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Descubierta una inscripción del siglo II que revela el nombre de un poderoso edil de la Dianium romana

  • El hallazgo se ha producido de forma fortuita después de los primeros trabajos de limpieza en casi diez años de l’Hort de Morand, el antiguo enclave del foro romano, que llevaba abandonado y cubierto de matojos desde 2008
  • El descubrimiento corrobora que varios temporales marítimos engulleron la ciudad a lo largo del Imperio

Fuente: Josep Antoni Gisbert  |  La Marina Plaza
20 de abril de 2017

Se llamaba Quintus Sulpicius Cratus. Vivió en Dianium, la Dénia romana, a mediados del siglo II. Era aedilis, el equivalente romano a la actual figura de edil o concejal. Era pues un personaje poderoso, que decidía buena parte de la vida  comercial de la ciudad como la seguridad de los mercados, el control de pesos y medidas de las mercancías o la organización de juegos o fiestas. Su existencia era hasta ahora desconocida. Pero ya no. De forma fortuita, unos trabajos de limpieza en l’Hort de Morand, donde se enclavó hace dos milenios el foro de Dianium, han descubierto su nombre inscrito en un bloque tallado de piedra caliza procedente del Montgó.

El trascendente hallazgo, presentado este jueves por el arqueólogo municipal, Josep Antoni Gisbert, y por el concejal de Cultura, Rafa Carrió, vuelve a demostrar así la gran importancia histórica de l’Hort de Morand, cuyo destino y conservación siempre han sido inciertos. Gisbert explicó que el bloque formaba parte de un monumento epigráfico de dimensiones mayores –pudo ser el pedestal de una estatua– cuya inscripción acaba de ser transcrita con el siguiente resultado:

Q. SVLP. (ligadura LP) CRATV[S]
AED D (hedera) D

 

Estas son las letras han aflorado ahora tras tantos siglos. Y que permiten establecer que nuestro protagonista era «un personaje de las elites municipales de Dénia, Quintus Sulpicius Cratus, que ejercía el cargo de AED(ilis) y que había donado y dedicado (eso significan las dos D mayúsculas) el monumento a otra persona o institución cuya identidad, eso sí, se desconoce, ya que la inscripción que ha salido a la luz está incompleta.

El Municipivm de Dianivm fue fundado por el emperador Augusto y, desde entonces, gozaba de la organización propia de un municipio romano que funcionaba a pleno rendimiento en la época de nuestro protagonista, que vivió en la segunda mitad del siglo II, en la época de los Antoninos o de los Severos, según se desprende del tipo de grafía de la inscripción.

Ahora bien,  este bloque de piedra correría con el devenir del tiempo más andanzas. Las caras laterales del mismo se encuentran fuertemente erosionadas por la acción marina y la parte anterior presenta restos de una argolla de hierro anclada. Todo eso demuestra que la piedra, tras ser utilizada para la inscripción de nuestro edil, habría sido fragmentada y reutilizada aún en época del Imperio Romano como anclaje o bolardo  para amarrar buques en el muelle del cercano puerto de Dianium.

La parcela municipal de l’Hort de Morand que acaba de ser adecentada, en tono ocre, vista desde el Castillo.

Una ciudad amenazada por los temporales

¿Por qué ha vuelto entonces a aparecer la piedra en el foro romano? Gisbert aclaró que «mientras la ciudad actual se ha dedicado a ganarle terreno al mar, en la época del Imperio Romano sucedía lo contrario: Dianium se hallaba asentada en un marjal muy próximo al puerto y sufrió continuos temporales o transgresiones marinas en las que el mar volvía a ganarle terreno a la urbe, engullendo una parte de la misma». Así, «este bloque parece haber  sido desplazado hasta este lugar por una de esas transgresiones en los siglos siguientes, durante el periodo de actividad de la ciudad romana que no cesa hasta el primer tercio del siglo VI».

Más allá de esta cronología histórica, el descubrimiento viene a atesorar una vez más la importancia de l’Hort de Morand y de los posibles restos que aún contiene. «Este espacio se ha de considerar sagrado para los dianenses», subrayó Gisbert. De hecho, los trabajos que ahora han desencadenado en el hallazgo, y que han podido llevarse a cabo gracias a una subvención del Servef, han venido a adecentar un espacio que se encontraba prácticamente abandonado y repleto de matojos desde 2008, cuando se frustró un proyecto para ponerlo en valor pese a contar con subvención europea.

Gisbert y Carrió.

Ahora que al fin l’Hort de Morand ha podido recuperar el aspecto que presentaba en 2007, Gisbert exhortó a que la historia no se repita. Y subrayó la necesidad de buscar más subvenciones comenzando por la parcela de propiedad municipal de l’Hort de Morand donde se ha producido el hallazgo, de unos 2.900 metros cuadrados, para excavarla, dotarla de señalítica y hacerla visitable con el objeto de ofrecer al fin una muestra de lo que fue la ciudad romana a los pies del Castillo.

Por su parte, el concejal de Cultura, Rafa Carrió, aseguró que también se propone recuperar la titularidad municipal de de otra parcela anexa de 2.000 metros considerada zona verde por el planeamiento urbanístico. Carrió señaló que su departamento ansía por otro lado rehabilitar la hostelería árabe que se encuentra bajo los cimientos del colegio Maristas, y que en su día también contó con un plan para hacerla visitable que tampoco se concretó nunca.

HALLAZGO DE UNA INSCRIPCIÓN ROMANA CON EL NOMBRE Y EL CARGO DE UN EDIL DEL MUNICIPIVM DE DIANIVM, EN L`HORT DE MORAND.

Josep A. Gisbert Santonja, Director. MUSEU ARQUEOLÒGIC DE LA CIUTAT DE DÉNIA.

En la Parcela O de l’Hort de Morand, de propiedad municipal, en el marco de unos trabajos de limpieza, con vistas a emprender un proceso de rehabilitación y de musealización, financiados por el programa del EMCORD, de la Subdirección General de Empleo y el SERVEF, de la Generalitat Valenciana, se ha producido fortuitamente un hallazgo arqueológico singular y transcendente para la Arqueología de Dianivm; la ciudad romana de Dénia.

La Parcela se hallaba en estado de franco abandono desde 2008, con abundante vegetación arbustiva que cubría la totalidad de la superficie, tras el naufragio de un proyecto municipal, que se había de financiar con fondos europeos, que habían sido ya concedidos y destinados a su recuperación. Ha sido una de las prioridades establecidas por el Departamento de Cultura del M. I. Ayuntamiento de Dénia. Se ha procedido a la limpieza total de la misma, por un equipo de cinco personas, bajo una estricta supervisión del proceso. El ámbito incluía diversas áreas en donde se habían efectuado excavaciones arqueológicas entre 1982 y 1985, dirigidas por Josep A. Gisbert. Sus resultados fueron cruciales para incluir de inmediato en el planeamiento urbanístico un área de zona verde de interés cultural, de 5000 metros cuadrados de extensión, de los que forma parte esta parcela, que cuenta con una superficie de 2900 metros cuadrados.

El pedestal hallado en la misma parcela en 1982.

El Sondeo A, conocido como el sondeo del pedestal por el hallazgo de una gran basa de pedestal de opvs qvadratvm, de piedra arenisca local, del siglo I, de unos cuarenta metros cuadrados de superficie, se excavó en 1982. Su evidencia arqueológica permitía proponer su adscripción o relación con el emplazamiento del Forvm alto-imperial de Dianivm. Este hallazgo se publicó en una ponencia en las Primeras Jornadas de Arqueología en las Ciudades actuales (Enero, 1983), así como en las Memorias de la actividad arqueológica publicadas por la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana y el Instituto de Estudios Juan Gil-Albert, o la Revista Campus de la Universidad de Alicante, entre 1984 y 1988,

Durante los trabajos de limpieza de los taludes laterales de este sondeo se ha detectado en un bloque de piedra caliza existente en uno de los cortes de la excavación de 1982, dos líneas de texto cinceladas en el mismo.

Tras un primer análisis del hallazgo, ofrecemos la siguiente valoración.

El bloque, tallado de piedra caliza del Montgó, es parte de un monumento epigráfico. La cara posterior es sinuosa y, al parecer, estuvo originariamente encajado o empotrado, formando parte de un monumento de mayores proporciones. Las caras laterales han sido fuertemente erosionadas por la acción marina y en la cara anterior o la del campo epigráfico presenta restos de una argolla de hierro anclada fuertemente en el bloque mediante un rebaje en la piedra relleno de plomo; una técnica habitual en tiempos de los romanos. Es bien notorio que se trata de un bloque con inscripción epigráfica, luego fragmentado y reutilizado como anclaje de sujeción de una anilla o cadena sin duda relacionada con la inmovilización de naves, bien en el muelle o embarcadero, bien en el fondo de la bahía o ensenada del puerto. Este bloque parece haber sido desplazado hasta este lugar por una transgresión marina en época desconocida pero, sin duda, en los siglos siguientes y durante el periodo de actividad de la ciudad romana, que cesa en este ámbito en el primer tercio del siglo VI.

El monumento epigráfico, por la tipología de su grafía, se puede datar en la segunda mitad del siglo II, en época de los Antoninos o, a lo sumo, de los Severos,

Presentamos un avance de la transcripción de la inscripción conservada, que será estudiada y publicada, junto con otros hallazgos epigráficos de los últimos 20 años, por Juan Manuel Abascal, de la Universidad de Alicante y Josep A. Gisbert.

Q. SVLP. (ligadura LP) CRATV[S]

AED D (hedera) D

Un personaje de las elites municipales de Dénia, Quintus Sulpicius Cratus, que ejerce el cargo de AED(ilis) / D(at) D(edicat); da o dona y dedica el monumento. Este monumento se emplazaría, probablemente, en el Forvm de Dianium, del cual la zona O es esta parcela en donde se ha desarrollado el hallazgo fortuito.

El personaje, Quintus Sulpicius Cratus, magistrado municipal, ejercía en estos momentos el cargo de AEDILIS. Como edil tenía entre sus funciones las del control de pesos y medidas, vital para el ejercicio del comercio, el control de la seguridad pública y el control y funcionamiento de los mercados. El Municipivm de Dianivm es fundado por el emperador Augusto y, desde entonces, goza de la organización propia de un municipio romano.

Un testimonio más de que el HORT DE MORAND, es y se ha de considerar como sagrado por los dianenses.

 

 

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20 abril 2017 at 9:34 pm Deja un comentario

La joya gaditana que guarda el Louvre

El Bronce de Lascuta, la inscripción romana más antigua de España, fue hallada hacia 1866 en Alcalá de los Gazules y ahora pasa inadvertida para miles de españoles que cada año visitan el principal museo de París

bronce_lascuta

Fuente: T. R. > Cádiz  |  Diario de Cádiz
18 de septiembre de 2016

Es la inscripción en latín más antigua hallada en España, uno de los más importantes documentos escritos que atestiguan la presencia romana en la provincia de Cádiz. Miles de españoles visitan cada año el edificio que alberga esa joya arqueológica. Pero muy pocos reparan en ella. El Bronce de Lascuta ve pasar a su lado a cientos de personas procedentes de su tierra, de la tierra sobre la que habla. No le echan cuenta. Incluso gentes muy cercanas, que llegan a París desde Jerez y desde La Janda, recorren las salas del Museo del Louvre sin saber que en el ala Sully, en el primer piso, en la sala número 32, la Salle des Bronzes, en la vitrina M6, les espera esa pieza que alguien encontró hacia 1866 en la localidad gaditana de Alcalá de los Gazules.

El Bronce de Lascuta, una pequeña placa de 25 centímetros por 14, contiene un resumen de un decreto promulgado en el año 189 antes de Cristo por el general romano Lucio Emilio Paulo. El decreto libera a los habitantes de la Torre Lascutana, ubicada en Alcalá de los Gazules, de la servidumbre a la que estaban sometidos por Asta Regia, ciudad situada muy cerca de Jerez, en la actual Mesas de Asta. Es un gesto de agradecimiento a los lascutanos por su ayuda para aplastar la rebelión de los astenses contra la dominación romana.

Una interpretación muy abierta y actualizada vendría a explicar que el Bronce de Lascuta es como la carta fundacional como municipio independiente de Alcalá de los Gazules, el decreto por el que esa localidad se segrega de Jerez. Hace dos mil doscientos cinco años.

Cualquier pueblo querría conservar una joya así, un vestigio tan valioso de su pasado. Cualquier país querría recuperar esa pieza histórica. Por eso en los años ochenta, el Ayuntamiento de Alcalá de los Gazules trató de lograr que el bronce regresase a su tierra. Gabriel Almagro, que fue concejal de Alcalá y delegado de la Junta de Andalucía en Cádiz, era técnico municipal entonces, cuando desde la localidad jandeña se pusieron en contacto con el Museo del Louvre para reclamar el bronce. De aquello recuerda que no se encontraron con la negativa que preveían. Pero sí con una propuesta que no hubo modo de cumplir en ese momento.

Los responsables del museo les plantearon permutar esa pieza arqueológica por otro objeto francés que poseyese el Estado español. Los alcalaínos se dirigieron al ministerio de Cultura y explicaron la situación. Y la respuesta, si es que la hubo, sí que fue negativa. No obstante, algo sí que consiguió Alcalá en ese intento. Desde el Louvre les enviaron una réplica exacta del Bronce de Lascuta que desde entonces está expuesta en el salón de plenos del Ayuntamiento.

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Ismael Almagro, con la réplica del Bronce de Lascuta del Ayuntamiento de Alcalá de los Gazules.

Quien posa para el fotógrafo con la reproducción del bronce es Ismael Almagro, hermano de Gabriel y estudioso de la historia de Alcalá. Hace dos años, Ismael quiso saber por qué y cómo perdió su pueblo esa pieza arqueológica tan importante, cómo llegó a París. Espoleado por las contradictorias y erróneas versiones que leía acerca de esos hechos, decidió emprender una investigación de la que da cuenta detallada en tres entradas de su blog Historia de Alcalá de los Gazules.

Es un relato muy interesante porque además de despejar incógnitas y aportar datos inéditos y significativos sobre lo que sucedió cuando apareció el Bronce de Lascuta, muestra una vez más el buen resultado que da acudir a fuentes primarias, preguntar e hilar acontecimientos.

Lo que Ismael Almagro sostiene, tras investigar a fondo sobre el descubrimiento, es que el bronce no fue encontrado en la Mesa del Esparragal ni vendido por unos carboneros a un cónsul belga (y mucho menos en 1840), como señalan varios autores que han escrito sobre el hallazgo, sino que fue hallado en Alcalá durante unas obras en la iglesia parroquial: durante el ensanche de las capillas del baptisterio y del Santo Entierro en un terreno obtenido en 1863.

El indicio más sólido que sustenta esa versión es una anotación en el libro que recoge los gastos e ingresos de la parroquia entre 1827 y 1909. Entre los ingresos del segundo semestre de 1866 figura una entrada de 500 reales “por la mitad del hallazgo que se encontró en la obra nueva que pertenece a esta Parroquia”. ¿Qué objeto apareció entonces por el que alguien pagó 1.000 reales? ¿A quién le correspondió la otra mitad?, se preguntó Almagro. Él intuye que una parte del dinero se lo embolsaron los albañiles que encontraron el bronce y que el cura párroco, Francisco de Paula Castro y Moreno, se encargó de hacer de intermediario o de vendérselo a M. Ladislas Lazeski, un ingeniero polaco que andaba por la zona, ocupado con los planes de una carretera.

Cuando Almagro escribió al Louvre para recabar datos sobre el bronce, le respondieron que en los archivos había poca información: apenas que había sido descubierto en Alcalá de los Gazules, que había sido adquirido por el museo en 1868 a Lazeski y que éste lo había presentado un año antes a la Academia de las Inscripciones y Bellas Letras. Un rastreo por hemerotecas llevó al investigador a una noticia de 1867 en una revista: Lazeski donaba el bronce a la academia.

La noticia recoge un relato del ingeniero sobre el hallazgo que incurre en numerosas inexactitudes geográficas y errores al nombrar las localidades. Almagro comprobó que no hay ninguna prueba de que el bronce fue encontrado en la Mesa del Esparragal. Y expone una posible explicación: que Lazeski no mintió sino que al comprar la pieza, recibió una información deliberadamente equivocada que trataba de despistar sobre el verdadero lugar del hallazgo. Probablemente el cura, dice Almagro, al ver que el bronce no tenía nada que ver con la iglesia ni con la religión católica, decidió venderlo pero proporcionó datos erróneos para evitar cualquier complicación.

La teoría de Almagro viene a situar la Torre Lascutana, mencionada en el bronce, en Alcalá y no en la Mesa del Esparragal, como sostienen otros investigadores. En el Esparragal hay restos de una torre y otros vestigios que, con la disposición del terreno, indican que probablemente hubo allí una población: Lascuta. Lo que Almagro plantea es que pudieron existir ambas ciudades: que el lugar que ocupa Alcalá también fue una auténtica urbe romana, no una torre vigía. Se apoya en la cantidad de importantes restos romanos que siguen apareciendo en el casco urbano y que así lo indican. Al fin y al cabo, además, lascut significa pedregal o peñascal. Torre Lascutana sería castillo de los pedregales, lo que enlaza con el topónimo árabe, ya que una de las acepciones de gazul remite a pedregal o peñascal.

Alcalá de los Gazules, propone Almagro, sería la heredera de la Turris Lascutana, asentada sobre el gran monte rocoso de la Coracha. “Lo que sí está claro”, afirma, “es que el Bronce de Lascuta, del que se conserva una réplica en el Ayuntamiento de Alcalá y otra en el Museo Arqueológico de Jerez, se ha convertido en nuestro auténtico DNI romano que nos legitima como pueblo con una antigüedad al menos dos mil doscientos cinco años”.

La réplica del bronce expuesta en Jerez la donó en 2012 la Asociación de Amigos del Museo. La placa comparte espacio desde entonces con otras piezas procedentes del otro lugar al que hace referencia la inscripción romana, Asta Regia.

A pocos kilómetros de Jerez en dirección a Trebujena, el yacimiento arqueológico de Asta Regia, uno de los más importantes de Andalucía, esconde los restos de un enclave en el que se asentaron tartesios, turdetanos, romanos y árabes. Todo eso está bajo un campo de propiedad privada, oficialmente protegido pero hasta hace no mucho un sitio del que han salido muchos objetos valiosos. En la época a la que remite el Bronce de Lascuta, cuando los romanos están colonizando la Península Ibérica, Asta Regia era una ciudad que resistía ante Roma, un reino turdetano que había dominado gran parte del territorio del Bajo Guadalquivir y del que dependían la ciudad, las tierras y los habitantes de la Torre Lascutana.

Más adelante, Asta Regia y Lascuta fueron ciudades romanas, la segunda en una ubicación estratégica, a mitad de camino con Carteia. Hoy, los lugares en los que se levantaron comparten la ausencia de un ambicioso plan de excavaciones que muestre lo que fueron; y que aporte cultura y empleo. No debe ser ajeno a ello que el Bronce de Lascuta, la joya arqueológica que las nombra, se encuentre en el Louvre y aquí haya que conformarse con réplicas.

 

18 septiembre 2016 at 9:48 am Deja un comentario

La Policia recupera una pieza arqueológica romana del siglo III puesta a la venta en internet

En la Operación Trajano se ha detenido a un hombre de 51 años rcomo presunto responsable de un delito de expolio

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La pieza recuperada, valorada en dos mil euros – POLICÍA NACIONAL

Fuente: EFE > Logroño  |  ABC
8 de junio de 2016

Agentes de la Policía Nacional de La Rioja han recuperado una pieza arqueológica romana datada en el siglo III y con una inscripción en latín que había sido puesta a la venta en una página web de compra venta de artículos de segundo mano.

En la Operación Trajano se ha detenido a un hombre de 51 años residente en Logroño como presunto responsable de un delito de expolio. Además, se ha logrado recuperar una losa de piedra con inscripciones en latín, perteneciente a la época tardía de la dominación romana en la Península Ibérica.

Las investigaciones se iniciaron en octubre de 2015, cuando agentes de la Jefatura realizaban un control sobre la compra y venta de efectos de segunda mano a través de la Red, donde detectaron que se ofertaba en una página una losa de piedra con inscripciones en latín. El anunciante se identificaba mediante su nombre de pila, sin aportar más datos, por lo que los investigadores realizaron las gestiones oportunas para comunicarse con el vendedor, con el fin de poder determinar si la losa podría pertenecer al Patrimonio Histórico español.

Después de varios dispositivos de vigilancia, se pudo localizar la pieza en el interior de un vehículo, ocupado por dos personas, a quienes los agentes identificaron e incautaron la losa con el fin de determinar su originalidad y antigüedad histórica. La pieza fue remitida al Servicio de Conservación del Patrimonio Histórico de la Dirección General de Cultura de la Consejería de Desarrollo Económico e Innovación del Gobierno de La Rioja, con el fin de realizar los estudios y valoraciones técnicas necesarias para determinar su origen.

Este organismo concluyó que la pieza databa de la época tardía de la dominación romana en la Península Ibérica durante el siglo III o anterior, tasando su valoración en dos mil euros.

Una vez recibido el correspondiente informe, agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de esta Jefatura Superior tramitaron las correspondientes diligencias, por lo que se imputó de un delito de expolio a un hombre de 51 años sin antecedentes policiales, quien quedó en libertad con cargos por orden de la autoridad judicial. La piedra recuperada se encuentra actualmente depositada en el Museo de La Rioja.

 

8 junio 2016 at 2:13 pm 1 comentario

Una pistola láser desvelará el misterio del Lapis Niger

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Fuente: Sara Grattoggi  |  La Repubblica     04/07/2015
Fotos: Franz Bienvenido / F3PRESS

Una “pistola láser” para resolver el misterio de una de las inscripciones latinas más antiguas que existen. Es el cipo del Comicio, descubierto a finales del siglo XIX bajo el Lapis Niger (piedra negra) por Giacomo Boni. Para facilitar el trabajo de los epigrafistas estarán los resultados del proyecto que ha realizado la Superintendencia Especial para el Coliseo y los Bienes Arqueológicos de Roma bajo la dirección de la arqueóloga Patrizia Fortini y la arquitecta Maddalena Scoccianti. De hecho, por primera vez se experimenta en el campo de la arqueología con la tecnología de última generación de escáner láser Cam2 Arm. Será utilizada para realizar una lectura digital en alta definición de la inscripción sagrada presente en el santuario arcaico bajo el Lapis Niger, en el centro del Foro Romano junto a la Curia. Se podrá disponer así de una “fotografía” fiel de la inscripción del 575 a. C., oculta parcialmente por capas sucesivas.

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5 julio 2015 at 12:59 pm Deja un comentario

Hallan en Jerusalén una inscripción de 2.000 años dedicada al emperador Adriano

Arqueólogos israelíes han revelado hoy el hallazgo de un fragmento de piedra con una inscripción de unos 2.000 años y dedicada al emperador romano Adriano, que ha sido considerada como una de las más importantes en latín descubiertas en Jerusalén

Jersusalén-inscripción-Adriano

Jerusalén, 21 oct (EFE).- El fragmento fue localizado en una de las excavaciones que lleva a cabo en el último año la Autoridad de Antigüedades de Israel al norte de la Puerta de Damasco, junto a la ciudadela antigua, y fue empleado como parte de una estructura cuyo uso difería del original.

“Encontramos la inscripción alrededor de la entrada de una profunda cisterna”, señalaron en un comunicado los directores de las excavaciones, Riva Avner y Roie Greenwald.

Tanto en la antigüedad como hoy en día, era común reciclar materiales de edificios antiguos para darles un nuevo uso, y a fin de que la piedra que contenía la inscripción encajara con la cubierta de la cisterna se cortó parte de la misma, concluyeron.

Su tamaño, así como la claridad de las letras grabadas en ella, indicaban, según los investigadores, que el hallazgo tenía un importante significado histórico.

Las inscripciones consisten en seis líneas en latín grabadas en dura piedra caliza que “estaban dedicada a Adriano por la Décima Legión Fretensis en el año 129/130 d.C”, precisó uno de sus traductores, Avner Ecker.

El análisis posterior reveló que el fragmento es sólo la parte derecha de una inscripción de mayores dimensiones, cuyo fragmento izquierdo fue descubierto en el siglo XIX por el arqueólogo francés Charles Clermont-Ganneau, pieza que alberga el Museo de Estudio Bíblico Franciscano.

Hasta la fecha se ha descubierto únicamente una parte reducida de las antiguas inscripciones oficiales latinas en excavaciones arqueológicas en Israel, y en particular en Jerusalén.

Los arqueólogos subrayan que la significancia del hallazgo deriva del hecho de que menciona de forma específica el nombre y títulos de Adriano, así como una fecha clara.

Este prominente emperador gobernó entre 117 y 138 de nuestra era, y, durante su reinado, Roma alcanzó la mayor extensión territorial de su historia.

Asimismo, la talla, en buen estado de conservación 2.000 años después, es una confirmación tangible del relato histórico sobre la presencia de la Décima Legión romana en Jerusalén durante el período de las dos revueltas judías, y posiblemente incluso la localización de un campo militar de la legión en la ciudad.

El historiador contemporáneo Cassius Dio menciona la visita de Adriano a Jerusalén en el año 129/30, en el marco de uno de los viajes del gobernante a la parte oriental del imperio.

Esos periplos también fueron documentados en monedas emitidas para la ocasión e inscripciones grabadas previas a su llegada a diferentes ciudades.

Los arqueólogos apuntan a que la inscripción en su conjunto pudo haber sido colocada en la fachada de un arco triunfal en el límite norte de la ciudad, similar al Arco de Tito en Roma.

La suerte de Jerusalén tras la destrucción del Segundo Templo (70 d.C) por este último emperador romano y la revuelta del 132-136 son considerados sucesos de máxima relevancia para la historia judía de la ciudad.

Posteriormente, tras la caída del santuario se instauró un nuevo sistema en la urbe, que pasó a denominarse Aelia Capitolina e incorporó uno de los nombres del emperador Adriano, que era Publio Elio (Aelius), exponente de una de las dinastías más importantes de emperadores.

Fuente: EFE  | YAHOO Noticias

21 octubre 2014 at 4:14 pm Deja un comentario


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