Una excavación en Badajoz descubre un edificio tartésico único en el Mediterráneo occidental

Investigadores del Instituto de Arqueología del CSIC hallan una escalinata monumental de hace 2.500 años que apunta a una insólita construcción de dos plantas

Escalinata monumental de época tartésica hallada en el yacimiento del Turuñuelo de Guareña (Badajoz). SANTI BURGOS

Fuente: J. A. AUNIÓN > Guareña  |  EL PAÍS
17 de abril de 2017

Fuera de contexto, la imagen de unos escalones en mitad de un gran agujero que acompaña este texto podría no decir mucho. Sin embargo, su contexto —la excavación de un enorme edificio tartésico de hace 2.500 años en la comarca de Las Vegas del Guadiana, en Badajoz— los convierte en un descubrimiento extraordinario. Y no solo porque esa escalinata monumental de dos metros y medio de altura apuntan a una insólita edificación de dos plantas del siglo V antes de Cristo, la primera que se conserva de aquella época; sino porque están construidas con unas técnicas y unos materiales que se pensaba que no se habían utilizado en todo el Mediterráneo occidental hasta mucho tiempo después.

La mitad de los escalones están hechos a modo de sillares, es decir, colocando unos bloques rectangulares a continuación de otros y luego unos encima de otros. Pero no utilizan grandes piezas de piedra cortada, como se hacía en construcciones similares de la época en el Mediterráneo oriental (en Grecia, por ejemplo), sino una especie de mortero de cal y granito machacado, probablemente encofrado después (la mezcla se colocaba a fraguar entre tablas hasta que se secara). Algo así como un protocemento, solo que un siglo antes de que apareciera el primer material de este tipo documentado hasta ahora: el opus caementicium del Imperio Romano.

El yacimiento del Turuñuelo de Guareña, cuya excavación arrancó en 2015, ya había sorprendido a los investigadores por su tamaño (es el más grande localizado de aquella época, en torno a una hectárea), la riqueza de materiales encontrados y su extraordinario estado de conservación. Todo tipo de joyas, puntas de lanza, recipientes, semillas, restos de tejidos, parrillas de bronce o calderos enormes prometían desde el principio arrojar nueva luz sobre la cultura de Tartesos. Una civilización prerromana que ocupó el suroeste de la Península Ibérica en el primer milenio antes de Cristo sobre la que se ha levantado todo tipo de mitos y leyendas (sobre todo, en torno a su misteriosa decadencia y su abrupto final), debido, entre otras cosas, a la escasez de restos materiales. Una escasez que la excavación dirigida por los arqueólogos del CSIC Sebastián Celestino —que también es director del Instituto de Arqueología de Mérida— y Esther Rodríguez está compensando a marchas forzadas, y eso que apenas se ha desenterrado hasta el momento el 10% de la construcción.

“Una escalinata constituye un elemento arquitectónico único de algo, además, que no pensábamos que fueran capaces de ejecutar. Existen escaleras durante la protohistoria en la Península, pero ya en época posterior. De esta cronología como máximo había dos o tres escalones de piedras y adobe para salvar un desnivel”, explica Rodríguez. En este caso, son 10 escalones (al menos; todavía puede haber alguno más) de 2 metros de largo, 40 centímetros de anchura y 22 de altura. Los cinco superiores están cubiertos por lajas de pizarra y los inferiores son los que están hechos a modo de sillares cuadrangulares con mortero de granito machacado envuelto en cal.

“Lo más sorprendente ha sido su profundidad. Dos metros y medio significa que debajo hay otra planta, que estamos accediendo a una planta superior sobre-elevada”, completa Celestino. Se había especulado sobre la existencia de este tipo de edificaciones en época tartésica, a partir de textos de la Biblia, pero nunca se había encontrado ninguno. “Este edificio será el primero que conserva las dos plantas”, insiste.

Dos caballos sacrificados

Restos de dos caballos sacrificados en el yacimiento tartésico del Turuñuelo. SANTI BURGOS

A un lado de la asombrosa escalinata, han aparecido los cuerpos de dos caballos sacrificados, perfectamente colocados en posición anatómica, con todo su herraje puesto, lo que apunta sin duda a un sacrificio ritual, pues estos animales, símbolo del lujo, no solían comerse en aquella época. Al otro lado, sin embargo, han hallado restos de una vaca que los moradores del lugar sí llegaron a consumir en una especie de festín. Los investigadores del CSIC, de hecho, cada vez ven más claro que a finales del siglo V antes de Cristo se produjo allí una gran celebración justo antes de la destrucción del edificio.

La mayor parte de las construcciones de aquella época localizadas en el Valle medio del Guadiana –una zona que recibió grandes oleadas de inmigración desde en núcleo central de Tartesos, en el Guadalquivir y Huelva, tras una profunda crisis económica en el siglo VI— fue destruida por sus propios moradores hacia finales del siglo V, o principios del IV. Prefirieron echarlas abajo antes de verlas saqueadas por los pueblos del norte, de etnia céltica, que estaban llegando a punto de llegar.

La del Turuñuelo de Guareña también fue incendiada y después sepultada bajo arcillas sacadas del río Guadiana. Pero su formidable estructura, que incluye muros de varios metros de grosor, hizo que se mantuviera en pie pese a todo.

Ahora, el trabajo de Celestino y Rodríguez —que cuenta con el apoyo de la Secretaría General de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Junta de Extremadura y el Ayuntamiento de Guareña, y con la financiación de la Diputación Provincial de Badajoz— será seguir excavando este gigantesco edificio. La próxima campaña será en mayo y, entre sorpresa y sorpresa, intentarán vislumbrar cómo fue aquella celebración de despedida y descubrir con ello qué tipo de edificio fue el del Turuñuelo de Guareña.

La dificultad añadida es que se trata de algo completamente nuevo, muy distinto a las otras construcciones tartésicas halladas en la zona, como el santuario de Cancho Roano, en Zalamea de la Serena; o La Mata (en Campanario), con un perfil más económico. Tiene características de palacio, pero también de gran monumento funerario. “La planta de arriba, con varios altares, tiene una función ritual clarísima, pero la religión entonces estaba mezclada con todo. A partir de ahí, hay elementos que hacen pensar en el enterramiento, como el hecho de que no tenga suelos construidos a pesar de la riqueza de todo lo demás. Sin embargo, el hecho de que tenga dos plantas apunta hacia otro lado”, explica Celestino. Las respuestas irán llegando, casi con toda seguridad, a medida que la excavación vaya sacando a la luz ese otro 90% del edificio que todavía permanece enterrado entre los campos de tomates de las Vegas del Guadiana.

EL TROZO DE LANA MÁS ANTIGUO DE LA PENÍNSULA

Cuando sus pobladores quemaron el edificio del Turuñuelo de Guareña a finales del siglo V antes de Cristo, las cenizas, junto a la arcilla que utilizaron para sepultarlo después, crearon una especie de urna protectora. Esta ha mantenido en un estado de conservación magnífico gran parte de los objetos que llevan 25 siglos atrapados en su interior, desde los marcos de las puertas hasta distintos tipos de tejido.

De hecho, los investigadores han hallado fragmentos de lana (el más antiguo encontrado en la Península Ibérica) y de lino, además de varios saquitos de esparto que contenían cereales. Todos ellos los están analizando especialistas de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) dentro de un proyecto llamado Procon, que investiga la producción y uso de productos textiles en la Europa Mediterránea.

En el Laboratorio de Restauración de la Universidad Autónoma de Madrid (Secyr) se están restaurando otros importantes objetos recogidos durante a excavación, entre otros, metales como un juego de siete ponderales (piezas de medida de peso) de bronce o tres ricos ungüentarios fenicios de pasta vítrea.

Todo ello se suma a otros sorprendentes objetos hallados hasta el momento, como vasijas y platos que los lugareños construían imitando utensilios griegos o etruscos llegados a través del comercio fenicio, o una rarísima bañera de 1,70 metros de largo, posiblemente del mismo mortero utilizado en la escalinata, pero mucho más refinado.

 

17 abril 2017 at 10:47 am Deja un comentario

Numancia, una gesta del pasado con futuro

La conmemoración de los 2.150 años de la caída de la ciudad celtíbera, símbolo de la lucha por la libertad, pretende impulsar su candidatura a Patrimonio de la Humanidad

La muralla celtíbera reconstruida en Numancia – RODRIGO MUÑOZ CORTÉS

Fuente: MÓNICA ARRIZABALAGA  |  ABC
17 de abril de 2017

El aire hiela hasta los huesos en este paraje de Garray, a poco más de 7 kilómetros al norte de Soria, donde hace 2.150 años los numantinos escribieron con sangre y dignidad una de las páginas más memorables de la Historia. Apenas quedan vestigios de la indomable ciudad celtíbera de Numancia. Los romanos la asolaron por completo cuando ésta al fin claudicó, tras casi veinte años de lucha y once meses de terrible asedio. Los restos visibles hoy sobre el terreno pertenecen en su mayor parte a la etapa posterior, como ciudad romana, pero en la colina donde debieron de diseminarse antes las chozas de aquellos duros celtíberos, no resulta difícil imaginar el frío que sufrieron, el hambre atroz que les llevó a comerse a sus propios muertos y la desesperación con que mirarían desde su muralla hacia el cerco romano que la aisló por completo del exterior. No había ayuda ni escapatoria posible. Eran ellos, solos y pocos, frente al mejor ejército de la época al mando de Escipión, uno de los más destacados generales del Imperio Romano. Sucumbieron, claro está. Pero fue tan grande su entereza, que hasta sus enemigos admiraron la gesta de esta modesta ciudad que «resistió durante tanto tiempo con sus solas fuerzas a la nación que disponía de todas las del universo», en palabras del historiador romano Floro.

«Los numantinos lucharon hasta la muerte por su libertad y eso se ha convertido en un símbolo histórico para toda la humanidad. Hay otros casos de lucha por la libertad, pero ninguno que sea tan acrisolado, tan simbólico como Numancia. Por eso ha pasado a ser una página, no de la Historia, sino del ideario colectivo de toda la humanidad», subraya Martín Almagro Gorbea, académico anticuario de la Real Academia de la Historia. Antes de inaugurar en Soria los actos que conmemoran los 2.150 años de la caída de Numancia, el reputado catedrático ya jubilado de la Universidad Complutense recorrió el yacimiento arqueológico el pasado 5 de abril, invitado por Amalio de Marichalar, presidente del Foro Soria 21 y principal impulsor de que sea declarado en un futuro Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

«Numancia ha pasado a ser una página, no de la Historia, sino del ideario colectivo de toda la Humanidad». Martín Almagro Gorbea

En el interior de una reproducción de una vivienda celtíbera, Martín Almagro explicaba a ABC que la conquista de Hispania por los romanos «duró dos siglos (la de la Galia por Julio César, seis años), lo que da idea de las dificultades que tuvo Roma aquí». Citando a Floro, que describió a los celtíberos como el pueblo más fuerte y resistente de la Península Ibérica, el reputado historiador destacaba que Numancia fue «probablemente la ciudad celtibérica más importante», es decir, el centro de esta recia gente, el hueso más duro de roer por los romanos.

Almagro relataba cómo Numancia «se convirtió en el pavor de Roma», que trató de doblegarla sin éxito durante casi dos décadas hasta que finalmente envió a Escipión para que resolviera la situación. El general romano, que venía de tomar Cartago, «preparó un ejército muy numeroso, de más de 60.000 personas, frente a 4.000-6.000 que serían los numantinos, y los encerró en un cerco que se ha convertido en un ejemplo en toda la historia militar».

Martín Almagro y Amalio de Marichalar, durante su recorrido por Numancia– RODRIGO MUÑOZ CORTÉS

Los romanos levantaron siete campamentos en los cerros que rodeaban Numancia, unidos entre sí por un muro de unos 9 kilómetros de perímetro reforzado por torres. Controlaron además con fortines la confluencia del Duero con los ríos Tera y Merdancho, impidiendo toda comunicación con la ciudad celtíbera. Aunque los numantinos incitaron a los romanos a entablar batalla, «Escipión, que era un gran general, nunca quiso enfrentarse directamente a ellos porque sabía de su enorme fuerza como guerreros. Estableció el cerco y quiso rendirlos por hambre. No fue el combate, sino el hambre la que mató a los celtíberos», resaltaba el miembro de la Real Academia de la Historia.

Durante los once meses de cruel asedio, nadie salió ni entró en Numancia, salvo el valiente «Retógenes, que con cinco compañeros logró eludir el doble cerco, pero no consiguió que ninguna otra ciudad se atreviera a desafiar a Roma», recordaba Almagro. Los 400 jóvenes de la vecina ciudad de Lutia que quisieron prestarle ayuda fueron apresados por los romanos, que les cortaron la mano derecha.

La situación se hizo tan insostenible en Numancia que llegaron a comerse a los muertos. Escipión, «un hombre frío, un profesional de la guerra» exigía una paz sin condiciones, inaceptable para los numantinos. Muchos se quitaron la vida antes de rendir la ciudad, que fue «destruida de raíz», según Cicerón. El territorio se repartió entre los pueblos vecinos que ayudaron a conquistarla y sus supervivientes fueron vendidos como esclavos. Cincuenta de ellos viajaron con Escipión a Roma para el desfile triunfal que se celebró al año siguiente, en el 132 a.C.

Un símbolo necesario

En el 2.150 aniversario de aquellos hechos, el Foro Soria 21 para el Desarrollo Sostenible, la Fundación Científica Caja Rural de Soria y la Federación de Organizaciones Empresariales Sorianas (FOES), en colaboración con el Instituto de Historia y Cultura Militar, han organizado una serie de actos conmemorativos, dentro del programa «Numancia 2017», que inauguró Martín Almagro con una conferencia en Soria sobre el futuro del yacimiento, vinculado a una anhelada candidatura para ser Patrimonio de la Humanidad.

Para el conde de Ripalda, el aniversario es doble ya que se cumplen 110 años de la cesión al Estado de las ruinas de Numancia por parte de su abuelo, Luis de Marichalar. «En mi familia creímos que había que defender Numancia para el presente y para el futuro de la Historia de España y la Historia Universal», señalaba en el recorrido por el yacimiento. Marichalar instó a «unir fuerzas entre todos para destacar Numancia como ese símbolo que necesita hoy la humanidad» y «recobrar esos valores de libertad, dignidad y honor» para que «sean la base esencial de la construcción del presente y futuro».

Los valores históricos, arqueológicos y paisajísticos de Numancia «son únicos» y «los inmateriales de la defensa de un pueblo por su libertad, su dignidad y su independencia recobran más que nunca una enorme trascendencia en un mundo global como en el que estamos», destacó el presidente del Foro Soria 21, que quiso agradecer especialmente el apoyo de Portugal en la «carrera de fondo» por la candidatura a Patrimonio de la Humanidad, al ser símbolo común de la resistencia de la Península Ibérica a la invasión romana.

«Podríamos hablar de una serie de años, seis, siete, ocho años. Ojalá me equivoque y sean menos, pero lo importante es empezar un proyecto de todos». Amalio de Marichalar

Al recordar la celebración este año del Tratado de Roma, Marichalar destacó la necesidad de Europa «de símbolos irrenunciables y Numancia, como bien dijo en su día el Parlamento europeo, representa el origen más remoto de la historia y cultura común europea».El camino hacia la candidatura aún tiene por delante diversas etapas, como la inclusión de Numancia en la lista de los bienes susceptibles en toda España de proponer a la Unesco como patrimonio de la humanidad y la posterior redacción de una «tesis doctoral cuádruple» para argumentar su defensa, antes de competir a nivel internacional con otras propuestas. Por ello, Amalio de Marichalar no se atrevía a señalar plazos: «Podríamos hablar de una serie de años, seis, siete, ocho años. Ojalá me equivoque y sean menos, pero lo importante es empezar un proyecto de todos».

El viaje más largo se hace dando el primer paso y para éste «ya se han dado muchos con la concurrencia de todos», destacó el presidente de Foro Soria 21 que no alberga ninguna duda de que «lo lograremos porque lo merece. Numancia es parte de la Historia y del alma de España».

Numancia – RODRIGO MUÑOZ CORTÉS

«Acontecimiento de excepcional interés público»

Con 14.000 firmas y el apoyo de instituciones como el Parlamento europeo, el portugués, las Reales Academias de Bellas Artes e Historia, la de Ciencias Morales y Políticas, la de Historia de Portugal, el Instituto Arqueológico alemán, las Universidades Autónoma, Complutense, Oberta de Cataluña, Exeter, Hannover… y personalidades como sir John Elliott, ¿que falta para que el Gobierno plantee la candidatura a Patrimonio de la Humanidad? El Gobierno ha declarado la conmemoración del 2.150 aniversario «acontecimiento de excepcional interés público», pero aún falta que la Junta de Castilla y León y el Gobierno formalicen su voluntad, que ya existe, para incluir a Numancia en la lista indicativa de los bienes que son susceptibles en toda España de proponer a la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

 

17 abril 2017 at 10:36 am Deja un comentario

Valerio Manfredi: “La romanización de los pueblos germánicos habría cambiado Europa”

El autor italiano narra en su última novela, ‘Teotoburgo’, la historia de la batalla homónima que demostró al mundo que Roma no era invencible

Valerio Massimo Manfredi en una fotografía de 2005 |  BEGOÑA RIVAS

Fuente: EFE – Barcelona  |  EL MUNDO
16 de abril de 2017

El escritor y arqueólogo italiano Valerio Massimo Manfredi, que acaba de publicar una nueva novela ambientada en el mundo antiguo, “Teutoburgo”, considera que la romanización de los pueblos germánicos, que se dirimió en la crucial batalla con la que titula su nueva novela, “habría cambiado probablemente la evolución de Europa”.

Manfredi, autor de novelas históricas de éxito como la trilogía “Aléxandros”, publicada en 40 países, “La última legión”, “El imperio de los dragones” o “Los idus de marzo”, narra en “Teutoburgo” (Grijalbo) la historia de la batalla que demostró al mundo que Roma no era invencible y que convirtió a dos hermanos, Arminio y Flavio, en héroes de pueblos enemigos.

Manfredi ha explicado que “faltó muy poco para que la romanización de los pueblos germánicos concluyera, lo que habría cambiado probablemente la evolución posterior de Europa”. A pesar de que en Teutoburgo, un bosque en el norte de Germania, 20.000 soldados romanos perdieron una batalla en el año 9, “no perdieron la guerra y, de hecho, el Imperio Romano siguió existiendo casi cinco siglos más”, recuerda el arqueólogo italiano.

Esa romanización de Germania que no pudo ser “tal vez habría evitado las invasiones bárbaras, las guerras de religión por siglos y siglos, y puede ser que no habría habido necesidad de un Felipe II, de un Napoleón, tampoco de Hitler, ni las dos guerras mundiales del siglo XX”.

La extensión de la romanización, como ha vaticinado Manfredi haciendo historia ficción, habría aportado “una cultura unitaria, fundada sobre un sistema jurídico, económico, de comunicaciones y urbanístico común, pero es peligroso hacer la historia del ‘y si…’, porque en la historia intervienen elementos caóticos que no se pueden prever“.

Aquel “escenario visionario pero posible” que imaginó el emperador Augusto sigue sin resolverse, según el autor, si nos atenemos a las recientes declaraciones del presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, quien afirmó que los países del sur no pueden gastarse el dinero en “licor y mujeres” y después “pedir ayuda”.

Nunca había oído una cosa tan estúpida, idiota y ofensiva“, ha señalado Manfredi, quien ha precisado que “nunca he encontrado borrachos por las calles de Barcelona, Madrid, Roma o Francia, mientras he visto muchos más en los pueblos septentrionales, dicho con el máximo respeto. Soy un admirador de muchos aspectos de la civilización del norte de Europa, pero el sur es la base de la cultura europea”.

La novela y la batalla que le da título es el símbolo de que “Roma perdió la Germania, pero la Germania también perdió a Roma”. Para Manfredi, “el proyecto de Augusto era ambicioso y visionario, no era simplemente una rectificación de fronteras, en realidad quería trasladarlarlas 600 kilómetros al este”.

Los protagonistas de la historia de “Teutoburgo”, Armin y Wulf, hijos del caudillo de los queruscos, capturados por los romanos, son ejemplos de una práctica habitual en la Roma de Augusto: “En la casa del emperador había una especie de orfanato con hijos del enemigo. Dejaban intacto el ‘hardware’ y cambiaban el ‘software’, y así, aunque eran rubios con ojos azules, pensaban como romanos y pasaron a ser Arminio y Flavio“.

El propio Tácito, ha recordado Manfredi, describe una escena en la que Flavio permaneció como soldado fiel al Imperio Romano, mientras Arminio se erigió en jefe de una unificación de las tierras germánicas, como una especie de “Primer Reich”, que ideó a imagen de la estructura política romana.

Según el propio Manfredi, “resulta paradójico e incómodo que los alemanes dedicaran un monumento a Arminio, cuando se sabe que era ciudadano romano, con el rango de équites (segundo rango senatorial) y se había ganado esa posición masacrando a sus consanguíneos luchando con el ejército de Tiberio”.

Rechaza la etiqueta que cuelga sobre sus libros de escritor de la antigüedad: “La mitad de mis obras no se ambientan en períodos antiguos” y, de hecho, añade, el libro que está escribiendo ahora está ambientado en “la crisis del Congo en el período 1960-66 y nada tiene que ver con Tácito o con Homero”.

 

16 abril 2017 at 9:19 pm Deja un comentario

¿Una sombrilla para la Arena de Verona?

Un estudio alemán gana el concurso para cubrir el anfiteatro con un abánico móvil. El proyecto divide a los expertos

Recreación de la posible cubierta de la Arena de Verona.

Fuente: MILENA FERNÁNDEZ > Verona  |  EL PAÍS
15 de abril de 2017

Empezó como cualquier otro anfiteatro romano: arena que empapaba la sangre de gladiadores y animales exóticos; más adelante, en época medieval allí iban a parar los desgraciados que no tenían dónde caer muertos; fue sede de un concurrido prostíbulo, acogió carnicerías y fábricas de vidrio; hospedó hasta el siglo XIX pequeños talleres artesanales. Sirvió, además, para ajusticiar a criminales y ladrones; de noche, en cambio, se celebraban fiestas y espectáculos.

En 1913 acogió la primera representación de Aida, de Giuseppe Verdi, inaugurando oficialmente el templo veraniego de la lírica italiana e internacional. En los ochenta, las bandas de rock le cogieron gusto a los conciertos en la Arena de Verona. Y también el público. Pero los chaparrones no perdonan ni el verano y han obligado a cancelar varios espectáculos en los últimos años. El Ayuntamiento de la ciudad se planteó cubrir el coliseo, de 2000 años de edad, y convocó un concurso internacional de ideas “para proteger el monumento y garantizar los espectáculos en caso de mal tiempo”, explica desde su despacho con vistas a la Arena, Marco Mastroianni, presidente de la comisión organizadora y director general del municipio.

La Arena de Verona, un coliseo con 2000 años.

La comisión, formada por arquitectos, ingenieros y arqueólogos recibió 84 propuestas anónimas. El primer premio fue para SBP Schlaich Bergermann, de Stuttgart, y GMP Architekten, de Berlín, este último encargado de remodelar el estadio Santiago Bernabéu, en Madrid. La propuesta convenció a los examinadores porque constituye “la opción más inteligente y menos invasiva”, dice Mastroianni.  En síntesis, la solución escogida consiste en un anillo perimetral que descansa sobre el borde superior del coliseo y permite recoger las telas de la cobertura, dispuestas en una sola orden de cables, lo que facilita una fácil apertura y cierre.

Según la recreación del proyecto, el impacto visual en el edificio es mínimo: sus creadores pensaron en una especie de abanico móvil que se cierra cuando llueve o pega duro el sol. “Es una opción inteligente porque puede desaparecer sin dejar rastro”, escriben en su página web los alemanes, con experiencia en estructuras móviles como la de la plaza de toros de Zaragoza y la Arena de Nimes, en Francia.

Una sombrilla para el anfiteatro veronés no hace falta, sostiene la arqueóloga Brunella Bruno, de la Superintendencia del Patrimonio Cultural y Arqueológico de Verona. “La Arena no se está cayendo por culpa de la lluvia, sino porque el sistema de drenaje con el que se construyó, una verdadera obra de ingeniería, desapreció con las restauraciones hechas en el tiempo”, lamenta. “Eso se puede resolver con mantenimiento constante. Pero no se está cayendo, es un monumento al aire libre, como el Partenón o Pompeya”, comenta en su oficina.

Se queja de que el municipio “no ha tenido en cuenta el criterio de los expertos”. Ahora, el Ministerio de Bienes Culturales debe dar el visto bueno. Y la última palabra la tiene el departamento de Bruno; según ella no hay ningún prejuicio establecido, pero sí aclara que debe existir mucha transparencia sobre su verdadera función. “Para algunos la lluvia puede comprometer el espectáculo, tal vez este sea el verdadero motivo por el cual se ha inventado la idea de la cubierta. No sería viable apoyar nada sobre el último borde de la Arena. Por el momento son solo ideas”, zanja Bruno.

La Arena es el tercer anfiteatro romano más grande, después del Coliseo romano y la Arena de Capua y por su escenario han pasado Plácido Domingo, Sting, Adele y un largo etcétera de cantantes líricos, de rock y música pop.

 

16 abril 2017 at 9:46 am 1 comentario

Espartaco, el esclavo que doblegó a Roma

Una exposición en el Museo del Ara Pacis en la capital italiana realiza un conmovedor viaje por el mayor sistema de esclavitud de la Historia

Cadenas – MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL, MADRID

Fuente: ÁNGEL GÓMEZ FUENTES ABC
14 de abril de 2017

Fue uno de los más importantes gladiadores de la Historia y lideró la más importante rebelión de esclavos de toda la antigüedad contra la República romana entre el 73 y 71 antes de Cristo. Espartaco nunca pudo imaginar que su nombre entraría en los libros de Historia y en la leyenda, convirtiéndose en un símbolo de la lucha por la libertad y la igualdad. Un viaje conmovedor nos sumerge en el más grande sistema de esclavitud de la Historia mediante una magnífica exposición que se presenta en el museo del Ara Pacis de Roma, hasta el 17 de septiembre: «Espartaco. Esclavos y amos de Roma», realizada por un equipo de arqueólogos, escenógrafos y arquitectos, y comisariada por Orietta Rossini.

La muestra reúne 250 restos arqueológicos, algunos procedentes del Museo Arqueológico de Madrid; fotografías, paneles y vídeos, en los que se revela el complejo sistema de esclavitud de la Antigua Roma. La economía del imperio, su expansión y su desarrollo social, económico y político no hubieran sido posibles sin la explotación de una fuerza de trabajo privada de derechos y de libertad. El Coliseo, por ejemplo, es una construcción emblemática realizada por esclavos.

Collar de esclavo – Parque Arqueológico de Ostia Antica

La rebelión de un gladiador

Estudios recientes han calculado la presencia de entre 6 y 10 millones de esclavos en una población de 50-60 millones de personas. La exposición se adentra en las condiciones de esos esclavos, pero no se olvida de la esclavitud en la actualidad, estimulando a una reflexión: la Organización Internacional del Trabajo calcula que hay un mínimo de 21 millones de personas que hoy se encuentran en condiciones de esclavitud en todo el mundo, ya sea como agricultores, trabajadores domésticos o mujeres explotadas sexualmente. Precisamente, las prostitutas son las esclavas modernas, que constituyen la tercera parte del negocio de la criminalidad organizada, después de la venta de armas y de la droga.

Fragmento de mosaico – MUSEO DEL LOUVRE, PARÍS

La exposición nos hace revivir las duras condiciones de los esclavos, apareciendo como telón de fondo la historia del extraordinario personaje que fue Espartaco, el gladiador que decidió rebelarse a su destino de esclavo y osó desafiar la potencia de Roma en nombre de la libertad. Originario de Tracia, región del sureste de la Europa antiguo, donde era de buen linaje y de notables cualidades, Espartaco fue conducido como prisionero a Capua, una de las más importantes ciudades romanas, definida por Cicerón como la «segunda Roma», con un monumental anfiteatro, entre los más grandes del imperio tras el Coliseo.

El esclavo Espartaco se adiestró como gran combatiente en la famosa escuela de gladiadores de Capua, llena de esclavos, que se preparaban prácticamente a morir en el Circo para la diversión de los espectadores en el célebre anfiteatro de la ciudad. Contra esas sangrientas y mortales peleas se sublevó Espartaco. Un día intentaron la huida 200 esclavos. Lo consiguieron 78, llegando tras una escapada rocambolesca hasta las faldas del Vesubio. Allí logró con ese puñado de esclavos su primera victoria sobre los romanos, una victoria que cambió para siempre su vida.

Una de las salas de la exposición en el Museo del Ara Pacis – ABC

Sed de libertad y venganza

Espartaco, convertido en el líder del malestar popular contra la esclavitud y la opresión, lanzó un llamamiento a todos los esclavos y desheredados de Italia, que se contaban por millones, organizando un ejército de unos 70.000 hombres sedientos de libertad y de venganza. Les enseñó a fabricarse las armas y durante casi tres años combatió a las legiones romanas, derrotando a varios generales enviados en su contra por el Senado. Su lucha sorprendió a toda la península y las victorias de Espartaco preocuparon a Roma.

Se dio entonces el mando de las legiones al cónsul Grasso, quien en el 71 a.C. derrotó a Espartaco, tras hacer llegar incluso a marchas forzadas desde España al general Pompeo con sus legiones. De fuentes antiguas se sabe que Espartaco murió de manera heroica. Fue acribillado y nunca se pudo identificar su cadáver. La mayor parte de sus hombres murió con él. Unos 6.000 supervivientes fueron capturados en los bosques y en la primavera del 71 acabaron crucificados en los márgenes de la via Appia, uno cada 30 metros. Quien recorría desde Capua hasta Roma esa calzada, una de las más importantes del imperio, quedaba horrorizado. Era un escarmiento y una derrota que marcaba el final sangriento de las guerras sociales y sancionaba la inevitabilidad de la economía con esclavos. Al igual que le había ocurrido a Aníbal, también para Espartaco la conquista de Roma se quedó solamente en una ilusión.

Sugestivo recorrido

Brazalete de oro con inscripción, Moregine – SUPERINTENDENCIA DE POMPEYA

El legendario rebelde da pie a un recorrido muy sugestivo en once secciones de la exposición, en la que se cuentan algunos detalles históricos citados anteriormente y diversos aspectos de la esclavitud: el mercado de los esclavos, floreciente en todo el Mediterráneo y en Roma; las condiciones de los esclavos domésticos, en el campo, en las minas; la esclavitud femenina y la explotación sexual. Suscita ternura y al mismo tiempo horror la octava sección, la dedicada a los niños. Al co mienzo del recorrido está la foto de un niño de cinco años explotado en un campo americano de algodón en el 1916, y después numerosos testimonios de la antigüedad que son ejemplos de infancias robadas. La novena sección esta dedicada a los esclavos en las canteras y minas, con las cadenas y esposas de esclavos de las minas de Huelva. Se explora también, en la sección esclavitud y religión, la relación que existía con algunos aspectos del culto oficial romano. Finalmente, destaca el capítulo dedicado al camino hacia la libertad: los libertos eran los esclavos a los que se les daba la libertad respecto de sus patronos. Algunos realizaron grandes carreras: En el tiempo del emperador Claudio eran de extracción libertina sus ministros de justicia, finanzas y cultura.

Entre los objetos de la exposición hay sellos con los que los patronos oficializaban la posesión de un esclavo: pendientes, anillos y collares que los amos regalaban a sus domésticas. Un documento importante es una carta, procedente del Museo Arqueológico de Madrid, en la que un patrono despide a uno de sus empleados porque hizo trabajar a una mujer embarazada, la cual perdió el bebé que habría sido de su propiedad.

Uno de los aspectos que distinguen la época en que se desarrollan los acontecimientos con la lucha de Espartaco es el carácter multiétnico de la sociedad romana. No fueron los romanos los inventores de la esclavitud, que existía desde tiempos remotos en todas las civilizaciones, pero ciertamente su genio organizativo fue capaz de poner en marcha la mayor sociedad de esclavos que jamás haya existido. La más grande en términos cuantitativos, dado que los esclavos constituyeron al menos el 10%, quizás incluso más, del total de la población imperial, con porcentajes que podían llegar al 30% en las grandes ciudades; y la más grande también por la presencia de los esclavos en todos los sectores clave de la producción económica y de la administración estatal.

 

14 abril 2017 at 9:26 pm Deja un comentario

Arqueólogos griegos restauran el comedor ritual más antiguo del Egeo

Un equipo de arqueólogos griegos ha comenzado a restaurar en Despotikó, un islote deshabitado del mar Egeo próximo a la isla turística de Paros, tras 20 de años de excavaciones, un comedor ritual del siglo VI a.C. único en esta zona de Grecia por estar situado al lado de un templo de Apolo.


Fuente: EFE  |  eldiario.es
14 de abril de 2017

“Es el más antiguo comedor ritual de Egeo y el único edificado junto a un templo. Hemos averiguado que fueron los mismos constructores del templo de Apolo los que planearon levantar poco después el comedor”, explicó a Efe Yannos Kurayos, arqueólogo que dirige las excavaciones.

Tanto el comedor como el propio templo forman parte de un santuario que contiene en total de 18 edificios, en algunos de los cuales la excavación aún no ha empezado.

Según Kurayos la construcción de dicho templo, cuya fachada tiene siete pilares, de 3,8 metros de altura cada uno, data del 580 a.C., mientras que la del comedor del 550 a.C.

En esa misma época se comenzó a edificar en Atenas el tempo de Zeus Olímpico, que llegaría a ser el más grande del mundo helenístico.

El culto a Apolo en Despotikó, no obstante, viene de más antiguo, pues algunos de los hallazgos en el sitio arqueológico relacionados con la adoración al dios datan del siglo VIII a.C.

“En un extremo del comedor ritual hay tres altares donde se hacían los sacrificios. Además hay tres habitaciones, todas de 10 metros de ancho y de 10, 7 y 5 metros de largo respectivamente, con puertas orientadas tanto al este y como al oeste”, describió Kurayos.

Además el comedor tenía una altura tres metros, con un techo inclinado cubierto de cerámica, y en el interior se han hallado huellas de sofás usados para comer y restos de cerámica de platos y vasos.

Los animales sacrificados eran asados en el altar y, según el ritual, sus partes traseras se distribuían entre los creyentes.

“A los creyentes nunca se les ofrecían los intestinos, la cabeza o las partes frontales”, precisó Kurayos.

Los arqueólogos hallaron asimismo huesos de cerdos, cabras, conejos, liebres, perdices y jabalíes, pero también de delfines y de atunes.

Un poco más alejado del conjunto del templo y del comedor se hallaron otros tres edificios, al parecer almacenes, donde estaban guardados el aceite, los cereales, las aceitunas y las legumbres.

Despotikó está situado en el centro de Egeo y era destino obligado para los barcos que atravesaban el mar cerca de la Cícladas por su puerto seguro, formado de manera natural por la geografía de la parte oriental de la isla, pues los arqueólogos suponen que, en los siglos anteriores al periodo clásico de la antigüedad griega, un istmo lo unía allí a la isla de Antíparos, al oeste de Paros.

“Hemos hallado objetos fabricados en Corinto, en Egipto y en Asia Menor. Los que hacían las ofrendas allí eran marineros de todo el Mediterraneo oriental”, aseveró Kurayos.

Kurayos recalcó que el de Despotikó es el segundo santuario más importante de las Cícladas después del de la isla de Delos.

Dicho santuario fue construido y controlado por la ciudad de Paros, muy rica en la época y posteriormente gracias a las canteras del famoso mármol de su isla, que se exportaba a todo el Mediterráneo oriental.

En Despotikó, además del culto al dios griego Apolo también se adoraba a Artemisa y Hestia.

Según Kurayos las excavaciones avanzan a un paso rápido, gracias a donaciones de fundaciones privadas, y en unos tres años el sitio arqueológico podrá ser visitado.

 

14 abril 2017 at 9:22 pm Deja un comentario

Realidad virtual para viajar al antiguo Jerusalén

Una aplicación y accesorios de realidad virtual para dispositivos móviles permiten recorrer Jerusalén en la época en que murió Cristo. Un equipo de arqueólogos ha asesorado a la empresa que ha desarrollado este sistema, con el que se pueden visualizar escenarios del mundo antiguo, reconstruidos hoy con técnicas de modelado en 3D.

La aplicación y los accesorios de realidad virtual permiten visualizar Jerusalén hace dos mil años. / Lithodomos VR

Fuente: Agencia SINC
12 de abril de 2017

Cuando se visita algún lugar histórico es inevitable retroceder mentalmente a los tiempos en los que estaba en su apogeo e imaginar cómo fue en el pasado.

Ahora, una aplicación ayuda a realizar ese viaje a través de dispositivos móviles y de realidad virtual para que el usuario pueda explorar con sus propios ojos escenarios del pasado, como la ciudad de Jerusalén hace dos mil años. Los visitantes la pueden ver en la época de Cristo y el rey Herodes, observando detalles como el aspecto original del Muro de las Lamentaciones.

La precisión histórica de la app hace que esté dirigida tanto a turistas como a investigadores y educadores

La app y la empresa que lo ha desarrollado se llaman Lithodomos ­–albañil en griego antiguo–. Un equipo multidisciplinar de especialistas en programación en 3D, historiadores y arqueólogos han trabajado en el sistema y en todos los elementos de la reconstrucción.

“Lo que hace a Lithodomos VR algo único es su compromiso con la precisión arqueológica. No somos solo un grupo de informáticos, también somos doctores en arqueología que comprobamos varias veces cada detalle”, explica Simon Young, presidente de la compañía.

Las representaciones que muestra Lithodomos VR se han creado usando fotogrametría (filmando y digitalizando previamente los objetos que se quieren representar) y el modelado de texturas en 3D.

Herramienta para el ocio y el aprendizaje

El software permite ofrecer una reconstrucción no solo de Jerusalén, también de otros lugares del mundo antiguo, como Grecia y Roma. Los usuarios pueden observarlos a través de sus dispositivos de realidad virtual o móviles adaptados –por ejemplo con el accesorio Google Cardboard–, mientras caminan entre las ruinas actuales.

La realidad virtual permite recrear el mundo antiguo en 3D. / Lithodomos VR

La aplicación va dirigida tanto a los turistas visitantes de esos lugares o museos como a investigadores y educadores que quieran usar esta tecnología como herramienta de aprendizaje. El equipo hace hincapié en su vertiente educativa debido al rigor histórico con el que se han realizado las representaciones.

“Nuestro trabajo parte de años de investigación y reflejan las mejores prácticas académicas para asegurar que, al final, el producto sea lo más preciso e informativo posible para el usuario”, afirma el equipo en su página web.

Entre los proyectos desarrollados por Lithodomos VR se encuentran reconstrucciones virtuales del Templo de Venus y la antigua ciudad de Roma, las Arenas de Lutecia en París o, la más reciente, además de la representación de la antigua Jerusalén durante el año 35 DC.

A pesar de estar especializada en representaciones del mundo grecorromano, la empresa está trabajando en un proyecto junto a la Universidad de Córdoba para reconstruir virtualmente el castillo de Bélmez y su entorno durante la época romana y la Edad Media.

 

13 abril 2017 at 8:14 pm Deja un comentario

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