Posts tagged ‘Templo de Apolo’

Hallada en Salento (sur de Italia) la estatua de Minerva cantada en la Eneida

Salento, la diosa de 4 metros en el lugar del desembarco de Eneas

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Fuente: Lorenzo Madaro  |  La Repubblica    04/07/2015
Fotos: Pasquale Rizzo

La “fortaleza con el templo de Minerva” donde, según Virgilio, desembarcó Eneas tras la caída de Troya podría estar en Salento. En los últimos días en Castro un grupo de arqueólogos dirigidos por Amedeo Galati ha encontrado una estatua femenina mutilada de grandes dimensiones. La obra data presumiblemente del siglo IV antes de Cristo y podría representar a la diosa Minerva, confirmando así la hipótesis de los descubridores del hallazgo, aunque por el tipo de vestido corto también podría tratarse de Ártemis. En tal sentido, serán de utilidad las investigaciones que se llevarán a cabo próximamente en colaboración con la Superintendencia de Bienes Arqueológicos, la Universidad de Salento y el municipio de Castro.

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Hallada a tres metros de profundidad en el centro de Castro, la estatua está desprovista de la cabeza y otros detalles anatómicos, pero muestra rastros excepcionales de púrpura. Los descubrimientos continúan: los arqueólogos han descubierto también la falange de un dedo y un brazo, y se espera poder encontrar con el tiempo los otros elementos que faltan. Si fuera posible recomponerla, la estatua tendría al menos cuatro metros de altura.

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5 julio 2015 at 10:44 am Deja un comentario

Delfos

Ciudades, soberanos y simples particulares acudían al templo de Apolo, esperando que el oráculo del dios les aconsejara a la hora de tomar decisiones de importancia

Artículo de Mireia Movellán Luis. Investigadora de la Universidad Complutense de Madrid, Historia NG nº 113

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Este fresco de la casa de los Vetti en Pompeya recrea el episodio de la muerte de la serpiente Pitón a manos del dios Apolo, que aparece representado tocando la lira. ORONOZ / ALBUM

“Layo, suplicas una próspera descendencia. Te daré el hijo que deseas, pero está decretado que dejes la vida a sus manos”. Así profetizó el oráculo de Delfos al padre de Edipo; el oráculo también advirtió a Edipo de que mataría a su padre y se casaría con su propia madre. Fueron vanos los intentos de padre e hijo por evitar que tales predicciones se cumplieran: Edipo mató a un hombre y se casó con su viuda, sin saber que se trataba de sus progenitores; al conocer lo que había hecho, se sacó los ojos. Pero no todos los oráculos de Delfos fueron tan tremendos. Aparte de los ejemplos míticos o legendarios, de las más de quinientas preguntas y respuestas délficas conservadas sólo se consideran históricas unas cincuenta y cinco, y la mayoría responden a cuestiones políticas, bélicas o religiosas por las que se interesaron las ciudades.

En Delfos, lugar que los griegos consideraban el ombligo de la tierra, existía un templo del dios Apolo ya en el siglo VIII a.C., y desde entonces se estableció una red de peregrinaje que unía toda Grecia con ese lugar. Lo habitual era que las ciudades o polis enviasen delegaciones sagradas (theoría) que debían transmitir al oráculo preguntas sobre los asuntos públicos. Junto a los comisionados oficiales viajaban consultantes privados, cuyas preguntas debían de diferir, lógicamente, de las que formulaba la ciudad: seguramente se referían a la conveniencia de un matrimonio, a los hijos, a los riesgos de negocios y viajes…

El hecho de acompañar a las embajadas permitía a estos consultantes particulares disfrutar de cierta seguridad, ya que la delegación al completo estaba bajo protección divina y era inviolable. Ello resultaba muy conveniente cuando se tenía que realizar un viaje siempre difícil y peligroso, a veces muy largo, expuesto a ataques y al pillaje. Las delegaciones se mandaban coincidiendo con los momentos propicios para la adivinación, que en su origen se limitaban al séptimo día del mes de bysios (a mediados del invierno), en el aniversario del nacimiento de Apolo; posteriormente se ampliaron al día siete de cada mes. Además, las ciudades podían mandar delegaciones regularmente, con el beneplácito del santuario; los atenienses, por ejemplo, enviaban las llamadas pytháis a Delfos si se veía un rayo en determinado lugar. El santuario también estaba abierto a preguntas durante las celebraciones de festivales como los de Carila o de Septerion, cada ocho años.

Aunque al santuario acudía multitud de peregrinos en busca de alguna orientación sobre decisiones que debían tomar, la función esencial del oráculo no era predecir el futuro, sino proveer de sanción divina a las decisiones políticas de las ciudades: ratificaba leyes e incluso constituciones, aprobaba la fundación de nuevas ciudades y de colonias, aconsejaba empresas bélicas o las censuraba. Aunque Delfos no intervenía directamente en la política de las ciudades, sus oráculos podían ser usados como arma política en caso necesario.

La llegada al santuario

Cuando los peregrinos llegaban al pie del monte Parnaso, donde estaban la ciudad de Delfos y el recinto de Apolo, los recibía el próxenos, el embajador que cada polis tenía en el santuario y que atendía por igual a embajadores y a ciudadanos particulares. Hay que suponer que los días en que el recinto estaba abierto a consultas debía de concentrarse allí mucha gente, y que las colas para entrar eran constantes. Pero no todos tenían que esperar: ciudades como Atenas o Esparta disfrutaban del privilegio de la promanteia, la prioridad de consulta, de la que se beneficiaban tanto sus emisarios como los ciudadanos privados que los acompañaban.

Lo primero que encontraban los viajeros, a un kilómetro y medio del recinto, era la zona conocida como Marmaria por los mármoles de los edificios allí construidos, entre ellos el templo circular de Atenea Pronaia. Luego los peregrinos pasaban por la fuente Castalia, que brotaba entre las dos piedras Fedríades («brillantes»), y se purificaban con sus aguas. Acto seguido entraban en procesión por la vía Sacra, ya en el interior del santuario propiamente dicho. Esta calzada ascendía por una pronunciada pendiente y estaba flanqueada por los tesoros de las más prominentes ciudades: Sición, Sifnos, Cnido, Tebas, Atenas, Corinto, Massalia. Los tesoros eran pequeños templos o capillas en los que se conservaban los exvotos y donaciones que los ciudadanos de una polis entregaban al santuario. Después la vía llegaba al templo de Apolo, más arriba del cual se encontraban la palestra, el gimnasio, el estadio y el teatro. Este edificio, con capacidad para unos 5.000 espectadores, acogía los certámenes artísticos de los juegos píticos, que se celebraban en honor de Apolo e incluían competiciones atléticas y celebraciones religiosas.

La consulta al oráculo

Frente al templo estaba el altar para los sacrificios. Las consultas al oráculo se «pagaban» en forma de sacrificio o de pastel: el propio templo vendía los animales que debían sacrificarse y las tartas sagradas (pélanos). Aunque no se conocen las tarifas, es de suponer que el precio mínimo por la ofrenda sería asequible para un ciudadano medio. Sin embargo, los más pudientes solían ofrecer, además de un sacrificio, presentes como estatuas, trípodes y otros exvotos. Lógicamente, las tasas en forma de sacrificios o tartas que había que comprar para acceder al oráculo debían de ser mucho más elevadas para las consultas cívicas que para las privadas.

Poco sabemos de la organización en el interior del templo. Allí se encontraban la sacerdotisa pitia, por cuya boca hablaba Apolo, y el cuerpo de sacerdotes que la atendía y que se repartía las diferentes tareas. Aunque no se conocen con certeza las atribuciones de cada grupo, se cree que los hieréis se encargarían de los sacrificios; los prophetai se ocuparían de ayudar a la pitia e interpretar sus palabras, y los hósioi se cuidarían del culto.

El peregrino entraba en el templo a través del chresmographeion, donde se guardaba el archivo del santuario con la lista de consultantes, sus preguntas y respuestas, así como la lista de vencedores en los juegos píticos; probablemente allí formulaba su pregunta. Según la tradición, en la parte más recóndita del templo de Apolo había un lugar subterráneo, el ádyton, al que la pitia descendía, con una corona y un bastón de laurel, cuando le llegaba el momento de entrar en éxtasis y comunicarse con la divinidad. Se cuenta que ahí masticaba laurel, bebía agua de la fuente Casotis y se sentaba en un gran trípode situado sobre una grieta natural del suelo de la que salían vapores. Al inhalarlos, la sacerdotisa entraba en un frenesí o delirio gracias al cual pronunciaba las palabras, quizás incomprensibles, que los sacerdotes del templo escuchaban y escribían, y que luego se entregaban al consultante. Pero el ritual de la consulta tal como se ha descrito aquí presenta un problema: es tardío y se trata más bien de una elaboración esotérica de la realidad.Los relatos de diferentes historiadores griegos ofrecen una imagen muy distinta de cómo se desarrollaba.

¿Cuál era la verdad?

Plutarco, que además de historiador y biógrafo fue sacerdote de Apolo en Delfos, no sólo ignora el procedimiento descrito, sino que su narración es incompatible con el mismo. Este autor, que vivió a caballo de los siglos I y II d.C., explica que el ádyton estaba abierto a los consultantes y no era una habitación secreta; y no dice nada sobre el frenesí o trance de la pitia, ni sobre lo incoherente de sus palabras. Sólo en una ocasión refiere que la sacerdotisa se retira a un lugar subterráneo, pero ello sucede en un momento en el que se siente indispuesta y no logra profetizar, cosa que la lleva a la locura. Por su parte, el historiador Heródoto, que vivió en el siglo V a.C., relata la entrada del dirigente espartano Licurgo en el recinto de la sacerdotisa y afirma que ella le habla directamente, sin esperar siquiera a su pregunta y, de hecho, le dicta la constitución espartana. También Jenofonte parece tener una relación directa con la pitia cuando, a finales del siglo V a.C., le pregunta a qué dioses debe encomendarse para tener éxito en el viaje que luego narrará en su Anábasis, el épico itinerario de un ejército de mercenarios griegos a través del Imperio persa.

Es más, algunos ejemplos de consultas históricas que conservamos presuponen no sólo que la pitia estaba presente ante los consultantes, sino que se dirigía directamente a ellos, como cuando los atenienses le solicitaron que escogiera los nombres de las diez tribus de su ciudad, o cuando los tesalios le pidieron que eligiera a un rey. Al parecer, en ambos casos se ofreció a la sacerdotisa una urna con distintos nombres para que ella eligiese. En definitiva, lo que ocurría dentro del templo y la manera en que actuaba la profetisa constituye un misterio. En cuanto al origen de su inspiración, se ha intentado explicar por el uso de sustancias psicoactivas que podían estar presentes en el agua o el laurel, o por algún vapor que actuara sobre su conducta (parece que está confirmada la existencia de etileno en el subsuelo de Delfos). Incluso hay quien afirma que pudo recurrir al hipnotismo o algún tipo de sugestión.

La decadencia

Después de la consulta, el peregrino regresaba al chresmographeion, donde los prophetai le entregaban por escrito un informe oficial y la respuesta del oráculo interpretada y formulada solemnemente, a menudo en verso. Tras esto emprendía el viaje de regreso a casa, tan peligroso como el itinerario de ida. De hecho, la gran cantidad de problemas y obstáculos a los que se enfrentaron los peregrinos entre el estallido de la guerra del Peloponeso (431 a.C.) y el advenimiento de Alejandro Magno contribuyó a la pérdida de importancia del oráculo y al desuso de las rutas de peregrinaje. Durante la guerra, por ejemplo, los atenienses se acostumbraron a visitar el oráculo de Dodona porque Delfos había caído en manos espartanas. El prestigio de Delfos comenzó su declive tras la muerte de Alejandro, en 323 a.C., aunque continuó siendo un centro de atracción durante la época helenística y el período romano. Por fin, en 391 d.C., el emperador romano Teodosio decretó el cierre de todos los oráculos y la prohibición de la adivinación de cualquier tipo. El cristianismo había silenciado la voz de los antiguos dioses.

Para saber más

Oráculos griegos. David Hernández de la Fuente. Alianza, 2008.

Obras morales y de costumbres VI. Plutarco. Madrid, Gredos, 1995.

28 mayo 2013 at 3:32 pm 1 comentario

Villa Adriana miraba al solsticio

Villa Adriana, a 30 kilómetros al este de Roma, era un lugar donde el emperador romano podía relajarse en las termas de mármol y olvidarse de las cargas del poder. Pero él nunca habría podido perder por completo la noción del tiempo, dice Marina De Franceschini, una arqueóloga italiana que cree que algunos de los edificios de la villa están alineados con el fin de producir efectos de la luz solar a lo largo de las estaciones.

Durante siglos, los estudiosos han pensado que los más de treinta edificios de Villa Adriana estaban orientados de manera más o menos casual. Pero, según De Franceschini, durante el solsticio de verano los rayos de luz atraviesan dos de los edificios de la villa.

En uno, en Roccabruna, la luz del solsticio de verano entra a través de una ranura con forma de cuña situada sobre la puerta e ilumina un nicho del lado opuesto del interior (foto superior). Y, en un templo del edificio de la Academia, De Franceschini ha descubierto que la luz del sol pasa a través de una serie de puertas durante los solsticios, tanto en invierno como en verano.

“Las alineaciones -dice De Franceschini- me han dado una nueva clave de interpretación; los dos edificios están conectados por una explanada que era una avenida sagrada para las celebraciones durante los solsticios”. Basándose en textos antiguos que describen los rituales religiosos y en el estudio de las esculturas recuperadas, ella cree que los efectos de la luz estaban asociados a ceremonias religiosas relacionadas con la diosa egipcia Isis, que fue adoptada por los romanos.

De Franceschini, que trabaja con la Universidad de Trento, en Italia, publicará un libro este verano con información sobre su estudio arqueoastronómico. Atribuye a dos arquitectos, Robert Mangurian y Mary-Ann Ray, el mérito de haberse percatado por primera vez del efecto de la luz en Roccabruna.

La alineación astronómica

Robert Hannah, un clasicista de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, dice que las ideas de De Franceschini son plausibles. “Sin duda ha llegado el momento de una nueva investigación”, dice.

Hannah, que actualmente está tratando de precisar las alineaciones relacionadas con las estrellas en los templos griegos de Chipre, cree que el Panteón, un gran templo de Roma con una gran ventana circular en la parte superior de su cúpula, actúa también como un gigantesco calendario solar, dado que la luz del sol ilumina determinados puntos del interior en los equinoccios y el 21 de abril, día del aniversario de la ciudad.

Pocos edificios clásicos han sido investigados en lo que se refiere a la alineación astronómica, dice Hannah, en parte porque eso es mucho más fácil de controlar para las alineaciones en las estructuras prehistóricas como Stonehenge, que no tienen artefactos potencialmente contradictorios.

Jarita Holbrook, una astrónoma de la Universidad de Arizona en Tucson no se sorprende de las alineaciones solares de Villa Adriana. Son “una parte común de la mayoría de las culturas”, dice. Sin embargo, añade, también es probable que los edificios estén alineados simplemente coincidiendo con las pautas de las características astronómicas.

De Franceschini espera que tenga lugar el solsticio de verano de los próximos días en Villa Adriana con la esperanza de poder documentar los efectos de la luz en el templo de Apolo con más detalle. El solsticio de verano del año pasado estuvo pasado por agua, dice. “Espero que este año tengamos mejores fotos”.

Fuente: Hadrian’s buildings catch the Sun. Artículo de Eric Hand en Nature
( Traducción LTdN)

20 junio 2011 at 4:23 pm Deja un comentario

Ya están completos los dos Kouroi de Corinto

 Una detrás de otra han salido a la luz las dos piernas que faltaban de los kouroi incautados a los contrabandistas de antigüedades el pasado 14 de mayo en Corinto. Ayer por la mañana, un día después de ser hallada la primera pierna, los arqueólogos que realizaban las excavaciones en el yacimiento que habían señalado los investigadores dieron con las pieza que faltaba de las esculturas. Así que los kuroi, después de la restauración pertinente que una los miembros encontrados, podrán volver a mantenerse sobre sus propios pies.

Es importante señalar que en la misma zona en que se hallaban las esculturas se ha descubierto la existencia de una antigua necrópolis de época arcaica. Los arqueólogos de la Inspección de Antigüedades ΛΖ que comenzaron las excavaciones el pasado 22 de mayo encontraron en el lugar dos tumbas datadas en el tercer cuarto del siglo VI a.C., como los kuroi. El lunes se encontró la pierna derecha y parte de la base de la mayor de las estatuas (de 1,82 m. de altura) y el martes se encontró la pierna derecha del segundo kouros (1,78 m). Ambos kouroi por tanto están ya completos.

Decir que en la misma zona fue hallado en 1846 el conocido como Kouros de Tenea o Apolo de Tenea, que actualmente se expone en la Gliptoteca de Berlín. Su similitud con los dos kouroi descubiertos ahora es grande y parecen remontarse al mismo período. Por último, y en lo que respecta a las fuentes antiguas, señalar que Pausanias menciona la existencia en Tenea de un santuario de Ilitía y Estrabón añade que también hubo allí un templo dedicado a Apolo. 

Leído en tovima.gr

2 junio 2010 at 1:20 pm Deja un comentario


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