Posts tagged ‘Plinio el Viejo’

El agua de mar refuerza el antiguo hormigón romano

El agua de mar que se ha filtrado durante siglos a través del hormigón romano ha favorecido el desarrollo de minerales entrelazados que le han proporcionado al hormigón una cohesión añadida

Perforando una estructura marina. Un investigador perfora una estructura marina de época romana en Portus Cosanus, en la Toscana, en el año 2003. La perforación fue realizada con permiso de la Superintendencia de Arqueología de la Toscana. FOTO: J.P. OLESON / THE UNIVERSITY OF UTAH

Fuente: ALEC FORSSMANN  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
12 de septiembre de 2017

Las modernas estructuras marinas de hormigón se desmoronan a lo largo de las décadas, mientras que numerosos muelles y espigones romanos de 2.000 años de antigüedad siguen perdurando y de hecho son más sólidos que cuando se construyeron. Alrededor del año 79 d.C., el autor romano Plinio el Viejo escribió en su Naturalis historia que las estructuras de hormigón de los puertos, expuestas al constante embate de las olas de agua salada, se convierten “en una única masa de piedra, inexpugnable para las olas y cada día más fuerte“. El misterio de esta capacidad de resistencia ha sido desentrañado: el agua de mar que se filtra a través del hormigón favorece el desarrollo de minerales entrelazados que le proporcionan al hormigón una cohesión añadida, según explica la Universidad de Utah. El estudio ha sido publicado en American Mineralogist.

El hormigón romano consistía en una mezcla de ceniza volcánica, cal y agua de mar, un mortero con un agregado de trozos de roca volcánica. La combinación de ceniza, agua y cal viva producía la denominada reacción puzolánica (debe su nombre al municipio napolitano de Pozzuoli) y con este conglomerado de hormigón se erigieron edificios como el Panteón, el Mercado de Trajano y diferentes estructuras marinas. La interrelación de minerales entre el mortero y el agregado ha evitado la formación de fisuras longitudinales a lo largo de los siglos, mientras que con el cemento Portland las superficies de los agregados no reactivos (que son inertes, que no producen reacción) no hacen más que propagar las fisuras.

Los investigadores, entre ellos la geóloga Marie Jackson, han concluido lo siguiente: que el agua de mar se filtra en el hormigón de los muelles y espigones romanos, disolviendo componentes de la ceniza volcánica y permitiendo el desarrollo de nuevos minerales procedentes de los fluidos filtrados altamente alcalinos, particularmente la tobermorita aluminosa y la phillipsita. Esta tobermorita aluminosa tiene una composición rica en silíceo, similar a los cristales que se forman en las rocas volcánicas. Los cristales tienen formas laminares que refuerzan la matriz cementante y las placas entrelazadas incrementan la resistencia del hormigón ante una fractura por fragilidad. “Se trata de un sistema que se desarrolla en un intercambio químico abierto con el agua de mar“, destaca Jackson.

Imagen microscópica. Imagen microscópica que muestra el material grumoso y aglomerante de calcio, aluminio, silicato e hidrato que se forma al mezclarse la ceniza volcánica, la cal y el agua de mar. Se aprecian los cristales de tobermorita aluminosa aparecidos en la matriz de cementación. “C-A-S-H” corresponde a “calcium-aluminum-silicate-hydrate”. FOTO: COURTESY OF MARIE JACKSON / THE UNIVERSITY OF UTAH

 

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12 septiembre 2017 at 1:42 pm Deja un comentario

Creen haber descubierto el cráneo de Plinio el Viejo, el héroe de Pompeya

El célebre filósofo murió asfixiado por los gases del Vesubio cuando trataba de rescatar a sus amigos

Fuente: Vicente Fernández   |  Quo.es
5 de septiembre de 2017

Plinio el Viejo fue uno de los grandes filósofos romanos. Un sabio que tuvo una muerte heroica. Cuando en el año 79 de nuestra era se produjo la erupción del Vesubio que sepultó las ciudades de Pompeya y Herculano, se dirigió hacia el lugar de la catástrofe en su galera, para tratar de rescatar al mayor número posible de personas, entre ellas a algunos amigos muy cercanos. Pero aquella hazaña le costó la vida, ya que murió asfixiado por los gases tóxicos emanados del volcán.

Pero, ¿qué fue del cuerpo del filósofo? A principios del siglo XX, en unas de las numerosas excavaciones realizadas en las ruinas de dichas ciudades, aparecieron varios restos humanos entre los que se encontraba este cráneo que se ve en la foto. Ahora, un estudio realizado por Andrea Cionci, investigador que también estudió los restos del Hombre de Ötzi, revela que dicha calavera podría ser la de Plinio el Viejo.

Para llegar a esta conclusión, se han comparado el tamaño de la dentadura y el del cráneo con los bustos que se conservan de Plinio el Viejo, y las similitudes han sido bastante grandes. También se han analizado los isótopos de los dientes. Esta técnica permite conocer la alimentación que tuvo esa persona para deducir en que lugares pudo haber vivido. Y también en este caso los resultados muestran coincidencias con la biografía del filósofo.

Por supuesto, las conclusiones de este estudio no arrojan una certeza del 100%, pero si ofrecen indicios suficientes para pensar que dicho cráneo pudo pertenecer realmente al sabio romano, y realizar más pruebas que puedan confirmar o desmentir dicha posibilidad.

 

6 septiembre 2017 at 9:30 pm Deja un comentario

Los limones fueron un artículo de lujo para los romanos

Una investigación revela que ya conocían esta fruta diez siglos antes de que su cultivo fuera habitual en Europa


Fuente: Vicente Fernández  |  Quo.es
24 de julio de 2017

El limón es una fruta originaria de Asia, y su cultivo no comenzó a ser habitual en Europa hasta después de la conquista de la península ibérica por los árabes. Pero, anteriormente, hubo una excepción, y fue en la antigua Roma. Ahora, una nueva investigación realizada por especialistas de la Universidad de Tel Aviv, revela que que los limones fueron un auténtico artículo de lujo para los romanos.

Hasta la fecha, los investigadores no se ponían de acuerdo sobre si los antiguos romanos cultivaban o no limones. El historiador Plinio el Viejo mencionaba en su obra Historial Natural el cultivo de la cidra, una planta cuyo fruto es una calabaza con ciertas semejanzas con el limón. Pero sobre sobre esta última no existían certeza alguna.

Aunque en las ruinas de la llamada Casa del Huerto de Frutas, en Pompeya, habían aparecido frescos que mostraban una planta similar a un limonero. Y, ahora, los investigadores israelíes han encontrado semillas fósiles de limón en las ruinas del foro de Roma, cuya antigüedad ha sido datada en el siglo I antes de Cristo.

Según los autores del estudio, para los romanos el limón debió de ser un símbolo de lujo. Todo parece indicar que solo los más privilegiados podían permitirse cultivarlo. La planta y su fruto eran valorados por su exotismo, y puede que también por sus propiedades higiénicas. Parece probable que los romanos usasen los limones para frotarse el cuerpo cuando se bañaban. Pero no hay indicios de que fuera empleado con fines culinarios.

Fuente: LiveScience

 

24 julio 2017 at 6:38 pm Deja un comentario

Descubierto el ingrediente secreto que explica la fuerza del hormigón de la antigua Roma

Científicos buscan la receta que usaban los romanos para construir sus puertos, algunos aún en pie

Extracción de muestras de un muelle del ‘Portus Cosanus’ en la costa toscana, construido hace más de 2.000 años. J. P. OLESON

Fuente: MIGUEL ÁNGEL CRIADO  |  EL PAÍS
3 de julio de 2017

“¿Quién se admirará bastante de la parte arruinada de ella [la Tierra] y por esto llamado polvo en las colinas de Puteoli para oponerse al reflujo del mar, y sumergido de inmediato se hace una piedra irrompible por las olas y más fuerte cada día…?” Así describía Plinio el Viejo las maravillas del hormigón romano en el año 79 de nuestra era. Durante siglos, Roma construyó sus puertos con una combinación de caemento, cal viva y materiales volcánicos que la ingeniería moderna tardó siglos en igualar. Ahora, geólogos e ingenieros buscan en los restos de los puertos romanos la fórmula exacta para el hormigón del futuro.

El hormigón moderno empieza a deteriorarse nada más echarlo al mar. La reacción con el agua salina le hace perder alcalinidad y carbonatarse. Hasta que dejó de usarse el hormigón armado, la química dictaba que, en unas décadas, lo que parecía sólida roca se disolvería como un azucarillo. Sin embargo, con todos los avatares de la historia y hasta de la orografía, aún quedan espigones, rompeolas o muelles de los puertos construidos por los ingenieros romanos hace 2.000 años.

“Contrariamente a los fundamentos del hormigón moderno basado en el cemento, los romanos crearon un hormigón que mejora con el intercambio químico abierto con el agua de mar”, explica la geóloga de la Universidad de Utah (EE UU), Marie Jackson, que lleva años buscando la fórmula del hormigón romano. Tanto entonces como ahora se usa un aglomerante. En la actualidad, la base es el cemento tipo Portland, compuesto por calizas y arcillas calentadas a más de 1.500º. Los romanos recurrían en especial a la cal viva, óxido de calcio. Como aglomerado, hoy se usan arenas y gravillas. Entonces, escombros de todo tipo.

Los romanos usaban cal como aglomerante y materiales volcánicos como aglomerado

Pero la clave está en el aliño. Antes de ellos, la construcción en las sociedades más avanzadas de entonces, como la griega, usaban una argamasa calcárea que al secar hacía de aglomerante. Ya fuera por casualidad, cercanía geográfica o ensayo y error descubrieron que los materiales volcánicos que usaban reaccionaban con el agua como lo hace hoy el cemento Portland. De hecho, como escribió Plinio el Viejo, aquel hormigón mejoraba con la exposición al agua marina.

Jackson y un grupo de colegas han usado tecnologías muy avanzadas para analizar muestras tomadas del interior de la estructura de dos puertos romanos y un espigón construidos entre el siglo I antes de nuestra era y el siglo I de esta. Las escanearon con microscopio electrónico, con el sincrotón que tiene el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley (EE UU) y la técnica de espectroscopia Raman. Las piedras revelaron todos sus secretos.

“Pudimos identificar los diferentes minerales y las enigmáticamente complejas secuencias de cristalización a escala microscópica”, cuenta Jackson. Según los resultados de su investigación, publicada en la revista especializada, American Mineralogist, la cal, expuesta al agua marina, reaccionó con las cenizas volcánicas usadas en la mezcla de forma muy rápida. Pero lo que han comprobado también es que, tras agotarse la cal, se inició una segunda fase mucho más lenta.

Hormigón procedente de un espigón de la bahía de Nápoles de hace 2.000 años visto al microscopio electrónico. MARIE JACKSON

Ahora los protagonistas son dos minerales que ni habían sido descubiertos en tiempos de los romanos, la tobermorita y la phillipsita. En el hormigón marino romano, estos minerales forman finas fibras y placas que lo hacen más resistente y menos susceptible a la fractura. La tobermorita fue descubierta en el siglo XIX. En estado natural ha sido detectada en emisiones de algunos volcanes islandeses y, de forma artificial, también ha aparecido como subproducto de la reacción del hormigón usado en los cementerios nucleares con la roca.

Tanto la tobermorita como la phillipsita se usan hoy para elaborar los cementos especiales con los que hacer el hormigón masa (sin armazón) con el que se levantan los puertos actuales. El problema es que hay que quemar el mineral a muy alta temperatura. “Nadie ha creado tobermorita a 20º, excepto los romanos”, comenta Jackson.

Los puertos romanos se construían con las mismas cenizas volcánicas de la región de la actual Nápoles

Para el profesor de ingeniería de la construcción de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), Víctor Yepes, “el hormigón romano era mejor que el mal hormigón actual pero no superior al buen hormigón”. Sí reconoce que los romanos encontraron en la naturaleza unos materiales que la ciencia moderna tardaría siglos en igualar con el descubrimiento del cemento Portland.

Yepes también reconoce que los materiales volcánicos usados por los romanos son más ecológicos. La industria del cemento es responsable del 5% de las emisiones de CO2 que están detrás del cambio climático. Hasta llegar al hormigón hay que obtener el clinker (el polvo base del cemento) en grandes hornos que emiten doblemente: con la energía que necesitan para calentar las materias primas a más de 1.500º y como subproducto del propio cemento. Además, usan las cenizas de siderúrgicas y centrales termoeléctricas alimentadas con carbón como los romanos usaban las del Vesubio, alimentando sus propias emisiones.

Si se pudiera recrear la reacción fría del hormigón marino romano, la aportación de la industria cementera al calentamiento global se reduciría de forma significativa. En eso trabajan Jackson y otros, como el Departamento de Energía de EE UU. Aunque se han realizado experimentos en condiciones similares, usando agua de la bahía de San Francisco, y materiales volcánicos del oeste de EE UU, el hormigón obtenido aún no tiene las características del romano. Desvelados todos los ingredientes de la fórmula del hormigón romano gracias a la tecnología moderna, Jackson reconoce que lo que no han resuelto es “la preparación de las materias primas y los procedimiento”.

 

3 julio 2017 at 8:24 pm Deja un comentario

La puerta en el tiempo que une Japón con la Roma clásica

La autora de manga Mari Yamazaki vende millones de ejemplares con sus relatos situados la antigüedad

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Imagen del manga ‘Plinius’, de Mari Yamazaki y Tori Miki.

Fuente: GUILLERMO ALTARES  |  EL PAÍS
10 de febrero de 2017

Lucius Modestus tiene un oficio muy importante en la antigua Roma: es ingeniero de termas. De hecho, es el mejor ingeniero de termas del Imperio, lo que ha cautivado al emperador Adriano y provocado todo tipo de intrigas políticas por su influencia en la corte. El problema es que no puede confesar de donde surge su genio: por motivos inexplicables, ha encontrado una puerta que le permite viajar en el tiempo hasta el Japón actual, donde recoge todo tipo de ideas que aplica en su época, desde las pantallas —instala una pecera frente al baño— hasta las duchas o los retretes bastante menos primitivos de los que se utilizaban hace dos milenios. Con este planteamiento, que puede parecer bastante peregrino, la autora japonesa de manga Mari Yamazaki ha escrito seis tomos de la serie Thermae Romae (Norma Editorial), que ha vendido diez millones de ejemplares en todo el mundo y que se ha convertido en un fenómeno en Japón.

plinius2_epPágina del cómic ‘Plinius’

Ahora, Yamazaki (Tokio, 1967) acaba de lanzar una nueva serie de romanos, Plinius, que firma junto al dibujante y guionista Tori Miki (Kumamoto, 1958) y que en España edita Ponent Mon. Está centrada en la figura de Plinio el viejo (23-79), el naturalista más importante de la antigüedad. El trabajo de documentación es impresionante y queda reflejado en la reconstrucción minuciosa de la antigua Roma con unos iluminadores dibujos. Roma y Japón están alejadas por miles de kilómetros y muchos siglos.

Los historiadores todavía debaten si hubo contactos entre las dos civilizaciones, aunque el descubrimiento en septiembre de monedas romanas, enterradas durante cientos de años, en el castillo de Katsuren, en Okinawa, lleva a pensar que sí existieron. Pero, más allá de las evidencias históricas, Yamazaki ha basado sus mangas más populares en los paralelismos entre estos dos mundos. “Creo que a pesar de la distancia tanto espacial como temporal, la Roma antigua y el Japón actual tienen muchas cosas en común, un contexto espiritual politeísta, la práctica cotidiana del baño como un momento de relax, pero también la capacidad de desarrollarse adaptando las aportaciones culturales exteriores (en el caso de Roma desde Grecia) para construir algo nuevo”, declaró la dibujante a la prensa francesa en el Festival del Cómic de Angulema, donde fue una de las estrellas invitadas.

Volcanes y terremotos

plinius3_epPlancha de ‘Plinius’

También une a las dos civilizaciones otra cosa: los volcanes y los terremotos, la conciencia de la capacidad destructora de la naturaleza. La serie Plinius, de la que se publicaron en enero los dos primeros tomos y el tercero saldrá este mes, arranca con su protagonista en sus horas finales: acaba de empezar la erupción del Vesubio que arrasó en el año 79 de nuestra era las ciudades del golfo de Nápoles, entre ellas Pompeya y Herculano. Su inmensa curiosidad impide al naturalista salir huyendo, más bien todo lo contrario. Un flashback lleva al lector hasta los inicios de la carrera de Plinio, cuando ya había empezado a escribir su Historia natural —una obra cuya influencia llega hasta nosotros—, pero a la vez tenía que sobrevivir en un entorno extremadamente peligroso: la corte de Nerón, en la que la vida o la muerte dependían de los caprichos del emperador.

“Japón es uno de los países más expuestos a los seísmos y seguramente el que ha desarrollado una capacidad de respuesta más urgente ante esos fenómenos. ¿Cómo se enfrentaban a este problema en Roma? Para tratar de comprender eso convertí a Plinio en un personaje de manga”, señala Yamazaki en una entrevista que acompaña al primer volumen. El éxito de estos mangas demuestra que el eco de aquella vieja pregunta de los Monty Python —”¿Qué han hecho los romanos por nosotros?”— se prolonga más allá del tiempo y el espacio.

 

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10 febrero 2017 at 8:29 am Deja un comentario

Un equipo internacional recupera el patrimonio arqueológico, faunístico y botánico del territorio de la antigua ciudad romana de Mellaria

El proyecto, financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad, empleará la arqueología, la ingeniería y la biología para recomponer el espacio natural y arquitectónico que ocupaba la vieja ciudad y su entorno y que coincide con la actual comarca del Alto Guadiato

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Pantano de San Pedro (Fuente Obejuna). Ubicación y parte del territorio de la ciudad romana de Mellaria.

Fuente: Universidad de Córdoba
12 de enero de 2017

Hace más de 2000 años, en el camino entre dos de las ciudades más destacadas del Imperio Romano, Corduba Colonia Patricia y Emérita Augusta, existió una ciudad “de no menor nobleza”, según transmite Plinio el Viejo, y de la que fue oriundo Cayo Sempronio Sperato, máximo responsable del Templo de la actual calle Claudio Marcelo en Córdoba capital. Era Mellaria, ubicada según los expertos en el entorno del Cerro del Masatrigo, en el término municipal de Fuente Obejuna, ocupando todo el límite territorial entre las provincias de Córdoba y Badajoz. De aquella antigua ciudad quedan algunos vestigios arqueológicos que están siendo estudiados gracias a un proyecto de la Universidad y la Diputación de Córdoba y el Grupo de Desarrollo Rural Alto Guadiato y muchos datos por conocer.

La localización de restos arquitectónicos, pero sobre todo, la recuperación del patrimonio ambiental y paisajístico de aquel territorio es la prioridad de un nuevo equipo internacional de investigadores procedentes de ámbitos tan diversos como la ingeniería rural, la biología y la arqueología, unidos en el proyecto Ager Mellariensis –así era como se designaba al espacio que gestionaba la ciudad de Mellaria y que alcanzaba los 2.200 kilómetros cuadrados- financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO) a través de su convocatoria “Retos para la sociedad 2016”.

Durante 4 años, el equipo liderado por los profesores de la Universidad de Córdoba Antonio Monterroso Checa, investigador del Programa Ramón y Cajal del MINECO en el Área de Arqueología, Alberto Redondo, profesor titular de Zoología y divulgador científico, y Francisco Montes y Rafael Hidalgo, del Área de Ingeniería Gráfica y Geomática, tratará de sacar a la luz cómo era el paisaje que rodeaba a la antigua Mellaria, qué animales era usual ver, qué cultivos eran los más populares o cómo eran las casas o los edificios comerciales de la época, ofreciendo una foto fija que servirá de base a diferentes propuestas divulgativas, entre las que destacan las restituciones virtuales, que servirán al Grupo de Desarrollo Rural Alto Guadiato como yacimiento para nuevas iniciativas empresariales que contribuyan al desarrollo económico de la zona.

De hecho, el proyecto Ager Mellariensis tiene una clara vocación de transferencia. Por eso cuenta con la colaboración de empresas de base tecnológica líderes en sus sectores, como la italiana Telespazio Iberica (dependiente de la Agencia Espacial Italiana) y Znir Sensing Solutions, especializadas en la teledetección satélite y aérea de vestigios arqueológicos, o Urbeproorbe, firma con amplia experiencia en el análisis y gestión del patrimonio histórico edificado. A ellas se sumarán otros equipos científicos como el Laboratorio de Teledetección Quantalab-IAS-CSIC que dirige Pablo Zarco, o el Departamento de Ingeniería Civil de la Universitá Politecnica delle Marche (Italia) dirigido por el profesor Paolo Clini, la Escuela Politécnica de Belmez y los investigadores de la Universitá degli Studi di Urbino Oscar Mei y Daniele Sacco.

 

12 enero 2017 at 8:55 pm Deja un comentario

Una tumba decorada con frescos sale a la luz en Jordania

Los frescos muestran figuras humanas, caballos, parras con uvas y escenas mitológicas que aportarán información sobre los ritos funerarios que se practicaban antiguamente

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Pintura al fresco descubierta en el complejo funerario de Beit Ras, en la que aparecen una figura humana y una inscripción en griego antiguo. Foto: Jordan Tourism Board

Fuente: Alec Forssmann  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
21 de noviembre de 2016

Una espléndida construcción funeraria, fechada provisionalmente en el período helenístico o a comienzos de la época romana, ha salido a la luz durante la ampliación de la red municipal de alcantarillado en Beit Ras, la antigua Capitolias, situada en la Gobernación de Irbid, al norte de Jordania y cerca de la frontera con Siria. El complejo funerario consta de una cueva con dos cámaras funerarias, según ha revelado la Oficina de Turismo de Jordania en Amán.

La cámara funeraria principal está decorada con magníficos frescos y contiene un sarcófago de basalto con dos cabezas de león talladas en la roca. En su interior hay numerosos huesos humanos desperdigados. La segunda cámara funeraria, más pequeña, contiene dos sarcófagos sin objetos asociados.

Los frescos, en buen estado de conservación, muestran figuras humanas, caballos y escenas mitológicas que aportarán información sobre los ritos funerarios que se practicaban antiguamente. También aparecen representadas parras con uvas, que son un indicio de la vida agrícola y social de aquella época. Las inscripciones y las piezas halladas en las tumbas están siendo analizadas para conocer la época del complejo funerario y la identidad de sus ocupantes.

Uno de los sarcófagos está decorado con dos cabezas de león talladas en la roca

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Sarcófago de basalto con dos cabezas de león talladas en la roca. Foto: Jordan Tourism Board

Lina Annab, la ministra de Turismo y Antigüedades de Jordania, ha visitado el sitio arqueológico y ha confirmado la reanudación de las excavaciones con fines turísticos. Munther Jamhawi, el director general del Departamento de Antigüedades, ha recordado que Capitolias, la moderna Beit Ras, era una de las diez ciudades situadas en los confines orientales del Imperio romano, conocidas con el nombre de Decápolis gracias a Plinio el Viejo.

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Restos óseos desperdigados en el interior del sarcófago principal. Foto: Jordan Tourism Board

 

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Pintura al fresco que muestra a una mujer desnuda junto a una figura alada. Foto: Jordan Tourism Board

 

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Figuras humanas realizando tareas agrícolas. Foto: Jordan Tourism Board

 

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La pintura al fresco muestra la vida agrícola y social de la época. Foto: Jordan Tourism Board

 

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Beit Ras, la antigua Capitolias, está situada en la Gobernación de Irbid, al norte de Jordania y cerca de la frontera con Siria. Imagen: Google Maps

 

21 noviembre 2016 at 2:30 pm Deja un comentario

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