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Nuccio Ordine: «La buena escuela la hacen los buenos profesores, no Internet ni las tabletas»

El autor de «Clásicos para la vida» y «La utilidad de lo inútil» llevará mañana a Ferrol su defensa de las humanidades

SANDRA ALONSO

Fuente: BEATRIZ ANTÓN – Ferrol  |  La Voz de Galicia
29 de mayo de 2018

«Lo que vivimos hoy en día no es una crisis económica, sino una crisis moral. Hoy reina la indiferencia hacia el sufrimiento del otro y el mensaje con el que se bombardea a los jóvenes es el egoísmo: estudia una carrera para trabajar y ganar dinero, piensa en tu interés, piensa en tu cuenta bancaria y no te preocupes de nada más. Es terrible». Nuccio Ordine (Diamante, Calabria, 1958) considera que la sociedad actual está enferma, pero advierte de que no todo está perdido. El autor de Clásicos para la vida y La utilidad de lo inútil (editado en España por Acantilado, en Galicia por Kalandraka y traducido ya a 22 idiomas en 32 países) defiende el estudio de las disciplinas humanísticas como antídoto contra la dictadura del utilitarismo y reivindica el papel de los profesores como «seres heréticos» capaces de combatir los «falsos valores» de la sociedad. Hablará de ello mañana en el campus de Ferrol (19.30 horas), invitado por la Cátedra Jorge Juan.

-¿Qué fue lo que le llevó a alzar la voz a favor de las humanidades?

-Estamos viviendo una crisis muy importante a causa del utilitarismo, que está destruyendo las cosas buenas de la sociedad, invadiéndolo todo, incluso la escuela y la universidad. La utilidad de lo inútil es un grito de alarma contra eso, una forma de protestar contra esa lógica utilitarista según la cual las cosas que no producen beneficio no son buenas, porque yo realmente pienso que la literatura, la filosofía, la música o el arte son muy importantes para hacer más humana la humanidad.

-Dice que el utilitarismo está invadiendo la escuela y la universidad, ¿de qué manera?

-La universidad tiene que ser un lugar para aprender la reflexión crítica, pero hoy en día no es eso. La universidad se ha convertido en un amplificador de los valores importantes de la sociedad, que son los valores económicos. A los alumnos se les transmite el mensaje de que tienen que estudiar para aprender una profesión y ganar dinero, no para ser personas más solidarias, justas y preocupadas por el bien común. Y en la propia universidad se empiezan a implantar sistemas de evaluación similares a los de las empresas. Pero ni la universidad ni la escuela pueden funcionar como una empresa. ¿Por qué? Porque en una empresa, si una rama no funciona, se corta, pero aplicar esta lógica al ámbito universitario tendría unas consecuencias terribles. Por ejemplo, si tenemos a un profesor enseñando griego y latín a tres alumnos, la universidad podría decir que eso es un lujo y eliminar esos estudios, pero al cabo de cien años, ya nadie sabría leer un texto en griego y latín. ¿Y qué implicaría eso? Pues un gran daño para la democracia, porque si cortamos la memoria, la historia, creamos una sociedad desmemoriada. Y una sociedad desmemoriada es una humanidad perdida, porque para comprender el presente y pensar el futuro tenemos que conocer el pasado.

-En Ferrol, la Xunta ha decidido eliminar el grado de Humanidades por su baja matrícula y la Universidade da Coruña dejará de ofertarlo en el curso 2019-2020. ¿Qué opinión le merece?

-¡Es una locura! Es lo mismo que intentaba explicar antes con el ejemplo del griego y del latín. Cerrar las titulaciones de Humanidades porque no producen beneficios económicos es un suicidio programado del futuro de la sociedad.

-En sus libros también se muestra crítico con la llamada digitalización de las aulas. ¿El libro electrónico y los ordenadores no mejoran la enseñanza?

-La tecnología no es mala, pero hay que saber cómo utilizarla. En el Reino Unido hace ya mucho tiempo que el Gobierno destinó mucho dinero para hacer una revolución digital en las aulas, pero, pasados treinta años, nadie puede asegurar que la enseñanza haya mejorado gracias a eso. Lo que sí se puede asegurar es que las multinacionales que vendieron esos equipos han ganado mucho dinero, porque la tecnología se queda obsoleta enseguida y hay que cambiarla cada cierto tiempo. La buena escuela la hacen los buenos profesores, no Internet, ni las tabletas, ni los ordenadores. Sin embargo, no se destina dinero suficiente a formar a los profesores ni tampoco a pagar su trabajo dignamente.

-¿Qué papel deben desempeñar los profesores hoy en día?

-A los jóvenes se les bombardea constantemente con la idea de pensar en el dinero y en su interés personal. Resulta terrible crecer con esa ideología, pero un buen profesor puede hacer un trabajo muy importante en el aula, porque el saber es una forma de resistencia al utilitarismo. El profesor tiene que ser un hereje que critique los falsos valores de la sociedad. Y aunque a veces me siento pesimista, también soy optimista, porque de verdad pienso que un buen profesor puede cambiar la vida de un estudiante. Por eso hay que defender la educación, la escuela y la universidad. Si las destruimos, no será posible imaginar un futuro de humanidad solidaria.

 

29 mayo 2018 at 1:23 pm Deja un comentario

En busca de Homero

Cada generación cuenta con su nueva traducción de los clásicos para que ocupen un lugar en la cadena de transmisión cultural

Ilustración de John Flaxman (1755–1826) de la muerte de los pretendientes de Penélope a manos de Odiseo (en latín, Ulises). CULTURE CLUB (GETTY)

Fuente: ÓSCAR MARTÍNEZ EL PAÍS
24 de enero de 2018

En Sodoma y Gomorra (cuarto volumen de En busca del tiempo perdido), la abuela de Proust declaraba su rechazo a una Odisea en la que los nombres de los dioses no aparecieran en su forma latina en vez de la correspondiente griega. Hoy día una traducción de las obras de Homero en la que figurara Minerva en lugar de su homóloga griega Atenea haría que la mirásemos con recelo, pero para la abuela de Proust ese era el rasgo que la reconfortaba frente a modernos traslados que apostaban por emplear la versión griega de los nombres de los dioses: audacias de los nuevos tiempos y de unas traducciones que no le proporcionaban la confianza de aquella cuya lectura la acompañaba desde siempre, porque cada generación cuenta con su propia traducción de los clásicos.

El hecho traductor es tan antiguo como las ruinas de Babel, pero la traducción artística nació en Roma allá por el siglo III a. C. de manos de un prisionero de guerra llamado Andrónico procedente de las ciudades griegas del sur de Italia. Convertido en liberto con el nombre de Livio, Andrónico puso en latín los versos de la Odisea, cuyos primeros compases sonaban así: “Virum mihi, Camena, insece versutum” (“Dime de aquel varón suave Musa”, según la Ulyxea del siglo XVI debida al secretario de Felipe II, Gonzalo Pérez; o “Háblame, Musa, del hombre de múltiples tretas”, en la versión de Carlos García Gual).

Con la Odisea de Livio Andrónico comenzó no solo la historia de la traducción artística, sino también de la épica latina, que tuvo su cumbre en otro gran clásico de la literatura universal: la Eneida de Virgilio, que bebía en la forma y en el fondo de la Iliada y la Odisea homéricas. Gracias a Virgilio, el prestigio del viejo Homero llegó intacto al Renacimiento, pero no así su obra, que a duras penas podía ser reconocida a través de las narraciones sobre Troya que atravesaron el medievo. Dante podía ensalzar a Beatriz mediante el verso homérico “No parecía hija de un hombre mortal, sino de Dios” y presentar a Homero como “poeta soberano” en el primer círculo infernal de su Divina comedia, pero no podía leer ni en original ni en traducción la obra del aedo ciego. La misión de devolver los poemas de Homero a la cultura europea fue asumida por Petrarca y Boccaccio, quienes tras conseguir una copia manuscrita de los poemas se pusieron en contacto con Leoncio Pilato, un monje calabrés que se hacía pasar por griego. A él se debe la prima traslatio europea —al latín— de la Iliada y la Odisea. Aunque conscientes de las deficiencias de la versión del impostor calabrés, Petrarca y Boccaccio se arrogaron el redescubrimiento del verdadero Homero, y durante todo el Quattrocento la traducción al latín de sus dos obras se convirtió en objetivo del humanismo. Ello supuso el despegue de las aladas palabras homéricas a las diversas lenguas nacionales, convirtiéndose en una presencia constante en sus literaturas.

Cada traducción se inscribe necesariamente en un tiempo histórico concreto y pone de manifiesto el papel que un determinado clásico puede desempeñar en la cultura que lo recibe. Como la naturaleza oral de la poesía de Homero conllevaba la repetición de largas tiradas de versos o el empleo de epítetos fijos en lugares determinados, estas características fueron sentidas como flagrantes fallos de estilo en un periodo, el neoclásico, que se mostraba férreamente estricto en los aspectos formales. A ello se sumaban las particularidades del universo homérico, que contemplaba situaciones inaceptables para el guion cultural de la época: que un rey troceara con sus propias manos animales de corral o que los compañeros de Odiseo, héroes de Troya, fueran transformados en cerdos por la maga Circe convertían a Homero en un autor literario sin goût ni delicatesse, por lo que los traductores se sentían autorizados a embellecer sus traslados. Este fenómeno, conocido en Francia como el de les belles infidèles, presidió la mayoría de las versiones homéricas entre los siglos XVII y XIX. En España, Antonio de Gironella sembró su Odisea (1851) con notas como esta en la que justifica la traducción de “lechón” en lugar de “cerdo” en el episodio de Circe: “He procurado poner el nombre menos repugnante del animal escogido por Homero. ¿Por qué no tomaría el ciervo, la ardilla u otro de tantos seres agraciados de la naturaleza, sin ir a buscar el más inmundo?”. “Sagrada basura, aunque cocinada por Homero”, llegó a escribir el conde de Roscommon en un ensayo sobre la traducción.

Las lenguas clásicas deben ser rescatadas si no queremos convertirnos en un país de grandes traductores de traductores de Homero

Todo lo contrariova a ocurrir en el siglo del Ulises de Joyce, el siglo en el que Machado declaraba en sus Proverbios y cantares que en su infancia soñaba con los héroes de la Iliada, y Baroja modelaba sobre la escena de despedida entre Héctor y Andrómaca (canto VI de la Iliada) la despedida entre Catalina y el aventurero Zalacaín. En el siglo XX tanto el universo heroico de Homero como su lenguaje expresivo tenían cabida en un mundo que se rebelaba contra lo estático y aspiraba a renovar el lenguaje emergiendo sobre las ruinas del lenguaje anterior. De esa pulsión surgieron en España las versiones en prosa de Luis Segalá, que rompía con las traducciones del XIX y se caracterizaba por su lenguaje inusual y un acento modernista (“cornígero”, “longividente”, “tornátiles”, “solípedos”…). El hecho de que estuviera en prosa ya marcaba distancias con toda la tradición anterior.
¿Prosa o verso? Antes del siglo XX no existía tal cuestión: la Iliada de Hermosilla o la Odisea de Baraibar estaban traducidas en endecasílabos. Pero a partir de la pasada centuria, la traducción de los poemas de Homero (poesía, sí, pero narrativa) ha gozado en todas las lenguas de múltiples posibilidades de plasmación: el empleo de prosa rítmica o de versos creados que remedan la versificación original, el uso de metros consagrados por la tradición, prosa que respeta la disposición en verso del original, y así hasta conformar esa “galería internacional de obras en prosa y verso” que, gracias a su “oportuno desconocimiento del griego” eran para Borges las versiones homéricas.

Cada época cuenta, o debería contar, con su traducción de los clásicos, pues es a través de las traducciones como los lectores ocupamos el puesto que nos corresponde en la cadena de transmisión del humanismo que estos contienen. Otros países de cultura así lo entienden: es de envidiar que en lengua inglesa haya aparecido una decena de traducciones de la Odisea en las dos últimas décadas, siendo Emily Wilson la última en prestar la voz de nuestro tiempo al poeta que puso los cimientos de la literatura occidental. Pero para que en nuestro país se produzca la renovación de estos motores del humanismo y del pensamiento es necesario que las lenguas clásicas sean rescatadas del ostracismo, si no queremos convertirnos en un país de excelentes traductores de los traductores de Homero.

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Óscar Martínez es traductor de Homero (La ‘Iliada’, en Alianza Editorial). Preside la delegación de Madrid de la Sociedad Española de Estudios Clásicos.

 

24 enero 2018 at 6:46 pm Deja un comentario

Nuccio Ordine: “Si no te paras, no piensas”

Profesor de la Universidad de Calabria, en sus libros, superventas, reivindica a los clásicos como la mejor escuela para la vida actual

Fuente: LUZ SÁNCHEZ-MELLADO  |  EL PAÍS
7 de enero de 2018

Llega el profesor Ordine, bate a punto de nieve la diestra que se le ofrece, suelta el torrente de su discurso por esa boca y una escucha o escucha. No extraña que sus clases en la Universidad de Calabria se llenen de jóvenes atraídos por la apasionada invitación a la vida, la alegría y la cultura a través de la lectura de los clásicos de este humanista y filósofo experto en el Renacimiento. Su 1,90 a ojo, el traje y la corbata que se tendrían solos de tanto apresto y el tumbao que llevan los italianos al caminar también hacen su parte. Pero dejemos hablar al clásico vivo.

Hay chicos a quienes les piden leer La Celestina, ven un vídeo y aprueban. ¿Qué hacemos mal?

Los padres tienen una responsabilidad limitada. Ahí se ha equivocado la escuela y la universidad que formó a los profesores que piensan que pueden atraer el interés de los jóvenes por los clásicos con un vídeo o Internet. Y eso es una mentira enorme. Si el vídeo sustituye al clásico es la muerte. Tenemos muchas herramientas, pero solo leyendo a los clásicos te puedes enamorar de ellos y pueden servir para entender la vida.

Siempre te puedes enamorar del chico del pupitre de al lado.

Sí, pero hasta para eso sirven los clásicos. De chico, para seducir a mis novias, recitaba poemas de Montale, y me funcionaba.

El 40% de los españoles dice no leer jamás. ¿Qué se pierden?

La vida. En Italia pasa igual. Hay más gente que escribe que lectores, políticos que publican libros y no han leído ninguno y es terrible. Borges dijo estar más orgulloso de los libros que había leído que de los que había escrito. Si eso no es una lección de vida…

Mi abuela era analfabeta, soy la primera licenciada de mi casa. ¿Mis abuelos se perdieron la vida?

No es eso, eran artesanos. Yo también soy el primero de la mía. Igual que hay maestros de y en los libros, los hay de y en la vida.

¿Qué cree que lee Trump?

Trump no ha leído nada, es un ignorante y se ve inmediatamente en sus discursos. Volvemos a Borges. En La muralla y los libros describe a un emperador chino que prende fuego a las bibliotecas y construye una muralla. Eso es lo que pasa en América.

¿Hay un clásico del siglo XXI?

Probablemente, pero para poder definirlo así necesitamos tiempo. Clásico es un texto que a lo largo de los siglos responde a las preguntas de los lectores. Cien años de soledad fue un clásico inmediato, la excepción a la norma.

Los jóvenes reciben mucha presión familiar y social para estudiar lo que demanda el mercado. ¿Cómo pueden rebelarse?

Elegir carrera basándose en el mercado es la muerte de la universidad. Si voy a la escuela ha de ser para convertirme en una persona mejor, no para aprender un oficio. También hay una razón práctica. Quien estudia por pasión, será un buen profesional y un tipo feliz y encontrará trabajo.

Pero hay que comer, témome.

No solo está el pan del cuerpo, sino el del espíritu. Y si no alimentamos el espíritu tendremos, tenemos, directivos que evaden, destruyen sus empresas y destruyen empleos. Eso es pensar solo en el propio pan. Y lleva a la barbarie.

¿Salud, amor y dinero, pues?

Salud y amor son muy importantes. El dinero también, claro, pero si tienes que renunciar a tus pasiones y perder tu dignidad es mejor ganar menos y de una forma digna. Ser profesor no está bien pagado. Si trabajara en una empresa, ganaría cinco o seis veces más. Pero prefiero una pasión que me rinda 2.000 euros al mes que un trabajo sin ella por 15.000.

Antes de los móviles inteligentes, me bebía tochos de 600 páginas y ahora se me hacen bola tres párrafos. ¿Qué me pasa, profe?

Si no te paras y te recoges, no reflexionas, no piensas, no puedes aprender. Tanto ruido, tanto estímulo, nos impide recogernos y pensar. Los chicos no se concentran y los adultos tampoco.

El verdadero lujo sería, entonces, poder pararse y pensar.

Y leer, y hacer lo que te gusta. Los chicos han de entender que hay cosas que se hacen por el placer de aprender y sirven para entender la vida. Facebook ha paralizado las relaciones. Uno es rico si tiene tres amigos, no 3.500.

HACIENDO AMIGOS

Ordine (Calabria, 1958) no es precisamente diplomático con los poderosos, a los que acusa de no invertir en educación deliberadamente. En La inutilidad de lo inútil y Clásicos para la vida, superventas mundiales, defiende a los clásicos como la más actual escuela de vida.

 

7 enero 2018 at 5:52 pm Deja un comentario

¿Quién dijo que el latín ha muerto?

El aragonés Guillermo Mora es el único español que ha conseguido una beca para estudiar en la academia romana Vivarium Novum

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El aragonés Guillermo Mora es el único español que ha conseguido una beca para estudiar latín en la academia romana Vivarium Novum. Aránzazu Navarro

Fuente: P. Puebla > Zaragoza  |  Heraldo.es
25 de septiembre de 2016

Irse a estudiar un año a otro país ya apenas resulta sorprendente, pero si el protagonista tiene 17 años y se va como interno a un palacio renacentista romano donde solo se hablan latín y griego antiguo… la cosa cambia.

A su edad, el zaragozano Guillermo Mora destaca por ser un apasionado de la literatura clásica. A los 13 años se leyó ‘La Guerra de las Galias’ de Julio César y desde entonces no ha dejado de devorar las obras de autores como Salustio o Platón. Gracias a ese interés por el mundo antiguo, acaba de conseguir una de las 28 becas que otorga a nivel mundial la única academia del globo que fomenta una inmersión absoluta en las lenguas y la cultura clásicas.

La academia italiana Vivarium Novum es un centro de estudios creado a imagen y semejanza de las antiguas escuelas humanistas renacentistas. Para empezar, allí todo el mundo habla latín. Los profesores imparten en esa lengua todas las asignaturas (excepto la de griego clásico) y los alumnos, como son todos de distintos países, debaten, se comunican y crean vínculos entre ellos en un riguroso latín.

Un reto que no asusta al zaragozano: “Al llegar todos tenemos un nivel muy limitado pero me han dicho que al haber tres o cuatro horas diarias de clase en latín, al cabo de un mes ya podemos hablar entre nosotros sin demasiados problemas”, comenta Guillermo a apenas una semana de poner rumbo a la capital italiana.

Tras terminar el Bachillerato y la selectividad con una media de 11,25 en el colegio Sagrado Corazón de Jesús, Guillermo pensaba empezar la carrera de Historia en la Universidad de Zaragoza. No se imaginaba que la Vivarium Novum fuese a aceptar su solicitud y a seleccionarlo entre los candidatos de todo el mundo. De hecho, es el único español que lo ha conseguido y aún no se explica del todo el por qué.

“No pedían nota ni nada muy específico. Solo saber cuánto tiempo llevaba estudiando latín y griego y qué autores y obras había leído”, cuenta Guillermo. El estudiante se enteró de la existencia de estas becas por su profesora de latín del Bachillerato. Envió una carta de motivación en mayo y, tras pasar una primera fase de selección, tuvo que enfrentarse a la parte más complicada, la entrevista por Skype. “Entonces sí me hicieron preguntas más rebuscadas. Querían saber, por ejemplo, qué valores del mundo clásico aprecio más y como los trasladaría a la actualidad. Cosas así que fui contestando sobre la marcha”.

Y debió de contestar bien, porque gracias a esa entrevista el zaragozano aparcará durante un año sus planes de empezar Historia y dedicará el próximo curso a sumergirse de lleno y a gastos pagados en la literatura, la filosofía , la historia y la poesía antiguas. Además de, claro, adquirir un nivel avanzado de latín y griego. Lenguas que considera que pueden resultarle de mucha utilidad en el futuro: “Me gustaría dedicarme a la investigación arqueológica o a algo parecido y para eso tener latín y griego en mi currículum es un plus muy importante”. Y, si todo va bien, Guillermo tendrá la posibilidad de prolongar su beca otro año y compaginar las materias de la Academia con la carrera de Clásicas en la Universidad de Roma.

 

26 septiembre 2016 at 7:36 am 1 comentario

Luis Alberto de Cuenca: “La democracia tiene el riesgo de convertirse en una dictadura de la mediocridad y degenerar en demagogia”

Luis Alberto de Cuenca es un humanista pop. Premio Nacional de Crítica (1986), de Traducción (1987) y de Poesía (2015). Le interesa toda la cultura desde antes de Cristo. Como a Terencio. Fue secretario de Estado de Cultura en la etapa Aznar, en el equipo de Esperanza Aguirre

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Luis Alberto de Cuenca es un humanista pop. ÁLVARO GARCÍA FUENTES

Fuente: ÁLVARO SÁNCHEZ LEÓN  |  El Confidencial Digital
17 de septiembre de 2016

El último Premio Nacional de Poesía detesta a los que van de poetas, y tiene medalla de oro en decatlón cultural. Escribe, critica, traduce, observa, reflexiona, investiga, comenta, escucha, ensaya y contempla. Nada de lo humano le es ajeno: desde Sexto Empírico hasta Tintín. En su biografía conviven sin estridencias Eurípides, Esperanza Aguirre, Loquillo y Quentin Tarantino. Iconoclasta del «igualitarismo atroz». Martillo contra los herejes de la pedagogía que expulsan a las humanidades de las aulas. Político eventual con experiencia y libertad de reflexión. Pre romántico. Post marxista. Uno de la generación del 68 que cree utópicos los versos de Podemos. Ve a Sabina en la RAE. Y a Rajoy leyendo a Homero cuando cuelgue las botas. Un vitalista con la cabeza amueblada de muchos libros, mucha vida y mucha gente.

A esa altura de Madrid en que la calle Alcalá se aburre de sí misma antes de desaparecer del mapa, está la isla. Entre naves al por mayor y  edificios efímeros grises, baratos e inanes, deslumbra el faro. En la mediatriz de Albasanz tiene su sede el Centro de Ciencias Humanas del CSIC, un buque con hechuras de cárcel, lleno de luz y de sabiduría, donde parece imposible que se aposenten las musas…

En este rincón aparentemente insípido se teje la alta cultura española, y aquí trabaja Luis Alberto de Cuenca. Entre estanterías de formica en serie, en este laberinto de individualidades emergentes curra en prosa el poeta, filólogo, traductor, ensayista, crítico, docente, caballero-de-andar-por-casa-sin-ínfulas-de-sonetos-divinos, y hombre cotidiano tan de asfalto y loseta como los tipos en vaqueros del siglo que vivifican sus versos.

De Cuenca es de Madrid de toda la vida. Del Pilar. El año pasado se llevó a la saca de sus galardones el Premio Nacional de Poesía. En sus repisas ya habían echado raíces el Premio Nacional de Crítica y el de Traducción. Llano y esdrújulo. Helénico y pop. Culto y popular. Un escéptico con capacidad para la sorpresa.

Sobre sus espaldas, mucha tinta, muchos libros, muchos versos, y algo de experiencia política. Fue secretario de Estado de Cultura, con Esperanza Aguirre ministra del ramo y mientras José María Aznar gobernaba el último gobierno español de la derecha democristiana.

Sin Gobierno. Con Platón. Con la vuelta al cole y la Educación en babi. Con los versos latentes de un verano semental. Con fondo, pero en viñetas, ordeñamos con preguntas a un humanista pop de los que contagian ilusión por aprender. Como si fuera un Terencio sin formoles, deshilachamos el libro de su sabiduría…

Tengo un hambre feroz de preguntas esta mañana / Voy a empezar con usted un desayuno lleno de preguntas…

¿Ha sido prolífico en versos este verano?

Sí. Habré escrito unos 40 poemas. Una barbaridad. Se parece un poco a la situación que atravesé en el verano de 2012, que fue el más prolífico.

O sea, que de ahí puede salir otro Cuaderno de Vacaciones

De hecho ya hay otro Cuaderno de Vacaciones sin los poemas de 2016. Tenía poemas escritos de 2013, 2014 y 2015. Quizá sea un libro que convenga talar para que no resulte demasiado largo.

Cuándo lee los periódicos, ¿piensa muchas veces: “No queda más remedio que volver a los libros”?

Soy mal lector de periódicos. Me da un poco de vergüenza confesarlo… Si fuera lector asiduo lo pensaría, sin ninguna duda.

¿Su poesía tiene esencias de noble periodismo?

Creo que sí. Me siento también periodista. Siempre me he encontrado muy a gusto como columnista y reseñista en la prensa, y hay un diálogo permanente entre mis columnas y mis poemas.

Lo digo también porque en sus poemas hay mucha calle.

Desde que, a los 16 años, descubrí que se podían abrir las ventanas y al otro lado de la biblioteca discurría una brisa muy agradable que me acariciaba la cara, sí. Antes, pensaba que sólo había biblioteca.

He leído sus respuestas a decenas de entrevistas. Su biografía y sus gadgets me han parecido un sumario interesante para una revista cultural libre, y con presupuesto…

Soy multifacético, y eso me divierte. Acotarse demasiado en una determinada parcela es empobrecer el destino individual que tiene cada uno. Son muchas las puertas que seducen a las personas, y hay que abrir la mayoría de ellas.

En sus respuestas me ha parecido un poeta normal. Entiéndame…

…Detesto a los poetas que van de poetas… Los poetas son personas normales que, además, tienen una técnica para escribir versos, y la manejan con más o menos acierto. No creo en un diálogo especial del poeta con los dioses, ni con los poderes celestiales o infernales…

Quizás, a veces, quienes se dedican a la cultura, y de manera particular los que hacen poesía, son excesivamente metadialogantes

He incurrido poco en ese tipo de poesía. No es malo interrogarse sobre qué es el hecho poético, pero, en cualquier caso, no he abusado de ese tipo de escritura.

Más que de metaliteratura, le preguntaba yo por la poesía metayoica: un poeta alrededor de su ombligo…

Todos los ombligos son parecidos. No tiene sentido escribir obsesivamente sobre el de uno.

Poeta. Futbolero. Latinista. Lector. Mitólogo. Fan acérrimo de Tintín. Seguidor de Marvel. Traductor. Político estacional. Liberal. Letrista de Loquillo. Taurino… Y hay gente en España que vive sin aficiones…

Ellos se lo pierden… El abanico de posibilidades que tiene el mundo, la vida y la sociedad española para interesarse por cosas es tan inmenso que el que no quiere enrollarse con algo es porque no le da la gana.

¿La poesía es élite?

No. La gran poesía –estoy pensando en Horacio, Petrarca, Virgilio, Catulo, o los poetas helenísticos- llegaba a muchísimos espacios sociales y era compartida por mucha gente. A partir del Romanticismo, la poesía se convierte en algo marginal. El Romanticismo es el que se inventa todo este alejamiento del poeta de la sociedad, con Byron y los poetas malditos… Se trataba de poetas que dictaban la conciencia de la sociedad apuntándola con el dedo, pero no mostraban su fraternidad con la sociedad en su condición de poetas instalados en la misma. Es una verdadera pena. Me siento muy anterior al Romanticismo, e incluso a la Revolución Francesa.

¿Los poetas arrogantes están pidiendo a gritos un tsunami?

Me parece excesivo, pobres. El tsunami es muy cruel… Lo que deberían hacer es pensar que no son especiales. Todos tenemos las mismas sensaciones, los mismos problemas, las mismas ansiedades, las mismas desazones… Ni los poetas ni ningún tipo de persona con capacidades creativas son diferentes a los demás.

¿Los columnistas jóvenes de la prensa son los nuevos poetas urbanos?

Hay algunos verdaderamente excelentes. Yo podría convertir las columnas de David Gistau en poemas sin demasiado riesgo…

Y, mientras clavo en mi pupila su pupila azul, ¿qué es política?

Política es el cuidado de la polis, de la ciudad, de la sociedad humana, por parte de esos cuidadores que son los políticos, que deben velar para que todo funcione, y todo vaya acorde con los principios del bien y de la belleza, que creo que son cuestiones que andan unidas. Si todo va bien, el resultado será hermoso.

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Este homenaje inclusivo a Star Wars en su despacho del CSIC define su guerra de poeta a pie de galaxia. ÁLVARO GARCÍA FUENTES

Como política teórica, de acuerdo. Pero, como definición práctica de la política que respiramos…

Una cosa es lo ideal y otra lo real. Ahora, en 2016, vivimos una percepción crítica de la política, pero es la misma que podíamos tener en 1916, y hasta en 1916 antes de Cristo, en las monarquías agrarias del Creciente Fértil. La condición humana es así: se reparte entre esos dos horizontes del hombre que son lo ideal y lo real.

¿Se puede ser político y que “tener los pies en la calle” no sea una figura retórica?

Es difícil, pero se puede. En la política municipal, si no tienes los pies en la calle no haces nada. Tengo muchos amigos alcaldes y concejales y, realmente, si no van por la calle saludando a todo el mundo, se les acaba su misión… Se ha acusado muchas veces a la clase política de ignorar lo que sucede a pie de campo, porque van en los coches oficiales y están aislados de lo demás, y eso es un fallo grande. No hay que olvidar que el político es un ciudadano más, pero encargado de velar por que el resto de la sociedad sea más feliz y cada persona tenga más ocasiones de realizarse a sí misma.

Usted aconseja a los que tienen la sartén por el mango leer a los clásicos. ¿Se imagina a Rajoy leyendo a Homero?

No me lo imagino, porque me parece que no es su lectura favorita, pero le conozco, y estoy convencido de que, cuando deje la política, a lo mejor incluso puede llegar a leer a Homero, y se va a divertir mucho. ¡Si le gusta el deporte, le tiene que gustar Homero! La épica tiene mucho que ver con el deporte moderno. Nuestros héroes de ahora son nuestros deportistas, entre otros.

Pablo Iglesias lee libros, y los regala, y los subraya, y nos lo cuenta a todos en Twitter. ¿Leer es poder?

Leer es saber, y conocer más, y conocerse mejor a sí mismo. Los libros nos dan pistas para saber quiénes somos, y eso es muy importante. Mirarse al espejo no es suficiente para conocer lo que existe en nuestro interior. Entrando en otras vidas a través de la literatura, uno llega a saber qué le ocurre dentro.

Pablo Iglesias hace muy bien en leer. En lo que ya no estoy de acuerdo es en que subraye los libros, pero porque soy un histérico de la bibliofilia, y mis libros están impecables. Los he leído, pero siempre que anoto algo lo hago en un papel adjunto. Quiero que mi biblioteca se conserve sin ninguna huella de uso por mi parte. En eso soy neurótico, porque eso es una neurosis como otra cualquiera…

¿Podemos es política en verso o utopía poética?

Política en verso, no. Conozco a algún poeta de la órbita de Podemos, pero tampoco todos los podemitas son poetas. La palabra poesía para mí es muy importante, y no me gusta mezclarla con nada, y menos con parcelas de la política. La poesía está en todo, también en cada uno de los militantes de cualquier partido político, pero no especialmente en uno. Sin embargo, de la pregunta sí creo que conviene subrayar la palabra «utopía». El planteamiento ideológico de Podemos sí me parece utópico, con lo que eso tiene de bueno y de malo…

Izquierda Unida optó por un poeta, Luis García Montero, y se acabó Izquierda Unida en Madrid…

Soy íntimo amigo de Luis, y me da la sensación de que hubo muchos intereses espurios de que se acabara Izquierda Unida en Madrid, sobre todo para terminar con él. Luis tenía enemigos probados en su área ideológica, como siempre, porque los enemigos suelen estar en tu propio partido político… Se hubiera merecido otra cosa, porque hizo un gran sacrificio presentándose. Que una persona como él, a la que lo que le gusta es escribir poemas y libros, dar clases y actuar en una órbita cultural, haya hecho ese esfuerzo, es digno de agradecimiento.

¿Qué tiene la política de literatura fantástica?

La política, como es una especie de dedicación muy plural, con muchísimas habitaciones diferentes, debe tener siempre algo de fantasía. Su ejercicio aconseja un temperamento fantástico, para optar por cosas que no son fáciles de conseguir.

¿Y de épica?

En muchas ocasiones la política tiene su épica. Celebré aquella jornada en la que Yeltsin se subió a un tanque desde el Parlamento ruso para dialogar con los golpistas y consiguió desmontar aquel ataque nostálgico hacia el Comunismo. Eso es épica pura. La política dictatorial es más épica que la política democrática, con lo malo y lo bueno que tiene ser más o menos épico.

¿Y de cómic?

En algunos momentos de la historia, la política tiene mucho de cómic, pero en su sentido más de tira cómica festiva…

¿Qué diría el Platón de La República sobre la España de las investiduras fallidas?

Ese Platón se quedaría un tanto perplejo. Entre otras cosas, porque su planteamiento no es el de las mayorías democráticas, sino el de las minorías aristocráticas, en la que los ancianos sabios son los que deben regir la polis… A Platón le parecería muy raro todo lo que está pasando en este momento en España. No estaría nada a gusto con nuestra situación actual.

¿Qué le parece ese afán de los partidos por colocar en pole position a políticos jóvenes, por ser políticos jóvenes?

Es un error. Los chinos, que en parte son herederos de los griegos en cuando a pensamiento político, optan, casi siempre, por personas con experiencia. No digo ancianos venerables, pero casi. Puede haber gente joven que lo haga muy bien, pero la concepción de que por ser joven vas a ser mejor político, menos corrupto o más entusiasta… ¡El entusiasmo no tiene nada que ver con la edad!

¿Ve en la nueva política apertura o dogmas 2.0?

La democracia tiene el riesgo de convertirse en una dictadura de la mediocridad. Puede incurrir en esa degeneración que se llama demagogia, en la que estamos bastante instalados. Por eso hay que preservar, con muchísimo cuidado, las esencias de la democracia, que son enemigas de la demagogia persistente. La aristocracia degenera en tiranía, y la democracia, en demagogia.

Humanistas como Antonio Fontán que estén dispuestos a meterse en la harina política, ¿son fáciles de encontrar?

Dificilísimo. Fontán fue profesor mío en la Autónoma de Madrid, de Filología Latina y de Crítica Textual Latina. Me fascinó su personalidad. Él vio en mí a una persona que también podía aportar algo a la sociedad. Lo que he sido en política se lo debo a Fontán. Debo decirlo porque, si no hubiera sido por él, nunca me habría metido en política. Era un modelo que me parecía digno de ser imitado. Por supuesto, no he llegado a su nivel, pero siempre le he tenido en mente a la hora de actuar en mi paso por la política.

Usted, que es de la generación de mayo del 68, ¿qué diferencias observa entre la indignación social de su época y la del 15-M?

La indignación de mi época era mucho más intelectual, y tenía un elemento importante, que era la superación del marxismo. En las trincheras del 68 veo una posición postmarxista. Sin embargo, en las trincheras de la Puerta del Sol de aquel 15-M veo una vuelta a las posiciones marxistas tradicionales. Es lógico que uno opte por las barricadas de su generación. Yo estoy muy contento con la “indignación” de mi época.

En casi todas las entrevistas recientes que le he leído me ha llamado la atención su ataque al igualitarismo uniforme como tendencia supuestamente liberadora…

¡Es que no somos iguales! ¡Somos iguales ante la ley, y eso debemos defenderlo de manera absoluta! La libertad es la libertad de ser iguales ante la ley, pero en lo demás cada uno es diferente. Nos peinamos de manera diferente, pensamos de manera diferente, nos gustan películas diferentes, leemos libros diferentes… Nadie es igual a nadie, y eso es lo maravilloso de la humanidad. Soy un individualista feroz, y por eso ese igualitarismo atroz que siega la hierba al mismo nivel a quien despunta y a quien no ha llegado a germinar me parece injusto.

Creo en el principio de excelencia. A las aulas ha llegado un igualitarismo absurdo, que pretende subrayar que todos los niños son iguales, cuando es evidente que no. Hay que educar a cada niño como es, según sus circunstancias. Ese igualitarismo feroz hace sufrir a cada individuo. Si se parte de una situación de desigualdad psicológica, que es ley en la humanidad, creo que podríamos llegar, incluso, a un mayor grado de felicidad que si seguimos los dogmas de este igualitarismo ramplón, que socava los principios de nuestra civilización y de nuestra cultura.

La política, dice, no le hizo cambiar. Bien. ¿Qué le hizo aprender?

Me hizo aprender muchas cosas del alma humana. Somos antropoides evolucionados, y todo lo que tiene que ver con el poder genera una curiosa ansia a nuestro alrededor. Me hizo ver que no es bueno basar la vida en la conquista del poder exclusivamente, porque el poder conlleva lacras y problemas que en situaciones normales no se presentan.

¿La expresión “la erótica del poder” es una manera de disfrazar con velos pasiones más bien negativas?

En la etapa que estuve en política sí percibí yo esa erótica del poder, porque vi que había muchas personas atraídas por quien lo ostentaba o parecía ostentarlo. Hablo de personas que ahora no me dirigen la palabra, y que entonces estaban a mi disposición. Patético, pero cierto.

¿Esperanza Aguirre es pasado?

Esperanza Aguirre es presente permanente. Es una persona que está siempre en la trinchera, y lo seguirá estando hasta que se muera.

¿Sobran metáforas en el discurso democrático español?

Faltan metáforas interesantes y sobran metáforas burdas.

Usted es referente del estilo llamado “línea clara”, que representan bien los libros de Tintín. ¿A los españoles se nos pueden decir las cosas como son, o hay que poner una máscara delante de todo para que no nos escandalicemos?

En general se emplean esas máscaras de manera excesiva. Hay máscaras que se superponen al rostro hasta límites insospechados, de tal manera que la última máscara sigue siendo una máscara, porque ya no queda rostro. Se nos pueden decir las cosas de manera menos enmascarada. Sería mejor. Decir la verdad no cuesta tanto. ¿Qué es la verdad? Es muy difícil saber qué es la verdad, pero, en cualquier caso, sobra mala retórica. Se nota cuando un político actúa con una relativa sinceridad, porque la sinceridad absoluta no existe. Y pienso que esa actitud del político sincero se debería premiar.

Hablando de Tintín: A quién le dedicaría un ejemplar de las siguientes obras de Hergé:

Objetivo: la Luna: a Valle-Inclán, que escribió que la luna dibujaba en el cielo la palabra nihil.

El secreto del Unicornio: a mi hija Inés, que adora la fantasy.

Aterrizaje en la Luna: a mi amigo José Luis Garci, que adora la ciencia ficción.

La estrella misteriosa: a Greta Garbo, una estrella especialmente misteriosa.

El tesoro de Rackham el Rojo: a mí mismo. Es mi álbum favorito.

La isla negra: a los celtas, que poblaron Europa y la nombraron.

El cangrejo de las pinzas de oro: a mi amigo José del Río Mons. Es su álbum preferido.

Las siete bolas de cristal: a mis nietas, Genoveva y María.

Estamos de vuelta al cole. Sin Latín. Sin Historia del Arte. Con ipads…

Lo de la Educación es todo un desastre… Desde aquel Libro Blanco de  Villar Palasí del tardofranquismo en el que los pedagogos empezaron a hacer de las suyas… Las grandes leyes de Educación del PP y del PSOE las han redactado las mismas personas, no nos olvidemos de eso. Cuando nos rasgamos las vestiduras con la LOGSE, no nos damos cuenta de que hubo oportunidad de romper de manera absoluta con esa cultura de la educación deshumanizada y deshumanizadora, y no se aprovechó. Latín y Griego, incido aquí voluntariamente en la utopía, debían ser materias obligatorias para cualquier tipo de estudiante. ¿Ciencias? ¿Letras? ¿Qué es eso? Lo que debería hacerse en el bachillerato es estudiar asignaturas históricas que ayudaran a entender lo que nos pasa: Historia de la Música, Historia de la Filosofía, Historia del Arte, Historia del Cine…

¿Qué es la cultura? La cultura es ubicar los acontecimientos en un espacio y en un tiempo; por eso la Geografía es igual de importante que la Historia. Ahora la Geografía y la Historia están enmascaradas tras los nombres de Conocimiento del Medio y Ciencias Sociales… ¡Es un escándalo! De acuerdo con que esta ola pedagógica ha imperado en todo el mundo y ha arruinado los currículos académicos en los cinco continentes, pero es que en España ha sido especialmente cruel, al despojar a los planes de estudio de todo lo que oliera a cultura humanista. Esto no ocurría en el siglo XIX y en la primera mitad del XX. Es bueno que estudien todos los que quieran y puedan, pero, lamentablemente, ha habido un adelgazamiento brutal de contenidos, y estamos ante una auténtica catástrofe.

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De Cuenca es los libros leídos, escritos y asimilados, que suman una sabiduría clásica intangible. ÁLVARO GARCÍA FUENTES

Y Sin Filosofía…

Todas las materias relacionadas con las humanidades forman personas capaces de trabajar mejor. En Estados Unidos, por ejemplo, me consta que los licenciados y doctores en Filología Clásica tienen muy fácil acceso al mundo de la empresa privada, porque las lenguas clásicas amueblan la mente, y la Filosofía no digamos… ¡Enseñar a pensar es bueno para la sociedad, e incluso para ganar dinero! Esa corriente que afirma que el bachillerato debe servir para preparar profesionales para las áreas con déficit de recursos humanos es un error. Lo que hay que hacer es dar una visión amplia del mundo y ayudar a los estudiantes a pensar bien, con inteligencia y con coherencia, porque en cualquier parcela del mundo laboral conseguirán, así, ser líderes.

Usted a los 12 años se leyó la obra completa de Shakespeare. Hoy, uno de 12 está flipando mazo con el Pokemon Go. Así de entrada, puede ser usted un modelo un poco desanimante…

A los 12 años, además de leer a Shakespeare, imagino que haría cosas parecidas a las que hacen los adolescentes de ahora con el Pokemon Go. No me considero una persona especial. A esos niños que juegan con el Pokemon Go, si probaran a leer a Shakespeare, quizá no en la edición de Astrana auténtica y verdadera, pero sí en una versión como la de los hermanos Lamb, Cuentos basados en el teatro de Shakespeare, les podría fascinar. ¡Lo que cuenta Shakespeare les tiene que interesar a los niños de ahora igual que nos interesaba a algunos de los de entonces! Lo que hable del hombre tiene que cautivar al adolescente que está en fase de convertirse en hombre. El problema es la Educación. No hay que pensar en frases como o tempora, o mores, ni en que todo se desmorona. ¡No! Si hubiera buenos planes de estudio, los niños leerían a Shakespeare como yo a los 12 años. Los planes de estudio de mi época eran mejores que los de ahora, obviamente, pero peores que los de los años 30 y 40. Todo ha ido degenerando.

Entonces, ¿los pedagogos del siglo XXI saben mucho de psicopedagogía pero poco de educación?

Esta especialización pedagógica ha arruinado la educación. Pedagogía, en griego, significa “conducir a los niños”. Educación viene a significar lo mismo, en latín. No se trata de separar ambas esferas, sino de fusionarlas. Ese lenguaje críptico de la pedagogía ha alejado los planes de estudio de la realidad, y eso es terrible.

Una vez que Internet lo ha penetrado todo, ¿será más difícil culturizarse?

¡No! Internet es una imagen del mundo. Es un gran mapa de todo lo que nos rodea histórica, geográfica, filosófica, éticamente… En él está todo lo bueno y lo malo, pero subrayo especialmente todo lo bueno. Internet es una herramienta fabulosa de culturización y alfabetización.

Me refiero a que, a lo mejor, usted sabe, y yo voy a Google…

Un primer vistazo de lo que nos cuenta Google es utilísimo para enterarse de las cosas. La profundización llegará a través de otras páginas de internet, porque hay muchísima cultura en internet. Si yo quiero leer a Eurípides en griego, tengo webs que me lo ofrecen según las mejores ediciones críticas que existen en el mundo. Eso hay que considerarlo.

¿Qué significa “intelectual” en la calle contemporánea?

Por lo general, el intelectual se identifica ahora con alguien que tiene una visión progresista del mundo, más o menos socializante, marxistoide, y que lee libros, pero siempre orientados en la misma dirección. No es una palabra que me guste demasiado. Prefiero la palabra «humanista».

¿Desconfía usted de los intelectuales que miran por encima del hombro a los tebeos?

La cultura es una, y es un error mirar por encima del hombro cualquier cosa. Trabajo en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y aquí se practica lo que se llama alta cultura, o alta investigación. Es posible que algún compañero mío mire por encima del hombro a quien se ocupe de la cultura popular… Sería un error por su parte. Hay que fundir todas las culturas en una. Nada de lo humano nos debe ser ajeno.

¿Hay hueco para un superhéroe humanista, o eso es cosa de frikis?

Podría ser divertido… He estado prologando un magnífico libro que se titula El misterio del asesinato de Benson, de S. S. Van Dine, protagonizado por Philo Vance, que es uno de los grandes detectives de siempre. Un detective que está continuamente yendo a exposiciones, a conciertos, que lee libros eruditos y es especialista en jarrones de época Ming. Es un auténtico snob maravilloso que invito a conocer, porque hace pasar ratos fantásticos. Philo Vance es un humanista y, de algún modo, un superhéroe, porque los detectives no pueden volar, ni tienen rayos X en los ojos, pero sí descifran cosas que no están al alcance del resto de seres corrientes y molientes.

¿Qué papel juega Hollywood en la rehumanización de la sociedad?

Hollywood ha jugado un papel importantísimo, desde el punto de vista estético y moral, sobre todo entre las décadas de los años 20 hasta los 50. Después, creo que se ha convertido en una máquina de hacer dinero. Sigue habiendo películas y directores apasionantes. Yo soy un fanático de Quentin Tarantino, que me parece un rehumanizador del cine, y un gran cinéfilo que refleja en sus películas el cine anterior. Tiene fama de violento, pero a mí me parece fascinante.

Letrista musical: Loquillo. Orquesta Mondragón. ¿Qué voz de cantante le encantaría que sonorizara sus versos?

Siempre he sido muy de Loquillo. Mi sueño cumplido ha sido que cantara mis poemas. No aspiro a que cantantes como Sinatra, u otros del pasado, de ese mundo norteamericano que tanto me interesa, entonen mis versos. Me doy por satisfecho con que un genio español como Loquillo haya cantado mis poemas.

Igual la música de un tipo como Fito se acomoda a sus poesías…

No le he seguido, pero me pierde la curiosidad, de modo que voy a indagar sobre Fito. Te lo agradezco, porque es un descubrimiento que he hecho hoy. Mis conocimientos musicales son muy limitados…

¿Sabina merece un sillón en la Real Academia Española de la Lengua?

Sabina ha manejado el lenguaje de una manera admirable. Probablemente ha compuesto las mejores letras que se han hecho en castellano. ¿Por qué no va a tener un sillón en la RAE? Creo que diría cosas con mucho sentido común sobre el origen y el significado de las palabras.

¿Y usted?

Yo sería feliz allí. Me lo pasaría bomba. Ya disfruto una barbaridad en la Real Academia de la Historia, en la que figuro por el cupo filológico, pero por oficio y por afición, la RAE sería mi casa perfecta.

Usted empezó a escribir poesía para salvarse. ¿Cómo va esa misión?

¡Mal! Pero porque sigo escribiendo pensando que me voy a salvar, y en el fondo estoy seguro de que no me voy a salvar de ninguna de las maneras…

¿Vive o sobrevive?

Vivo. Hasta el último momento hay que vivir. La supervivencia es muy dramática. Sobreviven, por ejemplo, los venezolanos con Maduro. No le deseo a nadie que sobreviva. Es mejor vivir.

¿Su amor a los mitos es una excusa para no tener que creer en Dios?

O una sustitución de esa creencia… De todas formas, tampoco estoy muy seguro de no creer en Dios… Es un mundo tan absolutamente mágico y fantástico como el que nos rodea, en el que la realidad no es más que otra encarnación de la fantasía, ¿por qué no va a existir Dios? En cualquier caso, interesarse por los mitos e interesarse por Dios es una y la misma cosa.

¿La ironía cura o quema?

Para mí siempre ha sido un lenitivo, y nunca un ácido sulfúrico arrojado a granel. Hay una ironía que degenera en el sarcasmo, y que puede quemar. Pero la pura ironía es bondadosa, buena, e incluso solidaria…

¿Platónico, o liberal?

Las dos cosas.

¿Nihilista o dubitativo?

Me atrae mucho el nihilismo, porque leí a Shakespeare a los 12 años. Ese nihilismo se lo han echado en cara a Shakespeare muchas veces, entre otros por Tolstoi. Pero es un nihilismo constructivo. Lo de dubitativo me interesa en la medida en que soy escéptico, y creo que la Historia avanza a golpe de duda. De todas maneras es una palabra que no me gusta. Me gusta la duda que protagoniza los Esbozos Pirrónicos de Sexto Empírico, la duda de la filosofía escéptica, tal y como la configuraron los griegos en la época helenística.

O sea, que tampoco es Descartes…

No. No es la duda metódica de Descartes, sino la de los escépticos griegos, de Pirrón de Elis y, sobre todo, de Sexto Empírico.

¿Amor o muerte?

¡Son tan parecidos! Entre amor y muerte hay muchas fronteras, pero, evidentemente, opto por el amor, porque una vez llega la muerte se acaba el amor y se acaba todo.

¿Cielo o infierno?

Dicen que en el infierno se está más calentito, pero la verdad es que en eso soy tradicional. Prefiero salvarme y estar tan contento en la visión beatífica de Dios por toda la eternidad.

Me cuentan que en Cope aprovechó el otro día su tertulia para despedirse de sus hijos con un poema. ¿Está en ese momento de adioses?

Hay que irse despidiendo. Aunque la muerte puede llegar en cualquier momento, a partir de una determinada edad es sano irse despidiendo, porque eso, en el fondo, puede suscitar emoción en las personas que uno deja. Yo creo que la emoción es importantísima; no hay que perderla nunca. Leí en la radio un poema en el que me despedía de mis hijos y ,si Dios me da vida, seguiré despidiéndome unos años más. Llega un momento en el que, en el fondo, todo es despedida. Es bonito despedirse de una manera apolínea, no dionisíaca.

También digo que estar despidiéndose no significa dar el coñazo a diario… Es una cuestión de actitud, pero vivo con el mismo entusiasmo, la misma entrega y la misma vivacidad que podría tener antes. La despedida, simplemente, es otra faceta de la vida, y hay que intentar llevarla a cabo de una manera cortés, educada, correcta y emocionante.

Pues nos despedimos… Muchísimas gracias.  

REBOBINANDO

Luis Alberto de Cuenca no es un nostálgico, ni el típico poeta que llora lo bonito que fue el pasado mientras desazona sus versos con lo que echa de menos tus dientes como perlas y el arpa olvidada por su dueña en el ángulo oscuro de los salones rococós del Romanticismo. Ni empachos de algodón de azúcar, ni culto al subjetivismo, ni fuga del mundo real.

Luis Alberto de Cuenca ha leído demasiado como para ser sólo una cosa bajo su nombre en la tarjeta de visitas. Y estando abierto al mundo, descubrió personalmente bastantes de sus secretos.

El multifacético De Cuenca es un clásico snob que sabe de letras y de artes, que conoce a los hombres, que ansía el grado más alto de conocimiento sin histerismos intelectuales de derivar al psiquiátrico. Y el que sabe tiene más fácil ser prudente en la vida. Y el que es más prudente en la vida tiene más fácil sugerir y aconsejar con acierto. Así, escuchando al que sabe, perdemos menos el tiempo.

Gente así, con fuste, a la que además le va la marcha, no mira por encima del hombro de la incultura ajena, no mide el nivel de persona por centímetros de páginas leídas, no se ríe si confundes a Pirrón de Elis con un fichaje del Leganés. Gente así, futbolera y callejera, que prefiere ser uno más antes que disfrazarse de pañito rancio de crochet bajo las lámparas encerradas del otoño.

Se entiende perfectamente que los griegos de antes de Cristo convivan en su humanismo con Hollywood, Marvel, Tintín, Loquillo y Quentin Tarantino, porque es un humanismo en presente continuo, auténtico, sin óxidos de olvido en las vitrinas del CSIC.

El «nada de lo humano me es ajeno» es el antónimo más contundente de política de bandos, sectarismos, endogamias docentes, ombliguismos descarados, artistas al vacío y otros trending topics del contexto nuestro de cada día.

Decía Eurípides: «Si tienes palabras más fuertes que el silencio, habla. Si no las tienes, entonces guarda silencio.” Y De Cuenca escribe por los codos.

Cualquiera se creería ahora que hubo una época cercana en la que los humanistas eran altos cargos, incluso a pesar de los partidos…

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De su paso por la política destaca el conocimiento del lado oscuro con el que el poder sobre el alma humana. ÁLVARO GARCÍA FUENTES

17 septiembre 2016 at 11:27 am Deja un comentario

“El humanismo no es enemigo de la ciencia”

Leon Wieseltier, ‘Humanista jefe’ de la Brookings Institution, indaga en la obsesión de la sociedad por el saber práctico

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Leon Wieseltier. Brooks Kraft (Corbis)

Fuente: Marc Bassets  |  EL PAÍS     24/04/2016

Leon Wieseltier (Nueva York, 1952) es lo más parecido a un viejo intelectual a la europea que existe hoy en Estados Unidos. En sus debates con el psicólogo experimental de Harvard Steven Pinker, o en sus advertencias sobre los peligros de Internet, Wieseltier se ha erigido como defensor de las humanidades frente a lo que él llama el imperialismo de las ciencias. Crítico literario, ensayista y traductor, motor intelectual de la antigua revista The New Republic, Wieseltier recibe a EL PAÍS en su despacho de la Brookings Institution, el principal laboratorio de ideas de Washington. Desde hace un año, es senior fellow Isaiah Berlin para la Cultura y la Política: una especie de humanista jefe en un templo de la tecnocracia y los saberes prácticos.

Pregunta. ¿Qué aportan las humanidades a un think-tank como Brookings?

Respuesta. La influencia más poderosa, no sólo en la gestión de la política contemporánea, sino en la cultura contemporánea son los datos. Debido a las cantidades inimaginablemente altas de datos que generan las nuevas tecnologías, poseemos más números que nunca. Y esto suscita una cuestión básica: qué relación debe haber entre cuantificación y cultura, qué puede captar un número y qué no. Se les pide a los números que capten fenómenos humanos que no pueden captar. Se inventan medidas para dimensiones de la experiencia humana para las que no existen medidas: sólo palabras y descripciones, descripciones son matizadas, sutiles. Las ciencias sociales funcionan con los datos. La política requiere datos y generalizaciones, porque no puedes legislar para individuos, sólo para clases y grupos de personas. Pero hay aspectos importantes de la vida humana que no pueden describirse con estas generalizaciones. El humanismo es una ética: la creencia en la solidaridad universal que los humanos deberían tener. También es la creencia en que algunos ámbitos de la vida humana no pueden entenderse de la manera que la ciencia entiende las cosas. No es que el humanismo sea el enemigo de la ciencia: es el enemigo de la ciencia imperialista. Vivimos en una edad dorada del imperialismo científico y económico. En la sociedad americana, por ejemplo, las máximas autoridades en materia de felicidad son los economistas, lo cual es grotesco.

P. ¿No es la separación de la ciencia y las humanidades una separación arbitraria del siglo XIX?

R. No me importa que sea del siglo XIX o del XXII. No creo que las viejas ideas sean equivocadas y las nuevas, acertadas. Es cierto que en el siglo XIX hubo pensadores alemanes que concluyeron que la vida humana interior, la subjetividad, no podía entenderse con los mismos métodos que las ciencias naturales. Y tenían razón. Aunque el 99,9% de una persona pueda explicarse con los métodos de las ciencias naturales, el 0,1% que queda es a lo que me refiero cuando hablo de la persona humana. La diferencia humana escapa a la explicación científica. Es posible que las humanidades y las ciencias estudien lo mismo, la vida humana, pero la estudian de manera distinta. La comprensión de la poesía por medio de la genética tiene tan poco sentido como la comprensión de la genética por medio de la poesía. Sabemos que las humanidades y las ciencias pueden florecer al mismo tiempo, excepto cuando la ciencia y la tecnología se vuelven arrogantes sobre su lugar en la vida humana. La cuestión sobre el lugar que ocupa la ciencia en la vida humana no es una cuestión científica. Es una cuestión filosófica. La ciencia no puede decirnos qué lugar debe ocupar la ciencia. Cuando las ciencias imponen su autoridad más allá de los límites de su propio ámbito, la ciencia se transforma en cientismo, que es algo distinto. La ciencia es la ciencia y nadie en sus cabales no la apoyaría y estaría agradecido por lo que hace, pero el cientismo es una ideología sobre cómo entender la vida humana. Es una versión del materialismo.

P. ¿Hubo algún tiempo en el pasado en el que las humanidades ocuparon el lugar adecuado?

R. Siempre hubo una tensión entre las humanidades y las ciencias naturales. Siempre hubo también una armonía. Pero hubo un tiempo en que las humanidades tuvieron un prestigio mucho mayor en las sociedades occidentales. El prestigio de las humanidades en la sociedad americana nunca ha sido más bajo. La sociedad americana todavía se ha vuelto más utilitaria de lo que ya era. El pragmatismo es el culto de la practicalidad, de la utilidad, de los resultados. Todos es una transacción. Todas las complejidades, ambigüedades, ambivalencias, oscuridades que las humanidades nos enseñan a reconocer han sido borradas. Todo se trata de un modo utilitario.

P. ¿Me puede dar un ejemplo?

“En la sociedad americana, las máximas autoridades en materia de felicidad son los economistas; es grotesco”

R. Si mira cómo se justifican las humanidades en Estados Unidos, se hace sobre bases utilitarias. Los teatros son importantes, ¿por qué? Porque revitalizan barrios. Los licenciados en inglés son útiles, ¿por qué? Porque muchos consiguen trabajo en McKinsey. Ya no es legítimo defender las humanidades intrínsecamente, por su mismo valor. Si quieres defenderlas, debe ser por sus resultados sociales y económicos, mientras que la verdadera línea de defensa de las humanidades tiene que ver con el cultivo de la personalidad y la educación del individuo: la idea es que un individuo expuesto a las humanidades, que ha tenido su mente, corazón y espíritu educado por las artes, será un mejor amigo, un mejor padre, un mejor marido o mujer, una mejor madre un mejor ciudadano, un mejor vecino. Este es el beneficio: no llevará a resultados económicos, y no hay manera de medirlo.

P. ¿Qué culpa le atribuye a Internet?

R. Ha elevado la tecnología a una centralidad en las vidas individuales como nunca antes. Ha alentado ciertos hábitos mentales y desalentado otros que tiene un impacto en lo preparados estamos ante las humanidades. Internet es el mayor asalto a la atención humana que jamás se haya diseñado. Es una guerra contra la atención, contra el tiempo: todo tiene que ver con la rapidez.

P. ¿Hay algo que hacer ante esta ola de tecnología, de cientismo?

R. Hay que resistir. El acto más revolucionario que uno pueda hacer, fuera de la política, es ralentelizar: la desaceleración. Hay una cosa con la que Internet nunca acabará, y me da igual lo que diga Google, o lo que planee: es la realidad física. El cuerpo, el árbol allí fuera, el edificio de enfrente, el cuerpo de tu novia. La experiencia física, la experiencia de los sentidos. Esto ofrece alguna resistencia a todo esto. Y algunas artes. No puedes acelerar la música. Si no te gusta una sinfonía de Mahler, te marchas del concierto, no puedes hacer que la toquen más rápido.

“El acto más revolucionario que uno pueda hacer, fuera de la política, es ralentelizar: la desaceleración”

24 abril 2016 at 10:15 am Deja un comentario

Nuccio Ordine advierte sobre una «humanidad desmemoriada» y utilitarista

Lamenta que en el universo del utilitarismo «un martillo vale más que una sinfonía»

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El filósofo y profesor Nuccio Ordine / EUROPA PRESS

Fuente: Europa Press | YAHOO Noticias

BARCELONA, 19 Feb.- El filósofo y profesor italiano Nuccio Ordine ha advertido sobre una «humanidad desmemoriada» sin sentido de la historia y utilitarista solo al servicio de las leyes del mercado como consecuencia de un arrinconamiento de los saberes humanistas.

En la conferencia ‘En defensa de l’inutil’ la noche de este jueves en el marco del 30 aniversario del Institut d’Humanitats de Barcelona, Ordine volvió a romper una lanza a favor de los que considera saberes «inútiles».

El autor de ‘La inutilidad de lo inútil’ (Acantilado) defendió que «las escuelas y las universidades no pueden ser transformadas en empresas», y lamentó que las primeras palabras con las que se encuentra un joven cuando llega a la universidad son ‘crédito’ y ‘deuda’.

Criticó que «las raíces culturales no cuentan en absoluto» para pertenecer a la Unión Europea (UE), volcada solo en balanzas y pagos de deudas.

«Si los progresos se empeñan en seguir las leyes del mercado se cargarán el espíritu y la curiosidad», que defendió que deben ser inherentes en los centros de enseñanza.

«En el universo del utilitarismo, un martillo vale más que una sinfonía, un cuchillo más que una poesía, una llave inglesa más que un cuadro», señaló.

Y añadió: «Porque es fácil hacerse cargo de la eficacia de un utensilio mientras que resulta cada vez más difícil entender para qué pueden servir la música, la literatura o el arte».

Ordine criticó la aplicación de una lógica economicista del patrimonio cultural, que valore obras de arte y monumentos solo por su «rentabilidad económica y no cultural».

«Estamos ofendiendo a siglos de cultura», exclamó el filósofo, que subrayó la función civil del arte en la identidad y crecimiento cultural de un pueblo.

COCODRILOS EN EL PRADO

«Entre todos los seres vivos solo los humanos llevan a cabo gestos inútiles, no vinculados a un objeto material», argumentó el profesor para reivindicar la belleza, la poesía, la literatura y las artes.

«Es impensable ver a un cocodrilo llevando a sus crías a ver el Museo del Prado», bromeó, y subrayó que los saberes humanísticos son el líquido amniótico ideal para cultivar valores vinculados a la democracia, la igualdad, el bien común y la tolerancia, entre otros.

19 febrero 2016 at 9:50 pm Deja un comentario

El Olimpo de la Sevilla humanística

  • El IAPH restaura el techo mitológico de la casa del poeta Arguijo
  • Las pinturas estaban en el Palacio de Monsalves pero pasarán al Bellas Artes

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Presentacion de la Restauracion de las pinturas de la antigua casa del poeta Juan De Arguijo. |  ESTHER LOBATO

Fuente: EVA DÍAZ PÉREZ > Sevilla  |  EL MUNDO      10/09/2015

¿Qué cosas habrán visto estos techos? Oyeron las tertulias de los poetas del último humanismo sevillano, asistieron a banquetes excesivos, contemplaron los bailes de aristócratas del XIX, fueron observados por el viajero Richard Ford, soportaron las grises burocracias del franquismo y el juego de poder y conspiración de la corte política de Monsalves.

Las pinturas de la casa del poeta Juan de Arguijo han sido testigo de los siglos sevillanos. Son como un espejo de una Sevilla exquisita, culta e ilustrada que alguna vez existió. También se asentó el tiempo sobre estas pinturas. Y el polvo. Y el humo. Y las palabras. Todo eso se ha limpiado en su penúltima estancia, la del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), donde se ha realizado un profunda restauración.

Sin embargo, estas pinturas que se realizaron en 1601 en la casa del poeta Juan de Arguijo y que en 1860 se trasladaron al Palacio de Monsalves, sede de la Presidencia de la Junta, no volverán allí sino al Museo de Bellas Artes donde ahora se busca un lugar adecuado para su exposición. «Se devuelve al pueblo de Sevilla», puntualizó Rosa Aguilar, consejera de Cultura, en la presentación del trabajo de restauración.

Aguilar aprovechó la exhibición para demandar al Gobierno central que se enmienden los Presupuestos Generales del Estado con el fin de que se añada una partida al Museo de Bellas Artes de Sevilla, que a pesar de ser considerado la segunda pinacoteca de España no ha recibido ninguna asignación para 2016. «El museo lo merece y necesita una rehabilitación integral. Es imprescindible, justo y necesario para que crezca y cobre dimensión internacional», añadió.

Además de la restauración de estos valiosos y hermosos techos del humanismo sevillano, la Consejería de Cultura y el IAPH, que dirige Román Fernández-Baca, han firmado un convenio con la Universidad de Sevilla para seguir recreando el mundo de Juan de Arguijo (1567-1623) con una investigación a partir de los fondos bibliográficos.

Porque Arguijo y estos techos sirven para hablar de una época especialmente brillante de la ciudad, la Sevilla del siglo XVI que se convirtió en capital económica del imperio español por tener el monopolio comercial con el Nuevo Mundo. La ciudad que al mismo tiempo que recibe de primera mano el conocimiento de nuevas geografías, animales y productos, repiensa el mundo conocido. La Sevilla de cierto humanismo heterodoxo, como fue el erasmismo que quedó aniquilado en los quemaderos del Santo Oficio.

Esa Sevilla que acogía a poetas excelentes como los que se reunían bajo este techo de la casa de Arguijo: Francisco de Medina, Pablo de Céspedes, Fernando de Herrera -que incluso residió en la Casa de Arguijo gracias al mecenazgo de su anfitrión-, Rodrigo Caro, Juan de Jáuregui, Francisco de Rioja o Arias Montano, que acudía en ocasiones a este círculo erudito. Además, Francisco de Medina fue el responsable del programa iconográfico que plasmaría en el techo Alonso Vázquez.

Juan de Arguijo poseía una gran fortuna y era veinticuatro de Sevilla, cargo comprado por su padre, rico gracias a la exportación de esclavos y manufacturas. La casa estaba enfrente de la iglesia y la casa de los jesuitas, ahora de la Anunciación y sede de la Facultad de Bellas Artes. Arguijo perdió su fortuna y tuvo que vender la casa en 1606 a Francisco de Herrera Melgarejo quedando luego en poder de sus descendientes, los marqueses de la Granja, quienes trasladaron el techo en 1860 al Palacio de Monsalves. Gracias a eso se salvó del incendio declarado en 1914.

Hoy en la ciudad sólo quedan tres techos de alegorías mitológicas: éste de la casa de Arguijo, el de la Casa de Pilatos -donde también se celebraba otra famosa tertulia- y el del Palacio Arzobispal.

El historiador de arte Gabriel Ferreras explica que Alonso Vázquez era gran amigo de Pablo de Céspedes, miembro de la tertulia, que en Italia vio estas versiones mitológicas. «En los 21 lienzos se aprecia la Asamblea de los dioses olímpicos presidida por Zeus y los dedicados a las alegorías porque el techo estaba dedicado al genio y las musas».

Araceli Montero, conservadora restauradora del IAPH, aclaró que se había hecho una limpieza general para recuperar el cromatismo perdido. «Se han estabilizado los bordes con injertos de telas y reintegrado las zonas de laguna para devolver la lectura total». Una lección de arte, mitología y humanismo que a partir de ahora se verá en el Museo de Bellas Artes.

10 septiembre 2015 at 12:26 pm Deja un comentario

Las esculturas romanas del Museo Arqueológico vuelven a escuchar latín

El curso está organizado por la asociación Culturaclásica.com, cuyo objetivo es «defender el patrimonio grecorromano y promocionar las lenguas latina y griega»

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Un grupo de profesores y aficionados a la cultura clásica trata de mantener vivo el uso del latín con talleres en los que sólo se habla en esta lengua

Fuente: ANTONIO GARCÍA MUÑIZ > Madrid  |  ABC    02/09/2015

En el «Patio Romano» del Museo Arqueológico Nacional, el visitante puede viajar en el tiempo y transportarse a la época de la Antigüedad Clásica. Allí le esperan los bustos de emperadores y patricios de la vieja Roma. Es la galería de referencia en España para el conocimiento de nuestros orígenes y la divulgación de nuestra historia. Por ello, es el lugar perfecto para una de las visitas del Caelum, el Curso de Verano de Latín Vivo en Madrid que organiza desde hace tres años la asociación Culturaclásica.com. Visitas que son guiadas en este idioma y que en esta edición se realizaron el pasado fin de semana.

Entre los alumnos del Caelum que visitaron el arqueológico nos encontramos a Adriana, una chica de 18 años que nos saluda y nos cuenta en el habla de Virgilio que «estudia en la universidad de Valencia y que ahora está en el curso de latín vivo». Porque de eso se trata en el Caelum, vivir la lengua de los césares. Recuerda Antonio Amador, presidente de la asociación Culturaclásica.com, la importancia de un idioma que nos conecta «con un pasado común y una identidad lingüística de Europa. Fue la lengua en la que se entendió la Cristiandad medieval y la alta cultura del Renacimiento». Culturaclásica.com surgió como una web en el año 2.000 y con el tiempo se fue convirtiendo en una asociación que agrupa a 250 personas con el objetivo común de «defender el patrimonio grecorromano en nuestro país y promocionar las lenguas latina y griega». El grupo organiza este tipo de visitas a museos, monumentos y ruinas para sumergirse en la historia y los idiomas clásicos. En el Caelum de este año participan 135 profesores y las edades de los alumnos van desde los 18 hasta los 64 años.

La visita continúa y el grupo se adentra en el espacio reservado a los mosaicos. Uno de los guías explica en latín al grupo, formado por unas 30 personas, la procedencia y significado de los mismos. Frente al «Mosaico de los trabajos de Hércules» o el de la «Cabeza de Medusa», uno puede sentirse como un Dominus romano habitando una de sus villas. La asociación Culturaclásica.com tiene acuerdos con asociaciones similares de varios países, pero Antonio Amador destaca la colaboración con la Academia Vivarium Novum de Roma. El profesor Luigi Miraglia es su presidente y forma parte de este grupo de visita.

Miraglia es profesor de Literatura Humanística en la Pontificia Universidad Salesiana de Roma. Cuenta Miraglia que Vivarium Novum es un instituto internacional al cual concurren todos los años 70 jóvenes becados de todas las partes del mundo que hacen «una experiencia de vida humanística, no solo estudian latín y griego sino que profundizan en los conocimientos de las humanidades a través de las lecturas de textos de la antigüedad, de la edad media y del renacimiento. Se busca que el alumno comprenda en fundamento de la Humanidad».

De regreso al «Patio Romano», y frente a las estatuas de Livia y Tiberio, Miraglia recita el pasaje inicial del «Pro Marcello» de Cicerón: «Del prolongado silencio al que había recurrido, padres conscriptos, los últimos tiempos, no por temor alguno, sino en parte por pesadumbre, en parte por pudor, el día de hoy ha traído el final, y al tiempo el principio de manifestar lo que pueda querer y opinar, con arreglo a mi costumbre de toda la vida».

Enlace a vídeo

2 septiembre 2015 at 9:04 am Deja un comentario

Grecia: ¿Puede Europa echar a su principal foco civilizatorio?

‘La Vanguardia’ plantea a cuatro expertos la contradicción de la posible expulsión de Grecia del continente

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El Museo de la Acrópolis exhibe copias de los frisos del Partenón, que reclama. Alkis Konstantinidis / Reuters

Fuente: IGNACIO OROVIO  |  LA VANGUARDIA    14/07/2015

Este no es un cuento de princesas, aunque empieza con una de ellas: Europa. Según la mitología griega, ésta fue una bella princesa fenicia, hija de Agénor y Telefasa y hermana de Cadmo, de quien se enamoró ni más ni menos que el padre de dioses y hombres, Zeus. Para seducirla mutó en toro blanco, ella se subió a su grupa y el bicho aprovechó el momento para llevársela al otro lado del mar, a la isla de Creta, esto es, a la civilización. Creta se contrapone a la barbarie de Asia, de modo que Europa fue la primera reina del territorio civilizado que era Creta. Así interpreta la mitología el nacimiento de Europa, de princesa a continente.

Ahora, Europa (el continente) puede quedarse sin bisabuela: ¿Grecia fuera de Europa? ¿El país (actual) en que se origina el pensamiento humanista occidental expulsado de Occidente? El acuerdo pactado en la maratón (atención a la etimología) negociadora de los dos últimos días puede acabar siendo aceptado por las dos partes, aunque las últimas semanas están plagadas de acercamientos y alejamientos súbitos. Todo es posible.

La tensión entre el pequeño país del sur y sus institutrices del norte provoca la paradoja de que (resumiendo en tres líneas) el más importante foco de creación cultural que ha tenido Europa –asumido, ampliado y esquematizado después por Roma, el Renacimiento, la Ilustración, etc etc, desde luego- pueda quedar por motivos económicos fuera del club. Ergo: ¿no le debe nada esta Europa a aquella Grecia? ¿Carece de toda clase de ‘deber moral’ como motor inicial de la construcción continental?

La Vanguardia ha planteado a cuatro expertos en historia y cultura helena una reflexión sobre esta (al menos aparente) contradicción.

Europa sin Grecia

El escritor y helenista residente en Atenas Pedro Olalla, que acaba de publicar en Acantilado el maravilloso Grecia en el aire, subtitulado Herencias y desafíos de la antigua democracia ateniense, opina que «Deontológicamente» no es concebible una Europa sin Grecia. «Si desapareciera de la cultura europea todo lo que ésta tiene de griego, resultaría absolutamente irreconocible, y mucho más sombría de lo que ha sido y de lo que es ahora. Para Olalla, «como país actual en una situación difícil, no tiene futuro dentro de esta Europa, y debe salir de ella cuanto antes. Grecia sí es concebible sin Europa, sin esta Europa». Para Francesca Mestre, directora del departamento de Filología Griega de la Universitat de Barcelona (UB), «sería un poco raro» que Grecia estuviera fuera. «Tal vez –añade- lo que habría que plantearse es a qué nos referimos hoy en día cuando decimos «Europa», independientemente de la etimología o las raíces míticas de su nombre. Si con Europa queremos significar una unión de estados que se alían para favorecer económica y políticamente a sus clases dominantes, la presencia o la ausencia de Grecia no es especialmente significativa, puesto que como es obvio Grecia no es una potencia económica. Si con Europa queremos significar todo lo que no es oriental (en realidad esa era la dicotomía en la antigüedad: por un lado Europa, por otro Asia), Grecia es entonces una pieza clave, tanto por cultura/religión, como por sistema de vida, como por situación geográfica, estratégica, etc». La traductora y escritora María Belmonte, que ha publicado recientemente en la misma editorial ‘Sedientos de belleza’, remarca que no todos los miembros del club lo están en las mismas condiciones: «No todos los estados europeos pertenecen a la UE y Gran Bretaña, por ejemplo, aunque es miembro, no comparte su moneda, el euro. De hecho, dos premios Nobel de Economía, Kurgman y Stiglitz, son partidarios de la salida de Grecia del sistema Euro para facilitar su recuperación económica. Aunque el 60% de la población griega, al votar NO en el pasado referéndum, afirmó su voluntad de seguir dentro de la UE». Desde una perspectiva cultural «no se puede concebir la ausencia de Grecia del mismo, porque ella es el «alma mater» de Europa». «En Grecia surgieron los valores y la cultura que nos confieren nuestra identidad como europeos. Allí nacieron la poesía, la literatura, el teatro, las leyes, la filosofía, la experimentación científica y valores tales como la justicia social y la filantropía. Todo lo que nos hace sentirnos orgullosos como europeos». El profesor agregado de Historia Antigua de la UB Ignasi Garcés remarca la paradoja de que puede ser expulsada «en términos acuñados por la Antigua Grecia. Fueron los griegos los que dijeron que la pólis (la comunidad, el estado) son los hombres que la forman, no sus edificios. Por tanto, no son el Monte Olimpo ni el Partenón los referentes, sino la voluntad de formación de una comunidad que se autodefina como europea. Primero deberíamos preguntarnos qué es ser europeos y qué significa formar parte de esa nueva gran pólis común. Por ahora solo se ha insistido en establecer unas obligaciones económicas recíprocas, ¿puede eso llamarse Europa con o sin el Estado heleno?»

¿Se debe algo?

Las negociaciones entre griegos y troika son meramente económicas, y es obvio que nada del legado cultural griego está en la agenda. Tampoco del riquísimo pasado arqueológico e histórico, que ennoblece –eso sí- museos de toda Europa. «La herencia cultural no es tenida en cuenta para nada ya que se trata solo de economía. Por desgracia el mundo occidental va desculturizándose cada vez más, al menos en lo que a un determinado significado de cultura se refiere, ya que todo el poder se ha cedido a bancos y entidades financieras que, como es lógico según su manera de pensar, no tienen por qué proteger otros intereses que no sean los económicos», dice Mestre.

«Desengañémonos», abunda Olalla. «Europa, como proyecto político y social solidario y progresista, no existe: existe sólo el euro, unas instituciones opacas para gestionarlo, y un costosísimo Parlamento que es la hoja de parra de esta grotesca y peligrosa construcción al servicio de intereses particulares». «Los negociadores europeos son, en general, defensores de la ortodoxia neoliberal y conciben la cultura (toda la cultura, no solo la griega) en términos de rentabilidad económica inmediata, justo lo que no puede proporcionar la cultura de verdad», opina Garcés. «El deber moral que tenemos con Grecia –añade Olalla- es el que, como seres humanos, nos debemos a nosotros mismos. Porque eso es lo que ha hecho siempre Grecia, enseñarnos a comprender ese deber: el respeto del hombre por el hombre, y el esfuerzo por defender y cultivar esa actitud en contra de la ignorancia, del egoísmo y de los más bajos instintos». Mestre cree que es difícil decir si el legado cultural puede ser de algún modo tenido en cuenta: «Que Grecia es la cuna cultural de Europa es indiscutible, pero ni Europa da voz a estas cuestiones cuando se trata de economía, ni la Grecia de hoy es la de Sófocles o Platón. Quizás con algo tan obvio se quiere decir que los griegos de hoy no merecen el suficiente respeto como para considerarlos dignos descendientes de aquellos». Belmonte recuerda que «En 1821 el poeta inglés Shelley puso en pie a Europa para acudir en ayuda de Grecia — levantada en armas contra los turcos — al escribir en el prólogo de su drama lírico Hellas (Grecia): «Todos somos griegos—nuestras leyes, nuestra literatura, nuestro arte tienen sus raíces en Grecia». En nuestra época no hay poetas que apelen, como hizo Shelley, al deber moral de Europa para con Grecia. Pero debemos apelar a la solidaridad europea, a la solidaridad humana para ayudar a los griegos a salir de la tremenda situación de quebranto en la que se encuentran. Situación provocada por unas políticas de corrupción y clientelismo que se han ido sucediendo en Grecia desde que desapareció la Dictadura de los Coroneles en 1974 y por las medidas de atroz austeridad impuestas durante los últimos cinco años a Grecia por la Troika y que han resultado no sólo ineficaces, sino que han aumentado el sufrimiento de la población». Garcés insiste en «entender de dónde venimos. El Egeo, al salir de la prehistoria, podría haber seguido el camino de las ya por entonces veteranas civilizaciones del Próximo Oriente, pero sólo tomó determinados elementos y creó una concepción nueva. Zeus arrancó a Europa de las playas de Fenicia y la dejó en Creta, donde comenzó algo nuevo, ¿no es un magnífico resumen que nos debería hacer pensar?»

Un pensamiento heredado de Grecia

«Lo que nos diferencia de la India, de China o del Islam son, básicamente, los fundamentos ideológicos que hemos heredado de Grecia», declara Olalla. «La Grecia de la antigüedad –añade Mestre- pasa por muchas etapas, desde la época arcaica hasta el final de la antigüedad, son al menos 12 siglos. Lo más importante que nos ha aportado intelectualmente Grecia es la capacidad de aportar ideas, de discutirlas, de argumentarlas: la capacidad de relativizar y descartar toda verdad absoluta. Los griegos deliberaban y decidían: a veces con acierto y otras no, pero lo importante era el camino que se recorría en esta deliberación, puesto que así se desarrollaba el pensamiento. La historia de la antigua Grecia está llena de logros pero también de fracasos, pero lo que la convierte en clásica y paradigmática es su capacidad de análisis y de dinamizar la reflexión, la crítica. «Se puede afirmar –reflexiona Belmonte- que el origen de nuestra cultura actual y de todos los aspectos que sentaron las bases del modelo de ciudadano de la civilización occidental proviene de la antigua Grecia, concretamente del periodo que denominamos «clásico», durante los siglos V y IV antes de Cristo. Fue durante esa época cuando se forjaron los cimientos de la política participativa que hoy consideramos como la mejor forma de gobierno y de convivencia entre seres humanos: la democracia. Allí se produjo la génesis del sistema científico que abarcaba las ciencias naturales, sociales y humanas. Surgió la filosofía como método para entender el mundo que nos rodea. Surgieron los valores del humanismo cívico y ético que aún hoy constituyen las bases de nuestra cultura, los principios del derecho y de la justicia equitativa, los géneros literarios, desde la historiografía al teatro. Se establecieron los cánones de la estética, las bases del pensamiento lógico y racional, la ética social para la resolución de conflictos…» En sentido parecido interviene Garcés: «Los griegos, temiendo caer bajo un gobierno personal establecieron pactos, más tarde, y en el caso del Estado de Atenas, ampliados al conjunto de hombres libres. Esta deriva llevó a la dialéctica y al descubrimiento del pensamiento racional, que impregnó todos los aspectos de sus vidas y su cultura. Solo por eso ya son una base no sólo europea sino universal. Pero hay más, en Atenas también inventaron un sistema político, la democracia, que se traducía en la implicación de los ciudadanos en el gobierno y no solo en la simple elección de sus dirigentes. Es cierto que era imperfecta, pues era vetada a los extranjeros, que ellos llamaban metecos, a los esclavos, y en general a todas las mujeres; no obstante, este sistema se mantuvo entre 509 y 322 a.C., y el mundo no reparó en hacerlo suyo y mejorarlo hasta hace tan solo unas pocas generaciones».

Humanismo VS capitalismo

Si Grecia está en el origen de nuestro ideario y de nuestra mentalidad, ¿hasta qué punto están vinculados capitalismo y humanismo? Es decir, la Grecia de hoy con la Grecia de entonces: «En la forma en que hoy lo conocemos y lo padecemos, este capitalismo parasitario y fagocitador del Estado y de lo público es, fundamentalmente, una creación anglosajona, autoritaria e imperialista, diametralmente opuesta a la vocación humanista de la cultura griega», dice Olalla.

«El capitalismo como tal se fue gestando a partir del siglo XVI en las austeras y laboriosas naciones protestantes del norte de Europa, en las que la acumulación de excedentes económicos y su reinversión para generar mayor crecimiento, propició la industrialización de las regiones del Norte. Son esas mismas laboriosas naciones protestantes las que ahora tienen atenazadas con sus medidas de austeridad a las despilfarradoras naciones católicas del Sur», incide Belmonte. «A pesar de la gran actividad mercantil de la Grecia clásica, ninguna ciudad-estado alcanzó la categoría de potencia comercial. Atenas, la ciudad más desarrollada económicamente, tenía un sistema financiero rudimentario e inadecuado. No había planificación económica y se vivía al día. En Atenas, lo más parecido a un fondo de reserva eran los tesoros de Atenea y de la Liga Ático-Délica, guardados en la Acrópolis, de los que se tomaban préstamos en situaciones límite, como guerras, que luego se devolvían con intereses».

«El capitalismo –apunta Garcés- nace en el Atlántico a finales de la Edad Moderna, en ese momento Grecia era una provincia del Imperio otomano. Pero podemos hablar de precedentes, ya Thales de Mileto, allá por el siglo VI a.C., previendo una excepcional cosecha de olivas en Jonia se anticipó a sus vecinos y alquiló todos los molinos, obteniendo un sustancioso beneficio. La banca privada, al margen del templo, es un invento griego que nace en época clásica con los banqueros de El Pireo (por cierto, metecos); y después de Alejandro Magno el período helenístico conoció un considerable flujo de inversiones monetarias y mercancías, práctica que hizo suya el Imperio romano. Pero ello no era central, para un griego antiguo sus deberes sociales y el acceso al ocio eran mucho más importantes».

Foco de civilización, cola del continente

Dos mil años después, Grecia está a la cola, en lo económico, del continente que tanto contribuyó a engendrar. ¿Por qué una civilización que fue puntera es hoy la cola del continente, al menos en términos económicos? «Si queremos seguir siendo «civilización» –entendida como concepto opuesto a «barbarie»–, esos «valores» de los «dominantes» deben ser profundamente cuestionados y, en muchos casos, abolidos por los «dominados». Y deberíamos también cambiar radicalmente los «estándares»», ataca Olalla. «Debemos comprender de una vez qué es la Europa del euro y sus instituciones, preguntarnos seriamente si es compatible con la democracia y con el Estado de derecho, y responder sinceramente si eso es lo que queremos para nosotros y para nuestros hijos». «El pueblo griego –recuerda Garcés- superó la Dictadura de los coroneles y tiene un sistema democrático dónde han ganado, se han respetado y se respetan posturas tan diferentes como: Nueva Democracia, Pasok o Syriza. Por tanto, tiene un gran potencial intrínseco y la aportación cultural que Grecia puede hacer en el futuro solo tendrá la limitación derivada de una comunidad humana pequeña (once millones de habitantes) en un mundo muy grande, nada más. El resto de stándares son económicos, en eso ha habido graves fallos de sus dirigentes recientes, que han sacado partido de las inercias comentadas, pero si se da una oportunidad al pueblo griego será superable, pues, como ya decía la poetisa griega Safo, todo hay que afrontar, incluso la pobreza. «Grecia –considera Belmonte- fue foco de la civilización europea hace dos mil quinientos años. Luego fue absorbida por el Imperio Romano y su fuego se apagó, al menos simbólicamente, con el cierre de la Academia de Atenas por Justiniano en el 529 d.C. cuando se prohibió la enseñanza de la filosofía clásica y el «paganismo». Desde su creación como estado moderno, siempre ha sido un país económicamente débil, en el que no hubo ‘revolución industrial’ y su riqueza se ha seguido basando, como en la antigüedad, en la exportación de productos agrícolas. Ahora el turismo es su principal fuente de riqueza. Además de la desesperada situación económica actual, hay que señalar que se está produciendo una nueva emigración, como la que sucedió en el siglo XIX, y la gran mayoría de jóvenes preparados han abandonado el país o piensan hacerlo. El destino de Grecia no podría ser más incierto en estos momentos». «A lo largo de la historia moderna de Europa –explora Mestre- ha existido siempre esta ambivalencia: por un lado considerarla su extremo más oriental, algo propio, pero también lejano. Europa ha dejado muchas veces Grecia a su suerte, ha sido invadida, saqueada, por los turcos sin que Europa hiciera nada, pero también por los propios europeos. Pero esta es una cuestión que tiene que ver con la historia moderna de Grecia, y no con la Grecia de la antigüedad. Es curioso, sin embargo, que los mismos países europeos que la invadieron y la despreciaron quisieron ser ellos los depositarios de la antigüedad griega: ahí siguen los frisos del Partenón en el Museo Británico, por mucho que, cuando Grecia ya era miembro de la UE, los reclamó alguien tan prestigioso como Melina Mercouri cuando fue ministra de cultura. Sin ningún éxito. Y los frisos del Partenón son solo un pequeño ejemplo; en todos los importantes museos, bibliotecas, centros culturales, etc. está la prueba del expolio».

14 julio 2015 at 9:09 am Deja un comentario

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