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Una nueva Pompeya fascina al mundo

Por primera vez se vuelve a excavar, tras más de medio siglo, en el célebre parque arqueológico. En los últimos meses han aparecido en la Región V preciosos frescos, objetos cotidianos y hasta el esqueleto del último fugitivo. Y todo, gracias al Gran Proyecto Pompeya, financiado por la UE con 105 millones de euros

Una pared del vestíbulo de la Casa de Júpiter – Superintendencia de Pompeya

Fuente: Ángel Gómez Fuentes  |  ABC
5 de agosto de 2018

Pompeya vuelve a fascinar al mundo con sus nuevos descubrimientos. Por primera vez, después de más de medio siglo, se vuelve a excavar en la antigua ciudad romana, que nos ofrece nuevas bellezas y sorpresas, itinerarios inéditos, domus y ambientes que dejan boquiabiertos a los arqueólogos e investigadores. Este año se conmemora el 270 aniversario de las primeras excavaciones, iniciadas por deseo de Carlos III de Borbón, que son uno de los mejores testimonios de la vida romana.

Ahora, en el Parque Arqueológico de Pompeya, según explica su director, Massimo Osanna, en una entrevista con ABC, se vive una auténtica «revolución», gracias al Gran Proyecto Pompeya, financiado con 105 millones de euros por la Unión Europea. Se está excavando el sector llamado Región V y se descubren nuevos frescos, esculturas, ánforas, preciosos objetos, monedas, inscripciones y víctimas de la erupción del Vesubio que sepultó la ciudad en el 79 d.C..

«La Casa de los Delfines» – Superintendencia de Pompeya

Descubrimientos

Recorremos las excavaciones, que se desarrollan en un área de poco más de mil metros cuadrados, acompañados por el arqueólogo Francesco Muscolini, quien nos detalla algunos de los descubrimientos más llamativos: el lugar donde se encontró el «último fugitivo de Pompeya», la Casa de los Delfines, objetos de la vida cotidiana como ánforas o inscripciones electorales, en una de las cuales se lee: «Por favor, elegid a Elvio Sabino como edil, digno del Estado, uno bueno».

Todo lo que se encuentra se conserva en un almacén, al lado de las excavaciones, para clasificar y analizar cada objeto en el laboratorio. Sobrecoge y emociona recorrer las salas de la Casa de Júpiter con adornos de estucos coloreados muy antiguos «seguramente de 150-200 años antes de la erupción», afirma el arqueólogo Muscolini. La domus, propiedad de un hombre particularmente rico, el senador M. Nonio Balbo, recibe el nombre de Júpiter porque el dios principal de la mitología romana está representado en un fresco en una pared del jardín. Está ya muy descolorido porque se encontró en las excavaciones parciales que aquí se hicieron en el siglo XIX. «Fueron unas excavaciones un tanto salvajes, porque se excavaba una especie de pozo en el terreno y luego una serie de túneles, con lo que se destruían muros y pinturas. Su única finalidad era llevarse todo lo que veían de valor», nos dice el arqueólogo. Muy atrás quedan esas barbaridades. Pero se está también a años luz del trabajo que hasta hace poco se hacía en Pompeya. «Hoy todo se hace -explica Massimo Osanna- con un equipo muy articulado que prevé todas las profesiones en la restauración de una casa: un director de trabajos, arquitecto, directores operativos (arqueólogo, ingeniero, restaurador) y todas las figuras que son necesarias para dar una documentación global: antropólogos, paleobotánicos y arqueozólogos».

Un de las inscripciones electorales – Superintendencia de Pompeya

Sorpresas

Más allá de las nuevas sorpresas que van a deparar estas excavaciones, Pompeya fascina siempre desde el inicio de las excavaciones del 1748, porque desde entonces se abrió una «segunda vida» para la antigua ciudad romana. Por eso, cuando el primero de agosto («el día más caluroso del año», nos dice el director Osanna, a unos 40º) recorremos algunas vías de Pompeya, están llenas de turistas que alimentan la imaginación y los sentimientos. Así, en su caminar por la calle principal de la ciudad, la Vía de la abundancia, un paseo único en el mundo, es fácil respirar el ambiente de hace dos mil años, imaginarse cómo eran las casas privadas, sus restaurantes, bares, panaderías, fruterías…

Paraíso perdido

La nostalgia por un paraíso perdido fascina y está en el imaginario colectivo, hasta el punto de que se le asocian catástrofes aunque nada tengan que ver con ella. Así acaba de ocurrir ahora con el desastroso incendio de Grecia, el pasado 23 de julio en Atica, cuyo fuego destructor ha permitido a muchos medios hablar de una nueva Pompeya. «La dinámica del incendio y de la muerte son completamente distintas en Pompeya –explica Massimo Osanna–. Aquí la muerte se produjo en manera diversificada. Se inició la explosión del volcán, en la mañana del 24 de agosto, y se produjo una lluvia de lapilli (pequeños fragmentos de piedra), que comenzó a llenar progresivamente las calles (alcanzó un nivel de 5 metros en algunas zonas). En ciertos casos, hundió los techos de las casas, por lo cual algunos murieron por el derrumbe de los primeros edificios. Quien sobrevivió a esta primera fase, que duró 18 horas, murió luego por la llegada de la corriente piroclástica (fragmentos más grandes que lapilli y cenizas), que no es la lava ni el fuego. A Pompeya llegó una nube de cenizas y materiales arrastrados por la fuerza de esta nube de altísima temperatura: ramas de árboles, bloques, etc. Quien fue envuelto por esta nube murió por shock térmico, por la alta temperatura, pero no carbonizado; su muerte fue por calor o por asfixia».

Muchas novedades

Precisamente, en la Región V se ha encontrado el esqueleto de un hombre cuando trataba de huir. Apareció con un bloque de piedra sobre la cabeza. Un descubrimiento que aportará grandes novedades, según el director Osanna: «Hemos hecho todos los análisis posibles (osteológico, radiológico, ADN, etc), que nos permitirán averiguar de dónde provenía, su edad, la dieta que hacía, sus enfermedades, su estatus, cómo murió, cómo fueron los últimos momentos de su vida. Será una documentación increíble. Este pompeyano huía con una pequeña bolsa sobre el pecho con veinte denarios (la moneda romana) de plata, y algunos de bronce, lo que significa un salario medio para medio mes de una familia normal (tres personas). Llevaba la llave de casa, con la esperanza de volver».

«El último fugitivo de Pompeya» – Superintendencia de Pompeya

Revolución

El Gran Proyecto Pompeya supone una gran revolución interna porque se ha cambiado radicalmente la concepción sobre las excavaciones y la restauración. «Antes se restauraba una casa en un año, otro edificio al año siguiente –explica Massimo Osanna–. Se hacían trabajos no sistemáticos. Ahora consideramos que Pompeya es una ciudad y como tal debe ser tratada, situando en primer lugar su seguridad. Antes, gran parte de Pompeya estaba cerrada al público, porque no era segura. Hemos dado seguridad a cada muro, a todas las casas. Esto ha permitido abrir áreas siempre cerradas. Había zonas enteras, con sus calles y casas cerradas, desde el terremoto de 1980. Además, en cuatro años hemos restaurado una treintena de casas o edificios, incluso con sus elementos decorativos, como frescos, mosaicos…»

Forma parte de esa revolución en Pompeya el que «hoy no se excava por excavar, sino que se hace con tutela, primando la seguridad, y con objetivos muy precisos», asegura Massimo Osanna. Lo hemos visto en la Región V, donde se puede comprobar que Pompeya entra en el mundo contemporáneo: «Esto es una revolución. Usamos todas las tecnologías actuales para documentar en 3D y archivar absolutamente todos los datos de las excavaciones. No se pierde ni uno –afirma el director Osanna–. En el futuro, el esfuerzo fundamental estará en la conservación. ¿Cómo conservar estos colores maravillosos de los frescos? Hay colores maravillosos que, apenas toman contacto con el aire, se empiezan a descolorar, aunque intervenimos de inmediato con los restauradores». Así lo comprobamos en la Región V, viendo trabajar a la restauradora Giovanna Traettino: «Nuestro tarea es poner en seguridad la obra, haciendo una labor de conservación que sea reversible, es decir, que sea posible mañana cambiarla si hay materiales o técnicas más
avanzadas».

Pequeños museos

El fruto de esta revolución en Pompeya es que hoy, al visitar algunas de sus casas, uno tiene la sensación de estar en un pequeño museo. Así ocurre, por ejemplo, en la Fullonica di Stephanus (domus con lavandería), que hoy ha recobrado la vida. «En algunas casas y edificios hemos rehecho las habitaciones y llevado allí sus propios objetos, que en los años 70 se habían dejado en depósitos para mantenerlos en seguridad. Algunos objetos y muebles son originales, otros los hemos hecho expresamente. Esto es bellísimo, porque se pueden ver los objetos de la vida cotidiana en su lugar y no en un museo en vitrinas fuera de contexto», afirma el profesor Osanna. El terreno de Pompeya abarca 66 hectáreas. En total se han excavado 44 hectáreas. Queda un tercio a disposición de las nuevas generaciones, que podrán descubrir y gozar de nuevas maravillas.

España

En ese futuro seguirá jugando un papel España, como ya lo hizo también en el pasado». «Aquí encontramos cotidianamente ánforas con el garo (una salsa de pescado utilizada como condimento) que venían de Hispania. También encontramos cerámica ibérica del siglo III a.C. Hoy Pompeya está abierta a las colaboraciones internacionales y vienen profesionales de las mejores academias. Muy estrecha es la relación con España, en particular con Madrid y con arqueólogos de las universidades de Valencia y Cádiz. Espléndida es la colaboración de investigación con el profesor José María Luzón, que encontró toda la documentación sobre Pompeya del siglo XVIII que estaba en Madrid en español, porque las primeras excavaciones se iniciaron bajo Carlos III de Borbón, en 1748. No se puede concebir una investigación de Pompeya sin España, porque desde el inicio de esta extraordinaria aventura arqueológica ha estado España», afirma Massimo Osanna.

 

5 agosto 2018 at 10:58 am Deja un comentario

Prosiguen los sorprendentes descubrimientos en Pompeya

Entre los últimos hallazgos está un larario familiar, el lugar destinado en cada casa para adorar a los dioses

Detalle del larario encontrado – SUPERINTENDENCIA DE POMPEYA

Fuente: Ángel Gómez Fuentes – Roma  |  ABC
22 de julio de 2018

Pompeya continua ofreciéndonos cada día sorpresas y maravillas arqueológicas de su vida cotidiana de hace dos mil años. Investigadores y apasionados de arqueología se están quedando con la boca abierta ante los continuos descubrimientos que aparecen en la Región V de Pompeya, un barrio situado al norte de la antigua ciudad romana, que estaba sin excavar desde la trágica erupción del Vesubio en el año 79 d. C. La zona comenzó a explorarse hace tan solo unos meses y están surgiendo casas con frescos, esculturas, ánforas, preciosos objetos, monedas e inscripciones.

Algunas frases escritas en los muros externos de los edificios y con letras negras y rojas son claramente electorales. En una de ellas puede leerse: «Por favor elegid a Elvio Sabino como edil, digno del Estado, uno bueno». El director general del Parque Arqueológico de Pompeya, Massimo Osanna, comparte a menudo en las redes sociales algunas de las imágenes que han aparecido en los últimos días. Es el caso de un larario familiar, el lugar destinado en cada casa para adorar a los lares, es decir, los dioses a los que rendían honores los antiguos romanos. En esta zona de excavaciones se dio a conocer también a finales de mayo un descubrimiento excepcional: se encontró el esqueleto de un hombre de unos 35 años que murió mientras huía, mirando al Vesubio, golpeado por una imponente roca de unos 300 kilos.

Massimo Osanna declaró al comienzo de las excavaciones en la Región V que preveían realizar «grandes descubrimientos». Ese sueño se está haciendo cada día realidad y Pompeya regala nuevas emociones gracias también a las nuevas tecnologías. Hoy los arqueólogos trabajan con drones, láser y realidad virtual y se hace investigación mediante un equipo interdisciplinar, en el que hay también vulcanólogos, paleontólogos y antropólogos. «Este trabajo constante entre profesionales de diversas especialidades está permitiendo documentar cada fase de las excavaciones y nos permitirá comprender todos los aspectos de la vida y costumbre de los habitantes de Pompeya», manifestó el director del Parque Arqueológico. En definitiva, 270 años después de los primeros descubrimientos fortuitos de la ciudad sepultada por la erupción del Vesubio, Pompeya continúa desvelando sorpresas.

 

22 julio 2018 at 10:20 am Deja un comentario

Pompeya: Hallada la cabeza del «último fugitivo»

Osanna: «Murió por asfixia, un final terrible»

ANSA

Fuente: ANSA

ROMA, 28 DE JUNIO – «El fugitivo hallado hace unas semanas en Pompeya no murió por un choque térmico ni por la roca que cayó sobre él, sino por asfixia». Lo ha anunciado a ANSA el director del Parque Arqueológico de Pompeya, Massimo Osanna, que destaca el continuo e interesante desarrollo de las excavaciones en curso en el área arqueológica. Unas semanas después del descubrimiento en la esquina del Vicolo dei Balconi del esqueleto del que se ha dado en llamar el último fugitivo, el arqueólogo anticipa: «Acabamos de encontrar también el cráneo, perfectamente conservado y con la boca abierta de manera impresionante», algo que «nos hace pensar que el pobre hombre debió tener una muerte verdaderamente horrible». El hallazgo ha sido llevado al laboratorio, donde los expertos del equipo de excavación lo están examinando. Hay todavía en curso un estudio sobre el esqueleto, añade, que resulta tener algunas costillas aplastadas, «queremos saber si son signos de contusiones».

 

28 junio 2018 at 7:27 pm Deja un comentario

Pompeya, en busca de una segunda vida

  • El yacimiento toma un impulso renovado con varios descubrimientos
  • Por primera vez en décadas se vuelve a excavar sistemáticamente con fines científicos y nodebido a emergencias

Una de las zonas de la ‘Regio V’, la nueva área en la que están excavando los arqueólogos de Pompeya. MARCO CANTILE (GETTY IMAGES)

Fuente: LORENA PACHO – Pompeya  |  EL PAÍS
16 de junio de 2018

Pompeya es una máquina del tiempo inagotable. La semana pasada dos arqueólogos encontraron en un área hasta ahora inexplorada de la ciudad sepultada hace dos milenios por la erupción del Vesubio una pieza de un juego de mesa, un trozo de una lámpara y la parte superior de un frasco de perfume. Se lo mostraron orgullosos a quienes les observaban desde los andamios, que pusieron los ojos como platos. Un pequeño ejército de cascos blancos y amarillos, formado por operarios, arquitectos y restauradores, trabaja a destajo entre los vestigios para extraer de las cenizas ecos que sigan ayudando a fraguar la percepción actual de la antigua Roma. Los arqueólogos han vuelto a excavar en Pompeya por primera vez en 30 años. Y en esta ocasión no se trata de frenar la destrucción de alguna zona, sino de ejecutar una investigación planificada. “Desde el siglo pasado no se hacían excavaciones tan significativas como esta”, explica la arqueóloga Laura D’Esposito al pie de las zanjas.

En el viaje al interior del nuevo yacimiento aparecen tres domus originales con balcones asombrosamente bien conservados, frescos intactos como el que da la bienvenida a la llamada casa de los delfines, con la representación de una pareja de estos mamíferos en color dorado nadando en un fondo negro. O propaganda política grabada en rojo y negro en los muros de una casa de una calle transitada que confirma que la ciudad estaba en plena campaña electoral, aunque no pudieron concluirla antes de que la furia del Vesubio arrasara con todo. “Os ruego que votéis a Elvio Sabino, digno del Estado, un hombre bueno”, se lee en una. D’Esposito aclara que era un personaje respetado en la urbe y, a juzgar por el gran número de inscripciones con su nombre que se han encontrado en otros periodos, muy presente en la vida pública. Algo que no resultaba fácil, dada la reputación histórica de votantes exigentes que tenían los pompeyanos. Cicerón incluso solía comentar que era más sencillo llegar a senador en Roma que a decurión en Pompeya.

Día tras día

Estos y otros importantes descubrimientos que han resurgido en ese sector, conocido como Regio V, al norte del yacimiento, se presentaron la semana pasada a un grupo de medios. “Pompeya todavía vive y nos deja mensajes día tras día”, resumió el general Mauro Cipolletta, director del Gran Proyecto Pompeya. La zona está en proceso de excavación y llena de fosos todavía abiertos, pero, cuando concluyan las obras y se hayan sacado a la luz todos los tesoros, abrirá al público.

Una visitante fotografía una inscripción en la ‘Regio V’ de Pompeya. MARCO CANTILE (GETTY IMAGES)

En esta fase se aprecia un gran contraste entre las calles del resto de la ciudad, sorprendentemente bien conservadas y por las que transitan cómodamente cada año tres millones y medio de turistas, y la Pompeya inédita. Aquí los pies se hunden en el suelo al avanzar entre el material volcánico que cubrió la ciudad. Y las pequeñas piedras de lapilli —fragmentos sólidos de lava, una especie de granizo negro— se cuelan en los zapatos.

En esta parte hay un constante trajín de brochas, escobas, palas y carretillas envueltas por una polvareda perenne. Los excavadores remueven la tierra mezclada con piedra pómez, cenizas y el flujo piroclástico por todas partes. Lo hacen bajo un calor sofocante que recuerda a aquel tórrido verano del año 79 de nuestra era, cuando el Vesubio se despertó y barrió la próspera Pompeya.

Poco a poco van saliendo a la luz pinturas que conservan casi inalterado el clásico rojo pompeyano, decoraciones y todo tipo de mobiliario. Como un elegante candelabro de bronce, que emergió íntegro, apoyado sobre una pared en la llamada casa de Júpiter. O un conjunto de ánforas, en el callejón de los balcones, colocadas boca abajo para que se secaran al sol. Cada hallazgo es como una cápsula del tiempo cada vez más precisa. “Con las nuevas técnicas somos capaces de ver las estructuras exactamente tal y como se encontraban en el momento de la erupción y eso nos ayuda a entender las dinámicas de destrucción del paso del tiempo”, explica la arquitecta Arianna Spinosa, directora de las excavaciones del Gran Proyecto Pompeya.

Una pequeña mesa hallada durante las excavaciones en Pompeya. MARCO CANTILE (GETTY IMAGES)

En el parque arqueológico, cada día se revive la emoción de las primeras excavaciones. Todos comentan el hallazgo más significativo de esta nueva etapa, que retrata el lado humano de la tragedia y que ha dado la vuelta al mundo: el esqueleto de un hombre que murió decapitado por una gran roca cuando trataba de salvarse de la erupción. Corría todo lo deprisa que su pierna enferma le permitía, pensando probablemente que escapaba del castigo de los dioses y no de una de las mayores catástrofes naturales de la historia. “Es dramático”, dice Giordano, que presenció el descubrimiento, mientras señala la posición en la que aparecieron los restos, que ahora se encuentran en un laboratorio. También habla de la lluvia que lo sepultó en cuestión de segundos, a la vez que señala con respeto al imponente Vesubio, una mole ingente que domina la bahía de Nápoles y que por ahora duerme.

El Gran Proyecto Pompeya se lanzó en 2012 para subsanar lo que se apodó la “segunda destrucción” de la ciudad, casi más terrible que la primera por la desidia que la provocó: acabó asolada por el abandono y los derrumbes. Años de gestión deficiente y la injerencia de la camorra napolitana pusieron en peligro incluso la denominación de Patrimonio de la Humanidad. A partir de 2014 empezaron a dejarse atrás esos fantasmas y se dio salida a los fondos que la Unión Europea aportó al plan —115 millones de euros— hasta entonces bloqueados en un cajón. La administración del yacimiento tomó un nuevo rumbo y ahora comienzan a verse frutos trascendentales. Pompeya parece lista para afrontar el reto de la ardua conservación de los restos descubiertos y para evitar que alguna parte vuelva a quedar sepultada. Aunque el director del parque arqueológico, Massimo Osanna, invita a la prudencia: “No hay que bajar la guardia, tres años sin manutención serían suficientes para que hubiera que comenzar de cero”.

UNA LLUVIA DE HALLAZGOS EN POCOS DÍAS

El esqueleto del hombre que intentó huir de Pompeya y fue decapitado por una piedra. KONTROLAB (GETTY IMAGES)

En las últimas semanas, los arqueólogos de Pompeya han sacado a la luz una larga lista de hallazgos fascinantes.

El callejón de los balcones. Una de las primeras sorpresas salidas de la Regio V, la nueva zona de excavaciones, es una serie de edificios con tres balcones que se han mantenido en muy buenas condiciones. Incluso se conservaban varias ánforas, amontonadas en un rincón para que se secaran con el sol.

La domus de los delfines. Esta casa, de decoración refinada, apareció a finales de mayo. En la vivienda, que perteneció probablemente a una familia noble de Pompeya, hay frescos que retratan a un pavo real, un loro, ciervos y dos delfines dorados.

Un caballo para desfiles. Los expertos han encontrado un establo y, en él, restos que han permitido reconstruir, con yeso, el cuerpo de un caballo que allí falleció. Se trataba de un animal adulto, empleado en desfiles.

El fugitivo atrapado. El hallazgo, a finales de mayo, del esqueleto de un hombre que intentaba huir de Pompeya pero fue decapitado por una enorme piedra ha dado la vuelta al mundo. Los huesos aún yacían bajo su verduga y permitieron descubrir que el hombre sufría una infección en la pierna que ralentizó su fuga. Al retirar el esqueleto, el 1 de junio, apareció un saco con 20 monedas de plata, entre otras, que el fugitivo pretendía llevarse. Corresponderían a unos “500 euros” de hoy, según los expertos.

 

16 junio 2018 at 9:09 pm Deja un comentario

El hombre que tuvo un muy mal día en Pompeya

El reciente hallazgo de una víctima de la ciudad recuerda los terribles acontecimientos que ocurrieron en el año 79. Una erupción pliniana en el Vesubio arrasó y enterró varias ciudades romanas y mató a miles de personas

Última víctima descubierta en Pompeya. Un hombre decapitado por el impacto de la jamba de una puerta – Parque Arqueológico de Pompeya

Fuente: Gonzalo López Sánchez – Madrid  |  ABC
4 de junio de 2018

Alrededor del 24 de agosto del año 79 el tiempo se detuvo en la bahía de Nápoles, en la Antigua Roma. El monte Vesubio entró en erupción de forma muy violenta. En apenas 24 horas, la ciudad romana de Pompeya, llena de vida horas antes, quedó sepultada bajo una capa de tefra o piroclastos (cenizas y piedras) de hasta tres metros de grosor. Varias nubes ardientes y tóxicas, los flujos piroclásticos, descendieron de los flancos del Vesubio a altas velocidades, arrasaron los edificios y asfixiaron y carbonizaron a las víctimas. Se calcula que murieron 16.000 personas. Cuatro ciudades romanas (Pompeya, Herculano, Oplontis y Estabia) quedaron sepultadas por el apabullante poder del volcán Vesubio.

La reanudación de las excavaciones en marzo de este año ha permitido a los arqueólogos adentrarse un poco más en lo que ocurrieron en esas terribles horas. Los investigadores han hallado recientemente los restos de un hombre de unos 30 años de edad, tal como ha informado en un comunicado el Parque Arqueológico de Pompeya. La víctima padecía de cojera, y fue aplastada por un bloque de piedra de un metro de largo que voló por los aires, como si fuera una brizna de hierba, a causa del choque de un flujo piroclástico.

«Este hallazgo tan interesante nos recuerda a un caso análogo de un esqueleto (…) de un individuo cojo, que probablemente no pudo escapar por sus dificultades para moverse», ha explicado en un comunicado el arqueólogo Massimo Osanna, director general del Parque Arqueológico de Pompeya.

El arqueólogo Massimo Osanna observa los restos de la última víctima del Vesubio descubierta – Parque Arqueológico de Pompeya

Esta víctima sufrió el brutal impacto de un bloque de piedra de unos 300 kilogramos que probablemente era la jamba de una puerta, cuando seguramente trataba de huir de la erupción. El choque le hizo volar hacia atrás, con la caja torácica aplastada. Al parecer, su cabeza se desprendió del cuerpo y el choque enterró la parte superior de su tronco en las cenizas de la calle.

Alcanzado por el flujo piroclástico

El esqueleto fue descubierto en las nuevas excavaciones de Regio V, reanudadas en marzo, en el cruce de «Vicolo delle Nozze d’Argento». Aparentemente, esta persona sobrevivió a la primera fase de la erupción y estaba recorriendo la calle, ahora cubierta de una gruesa capa de lapilli (cenizas), cuando le alcanzó el flujo pirocástico.

Los análisis antropológicos han concluido que la víctima era un hombre de unos 30 años. Las lesiones halladas en su tibia indican la presencia de una infección ósea, que probablemente le causó graves problemas de cojera.

Las nuevas excavaciones de Regio V están centradas en una zona llamada «la cuña», situada entre «La casa de la Boda de Plata» y «La casa de Marcus Lucretius Fronto», al norte de Pompeya. En estas han salido a la luz tres edificios con grandes balcones, ánforas de vino y mosaicos, así como los esqueletos de una caballo engalanado y de un niño que trató de esconderse de la destrucción.

El despertar de la montaña

El Vesubio es un cono compuesto o estratovolcán (como el Teide), un tipo de volcán que se caracteriza por erupciones muy violentas y repentinas: este tipo de bocas eruptivas parece estar detrás de la erupción catastrófica de la isla de Santorini (en Grecia), que algunos vinculan con el continente perdido de la Atlántida, o la destrucción de San Pedro (en Martinica), donde murieron 28.000 personas en 1902 y donde solo hubo un superviviente. En 1980 el estratovolcán de Santa Elena entró en erupción en Estados Unidos.

El monte Vesubio había estado dormido durante siglos, y solo unos fuertes terremotos en torno al año 62 después de Cristo podían hacer presagiar lo que estaba por llegar. Los testimonios de Plinio el Joven han permitido documentar lo que ocurrió en Pompeya en torno al 24 de agosto del año 79. Por desgracia, este testigo de la catástrofe, que la siguió desde la cercana ciudad de Miseno, perdió aquel día a su tío, el historiador, naturalista y militar Plinio el Viejo, prefecto de la flota naval. Este zarpó para socorrer con sus galeras a las víctimas, pero murió a causa de la erupción.

Erupción similar a la del Vesubio en el volcán Redoubt, en 1990. La columna tiene forma de pino mediterráneo, tal como describió Plinio el Joven en el año 79 d.C. – R. Clucas

La mañana del 24 de agosto comenzó con normalidad, pero después de medio día el volcán entró en erupción. Se cree que se formó una columna de más de 30 kilómetros de altura, con aspecto de un enorme pino mediterráneo, tal como dijo Plinio el Joven. Mientras en la distancia se percibían los rugidos del volcán y se veían sus relámpagos, en las ciudades romanas afectadas se inició una lluvia de ceniza y trozos de piedra pómez de hasta cinco centímetros de tamaño que en algunos lugares recordaba a una nevada y que en otros puntos era más intensa.

Ciudades enterradas en vida

Pero lo cierto es que las cenizas blanquearon la zona y comenzaron a enterrar varias ciudades romanas, a una tasa de 12 a 15 centímetros por hora en Pompeya, dificultando la respiración y la visión. Algunos se cubrían la cabeza con cojines y buscaban refugio dentro de los edificios, pero el peso de las cenizas derribó los tejados de muchos de ellos, causando múltiples víctimas. Los habitantes de varias poblaciones comenzaron a huir. Además, se registraron terremotos y tsunamis moderados por toda la bahía de Nápoles.

Se sospecha que la intensidad de la lluvia de cenizas disminuyó, cuando ya se acumulaba una considerable capa en las calles y en los campos. Quizás algunos volvieron a las ciudades para recoger sus cosas, pensando que ya había pasado lo peor. Pero lo cierto es que entre la noche y el amanecer del próximo día el Vesubio mostró su máximo poder destructivo.

Ciudades afectadas por la erupción del Vesubio. En negro, el recorrido de la ceniza, movida por el viento – MapMaster

Un flujo piroclástico llega a Pompeya

Todo comenzó por varios derrumbes de las laderas del monte Vesubio, a causa de las erupciones. Las explosiones y los deslizamientos provocaron que se produjeran los llamados flujos piroclásticos. De los flancos del volcán descendieron nubes abrasadoras y muy densas de gases, cenizas y rocas incandescentes, que pueden descender de los volcanes a velocidades de cientos de kilómetros por hora y a temperaturas de cientos de grados centígrados.

Los flujos que alcanzaron las ciudades tiraron edificios abajo o se canalizaron por las calles, a gran velocidad. Estas nubes abrasadoras encontraron a los romanos refugiados en sus casas. Algunos murieron al instante, por las extremas temperaturas, mientras que otros fallecieron por asfixia.

En Herculano, cerca de la boca del Vesubio, los flujos piroclásticos carbonizaron las vigas de madera de los edificios, hicieron hervir los cerebros de sus habitantes y separaron la carne de los huesos. Muchos de ellos encontraron la muerte cuando se refugiaban cerca de los embarcaderos y esperaban la llegada de barcos de rescate.

Retrato de una pareja hallado en una casa de Pompeya

En Pompeya, a ocho kilómetros del Vesubio, el flujo letal fue más frío y lento: rondó los 60 kilómetros por hora y alcanzó temperaturas de 300º C. Esto provocó un efecto distinto al de Herculano. El calor mató al instante a las personas, pero en vez de carbonizarlos, asó la piel de su cuerpo y respetó sus ropas. Por efecto del calor extremo los músculos se quemaron y los cuerpos quedaron doblados, en posición pugilística.

El vulcanólogo Giuseppe Mastrolorenzo dirigió un estudio para investigar lo ocurrido y dijo: «(El calor) fue suficiente para matar a cientos de personas en una fracción de segundo». También explicó la causa de las extrañas posturas de las víctimas de Pompeya, que parecen congelados en pleno movimiento: «Las posturas contorsionadas no son efecto de una larga agonía, sino de un espasmo cadavérico, una consecuencia del choque de calor en los cuerpos».

El «jardín de los fugitivos», en Pompeya, donde quedaron los moldes de ceniza de algunas de las víctimas del Vesubio

Por la tarde del segundo día, la erupción finalizó. Las ciudades quedaron enterradas por una capa de cenizas grisáceas y blancas y una neblina que los rayos del sol apenas podían atravesar.

Pero las lluvias endurecieron las cenizas y crearon una sepultura que congeló en el tiempo a Pompeya y a sus habitantes. El agua permitió que se formaran moldes de personas, caballos y perros, y los edificios romanos quedaran preservados durante milenios. Aunque los cuerpos se descompusieron, las carcasas de ceniza todavía muestran expresiones faciales y víctimas que intentan cubrirse la boca en un esfuerzo por tomar el que sería su último aliento.

El Vesubio, uno de los volcanes más peligrosos

Casi 2.000 años después de aquellos terribles acontecimientos, el Vesubio sigue activo. De hecho, ha entrado en erupción 50 veces en los dos últimos milenios, la última ocasión en 1944, cuando una débil erupción hizo acumular medio metro de ceniza en algunas zonas. Hoy en día, los científicos lo consideran como uno de los volcanes más peligrosos del mundo, porque bajo sus faldas se apiña una población de tres millones de personas.

Los vulcanólogos analizan el suelo constantemente en busca de temblores y deformaciones que podrán alertarlos con semanas o meses de antelación de una futura erupción. Pero el día en que se produzca una erupción potente, el volcán solo necesitará horas para liberar todo su poder destructivo. Ese día ocurrirá una erupción explosiva de tipo pliniano, en honor al hombre que alertó por primera vez del poder destructivo del Vesubio.

 

4 junio 2018 at 2:24 pm Deja un comentario

Descubren en Pompeya el esqueleto de un hombre que murió decapitado mientras huía de la lava

Es el último sorprendente y «dramático» descubrimiento en el área del Regio V, en la esquina del callejón de los Balcones

Los restos óseos encontrados en Pompeya – EFE

Fuente: ÁNGEL GÓMEZ FUENTES  |  ABC
29 de mayo de 2018

Pompeya no deja de sorprender. Hoy se ha hecho público un descubrimiento excepcional: en las nuevas excavaciones ha aparecido el que por ahora se considera el último fugitivo de la antigua ciudad romana. Tuvo un final horrible: fue investido por la furia del Vesubio, que le lanzó una roca de unos 300 kilos, aplastando su tórax y con toda probabilidad decapitándolo.

La víctima era un hombre de unos 35 años, con una pierna enferma, que quizás por su discapacidad se retrasó en la fuga. Murió mirando el Vesubio en su intento desesperado por huir de la furia destructiva del volcán. «Es un descubrimiento dramático y excepcional», ha dicho el arqueólogo Massimo Osanna, director del parque arqueológico de Pompeya.

Tras las primeras observaciones, se percibe que la víctima, que sobrevivió a las primeras fases de la erupción del Vesubio, huyó en busca de su salvación por un callejón invadido ya de cenizas y piedras volcánicas. Aquí fue embestido por la densa nube piroclástica que lo arrojó violentamente hacia atrás. El bloque de piedra que lo aplastó será removido en breve.

Análisis antropológicos

Los primeros análisis antropológicos indican que el hombre tenía más de 30 años. La presencia de lesiones en la tibia señalan una infección ósea, que podría haber sido la causa de su dificultad para andar, hasta el punto de impedirle escapar tras las primeras señales dramáticas que procedían de la erupción del Vesubio. Esa infección debía procurarle dolor, y cuando se convenció de que escapar era la única opción, ya era demasiado tarde. Intentó el todo por el todo, pero fue en vano.

El esqueleto presenta lesiones a nivel de la tibia – EFE

El director Massimo Osanna explica así la importancia de la recuperación de este esqueleto: «Más allá del impacto emotivo de este descubrimiento, nos da la posibilidad de compararlo con otros, confrontar las patologías y los estilos de vida, así como las dinámicas de fuga de la erupción. Además, estas investigaciones, realizadas con instrumentos y una profesionalidad cada vez más específicas y presentes en las excavaciones, contribuyen a darnos cuenta, de una forma cada día más precisa, sobre la historia y la civilización de una época, lo que es la base de la investigación arqueológica». Se añade así una nueva pieza a la fascinante historia de Pompeya.

Los restos óseos han sido hallados en la llamada área del Regio V, en la esquina entre el callejón de los Balcones, recientemente descubierto, y el callejón de Bodas de Plata, una zona en la que los arqueólogos trabajan en estos momentos.

El individuo fue localizado decapitado en el primer piso de un edificio – EFE

En las últimas excavaciones han salido a la luz tres edificios con grandes balcones, ánforas de vino y mosaicos, así como los esqueletos de una caballo engalanado y de un niño que trató de esconderse del fuego y la ceniza y que pueden dar más elementos de la vida en esta ciudad que quedó completamente arrasada.

 

29 mayo 2018 at 3:43 pm 1 comentario

Pompeya, descubierto un tercer caballo

Los restos óseos han sido hallados en el mismo ambiente donde se encuentra el calco del ejemplar completo. Osanna: «Excavaremos toda la villa»

Fuente: ANTONIO FERRARARepubblica
13 de mayo de 2018

Había un tercer caballo en el establo de la villa romana excavada en Civita Giuliana, en la zona norte fuera de las murallas de Pompeya.

Nuevos huesos han salido a la luz en las últimas horas y según un primer examen realizado por la arqueozoóloga Chiara Corbino (que está siguiendo la excavación en la villa profanada por los ladrones de tumbas) pertenecen a un tercer animal, presumiblemente del mismo tipo del que se hizo el calco. «Quería ser sacado ese caballo – bromea Massimo Osanna, director del Parque Arqueológico – y la realización del calco nos ha dado información muy importante para la historia de Pompeya».

El descubrimiento de los restos del tercer ejemplar ha tenido de nuevo lugar en el interior del establo de la villa romana de Civita Giuliana, un entorno que los arqueólogos han indicado con la letra «d» y que es el más devastado por los ladrones de tumbas. De hecho, en tres de los cuatro lados del entorno han sido realizados túneles clandestinos: uno de ellos ha interceptado por completo al segundo caballo, del cual, precisamente por el colapso del túnel, sólo se han recuperado hasta el momento sus patas. El tercer caballo estaba en otra área. El caballo del desfile del que se tomó el molde de yeso estaba de hecho en el centro del ambiente y todavía no había sido tocado por excavadores clandestinos. Pero el riesgo de destrucción era muy alto.

Por lo tanto, caballos importantes, al menos tres, destinados a las carreras y a los desfiles, encontrados enjaezados y con restos de las bridas. «Preparados probablemente – señala Osanna – para ser montados para huir. Por eso no podemos descartar que si continuamos la excavación, fuera del establo pudiéramos encontrar tanto los restos de un carro como los restos óseos de aquellos hombres que se preparaban para escapar de la furia de la erupción del 79 d.C.».

Apagados los reflectores sobre el excepcional descubrimiento de Civita Giuliana, el Parque Arqueológico está trabajando para completar la exploración del sitio e imaginar su gestión futura. El coste de la intervención ha sido de 250.000 euros, incluidas las pruebas para localizar los túneles excavados por los ladrones de tumbas desde la casa de enfrente a lo largo de los años. Entre las áreas exploradas también una parte del campo de cultivo del 79 después de Cristo, todavía con restos de los surcos dejados por los antiguos campesinos: aquí, han sido tomadas muestras de terreno para rastrear a través de análisis de paleobotánica los cultivos típicos de la antigua Pompeya.

Dos semanas más de trabajo aguardan a los arqueólogos en la propiedad Russo sujeta a una ocupación temporal. La familia Russo produce Lacryma Christi desde 1948 en Trecase, un pueblo al pie del Vesubio, entre Torre Annunziata y Boscotrecase. Y de inmediato aceptó la solicitud de la Superintendencia de excavar en su propia parcela agrícola. El Parque Arqueológico está a punto de iniciar la expropiación de la zona, en tanto que una licitación está lista para excavar en la casa que se encuentra al borde de la carretera. En el presupuesto de 2019 se asignarán fondos para la recuperación de toda la villa y para llevar a cabo investigaciones más allá de la carretera, en la zona desde la que se ramifican los túneles clandestinos.

«Mi sueño – confiesa Osanna – es reestructurar la casa Russo, un bello ejemplo de arquitectura rural vesubiana, y convertirla en un centro de recepción para visitantes una vez que hayamos excavado y arreglado la villa. Aquí podría surgir un centro didáctico para contar la Pompeya después de la erupción, a la luz del descubrimiento de la tumba de un pompeyano que murió entre finales del siglo I y el siglo II d.C. Contaremos la microecología del Vesubio que sobrevive y de la que aún hoy se encuentran vestigios».

 

13 mayo 2018 at 8:28 pm Deja un comentario

Los fragmentos de los frescos de la Schola Armaturarum de Pompeya conquistan la web

Fuente: Susy Malafronte  |  Il Mattino
12 de marzo de 2018

Pompeya. La apertura social del profesor Osanna en los laboratorios cerrados al público enloquece la web. El director general del Parque Arqueológico, Massimo Osanna, sigue sorprendiendo al mundo con fotos tomadas en ambientes prohibidos a los turistas. Las fotos publicadas en Instagram de los fragmentos de los elementos decorativos y pavimentales de la Schola Armaturarum, en proceso de restauración, se han vuelto virales.

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«Work in progress – escribe el profesor Osanna – depósitos de material arqueológico. Laboratorio de restauración de Pompeya: recomponiendo los fragmentos de los frescos de la Schola Armaturarum». Tras el colapso de noviembre de 2010 y el fin de la causa judicial, destinada a descubrir a los culpables del colapso, se iniciaron las obras de restauración de los maravillosos frescos de la Escuela de Gladiadores. Paralelamente a la restauración de la Schola Armaturarum se inició en diciembre de 2017 una nueva campaña de excavación en un área nunca investigada, que ya ha aportado sus primeros tesoros. La excavación de la Schola Armaturarum es solo la primera intervención, después de más de veinte años, en un área todavía enterrada bajo las cenizas y el lapilli de la erupción. La última investigación fue la de la Insula de los Castos Amantes a finales de los años ochenta.

 

12 marzo 2018 at 8:03 pm Deja un comentario

Nuevas excavaciones en Pompeya revelan un barrio inexplorado desde la erupción del año 79

Extendido sobre media hectárea en el distrito Regio V, comprende un pasaje totalmente sepultado con los edificios a sus lados, incluyendo casas, talleres y tabernas.

Fuente: ANSA | La Tercera
9 de marzo de 2018

Drones, láser y reconstrucciones en 3D son las nuevas tecnologías que protagonizan las nuevas excavaciones en Pompeya, con el objetivo de sacar a la luz todo un barrio al norte de la ciudad, inexplorado desde la trágica erupción del Vesubio del año 79.

Extendido sobre media hectárea en el distrito Regio V, comprende un pasaje totalmente sepultado con los edificios a sus lados, incluyendo casas, talleres y tabernas.

“Prevemos grandes descubrimientos”, dijo el director general del parque arqueológico, Massimo Osanna, invitado por el Politécnico de Milán para hablar del futuro de las ciencias de los bienes culturales en el ámbito de una serie de encuentros sobre Arte y Ciencia.

“La investigación se convirtió en un pilar fundamental del estatuto de Pompeya y será fuertemente valorizada en la excavación que hemos iniciado en diciembre y que seguirá durante todo 2018 para devolver a la luz una parte de Pompeya aún intacta, al norte de Via Nolana. Será un esfuerzo excepcional”, explicó Osanna.

“Desde comienzos de los años 90 no se realizan excavaciones en la Pompeya sepultada por la erupción del año 79”, agregó.

Los trabajos, que comenzaron por una exigencia de consolidación del frente de excavación, ya llevaron a la remoción de los estratos post-antiguos, es decir las acumulaciones de tierra derivadas de las excavaciones del siglo XIX y hasta restos de erupciones volcánicas ocurridas entre el siglo XVII y XVIII y nunca antes documentadas.

“Ahora hemos llegado a los restos piroclásticos de la erupción del 79 que engloba las estructuras derrumbadas”, contó el director general.

“A ambos lados se encuentran la famosa Casa delle Nozze d’Argento y la Casa de Marco Lucrezio, edificios bien conservados con una altura que supera los cuatro metros: por ello los arqueólogos esperan que de la nueva excavación resurjan estructuras igualmente íntegras y sorprendentes.

“La excavación será rigurosamente estratigráfica y por primera vez se valdrá de técnicas para el relevamiento como drones y láser-escáner, que nos permitirán reconstruir los volúmenes en 3D”, agregó Osanna.

“Así como hallaremos probablemente los derrumbes de los segundos pisos de los edificios, será importante documentar toda la excavación con tele-cámaras continuas, de modo de hacer la restauración in situ de modo filológico”.

La pelota pasará luego al laboratorio de investigaciones aplicadas de Pompeya, “donde se analizarán los restos de polen y plantas y se llevarán a cabo análisis de ADN y de carbono 14 para datar los restos orgánicos”.

 

12 marzo 2018 at 7:54 pm Deja un comentario

Encuentran en Pompeya catorce ánforas intactas de la época romana

Catorce ánforas de época romana en perfecto estado de conservación fueron hoy encontradas durante las nuevas excavaciones realizadas en el yacimiento arqueológico de Pompeya (sur de Italia), la ciudad sepultada por la erupción del Vesubio en el año 79 d.C.

Fuente: EFE  |  ABC        24/11/2017
Fotos: La Repubblica Napoli

Pompeya sigue desvelando nuevos restos en sus excavaciones y en esta ocasión se encontraron una serie de jarrones durante las tareas de restauración en la Schola Armaturarum, donde se buscan frescos que pudieron sobrevivir a los bombardeos de 1943, en plena Segunda Guerra Mundial.

En uno de los espacios de esa escuela se ha descubierto un depósito con catorce ánforas «intactas» que en la época debían contener aceite, vino y salsa de pescado, informó el Ministerio de Cultura italiano en un comunicado.

Una de ellas presenta inscripciones en las que pueden apreciarse números que, según la fuente, debía indicar las cantidades y el producto que contenía.

La sala en la que fueron encontradas servía como almacén, tal y como ha podido saberse a partir de los grafiti de sus paredes.

Se encontraba junto a la «Casa de los Gladiadores» o «Schola Armaturarum», lugar de entrenamiento para los luchadores construido en los últimos años de la urbe, antes de que el Vesubio la sepultara durante dos milenios en lava, cenizas y roca volcánica.

El director del parque arqueológico de Pompeya, Massimo Osanna, celebró en un comunicado el hallazgo y subrayó que el lugar «ha iniciado una nueva temporada de una investigación arqueológica intensa para seguir conociendo» este importante yacimiento.

«Estos hallazgos proporcionarán nuevas hipótesis sobre la historia de la vida cotidiana de los antiguos romanos, y en algunos casos, será una respuesta a algunas preguntas que aún no la tienen», consideró.

Y defendió que ahora se puede volver a excavar después de haber emprendido la recuperación del lugar, asegurando sus edificios, amenazados durante años por la degradación y los derrumbes.

El ministro de Cultura italiano, Dario Franceschini, señaló que Pompeya es «el símbolo de una historia de la recuperación» ya que en los últimos años «se ha llevado a cabo un largo y silencioso trabajo y las posibilidades de crecimiento son aún extraordinarias».

«Superada la emergencia se han reiniciado ya las excavaciones en zonas aún inexploradas. Y, como vemos, los resultados son excepcionales», aplaudió el ministro.

Pompeya fue arrasada y sepultada por el Vesubio junto con otras ciudades aledañas como Herculano o Estabia y no fue hasta 1748 cuando se produjo su descubrimiento, convirtiéndose con el tiempo en una de las áreas arqueológicas más importantes de Italia.

 

 

 

 

 

 

 

 

24 noviembre 2017 at 9:43 pm Deja un comentario

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