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Mary Beard: “El poder del hombre está correlacionado con su capacidad de silenciar a las mujeres”

La académica Mary Beard, la intelectual de moda en Reino Unido, se adentra con el pequeño libro ‘Mujeres y poder’ en uno de los debates más calientes del momento

La académica inglesa Mary Beard, retratada en Madrid. CARLOS ROSILLO

Fuente: PABLO GUIMÓN > Cambridge  |  EL PAÍS
10 de febrero de 2018

Contemplar a la gran experta en la Roma clásica conversar amigablemente por teléfono con un funcionario anónimo de Hacienda es una manera, tan buena como cualquier otra, de reconciliarse con la Humanidad. Como toda plebeya honrada, Mary Beard paga sus impuestos. En concreto, trata de convencer al funcionario de que debe dos mil libras a las arcas públicas. La presencia del periodista no impide a Beard desplegar sus intimidades fiscales y bancarias sobre la mesa de la cocina de aire campestre de su acogedora casa de Cambridge.

Beard, de 63 años, es la intelectual de moda en Reino Unido. Su vasto conocimiento del mundo antiguo y su proverbial talento divulgador, desplegados en obras como SPQR, permiten a Beard contextualizar y enfocar certeramente los debates contemporáneos. De ello da fe Mujeres y poder, un pequeño libro que publica en español Crítica y que, como anuncia su título, se adentra en uno de los debates más calientes del momento.

El funcionario examina su expediente y concluye que, lejos de deber dos mil libras, Beard goza incluso de un pequeño crédito a su favor. Sucede que había pagado de más. “Joder”. “Gracias, gracias”. “Es usted una joya”. Cuelga el teléfono sonriente y, para celebrar que es un poco más rica de lo que creía hace cinco minutos, descorcha una humilde botella de pinot griglio. Sirve dos generosos vasos e invita al intruso a encender la grabadora.

Pregunta. El primer ejemplo documentado de un hombre mandando a una mujer callar está en la Odisea. ¿Silenciar a Penélope, su madre, forma parte del desarrollo de Telémaco como hombre?

Respuesta. Necesitamos comprender que son problemas profundamente arraigados en la historia de la cultura occidental desde hace milenios. Con eso no quiero decir que estemos atrapados en ellos, pero debemos buscar soluciones diferentes. Cuando ves ejemplos de mujeres silenciadas en el mundo antiguo, es fácil concluir que forma parte de una discriminación general. Pero lo que muestra la Odisea es que es más que eso. Para dejar de ser un niño y convertirse en hombre, Telémaco debe aprender a callar a las mujeres. Es un silenciamiento mucho más activo. El poder del hombre está correlacionado con su capacidad de silenciar a las mujeres. Toda la definición de la masculinidad dependía del silenciamiento activo de la mujer.

P. Si las mujeres no son atraídas a las estructuras de poder, ¿por qué la inercia histórica es cambiar a las mujeres y no esas estructuras?

R. Pensamos en las estructuras de poder como masculinas y hacemos que las mujeres encajen, que cambien su comportamiento al acceder al poder. Acaban actuando, interpretando un guion. Pero no hay que cambiar a las mujeres, sino las estructuras. Hay que pensar qué es el poder, cómo hablamos de él, cómo está conectado a la celebridad, cómo son la imagen y el lenguaje asociados al poder. Veremos que es una versión extremadamente masculina. Poder es algo que tú tienes y yo no. Queremos grandes lideres. Pues no. Lo que queremos es grandes contribuidores. Cuando veo cursos de liderazgo en la universidad, me pregunto dónde enseñamos a la gente a ser seguidora. Un líder grande y macho con una pirámide por debajo es una de las maneras posibles, pero no la única.

‘El regreso de Ulises’, obra de 1508-1509 de Bernardino Pinturicchio, expuesta en la National Gallery. DEA PICTURE LIBRARY (DE AGOSTINI/GETTY IMAGES)

P. Se cumplen cien años del momento en que las primeras mujeres consiguieron el derecho a voto en su país, Reino Unido, y el derecho a ser elegidas diputadas. Pero hay estudios que demuestran que, aún hoy, el rol de las mujeres en los parlamentos sigue siendo el de promover legislación sobre asuntos relacionados con los intereses tradicionalmente asociados a las mujeres.

R. Y está bien. Alguien tiene que defender a las mujeres. Pero sigue dejándolas fuera de las estructuras masculinas de poder. Siguen siendo segregadas a la sección de intereses femeninos. Hay que estar agradecido, y si yo fuera una mujer en el Parlamento también querría levantarme por las mujeres. Pero sigue habiendo una diferencia. La gente escucha a las mujeres cuando hablan de asuntos de mujeres de una manera que no las escuchan cuando hablan de economía.

P. Usted misma, el primer libro que publicó, más allá del ámbito académico, fue un manual para madres trabajadoras (The good working mother’s guide, 1989).

R. Es fácil, le diré por qué. Cuando tienes hijos muy pequeños, dispones de basante tiempo, pero nunca en periodos largos. Media hora aquí, 20 minutos allá. No tienes tiempo de pensar, pero tienes bastantes trozos de tiempo. Yo buscaba algo que pudiera escribir en trozos. No puedes escribir un artículo académico con 20 minutos aquí, 30 minutos allá. Por otro lado, hay algo muy curioso al tener hijos: adquieres una cantidad enorme de conocimiento y experiencia práctica, y luego todo se va a la basura. Fue juntar esos trozos de tiempo con, de alguna manera, utilizar lo que conoces.

P. ¿Qué opina de la campaña global del #MeToo?

R. Está siendo muy importante. Las redes sociales son muy buenas para empezar las cosas, el problema es que un hashtag no cambia de hecho nada. Si quieres solucionar el problema, no es suficiente encontrar gente que lo señale en el pasado. Tienes que cambiar el equilibrio del poder.

P. En una reciente entrada de su blog en The Times Literary Supplement, quiso subrayar la diferencia entre comportamiento inapropiado ocasional y sistemático. ¿No defiende la tolerancia cero?

R. No creo en la cultura de tolerancia cero porque todos hacemos cosas estúpidas. ¡No quiero un mundo en que nadie nunca sea maleducado! Pero tampoco quiero un mundo en que la gente sea sistemáticamente inapropiada. Yo, en muchas ocasiones, he hecho cosas inapropiadas. No creo que deba ser lapidada por eso.

P. ¿Seguirá viendo películas de Woody Allen a pesar de su supuesto abuso de las mujeres?

R. He disfrutado de películas de Woody Allen desde que tengo memoria. Hay muchos aspectos de él que deploro. Pero me iré a la tumba pensando que Annie Hall es divertida. ¿Qué hacemos? Es difícil de saber. Esto es inaceptable, tío, pero también haces buenas películas. Tenemos que ser mucho más sofisticados que pensar que la gente es solo buena o mala. Hay que hallar la manera de lidiar con alguien que es brillante y horrible. Cómo manifestar nuestra desaprobación de algunos aspectos de la vida de alguien, mientras reconocemos otros.

Escultura de la diosa Atenea, en el Louvre de París. ALINARI/CORDON PRESS

P. Leerla y escucharla es comprender que las respuestas no suelen ser sencillas. Pero vivimos en un mundo que demanda respuestas simples.

R. ¡Esto es complicado! Cualquiera que diga que esto es simple es que no lo ha pensado a fondo. El papel de los académicos, y también el de los políticos, es decir, que la complejidad es buena.

P. ¿Cuánta complejidad cabe en 280 caracteres?

R. Cualquiera que use Twitter, yo incluida, dice cosas que no quiere decir realmente. Necesitamos un formato en el que la gente pueda expresar duda y complejidad. Debemos mejorar la conversación.

P. Los extremos monopolizan ciertos debates en redes sociales. ¿Tienen los más moderados la responsabilidad de intervenir?

R. Las redes sociales no han cambiado la manera en que la gente habla o piensa. Cuando yo era estudiante decíamos cosas horribles de nuestros profesores, pero lo decíamos en el bar. Twitter lo amplifica, y eso igual es bueno. Lo importante es que no tienes que decir que mi vagina huele a repollo para decir que no estamos de acuerdo. ¡Qué horrible sería un mundo en el que todos estuvieran de acuerdo! Yo tengo opiniones muy fuertes sobre muchas cosas, que encajan en los estándares del feminismo. ¿Querría que todo el mundo estuviera de acuerdo conmigo? Claro que no.

P. Su actitud la ha convertido en referente de muchas mujeres que quieren ser valoradas por sus ideas y no por su aspecto.

R. Es importante mostrar a la gente que puedes ser mayor y estar cómoda. Claro que me molestan ciertas cosas malas que dicen sobre mí, si no sería una psicópata, pero no me afectan demasiado. Y creo que es importante, especialmente para las chicas jóvenes, ver a una mujer mayor que está por ahí, que dice tacos, que habla de lo que sea y no es amedrentada por la gente que le dice que se calle.

 

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10 febrero 2018 at 9:50 am Deja un comentario

Mary Beard: Razones para plantar cara a los acosadores en la Red

La historiadora británica Mary Beard ofrece sus claves para luchar contra la agresividad, los insultos y la crispación en las redes sociales

Fly swatter. JENS MORTENSEN

Fuente: MARY BEARD  |  EL PAÍS
30 de septiembre de 2017

El volumen de comentarios insultantes y abusivos en las redes sociales resulta insoportable. Me encuentro todo el tiempo, un día tras otro, con tuits que me llaman farsante, nenaza (sic), engañifa, mierda, mentirosa, gorda, chiflada, que no sé latín… Es agotador. A eso se añaden las provocaciones y los cuestionamientos constantes, donde se tergiversan mis palabras y se aprovecha cualquier oportunidad para decir que he cambiado de criterio, me he acobardado o lo que sea. Hay que hacer grandes esfuerzos para mostrarse educada y tranquila ante ese diluvio.

Explicaré los antecedentes. En las últimas semanas me he visto envuelta en una especie de tormenta en Twitter, sin que los responsables de la red social hayan podido hacer mucho para detenerla. El detonante fue esta vez una discusión sobre la diversidad étnica de Reino Unido en la época romana (parece algo inocuo, ¿verdad?, pues sigan leyendo). Todo comenzó en julio, cuando un comentarista criticó un vídeo educativo de la BBC sobre una familia en la Bretaña romana, en la que el padre, un soldado de alto rango, era negro (eran dibujos animados, así que no se puede precisar mucho más). El comentarista se quejó en Twitter y en una página web cercana a la llamada derecha alternativa. “La izquierda”, escribió, “está literalmente tratando de reescribir la historia para fingir que en Gran Bretaña siempre hubo una inmigración masiva”.

Algunas personas se me adelantaron en el rechazo a la crítica y describieron muchas de las pruebas existentes sobre la diversidad étnica y cultural de la provincia. Yo me sumé bastante más tarde y dije que el vídeo era “muy atinado”. Por ejemplo, creo que el personaje de la BBC estaba vagamente basado (con ciertas variaciones cronológicas) en Quintus Lollius Urbicus, un hombre procedente de la actual Argelia, que llegó a ser gobernador de Bretaña; se puede visitar su tumba en las ruinas de Tiddis, en el país magrebí. Si quieren tener más datos, vean los blogs de los profesores Neville Morley y Matthew Nicholls. Por cierto, les agradezco a ambos, como a muchos otros, todo el apoyo que me han prestado.

Después de mi breve comentario comenzaron los ataques, que se prolongaron durante semanas. Sin llegar a ser amenazas de muerte (como le ha ocurrido a mi colega estadounidense Sarah Bond, que tuvo la osadía de decir que las estatuas clásicas, en su origen, no eran blancas), forman un torrente de insultos de lo más agresivo contra todos los aspectos de mi persona, desde mi competencia como historiadora y mis puntos de vista elitistas, propios de quien vive en una torre de marfil, hasta comentarios sobre mi edad, mi silueta, mi sexo (vieja chiflada, obesa, etcétera). Han quedado bastante compensados por las muestras de apoyo (doy de nuevo las gracias a todos), y, uno por uno, no pasan de ser irritantes, pero el efecto acumulado es muy desagradable.

 

La cosa empeoró cuando intervino Nassim Nicholas Taleb [ensayista que reside en EE UU], y no para darme la razón. Su participación desató todavía más insultos. Una persona, por ejemplo, colgó una foto de Taleb con un mensaje dirigido a mí: “¿Qué le parece esto?”. Cuando respondí que me sentía ligeramente acosada, otro replicó: “No, esto es un verdadero debate. Si hubiera más, quizá sería mejor historiadora”. Ese mismo tipo publicó después una caricatura de una rana que tapaba la boca de una mujer con la “mano”, lo cual, por cierto, da idea del tono sexista: mientras que Taleb era el profesor Taleb, yo era la señora Beard (los títulos académicos me importan bastante poco, pero es interesante la diferencia en el tratamiento).

Taleb fue un poco menos insultante, pero solo un poco. Me acusó de decir tonterías e intentó convertir la discusión en una especie de pelea de gallos: “¡Me han citado en medios académicos más veces a mí en un año que a ti en toda tu vida!”, llegó a escribir en un momento dado. Creo que yo mantuve el tono educado todo el tiempo, aunque supongo que son otros los que tendrán que decirlo. El profesor Taleb se enfadó cuando dije que había leído su bestseller sobre los riesgos financieros y políticos, pero nada más. En realidad, lo que yo quería decir era que conocía alguna obra suya, aunque no todas.

Me intercambié con Twitter mensajes amistosos y comprensivos, pero no puedo decir que sirviera de mucho para parar los ataques

Seamos justos con Twitter. Me intercambié con ellos mensajes amistosos, comprensivos y serviciales, y les di las gracias por ello, aunque no puedo decir que sirviera de mucho. El problema era que, a juicio de Twit­ter, muy pocos tuits eran verdaderamente denunciables. Algunos lo eran, y no fui la única en señalarlos, con un éxito moderado (hay que aceptar, aunque no esté de acuerdo, que la opinión de Twitter sobre lo que infringe sus normas puede ser distinta de la opinión de distintos usuarios).

¿Qué hacer, pues? ¿Por qué no bloqueé los comentarios, como me sugirieron muchos? Entiendo su punto de vista, pero nunca he tenido claro que haya que bloquear a otros en Twitter. Un motivo para no hacerlo es que hay que mirar. En alguna otra ocasión he recibido amenazas de muerte en la Red, y sé que conviene vigilar los ataques verbales para asegurarse de que se quedan en eso y no derivan en encontrarte en tu puerta una mañana una granada de mano. Bloquearlos no hace que dejen de comentar, solo sirve para no verlos más, y me parece que es como si dejáramos el patio del colegio en manos de los matones. Además, aunque seguramente nadie va a hacer cambiar de opinión a los más convencidos, quizá se consiga con algún agazapado. Y de paso demostrar a todo el mundo que es posible defender las posiciones. Batirse en retirada es el consejo que han recibido las mujeres durante siglos. No respondas, mira hacia otro lado. Aguántate y calla.

Imagen del vídeo de la BBC que ha generado la polémica.

Que es también (me duele decirlo) el consejo que me daban algunos de mis más cariñosos defensores. Cuando, unos días después, volvió a estallar todo, gracias a un tuit del profesor Taleb, afirmé que, en mi opinión, aquella discusión concreta ya estaba agotada y que debíamos pasar a otra cosa. Poco después recibí varias respuestas conciliadoras, del tipo: “Oh, Mary, déjalo estar, cariño, olvídate, bloquéale…”. Pensé que lo que yo había hecho era precisamente dejarlo estar. Acababan de atacarme otra vez y ya me estaban recomendando que no dijera nada.

En definitiva, cuando una mujer abre la boca para protestar, los que están en contra dicen que es una “quejica” y los que están de su parte, al menos algunos de ellos, dicen que es mejor que se calle. No está mal.

Bloquearlos no hace que dejen de comentar, solo sirve para no verlos. Parece como si dejáramos el patio del colegio en manos de los matones

De esta historia tan lamentable pueden extraerse varias reflexiones:

1. Opinar sin saber

Hay un problema de fondo. Siempre he pensado que la Historia no es algo de lo que solo pueden hablar los historiadores profesionales, y no me gusta mucho la gente que dice que “he leído más que tú sobre este tema, así que tengo razón”. Sin embargo, en esta discusión, tuve que preguntar varias veces: “¿Ha leído usted algún libro sobre la historia de la Bretaña romana?”. Unos cuantos tuvieron la decencia de contestar que no. Y era evidente que había varios casos de ignorancia. Al hablar del África subsahariana, más de uno colgó un mapa del Imperio Romano para decir que yo tenía que ser idiota si pensaba que podía haber gente procedente de allí en la Gran Bretaña de la época, porque el imperio no había llegado tan lejos. Me habrían hecho falta muchos caracteres, más de 140, para explicar por qué las fronteras convencionales que se veían en el mapa eran engañosas, y por qué el mundo de entonces era mucho más “romano” de lo que indicaban esas fronteras.

 

Otros querían que les diese una cifra exacta de la “proporción” de minorías étnicas en la Bretaña romana, sin darse cuenta, al parecer, de que no tenemos ni idea de cuánta gente en general vivía entonces en el país, ni de que no se puede hablar de composiciones típicas, dadas las enormes discrepancias que existían entre zonas urbanas y rurales y zonas militarizadas y no militarizadas. El vídeo de la BBC no decía que la familia que aparecía fuera “típica” (aunque el anuncio en su página web sí lo sugería, lo cual tal vez condujo a engaño).

2. No todo son certezas

En general, entre la mayoría de tuiteros y comentaristas, se notaba un ansia de certezas absolutas sobre la diversidad del pasado (y, cuando alguien sugería que esas certezas eran imposibles, los comentarios se convertían en “o sea, ustedes los historiadores no saben nada”). De lo que no cabe ninguna duda es de que el Imperio Romano —incluida Bretaña— tenía gran diversidad étnica y cultural, como muestran los sirios en Bath, o Quintus Lollius Urbicus, o el etíope que, según un escritor romano tardío, conoció a Septimius Severus en la Muralla de Adriano, o la maravillosa pareja de South Shields, Barates y Queenie (Regina), él de Palmira y ella de Essex. Eso es indudable.

Lo malo es que presentar casos concretos con lazos étnicos específicos es mucho más difícil, y exige utilizar una gran variedad de técnicas históricas y científicas. Ni siquiera en el caso de Septimius Severus, el primer emperador romano procedente de África (Libia), sabemos con certeza el color de su piel, cuánto tenía de “nativo” y cuánto de descendiente de un colono italiano.

3. Interpretar con cuidado

Se dijeron muchas tonterías, me temo, sobre datos genéticos, que, para mucha gente (incluido Taleb), parecen ser el instrumento mágico capaz de demostrar, por ejemplo, que no hubo presencia de subsaharianos en la Bretaña romana. No es verdad, no demuestran nada de eso; además, para utilizar esos datos genéticos, es necesario interpretarlos con sumo cuidado. El blog de Neville Morley es muy bueno en este sentido. El principal estudio en el que se basan casi todas estas afirmaciones es el que hizo el Wellcome Centre de Oxford sobre la población británica moderna, que demuestra que, en la población “nativa” tradicional de Reino Unido (antes de las últimas oleadas de inmigración), el componente de ADN subsahariano es muy escaso (no inexistente, pero sí muy escaso). De modo que Taleb se dedicó a burlarse de mí: “¿Dónde han ido a parar esos genes? Una posible explicación es que unos extraterrestres se los llevaron todos. Al fin y al cabo, no soy ningún experto en historia de los extraterrestres”. Muy bien. Pero resulta que en el estudio de Oxford también aparecen muy pocos genes normandos, y es indudable que ellos sí que vinieron en grandes cantidades. Puede que haya anomalías científicas, pero, como dice Morley, la pregunta más importante es por qué ha quedado tan poca herencia genética cuando existen pruebas claras de que hubo diversidad (tal vez los romanos y los normandos se mezclaron poco; tal vez, cuando los romanos dejaron Gran Bretaña, los “matrimonios mixtos” se fueron con ellos). No nos hace falta ningún extraterrestre.

4. Recurrir al insulto

 

Me parece muy triste que no podamos mantener una discusión razonable sobre un tema como la composición étnica y cultural de la Bretaña romana sin necesidad de recurrir al insulto, al ataque, a la misoginia y al lenguaje belicoso. Da pocas esperanzas a la posibilibidad de mantener cualquier conversación sobre la diversidad étnica actual.

He repasado los perfiles de Twit­ter de varios de los que se me han echado encima. Algunos tienen el típico aspecto del solitario descontento. Quiero dejar muy claro que ni la derecha ni la izquierda tienen el monopolio de la mala educación en la Red. No digo nada de eso. Pero me he encontrado con una faceta especialmente desagradable de la derecha, muchas veces reconocible por sus nombres en Twitter. Cosas como (me las estoy inventando) “puño de hierro”, “cabeza rapada” o, a veces, algo en latín macarrónico. Y también con un número de tuits completamente desproporcionado respecto de los seguidores que tienen.

Casi todos estos hombres (son mayoría, pero no hay solo hombres) resultan patéticos más que malos. Y no estoy segura de querer desperdiciar el tiempo de los tribunales con ellos. Pero no sé cómo es posible convencerlos para que dejen de amargar la vida de otras personas (yo tengo suerte, porque soy fuerte y tengo apoyos muy valiosos, pero otros sufren mucho más). Prefiero, sin duda, discutir sobre las discrepancias académicas de manera educada, no saltar a la primera de cambio, ni entrar en peleas con frases como “no digas idioteces”. Pero tampoco quiero vivir en un mundo en el que nadie se enfade nunca, en el que no haya jamás insultos. Ahora bien, no quiero que nadie sea grosero, nunca.

¿Cómo lograr que esta gente deje de practicar acosos colectivos como este? Se aceptan sugerencias.

——————————————–

Mary Beard es catédratica de estudios clásicos en la Universidad de Cambridge y autora de ‘SPQR: Una historia de la antigua Roma’ (Crítica). Recibió en 2016 el premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales.

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

Este texto se publicó en una versión anterior en el ‘Times Literary Supplement’.

 

30 septiembre 2017 at 10:08 am 1 comentario

Facebook ha añadido el griego clásico como opción de idioma

ancient_greek_facebook

Fuente: Philip Chrysopoulos  |  Greek Reporter
6 de noviembre de 2016

Facebook ha añadido el griego clásico como uno de los idiomas que los usuarios pueden elegir.

Aquellos que quieran elegir el griego clásico como idioma principal puede hacerlo siguiendo estos pasos: “Configuración” -> “Idioma” -> Mostrar Facebook en este idioma: “Griego Clásico” -> “Guardar cambios”

A partir de este momento los mensajes serán “Aγγέλματα”, Facebook te preguntará “Tί δοκείς;”, la búsqueda de amigos será “Φίλους ευρίσκειν”, la página principal se llamará “οίκος”, en tanto que debajo de cada entrada aparecerá la indicación “Σχόλιον γράφειν”.

 

30 noviembre 2016 at 2:49 pm 3 comentarios

Los tuits del papa en latín, un éxito misterioso e inesperado

Los tuits del papa Francisco en latín son para el Vaticano un éxito tan intrigante como inesperado y, dos años después de su lanzamiento, tienen 205.000 seguidores, más que las versiones en alemán o en árabe

Tuiter-Franciscus

Un ordenador y un teléfono móvil muestran el perfil en Twitter del papa Francisco con su primer mensaje el 17 de marzo de 2013 en Roma. AFP/AFP/Archivos

Dos meses después de su lanzamiento por parte de Benedicto XVI, quien quiso una versión en latín, los célebres mensajes cortos del pontífice en la lengua de Cicerón contaban con de 2.000 a 5.000 seguidores.

Pero el fenómeno ahora resulta sorprendente, ya que la lengua que se hablaba en la Antigua Roma, considerada el idioma de la ciencia hasta el siglo XIX, se adapta fácilmente al nuevo lenguaje de los tuits, al expresar conceptos e ideas con pocas palabras en 140 caracteres.

“Pero es difícil traducir los tuits de Francisco, porque usa un lenguaje corriente, informal”, reconoció en una charla con la AFP el religioso estadounidense Daniel Gallagher, de la secretaría de Estado, quien forma parte del equipo de traductores de los cerca de 250 tuits en latín que han sido escritos por Benedicto XVI y Francisco.

El papa argentino, que emplea un lenguaje directo y con muchas metáforas, escribe de ternura, alegría, del cristiano ‘low cost’, por lo que no siempre se encuentra la palabra correspondiente en latín.

El pasado 4 de septiembre, cuando hizo un llamamiento a favor de la paz en el mundo, escribió en español: “Que el grito de la paz se alce con fuerza en todas las partes de la tierra”. El resultado en latín fue el siguiente: “Pacem per totum terrarum orbem magna voce clamate!”

La lengua del imperio romano y del Vaticano

La lengua oficial del imperio romano, que dio origen a numerosas lenguas europeas y que ha influido en la formación de muchas palabras de las lenguas modernas, es también el idioma oficial del Vaticano.

“La síntesis no es un problema para el latín”, reconoce el experto, que no niega el esfuerzo de equilibrio para ser fieles al pensamiento del papa.

“Intentamos respetar de todos modos la lengua de Cicerón. Si le hubiéramos tenido que mostrar nuestras traducciones, nos gustaría que al menos entendiera lo que se dice”, comenta con tono divertido.

Para la francesa Isabelle Poinsot, que suele consultar con asiduidad los tuits papales, “es divertido el desfase entre un medio tan moderno con un idioma tan antiguo”, comentó a la AFP.

Para el padre Gallagher, entre las razones del inesperado éxito de los tuits en latín es que sigue siendo, aunque no se sepa, un “lenguaje internacional”.

Un lenguaje transnacional

“Sirve para comunicar a nivel transnacional”, recalcó.

El latín -que se usa aún para la clasificación científica del reino animal y vegetal, para denominar figuras o instituciones del mundo del Derecho, en artículos de revistas científicas-, es una de las materias que se estudian corrientemente en la secundaria de Italia y Francia.

“Da tanta nobleza a las expresiones”, sostiene Gallagher, fascinado por el nuevo desafío al que se enfrenta.

Entre los mayores seguidores de los mensajes del papa en latín figuran los alemanes, tan numerosos como los seguidores en alemán, seguidos por ingleses y estadounidenses.

Pero también se registran seguidores en China, India, África, en fin, en el mundo entero. Y no siempre se trata de religiosos, ni de católicos practicantes.

“Creemos que hay también muchos estudiantes y universitarios que aprenden con los tuits”, comenta el religioso, cuyas traducciones sirven, entre otras, como ejemplo para ejercitarse en casa.

“Es estimulante, placentero, un desafío que nos ilumina, algo gratificante”, confiesa el latinista, que forma parte del grupo de siete traductores oficiales del Vaticano, que divulga todos sus documentos en el idioma de Virgilio, Horacio y Ovidio. A la lista de amantes del latín se suman abogados, periodistas, profesores, gente con estudios clásicos que “puede hacer ejercicios diarios traduciendo a Francisco”, asegura.

Algunos de ellos llegan incluso a responder y a enviar su propia versión, un juego algo “elitista” y hasta “esotérico”, sostiene el experto, quien reconoce que el latín está impregnado de misterio y fascinación.

“Es una paradoja, pero algunos sienten que forman parte de un grupo de iniciados, que pertenecen a una comunidad insólita, con su propio código. Si son capaces de traducir, pueden pertenecer al club”, cuenta Gallagher.

Fuente: Jean-Louis DE LA VAISSIERE (AFP) | YAHOO Noticias

5 febrero 2014 at 9:07 pm 1 comentario

El papa Francisco supera los 100.000 seguidores en latín en Twitter

twitter-papaEl papa Francisco cuenta con más de 100.000 seguidores en latín en la red social de Twitter, según los organizadores de su cuenta oficial. Con su cuenta @Pontifex en nueve idiomas, entre ellos francés, alemán, italiano, árabe, Francisco ha logrado un notable éxito, sobre todo entre los usuarios en español (2.400.000) e inglés (2.500.000). En total cuenta con más de seis millones de seguidores en todos los idiomas.

Fuente: colpisa / afp | Diario de León

21 mayo 2013 at 7:04 am Deja un comentario

Aristóteles sigue persuadiendo en Facebook

Aristóteles-redes-socialesCasi 25 siglos después, la retórica, el arte para expresarse adecuadamente a través del lenguaje, fijada por Aristóteles en el siglo IV a.c, está presente en las nuevas tecnologías. Redes sociales como facebook o twitter beben de esta fuente clásica a la hora de plasmar públicamente los millones de mensajes que generan sus usuarios, aunque estos tal vez no sean conscientes en estas herramientas de su remoto poder de persuasión.

Echemos un vistazo al muro de facebook de Aristóteles. Estaría repleto de recursos, videos y aplicaciones. Toda la tecnología con un único objetivo: “crear un espacio bello, bueno y verdadero”. “El muro de Aristóteles sería una red muy densa, que generaría muchas peticiones de amistad, muchos comentarios; en definitiva, su comunicación rezumaría humanidad”. La foto de su perfil estaría relacionada con la costa griega como símbolo de unión entre la tierra y el mar.

Dejando atrás este ejercicio de imaginación, la conexión temporal entre el ágora y las redes puede demostrarse nítidamente. Inmaculada Berlanga, profesora del grado de Comunicación de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y doctora en Filología Clásica fue introduciéndose en el mundo de la comunicación audiovisual y desde el curso 2007-2008, cuando las redes sociales empezaban a despuntar, decidió dar un barniz clásico a su perfil de facebook, una plataforma “muy confusa –mi concepto de amistad es diferente al que aquí se define”-, pero muy atractiva a la hora de expresar muchas figuras retóricas y estrategias recogidas por Aristóteles.

En su tesis doctoral de 2012, “Principios de retórica clásica en las redes sociales. El caso Facebook”, Berlanga analizó a 200 usuarios (cuatro a fondo) de la herramienta creada por Mark Zuckerberg en 2004.

Este análisis desprende que un usuario en cada intervención en facebook utiliza una media de 2,7 figuras retóricas. Hipérboles, elipsis, metonimias, sinecdoques e hipérbatos dan fuerza a las palabras de los ciudadanos digitales. Por ejemplo, muchas de ellas pueden estar en un comentario típico de facebook como un “me gusta!” o un emoticono.

Pero hay una figura predominante, como ya comentaba Aristóteles en el discurso clásico, que está en el debate cibernético: la metáfora. Según Berlanga, Aristóteles ya hablaba de su predominio como “una ventana que se abre al mundo”.

La profesora de Comunicación de UNIR, que imparte la asignatura Retórica y persuasión, demuestra que facebook cumple con las partes del discurso, la estrategia expresiva y el uso de las figuras retóricas que ya ideó Aristóteles.

Concretamente, en el terreno de las estrategias, Berlanga afirma que la ligada al pathos (sentimientos, emociones) domina sobre el ethos (hábitos, costumbres) y el logos (dialéctica, argumentos). Es decir, que un comentario en facebook que apele al sentimiento será más efectivo que otro que se base únicamente en un discurso racional.

Por otra parte, como en la Grecia clásica, con el ágora pública que impedía el concurso a mujeres y esclavos, también en estos “espacios de libertad” que plantean las redes existe una restricción personificada en la brecha digital.

Apoyándose en su tesis, Berlanga llega a la siguiente conclusión: “A pesar de la distancia que las separa en la línea del tiempo y de la instintiva reacción de sorpresa ante esta afirmación, Retórica y redes sociales aparecen como dos realidades convergentes y análogas”.

Y añade: “Nos sumergimos pues en el mundo en red, eslabón de este vertiginoso proceso que caracteriza a la comunicación actual y… ahí están: universales que transcienden espacio y tiempo, en los que se fundamentan los principios persuasivos manifestados en cada sociedad con las características que les son propias, pero que han conservado a lo largo de los siglos sus elementos rectores: estrategias, operaciones, creativas desviaciones del lenguaje. Nuestro pasado configura y alumbra nuestro presente. Un presente mediado por el boom de las redes como nuevo paradigma comunicativo”.

Inmaculada Berlanga también lucha por aprovechar los valores, ventajas y recursos de las redes sociales, su capacidad de inmediatez, creatividad, rasgo intuitivo e interactividad para “humanizar la conversación con lenguajes no artificiosos, cercanos y correctos”.

Fuente: DiariodelaSierra.es

15 marzo 2013 at 8:44 am Deja un comentario

Un estudio revela que en la antigua Pompeya ya se manejaba el uso de las redes sociales

pompeya-graffiti

Foto: Daily Mail

La antigua ciudad de Pompeya pudo haber sido una de las primeras en incursionar en la redes sociales, o por lo menos así deja constancia algunas paredes estudiadas por arqueólogos, que aseguran que en su época fueron utilizadas para dejar mensajes al pueblo.

Antiguos hogares romanos se identificaban teniendo grafitis en sus paredes, más aún si de política se trataba. Cientos de consignas políticas han sido encontrados en Pompeya, en especial en paredes pertenecientes a las personas más ricas de la ciudad, que ofrecían sus muros como especie de lugares publicitarios para los candidatos.

De esta manera los políticos o personas en general, se aseguraban que sus mensajes serían leídos y llegaban con seguridad al público. Actualmente y a pesar de la destrucción de la antigua Pompeya por la violenta erupción del Vesubio el 24 de agosto del año 79 d. C, algunas de estas paredes y muros siguen intactos y reflejan las escrituras.

Todo indica que las casas de los ricos, las cuales eran más grandes y contaban con mejor ubicación, eran las elegidas para poder plasmar estos mensajes, incluso artistas profesionales eran contratados para colocar la información.

En una investigación reciente, pero aún no publicada, arqueólogos e investigadores encontraron que dos de cada cinco consignas políticas estaban en las paredes de las casas ricas, al mismo tiempo que aseguraron que estos escritos podían ser una forma temprana de las redes sociales.

Igualmente en algunos lugares públicos se perciben algunas frases con un sentido más informal, bien sea en lugares como bares o tiendas, pero en mucho menos proporción que los mensajes en las grandes casas.

pompeya-graffiti2

Foto: Daily Mail

Fuente: Noticias24

Artículo relacionado: Daily Mail | The first Facebook wall? New study reveals the graffiti of Pompeii could have been an early social network

 

 

15 enero 2013 at 8:55 am Deja un comentario

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Reunificación de los Mármoles del Partenón

"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

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