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Restos óseos en España apuntan a que los romanos tenían industria ballenera

El Mediterráneo fue hace 2.000 años hogar de dos especies de ballenas hoy desaparecidas de ese mar, como revelan los restos óseos descubiertos en varios yacimientos arqueológicos de España, los cuales sugieren que los romanos tuvieron industria ballenera.

Fotografía facilitada por la Universidad de Cádiz de algunos de los tanques de salazón de la antigua ciudad romana de Baelo Claudia, cerca de la actual Tarifa, uno de los yacimientos arqueológicos de ciudades romanas en los que se han encontrado 25 restos arqueozoológicos que revelan que el Mediterráneo fue hace 2.000 años hogar de dos especies de ballenas hoy desaparecidas / Efe / Carmen Rodríguez

Fuente: Carmen Rodríguez – EFE  |  LA RAZÓN
11 de julio de 2018

Un equipo internacional de ecólogos, arqueólogos y genetistas realizó análisis moleculares de ADN para establecer que los restos pertenecían a la ballena gris y a la franca glacial.

Antes de este estudio, que publica hoy Proceedings of the Royal Society of London B, se había asumido que el Mediterráneo estaba fuera del área de distribución histórica de ambos ejemplares, que hoy son dos especies muy amenazadas que subsisten en el Atlántico norte y en el Pacífico norte, respectivamente.

El profesor de arqueología marina Darío Bernal Casasola, de la Universidad de Cádiz y coautor del estudio, dijo a Efe que el equipo por él dirigido encontró 25 restos arqueozoológicos en las ciudades romanas de Baelo Claudia (Tarifa), Iulia Traducta (Algeciras), Septem (Ceuta) y en el de Tamuda, en la ciudad marroquí de Tetuán.

Ambas ballenas son especies migratorias y su presencia al este del estrecho de Gibraltar es «un fuerte indicio» de que entraban en el Mediterráneo para que nacieran sus crías, señala el estudio.

Durante el periodo romano, el estrecho de Gibraltar era el centro de una gran industria de tratamiento pesquero, cuyos productos se exportaban a todo el imperio y los restos han aparecido -señaló- en yacimientos vinculados a la explotación y producción del atún en salazón y de salsas que consumían los romanos como el garum.

El estudio demuestra -dijo Bernal- que esas especies estuvieron en el estrecho de Gibraltar en época romana, «lo que no se sabía» y «permite reforzar» la idea de que antes del inicio de la pesca de la ballena, que tradicionalmente se atribuye a los vascos en el Medievo, ya debía de haber una aprovechamiento de los cetáceos.

El descubrimiento de los restos hace plausible esa hipótesis, pues esos dos tipos de cetáceos y sus crías «debían llegar muy cerca de la costa, incluso para ser vistos desde tierra», por lo que pudieron ser cazados con barcos de remos y arpones de mano, según la autora principal del texto, Ana Rodrigues, investigadora del francés Centro Nacional para la Investigación Científica.

La identificación de los esqueletos fue posible con técnicas moleculares basadas en el código de barras del ADN antiguo y la huella de colágeno, métodos que «abren una nueva ventana al pasado de los ecosistemas», dijo Camila Speller, de la británica Universidad de York, en un comunicado.

Estas técnicas confirmaron además la existencia de una escápula de ballena gris en un poblado prerromano costero de Asturias con señales de haber sido descarnado, lo que podría tratarse del «embrión de la industria ballenera desarrollada en la costa cantábrica durante la Edad Media», según Carlos Nores, de la Universidad de Oviedo.

El hecho de saber qué especies de ballenas costeras estaban presentes en el Mediterráneo hace 2.000 años aporta una nueva luz a las fuentes históricas antiguas.

Así, finalmente «podemos entender adecuadamente la descripción, hecha en el siglo I por el famoso naturalista romano Plinio el Viejo sobre las orcas atacando a una ballena y sus crías en la bahía de Cádiz», relató otra de las autoras del estudio Anne Charpentier, de la Universidad de Montpellier (Francia).

Los autores aconsejan a historiadores y arqueólogos que reexaminen sus conocimientos sobre las ballenas costeras cuando formaban parte de ecosistema marino mediterráneo y que «consideren la posible existencia de una industria ballenera romana».

«Parece creíble que hayamos perdido y luego olvidado dos grandes ballenas en un región tan bien conocida como es el Mediterráneo», indicó Rodrigues. «Una se pregunta cuántas cosas habremos olvidado».

El estudio ha sido realizado, entre otros organismos, por la Universidad de Cádiz, el Instituto de recursos naturales y ordenación del territorio de la Universidad de Oviedo y el Centro de experimentación pesquera de Gijón.

 

11 julio 2018 at 8:33 am Deja un comentario

Gárum: la salsa milenaria que está de moda en la alta gastronomía

Es uno de los condimentos más célebres de la Historia gracias al uso que le dieron los romanos y desapareció tras las invasiones bárbaras. Hoy el gárum se recupera para la cocina

Cebolla negra a la llama, de Dos Pebrots (Barcelona)

Fuente: RAQUEL CASTILLO  EL MUNDO
29 de enero de 2018

Hace más de 18 siglos se hacía en la Península una de las salsas más célebres de la Historia. De enorme fama en el Imperio Romano, su elaboración dio lugar a una intensa actividad económica en el Mare Nostrum, sobre todo en Hispania. Hablamos del mítico gárum, que desapareció con las invasiones bárbaras y que ahora se empieza a recuperar en la cocina.

Conocido a través del uso que le dieron los romanos, su origen se sitúa en Grecia en el siglo IV a.C. Básicamente era el líquido resultante de la fermentación de pescados pequeños enteros con sus vísceras, a los que se añadían sal, especias y hierbas y se ponían a macerar en piletas durante meses hasta convertirse en una especie de pasta. Ésta se filtraba y daba lugar a una solución potente y aromática, el liquamen, caro y muy apreciado, sólo accesible a las clases altas. Con el resto, el denominado allec -un puré denso, fuerte y, al parecer, maloliente-, se preparaban salsas de calidad inferior, no por ello menos populares. Todas se usaban para potenciar el sabor de las comidas, como una soja marina.

El conocido gastrónomo Apicio da cuenta de él en su obra De re coquinaria (entre el siglo I y III d. C.), en la que habla sobre la salsa de pescado, sola o mezclada (como el oenogarum, gárum con vino, o el oxygarum, con vinagre). Pero los descubrimientos más interesantes son recientes. Y es que un equipo interdisciplinar de la Universidad de Cádiz (UCA) lleva varios años investigando en torno a las ruinas de Baelo Claudia (Bolonia, Cádiz), uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del Mediterráneo occidental. Las excavaciones han permitido conocer la existencia de factorías pesqueras donde se hacían salazones y piscinas en las que reposaba el gárum que luego ya en ánforas se exportaba a todo el territorio romano.

No era el único centro productor. Fuera de la Península se hacía en Bizancio y Pompeya, aunque la reputación por la calidad de su salsa la tenía Hispania gracias a Carthago Nova (Cartagena, importante enclave pesquero y portuario), Malacca (donde hoy se asienta Málaga) y las gaditanas Baelo Claudia y Carteia (en San Roque). De estas ciudades procedía el gárum sociorum, la crème de la crème.

En cualquier caso, cada uno era diferente según el pescado empleado -propio de la costa en que se pescara- y las hierbas y especias que se le añadieran. Boquerones y sardinas (sobre todo), pero también caballas, jureles o atunes y siempre con sus vísceras. Víctor Palacios, profesor de Tecnología de los Alimentos de la UCA, matiza: «Sin éstas no se puede hacer, ya que poseen unas enzimas que disuelven, licúan el músculo. Incluso hemos visto que se agregaban restos del ronqueo del atún».

Fruto de los ocho años de investigación se ha llegado a una fórmula, desarrollada por el equipo de Palacios y que se ha llevado al ámbito industrial con el nombre de Flor de gárum. Producida en la bodega El Majuelo, intervienen boquerones y sardinas macerados con sal casi dos meses. Con gran éxito en Japón y EEUU, en España también se vende (25 euros/100 ml), además de un paté de allec (5 euros/200 g), ambos en http://www.productosmajuelo.com.

En la cocina del siglo XXI

Yema en salazón con gárum, de L’Escaleta (Cocentaina, Alicante)

Coincidencia o no, el gárum empieza a formar parte de la culinaria contemporánea de vanguardia… y de la tradicional. Como la que ejecuta Petri Benítez en Venta Melchor (Conil, Cádiz). En calidad de cocinera-colaboradora del estudio de la UCA, ha usado la mítica salsa en múltiples recetas, desde la masa de un pan hasta platos de caza o postres en los que «resta dulzor, sean fruta o chocolate», aclara. En el mismo proyecto trabaja Mauro Barreiro (La Curiosidad de Mauro, Cádiz), cuyo objetivo es emplearla con la perspectiva de un chef de hoy, de ahí su yema de huevo milenaria, que macera ocho horas y sirve con un guiso de salazones en tomate, o el paté cremoso de hígado de salmonete con gárum y alcachofas. Pero ha hecho el aliño de interiores de pulpo o rape. «Cambiamos las especias y los sabores; podemos hacer uno acevichado o de salmonete en amarillo, porque se trata de jugar con el sabor y actualizar la salsa», explica.

Albert Raurich (Dos Pebrots, Barcelona) es todo un especialista. Bucea en recetarios ancestrales y ello le ha llevado a preparar un gárum, primero siguiendo recetas ortodoxas y después incorporando la misma enzima que los nipones usan para la soja. «Leímos que antes de la soja los japoneses utilizaban una especie de salsa de pescado. En toda Asia se emplean; en Vietnam el nuoc man, en Tailandia el nam pla… Japón la tuvo y nosotros la hemos recuperado. El resultado es que nos han salido gárum fantásticos. Son liquamen que hemos modificado, perfumándolos», señala el chef. Traducidos al plato arrojan resultados tan apetecibles como la cebolla negra a la llama; el atún Poseidón, crudo, sólo aliñado con gárum de boquerón, o un original gárum de pichón.

Tampoco ha podido sustraerse a la tentación Kiko Moya (L’Escaleta, Cocentaina, Alicante). Él mismo los elabora a partir de los interiores, cabezas, sal, miel y hierbas. «Hemos experimentando con diferentes tipos, de gambas, de salmonetes, de ostras; con maceraciones de al menos seis meses», añade. Y destaca la yema en salazón con gárum, la ventresca de atún a la sal aliñada con gárum, la perdiz o el arroz con gárum de salmonetes. Ángel León (Aponiente, El Puerto de Santa María, Cádiz) sucumbió años ha a un cefalópodo para aliñar un caldo, base de unas empanadillas de interiores de choco, y hasta Heston Blumenthal se atrevió con uno exprés, hirviendo las tripas de boquerón en salmuera.

«Derivados»

La colatura di alici (jugo de anchoas), que algunos consideran un derivado de nuestra mítica salsa, también tiene partidarios. Por ejemplo, Ricard Camarena, quien firma la cebolla rellena de mantequilla de anchoas aliñada con colatura, como una crema inglesa emulsionada. O Sergio Bastard y su sardina curada en Salmuria y luego ahumada. En Madrid, José Manuel de Dios (La Bien Aparecida) la usa en fondos y salsas, «como un avecrem natural». Buena muestra es su gamba aliñada con colatura, ceviche de cardo rojo y leche de tigre con espinacas. Ricardo Sanz (Kabuki, Madrid) ha sido pionero en utilizarla (va para 12 años que lo hace) con el pescado crudo, por ejemplo, la sardina curada con lardo di colonnata, tomate con colatura, AOVE, soja y pan.

Y, como no puede faltar la cocina italiana, terminamos con el napolitano Nello de Biase (La Piperna, Madrid), que ha mamado la colatura desde niño. Sazonando verduras, en ensaladas de tomate o en una vieja receta de Nápoles (pasta metida en salsa de ajo, aceite, anchoas, alcaparras, aceitunas, pasas, piñones y colatura, y acabada en el horno), constata el protagonismo de este aliño profundamente mediterráneo.

Gamba aliñada con colatura, ceviche de cardo rojo y leche de trigo con espinacas, de La Bien Aparecida (Madrid)

Salmuera de anchoa «made in Spain»

Umami marino, sustituto de la sal, aliño universal… Ergo, salmuera de anchoas curadas, el líquido resultante de la maduración de anchoas en sal durante más de año y medio, similar a la colatura di alici italiana. Pero ya no hay que recurrir a los productores de la costa amalfitana para conseguirla, porque este elixir se elabora también en España. Y llega de la mano de dos conocidos chefs: el cántabro Sergio Bastard (La Casona del Judío, Santander) sacó hace un año Salmuria, en colaboración con la conservera de Santoña El Capricho (20 euros /100 ml), con formatos especiales para hostelería. Se vende en tiendas gourmets y en http://www.elcapricho.es. Hace cuatro meses, Ricard Camarena decidió -tras trabajar con colatura desde 2009- lanzar su propia marca, con el apoyo del maestro anchoero Rafael López. El resultado es Letern, que se vende en http://ricardcamarenalab.com (25 euros /250 ml) y en sus restaurantes valencianos Ricard Camarena, Habitual, Central Bar y Canalla Bistro (éste también en Madrid), a 22 euros. En ambos casos, son botellas de cristal que parecen contener un brandy, por el diseño y el color, aunque encierran una esencia «que permanece y estimula las papilas gustativas», aclara el chef valenciano. Un potenciador del sabor que, según Bastard, «alarga la vida útil, cambia la textura del alimento y sirve como aliño».

«Colatura di alici», una seña de identidad muy italiana

Producto gourmet donde los haya, es seña de identidad de la gastronomía de la costa amalfitana. Allí, al sur de Nápoles, se halla Cetara, centro de pesca y producción de anchoas en salazón y razón de ser de la célebre colatura di alici (jugo de anchoa) que se elabora en la región desde la Edad Media. El agua resultante de los peces metidos en barriles, eviscerados, cubiertos de sal y con un peso encima para que suelten líquido, se filtra y se introduce en recipientes de vidrio expuestos al sol para que el jugo se concentre. Éste vuelve a echarse sobre las anchoas con objeto de que se impregne aún más del sabor yodado del pescado. Al final, se obtiene un líquido ambarino, una salsa de sabor intenso, elogiada por chefs italianos de la talla de Massimo Bottura, que la define como «generosa y simple. Como encontrar una botella rebosante de sol en un armario oscuro». El precio de un litro ronda los 100 euros. Se encuentra en tiendas especializadas como Lauricca (Trafalgar, 5. Madrid.10 euros/100 ml).

 

29 enero 2018 at 6:08 pm 1 comentario

Descubierto en Cádiz el mayor puerto púnico del Mediterráneo

Arqueólogos encuentran un gran asentamiento de tres hectáreas junto a la ciudad fenicia de Doña Blanca, gracias a un georradar

Miembros de la Universidad de Cádiz escanean con un georradar el terreno sobre el antiguo puerto fenicio, en el poblado de Doña Blanca. JUAN CARLOS TORO

Fuente: JESÚS A. CAÑAS > El Puerto de Santa María  |  EL PAÍS
5 de agosto de 2017

Los últimos rayos de sol tiñen de dorado el pasto de la finca ganadera de Miguel y Manuel Lavi. Las vacas no pierden de vista a un invitado desconocido. Al remolque de una ranchera conducida por el profesor de Historia Antigua de la Universidad de Cádiz Lázaro Lagóstena, un novedoso georradar escanea el subsuelo en profundidades de hasta cuatro metros. Aunque los terrenos lindan con el yacimiento fenicio de Doña Blanca, situado en El Puerto de Santa María (Cádiz), a simple vista no hay indicios de vestigios en la zona. De repente, el ordenador del georradar comienza a dibujar la retícula de lo que parecen calles y edificios. Lagóstena y su equipo acaban de confirmar lo que ya sabían: bajo esas tierras fértiles se esconde el desconocido puerto púnico de Doña Blanca, “el más extenso y mejor conservado del Mediterráneo”, como apostilla el profesor.

No es la primera vez que Lagóstena, coordinador de la Unidad de Geodetección de la universidad, visita la zona con su georradar. En la primavera de 2016 ya acudió a ese punto, ubicado en la falda de la Sierra de San Cristóbal y cercano al antiguo cauce del río Guadalete, para probar y entrenar su equipo de arqueología no invasiva. Exploró superficies no excavadas, pero sí documentadas del yacimiento. De paso, escaneó cinco hectáreas en los terrenos de los hermanos Lavi, inexploradas arqueológicamente y sin protección alguna, pero donde el conservador del museo de El Puerto Juan José López Amador ya teorizó, en 2008, sobre la posible existencia de estructuras enterradas. Sin embargo, la sorpresa fue mayúscula hasta para el propio Amador. La geofísica permitió averiguar la presencia de un gran asentamiento de 250 metros de largo, 125 de ancho; un perímetro de 700 metros y tres hectáreas aproximadas de superficie. Las estructuras comienzan a aparecer a 50 centímetros de profundidad y alcanzan hasta los 1,80 metros.

“Interpretamos que es el espacio portuario de la ciudad fenicia y púnica”, explica Lagóstena mientras escanea de nuevo, en los últimos días de julio, algunos puntos del terreno que se quedaron por analizar en la anterior campaña. Los hallazgos dejan poco lugar a la duda. Con sus pasadas de dos metros de ancho, el georradar dibuja una amplia e intrincada trama urbanística. “Se identifican diversos edificios con probable funcionalidad portuaria como almacenes, espacios productivos o edificios religiosos”, añade. A eso se suman estructuras como calles y espacios abiertos que permiten plantear “la hipótesis de su identificación con el área portuaria de la ciudad del Castillo de Doña Blanca durante el período púnico-cartaginés» (siglos V-III a.C.).

Tanto Lagóstena, como el profesor José Antonio Ruiz Gil, del área de Prehistoria de la Universidad, tienen claro que el espacio, de una única fase constructiva, se puede asociar a la etapa púnica, ya que presenta una trama “de tipo ortogonal o hipodámica”. “De clara influencia helenística muestra características urbanas conocidas en el Mediterráneo Central (Sicilia y Magna Grecia), sin olvidar sus similitudes con el barrio portuario de Cartago”, añade el coordinador de la Unidad de Geodetección.

La importancia del hallazgo es mayúscula y no solo porque hasta ahora se pensaba que la ciudad fenicia de Doña Blanca era una ciudad portuaria en sí, en lugar de una ciudad con puerto anexo, como se ha descubierto ahora. “La amplia extensión del yacimiento, su buena conservación, y su poca afección por construcciones de épocas posteriores, convierten este espacio portuario probablemente en el más extenso y mejor conservado de los conocidos para la antigüedad púnica en toda la cuenca mediterránea”, añade Lagóstena con rotundidad. De hecho, el doctor da un paso más y afirma que la trama urbana descubierta denota que se encuentran ante “uno de los puertos más importantes de la época”. La infraestructura denota el destacado peso en el comercio marítimo que todavía seguía teniendo la ciudad de origen fenicio, del siglo VIII a. C., durante su etapa púnica.

Detalle de la imagen del georradar que muestra (en blanco) la trama urbana descubierta.

Todo lo conocido hasta el momento ha sido posible gracias al georradar y el posterior estudio de las imágenes registradas, sin realizar excavación alguna ni estudio de material arqueológico. Ahora, Lagóstena y Ruiz Gil, junto a investigadores y doctorandos de su equipo, preparan un análisis detallado del hallazgo, con la idea de presentarlo a la comunidad científica a través de artículos en diversas publicaciones.

El nuevo hallazgo confirma el destacado peso del yacimiento de Doña Blanca para comprender la presencia de los fenicios en el sur español. En litoral gaditano están documentados hasta tres núcleos de asentamiento fenicios: Cádiz, el yacimiento del Castillo de Chiclana de la Frontera y la propia Doña Blanca, ubicada donde antes se encontraba la desembocadura del Guadalete. De ellas, la última es la más destacada, dada su extensión excavada y su buen estado de conservación. Todo ello cuando hasta ahora se creía que solo había salido a la luz un 5% (unos 8.500 metros cuadrados) de la ciudad. Sin embargo, este descubrimiento confirmaría que la urbe tiene un tamaño mucho mayor de lo estimado y una historia oculta que depara muchos más secretos por explorar.

 

16 agosto 2017 at 8:19 pm Deja un comentario

Las ánforas del taller romano de Lobos revelan una fuerte relación con Cádiz

Así lo ha asegurado el profesor de Arqueología de la Universidad de Cádiz Darío Bernal a la prensa durante una visita a las excavaciones que se realizan en la isla majorera.

Fuente: EFE  |  RTVC
4 de julio de 2017

Los arqueólogos que trabajan en taller romano de púrpura descubierto en el islote de Lobos (Fuerteventura) consideran que los vínculos de este enclave de Canarias con la bahía de Cádiz en los siglos I a.C. y I d.C. debieron ser «muy fuertes», a la luz de las ánforas halladas en el yacimiento.

Así lo ha asegurado el profesor de Arqueología de la Universidad de Cádiz Darío Bernal a la prensa durante una visita a las excavaciones, reanudadas hace una semana por un equipo coordinado por la Universidad de La Laguna (Tenerife), el Organismo Autónomo de Museos de Tenerife y el Cabildo de Fuerteventura.

Los estudios en las ánforas y restos de vajilla, encontrados durante las cuatro campañas de excavación llevadas a cabo en Lobos después de que en 2012 un turista hallara un trozo de cerámica sobre una montaña de jable (arena), han permitido documentar su procedencia en Cádiz.

El arqueólogo ha recordado que la bahía de la ciudad de Cádiz, Gades en época romana, fue «uno de los puertos más importantes del Mediterráneo occidental» y ha destacado que la cerámica que aparece en Lobos, sobre todo las ánforas, por la tipología y pasta con la que se fabricaron «proceden de talleres de Cádiz».

El momento en el que se documenta el yacimiento de Lobos, ubicado en la playa de La Calera, coincide con «una época romana muy importante, que es cuando se produce la pacificación de Hispania», ha remarcado Bernal.

Tras la guerra, sistemáticamente los romanos comenzaban la explotación de los territorios conquistados «creando colonias alejadas del imperio como Bengala, en La India, un ejemplo parecido a lo que ocurrió en Lobos», ha comentado el profesor de Cádiz.

Según este especialista, estas ánforas se llenaron de garum (salsa de vísceras y sangre de pescado muy apreciada por los romanos) y se llevaron a Lobos para el consumo de la población que trabajaba en el taller de púrpura. «Y da la impresión que fueron gaditanos o parte de ellos de esa zona los responsables de la actividad que aquí se desarrollaba», ha añadido.

A juicio de este experto en el estudio de la economía en época romana, «Lobos 1» es una taller de púrpura, un lugar de explotación de recursos marinos «importante» que denota «la habitual frecuentación de esta parte del archipiélago por los romanos».

El arqueólogo gaditano ha resaltado que, gracias a las investigaciones que se han hecho, Lobos es «uno de los talleres de explotación de púrpura mejor conocidos de todo el Mediterráneo occidental» y ha subrayado su importancia para los estudios sobre la producción en época antigua y para saber cómo trabajaban las comunidades que se dedicaban a la explotación de la púrpura.

 

5 julio 2017 at 9:37 am Deja un comentario

Una guía desvela los secretos del acueducto romano de Gades

Una guía editada por la Universidad de Cádiz (UCA), en colaboración con la Junta de Andalucía, permite descubrir todos los secretos aún existentes del acueducto que en época romana llevaba agua desde los manantiales de Tempul hasta la antigua Gades.

Foto: UCA

Fuente: EFE  |  LA VANGUARDIA

Cádiz, 22 may.- El acueducto romano de Gades es una compleja obra hidráulica, de una longitud aproximada de 75 kilómetros, que investigadores de la Universidad de Cádiz, coordinados por el profesor Lázaro Lagóstena, vienen estudiando desde el 2014, gracias al proyecto AQVA DVCTA.

Se trata de una iniciativa centrada en actuaciones para la valorización patrimonial, económica y social del acueducto romano de la sierra a Gades, que incluye diferentes tareas arqueológicas de prospección, limpieza, levantamientos topográficos y fotogrametría en varios de los tramos del acueducto, según la Universidad

Fruto de todo este trabajo y, con la idea de dar a conocer buena parte de los resultados del proyecto, ha nacido la publicación ‘AQVA DVCTA -Guía para la ruta cultural del acueducto romano de Tempul a Gades, una guía de campo para el conocimiento de los vestigios del acueducto-.

En ella, se recuerdan los continuos aprovechamientos del manantial de Tempul, en la sierra de las Cabras, en el municipio gaditano de San José del Valle, desde la Antigüedad hasta nuestros días, y las múltiples historias, anécdotas y documentos que estos usos han legado a lo largo de los siglos.

Este documento también recoge una descripción y explicación del acueducto romano y sus elementos desde una perspectiva histórica y arqueológica.

El rector de la Universidad de Cádiz, Eduardo González Mazo, y la delegada territorial de Cultura, Turismo y Deporte en Cádiz, Remedios Palma, han presentado en el Rectorado esta guía en compañía del profesor e investigador responsable, Lázaro Lagóstena.

González Mazo ha felicitado a sus impulsores por este trabajo realizado en los últimos años desde el Seminario Agustín de Horozco de Estudios Económicos de Historia Antigua y Medieval de la UCA con el apoyo de la Junta y de los grupos de Desarrollo Rural de Jerez y de la sierra de Cádiz, con financiación europea para la recuperación histórica de «nuestro patrimonio y cultura», ha indicado.

El acueducto fue «una inmensa obra de ingeniería, de ahí que fuera el más largo conocido en Hispania con sus más de 80 kilómetros de longitud y que resolvía las enormes dificultades topográficas para conducir el agua desde Tempul hasta la ciudad de Cádiz», ha explicado.

La delegada de Cultura ha comentado que la intención de la guía es ser «recurso atractivo para todos aquellos ciudadanos y visitantes que se acerquen a este entorno en busca de un turismo cultural».

La publicación incorpora una relación de hitos geográficos desde los cuales se pueden observar los restos arqueológicos que permanecen a lo largo de los variados paisajes por donde discurrió el acueducto.

 

22 mayo 2017 at 8:00 pm Deja un comentario

Nuevas excavaciones en Baelo Claudia en busca de detalles sobre salsa «garum»

Investigadores de la Universidad de Cádiz (UCA) han comenzado nuevas excavaciones en el yacimiento arqueológico de Baelo Claudia, en Tarifa (Cádiz), en búsqueda de más detalles sobre el «garum», la famosa salsa de pescado que se fabricaba en esta ciudad romana.

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Vista aérea del conjunto arqueológico de Baelo Claudia, situado en la ensenada de Bolonia (Tarifa). Foto: andalucia.org

Fuente: EFE  |  LA VANGUARDIA

Tarifa (Cádiz), 12 jul.- El grupo de investigación de la UCA lidera durante las tres últimas semanas de julio nuevas actividades arqueológicas en el conjunto ubicado junto a la playa de Bolonia para profundizar en el estudio de las pesquerías y la industria salazonera que se desarrollaba en esta importante ciudad hispanorromana gaditana.

La zona de estudio abarca el barrio meridional de la ciudad, donde en época romana se instalaron las «cetariae», fábricas donde se producía el atún en salazón y las salsas como el garum que «tanta fama dieron a los gaditanos de la época», explica el investigador responsable de este proyecto, Darío Bernal, en una nota de prensa de la Universidad de Cádiz.

Estas investigaciones cuentan con nuevos hallazgos, ya que se han identificado dos nuevos edificios conserveros, denominados respectivamente Conjunto Industrial XI y Conjunto Industrial XII, que se han excavado parcialmente.

Estas excavaciones han permitido la exhumación de varios saladeros o piletas en los que se llevaba a cabo la salazón del pescado y que conservaban en su interior aún restos de las últimas conservas realizadas.

Estos últimos hallazgos, como ha aclarado Bernal, coordinador del Programa de Doctorado en Historia y Arqueología Marítimas de la UCA, «son muy relevantes a nivel internacional, ya que prácticamente no existen restos de biofactos de similares características que hayan permitido la recuperación de restos orgánicos de atunes en salazón (salsamenta) o de pastas de pescado en proceso de elaboración (garum, allec, muria)».

El estudio se lleva a cabo de manera interdisciplinar por un equipo de arqueólogos, arqueozoólogos, palinólogos e ingenieros químicos -tecnólogos de los Alimentos- para reproducir experimentalmente las conservas tal y como se fabricaban y envasaban en la época romana.

El equipo de trabajo está constituido por profesorado, investigadores y doctorandos mayoritariamente del área de Arqueología del departamento de Historia, Geografía y Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras de la UCA, en colaboración con el área de Tecnología de los Alimentos de la institución gaditana.

Cuenta con la participación de más de una decena de alumnado de Grado y Máster de las universidades de Cádiz y Málaga, algunos de los cuales tiene su primer acercamiento con la disciplina arqueológica a través de estas excavaciones en Baelo Claudia.

Estos trabajos de campo se realizan en colaboración con el Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia y están autorizados por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

Forman parte del proyecto general de investigación «La Economía Marítima y las actividades haliéuticas en Baelo Claudia» (2010-2018), que dirige Darío Bernal y cuenta con la financiación del proyecto «Garvm del Mineco».

 

13 julio 2016 at 2:03 pm Deja un comentario

La UCA celebra el Seminario Internacional ‘Puertos Romanos Mediterráneos y sus contextos’

Investigadores de la Universidad de Southampton explican sus últimos estudios de campo y presentan la campaña 2016 en Baelo Claudia

UCA-puertos-romanos

Fuente: Universidad de Cádiz
18 de mayo de 2016

La Universidad de Cádiz organiza el  Seminario Internacional Puertos Romanos Mediterráneos y sus contextos. Correlacionando investigación y metodología en Baelo Claudia. El profesor del área de Arqueología del departamento de Historia, Geografía y Filosofía de la UCA, Darío Bernal, coordina esta jornada que cuenta con el apoyo del Campus de Excelencia Internacional del Mar, CEI·Mar.

El coordinador general del CEI·Mar, Fidel Echevarría, junto al director del Conjunto Arqueológico Baelo Claudia, Ángel Muñoz, y el profesor Darío Bernal han dado la bienvenida a la jornada en la Facultad de Filosofía y Letras. Han coincidido en recordar la relevancia que tiene la investigación universitaria compartida para la puesta en valor y el conocimiento de nuestra historia, especialmente en unos momentos en los que «la falta de financiación» les obliga a buscar «otras estrategias» para garantizar la producción científica y su transferencia de resultados. Este es el caso de este proyecto, donde se dan la mano investigadores de distintas disciplinas y diversas instituciones europeas y africanas.

La Jornada trata sobre los trabajos geoarqueológicos y geofísicos en la fachada marítima de Baelo Claudia, enmarcados en el proyecto Portus Limen del ERC (Advanced Grant). Investigadores ingleses y franceses de la Universidad de Southampton, que ejecutan los trabajos de campo, presentan hoy en la UCA los métodos y las técnicas aplicados, los resultados acometidos en otros puertos romanos y un avance de las investigaciones de la campaña de 2016 en Baelo Claudia.

Los puertos romanos son unas estructuras que tienen una «escasa o nula visibilidad arqueológica al estar enterrados y retrotraídos con respecto a las fachadas actuales», como ha explicado el investigador de la UCA. De ahí que la «única manera de estudiarlos es desde una óptica interdisciplinar», desde la arqueología, la geofísica y la geoarqueología. En un primer momento, ha aclarado el coordinador del Seminario, sus promotores pensaron en estudiar el puerto de Cádiz al ser Gadir uno de los de mayor importancia en la época fenicia, púnica y romana, pero su «composición geomorfológica» y la dificultad que supone «tener una ciudad encima», les hizo decantarse por Baelo Claudia, un yacimiento urbano con condiciones «más amigables» de investigación y uno de los que «mejor se conservan de toda la historia hispanorromana». En estos momentos, los investigadores están analizando desde hace unas semanas el acceso marítimo de la ciudad, así como posibles restos de pilares e instrumentos relacionados con el sector portuario en Baelo Claudia.

A través de este proyecto se tiene previsto la creación de una base de datos con los estudios realizados en una treintena de puertos de la época romana en el Mediterráneo como Baelo Claudia, Éfeso o Tarragona.

Se adjunta programa

 

19 mayo 2016 at 1:20 pm Deja un comentario

Realizan prospecciones geofísicas para identificar la zona portuaria de Baelo

  • Un equipo de investigadores de las universidades de Cádiz y Southampton lleva a cabo los trabajos, liderado por Darío Bernal
  • Forma parte de un proyecto integrado por nueve países

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Algunos de los expertos durante las investigaciones geofísicas en el terreno de Bolonia.

Fuente: M. E. S. > Tarifa  |  EuropaSur
14 de mayo de 2016

El conjunto arqueológico de Baelo Claudia, en Bolonia (Tarifa), está muy vivo y prueba de ello son los trabajos de investigación a los que está siendo sometido en estos días por un equipo de expertos. A pesar de las lluvias de esta semana, el grupo formado por investigadores de las universidades de Cádiz y de Southampton dieron comienzo a las investigaciones geofísicas en torno al Arroyo de las Villas.

En concreto estos trabajos se enmarcan dentro de otra fase del Proyecto General de Investigación denominado Economía Marítima y actividades haliéuticas en Baelo Claudia, que dirige Darío Bernal de la Universidad de Cádiz (UCA). En esta campaña se cuenta con un equipo internacional de la Universidad de Southampton, que ya ha empezado a realizar prospecciones geofísicas y sondeos para identificar y caracterizar la zona portuaria de Baelo Claudia.

Esta actividad se realiza dentro de otro proyecto internacional denominado Roman Mediterranean Portus, que abarca a treinta ciudades de nueve países diferentes. De cara a estos trabajos ya, la semana pasada se empezó a desbrozar la zona para permitir estas investigaciones en el terreno.

A finales del pasado año, cuando se anunció que un equipo de la UCA había descubiertos restos de salazón en piletas de dos nuevas factorías halladas en Baelo Claudia, ya Bernal, que lidera esta investigación, anunció que para este año 2016 se planeaba continuar la campaña de investigación para profundizar y realizar análisis de caracterización arqueométrica con los analistas de otras disciplinas. Además de seguir estudiando los orígenes del ronqueo y con los ingenieros químicos reproducir todos esos ingredientes.

Todos estos trabajos, que acercan a entender la vida portuaria de Baelo, permitirán que en un par de años se intente recuperar el garum y las salsas de pescado realizadas en Baelo que tan importante fueron en época romana y que nuestra sociedad por la presencia islámica en época medieval perdió.

 

14 mayo 2016 at 9:16 am Deja un comentario

El garum, en vía de recuperación

Un equipo de la UCA descubre restos de salazón en piletas de dos nuevas factorías halladas en Baelo. El objetivo es comercializar el producto

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Imagen de una de las fábricas de salazón visitada ayer por la delegada territorial de Cultura. / Erasmo Fenoy

Fuente: MARÍA E. SELVA > Tarifa  |  Diario de Cádiz   15/10/2015

La aventura de soñar a veces puede soltar sus alas para convertirse en realidad. Cuántas veces los más y menos jóvenes han intentado descifrar en sus cabezas el sabor y los componentes exactos de ese famoso garum que hacían los romanos. En la provincia de Cádiz y especialmente en el Campo de Gibraltar, con Baelo Claudia y Carteia como referentes, el interés por conocer esa salsa ha sido una constante, especialmente impulsado de forma didáctica a través de esas visitas a los enclaves arqueológicos, tan cercanos a la ciudadanía.

Hoy se puede decir que es la primera vez que se documentan en piletas de salazón restos de las conservas que se realizaban en época romana en Baelo Claudia (Bolonia). Esto responde a una ardua investigación por entender esos ingredientes y posibilitar, en un futuro cercano, la reintroducción de estas salsas romanas en la dieta cotidiana y comercializar un producto perdido de la gastronomía tradicional. Recordar que el garum es el resultado del filtrado del macerado de restos de pescados tras tres semanas con una serie de ingredientes.

La delegada territorial de Cultura, Remedios Palma, visitó ayer el Campo de Gibraltar para acompañar al profesor de la Universidad de Cádiz (UCA), Darío Bernal, en la exposición de los últimos hallazgos en torno a las investigaciones en Baelo Claudia, que él dirige. Los resultados corresponden al proyecto de investigación La economía marítima y las actividades haliéuticas en Baelo Claudia, enmarcados a su vez en el plan sexenal aprobado por la Consejería de Cultura; y del proyecto Pesquerías y artesanado haliéutico en el Fretum Gaditanum del Plan Nacional del Ministerio de Economía y Competitividad.

Palma definió a Baelo como «un referente como laboratorio de investigación a nivel internacional en lo que arqueología romana se refiere», calificando de «excepcional» el hallazgo. «El objetivo final del proyecto es determinar esos ingredientes, esas antiguas conservas para poder a medio plazo reproducirlas y para ello están en contacto con los químicos del área Tecnológica Alimentaria de la UCA. Se trata de comercializar un producto que al final nos va a aportar también riqueza», expuso la delegada.

El director del proyecto explicó que los depósitos hallados, aunque se haya oído hablar mucho del garum y el atún en salazón, si se mira la bibliografía «son totalmente excepcionales porque en ámbito Atlántico y Mediterráneo no hay prácticamente ningún hallazgo arqueológico similar a esto porque hasta hace muy poco tiempo no se le ha prestado la suficiente atención al registro orgánico». Hay que sumar a estas novedades la localización de dos nuevas fábricas de salazón -cercanas a la playa-, que suman ya ocho en el conjunto de Bolonia.

Sobre los restos de conservados registrados en las piletas, Bernal avanzó que se ha permitido documentar que en las mismas fábricas al mismo tiempo se hacían productos diferentes. En la defensa del hallazgo expuso también que en ámbito del Mediterráneo hay aproximadamente diez yacimientos que tienen información parecida a la de Baelo. Y, por relevancia, hay que resaltar los restos del pudridero localizado, ya que en el mundo antiguo se conocen hoy en día cuatro, tres de ellos están en el ámbito del Estrecho de Gibraltar.

Desde el punto de vista cronológico todos los datos obtenidos prácticamente se corresponden con el momento de abandono de estas fábricas de salazón -siglo V d. C.-. El equipo de investigación está formado por 25 personas, que trabajan desde hace cuatro años a nivel interinstitucional, tanto por profesionales de la UCA como de Baelo Claudia.

La primera de las fábricas de salazón halladas está muy cerca de la Puerta de Carteia. Hay siete piletas de salazón documentadas, pero sólo dos excavadas. Al fondo hay restos piscícolas sepultados por vertido y arena. Destacó Bernal lo difícil de encontrar esta estructura «inalterada de la época».

Los residuos hallados en las piletas se rasgaron y químicos han trabajado en la investigación de los productos utilizados. Destacó Bernal las muestras tomadas de huellas de atún para certificar el ADN antiguo, siendo para él «una de las singularidades».

Los depósitos piscícolas son de dos tipos, por un lado los llamados restos de limpieza, quedando adheridos a las paredes de las piletas; y por otro lado hay depósitos que se abandonaron llenos y como ejemplo en uno se ha descubierto que se realizó una salazón de sardinas y boquerones, a la que añadieron erizos de mar y crustáceos. «Cuando se compara con los datos que daban los autores antiguos te das cuenta que no es exactamente lo mismo».

Aprovechó el director del proyecto para explicar el método en el que han estudiado estas piletas, que aunque se han excavado muchas en la Península y Marruecos, muy pocas de manera interdisciplinar y utilizando los métodos y técnicas más punteros que existen hoy en día en arqueología. En concreto se ha excavado de forma microespacial, han trabajado arqueozoólogos para investigar las especies, biólogos especializados en la clasificación y se han hecho estudios de carácter arqueométrico.

Por otro lado, en la segunda fábrica hallada una de las piletas poseía en la parte de abajo una capa de 10 centímetros con el producto compactado en miles de huesos, tras desaparecer el material orgánico. Este hallazgo permite determinar las especies, tallas y para qué se estaba realizando. Bernal destacó lo interesante de esta pileta en concreto porque se ha podido determinar que estaban haciendo garum con aligotes, una conserva nueva, totalmente desconocida, en la cual tienen el residuo sólido. En otra pileta se ha localizado manchas negras, resultado de la degradación de la carne del atún, así como restos de la piel de los atunes.

Bernal no dudó en defender que estos «hallazgos son totalmente excepcionales, no hay prácticamente en el mundo antiguo datos sobre la carne de atún en salazón. Esto es lo que los romanos llamaban Salsamenta. Era uno de los productos fundamentales del Imperio Romano. Se conoce por las ánforas pero lo que no se conserva bien es la materia orgánica». En este sentido se ha logrado documentar las primeras evidencias en España de carne de atún en salazón en época romana.

Pero ahí tampoco acaban los hallazgos en Baelo. El director del proyecto destacó que se ha encontrado restos de un pudridero de atunes. Estos elementos han sido estudiados de manera individualizada. «Este hallazgo también es de sumo interés porque es un depósito excepcional para saber cómo se hacía el ronqueo en la antigüedad, el tamaño y los resultados de ADN antiguo que es la primera vez que se hacen en la provincia». Además, a ello se añade los restos de instrumental de pesca, anzuelos de bronce o lanzaderas para la reparación de las redes.

Sobre el futuro, especificó Bernal, que planea en 2016 continuar la campaña de investigación para profundizar y realizar análisis de caracterización arqueométrica con los analistas de otras disciplinas, seguir estudiando los orígenes del ronqueo y con los ingenieros químicos reproducir todos esos ingredientes. En un par de años se intentará recuperar el garum y las salsas de pescado realizadas en Baelo que tan importante fueron en época romana y que nuestra sociedad por la presencia islámica en época medieval perdió.

Por otra parte, Javier Benavente del Campus de Excelencia Internacional del Mar (Ceimar), afirmó que el hecho de que sea un proyecto cultural, relacionado con las humanidades, está poniendo en valor algunas de las ciencias que han estado un poco olvidadas en el mundo universitario. «Estos resultados ayudan a poner en valor yacimientos como Baelo, que es posiblemente uno de los mejores de época romana de nuestro país, pero también ayudan a poner en valor a nuestra provincia y región». Hizo referencia a los estudios que se han venido realizando al respecto desde el ámbito universitario y que han dado lugar a crear a un pequeña empresa desarrollando esas salsas de época romana.

En este sentido destacó este trabajo en Baelo: «Investigadores de diferentes ámbitos colaboran y es lo que realmente nos está rindiendo unos beneficios realmente interesantes y que nos hace competitivos frente a otras universidades y otros centros de investigación a nivel nacional e internacional».

15 octubre 2015 at 12:51 pm Deja un comentario

La UA publica un estudio sobre la necrópolis romana de Baelo Claudia

Los científicos volverán a actuar sobre el terreno a finales de mes para trazar el mapa de excavaciones a realizar en 2016

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Foto: Universitat d’Alacant

Fuente: EFE > TARIFA  |  Diario Sur       04/08/2015

La Universidad de Alicante (UA) ha editado una monografía sobre los primeros resultados de las excavaciones del grupo de arqueólogos de esta institución académica en la necrópolis romana ubicada en el yacimiento de Baelo Claudia, en el término municipal de Tarifa.

Estos científicos participan en el proyecto general «Muerte y Ritual Funerario en Baelo Claudia» que impulsa la Junta de Andalucía en ese enclave. De los primeros resultados de este trabajo nace el libro monográfico ‘La muerte en Baelo Claudia. Necrópolis y ritual en el confín del Imperio romano’, que acaba de editar Publicaciones Universidad de Alicante, con carácter divulgativo.

El profesor de Arqueología de la UA Fernando Prados Martínez dirige las actuaciones en esa necrópolis y desde el 26 de agosto y hasta el 12 de septiembre volverá al terreno para realizar la campaña de prospección geofísica, en la que aplicará técnicas no invasivas que posibilitarán trazar el mapa de excavaciones de la campaña de 2016.

Para ello usará un georadar, un aparato que emite unas ondas y, al rebotar estas con la roca y discriminar la arena, permite detectar, con exactitud, los lugares dónde excavar para hallar restos.

El grupo de la UA excava en Baelo Claudia en años alternos (2012, 2014 y 2016), en los que cuenta con un equipo mucho más numeroso de personas, entre investigadores, técnicos y voluntarios, y aprovecha los años intermedios para hacer trabajos. Así, en 2015 está desarrollando la campaña de documentación y de prospección geofísica. El libro recién publicado por la UA conjuga documentación procedente de más de un siglo de investigaciones con los resultados de las últimas excavaciones arqueológicas, tanto del citado proyecto como de otros realizados por la Universidad de Cádiz.

La publicación, financiada por las universidades de Alicante y Cádiz, cuenta con artículos escritos por profesores e investigadores de ambos centros docentes y de la Junta de Andalucía. El volumen supone una herramienta para empezar a planificar cómo será la apertura al público de esta necrópolis y el discurso que se desplegará en torno a ella.

Escrito por Almudena Barrero Osuna, alumna que ha finalizado el Máster en Arqueología Profesional de la UA, incluye propuestas de musealización del enclave.

El proyecto «Muerte y Ritual Funerario en Baelo Claudia» está incluido dentro de otro más amplio (2012-2017) en el que intervienen profesores, investigadores y alumnos de las universidades de Cádiz, Sevilla y Autónoma de Madrid, además de técnicos procedentes de las universidades de Touluse y Murcia, así como de la Consejería de Cultura de la Junta.

El laboratorio de la UA almacena huesos quemados y esqueletos traídos de Baelo Claudia para analizar con el alumnado de grado y de máster. Los romanos de esa época (siglo I d.C.) quemaban a los muertos. Hasta el siglo II d.C. se usaba la cremación y a partir del siglo III d.C. se inhumaban los restos.

En concreto, el equipo de Prados Martínez dispone del esqueleto extraído de un niño de dos años, enterrado dentro de un ánfora.

Otros análisis que prevén llevar adelante en campañas posteriores es el de isótopos, lo que contribuirá a conocer las dietas que llevaban.

17 agosto 2015 at 5:56 pm Deja un comentario

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