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La joya gaditana que guarda el Louvre

El Bronce de Lascuta, la inscripción romana más antigua de España, fue hallada hacia 1866 en Alcalá de los Gazules y ahora pasa inadvertida para miles de españoles que cada año visitan el principal museo de París

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Fuente: T. R. > Cádiz  |  Diario de Cádiz
18 de septiembre de 2016

Es la inscripción en latín más antigua hallada en España, uno de los más importantes documentos escritos que atestiguan la presencia romana en la provincia de Cádiz. Miles de españoles visitan cada año el edificio que alberga esa joya arqueológica. Pero muy pocos reparan en ella. El Bronce de Lascuta ve pasar a su lado a cientos de personas procedentes de su tierra, de la tierra sobre la que habla. No le echan cuenta. Incluso gentes muy cercanas, que llegan a París desde Jerez y desde La Janda, recorren las salas del Museo del Louvre sin saber que en el ala Sully, en el primer piso, en la sala número 32, la Salle des Bronzes, en la vitrina M6, les espera esa pieza que alguien encontró hacia 1866 en la localidad gaditana de Alcalá de los Gazules.

El Bronce de Lascuta, una pequeña placa de 25 centímetros por 14, contiene un resumen de un decreto promulgado en el año 189 antes de Cristo por el general romano Lucio Emilio Paulo. El decreto libera a los habitantes de la Torre Lascutana, ubicada en Alcalá de los Gazules, de la servidumbre a la que estaban sometidos por Asta Regia, ciudad situada muy cerca de Jerez, en la actual Mesas de Asta. Es un gesto de agradecimiento a los lascutanos por su ayuda para aplastar la rebelión de los astenses contra la dominación romana.

Una interpretación muy abierta y actualizada vendría a explicar que el Bronce de Lascuta es como la carta fundacional como municipio independiente de Alcalá de los Gazules, el decreto por el que esa localidad se segrega de Jerez. Hace dos mil doscientos cinco años.

Cualquier pueblo querría conservar una joya así, un vestigio tan valioso de su pasado. Cualquier país querría recuperar esa pieza histórica. Por eso en los años ochenta, el Ayuntamiento de Alcalá de los Gazules trató de lograr que el bronce regresase a su tierra. Gabriel Almagro, que fue concejal de Alcalá y delegado de la Junta de Andalucía en Cádiz, era técnico municipal entonces, cuando desde la localidad jandeña se pusieron en contacto con el Museo del Louvre para reclamar el bronce. De aquello recuerda que no se encontraron con la negativa que preveían. Pero sí con una propuesta que no hubo modo de cumplir en ese momento.

Los responsables del museo les plantearon permutar esa pieza arqueológica por otro objeto francés que poseyese el Estado español. Los alcalaínos se dirigieron al ministerio de Cultura y explicaron la situación. Y la respuesta, si es que la hubo, sí que fue negativa. No obstante, algo sí que consiguió Alcalá en ese intento. Desde el Louvre les enviaron una réplica exacta del Bronce de Lascuta que desde entonces está expuesta en el salón de plenos del Ayuntamiento.

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Ismael Almagro, con la réplica del Bronce de Lascuta del Ayuntamiento de Alcalá de los Gazules.

Quien posa para el fotógrafo con la reproducción del bronce es Ismael Almagro, hermano de Gabriel y estudioso de la historia de Alcalá. Hace dos años, Ismael quiso saber por qué y cómo perdió su pueblo esa pieza arqueológica tan importante, cómo llegó a París. Espoleado por las contradictorias y erróneas versiones que leía acerca de esos hechos, decidió emprender una investigación de la que da cuenta detallada en tres entradas de su blog Historia de Alcalá de los Gazules.

Es un relato muy interesante porque además de despejar incógnitas y aportar datos inéditos y significativos sobre lo que sucedió cuando apareció el Bronce de Lascuta, muestra una vez más el buen resultado que da acudir a fuentes primarias, preguntar e hilar acontecimientos.

Lo que Ismael Almagro sostiene, tras investigar a fondo sobre el descubrimiento, es que el bronce no fue encontrado en la Mesa del Esparragal ni vendido por unos carboneros a un cónsul belga (y mucho menos en 1840), como señalan varios autores que han escrito sobre el hallazgo, sino que fue hallado en Alcalá durante unas obras en la iglesia parroquial: durante el ensanche de las capillas del baptisterio y del Santo Entierro en un terreno obtenido en 1863.

El indicio más sólido que sustenta esa versión es una anotación en el libro que recoge los gastos e ingresos de la parroquia entre 1827 y 1909. Entre los ingresos del segundo semestre de 1866 figura una entrada de 500 reales “por la mitad del hallazgo que se encontró en la obra nueva que pertenece a esta Parroquia”. ¿Qué objeto apareció entonces por el que alguien pagó 1.000 reales? ¿A quién le correspondió la otra mitad?, se preguntó Almagro. Él intuye que una parte del dinero se lo embolsaron los albañiles que encontraron el bronce y que el cura párroco, Francisco de Paula Castro y Moreno, se encargó de hacer de intermediario o de vendérselo a M. Ladislas Lazeski, un ingeniero polaco que andaba por la zona, ocupado con los planes de una carretera.

Cuando Almagro escribió al Louvre para recabar datos sobre el bronce, le respondieron que en los archivos había poca información: apenas que había sido descubierto en Alcalá de los Gazules, que había sido adquirido por el museo en 1868 a Lazeski y que éste lo había presentado un año antes a la Academia de las Inscripciones y Bellas Letras. Un rastreo por hemerotecas llevó al investigador a una noticia de 1867 en una revista: Lazeski donaba el bronce a la academia.

La noticia recoge un relato del ingeniero sobre el hallazgo que incurre en numerosas inexactitudes geográficas y errores al nombrar las localidades. Almagro comprobó que no hay ninguna prueba de que el bronce fue encontrado en la Mesa del Esparragal. Y expone una posible explicación: que Lazeski no mintió sino que al comprar la pieza, recibió una información deliberadamente equivocada que trataba de despistar sobre el verdadero lugar del hallazgo. Probablemente el cura, dice Almagro, al ver que el bronce no tenía nada que ver con la iglesia ni con la religión católica, decidió venderlo pero proporcionó datos erróneos para evitar cualquier complicación.

La teoría de Almagro viene a situar la Torre Lascutana, mencionada en el bronce, en Alcalá y no en la Mesa del Esparragal, como sostienen otros investigadores. En el Esparragal hay restos de una torre y otros vestigios que, con la disposición del terreno, indican que probablemente hubo allí una población: Lascuta. Lo que Almagro plantea es que pudieron existir ambas ciudades: que el lugar que ocupa Alcalá también fue una auténtica urbe romana, no una torre vigía. Se apoya en la cantidad de importantes restos romanos que siguen apareciendo en el casco urbano y que así lo indican. Al fin y al cabo, además, lascut significa pedregal o peñascal. Torre Lascutana sería castillo de los pedregales, lo que enlaza con el topónimo árabe, ya que una de las acepciones de gazul remite a pedregal o peñascal.

Alcalá de los Gazules, propone Almagro, sería la heredera de la Turris Lascutana, asentada sobre el gran monte rocoso de la Coracha. “Lo que sí está claro”, afirma, “es que el Bronce de Lascuta, del que se conserva una réplica en el Ayuntamiento de Alcalá y otra en el Museo Arqueológico de Jerez, se ha convertido en nuestro auténtico DNI romano que nos legitima como pueblo con una antigüedad al menos dos mil doscientos cinco años”.

La réplica del bronce expuesta en Jerez la donó en 2012 la Asociación de Amigos del Museo. La placa comparte espacio desde entonces con otras piezas procedentes del otro lugar al que hace referencia la inscripción romana, Asta Regia.

A pocos kilómetros de Jerez en dirección a Trebujena, el yacimiento arqueológico de Asta Regia, uno de los más importantes de Andalucía, esconde los restos de un enclave en el que se asentaron tartesios, turdetanos, romanos y árabes. Todo eso está bajo un campo de propiedad privada, oficialmente protegido pero hasta hace no mucho un sitio del que han salido muchos objetos valiosos. En la época a la que remite el Bronce de Lascuta, cuando los romanos están colonizando la Península Ibérica, Asta Regia era una ciudad que resistía ante Roma, un reino turdetano que había dominado gran parte del territorio del Bajo Guadalquivir y del que dependían la ciudad, las tierras y los habitantes de la Torre Lascutana.

Más adelante, Asta Regia y Lascuta fueron ciudades romanas, la segunda en una ubicación estratégica, a mitad de camino con Carteia. Hoy, los lugares en los que se levantaron comparten la ausencia de un ambicioso plan de excavaciones que muestre lo que fueron; y que aporte cultura y empleo. No debe ser ajeno a ello que el Bronce de Lascuta, la joya arqueológica que las nombra, se encuentre en el Louvre y aquí haya que conformarse con réplicas.

 

18 septiembre 2016 at 9:48 am Deja un comentario

Caixaforum Zaragoza revela en 178 piezas del Louvre la visión de la mujer en la época romana

Caixaforum Zaragoza acoge una exposición del 11 de marzo al 5 de junio, en la que a través de 178 piezas, casi en su totalidad del Museo del Louvre de París, se refleja la visión de la mujer en la época romana, que es “diversa y plural”, no solo la tradicional de tipo aristocrático, sino también como generadora de vida, que personifica la “fuerza” y los ciclos de la naturaleza y empieza a emanciparse.

louvre-tres-graciasLas tres Gracias, siglo II d. C. Mármol. Musée du Louvre © RMN-Grand Palais / Hervé Lewandowski Foto: CaixaForum

Fuente: EUROPA PRESS  |  20minutos.es    10/03/2016

Así lo han expuesto en rueda de prensa el director del Área de Cultura de la Fundación Bancaria ‘la Caixa’, Ignasi Miró, y uno de los comisarios de la muestra, Daniel Roger, quien también es conservador jefe del Departamento de Antigüedades Griegas, Etruscas y Romanas del Louvre, que han dado a conocer el contenido de la muestra junto con el director de CaixaForum, Ricardo Alfós.

‘Mujeres de Roma. Seductoras, maternales, excesivas. Colecciones del Museo del Louvre’ se podrá visitar en Zaragoza, tras haber estado en Madrid y viajará posteriormente a Palma de Mallorca. Los organizadores han resaltado que es la primera vez que se pueden ver en la capital aragonesa piezas provenientes del museo parisino, una muestra que ha contribuido a restaurar 47 de las 178 obras expuestas.

El comisario Daniel Roger ha remarcado el interés que para la ciudad tiene una muestra que ahonda en la época histórica del emperador Augusto, que coincide con el periodo en el que se fundó la villa romana de Zaragoza, llamada Caesaraugusta.

Roger ha indicado que ninguna de las piezas que se exhiben provienen de esta zona, pero sí “datan de la época” y ha opinado puede servir para que los zaragozanos complementen su conocimiento de ese momento histórico a través de las colecciones del Departamento de Antigüedades Griegas, Etruscas y Romanas del Museo del Louvre.

Las piezas que se muestran provienen en su mayor parte de Italia, en concreto, de Roma y sus alrededores, aunque también hay piezas de Burdeos y Turquía y son objetos de uso cotidiano y procedentes de la decoración de villas romanas.

Entre ellas, destacan las pinturas murales procedentes de Pompeya y las denominadas placas campanas, una treintena de relieves en terracota restaurados recientemente gracias al acuerdo de colaboración entre la Obra Social ‘la Caixa’ y el Louvre, y que se presentan por primera vez en esta muestra itinerante.

Además, se pueden contemplar numerosas esculturas y bustos en mármol, mosaicos y objetos de uso cotidiano como lámparas de aceite, candelabros, espejos, horquillas, camafeos y joyas. Asimismo, se ha editado un catálogo con las principales aportaciones científicas y ensayos de especialistas internacionales.

Visión de la mujer

El comisario Daniel Roger ha detallado que esta exposición es una ampliación de la ofrecida inicialmente en Francia centrada la mujer en el ámbito doméstico romano ya que en esta se ofrece la visión global de la mujer, aunque “fabricada por el hombre” ya que los artesanos y escultores eran varones.

Según ha manifestado, se aborda un asunto “complejo” de forma “didáctica”, pudiéndose apreciar en las piezas una imagen de mujer “modesta, dulce, tímida, tranquila” en su ámbito doméstico, pero también la “mujer ideal” a través de la mitología, las sacerdotisas, bailarinas, la mujer como representación de la naturaleza, de la fertilidad, “fuerte”, “objeto del deseo”, “seductora, atractiva” y como “seres inhumanos por las pasiones que se desatan”.

El comisario ha opinado que la exposición puede ayudar a “reflexionar sobre nuestros enfoques” acerca de la mujer y el género y a “relativizar cosas que creemos que son nuevas, pero que ya se pensaban” en el pasado, para comentar que “pueden que nos surjan muchos interrogantes al salir” de la visita.

El director del Área de Cultura de la Fundación Bancaria ‘la Caixa’, Ignasi Miró, ha apuntado que la muestra “reivindica que, a pesar de que el papel de la mujer se ha visto en la historia con una clara sensación de inferioridad, en la época romana hubo cierta evolución” y “cambio de mentalidad”, algo que es una de las aportaciones de este proyecto expositivo, ha resaltado.

Miró ha añadido que Zaragoza es una ciudad “con un rico pasado romano” y ha remarcado la oportunidad que supone para sus habitantes poder complementar su conocimiento del patrimonio romano “con estos ricos objetos”.

Ha apostillado que sirve de complemento a la exposición ‘Romanorum Vita’ que ha sido vista en 32 ciudades y por 650.000 personas, que inició su recorrido en Zaragoza, en una carpa instalada en la plaza del Pilar. Todo esto refleja “la atención que desde la fundación hemos tenido con la ciudad y su pasado romano”, ha sostenido.

Esta muestra se enmarca dentro de la línea dedicada por ‘la Caixa’ a las grandes culturas del pasado y en la cooperación entre la Obra Social de la entidad y el Museo del Louvre para promover el conocimiento sobre otras civilizaciones a partir exposiciones de tipo arqueológico.

Ambas entidades han suscrito dos acuerdos de colaboración consecutivos —entre 2008-2012 y 2012-2016— para la organización conjunta de muestras en los centros culturales de la Obra Social ‘la Caixa’ con el préstamo de obras por parte del museo y el comisariado a cargo sus especialistas. Miró ha indicado que esto ha permitido hasta el momento celebrar siete muestras que se han visto en 15 salas.

Esta exposición puede visitarse de lunes a domingo, de 10.00 a 20.00 horas. La entrada es gratuita para clientes de ‘la Caixa’ y menores de 16 años y tiene un coste de cuatro euros para el resto, que incluye el acceso a todas las exposiciones.

Actividades paralelas

El director de CaixaForum, Ricardo Alfós, ha explicado que esta muestra cuenta con un programa de actividades paralelas que incluyen una innovadora propuesta, el Fin de Semana en Roma, que se celebrará el 14 y 15 de mayo.

Esos dos días se ofrecerán talleres sobre vestimenta, escritura y cocina romana, sobre cómo construir una ciudad de esa época y el manejo de moneda del momento, así como un show cooking, visitas teatralizadas a la exposición y conferencias.

Además, la noche de los museos, el 21 de mayo, habrá una conferencia teatralizada a cargo la Asociación Ludus Augustus, que también recrearán combates de gladiadores romanos en el exterior del Caixaforum Zaragoza.

La conferencia inaugural ‘Mujeres de Roma. Seductoras, maternales, excesivas’ tendrá lugar este viernes, 11 de marzo, a las 19.00 horas, a cargo del comisario Daniel Roger. La otra comisaria es Aurélie Piriou, colaboradora científica del Departamento de Antigüedades Griegas, Etruscas y Romanas del Museo del Louvre.

La oferta paralela se completa con actividades para personas mayores, familias y la comunidad educativa, así como distintos tipos de visitas para colectivos con necesidades especiales. En este punto, Alfós ha apuntado que ya hay una reserva por parte de 120 grupos escolares, que se incrementará a partir de ahora, momento de inauguración de la muestra.

11 marzo 2016 at 9:29 am 1 comentario

Cómo piensan reconstruir Palmira, la ciudad patrimonio destruida por Estado Islámico

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La ciudad de Palmira cayó en manos de Estado Islámico en mayo de 2015. Foto: Reuters

Fuente: BBC Mundo   29/12/2015

A Palmira le llamaban la “Venecia del desierto” y fue declarada ciudad patrimonio de la humanidad por la Unesco en 1980.

Este lugar en mitad del desierto sirio fue parte del imperio romano y las huellas de su esplendor se descubrieron en el siglo XVII.

El 21 de mayo cayó en manos del autodenominado grupo Estado Islámico y, desde entonces, muchos de sus monumentos históricos han sido destruidos.

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Templo de Bel 9/2015

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European Space Imaging, Digital Globe

El arco de triunfo

El famoso arco de triunfo de Palmira, destruido por EI en octubre de este año, será reproducido en la plaza Trafalgar de Londres y en el Times Square de Nueva York.

Está previsto que las réplicas se presenten en abril de 2016, durante la semana mundial de la herencia.

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Modelo del arco que será recreado con impresoras 3D en abril.

Los arcos se levantarán a partir de fotografías, utilizando impresoras 3D.

El Instituto de Arqueología Digital de Oxford, que lleva adelante el proyecto, espera que la recreación genere mayor atención sobre la importancia del patrimonio cultural.

Alexy Karenowska, parte del equipo responsable, dijo que esperan ayudar a que se entienda la importancia de preservar sitios culturales en los países devastados por la guerra como Siria.

La investigadora dijo que “estos objetos culturales son muy importantes para dar un sentido de historia y de comunidad a la gente”.

El famoso arco de 15 metros también simbolizará el patrimonio histórico compartido por Siria y Reino Unido.

La arquitectura greco-romana de Palmira fue aprovechada en edificios neoclásicos como la Galería Nacional y la Columna de Nelson en Londres.

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Foto: AFP

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Foto: AP

El Instituto de Arqueología Digital es una iniciativa conjunta entre las universidades de Harvard, Oxford y el Museo del Futuro de Dubai.

Actualmente tienen voluntarios con cámaras 3D para documentar sitios culturales en situación de riesgo en todo el Medio Oriente y el norte de África.

La reconstrucción de Palmira

Sin embargo, la recreación de los monumentos en occidente no es la única idea.

La comunidad científica también ya apunta a la posibilidad de reconstruir Palmira cuando la guerra en Siria termine y Estado Islámico se retire de la ciudad patrimonio.

Una de las iniciativas es llevada adelante por el museo Ermitage, en Rusia, que quiere reponer los monumentos destruidos.

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Multitud de turistas visitaban las ruinas de la ciudad antes de estallar la guerra en Siria. Foto: Getty

El director general del museo, Mijaíl Piotrovski, en una entrevista para el canal de televisión Rossíya 24, indicó que se están reuniendo todos los materiales y documentos necesarios para el proyecto.

“Cuando todo se tranquilice, habrá que reconstruirlos, igual que reconstruimos desde cero los aledaños de San Petersburgo destruidos en la guerra”, señaló.

Templos, torres funerarias y el arco del triunfo en el desierto que databan de hace más de 2.000 años han sido destruidos con explosivos por yihadistas, quienes creen que santuarios y estatuas son símbolos de idolatría.

Aunque hay expertos que también sospechan que los militantes también están saqueando dichos lugares para vender los objetos en el mercado internacional de antigüedades.

Museo del Louvre

El museo más importante de Francia se ha sumado a las iniciativas rusas y británicas.

En noviembre, Jean-Luc Martínez, presidente del Museo del Louvre, expresó el entusiasmo de la institución por recuperar lo destruido.

“Frente a la gente que quiere destruir el pasado, nosotros proponemos construir el futuro. Trabajamos ya para el postconflicto”, dijo.

El experto en arqueología e historia del arte explicó en una entrevista con medios españoles que “mientras llega el momento de actuar sobre el terreno”, se puede preparar a distancia la reconstrucción, identificar las obras, hacer la lista de los archivos y realizar reconstrucciones en 3D.

30 diciembre 2015 at 11:06 am 1 comentario

El presidente de Louvre asegura que Palmira podrá ser reconstruida

La humanidad no ha perdido la ciudad siria de Palmira ni otros vestigios milenarios que el Estado Islámico intenta hacer desaparecer, pues pueden ser reconstruidos, dijo a Efe el presidente del Museo del Louvre, Jean-Luc Martínez, autor de un informe sobre cómo salvaguardar el patrimonio de países en guerra.

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Fotografía facilitada por el Museo del Louvre, de su presidente, Jean-Luc Martínez, autor de un informe sobre cómo salvaguardar el patrimonio de países en guerra. EFE

Fuente: EFE  |  YAHOO Noticias

París, 19 nov.- “Frente a la gente que quiere destruir el pasado, nosotros proponemos construir el futuro. Trabajamos ya para el postconflicto”, afirma en su despacho el historiador del arte y arqueólogo de origen español, en una entrevista concedida a Efe.

“A escala humana, el tiempo de destrucción es muy limitado y Palmira es una ciudad de varios milenios. No van a ser dos o tres años de destrucción los que la borren. Eso no es posible”, recalca.

Mientras llega el momento de actuar sobre el terreno, se puede preparar a distancia la reconstrucción, identificar las obras, hacer la lista de los archivos, reconstruir en 3D, abunda Martínez, consciente de que este trabajo “llevará su tiempo”, por lo que, para ser eficaz, ha de inscribirse en un proyecto a largo plazo.

Entre tanto, recuerda, “Palmira vive ya fuera de Palmira”. Hay una sala en el Louvre dedicada a esa ciudad Patrimonio de la Humanidad, dice el presidente de la pinacoteca más visitada del mundo, por la que pasan cada año más de nueve millones de personas.

“El dinero existe”, y hay que reunirlo no en donaciones, sino en un “fondo de dotación mundial” cuyos intereses costeen los proyectos, explica al recordar que existen precedentes, como los palacios de San Petersburgo devastados en la II Guerra Mundial por el Ejército alemán, reconstruidos y redecorados gracias a archivos y vestigios.

En su informe, elaborado por un encargo del presidente francés, François Hollande, el pasado julio, cita trabajos de memoria similares ejecutados a mediados del siglo XX en Dresde (Alemania), Varsovia y Tokio.

Martínez entregó sus conclusiones al jefe de Estado el 9 de noviembre, apenas unos días antes de que el pasado viernes fuesen asesinadas en París y Saint Denis 129 personas.

En el contexto de la “implacable” guerra que Francia acaba de anunciar contra el EI, las 50 medidas que Martínez propugna ilustran cómo “de la misma manera que hace falta una coalición militar, hace falta crear una coalición internacional de expertos”, solidarios con el patrimonio de los países en peligro.

Para ello, en los dos primeros de los cinco ejes de acción que propone, insta a que su país refuerce su compromiso en la protección del patrimonio y a que pueda lanzar un llamamiento solemne que movilice a la comunidad internacional. Siguen la lucha contra el tráfico ilegal, la necesidad de conservar la memoria de los sitios monumentales y reforzar la cooperación entre museos.

En su diagnóstico global, el documento examina los instrumentos adoptados en la ONU, la Unesco, La Haya y otras instancias para proteger el patrimonio en peligro y los fallos que permiten, por ejemplo, que el tráfico ilícito de obras de arte sea una fuente de financiación de EI.

Tras examinar país por país la “destrucción voluntaria del patrimonio sin precedentes en la historia reciente”, de Camboya a Afganistán, Líbano, Irak, Libia, Yemen y Siria, sugiere cómo, cuándo y con qué medios protegerlo.

En la entrevista destaca la idea de crear “Museos Refugio” que protejan bienes de países en guerra a petición de un Estado soberano, como -recuerda- hizo el Gobierno republicano español en la Guerra Civil cuando pidió ayuda a Francia, y de “Museos de obras requisadas”, mientras estas no pueden volver a sus países.

Propone, igualmente, detener las excavaciones ilegales, formar a especialistas de países en conflicto, al cuerpo militar, multiplicar exposiciones con obras robadas para darlas a conocer por todo el mundo y hacerlas así “invendibles”, o elaborar una “lista negra de ‘paraísos de la ocultación'” aplicada al patrimonio.

A escala europea, Martínez, que el martes próximo presentará su plan en Bruselas, en el Consejo de ministros de Cultura, urge a crear una única base de datos de bienes robados y a armonizar las legislaciones de los países miembros.

19 noviembre 2015 at 2:55 pm 3 comentarios

‘Mujeres de Roma’ seducen el Paseo del Prado

  • CaixaForum acoge, en virtud de su acuerdo con el Museo del Louvre, una colección de piezas de decoración doméstica que muestra la limitada importancia de la mujer en la época del imperio
  • La exposición de 178 piezas, 47 de las cuales han sido restauradas especialmente para esta ocasión, estará en Madrid hasta el 14 de febrero, antes de viajar a Zaragoza y Palma

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Foto: SERGIO ENRÍQUEZ-NISTAL

Fuente: ESTHER ALVARADO > Madrid  |  EL MUNDO    03/11/2015

Seductoras, maternales o excesivas. La mujer en la Roma del imperio tenía un rol muy limitado en cuanto a la vida pública se refiere. Sometida a la autoridad del padre primero y del esposo después, podía únicamente ejercer su influencia social a través de éste. Pero en la vida íntima, como madres y esposas, su papel fue destacado superando en importancia a las féminas de otras civilizaciones antiguas. El arte que ha llegado a nuestros días da claras muestras de ello.

Esta es la conclusión fundamental que se desprende de la exposición Mujeres de Roma, que CaixaForum acoge en virtud del acuerdo de colaboración firmado entre la Obra Social de laCaixa y el Louvre de París. Esta mañana se ha presentado una muestra formada por 178 piezas procedentes de los fondos del museo francés, algunas de las cuales (47) se exponen por primera vez tras haber sido sometidas a un proceso de restauración.

Es el caso de los 30 relieves de terracota conocidos como las “placas campana” que, según Elisa Durán, directora general adjunta de la fundación laCaixa, son la “joya de la corona de esta exposición, junto a los frescos rescatados de las ruinas de Pompeya” algunos de los cuales muestran la idealización de ocho de las nueve musas. Durán ha destacado que el acuerdo incluye la “actividad expositiva, pero también la restauración y la investigación, fruto de la cual es el catálogo de la muestra”.

La colección Mujeres de Roma estará en la sede del Paseo del Prado hasta el 14 de febrero y posteriormente viajará a Zaragoza y Palma.

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Algunos de los relieves de terracota especialmente restaurados para esta exposición. Foto: SERGIO ENRÍQUEZ-NISTAL

Por su parte, Daniel Rocher, conservador jefe del departamento de Antigüedades Griegas, Etruscas y Romanas del Museo del Louvre y comisario de esta muestra, ha destacado que la exposición es el resultado de cuatro años de trabajo. “Estamos satisfechos de los resultados que van a poder ver”, ha comentado antes de iniciar un detallado recorrido por la muestra, en el que ha explicado algunos detalles de la vida de las mujeres en Roma a través de las representaciones artísticas.

“La mujer romana tiene la posibilidad de disponer de su fortuna y propiedades y de tener una corta libertad. Pero la visibilidad y la vida política es cosa de hombres. En los objetos de la vida cotidiana la mujer ocupa un lugar muy relevante, omnipresente. En esta investigación, gracias a la colaboración de otros colegas hemos podido establecer un hecho muy interesante. Nos hemos dado cuenta de que a principios del imperio romano, siglo I antes de Cristo, hay una evolución artística y el reparto de los papeles evoluciona hasta que la mujer adquiere un lugar más preponderante”.

La exposición gira entorno de obras que datan de ese periodo histórico, cuando florece una literatura extraordinaria y las artes plásticas adquieren cierta importancia. Aprovechando esa expansión cultural, la influencia de la mujer no es cuestión únicamente de la metrópoli, sino que se extiende a otros puntos del imperio y a lo largo del tiempo.

Las mujeres romanas eran objeto de amor y de temor, de deseo y de burla y, por ley, cumplían un papel subalterno semejante al de los niños. A pesar de ello, protagonizaron las representaciones desplegadas en la decoración doméstica y en los objetos que las acompañaban en su vida cotidiana.

La representación de la mujer está relacionada con las artes, los mitos y la generación de vida. Desde las musas, inspiradoras del espíritu, hasta Venus, imagen de la belleza y la seducción; desde las virtuosas Minerva y Diana, férreas defensoras de la virginidad y la virtud, hasta las gorgonas y sirenas; desde las mujeres generadoras de vida, que personifican fuerzas y ciclos naturales, hasta las forjadoras de terribles tragedias y aciagos desastres, como Medea o Pasífae.

Fin de semana en Roma

Una de las actividades paralelas más interesantes de la exposición es Fin de semana en Roma, que tendrá lugar los días 6 y 7 de febrero y que consistirá en talleres y conferencias para conocer y experimentar la vida en el imperio. Así, habrá un show cooking a cargo de la cocinera e historiadora Núria Báguena, que introducirá a los asistentes en la cocina romana (sábado a las 20.00 h. Domingo a las 17.00 h.). Además habrá un taller sobre la indumentaria en la antigua Roma; otro sobre el arte de leer, escribir y descifrar, y uno más sobre las monedas, su valor arqueológico y económico. Por último, ambos días habrá visitas-taller guiadas a la muestra bajo el título Historias de mujeres, diosas, musas, ninfas y bestias furibundas.

3 noviembre 2015 at 9:08 pm Deja un comentario

De Hércules a Darth Vader, el Museo del Louvre explora los mitos fundadores

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Fachada del Louvre en la calle Rivoli, donde se anuncia la exposición “Mitos fundadores: De Hércules a Darth Vader”./ EFE

Fuente: María Luisa Gaspar – EFE > París  | LA RAZÓN    16/10/2015

Los “Mitos fundadores: De Hércules a Darth Vader”, de la prehistoria a la Grecia clásica, de la Biblia al inquietante ‘lado oscuro de la fuerza’ de George Lucas, protagonizan en el Louvre un nuevo espacio de exposición permanente que abre mañana sus puertas al público. Es “La Petite Galerie du Louvre”, cuyas salas ocupan 250 de los 70.000 m2 abiertos al público en el museo más visitado del mundo, al que acuden cada año más de nueve millones de personas.

Un lugar ideado para “educar”, para dar las claves del arte e incitar a visitar las grandes pinacotecas del país “a un público de aficionados, familiar, infantil, a veces alejado del mundo del museo”, dijo a Efe el presidente del Louvre, Jean-Luc Martínez.

La presencia de Darth Vader “no es artificial -explicó-, tiene su origen en una visita de George Lucas al museo, con quien desde hace tres generaciones hemos desarrollado y transmitido un repertorio, el de la epopeya de ‘La Guerra de las Galaxias’, muy inspirado a la vez de la Biblia y la mitología clásica”.

Este “verdadero encuentro” entre los mitos de “Star Wars” con los fundadores de la cultura occidental y los de la cultura universal, permite para Martínez mostrar mejor que “una mitología es lo que es compartido, lo que revela las grandes elecciones de la sociedad, que según las épocas y culturas encuentra respuestas diferentes”.

La galería evoca entre otras muchas mitologías la egipcia, con la “Estela de la dama Taperet” (hacia el año 1000 a.C) adorando al dios del día Rê-Horakhty y a Atum, dios del atardecer.

Presenta, asimismo, grandes religiones como la budista y la tradición bíblica y mitos como el del paraíso perdido, ilustrado aquí por otra de las joyas de la exposición, un óleo sobre cobre pintado entre 1607 y 1608 por Jan I Brueghel: “La tierra o el Paraíso terrestre”.

Esta atípica reunión de cerca de 60 cuadros, esculturas, piezas de orfebrería, cerámicas, máscaras, vídeos o carteles de cine; de diferentes épocas, géneros, materiales y civilizaciones, durará diez meses y no aspira en absoluto a resumir los fondos del museo, sino a educar y maravillar, resaltó su comisaria, Dominique de Font-Réaulx.

Algunas obras proceden de otras instituciones, como el “Cocodrilo original” (186x12x22 cm) de Nueva Guinea, del siglo XX, prestado por el Museo Branly para la primera sala; o la “Venus de Tursac”, su minúscula compañera paleolítica, de poco más de 8cm y 25.000 años de edad, procedente del Museo de Arqueología de Saint-Germain-en-Laye.

En ese mismo espacio dedicado a la creación del mundo brilla una segunda Venus: “Aphrodite dite Vénus”, desnudo de 96 cm de altura, aunque sin cabeza, brazos, ni piernas a partir de las rodillas; obra romana imperial creada en mármol de Paros hacia el siglo II, hallada en Brindisi (Italia) y hoy propiedad del Louvre.

A su espalda, orienta la introducción mitológica la maqueta titulada “Orfeo viene a civilizar a los Griegos todavía salvajes y enseñarles las artes y la paz”, pintada en 1843 para el Parlamento francés por Eugène Delacroix, prestada por el Museo Delacroix, que dirige de Font-Réaulx.

Los ciclos naturales, el paso del tiempo y la magia capaz de vencer los elementos -o de transformar a los hombres en puercos, como hizo Circé con los compañeros de Ulises en “La Odisea”-, inspiran la segunda de las cuatro secciones de la muestra, centrada luego en héroes y figuras míticas de diferentes culturas.

Hércules, descendiente de Júpiter y de una simple mortal; Ícaro, hijo del ingeniero Dédalo que se acercó demasiado al sol y perdió sus alas, cotejan al héroe tailandés Phra Ram (Rama), antes de dar paso a protectores y/o temibles monstruos, gigantes, animales fantásticos, a veces devorándose unos a otros, o en plena metamorfosis.

Presiden las últimas salas la máscara de Darth Vader, un vídeo sobre la célebre saga cinematográfica y el cuadro oro, azul y rosa “Ci-gît l’espace, (RP3)”, de Yves Klein, anunciador de “un nuevo mundo”, mientras en el centro, visible desde la entrada, luce el rojizo y demoníaco palacio “Le Pandemoinum” (1841), de John Martin.

17 octubre 2015 at 9:38 am Deja un comentario

La Victoria de Samotracia, icono de la Grecia clásica

Desde su hallazgo en 1863, la célebre estatua ha tomado forma a través de sucesivas reconstrucciones y restauraciones

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La victoria de Samotracia tal como puede contemplarse tras la restauración concluida en 2014. Museo del Louvre, París. RMN-GRAN PALAIS (MUSÉE DU LOUVRE)

Por Juan Pablo Sánchez. Doctor en Filología Clásica, Historia NG nº 138

La Victoria de Samotracia ha fascinado a artistas y literatos como una de las más espectaculares y acabadas muestras del arte helenístico. Representa a Niké, la diosa de la victoria, posándose sobre la proa de una nave con tan meditado equilibrio que el mármol parece elevarse a los cielos. El poeta Rainer Maria Rilke vio en esta composición «una imperecedera recreación del viento griego en lo que tiene de vasto y de grandioso». Es admirable la maestría con la que se sugiere el movimiento en el sinuoso equilibrio de la figura. Pero no menos fascinante resulta el modo en que, a partir de los fragmentos descubiertos en 1863 en una isla del Egeo, los expertos lograron  recomponer la majestuosa estatua para exponerla en el Museo del Louvre.

El descubridor de la Victoria de Samotracia, Charles Champoiseau, nació en Tours en 1830. No era arqueólogo de profesión, sino miembro del cuerpo diplomático francés, aunque quizá su interés por la historia le vino de su padre, miembro fundador de la Sociedad Arqueológica de Turena. Champoiseau ejerció como cónsul en varios países y ciudades (incluso en Bilbao, en 1874), pero principalmente en el Imperio otomano, lo que le hizo familiarizarse con la costa del mar Egeo y su ilustre pasado.

En 1862, Champoiseau era cónsul en Adrianópolis (Edirne), en el Imperio otomano. Como tantos otros jóvenes de su época, buscaba el favor de Napoleón III, de quien conocía su pasión por  las antigüedades, pues el emperador no paraba de engrosar las colecciones del Louvre con nuevas adquisiciones.

Santuario del Egeo

A mediados de 1862, Champoiseau se encontraba en Eno (la actual Enez), en la costa tracia de Grecia, desde donde se podía divisar fácilmente la silueta de la isla de Samotracia. El joven cónsul quedó encandilado por los relatos de los lugareños sobre las ruinas y los tesoros que le aguardaban a tan sólo unos cuantos kilómetros. Sin embargo, la isla era un lugar de infausto recuerdo: tras la masacre de sus residentes por parte de los turcos durante la guerra de la Independencia griega (1821-1832), estaba prácticamente abandonada. Champoiseau pensó que eso le favorecería, ya que así no tendría que solicitar un permiso oficial a las autoridades otomanas. Su primera estancia en la isla, de apenas dos días, no le decepcionó: en una carta dirigida al primer ministro francés, fechada el 15 de septiembre de 1862, Champoiseau explica ilusionado que «por todas partes hay centenares de columnas quebradas, fustes y capiteles de mármol». Champoiseau pide en la misma carta 2.000 francos, una importante suma para la época, ya que «no hay duda de que unas excavaciones serias llevarán al descubrimiento de objetos raros y de gran valor».

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Hierón de Samotracia, en el santuario de los dioses cabiros, lugar donde se descubrió la Victoria de Samotracia. MUSÉE DU LOUVRE

¡Señor, una mujer!

Champoiseau regresó a Samotracia en marzo de 1863 con un equipo de obreros griegos de Adrianópolis. Instalado en el ciclópeo recinto del santuario de los Grandes Dioses, Champoiseau procedió a excavar, identificando y clasificando mármoles e inscripciones antiguas. Al poco tiempo, los trabajadores descubrieron un hombro del más puro mármol blanco de Paros que asomaba en la falda de la colina. «¡Señor, hemos encontrado a una mujer!», gritaron tras desenterrar un busto. Unos pasos más allá, el propio Champoiseau descubrió el tronco de la estatua, de más de dos metros de altura, cubierto por un manto. Champoiseau acababa de exhumar una de las más extraordinarias obras de la Antigüedad clásica.

Junto a esta pieza se hallaron fragmentos de los faldones de un manto, así como de unas alas, lo que permitió a Champoiseau identificar la figura como una Niké. El 15 de abril de 1863 dirigió una carta al embajador francés en Estambul: «Hoy acabo de encontrar, en mis excavaciones, una estatua de la Victoria alada (o eso parece), de mármol y de proporciones colosales. Por desgracia, no tengo la cabeza ni los brazos, a menos que los encuentre en pedazos en la zona. El resto, la parte entre los pechos y los pies, está casi intacto, y trabajado con una habilidad que no he visto superada en ninguna de las grandes piezas griegas que conozco».

Champoiseau embaló los fragmentos de la estatua y partió rumbo a Estambul. Desde allí, la Victoria inició un largo periplo por el Mediterráneo, pasando por el Pireo en Grecia, hasta el puerto de Tolón, en el sur de Francia. Tras un breve viaje en tren, la Victoria  llegó a París el 11 de mayo de 1864, más de un año después de su descubrimiento.

París, fin de trayecto

Una vez depositadas las piezas en el Louvre, comenzaron las labores de restauración. Para asegurar la estabilidad de la estatua se insertó una barra metálica entre el costado derecho y el zócalo. También se reconstruyó la pierna derecha, que era la más dañada. Sin embargo, no se pudieron colocar ni el busto ni el ala izquierda, que no podía colgarse en el vacío, a pesar de que el equipo de restauradores la había recompuesto casi en su totalidad. La estatua se expuso por primera vez en la sala de las Cariátides en 1866, y en 1870 se hizo una copia que  hoy en día se guarda en la galería de esculturas y reproducciones artísticas del palacio de Versalles.

En 1875, arqueólogos austríacos descubrieron grandes bloques de mármol gris de la cantera de Lartos, en la isla de Rodas, que, correctamente ensamblados, representaban la proa de un barco de guerra. Rápidamente asociaron estos bloques con algunas monedas helenísticas en las que la Victoria aparecía representada de pie sobre la proa de un navío. Sin duda esos bloques pertenecían a la base de la estatua. Cuando Champoiseau recibió la noticia, hizo las gestiones necesarias para trasladar los bloques de mármol a París. Incluso años después, en 1891, ya miembro consagrado del Instituto de Francia, Champoiseau regresó a Samotracia al mando de una expedición arqueológica con la esperanza de hallar las piezas que faltaban y la ansiada cabeza, que, sin embargo, nunca logró encontrar.

Entre 1880 y 1883 se decidió recrear el monumento al completo, siguiendo el modelo sugerido por un arqueólogo alemán que también había empezado a excavar en Samotracia: Alexander Conze, el descubridor del Altar de Pérgamo. Así, se reforzó la estatua con una estructura de metal y se reconstruyeron partes con diversos fragmentos de mármol y con yeso, como el ala derecha, que se reconstruyó con un molde inverso de la izquierda. El trabajo de restauración terminó en 1884.

La Victoria de Samotracia fue colocada en la escalera Daru, a la entrada del museo. Sólo abandonó este puesto de honor en 1939, al estallar la segunda guerra mundial, cuando fue trasladada fuera de París. Su retorno en 1945 fue un acontecimiento nacional, explotado como símbolo de la liberación de Francia.

La Victoria remozada

El interés de los especialistas por esta obra única se ha mantenido siempre vivo, pero no fue hasta 2013 cuando se puso en marcha una restauración completa del monumento. Ésta se realizó en una sala del museo a la que se trasladaron la estatua y los veintitrés bloques que componen la base. Tras un minucioso análisis, los expertos limpiaron la superficie de la escultura, retirando el recubrimiento que restauradores anteriores habían añadido para uniformar el tono. También se sustituyeron los antiguos rellenos en ranuras y grietas por otros de material más estable, y hasta se añadió una nueva pluma en el ala.

Tras volver al emplazamiento tradicional, la Victoria, que ahora descansa directamente sobre el navío –se ha retirado el pedestal de cemento colocado en 1934–, sigue siendo una diosa acéfala y manca, pero el refinamiento de sus alas desplegadas y el contraste entre los ropajes ceñidos al cuerpo y los que evolucionan libres han cobrado nueva nitidez, al igual que el ombligo y la curva del abdomen que han surgido como por encanto. Más que nunca vemos en ella, como decía Rilke, «una maravilla y todo un mundo: he aquí Grecia, el mar, la luz, el coraje y la victoria».

Para saber más

La Victoria de Samotracia, redescubrir una obra maestra
Museo del Louvre. Hasta el 15 de junio. http://www.louvresamothrace.fr

21 julio 2015 at 8:03 am Deja un comentario

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