Posts tagged ‘Marco Aurelio’

Más Séneca y menos ansiolíticos

Vanidad sin control, obsesión por la seguridad, aceleración tecnológica, … ¿Qué tiene que decir el renovado interés editorial por el estoicismo sobre el mundo en el que vivimos?

FERNANDO VICENTE

Fuente: JUAN ARNAU EL PAÍS
28 de abril de 2018

Cultiva el espíritu porque obstáculos no faltarán. El consejo de Confucio podría haberlo firmado cualquiera de los filósofos estoicos. Una versión moderna de esta máxima se la debemos a Woody Allen: “Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”. Un poeta barcelonés la remató con un verso lapidario sobre el inexorable juicio del tiempo: “Que la vida iba en serio uno lo empieza a comprender más tarde”. Esos son, a grandes rasgos, los tres vértices del estoicismo antiguo, que parece resurgir en nuestros días. ¿Se trata de un espejismo? Las sociedades modernas se encuentran dominadas por la rentabilidad tecnocrática del selfie, la autoindulgencia (todo nos lo merecemos, sobre todo si hay desembolso) y el capricho. Se trata de fabricar un ego frágil e injustificadamente vanidoso. Una situación que supuestamente podría remediar una buena dosis de estoicismo. Dado que no podemos controlar lo que nos pasa y vivimos totalmente hacia afuera, atemorizados y estresados, dado que somos más circunstancia que nunca, quizá pueda ayudarnos esta antigua filosofía que inspiró a Marco Aurelio, un hombre que, dada su posición, conoció el estrés mejor que nadie.

Vista de la Sala de los Filósofos de los Museos Capitolinos de Roma. ALAMY STOCK PHOTO

Pero en ese desplazamiento, en esa búsqueda de inspiración en el pasado grecolatino, se corre el riego de confundir, y de hecho se hace, estoicismo con voluntarismo, tan vigente y puritano. La cultura del esfuerzo y la búsqueda del éxito dominan las sesiones de coaching, que es, según sus proponentes, el arte de ayudar a otras personas a cumplir sus objetivos o a “llenar el vacío entre lo que se es y lo que se desea ser”. No cabe mayor traición al legado estoico. El voluntarismo reseca el alma y uno de los fines del estoicismo es recrearla. Lo que llamamos “retos” o “metas” no son sino anteojeras que no permiten ver más que un único aspecto de la realidad y uno acaba estrellando el avión contra la montaña, como en el caso de Germanwings. Esas metas nos trabajan por dentro y parecen diseñadas para excluir la contemplación y la observación atenta y desinteresada. Frente a la tiranía de la meta, los estoicos pretendían desembarazarse de pasiones demasiado apremiantes y acaparadoras. De hecho, uno de sus signos distintivos fue considerar la poesía como medio legítimo de conocimiento. La lírica nos mantiene en una actitud abierta y nada sabe de metas y objetivos. La poesía era para los estoicos, sobre todo la de Homero, genuina paideia. Entender esto requiere ganar una libertad interior, no estar eternamente abducidos por el circo o las pantallas, una independencia moral, no la opinión general o el vocerío de Twitter, y trascender la dependencia de la persona respecto a su parte animal (en el supuesto de que el hombre es ese ser singular que, como decía Novalis, vive al mismo tiempo dentro y fuera de la naturaleza). Con ese “cuidado de sí”, que Marco Aurelio llamaba meditaciones, era posible lograr una autarquía ética que tendría una importancia decisiva en el pensamiento político griego.

No quedan muy lejos algunos ejemplos de estoicismo moderno. Wittgenstein cuenta que de joven experimentó esa sensación de que “nada podía ocurrirle”. Era un modo de decir que, ocurriera lo que le ocurriera (una bala perdida, un cáncer), sabría aprovechar la experiencia. Una actitud que le permitió asumir el puesto de vigía en medio del fuego cruzado durante la primera gran guerra. Algo parecido encontramos en Simone Weil, siempre arriesgándose, ya fuera en la fábrica de la Renault o en los hospitales de Londres, con la humildad como valor supremo, que hace que el ego no apague la llama de lo divino. Curiosamente, la actitud de estos dos grandes filósofos, en los que reviven los viejos ideales grecolatinos, contrasta con algunas obsesiones actuales. Desde el miedo al propio cuerpo, que requiere un examen continuado, hasta la obsesión por la seguridad (to feel safe, to feel at home). Como si un escáner o un refugio pudieran otorgar esa tranquilidad, como si hubiera que encerrarse para sentirse seguro. Mientras un mandatario reciente se preguntaba cuánto dinero necesitaba para sentirse seguro y, al no hallar la cifra, se consagró a amontonar capitales, Wittgenstein se exponía en la trinchera y Weil en la columna de Durruti.

Imaginen a Zuckerberg abrazando esta filosofía; pues bien, eso es lo que hizo el emperador Marco Aurelio

El estoicismo supone, como apuntó Zambrano, la recapitulación fundamental de la filosofía griega. En este sentido fue y es tanto un modo de vida como un modo de estar en el mundo. Zenón de Citio, natural de la colonia griega de Chipre, figura como fundador de la escuela. Tenían algo en común con los cínicos, sobre todo la vida frugal y el desprecio de los bienes mundanos, y reflexionaron sobre el destino y la relación entre naturaleza y espíritu. Hubo un estoicismo medio (platónico, pitagórico y escéptico), pero los que dieron fama a la escuela fueron sus representantes romanos: un emperador, un senador y un esclavo. Todos ellos surgieron, como ahora, al abrigo del Imperio. Aquel imperio era militar, el de hoy es tecnológico. Imaginen ustedes a Zuckerberg abrazando el estoicismo; pues bien, eso es lo que hizo el emperador Marco Aurelio. Séneca nació en la periferia del Imperio, en la colonia bética de Hispania, pero fue una figura fundamental de la política en Roma, senador con Calígula y tutor de Nerón. Epicteto había llegado a la ciudad siendo un esclavo. Cuando fue liberado fundó una escuela, y aunque, siguiendo el ejemplo de Sócrates, no escribió nada, sus discípulos se encargarían de transmitir su legado.

Moralistas y contemplativos, todos ellos defendieron la vida virtuosa, la imperturbabilidad y el desapasionamiento, sentimientos todos ellos muy poco rentables para una sociedad del entretenimiento. El estoicismo conquistó gran parte del mundo político-intelectual romano, pero, a diferencia del 15-M, no cristalizó en “partido”, sino que se decantó en norma de acción y su influencia alcanzaría a grandes filósofos como Plotino o Boecio. No entraremos a describir su refinada lógica, pero merece la pena recordar que la subordinaban a la ética. Al contrario de hoy, al menos en el mundo financiero, donde el algoritmo domina la moral. Destaca en ella su doctrina de los indemostrables, probablemente de origen indio. Concebían el alma como un encerado donde se graban las impresiones. De ellas surgen las certezas (si el alma acepta la impresión) y los interrogantes (si es incapaz de ubicarla). Para los estoicos, el mundo era, como para nosotros, sustancialmente corporal, pero su física no niega lo inmaterial. Concibe la naturaleza como un continuo dinámico, cohesionado por el pneuma, un aliento frío y cálido, compuesto de aire y fuego. Heredaron de Heráclito el fuego como principio activo y primordial, del que han surgido el resto de los elementos y al que regresarán. Como el humor o el llanto, el pneuma no se desplaza, sino que se “propaga”, contagiando alegría o enfermedad.

Nuestra obsesión por la seguridad contrasta con la actitud de estoicos modernos como Weil o Wittgenstein

Hoy no estaría de más poner en práctica algunos de sus principios. El imperativo ético de vivir conforme a la naturaleza, que nuestro planeta agradecería. El ejercicio constante de la virtud, o eudemonía, que permite el desprendimiento. Y, finalmente, lo que Nietzsche llamó el amor fati, la aceptación y querencia del propio destino, remedio eficaz para todo aquello que produce desasosiego. No puede decirse que estos principios proliferen en nuestros días. Si un viejo estoico pudiera asomarse a nuestro tiempo, vería, en las grandes desigualdades propiciadas por la economía financiera, un descuido de sí, un olvido de esa autonomía moral que evita que se desaten emociones como el miedo y la vanidad, que crean la codicia. Emociones contrarias a la razón del mundo que, en nuestro caso, es la razón del planeta.

 

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28 abril 2018 at 4:49 pm Deja un comentario

Arqueólogos descubren busto de Marco Aurelio en Egipto

Arqueólogos han descubierto un busto del emperador romano Marco Aurelio en la ciudad sureña de Asuán, informó el domingo el Ministerio de Antigüedades de Egipto

Foto: AP / Repubblica

Fuente: 20minutos.com
22 de abril de 2018

El ministerio indicó que hallaron la cabeza en el Templo de Kom Ombo durante labores para proteger el sitio de las aguas subterráneas.

Los arqueólogos también desenterraron artefactos que corresponden al santuario del dios Osiris Ptah-Neb dentro del templo antiguo de Karnak, en la ciudad de Luxor, señaló el ministerio.

Agregó que los nuevos descubrimientos incluyen partes de un panel de piedra que representa un carnero y un ganso, símbolos del antiguo dios egipcio Amón, en una mesa de ofrendas.

Egipto espera que dichos descubrimientos aumenten el turismo, que ha sufrido las consecuencias de la crisis política tras el levantamiento de 2011.

 

22 abril 2018 at 7:36 pm Deja un comentario

Reconstruyen el rostro de los emperadores Adriano y Marco Aurelio

Un grupo de estudiantes del Theaterakademie August Everding de Múnich ha creado una serie de esculturas de silicona de los emperadores basándose en estudios historiográficos y en las esculturas de la antigüedad

El rostro de Adriano – TAE

Fuente: ABC
31 de enero de 2018

Hace unas semanas, un grupo de científicos griegos reconstruyeron el rostro de una mujer que vivió en Tesalia hace 9.000 años a través de las más avanzadas técnicas forenses. Ahora, un grupo de estudiantes de arte ha reconstruido el rostro de los emperadores Adriano y Marco Aurelio, entre otros ilustres personajes de la antigüedad, a través de unas esculturas de silicona con todo lujo de detalles.

Rostro de Marco Aurelio – TAE

Para la realización de las esculturas los estudiantes se han inspirado en las esculturas clásicas que se conservan de los mandatarios. Sin embargo, como estos eran un retrato idealizado de la realidad, se han visto obligados a realizar un laborioso estudio historiográfico para ser lo más exactos posibles a la hora de retratar a los emperadores. Ahora, estas esculturas hiperrealistas se exponen en la Gliptoteca de Múnich.

 

31 enero 2018 at 5:26 pm Deja un comentario

Si la antigua Roma hubiera tenido televisión

Un estudio analiza la promoción política que se hacían los emperadores a través de los medios de entonces: monedas, estatuas, pinturas

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Una ánfora repleta de monedas romanas del Museo Arqueológico de Sevilla. PACO PUENTES

Fuente: ISABEL FERRER > La Haya  |  EL PAÍS
2 de febrero de 2017

La idea de un sistema internacional de Estados cuyas relaciones sirvan para equilibrar el poder surge después del Renacimiento y es el espejo del mundo actual. La Roma antigua, por el contrario, ejemplifica la fuerza militar aplicada de la manera más funcional: la conquista para expandir sus límites. Aunque los emperadores han pasado a la historia como el rostro más visible de la antigüedad clásica, para mantenerse no solo debían manejarse con el Senado, sofocar conjuras y ganar batallas. La imagen que proyectaban en todos sus territorios debía reforzar su posición, y algunos, como Augusto y Adriano, destacaron en el uso de lo que podría denominarse los medios masivos de comunicación de la época. En su caso, las monedas de curso legal, bustos, estatuas o bien relieves e inscripciones en edificios, con mensajes distintos para sus múltiples interlocutores.

La carga ideológica del áureo (moneda de oro), denario (plata), sestercio (bronce) o bien as (cobre), surge en el momento mismo de ser acuñadas. “Las de oro y plata eran para los ricos, entre ellos los senadores, y en su cara aparecía el rostro del emperador de turno. El revés es distinto. Claudio fue aupado al poder por la guardia pretoriana tras el asesinato de su sobrino, Calígula. Así que, al principio, el reverso de las monedas hacía hincapié en este cuerpo de escoltas de élite. Solo cuando conquista Britania (la isla de Gran Bretaña antes de las invasiones germanas) siente que ya no les debe nada y desaparecen”, señala Olivier Hekster, catedrático de Historia Antigua de la universidad Radboud, de Nimega. Recién premiado por la Academia holandesa para las Artes y las Ciencias por sus estudios en este campo, señala asimismo que Nerón, tal vez el emperador con peor fama, fue más popular de lo que creemos. “Las monedas de bronce se destinaban a los pobres, y él podía poner detrás edificios reconocibles para la gente. Como cuando mandó reconstruir el puerto de Ostia, la vía de entrada del grano, es decir el alimento, en Roma”.

Las estatuas eran otro de los reclamos publicitarios de los emperadores y Adriano llegó a un grado sumo de refinamiento. Según Hekster, fue el primero que vio la imposibilidad de mantener intactos los límites de un imperio enorme, “y devuelve fronteras al Este de Roma, un gesto insólito, porque el Imperio solo podía crecer”. “En sus efigies, de todos modos, aparece como un gran líder militar, con su uniforme más imponente. Las monedas muestran otro aspecto de este proceso, que podríamos llamar de descentralización, y ahí aparecen distintas provincias del Imperio. De esta manera, no parecen mera tierra conquistada”.

Algunos emperadores, como Marco Aurelio, eran percibidos ya en vida como un filósofo y su buena imagen ha llegado hasta nosotros. Su secreto fue centrarse en los senadores, un pequeño grupo de gente comparado con el pueblo en su conjunto. “Pero ellos escribían la Historia en una sociedad donde solo se alfabetizaban los poderosos, y sin ellos era impensable llegar al poder”. Con todo, el maestro en el manejo de estos recursos fue Augusto, el primer emperador. Sobrino nieto de Julio César, que lo adoptó, pasó toda su vida intentado evitarse la muerte violenta de su protector. “En el Senado, sus esculturas lo presentaban con toga, como uno más. Para la gente, aparecía fuerte y también como un pacificador. Con sus soldados era un militar. Es decir, tenía el mensaje adecuado para cada situación”, asegura el experto. Aunque no fuera emperador, el magnicidio impidió a Julio César cultivar con el esmero de sus sucesores la exhibición de imágenes paralelas del poder. “Pero para su posteridad ya está Shakespeare, e incluso Asterix, en otro plano, desde luego”, concluye Hekster.

 

6 febrero 2017 at 8:21 pm Deja un comentario

Un joven inglés descubre un lingote romano de plomo con un detector de metales

“El plomo británico estaba tan extendido y era tan fácil de extraer que tuvo que ser restringido para no aplastar las producciones mineras hispánicas”, dice Sean McDonald

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El lingote romano de plomo estaba enterrado en una granja de Somerset, al sur de Inglaterra. Puede que fuera robado y escondido por uno de los trabajadores de las minas imperiales. Foto: Southern Detectorists

Fuente: Alec Forssmann  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
31 de mayo de 2016

Jason Baker, un inglés aficionado a la detección de metales desde hace un año y medio, ha descubierto un magnífico lingote romano de plomo durante una búsqueda en Somerset, al sur de Inglaterra, organizada por el grupo Southern Detectorists. La pieza mide unos sesenta centímetros, pesa casi veinte kilos y data del siglo II d.C. Sean McDonald, del club de detectoristas, explica a este medio que el lingote lleva el siguiente sello: “IMP (eratorum) DVOR (um) AVG (ustorum) ANTONINI ET VERI ARMENIACORVM“. La transcripción sería: “(Propiedad) de los dos emperadores Marco Aurelio Antonino Armeniaco y Lucio Aurelio Vero Armeniaco”. Marco Aurelio y Lucio Vero reinaron juntos entre 161 y 169 d.C.

La pieza mide sesenta centímetros, pesa casi veinte kilos y data del siglo II d.C.

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Jason Baker (a la izquierda) halló el lingote de plomo durante una búsqueda organizada Southern Detectorists, un club de aficionados a los detectores de metales. Foto: Southern Detectorists

“La presencia de un sello imperial es crucial porque relaciona el lingote con un producto oficial del sistema de minería del Imperio romano y mediante este sello estaba exento de impuestos adicionales, tanto de importación como de exportación”, observa McDonald. En el lugar del hallazgo probablemente hubo una explotación minera de propiedad imperial, que empleó a toda una comunidad. “Historiadores antiguos documentaron las actividades y logros de la industria minera romano-británica, por ejemplo Plinio el Viejo, quien aseguró que el plomo británico estaba tan extendido y era tan fácil de extraer que tuvo que ser restringido para no aplastar las producciones mineras hispánicas“, agrega. El lingote de plomo ha sido hallado en una granja de Somerset y, al no ser de oro o de plata, su descubridor no tiene que compartirlo con el granjero. Sin embargo, Baker ha dejado claro que si decide vender la pieza, valorada entre 47.000 y 327.000 euros aproximadamente, le dará la mitad al propietario de la granja.

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La pieza mide unos sesenta centímetros, pesa casi veinte kilos y data del siglo II d.C. Foto: Southern Detectorists

31 mayo 2016 at 6:04 pm Deja un comentario

Los cristianos que Nerón nunca mató

Una nueva investigación confirma que el emperador romano no ordenó persecuciones de cristianos tras el incendio de Roma

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Nerón, en su más perdurable encarnación, la de Peter Ustinov en ‘Quo Vadis’ (1951), película de Mervyn LeRoy.

Fuente: GUILLERMO ALTARES > Madrid  |  EL PAÍS   11/12/2015

Uno de los momentos más universalmente reconocibles de la historia romana, los cristianos devorados por las fieras en el Coliseo, acusados de haber provocado el incendio que devastó Roma en el año 64, ante el deleite de las masas y los aplausos de Nerón, nunca tuvo lugar. Este anfiteatro fue construido después del reinado del último emperador de la estirpe de Augusto, que gobernó durante 14 años entre 54 y 68 y que se suicidó ante la certidumbre de que iba a ser asesinado a los 31 años. Pero, además, cada vez se acumulan más indicios que indican que, en realidad, Nerón nunca persiguió a los cristianos. Un artículo que acaba de ser publicado en el Journal of Roman Studies de la Universidad de Cambridge ofrece una contundente batería de argumentos que demuestran que aquella primera represión, en la que en teoría fueron ajusticiados los apóstoles Pedro y Pablo y que sienta las bases del martirologio cristiano, es un mito. Su autor es un catedrático de estudios clásicos de la Universidad de Princeton, Brent D. Shaw. No es el primer erudito que pone en duda uno de las muchas leyendas que rodean a Nerón, pero el asunto no se había analizado hasta ahora con tanta minuciosidad.

“No es tan raro”, explica Shaw por correo electrónico cuando es preguntado sobre cómo es posible que un hecho tan relevante y tan citado resulte ser falso. “A lo largo de mi carrera como historiador me he encontrado muchas veces con acontecimientos de la historia romana que son aceptados sin ser investigados a fondo. Dado que este acontecimiento forma parte de la historia canónica cristiana, la Iglesia tampoco tenía mucho interés en analizarlo desde un punto de vista crítico”. La investigación de Shaw ha tenido cierto impacto e incluso aquellos que no comparten totalmente sus conclusiones defienden la solidez de sus argumentos. G.W. Bowersock, profesor emérito de Historia Antigua en Princeton, escribe en el último número de The New York Review of Books que el artículo de Shaw está “cuidadosamente razonado” y sostiene que “puede alterar de forma dramática la visión de los primeros cristianos”. Sin embargo, al igual que biógrafos de Nerón como Edward Champlin o Donatien Grau, Bowersock sí cree que se produjeron asesinatos de cristianos tras el incendio.

El artículo de Shaw “puede alterar de forma dramática la visión de los primeros cristianos”, sostiene un experto en la historia de Roma

Los argumentos de Shaw, autor de ensayos como Sacred Violence: African Christians and Sectarian Hatred in the Age of Augustine (2011), se basan sobre todo en un análisis del párrafo del historiador romano Tácito en el que describe las persecuciones, el único documento que habla de ellas aparte de una breve referencia de Suetonio. En sus Anales, escritos unos 60 años después del incendio de Roma, Tácito escribe: “Nerón buscó rápidamente un culpable e infligió las más exquisitas torturas sobre un grupo odiado por sus abominaciones, que el populacho llama cristianos. Cristo, de quien toman el nombre, sufrió la pena capital durante el principado de Tiberio de la mano de uno de nuestros procuradores, Poncio Pilatos, y esta dañina superstición resurgió no sólo en Judea, fuente primigenia del mal, sino también en Roma, donde todos los vicios y los males del mundo hallan su centro y se hacen populares. Por consiguiente, se arrestó primeramente a todos aquellos que se declararon culpables; entonces, con la información que dieron, una inmensa multitud fue presa, no tanto por el crimen de haber incendiado la ciudad como por su odio contra la humanidad. Todo tipo de mofas se unieron a sus ejecuciones. Cubiertos con pellejos de bestias fueron despedazados por perros y perecieron, o fueron crucificados, o condenados a la hoguera y quemados para servir de iluminación nocturna, cuando el día hubiera acabado” (Traducción de Crescente López de Juan). Richard Holland define este texto en Nero. The man behind the myth como “el documento secular de la antigüedad examinado con una mayor profundidad”.

El profesor de Princeton sostiene que se trata de “un completo anacronismo”, que en realidad Tácito hablaba más de su época que de la de Nerón, donde los cristianos todavía eran muy minoritarios en Roma y es muy posible que ni siquiera fuesen conocidos por ese nombre. Si las acusaciones hubiesen tenido tal magnitud, es insólito que ningún otro autor hablase de ellas, que no exista ningún documento que las describa. Para Shaw, sin duda se produjeron persecuciones después del incendio, dado que Nerón necesitaba encontrar cabezas de turco, pero no pudieron ir dirigidas a los cristianos, que entonces no estaban señalados como un culto pernicioso. “La conexión específica de los cristianos con el gran fuego de Roma se desarrolló más tarde. La mayoría de las fuentes que han llegado hasta nosotros indican que en torno al año 100”, escribe.

“Nerón fue muy famoso, amado por el pueblo, pero sin embargo fue odiado por el Senado y otras élites de Roma, que le describieron como un ser maligno”, explica Shaw

Sus argumentos van más allá de Tácito y estudia lo poco que se conoce de la muerte de Pedro y de Pablo. Sobre el primero, apenas se tiene información, ni siquiera si fue ejecutado y tampoco si ocurrió en Roma o Jerusalén. Lo más probable es que muriese en torno al año 50. En cuanto a Pablo —un apóstol cuya vida analiza Emmanuel Carrère es su último libro, El Reino— fue ejecutado en Roma, en torno al año 60, pero la acusación no tenía nada que ver con el hecho de ser cristiano, sino por agitador. “Nerón fue muy famoso, amado por el pueblo, pero sin embargo fue odiado por el Senado y otras élites de Roma, que le describieron como un ser maligno”, explica Shaw. “Al construir su historiografía, autores cristianos como Eusebio encontraron muy fácil retomar esos argumentos. Marco Aurelio persiguió a cristianos, pero fue siempre definido por esas mismas élites como un gran gobernante”. La gran historiadora Mary Beard lo dice de otra manera: “Nunca sabremos si emperadores como Nerón fueron depuestos porque eran malos y fueron definidos como malos precisamente porque fueron depuestos”.

12 diciembre 2015 at 2:12 pm 2 comentarios

Hallan 91 denarios en un campo de Gales

Dos amigos hallan un tesoro romano formado por monedas de plata de emperadores como Nerón y Marco Aurelio

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Monedas romanas halladas en un campo de Wick. Foto: National Museum Wales

Fuente: NATIONAL GEOGRAPHIC

El 13 de diciembre de 2014, Richard Annear y John Player salieron a pasear con sus detectores de metales por un campo de Wick, al sur de Gales. Los dos amigos hallaron un tesoro de monedas romanas parcialmente desperdigado por los trabajos de labranza. Dejaron la parte intacta en el suelo y contactaron con los arqueólogos.

El tesoro está formado por 91 denarios (de plata) que fueron depositados en un recipiente cerámico y enterrados en un campo. De eso hace ya más de 1.800 años. Las monedas se remontan a un período comprendido entre los reinados de Nerón (54-68 d.C.) y Marco Aurelio (161-180 d.C.). Catorce emperadores y emperatrices aparecen representados. La última moneda fue acuñada en los años 163-164 d.C.

“Cada moneda representa aproximadamente un día de salario de la época, por lo que el tesoro representa una suma significativa de dinero”, sostiene Edward Besly, numismático del Museo Nacional de Gales. En Monknash, a menos de dos kilómetros de Wick, se halló en el año 2000 otro tesoro, formado por 103 denarios que fueron enterrados algo más pronto, alrededor del año 150. Ambos son tesoros nacionales de Gales.

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Recipiente cerámico que contenía las monedas. Foto: National Museum Wales

7 diciembre 2015 at 9:52 am Deja un comentario

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