Posts tagged ‘LOMCE’

El latín, ¿lengua oficial de la UE?

El éxito editorial de un profesor italiano demuestra que el idioma fundacional de la cultura europea goza de buena salud y podría resucitar como argumento identitario para un continente en horas bajas

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El arco de Tito, en el foro de Roma, construido para celebrar las victorias del emperador en Judea. / RON SACHS (CORDON PRESS)

Fuente: RUBÉN AMÓN  |  EL PAÍS
9 de febrero de 2017

Una de las escenas más pintorescas de Il sorpasso (Dino Risi, 1962) concierne al pasaje en que unos sacerdotes alemanes detienen el Alfa Romeo descapotable donde viajan Vittorio Gassman y Jean-Louis Trintignant. Se les ha averiado su coche, han pinchado, necesitan un gato, pero no saben cómo explicárselo a sus interlocutores. Y es entonces cuando uno de los curas decide hacerlo en latín: “Elevator nobis necesse est”.

Trintignant, que es francés, explica la problemática a Gassman, que es italiano, pero no puede satisfacer la emergencia de los religiosos. Y les responde inequívocamente: “Non habemus gato, desolatus”.

La escena es ilustrativa de la raigambre del latín en la cultura occidental. De su vigencia como argumento de comunicación. Y hasta de su valor identitario en el acervo de continente, más aún ahora que las presiones de Trump y de Putin han estimulado una suerte de reacción y de orgullo.

El inglés predomina sobre las demás lenguas y es la más extendida en los planes escolares. El problema es que identifica también un sabotaje, el sabotaje del Brexit. Y que podría subvertirse, hasta el extremo de convertir el latín en el idioma hegemónico de la Unión Europea. Tolerando incluso expresiones tan macarrónicas como el “desolatus” de Gassman.

La idea, la provocación, proviene de un profesor italiano, Nicola Gardini, y de la popularidad —de la fiebre— que ha adquirido en su propio país un ensayo, un libro, concebido, en realidad, sin las menores ambiciones comerciales.

Las ha conseguido como si la sociedad estuviera reclamando un ejercicio retrospectivo de autoestima hacia una lengua que está demasiado viva para considerarla muerta. La LOMCE española (2013), por ejemplo, la ha rehabilitado como asignatura troncal del bachillerato, pero el latín también representa un vehículo de comunicación extraordinario en el ámbito del derecho, la medicina, la filosofía, la liturgia religiosa, el ejército, la ingeniería, la arquitectura y el lenguaje cotidiano.

Decimos motu proprio, quid pro quo, de facto, ergo, ex profeso o in extremis, quizá no demasiado conscientes de que estamos evocando un hito fundacional de la cultura europea cuyo aliento todavía relaciona sobre el asfalto a un cura alemán con un latin lover italiano.

Es el contexto en el que ha resultado providencial la publicación de Viva il latino, storie e bellezza di una lingua inutile. Ocho ediciones lleva la iniciativa de la editorial Garzanti, y el título no requiere de traducción al español, precisamente por la raíz común del idioma. Y porque España fue uno de los territorios más fértiles de la romanización, y también más dotados en la exportación de talentos al imperio. No ya por las figuras de Adriano o Trajano en la nómina de los emperadores, sino por la envergadura de filósofos y escritores que contribuyeron a enriquecer el latín.

Nicola Gardini destaca a Séneca. Y se congratula de la felicidad que nos ha proporcionado el maestro estoico. Tanto en la forma cristalina de su literatura como en los matices conceptuales. Vivir el presente —aunque el carpe diem es de Horacio—, eludir la superstición de la esperanza, disfrutar lo que tenemos mucho más que frustrarnos por aquello que nos falta.

“El latín de Séneca”, escribe Gardini, “es el reflejo directo de su lucidez y de su propensión a la síntesis, va derecho al meollo de las cuestiones, sin complicaciones, sin alzar la voz. Un latín espontáneo. Un latín de quien medita y de quien transforma las ideas en reglas de vida”.

Es el antagonismo perfecto a la retórica ampulosa de Cicerón, aunque Gardini no se la reprocha. Todo lo contrario, le atribuye un valor muy superior al artificio lingüístico. Sostiene que Cicerón dice las cosas adecuadas de la manera adecuada. Y que su oratoria es una ciencia de las emociones, pero también el medio desde el que se desglosa un sistema de valores. “Hablar bien es una filosofía. Escribir bien es una manera de hacer el bien. Y Cicerón lo ha demostrado, exponiendo su propia elocuencia al servicio de una sociedad amenazada por la tiranía. Fue el enemigo jurado de cualquier despotismo y fue un heroico portavoz del Senado. Su arma fue una palabra: libertas” (libertad, si es que la traducción hace falta).

Regresar al latín, a juicio de Gardini, no sería una regresión ni una extravagancia anacrónica, sino un recurso de Europa para reconocerse en su identidad y en el idioma que la ha estructurado en su idiosincrasia civilizadora. Escribir y hablar en latín nos haría buenos, como Cicerón. Y obscenos, como Catulo. Y conmovedores, como Virgilio. Y profundos, como Lucrecio, aunque este monumento de la lengua latina nunca se hubiera engendrado sin la evangelización de Catón (234-149 antes de Cristo) y de Plauto (250-184 antes de Cristo). Sujetaron ellos las columnas del idioma, predispusieron el primer hálito de un prodigio que ha sobrevivido mucho más allá de su tiempo y de su espacio. Lo demuestran las misas pontificias y las patadas que le damos al diccionario latino (de motu propio, a grosso modo, el quiz de la cuestión…), tanto como lo hacen la adhesión al idioma en que llegaron a significarse por los siglos de los siglos Patriarca, Milton, Ariosto, Tomás Moro, pero también Rilke, Montale, Beckett, Joyce o Jorge Luis Borges.

“No sin cierta vanagloria, había comenzado en aquel tiempo el estudio metódico del latín”, escribió el sabio argentino. Evoca la frase Gardini al inicio de su ensayo. O habría que decir en el incipit, pues cualquier libro está lleno de expresiones y abreviaciones latinas (circa, sic, op. cit.), como los garbanzos que el profesor italiano nos ha puesto por delante para seguir el camino hacia “la plenitud cultural” y la resistencia ciceroniana.

“Hay que estudiar latín”, concluye Gardini, “no sólo para disfrutar, sino además para educar el espíritu, para darle a las palabras toda la fuerza transformadora que se aloja en ellas”. Y para entenderse con un cura alemán que está tirado con el coche en la carretera. Y decirle: “Desolatus”.

 

9 febrero 2017 at 6:32 pm 1 comentario

El ocaso de las humanidades. Sobre la situación del latín y el griego

 

Fuente: David Hernández de la Fuente | LA RAZÓN
27 de septiembre de 2016

Los sistemas educativos modernos de la Europa de las naciones, nacidos en el siglo XIX, como por ejemplo la universidad alemana de W. von Humboldt o la tradición intelectual de la enseñanza anglosajona, corrieron parejas con el surgimiento de las ciencias de la antigüedad como disciplina autónoma

Las humanidades clásicas han sido el corazón de toda la civilización occidental no sólo desde el Renacimiento a esta parte, sino, huelga decirlo, desde la fundación de las universidades medievales de los studia humaniora. Los fundamentos de toda la cultura europea se basan a través de los siglos en los cimientos que proporcionan los textos en las dos lenguas llamadas clásicas en Occidente, que son en latín y griego, en su literatura y su historia. Su estudio tiene antiguas raíces, pues el concepto de «clásico» se asentó ya en el mundo romano en busca de modelos de educación y cultura. Es sabido que los diversos renacimientos de la cultura clásica que en el mundo han sido –los renacimientos bizantinos o el italiano, que reabrió las puertas al griego en Occidente– facilitaron una revolución cíclica de las ideas y de la estética. Más tarde, también la Ilustración, el Romanticismo o las Vanguardias, como nuevas vueltas de tuerca sobre los ideales de la cultura clásica, han modelado Europa sucesivamente. Ya fuera por imitación, reacción o subversión, cualquier cambio importante en las corrientes de pensamiento o de creatividad en Occidente ha estado condicionado, cuando no firmemente enraizado, en una relectura de los clásicos grecolatinos que han marcado nuestra historia. Los sistemas educativos modernos de la Europa de las naciones, nacidos en el siglo XIX, como por ejemplo la universidad alemana de W. von Humboldt o la tradición intelectual de la enseñanza anglosajona, corrieron parejas con el surgimiento de las ciencias de la antigüedad como disciplina autónoma. Los soldados del Imperio británico recorrieron medio mundo con Horacio y Homero en la mochila en el original y una anécdota del soldado y escritor británico Patrick Leigh Fermor, recitando versos latinos de memoria con su prisionero de guerra nazi en la Segunda Guerra Mundial, lo que da fe de hasta qué punto el griego y el latín eran idiomas comunes de la Europa culta. Nuestro país, pese a su gloriosa universidad renacentista, que produjo maravillas como la Biblia Complutense, llegó tarde al clasicismo moderno: aun así, la generación de filólogos clásicos de nuestra postguerra fue admirada en toda Europa.

Entonces, ¿qué ha pasado en la España de hoy para que el latín y el griego sean sinónimo de algo caduco, inútil y pasado de moda? Por algún extraño prejuicio las lenguas clásicas han sufrido un desprecio constante desde finales de los sesenta. Este progresivo desprestigio fue a la par con un paulatino arrinconamiento en las sucesivas reformas de planes de estudios de Secundaria e incluso en universidad y se ha justificado en la errónea idea de que son saberes poco prácticos, lejos del énfasis actual en lo inmediatamente productivo. Nada más lejos de la realidad si se entiende que el estudio de las lenguas clásicas es un ejercicio continuado de reflexión, atención y análisis en el que entre en juego el pensamiento lógico, analítico y creativo. ¿Qué mejor que este tipo de aprendizaje para una ley como la LOMCE, que en su segunda línea manifiesta que la enseñanza debe ir dirigida «a formar personas autónomas, críticas, con pensamiento propio». Es cuando menos paradójico que una ley que esto propugna arrincone las enseñanzas que mejor cumple ese objetivo.

Aunque el bachillerato LOMCE contempla una modalidad de «Humanidades y Ciencias sociales», a su vez bifurcada en los itinerarios de Humanidades y Ciencias Sociales, la realidad es que el itinerario de Humanidades ha quedado desvirtuado toda vez que el griego no es obligatorio para el Bachillerato de Humanidades y es ofrecido de forma residual y en concurrencia con otras asignaturas como Historia del Mundo Contemporáneo, Literatura Universal y Economía. Por su lado, el latín ha visto reducido su campo de acción al quedar restringido sólo al itinerario de Humanidades y no al de Ciencias Sociales, cuando es una enseñanza clave en estudios superiores de la rama de las Ciencias Sociales (léase, Derecho). Esta restricción y esa pérdida de peso de las lenguas (y literaturas) clásicas hace que, aunque nominalmente la palabra Humanidades aparezca contemplada en los planes de estudios, lo que en realidad se esté ofreciendo sea una versión devaluada de esos estudios.

Ahora las clásicas –en concreto el griego– reciben una nueva estocada en la secundaria madrileña. Si hasta ahora las instrucciones de inicio de curso blindaban la precariedad de los estudios clásicos concediendo la apertura de un grupo de griego o latín con menos de 15 alumnos, desde este curso desaparece la protección a las lenguas clásicas (que sigue, en cambio, en lenguas como el francés), siendo de carácter excepcional la apertura de grupos por debajo de este número. Si con esta medida el latín peligra, el griego está directamente a los pies de los caballos, al no ser de estudio obligado en ningún itinerario, lo que provoca que los funcionarios con plaza se vean desplazados de sus centros y obligados a impartir otras especialidades. No menos importante es el hecho de que los alumnos con vocación humanística no puedan cursar latín y griego, y menos veces aún juntos, con este número mínimo. En el mosaico caótico de las autonomías, hay excepciones honrosas: en Castilla y León la asignatura de Cultura Clásica se enseña de forma obligatoria en Secundaria, y en Cataluña, donde se sigue protegiendo al latín y al griego al no establecerse un mínimo de alumnos para cursarlos: ¿por qué no Madrid?

Merece la pena hacer hincapié en que, aunque las diversas reformas y prejuicios las hayan convertido en minoritarias, el latín y el griego son el núcleo de las humanidades, y que sin ellas es difícil afrontar de forma rigurosa estudios humanísticos y mucho menos comprender nuestra propia historia e identidad. Hagamos algo para frenar esta vergonzosa decadencia de las lenguas clásicas en España, que mucho tienen que ver, me temo, con la decadencia de las humanidades en general.

 

27 septiembre 2016 at 4:23 pm Deja un comentario

UGT Madrid denuncia el peligro en el que se encuentra el profesorado de Latín y Griego

 

Fuente: Gacetín Madrid
7 de julio de 2016

Las lenguas clásicas han tenido, hasta ahora, una gran relevancia en nuestra cultura occidental, por ello se ha permitido que las asignaturas de Latín y Griego pudiesen ofertarse en Secundaria con un mínimo de cinco alumnos. Sin embargo, las Instrucciones sobre el comienzo escolar 2016-17 en centros públicos docentes no universitarios de la Comunidad de Madrid establecen que ha de existir un mínimo de 15 alumnos matriculados en las materias troncales de opción, específicas y de libre configuración, salvo en el caso de Segunda Lengua Extranjera, para la que se exige un mínimo de 10 o Religión, para la que no se establece límites de mínimos.

Con ello, a corto plazo, los profesores que hayan impartido en Bachillerato Latín I o Griego I en grupos de menos de 15 alumnos podrían perder los grupos de Latín II y Griego II al verse obligados sus alumnos a abandonar dichas materias o tener que desplazarse a otro centro que las pudiera ofertar. Esta situación, además, se agrava por la implantación de la LOMCE en 2º de Bachillerato para el curso 2016-17, que impide a los alumnos de Ciencias Sociales cursar Latín II y que priva a Griego II de su condición de materia troncal general del itinerario de Humanidades.

Por tanto, la combinación de las citadas Instrucciones con la implantación de la LOMCE podría provocar desplazamientos y supresiones de docentes de Latín y, sobretodo, de Griego; obligarlos a impartir sus asignaturas en varios centros como profesor compartido, o a asumir otras materias ajenas a su formación.

Pero todo ello, además, vulnera el derecho del alumnado a elegir, cursar y diseñar su proyecto educativo, dado que muchos no podrán formarse en aquellas competencias y materias que hayan elegido para su futuro académico, eliminando la optatividad de dichas enseñanzas cuando todavía no ha finalizado el curso, dado que las pruebas extraordinarias se realizan en septiembre y todavía no ha terminado el proceso de escolarización de las mismas.

Por otra parte, consideramos una burla a las funciones y objetivos del Consejo Escolar de Madrid y, por tanto, hacia toda la ciudadanía a la que representa, el hecho de remitir dichas Instrucciones a los centros, antes de haber sido dictaminado y aprobado, por dicho órgano de representación, el borrador de Orden por el que se regulan determinados aspectos de organización, funcionamiento y evaluación en el Bachillerato, lo que significa que la Consejería de Educación, Juventud y Deporte desprecia las opiniones que dicho Consejo Escolar pueda tener al respecto y que las normas llegan al mismo con nula capacidad de modificación. En resumen, es un mero órgano que solo sirve para dar apariencia democrática y participativa sobre el papel, pero sin ninguna capacidad real de rectificación o cambio de una norma, actitud a la que ya nos tenían acostumbrados los anteriores gestores de la Consejería, pero que con actuaciones como esta, parece que tiene continuidad con los actuales. Mientras tanto, nos ponen sobre la mesa del Consejo Escolar un debate sobre el Pacto Educativo.

Enlace al Comunicado de Prensa de FETE-UGT Madrid

Petición en change.org: Mantengan Latín y Griego con menos de 15 alumnos en la Comunidad de Madrid

 

7 julio 2016 at 8:03 pm 1 comentario

Intelectuales catalanes urgen en un manifiesto a recuperar los clásicos en escuelas e institutos

Lo trasladarán a Rigau y Castellà para fomentar las Humanidades en los currículos

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Intelectuales y profesores catalanes han urgido este martes a recuperar la lectura de los clásicos en escuelas e institutos, y a fomentar las Humanidades en los currículos escolares y universitarios, propuestas que han plasmado en el manifiesto ‘Unas Humanidades con futuro’, suscrito por 400 eruditos que entregarán este jueves a la consellera de Enseñanza, Irene Rigau, y al secretario de Universidades e Investigación, Antoni Castellà.

Así lo han expresado en rueda de prensa en el Institut d’Estudis Catalans (IEC) el presidente de la institución, Joandomènec Ros; el decano de la Facultad de Teología de Catalunya, Armand Puig; la filosofa Victòria Camps, y el físico David Jou, algunos de los impulsores del texto, el cual rehuye la “lamentación” y plantea cuatro propuestas generales y consensuadas para mejorar la situación actual de las Humanidades en la enseñanza con el fin de evitar el empobrecimiento del pensamiento y de la ética en la sociedad.

El manifiesto, que empezó a gestarse en 2011, llega por “la intensa preocupación” para que las Humanidades mantengan la centralidad cultural que necesitan, puesto que son la espina dorsal de la cultura europea y la base de la civilización mundial, y ante la reducción de su atención, que se agravará con la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (Lomce), impulsada por el ministro de Educación, José Ignacio Wert, han alertado.

“Queremos que la sociedad entienda que nos afecta a todos porque nos jugamos nuestra forma de ser”, ha alertado Puig, y Camps ha dicho que se tiene que aprender a disfrutar de actividades –la lectura, ir a un museo, asistir a un concierto– que no son experiencias y aventuras inmediatas, sino que requieren un esfuerzo y la capacidad de ser espectador y de comprender una obra de arte.

La profesora de Filosofía ha apuntado que el deterioro del aprendizaje de las Humanidades se debe a su aparente inutilidad, puesto que la sociedad actual tiene un sentido “muy economicista” de la utilidad, y también porque los docentes no se han sabido adaptar a las nuevas formas para conectar con la gente.

Así, ha defendido la utilidad de la Filosofía y las Humanidades, que dan una mayor amplitud de la mente a las personas, posibilitan saber plantear problemas, conceptualizar y expresar matices, y ser capaces de argumentar bien: “Para ser un buen poeta es necesario tener la cabeza llena de endecasílabos”, ha dicho Camps citando al poeta Jaime Gil de Biedma para ilustrar que es necesario leer mucha poesía para escribir buenos versos.
OTRAS PROPUESTAS

Entre las propuestas que han puesto sobre la mesa destacan que los alumnos de Secundaria estudien “la historia sagrada” porque la consideran básica para comprender la significación de la religión en la Filosofía y el Arte, en vez de la introducción de asignaturas de Religión y Ética que separen a los alumnos, como propone Wert.

También se han mostrado partidarios de impulsar el aprendizaje de las lenguas modernas y de las antiguas –griego y latín–, que se deben mantener como materias optativas “pero no residuales”, y de establecer un canon abierto de autores y obras que resuman el conocimiento humanístico que todo el mundo debería asimilar.

En relación a la universidad, estos intelectuales creen que se debe combinar la especialización con la consideración global de los saberes, y se deben aupar fórmulas inteligentes que introduzcan las Humanidades en las carreras técnicas y viceversa: “No podemos confinar las Humanidades en ‘carreras de letras'”, apunta el documento.

Han recalcado la importancia de que la cultura humanística utilice las nuevas tecnologías pero sin abandonar del todo los formatos tradicionales, sino haciendo que sean complementarios, y también han defendido que estos conocimientos impregnen los medios de comunicación para que sean comprendidos como un “factor de humanización, de responsabilidad moral y cívica y de crecimiento del espíritu humano”.

Fuente: EUROPA PRESS

14 enero 2014 at 8:35 pm Deja un comentario

Sin latín y sin el mundo clásico nunca llegaremos a nada

Pascual Tamburri Bariain | El Semanal Digital     26/04/2013

El mundo clásico reúne los elementos básicos de la identidad europea. Sin latín y griego, pensamiento griego e historia romana no se entiende nuestra posición en el mundo.

Hace unos días el amigo Herminio rescataba para Mariano Rajoy de parte de Horacio un muy adecuado “Populus me sibilat, at mihi plaudo ipse domi“. Sabemos, o al menos esperamos, que el presidente del Gobierno, que fue estudiante antes del desarrollismo y su Ley General de Educación, sepa entender qué se le dice. Cuando menos esperamos que su cabeza y su alma se formasen en su tiempo sabiendo pensar así, lo que en el fondo es más importante que el dominio práctico del latín. La frase, aunque clásica, parece hecha a medida. Pocas justificarían mejor un retorno del Bachillerato a la formación clásica hoy agónica.

Rajoy, el hombre que se aplaudiría a sí mismo, puede creer, mal aconsejado, que nuestro sistema educativo es susceptible de un recorte en el estudio de las Humanidades, como si éstas costasen dinero o como si, horresco referens, la educación necesitase tener una “utilidad práctica”. No ha sido así al menos en los últimos milenios de nuestra tradición, en los que la educación media y superior se ha articulado sobre la formación clásica; y no parece que nos haya ido mal. Sólo el comunismo soviético, y décadas después el liberalismo burgués occidental, suprimieron la educación cimentada sobre el latín y su tradición. No por casualidad: las minorías dirigentes formadas en las humanidades son sólidas, atrevidas, miran a largo plazo, y quizá por eso todas las verdaderas revoluciones han ido contra las humanidades y las luchas contrarrevolucionarias han pasado por la conservación o el retorno de las letras clásicas. Y justamente por eso, cuando el ministro Wert se dispone a hacer lo que se le permita hacer en cuanto a contrarreforma educativa, es el momento de volver a plantear en España la cuestión de las humanidades.

El-latín-ha-muertoEl profesor Wilfried Stroh reunió ya hace unos años en Alemania todos los argumentos disponibles para combatir el avance de la moda tecnópata y pseudocientífica en nuestras aulas superiores. El latín ha muerto, ¡viva el latín! de Stroh explica cómo la Universidad alemana clásica, la que nació de la reforma de Alexander von Humboldt, reconocía una posición central a los estudios de letras, y en particular a las lenguas e historia clásicas, convertidas en realidad en eje de la formación del profesorado y de su selección, además de en cimiento de la educación universitaria en su conjunto. Esa posición ha sido conservada en casi todos los países de tradición europea hasta que otras modas, diferentes, se han impuesto. La verdad es que esa siempre anhelada “formación general” estaba al alcance de la mano en la escuela latina, y aún hace muy poco un ministro de cultura alemán, Julian Nida-Rümelin, ha defendido la idea de una instrucción general frente a los tecnópatas obsesionados con lo que llaman “práctico” .

Excepto en Italia, que en esto siguió más tiempo su camino, el latín y el griego formativos luchan por sobrevivir desde 1890, lo que –erróneamente- algunos interpretan como progreso, un “progreso” compartido por los nazis y los comunistas (estos últimos sin concesiones en la URSS); y sin embargo sin latín es inconcebible un verdadero bachillerato como es difícilmente pensable un espíritu libre y formado en la tradición europea. El latín es una lengua muerta casi desde época imperial, es cierto, pero esa misma condición de lengua muerta la ha hecho eterna, y vehículo del pensamiento y las inquietudes eternas del hombre (y la mujer) europeos.

Stroh da aquí, en una historia personalísima del latín en su segunda y su tercera vidas de ultratumba, todos los argumentos disponibles para demostrar no tanto la utilidad actual del latín, sino su condición de lengua europea de la cultura, lengua que une a miles de millones justamente porque su condición de lengua muerta la coloca –nunca mejor dicho- en los altares. Stroh bromea, y donde los conocedores del latín y sus debates se sonreirán los ciudadanos comunes podrán hacerlo también, tal es su gracia y la puntería de su pluma. Se trata de algo tan relevante como recordar cómo ha vivido y vive el latín, qué primeras figuras de nuestra cultura han sido latinistas y qué hace aún hoy perdurable la lengua de César y de Cicerón. Por desgracia Stroh, aun consciente de sus muchas y buenas razones, sabe que combate contra el peor enemigo, que no es Stalin sino la moda y los intereses creados. Este es un libro que hará bien leído por Rajoy y por su ministro, para entender que no todo es lucro ni mucho menos; pero aún más beneficios se derivarían de que lo leyesen nuestros profesores de humanidades de hoy y de mañana, verdaderos depositarios de un tesoro colectivo que no puede perderse y que casi no tienen ya jesuitas que lo preserven.

Capta Graecia…

El-reloj-de-la-HistoriaEl helenista Francisco Rodríguez Adrados se pregunta e intenta responderse a dónde se encamina nuestra historia. Aunque biológicamente sigamos siendo Homo sapiens, sólo después de la Grecia clásica puede hablarse con propiedad de una Humanidad. Los valores convertidos en universales por los griegos y los romanos son aún hoy los que nos hacen verdaderamente humanos, en todos los órdenes (político, social, religioso, cultural) excepto en el puramente biológico. Adrados se remonta a los orígenes de nuestras culturas, explica su situación actual y aventura una anticipación de qué nos espera en el futuro, tanto en el caso de que abandonemos nuestras raíces como en el de que las conservemos. Y a esto está dedicado este volumen.

No estamos acostumbrados a que un filólogo nos explique la historia, por la misma razón que hemos perdido la práctica de que nuestros historiadores (y en general cualquier europeo culto) conozcan las lenguas clásicas. Así como hoy está de moda considerar eje central de la historia humana lo sucedido (o no sucedido) en el siglo XX, Adrados retoma una idea mucho más clásica y que ha encontrado defensores brillantes a lo largo de los siglos y de los milenios. Para él, como para muchos, Grecia define nuestra identidad y sólo identificándose con los valores helenos humanos de todos los orígenes se elevan a lo propiamente humano; no se trata en su argumentación de desdeñar otros orígenes y culturas, sino de dar a Grecia (y en consecuencia a Roma, aunque no suele ser moda entre los helenistas) la importancia que realmente ha tenido y conserva en la delimitación de lo humano (no sólo de lo europeo) .

¿Y por qué un filólogo no va a hacer historia, o viceversa? Al fin y al cabo, sólo por una moda española y reciente los estudios universitarios están delimitados según supuestos conocimientos impartidos a unos y a otros, si algo ha habido genuinamente europeo son siglos de estudios superiores con base humanística, impartidos en latín y griego y considerados conocimientos comunes a todos los demás saberes universitarios. ¿Por qué el profesor Adrados no iba a dar su interpretación de la historia, una historia que difícilmente puede separarse del conocimiento lingüístico? No parece fácil delimitar el individualismo griego como hecho filosófico, la libertad como acontecimiento histórico y la facilidad argumental o artística en otros espacios culturales. Bueno es que Adrados dé su opinión, y que argumente ésta con pasión y con recurso a todas las humanidades. Sería muy difícil renunciar a entendernos a nosotros mismos y luego pretender mayores libertades sin saberlas siquiera argumentar.

26 abril 2013 at 10:23 pm Deja un comentario

El Congreso quiere Latín

  • PP y PSOE apoyarán la Cultura Clásica y Filosofía, arrinconadas en la Lomce
  • La reforma educativa se aprobará el 10 de mayo, un día después de la huelga

El Latín, la Cultura Clásica y la Filosofía pierden peso en el currículum educativo tal y como está diseñada la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), que se aprobará previsiblemente en el Consejo de Ministros del 10 de mayo, un día después de la huelga educativa. Pero aún hay una oportunidad de que ganen protagonismo estas materias a su paso por el Congreso de los Diputados, donde los grupos políticos pretenden presentar enmiendas en este sentido. En este punto de vista coincidirían tanto el ala más conservadora como el principal partido de la oposición. De hecho, el portavoz del Grupo Socialista en la Comisión de Educación del Congreso, Mario Bedera, aseguró que «enmendaremos la ley para que el Latín y el Griego no se pierdan, lo mismo que la Cultura Clásica. Más aún, pediremos que no se haga una distinción entre el Bachillerato de Ciencias Sociales y el de Humanidades».

Por parte del Grupo Parlamentario Popular, es ya conocida la postura del vicepresidente de la Comisión de Educación, Eugenio Nasarre, gran defensor del Latín y de su mantenimiento en el currículum educativo como una asignatura de oferta obligatoria. Una materia que en países como Italia se estudia durante cinco años y que los expertos aseguran que ayuda al conocimiento de la lengua castellana, aporta un bagaje cultural enorme, desarrolla la capacidad para un razonamiento claro y bien estructurado –porque obliga a un procedimiento deductivo muy importante para el alumno– y mejora la redacción y expresión. De ahí que la Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC) haya emprendido una «cruzada», al frente de la cual se encuentra el filósofo, helenista y académico Francisco Rodríguez Adrados, para que estas asignaturas no decaiga. Empezó por remitir una carta al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en la que alertaba de la crítica situación en la que el anteproyecto de reforma educativa ponía al Latín, el Griego y la Cultura Clásica, lo que supondría «una pérdida de la capacidad de reflexión lingüística de los alumnos y de toda su percepción y representación verbal, lo que implica una notable merma de sus posibilidades de adquirir conocimientos».

La SEEC no piden otra cosa que se frene esta «desgracia cultural» y que que estas asignaturas se queden tal y como están en el actual sistema educativo. Es decir, que se mantenga la Cultura Clásica de 3º y 4º de la ESO como materia de oferta obligada, ya que es el primer contacto que tienen los alumnos con el Mundo Antiguo y la puerta de entrada a los estudios posteriores de Latín y Griego en Bachillerato.

Contexto histórico

También quieren que se mantenga el Latín como una materia opcional para los estudiantes de 4º de la ESO que escogen Humanidades, que tendría como finalidad iniciar a los alumnos en el estudio de esta lengua y que conozcan el contexto histórico en el que se desarrolla la sociedad y la cultura romanas para poder relacionarlo con el mundo actual. Tal y como está, podría ocurrir que un alumno pasara por el sistema educativo sin haber estudiado nunca Latín ni saber lo que es la cultura clásica. El Consejo de Estado, en su dictamen, recomienda que «Cultura Clásica» sea una asignatura de oferta obligatoria «por su trascendencia».

La Filosofía también es una materia venida a menos con el proyecto de ley educativa. Actualmente se imparte a través de tres materias: Educación Ético Cívica (4º de la ESO), Filosofía y Ciudanía (1º Bachillerato) e Historia de la Filosofía (2º Bachillerato). La futura ley de educación suprime dos de las tres asignaturas: Educación ético-civica e Historia de la Filosofía, que pasa a ser una optativa entre 16. Sobrevive únicamente Filosofía de 1º de Bachillerato. El malestar que esta circunstancia ha generado ha llevado a crear la Red Española de Filosofía, que reúne a asociaciones de profesores de instituto y Universidad. En la práctica, reúne a toda la comunidad de filosofía.

En su «batalla» por la asignatura ha llegado a tener tres reuniones con el ministro, con los grupos parlamentarios y con el Consejo Escolar del Estado, que en su informe sobre la Lomce recomendó su mantenimiento. «Con la reforma educativa nos vemos muy perjudicados y es una de las materias formativas básicas para el alumno, porque le proporciona formación integral,ayuda a desarrollar el razonamiento, aumenta la capacidad de argumentación, ayuda a conocer los grandes problemas éticos, la historia del pensamiento occidental y proporciona una formación fundamental para el ciudadano», dice el presidente de la Red, Antonio Campillo.

Con la LOE

La Cultura Clásica se imparte en 3º y 4º de la ESO como materia de oferta obligada. El Latín es una materia opcional en 4º de la ESO para los estudiantes que eligen Humanidades. Griego es una materia obligatoria de modalidad en el Bachillerato de Humanidades. Filosofía se imparte en 4º de la ESO y 1º y 2º de Bachillerato en las asignaturas de Educación Ético-Cívica, Filosofía y Ciudadanía e Hª de la Filosofía.

Con la LOMCE

Desaparecen el Latín y el Griego como materia de oferta obligatoria y pasan a convertirse en una optativa entre 16 materias. Los centros no estarán obligados a ofertar la asignatura. Los alumnos sólo recibirán un tercio de los conocimientos de Filosofía que percibían hasta ahora. Sólo se estudirá Filosofía en 1º de Bachillerato, y la que se estudia en 2º podrá ser una optativa.

Fuente: Rocío Ruiz | La Razón

26 abril 2013 at 6:48 am Deja un comentario

Petición al Presidente del Gobierno de España en defensa de las Clásicas frente a la LOMCE

La reforma del sistema educativo que plantea el gobierno pone en riesgo la pervivencia de la enseñanza de las lenguas clásicas en los centros públicos. Es lo que afirma el catedrático Jesús de la Villa Polo, vicepresidente de la Sociedad Española de Estudios Clásicos. Este profesor de Griego de la Universidad Autónoma de Madrid defiende la enseñanza de latín y griego, y subraya que países como Alemania, Finlandia o Italia potencian su presencia en las aulas porque eleva la formación de sus alumnos y los prepara mejor para el mundo laboral.

 

Si crees que las lenguas clásicas deben tener mayor vigencia en nuestro sistema educativo puedes firmar esta petición en Change.org dirigida al Presidente del Gobierno, D. Mariano Rajoy Brey, para que atienda las demandas que desde diversas asociaciones de Clasicistas se vienen presentando en las distintas reuniones mantenidas con representantes del Ministerio de Educación.

9 abril 2013 at 4:41 pm Deja un comentario

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Reunificación de los Mármoles del Partenón

"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

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