Posts tagged ‘Nerón’

Julio César y las supersticiones de Roma

Decir “Salud” al estornudar, entrar en una habitación siempre con el pie derecho o romper un cordón eran algunos de los símbolos supersticiosos de la antigua Roma. Algunos de ellos se heredaron en las civilizaciones posteriores e incluso todavía siguen vigentes en la actualidad

Fuente: JESÚS CALLEJO > Madrid  |  Cadena SER
8 de febrero de 2018

No deja de sorprender que una ciudad-estado como era la antigua Roma, todo un imperio extendido por medio mundo gracias a su poder militar, fuera tan supersticioso como el que más.

En eso no era único ni original. Muchas de sus prácticas mágicas estaban influidas por los griegos, por los etruscos y los caldeos. Es sabido la afición que tenían los romanos de consultar a augures, arúspices y oráculos, prácticas que se incrementaron cuando pasaron de ser una austera República y se convirtieron en Imperio. Los emperadores o césares se creyeron divinos y vitalicios, rindiéndoseles un culto que iba más allá del mero aspecto político. Eso tenía su contrapartida: cualquier desastre militar -o incluso de la naturaleza- se le imputaba a la debilidad del soberano. Al emperador Nerón le achacaron el origen del terremoto ocurrido en la Italia meridional, aparte de algún que otro incendio de sobra conocido.

Cualquier persona que tuviera un sueño profético atinente a la suerte del Estado podía comunicárselo al Senado. Julio César creía en los vaticinios, aunque no los hizo mucho caso en los momentos finales de su vida, Tiberio se rodeó de varios astrólogos y Septimino Severo anotaba cuidadosamente los oráculos que se referían a su persona. Hubo una época en que los adivinos se hicieron imprescindibles hasta que fueron prohibidos por los emperadores cristianos.

Diversos autores latinos se encargaron de darnos a conocer estas múltiples supersticiones romanas. Una obra poco conocida de Cicerón (106-43 a.C.), titulada De Adivinatione, recoge algunas de estas creencias: “El tropezar, romper un cordón y estornudar tienen un significado supersticioso digno de atención”. Ovidio, en los Fastos, asegura: “si los proverbios tienen alguna importancia para tí, la gente dice que no es bueno para las esposas que se casen en mayo”.

Pero, sin duda, fue el escritor y historiador latino Plinio el Viejo (23-79 d.C.) el que se encargó de recopilar muchas de las supersticiones que practicaron los romanos y que luego, durante la Edad Media, pasaron a la cultura occidental. Su sobrino, Plinio el Joven, también se dedicó a esta clase de recopilaciones en su Epistolario, aunque con menos empeño. Hay algunas, tan conocidas hoy en día, como entrar en una habitación siempre con el pie derecho (ya mencionada por Petronio) o el exclamar “¡Salud!” cuando alguien estornuda en nuestra presencia (algo que exigía el emperador Tiberio) o bien el llevar consigo una pata de liebre o de conejo como amuleto para aliviarse de ciertas enfermedades o ahuyentar la mala suerte.

En su Historia Natural (enciclopédica obra compuesta por 37 libros sobre distintos aspectos del mundo de la naturaleza), Plinio el Viejo recoge creencias y supersticiones sobre los asuntos y objetos más variopintos, que van desde los alfileres (“tener varios alfileres que se hayan cogido de una tumba clavados en el umbral de una puerta es una protección contra las pesadillas nocturnas”) hasta los nudos (“Para curar las fiebres se suele poner una oruga en un trozo de lino con un hilo pasado tres veces alrededor y atado con tres nudos, repitiendo a cada nudo la razón por la que el mago realiza la operación”).

Se sabe que portaban toda clase de amuletos y que una de las supersticiones más extendidas era la utilización de tablillas (generalmente de plomo) donde aparecían los nombres a los que se quería hacer daño y que luego eran utilizados en un conjuro mágico.

Lo bueno, o lo malo, es que muchas de esas supersticiones las hemos heredado también nosotros…

 

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9 febrero 2018 at 2:49 pm Deja un comentario

Lo que se obvia de la homosexualidad en la Antigua Roma, entre la difamación y el mito

En Roma era prioritario diferenciar quién ejercía el papel de activo y quién el de pasivo, tanto a nivel sexual como social. El sexo se veía como un juego de poder y la homosexualidad era tolerada, en tanto, se mantuviera la distancia social

Fuente: CÉSAR CERVERA  |  ABC
7 de febrero de 2018

La vida sexual en la Antigüedad ha sido motivo de toda clase de mitificación. Grecia, y luego Roma, han sido fabulados como lugares donde la libertad sexual, indiferentemente de la inclinación de los amantes, se aceptaba a niveles que sonrojarían a puritanos de otros tiempos. Una idea simplista que ha dado como resultado afirmaciones erróneas como la de que Julio César o Alejandro Magno eran abiertamente homosexuales o que ir a una bacanal resultaba como quedar para tomar el aperitivo. La habitual morralla de cuando se analiza con ojos del presente acontecimientos y formas de pensar del pasado; y de cuando se trata de trasladar un concepto moderno a un tiempo donde ni siquiera existía una palabra equivalente a homosexualidad, ni en griego ni en latín.

El mito

Lejos del concepto moderno de homosexualidad entre adultos, los griegos practicaban la pederastia como una forma de introducción de los jóvenes (ya en la pubertad) a la sociedad adulta. Un mentor asumía la formación militar, académica y sexual de un joven –que no era considerado ni legal ni socialmente un hombre– hasta que alcanzaba la edad de casamiento. Lo tardío de los matrimonios y el papel limitado de la mujer en la sociedad alentaban este tipo de prácticas, que variaban radicalmente en función de qué ciudad-estado se trataba. Cosa distinta a la homosexualidad entre hombres adultos, que despertaba en muchas ocasiones comportamientos homófobos. Las relaciones entre hombres adultos de estatus social comparable, no así con esclavos, iban acompañadas de estigmatización social dada la importancia de la masculinidad en las sociedades griegas. La única excepción de normalidad social en estos casos se daba en antiguas relaciones pederastas que habían alcanzado la edad adulta.

Para los romanos la homosexualidad era también de carácter «punitivo», se sodomizaba a los prisioneros, a los enemigos, a los esclavos o a los extranjeros para dominarlos

A comienzos de la República romana, la homosexualidad estuvo penada incluso con la muerte por la ley Scantinia y quedó restringida en el ejército desde el siglo II a.C. Los elementos más conservadores de la sociedad romana calificaban estas relaciones como el «vicio griego» y lo atribuían a las causas de la decadencia de esta civilización. Solo el tiempo permitió que estas relaciones fueran aceptadas, aunque no faltaron los difamadores que sacaron provecho político al arte de los rumores de alcoba. Como recuerda el historiador Adrian Goldsworthy en el libro «César, la biografía definitiva», «aquellos senadores que tenían amantes varones solían hacerlo con discreción, a pesar de lo cual con frecuencia los opositores políticos les ridiculizaban públicamente».

Dos hombres y una mujer en un fresco de Pompeya.

Si bien en Grecia la línea roja la marcaba el que hubiera una diferencia de edad entre los amantes, en Roma era prioritario diferenciar quién ejercía el papel de activo y quién el de pasivo, tanto a nivel sexual como social. El sexo se veía como un juego de poder, donde lo aceptable venía marcado por la jerarquía social. Explica Javier Ramos en su libro «Eso no estaba en mi libro de Roma» (Almuzara) que «la pasividad en las relaciones entre hombres quedaba reservaba para los esclavos o para los adolescentes. Ser penetrado era la mayor de las humillaciones».

Asimismo, Alberto Angela, en su libro «Amor y sexo en la Antigua Roma» (Esfera de los libros), recuerda que para los romanos la homosexualidad era también de carácter «punitivo», se sodomizaba a los prisioneros, a los enemigos, a los esclavos o a los extranjeros para dominarlos. «Se sojuzgaba la virilidad ajena», apunta.

La difamación

Los opositores a Julio César usaron siempre los rumores de que en un viaje diplomático había mantenido relaciones homosexuales con Nicomedes IV, Rey de Bitinia, para erosionar la autoridad del dictador romano. La acusación era grave no por tratarse de una relación homosexual, la cual podía ser asumida, sino por haber ejercido supuestamente el papel de pasivo sexual con un extranjero. Julio César, que siempre negó la acusación, fue de hecho un conocido casanova con predilección por las esposas de otros senadores y cargos políticos. Aquel rumor supuso darle donde más le dolía.

La plebe y la aristocracia debían ser discretas en estas relaciones, no así los Emperadores. El historiador Edward Gibbon recuerda en su obra que de los doce primeros emperadores solo a Claudio le interesaban exclusivamente las mujeres. El emperador Nerón fue el primero que se casó con otro hombre, un joven eunuco de palacio llamado Esporo. Y de entre los amantes masculinos que se vinculan con Calígula se suele mencionar, entre los más conocidos, al histrión griego Mnéster y a su primo Emilio Lépido. Este último ejerció un papel protagonista a nivel político hasta que, a finales del 39, el emperador le acusó de encabezar un complot contra él y ordenó su ejecución. Lépido reconoció antes de morir que había tenido relaciones sexuales con el Emperador y que tenía el vientre dolorido de la pasión que en ellas había puesto, lo que insinuaba que había ejercido él el papel activo en el acto sexual.

Nada comparado con el escándalo que supuso el reinado de Heliogábalo. A principios del siglo III, este emperador asombró a sus contemporáneos casándose públicamente dos veces vestido de mujer, adoptando así explícitamente el papel pasivo en la relación.

Busto de Trajano

Con el reinado del emperador de origen hispano Trajano, que sentía gran admiración por la cultura helenística, se retornó parcialmente la práctica de la pederastia. A la conocida preferencia de este emperador por los jóvenes le siguió la que su sucesor, el también hispano Adriano, profesó especialmente a uno, el joven griego Antínoo. Tras su trágica muerte, ahogado en el río Nilo, Adriano erigió templos en Bitinia, Mantineia y Atenas en su honor, y hasta le dedicó una ciudad, Antinoópolis.

Por el contrario, el lesbianismo se estimaba una aberración a ojos romanos y la mayoría de autores pasan de puntillas por este tipo de relaciones. En su trabajo «Homosexualidad femenina en Grecia y Roma», el profesor Juan Francisco Martos Montiel, de la Universidad de Málaga concluye que la homosexualidad femenina, tenido por «condición de monstrum», «en la imaginación de griegos y romanos de época imperial no podía concebirse más que como el intento de una mujer de sustituir a un hombre, y de otra mujer de obtener de la relación homosexual, de modo completamente antinatural, el placer que solo los hombres podían proporcionar».

 

7 febrero 2018 at 6:32 pm Deja un comentario

Bayas, la ciudad del vicio de los romanos


/ Fotografías: BAIA SOMMERSA

Fuente: LORENA PACHO > Nápoles  |  EL MUNDO
20 de agosto de 2017

Si en el imaginario popular, la Atlántida evocada por Platón es el emblema de la ciudad perdida y sepultada por las olas con todos sus enigmas, en el mundo terrenal la ciudad romana de Bayas, ahora bajo las aguas del golfo de Nápoles, es la prueba tangible de la historia más mundana de la Roma imperial. Hoy, sus restos, que en otro tiempo dieron mucho que hablar, reposan en total silencio en el fondo del mar, convertidos en un singular museo sumergido a siete metros de profundidad.

Para adentrarse en la historia de la ciudad perdida de Bayas, lugar de recreo veraniego en la época imperial por antonomasia, es necesario tomar un barco con el suelo de cristal y visión submarina o equiparse con el traje de buceo y las aletas y zambullirse entre mosaicos, esculturas clásicas de ninfas, restos de jardines y pilares de antiguas termas, que ofrecen un espectáculo único en las cristalinas y calmas aguas del Tirreno.

Sus orígenes se sitúan en el siglo III a. C., cuando era un lugar fundamentalmente religioso. En el siglo I a. C., Pompeyo limpió las costas de piratas y los patricios romanos comenzaron a construir allí sus residencias de verano. Sus aguas termales naturales eran ricas en azufre, la climatología era perfecta y sus parajes de ensueño atrajeron a más y más familias, hasta que Julio César construyó allí su villa de veraneo. El lugar se empezó a transformar en el gran complejo hotelero del mundo antiguo. Más tarde se convirtió en el emplazamiento predilecto de los futuros emperadores para tomar un respiro lejos de la política de Roma, desde Augusto hasta el excéntrico Calígula, pasando por el oscuro Nerón o Adriano, que murió allí.

Poco a poco se fue llenando de balnearios y pompa. La casa de la playa que pasó a ser la gran ostentación de la nueva riqueza de la flamante élite romana de la época. Tenía dos complejos termales, sólo superados en tamaño y prestigio por las termas de Roma, acuarios, piscifactorías rudimentarias para asegurar el pescado y marisco fresco todos los días, villas y edificios opulentos decorados con mosaicos, frescos extraordinarios, mármoles y réplicas de esculturas griegas, un muelle privado, fastuosos jardines y la Piscina Mirabilis, con capacidad para cerca de 13.000 metros cúbicos que asegurasen el suministro de agua dulce.Era la cisterna más grande del Imperio, lo que da una idea de la importancia de este enclave.

/ Fotografías: BAIA SOMMERSA

«Quién quería ser considerado importante en la época, tenía que tener una propiedad en Bayas y, a ser posible fastuosa. Al mismo tiempo era el lugar de deleite y perversión por excelencia», explica a EL MUNDO el responsable del museo arqueológico de Bayas, Pierfrancesco Talamo.

Mucho después de la caída del Imperio Romano, en torno al siglo XVI la ciudad de Bayas desapareció de los mapas. La intensa actividad volcánica de la zona – está rodeada por 24 volcanes, entre ellos el Vesubio – hizo que el mar se la tragara, pero para entonces su nombre ya había corrido como la pólvora.

Sus fiestas desenfrenadas y legendarias, donde corría a raudales el vino, sus numerosos burdeles, los banquetes opulentos con toda clase de vicios y sus largas veladas nocturnas entre excesos, lujos, vanaglorias y hedonismo le valieron el epíteto de «ciudad del pecado» y conmovieron a historiadores, poetas y escritores.

Para Cicerón, Bayas era sinónimo de «desorden moral y perversión». El poeta romano Ovidio la definió como «el lugar más apropiado para hacer el amor» y escribió que la gente «iba a Bayas para curar sus cuerpos con las termas y volvía con heridas en el corazón». Varrón contó en sus sátiras que allí «los viejos jugaban a ser jóvenes y los jovencitos jugaban a ser doncellas». El poeta Marcial contó la historia de la casta Levina: «En Bayas cayó en el fuego del amor, abandonó a su marido y huyó tras un joven; llegó como Penélope y se fue como Helena». Propercio, en sus elegías, advertía: «Márchate lo antes posible de Bayas, la pervertida. Ojalá sus baños, insulto hecho al amor, desaparezcan para siempre». Horacio plasmó que «ningún lugar en el mundo resplandece más que la amena Bayas».

Séneca, que le puso el sobrenombre de «pueblo del vicio», escribió que por el puerto de Bayas sólo se encontraba a borrachos que a duras penas se mantenían en pie, que había fiestas allá donde uno fuera, también en los barcos, y que la música sonaba por todas partes.

A pesar de que a Bayas se le llamaba ciudad, carecía de tal estatus propio y en ella no había ni rastro de foros, templos ni mercados propios de las urbes; solamente enormes villas de lujo engalanadas con todas las comodidades. Era el lugar ideal para huír de la política de Roma, 250 kilómetros al norte, y dejar atrás la máscara de contención que debía acompañar en la vida pública, para abandonarse al ocio y al hedonismo.

/ Fotografías: BAIA SOMMERSA

Muchos emperadores llegaron a establecerse allí durante períodos más largos. «La ciudad llegó a convertirse en una especie de sucursal de la corte imperial de Roma», apunta Talamo.

Pero Bayas no siempre fue un lugar de reposo lejos del ajetreo de la capital. La política no descansaba ni en verano y la ciudad costera tenía su crónica de poder: allí la élite de Roma también iba a conspirar, con y contra el emperador. Entre sus muros, Pisón tramó su conjura para acabar con Nerón pero, en el último momento, decidió cambiar de escenario para llevar a cabo el plan. Sus dudas le costaron caro. El emperador descubrió sus intenciones y le obligó a suicidarse. El mismo Nerón urdió también al cobijo de Bayas el asesinato de su propia madre, Agripina, que, como él, tenía una inmensa villa propia en la ciudad. Después de varios intentos fallidos en otros lugares, decidió dejar de disimular y mandarla matar allí mismo.

La ciudad de Bayas, «Las Vegas de la antigüedad», «la Beverly Hills de la Roma antigua», «la Pompeya sumergida» o «la pequeña Atlántida romana», con su turbulenta historia, permaneció olvidada bajo el mar hasta que un buzo la descubrió en los 60. Este tesoro olvidado ahora es un importante lugar de referencia de la arqueología subacuática y parque arqueológico submarino que atrae a miles de visitantes.

 

20 agosto 2017 at 9:40 am Deja un comentario

Excavan una tumba monumental en Pompeya

La inscripción presente en la tumba de mármol no incluye el nombre del difunto, pero en cambio corrobora ciertos eventos de la historia pompeyana y aporta datos nuevos

Tumba monumental. Excavación de una tumba monumental de mármol cerca de Porta Stabia, en Pompeya. Foto: PARCO ARCHEOLOGICO DI POMPEI

Fuente: ALEC FORSSMANN NATIONAL GEOGRAPHIC
28 de julio de 2017

Una tumba monumental de mármol, de un influyente personaje pompeyano, ha sido excavada cerca de Porta Stabia, uno de los accesos a la antigua ciudad de Pompeya, según informó el miércoles el Parque Arqueológico de Pompeya. La tumba monumental, construida poco antes de la violenta erupción del Vesubio en el año 79 d.C., conserva una inscripción funeraria de más de cuatro metros de largo y siete líneas, la más extensa que se ha descubierto hasta ahora en Pompeya. El epígrafe no incluye el nombre del difunto, pero sí sus res gestae o empresas realizadas en vida: adquisición de la toga viril (el paso de la infancia a la adolescencia), casamiento, banquetes públicos, donaciones de dinero, organización de combates de gladiadores y con bestias feroces.

El epígrafe corrobora ciertos eventos de la historia pompeyana, por ejemplo un episodio famoso narrado por Tácito, que ocurrió en Pompeya en el 59 d.C., “cuando durante un combate de gladiadores en el anfiteatro se desencadenó una pelea que degeneró en una lucha armada“, según explica Massimo Osanna, el director general de Parque Arqueológico de Pompeya. La trifulca llegó a oídos del emperador Nerón y, tras las pertinentes indagaciones por parte de las autoridades, a los pompeyanos se les prohibió organizar juegos de gladiadores durante diez años. La tipología del sepulcro y el contenido del epígrafe respaldan la hipótesis según la cual el monumento lo completaba un famoso bajorrelieve marmóreo (con escenas de procesiones, combates de gladiadores y venationes) que se conserva actualmente en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.

Por otro lado, Osanna sostiene que el difunto podría estar relacionado con la familia de M. Alleius Minius, cuya tumba, semicircular y más antigua, está ubicada en el mismo lado que la tumba monumental recientemente descubierta. “Cn. Alleius Nigidius Maius, uno de los personajes más destacados de la época neroniana-flavia, perteneció a la familia de los Alleii”, afirma Osanna. La tumba pudo ser construida para este Nigidius, “el más conocido de los empresarios de espectáculos de gladiadores de la ciudad“.

Personaje influyente. La impresionante tumba perteneció a un influyente personaje pompeyano. Foto: CESARE ABBATE / ANSA VIA AP / GTRES

 

Difunto anónimo. El difunto podría estar relacionado con la familia de M. Alleius Minius, cuya tumba, semicircular y más antigua, está ubicada en el mismo lado que la tumba monumental recientemente descubierta. Foto: CESARE ABBATE / ANSA VIA AP / GTRES

 

Inscripción funeraria. La tumba conserva una inscripción funeraria de más de cuatro metros de largo y siete líneas. Foto: CESARE ABBATE / ANSA VIA AP / GTRES

 

Epígrafe. El epígrafe no incluye el nombre del difunto, pero sí sus empresas realizadas en vida. Foto: PARCO ARCHEOLOGICO DI POMPEI

 

Nuevos datos sobre Pompeya. El epígrafe corrobora ciertos eventos de la historia pompeyana y aporta nuevos datos acerca de los últimos decenios de Pompeya, antes de la violenta erupción del Vesubio en el 79 d.C. Foto: CESARE ABBATE / ANSA VIA AP / GTRES

 

Bajorrelieve marmóreo. Famoso bajorrelieve marmóreo (con escenas de procesiones, combates de gladiadores y venationes) que se conserva actualmente en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles y que pudo completar la tumba recientemente descubierta. Foto: PARCO ARCHEOLOGICO DI POMPEI

 

28 julio 2017 at 8:29 pm Deja un comentario

Nuevos estudios determinan quién fue el fabricante del pecio romano de Porto Cristo (Mallorca)

Se trata de un pecio de unos 30 metros de la época de Nerón construido por Caius Iulius en el I dC

Fuente: S. Sansó  |  Diario de Mallorca
29 de junio de 2017

El pecio romano de las llumetes hundido frente a la playa de Porto Cristo podría haber sido un barco de la época del emperador Nerón, de unos 30 metros de largo y posiblemente hecho por el fabricante Caius Iulius, según indican las tres inscripciones que este año se han localizado en las maderas que aún se conservan en el fondo submarino de la localidad.

Eso explica el arqueólogo submarino Javier Rodríguez, que junto con Sebastià Munar forma parte del equipo científico que dirige las excavaciones del yacimiento subacuático. “Nos encontramos ante una embarcación romana del siglo I dC que iba cargada de ánforas, llumetes, vino, aceite y materiales de obra que procedían del sur de la Península. Es la única excavación arqueológica que estudia un barco de época romana en Balears”, señala Munar.

“Tenemos que ser conscientes de que los tesoros que tenemos en las costas de nuestro municipio son de todos, es importante que los conservamos porque como en este caso, pueden contener informaciones únicas en el mundo”, comenta la concejala de Educación y Patrimonio, Catalina Riera.

Durante un mes un equipo formado por arqueólogos, restauradores, especialistas en estudios de materiales, especialistas en arqueología naval y algunos voluntarios han trabajado en el fondo marino de Porto Cristo. “El objetivo es seguir con la investigación de este barco de la antigüedad que realiza el Instituto Balear de Estudios en Arqueología Marítima (IBEAM), y que el Museo de Manacor pueda seguir desalinizando, restaurando y musealizando los importantes hallazgos que surgen de este yacimiento submarino”, ha explicado la concejala de Cultura y Turismo local, Antonia Llodrà.

Los arqueólogos han destacado que la arquitectura naval de la embarcación se encuentra en muy buen estado de conservación y esto posibilita que se pueda hacer un estudio cuidadoso de cómo era este barco romano. “El no es sacar el barco a la superficie, ni tampoco sacar muchas piezas porque los objetos han estado unos dos mil años en el mar y sacar las piezas podría ponerlas en peligro”, explica el codirector del excavación Sebastià Munar.

Con todo, las piezas con posibilidades de conservación se irán depositando en el Museo de Historia de Manacor para que puedan durar muchos años en las vitrinas y los almacenes, añade su directora, Magdalena Salas. Este proyecto cuenta con la financiación del Consell de Mallorca y del ayuntamiento de Manacor.

 

29 junio 2017 at 1:14 pm Deja un comentario

Nerón «incendia» Roma por segunda vez

El emperador, cuya figura está siendo restituida, es objeto de un musical, a partir del 1 de junio, cuyo escenario se está montando en los Foros Imperiales

Giorgio Adamo interpreta a Nerón – ABC

Fuente: ÁNGEL GÓMEZ FUENTES ABC
24 de abril de 2017

Roma se dispone a vivir un verano con el polémico emperador Nerón (37-68 d. C.) como gran protagonista. Su vida se convierte en un gran musical que «incendiará» Roma a partir del 1 de junio. «Divo Nerón-Opera Rock» es el título de la obra que se presenta como «el musical más ardiente de la historia». Se está montando ya un imponente escenario en los Foros Imperiales, exactamente en los lugares donde tuvo lugar la historia, los fastos imperiales de la época neroniana, en el Colle Palatino, a unos pasos la Domus Aurea (Casa Dorada). El musical cuenta 14 años de la vida del tirano, con amores e intrigas y sus múltiples facetas: poeta, cantante, actor, escritor, auriga, curioso de la ciencia y la técnica. El elenco artístico es realmente excepcional: 24 bailarines y acróbatas, 12 cantantes-actores con otros 100 profesionales trabajando en un escenario de gran impacto visual: mide 36 metros de ancho, 27 de profundidad y 14 de altura, una estructura que divide a la ciudad.

Algunos consideran que es la última locura de Nerón, mientras otros aplauden, sobre todo porque en el proyecto, ideado por Franco Migliaci, ganador de dos Grammy y productor discográfico de fama mundial, que ha embarcado a cuatro premios Oscar de fama mundial: el escenógrafo Dante Ferretti, los decorados son de Francesca Lo Schiavo, amada en Hollywood; Gabriella Pescucci ha diseñado el vestuario, y la música es de Luis Bacalov, pianista y compositor argentino.

Seguramente los historiadores Tácito y Suetonio no habrían compartido mucho del renacimiento que vive la figura de Nerón, porque en parte contrasta con la detallada descripción que ellos hicieron de su delirante megalomanía, paranoia, carácter caprichoso, extravagante y locura hasta llegar a cometer matricidio. Pero, sin absolverlo de las atrocidades que cometió, para el emperador romano que subió al trono a los 17 años (54 d.C.) bajo la guía del filósofo, político y escritor Séneca, están llegando en los últimos años nuevas aportaciones sobre su biografía.

Nuevos documentos

Estudiosos reescriben su figura a través de convenios internacionales y publicaciones, con aportaciones de nuevos datos. Marisa Ranieri Panetta, arqueóloga y estudiosa de Nerón, que participó en una gran exposición en el Coliseo con nuevos documentos sobre el último emperador de la dinastía Claudia, advierte: «Nerón no fue un personaje negativo 360 grados. Ni Suetonio y Tácito pueden callar su gran popularidad, la fidelidad de los soldados -Nerón nunca puso pie en un campo militar porque detestaba la guerra- y munificencia o generosidad al gobernar. Desde el punto de vista arquitectónico y urbanístico, Nerón dio una impronta grandiosa y escenográfica a Roma. Sus termas, próximas al Panteón, eran famosas por el lujo y confort. Para sí mismo pretendió le mejor. Se construyó la Domus Aurea. Tenía además un gran sentido de la propaganda».

En este último campo Nerón fue un adelantado de los tiempos. Precisamente, el corazón de las nuevas investigaciones se centra en el área arqueológica de la Domus Aurea, el palacio de Nerón en el Colle Oppio, una de las siete colinas de Roma, donde se está sacando a la luz la «cenatio rotunda», famoso refectorio circular, descubierto en 2009, que giraba día y noche para imitar el movimiento de la Tierra e impresionar a los invitados.

Roma, dividida

La Domus Arena – ABC

En este delicado contexto arqueológico, simbólicamente muy ligado a la Domus Aurea, se ha montado el gran escenario del musical sobre Nerón. Se ha construido además la Domus Arena, con 3.025 puestos, subdividida en los mismos órdenes que las antiguas Arenas romanas: Platea Senadores con 480 sillas (180 euros es el coste del billete) y tres tipos diversos de gradas (a 125, 80 y 45 euros), que permiten una bella perspectiva del anfiteatro. Teniendo en cuenta la especial ubicación, un parque arqueológico único en el mundo, tuvo que dar su aprobación el ministro de Bienes Culturales, Dario Franceschini. Pero Roma se divide y se ha generado una gran polémica ante esta imponente estructura para el musical de Nerón, justo en el área donde vivía en la antigua Roma y desde la que se divisa el Coliseo y los Foros Imperiales.

Vittorio Emiliani, presidente del Comité para la Belleza de Roma, considera que se trata de «una locura»: «Se pueden usar estructuras antiguas cuando existen, como el teatro de Ostia antigua, pero construir expresamente uno nuevo en un lugar delicado como Vigna Barberini, en el Colle Palatino, no está ni en cielo ni en tierra», afirma Emiliani. Contrario es también el profesor de Historia del arte Tomasso Montanari, quien estima que «un musical no da valor al patrimonio». Otros expertos subrayan que las alarmas suscitadas son excesivas. Francesco Prosperetti, superintendente del área arqueológica de Roma, ha tenido que salir al paso de las críticas: «El musical no tendrá impacto en el delicadísimo contexto del Palatino. He visto las pruebas y es un musical de alta calidad. El canon de utilización del área es de 250.000 euros, además del 3% de los ingresos por entradas, que servirán para la restauración de la Domus Aurea». Su apertura definitiva al público está prevista para 2020.

Nueva imagen

¿Servirá el musical para, si no rehabilitar, al menos dar una nueva imagen de Nerón? Para el arqueólogo Alessandro D’Alessio, responsable científico de la Domus Aurea, se trata de una operación necesaria para restituir justicia a esta figura: «Se trata de proyectar de nuevo de manera diversa los focos sobre un personaje que la literatura, pero también el cine, nos han transmitido con una determinada imagen». Cabe recordar a este respecto «Quo Vadis» (1951), en la que Peter Ustinov encarna a un histriónico Nerón, una película que alimentó su imagen de emperador cruel y despreciable. Su nombre está ligado al terrible incendio de Roma, iniciado en la noche del 18 de julio del 64 d. C., que duró varios días y destruyó gran parte de la ciudad. Tácito recuerda que, de los 14 barrios de la ciudad, solo se salvaron 4, un dato confirmado por recientes excavaciones. «Hoy sabemos que Nerón no incendió Roma», afirma el arqueólogo D’Alessio, quien añade: «Él se encontraba en Anzio (en esa ciudad, a unos 60 kilómetros al sur de Roma, tenía un gran palacio) y volvió de inmediato a Roma para organizar las ayudas. Sucesivamente hizo reformas positivas en obras y urbanismo. Fue un emperador muy cercano al pueblo». Nerón no incendió Roma, pero sí ha vuelto a «incendiarla» musicalmente, con una ópera rock sin precedentes. Se espera que la aventura ayude al turismo de Roma.

 

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24 abril 2017 at 9:31 am Deja un comentario

Bienvenidos a casa de Nerón

La Domus Aurea de Roma, enorme residencia del emperador, lanza una visita con realidad virtual que permite descubrir su majestuosidad original

Fuente: TOMMASO KOCH > Roma  |  EL PAÍS
20 DE MARZO DE 2017

Roma acababa de arder. De las llamas salió una urbe destruida. Pero, también, una oportunidad. O así lo vio Nerón en el 64 d. C: la reconstrucción de la città eterna empezaría… en su casa. Privilegios de ser emperador. Así que expropió parte del centro histórico y encargó una residencia de 80 hectáreas, con paredes de mármol y bóvedas de oro, rodeada de bosques, un lago artificial y hasta una colosal estatua del propio princeps. No por nada fue bautizada Domus Aurea, la casa áurea. Cuando Nerón la pisó, se mostró satisfecho: “Por fin puedo vivir como un hombre”. Y ahora, por primera vez, cualquiera puede comprobar la humildad del emperador: la Domus Aurea ha inaugurado una visita con realidad virtual que permite sumergirse en su esplendor original.

“Te vas con la sensación de haber vivido una experiencia en lugar de haber visitado un museo. La realidad virtual me hizo sentir como una niña. Te lleva automáticamente a la Roma clásica: puedes caminar por los salones, los ninfeos, contemplar desde la terraza la ciudad, tan majestuosa”, contaba tras la experiencia Sara, una joven turista española. Porque, hacia la mitad de un itinerario de 75 minutos, el grupo de 25 visitantes alcanza la Sala de la Bóveda Dorada, se coloca un casco y viaja por el tiempo. “La oscuridad se va de un plumazo y el espacio se transforma: las paredes se caen y vuelve a entrar la luz originaria”, relataba Amaya, otra turista española.

“NERÓN FUE UN BUEN EMPERADOR”

“Nos ha llegado una imagen fuertemente distorsionada de Nerón”, asegura Alessandro D’Alessio. El arqueólogo cree que el Senado, marginado por completo en la fase final de su reinado, se vengó del emperador: su recuerdo fue manchado, primero, y luego destruido. Y así quedó para la posteridad la leyenda, que hoy los estudiosos tienden a desmontar, de que incendiara él mismo la ciudad. A la vez, buena parte de los historiadores de la época, afines al Senado, contribuyeron a retratarle como un “loco maniático”, según D’Alessio. Lo que el arqueólogo sí reconoce es la megalomanía del emperador: ¿cómo se explicaría si no una residencia de 80 hectáreas?

“Podemos decir que fue un buen emperador. Tomó medidas importantes para el pueblo y la ciudad tras el incendio, como normativas edilicias que limitaran el riesgo de fuegos. Sacó adelante la primera reforma monetaria, para combatir la inflación. Mostró cierta indulgencia con las clases menos ricas. Y fue un gran amante de la cultura griega”, enumera D’Alessio.


Sus afirmaciones harían feliz a Alessandro D’Alessio, arqueólogo y responsable científico de la Domus Aurea. “La luz era el aspecto fundamental, perdido para siempre. Reintroducirla era posible solo así. Es una reconstrucción muy rigurosa, no un dibujo animado. Enseñamos la Domus Aurea como era, dentro de la Domus Aurea como es”, defiende. En efecto, sin la realidad virtual costaría imaginar aquel monumento al ingenio y la egolatría. El resto de la visita transcurre en la sombra, entre muros y columnas prácticamente desnudos, que apenas narran el pasado glorioso que presenciaron.

Cosas de la damnatio memoriae, el castigo que el Senado infligió a Nerón: su recuerdo sería borrado de la faz de la tierra. El Coliseo cubrió el lago artificial; la estatua fue derribada; y los preciosos salones, expoliados y enterrados en el 109 d.C. bajo las termas de Trajano. Hasta que, con el Renacimiento, la Domus Aurea también resucitó. Fueron artistas tan célebres como Rafael o Pinturicchio quienes redescubrieron aquel tesoro: creían introducirse en unas grutas, pero se encontraron con la Historia sepultada.

Una de las salas de la actual Domus Aurea.

“El propio Rafael escribió al papa León X que de la arquitectura antigua solo percibía los huesos y la carne, pero faltaba la piel. Quizás hayamos logrado devolver la sensación de ese mundo”, se sincera Stefano Borghini, arquitecto y coordinador del proyecto virtual. Con un coste de unos 300.000 euros, esa tecnología juntaba tres virtudes: una inmersión emotiva, la corrección científica y el “menor impacto posible” en una estructura subterránea y con su propio microclima, según Borghini. Aun así, optaron por una experiencia de pocos minutos, ante la duda de cómo reaccionaría el público. Ni a Sara ni a Amaya les hubiera importado que durara más. Y no son las únicas, a juzgar por las visitas ya reservadas al menos hasta mayo —solo los sábados y domingos, por 14 euros; durante la semana continúan las obras de restauración—. Tanto que a posteriori Borghini cree que se podría haber prolongado “un pelín”.

Eso sí, mientras la Domus Aurea no muestre síntomas de rechazo, el experimento ha llegado para quedarse. O tal vez para expandirse. Tras las proyecciones nocturnas que desde hace dos veranos reviven los foros tal y como fueron, y ahora la visita virtual a Nerón, algo en Roma parece haber despertado. “Es una ciudad un poco replegada sobre sí misma. Estas iniciativas de modernidad son bienvenidas”, asevera D’Alessio. Y tanto él como Borghini sugieren que esta innovación podría abrazar pronto más iconos del patrimonio. El arqueólogo no añade más —“me matan”—, pero el arquitecto sí ofrece una pista: “Creemos mucho en esta posibilidad. Hay ideas, aún muy embrionarias, sobre el foro Palatino. Aunque tendría una complejidad enorme”.

Sea como fuere, D’Alessio quiere que el futuro ayude al pasado sin devorarlo: “El patrimonio arqueológico de una ciudad como Roma no se debe convertir en un parque de atracciones. La comunicación de lo antiguo de manera adecuada al público es justa, pero es importante la imagen de las ruinas como son. Hay conservar un recuerdo, una memoria”. Nerón, desde luego, no podría estar más de acuerdo.

EL FUTURO DE LA DOMUS AUREA

La Domus Aurea reabrió a los visitantes hace poco más de dos años. Y ahora ha incorporado también las gafas de realidad virtual. Pero mucho queda por hacer, relata D’Alessio.

“Ante todo, tenemos que terminar las intervenciones de restauración estructural y apuntalamiento. Pero van por el buen camino, ya está realizado entre el 70 y el 80% del trabajo”, afirma el arqueólogo y responsable científico del monumento.

Mientras se refuerza por dentro, la Domus Aurea necesita también liberarse del peso que la oprime. Tras ser enterrada bajo las termas de Trajano, ahora la casa de Nerón carga en sus hombros con Colle Oppio, la colina que se alza sobre sus techos. De ahí que parte del proyecto consista en aliviar en un 70% ese peso. ¿Cómo? Sustituyendo el parque y sus árboles por un jardín ligero, mucho más llevadero para la Domus, y capaz además de controlar el flujo de agua y evitar las infiltraciones actuales. “Es un área que mide como unos tres campos de fútbol”, explica D’Alessio.

El espacio ha sido dividido en 22 porciones. Una ya ha sido completada, y en una segunda se está trabajando. Los 13 millones concedidos por el Ministerio de los Bienes Culturales han permitido poner en marcha la sustitucion de ocho porciones más. La otra mitad depende de que el proyecto reciba más fondos, hasta el total de 31 millones necesario para terminar las obras. D’Alessio cruza los dedos para que en “cinco o seis años” la intervención se haya completado.

A partir de ahí, una vez derrotadas las infiltraciones y estabilizado el clima dentro de la propia Domus Aurea, se podrá empezar una tercera fase, quizás la más interesante para los visitantes: restaurar todos los frescos, estucos y decoraciones que todavía acoge la residencia de Nerón y tratar de rescatar su brillo. Lo que D’Alessio considera en cambio prácticamente imposible es conseguir que la luz natural vuelva a entrar en el monumento. Por lo menos, para eso está la realidad virtual.

 

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20 marzo 2017 at 2:10 pm Deja un comentario

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