Adictos al pasado, un viaje a las ruinas de Pompeya

Recorremos una ciudad enterrada durante casi dos mil años más viva que nunca

Ruinas de Pompeya, Nápoles, Italia (MoreISO / Getty Images/iStockphoto)

Fuente: LIDIA BERNAUS  |  LA VANGUARDIA
27 de marzo de 2017

Si queremos imaginar cómo era la vida de una ciudad romana, en el año I d.C., solo hay que dar una vuelta por las ruinas de Pompeya. Parece como si el tiempo se hubiese detenido el 24 de agosto del año 79 d.C., cuando el Vesubio entró en erupción y sepultó toda la ciudad con una nube volcánica de 35 kilómetros, y a sus habitantes que, ajenos al peligro, murieron al instante por la exposición a las altas temperaturas, entre 300 y 600 grados. Después vino el olvido.

Pompeya estaba situado a orillas del río Sarno, en cuya desembocadura se hallaba un importante puerto comercial, ahora está a varios kilómetros del mar por las tierras añadida tras la violenta erupción. En sus tiendas se podrían encontrar perfumes orientales, lujosas telas, joyas y especias de países lejanos, entre otras cosas.

El tiempo se detuvo, en Pompeya, el 24 de agosto del año 79 d.C.

Sus habitantes tenían una buena vida, era una villa de vacaciones que disponía de muchos servicios el macellum (gran mercado de alimentos), el pistrinum (molino), theatrum, templum, los thermopolia (una especie de taberna que servía bebidas frías y calientes), las cauponae (pequeños restaurantes), thermae (los baños públicos), un circus (anfiteatro), incluso lustris (burdeles).

En 1599, cuando el arquitecto Domenico Fontana excavó un nuevo curso para el río Sarno, descubrió por casualidad las ciudades de Pompeya y Herculano que, gracias a la falta de aire y humedad, por estar enterradas bajo las gruesas capas de ceniza, se conservaron perfectamente, pero no fue hasta 150 años después cuando el rey Carlos III ordenó desenterrarlas.

Los ciudadanos de Pompeya quedaron enterrados dejando unas cavidades en la lava volcánica y la ceniza que los arqueólogos llenaron de yeso para crear moldes de sus cuerpos (kensorrie / Getty Images/iStockphoto)

Durante las excavaciones, se encontraron restos humanos rodeados de una burbuja que el arqueólogo italiano Giuseppe Fiorelli sugirió rellenar con yeso, obteniendo los moldes de las personas en la posición exacta en la que murieron. En el almacén de grano del foro se puede ver el molde de algún cuerpo.

Cómo ir

Las excavaciones de Pompeya se encuentran muy cerca de Nápoles , en la región de Campania, y forman parte del parque Nacional del Vesubio, declarado Patrimonio de la Humanidad. Para verlas completamente, se necesitan, al menos, entre cinco o seis horas.

Llegar hasta aquí es muy sencillo: desde Nápoles solo hay que coger el tren, dirección Sorrento, de la línea Circumvesuviana en la estación Central de la plaza Garibaldi, y bajar en la parada Pompei Scavi. La entrada al sitio arqueológico está a sólo 50 metros. El billete cuesta alrededor de 2€ y se adquiere en la misma estación. El trayecto dura una media hora. Es un tren muy turístico, así que los carteristas hacen su aparición bastante a menudo, hay que estar alerta.

La ciudad de Pompeya fue sepultada por las cenizas del Vesuvio,en el año 79 d.C., conservando frescos y mosaicos (Flory / Getty Images/iStockphoto)

Visita arqueológica

Al llegar a la estación de Puerta Marina, el principal de los accesos a las excavaciones, se recomienda reservar una visita guiada (aunque sea en italiano), o se puede alquilar un audio guía en español, en la oficina de información subiendo unas pequeñas escaleras, no tiene pérdida. El precio del tour, que dura dos horas, es de 12€, y la audio guía son 6€, hay que añadir el precio de la entrada al recinto que es de 11€. Se facilita un mapa con los monumentos bien señalados.

El horario varía según la temporada: del el 1 noviembre al el 31 de marzo el horario es de 8:30 a 17:00 horas, y del 1 de abril hasta el 31 de octubre el horario es de 8:30 a 19:30 horas. Recordar que media hora antes empiezan a cerrar las puertas de los edificios.

Uno de los hornos de pan de la ciudad de Pompeya, Nápoles, Italia (Flory / Getty Images/iStockphoto)

Hay que tener en cuenta, que si se visita en verano, no hay casi sombras y el sol es fuerte, hay que ir preparados con sombreros, crema solar y, sobre todo, agua, pues solo hay una cafetería en todo el recinto. Los precios son razonables y la comida es buena: pizza, pastas, cafés… se encuentra detrás del templo de la Tríada Capitolina en el foro.

En todos los casos se recomienda un calzado cómodo, todo el recinto está adoquinado y es difícil de caminar en plano. Si llueve no hay problema, en los puestos exteriores venden paraguas y chubasqueros para todos, y las visitas se realizan de igual modo.

Thermopolium of Asellina, una antigua cantina en la ciudad de Pompeya, Nápoles, Italia (porojnicu / Getty Images/iStockphoto)

Qué ver

Pasear entre las calles adoquinadas, atravesar la vía por los grandes bloques de piedra que permitían no pisar la calzada llena de suciedad, leer las pintadas en las paredes, entrar en las hermosas casas, es como hacerlo en un pueblo abandonado, una vuelta al pasado.

Hay mucho que ver, la zona excavada tiene unas 12 hectáreas, con lo que es necesaria una planificación previa para no perderse. También nos podemos encontrar que algunos de los edificios marcados como abiertos que no son accesibles, o bien porque están en rehabilitación o porque no disponen de suficiente personal para ser vigilados.

La ciudad de Pompeya fue sepultada por las cenizas del Vesuvio,en el año 79 d.C., conservando frescos y mosaicos (Flory / Getty Images/iStockphoto)

Algunos de los lugares que son de obligada visita son: el teatro Grande para grandes representaciones, y el Piccolo dedicado a la poesía y la música, la acústica es impresionante; el foro, centro de la vida política y social, aquí se encuentra el templo de Apolo; las termas Sabiane y las del Foro; la Thermopolivm de Larario, una cantina con vino y comida, aunque sino lo veis hay más por el camino, están a pie de calle; la Tahona de modesto, una panadería aunque también hay varias que se pueden visitar; el Lupanar o prostíbulo, es curioso y pequeño; el Orto dei fuggiaschi, aquí se encuentran los cadáveres petrificados de 13 personas, el anfiteatro que se encuentra al final del recorrido, era el lugar donde tenían lugar las luchas de gladiadores y los juegos.

Uno de los frescos que se conservan en las paredes de Pompeya, Nápoles, Italia (edella / Getty Images/iStockphoto)

Por supuesto hay que entrar en todas las casas posibles, la del Fauno, de los Vetio, de Octavius Quario con un gran jardín, hay que aprovechar las que sean accesibles y ver las ricas decoraciones en frescos y mosaicos que todavía se conservan. Sin embargo, los más espectaculares se encuentras en la Villa de los Misterios, situada fuera de la antigua ciudad, al noroeste.

 

27 marzo 2017 at 1:54 pm Deja un comentario

Las mujeres de Julio César: de Cornelia a Cleopatra

Julio César realizó numerosas conquistas amorosas y utilizó en su propio beneficio, político o económico, a todas las mujeres que conoció

César y la reina de Egipto. El general romano conoció a Cleopatra cuando, persiguiendo a su rival Pompeyo, llegó a Egipto. En el siglo XVIII, Tiépolo recreó el episodio en esta pintura. Museo Arkhangelskoye, Moscú. Foto: Heritage / Scala, Firenze

Fuente: JUAN LUIS POSADAS  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
13 de marzo de 2017

Cayo Julio César fue más conocido por sus amantes –mujeres y hombres– que por sus esposas, y eso que estuvo prometido en una ocasión y casado en otras tres. Su vida sexual estuvo marcada por multitud de relaciones amorosas y conyugales, que no siempre es lo mismo; el historiador Suetonio contaba que sus conquistas de las Galias suscitaban menos entusiasmo durante su desfile triunfal en Roma, al término de la guerra, que sus conquistas “de las galas”. Cuando leemos a Suetonio y otros autores podemos interpretar que la vida sexual de César estuvo marcada por su relación juvenil con el rey Nicomedes de Bitinia, mucho mayor que él. Todas sus historias posteriores con mujeres parecen querer borrar dicho episodio. Según otro historiador antiguo, Dión Casio, la sola mención de este hecho era lo único que le sacaba de quicio, incluso muchos años después de aquel suceso.

César cultivó una doble imagen en lo sexual: moralismo en público y liberalismo en privado. Llegó a ser Pontífice Máximo, el cargo religioso más importante de Roma, por lo que su imagen pública debía ser de la mayor santidad. Esa santidad la subrayó promulgando leyes conservadoras contra la ostentación en el vestir y en el adorno femenino; a la vez, recalcó esa imagen de tradicionalismo moral mediante algunas actuaciones contra el adulterio o contra las relaciones entre mujeres de clase alta y libertos. Pero de forma paralela cultivó una imagen muy liberal en su sexualidad, acorde con su liderazgo del bando de los populares, enfrentados al cerrado moralismo de la otra facción que dominaba la vida política en Roma al final de la República, los aristocráticos optimates.

Adiós, Cosucia

Según era costumbre en Roma, a los catorce años Julio César estuvo comprometido con una tal Cosucia, “de familia ecuestre, pero muy rica”, dice Suetonio, y dos años después fue designado flamen dialis, sacerdote de Júpiter. Esto lo obligaba a casarse con una patricia, algo que no era Cosucia, y Julio César rompió su compromiso para contraer matrimonio en el año 84 a.C. con Cornelia, “hija de Cinna, cuatro veces cónsul”, en palabras del mismo historiador. Lucio Cornelio Cinna era el líder de los populares después de la muerte de su aliado Cayo Mario, tío de César. En ese momento, los populares controlaban el Senado, por lo que esta unión abría a César grandes perspectivas en su carrera política. Pero la inestabilidad de la República desembocó en una guerra civil entre los seguidores de Cinna y los optimates, liderados por Sila.

En un acto de respeto por su esposa y de rebeldía hacia la autoridad, Julio César rehusó y tuvo que esconderse para escapar de la muerte

Tras esta guerra en la que resultaron vencedores los optimates, y durante la cual murió el suegro de César, comenzaron las proscripciones de Sila, en las que murieron miles de ciudadanos. Como miembro del partido derrotado, César fue despojado de su sacerdocio y su herencia familiar. Sila quería que repudiara a Cornelia, hija del líder del bando perdedor, pero en un acto de respeto por su esposa y de rebeldía hacia la autoridad, Julio César rehusó y tuvo que esconderse para escapar de la muerte. Al cabo de un tiempo, Sila cedió a las presiones de las vírgenes vestales y de dos parientes de César y le retiró la pena de muerte, pero advirtió que aquel joven sería la ruina del partido optimate pues “en él había muchos Marios”, según Sila.

Tras el perdón, César dejó a su mujer y a su hija en Roma y comenzó su servicio en el exterior. Fue enviado como embajador a la corte del rey Nicomedes IV de Bitinia, en Asia Menor, donde habría mantenido relaciones sexuales con el monarca. El hecho de que Nicomedes fuera mucho mayor que él sólo podía significar que César había desempeñado un papel pasivo. Los romanos denigraban a los homosexuales pasivos y se mofaban de ellos, y es probable que César publicitara una desmedida vida amorosa heterosexual para apagar la infamia de haberse deshonrado por una relación homosexual pasiva con un hombre mayor y extranjero. Él siempre negó la veracidad de la historia, que sirvió de argumento a sus detractores incluso mucho después de su muerte.

La muerte de Cornelia

Julio César mantuvo durante quince años un exitoso y feliz matrimonio con Cornelia, hasta que en 69 a.C. su esposa murió durante el parto de su segundo hijo, que tampoco sobrevivió. César presidió los funerales por su mujer y por su tía Julia, esposa de Cayo Mario, y pronunció un elogio fúnebre por Cornelia. No había precedentes de elogios para mujeres tan jóvenes y esta novedad le granjeó simpatías entre los oyentes, ya que no era frecuente demostrar públicamente el amor conyugal.

Se puede pensar que el verdadero amor de Julio César fue Cornelia, a la que no repudió ni bajo peligro de muerte. Pero a César le interesaba volver a casarse pronto para obtener riquezas y alianzas políticas y la elegida fue Pompeya, nieta de Sila, el viejo rival del padre de Cornelia. Es probable que, en aquellos años difíciles, César quisiera nadar y guardar la ropa, mientras se declaraba popular por sus acciones, intentaba dotarse de un seguro de vida con la facción contraria en esos tiempos convulsos. Sin embargo, el amor y el afecto que sintió por Cornelia desaparecieron del matrimonio con Pompeya, aunque este desinterés parece haber sido compartido por su esposa.

En el año 64 a.C. se hizo pública su relación con Servilia, la amante “a la que amó como a ninguna otra”, según Suetonio. Servilia era hermanastra del gran enemigo de César, Catón el Joven, y ayudó a su amante cuando Catón le acusó de ser cómplice en la conspiración del senador Catilina contra la República. César y Servilia mantuvieron su relación hasta la muerte del primero. Algunos autores de la Antigüedad sostenían que ya habían mantenido un idilio en su juventud, del que pudo haber nacido Bruto, primogénito de Servilia y uno de los asesinos de César. Su relación volvió a salir a la luz en 63 a.C., durante la sesión del Senado en la que se debatía si aplicar la pena de muerte al proscrito Catilina, cuando César se vio obligado a mostrar una lujuriosa nota que le había mandado Servilia.

Y mientras César seguía viéndose en secreto con Servilia, se produjo un incidente que puso de manifiesto la doble vara de medir de César (y de la sociedad romana) para él y para sus esposas. Sucedió durante una festividad religiosa, cuando Pompeya protagonizó el mayor escándalo sexual y religioso de la Roma republicana.

Sacrilegio y divorcio

Aurelia, madre de Julio César, no se fiaba de su nueva nuera, y la vigilaba de cerca porque sospechaba que no era fiel a su hijo. Una noche del año 62 a.C. en la que se celebraba la fiesta de la Bona Dea –reservada a mujeres– en casa de César, entonces pretor y Pontífice Máximo, el joven aristócrata Clodio se coló en la casa disfrazado de mujer y fue descubierto por una criada; ésta llamó a Aurelia, que mandó detener al intruso. El escándalo fue mayúsculo, y, según Plutarco, “al día siguiente corrió por toda la ciudad la noticia de que Clodio había cometido un sacrilegio, por el que debía pagar no solo ante los ofendidos, sino también ante la ciudad y los dioses”.

Julio César repudió a Pompeya y Clodio fue acusado de sacrilegio e, implícitamente, de adulterio contra César, que negó los cargos contra su aliado político durante el juicio. Entonces, preguntado por qué había repudiado a su esposa si no creía que hubiera cometido adulterio, respondió con su famosa frase: “Considero que los míos deben estar tan libres de sospecha como de culpa”.

Tras el divorcio, César estuvo soltero algún tiempo, que no sin pareja, ya que conservó su pasión por Servilia a la que, se decía, regaló una enorme perla valorada en seis millones de sestercios, el equivalente al salario anual de una legión. También buscó placer sexual con amantes de toda condición, incluso reinas. Fuentes y rumores de la época aluden a una larga lista de conquistas y adulterios de César. Dice Suetonio que “corrompió un considerable número de mujeres de familias distinguidas”, entre las que destacan Mucia y Tértula, esposas de los futuros compañeros de César en el triunvirato, Pompeyo y Craso. Más adelante, también seduciría a la reina Eunoe de Mauritania, mujer de su aliado el rey Bogud. Su importancia radicaba en que eran esposas de sus enemigos, con lo que las usaba de informantes, o de sus amigos, y le servían como refuerzo de sus alianzas. No era extraño que un acuerdo entre dos políticos quedara sellado acostándose uno con la mujer del otro.

Boda doble y triunvirato

La carrera política de Julio César continuó, y a los cuarenta años ocupó la dignidad de cónsul por primera vez. Al final del consulado, en el año 59 a.C., volvió a tejer alianzas políticas a través del matrimonio. Concedió la mano de su hija Julia a su compañero de triunvirato Pompeyo, en ese momento líder de los optimates, y él mismo se casó con Calpurnia, hija de un aliado del triunviro conservador. Su gran rival, el estricto Catón, calificó este arreglo entre los dos políticos como “la prostitución de la República con los casamientos”.

Esta boda entre un cuarentón y una joven adolescente fue un intento de engendrar un varón. Desgraciadamente, el matrimonio no tuvo hijos, a pesar de lo cual César siempre manifestó un tierno amor por su mujer, afecto que fue correspondido. La pareja vivió separada casi desde el principio, ya que el “regalo de boda” de Pompeyo fue el nombramiento de César para la conquista de las Galias. En el tiempo que estuvo en campaña parece que su apetito sexual no disminuyó. Cuando celebró el triunfo en Roma, sus soldados cantaban estos versos: “Romanos, vigilad a vuestras mujeres. Os traemos al adúltero calvo; en la Galia te gastaste en putas el oro que aquí tomaste prestado”.

La alianza entre César y Pompeyo se fue debilitando, y la muerte de Julia, hija de César y esposa de Pompeyo, terminó de romper los vínculos entre ambos. Los dos hombres se enfrentaron por el poder en una guerra civil que acabó con la victoria de César y propició su conquista amorosa más célebre, la de Cleopatra VII, reina de Egipto. Se conocieron cuando, en el año 48 a.C., César marchó a Alejandría, la capital egipcia, para acabar con la resistencia de las tropas de Pompeyo, refugiado en aquella ciudad.

En sus crónicas no perdió la oportunidad de criticar a sus enemigos por la vida disipada que llevaban allí; según él, “se habían olvidado del nombre y disciplina del pueblo romano” por casarse con alejandrinas y tener hijos con ellas. Pero en el mismo momento en que escribía esto, él vivía con una alejandrina, Cleopatra. Según Plutarco, César quedó “cautivado por su conversación y su gracia”, es decir, por su inteligencia y talento (y no por su supuesta belleza). El romance con la soberana de Egipto, que constituía una relación casi de concubinato, se prolongó hasta la muerte de César. La unión con la reina más influyente del Mediterráneo hacía de César casi un rey, lo cual venía a sostener su pretensión monárquica en Roma. Además, Cleopatra le proporcionaba un apoyo económico decisivo para obtener la supremacía política en la República. Pero por encima de todo, Cleopatra dio a César el hijo varón que tanto deseaba, Cesarión. La reina, por su parte, obtuvo el trono de Egipto, que disputaba a su hermano Ptolomeo XIII.

El dictador ‘polígamo’

Julio César fue nombrado dictador perpetuo en el año 45 a.C. y acumuló más poder que cualquier otro hombre en la historia de Roma hasta el momento. Paralelamente, mantenía tres relaciones estables a la vez. Calpurnia, su esposa, fue la primera “emperatriz”, ya que fue cónyuge de quien se proclamó imperator, dictador perpetuo y señor absoluto del Estado romano. Fue una mujer discreta y, a pesar de las infidelidades, siempre quiso a su marido, como demuestra el famoso episodio de su pesadilla la noche anterior al asesinato de César, cuando soñó que lo asesinaban e intentó impedir que acudiera al Senado.

Por su parte, tras la guerra civil, Servilia continuó sacando provecho de su larga relación con César. Compró a buen precio muchas propiedades confiscadas a los pompeyanos y obtuvo el perdón para su hijo Bruto, que había sido aliado de Pompeyo. La patricia llegó a ofrecer a César a su hija Junia como esposa, dada la esterilidad de Calpurnia. En cuanto a Cleopatra, César la había invitado a viajar a Roma en otoño del año 46 a.C., y volvió a la ciudad al año siguiente, en una estancia que se prolongó hasta el asesinato del dictador. Ambos revivieron su amor y discutieron de varios asuntos de Estado. Según Dión Casio, se declaró a la reina “aliada y amiga del pueblo romano” y se erigió una estatua de oro de la propia Cleopatra en el templo de Venus Genitrix, construido por César.

Después de los idus de marzo del año 44 a.C. Julio César dejó tres “viudas”. La primera, Calpurnia, representó muy bien el papel que César exigía a las mujeres de su familia; fue discreta en el luto y la administración del testamento político de César. Jamás volvió a casarse. La segunda, Servilia, se convirtió durante unos meses en el árbitro de la política romana, mediando entre los partidarios de César y sus asesinos, entre los que, como hemos dicho, figuraba su hijo Bruto. La tercera, Cleopatra, regresó a Egipto y terminó sus días de manera trágica años más tarde, al lado de su nuevo amante y antiguo colaborador de Julio César, Marco Antonio.

 

13 marzo 2017 at 9:32 pm Deja un comentario

Descubren el secreto de las dentaduras perfectas de los antiguos romanos

Científicos analizaron los restos de 30 cuerpos preservados bajo la ceniza de Pompeya. La clave está en una dieta saludable que era escasa en un ingrediente del que hoy se abusa

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Fuente: Infobae
18 de enero de 2017

La higiene dental moderna hubiese sido totalmente innecesaria para los antiguos romanos que vivían en Pompeya. Así lo certifican los hallazgos arqueológicos que demuestran que tenían una excelente salud dental.

Científicos de la Superintendencia Arqueológica de Pompeya utilizaron escáneres para examinar a 30 habitantes de esa ciudad cuyos cuerpos quedaron preservados por la ceniza endurecida después de la erupción del volcán Vesubio en el año 79. El grupo, liderado por el radiólogo Giovanni Babino, concluyó que los antiguos romanos tenían “dientes perfectos” y “ninguna necesidad inmediata de dentistas”.

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Aunque nunca utilizaron cepillos ni pastas de dientes, la principal razón para mantener una dentadura tan saludable era su dieta baja en azúcar.

Massimo Osanna, superintendente de las ruinas Patrimonio de la Humanidad, explicó que la dieta era “balanceada y saludable, similar a la que hoy conocemos como dieta mediterránea“.

ruinas-pompeya

Comían mucha frutas y vegetales, pero muy poca azúcar”, explicó la ortodoncista Elisa Vanacore, que supervisó el análisis de los dientes. “Comían mejor que nosotros y por eso mantuvieron dentaduras perfectas”.

 

20 enero 2017 at 12:37 am Deja un comentario

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Reunificación de los Mármoles del Partenón

"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

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