Posts tagged ‘Tácito’

Pan, circo y… «Hooligans»

La «gladiatura» es una de las señas de identidad romanas más evidentes.

«Pollice Verso», obra del artista francés Jean-León Gérôme

Fuente: Gustavo García Jiménez – Desperta Ferro Ediciones  |  LA RAZÓN
29 de agosto de 2018

Si algo define de verdad a una sociedad es aquello que mueve sus pasiones. El combate gladiatorio tiene los ingredientes necesarios para proyectar una imagen en la que destaquen los valores de la virtud y el heroísmo que se esperaba que imitaran los legionarios en campaña o los niños en sus juegos callejeros. Al llevar la violencia a casa –de la mano de esclavos o criminales y siempre en el contexto de un ambiente festivo en el que la sociedad romana al completo estaba invitada a participar–, se garantizaba que el mensaje fuera escuchado, y, así, el valor educativo de la lucha comenzaría a dar sus frutos. Desde esta perspectiva, no era difícil que esta práctica terminara por convertirse en un instrumento de propaganda política, hasta el punto de que todavía hoy, bajo la influencia de esa misma propaganda, los gladiadores siguen resultándonos fascinantes pese a representar el paradigma de la violencia.

Las luchas gladiatorias comenzaron como un evento relacionado con el ritual funerario de la época republicana, pero, pronto, la llegada masiva de esclavos y dinero procedentes de los territorios conquistados estimuló que las clases pudientes hicieran sus inversiones en espectáculos ofrecidos a las masas para facilitar su promoción política. Y he aquí que el combate agonístico se convirtió en un instrumento. Como tantas otras cosas que se gestaron mediante este proceso, que transformó de forma radical a la sociedad romana en el tránsito de la República al Imperio, la gladiatura alcanzó un grado de perfeccionamiento muy importante a partir de esta etapa. Se trataba, pues, de una práctica que combinaba tradición, entretenimiento, control social y, cómo no, negocio; un negocio construido mediante el derramamiento de sangre humana –por supuesto, no la propia, sino la ajena–. Pero, pese a ello, el sistema encajaba y el círculo se cerraba cuando el esclavo alcanzaba la gloria, si luchaba bien, y el pueblo sonreía satisfecho cuando gozaba de la emoción del combate.

JUEGOS GLADIATORIOS

Nada como una tarde en el anfiteatro (o en el fútbol) para calmar los ánimos de la plebe. Y es que la vida urbana ponía a prueba a diario a las clases populares, abocadas como estaban a sobrevivir en un medio hostil y competitivo con escasas oportunidades de progresar socialmente. Las autoridades romanas tomaron buena nota de ello y ofrecían juegos gratuitos para distraer a las masas y evitar posibles disturbios contra el poder establecido… solo que no siempre funcionaba. Eso es precisamente lo que debió de ocurrir en la Pompeya del 59 d. C. durante los juegos gladiatorios ofrecidos por Livineyo Régulo. La imagen del fresco pompeyano procedente de la Casa de Actius Anicetus no refleja unos gladiadores al uso. Los que luchan en la arena, y también fuera de ella, son auténticos «hooligans» pompeyanos peleando con los de la vecina Nuceria, que habían acudido a los juegos y terminaron siendo víctimas de la pasión desenfrenada de aquéllos. El episodio tuvo la suficiente relevancia como para llamar la atención del historiador Tácito, que lo registró en sus «Anales»: «Empezaron por lanzarse insultos, luego piedras, y al cabo tomaron las armas, saliéndose con la mejor parte la plebe de Pompeya, donde se celebraba el espectáculo. El caso es que muchos de los de Nuceria fueron llevados a la ciudad con el cuerpo lleno de mutilaciones, en tanto que la mayoría lloraba la muerte de hijos o padres».

El revuelo causado fue tal que hubo de intervenir el emperador y el Senado, dando como resultado el que los juegos fueran prohibidos en Pompeya durante diez años. Tácito añade además que Livineyo había sido expulsado años antes del Senado, y aunque ignoramos los motivos de ello, es tentador pensar que el enfrentamiento del anfiteatro pudo tener tintes políticos relacionados con las maquinaciones del ex senador. Lo que sí parece más allá de toda duda es que buena parte de la responsabilidad en la articulación de la violencia –al menos a nivel práctico– habría recaído en los «collegia» (cofradías gremiales o de barrios), como indicaría la sanción judicial, que añadía que «se disolvieron los colegios que habían constituido ilegalmente». El hecho de que el fresco se hallara en la casa de un vecino parece dar a entender que quienquiera que mandara pintar la escena no se arrepentía de este episodio e incluso parecía enorgullecerse de ello.

PARA SABER MÁS

«Gladiadores»

Desperta Ferro Antigua

nº 14

68 págs.

7 euros

 

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30 agosto 2018 at 9:52 am Deja un comentario

Esta deslumbrante cabeza de una estatua ecuestre romana fue hallada en Alemania

La cabeza, de unos 2.000 años de antigüedad, perteneció a una estatua ecuestre de bronce dorado que probablemente representaba al emperador Augusto; las autoridades alemanas deberán pagar 773.000 euros al propietario del terreno

Sensación arqueológica
La cabeza, de unos 2.000 años de antigüedad, preparada para ser expuesta de forma permanente en el museo del Fuerte Romano de Saalburg, cerca de Bad Homburg, en una fotografía del 17 de agosto de 2018. El hallazgo de la cabeza escultórica fue una sensación arqueológica en 2009, pero ha sido objeto de litigio durante varios años.

Foto: Arne Dedert / picture-alliance / dpa / AP Images / Gtres

Fuente: Alec Forssmann  |  National Geographic
18 de agosto de 2018

La impresionante cabeza de caballo de bronce dorado del Imperio romano, hallada en 2009 en Waldgirmes, al norte de Frankfurt am Main (Alemania), ha sido exhaustivamente restaurada y, a partir del 19 de agosto, se mostrará al público de forma permanente en el Saalburgmuseum, el museo del Fuerte Romano de Saalburg, hoy un parque arqueológico, pero hace casi 2.000 años un asentamiento militar romano en la frontera entre el Imperio romano y los territorios germánicos tribales. La cabeza escultórica de caballo es de tamaño natural, de 55 centímetros de longitud, y perteneció a una estatua ecuestre de bronce dorado que probablemente representaba a un emperador (¿Augusto?). La pieza fue descubierta en 2009 por un equipo del Instituto Arqueológico Alemán (DAI) en un terreno de propiedad privada: un tribunal alemán recientemente obligó a las autoridades a pagar 773.000 euros al agricultor, es decir, la mitad del valor estimado de la pieza.

El hallazgo de la cabeza escultórica fue una sensación arqueológica, pero más importante aún ha sido la investigación del Instituto Arqueológico Alemán en el asentamiento romano de Lahnau-Waldgirmes, cerca de Wetzlar, pues “ha arrojado unos resultados sorprendentes y únicos“, informaba el DAI en un comunicado el pasado 8 de agosto. Los arqueólogos han encontrado los restos de un antiguo foro y estructuras de edificios residenciales romanos pero también nativos, unos vestigios que demuestran que los romanos convivieron con los bárbaros y comerciaron con ellos, tal y como afirmaron los historiadores Tácito y Dion Casio, y esa convivencia pacífica se interrumpió después de la catastrófica derrota romana en la batalla del bosque de Teutoburgo, en el año 9 d.C., aunque en el asentamiento romano de Waldgirmes “no hay signos de que se hubiera librado una batalla o perpetrado una matanza, sino que fue evacuado pacíficamente en el año 16 d.C., cuando las fuerzas romanas recibieron la orden de abandonar el territorio que tenían al norte y al este del Rin”, explica Gabriele Rasbach, la principal investigadora del sitio arqueológico, en un artículo sobre el mismo tema publicado por Andrew Curry en la edición internacional de National Geographic.

Los vestigios demuestran que los romanos convivieron pacíficamente con los bárbaros

Una vez abandonado el sitio, continúa Rasbach, “las estatuas probablemente fueron destrozadas de forma deliberada y recicladas, por su contenido metálico, por las tribus germánicas, pues se han hallado 160 fragmentos de bronce, principalmente pequeñas esquirlas, diseminados por toda la antigua ciudad”. De hecho, la cabeza equina, con su atuendo ricamente decorado, fue excavada en el interior de un pozo junto a otras piezas y desechos de la época: un gran barril cortado, piedras de molino, un yugo de buey… “El lado izquierdo de la cabeza está muy dañado; las huellas de los golpes que consiguieron destruir la estatua son claramente visibles”, destaca el comunicado del DAI. La cabeza escultórica tenía valor metálico y si fue lanzada deliberadamente a un pozo puede que fuera como parte de un ritual. El público podrá contemplarla por primera vez a partir del domingo 19.

 

Cabeza restaurada
La restauradora Angelika Ulbrich posa junto a la imponente cabeza escultórica de Waldgirmes. El arnés del caballo está ricamente decorado con varias figuras contenidas en círculos: en los medallones laterales aparece el busto de la diosa Victoria y en el medallón ovalado central aparece la imagen de Marte, el dios de la guerra, descansando sobre una roca, entre otros elementos decorativos.

Foto: Arne Dedert / picture-alliance / dpa / AP Images / Gtres

 

De tamaño natural
La cabeza escultórica de caballo es de tamaño natural, de 55 centímetros de longitud, y perteneció a una estatua ecuestre de bronce dorado.

Foto: Arne Dedert / picture-alliance / dpa / AP Images / Gtres

 

18 agosto 2018 at 9:23 pm Deja un comentario

Dos de los autores más inteligentes del mundo antiguo, lectura perfecta para Semana Santa

Los textos de Flavio Josefo y Tácito se encuentran entre las raras referencias a la muerte de Cristo en fuentes no cristianas

Procesión de los Estudiantes, el domingo en Madrid. DANI CABALLO. EFE

Fuente: GUILLERMO ALTARES > Madrid |  EL PAÍS
31 de marzo de 2018

El mundo cristiano recuerda en Semana Santa el acontecimiento más misterioso e importante de la historia occidental: la muerte de Jesús en la cruz en Jerusalén, un hecho que se encuentra en el corazón mismo de la doctrina del cristianismo. Podemos hablar de “hecho” porque la inmensa mayoría de los investigadores, creyentes o ateos, consideran que se trata de un suceso histórico y que, efectivamente, un hombre, considerado un profeta por sus seguidores y un agitador por sus detractores, fue ajusticiado por los romanos, que le aplicaron uno de sus castigos más crueles, la crucifixión. Las fuentes que lo documentan son, sin embargo, escasas y contradictorias y los rastros arqueológicos, inexistentes.

Los Evangelios no se ponen de acuerdo ni en la narración de las últimas jornadas de Jesús, ni siquiera en el día en que murió. Por ejemplo, el famoso momento en el que Poncio Pilatos se lava las manos solo aparece en Lucas. Las fuentes no cristianas son muy escasas, fundamentalmente tres: dos escritores judíos, Flavio Josefo y Filón de Alejandría, y uno romano, el historiador Tácito. Sobre Filón sabemos muy poco. En cambio sobre Tácito y Flavio Josefo tenemos bastantes datos y podemos considerarlos dos de los personajes más extraordinarios del mundo antiguo.

Tácito, escritor y político romano, vivió entre los años 55 y 120 y relató la historia de los primeros emperadores en sus Anales, considerados una obra maestra pese a que llegaron hasta nosotros de forma incompleta. Su declaración de intenciones a la hora de escribir la historia de la dinastía Julio-Claudia (a la que pertenecieron Nerón o Calígula) se mantiene como un principio para cualquier investigador (o periodista): narrar “sin ira y sin parcialidad” (sine ira et studio).

En el libro 15, fragmento 44, escribe uno de los pasajes más famosos —tal vez el más famoso— de toda la literatura latina porque confirma a la vez la existencia de Jesús y las primeras persecuciones contra los cristianos en Roma, bajo Nerón. Richard Holland define este texto en Nero. The man behind the myth como “el documento secular de la antigüedad examinado con una mayor profundidad”. Así es el fragmento (en traducción de Crescente López de Juan para Alianza Editorial): “Nerón buscó rápidamente un culpable e infligió las más exquisitas torturas sobre un grupo odiado por sus abominaciones, que el populacho llama cristianos. Cristo, de quien toman el nombre, sufrió la pena capital durante el principado de Tiberio de la mano de uno de nuestros procuradores, Poncio Pilatos, y esta dañina superstición resurgió no sólo en Judea, fuente primigenia del mal, sino también en Roma, donde todos los vicios y los males del mundo hallan su centro y se hacen populares”.

“Tácito es uno de los mejores historiadores de todos los tiempos y es el gran analista de la autocracia”, aseguraba en una entrevista reciente el historiador británico Tom Holland, autor de libros como Rubicón o Dinastía. Auge y caída de la casa de César. “Entiende aquello que hace que una autocracia funcione, entiende el efecto corruptor que el poder tiene sobre quien lo ejerce. Por eso en cualquier periodo en el que la sombra de una autocracia cae sobre un país, siempre se ha leído a Tácito y siempre ha sido valorado. Creo que, sobre todo gracias a Tácito, ese periodo, el final de la República romana, sigue viviendo en el imaginario occidental y es el ejemplo primario de una tiranía”. La gran historiadora Mary Beard, autora de SPQR entre otras obras, señaló también sobre este historiador en otra entrevista: “Nunca ha habido un mejor analista de la corrupción del poder”.

El otro testimonio crucial proviene de la obra de Flavio Josefo, historiador y político del siglo I de nuestra era, que encabezó una rebelión contra los romanos, aunque luego acabó trabajando para ellos. Su libro La guerra de los judíos es considerado también una de las grandes obras de la antigüedad y su vida ha sido minuciosamente estudiada como un ejemplo de astucia e inteligencia. Presenció la destrucción de Jerusalén bajo las tropas del emperador Tito.

De todas las historias que cuenta y se cuentan sobre él, la más famosa es el llamado “problema de Flavio Josefo” cuando logró sobrevivir a un suicidio colectivo durante la destrucción de Jotapata por los romanos. Cuarenta supervivientes huyeron y, escondidos en una cueva, decidieron suicidarse. Flavio Josefo, que se encontraba entre ellos, les convenció de que el suicidio era una mala solución, porque si alguien se arrepentía se salvaría. Ideó un sorteo en el que el número uno mataría al número dos y así sucesivamente. A él le tocó el último número y los matemáticos todavía se devanan los sesos para entender cómo logró esa posición y, por lo tanto, sobrevivir.

Su referencia a Jesuscrito aparece en el capítulo XVIII de su libro Antigüedades judías y es conocido como el Testimonium Flavianum, aunque su autenticidad ha sido puesta en duda por numerosos historiadores, que consideran que se trata de fragmentos añadidos posteriormente por uno o varios monjes medievales. Escrito hacia el año 93 de nuestra era, el texto reza: “En aquel tiempo apareció Jesús, un hombre sabio [si es lícito llamarlo hombre, porque fue autor de hechos asombrosos, maestro de gente que recibe con gusto la verdad]. Y atrajo a muchos judíos [y a muchos de origen griego. Era el Cristo]. Y cuando Pilatos, a causa de una acusación hecha por los hombres principales entre nosotros, lo condenó a la cruz, los que antes lo habían amado no dejaron de hacerlo. Porque se les apareció al tercer día resucitado; [los profetas habían anunciado éste y mil otros hechos maravillosos acerca de él]. Y hasta este mismo día la tribu de los cristianos, llamados así a causa de él, no ha desaparecido”. Los corchetes son los fragmentos sobre los que existen más dudas.

Su biógrafa Mireille Hadas-Lebel explica en Flavio Josefo (Barcelona, Herder, 2009) que la polémica empezó en el siglo XVI y que las dudas tienen son razonables. “El argumento crítico es de sentido común: si Josefo había escrito estas líneas, es porque era cristiano, una fe que no profesaba”. Hadas-Lebel explica que el filósofo ilustrado Voltaire fue uno de los grandes defensores de que se trataba de un fraude y señala que, desde el siglo XIX, los eruditos que examinan el texto desde un punto de vista teológico se dividen en dos: aquellos que consideran que todo el fragmento es un fraude y los que creen que solo lo son algunos añadidos, que el resto es auténtico. El problema está en si se puede separar la teología de la historia, si se puede escribir sin ira y sin parcialidad sobre ese momento crucial para creyentes y ateos.

 

31 marzo 2018 at 8:47 pm Deja un comentario

Las perversiones sexuales del emperador Tiberio: una mentira para adornar una biografía sangrienta

La imagen del adusto y erudito general fue sustituida, mediante la propaganda de sus enemigos, por la de un anciano pedófilo que se deleitaba con la contemplación del acto sexual entre parejas de adolescentes

La muerte de Tiberio, por Jean-Paul Laurens.

Fuente: CÉSAR CERVERA  |  ABC
26 de octubre de 2017

El problema de la historiografía romana es que está escriba, casi siempre, por senadores, que definen a un emperador como bueno o malo en función de su relación con el Senado. Y es que también en tiempos imperiales el trato con el Senado resultaba fundamental: saber persuadir en vez de intimidar a la aristocracia era un arte del que careció Tiberio y otros princeps. En «Las Vidas de los doce césares», el historiador Suetonio presenta un retrato perturbador del Emperador Tiberio –sucesor de César Augusto–, al que se le achaca toda clase de monstruosidades en su villa. Unos excesos, probablemente inventados, que pretendieron adornar con sadismo la ligereza mostrada por Tiberio a la hora de eliminar a sus rivales.

Tiberio era hijo del primer matrimonio de Livia Drusila, que se divorció de su primer marido para casarse con Augusto, estando embarazada. No en vano, Augusto trató a los hijos de su esposa como parte de la familia imperial. Tiberio y su hermano Druso, fueron preparados desde pequeños para tareas militares e iniciaron carreras públicas convencionales, es decir, con los distintos cargos que le correspondían por edad. El imperio se ponía a sus pies.

La huida del Emperador melancólico

En sus destinos militares, Tiberio y Druso tuvieron ocasión de aumentar su reputación y de ganarse el aprecio de las legiones. Como explica Adrian Goldsworthy en «Augusto, de revolucionario a emperador», «Tiberio tenía un carácter reservado y complejo, más sencillo de respetar que de querer, mientras que Druso era famoso por su encanto y afabilidad y no tardó en ser popular entre la gente». Augusto no ocultaba que prefería a Druso antes que a Tiberio, al que únicamente trataba con cordialidad. La sorpresiva muerte de Druso obligó al princeps a cambiar de opinión.

Tiberio dio un paso al frente y estuvo la mayor parte del tiempo ausente de Roma apagando incendios por el Imperio. Sin embargo, en el año 6 a.C., cuando estaba a punto de asumir el mando del Este y convertirse con ello en el segundo hombre más poderoso de Roma, anunció que quería retirarse de la vida pública para seguir con sus estudios en Rodas, argumentando que estaba agotado tras años de esfuerzo. Augusto le negó por completo esta posibilidad pero, tras una huelga de hambre de cuatro días, tuvo que resignarse.

Busto del Emperador Tiberio

Tras cinco años en Rodas dedicado a conferencias y debates, Tiberio obtuvo al fin permiso para regresar a Roma, sin que le fuera reservado ningún papel público. Fue con el tiempo que Augusto trazó un nuevo plan de sucesión con él en el epicentro: primero Tiberio adoptaría a su sobrino Germánico (el hijo del fallecido Druso) y posteriormente Augusto adoptaría tanto a Tiberio como a Agripa Póstumo (el nieto maldito del princeps). No había precedentes de una adopción de un excónsul, de 45 años adulto, y menos dentro de una adopción triple; pero la muerte del resto de familiares de Augusto obligaba a tomar una decisión extraordinaria. Tiberio Julio César fue adoptado, con ese nombre, en una ceremonia en el Senado en la Augusto afirmó un enigmático: «Lo hago por el bien de la res publica».

Tiberio demostró estar a la altura de esta nueva oportunidad y durante el resto de su vida actuó con respeto hacia Augusto. No en vano, la juventud de Germánico, hijo de Druso, le dejó a él, con permiso del defenestrado Agripa Póstumo (nieto maldito de augusto), como único heredero del imperio.

El inicio de un reinado sangriento pero estable

El princeps murió en Nola a la avanzada edad de 76 años. Tiberio –que se hallaba presente junto con Livia en el lecho de muerte de Augusto– asumió la cabeza de Roma y pudo escuchar de primera mano las últimas palabras de Augusto: «Acta est fabula, plaudite» (La comedia ha terminado. ¡Aplaudid!). Ya entonces algunos historiadores le pintan como un hombre intrigante, que junto a su madre propiciaron la muerte de Augusto y poco después la de Agripa Póstumo. Una fama de maquiavélico que le acompañaría durante todo su reinado.

La transición entre emperadores apenas se sintió, dado que Tiberio llevaba tiempo con las riendas del imperio agarradas firmemente. El problema más acuciante al que debió enfrentarse brotó en Germania, donde, a la lucha con las tribus locales, se sumó el amotinamiento de cuatro legiones acantonadas en el Rin y tres estacionadas en el Danubio al enterarse de la muerte de Augusto. Lo hicieron en favor del nieto de Augusto, Germánico, al frente del poderoso ejército del Rin, al que consideraban el legítimo sucesor.

Germánico se negó, sin embargo, a secundar sus demandas y pidió que volvieran a la obediencia de Tiberio. Pero la cuestión más preocupante no es lo que hizo durante el motín, sino cómo lo hizo. El histrionismo mostrado por el nieto del emperador, llegando a amenazar con suicidarse si no le obedecían, puso en cuestión su buen juicio y su capacidad de liderazgo. Sorprendentemente, un soldado le ofreció su propia espada para que se matara allí mismo.

Moneda con la inscripción Lucius Aelius Sejanus.

Aunque logró poner fin al motín, el momentum político de Germánico se hundió, junto a su prestigio, para siempre en la oscuridad de los tiempos. Cuando murió en octubre del 19 d.C, tras una súbita enfermedad en Antioquía (Siria), fueron inevitables los rumores de que había sido envenenado por orden de Tiberio, aún cuando su liderzgo estaba en declive.

¿Había comenzado ya la purga de Tiberio? El principal sospechoso de ser el asesino material de Germánico, Cneo Calpurnio Pisón, enemistado con él desde hace tiempo, se suicidó, supuestamente, cortándose la garganta un año después. Y en el año 23 d.C, Druso el Joven –hijo de Tiberio y de su primera esposa Vipsania– también falleció en extrañas circunstancias. La oscura mano de Lucio Elio Sejano, amigo y confidente de Tiberio, estuvo presente en todas las murmuraciones, así como la Guardia Pretoriana.

El giro tiránico del emperador en esas fechas fue más que evidente. Como explica David Potter en su libro «Los Emperadores de Roma» (Pasado y Presente), para silenciar a sus enemigos, reales e imaginarios, el Emperador invocaba cada vez más la lex maiestatis, es decir, la ley que regulaba el control de las acciones susceptibles de “menguar la soberanía del pueblo”». El equivalente al delito de alta traición, que además permitía al Estado recibir parte del patrimonio del reo, una vez ejecutado.

A diferencia de su padre político, Tiberio carecía de mano izquierda y de la capacidad para persuadir a los amigos y a los enemigos. Su impaciencia con las sutilezas políticas le hacía preferir métodos más agresivos para convencer a sus colaboradores. De ahí que los lazos de Tiberio con el Senado fueran tibios e incluso se mofara abiertamente de los senadores: «¡Qué hombres más propensos a la esclavitud!», afirmó en cierta ocasión según Tácito.

La oscura mano de Lucio Elio Sejano, amigo y confidente de Tiberio, está presente en todas las murmuraciones

En el año 28 d.C, tal vez asqueado de sus propias maquinaciones Tiberio repitió la espantada de su juventud. Se retiró a su villa de Capri, como hiciera a Rodas durante el periodo de Augusto. Dejó así las tareas de gobierno en manos de Sejano y el problema de su sucesión sin resolver. Los más evidentes herederos eran Nerón Julio César (hermano de Calígula, futuro Emperador) y Druso (otro distinto a los anteriores), hijos adolescentes de Germánico, pero tanto ellos como su madre, Vipsania Agripina, se oponían a Tiberio, al que responsabilizaba de la muerte de su marido. Los tres acabaron desterrados en una isla para que no causaran problemas, lo que emperó las previsiones de sucesión.

Mientras Tiberio se deleitaba en su retiro, Sejano decidió conspirar contra el emperador y los herederos varones de la familia, para acceder a la cabeza de Roma. Prevenido por sus pajaritos, la respuesta del veterano princeps fue tan rápida como cruel: condenó a Sejano a ser estrangulado y a que su cadáver fuera arrojado a la plebe, que le odiaba y temía a partes iguales. Después de que el Senado emitiera un «Damnatio memoriae» sobre Sejano, todos los recuerdos del pretoriano fueron eliminados.

A partir de la muerte de su amigo, el humor del emperador se amargó aún más y entró en periodos melancólicos, que le ganarían la fama del «tristissimus hominum» (el más apesadumbrado de los hombres). Los senadores y delegados políticos vivían, por su parte, con el temor de verse súbitamente acusados de traición por la mente cambiante de Tiberio. Uno de los que cayó en desgracia por aquellas fechas fue Poncio Pilatos, destituido en el año 36 d.C como gobernador de Judea por permitir demasiada manga ancha a las autoridades religiosas de esta región. Lavarse las manos nunca resultó tan caro.

Las mentiras sobre su vida sexual

El odio del Senado a este Emperador intransigente y tenebroso en sus maniobras hizo que se dibujara un escenario de perversiones sexuales en su Villa de Capri. Los propagandistas del Senado, y los de su propio sucesor, Calígula, extendieron una serie de bulos escabrosos sobre lo que ocurría en aquella villa. La imagen del adusto y erudito general fue sustituida por la de un anciano pedófilo, que, propagaron, se deleitaba con la contemplación del acto sexual entre parejas de adolescentes. Suetonio en su biografía describe situaciones de sadomasoquismo, voyeurismo y pedofilia en Capri:

«Tenía una habitación destinada a sus desórdenes más secretos, guarnecida toda de lechos en derredor. Un grupo elegido de muchachas, de jóvenes y de disolutos, inventores de placeres monstruosos, y a los que llamaba sus maestros de voluptuosidad, formaban allí entre sí una triple cadena, y entrelazados de este modo se prostituían en su presencia para despertar, por medio de este espectáculo, sus estragados deseos».

Ruinas de Villa Jovis, residencia de Tiberio en Capri.

En los mismos términos, Suetonio habla de una roca escarpada en Capri donde arrojaba al mar a sus enemigos, después de haberles hecho sufrir tormentos prolongados e inauditos:

«Abajo los esperaban marineros que golpeaban los cuerpos con sus remos por si acaso en ellos quedaba un soplo de vida. Entre otras horribles invenciones había imaginado hacer beber a algunos convidados, a fuerza de pérfidas instancias, gran cantidad de vino, y en seguida les hacía atar el miembro viril, para que sufriesen a la vez el dolor de la atadura y la viva necesidad de orinar».

No obstante, se sabe que Tiberio, interesado en la filosofía y el estudio, se rodeó en su villa de una camarilla de académicos y astrólogos. Su evasión era la ciencia, más que la tortura o la perversión. Precisamente por la contemplación de las estrellas –se dice– comprendió que la sucesión iba a caer sobre su sobrino Cayo Calígula, hijo de Germánico, hiciera lo que hiciera. De ahí que se despreocupara de su propia sucesión y solo regresara dos veces a Roma.

En marzo del año 37 d.C, cumplidos los 79 años, falleció Tiberio por causas naturales, aunque no faltaron las sospechas de que había sido asfixiado por un hombre que respondía al nombre de Macrón, sucesor de Sejano como prefecto del pretorio y que ejercería un importante papel en el futuro. La muerte del segundo emperador fue celebrada por la mayoría de senadores, si bien solo lo hicieron hasta que descubrieron que habían salido de Málaga para meterse en el reinado del salvaje Calígula. Sus perversiones no iban a ser, en estre caso, fruto de la propaganda.

 

27 octubre 2017 at 8:28 pm Deja un comentario

Mary Beard, la latinista que no esquiva ninguna pelea en Twitter

La profesora de Cambridge, autora de ‘SPQR’, llena auditorios en su gira española

Mary Beard, fotografiada este viernes en la Fundación Telefónica. CARLOS ROSILLO

Fuente: GUILLERMO ALTARES > Madrid  |  EL PAÍS
8 de septiembre de 2017

¿Puede un tipo llamado Quintus Lollius Urbicus, nacido en Argelia en el siglo segundo de nuestra era, ser el protagonista de una tormenta de fango en las redes sociales, con miles de tuits? Sí, si está Mary Beard en medio. Esta profesora de estudios clásicos en Cambridge es, a la vez, una erudita muy respetada, autora de libros como SPQR, Pompeya o El Triunfo Romano, y una celebridad global por sus documentales en la cadena británica BBC o su presencia en redes sociales, donde decidió hace tiempo no esquivar ninguna pelea. Mary Beard (Shropshire, 1955) ha visitado esta semana España para ser investida doctora honoris causa por la Universidad Carlos III y ha impartido dos conferencias, en el Museo Arqueológico Nacional (MAN) el miércoles y ayer en el Espacio Telefónica. En el museo, la cola superaba de lejos el jardín del edificio y solo los que llegaron dos horas antes pudieron entrar. En Telefónica, las entradas gratuitas se agotaron a la hora de ofrecerse en la red. Después de su paso por Madrid, el domingo comenzará en Cádiz el rodaje de un nuevo documental, con Julio César como protagonista.

Público asistente a la conferencia de la académica Mary Beard en la Fundación Telefónica. CARLOS ROSILLO

Su última batalla en Twitter se produjo este verano cuando la BBC emitió un documental para niños en el que mostraba a una familia en la Inglaterra romana donde el padre era negro. Eso provocó una serie de tuits abiertamente racistas y Mary Beard entró al trapo, tanto en su blog del Times Literary Suplement como en la red social, donde tiene casi 150.000 seguidores. Frente a los insultos, se dedicó a razonar, a dar información y datos: el hombre retratado era el citado Quintus Lollius Urbicus, gobernador de Britania bajo Antonino Pío, y tenía grandes posibilidades de ser subsahariano. Lo que más desconcertó a Beard durante esa polémica fue la dificultad con la que los acosadores en las redes lidiaban con la incertidumbre. “Me decían cosas como ‘entonces cuál era el porcentaje de negros en la Inglaterra romana’, a lo que yo respondía: ‘cómo lo vamos a saber si ni siquiera sabemos qué población tenía la Inglaterra romana”, explica en una entrevista en Madrid antes de sus conferencias.

140 caracteres

“Con 140 caracteres, no es el mejor medio para mantener discusiones sutiles”, señala entre carcajadas (la profesora Beard casi siempre se está riendo y es capaz de hacer que la transcripción latina más obtusa sea entretenida). “Y desde luego la Red no está preparada para explicar que no saber algo no significa un fracaso, sino simplemente que no tenemos pruebas para ello. Lo grave es que el debate político también rehúye la incertidumbre, nos pide certezas ante las que no tenemos respuestas, como ¿debemos salir de la UE? Sí o no. No podemos decir que no entendemos la pregunta”.

También cree que los romanos disponían de algo parecido a Twitter, las pintadas en las paredes. Ella ha estudiado a fondo las de Pompeya, el lugar del mundo donde más se conservan, y en las que aparecían inscripciones tan delicadas como “Publius Comicius Restitutus estuvo aquí con su hermano” mientras que alguien había escrito al lado: “¿Y cagó?”. “Todas las sociedades han inventado una forma de decir yo estoy aquí. El problema es que en Pompeya lo leían unos pocos, unos miles como mucho. Ahora puede ser masivo y en ocasiones Twitter se ha convertido en una ciénaga con cosas horribles, pero también hay cosas buenas. Yo he recibido muchos insultos, pero también apoyos, elogios, gente que me agradece que me enfrente a esos imbéciles”.

El éxito de Mary Beard no se explica solo por sus documentales para la BBC —disponibles en plataformas como Filmin o YouTube—, ni por la calidad de sus libros, sino por su capacidad para acercar Roma a la actualidad, para demostrar que muchos de los dilemas a los que nos enfrentamos ahora ya estaban sobre la mesa hace 2.000 años.

Siempre ha mantenido que no debemos admirar a Roma, que no debe ser ejemplo para nosotros, pero sí mantiene que explica muchas cosas. Por ejemplo, en el Museo Arqueológico Nacional, que recorrió el miércoles, se conserva una bellísima estatua de Livia, la esposa del primer emperador Augusto, que fue acusada por Tácito y Suetonio de todo tipo de maldades (entre ellas de envenenar a su esposo), explotadas luego por Robert Graves en Yo, Claudio. “Livia tenía muy mala reputación. Ellos no lo inventaron y lo que refleja es la sospecha general que las mujeres despertaban en el Imperio romano. Pero también tiene otra lectura: tras el final de la República, las decisiones se tomaban en secreto, lo importante ocurría fuera de la vista del público. Y alguien tan cercano al emperador como Livia levantaba sospechas. ¿No ocurre ahora lo mismo con Donald Trump aunque, al menos por ahora, no tenga un poder absoluto? ¿No se dice lo mismo de Ivanka o Melania?”.

LA ACTUALIDAD DE TÁCITO

“Nunca ha habido un mejor analista de la corrupción del poder”, asegura Mary Beard sobre el historiador romano Tácito (y no es la única experta en literatura romana que lo piensa). Este escritor y político romano, que vivió entre los años 55 y 120, relató la historia de los primeros emperadores en sus Anales.

“Uno de sus aspectos más increíbles es que la corrupción también llega a su estilo, que es muy difícil, lo que cuenta se transparenta en la forma en la que lo relata. También estoy segura de que en todas las épocas, siempre ha existido alguien que pensaba que era el mejor momento para leer a Tácito”. Al principio de su gran obra —de la que se ha perdido gran parte a lo largo de los siglos—, Tácito asegura que escribe “sin ira y sin parcialidad” y tal vez sea ese otro de los motivos por los que 2.000 años después seguimos leyéndolo.

 

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8 septiembre 2017 at 8:47 pm Deja un comentario

«Numantia»: la historia militar llega a los videojuegos españoles

El nuevo título desarrollado por el estudio madrileño RECOtechnology, dará vida a la resistencia hispana ante la poderosa República romana

Fuente: MANUEL P. VILLATORO –  J.M. SÁNCHEZ  |  ABC
25 de agosto de 2017

Corría el año 154 a. C. cuando, tras casi medio siglo de presencia política y militar en la Península Ibérica, la boyante República romana envió al cónsul Quinto Fulvio Nobilior a Hispania. Sus órdenes eran lograr el control de la meseta y acabar con los molestos hostigamientos protagonizados por los lugareños. Junto a él arribaron, según afirma el historiador clásico Apiano, 30.000 legionarios ávidos de sangre. Una fuerza que parecía imparable pero que, para asombro de los invasores, fue detenida en seco ante las murallas de la ciudad de Numancia por los pueblos celtibéros. A partir de entonces comenzó un asedio intermitente a la urbe que se extendió durante más de dos décadas. Una contienda que desesperó a la entonces potencia mundial, que trajo hasta nuestras tierras a las mejores mentes militares de Italia y que solo terminó en el 133 a. C., tras un gigantesco cerco organizado por el famoso Publio Cornelio Escipión Emiliano.

Son esas dos décadas de batalla en Hispania las que representa «Numantia», el último videojuego del estudio español RECOtechnology (desarrollador también de «Yasai Ninja» y «Kyurinaga’s Revenge»). Una obra que verá la luz el próximo otoño y que promete cautivar a los amantes de los episodios más épicos de nuestro pasado. No en vano cuenta con el apoyo de History Channel.

Con todo, el viaje para moldear este título no ha sido sencillo. Así lo afirma a ABC Jaime Díaz de Arcaya, director de marketing de la empresa, quien señala que la aventura de crear un producto capaz de unificar historia de España y estrategia por turnos comenzó en 2015. «Ya estamos con los retoques de última hora, unificando los elementos que hemos creado en estos dos años», señala.

Su trabajo debe ser concienzudo, pues no quieren desilusionar a los jugadores de todo el mundo. «Lo lanzaremos en cinco idiomas, en 80 países y en diferentes plataformas (PS4, PC y Xbox One)», añade el director de marketing. La empresa que tienen entre manos es sumamente ambiciosa debido a la saturación del mundo del videojuego. Pero el estudio español alberga esperanzas de que un evento tan épico como la defensa de Numancia (donde los ciudadanos prefirieron suicidarse a rendirse ante Roma) cautive al público.

Y todo ello, difundiendo de paso nuestro pasado más glorioso. «Los videojuegos son una forma de que nuestra historia se conozca fuera de España», añade Díaz.

Sistema de juego

A nivel práctico, el jugador podrá convertirse en un general romano hambriento de territorios o en un líder celtíbero deseoso de doblegar al enemigo. «Aquí no hay buenos ni malos. Roma era una potencia en expansión, pero no debemos olvidar que en Hispania pasaba lo mismo, aunque a nivel local. Numancia era la capital de un imperio regional», insiste a este diario Pablo Serrano, jefe de proyecto. En todo caso, e independientemente del bando seleccionado, aquel que decida adquirir este título se encontrará con un videojuego de estrategia dividido en varios niveles.

«El primero es un mapa general por el que moverse de asentamiento en asentamiento. El segundo, una vista de cada ciudad en la que se pueden gestionar recursos y tropas», completa. El centro del videojuego son las batallas, basadas en un sistema de movimiento por turnos y a través de casillas.

Rigor histórico

Una premisa básica en los videojuegos de este calibre es la fidelidad histórica. Por ello, el mundo de «Numantia» ha sido recreado de forma minuciosa. Desde las armas de los hombres que se dejaron la vida combatiendo en la Península en nombre de la República, hasta la vestimenta de los celtíberos que se enfrentaron al poder de Roma. «Cada espada que incluimos, cada casco…. Todo pasa por el filtro de nuestros asesores para que se ajuste a la realidad», sentencia Serrano.

Otro tanto sucede con las viviendas de los diferentes asentamientos, las tácticas de combate o, incluso, los campos de batalla. «Hemos recreado las condiciones meteorológicas que, según los historiadores, se dieron en las contiendas que se representan en el juego», determina Díaz.

Sin embargo, el punto fuerte de «Numantia» es la representacióm de las unidades en el campo de batalla. Ejemplo de ello son un tipo de combatientes seleccionables por el jugador numantino que están basados en la «devotio ibérica». Un curioso pacto espiritual que alcanzaban algunos guerreros con sus líderes y que asombró a autores clásicos como Tácito. «Algunos historiadores afirman que estos soldados peleaban desnudos o que lo hacían borrachos y sin haber dormido. Las fuentes señalan incluso que, cuando su líder moría, se suicidaban», explica Serrano. En todo caso, RECOtechnology ha preferido incluirlos en el videojuego como lo que, con mayor probabilidad, fueron: una guardia personal de los caudillos locales.

RECOtechnology

Por su parte, los romanos también cuentan con sus propias tropas de élite: los elefantes que Nobilior llevó hasta las murallas de la ciudad celtíbera durante uno de los primeros asedios para acongojar a los defensores.

Mención aparte requiere la recreación de Escipión Emiliano. El cónsul que arribó a la Península en el año 134 para meter en vereda a unas legiones desanimadas por las derrotas y más preocupadas por beber que por combatir. «Hay mucha leyenda en torno a él. Dependiendo del historiador al que acerques te dirá que era un gran estratega, un duelista sin parangón, o un lobo a nivel político. Nosotros hemos intentando reunir todas estas características en su figura», completa Serrano.

Una industria en auge

Los videojuegos han estado presentes en la sociedad desde hace décadas. Solo en España, la industria mueve anualmente unos 1.163 millones de euros, unas cifras al alza (un 7.4%) en comparación con el año anterior. Sin embargo, la producción y desarrollo de títulos nacionales suele chocar contra la cruda realidad; las superproducciones generadas por las multinacionales e importantes estudios fuera de nuestras fronteras copan los primeros puestos de las ventas. Hay talento, pero no hay industria, aunque eso empieza a cambiar.

Este contexto económico explica, en parte, que la mayoría de acercamientos y coqueteos con hechos históricos acaecidos en España hayan sido tratados en el exterior y, habitualmente, desde una perspectiva, tal vez, alejada de los escritos nacionales. Una saga especialmente cuidadosa con el pasado, y que toma influencias de las culturas clásicas, es Assassin’s Creed, una serie de juegos de aventura en tercera persona en donde el videojugador encarna a un miembro de una hermandad de asesinos que, según se plasma en su trama, influye en las decisiones de conflictos históricos.

La industria factura anualmente 1.163 millones de euros, unas cifras al alza (un 7.4%) en comparación con el año anterior

Aprovechando la coyuntura que brindó la recreación de la Edad de Oro de la piratería en el siglo XVIII en «Assassin’s Creed IV: Black Flag», los desarrolladores de Ubisoft, multinacional francesa, decidieron, como no podía ser de otro modo, tratar los navíos españoles de la época. Incluso, para la ocasión, se rescató la figura de un olvidado corsario español, Amaro Pargo, que revivió para gloria de todos. No ha sido el único título que ha tomado prestados nombres españoles. En algunos lanzamientos anteriores Brotherhood aparecer el Papa español Rodrigo Borgia, (1431– 1503), que dentro del juego se ficciona de líder de los templarios en Italia.También en «Total War: Empire», título perteneciente a una veterana saga de videojuegos de estrategia en tiempo real, se encuentra a España como una de las naciones disponibles para disputar un conflicto internacional. La mecánica del juego consiste en la toma de decisiones y manejo de las tropas por tierra o mar para dominar el territorio. Lamentablemente, se explora la decadencia del Imperio, quedando lejos de ser la más poderosa de todas las facciones existentes. Eso sí, la influencia de la Iglesia y la fortaleza de las guerrillas aparecen referenciadas.

A lo largo de esta joven industria se han tomado multitud de referencias acerca de grupos militares y periodos históricos españoles sin ánimo, en muchas ocasiones, de exaltar la figura nacional. «Rainbow Six Siege», un título de disparos en primera persona, incluyó un contenido descargable que recrea Ibiza en la piel de miembros del grupo especial de operaciones (GEO) español. Una oportunidad para descubrir, entre otros aspectos, la estética y los uniformes de este.

 

29 agosto 2017 at 11:01 am Deja un comentario

Excavan una tumba monumental en Pompeya

La inscripción presente en la tumba de mármol no incluye el nombre del difunto, pero en cambio corrobora ciertos eventos de la historia pompeyana y aporta datos nuevos

Tumba monumental. Excavación de una tumba monumental de mármol cerca de Porta Stabia, en Pompeya. Foto: PARCO ARCHEOLOGICO DI POMPEI

Fuente: ALEC FORSSMANN NATIONAL GEOGRAPHIC
28 de julio de 2017

Una tumba monumental de mármol, de un influyente personaje pompeyano, ha sido excavada cerca de Porta Stabia, uno de los accesos a la antigua ciudad de Pompeya, según informó el miércoles el Parque Arqueológico de Pompeya. La tumba monumental, construida poco antes de la violenta erupción del Vesubio en el año 79 d.C., conserva una inscripción funeraria de más de cuatro metros de largo y siete líneas, la más extensa que se ha descubierto hasta ahora en Pompeya. El epígrafe no incluye el nombre del difunto, pero sí sus res gestae o empresas realizadas en vida: adquisición de la toga viril (el paso de la infancia a la adolescencia), casamiento, banquetes públicos, donaciones de dinero, organización de combates de gladiadores y con bestias feroces.

El epígrafe corrobora ciertos eventos de la historia pompeyana, por ejemplo un episodio famoso narrado por Tácito, que ocurrió en Pompeya en el 59 d.C., “cuando durante un combate de gladiadores en el anfiteatro se desencadenó una pelea que degeneró en una lucha armada“, según explica Massimo Osanna, el director general de Parque Arqueológico de Pompeya. La trifulca llegó a oídos del emperador Nerón y, tras las pertinentes indagaciones por parte de las autoridades, a los pompeyanos se les prohibió organizar juegos de gladiadores durante diez años. La tipología del sepulcro y el contenido del epígrafe respaldan la hipótesis según la cual el monumento lo completaba un famoso bajorrelieve marmóreo (con escenas de procesiones, combates de gladiadores y venationes) que se conserva actualmente en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.

Por otro lado, Osanna sostiene que el difunto podría estar relacionado con la familia de M. Alleius Minius, cuya tumba, semicircular y más antigua, está ubicada en el mismo lado que la tumba monumental recientemente descubierta. “Cn. Alleius Nigidius Maius, uno de los personajes más destacados de la época neroniana-flavia, perteneció a la familia de los Alleii”, afirma Osanna. La tumba pudo ser construida para este Nigidius, “el más conocido de los empresarios de espectáculos de gladiadores de la ciudad“.

Personaje influyente. La impresionante tumba perteneció a un influyente personaje pompeyano. Foto: CESARE ABBATE / ANSA VIA AP / GTRES

 

Difunto anónimo. El difunto podría estar relacionado con la familia de M. Alleius Minius, cuya tumba, semicircular y más antigua, está ubicada en el mismo lado que la tumba monumental recientemente descubierta. Foto: CESARE ABBATE / ANSA VIA AP / GTRES

 

Inscripción funeraria. La tumba conserva una inscripción funeraria de más de cuatro metros de largo y siete líneas. Foto: CESARE ABBATE / ANSA VIA AP / GTRES

 

Epígrafe. El epígrafe no incluye el nombre del difunto, pero sí sus empresas realizadas en vida. Foto: PARCO ARCHEOLOGICO DI POMPEI

 

Nuevos datos sobre Pompeya. El epígrafe corrobora ciertos eventos de la historia pompeyana y aporta nuevos datos acerca de los últimos decenios de Pompeya, antes de la violenta erupción del Vesubio en el 79 d.C. Foto: CESARE ABBATE / ANSA VIA AP / GTRES

 

Bajorrelieve marmóreo. Famoso bajorrelieve marmóreo (con escenas de procesiones, combates de gladiadores y venationes) que se conserva actualmente en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles y que pudo completar la tumba recientemente descubierta. Foto: PARCO ARCHEOLOGICO DI POMPEI

 

28 julio 2017 at 8:29 pm Deja un comentario

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