Posts tagged ‘Olimpiadas’

La antorcha olímpica sale rumbo a Londres desde el Partenón

La antorcha olímpica viajó ayer desde Grecia hacia Londres para iniciar su recorrido por tierras británicas. Previamente, el miércoles, tuvo lugar el último relevo de la antorcha, que, como puede verse, salió del Partenón. En el acto estuvo presente el alcalde de Londres Boris Johnson.

Crédito de la imagen: Reuters

18 mayo 2012 at 7:45 pm Deja un comentario

Nerón, el tirano que dejó su nombre en la historia olímpica

En la Olimpiada del año 67 d.C. obtuvo nada menos que 1.808 coronas de olivo

Deportistas profesionales, amateurs, estrellas de cine, activistas, dictadores, héroes mitológicos, monarcas y emperadores. Todo ese amplio crisol de personalidades forma parte del universo histórico de los Olímpicos, principalmente cuando en el repaso se incluyen a los Juegos de la antigüedad, una etapa olvidada y que pierde significado en comparación con la actual pero que atesora hechos aún hoy sorprendentes.

Uno de esos capítulos, quizá no tan difundido por las características del protagonista, revela que Nero Claudius Cæsar Augustus Germanicus, más conocido como “Nerón”, podría cargar con el honor de ser el competidor más laureado desde el nacimiento de los Juegos. Durante su participación en los Juegos del año 67 d. C., uno de los tiranos más impopulares de la humanidad se adjudicó 1808 coronas de olivo ¿el equivalente a una medalla-, un récord tan discutible como imposible de igualar.

Si actualmente formar parte de los Juegos Olímpicos está asociado al privilegio de participar de la elite del deporte, en la antigüedad era sinónimo de gloria. Convertida Grecia en provincia de Roma, la ciudad de Olimpia era vista por los mandatarios romanos como el sitio ideal para ratificar su supremacía sobre el país al que habían derrotado.

No obstante, no era solo este concepto y sus aires caprichosos los que llevaron a Nerón a participar en los Juegos. Según se desprende del Diccionario del Mundo Clásico, de Simon Hornblower y Tony Spawforth, desde varios años antes de su presencia en Olimpia, Nerón ya mostraba su encanto por el atletismo griego, en tanto que su anhelo era “eliminar de Roma la afición por los espectáculos de gladiadores y favorecer otro tipo de entretenimientos más nobles”. Así, cantó y tocó la cítara en unos juegos privados del 59 d. C. organizados para celebrar su primer afeitado de barba, mientras que un año después introdujo unas juegos públicos similares a los helénicos. Siguiendo con su plan, en el 61 d. C. inauguró un gimnasio y hasta distribuyó aceite entre los participantes de forma gratuita.

Ya en las Olimpíadas del 67, Nerón se trazó una meta que contrariaba la idea que siglos después eternizaría el Barón Pierre de Coubertin con aquello de que lo importante “es participar”. Según señala Luciano Wernicke en su libro Historias insólitas de los Juegos Olímpicos, el único objetivo del emperador era ganar, y a cualquier precio.

El tirano se inscribió en una carrera de cuadrigas, pruebas en las que se enfrentaban carros tirados por caballos. De acuerdo con Wernicke, Nerón sobornó a sus rivales para que fueran desertando a medida que se extendiera la competencia. Otra versión sostiene que el reglamento de la carrera establecía que se debía correr con cuatro animales y que el romano se presentó con 10, generando la indignación y el retiro de todos los competidores.

En el punto en el que sí todos confluyen es que Nerón obtuvo un solitario triunfo que, incluso, estuvo a punto de escaparse de sus manos producto de una caída en una curva. Peor aún, este accidente lo dejó mal herido y casi le cuesta la vida.

El paso de Nerón por los Juegos también incluyó, entre otros, su participación en cuadriga de potros, tiro de potros de a diez, heraldos, tragedia y cítara, concursos de canto y de declamación. En todos esos casos y otros tantos, la corona de campeón terminó adornando su cabeza, una “hazaña” que le permitió regresar a Roma para exhibirlas ante su pueblo.

La gloria, sin embargo, sería muy efímera. Un año después de su demostración en Olimpia, serios conflictos políticos terminaron con el Senado declarando al tirano como enemigo público. Tal determinación provocó la huida de Nerón, quien refugiado en una villa decidió quitarse la vida. Y allí, entre lamentos, habría dicho: “¡Qué artista desaparece conmigo!”.

Fuente: Terra Perú

16 mayo 2012 at 8:01 pm 1 comentario

Terminan los Juegos Olímpicos. Comienza una nueva Olimpiada

Vuelvo de vacaciones y como era de esperar tras el “paro biológico” veraniego encuentro el buzón del reader con un montón de noticias y artículos muy interesantes que me apetecería comentar y que iré haciendo poco a poco en cuanto vaya aterrizando.

Uno de los temas del verano, como es lógico, ha sido la celebración de los Juegos Olímpicos de Beijing. Quienes seguís este blog (tengo que agradeceros a todos vuestra fidelidad) sabéis que es un tema que me atrae particularmente y al que suelo dedicarle mucha atención. Justo es por ello que le dedique esta primera entrada postvacacional.

Personalmente los Juegos de Beijing me han parecido extraordinarios. La organización ha estado a una gran altura, cosa que era de prever porque el gobierno chino no ha ocultado nunca su interés en utilizarlos como un escaparate para dar al mundo una imagen de modernidad y capacidad organizativa. A esta buena imagen ha contribuido también el acierto de los recintos deportivos contruidos para el evento. El “Nido de Pájaro”, el “Cubo de Agua” o el Velódromo han maravillado al mundo por su majestuosidad y su vanguardismo. Además, el nivel deportivo ha sido impresionante, con dos figuras que han destacado sobre el resto: el estadounidense Michael Phelps (ocho oros y siete récords del mundo en natación) y el atleta jamaicano Usain Bolt (tres oros y sendos récords mundiales en 100, 200 y relevos 4×100).

Claro que no todo ha sido positivo. En el debe de estos Juegos de Beijing quedará el lógico desencanto de quienes pusimos (me incluyo; qué le voy a hacer, uno que es ingenuo) excesivas ilusiones en que su celebración supusiera un aperturismo democrático para China. Pronto el gobierno chino dejó claro que no iba a permitir ningún conato de apoyo a la causa tibetana poniendo en marcha una maquinaria de represión que abortó cualquier intento practicar durante los Juegos el peligroso ejercicio de la libertad de expresión. El otro aspecto negativo a mi juicio, y ya en el ámbito deportivo, ha sido la sombra, demasiado alargada por desgracia, del dopage y con él el intento de adulterar la competición. A los casos de dóping detectados y convenientemente sancionados hay que sumar las sospechas de dopaje generadas en algunos deportistas, en ocasiones con acusaciones veladas de los propios rivales.

Como es natural, a lo largo de estas últimas semanas se han prodigado en la blogosfera artículos muy interesantes sobre el tema de los Juegos Olímpicos de la Antigüedad y los Juegos Modernos y que me gustaría reseñar:

Para conocer aspectos relativos a los Juegos Olímpicos en la Antigüedad puede consultarse Ancient Olympics , un sitio en inglés muy interesante y con abundante información.

En Tropaion, un artículo de Nikolaos Markoulakis da pie a reflexionar sobre el hecho de si los Juegos Modernos respetan los principales ideales que han caracterizado desde siempre a los Juegos Olímpicos. La Declaración Olímpica proclama que “El Olimpismo es una filosofía de vida que exalta y combina equilibradamente las cualidades del cuerpo, la voluntad y la mente. Combinando el deporte con la cultura y la educación, el Olimpismo se propone crear un modo de vida basado en la alegría del esfuerzo, el valor educativo del buen ejemplo y el respeto de los principios éticos fundamentales universales”. A partir de esta declaración, júzguese si se cumple este espíritu en los juegos Modernos.

Aunque el tema no es nuevo, en Gilgamesh aprovechan la actualidad de los Juegos para traer a colación la hipótesis de las influencias de Mesopotamia sobre los orígenes de los Juegos Olímpicos griegos. El autor, David Chibo, afirma que los juegos arcaicos griegos fueron inspirados por la Epopeya de Gilgamesh y señala haber encontrado once paralelismos entre los concursos de atletismo orientales y griego. Así, se señalan como paralelismos las pruebas de atletismo celebradas, el ser en julio/agosto, el celebrarse en honor e los dioses, la adjudicación de coronas o el terminar con una victoria-banquete.

En Reuters puede leerse un artículo con un título muy sugerente y actual : Dopaje en los Juegos Olímpicos Antiguos. En él se sugiere que en la antigua Grecia y lejos de la imagen clasica de deportividad, los atletas en ocasiones recurrían a las trampas, al soborno a los rivales y a extrañas pociones para garantizar la victoria. De todo ello tratabamos recientemente en esta entrada

Por último, dos enlaces con temas curiosos sobre las Olimpiadas: Un artículo en Público donde se habla de las reminiscencias en la antigua Grecia de jabalinas, pértigas y discos y se señala el origen del caballo con arcos en los ejercicios militares de la época clásica, y una infografía en The New York Times sobre la evolución de las antorchas utilizadas en los Juegos Olímpicos Modernos.

Para terminar, una pregunta:  ¿Quién aparece representada en las medallas que se han entregado en Beijing y sobre qué estadio aparece?. Comprueba aquí si has acertado. 

 

25 agosto 2008 at 9:59 am Deja un comentario

Érase una vez en Olimpia. Los juegos Olímpicos de la Antigüedad (VI)

Antideportividad y sanciones en los Juegos Olímpicos 

Hace unos días, concretamente el 2 de junio, podía leerse en la BBC un interesante artículo sobre algunos casos conocidos de corrupción y juego sucio en los antiguos Juegos en Olimpia, tema del que pensaba escribir más adelante pero que este artículo me da pie a tratar ahora.

Como es lógico, los juegos en Olimpia no estuvieron exentos de prácticas antideportivas y de intentos de adulterar la competición, lo que les hace en este aspecto no muy diferentes a lo que podemos ver hoy día en los Juegos modernos. Toda competición deportiva implica de entrada la aceptación de una reglas de juego por parte de los competidores, reglas que no todos aceptan y cuya infracción es lógicamente castigada según su importancia y trascendencia.

En Olimpia, la organización y desarrollo de los Juegos se regía por las Leyes Olímpicas. Estas normas estaban grabadas en tablas de bronce y depositadas en el Buleuterión, sede permanente del Senado Olímpico, que era el máximo organismo de apelación y encargado a la vez de velar por su correcta aplicación.

Como normas de aplicación particular de estas Leyes Olímpicas estaban los Reglamentos Olímpicos, de cuya revisión y adaptación se encargaban los hellanódikas o “jueces griegos”. Los hellanódikas fueron una pieza clave en la organización de los Juegos y representó una institución que siempre dio muestras de imparcialidad en decisiones y acuerdos.

La violación de los preceptos olímpicos daba lugar a sanciones, pudiendo ser éstas políticas, económicas, deportivas e incluso físicas.

Las sanciones políticas fueron raras, dado que la sanción solía implicar a una comunidad entera. Los motivos que dieron lugar a este tipo de sanciones solieron tener un motivo bélico o militar, y más concretamente la ruptura de la Tregua Sagrada. Nos referíamos ya en otro lugar a la exclusión de que fueron objeto los espartanos de los Juegos de la 90 Olimpiada (420 a.C.) acusados de haber atacado Physcos después de proclamada la Tregua Olímpica. La sanción incluía la prohibición a los lacedemonios de realizar sacrificios en Olimpia, condena que aquéllos consideraron injusta y se aprestaron a no acatar. Tras un ir y venir de emisarios y cuando en Olimpia se temía una irrupción por la fuerza de los lacedemonios en el Santuario, finalmente la cosa no fue a mayores, lo que da prueba del respeto que entonces merecía esta norma.

Las sanciones económicas fueron sin duda las más habituales. Con el importe de las multas impuestas se hacían los zanes, estatuas de Zeus fundidas en bronce en cuyo pie solía grabarse el nombre del atleta sancionado, su país de procedencia y algún verso en defensa del honor y el juego limpio en la competición. Como se mencionaba en el artículo de la BBC, el primer caso conocido de corrupción deportiva fue el de Eupolos de Tesalia, quien en la 98 Olimpiada (388 a. C.) sobornó con dinero a sus rivales para obtener sin dificultad la corona olímpica en la competición de pugilato (Pausanias V, 21, 3). Eupolos fue descubierto y castigado con una fuerte multa, invertida en la fundición de seis zanes.

La sanción deportiva más habitual fue la descalificación, que solía ir acompañada en muchas ocasiones de una sanción económica. Los motivos más frecuentes de esta sanción fueron dar muerte al adversario en las modalidades de pugilato o pancracio, pero también actuar de manera innoble o con excesiva brutalidad en la competición o, en todo caso, infringir las normas reglamentarias de cada especialidad. Relata Pausanias (VI, 9, 6) cómo en la 72 Olimpiada (492 a. C.), en la final de pugilato, Kleómedes de Astipalea fue privado de la victoria por haber dado muerte a su rival Ikkos de Epidauro, señalando además, no sin cierto dramatismo, que Kleómedes, no pudiendo soportarlo, enloqueció de pena.

El castigo corporal tuvo sin duda en el deporte antiguo una dimensión deportiva y pedagógica, como prueban multitud de testimonios en cerámicas. El castigo a base de azotes estaba a la orden del día en las competiciones olímpicas. El atleta que se escapaba en el momento de la salida en la carrera de velocidad era convenientemente azotado por el mastigáforo, que, provisto de un latigo, acompañaba al juez de la prueba. Tampoco se escapaban de este tipo de sanciones en las modalidades de lucha, pugilato o pancracio.

Por suerte no todos los competidores utilizaban el juego sucio en Olimpia y sin duda prevaleció el fair play  y la deportividad a lo largo de la historia de los Juegos. Poetas e historiadores se encargaron de hacernos llegar a través de sus escritos las grandes gestas deportivas de algunos de los más brillantes competidores que hubo en Olimpia, cuyo agonismo contribuyó a forjar su leyenda. Pero si hay una fecha negra para los Juegos, en la que se produjo el mayor nivel de corrupción jamás conocido en ellos, esa fue sin duda la del año 67 d. C.

Desde que en el año 146 a. C. Grecia pasara a convertirse en provincia romana, Olimpia comienza a suponer para Roma un lugar atractivo donde dejar patente su hegemonía política sobre el país vencido, de modo que empiezan a acudir a ella para participar en sus Juegos altos dignatarios romanos en busca de la gloria que aportaba la victoria en Olimpia. En el año 4 (194 Olimpiada) Tiberio obtiene la victoria en la competición de cuadrigas, e igualmente Germánico obtiene la victoria en la misma prueba en la Olimpiada 199. Pero la mayor vejación para los Juegos tendrá lugar en el año 67 cuando Nerón se decide a participar en los mismos.    

De entrada, Nerón hace aplazar dos años la fecha de celebración de la 211 Olimpiada para que coincida con su estancia en Olimpia y poder participar en los Juegos. A continuación obliga a los hellanódikas a incluir en el programa modalidades agonísticas hasta ese momento desconocidas e implanta novedades en las ya existentes y en todas ellas, cuadriga, cuadriga de potros, tiro de potros de a diez, heraldos, tragedia y cítara, se hace proclamar campeón, y ello sin  posibilidad de alegación, aun cuando se da el caso como cuenta Suetonio (Nerón, 23 y siguientes)  de que fue declarado vencedor en una competición de carros a pesar de haber caido del mismo y no haber terminado la carrera. Como resultado de su victorioso paso por Olimpia, Nerón hace acopio de 1808 coronas, por supuesto récord nunca igualado en la historia de los Juegos. Es evidente que Nerón no se guiaba por la máxima de que “lo importante no es ganar, sino participar”.

Imágenes:

Imagen 1: Reconstrucción virtual de zanes en Olimpia. Fuente: www.osmosis.com.au/visualize/olympia_06

Imagen 2:  Escena de palestra. Ánfora de figuras rojas (hacia 515 a.C.). Museo del Louvre

24 junio 2008 at 4:21 pm 2 comentarios

Juegos Nemeos

Es curioso comprobar cómo, aunque uno suele creerse bien informado con esto de la socialización de las tecnologías de la información, casi todos los días aprendes algo nuevo. Hoy me he enterado que desde 1.996 se celebran unos Juegos Nemeos. Ni que decir tiene que no tienen la repercusión de los Juegos Olímpicos, ni tampoco serán vistos como estos por 5.000 millones de espectadores, pero quienes participen en ellos tendrán el privilegio de competir en un recinto cargado de historia y de simbolismo.

Pues sí, desde 1.996, y cada cuatro años como los Juegos Olímpicos, el recinto arqueológico de Nemea, el enclave original de los Juegos Panhelénicos, recobra vida con la competición. El promotor de esta iniciativa es la Universidad Berkeley de California, que participa desde la década de los 80 en un proyecto de excavación en el recinto arqueológico del santuario de Zeus en la antigua ciudad de Nemea, a unos 120 kilómetros al suroeste de Atenas.

Es así como nació la Sociedad para la reactivación de los Juegos de Nemea, una asociación que intenta devolver a estas instalaciones el sabor y el espíritu que debió reinar en este enclave hace 2.300 años.

La primera edición en 1.996 atrajo a más de 660 corredores de 29 países y que iban de 10 a 93 años de edad. Será por tanto la de ahora la 4ª edición y se celebrará los días 21 y 22 de junio. Sólo se celebran pruebas atléticas de carreras: el día 21 prueba de 100 metros en pista de tierra y el día 22 carrera de 7.500 m. desde el antiguo templo de Heracles cerca de la ciudad de Kleonai hasta la pista atlética. Las carreras son para atletas amateurs y se organizan por sexo y por edad y tal como reza en la Declaración de los fines de la Sociedad “todos los participantes serán premiados sólo con el dolor de sus pies por el contacto con las mismas piedras y el mismo suelo en el que se corrió hace 2.000 años”. No habrá medallas y no se mantendrán los registros.

Si os interesa la noticia este es el sitio web de los Juegos Nemeos. En este sitio hay un link interesante a un video (Step into History: Nemea 2004) donde se hace un recorrido por el recinto arqueológico de Nemea. Deporte y cultura, un magnífico binomio.

5 junio 2008 at 4:45 pm Deja un comentario

Érase una vez en Olimpia. Los juegos Olímpicos de la Antigüedad (V)

La mujer en los Juegos Olímpicos

De entrada, podemos asegurar que, desde los tiempos más remotos de la historia griega, la mujer tuvo un papel destacado dentro del terreno de la educación física y del agonismo.

Ya en la sociedad cretense vemos a la mujer entregada, como los hombres, a numerosas actividades gimnásticas y deportivas: como los hombres, practican la carrera, conducen carros de caballos e incluso practican el pugilato y la tauromaquia.

Tras la formación de las primeras comunidades helenas, la mujer sigue ejercitando sus antiguos derechos al juego, a la actividad física y a la competición pública organizada.

Así, en Esparta las jóvenes son adiestradas junto con los varones al tiempo que se les instruye en su importante papel de futuras madres de espartanos. Recordemos a este respecto la anécdota relatada por Plutarco -Licurgo XIV- en la que Gorgo, esposa de Leónidas, a la observación del dominio que la mujer espartana ejercía sobre los hombres había respondido “También nosotras solas parimos hombres”. La importancia que se daba a la actividad física entre las jóvenes espartanas lo prueba el hecho de que a las vencedoras en las competiciones se les daba el título de crisóphoros o “portadora de oro”, siendo ese oro obviamente el futuro embrión. 

Del mismo modo, en Atenas, Licurgo supo ver la importancia que un buen estado físico de las jóvenes atenienses tenía en los asuntos familiares e incluso en otros de trascendencia pública en los muchos momentos en que los hombres se hallaban en el campo de batalla. Por este motivo prescribió para ellas no solo el ejercicio de la carrera y los juegos de pelota y del aro, sino también el lanzamiento de disco, la lucha y el pugilato.

Si bien a la mujer griega se le instruyó en el ejercicio físico, su participación en los concursos públicos fue aislada. En Olimpia se celebraron cada cuatro años unas competiciones exclusivas para mujeres denominadas Juegos Hereos, de los que por cierto no disponemos de mucha información. La principal fuente aquí es como casi siempre Pausanias (V,16,2-4). Estos juegos, que en época histórica estaban programados en honor a Hera, tienen un origen incierto que posiblemente tenga que ver con antiguos cultos de la fertilidad  que probaría el hecho de que a la vencedora se le entregaba una granada, símbolo de fertilidad y atributo de Hera.

Además de los Juegos Hereos, parece muy probable que las mujeres tuvieran acceso a participar en otras grandes festividades panhelénicas, Istmicas,Píticas y Nemeas. Sin embargo en los Juegos Olímpicos no solo tuvieron prohibida la participación sino que además tenían prohibida la asistencia a los mismos bajo pena de muerte. De la lectura del texto en Pausanias VI, 20, 9 pueden extraerse las siguientes conclusiones:

- Ninguna mujer casada podía asistir a los juegos. Es difícil precisar qué oscuro motivo subyace en esta prohibición. Lo más probable es que obedezca a milenarios preceptos religiosos en el paso de un sistema matriarcal a otro patriarcal en el que la mujer ha perdido el poder religioso que los antiguos ritos de fertilidad le atribuían.

- Como excepción a esta prohibición, la única mujer que podía asistir a los Juegos era la sacerdotisa de la diosa Deméter Cámine. Posiblemente la prerrogativa obedeciera al hecho de que en el talud norte del Estadio se hallaba emplazado originalmente un antiguo templo dedicado a esta diosa. A cambio de permitir su traslado a las afueras del nuevo recinto se le habría otorgado este privilegio a su sacerdotisa, cargo que como es lógico pensar fue muy deseado por las damas nobles y adineradas de la época.

- El incumplimiento de la prohibición se castigaba con la muerte. Dice Pausanias (V, 6, 7-8): “Siguiendo el camino que va de Escilunte a Olimpia antes de cruzar el Alfeo, hay una montaña de altos y escarpados farallones. Se llama Monte Tipeón. Hay una ley en Elida que manda precipitar por ellos a cualquier mujer que sea sorprendida en los Juegos Olímpicos, o incluso en la otra parte del Alfeo, en los días prohibidos a las mujeres. Sin embargo, dicen que ninguna mujer fue sorprendida en ellos, excepto tan solo Callipateira”. Aun así parece que Callipateira (o Ferenice como es llamada por otros) no terminó pagando con su vida por ser hija, hermana y madre de vencedores en Olimpia.

- Relata Pausanias (VI, 20, 9) que las doncellas sí que podían presenciar los Juegos, hecho que sorprende y que desde siempre ha desconcertado a los investigadores. Hoy la opinión más extendida es que esta afirmación obedece a un error de información de Pausanias,concluyéndose que todas las mujeres, con la única excepción de la sacerdotisa de Deméter Cámine, tenían vetada la asistencia a los Juegos.

-Aunque pueda parecer una paradoja, una mujer podía resultar vencedora en las pruebas ecuestres en Olimpia. Y es que la prohibición no afectaba a las competidoras en estas modalidades, dado que el vencedor era el propietario de los caballos y no el jinete. De todas las vencedoras, la más famosa fue Kyniska de Esparta, hija del rey Arquidamo y hermana de Agis y Agesilao, que obtuvo victorias en la 96 y 97 Olimpiadas (396 y 392 a.C.). Otras mujeres famosas por haber obtenido victorias olímpicas fueron Belistiche de Macedonia, Eurileone de Esparta y las eleas Timareta, Theodota y Kasia Mnasitea.

Imagen 1: Joven espartana entrenando para la carrera. Londres, British Museum (550-520 a.C)

Imagen 2: Olimpia. templo de Hera

21 mayo 2008 at 4:06 pm 1 comentario

Érase una vez en Olimpia. Los juegos Olímpicos de la Antigüedad (IV)

En los últimos días hemos asistido a los acontecimientos producidos a raíz de la entrega a las autoridades chinas de la antorcha olímpica y las protestas de algunos activistas por considerar que en China se produce una violación de las libertades básicas, incumpliendo por tanto la norma ética de respeto a los derechos humanos que preside el espíritu olímpico. Por desgracia estas protestas se han hecho extensivas a la comunidad tibetana en el litigio que desde hace varias décadas enfrenta a China con la República de Nepal, región reclamada por China, sabedora de su importancia geoestratégica, y de la que los propios nepalíes defienden su independencia. Y es a raíz de estos acontecimientos que se han levantado voces, en especial en la Unión Europea (Francia y Bélgica lo han llegado a sugerir explicitamente), sugiriendo la posibilidad de llegar a un boicot de los Juegos si China no daba pasos concretos con vías a la resolución del conflicto. Aunque rápidamente se han aprestado a dar un paso atrás, con todo no habría sido una situación nueva en la historia de los Juegos Olímpicos Modernos (basta recordar lo ocurrido en Moscu (1980) y Los Ángeles (1984).

En los Juegos Olímpicos de la Antigüedad, si bien es cierto que los conflictos armados estaban a la orden del día, y ello especialmente como hemos comentado en alguna otra ocasión en el área del Peloponeso, también lo es que desde un principio se tendió en los Juegos a evitar en su celebración la interferencia de asuntos políticos o sociales. Es cierto que el territorio no pudo sustraerse a agudas crisis que se produjeron, caso de la ya comentada enemistad eleo-espartana del año 420 a.C. que culminó con la exclusión de Esparta de los Juegos de la 90 Olimpíada bajo la acusación de haber violado la εκεχειρία , pero no es menos cierto que los Juegos tenían ante todo una finalidad religiosa y había en la sociedad griega un temor muy arraigado al sistema teológico que Zeus representaba, temor que hacía de todo punto impensable en las polis griegas un planteamiento de boicot a los Juegos en el sentido moderno del término.

pentathlon.jpgDe muy estrictas por contra pueden considerarse las condiciones impuestas a los atletas que aspiraban a participar en los Juegos; condicionantes que eran de aspecto racial (debían ser griegos), social (no podían ser esclavos), civil (tenían que ser legítimos de nacimiento), ético (no debían haber incurrido en deshonor) y técnico (previamente a las competiciones debían haberse entrenado por un espacio de 10 meses y uno en Elis antes del comienzo de los Juegos).

Ser griego de nacimiento era requisito ineludible para quien aspiraba a participar en los concursos, ya que el gran festival de Olimpia se organizaba en honor y gloria de Zeus, dios patrón de la Hélade. Además la lengua griega y el agonismo olímpico se integraban en un concepto de cultura que lógicamente no podía ser entendido por los barbaroi. Así, por no considerarse griegos puros, los caudillos macedonios tuvieron trabas para participar en los Juegos. Herodoto relata a este respecto las dificultades para participar en las Olimpiadas de Alejandro I rey de Macedonia, tío de Alejandro Magno (Herodoto V,22). Más tarde, la presión política y militar de Roma transformó la cláusula racial hasta hacerla desaparecer; según un texto de Flegón, en la 177 Olimpiada (año 72 a.C.), el corredor romano Gaius se alzó con la victoria en la prueba del dólico, convirtiéndose así en el primer extranjero vencedor en Olimpia.

kylix-villa-giulia-rome.jpgLos esclavos también estaban excluidos de los Juegos, ya que la opción a tomar parte en los concursos presuponía la plenitud de derechos civiles. Del mismo modo, señala Filóstrato (Gymnastike, 25) la minuciosidad con la que se investigaba si los concursantes eran miembros de una comunidad conocida, si tenían padre o familia  o si habían nacido realmente libres y no simplemente como hijos bastardos de padres nacidos libres; es decir, se prestaba atención a la dimensión social del participante (libre no esclavo), pero también a la plenitud de sus derechos familiares (si era legítimo o no).

Además se excluían de los Juegos a los criminales, a los que hubieran cometido delitos de sangre grave, o incurrido en deshonor (ἀτιμία), a los impíos y blasfemos (ασέβεια), a los que quebrantaran la tregua sagrada y a quienes habiendo sido sancionados con multa por cualesquier motivo no la hubieran satisfecho todavía.

 El último requisito estaba basado en razones de carácter de técnica deportiva, tendente a dar mayor brillantez a los agones. Los participantes, bajo pena de descalificación, debían acreditar haberse entrenado por un espacio no inferior a diez meses antes de los Juegos, llevando a cabo el último mes de preparación en las instalaciones de Elis. Cuenta a este respecto Pausanias (V, 21) el caso del púgil alejandrino Apolonio, que en la Olimpiada 218 (año 93) fue descalificado por llegar tarde a los Juegos al detenerse en los festivales de las ciudades de Jonia. 

Imágenes:
*Escena de pentathlon. British Museum                                                                               **Lanzador de disco. Kylix. Villa Giulia. Roma

4 abril 2008 at 5:15 pm Deja un comentario

Érase una vez en Olimpia. Los juegos Olímpicos de la Antigüedad (III)

El desarrollo que tuvieron en la antigüedad los Juegos en Olimpia es equiparable al experimentado por los Juegos de la Edad Moderna, tanto en participación como en el número de concursos celebrados. Así podemos ver que de los 241 participantes de 13 países en los Juegos de Atenas de 1896 se ha pasado ni más ni menos que a 11.099 atletas de 202 países en la última edición celebrada en 2.004 también en Atenas. Por lo que respecta a las disciplinas deportivas, si en la primera edición se celebraron 43 eventos de 9 deportes diferentes (Atletismo, Ciclismo, Esgrima, Gimnasia, Halterofilia, Lucha, Natación, Tenis y Tiro), en la edición de 2.004 el número de eventos fue de 301 pertenecientes a 28 deportes.

En Grecia, es muy probable que desde la reorganización de los Juegos por parte de Ifito hasta el 776 a.C., fecha del comienzo histórico de los mismos, la carrera del estadio fuera la única prueba programada. Y desde aquella primera Olimpíada y durante las doce siguientes, la carrera sencilla fue el único agón a disputar. A partir de la XIV Olimpíada se inicia una progresiva ampliación del programa deportivo, motivada, probablemente, por la fusión en los Juegos de los concursos (carrera del estadio) que integraban los antiguos cultos de la fertilidad unido a los agones funerarios que debieron desarrollarse en honor al héroe local Pélope (lucha y pentatlón).

El número máximo de los concursos disputados en los Juegos fue de 23. Eso sí, atendiendo solamente a aquellas pruebas que tuvieron una regularidad y permanencia histórica, y descuidando otras modalidades como las de canto, cítara, oratoria, narraciones de viajes…, que aunque se tiene conocimiento de su existencia histórica e incluso en algunas ocasiones como en tiempos de Nerón gozaron de gran notoriedad, no tuvieron la regularidad de las demás competiciones.

A la originaria carrera del estadio que se celebró en exclusividad durante las trece primeras olimpiadas históricas, se le añaden el diaulo o doble carrera del estadio en el año 724 a. C. (14 Olimpíada; vencedor: Hypenos de Pisa) y posteriormente el dólico o carrera de fondo en el año 720 a. C. (15 Olimpíada; vencedor: Akhantos de Esparta). En el 708 a. C. (18 Olimpíada) se añaden las competiciones de lucha y pentatlón, ganadas por los espartanos Lampis y Eurybatos respectivamente. En el 688 a. C. (23 Olimpíada) se introduce el pugilato (vencedor: Onomastos de Esmirna) y en el 680 (25 Olimpíada) las carreras de cuadrigas  o tetrippos (vencedor: Pagondas de Tebas), con lo que vuelven a celebrarse en Olimpia las carreras de carros, que muy probablemente debieron constituir las primeras y acaso únicas competiciones. También la equitación con las carreras de caballos hace su presencia en el trancurso de la 33 Olimpíada (año 648 a. C), junto con el cruel pancracio, venciendo en estas disciplinas Krauxidas de Cranón y Lygdamis de Siracusa.

A partir de la 37 Olimpíada y coincidiendo con un periodo de influencia espartana empiezan a incluirse en los Juegos las competiciones para jóvenes. Así y sucesivamente se van introduciendo en el 632 a. C. la carrera del estadio y lucha para jóvenes (37 Olimpíada; vencedores: Polyneikes de Elida e Hippóstenes de Esparta, respectivamente), en el 628 a. C. el pentatlón para jóvenes (38 Olimpíada; vencedor: Eutelidas de Esparta) y en el 616 a. C. el pugilato de jóvenes (41 Olimpíada; vencedor Philytas de Sibaris).

auriga-de-delfos.jpgEn el año 572 a. C. una coalición eleo-espartana destruye Pisa, hecho que hace perder a los pisatios su poder político y les obliga a renunciar a los derechos de administración del Santuario.  Los eleos, con la aquiescencia de Esparta, serán en adelante los programadores habituales de los juegos, habitualidad que se convierte en exclusividad a partir del 576 a. C. cuando Esparta se desliga de los Juegos no enviando ya concursantes más que de manera esporádica. Ya próximo a acabar este siglo y como exponente de una realidad militar predominante se introduce la carrera de hoplitas o carrera de armados, concretamente en el 520 a. C. en el desarrollo de la 65 Olimpíada, siendo el primer vencedor de la especialidad Damaretos de Erea.

La afición por los caballos y las carreras de carros lleva consigo la inclusión dentro del programa de nuevas modalidades de competición, entre las que destaca la biga o carrera de carros tirada por dos caballos, que se disputa por primera vez en el 408 con motivo de la 93 Olimpíada y en la que resulta vencedor Euágoras de Elida. En el 256 a. C. se incluyen dentro de las especialidades a disputar en los Juegos de la 131 Olimpíada las carreras de potros, en las que se proclama vencedor Hipócrates de Tesalia.

En el 146 a. C. Grecia, tras la derrota de Macedonia y la destrucción de Corinto por las legiones romanas, se convierte en provincia romana. Los Juegos pierden el panhelenismo que hasta entonces les había caracterizado y Olimpia pasa a ser para cónsules y emperadores un atractivo lugar donde obtener triunfos para acrecentar su gloria. Pero de ello hablaremos en otro momento.

Imagen: El Auriga de Delfos. Museo Arqueológico de Delfos

21 febrero 2008 at 8:23 pm Deja un comentario

“Astérix en los Juegos Olímpicos”. Aprende a dibujar a Obélix

Recuperamos un flash aparecido en  elmundo.es con motivo del estreno de la película “Astérix en los Juegos Olímpicos”. Como curiosidad, podrás convertirte por un momento en  Uderzo ya que se enseña a dibujar a Obélix de una forma muy imaginativa.

asterix.jpg

Si no puedes ver la animación, tal vez no tengas instalado flash. Si lo deseas, puedes descargarlo aquí.

9 febrero 2008 at 12:12 pm 1 comentario

Érase una vez en Olimpia. Los juegos Olímpicos de la Antigüedad (II)

Sin lugar a dudas, uno de los aspectos que primero nos viene a la mente al hablar de las Olimpiadas es el de la llamada Tregua Olímpica. Ya desde la reinstauración de los Juegos de la Era Moderna allá por 1886, su principal valedor el Barón de Coubertin quiso que uno de los pilares en que se asentaran fuera el del compromiso de los paises participantes  en el cese durante la celebración de las competiciones deportivas de todo tipo de conflicto armado. Este espíritu sigue por supuesto aun hoy vivo, como demuestran los llamamientos al respeto de la norma olímpica que hace el Secretario General de la ONU cuando se acerca la celebración de los Juegos. 

Y no es exagerado afirmar que la consecución de este compromiso de tregua fue la principal causa de la consolidación y posterior éxito de los  juegos Olímpicos en la antigüedad; un hecho que conviene comprender y darle su justo valor por el momento histórico en que se produjo y por ser en este tiempo el Peloponeso una región en conflicto constante. Por otra parte, su gestación fue del todo punto curiosa.

La Tregua Olímpica del 884 a.C.

A principios del siglo IX a. C. la inestabilidad y las guerras son el denominador común de los pueblos que se han asentado en el Peloponeso y que empiezan a reagruparse en polis. Tres pueblos se disputan en este momento el patronaje del Santuario de Olimpia y no tienen reparos en dirimir sus disputas con las armas: por una parte los etolios de Elida o eleos, de otro los aqueos de Pisa o pisatios y en tercer lugar los espartanos-dorios de Laconia, más lejanos geográficamente de Olimpia pero más poderosos militarmente. 

Y es en este momento histórico cuando el famoso rey eleo Ifito logra la firma de un pacto o acuerdo (εκεχειρία) suscrito por él en representación de los eleos, por el también mítico legislador Licurgo en nombre de Esparta y por el rey Cleóstenes de Pisa. Los motivos que movieron a Ifito a buscar este acuerdo son, como es lógico, confusos. Según la versión más extendida,que es la que recoge Pausanias (Descripción de Grecia V,4,6), parece ser que su decisión se debió a la interpretación de un oráculo recibido en Delfos donde acudió el rey para pedir orientación ante una epidemia de peste que asolaba su país. La Pitia le respondió: “Defended vuestra patria, apartaos de la guerra, cuidad de la común amistad con los helenos, mientras a vuestros Juegos anuales se sume el año de la alegría”. El rey interpretó el oráculo en el sentido de que debía reorganizar la competición olímpica, dándole una periodicidad y esplendor distinto para así aumentar su importancia. Y así lo hizo.

 Según este famoso tratado suscrito en el año 884 a. C. el territorio de Olimpia se declaraba inviolable, e inviolables asimismo los peregrinos y atletas que se encaminaban a ella para tomar parte en los juegos. El texto del acuerdo fue grabado en un disco de hierro y decía lo siguiente:

“Olimpia es un lugar sagrado, quien ose pisar este suelo con fuerzas armadas, será vituperado como hereje. Tan inicuo es también todo aquel que no vengue un crimen estando en su mano poder hacerlo”.

Cuando estaba próxima la fecha de celebración de los Juegos, los espondóforos o “mensajeros de la paz” partían de Olimpia para anunciar  a todos los pueblos griegos que el periodo de paz durante el cual se celebraban los agones litúrgicos habían comenzado. A partir de ese momento se suspendían todas las operaciones militares y todo ejercicio de fuerza basado en el uso de las armas. Los peregrinos y atletas que acudían a Olimpia gozaban de inmunidad durante su estancia allí, así como el tiempo que durase su viaje de ida y vuelta. 

Por lo demás, la realidad histórica de este trascendental acuerdo parece estar fuera de toda duda. El propio Pausanias declara haber visto el disco con el acuerdo depositado en su época en el Templo de Hera (Pausanias, op.cit. V, 20, 1). También Aristóteles, según Plutarco (Licurgo, 1), atestiguó la existencia del documento.

Con la instauración de la ekecheiria dio comienzo una época gloriosa para Olimpia. Su Santuario pasó a ser una cita obligada y periódica para honrar a Zeus, un espacio donde los peregrinos acudían a llevarle sus ofrendas y a celebrar competiciones en su honor.

Pero, ¿qué fue de la Tregua? ¿Se cumplió siempre?. Como es lógico , no siempre prevaleció este “espíritu olímpico”. Los autores clásicos nos han dejado constancia de un buen número de situaciones de incumplimiento del pacto sagrado. Tucídides, por ejemplo, nos relata en su Historia de la guerra del Peloponeso, V, 49-50, cómo los espartanos fueron excluidos de los Juegos de la 90 Olimpíada del año 420 a.C. al haber sido acusados por los eleos de haber infringido el pacto de la Tregua al haber tomado con las armas la fortaleza de Physcos y haber colocado una fortaleza en Lepreón después de decretado el armisticio olímpico. Con todo, el espíritu que llevó a Ifito a buscar el acuerdo prevaleció durante los años de vigencia de Los Juegos en Olimpia y supuso el aspecto más destacado de los mismos hasta su desaparición en el año 393, año en que Teodosio I dictó el decreto que prohibía la celebración de los Juegos en Olimpia.

treguaolimpica.jpg

23 enero 2008 at 8:22 pm 2 comentarios

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