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Tesoro de Hoxne: el mayor botín de la Britania romana

En 1992, un vecino de Hoxne descubrió con su detector de metales un extraordinario alijo de monedas, vajilla y joyas de época romana

Pulseras oro
La zona en la que se produjo el hallazgo se barrió con más detectores para asegurar que se recuperaba todo. En ese día, y en algunas puntuales revisiones posteriores del terreno, se recuperaron un total de 15.234 monedas de oro y plata, datadas entre los siglos IV y V, así como unos 150 objetos de ese mismo período. El tesoro contenía una colección de diecinueve brazaletes de este metal, guardados en tres paquetes separados.

FOTO: The Trustees of the British Museum / Scala, Firenze

Fuente: Rubén Montoya  |  National Geographic
11 de julio de 2018

“Eric encuentra un botín de 10 millones de libras. ¡Impresionante!”. Tal era el titular del diario británico The Sun el 19 de noviembre de 1992, la primera vez en su historia que una noticia arqueológica ocupaba la portada. La ocasión lo merecía. Acababa de filtrarse a la prensa el descubrimiento, en Hoxne, en el condado de Suffolk, del mayor tesoro de objetos de oro y plata jamás hallado en el Imperio romano. En la fotografía del diario, el descubridor, Eric Lawes, un vecino del pueblo descrito como un “cazador de tesoros”, aparecía ufano junto a su detector de metales.

Todo había sucedido tres días antes. El 16 de noviembre, Eric Lawes buscaba con su detector de metales el martillo que su amigo Peter Whatling había perdido mientras trabajaba cuando el aparato empezó a emitir señales que indicaban la presencia de objetos metálicos. No se trataba del martillo, sino de un conjunto de cadenas de oro, monedas y cucharas de plata. En total, llenó dos bolsas de plástico, pese a lo cual el detector, por su parte, seguía indicando la existencia de más objetos en el subsuelo. Tras hacérselo saber a su amigo Whatling, ambos decidieron notificar el hallazgo a las autoridades del condado de Suffolk, propietario del terreno.

A escasos centímetros de la superficie se encontraron diversos bloques de objetos metálicos ordenados, perfectamente conservados

Para evitar el expolio por parte de coleccionistas de antigüedades y aficionados, los responsables arqueológicos del condado decidieron realizar en secreto una excavación arqueológica de urgencia. Lo que no podían imaginar era la dimensión de lo que estaban a punto de descubrir. A escasos centímetros de la superficie se encontraron diversos bloques de objetos metálicos ordenados, perfectamente conservados; incluso algunos de ellos tenían aún restos de la tela que los envolvía.

Un hallazgo mediático

La zona se barrió con más detectores para asegurar que se recuperaba todo. En ese día, y en algunas puntuales revisiones posteriores del terreno, se recuperaron un total de 15.234 monedas de oro y plata, datadas entre los siglos IV y V, así como unos 150 objetos de ese mismo período, entre vajilla de mesa y joyería. También se recuperó el martillo que Whatling había perdido. Todo el material –incluido el martillo– fue llevado inmediatamente al Museo Británico para ser sometido a un meticuloso estudio.

Los intentos de mantener la excavación en secreto hasta investigar completamente el yacimiento resultaron fallidos. Apenas 72 horas después, The Sun se hizo eco del descubrimiento. Un día después, el 20 de noviembre, el Museo Británico convocó una rueda de prensa urgente y anunció oficialmente lo poco que se sabía sobre el hallazgo.

Se recuperaron un total de 15.234 monedas de oro y plata, datadas entre los siglos IV y V, así como unos 150 objetos de ese mismo período

Al cabo de un año se anunció que, de acuerdo con la ley británica, el tesoro no podía ser reclamado por los dueños del terreno debido a su antigüedad. En cambio, los descubridores recibirían un pago en metálico por el valor del hallazgo, que se fijó en 1,75 millones de libras por el Comite de Valoración de Hallazgos de Tesoros. Eric Lawes no dudó en compartir equitativamente esta cantidad con su amigo Whatling.

Guardado en un arca

Desde el principio se reconoció el honesto comportamiento de Lawes y Whatling, que permitió llevar a cabo una meticulosa excavación, aunque fuera de urgencia. Los arqueólogos pudieron así determinar que los objetos del tesoro habían sido colocados rectilíneamente. Esto, más la presencia de clavos y refuerzos de cajas, llevó a los investigadores a concluir que los objetos fueron depositados a propósito en diferentes contenedores que, a su vez, se colocaron dentro de un arca de roble de unos 60 centímetros de largo por 40 de ancho y 30 de alto, decorada con incrustaciones de hueso y cerrada con candados de plata.

Probablemente, se depositaron en primer lugar los enseres personales y la vajilla de mesa; tras ello, las monedas de oro, seguramente en una bolsa hoy desaparecida; por último, las monedas de plata se colocaron aleatoriamente sobre el arca, rellenando el hueco que aún quedaba libre en su interior. Además, los arqueólogos encontraron evidencias de un agujero en el suelo, que se cree pudo contener un poste, a modo de señal, bajo el cual el dueño de las pertenencias las habría enterrado.

La información proporcionada por las monedas permitió a los investigadores situar la ocultación del tesoro a comienzos del siglo V, probablemente al final de la primera década. Las más antiguas datan de época de Constantino II (337-340), mientras que las más modernas son del reinado de Constantino III (407-411).
En total se recuperaron cinco tipos de monedas: 579 sólidos de oro, 60 miliarenses de plata, 2 siliquas completas de plata, 5 medias siliquas de plata, 24 bronces y, 14.565 siliquas reducidas de plata. Estas 15.235 monedas se habrían acuñado en catorce lugares diferentes de las actuales Italia, Francia, Croacia, Serbia, Grecia y Turquía. Entre ellas, también había imitaciones de la moneda oficial en circulación.

Joyas y vajillas

Dentro del arca había también más de 150 objetos de uso cotidiano y personal, meticulosamente ordenados, envueltos en tela y metidos en diversas cajas. Las joyas, de las que se recuperaron 29 piezas entre cadenas, brazaletes, anillos y collares, eran de excelente calidad. Entre ellas destacaba un conjunto de cadenas de adorno corporal femenino, cuyo único paralelo es un ejemplar más tardío proveniente de Egipto. Entre los brazaletes, decorados con escenas de caza típicas del período, destaca uno con la inscripción Utere Felix Domina Iuliane, “Que lo disfrutes, señora Juliana”, tal vez un regalo de un miembro de su familia, o de alguien inferior.

Oculto 1.500 años

El resto de objetos estaban fabricados en plata y comprendían diversos ejemplares de vajilla de mesa: 19 cucharones y 118 cucharas de diferentes tipos, cuatro escurridores y embudos, y seis vasos y cuencos. La colección también contenía el asa de una bandeja en forma de tigresa, que había sido arrancada antes de la ocultación del tesoro, y diferentes utensilios de aseo personal como palillos de dientes y bastoncillos de oídos. Por su calidad destacaban cuatro pimenteros. El más exquisito representa el busto de una emperatriz, del siglo IV a juzgar por el peinado, que algunos estudiosos han identificado con Helena, la madre de Constantino, por su relación con el cristianismo. Los otros tres representan a los héroes Hércules y Anteo, una cabra y un perro atacando una liebre.

En el tesoro aparecieron un total de 52 inscripciones, entre ellas algunas que evidenciaban las creencias cristianas de sus dueños: un crismón (monograma de Cristo) decoraba una de las cadenas de oro, mientras que muchas cucharas presentaban otro tipo de crismón, formado a partir de una cruz. Entre los 22 nombres personales, relacionados con los dueños de los objetos o miembros de la familia propietaria, el que más se repetía –unas diez veces– era el de Aurelio Ursicino.

Lo más curioso es que no se han encontrado restos de asentamientos rurales o de otro tipo en un radio de tres kilómetros a la redonda

Lo más curioso del descubrimiento es su carácter aislado. No se han encontrado restos de asentamientos rurales o de otro tipo en un radio de tres kilómetros a la redonda. Los puntos más cercanos son Scole (a 3,2 kilómetros) y Stoke Ash (a 8 kilómetros), que están comunicados por una calzada romana hoy conocida como Pye Road.
Los estudiosos consideran que en el primero de ellos se puede localizar la llamada Villa Faustini, mencionada en el Itinerario de Antonino, un documento del siglo III en el que se recopilan las rutas del Imperio romano.

Aun así, cabe señalar que en la propia Hoxne se halló en 1732 una moneda de oro de similar cronología. A unos tres kilómetros al sudoeste de Hoxne, cerca del río Dove in Eye, en 1781 unos obreros hallaron una caja de plomo con 650 monedas de oro de entre los siglos IV y V; las similitudes con el tesoro de Hoxne han llevado a algunos investigadores a pensar que ambas cajas pertenecieron al mismo conjunto antes de ser enterradas.

En Britania se conocen más de 95 depósitos parecidos al de Hoxne. La mayoría se remontan al mismo período final del Imperio romano, cuando la ocupación romana de Britania tocaba a su fin. Por ello, se ha supuesto que un tesoro como el de Hoxne perteneció a una familia acomodada que decidió esconder temporalmente sus pertenencias y que, por las circunstancias que fueran, abandonó luego la zona.

Algunos investigadores relacionan este tipo de tesoros con determinadas tradiciones del mundo romano. Se trataría, en este caso, de un depósito votivo o de algún proceso de intercambio de bienes.

Comoquiera que sea, se puede afirmar que el lugar escogido para dejar el tesoro respondió a un propósito: esconderlo. Y así permaneció, inalterado, durante casi 1.500 años, hasta que una casualidad cambió el curso de la historia. Sus descubridores perdieron un martillo y encontraron un tesoro que, hoy en día, es uno de los más aclamados de Inglaterra y una de las joyas del Museo Británico.

Los elementos de vajilla del tesoro de Hoxne, aunque no son tan ricos como otros que se han descubierto, presentan algunas particularidades, como los pimenteros, un elemento poco habitual. La pimienta era una especia muy cara y estos objetos son muy raros en el Imperio romano. También contenía numerosas cucharas de distintos tamaños, cucharones,  jarras y platos.

FOTO: The Trustees of the British Museum / Scala, Firenze

 

Colocados deliberadamente
Los arqueólogos pudieron así determinar que los objetos del tesoro habían sido colocados rectilíneamente. Esto, más la presencia de clavos y refuerzos de cajas, llevó a los investigadores a concluir que los objetos fueron depositados a propósito. Sólido de oro de la imagen fue acuñado por el usurpador Magno Clemente Máximo, proclamado emperador por sus tropas en Britania en 383 d.C.

FOTO: The Trustees of the British Museum / Scala, Firenze

 

Pimentero en forma de emperatriz
El más exquisito representa el busto de una emperatriz, del siglo IV a juzgar por el peinado, que algunos estudiosos han identificado con Helena, la madre de Constantino, por su relación con el cristianismo.

FOTO: The Trustees of the British Museum / Scala, Firenze

 

Las cucharillas de una gran vajilla
Los objetos estaban fabricados en plata y comprendían diversos ejemplares de vajilla de mesa: 19 cucharones y 118 cucharas de diferentes tipos, cuatro escurridores y embudos, y seis vasos y cuencos.

FOTO: The Trustees of the British Museum / Scala, Firenze

 

Objetos decorados
Jarra de plata y plata dorada con una sola asa en forma de P, acabada en sus extremos en cabezas de aves. La decoración sigue un patrón vegetal.

FOTO: The Trustees of the British Museum / Scala, Firenze

 

Cadena corporal de oro y amatista
Se trata de un ejemplo de ornamento corporal muy usado en época helenística y romana. Las cadenas se pasaban sobre los hombros y bajo los brazos, y se unían en el pecho y la espalda. Por su reducido tamaño, ésta debió de pertenecer a una mujer joven.

FOTO: The Trustees of the British Museum / Scala, Firenze

 

Una vajilla de plata
Seis de las cucharas son de mango corto y cabeza cóncava más grande. El mango tiene forma de cabeza de ave. En Britania se conocen más de 95 depósitos parecidos al de Hoxne. La mayoría se remontan al mismo período final del Imperio romano

FOTO: The Trustees of the British Museum / Scala, Firenze

 

Motivos animales
Asa en forma de tigresa, animal asociado al dios del vino, Baco. Con otra asa, debió de formar parte de un recipiente que no se ha conservado.

FOTO: The Trustees of the British Museum / Scala, Firenze

 

Mondadientes
Estas curiosas piezas en forma de ave zancuda se usaron por un extremo como mondadientes y por el otro como bastoncillo para los oídos.

FOTO: The Trustees of the British Museum / Scala, Firenze

 

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11 julio 2018 at 8:25 pm Deja un comentario

El líder de los laboristas ingleses se compromete a devolver a Grecia los mármoles de Elgin

Jeremy Corbyn asegura que las piezas deben retornar al país heleno, ya que fue allí donde se crearon

Fuente: ABC
4 de junio de 2018

Jeremy Corbyn ha afirmado en un periódico griego que devolvería a Grecia los mármoles de Elgin en caso de convertirse en el primer ministro de Reino Unido en las próximas elecciones. El líder de los laboristas ingleses daría solución de esa forma a una polémica con siglos de historia. Las piezas formaban parte del Partenón y fueron retiradas con el permiso del Imperio Otomano, que en ese tiempo gobernaba Grecia.

La colección llegó a Gran Bretaña entre 1801 y 1805 de manos de Thomas Bruce, conde de Elgin y, desde 1939, se expone en el Museo Británico de Londres. Siempre ha planeado sobre ella el debate de si se deberían devolver a Atenas para exponerse en el Museo de la Acrópolis. Grecia ha abanderado numerosas campañas para repatriar las piezas, pero las voces contrarias advierten de que ello supondría devolver otros tesoros artísticos.

Corbyn aseveró en una entrevista el diario Ta Nea que las esculturas «pertenecen a Grecia» y que, en caso de entrar en Downing Street, comenzaría una serie de «conversaciones contructivas» con el Gobierno para comenzar el proceso de retorno.

El líder laborista apoyó su discurso en que los mármoles habían sido creados en Atenas y habían adornado el Partenón durante cientos de años, según ha puesto de manifiesto el periódico británico The Telegraph.

Por su parte, Boris Johnson, secretario de Estado para Relaciones Exteriores, expresó durante su época como alcalde de Londres que «los restos permanecerían en Londres». Esta opinión la comparte el profesor de arqueología clásica de Oxford John Boardmann, quien afirmó que en caso de devolver las piezas «se estaría sentando un pésimo precedente».

El Museo Británico ha explicado en su página web que los mármoles «aquí son contemplados por una audiencia mundial y son estudiados activamente por una comunidad internacional de académicos. Gracias a esto se promueve la comprensión de la cultura griega antigua y su papel en respecto a las culturas del mundo».

 

4 junio 2018 at 1:55 pm Deja un comentario

Rodin se mide con Fidias

El British Museum de Londres confronta en una excepcional exposición las obras maestras del escultor francés con una selección de los mármoles del Partenón

A la izquierda, figuras de dos diosas procedentes del frontón este del Partenón. A la derecha, «El Beso», de Rodin (versión en yeso) – ABC

Fuente: Natividad Pulido – Londres  |  ABC
21 de mayo de 2018

Desembarco artístico francés esta primavera en Londres con dos de sus tesoros nacionales. Primero lo hizo Monet y sus poéticas arquitecturas en la National Gallery –hay lienzos del maestro impresionista que son pura abstracción– y, más tarde, Rodin en el British Museum con una exposición que habría emocionado al propio escultor al ver muchas de sus mejores creaciones cara a cara con los mármoles del Partenón que tanto admiraba, concebidos por Fidias. Dos de los más excelsos escultores de la Historia del Arte miden su enorme talento en la galería Sainsbury, que por vez primera desde que se inauguró en 2014 deja entrar la luz natural. No es fácil aguantar el tipo junto a las piezas que decoraron el Partenón. Rodin lo logra, demostrando con ello el genial escultor que fue.

A la derecha, «Dios del río Ilisos», figura A del frontón oeste del Partenón. A la izquierda, «Ariadna» (1905), de Rodin – ABC

Pocas veces se ve tanta obra maestra por centímetro cuadrado en una exposición, cuyo elegante montaje está a la altura. El diseño está inspirado en el estudio de Rodin en Meudon, a las afueras de París. Las esculturas se exhiben a la altura de nuestros ojos, como si nos halláramos visitando el taller del artista. En casi todos los casos hay un acceso de 360 grados que permite admirar las piezas desde todos los ángulos. Es una ocasión excepcional poder ver, fuera de sus habituales salas, un buen puñado de joyas del Partenón. Como lo es el generoso préstamo de esculturas del Museo Rodin de París. La ocasión bien lo merecía. Se reúnen, hasta el 29 de julio, con el patrocinio del Bank of America Merrill Lynch, más de ochenta obras en mármol, bronce y yeso, junto a algunos bocetos. La prensa británica se ha rendido al «combate del siglo» entre Fidias y Rodin: «Sorprendente, deslumbrante, sublime» (The Guardian), «Una inspiradora reunión de maestros» (The Times), «Uno de los espectáculos del año» (The Telegraph), «Triunfante» (The Daily Mail), «Extraordinario, impresionante» (The Observer)…

A la izquierda, «Iris», figura N del frontón oeste del Partenón. A la derecha, «Iris, mensajera de los dioses» (1895), de Rodin – ABC

Nunca viajó a Grecia

«Antigüedad es mi juventud», decía Rodin, asiduo lector de Ovidio. Nunca viajó a Grecia, pero siempre sintió fascinación por la escultura griega antigua y, en especial, por el Partenón, que consideraba «un monumento eterno». Fue tal la pasión de Rodin por la Antigüedad que coleccionó cerca de 6.000 piezas. En 1900 construyó un museo en Meudon para acogerlas. En 1881 visitó por vez primera Londres y acudió al British Museum. Se hospedaba en el hotel Thackeray, justo enfrente. Al fin podía admirar «in situ» –hasta entonces tuvo que contentarse con hacerlo en libros o postales– las obras que tanto le obsesionaban y cuya belleza le cautivaba. Hizo algunos bocetos en papel de carta del hotel. Pero nunca haría copias de ellas, tan solo le sirvieron como inspiración. «Amo las esculturas de la Antigua Grecia, han sido y siguen siendo mis maestros», decía Rodin. Visitó el museo al menos en quince ocasiones. «En mi tiempo libre frecuento el British Museum», solía decir. Lo hizo hasta poco antes de su muerte.

Mentor artístico y espiritual

«Palas Atenea con el Partenón» (1896), de Rodin – MUSEO RODIN

Fidias fue un mentor artístico y espiritual para Rodin. Aunque cueste creerlo, 2.320 años separan separan a ambos genios, que fueron los más célebres en sus respectivas épocas. Las esculturas de Fidias (h. 480-90 a.C.-h. 430 a.C) son de una rabiosa modernidad. Las más célebres, las monumentales esculturas de Atenea Virgen del Partenón, y de Zeus en Olimpia, ambas en oro y marfil. Las de Auguste Rodin (1840-1917) semejan reliquias arqueológicas. Y es que, como explica Hartwig Fischer, director del British Museum, Rodin eliminó cabezas y extremidades de sus esculturas, creando un nuevo género artístico moderno. A través de las piezas del Partenón, Rodin descubrió el poder de los fragmentos para transmitir el significado de la obra completa: «Las estatuas dañadas, encontradas en las ruinas, no son menos obras maestras por estar incompletas».

Concibe «El hombre que camina» como una reliquia arqueológica sin cabeza ni brazos, en la que desafía la representación del movimiento. Esta escultura se muestra junto a la figura K de una diosa, también sin cabeza ni brazos, procedente del frontón este del Partenón.

Dos versiones de «El pensador» de Rodin en las salas del British Museum – ABC

Lord Elgin y el expolio

Lord Elgin, embajador británico en Atenas, se llevó a Inglaterra muchas de las esculturas del Partenón que sobrevivivieron: 75 de los 160 metros del friso, 15 de las 92 metopas, 17 figuras de los frontones y algunas piezas del monumento. Lord Elgin le pidió a Antonio Canova que restaurara y reemplazara las partes perdidas. El artista rehusó, pues, al igual que Rodin, hallaba sinceridad e inspiración en los fragmentos. El Parlamento británico firmó la compra de las obras en 1816 y se exhiben en el British Museum desde 1817. «Desde entonces han inspirado a pensadores, poetas, artistas…, pero a ninguno como Rodin», advierte Hartwig Fischer.

«La edad de bronce» (1877), de Rodin – MUSEO RODIN

El Estado francés le encargó a Rodin unas puertas para un museo de artes decorativas que iba a inaugurarse en París. El proyecto no llegó a materializarse, pero «Las puertas del infierno», de seis metros de altura, fueron para el artista una fuente de inspiración constante durante toda su vida. Entre esas figuras, sus celebérrimos «El Beso» y «El pensador», que acabaron siendo esculturas independientes. Hay versiones de ambas en la exposición. De «El Beso» (se inspiró en los amantes Paolo y Francesca de «La Divina Comedia»), una versión en yeso de gran tamaño que Rodin mantuvo toda su vida. A su lado, los cuerpos de dos diosas, una reclinada junto a la otra, figuras L y M del frontón este del Partenón. Se cree que pueden ser hermanas o madre e hija. Tanto ellas como «El Beso» están tallados en un solo bloque de piedra: los dos artistas supieron extraer la carne cálida del frío mármol. En las esculturas de Fidias y Rodin hay intimidad, sensualidad y una fuerte carga emocional. En ambos casos, explica Celeste Farge, comisaria de la muestra, «la expresión y la pasión de las figuras se manifiesta a través del cuerpo». Para Ian Jenkins, también comisario, las figuras del Partenón constituyen un estudio erótico sobre la intimidad, a través de los pliegues mojados de sus vestidos. Cree que «El Beso» es «la mejor respuesta artística a las esculturas del Partenón».

Se cree que ni Fidias ni Rodin hicieron con sus manos todos sus trabajos. Este último pudo modelar en arcilla algunas obras que después otros fundían en bronce o esculpían en mármol. Y Fidias pudo diseñar y modelar las obras del Partenón, pero no ejecutarlas. Vamos que Damien Hirst no es original ni siquiera en eso. Rodin quiso que su arte «expresara las emociones desde las alturas del éxtasis hasta las profundidades de la agonía». Éxtasis y agonía que halló en los mármoles del Partenón que tanto amó, pero que también tanto le atormentaron: «Ningún artista podrá superar a Fidias. El más grande de los escultores nunca será igualado».

Fragmento correspondiente al friso norte del Partenón – BRITISH MUSEUM

De Miguel Ángel a la Acrópolis

Son muchas las conexiones entre Fidias y Rodin presentes en la exposición. Para su escultura «La edad de bronce» (1877), Rodin se inspiró tanto en «El esclavo moribundo», creado por Miguel Ángel en 1513 (Museo del Louvre) -viajó a Italia en 1875-76 y allí descubrió al genio florentino-, como en algunas de las figuras del Partenón. Es el caso de un joven que se prepara para el desfile incluido en el friso norte del principal monumento de la Acrópolis. En ambos casos se repite la pose, el gesto, la misma emoción. Auguste Neyt posó para esta escultura de Rodin.

 

21 mayo 2018 at 7:56 am Deja un comentario

Las esculturas de Rodin “hablan” con las del Partenón en el Museo Británico

Las obras de Auguste Rodin entablan una conversación con las esculturas del Partenón en una nueva exposición del Museo Británico de Londres, “Rodin y el arte de la Antigua Grecia”, que pone en diálogo al francés con el clasicismo griego.

Vista de la escultura “Pallas con el Partenón” del escultor francés Auguste Rodin durante el pase de prensa de la exposición “Rodin y el arte de la Antigua Grecia” en el Museo Británico de Londres (Reino Unido). EFE

Fuente: Sabela Rey Cao – EFE  |  YAHOO Noticias
24 de abril de 2018

La primera pieza de la muestra es una escultura en mármol y yeso de la diosa griega de la sabiduría, Atenea -aquella que nació de la testa de Zeus después de que este se comiera a su madre-, representada con un Partenón en miniatura que emerge de su propia cabeza y que anuncia el motivo que recorrerá la producción del francés: Grecia como cumbre intelectual y artística.

Rodin (1840-1917) fue un frecuente visitante del Museo Británico, al que acudió por primera vez en 1881 y en el que siempre vagaba a la caza de los restos del templo griego para capturarlos a lápiz.

Sus dibujos, escritos y esculturas pueblan la exposición del famoso museo londinense, que ha colocado junto a sus creaciones las esculturas del Partenón, para establecer así comparaciones e iluminar la fuerte relación que mantuvo con los griegos, según explicaron los responsables en su presentación hoy a la prensa.

El escultor francés veía en Fidias, arquitecto encargado de reconstruir la Acrópolis de Atenas y el escultor más famoso de la Antigua Grecia, un mentor artístico e intelectual con el que hablaba, a pesar de las barreras temporales, a través de su obra.

“Quisimos poner en conjunto tantos paralelismos como pudimos”, indicó Ian Jenkins, comisario de la muestra, sobre las parejas escultóricas.

Una de las obras más famosas del francés, “El beso” (1882), que representa a dos amantes prohibidos de la “Divina Comedia” de Dante, se exhibe aquí junto a dos diosas descabezadas pertenecientes al frontón este del Partenón, en la que una reposa sobre el regazo de la otra.

Vista de la escultura “El beso” del escultor francés Auguste Rodin durante el pase de prensa de la exposición “Rodin y el arte de la Antigua Grecia” en el Museo Británico de Londres (Reino Unido). EFE

Estas dos creaciones dialogan formalmente y constituyen un escrupuloso y erótico estudio sobre la intimidad a partir de la idea de fundición entre sus figuras, generada por haber sido esculpidas en un mismo bloque de mármol, en ambos casos.

“Rodin no está citando directamente estas figuras del Partenón, pero vimos una conexión entre ellas”, señaló a Efe Celeste Farge, comisaria de la exposición, al tiempo que dijo que “la expresión y la pasión de las figuras se manifiesta a través del cuerpo”.

Vista de un freco del Partenón de Atenas expuesto durante el pase de prensa de “Rodin y el arte de la Antigua Grecia” en el Museo Británico de Londres (Reino Unido). EFE

Otros temas recurrentes del francés se pueden ver en el torso sin cabeza ni brazos de “El hombre que camina” (1907), donde el artista pone el foco en el poder expresivo del cuerpo y en la representación del movimiento con una figura suspendida en el acto de caminar.

“Se inspira en una gran variedad de fuentes, era un ávido lector”, apuntó Farge, en alusión a las influencias literarias del francés, que toma referencias de Dante, Baudelaire, Ovidio o los mitos griegos, entre otros.

“Tuvo la audacia de inventar sus propias figuras”, añadió Farge sobre las inspiraciones literarias del francés.

La comisaria se refirió así a la pieza “Ilusión: Hermana de Ícaro” (1894-6), en la que el genio se inventó una hermana para Ícaro -el hijo de Dédalo que se quemó al volar muy cerca del sol-, una figura que parece inicialmente sin vida y a la que Rodin le da la vuelta para generar la idea de una caída en picado hacia la Tierra.

Esta creación estaba pensada como parte del conjunto “Las puertas del infierno” (1880-1917), el primer gran encargo del francés para un museo de París, que concentraba en dos pórticos de seis metros de alto, personajes y escenas del “Infierno” de Dante.

El museo que se lo encargó nunca llegó a inaugurarse, pero él continuó trabajando en sus detalles hasta el final, creando nuevos modelos a gran tamaño de algunas de las figuras que ya había hecho, como “El pensador” -también en exhibición dentro de la muestra-.

“A Rodin le encantaba dibujar cuando venía aquí y queremos animar (a la gente) a hacer lo mismo”, dijo Farge sobre la novedosa inclusión de cuadernos de dibujo para que los visitantes tengan una experiencia parecida a la del francés, hace más de cien años.

Además, la pinacoteca ha prescindido de las cortinas en la sala para permitir la entrada de luz natural y ha colocado las esculturas a la altura de la visión, en bajos plintos.

La obra de Rodin, un escultor que fue un puente entre la Antigüedad y la Modernidad, estará en el museo de la capital británica hasta el 29 de julio.

 

29 abril 2018 at 10:39 pm Deja un comentario

Cuando los griegos eran perfectos

Una muestra examina en CaixaForum Madrid la pasión competitiva de la Antigua Grecia con 172 tesoros del British Museum, muchos de los cuales se prestan por primera vez

‘Friso de Amazonas’, de 1,80 metros de largo por 0,90 de alto, del mausoleo de Halicarnassus.

Fuente: ÁNGELES GARCÍA > Madrid  |  EL PAÍS
13 de julio de 2017

¿Diría que la competitividad es un rasgo distintivo de este tiempo en el que todo —los seguidores, los likes, las calorías— se mide? Pues no eso no es nada comparado con los antiguos griegos. Creían que la perfección solo se podía lograr mediante la destreza física y una mente en plena forma y le daban a la competencia un significado de honor y de respeto hacia el otro y hacia uno mismo. De todo ello trata la exposición Agón! La competición en la antigua Grecia, presentada ayer en el CaixaForum de Madrid.

A través de 172 piezas (esculturas, monedas, cerámicas, joyas) procedentes del Museo Británico, se examina el espíritu retador de la civilización a la que, entre otra infinidad de cosas, le debemos la democracia y el olimpismo. Muchas de ellas están consideradas obras maestras y han sido restauradas para su presentación por primera vez fuera de Londres. El caso más espectacular es el fragmento del gigantesco friso (tenía 45 metros de altura) del Mausoleo de Halicarnaso. La exposición permanecerá abierta hasta el 15 de octubre y después viajará por los centros que CaixaForum tiene abiertos en España.

La clave es ‘agón’

La palabra clave es agón, término que en griego antiguo significa contienda, desafío, disputa. Peter Higgs, conservador de escultura y arquitectura griega del British Museum y comisario de la exposición, explica que el sentimiento de competitividad acompañaba a los griegos desde la infancia y hasta la muerte: “Desde los relatos épicos de Homero hasta los triunfos deportivos en Olimpia pasando por las victorias de grandes generales, en la antigua Grecia una intensa rivalidad lo dominaba todo. La competición impregnó incluso el universo de las artes, con certámenes de música, teatro, escultura y pintura”.

La preciosa escultura alada de Niké, la diosa de la victoria, con las ropas agitadas por el viento (hacia el año 100 antes de Cristo) indica el recorrido por un mundo en el que la vida no se concibe sin el deseo de ser el mejor. Los héroes, atletas y guerreros, esculpidos o reproducidos en cerámicas, recuerdan que los griegos eran fanáticos del deporte, como demostraban en los juegos panhelénicos que periódicamente se celebraban en Olimpia, Delfos, Itsmia y Nemea. “Los ganadores”, explica el comisario, recibían suculentos premios y eran tratados como héroes. Como ocurre en la actualidad, las competiciones deportivas eran las grandes distracciones del pueblo griego, su particular forma de entretenimiento. La pasión era de tal calibre que, aún en tiempos de guerra se paralizaban las batallas para poder celebrar los juegos.

De manera paralela a las exhibiciones de fuerza y destreza, los griegos mostraban su amor por la cultura a través de concursos de teatro y música a los que asistían decenas de miles de espectadores y en los que participaban escritores como Esquilo, Eurípides, Sófocles o Aristófanes. Un muestrario de máscaras teatrales y pequeñas esculturas sirven para ilustrar que aquellas piezas eran representadas solo por hombres. Los galardones de las competiciones de las artes escénicas consistían en sencillas coronas de hiedra, aunque los actores y dramaturgos que lograban triunfar eran tratados como auténticas celebridades a las que se pagaba con importantes sumas económicas y se les dedicaban esculturas en espacios públicos. La música, la danza y la poesía, considerados esenciales para la educación de los niños, también tenían sus propios concursos.

Escultura de mármol ‘Atleta con disco’.

Aunque entre todos los artes, tal vez sea el de la guerra en el que los griegos daban rienda suelta al espíritu competitivo innato en ellos. Los ejércitos procedían de las clases propietarias, tanto de las ciudades como del campo. La preparación de la lucha era tan importante que los niños se iniciaban en su formación militar con solo siete años y no dejaban de estar disponibles hasta pasados los 50.

Lejos de aplacarse con el final, la rivalidad social se acentuaba ante la muerte; la duración y lujo del funeral tenía que estar en consonancia con la importancia del personaje fallecido. El mejor ejemplo se exhibe en el apartado final de la muestra con el fragmento de la tumba del poderoso rey Mausolo de Caria, hallada en Halicarnaso, hoy Turquía. Es la pura imagen de la clase de poderío que trasciende al más allá.

Relieve de máscaras griegas.

EL MUSEO DE TODO EL MUNDO A PESAR DEL BREXIT

Las colecciones del British Museum están consideradas como las más importantes de todo el mundo en su especialidad y las reclamaciones, como las de los griegos sobre los frisos procedentes del Partenón, han sido constantes. La respuesta pública por parte del museo ha sido siempre que ellos ejercen de cuidadores de un patrimonio que reconocen universal. Pero ahora, con la inminente salida del Reino Unido de la Unión Europea, las preocupaciones han vuelto a aflorar. ¿Qué ocurrirá como consecuencia del Brexit? El director del museo, Hartwig Fischer, tuvo que responder ayer a esa preocupación en la presentación de la exposición en Caixaforum. “Es pronto para decir qué va a ocurrir con el Brexit. Tenemos la esperanza de que se haga lo correcto y que se siga manteniendo la idea de que el British es un museo del mundo para el mundo”.

 

13 julio 2017 at 9:00 pm Deja un comentario

Melina Mercouri, la ministra griega que se enfrentó al expolio de Gran Bretaña

La era una estrella antes de ser política, desde donde luchó por una Europa construida sobre la cultura.

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Melina Mercouri ante el Partenón

Fuente: MIGUEL A. DELGADO  |  El Español
7 de enero de 2017

En un momento en el que Europa no parece saber muy bien qué es, y en el que nadie tiene demasiado interés en recordar que la cultura debía ser uno de los ejes que marcarían la identidad de su proyecto, resulta aún más ilustrativo hablar de Melina Mercouri, probablemente una de las mujeres que más han hecho por definir lo que debía haber sido el sueño europeísta.

Pero lo más curioso es que lo hizo desde una apuesta por recuperar primero lo local. Cuando se convirtió en la primera mujer ministra de Cultura griega, en 1981 y con 61 años, ya era toda una estrella, después de protagonizar películas como Nunca en domingo (por la que fue galardonada en Cannes y nominada a un Oscar), Fedra o Topkapi, dirigidas por su marido Jules Dassin, y en las que compartió cartel con estrellas como Anthony Perkins, Peter Ustinov o James Mason, y de rodar con Juan Antonio Bardem Los pianos mecánicos. Además, había destacado también en el teatro y como cantante.

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La actriz en la película Nunca en domingo (1960)

Sin embargo, nunca estuvo ajena a la política: era nieta de un histórico alcalde ateniense, y durante el Régimen de los Coroneles (1967-1974), que la sorprendió en el extranjero, se convirtió en uno de los mayores altavoces contra la dictadura, a la que atacó desde todos los púlpitos mundiales a los que tuvo acceso. Cuando a causa de ello le retiraron la nacionalidad, declaró: “nací griega y moriré griega. El señor Patakós [ministro del Interior de la Junta Militar] nació fascista y morirá fascista.”

Cuando accedió al ministerio, diseñó una política que buscó recuperar el inmenso legado clásico de Grecia. No sólo lo hizo promoviendo el establecimiento de parques arqueológicos donde los monumentos pudieran ser estudiados y disfrutados igualmente por los visitantes, sino que hizo de ello una reivindicación nacional. Hasta tal punto que impulsó la remodelación del Museo de la Acrópolis, para el que pretendía además recuperar los conocidos como Mármoles de Elgin, una gran colección escultórica que el británico lord Elgin se llevó a Inglaterra entre 1801 y 1805 tras ordenar retirarlos del Partenón. En aquellos años, Grecia estaba bajo gobierno otomano, y la península helénica era el tablero en el que se medían todas las grandes potencias del momento.

Deben entender lo que los mármoles del Partenón significan para nosotros: son nuestro orgullo, son nuestros sacrificios, son nuestro símbolo de excelencia más noble

La parte más destacada de la valiosísima colección, que puede visitarse en una sala especial del Museo Británico desde 1939, son dos tercios del friso del Partenón, la parte más simbólica y cuya vuelta a territorio griego ha sido reivindicada a lo largo de las décadas. Pero pocas veces con tanta virulencia como lo hizo Mercouri, que tanto durante su primer mandato como ministra, entre 1981 y 1989, como en el breve entre 1993 y 1994, se esforzó en aprovechar cualquier oportunidad que se le presentara para hacer la reclamación. En 1986 no dudó en afirmar en Oxford que “deben entender lo que los mármoles del Partenón significan para nosotros: son nuestro orgullo, son nuestros sacrificios, son nuestro símbolo de excelencia más noble, son un tributo a la filosofía democrática, son nuestras aspiraciones y nuestro nombre, son la esencia del ser griego”.

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Melina Mercuri, actriz y ministra griega.(Melina Mercouri Foundation

Sin embargo, la cultura para Mercouri tenía una importancia que iba más allá de lo exclusivamente nacionalista. Fue suya la idea de que anualmente se designaran capitales culturales europeas (la primera de ellas fue Atenas, en 1985). También se esforzó en crear estrategias comunes entre los países miembros, dado que el Tratado de Roma que había dado origen al proyecto europeo en ningún momento se preocupaba de la cultura. De la misma forma, luchó porque Grecia volviera a acoger unos juegos olímpicos, sobre todo con la vista puesta en el primer centenario de su instauración en la era moderna, lo que tendría que haber ocurrido en 1996. Pero para ese año se fueron a Atlanta, cuna de la Coca-Cola, y Atenas tuvo que esperar al 2004 (con unos resultados económicos catastróficos, por cierto).

Ella no llegaría a verlo: por entonces, llevaba ya una década muerta. Fumadora empedernida, un cáncer de pulmón acabó con ella a los 73 años, mientras era tratada en Nueva York. A su muerte recibió el reconocimiento y el cariño de todo su pueblo, que incluso depositó numerosas cajetillas de tabaco ante su féretro. En su honor, la UNESCO creó un premio que lleva su nombre para reconocer las iniciativas más destacadas que busquen recuperar los paisajes más emblemáticos de todo el mundo. Su viudo creó la Fundación Melina Mercouri para mantener vivo su legado, que gestionó hasta su muerte en el 2008, aunque la fundación sigue en activo. Y cómo no, uno de sus objetivos principales sigue siendo conseguir que los mármoles del Partenón regresen a Grecia. Una difícil tarea: ni Grecia, ni desde luego Europa, son ya lo que eran cuando ella fue ministra.

 

7 enero 2017 at 2:35 pm 1 comentario

¿‘Brexit’ a favor del Partenón?

Una docena de diputados británicos propone devolver a Atenas los mármoles sustraídos en el siglo XIX que se exhiben en Londres

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Friso del Partenón de Atenas, en el Museo Británico de Londres.

Fuente: MARÍA ANTONIA SÁNCHEZ-VALLEJO > Madrid  |  EL PAÍS
19 de julio de 2016

En julio de 1816, Thomas Bruce, séptimo conde de Elgin, vendió al Estado británico por 35.000 libras de la época una colección de relieves escultóricos procedentes de la Acrópolis de Atenas. Por eso más de la mitad de la decoración del Partenón, el templo del que se extirparon los motivos, debe verse en el Museo Británico de Londres, pese a la insistencia griega en recuperar el patrimonio y completar la exposición del conjunto en Atenas.

Dos siglos después, y en plena resaca del Brexit, una docena de parlamentarios británicos presentaba la semana pasada en Westminster un proyecto de ley para impulsar la devolución de los denominados “mármoles de Elgin” a Grecia. Los diputados, proeuropeos y de varios partidos (laboristas, liberal-demócratas, el nacionalista escocés SNP o el galés Plaid Cymru; ningún tory), vuelven a poner sobre la mesa la añeja pelea entre Atenas y Londres —y por extensión, entre el resto del mundo expoliado y las antiguas metrópolis— sobre derechos patrimoniales, legado histórico e identidad cultural.

El robo —según la terminología griega— perpetrado por Elgin, a la sazón embajador británico ante la Sublime Puerta (Imperio otomano), dejó al templo dedicado a la diosa Atenea Parthena (una de sus invocaciones, de ahí Partenón) demediado, sin metros del friso y un centenar de metopas. La Acrópolis vivía tiempos oscuros, y sus templos servían de aprisco, polvorín o mezquita, entre otras funciones espurias, de manera que la rapiña pasó desapercibida. Pero desde los ochenta, gracias a la actriz Melina Mercouri, durante un tiempo ministra de Cultura, la campaña de la devolución fue ganando entidad, y hoy personalidades como Bill Clinton, Georges Clooney —su esposa, abogada, acaba de asesorar al Gobierno griego— o Vanessa Redgrave respaldan la restitución de los mármoles. El nuevo museo de la Acrópolis tiene espacio más que suficiente para albergar los miembros expoliados ya que su galería dedicada al friso del Partenón muestra, junto a los relieves que quedaron en Grecia, imponentes vacíos: los de las piezas que se exhiben en Londres.

El nuevo museo de la Acrópolis, inaugurado en 2004, tiene espacio para las piezas expoliadas

El catedrático emérito de Arqueología y director del museo de la Acrópolis, Dimitris Pantermalís, subraya la “amputación del patrimonio” al valorar la iniciativa parlamentaria. “Es una petición muy correcta, y no sólo para los griegos, sino como oportunidad de restablecer la unidad física de un monumento patrimonio de la humanidad. Desde el expolio, muchas de las esculturas están divididas, la figura de Poseidón tiene la cabeza en un sitio y el torso en otro, y así sucesivamente. Pero insisto, no es un problema sólo griego, sino universal. Los griegos tenemos derecho a reunir todas las piezas en un mismo sitio, donde fueron creadas. Y para ello es esencial que la cuestión se mantenga viva”, explica Pantermalís, miembro del comité especial del Ministerio de Cultura griego para los mármoles.

Moneda de cambio

El profesor Paul Cartledge, vicepresidente del Comité Británico para la Reunificación de los Mármoles —creado en 1983—, enfría sin embargo toda expectativa de que la iniciativa legislativa pueda dar frutos. “Es improbable que el proyecto se convierta en ley, pero lo que sí hace es introducir el asunto en las conversaciones de pasillo en Westminster”, cuenta por correo electrónico. “Y ello contribuirá también a reverdecer la conciencia del resto del mundo”, añade Cartledge. El próximo trámite legislativo, empero, no tendrá lugar “hasta el 20 de enero”, avisa.

El movimiento, en plena onda expansiva del Brexit, puede o no tener que ver con el seísmo político, aunque no faltan quienes ven en él una moneda de cambio —o un gesto amable— para mejorar las condiciones de desconexión de Reino Unido de la UE. Pandermalís no osa pronunciarse sobre ello: “Ese análisis no me corresponde a mí, pero creo que los acontecimientos en curso conducirán a una Europa más abierta en la que los museos puedan colaborar”.

Otros tiran de hemeroteca y sacan a relucir una añeja fotografía de 1986 en la que se ve a Melina Mercouri y a un joven Boris Johnson, eurófobo de pro, hoy ministro de Exteriores y en esa época, presidente de la Oxford Union, antes de un debate sobre, precisamente, los mármoles de Elgin. Mercouri, con la melena leonina y su poderío de diosa griega; Johnson, barbilampiño y de etiqueta: una instantánea que parece una carambola de la historia.

El director del Museo Británico rechaza el retorno

El director del Británico, Hartwig Fischer —primer responsable extranjero del venerable museo, el segundo más visitado del mundo tras el Louvre—, no se ha pronunciado sobre la iniciativa parlamentaria, pero tiene muy clara su postura sobre la hipotética devolución de las piezas griegas del Británico. En una entrevista concedida al diario The Guardian a primeros de julio —pocos días después del referéndum—, Fischer apuntaba que el papel de la institución que dirige será aún más importante tras el Brexit y que los mármoles están donde deben estar, “en el contexto de una exposición de obras de la cultura universal”, en referencia a las otras salas del establecimiento, dedicadas al Antiguo Egipto, Roma u Oriente Próximo, entre otras. “Hay mucha, mucha gente que aprecia que estén aquí, y yo soy uno de ellos”, recalcó.

 

19 julio 2016 at 9:06 pm Deja un comentario

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Reunificación de los Mármoles del Partenón

"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

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