Posts tagged ‘Grecia’

Nuevo secreto de Anfípolis: este mausoleo de la época de Alejandro Magno esconde algo más

Los especialistas han realizado este hallazgo gracias a un estudio geofísico del complejo funerario.

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Fuente: RT Actualidad
28 de noviembre de 2016

Los arqueólogos del Laboratorio de Geofísica Aplicada de la Universidad Aristóteles de Tesalónica estiman que podrían haber detectado un segundo monumento en el túmulo de Kasta (Anfípolis, Grecia), informa el portal griego Protothema.

Así, los resultados del estudio geofísico que han llevado a cabo estos especialistas indica que la estructura recién descubierta se encuentra en el lado occidental del túmulo.

El profesor Grigoris Tsokas, director del laboratorio, ha detallado que “hemos realizado un mapa tridimensional de la distribución de la resistencia y podemos ver que hay algo”.

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Esta estructura, que “hay que explorar”, estaría ubicada a alrededor de dos metros de profundidad y podría ser “un segundo monumento” mucho más pequeño que el que ya se conocía, ha indicado Tsokas.

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El complejo funerario de Anfípolis fue descubierto en 2012. Dos años después, los arqueólogos abrieron su entrada y comenzaron un estudio geofísico completo del túmulo de Kasta.

Desde entonces, los arqueólogos han desenterrado el interior del monumento: la entrada y tres habitaciones, la última de las cuales era una cámara funeraria con los restos de cinco personas.

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Los resultados indican que el mausoleo se construyó el último cuarto del siglo IV antes de Cristo, es decir, durante los últimos años del reinado de Alejandro Magno y los complicados tiempos posteriores tras su muerte.

 

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29 noviembre 2016 at 8:54 am Deja un comentario

Xavier Moret: Reivindico Grecia, porque Europa nació allí y le debemos mucho

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El periodista Xavier Moret. EFE/Archivo

Fuente: Irene Dalmases – EFE  |  YAHOO Noticias

Barcelona, 2 abr.- Viajero incansable, el periodista Xavier Moret clava ahora el ancla en Grecia, un lugar que conoce bien desde hace muchos años y que considera que hay que reivindicar puesto que “le debemos mucho, Europa nació allí”, ha indicado en una entrevista con Efe.

Moret acaba de publicar “Grecia, viaje de otoño” (Península), libro en el que se adentra por los paisajes y las gentes de míticos lugares como Atenas, Micenas, Olimpia, Meteora, Delfos o Ítaca en una época del año en la que no se encuentran invadidas por hordas de turistas, con la costa conservando “un encanto intensificado por las plantaciones de olivos, cipreses y frutales que le otorgan la apariencia de un jardín junto al mar”.

“El viaje a Grecia es eterno, porque siempre aparecen nuevas historias, un templo que no habías visto, un mito que surge en una de las islas visitadas, la aparición de unos dioses, una cultura, algo que no ocurre en otros viajes que puedas hacer”, subraya el autor.

Para armar este relato, el escritor aterrizó en Atenas, aunque en cuanto dejó la terminal del aeropuerto se dirigió hacia Sunion para poder contemplar la puesta de sol y recitar en voz baja el poema que creó el catalán Carles Riba sobre el lugar, un ritual que repite cada vez que se encuentra en lo que queda del templo dedicado a Poseidón.

Luego regresó a la capital en este viaje a “uno mismo”, aunque, al cabo de unos días de encontrarse allí, tuvo unas ganas “irrefrenables” de marcharse hacia sus “anheladas” islas griegas.

Xavier Moret indica que nadie debería perderse Atenas si llega hasta el país heleno, pero aconseja “tener una primera visión del país con las islas, incluso con las más próximas a la metrópolis, Egina, Hidra y Poros”.

En estos lugares, a apenas una veintena de kilómetros de la capital, “ya puedes desconectar del mundo, parece que puedas poner una barrera con los problemas cotidianos, con sus casas blancas, sus tabernas, en las que siempre se está a gusto, y donde parece que el tiempo transcurra más despacio”.

A la vez recuerda que en cada uno de estos lugares el viajero puede descubrir historias como la que vincula a Leonard Cohen con Hidra o la relación que tiene la cabeza de San Jorge con Egina.

Para el periodista, “Grecia no se acaba nunca” y su mala fama actual entiende que “es una conjunción por la crisis económica, la corrupción y la catástrofe humanitaria”.

Sin embargo, se indigna cuando oye que “Grecia no se adapta a Europa” y se queja de “una visión simplista que da a los griegos la culpa de todo lo que está ocurriendo, cuando la mayoría son buena gente que trabaja, que ve ante sí una montaña muy difícil de coronar”.

A su juicio, mucho de lo que está ocurriendo en el país “es culpa de la Unión Europea, del Banco Central Europeo, aunque es verdad que hay una corrupción implícita, que considera normal que las cosas funcionen mal”.

En este punto, rememora que, mientras el Partenón se construyó en apenas ocho años, “el tiempo de restauración de este monumento multiplica por cuatro o cinco este período, con lo que te das cuenta de que alguien ha visto que la restauración de monumentos puede ser un negocio”.

No esconde, por tanto, “que existe una picaresca intrínseca en el país, pero en cada isla a la que acudes, por poco que hurgues, aparecen ruinas, mitos y unas historias que enriquecen mucho el sentido del viaje”.

Para Xavier Moret, una isla que resume esta idea es la de Creta, “con su civilización minoica y unos paisajes maravillosos”, mientras que no deja de recomendar el Monte Athos, la montaña sagrada, poblada por monjes de largos hábitos, como uno que conoció de más de ochenta años y que, de joven, fue guerrillero comunista, “una suerte de Zorba ‘El Griego’, pero pasado por un monasterio”.

2 abril 2016 at 2:43 pm 1 comentario

En busca del oro griego

Aumenta la venta de detectores de metales en un país repleto de tesoros escondidos

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La necesidad obliga a los griegos a rebuscar entre sus tesoros / ABC

Fuente: BEGOÑA CASTIELLA  |  ABC      23/08/2015

Con la crisis ha aumentado notablemente la venta de los detectores de metales en Grecia y el arresto de personas sin antecedentes penales acusados de saqueo y robo de objetos de la antigüedad. Esto es una consecuencia más de la crisis económica. El oficial de la Policía griega, Evgenios Monevasios, de la Dirección General de Ática, lo confirmó recientemente a la revista «Nacional Geographic». Y también lo hace Yorgos Polatidis, dueño de la empresa Polatidis Group en Edesa, al norte de Grecia, a ABC: «Hemos visto un aumento progresivo de las ventas de detectores de metales, casi un 30 por ciento. Y muchas compradoras son mujeres».

Porque los griegos buscan hasta las monedas y las joyas perdidas en la playa. Otros persiguen el mito de los tesoros de monedas de oro enterradas no solo en la época clásica, sino durante la Segunda Guerra Mundial. Los detectores también pueden utilizarse para encontrar de forma ilegal monedas antiguas y objetos de cobre en enterramientos y yacimientos arqueológicos.

En el caso de los detectores de metales, nada más adquirirlos el establecimiento que los vende entrega al comprador una solicitud que debe rellenar con sus datos personales y enviar al Ministerio de Cultura. En dos semanas recibe el número que le identifica como dueño de un detector. Si quiere utilizarlos en una zona en concreto, debe ponerse en contacto con el departamento arqueológico competente de su zona y detallar dónde quiere efectuar su búsqueda. De ser autorizado, todo lo que encuentre deberá ser entregado al departamento, y en algunos casos se le pagará por ello. Si ya existen muchos objetos parecidos, se le permitirá conservarlos. Si no, pasarán a las colecciones del patrimonio griego que se encuentran en los museos arqueológicos de todo el país.

Robos y saqueos

Tradicionalmente, el saqueo de yacimientos arqueológicos y el robo de antigüedades era un negocio ilegal, muy perseguido por las autoridades y en manos de profesionales debido a sus altísimos beneficios. Siempre ha habido «encargos» de mediadores entre quienes buscaban o encontraban casualmente las antigüedades y quienes las querían para su colección privada. Con frecuencia los robos se hacían a la medida de los encargos. Lo más corriente era conseguir interesar a los agricultores de zonas de Macedonia y del centro de Grecia para que vendieran, dinero (negro) en mano, las antigüedades que encontraran en sus campos. Por poco dinero, los mediadores conseguían monedas, vasijas, lámparas de aceite… y en algunos casos esculturas de distintos tamaños. Los mediadores pagaban una modesta cantidad, pero era dinero en mano y los descubridores no corrían peligro alguno. La persona que conseguía las piezas se encargaba de revenderla y en muchos casos de exportarla ilegalmente. «Tiempo después, las piezas aparecen en anticuarios o casas de subastas extranjeras. Hay griegos que las compran y las importan de nuevo, declarándolas ante el Ministerio de Cultura y solicitando permiso para venderlas», relata una fuente del Ministerio que quiere permanecer en el anonimato. Y no existe denuncia anterior del robo de estas piezas, ya que nunca han sido encontradas e identificadas.

Coleccionistas autorizados

El Estado griego es muy estricto con las antigüedades: todo objeto de arte declarado anterior a 1453 y encontrado en el país le pertenece, aunque hay una lista de coleccionistas autorizados y otra de personas que han declarado lo que han encontrado que tienen permiso para conservarlas en sus casas, con la obligación de protegerlas y permitir controles de los servicios arqueológicos competentes.

La Policía, con una fuerza de sesenta personas, trabaja para evitar robos y saqueos de sitios arqueológicos y museos y recuperar patrimonio robado. Y lo hace colaborando estrechamente con el Ministerio de Cultura griego y la Interpol. En los últimos años han recuperado muchos objetos robados, como los del atraco al Museo de los Juegos Olímpicos de Olimpia, ocurrido en febrero del 2012 y ejecutado por ladrones armados. Robaron estatuillas de bronce, cerámica y anillos de oro. Fueron recuperados tras meses de trabajo y una peligrosa operación policial ese mismo noviembre. El entonces ministro de Protección del Ciudadano y Orden Público, Níkos Déndias, alabó la eficacia de la Policía griega: «A pesar de la difícil situación económica no hacemos concesiones en temas de seguridad ni en la protección de nuestro patrimonio cultural».

Este año, y a pesar de los recortes de personal y presupuesto, se han producido varios arrestos de ladrones de antigüedades. Este mes de mayo se apresaron a cuatro personas que intentaban vender una valiosa estatuilla de bronce con restos de pan de oro de 30 centímetros de altura del Periodo Minoico Medio (siglos XVI-XV antes de Cristo) representando un «kúro» (atleta). Los autores fueron dos agricultores, un apicultor y el dueño de un establecimiento de lavado de coches. Ninguno tenía antecedentes penales. Pedían un millón de euros. La estatua fue entregada al departamento arqueológico competente, pero los arrestados no quisieron describir dónde habían encontrado la estatua. En junio se detuvo a un matrimonio anciano y sus dos hijos en Katerini (en el norte de Grecia). Se encontraron en su casa objetos de bronce y cerámica pertenecientes a los siglos VI y IV antes de Cristo.

Peligro en el mar

Pero con la legislación vigente es imposible impedir que se efectúen robos en los naufragios submarinos identificados y, debido a la situación geográfica del país, resulta muy fácil «exportarlos» ilegalmente en una embarcación, especialmente por la noche. Lo afirma Katerina Delaporta, la arqueóloga que dirige el Museo Bizantino de Atenas y durante muchos años encargada de la arqueología submarina. «Hay que efectuar más controles estrictos por parte tanto de los guardacostas como del Ministerio», afirma. Algo muy difícil de conseguir ahora que la Policía y los guardacostas griegos intentan controlar la llegada de millares de inmigrantes cada semana.

El caso del anciano desaparecido

Uno de los casos mas curiosos fue el descubrimiento de 9.500 monedas antiguas y otros objetos robado en 2012. Comenzó con la desaparición de un anciano en el pueblo de Políyiro, situado en la Península de Jalkidiki (norte de Grecia). Después de varios meses lo encontró la policía en su propio coche. Había fallecido de muerte natural, pero en su maletero se encontró un detector de metales. Con los números de su móvil se comenzó una investigación que llevó a la detención de varias personas y de un botín de nada menos que 9.500 monedas antiguas del siglo V antes de Cristo de distintos valores procedentes de distintas excavaciones y enterramientos del norte de Grecia. Además, se llegó a descubrir otras 3.000 monedas más que habían llegado en un maletín y por autobús hasta Munich, donde por un soplo se arrestó al griego que las trasladaba para su posterior venta tras haber sido limpiadas literalmente por técnicos búlgaros. Fueron entregadas al Museo Numismático de Atenas.

23 agosto 2015 at 9:49 pm Deja un comentario

Grecia: ¿Puede Europa echar a su principal foco civilizatorio?

‘La Vanguardia’ plantea a cuatro expertos la contradicción de la posible expulsión de Grecia del continente

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El Museo de la Acrópolis exhibe copias de los frisos del Partenón, que reclama. Alkis Konstantinidis / Reuters

Fuente: IGNACIO OROVIO  |  LA VANGUARDIA    14/07/2015

Este no es un cuento de princesas, aunque empieza con una de ellas: Europa. Según la mitología griega, ésta fue una bella princesa fenicia, hija de Agénor y Telefasa y hermana de Cadmo, de quien se enamoró ni más ni menos que el padre de dioses y hombres, Zeus. Para seducirla mutó en toro blanco, ella se subió a su grupa y el bicho aprovechó el momento para llevársela al otro lado del mar, a la isla de Creta, esto es, a la civilización. Creta se contrapone a la barbarie de Asia, de modo que Europa fue la primera reina del territorio civilizado que era Creta. Así interpreta la mitología el nacimiento de Europa, de princesa a continente.

Ahora, Europa (el continente) puede quedarse sin bisabuela: ¿Grecia fuera de Europa? ¿El país (actual) en que se origina el pensamiento humanista occidental expulsado de Occidente? El acuerdo pactado en la maratón (atención a la etimología) negociadora de los dos últimos días puede acabar siendo aceptado por las dos partes, aunque las últimas semanas están plagadas de acercamientos y alejamientos súbitos. Todo es posible.

La tensión entre el pequeño país del sur y sus institutrices del norte provoca la paradoja de que (resumiendo en tres líneas) el más importante foco de creación cultural que ha tenido Europa –asumido, ampliado y esquematizado después por Roma, el Renacimiento, la Ilustración, etc etc, desde luego- pueda quedar por motivos económicos fuera del club. Ergo: ¿no le debe nada esta Europa a aquella Grecia? ¿Carece de toda clase de ‘deber moral’ como motor inicial de la construcción continental?

La Vanguardia ha planteado a cuatro expertos en historia y cultura helena una reflexión sobre esta (al menos aparente) contradicción.

Europa sin Grecia

El escritor y helenista residente en Atenas Pedro Olalla, que acaba de publicar en Acantilado el maravilloso Grecia en el aire, subtitulado Herencias y desafíos de la antigua democracia ateniense, opina que “Deontológicamente” no es concebible una Europa sin Grecia. “Si desapareciera de la cultura europea todo lo que ésta tiene de griego, resultaría absolutamente irreconocible, y mucho más sombría de lo que ha sido y de lo que es ahora. Para Olalla, “como país actual en una situación difícil, no tiene futuro dentro de esta Europa, y debe salir de ella cuanto antes. Grecia sí es concebible sin Europa, sin esta Europa”. Para Francesca Mestre, directora del departamento de Filología Griega de la Universitat de Barcelona (UB), “sería un poco raro” que Grecia estuviera fuera. “Tal vez –añade- lo que habría que plantearse es a qué nos referimos hoy en día cuando decimos “Europa”, independientemente de la etimología o las raíces míticas de su nombre. Si con Europa queremos significar una unión de estados que se alían para favorecer económica y políticamente a sus clases dominantes, la presencia o la ausencia de Grecia no es especialmente significativa, puesto que como es obvio Grecia no es una potencia económica. Si con Europa queremos significar todo lo que no es oriental (en realidad esa era la dicotomía en la antigüedad: por un lado Europa, por otro Asia), Grecia es entonces una pieza clave, tanto por cultura/religión, como por sistema de vida, como por situación geográfica, estratégica, etc”. La traductora y escritora María Belmonte, que ha publicado recientemente en la misma editorial ‘Sedientos de belleza’, remarca que no todos los miembros del club lo están en las mismas condiciones: “No todos los estados europeos pertenecen a la UE y Gran Bretaña, por ejemplo, aunque es miembro, no comparte su moneda, el euro. De hecho, dos premios Nobel de Economía, Kurgman y Stiglitz, son partidarios de la salida de Grecia del sistema Euro para facilitar su recuperación económica. Aunque el 60% de la población griega, al votar NO en el pasado referéndum, afirmó su voluntad de seguir dentro de la UE”. Desde una perspectiva cultural “no se puede concebir la ausencia de Grecia del mismo, porque ella es el “alma mater” de Europa”. “En Grecia surgieron los valores y la cultura que nos confieren nuestra identidad como europeos. Allí nacieron la poesía, la literatura, el teatro, las leyes, la filosofía, la experimentación científica y valores tales como la justicia social y la filantropía. Todo lo que nos hace sentirnos orgullosos como europeos”. El profesor agregado de Historia Antigua de la UB Ignasi Garcés remarca la paradoja de que puede ser expulsada “en términos acuñados por la Antigua Grecia. Fueron los griegos los que dijeron que la pólis (la comunidad, el estado) son los hombres que la forman, no sus edificios. Por tanto, no son el Monte Olimpo ni el Partenón los referentes, sino la voluntad de formación de una comunidad que se autodefina como europea. Primero deberíamos preguntarnos qué es ser europeos y qué significa formar parte de esa nueva gran pólis común. Por ahora solo se ha insistido en establecer unas obligaciones económicas recíprocas, ¿puede eso llamarse Europa con o sin el Estado heleno?”

¿Se debe algo?

Las negociaciones entre griegos y troika son meramente económicas, y es obvio que nada del legado cultural griego está en la agenda. Tampoco del riquísimo pasado arqueológico e histórico, que ennoblece –eso sí- museos de toda Europa. “La herencia cultural no es tenida en cuenta para nada ya que se trata solo de economía. Por desgracia el mundo occidental va desculturizándose cada vez más, al menos en lo que a un determinado significado de cultura se refiere, ya que todo el poder se ha cedido a bancos y entidades financieras que, como es lógico según su manera de pensar, no tienen por qué proteger otros intereses que no sean los económicos”, dice Mestre.

“Desengañémonos”, abunda Olalla. “Europa, como proyecto político y social solidario y progresista, no existe: existe sólo el euro, unas instituciones opacas para gestionarlo, y un costosísimo Parlamento que es la hoja de parra de esta grotesca y peligrosa construcción al servicio de intereses particulares”. “Los negociadores europeos son, en general, defensores de la ortodoxia neoliberal y conciben la cultura (toda la cultura, no solo la griega) en términos de rentabilidad económica inmediata, justo lo que no puede proporcionar la cultura de verdad”, opina Garcés. “El deber moral que tenemos con Grecia –añade Olalla- es el que, como seres humanos, nos debemos a nosotros mismos. Porque eso es lo que ha hecho siempre Grecia, enseñarnos a comprender ese deber: el respeto del hombre por el hombre, y el esfuerzo por defender y cultivar esa actitud en contra de la ignorancia, del egoísmo y de los más bajos instintos”. Mestre cree que es difícil decir si el legado cultural puede ser de algún modo tenido en cuenta: “Que Grecia es la cuna cultural de Europa es indiscutible, pero ni Europa da voz a estas cuestiones cuando se trata de economía, ni la Grecia de hoy es la de Sófocles o Platón. Quizás con algo tan obvio se quiere decir que los griegos de hoy no merecen el suficiente respeto como para considerarlos dignos descendientes de aquellos”. Belmonte recuerda que “En 1821 el poeta inglés Shelley puso en pie a Europa para acudir en ayuda de Grecia — levantada en armas contra los turcos — al escribir en el prólogo de su drama lírico Hellas (Grecia): “Todos somos griegos—nuestras leyes, nuestra literatura, nuestro arte tienen sus raíces en Grecia”. En nuestra época no hay poetas que apelen, como hizo Shelley, al deber moral de Europa para con Grecia. Pero debemos apelar a la solidaridad europea, a la solidaridad humana para ayudar a los griegos a salir de la tremenda situación de quebranto en la que se encuentran. Situación provocada por unas políticas de corrupción y clientelismo que se han ido sucediendo en Grecia desde que desapareció la Dictadura de los Coroneles en 1974 y por las medidas de atroz austeridad impuestas durante los últimos cinco años a Grecia por la Troika y que han resultado no sólo ineficaces, sino que han aumentado el sufrimiento de la población”. Garcés insiste en “entender de dónde venimos. El Egeo, al salir de la prehistoria, podría haber seguido el camino de las ya por entonces veteranas civilizaciones del Próximo Oriente, pero sólo tomó determinados elementos y creó una concepción nueva. Zeus arrancó a Europa de las playas de Fenicia y la dejó en Creta, donde comenzó algo nuevo, ¿no es un magnífico resumen que nos debería hacer pensar?”

Un pensamiento heredado de Grecia

“Lo que nos diferencia de la India, de China o del Islam son, básicamente, los fundamentos ideológicos que hemos heredado de Grecia”, declara Olalla. “La Grecia de la antigüedad –añade Mestre- pasa por muchas etapas, desde la época arcaica hasta el final de la antigüedad, son al menos 12 siglos. Lo más importante que nos ha aportado intelectualmente Grecia es la capacidad de aportar ideas, de discutirlas, de argumentarlas: la capacidad de relativizar y descartar toda verdad absoluta. Los griegos deliberaban y decidían: a veces con acierto y otras no, pero lo importante era el camino que se recorría en esta deliberación, puesto que así se desarrollaba el pensamiento. La historia de la antigua Grecia está llena de logros pero también de fracasos, pero lo que la convierte en clásica y paradigmática es su capacidad de análisis y de dinamizar la reflexión, la crítica. “Se puede afirmar –reflexiona Belmonte- que el origen de nuestra cultura actual y de todos los aspectos que sentaron las bases del modelo de ciudadano de la civilización occidental proviene de la antigua Grecia, concretamente del periodo que denominamos “clásico”, durante los siglos V y IV antes de Cristo. Fue durante esa época cuando se forjaron los cimientos de la política participativa que hoy consideramos como la mejor forma de gobierno y de convivencia entre seres humanos: la democracia. Allí se produjo la génesis del sistema científico que abarcaba las ciencias naturales, sociales y humanas. Surgió la filosofía como método para entender el mundo que nos rodea. Surgieron los valores del humanismo cívico y ético que aún hoy constituyen las bases de nuestra cultura, los principios del derecho y de la justicia equitativa, los géneros literarios, desde la historiografía al teatro. Se establecieron los cánones de la estética, las bases del pensamiento lógico y racional, la ética social para la resolución de conflictos…” En sentido parecido interviene Garcés: “Los griegos, temiendo caer bajo un gobierno personal establecieron pactos, más tarde, y en el caso del Estado de Atenas, ampliados al conjunto de hombres libres. Esta deriva llevó a la dialéctica y al descubrimiento del pensamiento racional, que impregnó todos los aspectos de sus vidas y su cultura. Solo por eso ya son una base no sólo europea sino universal. Pero hay más, en Atenas también inventaron un sistema político, la democracia, que se traducía en la implicación de los ciudadanos en el gobierno y no solo en la simple elección de sus dirigentes. Es cierto que era imperfecta, pues era vetada a los extranjeros, que ellos llamaban metecos, a los esclavos, y en general a todas las mujeres; no obstante, este sistema se mantuvo entre 509 y 322 a.C., y el mundo no reparó en hacerlo suyo y mejorarlo hasta hace tan solo unas pocas generaciones”.

Humanismo VS capitalismo

Si Grecia está en el origen de nuestro ideario y de nuestra mentalidad, ¿hasta qué punto están vinculados capitalismo y humanismo? Es decir, la Grecia de hoy con la Grecia de entonces: “En la forma en que hoy lo conocemos y lo padecemos, este capitalismo parasitario y fagocitador del Estado y de lo público es, fundamentalmente, una creación anglosajona, autoritaria e imperialista, diametralmente opuesta a la vocación humanista de la cultura griega”, dice Olalla.

“El capitalismo como tal se fue gestando a partir del siglo XVI en las austeras y laboriosas naciones protestantes del norte de Europa, en las que la acumulación de excedentes económicos y su reinversión para generar mayor crecimiento, propició la industrialización de las regiones del Norte. Son esas mismas laboriosas naciones protestantes las que ahora tienen atenazadas con sus medidas de austeridad a las despilfarradoras naciones católicas del Sur”, incide Belmonte. “A pesar de la gran actividad mercantil de la Grecia clásica, ninguna ciudad-estado alcanzó la categoría de potencia comercial. Atenas, la ciudad más desarrollada económicamente, tenía un sistema financiero rudimentario e inadecuado. No había planificación económica y se vivía al día. En Atenas, lo más parecido a un fondo de reserva eran los tesoros de Atenea y de la Liga Ático-Délica, guardados en la Acrópolis, de los que se tomaban préstamos en situaciones límite, como guerras, que luego se devolvían con intereses”.

“El capitalismo –apunta Garcés- nace en el Atlántico a finales de la Edad Moderna, en ese momento Grecia era una provincia del Imperio otomano. Pero podemos hablar de precedentes, ya Thales de Mileto, allá por el siglo VI a.C., previendo una excepcional cosecha de olivas en Jonia se anticipó a sus vecinos y alquiló todos los molinos, obteniendo un sustancioso beneficio. La banca privada, al margen del templo, es un invento griego que nace en época clásica con los banqueros de El Pireo (por cierto, metecos); y después de Alejandro Magno el período helenístico conoció un considerable flujo de inversiones monetarias y mercancías, práctica que hizo suya el Imperio romano. Pero ello no era central, para un griego antiguo sus deberes sociales y el acceso al ocio eran mucho más importantes”.

Foco de civilización, cola del continente

Dos mil años después, Grecia está a la cola, en lo económico, del continente que tanto contribuyó a engendrar. ¿Por qué una civilización que fue puntera es hoy la cola del continente, al menos en términos económicos? “Si queremos seguir siendo “civilización” –entendida como concepto opuesto a “barbarie”–, esos “valores” de los “dominantes” deben ser profundamente cuestionados y, en muchos casos, abolidos por los “dominados”. Y deberíamos también cambiar radicalmente los “estándares””, ataca Olalla. “Debemos comprender de una vez qué es la Europa del euro y sus instituciones, preguntarnos seriamente si es compatible con la democracia y con el Estado de derecho, y responder sinceramente si eso es lo que queremos para nosotros y para nuestros hijos”. “El pueblo griego –recuerda Garcés- superó la Dictadura de los coroneles y tiene un sistema democrático dónde han ganado, se han respetado y se respetan posturas tan diferentes como: Nueva Democracia, Pasok o Syriza. Por tanto, tiene un gran potencial intrínseco y la aportación cultural que Grecia puede hacer en el futuro solo tendrá la limitación derivada de una comunidad humana pequeña (once millones de habitantes) en un mundo muy grande, nada más. El resto de stándares son económicos, en eso ha habido graves fallos de sus dirigentes recientes, que han sacado partido de las inercias comentadas, pero si se da una oportunidad al pueblo griego será superable, pues, como ya decía la poetisa griega Safo, todo hay que afrontar, incluso la pobreza. “Grecia –considera Belmonte- fue foco de la civilización europea hace dos mil quinientos años. Luego fue absorbida por el Imperio Romano y su fuego se apagó, al menos simbólicamente, con el cierre de la Academia de Atenas por Justiniano en el 529 d.C. cuando se prohibió la enseñanza de la filosofía clásica y el “paganismo”. Desde su creación como estado moderno, siempre ha sido un país económicamente débil, en el que no hubo ‘revolución industrial’ y su riqueza se ha seguido basando, como en la antigüedad, en la exportación de productos agrícolas. Ahora el turismo es su principal fuente de riqueza. Además de la desesperada situación económica actual, hay que señalar que se está produciendo una nueva emigración, como la que sucedió en el siglo XIX, y la gran mayoría de jóvenes preparados han abandonado el país o piensan hacerlo. El destino de Grecia no podría ser más incierto en estos momentos”. “A lo largo de la historia moderna de Europa –explora Mestre- ha existido siempre esta ambivalencia: por un lado considerarla su extremo más oriental, algo propio, pero también lejano. Europa ha dejado muchas veces Grecia a su suerte, ha sido invadida, saqueada, por los turcos sin que Europa hiciera nada, pero también por los propios europeos. Pero esta es una cuestión que tiene que ver con la historia moderna de Grecia, y no con la Grecia de la antigüedad. Es curioso, sin embargo, que los mismos países europeos que la invadieron y la despreciaron quisieron ser ellos los depositarios de la antigüedad griega: ahí siguen los frisos del Partenón en el Museo Británico, por mucho que, cuando Grecia ya era miembro de la UE, los reclamó alguien tan prestigioso como Melina Mercouri cuando fue ministra de cultura. Sin ningún éxito. Y los frisos del Partenón son solo un pequeño ejemplo; en todos los importantes museos, bibliotecas, centros culturales, etc. está la prueba del expolio”.

14 julio 2015 at 9:09 am Deja un comentario

¿Mantiene hoy su vigencia la tragedia griega?

Seguimos hallando en las viejas tragedias de Atenas un enorme caudal de estímulos para la reflexión cívica, ética y política

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De izquierda a derecha, Manuela Paso, Aitana Sánchez-Gijón, Juan Antonio Lumbres y Carmen Machi, protagonistas de las tragedias que se representan actualmente en el Teatro de La Abadía de Madrid. / GORKA LEJARCEGI

CARLOS GARCÍA GUAL / AURORA LUQUE   |  EL PAÍS       01/05/2015

Violencia doméstica

Por Carlos García Gual

Las mejores tragedias griegas, como escribió Aristóteles, tratan de crímenes en la familia. Un joven que mata a su padre y se casa con su madre y así llega a ser rey; una madre que para vengarse del marido que la abandona asesina a sus dos hijos; un regente que condena a muerte a su sobrina porque ella quiso enterrar a su hermano, son muy buenos ejemplos. Los estragos contra ese lazo afectivo que los griegos llamaban philía y consideraban la base de una existencia digna y feliz producían siempre una conmoción profunda en el público ateniense. Los patéticos sucesos suscitaban “compasión” y “espanto” (éleos y phóbos) por empatía con la catástrofe sufrida por los protagonistas del drama. Y, de propina, cierta purificación emotiva (kátharsis).

Edipo, Antígona, Medea, nombres resonantes de figuras gloriosas de relatos míticos, en el teatro de Dioniso de la democrática Atenas cobraron un sentido renovado. La mitología provee la materia, pero el dramaturgo da una forma nueva a los arcaicos relatos, al resucitar en escena a los héroes y darles la palabra a ellos, sus anhelos y sus quejas, y no ya como figurones lejanos de la épica. Venían del pasado heroico y épico, de cuando los dioses parecían cercanos y se inmiscuían en asuntos humanos. Ahora en la escena revisten profunda humanidad, impulsados por la pasión y su noble carácter al exceso (hybris) y la perdición. El arrojo magnánimo los lleva al error y a la postre al sufrimiento. Esa es la sabiduría trágica discutida desde los románticos y Nietzsche.

La mitología provee la materia, pero el dramaturgo da una forma nueva a los arcaicos relatos

Hay que destacar la originalidad que los grandes dramaturgos logran imponer sobre los temas heredados. El mito de Edipo era muy conocido y podía entenderse como un ejemplo de una fatalidad cumplida. Nada fatal hay en Sófocles, que da a su drama la estructura de un relato policiaco. En la investigación sobre el antiguo crimen, la muerte oscura del rey Layo en la encrucijada de Delfos, Edipo actúa en diversas funciones: es el investigador, el juez, el verdugo y el asesino. Todo funciona con precisión maquinal para revelar quién es él: bajo la máscara de gran rey sabio aparece su figura de criminal, y su empeño por sacar a luz la verdad lo destruye, y acaba ciego, maldito y desterrado. Víctima de su afán de verdad, ¿quién más noble que Edipo?

En Antígona, Sófocles escenifica el conflicto entre dos leyes: la de la ciudad, defendida por Creonte, y la no escrita de la sangre y el amor familiar, la de Antígona. Un conflicto paradigmático, según Hegel, porque ambos tienen razón, y el agón trágico entre tío y sobrina es inolvidable. En Medea, la princesa bárbara que salvó a Jasón, actúa como una fiera herida —en su amor propio más que por anhelo erótico— al matar a sus hijos para castigar al esposo traidor. Sus razones impresionan tanto como sus manos sangrientas. Al hacerla tan razonable como cruel, Eurípides escandalizó a los atenienses. El teatro humaniza el relato mítico y lo expone así a incesantes y modernas relecturas.

Carlos García Gual (Palma de Mallorca, 1943) es catedrático de Griego de la Universidad Complutense. Premio Nacional de Traducción, sus últimos libros son Sirenas (Turner) y El mito de Orfeo (Siglo XXI).

De Antígona al juez Garzón

Por Aurora Luque

¿Que si tiene vigencia la tragedia griega? Si consideramos candentes asuntos como la desesperación de los refugiados que se arrojan al mar, el destino de las víctimas civiles de un conflicto, la protesta ante la sepultura indigna dada a los vencidos, la soberbia ciega de los muy poderosos que les distancia de las sociedades que gobiernan o la búsqueda de una justicia civil racional frente a ajustes de cuentas tribales, entonces seguiremos hallando en las viejas tragedias de Atenas un enorme caudal de estímulos para la reflexión cívica, ética y política. Las suplicantes de Esquilo huyen en barco (“una casa cosida con cordajes”) de un matrimonio indeseado y piden asilo en Argos; la asamblea decidirá sobre la acogida. Son las primeras refugiadas políticas. En Las troyanas (Guernica de su siglo), el pacifista Eurípides pintó el horror de todas las guerras en ese hijo de Héctor arrojado de los muros de una Troya humeante. Hace bien poco asistíamos a reclamaciones semejantes a la de Antígona: los fusilados de la Guerra Civil merecen, como Polinices, un enterramiento justo, una memoria; el juez Garzón, como la heroína de Sófocles, perdió el agón, de momento. La hybris del presidente Aznar en las Azores ya nos la habían contado tanto Eurípides en su Ifigenia en Áulide, con la historia del caudillo Agamenón, que sacrificó lo más valioso a cambio de triunfar en sus expediciones, como Esquilo en Los persas, con la derrota del sobrado y altanero Jerjes. En Las Euménides asistimos a la fundación de un tribunal civil en Atenas para resolver los delitos de sangre que envenenaban a familias durante generaciones. Y en Los persas se relata la invención del amor a la libertad: no es pequeño argumento para los europeos venideros.

La hybris del presidente Aznar en las Azores ya nos la habían contado tanto Eurípides como Esquilo

Los trágicos hicieron desfilar a hombres y mujeres al borde de precipicios de dolor y desgracia, bajo las tempestades del destino: los dioses los hacían caer y el poeta canta, a pesar de todo, que “nada existe más maravilloso que el ser humano”. Y estos cantos se entonaron sin hablar en necio a los necios para darles gusto, mezclando la poesía más volcánica con el diálogo más vivo y con la reflexión ponderada del coro de la colectividad, en aquella ciudad en la que andaba inventándose la filosofía por las calles como conversación y búsqueda exigente.

A lo largo del siglo, la escena ática se pobló de mujeres intrépidas: junto a Antígona, coherente y solitaria, subieron la airada Clitemnestra y la despechada Deyanira; Hécuba, reina dignísima y mater dolorosa; Casandra penetrante, Ifigenia manipulada y Helena manipuladora; Medea, colaboradora del héroe y luego loba herida que argumenta contra Sócrates, y Fedra, que batalla contra un fiero enemigo interior, su pasión amorosa. La tragedia nos sirve conflictos de amor y poder: lo personal y lo político intrincados en la escena, mujeres en los palacios abiertos a la plaza, en los nudos de la vida de la polis (de los tratados de los historiadores quedarán casi ausentes). Otro motivo refrescante para asomarse de nuevo a aquellos palcos. Y una última lección, ésta para ministros: el Estado costeaba, con dinero público, los certámenes teatrales. Aquellos griegos eran serios. Sabían lo que hacían: cuidaron en vida a sus tres Shakespeares.

Aurora Luque (Almería, 1962) es poeta y traductora de griego. Personal & político es su último libro.

2 mayo 2015 at 9:10 am Deja un comentario

La pasión helena de Maillol

El Museu Marés de Barcelona evoca el viaje del escultor francés a Grecia en 1908

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«Mediterráneo», obra de Maillol de 1907 / JEAN-ALEX BRUNELLE

Fuente: MARÍA GÜELL  |  ABC      28/04/2015

En 1977 se organizó una exposición en el Palau Macaya de la Caixa, en 2007 en La Pedrera y ahora «Maillol y Grecia» en el Museu Marés. Confiemos que a la tercera sea la vencida y que por fin la gente valore el trabajo de Arístides Maillol (Banyuls-sur-Mer). El comisario Àlex Susanna destaca la tenacidad de este personaje clave del siglo XX que primero quiso ser pintor, luego artista de tapices y que a los cuarenta años se reinventa como escultor.

«En concreto, queremos dar a conocer el viaje que hizo el escultor francés a Grecia durante los meses de abril y mayo de 1908», destaca Susanna-. Este viaje, en el que Maillol iba acompañado por Harry Kessler, mecenas y editor alemán, y del escritor vienés Hugo von Hofmannsthal, es uno de los episodios más decisivos de la trayectoria del escultor. «Ante el Partenón, Delfos y Olimpia Maillol reafirma su concepto de escultura haciendo una lectura heterodoxa de la tradición helénica», confirma Susanna.

«El escultor rosellonés prefiere los escultores arcaicos, con Policleto al frente, y antes las kóres de Olimpia que las estatuas clásicas del Partenón», añade el comisario que cree que «su interés por el arcaísmo griego es paralelo al de Gauguin por el arte de Oceanía o al de Picasso por el arte africano».

«Mediterráneo», pieza clave

El patio del museo acoge su primera obra monumental, «Mediterráneo». «Con “Mediterráneo” (1905) rompe con el impresionismo escultórico de Rodin, al liberar la obra de todo mensaje narrativo, recuperar la plena tridimensionalidad y encaminarse hacia una abstracción formal». Susanna afirma sin parpadear que esta pieza inaugura el siglo XX escultórico.

A continuación entramos en la sala de exposiciones donde descubrimos una selección de veintitrés piezas de menor formato que permiten seguir la evolución de toda su trayectoria, desde la terracota «La pareja o el hombre y la mujer» (1896) hasta la terracota «Dina» (1937).

El fascinante viaje a Grecia ocupa una parte de la sala con viaje. Una foto de Maillol a lomos de un burro nos indica la precariedad de este periplo del que tenemos muchos datos gracias al dietario del escultor y el Kessler. Un barco les traslada desde Marsella al puerto de Atenas, pero antes de llegar a Grecia hacen escala en Nápoles para visitar Pompeya y en Sicilia para ir a Taormina. La muestra cierra con una película entrañable en la que descubrimos la rutina de Maillol en últimos meses de vida en su pueblo natal , Banyuls-sur-Mer. «Aristides Maillol, sculpteur» es una versión reducida de una entrevista que le hizo el cineasta Jean Loads.

Las esculturas expuestas, realizadas en bronce, terracota, yeso y mármol, proceden de la Fundación Dina Vierny-Museo Maillol de París y de algún coleccionista particular. Para los más curiosos, «Mediterráneo» pertenece a un coleccionista suizo que ya ha dejado esta obra en otras ocasiones. En Cataluña apenas podemos admirar una obra suya en el Mnac y otra en la Delegación General de Gerona, el resto son de colecciones privadas.

29 abril 2015 at 5:41 pm Deja un comentario

¿Qué más esconde Anfípolis?

La investigación científica y arqueológica no se detiene: en breve se conocerán los primeros datos sobre el material esquelético hallado en la tumba y se retomarán las excavaciones en la colina de Casta

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Los restos óseos fueron hallados en el interior de un foso cubierto de tierra. / © HELLENIC MINISTRY OF CULTURE AND SPORTS

Fuente: NATIONAL GEOGRAPHIC

El próximo martes 20 de enero, las autoridades griegas darán a conocer los primeros resultados del estudio macroscópico de los restos óseos hallados en el subsuelo de la tercera cámara de la tumba de Anfípolis, al norte de Grecia. Entre otras cosas se podrá conocer el sexo, la edad y la estatura que tenía el individuo en el momento de su muerte, a finales del siglo IV a.C., tras la muerte de Alejandro Magno. El análisis de este material forma parte de un proyecto de investigación más amplio, consistente en el estudio de unos 300 esqueletos procedentes de la zona de Anfípolis, fechados entre los años 1000 y 200 a.C. El Ministerio de Cultura de Grecia emitió un comunicado a finales de 2014 en el que se desvinculaba del rumor según el cual se trataría del esqueleto de una mujer que murió aproximadamente a los 56 años de edad y que correspondería por tanto a Olimpia, la madre de Alejandro Magno. Los resultados definitivos se obtendrán en un plazo de veinte meses.

«Estructuras estáticas»

El 20 de enero también se proporcionará información novedosa sobre el estudio geofísico practicado en la colina de Kasta, donde se encuentra la tumba. La tomografía eléctrica, un método de prospección a través de la corriente eléctrica, ha revelado que la mayoría de la colina se compone de formaciones naturales, según un comunicado difundido el pasado 9 de enero. Sin embargo, también precisa que se han detectado estructuras estáticas que podrían ser construcciones antiguas. Este nuevo espacio, cuya naturaleza todavía se desconoce, está ubicado a unos diez metros al oeste de la tumba. Los arqueólogos realizarán nuevas excavaciones que permitirán saber si se ocultan más estructuras en el interior de la tumba.

12 enero 2015 at 2:20 pm Deja un comentario

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