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“La cultura y el buen vino nos llegaron juntos por Empúries”

Xavier Aquilué, arqueólogo, comisario de la exposición ‘El vi grec’

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LV | Foto: Àlex Garcia

Fuente: LA VANGUARDIA
30 de noviembre de 2016

Tengo 56 años. Nací en Barcelona y vivo cerca del yacimiento de la vieja Empúries, donde voy a trabajar cada mañana. Estoy casado y tengo un hijo, David (17). ¿Política? Una sociedad más ecuánime. No sigo ninguna religión. Soy responsable científico del centro Iberia Graeca

Desde cuándo bebemos vino?

Desde hace 6.000 años, egipcios, mesopotámicos, fenicios… Y llegó a Grecia, hace 3.000 años. Y los tiempos homéricos están empapados en vino.

¿El poeta Homero bebía vino?

Escribe en el siglo VIII: “Allí estaban las ánforas de vino dulce y añejo, repletas de bebida pura y divina, ordenadas junto a la pared, por si un día Odiseo retornaba a su casa”.

¿Y cómo era aquel vino?

¿Cómo saberlo? Los arqueólogos encontramos restos, pero no podemos oír sus músicas, no podemos paladear sus vinos…

Algo sabrá…

Que cultivaban la viña tal y como aquí nuestros abuelos, legatarios de aquel mundo.

¿Sí?

Pisaban la uva. Almacenaban el mosto en un pithoi, donde fermentaba…

¿Qué es un pithoi?

Una vasija de barro, grande, ovoidal y panzuda, enterrada en el suelo. De ahí se pasaba a las ánforas (de 20 a 30 litros), para transportar el vino.

¿Viajaba mucho el vino de los griegos?

Tenía prestigio, lo querían beber en las colonias, y se exportaba: así llegaba por mar hasta Emporion, colonia griega más occidental.

¿Quién vivía en Empúries?

Sus fundadores en el siglo IV a.C., foceos massaliotas (griegos de Focea, hoy Turquía, fundadores de Marsella), y los íberos indigetes.

Y de ahí venimos nosotros.

De ellos heredamos palabras, creencias, cultura… y el arte de hacer y beber vino.

¿Y cómo lo bebían?

En casa, junto al ánfora de vino, había una hidria: ánfora de agua. Y en la crátera mezclaban dos partes de agua por una de vino. Beberlo puro era zafio, cosa de bárbaros.

¿Crátera? ¿Qué es?

Una vasija de boca ancha. De la crátera, mediante una cazoleta, extraías y te servías el vino en la copa, que llamaban kylix.

¿En qué momentos del día?

En cada una de las tres comidas diarias.

¿Todos bebían vino?

Los esclavos bebían el peor vino de pellejos. Y estaba mal visto que la mujer bebiese.

¿“Cosa de hombres”, como el anuncio?

Sí. La democracia griega era esclavista y misógina. Y censataria: votaban sólo hombres censados. Y ellos bebían los mejores vinos.

¿Cuáles eran los mejores vinos?

Tenían denominación de origen, eso no es de ahora: vino de Ismaros (Tracia), Lesbos, Quíos, Tassos, Lemnos, Rodas…

¿Blanco o tinto?

Mélas (tinto), leukós (blanco) y erythrós (rosado). Y tenían un abanico de paladares: autites (joven), biblinos (dulce), omfakias (ácido, fuerte), antosmias (negro floral), pramnos (seco potente), saproa (añejo)…

¿Con mucha graduación?

El agua la suavizaba, porque emborracharse delataba ignorancia, quedabas mal. Otra cosa eran los simposios…

¿Qué era un simposio?

Acabada la cena, una tertulia de sobremesa regada con vinos y pastitas. Y la reunión se prolongaba, con músicos y hetairas…

¿Prostitutas? ¿Y las esposas?

Más allá de parir y cuidar de su casa, no pintaban nada. Escribió Diógenes Laercio: “Doy gracias a los dioses de no ser animal, no ser mujer, no ser bárbaro”, por este orden.

Y tan pancho.

Ah, a los niños varones se les iniciaba en la libación del primer vino a los tres años.

¡Tres añitos!

Han aparecido en excavaciones los koas, vasitos específicos para esa iniciación vinícola infantil, ilustrados con dicha escena, que era una primera comunión…

¿Y cómo acababa un simposio?

Trasegado mucho vino, los simposiastas podían formar un komos, que era un festivo grupo de hombres ebrios deambulando por las calles nocturnas, un bullicioso cortejo de cantarines komastas.

He sido komasta…

¡Y quién no! El vino era indispensable en inauguraciones de monumentos, eventos, banquetes, festividades religiosas, dionisiacas… Y en las batallas: imprimía euforia al guerrero antes el combate. Y en los funerales.

¿Bebían en los entierros?

Sí, y ofrecían libaciones al difunto, antes de su cremación. Luego apagaban con vino el fuego y se llevaban las cenizas. El dios Dionisos muere y resucita: la viña y el vino simbolizan la resurrección.

Vaya, diría que eso lo copiaron luego los cristianos.

Somos herederos del legado de los griegos en casi todo, y desde luego en la cultura del vino. El vino conforma la tríada mediterránea con el aceite y el trigo.

¿Brindamos con una copita de vino?

Eso es civilización. Los viñedos y bodegas catalanes y su actual potencia vitivinícola arrancan de lo que nos enseñaron aquellos primeros griegos instalados en la portuaria villa vieja de Empúries, hoy Sant Martí d’Empúries, hace 2.400 años… Ahí trabajo, y cada mañana veo ese mar, camino por el que llegó el buen vino y nuestra cultura.

 

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1 diciembre 2016 at 7:15 pm Deja un comentario

El vino y… la historia del beso en la boca

Los romanos prohibían a las mujeres tomar vino. Entonces sus maridos las besaban en la boca para controlarlas. Así lo recuerda Diego Di Giacomo en esta nota de Expovinos Bariloche. Y de paso cuenta cómo nació la palabra “sommelier”

sommelier

Foto: Fondo Vitivinícola Mendoza

¿Cómo nació la costumbre de besar en la boca?

Ciertamente puede resultar de difícil a imposible determinar cuándo y cómo surgió el hábito de besar, ya que hay evidencia de sobra para asegurar que se trata de una práctica casi tan antigua como la humanidad misma. Pero lo que sí podemos certificar es que la costumbre de besar en la boca tuvo su expansión en el mundo gracias a una particular reglamentación impuesta alrededor del año 740 antes de Cristo, en Europa.

Varios historiadores griegos y romanos de la época (entre ellos Plutarco y Valerio Máximo), dejaron plasmado en sus obras que por aquellos tiempos, Rómulo, fundador y primer rey de la monarquía de Roma (el mismo de la leyenda de Rómulo y Remo), dictó y estableció diversas leyes durante su reinado, que se sucedió desde el 753 hasta el 716 antes de Cristo. Una ley puntual de ese conjunto es la que centra nuestra atención.

En la misma, se instaba a las mujeres a la abstinencia total de alcohol y se les prohibía terminantemente beber vino puro, llamado “temetum” en esos años. No se les permitía siquiera tener bajo su control las llaves de los lugares de sus propias casas donde se guardase vino. La finalidad de esta disposición era ayudar a mantener en todas las mujeres “una perfecta y pudorosa conducta”, algo con lo que el alcohol no colaboraba mucho.

Para detectar si alguna mujer había violado la ley, su marido debía acercarse a su cara y sentir su aliento. Esto funcionó durante un periodo, hasta que una ley más firme aún obligaba a los hombres a rozar los labios de su esposa con los suyos (siempre en privado), para asegurarse que no había consumido vino. Y los esposos más estrictos colocaban su lengua dentro de la boca de su cónyuge. Cuando las parejas se empezaron a dar cuenta de lo apasionada y placentera que resultaba la medida, la adoptaron como una demostración de amor.

Debemos resaltar entonces dos puntos: el primero, que si alguna mujer faltaba a la norma, su castigo era tan grave como el de las adúlteras y prostitutas; y el segundo, que, aunque indirectamente, el beso “romántico” nació gracias al vino, y luego se transformó en una manifestación de amor.

¿Cuál es el origen de la palabra sommelier?

Hoy en día, cuando se habla de un sommelier, la gente lo identifica con alguien que sabe mucho de vinos, de las diversas zonas de origen, de los procesos de elaboración, de maridajes, de servicio, de la comunicación vitivinícola, etcétera. Hace unos años, era considerado sólo como “un mozo que sabía de vinos”. Y mucho tiempo antes todavía, era el encargado de cuidar y servir los vinos. Pero en sus comienzos, la historia del sommelier era muy distinta.

Volvemos a Europa, pero esta vez a la Francia de la Edad Media. En aquella época, tanto los nobles como los reyes y caballeros, cuando tenían que realizar un viaje o trasladar parte de sus pertenencias, lo hacían valiéndose de animales de carga (animaux de somme) o bestias de carga (bêtes de somme), en referencia a los burros y mulos que se utilizaban. La palabra “somme” significaba literalmente “carga” en el francés medieval.

El “sommier” o “sommerier” (así, con r) era el encargado de cuidar y vigilar a esas bestias y de las cargas más importantes que ellas transportaban, entre las cuales se encontraba el vino, además de otras tan disímiles como las armas y los panes. Luego, él mismo se encargaba de la descarga y del control de que todo hubiese llegado en correcto estado. Ese término, con el transcurrir del tiempo y las deformaciones típicas del lenguaje, devino en el actual término “sommelier”.

Diego Di Giacomo
info@expovinosbariloche.com
www.expovinosbariloche.com

Fuente: In Vino Veritas

29 abril 2014 at 6:28 pm Deja un comentario

El vino francés tiene origen italiano

Un estudio que examinó objetos franceses antiguos utilizados para la fabricación y el transporte de vino sugiere que el líquido francés tenía origen italiano

prensa-vino

Plataforma para prensar y drenar las uvas hallada en el sitio arqueológico costero de Lattara, cerca de la ciudad de Lattes, al sur de Montpellier

Los investigadores identificaron evidencias químicas que indican la presencia de vino en ánforas que se sabe fueron importadas de los pueblos etruscos de Italia alrededor del siglo VI antes de Cristo.

Además, una prensa de uvas identificada en la misma región del sureste francés evidencia que el líquido se hizo popular y que generó una industria local que eventualmente conquistaría el mundo.

El estudio, de un equipo estadounidense, fue publicado en el último número de la revista especializada Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Los científicos también hallaron evidencias de que los vinos contenían resinas de pino y de hierbas que posiblemente habrían ayudado a preservar el líquido durante el viaje marítimo de exportación.

Una historia con huecos

El conocimiento sobre la historia del desarrollo del vino es incompleto, principalmente porque el vino deja atrás escasos marcadores químicos que los arqueólogos puedan hoy en día adjudicarle definitivamente al preciado líquido y no a otros productos agrícolas.

Los ejemplos conocidos de producción vitícola más antiguos del mundo están en la región de lo que hoy en día es Irán, Georgia y Armenia.

Los investigadores creen que desde allí las técnicas de producción de vino se esparcieron lentamente hacia el oeste, hasta llegar a Europa.

En 2004, Patrick McGovern, de la University of Pennsylvania Museum, en Estados Unidos, lideró a un equipo de investigación que concluyó que en China tal vez se desarrolló un vino hecho con arroz a la vez o incluso un poco antes que en Medio Oriente.

Pero hay muchos interrogantes sobre los detalles de varias de las etapas de expansión desde Medio Oriente hasta Europa, incluida Francia.

Ahora, en este nuevo estudio, el doctor McGovern y su equipo esclarecieron un enigmático episodio de la historia del desarrollo del vino.

“Se podría argumentar que pudo llegar a Francia desde el norte del continente”, indicó McGovern.

“Se podría decir que se extendió por Alemania desde Rumania, por ejemplo. Pero estos resultados realmente nos dan un cuerpo determinante de evidencias de que vino de Italia”, le dijo a la BBC.

Historiadores de moléculas

Los historiadores creen que los estruscos, una civilización pre romana en Italia, aprendieron la cultura vitícola de los fenicios, que la expandieron por el Mediterráneo a partir de la edad de Hierro temprana, que en Europa fue alrededor del 700 antes de Cristo.

Estas conclusiones se basan en que ambos pueblos usaban ánforas de forma similar. Estos contenedores estaban especialmente diseñados para el transporte de líquidos y sólidos y permitían la colocación ordenada de carga en el casco de las embarcaciones.

Además, se sabe que los etruscos enviaban bienes al sur de Francia en estas ánforas. Lo que no se sabía hasta ahora era si estos contenedores portaban vino o no.

El equipo liderado por McGovern centró su investigación en objetos del sitio arqueológico costero de Lattara, cerca de la ciudad de Lattes, al sur de Montpellier, donde la importación de ánforas continuó hasta el periodo de 525-475 antes de Cristo.

Para el estudio los arqueólogos usaron una ténica de investigación de gran precisión llamada cromatografía de gases o espectrometría de masas, que puede proveer una lista de moléculas absorbidas por la cerámica de las ánforas.

Los resultados demostraron que sí contuvieron vino alguna vez, además de componentes de resinas de pino y hierbas.

La prensa, una sorpresa

Pero lo más sorprendente para el equipo de investigadores fue el hallazgo de una plataforma para prensar y drenar las uvas.

“En una ciudad amurallada como esta es insólito encontrar una prensa de vino de una época temprana”, dijo McGovern.

“Encontrar la evidencia química de una prensa fue toda una sorpresa”, declaró.

El hallazgo es congruente con un patrón observado en otros lugares: el vino se introduce desde el extranjero pero eventualmente una cultura vitivinícola local emerge que busca transplantar las uvas y cultivar un vino propio.

“A partir de ahí la fabricación del vino se extendió hacia el norte del río Ródano. Las vides domesticadas fueron transplantadas y se cruzaron con vides silvestres dando lugar a todo tipo de variedades cultivadas interesantes, que son las que se extendieron por todo el mundo”, dijo McGovern.

“Todavía quedan muchas dudas por resolver, pero lo encuentro muy emocionante”, declaró el investigador.

Los métodos utilizados para este estudio desafiaron los límites de lo que se puede saber a partir de investigaciones químicas de restos arqueológicos, como el de Lattara.

Regis Gougeon, del Instituto de la Vid y el Vino de la Universidad de Bourgogne dijo que el estudio es “sin duda un buen ejemplo de cómo la tecnología y la metodología van a la cabeza de la ciencia”.

“Ya se sabía, en particular gracias al trabajo de Patrick McGovern, que la vinicultura pudo haber viajado desde Oriente Medio hasta la zona del Mar Mediterráneo sobre el 3.000 antes de Cristo”, le dijo el doctor Gougeon a la BBC.

“Sin embargo, esta hipótesis etrusca es bastante nueva y arroja una luz interesante sobre la posible influencia de esta civilización culta y orientada hacia el arte”, concluyó.

Fuente: Jason Palmer | BBC Mundo

5 junio 2013 at 4:09 pm Deja un comentario

Garum Submarino, el vino criado en ánforas romanas bajo el mar

Siento curiosidad por por saber cómo sabe, pero a 200 euros va a ser difícil probarlo. A ver si la bodega tiene un detallito por la publicidad que le hacemos…

  • Bodegas Luis Pérez presenta un tinto criado en ánforas sumergidas en el mar
  • El vino se introduce en ánforas que son réplicas de las romanas y fenicias
  • La primera edición está limitada a 50 ánforas

Garum-Submarino

El bodeguero Luis Pérez ofrece una copa del nuevo tinto criado bajo el mar. | Conchitina

De la barrica al mar. Y a ver qué pasa. La experiencia de las Bodegas Luis Pérez de Jerez de envejecer su vino tinto en aguas del Atlántico empieza a dar sus primeros frutos. El resultado, un vino que evoluciona muy lentamente -mucho más que lentamente que su hermano terrenal- conservando, como si se hubiera detenido el tiempo, en palabras del propio bodeguero, características propias de un vino joven y fresco.

Luis Pérez ha presentado este miércoles en Sevilla la primera edición, exclusiva y limitada a sólo 50 ánforas, de su Garum Submarino, un tinto a partir de uva Cavernet Sauvignon, Merlot, Sirah y Petit Verdot, y sometido durante un año a unas inusuales condiciones de crianza en botella.

Inmediatamente después de sacar el vino de las barricas -50% de roble francés y roble americano nuevas- y tras embotellarse, las botellas se introducen unas ánforas elaboradas por el artesano alfarero de Triana Antonio Campos al modo de las que transportaban por el Mediterráneo romanos, griegos y fenicios, y éstas, a su vez, se ubican a una profundidad de unos 12 o 13 metros -depende de la época del año- en aguas del Océano Atlántico, en algún punto “entre Conil y Sancti Petri”.

La bodega se plantea alcanzar en poco tiempo, dentro de este proyecto, la cifra de 500 ánforas al año con distintos tipos de vino, incluido alguno generoso -un amontillado y una manzanilla pasada, “el vino del mar”, en palabras de Luis Pérez- y el primer tinto monovarietal netamente andaluz, a partir de uva Tintilla -autóctona del sur de España, casi desaparecida-, que verá la luz el próximo año.

En este vino submarino confluyen algunos factores de carácter histórico, como el hecho de que sólo en los últimos doscientos o trescientos años la zona de Jerez se había dedicado casi en exclusiva a caldos generosos, abandonando los tintos que durante 3.000 años se habían producido en la tierra. En la última década, Bodegas Luis Pérez y otras -en Ronda, la Sierra Norte, la Alpujarra y Cádiz- se han propuesto recuperar los buenos vinos tintos andaluces, de los que hablaba Shakespeare, y antes que él el romano Columela y hasta los fenicios, ha recordado durante la presentación del Garum Submarino el bodeguero.

La bodega ya producía un tinto, el Garum, que toma su nombre, precisamente, de aquella salsa con tratamiento de perfume que se producía en la zona de Baelo Claudia (Cádiz) a partir de la fermentación de pescado y la maceración con especias. Aquella salsa era un producto de lujo que se exportaba a otros puntos del imperio romano o las redes comerciales fenicias. Y se transportaba en ánforas.

El vino de los naufragios

Al margen de esto, hay otro hecho que ha tenido alguna relevancia a la hora de acometer este proyecto. Y es que la recuperación de algunas botellas procedentes de cargamentos hundidos en naufragios ha permitido comprobar que el agua del mar conserva muy bien el vino.

La temperatura constante, la falta de luz, la estanqueidad del lacre de las ánforas y del corcho de las botellas, sometidos a una presión diferente a la de la superficie, hacen que la evolución del Garum Submarino sea muy diferente de la de su hermano mayor.

El sumiller Javier Pérez de Ayala ha hecho una comparación de ambos vinos. El submarino es de un rojo amoratado, de tonalidad que tiende a la picota, como un vino joven, a diferencia del terrestre, que tira más a teja. En nariz prevalece la uva Petit Verdot y resulta con mayor mineralidad y bastante más afrutado que el Garum terrestre, con olores que recuerdan a piedra y mora. En boca es donde se aprecian las mayores diferencias, por su frescor y su posgusto con recuerdo a ciruela.

Esta primera edición, casi experiencia piloto, se ha distribuido entre particulares, ha explicado el bodeguero Luis Pérez. Cada ánfora tiene un precio de algo menos de 200 euros. En las próximas ediciones, el precio se irá reduciendo, conforme se vaya aumentando la producción y experimentando con los distintos caldos.

Fuente: Ignacio Díaz Pérez | El Mundo

30 enero 2013 at 8:43 pm 3 comentarios

Hallan en fondos arqueológicos de Vélez-Málaga un ánfora romana del siglo I con vino de la época

Los arqueólogos del Ayuntamiento de Vélez-Málaga, que se encuentran catalogando y clasificando las miles de piezas arqueológicas que conserva la localidad para su inclusión en el futuro Museo de la Ciudad, han descubierto entre estos fondos un ánfora cerámica de la época romana, datada en el siglo I d.C. y que, según han determinado, se encuentra llena de vino de la época.

Así lo ha asegurado este viernes el concejal de Cultura y Patrimonio, José Antonio Fortes (PP), quien ha detallado que la vasija fue hallada en 1960 en la desembocadura del río Vélez, cerca de la antigua ciudad de Maenoba, y pasó a formar parte de los fondos municipales, aunque quedó “olvidada” en los sótanos del Palacio de Beniel hasta que ahora, con las labores de catalogación de los restos, ha vuelto a salir a la luz.

Fortes ha explicado a los periodistas que se trata de un recipiente de base puntiaguda, con dos asas, cuello largo y capacidad para entre 20 y 30 litros, que responde a la tipología de las vasijas que se usaban en la época romana para transportar por vía marítima vino, aceite y otros productos a Roma desde la zona de la Axarquía malagueña.

El edil ha precisado que, en sí misma, el ánfora tendría “un interés relativo, en cuanto que es una vasija ordinaria, como tantas han aparecido en otros lugares”, aunque ha subrayado que su interés “reside en que está completamente llena de un líquido original de la época, que estimamos que es el vino de entonces”.

Según ha indicado, los arqueólogos basan su convencimiento de que el líquido contenido en la vasija es el mismo que se le introdujo hace 20 siglos en el tipo de sellado que presenta el cuello de la misma, “que está lacrado con un tapón hermético formado por resinas y cal”.

“Pensamos que es un hallazgo muy importante y original”, ha manifestado Fortes, quien ha avanzado que, dado que este cierre hermético ha debido de conservar el vino “en perfectas condiciones”, el Consistorio tiene intención de contactar con algún organismo relacionado con el vino, bien el Consejo Regulador o un laboratorio especializado, para analizar el caldo, certificar su antigüedad “y comprobar cómo sabía el vino de la época”.

Una vez finalizados dichos análisis, el ánfora pasará a formar parte de la exposición del futuro Museo de la Ciudad de Vélez-Málaga, que se instalará en el antiguo hospital de San Juan de Dios y que, según las previsiones municipales, podría funcionar a partir de finales de este año o principios de 2013.

Fuente: Europa Press | El Mundo   10/08/2012

10 agosto 2012 at 4:11 pm Deja un comentario

El misterio del etrusco enterrado en vino

Aparecen en unas excavaciones de Montereggi (Florencia, Italia) restos humanos tendidos sobre un lecho de vasos de cerámica y enterrados en una fosa. Los investigadores estudian las circunstancias de su muerte.

Tendido en el fondo de un pozo de nueve metros y medio de profundidad, sobre un lecho de vasos de cerámica que habían contenido vino, y cubierto por una gran vasija. Tiene el sabor del misterio, el hallazgo de un esqueleto humano en el sitio etrusco de Montereggi, en el municipio de Capraia e Limite, escenario de un asentamiento urbano del siglo III a.C. que en los últimos años es objeto de excavaciones por parte del Museo Arqueológico de Montelupo en colaboración con la Universidad de Siena.

Las excavaciones, que en octubre concluyeron su séptima campaña, ya fueron en el pasado el centro de noticias de descubrimientos importantes, como en 2010, cuando se encontró una losa con una figura femenina en el fondo de una cisterna para el agua. Sin embargo, esta es la primera vez que aparecen restos humanos: hecho tanto más extraño para los investigadores por cuanto la ley vigente en esa época – la llamada “Ley de las XII Tablas” romana, no muy diferente, sin embargo, de las costumbres etruscas – prohibía estrictamente los enterramientos en el área urbana. Tampoco se conocía hasta hoy ningún caso de enterramiento de un hombre en un pozo. Pero para hacer aún más misterioso el descubrimiento se combinan otros detalles.

El esqueleto pertenece a un individuo adulto, hombre o mujer, que fue bajado al pozo presumiblemente ya muerto, después de haber sido introducido en un saco a modo de sudario. Lo más curioso es que bajo los restos han aparecido una gran cantidad de vasos utilizados para el consumo de vino, que conservaban en su interior una cantidad importante de resina: un elemento hace pensar en un gran banquete, probablemente colectivo, que habría precedido a la deposición.

Al mismo tiempo, cubrir el cuerpo con piedras, ladrillos y la gran vasija testimoniaría la voluntad de tener “bien sujeto” al difunto. El esqueleto se encuentra ahora en el laboratorio de antropología humana de la Superintendencia arqueológica regional, donde será restaurado y estudiado para identificar su edad genética y definir la causa de la muerte. Es probable que se exhiba en el Museo de Montelupo, junto con otros hallazgos, no antes del próximo verano.

Fuente: La Repubblica |Il mistero dell’etrusco sepolto nel vino

Imágenes: gonews.it

9 febrero 2012 at 10:40 pm Deja un comentario

Fueron los griegos, no los romanos, quienes introdujeron el vino en Francia

 Un nuevo estudio de la Universidad de Cambridge sugiere que los franceses deben su pasión por el vino a los antiguos griegos, que fueron quienes introdujeron esta bebida en el país.

La investigación, llevada a cabo por el Profesor Paul Cartledge, señala que los fabricantes originales de Côtes-du-Rhône (las Colinas del Ródano) pueden haber sido los sucesores de los exploradores griegos que se establecieron en el sur de Francia hace 2500 años (600 a.C.).

Este estudio parece contradecir la teoría de que fueron los romanos quienes introdujeron la viticultura en Francia.

El estudio ha descubierto que los griegos fundaron Massalia (hoy Marsella) y la convirtieron en un centro comercial, donde las tribus locales celtas de Liguria vinieron para el trueque.

El profesor Cartledge cree que muy pronto la cercanía del Ródano convirtió esta ciudad en un enclave importante para las naves que transportaban el jugo de uva fermentado griego. Esta nueva bebida inmediatamente se habría hecho popular entre las tribus de Europa occidental.

“Aunque algunos académicos -dice Cartledge-  convienen en el hecho de que los griegos fueron fundamentales para la institución del comercio del vino en Europa, otros argumentan que fueron los etruscos, e incluso los romanos más tarde, los responsables de llevar la viticultura a Francia.”

Según el profesor Cartledge, hay dos aspectos clave para demostrar que fueron los griegos quienes trajeron la vid a la región: “En primer lugar, los griegos querían casarse y se mezclaron con los ligures locales para asegurar la supervivencia de Massalia, lo que sugiere que también intercambiaron mercancías e ideas. En segundo lugar, dejaron muchas evidencias arqueológicas de su comercio de vino (a diferencia de los etruscos, y mucho antes que los romanos), muchas de las cuales se ha encontrado en yacimientos celtas.

El descubrimiento de la Crátera de Vix, una vasija de 1,64 metros de altura y 208 kilogramos de peso hallada en la tumba de una princesa celta en el norte de Borgoña, Francia, añade peso a las conclusiones del profesor Cartledge.

23 octubre 2009 at 1:04 pm Deja un comentario


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