Posts tagged ‘Via Sacra’

«Alba Longa nunca existió, fue un invento de los romanos»

«La ciudad que según la tradición dio origen a Roma no ha existido nunca». Es la tesis del arqueólogo Franco Arietti. Dionisio de Halicarnaso la situaba «cerca del monte que termina en el lago». Tito Livio decía que «todos los latinos descienden de Alba Longa».

Fuente: Ester PalmaCorriere della Sera
15 de octubre de 2017

¿Recuerdas la mítica Alba Longa, la ciudad fundada por el hijo de Eneas, Ascanio, la de Rea Silvia, princesa obligada a convertirse en una casta vestal pero que, fecundada por el dios Marte en persona, había dado a luz a Rómulo y Remo, los futuros fundadores de Roma? ¿La patria de los hermanos Curiacios, enfrentados a los romanos Horacios en un combate a muerte que habría marcado el glorioso destino de la Ciudad Eterna? Bueno, pues olvídate de todo. Alba Longa nunca ha existido.

Es un mito, una leyenda que ha sobrevivido al paso de los siglos con su poderosa carga simbólica. No es verdad -como pensaban los romanos- que fue destruida por el igualmente mítico rey de Roma Tulio Hostilio (uno de los siete reyes que se aprenden de memoria en la escuela) alrededor del año 675 a.C. cuando los habitantes se trasladaron a Roma. El descubrimiento es de Franco Arietti, arqueólogo de la Superintendencia Arqueológica, que cuenta en su currículum con hallazgos como el de las momias romano-egipcias de Grottaferrata y la «Tumba principesca del Vivaro». Lo explica Arietti, quien acaba de publicar un libro sobre este tema,»Alla scoperta della Via Sacra»: «Durante al menos 150 años se ha debatido sobre la existencia o no de Alba Longa, con una inmensa producción literaria y la identificación de al menos 15 sitios. Ambas posturas tenían puntos fuertes: para los partidarios era la unanimidad de las fuentes antiguas sobre la presencia histórica de la ciudad. Los opositores, en cambio, pensaban, con argumentos científicamente sólidos, que era impensable imaginar, incluso en la Edad de Bronce, un asentamiento en torno al lago Albano capaz de «fundar» todas las ciudades del Lacio».

Pero, ¿cómo ha llegado Arietti a un descubrimiento tan importante? La responsable de obrar el milagro ha sido la Via Sacra, que conducía al famoso santuario de Júpiter Lacial, venerado durante más de mil años, hasta finales del Imperio. Se encuentra en el territorio de Rocca di Papa y llega hasta el Monte Albano con un tramo que se conserva durante más de 2 kilómetros. Es el tramo de calzada romana más largo del mundo y desde hace dos milenios escondía un gran secreto. Se trata de una «N» y una «V» esculpidas en los zócalos, pero sólo en el último tramo, más estrecho y de unos 800 metros de longitud hasta la cumbre: un unicum en la interminable red viaria romana. Ya se había descubierto que eran para «novus» y «vetus», nuevo y antiguo, refiriéndose evidentemente a una reconstrucción de la calzada. La vía sólo podía ser recorrida a pie y de acuerdo con estrictas normas religiosas. Desde aquí salían hacía el templo los grandiosos cortejos de las Ovationes, los Triunfos de los generales victoriosos, las solemnes procesiones anuales y las delegaciones de los pueblos de Lacio para los ritos de las Ferias Latinas en primavera».

Arietti comprendió que el camino, que se desvía de la Appia Antica cerca de Ariccia, se vuelve «sagrado» justo en el punto exacto donde atraviesa la delimitación sacra del bosque sagrado de Júpiter Laciar (o Lacial), el dios latino más poderoso: «Y «sub Albano monte» sitúa Tito Livio la ciudad madre de los Latinos. Para Tito Livio el Monte Albano, y lo menciona más de 30 veces en diferentes circunstancias, es siempre y sólo el lucus, el bosque sagrado. Exactamente como todas las fuentes antiguas cuando aluden a Júpiter Lacial. Como Dionisio de Halicarnaso, que la sitúa «cerca de la montaña que llega hasta el lago», donde por contra no hay espacio para construir una ciudad».

Alba Longa nunca ha estado allí, pero los romanos han «inventado» en cualquier caso el palacio real. La leyenda debe haberse fortalecido especialmente en el siglo III a.C.: con las Guerras Púnicas Roma necesitaba celebrar su propia supremacía también cultural sobre los pueblos del Mediterráneo. Arietti explica: «La delimitación sagrada separa claramente dos espacios, uno para los dioses y otro para los humanos. Eran el propio Monte Albano y el área subyacente, la llanura del Prato Fabio, demasiado pequeños, con su hectárea, como para haber albergado un palacio antiguo». En resumen, para los romanos, gente práctica, los irreales reyes del mito debían ser colocados «en un espacio real, como el templo para las divinidades». Y añade: «Originalmente y durante siglos, el Latium vetus era pequeño, comprendido entre los ríos Tíber y Aniene, con un corazón de roca, como es el macizo volcánico de los Montes Albanos. Y Alba y el Monte Albano encarnan simbólicamente el ethnos latino. De hecho, el mítico rey Latino, a su muerte, era venerado en la cumbre como Iuppiter Latialis, Júpiter Lacial. En esta dinámica, la célebre frase de Tito Livio «Omnes Latini ab Alba oriundi», todos los latinos descienden de Alba, vale más que mil palabras para explicar la importancia histórica de la ciudad que nunca ha existido».

La idea detrás de la intuición de Arietti es que ya en 1920 las excavaciones en la zona de Prato Fabio habían sacado a la luz sólo una cisterna y muros: muy poco para hacer pensar en una ciudad e incluso en un palacio real. Pero, ¿qué pasó con el templo de Júpiter Lacial, frecuentado y venerado hasta finales del Imperio? Nunca se ha encontrado, pero ahora sería más difícil que nunca: también porque la zona identificada, en Rocca di Papa, alberga ahora un bosque de torres de comunicación de radio y televisión. La ordenanza local de 2003 para su desmantelamiento fue impugnada, pero las empresas, entre ellas Mediaset, han perdido el recurso. Y mientras prosigue esta batalla, Júpiter continúa seguramente protegiendo Roma desde lo alto, en su sueño milenario.

 

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15 octubre 2017 at 8:41 pm Deja un comentario

Por primera vez abre al público la rampa imperial de Domiciano

Es un tesoro arquitectónico único que comunicaba el Foro Romano con la via Sacra. Se convierte en museo con la exposición de restos arqueológicos encontrados en las excavaciones

rampa-imperiale

La Rampa de Domiciano / ABC

Fuente: ÁNGEL GÓMEZ > Roma |  ABC     20/10/2015

La llamaban la puerta secreta de los emperadores. Por primera vez se ha abierto hoy la Rampa Imperial de Domiciano, el colosal corredor cubierto en el siglo I d.C. que desde el Foro Romano sube por las laderas de la colina del Palatino a lo largo de doscientos metros, con un desnivel de casi 40 metros. Servía para comunicar directamente entre el Foro Romano con la vía Sacra. Sin duda es un tesoro arquitectónico considerado único y excepcional por los arqueólogos. Se trata de una construcción ciclópea, descubierta en el 1900 y nunca abierto hasta hoy. La Rampa adquiere el nombre del emperador Tito Flavio Domiciano, que reinó desde el 81 al 96, siendo el último de los tres emperadores de la dinastía Flavia, tras su padre Tito Flavio Vespasiano y su hermano mayor Tito.

Domiciano ordenó construir la rampa como ingreso espectacular en el palacio imperial en el Palatino. Con sus techos extraordinariamente altos, el corredor da una idea de majestuosidad, que era precisamente lo que buscaba el emperador Domiciano.

Han sido necesarios cinco años para su restauración. Desde hoy el publico tendrá un nuevo lugar para admirar en los Foros Imperiales. La Rampa Domiciana se convierte en sí misma en museo, con la exposición de los hallazgos arqueológicos encontrados durante las excavaciones.

Estadio Domiciano

Domiciano fue descrito por fuentes clásicas como un tirano, cruel y paranoico, afirmaciones que tienen su origen en escritores que le fueron hostiles como Tácito, Plinio el joven y Suetonio. Esa imagen fue revisada en los inicios del siglo XX cuando su reinado volvió a despertar interés después de algunos descubrimientos arqueológicos y numismáticos, con una nueva evaluación de sus políticas militares, administrativas y económicas. Concibió su poder como una monarquía divina, y se embarcó en una serie de ambiciosos proyectos económicos, militares y culturales. Con ello pretendió el retorno de la gloria que adquirió el imperio con Julio César Augusto, el primer emperador romano (27 a. C. – 14 d.C). Su administración sentó las bases para una nueva época de prosperidad del imperio en el siglo II.

Entre sus obras cabe destacar el Estadio Domiciano, actualmente Piazza Navona. Fue el primer ejemplo de estadio de atletismo de piedra construido en Roma, un testimonio único de la historia del deporte. El Estadio Domiciano podía acoger a 30.000 espectadores, la mitad del Coliseo. Después de años de restauración, el Estadio Domiciano se ha abierto al público y hoy constituye un museo más de Roma.

20 octubre 2015 at 4:11 pm Deja un comentario

Aquí nació Octavio Augusto. Encuentran a los pies del Palatino la casa natal del primer emperador de Roma

Excepcional descubrimiento. Una larga investigación arqueológica llevada a cabo por la Universidad La Sapienza de Roma ha permitido determinar que en esta vivienda a los pies del Palatino, cerca del Arco de Tito, nació en el año 63 a.C. Octavio Augusto, quien con el tiempo llegaría a ser el primer emperador de Roma. En las excavaciones han sido recuperadas ocho estancias de una magnífica residencia de época republicana.

En de la ladera nordeste del Palatino, casi junto a la Vía Sacra, cerca del Arco de Tito, los arqueólogos han sacado a la luz la casa natal de Augusto, la vivienda de su padre Octavio donde, en el 63 a. C., nació el futuro primer emperador de Roma. Ha terminado la undécima campaña de excavaciones arqueológicas de la Universidad La Sapienza dirigida por la profesora Clementina Panella y las hipótesis de las investigaciones de hace tres años parecen ahora encontrar confirmación: «Este año hemos encontrado por lo menos ocho salas de esta espléndida domus de época republicana que da al valle del Foro romano, explica Panella. Es la primera vivienda aristocrática importante, evidenciada por un mosaico excepcional, con teselas blancas y negras en combinación con un suelo polícromo formando triángulos».

El detalle crucial es la proximidad a una zona sagrada. «Es la primera residencia que encontramos en el Palatino después de un santuario, que hemos identificado como el conocido por el nombre de las Curiae Veteres, lugar sagrado que la tradición relaciona con Rómulo como el punto que delimitaba el tercer vértice del legendario pomerium diseñado por Rómulo en la fundación de la ciudad.»

Las fuentes antiguas lo confirman: «Sabemos que Augusto nació in Curis Veteribus, es decir, en las Curias Viejas, explica Panella; y el descubrimiento de la casa natal de Augusto parece justificado por el hecho de que esta es la primera domus que se encuentra  después del santuario de las Curiae subiendo al Palatino». Augusto habría vivido aquí los tres primeros años de su vida, para después cambiar de domicilio: «Las fuentes dicen que tres años después de su nacimiento la familia se trasladó a las Carinae, la zona de la antigua Velia en los límites del Esquilino, dice Panella. Después, a los dieciocho años, Augusto se compró una casa en las Scalae Anulariae, cerca del Foro romano, y a los treinta y seis años adquirirá finalmente la famosa y más conocida residencia en el Palatino».

Pero la Casa natal de Augusto es solo uno más de los elementos revelados de la historia arqueológica de este sitio que se mostrará el próximo viernes a la prensa en una visita en la que participará también el rector Luigi Frati. Sobre la domus de Augusto, de hecho, se halla la planta de un horreum (almacén) de la época de Adriano, que se incendió en el año 193 d.C y que después fue reconstruido para ser transformado en el siglo IV en una zona de placer: «El edificio es increíblemente rico en fuentes, pórticos, ninfeos, salas con mesas de banquete, dice Panella. La tradición topográfica lo asociaba con las Termas de Heliogábalo, pero ahora podemos identificarlo como la sede de un alto funcionario del emperador Majencio».

Del Arco de Tito al valle del Coliseo, con un margen de varios siglos, las laderas del Palatino han revelado también un asentamiento residencial de la Edad del Hierro: Según Panella, «se trata de cabañas de finales del siglo IX y principios del siglo VIII a.C; un poblado anterior a la fundación de Roma que tuvo lugar en el año 753 a.C. Es un descubrimiento excepcional, ya que no se tenían noticias de asentamientos de poblados hacia el valle del Coliseo». Han salido a la luz los agujeros de los postes con restos de madera y paredes de barro y arcilla. Las excavaciones también han documentado las fases históricas del Santuario de las Curiae Veteres, destruido por un incendio en el 64 d.C. (de tal magnitud que dejó restos de quemaduras en el suelo), en el cual se han reconocido nuevas habitaciones de época Julio-Claudia. Y en este rincón del Palatino se lee también el  final de la ciudad antigua, entre tumbas del siglo VI, un horno de cal del X y un pozo medieval del siglo XII.

Fuente: La Repubblica |  Ecco la Domus di Augusto. La casa natale del primo imperatore  (Traducción LTdN)

26 octubre 2011 at 6:49 pm Deja un comentario


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