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El Arco de Giano de Roma se levantó para conmemorar el triunfo del emperador Constancio II en el siglo IV

Las inscripciones repartidas por el arco, claves para conocer por qué se construyó y su cronología

Foto: EUROPA PRESS / UCO

Fuente: EUROPA PRESS  |  LA VANGUARDIA

CÓRDOBA, 31 Jul.- Una investigación desarrollada por el profesor titular de Arqueología de la Universidad de Córdoba (UCO) Ángel Ventura, en colaboración con los investigadores del Instituto de Arqueología del CSIC de Mérida, Pedro Mateos y Antonio Pizzo, ha permitido desvelar que el Arco de Giano de Roma (Italia), ubicado junto a la iglesia romana de San Giorgio al Velabro, se levantó para conmemorar el triunfo del emperador Constancio II en el siglo IV.

Según informa la UCO en un comunicado, un exhaustivo análisis de la estructura arquitectónica, un examen de la epigrafía y la exploración arqueológica en el área del monumento han llevado a este equipo científico a afirmar que este arco monumental cuadrifronte (de cuatro caras) fue construido bajo la dirección del senador de Roma Memmio Vitrasio Orfito a mediados del siglo IV para conmemorar el triunfo del emperador Constancio II tras vencer a Magnentio, asesino de su hermano.

Este trabajo de investigación, publicado recientemente en la revista ‘Journal of Roman Studies’, ha permitido desmentir la creencia de que el arco se situaba en una plaza para afirmar que se ubicaba entre dos calles, una que se dirigía hacia el Foro Boario y el Palatino y otra al Circo Máximo y el Foro Romano. Así, el monumento está justo en la vía triunfal por donde desfilaban los generales o emperadores de la época para celebrar sus victorias.

El estudio contiene un análisis topográfico realizado en colaboración con la Universidad de La Sapienza en Roma que ha permitido generar la planimetría completa del monumento con aplicación de las últimas novedades tecnológicas en esta materia. Gracias a ellos, se ha concluido que el monumento se construyó a base de distintos añadidos.

Según el profesor de la UCO Ángel Ventura, en los siglos III y IV a la ciudad de Roma llegaba poco mármol, lo que provocó que este arco se levantara con material de expolio de otros edificios que estaban en ruinas. Así, en esta edificación se han encontrado piezas procedentes por ejemplo del templo de Venus y Roma, muy cercano al Coliseo Romano y que sufrió un incendió a finales del siglo III.

La clave para conocer el motivo por el que se construyó el arco y aquilatar la cronología del mismo ha sido el estudio de las inscripciones repartidas por el arco, destacando la dedicatoria con que cuenta el ático del monumento.

En esta última, ha señalado Ventura, especialista en la materia, se hace referencia a Constancio II indicando que “visitó solo una vez Roma, en la primavera del 357 y fue entonces cuando se celebró su triunfo por haber vencido a los enemigos del Estado, igualando así las proezas de su padre Constatino el Grande”.

Esta investigación tiene una trascendencia añadida, puesto que ha contribuido a que se emprenda, por parte de las autoridades culturales de Roma, la restauración del arco. Según Ventura, el estudio publicado en ‘Journal Roman Studies’ está aportando mucha información para estos trabajos que permitirán sacar al monumento de la situación de decadencia en la que encontraba hasta el momento.

 

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31 julio 2017 at 1:54 pm Deja un comentario

La química saca los colores a la escultura clásica romana

Un equipo de investigación de la Universidad de Córdoba en el Instituto Universitario de Química Fina y Nanoquímica documenta la existencia de pigmentos amarillos, azules y rojos en tres grandes estatuas de la ciudad romana de Torreparedones.

Fuente: Universidad de Córdoba
20 de marzo de 2017

A simple vista, las grandes estatuas romanas que llenan las calles de Roma, los museos arqueológicos de media Europa y siguen apareciendo en los yacimientos arqueológicos del territorio que ocupó el antiguo Imperio son de un blanco casi inmaculado. Así llevan siglos presentándose ante los ojos de quienes han querido mirarlas con más o menos pasión. Los artistas renacentistas las idolatraron y considerado un ejemplo de virtuosismo artístico. El arte clásico fue considerado la esencia del genio humano. Miguel Ángel creó su David y su Piedad imitando a los escultores griegos y romanos, tallando en la inmaculada piedra dos de las grandes obras de la Historia Universal del Arte.  Se le olvidada, sin embargo, un detalle. Las estatuas romanas no fueron blancas en su origen, estaban laboriosamente pintadas de vivos colores aunque ni los ojos de los renacentistas ni de cualquier persona del año 2017 sea capaz de verlos.

Así lo han sospechado durante décadas los arqueólogos y así lo ha demostrado recientemente la ciencia. Uno de los últimos trabajos en este sentido ha sido el publicado por un equipo de investigación de la Universidad de Córdoba en el Instituto de Química Fina y Nanoquímica integrado por los profesores José Rafael Ruiz Arrebola y César Jiménez Sanchidrián y los investigadores Daniel Cosano Hidalgo y Laura Dara Mateos Luque en la revista Microchemical Journal, en la que constatan la existencia de pigmentos de amarillo, azul y rojo en tres grandes estatuas aparecidas en el yacimiento arqueológico de Torreparedones (Baena, Córdoba), cuyas excavaciones dirige el profesor Carlos Márquez.

Para sacar los colores a las esculturas, el equipo de la UCO, perteneciente al Departamento de Química Orgánica, ha recurrido a la espectrometría Raman, consistente en irradiar la muestra con un láser y medir la luz dispersada, correlacionando el número de onda de dicha luz dispersada con diferentes enlaces químicos que hacen posible determinar la naturaleza del pigmento empleado en la pintura.

Según detallan en el artículo, para conseguir conocer los colores concretos que adornaron las vestimentas de los emperadores Augusto y Claudio y la que posiblemente representara a Livia, esposa del primero de ellos, los investigadores de la UCO calibraron el espectrómetro de acuerdo con los materiales que se pensaba que eran utilizados para colorear este tipo de estatuas. Tras someter las tres esculturas a este análisis, los investigadores concluyeron que los artistas de la Bética emplearon el oxihidróxido de hierro (goethita) para conseguir el amarillo, el óxido de hierro (hematites) para el rojo y el “azul egipcio”, un pigmento conocido desde la antigüedad, sintetizado a base de arena silícea, calcita y cobre.

El virtuosismo de aquellos antiguos pintores de estatuas no se limitó a emplear los colores planos, sino que los mezclaron con carbonato y fosfato cálcico y sulfatos para matizarlos, logrando diferentes tonalidades y dotando a sus esculturas de una profundidad, que, si se hubieran conservado, probablemente hubieran impresionado como hizo todo su arte a los renacentistas.

D. Cosano, L. Dara Mateos, C. Jiménez-Sanchidrián, J.R. Ruiz, Identification by Raman microspectroscopy of pigments in seated statues found in the Torreparedones Roman archaeological site (Baena, Spain), Microchemical Journal, 130 (2017) 191-197.

 

21 marzo 2017 at 12:17 am 1 comentario

Localizan un anfiteatro romano en Córdoba rastreando fotografías aéreas

Escondido entre miles de archivos digitales del Instituto Geográfico Nacional de España y sin mover un solo centímetro cúbico de tierra, investigadores de la Universidad de Córdoba han localizado el anfiteatro de la ciudad romana ubicada en el yacimiento de Torreparedones, en las localidades cordobeses de Baena y Castro del Río. Estos resultados servirán para activar las excavaciones que deberían sacar a la luz el edificio.

anfiteatro-uco

Ortofotografía sobre modelo digital del terreno. / UCO

Fuente: Agencia SINC
2 de marzo de 2017

El equipo investigación Antiguas Ciudades de Andalucía de la Universidad de Córdoba (UCO) ha conseguido localizar el anfiteatro de la ciudad romana que albergó el actual yacimiento de Torreparedones, ubicado en los términos municipales de Baena y Castro del Río.

El equipo analizó miles de archivos digitales del Instituto Geográfico Nacional de España

Los investigadores sabían que este anfiteatro existía, al fin y al cabo era lo habitual en ciudades del tamaño y relevancia económica de aquella época. También sospechaban que debía estar situado en alguno de los dos extremos de la ciudad por las que llegaban las vías principales de acceso, documentadas por los arqueólogos en los últimos años.

El problema era dar con él sin levantar el terreno o sin invertir demasiado tiempo y dinero en catas a veces infructuosas. Por eso, uno de los integrantes del grupo, el profesor Antonio Monterroso Checa recurrió al ordenador antes que al pico y pala.

Concretamente, el equipo de la UCO que desde 2006 excava este yacimiento rastreó en el Plan Nacional de Ortofotografía (PNOA) del Instituto Geográfico Nacional de España, que en la última década ha fotografiado mediantes vuelos LiDAR (Laser Imaging Detection and Ranging) todo el territorio peninsular. Buscó las coordenadas de Torreparedones y observó el terreno hasta dar con la ‘mancha’ sospechosamente elíptica bajo la que consideraban probable que estuviera el anfiteatro.

Análisis de imagen en 2D y 3D

El hallazgo ha sido confirmado a lo largo de los últimos cinco meses mediante la utilización de diferentes metodologías de análisis de imagen en dos y tres dimensiones. Una de las imágenes del PNOA tomada en plena primavera de 2009 dejaba ver incluso las marcas del graderío gracias a la diferencia entre el vigor de la hierba y cultivos de las zonas abiertas del anfiteatro y la debilidad de las zonas donde se alzarían los grandes muros de piedra.

Los resultados servirán para activar las excavaciones que deberían sacar a la luz el edificio del siglo II d.C

El hallazgo de los arqueólogos de la UCO ha sido reforzado gracias a la prospección geomagnética realizada por el Instituto Andaluz de Geofísica de la Universidad de Granada por encargo del Ayuntamiento de Castro del Río.

Estos resultados, publicados ayer en la revista Mediterranean Archaeology and Archaeometry servirán para activar las excavaciones que deberían sacar a la luz el edificio. Las dimensiones del anfiteatro oscilan en torno a los 70 metros de eje mayor y los 62 de eje menor, unas proporciones similares a los anfiteatros de Segóbriga, Saelices (Cuenca) o Contributa Iulia (Badajoz). Según la hipótesis de los autores, la datación del edificio es del siglo II d.C.

Referencia bibliográfica:

Monterroso-Checa A. et al. “Remote Sensing and Archaeology from Spanish LiDAR-PNOA: Identifying the Amphitheatre of the Roman City of Torreparedones (Córdoba-Andalucía-Spain)”. Mediterranean Archaeology and Archaeometry, Vol. 17, No 1 (febrero 2017).

 

2 marzo 2017 at 7:22 pm Deja un comentario

La fotografía aérea que detecta sin excavaciones el anfiteatro romano de Torreparedones

Investigadores de las Universidades de Córdoba y Granada hallan el lugar donde estuvo

torreparedones-anfiteatro-romano

Fuente: LUIS MIRANDA > Córdoba  |  ABC Andalucía
23 de febrero de 2017

¿Un hallazgo arqueológico sin necesidad de excavar en la tierra? ¿Conocer con exactitud lo que hay sin tocar el suelo? Lo han conseguido investigadores de las Universidades de Córdoba y Granada en el parque arqueológico de Torreparedones. Su voluntad era encontrar algo que tenía que existir en una ciudad importante: el anfiteatro. A través de la fotografía aérea y el georradar han conseguido encontrar el lugar donde estuvo.

Antonio Monterroso, de la Universidad de Córdoba, explicó que para lograrlo en primer lugar se intentó interpretar dónde estaría. En las ciudades romanas, se sitúa en un extremo, «porque quien iba a ellos era gente de la peor calaña». Allí se ofrecían espectáculos de peleas entre hombres y fieras. Se partió de las fotografías aéreas que distintos institutos públicos españoles tienen de la zona y se encontró, al analizar el terreno, una zona de distinta densidad y composición que las demás. Un óvalo perfecto.

Una vez que se sospechaba que podía estar allí, se siguieron haciendo pruebas y combinando distintos análisis, y los resultados confirmaron que había estructuras. Antonio Monterroso explicó que está situada al oeste de la ciudad, y existe incluso una calle que comunica la puerta con el anfiteatro, que mediría unos 64 metros del eje menor por 70 del mayor.

El Ayuntamiento de Castro del Río tendrá ahora que hacerse con los terrenos

El modelo sería el anfiteatro de Segorbe que, como este, corta una ladera. Según Monterroso, se pudo construir entre el año 95 y el 120, poco después del de Córdoba, situado también al oeste de la ciudad, tras lo que ahora es el Rectorado de la Universidad.

El paraje está en el término municipal de Castro del Río, a diferencia de la ciudad, que se sitúa en Baena, y el alcalde, José Luis Caravaca, aseguró que el propietario de los terrenos está en buena disposición para venderlos a la Administración. A partir de entonces, se buscarían vías de financiación para la excavación de estos restos arqueológicos.

 

23 febrero 2017 at 6:37 pm Deja un comentario

Estudian el posible hallazgo de un anfiteatro en Torreparedones (Córdoba)

Los alcaldes de las localidades cordobesas de Baena y Castro del Río, Jesús Rojano (PSOE) y José Luis Caravaca (IU), respectivamente, han hecho público este martes el posible hallazgo de un anfiteatro en el yacimiento arqueológico de Torreparedones, para lo cual ahora se prevé llevar a cabo un estudio con georradar para verificar la presencia del edificio.

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Foto: EUROPA PRESS / AYTO-BAENA

Fuente: EUROPA PRESS  |  LA VANGUARDIA

BAENA (CÓRDOBA), 22 Nov.- Así lo apunta un dossier del profesor de la Universidad de Córdoba (UCO) Antonio Monterroso, quien ha realizado un estudio que sitúa este espacio fuera de la ciudad romana, en una finca privada del término municipal castreño, que permitirá a ambos ayuntamientos establecer una línea de colaboración conjunta para ahondar en su investigación.

Según Rojano, este posible descubrimiento “viene a constatar que el yacimiento de Torreparedones ni es ni nunca ha sido ni de Baena ni de Castro del Río, sino que supone un motor de desarrollo para toda la comarca”, al tiempo que ha mostrado su predisposición para la puesta en valor conjunta de este espacio y considera “muy positivo” establecer líneas de colaboración entre las dos administraciones, que “permitan mayores recursos y una mejor gestión en la promoción y difusión del yacimiento”.

En los mismos términos se ha expresado el alcalde castreño, quien ha destacado “la apuesta de ambos ayuntamientos por un trabajo mancomunado”. Caravaca, quien ha reconocido el “importantísimo papel del Ayuntamiento de Baena a lo largo de estos últimos diez años con una apuesta decidida y valiente para la puesta en valor del parque”, ha apuntado que la Universidad de Granada (UGR) hará una exploración magnética de dos hectáreas para confirmar la hipótesis de la existencia de esta gran estructura ovalada.

Al respecto, el arqueólogo José Antonio Morena ha dado cuenta del estudio de Monterroso, que en base a diversos programas informáticos y fotografías aéreas cree haber descubierto “uno de los edificios de espectáculos más interesantes de la antigua Itvci Virtus Iulia”.

Aunque se ha mostrado “prudente” y ha reiterado que los estudios deben confirmarse con “una prospección geofísica y unos sondeos de trinchera”, Morena ha informado de que el estudio de Monterroso sitúa este espacio a unos 180 metros al oeste de la puerta occidental de la ciudad. También aporta las medidas del óvalo, con una altura de ocho metros, unas dimensiones de 79 metros de longitud y 64 de anchura y su aforo ronda las 5.000 personas.

Este espacio, localizado fuera de la propiedad del Ayuntamiento baenense, se sitúa en una hondonada en la que no se aprecia nada sobre el terreno, por lo que no estaría hecho con sillería ni con cemento romano, sino con mampostería. Según Morena, “de confirmarse se trataría de un nuevo atractivo para la ciudad”, dado que “en él se celebraban las luchas entre gladiadores, cacerías de fieras salvajes y el suplicio de los condenados a muerte”.

 

22 noviembre 2016 at 6:09 pm Deja un comentario

Ponentes de cinco países muestran los últimos hallazgos en escultura romana en la Universidad de Córdoba

Alrededor de 60 ponentes procedentes de Portugal, Italia, Francia y Alemania y España participan, desde este miércoles y hasta el próximo sábado en la VIII Reunión de Escultura Romana en Hispania, organizada por la Universidad de Córdoba (UCO) y con un programa de 37 conferencias sobre las últimas investigaciones en torno a la plástica romana procedente de la Península Ibérica.

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Vista parcial del foro romano de Torreparedones (EUROPA PRESS)

Fuente: EUROPA PRESS  |  20minutos.es
5 de octubre de 2016

Según ha informado la UCO, el evento, coordinado por el grupo de investigación Antiguas Ciudades de Andalucía de la UCO, se desarrollará, tanto en la propia Universidad cordobesa, como en el Museo Arqueológico, la localidad de Baena (Córdoba) y su yacimiento arqueológico de Torreparedones.

La importancia de este coloquio puede comprenderse bien si se considera, por un lado, que es la octava vez que se realiza; por otro, que sus resultados han sido ya publicados en siete monografías, que han tenido un impacto destacado en la arqueología nacional e internacional, de modo que, según ha señalado el investigador principal del grupo y coordinador del evento, el catedrático de Arqueología Carlos Márquez, “se trata de un encuentro de gran importancia”.

Por su parte, el miembro del comité científico del congreso José Miguel Noguera Celdrán ha indicado en la inauguración que esta cita es “fruto del trabajo de diferentes equipos de investigación desde los años 80 y 90” del pasado siglo. Entonces, se creó un foro de debate para poner en común estudios sobre escultura romana en Hispania antes de publicarlos en revistas científicas.

El germen de esta reunión, que alcanza su octava convocatoria, está en Mérida (Badajoz) en 1992. Las otras citas han tenido lugar en Tarragona, Lisboa, Murcia, Santiago de Compostela (La Coruña), Segovia y Córdoba.

Estas reuniones han sido, según ha destacado Noguera, “el detonante de la reactivación de investigaciones sobre escultura romana, con avances cuantitativos y cualitativos”. Así, durante el transcurso de las diferentes ediciones se han podido observar avances metodológicos importantes adaptados a la arqueología clásica, como los estudios de policromía, que han permitido conocer los pigmentos originales que llevaban las estatuas de la época imperial.

Entre las presentaciones previstas en el congreso, varios autores de la UCO darán a conocer el resultado de sus trabajos científicos. En concreto, David Ojeda hablará de la Venus de Munigua (Sevilla); Ángel Ventura, Carlos Márquez y Laura Fernández expondrán las novedades en la escultura de la colonia de Torreparedones, y José Antonio Garriguet presentará un retrato romano de la colección Viana.

 

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6 octubre 2016 at 6:24 pm Deja un comentario

Las estatuas de Augusto, Calígula y Livia muestran sus colores

La restauración de tres esculturas del siglo I, encontradas en el yacimiento de Torreparedones (Baena, Córdoba), ha permitido saber que dos de ellas representaban al emperador Augusto y a Calígula, en forma divinizada. La tercera podría corresponder a Livia, viuda de Augusto. Las tres estatuas sedentes estaban pintadas, según se deduce por los restos de pigmentos hallados en sus pliegues. Las dos masculinas, en tonalidades purpúreas, amarillas ocres y blancas, mientras la femenina era representada en tonos rojizos y azul egipcio.

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De izquierda a derecha, las esculturas sedentes de Calígula, de Augusto, y de una figura femenina (posiblemente Livia), halladas en el yacimiento de Torreparedones y exhibidas en el Museo Histórico de Baena (Córdoba). / UCO

Fuente: Agencia SINC
27 de septiembre de 2016

La Universidad de Córdoba (UCO) ha presentado los resultados de la investigación en torno al hallazgo de tres esculturas del siglo I en el yacimiento de Torreparedones (Baena, Córdoba). Dos representan a Augusto y Calígula de manera divinizada.

Con Augusto nació no sólo el Imperio Romano, sino también el culto religioso a su líder. A finales de 2011, un hallazgo sacudió el yacimiento de Torreparedones  y el pontífice máximo regresó a su trono. Amontonados y ordenados, aparecieron decenas de fragmentos de tres esculturas, dos masculinas y una femenina, sentadas y fabricadas en mármol.

Las estatuas están casi completas, pero descabezadas. Era normal que estas piezas fueran independientes y se ajustaran luego al cuerpo

La restauración de esas piezas ha permitido descubrir que dos de ellas representan a Augusto y a Calígula, otro conocido emperador de Roma, en un modelo único que no tiene parangón en cualquier otro lugar en Europa, África o Asia que fuera hollado por el estandarte del SPQR.

El valioso descubrimiento de las tres estatuas sedentes, las dos masculinas de los emperadores y otra femenina, posiblemente de Livia, viuda del propio Augusto, se halla ahora depositado en el Museo Histórico de Baena. Allí han sido presentadas a la sociedad, como resultado de un trabajo de investigación en el que han participado la Universidad de Córdoba, arquitectos municipales y restauradores de una empresa especializada.

Pigmentos

Recompuestas como si fueran un puzle desde las piezas encontradas en la curia de la colonia romana de Torreparedones, las esculturas presentan otra singularidad: en sus pliegues se hallaron pigmentos que permite reconstruir el color original con el que fueron adorados estos gobernantes pétreos.

“En ninguna parte del imperio se han localizado representaciones de este tipo”, subraya el catedrático de Arqueología de la UCO Carlos Márquez, responsable del equipo científico que ha estudiado las piezas arqueológicas. La primera de ellas se moldeó bajo el modelo divus Augustus Pater, esto es, a Augusto cuando fue elevado a los altares. Bajo este criterio se representa también a Calígula, calzado con botas militares, uno de sus rasgos identitarios. No en vano, Calígula es un diminutivo de caliga, la sandalia de los legionarios.

La representación femenina también responde al modelo. Después de que los restauradores recompusieran en los últimos meses los fragmentos hallados en el yacimiento, las estatuas se presentan casi completas, pero descabezadas. Era normal en la escultura romana que estas piezas fueran independientes y se ajustaran luego al cuerpo. En el Museo Histórico de Baena ya se conservaba la cabeza laureada del propio Augusto, otra valiosa pieza.

En el Museo Histórico de Baena ya se conservaba la cabeza laureada del propio Augusto, otra valiosa pieza.

Fabricadas en el siglo I de nuestra era (Augusto murió en el año 16, Calígula en el 41), las estatuas, según relata el director del museo, José Antonio Morena, “fueron ocultadas en algún momento de finales del siglo II”, probablemente por causa de una guerra civil romana. Los colonos querrían conservar a sus divinos emperadores, que presidían el foro, de los peligros de un ataque enemigo.

El hallazgo de los restos se produjo en la curia de la colonia Ituci Virtus Iulia, la actual Torreparedones. La curia era una sala de reuniones de la vida pública del asentamiento. Seguramente “procedieran del templo anexo”, ha explicado Morena. Gracias a la restauración, las esculturas sedentes “parecen haber cobrado vida”, ha valorado el especialista.

Sentadas, togadas y con un gesto mayestático, las representaciones conservaban además algo de su colorida estética. Las estatuas masculinas estaban pintadas en tonalidades purpúreas, amarillas ocres y blancas; mientras la femenina era representada en tonos rojizos y azul egipcio.

Las estatuas fueron ocultadas en algún momento de finales del siglo II, probablemente por causa de una guerra civil romana

Descubrir los mismos pigmentos que vieron los colonos hispanorromanos “es algo de gran novedad internacional”, afirma Márquez. Se ha logrado a partir de la aplicación de técnicas de espectrometría Raman, fotografía multiespectral e infarroja y estudios de luminescencia por parte de los arqueólogos de la UCO. Junto a la recuperación de las figuras se exhibe también una representación gráfica de cómo fueron sus entronizadas magnificencias.

Proceso trabajoso

La recuperación de este patrimonio no fue sencilla. En el momento de su descubrimiento, las piezas encontradas se encontraban “en un estado complicado y peligroso”, al hallarse en contacto con el suelo, con restos de humedad, con oxidación en los anclajes y por la aparición de microorganismos y sales solubles, recuerda restauradora Ana Infante, de la empresa Gestión y Restauración del Patrimonio Histórico. Armadas en el taller de restauración sus extremidades al tronco, la apariencia actual es muy completa. Las estatuas tienen unas dimensiones mayores que una figura humana al natural y se asientan sobre un atril, como pudieron estar en su apogeo.

 

27 septiembre 2016 at 5:07 pm Deja un comentario

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