Posts tagged ‘Britannia romana’

Londres devuelve su templo de Mitra a la ubicación escogida por los romanos

El templo de Mitra de Londres, construido por los romanos en el siglo III y cuyas ruinas fueron excavadas en 1954, ha regresado, exquisitamente restaurado, a su ubicación original en el corazón de la “City”, tras años en un lugar provisional.

Templo de Mitra restaurado en Londres (PAYE)

Fuente: EFE  |  LA VANGUARDIA

Londres, 8 nov.- Este Mitreo, que hoy se presentó a la prensa y abre al público el 14 de noviembre, es una de las pocas ruinas romanas que se conservan en la capital británica, fundada como Londinium en el año 50 DC en la milla cuadrada al este de la ciudad que actualmente ocupa el sector financiero.

Los restos del templo, que se ha recreado con la última tecnología, fueron descubiertos después de la segunda Guerra Mundial por obreros en un solar bombardeado cerca del Banco de Inglaterra, y se trasladaron de manera provisional a una ubicación próxima para poder construir un edificio.

Cuando en 2010 el empresario estadounidense Michael Bloomberg compró el terreno para levantar allí la sede europea de su agencia de información, se comprometió a financiar el traslado del templo a su escenario primigenio, debajo de su bloque de oficinas.

“La reconstrucción del templo, un proceso arduo aunque muy gratificante de casi una década, demuestra nuestro compromiso con Londres y con el Reino Unido, donde somos huéspedes”, afirmó en la presentación de hoy.

Para acceder al Mitreo -de forma gratuita, pero con reserva previa-, se pasa por una galería de arte moderno donde un creador contemporáneo expondrá periódicamente un trabajo conectado con las ruinas romanas, y que ha inaugurado la irlandesa Isabel Nolan.

Junto a la colorida producción de Nolan, se exhiben 600 de las 14.000 piezas romanas recuperadas en las excavaciones (depositadas en el Museo de Londres), como zapatos, vasijas, joyas, amuletos y, como destacó Bloomberg, “la primera tabla con una transacción financiera, datada del 57 DC”.

Por unas escaleras se accede a una antesala, a siete metros de profundidad -el nivel de construcción de la época romana-, donde se han instalado expositores interactivos que anticipan la entrada al templo.

Posteriormente, el visitante penetra en el Mitreo, una estructura rectangular con santuario, nave y antecámara, que se ha envuelto en un ambiente místico y tenebroso, con efectos de luz y sonido, para recrear las sesiones rituales del culto pagano a Mitra.

“Hemos respetado el enfoque histórico pero hemos querido ofrecer al público una experiencia poderosa y multidisciplinar, para que se haga una idea de lo que hubiera sido asistir a una de aquellas ceremonias”, dijo la comisaria del proyecto, Nancy Rosen.

La arqueóloga Sophie Jackson, que dirigió la restauración, explicó, por su parte, que el mitraísmo, común en los territorios romanos entre los siglos I y IV, era un “culto secreto y misterioso, reservado a los hombres, que incluía rituales de iniciación y sacrificios”.

El culto de Mitra se realizaba en un principio en cavernas naturales y luego en construcciones que las imitaban, oscuras y carentes de ventanas, como el Mitreo londinense, cuyas columnas se han recreado con fascinantes efectos luminosos.

Preside el santuario una silueta en metal de la imagen que más se asocia con el mitraísmo, que es Mitra dando muerte al toro, conocida como Mitra Tauróctonos.

Jackson señaló que la restauración de las ruinas fue tan meticulosa que “se probaron varias aguas para llegar al color adecuado de la masilla” y “se seleccionó entre cientos de piedras de la misma procedencia que las romanas”.

La famosa historiadora británica Bethany Hughes, también presente en el acto, destacó la importancia de recuperar las ruinas romanas de Londres, puesto que tantas se perdieron por los incendios y bombardeos que sufrió la ciudad.

“Preservar el pasado no es solo un ejercicio académico, sino que nos recuerda que estamos conectados con los hombres y mujeres que también caminaron por este lugar, y demuestra que, como especie, deseamos estar conectados entre nosotros”, declaró.

 

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8 noviembre 2017 at 7:26 pm Deja un comentario

Jugaban a la búsqueda del tesoro y hallaron uno real de la era de Marco Antonio y Cleopatra

Un grupo de exploradores aficionados encontró en una granja inglesa una gran colección de monedas romanas. La historia de un hallazgo fortuito que podría cambiar la historia de la región

Monedas romanas

Fuente: Infobae
3 de octubre de 2017

Todo el mundo tiene un hobby. Coleccionistas, fanáticos o personas que simplemente se reúnen para compartir un interés en común, como ver un partido de fútbol o buscar tesoros. Quizá en estas latitudes, juntarse para realizar “expediciones” o aventuras a lo Indiana Jones no resulta común, pero en Europa, donde siglos de historias y reinados se acumulan y ocultan varios metros bajo tierra, este tipo de actividades recreativas no son tan inusuales.

Eso es lo que sucedió en Bridport, una localidad de West Dorset, con apenas más de 13 mil pobladores en el sur de Inglaterra, que disfrutó otrora de un importante puerto y que hoy vive de las industrias que aún persisten y también del turismo, en especial de aquellos visitantes que se acercan para veranear en Chesil Beach.

Mike Smale y el granjero Tony Bulter

Como desde hace mucho tiempo, los fines de semana, Mike Smale, pescador profesional e historiador aficionado, lleva adelante el club de Detectores del Sur, del que participan algunos amigos y otros amantes del folclore local. Su tecnología está lejos de ser de avanzada, apenas un detector de metales básicos, que ya habían utilizado rastreando kilómetros y kilómetros en la zona, sin mayor suerte que haber encontrado viejos trastos, chatarra y muchas partes de autos.

Pero la suerte, o el destino, sonríen más seguido cuando se tiene persistencia y organización, dos características que describen a Smale, quien lleva un mapa detallado de cada centímetro recorrido. Así, llegó a la conclusión de que en una granja vecina, perteneciente a Anthony Bulter, podía haber algo, no sabía bien qué, solo algo. Pidió permiso al propietario y junto a sus aliados comenzaron las tareas de rastrillaje.

Hallaron 600 monedas de la República Romana

No pasó demasiado tiempo hasta que la alarma del detector comenzó a titilar, aparecieron un rastrillo viejo, un par de bujías y algunas latas de conserva, pero el grupo continuó la faena con tenacidad y la vez siguiente que la máquina disparó su señal sonora, se encontraron con la sorpresa de su vida: un verdadero tesoro.

El hallazgo estaba compuesto por 600 denarios romanos, algunos fueron acuñados durante la era en que el general romano Marco Antonio mantenía una alianza -y un romance- con Cleopatra en Egipto.

Marco Antonio y Cleopatra, uno de los romances más cinematográficos de la historia antigua

“Fue increíble, un verdadero hallazgo de una vez en la vida. Es un gran descubrimiento, el más grande de mi vida. Una experiencia muy divertida y gratificante”, dijo Smale a The Herald.

Los aficionados de la historia llamaron a las autoridades para reportar el hallazgo y un grupo de especialistas se acercó a la zona. “Los arqueólogos que lo excavaban no podían creer lo que estaban viendo porque estas monedas son tan raras. Yo personalmente pienso que un hallazgo de este tamaño y variedad nunca será encontrado de nuevo”, agregó Sean MacDonald, uno de los exploradores.

Las monedas serán vendidas a un museo

“Bridport es un área muy rica en historia, pero un hallazgo como este no tiene precedentes. Jamás se había hallado un grupo de este tamaño con anterioridad. Se encontró uno en Somerset el año pasado, pero solo había 180 monedas, y no eran del mismo calibre”, agregó Smale.

Dominic Chorney, un experto inglés en numismática, aseguró que las monedas fueron emitidas por la República Romana unos siglos antes del nacimiento de Jesucristo. Entre las figuras más representativas hay diferentes dioses.

“Otros, que cuentan con una galera distintiva -un tipo de vasija romana- fueron acuñados por Marco Antonio mientras estaba aliado con su amante Cleopatra en Egipto, entre el otoño de 32 a.C. a la Primavera de 31. Cada uno celebra las diversas legiones y circulaban ampliamente en el Imperio Romano, y ciertamente han recorrido un largo camino”, explicó Chorney.

Un equipo de arqueólogos se encargó de sacar la mayoría de las monedas

Otras de las monedas fueron acuñadas por diferentes emperadores que gobernaron durante el primer siglo d.C. Una de las llamativas, dijo el especialista, fue producida durante el reinado del emperador Otho, quien gobernó durante tres meses (de enero a abril de 69 d.C.) durante las guerras civiles que siguieron al asesinato del famoso emperador Nerón.

Para Chorney el descubrimiento es “increíblemente importante”, debido a que arroja luz sobre la historia de la Gran Bretaña romana. Las monedas serán entregadas a un forense para su valoración y luego probablemente vendidas a un museo, con los beneficios divididos entre el dueño de la granja y Smale. De acuerdo a una valoración estimativa, el tesoro rondaría los USD 265 mil.

 

4 octubre 2017 at 10:38 pm Deja un comentario

Mary Beard: Razones para plantar cara a los acosadores en la Red

La historiadora británica Mary Beard ofrece sus claves para luchar contra la agresividad, los insultos y la crispación en las redes sociales

Fly swatter. JENS MORTENSEN

Fuente: MARY BEARD  |  EL PAÍS
30 de septiembre de 2017

El volumen de comentarios insultantes y abusivos en las redes sociales resulta insoportable. Me encuentro todo el tiempo, un día tras otro, con tuits que me llaman farsante, nenaza (sic), engañifa, mierda, mentirosa, gorda, chiflada, que no sé latín… Es agotador. A eso se añaden las provocaciones y los cuestionamientos constantes, donde se tergiversan mis palabras y se aprovecha cualquier oportunidad para decir que he cambiado de criterio, me he acobardado o lo que sea. Hay que hacer grandes esfuerzos para mostrarse educada y tranquila ante ese diluvio.

Explicaré los antecedentes. En las últimas semanas me he visto envuelta en una especie de tormenta en Twitter, sin que los responsables de la red social hayan podido hacer mucho para detenerla. El detonante fue esta vez una discusión sobre la diversidad étnica de Reino Unido en la época romana (parece algo inocuo, ¿verdad?, pues sigan leyendo). Todo comenzó en julio, cuando un comentarista criticó un vídeo educativo de la BBC sobre una familia en la Bretaña romana, en la que el padre, un soldado de alto rango, era negro (eran dibujos animados, así que no se puede precisar mucho más). El comentarista se quejó en Twitter y en una página web cercana a la llamada derecha alternativa. “La izquierda”, escribió, “está literalmente tratando de reescribir la historia para fingir que en Gran Bretaña siempre hubo una inmigración masiva”.

Algunas personas se me adelantaron en el rechazo a la crítica y describieron muchas de las pruebas existentes sobre la diversidad étnica y cultural de la provincia. Yo me sumé bastante más tarde y dije que el vídeo era “muy atinado”. Por ejemplo, creo que el personaje de la BBC estaba vagamente basado (con ciertas variaciones cronológicas) en Quintus Lollius Urbicus, un hombre procedente de la actual Argelia, que llegó a ser gobernador de Bretaña; se puede visitar su tumba en las ruinas de Tiddis, en el país magrebí. Si quieren tener más datos, vean los blogs de los profesores Neville Morley y Matthew Nicholls. Por cierto, les agradezco a ambos, como a muchos otros, todo el apoyo que me han prestado.

Después de mi breve comentario comenzaron los ataques, que se prolongaron durante semanas. Sin llegar a ser amenazas de muerte (como le ha ocurrido a mi colega estadounidense Sarah Bond, que tuvo la osadía de decir que las estatuas clásicas, en su origen, no eran blancas), forman un torrente de insultos de lo más agresivo contra todos los aspectos de mi persona, desde mi competencia como historiadora y mis puntos de vista elitistas, propios de quien vive en una torre de marfil, hasta comentarios sobre mi edad, mi silueta, mi sexo (vieja chiflada, obesa, etcétera). Han quedado bastante compensados por las muestras de apoyo (doy de nuevo las gracias a todos), y, uno por uno, no pasan de ser irritantes, pero el efecto acumulado es muy desagradable.

 

La cosa empeoró cuando intervino Nassim Nicholas Taleb [ensayista que reside en EE UU], y no para darme la razón. Su participación desató todavía más insultos. Una persona, por ejemplo, colgó una foto de Taleb con un mensaje dirigido a mí: “¿Qué le parece esto?”. Cuando respondí que me sentía ligeramente acosada, otro replicó: “No, esto es un verdadero debate. Si hubiera más, quizá sería mejor historiadora”. Ese mismo tipo publicó después una caricatura de una rana que tapaba la boca de una mujer con la “mano”, lo cual, por cierto, da idea del tono sexista: mientras que Taleb era el profesor Taleb, yo era la señora Beard (los títulos académicos me importan bastante poco, pero es interesante la diferencia en el tratamiento).

Taleb fue un poco menos insultante, pero solo un poco. Me acusó de decir tonterías e intentó convertir la discusión en una especie de pelea de gallos: “¡Me han citado en medios académicos más veces a mí en un año que a ti en toda tu vida!”, llegó a escribir en un momento dado. Creo que yo mantuve el tono educado todo el tiempo, aunque supongo que son otros los que tendrán que decirlo. El profesor Taleb se enfadó cuando dije que había leído su bestseller sobre los riesgos financieros y políticos, pero nada más. En realidad, lo que yo quería decir era que conocía alguna obra suya, aunque no todas.

Me intercambié con Twitter mensajes amistosos y comprensivos, pero no puedo decir que sirviera de mucho para parar los ataques

Seamos justos con Twitter. Me intercambié con ellos mensajes amistosos, comprensivos y serviciales, y les di las gracias por ello, aunque no puedo decir que sirviera de mucho. El problema era que, a juicio de Twit­ter, muy pocos tuits eran verdaderamente denunciables. Algunos lo eran, y no fui la única en señalarlos, con un éxito moderado (hay que aceptar, aunque no esté de acuerdo, que la opinión de Twitter sobre lo que infringe sus normas puede ser distinta de la opinión de distintos usuarios).

¿Qué hacer, pues? ¿Por qué no bloqueé los comentarios, como me sugirieron muchos? Entiendo su punto de vista, pero nunca he tenido claro que haya que bloquear a otros en Twitter. Un motivo para no hacerlo es que hay que mirar. En alguna otra ocasión he recibido amenazas de muerte en la Red, y sé que conviene vigilar los ataques verbales para asegurarse de que se quedan en eso y no derivan en encontrarte en tu puerta una mañana una granada de mano. Bloquearlos no hace que dejen de comentar, solo sirve para no verlos más, y me parece que es como si dejáramos el patio del colegio en manos de los matones. Además, aunque seguramente nadie va a hacer cambiar de opinión a los más convencidos, quizá se consiga con algún agazapado. Y de paso demostrar a todo el mundo que es posible defender las posiciones. Batirse en retirada es el consejo que han recibido las mujeres durante siglos. No respondas, mira hacia otro lado. Aguántate y calla.

Imagen del vídeo de la BBC que ha generado la polémica.

Que es también (me duele decirlo) el consejo que me daban algunos de mis más cariñosos defensores. Cuando, unos días después, volvió a estallar todo, gracias a un tuit del profesor Taleb, afirmé que, en mi opinión, aquella discusión concreta ya estaba agotada y que debíamos pasar a otra cosa. Poco después recibí varias respuestas conciliadoras, del tipo: “Oh, Mary, déjalo estar, cariño, olvídate, bloquéale…”. Pensé que lo que yo había hecho era precisamente dejarlo estar. Acababan de atacarme otra vez y ya me estaban recomendando que no dijera nada.

En definitiva, cuando una mujer abre la boca para protestar, los que están en contra dicen que es una “quejica” y los que están de su parte, al menos algunos de ellos, dicen que es mejor que se calle. No está mal.

Bloquearlos no hace que dejen de comentar, solo sirve para no verlos. Parece como si dejáramos el patio del colegio en manos de los matones

De esta historia tan lamentable pueden extraerse varias reflexiones:

1. Opinar sin saber

Hay un problema de fondo. Siempre he pensado que la Historia no es algo de lo que solo pueden hablar los historiadores profesionales, y no me gusta mucho la gente que dice que “he leído más que tú sobre este tema, así que tengo razón”. Sin embargo, en esta discusión, tuve que preguntar varias veces: “¿Ha leído usted algún libro sobre la historia de la Bretaña romana?”. Unos cuantos tuvieron la decencia de contestar que no. Y era evidente que había varios casos de ignorancia. Al hablar del África subsahariana, más de uno colgó un mapa del Imperio Romano para decir que yo tenía que ser idiota si pensaba que podía haber gente procedente de allí en la Gran Bretaña de la época, porque el imperio no había llegado tan lejos. Me habrían hecho falta muchos caracteres, más de 140, para explicar por qué las fronteras convencionales que se veían en el mapa eran engañosas, y por qué el mundo de entonces era mucho más “romano” de lo que indicaban esas fronteras.

 

Otros querían que les diese una cifra exacta de la “proporción” de minorías étnicas en la Bretaña romana, sin darse cuenta, al parecer, de que no tenemos ni idea de cuánta gente en general vivía entonces en el país, ni de que no se puede hablar de composiciones típicas, dadas las enormes discrepancias que existían entre zonas urbanas y rurales y zonas militarizadas y no militarizadas. El vídeo de la BBC no decía que la familia que aparecía fuera “típica” (aunque el anuncio en su página web sí lo sugería, lo cual tal vez condujo a engaño).

2. No todo son certezas

En general, entre la mayoría de tuiteros y comentaristas, se notaba un ansia de certezas absolutas sobre la diversidad del pasado (y, cuando alguien sugería que esas certezas eran imposibles, los comentarios se convertían en “o sea, ustedes los historiadores no saben nada”). De lo que no cabe ninguna duda es de que el Imperio Romano —incluida Bretaña— tenía gran diversidad étnica y cultural, como muestran los sirios en Bath, o Quintus Lollius Urbicus, o el etíope que, según un escritor romano tardío, conoció a Septimius Severus en la Muralla de Adriano, o la maravillosa pareja de South Shields, Barates y Queenie (Regina), él de Palmira y ella de Essex. Eso es indudable.

Lo malo es que presentar casos concretos con lazos étnicos específicos es mucho más difícil, y exige utilizar una gran variedad de técnicas históricas y científicas. Ni siquiera en el caso de Septimius Severus, el primer emperador romano procedente de África (Libia), sabemos con certeza el color de su piel, cuánto tenía de “nativo” y cuánto de descendiente de un colono italiano.

3. Interpretar con cuidado

Se dijeron muchas tonterías, me temo, sobre datos genéticos, que, para mucha gente (incluido Taleb), parecen ser el instrumento mágico capaz de demostrar, por ejemplo, que no hubo presencia de subsaharianos en la Bretaña romana. No es verdad, no demuestran nada de eso; además, para utilizar esos datos genéticos, es necesario interpretarlos con sumo cuidado. El blog de Neville Morley es muy bueno en este sentido. El principal estudio en el que se basan casi todas estas afirmaciones es el que hizo el Wellcome Centre de Oxford sobre la población británica moderna, que demuestra que, en la población “nativa” tradicional de Reino Unido (antes de las últimas oleadas de inmigración), el componente de ADN subsahariano es muy escaso (no inexistente, pero sí muy escaso). De modo que Taleb se dedicó a burlarse de mí: “¿Dónde han ido a parar esos genes? Una posible explicación es que unos extraterrestres se los llevaron todos. Al fin y al cabo, no soy ningún experto en historia de los extraterrestres”. Muy bien. Pero resulta que en el estudio de Oxford también aparecen muy pocos genes normandos, y es indudable que ellos sí que vinieron en grandes cantidades. Puede que haya anomalías científicas, pero, como dice Morley, la pregunta más importante es por qué ha quedado tan poca herencia genética cuando existen pruebas claras de que hubo diversidad (tal vez los romanos y los normandos se mezclaron poco; tal vez, cuando los romanos dejaron Gran Bretaña, los “matrimonios mixtos” se fueron con ellos). No nos hace falta ningún extraterrestre.

4. Recurrir al insulto

 

Me parece muy triste que no podamos mantener una discusión razonable sobre un tema como la composición étnica y cultural de la Bretaña romana sin necesidad de recurrir al insulto, al ataque, a la misoginia y al lenguaje belicoso. Da pocas esperanzas a la posibilibidad de mantener cualquier conversación sobre la diversidad étnica actual.

He repasado los perfiles de Twit­ter de varios de los que se me han echado encima. Algunos tienen el típico aspecto del solitario descontento. Quiero dejar muy claro que ni la derecha ni la izquierda tienen el monopolio de la mala educación en la Red. No digo nada de eso. Pero me he encontrado con una faceta especialmente desagradable de la derecha, muchas veces reconocible por sus nombres en Twitter. Cosas como (me las estoy inventando) “puño de hierro”, “cabeza rapada” o, a veces, algo en latín macarrónico. Y también con un número de tuits completamente desproporcionado respecto de los seguidores que tienen.

Casi todos estos hombres (son mayoría, pero no hay solo hombres) resultan patéticos más que malos. Y no estoy segura de querer desperdiciar el tiempo de los tribunales con ellos. Pero no sé cómo es posible convencerlos para que dejen de amargar la vida de otras personas (yo tengo suerte, porque soy fuerte y tengo apoyos muy valiosos, pero otros sufren mucho más). Prefiero, sin duda, discutir sobre las discrepancias académicas de manera educada, no saltar a la primera de cambio, ni entrar en peleas con frases como “no digas idioteces”. Pero tampoco quiero vivir en un mundo en el que nadie se enfade nunca, en el que no haya jamás insultos. Ahora bien, no quiero que nadie sea grosero, nunca.

¿Cómo lograr que esta gente deje de practicar acosos colectivos como este? Se aceptan sugerencias.

——————————————–

Mary Beard es catédratica de estudios clásicos en la Universidad de Cambridge y autora de ‘SPQR: Una historia de la antigua Roma’ (Crítica). Recibió en 2016 el premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales.

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

Este texto se publicó en una versión anterior en el ‘Times Literary Supplement’.

 

30 septiembre 2017 at 10:08 am 1 comentario

Un perro de bronce y otros tesoros romanos descubiertos con un detector de metales

La estatua del perro de bronce se ha conservado intacta y, según los arqueólogos, tenía fines curativos y podría estar relacionada con el templo romano de Lydney, que fue un templo curativo

Estatua completa. Estatua completa de bronce que representa a un perro sacando la lengua. Mide 214 milímetros de largo, 134 de alto y 50 de ancho. Foto: Eve Andreski / Portable Antiquities Scheme

Fuente: ALEC FORSSMANN  NATIONAL GEOGRAPHIC
28 de septiembre de 2017

Un increíble bronce de un perro sacando la lengua y otros tesoros romanos han sido hallados con un detector de metales en el condado de Gloucestershire, en el suroeste de Inglaterra. El perro de bronce, en actitud de lamer, se ha conservado intacto y se trata de un hallazgo único en la historia británica, según informa hoy el Consejo del Condado de Gloucestershire. Los arqueólogos creen que la estatua tenía fines curativos y que podría estar relacionada con el templo romano de Lydney, un templo curativo donde se han encontrado varias ofrendas votivas, entre ellas representaciones de perros que sanaban las heridas lamiendo. También existe la posibilidad de que la estatua proceda de un templo romano que aún no ha sido descubierto en Gloucestershire.

“Este es el hallazgo de una vida”, expresa Pete Cresswell, un detectorista de metales

El tesoro romano ha sido hallado por Pete Cresswell y su cuñado Andrew Boughton. “No todos los días te encuentras con un tesoro romano de bronce. Sumamos 40 años usando detectores de metales, pero este es el hallazgo de nuestras vidas”, dice Cresswell, quien se puso en contacto con un equipo arqueológico local “para contribuir a la historia local y británica”. El tesoro romano, que incluye otras piezas excepcionales, ha sido datado en el siglo IV d.C. y “principalmente contiene objetos deliberadamente rotos, desde partes pequeñas de vasijas hasta una gran estatua de bronce. Lo más sorprendente de todo es la estatua del perro, completa y delicadamente detallada, que es un hallazgo único para la arqueología británica”, afirma el arqueólogo Kurt Adams, el agente de enlace de Portable Antiquities Scheme en Gloucestershire y Avon.

Fines curativos. Los arqueólogos creen que la estatua tenía fines curativos. En las cercanías se han encontrado otras representaciones de perros que sanaban las heridas lamiendo. Foto: Eve Andreski / Portable Antiquities Scheme

 

Hallazgo único. La estatua de bronce, que representa a un perro lamiendo, es un hallazgo único en la historia británica. Foto: Eve Andreski / Portable Antiquities Scheme

 

Detalles delicados. Detalles delicados en una de las patas del perro de bronce. Foto: Eve Andreski / Portable Antiquities Scheme

 

Fragmento de un rostro. Muchos objetos estaban deliberadamente rotos, entre ellos este fragmento de un rostro. Foto: Eve Andreski / Portable Antiquities Scheme

 

Tesoro romano. El tesoro romano incluye piezas excepcionales como este rostro del siglo IV d.C. Foto: Eve Andreski / Portable Antiquities Scheme

 

Inscripción. Placa de aleación de bronce que contiene la siguiente inscripción: (V?)MCONIA. Foto: Eve Andreski / Portable Antiquities Scheme

 

Cabeza de animal. Representación de una cabeza de animal, probablemente un león. Foto: Eve Andreski / Portable Antiquities Scheme

 

28 septiembre 2017 at 5:12 pm Deja un comentario

Un mosaico romano con representaciones de Hércules y Cupido sale a la luz en Inglaterra

El mosaico, perteneciente a una villa romana de tamaño relativamente modesto, está decorado con personajes y criaturas de la mitología grecorromana, entre ellos Belerofonte y la Quimera

Mosaico romano de Boxford. El magnífico mosaico de más de seis metros de longitud durante las excavaciones arqueológicas de 2017 en Boxford, al oeste de Londres. FOTO: COTSWOLD ARCHAEOLOGY

Fuente: ALEC FORSSMANN NATIONAL GEOGRAPHIC
14 de septiembre de 2017

Unas excavaciones arqueológicas realizadas este año en Boxford, al oeste de Londres, han ido revelando unos hallazgos romanos cada vez más espectaculares: un brazalete de niño y unas monedas, cerámica y una baldosa con la huella de un animal, los restos de una villa, un probable granero y una piscina pequeña. Y, sobre todo, un magnífico mosaico de más de seis metros de longitud y decorado con personajes y criaturas de la mitología griega, según explica Cotswold Archaeology.

“El propietario del mosaico quería proyectar una imagen de persona cultivada, alguien familiarizado con la mitología clásica y con una elevada cultura romana, a pesar de que su villa era de tamaño relativamente modesto y estaba en una parte remota del Imperio romano”, afirma Neil Holbrook, un experto de Cotswold Archaeology.

Anthony Beeson, otro experto en temas romanos, sugiere que la escena lateral debería de ser interpretada como el héroe Belerofonte (quien montó al caballo alado Pegaso y mató en vuelo a la Quimera, un monstruo híbrido con cuerpo de león, cabra y serpiente) en la corte de Yóbates o de Proteo, el primero el rey de Licia y el segundo el anciano dios del mar. Otras figuras que aparecen en el mosaico posiblemente incluyen a Hércules luchando contra un centauro, Cupido con una guirnalda y representaciones de Telamón en las esquinas, que parecen sostener el panel central.

Elevada cultura romana. “El propietario del mosaico estaba familiarizado con la mitología clásica y atesoraba una elevada cultura romana”, dice Neil Holbrook. FOTO: COTSWOLD ARCHAEOLOGY

 

Hércules y Cupido. Panel del mosaico romano en el que presumiblemente aparecen Hércules luchando contra un centauro y Cupido rodeado por una guirnalda de flores. FOTO: COTSWOLD ARCHAEOLOGY

 

14 septiembre 2017 at 7:53 pm Deja un comentario

Desentierran objetos abandonados de la caballería romana junto al Muro de Adriano

Los arqueólogos han descubierto una espada de hierro conservada en su vaina de madera, la hoja de otra espada y dos pequeñas espadas de madera de juguete

Fuerte romano de Vindolanda. Imagen áerea del fuerte romano de Vindolanda, situado en el norte de Inglaterra. FOTO: THE VINDOLANDA TRUST

Fuente: ALEC FORSSMANN NATIONAL GEOGRAPHIC
12 de septiembre de 2017

La fructífera campaña arqueológica efectuada estas últimas semanas en el fuerte romano de Vindolanda, en el norte de Inglaterra y junto a la Muralla de Adriano, ha sacado a la luz varios objetos que fueron abandonados en un cuartel de caballería romana: una espada de hierro conservada en su vaina de madera y con la punta torcida, otra espada sin empuñadura, pomo ni vaina, pero con la hoja entera, incluida la espiga. Los arqueólogos también han desenterrado dos pequeñas espadas de madera de juguete y armas de la caballería romana como lanzas, puntas de flecha y restos de una balista, un arma de asedio que disparaba proyectiles. Los objetos fueron abandonados en el suelo, en diferentes espacios del cuartel de caballería, puede que debido a la precipitada huida de la guarnición romana, según informó el domingo The Vindolanda Trust.

Los espacios abandonados corresponden a establos para los caballos, alojamientos para los soldados, además de hornos y hogares para hacer fuego. Algunos objetos se han conservado de forma excepcional, por ejemplo piezas de aleación de cobre para ajustar la montura del caballo o procedentes del arnés. Alrededor del año 120 d.C., la guarnición de Vindolanda estaba formada por una combinación de soldados de los confines del Imperio romano, entre ellos un destacamento de caballería del norte de la actual España, conocidos como los várdulos. Los nuevos hallazgos datan de una época rebelión y guerra, antes de la construcción del Muro de Adriano en el año 122 d.C.

Cuartel de caballería romana. Los espacios abandonados corresponden a establos para los caballos, alojamientos para los soldados, además de hornos y hogares para hacer fuego. FOTO: THE VINDOLANDA TRUST

 

Montura del caballo. Pieza de aleación de cobre para ajustar la montura del caballo. FOTO: THE VINDOLANDA TRUST

 

Elemento decorativo. Elemento decorativo dorado del arnés. FOTO: THE VINDOLANDA TRUST

 

Espada de hierro. Espada de hierro conservada en su vaina de madera y con la punta torcida. FOTO: THE VINDOLANDA TRUST

 

Hoja de una espada. Espada sin empuñadura, pomo ni vaina, pero con la hoja entera, incluida la espiga. FOTO: THE VINDOLANDA TRUST

 

Espada de juguete. Pequeña espada de madera de juguete. FOTO: THE VINDOLANDA TRUST

 

12 septiembre 2017 at 8:28 pm Deja un comentario

Encuentran un excepcional mosaico durante un proyecto arqueológico comunitario en Berkshire (Reino Unido)

El mosaico, que representa al héroe griego Belerofonte montado en el caballo alado Pegaso, ha sido descrito como el mejor hallazgo de este tipo en los últimos 50 años

Sección del mosaico hallado en el antiguo sitio romano de Boxford en Berkshire

Fuente: Maev Kennedy  |  The Guardian
2 de noviembre de 2017

Un espectacular mosaico romano, descrito como el mejor hallazgo de este tipo en medio siglo, ha sido parcialmente descubierto en Berkshire durante un proyecto arqueológico comunitario al que sólo le quedaban dos semanas para concluir.

Anthony Beeson, experto en arte clásico y miembro de la Asociación para el Estudio y la Preservación de los Mosaicos Romanos, lo ha descrito como “sin duda el descubrimiento de mosaicos más emocionante realizado en Gran Bretaña en los últimos cincuenta años”.

Luigi Thompson, un artista conocido por sus minuciosas pinturas de mosaicos, se ha referido al hallazgo – que data del año 380 d. C.- como “el pavimento más agradable, alegre y encantador que he visto en mi vida”.

Menos de la mitad del mosaico, una franja de seis metros ricamente dibujada con personajes míticos, ha sido descubierto en las últimas dos semanas. Ahora ha sido enterrado de nuevo para protegerlo.

Los paneles centrales representan al héroe griego Belerofonte montado en el caballo alado Pegaso. Se les muestra atacando a Quimera, un monstruo que escupe fuego, y, a continuación, se les ofrece a la hija del rey como recompensa, una leyenda que más tarde sería cristianizada como San Jorge y el dragón.

Otras escenas del mosaico incluyen imágenes desconocidas de cualquier otro sitio británico, según los expertos.

El hallazgo ha tenido lugar en un yacimiento romano cerca de Boxford, donde residentes y arqueólogos e historiadores aficionados, supervisados por Cotswold Archaeology, han estado excavando desde 2011.

En los últimos tres veranos, respaldados por el Fondo de la Lotería del Patrimonio, han encontrado los restos de una gran villa y unas termas, un edificio agrícola y ahora el mosaico.

Los excavadores voluntarios, muchos de ellos sin experiencia previa, esperan recaudar fondos para regresar el próximo año.

 

7 septiembre 2017 at 10:47 pm Deja un comentario

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