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Dioses y héroes en las montañas sagradas de Grecia

Google ha homenajeado con su Doodle a los primeros alpinistas que subieron el monte Olimpo pero, ¿qué significaba este lugar en la Antigua Grecia?

El monte Olimpo se encuentra a 263 kilómetros de Atenas y a 78 kilómetros de Tesalónica
Foto: AGEfotostock

Fuente: Javier Flores  |  National Geographic
2 de agosto de 2018

Hace justo 105 años, tres intrépidos montañeros alcanzaron el pico más alto del monte Olimpo, el hogar de los los principales dioses del panteón de la Antigua Grecia, presidido por Zeus, padre de los dioses y los hombres. Frédéric Boissonnas y Daniel Baud-Bovy junto al guía griego Christos Kakkalos llegaron los 2.919 metros de su cima, el pico Mitikas, marcando un hito en la historia del alpinismo griego. Y ahora, para rememorar su gesta, Google ha decidido homenajearles con su Doodle del 2 de agosto de 2018.

Para los antiguos griegos, los montes eran la morada de las divinidades. El más importante era el Olimpo: en sus estribaciones, en Pieria, tenía su residencia el coro de nueve Musas de Apolo, aunque otros las localizan en el monte Helicón (1.748 metros), en Beocia. Otro ejemplo indiscutible de la importancia para los griegos de las montañas era el monte Parnaso (2.457 metros) donde estaba la sede de Apolo y donde, en sus faldas, estaba el oráculo de Delfos y las fuentes Castalia e Hipocrene, inspiración de profetas y poetas.

Otro ejemplo de la importancia de las cumbres en la Grecia antigua es el monte Citerón (1.049 metros), no muy lejos de Tebas, relacionado con mitos del ciclo tebano como los de Edipo y Acteón, y consagrado a Dionisio (como el monte Pangeo, en Tracia).

Por otro lado, el monte sacro para los espartanos era el Taigeto (2.410 metros), donde se dice que eran arrojados los bebés demasiado débiles para ser instruidos como ciudadanos de la recia Esparta.

Y en Creta era famoso el monte Ida (2.456 metros) donde Zeus se refugió de niño huyendo de su padre Cronos; y en Tesalia el Pelión, morada de centauros, o el Eta, donde murió Heracles. Al norte de Grecia, el Atos sigue siendo el monte sagrado -esto es lo que aúno hoy significa su denominación, Hagion Oros-, que acoge numerosos monasterios bizantinos.

Este halo divino de los montes adorados por los griegos se ha diluido con el paso de los años, sin embargo, por suerte, hemos sido capaces de observar en ellos otros atributos dignos de conservar. Por ejemplo, en el caso de la cadena montañosa del monte Olimpo, fue nombrada reserva natural griega en 1938 por su su singular ecosistema. Además, desde 1981 es patrimonio natural de la Unión Europea en la categoría de Reservas de la Biosfera y está incluido en el listado de lugares ornitológicos más importantes de la Unión.

 

2 agosto 2018 at 7:38 pm Deja un comentario

Los espléndidos objetos funerarios hallados en un sarcófago romano, en Alemania

El sarcófago, del siglo III d.C., contenía el esqueleto de una mujer adinerada a juzgar por sus pertenencias: un espejo de mano de plata maciza, objetos para aplicar cosméticos y frascos de fragancias, entre otras cosas

Sarcófago intacto
Excavación del sarcófago romano en Zülpich, al suroeste de Colonia y al oeste de Bonn, en Alemania.

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

Fuente: Alec Forssmann National Geographic
31 de julio de 2018

El pesado sarcófago romano fue sellado con su pesada tapa de arenisca y permaneció enterrado y silencioso durante unos 1.800 años, desde el siglo III d.C., hasta que fue extraído el año pasado en Zülpich, al suroeste de Colonia y al oeste de Bonn, en Alemania, tras ser descubierto como consecuencia de la expansión de un polígono industrial por parte de la corporación pública Erftverband, que se ocupa de la gestión del agua. Dieciocho siglos, eso es lo que duró el descanso fúnebre del difunto; sus restos funerarios han sido manipulados, pero por el bien de la ciencia: para saber lo que somos primero tenemos que entender lo que fuimos. Y los espléndidos objetos funerarios hallados junto a los restos mortales de una mujer, probablemente una aristócrata, son un reflejo del pasado grecorromano y mediterráneo de Europa. Por ejemplo, uno de los objetos hallados en el interior del sarcófago, completamente excepcional: una navaja plegable cuyo mango de madera fue tallado con la imagen de un Hércules fatigado apoyado en su bastón.

«No conozco una pieza similar, es una pequeña obra de arte que recuerda a una estatua colosal del semidiós Hércules Farnesio, que fue creada en Grecia en el siglo IV a.C. y cuya copia alcanzó gran popularidad en época romana», explica Susanne Willer, consultora sobre arqueología romana provincial en el LVR-LandesMuseum Bonn, a National Geographic España.

El LVR-LandesMuseum Bonn, el museo de historia cultural de la región de Renania, presentó ayer los objetos funerarios ya restaurados del sarcófago romano de Zülpich, «el primer sarcófago romano descubierto en Renania, fuera de Colonia, en más de diez años», asegura el museo en un comunicado. El sarcófago ha sido excavado cerca de una antigua villa rústica romana ya conocida, junto a la actual carretera B265, que pasa por Zülpich y que sigue el recorrido de una de las vías más importantes de la antigua provincia romana de la Germania Inferior: la Vía Agrippa, que permitía ir desde Colonia (Colonia Claudia Ara Agrippinensium) hasta el mar Mediterráneo, en el sur de Francia. «En las inmediaciones del sarcófago se han encontrado dos tumbas más«, señala Willer.

«En las inmediaciones se han encontrado dos tumbas más», señala Susanne Willer

El sarcófago conservaba el esqueleto de una mujer rica, de unos 25-30 años de edad, y sus bienes preciados: un plato de vidrio con mango que se usaba en ceremonias y ritos religiosos; un pequeño espejo de mano de plata maciza cuya pieza de agarre tiene la forma de dos dedos; una paleta de pizarra para el maquillaje y una espátula para aplicar cosméticos o ungüentos; tres frascos de vidrio que contenían ungüentos y fragancias; otro frasco de vidrio con la leyenda utere felix (úsalo con felicidad); un pequeño recipiente esférico de bronce para el aceite; anillos de azabache y plata, un collar de cuentas de azabache, dos colgantes del mismo material, agujas de hueso y otras piezas.

 

Traslado al museo
El sarcófago romano durante su traslado al LVR-LandesMuseum Bonn.

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

 

Momento de la apertura
El sarcófago, una vez abierto, contenía los restos de una mujer y sus bienes preciados.

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

 

Objeto excepcional
Una navaja plegable cuyo mango de madera fue tallado con la imagen de un Hércules fatigado apoyado en su bastón.

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

 

Espejo de plata
Pequeño espejo de mano de plata maciza cuya pieza de agarre tiene la forma de dos dedos.

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

 

Para el aceite
Recipiente esférico de bronce que contenía aceite.

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

 

Frascos de vidrio… vacíos
Tres frascos de vidrio que contenían ungüentos y fragancias. «Por desgracia, el contenido ya no se conserva», explica Susanne Willer a National Geographic España.

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

 

Plato de vidrio con mango
Plato de vidrio de poco fondo, con mango y decoraciones en azul y en blanco.

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

 

Negro azabache
Collar y colgantes de azabache.

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

 

¡Úsame con felicidad!
Frasco de vidrio con la leyenda utere felix (úsalo con felicidad).

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

 

Varios anillos
Anillos de azabache y plata.

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

 

Para el maquillaje
Paleta de pizarra y espátula para el maquillaje.

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

 

Así eran las horquillas para el pelo
Horquillas (con remates de oro) y aguja de coser.

Foto: J. Vogel, LVR-LandesMuseum Bonn

 

2 agosto 2018 at 7:28 pm Deja un comentario

Un nuevo mosaico de gran colorido sale a la luz en la villa romana de Lod, en Israel

Las figuras, muchas similares a las figuras de los mosaicos anteriores, incluyen peces y criaturas aladas; el de Lod es uno de los mosaicos romanos más completos y espectaculares del mundo

Nuevo mosaico romano descubierto en Lod
Foto: Niki Davidov, Israel Antiquities Authority

Fuente: Alec Forssmann  |  National Geographic
30 de julio de 2018

Un nuevo mosaico ha sido descubierto en la villa romana de Lod, al sureste de Tel Aviv, en Israel. El célebre mosaico de Lod, fechado a finales del siglo III o comienzos del siglo IV d.C. y descubierto casualmente en 1996 por unos trabajadores de la construcción, es uno de los mosaicos romanos más completos y espectaculares del mundo. Los extraordinarios mosaicos descubiertos hasta ahora en la villa privada de Lod muestran diseños geométricos complejos, animales reales y fantásticos y escenas marinas que incorporan numerosos peces y dos barcos mercantes romanos. Unas excavaciones arqueológicas recientes, realizadas durante la construcción del futuro Centro Arqueológico del Mosaico de Lod (The Shelby White and Leon Levy Lod Mosaic Archaeological Center), que abrirá en un plazo de dos años, han sacado a la luz el nuevo mosaico, que probablemente decoró una sala de recepción adicional junto a la suntuosa sala de recepción descubierta en 1996.

«La excavación arqueológica que hemos llevado a cabo este mes ha sido relativamente pequeña, pero ha contribuido significativamente en nuestra comprensión del edificio de la villa romana», explica Amir Gorzalczany, el director de la excavación, en un comunicado que difundió ayer la Autoridad de Antigüedades de Israel. «Afortunadamente se ha conservado el panel central principal del mosaico. Las figuras, muchas similares a las figuras de los mosaicos anteriores, incluyen peces y criaturas aladas. Un mosaico bastante parecido fue hallado en el pasado en Jerusalén, en las laderas del Monte Sion. Sin embargo, los mosaicos de Lod no representan figuras humanas, mientras que el del Monte Sion sí. Es bastante probable que el mismo artista produjera ambos mosaicos o que dos artistas trabajaran a partir de un diseño similar», destaca. Si el mosaico recientemente hallado perteneció a una sala de recepción adicional, entonces «la villa podría ser mucho más grande de lo que creíamos«, reflexiona el arqueólogo. «¿Cómo era de grande el edificio? ¿La villa disponía de varias salas de recepción? ¿Dónde estaban las salas privadas? ¿Había una segunda planta? Estas cuestiones podrían ser resueltas en las futuras excavaciones», concluye Gorzalczany.

 

Descubriendo el mosaico
Foto: Amir Gorzalczany, Israel Antiquities Authority

 

Gran colorido
Foto: Assaf Peretz, Israel Antiquities Authority

 

Representación de un pez
Foto: Assaf Peretz, Israel Antiquities Authority

 

Peces y motivos geométricos
Foto: Assaf Peretz, Israel Antiquities Authority

 

El mosaico romano descubierto en 1996
Foto: Niki Davidov, Israel Antiquities Authority

 

Uno de los mosaicos más espectaculares del mundo
Foto: Niki Davidov, Israel Antiquities Authority

 

30 julio 2018 at 12:33 pm Deja un comentario

La muerte de Filotas y Parmenión

Después de sus mayores éxitos y conquistas, Alejandro Magno tuvo que enfrentar numerosos complots que a menudo procedían de sus círculos más íntimos

Fuente: National Geographic
29 de julio de 2018

La ejecución de Filotas como presunto implicado en una conspiración contra Alejandro tenía que ir seguida de inmediato de la muerte de su padre Parmenión, que se hallaba en la lejana Ecbatana a cargo del gigantesco tesoro arrebatado a los soberanos persas. El asesinato de ambos suponía el fin de los varones de aquella familia, ya que durante la campaña habían muerto los dos hermanos de Filotas: Héctor, ahogado en el Nilo, y Nicanor, fallecido de enfermedad.

 

Filotas, lapidado
Cuando Filotas fue acusado de traición, Alejandro ordenó llevarlo ante la asamblea de todo el ejército, cuyos miembros envidiaban las riquezas y la posición de Filotas y se sentían agraviados por él porque a veces los había menospreciado, insultándolos. No es de extrañar que toda la asamblea acabase gritando que el reo «debía ser despedazado a manos de los presentes«, según explica Quinto Curcio en su Historia de Alejandro Magno. A continuación, Alejandro y sus allegados lo sometieron a tortura para que confesara, lo que hizo Filotas, destrozado por el dolor. Y, como refiere Curcio, lo que sucedió fue que «mientras Filotas negó el crimen se consideró que someterlo a tormento era una crueldad; una vez que confesó, ni siquiera sus amigos sintieron compasión por él». Su culpabilidad quedó de manifiesto, de manera que él y otros acusados fueron conducidos ante la asamblea y «a una señal –explica Curcio– fueron lapidados según la costumbre macedonia».

FOTO: Quintlox / Album

 

Parmenión, apuñalado
Alejandro tenía que acabar con Parmenión de manera que éste no pudiera sospechar nada. Para ello envió la carta con la orden de ejecutarlo por medio de Polidamante, un amigo del viejo general, con cuyos hermanos se quedó el rey como rehenes. Con Polidamante envió a dos nómadas, o tal vez dos árabes, cuyas familias también se quedaron junto al soberano en calidad de rehenes. El grupo partió hacia Ecbatana a lomos de veloces camellos, y cubrió más de mil kilómetros en diez días. Una vez llegado a su destino, Polidamante entregó las órdenes del rey a los generales allí destacados bajo Parmenión: Cleandro, Sitalces y Menidas. Juntos fueron a buscar a Parmenión, que estaba en el jardín de su residencia y se alegró de ver a su compañero Polidamante. Entonces le entregaron una carta falsificada de su hijo Filotas y, cuando la estaba leyendo, lo cosieron a puñaladas. Después enviaron su cabeza al rey.

FOTO: Quintlox / Album

 

Alejandro Magno
Aquí representado como uno de los dioscuros (los gemelos Cástor y Pólux) en una escultura romana del siglo I a.C. procedente de la antigua localidad de Cirene, actual Shahhat en Libia.

FOTO: AKG / Album

 

30 julio 2018 at 12:29 pm Deja un comentario

Isla de Síkinos, en Grecia: la tumba intacta de una mujer prominente

Los arqueólogos han encontrado los siguientes objetos: pulseras de oro, anillos, collares, una hebilla con un relieve de camafeo, vasos de vidrio y metálicos y fragmentos orgánicos del vestido de la mujer

Mausoleo reconvertido en iglesia bizantina
Foto: Ministry of Culture and Sports, Greece

Fuente: Alec Forssmann  |  National Geographic
23 de julio de 2018

Una tumba intacta ha salido a la luz durante unos trabajos de restauración en el monumento de Episkopi en la isla de Síkinos, en el archipiélago de las Cícladas, en Grecia. El edificio en el que ha sido hallada la tumba, un mausoleo romano que fue reconvertido en una iglesia bizantina con cúpula, fue construido en su origen para albergar la sepultura de una mujer prominente de la antigua sociedad de Síkinos, según reveló ayer el Ministerio de Cultura y Deporte de Grecia. La tumba rectangular había sido colocada en un punto ciego del sótano para escapar del pillaje.

Los arqueólogos han encontrado los siguientes objetos de valor en el interior de la tumba: pulseras de oro, anillos, collares, una hebilla con un relieve de camafeo, vasos de vidrio y metálicos y fragmentos orgánicos del vestido de la mujer, que perteneció a la antigua nobleza de Síkinos. «Las primeras estimaciones indican que el impresionante mausoleo fue erigido para albergar la tumba de esta mujer y, por otro lado, es de especial interés el epitafio funerario del monumento, que proporciona el nombre femenino de Neikó [Νεικώ]», concluye el comunicado.

 

Excavación de una tumba oculta
Foto: Ministry of Culture and Sports, Greece

 

Restos mortales de una mujer prominente
Foto: Ministry of Culture and Sports, Greece

 

Hebilla con un relieve de camafeo
Foto: Ministry of Culture and Sports, Greece

 

Trabajos de restauración en el monumento
Foto: Ministry of Culture and Sports, Greece

 

24 julio 2018 at 9:13 am Deja un comentario

Aparece un busto romano del reinado de Septimio Severo en el sur de Turquía

La escultura era de propiedad privada y probablemente representa a un aristócrata o comandante romano; ha sido descubierta durante unas excavaciones arqueológicas en Soli-Pompeyópolis

Momento del hallazgo
Foto: Remzi Yağcı

Fuente: Alec Forssmann  |  National Geographic
23 de julio de 2018

Un magnífico busto romano, al que sólo le falta la nariz, ha aparecido durante unas excavaciones arqueológicas en Soli-Pompeyópolis, en la provincia de Mersin, en el sur de Turquía. «El busto, una obra de arte, probablemente representa a un aristócrata romano o a un comandante. Data del reinado de Septimio Severo, posiblemente del primer cuarto del siglo III d.C., y era de propiedad privada», según explica Remzi Yağcı, el director de las excavaciones, de la Universidad Dokuz Eylül en Esmirna, a National Geographic España.

El busto romano, de unos 1.800 años de antigüedad, representa a un personaje de cabello rizado, barba abundante y talante serio y autoritario. Fue hábilmente esculpido durante el mandato de Septimio Severo (193-211 d.C.), el emperador norteafricano, nacido en Leptis Magna, en la actual Libia, y que murió mucho más al norte, en Eboracum, la actual York, en Inglaterra, donde fue a reforzar el Muro de Adriano. Pompeyópolis, la ciudad en la que vivió el personaje del busto, fue denominada así en honor a Pompeyo, quien la reconstruyó en el siglo I a.C. Su nombre originario es Soli o Solos, una colonia de Rodas fundada alrededor del 700 a.C.

 

Gesto serio y autoritario
Foto: Remzi Yağcı

 

Representa a un aristócrata o comandante romano
Foto: Remzi Yağcı

 

1.800 años de antigüedad
Foto: Remzi Yağcı

 

23 julio 2018 at 1:40 pm Deja un comentario

Un nuevo enigma arqueológico ha surgido junto al río Tíber, en Roma

Por un lado hay construcciones de los siglos I-II d.C. y, por encima, edificaciones de los siglos III-IV d.C. ¿Un lugar de culto cristiano? Ya se verá…

Vista general de las excavaciones junto al río Tíber

Fotos: Romano D’agostini-Giorgio Cargnel, Soprintendenza Speciale di Roma

Fuente: Alec Forssmann National Geographic
20 de julio de 2018

Un verdadero enigma arqueológico ha surgido junto al puente Milvio y a lo largo de la Via Capoprati de Roma, que corre paralela al río Tíber. Gracias a unas excavaciones arqueológicas preventivas con motivo de una instalación eléctrica, anunciadas en National Geographic España en diciembre de 2017, aparecieron los restos de un edificio de época imperial, con un pavimento de una policromía asombrosa. Las excavaciones fueron interrumpidas durante el invierno por razones climáticas y fueron retomadas hace un mes, según informó el viernes pasado la Superintendencia Arqueológica de Roma. «Las estructuras que han aparecido en Via Capoprati no son fáciles de interpretar«, asegura el comunicado. Por un lado hay construcciones de los siglos I-II d.C., que probablemente tenían un uso comercial a juzgar por la presencia del río, y encima de estas hay construcciones de los siglos III-IV d.C.: un complejo que se caracteriza por las ricas decoraciones marmóreas y por la presencia de sepulturas.

La Superintendencia Arqueológica de Roma baraja varias hipótesis: podría tratarse de una suntuosa villa suburbana o de un lugar de culto cristiano, con mausoleos anexos. Las construcciones más antiguas son de plena época imperial, del siglo I o II d.C., y probablemente pertenecen a un edificio más amplio que tenía una función comercial, por ejemplo un almacén, o que estaba relacionado con la presencia del río Tíber, de la Vía Flaminia o con el uso de ambos. En el siglo III o IV d.C. se edificaron sobre estas estructuras antiguas unos muros en opus vittatum y los extraordinarios pavimentos en opus sectile.

Las construcciones más antiguas son, indudablemente, de época imperial

Dos ambientes con una lujosa decoración marmórea y, en el lado suroeste de estos dos ambientes, dos construcciones circulares. La ampliación de las excavaciones, dirigidas por Marina Piranomonte, ha sacado a la luz un núcleo cementerial extenso, con sepulturas de diferente tipología arquitectónica que incluyen ánforas africanas y tardoantiguas. La presencia de estas sepulturas es lo que indica que se trataría de un edificio dedicado al culto, probablemente cristiano, considerando la época de dichas estructuras. ¿Una pequeña basílica con dos mausoleos anexos y un cementerio al aire libre? Las próximas investigaciones tratarán de resolver este nuevo enigma arqueológico de la ciudad de Roma.

Espléndidos pavimentos marmóreos

Fotos: Romano D’agostini-Giorgio Cargnel, Soprintendenza Speciale di Roma

 

Pavimento en ‘opus sectile’

Fotos: Romano D’agostini-Giorgio Cargnel, Soprintendenza Speciale di Roma

 

Uno de los ambientes excavados

Fotos: Romano D’agostini-Giorgio Cargnel, Soprintendenza Speciale di Roma

 

Detalle del pavimento

Fotos: Romano D’agostini-Giorgio Cargnel, Soprintendenza Speciale di Roma

 

Rica policromía

Fotos: Romano D’agostini-Giorgio Cargnel, Soprintendenza Speciale di Roma

 

Estructura del siglo III o IV d.C.

Fotos: Romano D’agostini-Giorgio Cargnel, Soprintendenza Speciale di Roma

 

Motivos decorativos

Fotos: Romano D’agostini-Giorgio Cargnel, Soprintendenza Speciale di Roma

 

Diversos elementos arquitectónicos

Fotos: Romano D’agostini-Giorgio Cargnel, Soprintendenza Speciale di Roma

 

Estratos arqueológicos

Fotos: Romano D’agostini-Giorgio Cargnel, Soprintendenza Speciale di Roma

 

Elemento decorativo

Fotos: Romano D’agostini-Giorgio Cargnel, Soprintendenza Speciale di Roma

 

Ambiente excavado en la Via Capoprati

Fotos: Romano D’agostini-Giorgio Cargnel, Soprintendenza Speciale di Roma

 

Ánforas
Ánforas excavadas en la zona cementerial.

Fotos: Romano D’agostini-Giorgio Cargnel, Soprintendenza Speciale di Roma

 

21 julio 2018 at 9:04 am Deja un comentario

Vídeo: Así fue la catastrófica erupción del Vesubio que acabó con Pompeya

Esta recreación realizada por Zero One Animation junto con el Melbourne Museum nos muestra cronológicamente cómo ocurrió la devastadora erupción del Vesubio que acabó completamente con la ciudad de Pompeya

Recreación de la erupción del Vesubio en Pompeya
Vídeo: YouTube

Fuente: National Geographic
18 de julio de 2018

El primer núcleo estable de la ciudad de Pompeya se remonta aproximadamente al siglo VII o VI a.C., cuando los oscos, un pueblo de la Italia prerromana, se instalaron en el lugar, al pie del monte Vesubio. En el 59 d.C., un altercado entre los habitantes de Pompeya y los de Nuceria con motivo de un espectáculo de gladiadores causó muertos y heridos y el incidente llegó a oídos del emperador Nerón, quien clausuró el anfiteatro pompeyano durante diez años. Lo peor estaba por llegar…

En el 59 d.C. hubo una reyerta en Pompeya, pero lo peor estaba por llegar

En febrero del 62 d.C., tres años después de la reyerta, se produjo un terremoto que ocasionó numerosos daños en Pompeya y en otras ciudades cercanas. La ciudad fue reconstruida y todavía se estaba restaurando cuando, el 24 de agosto del 79 d.C., fue sorprendida por la catastrófica erupción del Vesubio, que causó la muerte de miles de personas y que supuso el fin de Pompeya, sepultada bajo las cenizas y piedras expulsadas por el volcán.

El 26 de agosto volvió a salir el sol y del Vesubio solamente emanaba una columna de humo, pero Pompeya estaba completamente ennegrecida y destruida. El sitio se perdió de la memoria durante más de 1.500 años, hasta que empezaron las primeras excavaciones arqueológicas en 1748 por el ingeniero español Roque Joaquín de Alcubierre, nacido en Zaragoza.

 

20 julio 2018 at 10:29 am Deja un comentario

Conjuras contra Alejandro Magno, la transformación de un conquistador

En el año 331 a.C., Alejandro Magno derrotó en Gaugamela al soberano persa Darío III y se convirtió en su sucesor al frente del mayor imperio de la época. Entonces adoptó costumbres orientales y actuó como un autócrata, algo que no gustó a los macedonios y dio lugar a tensiones y complots

La muerte de Clito
A medida que Alejandro se adentraba en Asia, se iba orientalizando y toleraba menos las críticas. En un banquete celebrado en Samarcanda en 328 a.C., el propio Alejandro, borracho, acabó con la vida de Clito el Negro, porque éste le reprochó sin reservas su actitud y sus recientes políticas orientalizantes. En la imagen, el rey asesina a su general y amigo Clito el Negro, en 328 a.C. Grabado del siglo XIX.

FOTO: AKG / Album

Fuente: Juan Pablo Sánchez  |  National Geographic
17 de julio de 2018

En el año 330 a.C. tuvo lugar en tierras del actual Afganistán uno de los mayores escándalos del reinado de Alejandro: la ejecución de su comandante Filotas y el asesinato de su padre, Parmenión, a raíz de una supuesta conspiración contra la vida del gran conquistador. Se trata de una historia truculenta, con muchos puntos oscuros o incomprensibles, y en la que un visceral Alejandro y algunos de sus hombres de confianza reaccionaron con una crueldad desproporcionada. Pero el «caso Filotas» sería solamente el primero de una serie de conflictos que agudizarían la ruptura del rey Alejandro con su séquito de macedonios y griegos, junto con quienes, en el año 334 a.C., había atacado al poderoso Imperio persa.

El nuevo rey de Persia

Los primeros tres años de campaña de Alejandro se solventaron con una sucesión de deslumbrantes triunfos en Asia Menor y Mesopotamia sobre el gran rey persa Darío III: en el río Gránico, en Issos y en Gaugamela. Tras esta última victoria, Alejandro se apoderó de Babilonia, Susa y otras capitales del Imperio aqueménida que le aguardaban con sus enormes tesoros acumulados durante siglos. En Egipto, donde había sido recibido como un libertador, Alejandro había fundado la más famosa de las ciudades que llevaron su nombre, e incluso había sido proclamado hijo del dios Zeus Amón por los sacerdotes del prestigioso templo de esta divinidad en el oasis de Siwa.

Poco después, Darío III murió asesinado a traición, así que Alejandro pasó de ser el rey de los macedonios a ser el sucesor de los aqueménidas en el trono persa. Con sus conquistas, cambiaría de tal manera la faz del mundo conocido, que mereció con justicia el apelativo de «Magno» por sus memorables hazañas. Pero también, al ver que nadie le disputaría jamás el imperio, Alejandro se había puesto a imitar apasionadamente el lujo y la magnificencia de los reyes asiáticos.

Y lo cierto es que no había recorrido él solo esos miles de kilómetros. Se había embarcado en esta aventura asiática en compañía de buenos amigos de la infancia, como Ptolomeo, Crátero, Clito y, sobre todo, el leal Hefestión –de quien siempre se dijo que fue amante–. Pero quienes realmente contribuyeron al triunfo del joven rey fueron generales macedonios experimentados, que ya habían servido lealmente en la corte del padre de Alejandro, Filipo II.

El veterano Parmenión, era un noble macedonio de rancio abolengo que mantenía estrechos vínculos con la corte y el ejército

Uno de ellos, el veterano Parmenión, era un noble macedonio de rancio abolengo que, como subordinado inmediato de Filipo y luego de Alejandro, mantenía estrechos vínculos con la corte y el ejército. Parmenión rondaba los sesenta y cinco años y tenía varios hijos, todos ellos con cargos importantes en la corte. Pero quien más destacaba era Filotas, que gozaba de gran consideración como comandante en jefe del cuerpo de la caballería de los Hetairoi o Compañeros de Alejandro, formado por miembros de la nobleza macedonia.

El objetivo: Filotas

Filotas tenía fama de ser valiente y esforzado, además de generoso y amigo de sus amigos; pero era ciertamente altivo y llevaba un tren de vida que despertaba sospechas y envidias. Además, ya en Egipto, Filotas había mostrado su disconformidad con la visita a Siwa y la declaración de Alejandro como hijo de una divinidad. Por ello, Crátero mandó que lo espiaran y se recogieran pruebas de una posible traición a Alejandro.

Filotas tenía fama de ser valiente y generoso, pero era ciertamente altivo y llevaba un tren de vida que despertaba sospechas y envidias

El testimonio más importante que pudo conseguir fue el de una hetera o prostituta griega, de nombre Antígona. Esta mujer aseguró que su amante Filotas trataba a Alejandro de simple mozalbete y que se jactaba de que las victorias del rey se debían, en realidad, a él mismo y a su padre Parmenión. Pero al principio Alejandro no dio mucha credibilidad a estas acusaciones, no sólo por la confianza que había depositado en Filotas, sino también por el honor y el prestigio de que Parmenión gozaba entre los macedonios.

Sin embargo, la verdadera crisis se produjo bastante después, cuando Alejandro ya se había apoderado de toda Persia y había sucumbido, según creían los macedonios, «al lujo y la magnificencia de los reyes asiáticos». En el año 330 a.C., cuando el ejército invernaba en Frada, la capital de Drangiana (en lo que es hoy Farah, en Seistán), Alejandro recibió la denuncia de un complot en el que estaba envuelto un tal Dimno, uno de los Compañeros.

La conspiración se había descubierto de manera fortuita, cuando Dimno intentó captar a su amante Nicómaco para que se pasara a los conjurados, y el joven, aterrorizado, reveló a su hermano Cebalino los detalles de la acción que se estaba preparando. En este punto es donde Filotas resulta implicado, porque Cebalino se acercó en dos ocasiones a Filotas para informarle de la trama y éste no hizo nada y no informó a Alejandro. Finalmente, Cebalino se dirigió al mismo monarca para denunciar a Dimno.

Este último se suicidó antes de ser arrestado y su cadáver fue exhibido ante todos, al mismo tiempo que se exponían las causas de su muerte. Alejandro llamó entonces a Filotas a capítulo. ¿Por qué no había informado antes de esa conjura? ¿Acaso estaba implicado en ella? Por supuesto, Filotas negó resueltamente la grave acusación de conjura y también aclaró que no había informado de nada porque no había dado crédito a las palabras de Cebalino, creyendo que eran el fruto de una pelea de amantes, y que uno quería vengarse del otro. Así lo recogió Quinto Curcio cuando, en su Historia de Alejandro, puso en boca de Filotas estas palabras: «Yo creí, ¡desgraciado de mí!, que en realidad prestaba oídos a las desavenencias de un amante y su querido y me pareció sospechosa la lealtad de quien no presentaba la denuncia personalmente, sino que se servía secretamente de su hermano».

Pero los autores de la denuncia insistieron en sus argumentos incriminatorios, así que Alejandro convocó a la asamblea de los macedonios. En presencia de todos, Crátero acusó a Filotas de ser realmente el instigador y no el encubridor del complot, y, entre murmullos de indignación, los demás ya no dudaron de la culpabilidad de Filotas.

Hefestión, Crátero y otros (entre ellos Ceno, casado con una hermana del propio Filotas) torturaron a Filotas toda la noche

Entonces intervino Hefestión para añadir que también se le debería someter a tormento, antes de que fuera ejecutado, con el fin de descubrir la verdad de una vez por todas. Hefestión, Crátero y otros (entre ellos Ceno, casado con una hermana del propio Filotas) torturaron al reo toda la noche hasta que su cuerpo, tumefacto por las llagas, no pudo soportar más el dolor de los golpes. «Crátero, contéstame: ¿qué más quieres saber?», acabó suplicando Filotas, para, a continuación, ir dando los nombres de los supuestos cómplices. Al día siguiente, el hijo de Parmenión y sus presuntos secuaces fueron lapidados, según la costumbre macedónica.

No hubo más enjuiciamientos, pero se sucedieron las purgas y las degradaciones en las filas del ejército, quedando claro que se castigaría cualquier forma de deslealtad. Alejandro también llevó a cabo ascensos como el de su amigo Hefestión, quien desde entonces compartiría con Clito el Negro la comandancia suprema de la caballería macedonia que antes había estado bajo el mando único de Filotas. Clito era un hombre de confianza del rey –le había salvado la vida en la batalla del Gránico– y estaba muy bien conectado con la vieja guardia que había servido bajo Filipo; por su parte, Hefestión obtenía el primer cargo militar de relevancia en premio a su lealtad. Y desde aquel puesto podría controlar a Clito, quien, como Filotas, se había mostrado algo contrario a las aspiraciones autocráticas de Alejandro.

El asesinato de Parmenión

Alejandro aprovechó la excusa del complot para deshacerse de Parmenión, ya que sus discrepancias políticas con el viejo general se habían hecho demasiado intensas para que pudiera tolerarlas. Parmenión siempre había sido muy influyente en la corte y el ejército, pero es que, además, poseía un temperamento muy cauto, producto de sus muchos años de servicio, que contrastaba con el genio vivo y la amplitud de miras de Alejandro; y estas circunstancias habían dado lugar a frecuentes desacuerdos entre Parmenión y Alejandro en lo relativo a asuntos tácticos y estratégicos. Con todo, Parmenión se había quedado atrás, inmerso en unas operaciones en Ecbatana al mando de soldados ajenos a Macedonia y permanecía totalmente ignorante de la suerte que había corrido su hijo Filotas. Así pues, si el final de Filotas se puede entender como una condena «legal», el de Parmenión no fue sino un asesinato traicionero por pura conveniencia política.

El de Parmenión no fue sino un asesinato traicionero por pura conveniencia política

Pero Alejandro estaba decidido a reafirmar su autoridad personal de una vez por todas, así que despachó un pequeño destacamento a Ecbatana con la orden de ejecutar a Parmenión y sofocar cualquier reacción levantisca de las tropas allí acantonadas. Después, Alejandro ordenó a Clito que fuera a Ecbatana, se pusiera al mando de las tropas de Parmenión y las trajera en el menor tiempo posible a su presencia para continuar su campaña por Bactriana y Sogdiana. Alejandro se puso en marcha de nuevo a finales del año 330 a.C., pero antes de partir dio un nuevo nombre a la ciudad de Frada: Alejandría Proftasía o «Anticipación», porque en ella Alejandro se había «anticipado» al complot de Filotas (en realidad, una condena por traición forjada para quitarse de en medio a Parmenión).

El precio del poder

Sin duda, la fulgurante campaña empezada en 334 a.C. y acabada en 331 a.C., que había culminado con la entrada en Babilonia, Susa y Persépolis, hizo pensar que Alejandro era imbatible. A veces se describe al conquistador como una especie de rey-filósofo que iba a promover la helenización de Asia con la fundación de nuevas colonias. Pero sin el control de Parmenión y de otros de la vieja guardia como él, la conducta de Alejandro se parecía cada vez más a la de los autócratas orientales que había derrocado. Incluso los banquetes, que en Grecia eran el espejo de una sofisticada civilización (como escenario de discusiones políticas y filosóficas), degeneraron en peleas e insultos en los que el vino, consumido en exceso, hacía prevalecer la pasión sobre la razón. De hecho, en un banquete celebrado en Samarcanda en 328 a.C., el propio Alejandro, borracho, acabó con la vida de Clito el Negro, porque éste le reprochó sin reservas su actitud y sus recientes políticas orientalizantes.

Sin el control de la vieja guardia, la conducta de Alejandro se parecía cada vez más a los autócratas orientales que había derrocado

A partir de entonces, cualquier sombra de oposición interna o externa provocó una oleada de represión y masacre indiscriminadas. Por ejemplo, a principios de 327 a.C. se descubrió otro complot para acabar con la vida de Alejandro en el que estuvieron implicados varios pajes del rey y también, al parecer, el cronista oficial de la corte, Calístenes, un familiar del filósofo Aristóteles (que había sido maestro de Alejandro). Calístenes ya se había opuesto a saludar a Alejandro según la costumbre persa de la proskynesis, un gesto que griegos y macedonios consideraban humillante para un hombre libre, además de inapropiado, ya que para ellos equivalía a reconocer a Alejandro como un dios. Tampoco ahora le tembló al rey la mano para derramar la sangre de sus hombres. El soberano macedonio fue un gran conquistador, sí, pero no fue ajeno a la intolerancia hacia los disidentes de aquellos que ostentan un poder cada vez mayor. Un poder casi omnímodo, como el de quien se había convertido en el señor de Asia.

 

Babilionia, el cambio de Alejandro
Tras vencer a Darío en Gaugamela, Alejandro fue objeto de un gran recibimiento en Babilonia por parte de su sátrapa o gobernador, el persa Maceo. Allí tomó un nuevo rumbo en su política, al considerar la ciudad como sede de su gobierno en Asia y permitir que Maceo siguiera como sátrapa. Este nombramiento, clave para que Alejandro apuntalase su poder, beneficiaba a una nobleza bárbara vencida (Maceo había combatido contra él en Gaugamela), y eso los macedonios de la vieja guardia, encabezados por Parmenión y Filotas, no podían verlo con buenos ojos. A partir de entonces, Alejandro creó una nutrida corte paralela de sátrapas y eunucos, además de introducir rituales de origen asiático en la etiqueta cortesana que acabaron alejándole de sus propios hombres.

FOTO: Erich Lessing / Album

 

Santuario de Zeus Amón en Siwa
En 331. a.C., Alejandro marchó hasta este oasis en el Sahara para consultar su oráculo, y quedó convencido de que era hijo de este dios y de que conquistaría el mundo. En Egipto, donde había sido recibido como un libertador, Alejandro había fundado la más famosa de las ciudades que llevaron su nombre.

FOTO: Michel Baret / Getty Images

 

El ritual de la Proskynesis. El monarca sentado en el trono es Darío el Grande
La conspiración de los pajes
Dos años y medio después de la muerte de Filotas y Parmenión, en 327 a.C., tuvo lugar la llamada «conspiración de los pajes», jóvenes que servían al rey durante el día y lo custodiaban por la noche. Según las fuentes, la conspiración tuvo su arranque en la humillación que Alejandro infligió a uno de estos muchachos en una cacería, cuando ordenó que lo azotaran por una falta. El chico consiguió la colaboración de otros para matar al rey, pero una denuncia frustró el magnicidio. Se acusó al historiador Calístenes de estar tras el complot, ya que aquellos jóvenes atendían sus enseñanzas y Calístenes se había manifestado contra las tendencias despóticas de Alejandro y contra su intención de imponer la proskynesis, el gesto con el que los persas reconocían la majestad del soberano (los nobles inclinaban la cabeza ante el monarca y le enviaban un beso con las manos unidas en forma de receptáculo, mientras que el pueblo se arrodillaba e inclinaba la cabeza hasta el suelo). Los pajes fueron ejecutados, y de Calístenes –que era pariente de Aristóteles– no sabemos si también fue ejecutado o murió en prisión.

FOTO: DEA / AGE Fotostock

Faraón de Egipto
Cuando Alejandro llegó a Menfis en 331 a.C., fue reconocido como soberano del país del Nilo. Arriba, su nombre, con escritura jeroglífica, en un cartucho. Louvre.

FOTO: Erich Lessing / Album

 

El nuevo Heracles
Alejandro creía descender del héroe Aquiles por línea materna, y del semidiós Heracles por la paterna. Arriba, Alejandro como Heracles, en un tetradracma.

FOTO: Oronoz / Album

 

Las ruinas de un gran palacio
Arriba, escalinata del Apadana o sala de audiencias de Persépolis, uno de los recintos de la capital aqueménida que Alejandro incendió en el año 330 a.C. El «caso Filotas» fue el primero de una serie de conflictos que agudizarían la ruptura del rey Alejandro con su séquito de macedonios y griegos, junto con quienes, en el año 334 a.C., había atacado al poderoso Imperio persa.

FOTO: Prisma Bildagentur / Getty Images

 

El mejor amigo del rey
Hefestión fue la persona que mayor intimidad tuvo con Alejandro. Su relación con Alejandro revistió una intimidad fuera de lo común (que bien pudo ser de índole sexual), hasta el punto de que Alejandro le consideraba en público su alter ego y, a veces, los súbditos persas confundían al uno con el otro. Esta cabeza de Hefestión en bronce se conserva en el Museo del Prado. Siglo IV a.C.

FOTO: DEA / Album

 

18 julio 2018 at 11:40 am Deja un comentario

Bayas, la ciudad sumergida en el golfo de Nápoles

Unas fotografías aéreas descubrieron frente a Bayas (Italia) los restos, cubiertos por el mar, de un ninfeo y dos lujosas villas romanas

Estatua sumergida
Un arqueólogo submarino observa una de las estatuas sumergidas que en su día adornaron la villa de los Pisones, en la localidad costera de Bayas.

FOTO: Antonio Busiello

Fuente: Rubén Montoya  |  National Geographic
17 de julio de 2018

En la década de 1940, unas fotografías aéreas realizadas por el piloto Raimondo Baucher en el golfo de Pozzuoli, 23 kilómetros al norte de Nápoles, revelaron un amplio conjunto de estructuras ocultas en el fondo del mar. Las imágenes crearon gran expectación y llamaron la atención de aficionados y estudiosos, siempre atentos a nuevos hallazgos arqueológicos en un área muy próxima a los célebres yacimientos de Pompeya y Herculano, perfectamente conservados gracias a la erupción del Vesubio del año 79 d.C.

Pronto se comprobó que esta erupción no fue la única que propició milagros arqueológicos en la región. Desde principios de la Edad Media, un proceso denominado bradisismo, característico del área volcánica vesubiana, había hundido en el mar gran parte de la costa entre Pozzuoli (la antigua Puteoli) y Cumas, y con ella un conjunto de lujosas construcciones romanas que la arqueología podía ahora rescatar. Los restos detectados en las fotografías se encontraban en el pequeño golfo que se extiende ante Bayas, la antigua Baiae. Este lugar era ya conocido por los arqueólogos y amantes de las antigüedades, pues allí, en el área costera que no se había sumergido, se conservaban importantes vestigios arquitectónicos de época romana como edificios termales con salas abovedadas y cúpulas, e incluso restos de lo que pudo haber sido un palacio imperial de finales del siglo II.

Área residencial

A lo largo del siglo I a.C., la zona se desarrolló como lugar de retiro y diversión para los romanos ricos, y luego para los emperadores, debido a la calidad de sus aguas. Autores clásicos como Horacio, Estacio y Marcial elogiaron su belleza, mientras que otros, como Séneca y Varrón, criticaron los vicios y excesos de sus ricos inquilinos estacionales.

En el siglo I a.C., Bayas se convirtió en lugar de retiro y diversión para los romanos ricos

Por otra parte, en 37 a.C. se emprendió en el golfo de Pozzuoli la construcción de un gran complejo portuario, el llamado Portus Iulius, destinado a servir de base a la armada romana. El puerto estaba cerrado por un muelle de 371 metros de longitud, que iba desde Pozzuoli hasta punta Epitafio, y comprendía dos grandes «lagos», el lacus Avernus y el lacus Locrinus. Más allá de la punta Epitafio o el Portus Iulius conectaba con la bahía de Bayas, que también se cerró mediante una serie de construcciones para formar un tercer «lago» o puerto, el Baianus lacus. El puerto de Bayas tuvo un carácter de recreo y comercial, y en él se construyeron una serie de villas residenciales con espectaculares vistas al mar.

Entre los siglos III y V, y de nuevo entre los siglos VII y VIII, los movimientos tectónicos de nidos como bradisismo provocaron el hundimiento de gran parte de la costa entre Pozzuoli y Cumas, incluida Bayas. Pese a ello, ésta mantuvo su fama como balneario: en el siglo VI, el rey godo Atalarico y su secretario Aurelio Casiodoro recomendaban la zona por sus aguas termales, y durante el Renacimiento humanistas como Flavio Biondo y Ciríaco de Ancona mencionaban las propiedades terapéuticas del agua del golfo. A finales del siglo XV se construyó, sobre restos de época romana, el castillo Aragonés, sede del Museo Arqueológico de Bayas, donde se reunieron los hallazgos arqueológicos que se realizaban en la zona.

Primeros hallazgos

Siguiendo la pista de las fotografías de Baucher, en 1959 se realizaron las primeras prospecciones submarinas a cargo de Nino Lambolia –precursor de la arqueología subacuática italiana– y bajo las directrices de Amedeo Maiuri. Se escogió para ello una zona del golfo de Bayas a orillas de punta Epitafio, en cuyas inmediaciones habían aflorado, de manera fortuita, diversas esculturas, elementos arquitectónicos y estructuras desde 1920, durante la urbanización de la zona portuaria. Valiéndose de los medios disponibles entonces, los exploradores hallaron, a 6 metros de profundidad, una calle enlosada, bordeada por dos edificios y restos de estructuras que continuaban mar adentro.

Diez años después, en 1969, la marea descubrió, en el ábside de un edificio, dos esculturas de mármol de gran calidad: ambas formaban parte de un grupo escultórico entre cuyos personajes se reconoció a Odiseo (Ulises), lo que parecía estar relacionado con una antigua tradición que recoge Estrabón, según la cual Bayas derivaría su nombre de un personaje de la Odisea de Homero, el timonel Bayo, enterrado allí por Odiseo.

Según una tradición, el nombre de Bayas derivaría de Bayo, un compañero del héroe Odiseo

En 1980, la primera excavación subacuática sistemática puso al descubierto diversas estancias ricamente decoradas con mármoles. Los investigadores concluyeron que las estructuras correspondían a un complejo termal y a un ninfeo –un espacio con función de triclinio o sala de banquetes–, construidos en época del emperador Claudio (41-54). El ninfeo tenía una planta rectangular rematada por un ábside –donde habían aparecido las estatuas del grupo escultórico de Polifemo y Odiseo–, así como una serie de nichos ornados con dos estatuas de Dioniso, una de Antonia la Menor, madre del emperador Claudio, y posiblemente una hija de éste. Las paredes estaban decoradas con mármoles polícromos. Se especula con que las termas y el ninfeo formasen parte de una residencia imperial.

Mansiones de lujo

El trabajo de los arqueólogos desveló también otros restos sumergidos en la misma zona. Entre ellos destaca la denominada villa de los Pisones, una lujosa residencia con una extensión aproximada de 2.000 metros cuadrados. El complejo, situado a unos 150 metros de la costa y a unos ocho metros de profundidad, fue construido a finales del siglo I a.C. y constaba de diferentes estancias termales y residenciales distribuidas en torno a un amplio jardín porticado; la zona abierta al mar estaba dispuesta en terrazas. La villa contaba con una serie de piscinas ligadas a la actividad pesquera. Los restos de mosaicos y pinturas de algunas habitaciones manifiestan la riqueza de sus propietarios. El nombre de la familia de los Pisones aparece en sellos de plomo hallados en tuberías del complejo, lo que ha llevado a identificar esta residencia con la villa de Cayo Calpurnio Pisón en Bayas, donde Tácito sitúa el origen de la conjura liderada por este personaje contra Nerón. Al final, el emperador confiscó la propiedad y se cree que el complejo fue remodelado para acoger una segunda villa marítima en época de Adriano (117-138).

En la villa de los Pisones, Tácito sitúa el origen de una conjura contra el emperador Nerón

La villa de Protiro

La zona urbanizada de Bayas se comunicaba hacia el suroeste con otras propiedades a través de una calle a la que se abrían numerosas tabernas y que conducía a la entrada monumental de otra villa privada con vistas al Baianus lacus. Los arqueólogos la bautizaron como villa de Protiro porque contaba con un pórtico columnado frente a la puerta de entrada (en griego, pro thyra). La villa se dividía en dos secciones, una residencial y otra de termas privadas, separadas por una piscina de agua marina anqueada por numerosas esculturas. Destacan algunas estancias decoradas con mosaicos geométricos de tema mitológico y revestimientos de mármol. En la zona también se han hallado restos de pórticos y otras estructuras.

La villa de Protiro bordea el canal de más de doscientos metros de largo que comunicaba el mar con el lago artificial, y que ahora está hundido a entre seis y ocho metros de profundidad. Se cree que más allá de este canal, en la mitad meridional del muelle que cerraba el Baianus lacus, había construcciones similares, pero no se conservan restos debido a la erosión causada por siglos de fondeos y actividades portuarias. En esta zona tan sólo se han recuperado restos de estructuras asociadas a la pesca y algunos cimientos.

 

Estatua rescatada
Los buzos extraen del mar, en 1969, la estatua de uno de los compañeros del héroe Odiseo, que lleva un odre con vino para emborrachar al cíclope Polifemo. Esta pieza formaba parte de un grupo escultórico.

FOTO: Paul Fearn / Alamy / ACI

 

Una minuciosa restauración
Unos especialistas limpian y restauran una de las estatuas recuperadas en el yacimiento submarino de Bayas.

FOTO: Jonathan Blair / Getty images

 

El dios Dioniso
Estatua del dios del vino procedente del ninfeo o fuente monumental de Bayas. Museo Arqueológico de los Campos Flégreos.

FOTO: DEA / Album

 

El golfo de Pozzuoli
Mapa que muestra cómo era el golfo de Pozzuoli en el siglo XVI.

FOTO: Bridgeman / ACI

 

17 julio 2018 at 11:45 am Deja un comentario

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