¿Quién está sepultado en Anfípolis?

Un equipo de arqueólogos griegos se está aproximando a la cámara funeraria de la inmensa tumba de Anfípolis, la más grande hallada en Grecia

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Las excavaciones arqueológicas en la tumba de Anfípolis, en la región de Macedonia, afrontan una fase crucial tras el hallazgo de un pavimento en la antecámara formado por trozos de mármol blanco sobre una superficie rojiza, según informó Greek Reporter el pasado 1 de septiembre. Los arqueólogos griegos, que excavan la tumba desde 2012, retiraron recientemente los enormes bloques de piedra que sellaban la entrada y los escombros que impedían el acceso a la antecámara, al final de la cual se levanta otro muro que presenta un sospechoso agujero en su parte superior, un indicio de que la tumba pudo haber sido saqueada en un pasado remoto, aunque por el momento todo son conjeturas. También se ha especulado sobre quién podría ser el propietario de este desaforado túmulo de casi 500 metros de perímetro que ha sido datado a finales del siglo IV a.C., tras la muerte de Alejandro Magno. No hay otra tumba como ésta en Grecia o en los Balcanes, ha afirmado Katerina Peristeri, la directora de las excavaciones.

Revuelo mediático

La construcción de la tumba ha sido atribuida a Dinócrates, un arquitecto y urbanista griego, asesor de Alejandro Magno, quien diseñó la ciudad de Alejandría en Egipto. Su tamaño es diez veces mayor que la de Filipo II de Macedonia, el padre de Alejandro Magno, hallada en 1977 en Vergina, en la Macedonia Central. La tumba de Anfípolis podría pertenecer al amirante Nearcos o a Roxana y a Alejandro IV, la mujer y el hijo de Alejandro Magno, quienes fueron condenados al ostracismo y asesinados. También ha sido relacionada con el mismísimo Alejandro, aunque parece improbable porque el conquistador macedonio murió en Babilonia. En las próximas semanas se conocerán nuevos detalles de este hallazgo que ha ocasionado un importante revuelo mediático.

Fuente: NATIONAL GEOGRAPHIC

2 septiembre 2014 at 11:05 pm Deja un comentario

Remontan al Imperio Romano las bases de la explosión demográfica humana

La explosión de la población humana, comúnmente atribuida a un aumento repentino por la industrialización y la salud pública durante los siglos XVIII y XIX, tuvo en realidad su fundamento hace 2.000 años

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Thomas Cole, La consumación del Imperio (1836, Historical Society, Nueva York)

La revista Plos One ha publicado recientemente un marco analítico con esta conclusión desarrollado por Aaron Stutz, profesor asociado de antropología en el Oxford College de la Universidad de Emory. Se basa en un análisis extendido de datos demográficos y arqueológicos.

La revolución industrial y la mejora de la salud pública fueran razones inmediatas para que más personas vivieran más tiempo“, dice Stutz. “Si se mira con más detalle en el pasado, sin embargo, los datos sugieren que un umbral crítico de la organización política y económica preparó el escenario hace 1.500 a 2.000 años. El equilibrio político-económico resultante fue el punto de inflexión para las economías de escala: Se creó una serie de oportunidades que permitieron a más personas obtener recursos, formar familias y generar suficiente capital para transferir a la siguiente generación”.

La dinámica de la población ha sido un tema candente desde 1798, cuando el erudito Inglés Thomas Robert Malthus publicó su polémico ensayo sobre los auges de la población en tiempos de abundancia que, inevitablemente, eran revisados por el hambre y la enfermedad. “El poder de la población es indefinidamente mayor que el poder de la tierra para la subsistencia del hombre”, escribió. La llamada teoría de la catástrofe maltusiana fue escrita justo antes de que la Humanidad superase los mil millones de personas.

Si bien tomó cientos de miles de años para que los seres humanos llegasen a ese hito de mil millones, en tan sólo otros 120 años la Humanidad se duplicó a dos mil millones. Y durante los últimos 50 años, la población humana ha aumentado a cerca de ocho mil millones.

“Es alucinante”, dice Stutz. “La población humana no se ha comportado como cualquier otra población animal. No nos hemos alojado en ningún tipo de equilibrio con lo que podríamos considerar un nicho ecológico típico “.

Los historiadores económicos y los demógrafos se han centrado en los cambios sociales que se produjeron durante la Revolución Industrial como explicación de este crecimiento de la población super-exponencial. Arqueólogo de profesión, Stutz quería explorar más atrás en el tiempo.

Su análisis encontró que el florecimiento del potencial de la población humana a pesar de la degradación del medio ambiente, los conflictos y la enfermedad puede deberse a una interacción sutil entre competencia y organización. En un cierto punto de inflexión, esta interacción crea oportunidades para que los individuos ganen más control sobre sus vidas y prosperan, abriendo la puerta a las economías de escala.

EL IMPERIO ROMANO

Stutz cita el Imperio Romano, que se extendió por 500 años, desde antes de nuestra era al 476 después de Cristo, como un ejemplo clásico de paso a través de este umbral. Uno de los imperios más grandes y prósperos de la historia, es notable por la organización económica y política, la literatura y los avances en la arquitectura y la ingeniería. Y, sin embargo, a nivel individual, la vida no era necesariamente tan larga. Trabajadores agrícolas y mineros se machacaban en vidas cortas y miserables para producir todos los bienes excedentes para el comercio y la construcción del imperio. Y un gran número de hombres jóvenes tenían que servir en el ejército para evitar rebeliones.

La gran mayoría de las personas que vivían bajo el dominio romano tenía una esperanza de vida de unos 30 años“, dice Stutz. “Una gran porción de la población estuvo alimentando, literalmente, el dinamismo que estaba teniendo lugar en términos de desarrollo económico y político. Su trabajo aumentó el potencial de proporcionar una mayor democracia y la competencia en la escala más pequeña. Eso, a su vez, dio lugar a un dinamismo inter-generacional más complejo, lo que permite una mejor atención a los hijos e incluso transferir recursos a ellos “.

Se había alcanzado el punto de inflexión, dice Stutz, y la tendencia continuó a pesar de la caída del Imperio Romano. “Las entidades económicas y políticas cada vez más complejas y descentralizadas que se construyeron alrededor del mundo desde el siglo I al V de nuestra era creó suficientes oportunidades para los individuos, los estados y grandes potencias como Inglaterra, Francia y China para aprovechar el potencial de las economías de escala “, dice Stutz.

MANO DE OBRA PARA SOSTENER A UNA MINORÍA

Este marco revisado para los fundamentos de la dinámica de poblaciones humanas podría conducir a una mejor comprensión de cómo la organización económica y política está afectando a la sociedad de hoy en día, añade.

Podríamos terminar de nuevo en una situación en la que una parte creciente de la población está, básicamente, proporcionando mano de obra para sostener una minoría“, dice Stutz. “Por supuesto que podría apuntar a los talleres clandestinos en el mundo en desarrollo. Otro ejemplo es la creciente desigualdad de ingresos que ha sido bien documentado en los Estados Unidos en el último par de décadas “.

Fuente: EUROPA PRESS

2 septiembre 2014 at 8:17 pm Deja un comentario

El diccionario que tardó 101 años en terminarse

Después de más de un siglo registrando palabras, los autores del Diccionario de Latín Medieval de Fuentes Británicas finalmente lo han dado por terminado

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Ashdowne es el tercer editor que ha tenido el diccionario

La culminación de los 17 volúmenes llegó después de que se escribiera la definición de su última vocablo, “zythum”, un tipo de bebida de malta fermentada.

El editor, Richard Ashdowne, de la Facultad de Clásicas de la Universidad de Oxford (Reino Unido), dijo que un proyecto tan laborioso y de tan largo tiempo no podría ser lanzado en la actualidad.

“Algunos de verdad dudaban que jamás llegáramos a terminarlo”, dijo Ashdowne.

El proyecto se inició cuando el historiador Robert Whitwell le escribió una carta al diario The Times pidiendo voluntarios para ayudarle con la investigación del diccionario.

El plan era producir un equivalente en latín medieval del popular diccionario de inglés de Oxford.

Tras 101 años, el Diccionario de Latín Medieval de Fuentes Británicas fue finalmente dado por finalizado.

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Las entradas iniciales eran escritas a mano

La obra viene a llenar un nicho académico que Whitewell ya había identificado antes de la Primera Guerra Mundial.

El latín había sido el idioma de los archivos judiciales de la Edad Media, así como de la religión, ciencia y política, pero los investigadores académicos todavía tenían que encomendarse a un libro de referencia publicado en el siglo XVII.

Historiadores aficionados

Ashdowne dice que se trataba de un mundo académico distinto, en el que muchos de los expertos llamados para ayudar eran aficionados y no tanto profesionales de universidades.

Esta temprana manera de “crowdsourcing” dependía de un diverso espectro de voluntarios, incluido un clérigo, un héroe de la guerra y un comisionado colonial en Birmania que tenía reputación por haber seguido con sus estudios mientras montaba sobre un elefante.

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El proyecto comenzó con una carta a The Times antes de la Primera Guerra Mundial

La compilación del diccionario también ofrece píldoras de cómo era la vida en la Edad Media.

Al definir la palabra latina para “bozal”, se encontró un registro de 1252 que señalaba que hubo que hacer un bozal para un oso polar que era mantenido en la Torre de Londres y que tenía que ser controlado cuando era llevado a pescar en el río Támesis.

El vocablo para “chimenea”, “caminus”, fue obtenido de una descripción de un terremoto que afectó a Inglaterra en la década de 1340 y que derribó numerosas chimeneas.

También hay extrañas historias de jueces de instrucción, como el relato de un gato que tratando de cazar un ratón cayó a un pozo y luego una mujer se ahogó tratando de rescatarlo.

Tecnología

Ashdowne es el tercer editor. Se unió al proyecto en 2008, cuando el diccionario iba por la letra “s”.

Tras completar la tarea, expresó su “enorme sentimiento de satisfacción”, pero también un reconocimiento para los muchos que contribuyeron.

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La última entrada, “zythum”

Un proyecto con tal carácter épico sería un emprendimiento muy poco probable en la actualidad, comenta. Sobre todo porque los fondos para proyectos académicos siempre van para el corto plazo.

Ashdowne reconoce que la incorporación de las nuevas tecnologías hizo posible que se acelerara el ritmo de trabajo en los últimos años.

Las entradas eran inicialmente ensambladas a mano muy cuidadosamente. El proceso de impresión era también mucho más lento.

La informática también hizo posible que los investigadores pudieran recopilar el material mucho más rápido cuando los documentos habían sido digitalizados.

La edición final tiene unas 4.000 páginas con más de 100.000 acepciones diferentes y 400.000 citas.

Publicado por la Academia Británica por unos US$1.000, también hay planes de publicación electrónica.

Fuente: Sean Coughlan  | BBC Mundo

2 septiembre 2014 at 9:19 am Deja un comentario

Se cumplen 200 años del nacimiento de Ernst Curtius, el descubridor del Hermes de Praxíteles

Ernst_CurtiusEl historiador y arqueólogo Ernst Curtius, a 200 años de su nacimiento, ocurrido el 1 de septiembre de 1914, es recordado como el director de las excavaciones de Olimpia, el santuario religioso más opulento y sagrado de la antigua Grecia y la sede de los Juegos Olímpicos originales.

El también descubridor de la famosa escultura Hermes de Praxíteles y académico universitario además se distinguió por sus diversos textos histórico artístico, testigos de su trabajo.

Hijo del alcalde de Lübeck, Alemania, Ernst Curtius vio la primera luz el 2 de septiembre en 1914, señala su biografía publicada en el portal de Internet “dictionaryofarthistorians.org”.

Cursó estudios con Friedrich Welcker (1784 -1868), en Bonn; Karl Otfried Müller (1797-1840), en Göttingen, y con Böckh (1785-1867), en Berlín.

Entre 1837 a 1840 vivió en Grecia como el tutor de los hijos del clasicista Christian August Brandis (1790-1867), fue en ese periodo en que se familiarizó con los monumentos de la región, pues acompañó a Müller a Delfos, donde murió, por lo que Curtius se hizo responsable del funeral.

De regresó a Berlín, en 1842, el joven alemán se desempeñó como tutor del príncipe heredero Friedrich (más tarde Kaiser) III (1831-1888), a quien contagió su amor por la arqueología.

En esos años, además, Curtius fue nombrado profesor en la Universidad de Berlín, donde publicó “La historia de Grecia”, señala su perfil biográfico difundido por la Enciclopedia Británica en su portal de Internet, “britannica.com”.

En 1874 se concluyó un acuerdo con el gobierno griego para conceder al Instituto Arqueológico Alemán el derecho exclusivo para excavar el sitio de Olimpia, lo que abrió la era de la excavación a gran escala en Grecia.

Bajo su dirección, casi todo Olimpia fue descubierto, lo cual fue posible gracias a que entre 1875 y 1881 se desarrollaron técnicas de modelo de excavación y estudio estratigráfico.

Entre los descubrimientos que lideró Curtius destacan el templo de Hera, el gran altar de Zeus, y la ubicación del estadio olímpico, así como monedas e inscripciones, que tenían un valor histórico considerable.

En los siguientes años, el arqueólogo alemán se dedicó a documentar sus excavaciones, ejemplo de ello es “Resultados Olympia, excavación”.

Poco antes de la muerte del destacado arqueólogo alemán Ernst Curtius, ocurrida el 11 de julio de 1896, a los 81 años de edad, en Berlín, se publicaron sus escritos histórico-artísticos bajo el título “Gesammelte Abhandlungen”.

Fuente: YAHOO Noticias

Procedencia de la imagen: portrait.kaar.at, vía Wikimedia Commons

1 septiembre 2014 at 11:00 pm Deja un comentario

Ara Pacis, el altar de Augusto que Mussolini usó como propaganda fascista

Corría el año 13 a.C. cuando Augusto regresaba triunfante a Roma tras sus exitosas campañas en Hispania y la Galia. Aquel hito, que marcaba el inicio de nuevas políticas para el Imperio y un ansiado periodo de paz –la llamada Pax Augusta–, impuesto por el primer emperador romano tras  acabar con las insurrecciones locales en las provincias y con las guerras civiles, bien merecía un monumento a la altura de aquel gran logro.

Fue así como el Senado Romano decidió la construcción del Ara Pacis Augustae (el altar de la Paz Augusta), un pequeño recinto de planta rectangular (de unos once por diez metros de lado y poco más de cuatro y medio de altura), que se ubicó en las proximidades de la Via Flaminia, en el Campo de Marte.

Ara_PacisEl edificio, construido íntegramente en mármol de Carrara, consistía en un altar de sacrificios rodeado por muros ricamente decorados con relieves escultóricos, en cuyos extremos se abrían sendas puertas de acceso para los sacerdotes y los animales destinados al sacrificio.

Las obras se iniciaron el 4 de julio del año 13 a.C., y concluyeron cuatro años más tarde, cuando se llevó a cabo la dedicatio del altar el 30 de enero del año 9 a.C. Lo más destacado de la construcción es sin duda su hermosa decoración escultórica, dividida en dos secciones diferentes: la superior cubierta con relieves escultóricos figurados, y la inferior  decorada con elementos ornamentales de tipo vegetal.

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Los relieves figurados incluyen escenas relativas a los orígenes míticos de Roma, con Eneas realizando sacrificios a los Penates y la Lupercal –la gruta donde según el mito la loba amamantó a los gemelos Rómulo y Remo–, una personificación de Roma como amazona, o escenas de procesiones, entre otras.

Durante décadas, el Ara Pacis fue uno de los monumentos más destacados de la Ciudad Eterna, pero con el paso del tiempo acabaría cayendo en el olvido. Esto fue debido a los continuos cambios urbanísticos que se realizaron en el Campo de Marte, pero sobre todo por las repetidas crecidas del Tíber, que en cada “acometida” iban acumulando lodo y terminaron por sepultar al monumento.

Con el paso de los siglos, el Ara Pacis quedó olvidado en la memoria de los romanos, y no fue hasta el Renacimiento cuando sus restos comenzaron a salir de nuevo a la luz. En 1536, y con motivo de las obras de remodelación de un palacio ubicado en la Via Lucina, los obreros descubrieron algunos paneles con relieves, un hallazgo que fue inmortalizado por el artista Agostino Veneziano.

Pese a este descubrimiento, en aquellas fechas nadie relacionó los restos con el célebre Ara Pacis. Unos años más tarde, en 1566, el cardenal Giovanni Ricci de Montepulciano compró una serie de nueve paneles decorados, que al igual que el anterior habían sido recuperados en el solar de la Via Lucina. Con los años, estas piezas acabarían repartidas en distintos museos y colecciones de toda Europa, incluyendo el Vaticano, el Louvre o la Galería de los Uffizi.

No hubo nuevos hallazgos relacionados con el Ara Pacis hasta mediados del siglo XIX, cuando en 1859 –y de nuevo con motivo de unas obras de remodelación del llamado palacio Peretti– se descubrieron los cimientos del monumento Augusto. Pese a todo, aún tendrían que transcurrir algunos años, hasta 1903, para que los investigadores identificaran aquellos restos con los del Ara Pacis.

En ese mismo año se llevó a cabo la primera excavación exhaustiva del solar, aunque los trabajos definitivos no llegaron hasta unas décadas más tarde. En 1937, con el aniversario del nacimiento de Augusto dos mil años atrás, los más altos cargos de la dictadura fascista de Benito Mussolini pusieron en marcha una intensa labor para rehabilitar el Ara Pacis.

Para ello llegaron a acuerdos con el Vaticano para que entregase los restos que poseía, y obligaron a los responsables de la Galería de los Uffizi a que hicieran lo mismo. Al mismo tiempo, el Consejo de Ministros italiano firmó una orden para que se realizaran nuevas excavaciones en el solar ocupado originalmente por el altar, de modo que al año siguiente, el del aniversario, el Ara Pacis pudiera brillar de nuevo para admiración del mundo.

¿Por qué estaba el gobierno fascista italiano –y el propio Mussolini– tan interesado en la recuperación del monumento? Para el Duce, la recuperación del antiguo esplendor del Imperio Romano se había convertido en uno de los puntos fundamentales de su política interior, pues formaba parte de su intensa operación de propaganda.

La identificación entre el régimen fascista y el poderoso Imperio Romano era un modo de exaltar la dictadura, una forma de reafirmación nacional mediante la cual el propio Mussolini se identificaba con el poder, la gloria y los logros de los antiguos emperadores.

En aquellos años, el régimen fascista de Mussolini se esforzó por recuperar multitud de yacimientos arqueológicos de época romana, aunque ninguno de esos proyectos fue tan importante como el realizado para recuperar el Ara Pacis.

De hecho, la inauguración del monumento –cuya restauración había estado a cargo del arquitecto Giuseppe Moretti– tuvo lugar el 23 de septiembre de 1938, coincidiendo con la clausura del año de Augusto, y fue el propio Mussolini quien dirigió el acto, con un gran despliegue de fuerzas militares, incluyendo a los célebres camisas negras.

Unos meses antes, en mayo de ese año, y con motivo de la visita de Adolf Hitler a Roma, el Duce había mostrado al Führer y otros jerarcas nazis los trabajos de recuperación del altar de Augusto, que tanto le llenaban de orgullo.

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En la actualidad el Ara Pacis sigue siendo uno de los monumentos de época romana más visitados de la ciudad del Tíber, hoy protegido por un moderno edificio diseñado por el arquitecto Richard Meier. Con motivo de la celebración del aniversario de la muerte de Augusto, ocurrida un 19 de agosto de hace ahora dos mil años, el recinto volvió a llenarse de visitantes que acudieron a admirar un monumento que, dos milenios después de su creación, continúa brillando con luz propia.

Fuente: Javier García Blanco  |  YAHOO Noticias

31 agosto 2014 at 11:16 pm 1 comentario

Itaca, digna del Olimpo de los dioses

  • Itaca, donde Ulises, vivía feliz junto a su mujer, Penélope, y su hijo, Telémaco, y de donde partió para participar en la guerra de Troya
  • ¿Pero es realmente esta isla griega la patria de Ulises?
  • Aunque en ‘La Odisea’, se describen 26 lugares exactos de Itaca, ni arqueólogos ni historiadores los han localizado nunca
  • ‘Que nadie haya podido determinar si es la isla de Ulises hace más grande el mito’, dicen en la oficina de correos de Dimitria
  • Sin museos ni espectaculares ruinas, a Itaca sólo se llega en busca del mito

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«Ulises y las sirenas», obra de Leon Belly, que representa el pasaje de «La Odisea» en el que Ulises se amarra al mástil para evitar sucumbir a los cantos de las sirenas

Al principio… fue Itaca. Todo empezó aquí, en estos 117 kilómetros cuadrados que se elevan sobre el azul cobalto del Mediterráneo, en esta que a priori podría parecer sólo una insignificante isla de las alrededor de 1.400 que componen Grecia. Pero este pequeño trozo de tierra es una piedra preciosa, un mito, un símbolo.

Si hay una isla literaria es esta: Itaca. Es aquí donde nació un tal Odiseo, un héroe conocido en latín con el nombre de Ulises. Es aquí donde se encontraba su reino, donde vivía feliz junto a su mujer Penélope y su hijo Telémaco. Es de aquí de donde partió para participar durante diez largos años en la guerra contra Troya y dar finalmente la victoria a los griegos con su ingeniosa idea de crear un gigantesco caballo de madera que ocultara soldados en su interior, como narra La Iliada. Y es aquí a donde regresó, en un accidentado viaje que duró otros diez años y que estuvo repleto de aventuras y desventuras de las que da cuenta La Odisea.

Itaca es por eso la Isla con mayúsculas, el anhelado punto de llegada, la meta final, el escurridizo destino de La Odisea, la obra más antigua de la literatura occidental junto con su hermana mayor La Iliada, un poema épico de más de 10.000 versos divididos en 24 cantos, escrito alrededor del año 800 antes de Cristo y atribuido a Homero. Porque no sólo no está claro que fuera él quien lo escribió, sino que ni siquiera se tiene la certeza de que Homero llegara a existir. Si lo hizo debió de vivir alrededor del año 850 a.C. en algún lugar de Asia menor. Tal vez en Itaca, como apuntan algunos. De lo que no cabe duda es de que La Odisea es un libro fundamental en el canon de occidente, uno de los grandes pilares sobre los que se ha construido eso que llamamos la cultura europea. Y por eso Itaca -una isla perfumada de olivos, de cipreses, de laureles, de mirtos y de vides- es el principio de todo, la madre de todos los territorios literarios.

«Soy Odiseo Laertíada, tan conocido de los hombres por mis astucias de toda clase; y mi gloria llega hasta el cielo. Habito en Itaca que se ve a distancia: en ella está el monte Nérito, frondoso y espléndido, y en contorno hay muchas islas cercanas entre sí, como Duliquio, Same y la selvosa Zacinto. Itaca no se eleva mucho sobre el mar, está situada la más remota hacia el Occidente -las restantes, algo apartadas, se inclinan hacia el Oriente y el Mediodía- es áspera, pero buena criadora de mancebos, y yo no puedo hallar cosa alguna que sea más dulce que mi patria».

Exactamente con esas palabras es como Ulises detalla en el canto IX de La Odisea a su amada Itaca. Pero, ¿Itaca es Itaca? Homero describe en La Odisea 26 lugares específicos de Itaca, y ninguno de ellos parece corresponderse con la isla que hoy se conoce con ese nombre. El arqueólogo alemán Heinrich Schliemann fue capaz de dar con la mítica Troya siguiendo paso a paso los versos de Homero en La Iliada. Sin embargo todos los intentos por tratar de averiguar si la Itaca de La Odisea se corresponde con la isla que lleva ese nombre han fracasado.

El propio Schiliemann intentó localizar el palacio de Ulises, que según los versos de Homero se levantaba en un punto desde el cual se ven tres mares y rodeado por tres montañas, y se vio obligado a tirar la toalla. Y Robert Bittlestone, un inglés aficionado a la Historia y a la Arqueología, decretó hace unos años junto con el especialista en griego de la Universidad de Cambridge, James Diggle, y con el geólogo de la Universidad de Edimburgo, John Underhill, que la verdadera Itaca se encuentra en Paliki, un trozo de tierra que con el pasar de los siglos habría dejado de ser isla para convertirse en península y unirse en forma de brazo a Cefalonia.

En la Itaca de hoy en día, esa que sus habitantes llaman como Thiaki, se han encontrado vestigios de civilizaciones que se remontan a alrededor del año 4.000 antes de Cristo. Pero nunca se ha podido establecer si es realmente la isla de Ulises. Algunos investigadores opinan que lo es, otros que no.

Un paraíso de 3.000 habitantes

Las dudas existenciales caracterizan a este pedazo de tierra repleto de vegetación, con 100 kilómetros de costas, calas paradisiacas, pueblos pintorescos y que probablemente debe su nombre a Itacos, hijo de Poseidón, dios del mar, y quien según la mitología fue el primero en habitar aquí. Tal vez por eso, porque nadie está seguro de si esta isla en la que hoy viven unas 3.000 personas es en realidad la patria legendaria de Ulises, en Itaca no explotan el mito de La Odisea y las referencias al héroe son bastante comedidas, algo que se agradece. Es verdad que la plaza central de Stavros, en la zona noroeste de la isla y la localidad más importante de la Itaca septentrional, está dominado por un busto de Ulises. Pero, aparte de eso, no hay muchas más referencias directas a nuestro mitificado héroe.

«Qué más da si esta es realmente la isla de Ulises o no. El mundo entero conoce Itaca, y eso es lo que cuenta», nos suelta con filosofía y voz áspera Lavros, el grandullón con un irresistible punto macarrilla, dueño de un café en Vathi. «El que nadie hasta la fecha haya podido determinar si esta es la isla de Ulises creo que contribuye a hacer más grande el mito. Porque los mitos se alimentan de misterio», sentencia desde el mostrador de la oficina de correos Dimitria.

Vathi se levanta frente a la bahía de Molos, el mayor puerto natural de Grecia y uno de los mayores del mundo. Es una localidad relativamente moderna, ya que en 1953 varios terremotos la destruyeron. Pero es bonita, con sus casitas de color pastel (rosa, morado, azul, amarillo…) que se encaraman sobre las laderas de los montes de la zona. Tiene un museo arqueológico que, la verdad, no resulta muy impresionante, y donde la única referencia a Ulises la constituye una pequeña estatuilla de bronce que dicen que podría representar a Odiseo. En ese sentido le gana el museo arqueológico de Stavros, donde al menos se conservan fragmentos de una máscara de barro del siglo I o II d.C. con la inscripción EYXHN ODISSEI, «oración a Ulises» en griego antiguo.

Lo mejor de Vathi, sin duda, son sus playas, destacando la de Deksia. Sobre todo porque de allí sale un sendero de unos cuatro kilómetros que lleva a Marmarospilia, una gruta que algunos investigadores identifican con la gruta de las ninfas de la que habla La Odisea y donde Ulises habría escondido al llegar a Itaca los regalos recibidos por Alcinoo, el rey de los feacios.

Porque a Itaca se viene en busca del mito, tras los pasos de Ulises. Es verdad que la isla es atractiva, pero hay otras que la superan con creces. Además, Itaca no cuenta con hoteles de lujo, no es famosa por su gastronomía, no atesora museos impresionantes, no guarda ruinas de esas que te dejan boquiabierto, no dispone de particulares encantos, no ofrece actividades típicamente turísticas… Lo suyo es venir a Itaca con un ejemplar de La Odisea bajo el brazo, dispuesto a zambullirse en el mito.

No resulta difícil lograrlo. Itaca (que vista desde el cielo tiene forma de ocho, o de símbolo del infinito, según se mire) no tiene aeropuerto, así que sólo se puede acceder a ella por mar. Algo que ayuda a entrar en materia, a ponerse en la piel de Ulises y a entender que el viaje en sí mismo es la gran aventura. Nosotros llegamos a Itaca desde uno de los ferrys que salen a diario de Sami, en la vecina isla de Cefalonia. También desde allí se pueden contratar excursiones organizadas de un día, que por 30 euros te llevan (junto a otras 30 personas) a nadar a un par de espectaculares calas, a visitar Vathi y a comer en Kioni, un recoleto pueblecito pesquero. Pero lo suyo es hacer el viaje en soledad.

Del palacio de Ulises al manantial

Siguiendo los inciertos pasos de Ulises nosotros nos adentramos en Exogi, en el norte de Itaca, una localidad a las afueras de la cual se encuentran las ruinas de la antigua ciudad de Alalcomenes, que algunos señalan como el lugar en el que probablemente se levantaba el palacio de Ulises. En Aretusa, en la parte sur de la isla, hay un manantial al que se puede llegar sólo a pie tras una larga caminata de dos horas y en el que, según cuenta la leyenda, Ulises se encontró con el pastor Eumeo.

Pero tal vez lo mejor es sumergirse en las aguas de color turquesa con vetas de zafiro que rodean la isla. Allí, en medio del mar, mientras la brisa acaricia el agua y el olor del mirto llena los pulmones, se tiene la sensación de estar en el vientre materno, de viajar a la noche de los tiempos, de hundir las manos en las raíces de la historia de occidente.

Al fin y al cabo La Odisea no sólo narra el fantástico viaje de Ulises de regreso a Itaca. Es mucho más: es una celebración de la naturaleza humana y de su capacidad de superar obstáculos y alcanzar metas que parecían imposibles. Itaca no es sólo una isla, no es sólo el reino de Ulises. Es mucho más: es una alegoría, un emblema de la capacidad de hacer realidad los sueños.

Tal vez Homero podría haber elegido una isla más grande, más imponente, más grandiosa como patria de Ulises. Pero es precisamente la intrascendencia geográfica de Itaca lo que la hace realmente grande: porque Itaca es una fantasía, una quimera que nos recuerda que las ilusiones y utopías se pueden materializar si uno tiene la fuerza y la paciencia suficientes.

Pero incluso si al llegar a Itaca después de innumerables esfuerzos uno no logra ver cumplidos sus sueños, si fracasa y la isla no es lo que uno se esperaba, no importa. Lo relevante es el viaje en sí mismo, el vivir y acumular todas las experiencias que semejante periplo proporciona. El gran Konstantinos Kavafis (1863-1933), el más destacado poeta griego de los tiempos modernos, no tenía ninguna duda al respecto y así lo plasmó en Itaca, su poema más conocido:

«Cuando emprendas tu viaje a Itaca / pide que el camino sea largo, / lleno de aventuras, lleno de experiencias», comienzan los versos de Kavafis. «Ten siempre a Itaca en tu mente. / Llegar allí es tu destino. / Más no apresures nunca el viaje. / Mejor que dure muchos años / y atracar, viejo ya, en la isla, /enriquecido de cuanto ganaste en el camino / sin aguantar a que Itaca te enriquezca./ Itaca te brindó tan hermoso viaje. / Sin ella no habrías emprendido el camino./ Pero no tiene ya nada que darte./ Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado. / Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, / entenderás ya qué significan las Itacas».

Fuente: IRENE HDEZ. VELASCO  |  EL MUNDO

31 agosto 2014 at 10:35 am Deja un comentario

Roma: Nuevas exposiciones y reapertura de monumentos por el bimilenario de Augusto

Como broche final a la celebración de los dos mil años de la muerte del emperador romano tendrá lugar un importante simposio arqueológico en el Palacio Altemps de Roma el 17 de septiembre. Además se inauguran nuevas exposiciones y se reabren monumentos tras ser acometidas importantes restauraciones

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Se despliega el ultimado proyecto de importantes restauraciones de monumentos, nueva ordenación de las colecciones, exposiciones y la organización de un simposio arqueológico centrado en la colaboración entre instituciones italianas, las Academias y los Institutos extranjeros en Italia, en el Palacio Altemps de Roma el próximo 17 de septiembre, que sella el tupido programa de intervenciones: a partir del área monumental del Foro Romano y del Palatino, elegido para su morada por Cayo Julio César Octavio Augusto, en memoria de Rómulo y de la fundación de la ciudad.

La zona arqueológica urbana estrena el montaje completamente renovado del Museo Palatino -cofre de los mejores testimonios de época augusta- y del reorganizado recorrido visitable de la Casa de Augusto y de la Casa de Livia, su mujer. Unos lugares de familia y de aquella política -mezcla de tradición e innovación- característica de su Principado, que se abren al público el 18 de septiembre.

Museo_Palatino_RomaPor su lado, el magnífico conjunto de las Termas de Diocleciano con la flamante restauración del frontal de la monumental natatio (piscina) y de las estructuras existentes, sobre las que se apoyan las renacentistas de la Cartuja de Santa Maria degli Angeli, intervenidas para la ocasión, cuyo claustro pequeño propone la meticulosa reconstrucción de los antiguos ritos recuperados según la política religiosa de Augusto, se pueden ver desde el 24 de septiembre.

Mientras, en el Foro Romano el 1 de octubre se reabre el antiguo recorrido del Vico lugario a través de la Basílica Iulia, otro importante monumento augusto. En estas celebraciones participan las cuatro sedes del Museo Nacional Romano: la Crypta Balbi, conjunto monumental de época augustea, donde ha sido hallado el busto de Livia; el Palacio Altemps; las Termas de Diocleciano y el Palacio Massimo, que acoge la exposición Los fastos y el calendario en la antigüedad (del 14 de noviembre 2014 al 2 de junio de 2015) para recordar la reforma del calendario llevada a cabo por Julio César, precursor y padre adoptivo de Augusto. Todas estas iniciativas devuelven a la ciudad eterna, restaurado y valorizado, el mayor patrimonio existente, con algunos puntos accesibles por vez primera.

Busto-di-Augusto-con-corona-civicaA ellas hay que añadir la reorganización del Antiquarium de la Villa de Livia en el barrio de Prima Porta que ha conllevado el arreglo del famoso lauretum cuya apertura está fijada para el 12 de septiembre.

Al margen de este íter celebrativo, en Roma surge el Mausoleo de Augusto, el cual tras haber visitado la tumba de Alejandro Magno en Alejandría, mandó a erigir una grandiosa tumba para él y para su familia en la zona denominada de Campo Marzio (de Marte).

Las obras empezaron en el año 30 a.C., a su vuelta a Roma a continuación de la guerra contra Antonio y Cleopatra que le llevó a la conquista de Egipto. “El más notable entre los monumentos…” (según Estrabón en ‘Geografía’) conocido con el nombre de Augusteo, es el mayor sepulcro de planta circular, de 87 metros aprox. de diámetro.

En su entrada estaban colocados dos obeliscos egipcios que actualmente se encuentran respectivamente en la plaza del Quirinal y en la Plaza del Esquilino de la capital. Siguiendo un largo corredor se llega a una celda circular donde están ubicados tres nichos rectangulares con las tumbas de la familia imperial, y al centro un gran pilar cilíndrico con la probable tumba de Augusto.

El último acogido fue el emperador Nerva en 98. Desde entonces ha sido utilizado como fortaleza de la familia Colonna en el siglo XII, como jardín, como anfiteatro en el siglo XVIII, como teatro y sala de conciertos a inicios del Novecientos hasta hospicio para ancianas. Entre 1936 y 1938, con la demolición del viejo barrio y la creación de la Plaza de Augusto Imperatore, el mausoleo fue restaurado, recobrando su aspecto original.

Paradójicamente, en el año en que se rememora el bimilenario de la muerte del primer emperador de Roma, su Mausoleo, tras largos años, permanece aún en estado de abandono, en contraste con el vecino Ara Pacis en su resplandeciente teca, y aguarda pacientemente la conclusión de una digna -pero rezagada- restauración por parte de la institución competente.

Fuente: CARMEN DEL VANDO BLANCO  |  DESCUBRIR EL ARTE       29/08/2014

30 agosto 2014 at 12:56 pm Deja un comentario

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